“Sábado, Sabadete” se concibe en una mala época para el cine “S”, justo cuando este está en declive, el porno legalizado y el subgénero emitía ya sus últimos estertores.
Sin embargo, y teniendo en cuenta lo paliza que era a rasgos generales el cine de dicha clasificación, “Sábado, Sabadete” es también una de las películas más divertidas y con inventiva de cuantas se rodaron.
Como he explicado en anteriores reseñas, Rodjara, su director, se lía la manta a la cabeza porque necesita dinero para completar su película de animación “El pequeño vagabundo”, y con lo que gana dirigiendo “Sábado, Sabadete”, sufraga los gastos de su proyecto de animación. Y aun siendo una película con todas las carencias propias del cine “S”, también deja claro que Rodjara era un director, al menos, distinto a los que, de manera alimenticia, se incorporaban al cine erótico. Como que tiene algo más de estilo.
La cosa es sencilla; cinco alegres jovenzuelas se van de vacaciones al campo con el fin de acampar y pasar una temporada en un entorno rural. En consecuencia, y poniéndose en pelotas cada cinco minutos, se las tendrán que ver con paletos de enorme miembro viril a los que las chicas complacerán sin mayor problema. Asimismo la película cuenta con una subtrama en la que una de las chicas no tiene por norma acostarse con el primero que llega, lo que creará un conflicto entre sus liberadas amigas, que la tomarán por lesbiana.
Siendo “Sábado, Sabadete” más una película de despelote que de escenas de folleteo —desde luego no complacerá a los amantes del soft— cuenta con una baza fuerte que es su sentido del humor. Entre despelote y despelote, despliega un arsenal de gags, unos más afortunados que otros, que ayuda a que el visionado sea soportable. Sin ir más lejos, me entró la risa tonta cuando un guarda forestal baja por el monte con un burro, y le dice a este que “hay cosas de la vida que él jamás entenderá porque es muy burro”. Una chorrada, pero a mí me hizo gracia.
Por lo demás, lo de siempre: Mucho alboroto, chicas pizpiretas y vodevil barato en lo que puede que sea una de las últimas películas del cine “S” y, al igual que su director, una de las más olvidadas, pese a la reivindicación de nicho que de un tiempo a esta parte se viene haciendo del amigo Rodjara.
Con Ricard Reguant como ayudante de dirección, cuenta en su blog que, durante el rodaje, hubo tiempo para ligarse a alguna de las chicas y que resultó una filmación divertida, destacando también el hecho de que una de las actrices secundarias fue apuñalada por su novio, que estaba pasado de drogas, al tiempo que rodaban la película. Por suerte no falleció, pero estos hechos dejaron conmocionado al equipo del film.
Por otra parte, la película está trufada de caras conocidas del cine español, esos actores de profesión que tenían que comer y se apuntaban a un bombardeo; mejoran la película las intervenciones de Rafael Hernández (posiblemente uno de los mejores secundarios del cine español, injustamente ninguneado y olvidado), el entrañable José Riesgo (Julián de “Barrio Sésamo”) y, en un papel ínfimo, un primerizo Ramón Langa aparece brevemente acreditado bajo el seudónimo de Ramón L. Cartón. Nada relevante y, si no conoces el dato, ni notarás su presencia.
Otra curiosa película del no menos curioso Rodjara, y hasta aquí el ciclo. Por lo menos hasta que consiga agenciarme sendas copias de sus últimos títulos de animación “Una novia para 7 hermanos” y “Ali-Babá (El tesoro)”.
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viernes, 11 de marzo de 2022
viernes, 25 de octubre de 2013
ALAS ROTAS
Tardía “explotation”
patria de “Top Gun”, perpetrada por el manazas de Carlos Gil, asistente de
dirección del mismísimo Spielberg (no se confundan que, básicamente, el
asistente del director es el que le trae los cafés, o le masajea los pies) y de
otros tantos directores de Hollywood cuando estos ruedan en España, y que
cuando consigue una subvención para dirigir él mismo sus propias películas,
apuesta por géneros más “Hollywoodescos” y comerciales de lo que nos tienen
acostumbrados los directores nacionales.
Y si bien es cierto que cuando se apuesta por cosas “a la
americana”, como pasó con títulos ajenos pero de renombre como “Los Otros” o “Lo imposible” que por lo general son un éxito, las del amigo
Carlos Gil pasan completamente inadvertidas. ¿Motivos? Obviamente los presupuestarios,
pero a parte, hago especial hincapié en resaltar
la facilidad que tiene el amigo para hacer ridículo todo aquello que filma.
Su carrera como director es mas bien escueta, se reduce a
unas pocas series de televisión y a tres películas, una de las cuales, “Las
llaves de la independencia”, no se siquiera si llegó a estrenarse. La otra sería un “slasher” con Paul Naschy en sus filas que, aunque
evidentemente ridículo y chabacano, a mí me funciona, “School Killer”. Y la que
nos atañe, este “Alas Rotas”.
Cuando digo que es una “explotation” de “Top Gun”, no me
refiero a plagio, no me sean mal pensados, pues salvo por la temática de los pilotos de aviones de combate, no se
parece en nada a la protagonizada por Tom Cruise en los ochenta, aunque,
obviamente, se nutre de su rollo y estética.
Un piloto del ejército del aire está enamorado de su
profesión, pero un buen día el médico le dice que tiene un tumor en el cerebro
que le hace tener cambios de humor, y que le puede llevar a la muerte. También
le prohíbe volar. El muchacho, consternado, decide romper sus pruebas médicas,
ocultar a todos los que le rodean su enfermedad, y volar igualmente, en
consecuencia, estando en el aire, pierde el control del avión que pilota y se
mata. Con dos cojones.
Jamás me topé con una película tomada más en serio por sus
responsables, y que sin embargo, provoque tantas risas involuntarias por un
lado, y por otro, tantisima vergüenza ajena.
Una vez se nos ha presentado los personajes, se nos han
mostrado algunas de las imágenes aéreas -estúpidas al fin de al cabo, no son
combates aéreos, ni los hay en la película, son solo maniobras y acrobacias- filmadas en video
para colar en un metraje de 35 mm. que canta por soleares, y se nos ha expuesto
la trama principal, la de la enfermedad del protagonista cuyos síntomas nada
tienen que ver con los de un tumor real, ya se les acaba lo que tenían que
contar… por lo que se tira el resto de la película, o sea, una hora y veinte -porque en cinco minutos se nos cuenta todo esto- intentando tirar para adelante
sin que exista más argumento. Entonces es todo relleno, vemos los cambios de
humor de protagonista que, incluso, llega a hablarle mal a su hijo de seis años
¡¡¡doblado por un adulto!!! O a
abofetear a su mujer mientras la acusa
de querer follarse a su hermano. Claro, como les oculta su enfermedad, nadie
comprende esos cambios de comportamiento. Ni el espectador entiende esas
interpretaciones. Por otro lado tenemos al Teniente Coronel, que advierte mucha
inutilidad en el aire por parte de nuestro prota y no quiere que si se
mata en el aire, esa muerte pese sobre el… así que se pasa la película
preguntando al hermano de este si sabe algo sobre la salud del hermano.
O sea: Un tumor que te hace volver bipolar y maltratador,
unos pilotos que se suben a los aviones para alardear, y un final desperado
para darle más dramatismo a la ya de por sí dramática premisa. Jamás vi yo
semejante puta mierda en una pantalla, y por ende, todo se torna divertidísimo,
claro…
No deja de llamarme la atención las bochornosas
interpretaciones. Como piloto enfermo tenemos a una especie de neandertal
italiano, que con rasgos embrutecidos, no comprendo como al director de casting
le pareció adecuado para hacer del
galán de la función, Fabio Fulco, que además de feo y desagradable, mas que a
la víctima de un tumor parece que esté interpretando a un retrasado mental. Es
más, debe tener tanto acento italiano que, estando la peli doblada, a este le pone
voz el reconocible José Luis Gil (¿Será hermano del director?) que sin ser en
absoluto mal actor, ni de doblaje ni físico, dobla a este personaje como con
pereza, como si supiera que está doblando una mierda de película y no pusiera
ni una gota de interés en hacer bien su trabajo.
Tenemos a Ana Álvarez, malísima actriz que despuntó a parte
de por tener un culo estupendo y unas de las mejores tetas del cine español,
por hacer de retrasada en las películas “La madre muerta” y “Aquí huele a
muerto… ¡pues yo no he sido!” pero que, sin embargo, aunque sale simulándole
una felatio a Fabio Fulco no enseña ni las tetas ni el culo en esta película,
ergo, no sabemos que pinta en la misma. Interpreta como puede a la esposa de “el
del tumor”. Hoy por hoy, está muy envejecida la pobre.
Como Teniente Coronel, tenemos a Ramón Langa, que cuando
dobla a Bruce Willis o a Kevin Costner lo hace muy bien, pero cuando le toca
dar la cara, menuda mierda de películas ha hecho… Bien, pues aquí le tenemos.
Dentro de lo estúpido de su papel, Langa lo hace exactamente igual que siempre,
así que bien.
Mónica Van Campen aparece para enseñarnos las tetas y el
coño, y actúa tan fétidamente como de costumbre, como una palurda que lee, y
aún así, hay que llamarla actriz. Carlos Fuentes, el pobre, pasaba por ahí para
hacer, como siempre, de macarrilla, aunque esté interpretando a un monarca. En
este caso es un secundario que pinta más bien poco. Y tenemos también el debut
(y despedida) en el mundo de la interpretación de Tony Aguilar, ese desagradable
locutor de radio fórmula de “Los 40 principales” que durante los noventa se las
daba de rapero, y que sobreactúa hasta para decir buenos días. Proporciona
regocijo y carcajadas en todas y cada una de sus exageradas apariciones.
Pues todo este montón de enfermiza escoria, convierten a una
película, que técnicamente no está mal (Carlos Gil, más o menos, tiene oficio),
en un delirio absoluto, que sin que contenga ninguna estridencia,
intencionada o no, para provocar la sonrisa al espectador, lo consigue y sin
nada del otro mundo, es decir, que aquí no hay monstruos de goma espuma, sangre
de color rosa, ni demencia en su argumento. Únicamente una historia de
mierda. Se explota una película mítica de
veinte años atrás que no por hacerlo a destiempo va a
convertir en éxito instantáneo. Unos actores espantosos que enmiendan sus ya de
por si lamentables carreras, y un director que yo no se si no tiene ni puta
idea de lo que hace, o lo sabe perfectamente.
Total, es una peli española de 2003. Será un chanchullo como
lo son todas las películas españolas desde finales de los ochenta.
lunes, 4 de septiembre de 2023
DIARIO DE UNA BECARIA
Película española de la década de 2000 que pasó inadvertida tanto en cines como en formatos domésticos. Inspirada en una novela homónima de Nacho Abad, cuenta los avatares de un grupo de becarios en prácticas en una emisora de radio cuando se dan cuenta de que aquello, en vez de un lugar donde formarse profesionalmente, es una casa de putas con jefes dispuestos a follarse a las becarias y a humillar a los más débiles.
En realidad “Diario de una becaria” no dispone de un argumento que sea en absoluto inteligible, tiene problemas de todo tipo; uno no sabe que sucede ni que le pasa a los personajes, tan solo es una sucesión de secuencias sobre un grupo de niñatos y niñatas que divagan y ofrecen toda suerte de situaciones vergonzantes. Especialmente bochornosa es la escena en que una de las chicas, interpretada por Cristina Brondo, se emborracha y lloriquea tras una noche de juerga. Nunca he estado más cerca de quitar una película a causa de la vergüenza ajena. También destacaría a Antonio Hortelano, que de siempre ha sido un actor espantoso, pero aquí está especialmente desquiciante puesto que trata de componer un personaje histriónico y lo que consigue es que parezca que está de cachondeo, como sí la película fuera por un lado y él por otro. Inenarrable. Eso sí, consigue un par de momentos de comedia involuntaria desternillantes en una escena en la que le pone crema solar en la piscina a una compañera y, en consecuencia, se empalma. En otra, con el fin de seducir a la misma tipa, confiesa que él, follar, ha follado más bien poco. Todo ello mientras pone extrañas voces de dibujo animado y da saltitos como un deficiente mental. Al margen de esto que les cuento, que en cierto modo provoca la algarabía más que cualquier otra cosa, todo en “Diario de una becaria” invita a no terminar el visionado. Mala como un demonio. Un despropósito. Verla para creerla.
Lo curioso del asunto es que se trata de la película que Josetxo San Mateo dirigió justo después de su éxito —más de crítica y en festivales que en salas comerciales— “Báilame el agua”, que tampoco es que me quite el sueño, y apostaría lo que fuese a que ha envejecido bastante mal, pero al menos era una película con cara y ojos, no como esta, un batiburrillo, y tan “coral” que apenas distinguimos a los personajes.
San Mateo luego hizo films más estándar y con un resultado correcto como “Atasco en la nacional” o “Bullying”, pero también fue responsable de una de las películas más ignotas (y difíciles de encontrar) como es su debut para la gran pantalla, “Percusión”, con guion de Pepón Coromina y protagonizada nada menos que por el músico Kevin Ayers. Por ahí anda… en el limbo.
El reparto de “Diario de una becaria” está lleno de rostros conocidos de la época, actorcitos surgidos de series tipo “Al salir de clase” y/o similares y que a día de hoy se les ve menos en las pantallas, por no decir que, directamente, no se les ve. Así, circulan dentro del encuadre, perdidísimos, los nombres de Unax Ugalde, Daniela Costa, Alejo Sauras, Esther Toledano o los anteriormente mencionados Antonio Hortelano y Cristina Brondo, capitaneados por los veteranos Ramón Langa y Pepe Sancho, estupendos actores, que sin embargo en aquella aciaga década de 2000, cuando peor cine español se hecho en la historia, aceptaban prácticamente cualquier cosa que se les ofrecía. Ellos están siempre bien, incluso en esta película.
Ahora, es tan fundamentalmente mala, que se convierte en un film a tener en cuenta. Aunque no más que otros realizados en nuestro país por aquellos entonces.
En realidad “Diario de una becaria” no dispone de un argumento que sea en absoluto inteligible, tiene problemas de todo tipo; uno no sabe que sucede ni que le pasa a los personajes, tan solo es una sucesión de secuencias sobre un grupo de niñatos y niñatas que divagan y ofrecen toda suerte de situaciones vergonzantes. Especialmente bochornosa es la escena en que una de las chicas, interpretada por Cristina Brondo, se emborracha y lloriquea tras una noche de juerga. Nunca he estado más cerca de quitar una película a causa de la vergüenza ajena. También destacaría a Antonio Hortelano, que de siempre ha sido un actor espantoso, pero aquí está especialmente desquiciante puesto que trata de componer un personaje histriónico y lo que consigue es que parezca que está de cachondeo, como sí la película fuera por un lado y él por otro. Inenarrable. Eso sí, consigue un par de momentos de comedia involuntaria desternillantes en una escena en la que le pone crema solar en la piscina a una compañera y, en consecuencia, se empalma. En otra, con el fin de seducir a la misma tipa, confiesa que él, follar, ha follado más bien poco. Todo ello mientras pone extrañas voces de dibujo animado y da saltitos como un deficiente mental. Al margen de esto que les cuento, que en cierto modo provoca la algarabía más que cualquier otra cosa, todo en “Diario de una becaria” invita a no terminar el visionado. Mala como un demonio. Un despropósito. Verla para creerla.
Lo curioso del asunto es que se trata de la película que Josetxo San Mateo dirigió justo después de su éxito —más de crítica y en festivales que en salas comerciales— “Báilame el agua”, que tampoco es que me quite el sueño, y apostaría lo que fuese a que ha envejecido bastante mal, pero al menos era una película con cara y ojos, no como esta, un batiburrillo, y tan “coral” que apenas distinguimos a los personajes.
San Mateo luego hizo films más estándar y con un resultado correcto como “Atasco en la nacional” o “Bullying”, pero también fue responsable de una de las películas más ignotas (y difíciles de encontrar) como es su debut para la gran pantalla, “Percusión”, con guion de Pepón Coromina y protagonizada nada menos que por el músico Kevin Ayers. Por ahí anda… en el limbo.
El reparto de “Diario de una becaria” está lleno de rostros conocidos de la época, actorcitos surgidos de series tipo “Al salir de clase” y/o similares y que a día de hoy se les ve menos en las pantallas, por no decir que, directamente, no se les ve. Así, circulan dentro del encuadre, perdidísimos, los nombres de Unax Ugalde, Daniela Costa, Alejo Sauras, Esther Toledano o los anteriormente mencionados Antonio Hortelano y Cristina Brondo, capitaneados por los veteranos Ramón Langa y Pepe Sancho, estupendos actores, que sin embargo en aquella aciaga década de 2000, cuando peor cine español se hecho en la historia, aceptaban prácticamente cualquier cosa que se les ofrecía. Ellos están siempre bien, incluso en esta película.
Ahora, es tan fundamentalmente mala, que se convierte en un film a tener en cuenta. Aunque no más que otros realizados en nuestro país por aquellos entonces.
lunes, 30 de marzo de 2015
MORTADELO Y FILEMÓN CONTRA JIMMY EL CACHONDO
Un viejo conocido de la TIA, Jimmy el Cachondo, que se dedica a perpetrar atentados contra la sede que lidera el Súper Intendente Vicente, consigue hacerse con la nueva y blindadísima caja fuerte que acaban de instalar en las oficinas. Este hecho, obliga a que se encarguen del asunto los dos mejores agentes de la TIA, Mortadelo y Filemon, que además, tendrán que lidiar con los envites de "El trochamuelas" un delincuente al cual Filemon metió en prisión con cargos falsos y que sale de la cárcel con el fin de buscar a su carcelero y hacerle "El aquello" que consiste, literalmente, en meterle al individuo de marras por el culo la mano y sacarla por la boca y agarrar los labios, para así, al sacarla, darle al infeliz la vuelta como un calcetín. Suerte que un invento del Profesor Bacterio, que vuelve buenos y serviciales a los malos, les ayudará con el delincuente.
Si bien es cierto que, a pesar del deslumbrante despliegue visual del que hacia alarde la primera película sobre Mortadelo y Filemon (en imagen real) que realizaba Fesser, esta al final no llegaba a ser redonda -es mas, se quedaba a medio camino de todas sus intenciones- También es cierto que esta versión en animación 3D mata a puñaladas salvajes la esencia de los personajes. Yo no veo a Ibañez ahí por ninguna parte. Es más, Fesser no quiere que ni aparezca, porque en realidad está marcando paquete.
Y es que, vale, una cosa es el tebeo y otra la película, pero Mortadelo Y Filemon son dos patanes, no héroes de acción. Y aunque hay aquí un gag muy bueno que juguetea con el parecido que pueda tener Filemon con Bruce Willis, en un sueño que este tiene y que, con la voz de Ramón Langa, sotea los peligros con destreza, luego, fuera del sueño, como patanes, también afrontan los peligros sin demasiadas dificultades. Porque es que al final, "Mortadelo y Filemon contra Jimmy el Cachondo" resulta ser una película donde la acción prima por encima del humor. Y a Mortadelo y Filemon eso no les hace falta.
También reseñar, esta vez solo a modo informativo, que el protagonista absoluto de la película es Filemon, Mortadelo es un mero comparsa. De hecho, le dan al Señor Pi tantos buenos momentos, que al final Mortadelo se queda sin ninguno. Vamos, que pasa inadvertidisimo.
Con todo este quisquillosísmo, y gustándome lo justo, y con reservas, debo reconocer que está entretenida. De hecho, de las tres películas que hay sobre los personajes es muy superior a "La gran Aventura de Mortadelo y Filemon"e infinitamente mejor que esa gran mierda perpetrada por Miguel Barden que es "Mortadelo y Filemon: Misión salvar la tierra", pero ni de lejos tan divertida, desmadrada y genial, como cualquiera que sobre los personajes realizaran los estudios Vara.
En las voces, todo el reparto que diera vida a los personajes secundarios en la primera versión de imagen real -Berta Ojea, Enrique Villen, Mariano Venancio- sin embargo, Mortadelo y Filemon ya no son Benito Pocino y Pepe Villuela, sino Janfri Topera y Karra Elejalde, que la verdad, dan muy bien las voces.
viernes, 5 de febrero de 2021
PACTO DE BRUJAS
La década de los años 00 del nuevo milenio destacó en el cine español por tratarse de unos años en los que se estrenaron —quizás en consecuencia al sistema de despilfarro y subvenciones que funcionaba entonces— un buen montón de títulos adscritos al fantástico y con marcado sabor a serie B. En retrospectiva, fueron suficientes títulos como para considerarlos un subgénero en sí mismos y merecedores de culto por pertenecer a determinada época y poseer un estilo que, visto ahora, incluso parece deudor de décadas anteriores, si tenemos en cuenta los títulos fantásticos internacionales que se estrenaban al tiempo que estos. Intentonas de resurgir, como la de Paul Naschy con su “Rojo Sangre”, odiseas informáticas como la que nos proponía “No debes estar aquí”, por no citar los ya anti-clásicos “Tuno Negro” o “La Central”. Dentro de los parámetros que nos proponía la idiosincrasia propia de la época, pero con algo más de clase y dignidad, se movía esta aproximación al spanish gothic con ramalazos de cine negro que es “Pacto de brujas” del siempre interesante Javier Elorrieta. Un film que destaca, pese a tener un par de escenas más o menos efectistas, por ser una película prácticamente hablada. Curiosamente, y gracias a unos actores efectivos y en estado de gracia (porque tenemos a Ramón Langa que arrastra el lastre de ser la voz de Bruce Willis para el doblaje, pero también tenemos a Carlos Sobera cuyo lastre, amén de ser un actor espantoso, es ser el propio Carlos Sobera) que contra viento y marea van sacando adelante una extraña historia de asesinatos múltiples, ouijas y, por supuesto, brujas.
La Guardia Civil se encuentra con el asesinato de todo un pequeño pueblo por parte de un informático que fue allí a pasar una temporada con su novia. Después se suicidó, quedando su novia en shock tras presenciar la masacre, por lo que no pueden sacarle ni una palabra. Es por ese motivo que la Guardia Civil contacta con un psiquiatra experto en estos casos con el que investigarán todo este entramado, encontrándose por el camino con una suerte de sucesos paranormales que les dejarán a todos picuetos.
Basada en la novela de Andreu Martín “La camisa del revés” y rodada, según el propio Elorrieta, en unas condiciones metereológicas terribles, “Pacto de brujas” resulta ser un entretenimiento fast food que supera sus carencias (tempo demasiado lento, montaje parco) con sus momentos de atmósfera (quizás propiciada por las inclemencias metereológicas mismas) y cuenta con secuencias verdaderamente inquietantes. Quizás el paso del tiempo le haga perder un poco de fuelle, pero lo que está claro es que, sin ninguna clase de artificios, con poca cosa, Elorrieta cuenta una historia que, como poco, resulta interesante y, por momentos, aterradora.
Naturalmente, en la taquilla la cosa fue regular congregando a unos escasos 50.000 espectadores, pero, desde luego, junto con “Memorias del Ángel caído”, “Pacto de brujas es una de las mejores películas de terror de aquellos años.
Se le puede echar un vistazo tranquilamente. Elorrieta, siempre es una garantía de algo, no necesariamente bueno (en este caso sí), pero de algo personal y carismático, siempre.
La Guardia Civil se encuentra con el asesinato de todo un pequeño pueblo por parte de un informático que fue allí a pasar una temporada con su novia. Después se suicidó, quedando su novia en shock tras presenciar la masacre, por lo que no pueden sacarle ni una palabra. Es por ese motivo que la Guardia Civil contacta con un psiquiatra experto en estos casos con el que investigarán todo este entramado, encontrándose por el camino con una suerte de sucesos paranormales que les dejarán a todos picuetos.
Basada en la novela de Andreu Martín “La camisa del revés” y rodada, según el propio Elorrieta, en unas condiciones metereológicas terribles, “Pacto de brujas” resulta ser un entretenimiento fast food que supera sus carencias (tempo demasiado lento, montaje parco) con sus momentos de atmósfera (quizás propiciada por las inclemencias metereológicas mismas) y cuenta con secuencias verdaderamente inquietantes. Quizás el paso del tiempo le haga perder un poco de fuelle, pero lo que está claro es que, sin ninguna clase de artificios, con poca cosa, Elorrieta cuenta una historia que, como poco, resulta interesante y, por momentos, aterradora.
Naturalmente, en la taquilla la cosa fue regular congregando a unos escasos 50.000 espectadores, pero, desde luego, junto con “Memorias del Ángel caído”, “Pacto de brujas es una de las mejores películas de terror de aquellos años.
Se le puede echar un vistazo tranquilamente. Elorrieta, siempre es una garantía de algo, no necesariamente bueno (en este caso sí), pero de algo personal y carismático, siempre.
martes, 5 de febrero de 2013
EL CAPITÁN TRUENO Y EL SANTO GRIAL
Nunca fui del Capitán Trueno, cuando era crio ya estaban
algo pasados y Marvel me engancho de tal manera que los clásicos de la viñeta
de nuestro país me sabían a rancio. Salvo cuatro detalles, poco conozco de este
comic firmado por Víctor Mora, los nombres de los personajes y poco más. Así
que desconozco si solo luchaba contra entes humanos, o había algo de magia por
medio. En el filme si que tiene ese aspecto fantástico, con magos y monstruos
infernales, aunque este último no haga más que acto de presencia al final en un
par de planos que duran unos 30 segundos, cosas de presupuesto, supongo. Con el
estreno del filme llegaron a los periódicos las quejas de los actores contra el
productor, que si no habían cobrado, que aquello era una estafa para cobrar
subvenciones…. Lo habitual en el cine español, para que vamos a negarlo. Ya la cosa
olía un poco mal, y cuando un amigo mío fue al cine a verla, me comento que
aquello era una caquita bien grande y humeante, me temía lo peor. Este pasado
fin de semana, por razones que no vienen al caso, Naxo estuvo en mi casa, y si,
nos gusta el cine chungo, pero no queríamos ponernos algo excesivamente malo, así
que cogimos esta película suponiendo que sería una mierda pero tendría su
aquel. Veamos si tiene ese algo que la puede encumbrar a mala pero divertida o
se queda en mala y aburrida.
Empieza la cinta con una escena de rescate in extremis por parte
del Capitán, quien salva a sus amigos Goliath y Crispín de que los moros les
corten la cabeza. Todo esto ocurre en un castillo, que se encuentra como esta
en la actualidad, hecho una mierda, pero bueno cuela el escenario. En cambio la
acción, uummm… flojea un poco, dejémoslo ahí. Ya que están allí, se ponen a
rescatar al resto de presos de los moros, encontrándose el Capitán con un
anciano que le entrega el Santo Grial y le pide se lo lleve a España y se lo de
a los caballeros custodios. Como es un anciano el Capitán Trueno piensa que el
viejo chochea, ay ay, ay, que hay que escuchar más a los mayores, leñe. Tras el
rescate vemos como es el campamento de los cruzados, en el cual el Capitán Trueno
y sus amigos descansan. Si bien en un plano general aquello canta a corta y
pega, el resto de planos al ser medios y cortos, pues no vemos más que un par
de casetas de lona y a unos cuantos cruzados, y esta técnica se repetirá durante
toda la película. El Capitán es llamado por su Rey y le encomienda vuelva a España para hacer una misión, ya que en
unos pueblos del sur algo maligno está acabando con las cosechas y aldeanos. Además
tendrá que proteger y llevar a la princesa Sigrid con él, la verdad, no
recuerdo porque. Al llegar a España los locales les cuentan la situación, algo
monstruoso está acabando con las gentes de bien, quienes tienen miedo a salir
de sus casas. El Capitán es apresado por los malos de turno, que son una copia
cutre y descarada de los Inmortales de 300. Cuando una maga negra le esta
torturando, ve en su cuello una extraña marca que lo determina como un elegido,
un caballero custodio, aunque él no tenga ni puta idea de ello. Luego se
escapa, se encuentran con Morgado, pasan cosas (pocas), se enfrenta a los
malotes y la bruja negra, aparece el monstruo infernal ese que es una especie
de gusano de Temblores y fin. El Cáliz por si se lo pregunta alguien, sirve
para llamar al gusano ese, se desconoce si los custodios le pueden dar otro
uso, pero a esas alturas de la película ya te importa todo tres pepinos.
Naxo comento que por lo que veía se estaba usando la misma técnica
que en las películas de Asylum, mucho paliqueo, muchos paseos, planos medios y
cortos para que no se vea que el escenario es un descampado, borrosidad del
fondo para que no intuyamos las torres de alta tensión y de cables telefónicos,
y en definitiva hacer que pase el tiempo para llegar a la duración deseada.
Aunque en este caso es excesiva ya que dura casi 2 horas y con 75 minutos habrían
tenido de sobra, habría quedado más ágil y nos ahorraríamos un montón de diálogos
chorras que no cuenta nada ni interesan una mierda al espectador.
Sobre los actores, tengo que decir que Peris-Mencheta, el
Captan Trueno, es el mejor de ellos. Se ve que el tio al menos sabe actuar más
o menos, porque si cogemos al esto de protagonistas es para pegarles dos tiros.
Goliath lo interpreta Manuel Martínez, que era olímpico de lanzamiento de peso,
así que no le pedimos mucho, pero no llega a cumplir o al menos sus frases,
supuestamente graciosas, no acaban de cuajar, dejándolo como un personaje
grande y bobo con una porra que canta a gomaespuma desde lejos. Crispín es Adrian
Lamana, que salvo series de televisión y alguna película no ha hecho mucho, y
la verdad es que en la peli está mal, no horroroso, pero mal, eso sin hablar
del decolorante de pelo que le echaron que le queda como el culo. Y llega la
joya de la corona, la actriz que interpreta a Sigrid, Natasha Yarovenko. Lo
siento mucho pero no lo hace mal, lo hace de putisima pena. Si esta señorita es
actriz, yo merezco un Oscar, y eso que quienes hayan visto cortos en los que
aparezco, sabrán que sobreactúo como un cabrón. El que hace de malo malo, es
Gary Piquer que si yo sobreactúo, este señor, sobreactúa sobre lo sobreactuado,
aunque no se qué culpa tiene el director y qué culpa tiene el, ya que parece el
malo de opereta de un comic, así que a saber. Ramón Langa se pasea por allí poniendo
cara de palo, y el resto son todos actores de TV, bueno el resto y los ya
mencionados, porque era ver la película y decir, coño ese sale en alguna
serie, y ese también, en la misma segun IMDB, espera ese también sale en la misma serie,
coño si hasta el director, Antonio Hernández, es el director de esa serie, que si
tenéis curiosidad es La Fuga que creo ya han cancelado, o algo, ni me va ni me
viene.
En cuanto a la fotografía, Naxo estaba encantado con ella, y
tengo que decir que no estaba nada mal porque las escenas de noche o a oscuras
se veían muy bien, por lo que tiene razón. En cambio el audio, ay el audio, que
mal estas hijo mío. En momentos no se escucha a los actores hablar de lo fuerte
que suena la música, en otros sin música, casi se baja el volumen a niveles de
necesitar un sonotone, no sé si con algunos actores está hecho a propósito para
que no les entendamos y así no podamos saber si actúan mal o bien. Los Fx de
sonido, bueno, no son muy malos, pero en las luchas a espadas estas hacen siempre
el mismo ruido. Y vamos con lo mejor de la película, la música. Es demasiado
buena, es épica, es emocionante, es muy tipo Señor de los Anillos, lástima que
la acción que la acompaña no tenga ni un diez por cierto de épicidad o emoción.
Y es un problema porque al ser tan buena la música, lo que ves parece aun peor.
Al principio decía que esta película podría ser de esas
malas pero divertidas o no, y creo que ha quedado claro, que menos divertida es
cualquier cosa. Ni con un palo, señores, no la toquen ni con un palo.
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