Primera película para lucimiento musical de Peret que, a su vez, es un remake de un viejo título de los años 50, “Amor sobre ruedas”, dirigido por Ramón Torrado. Para esta versión moderna protagonizado por el rey de la rumba, los productores José Antonio Cascales y Benito Perojo, contaron de nuevo con los servicios de Torrado a la dirección.
Se trata de un vodevil típico de nuestro cine clásico, con Peret soltando a diestro y siniestro los éxitos más rutilantes de su emergente carrera en 1969, y subiendo y bajando escaleras, entrando y saliendo por puertas, mientras se desenmaraña la trama de enredo que, por supuesto, acabará bien.
Peret es un taxista de Madrid con un especial talento para la rumba. Un día entra en su taxi a una cantante de éxito que ha regresado a España tras una gira triunfal por Latinoamérica. Como esta quiere pasar inadvertida, finge ser la peluquera del hotel al que Peret la ha de llevar. Pero durante el trayecto se genera un feeling entre ambos, liándose la madeja cuando se enamoran, y ella tiene que hacer triquiñuelas para que Peret no descubra que se trata de la afamada cantante. A la par que todo este enredo, no se perderá ocasión para que nuestro protagonista se cante, guitarra en mano y acompañado de sus palmeros, alguna que otra cancioncilla.
A Peret se le presentó la oportunidad y no la dejó escapar, si bien puso todas las pegas del mundo porque no podía aprenderse el guión debido a un problema que sufría de convergencia visual y le impedía enfocar correctamente sus textos. Al respecto, hay quien dice que es que no sabía leer del todo bien. Como fuere, se adaptó el rodaje de tal manera que el cantante pudiera improvisar.
No está mal, una españolada de las de toda la vida, a estas alturas con un tono absolutamente demodé (con ese muestrario de patillazas que lucen los varones, los colores saturados de la fotografía, o esa chupa de cuero arcaica que, en algunos momentos, viste Peret en pantalla), entretenida y agradable, con el aliciente de contar en su reparto con el artista musical de moda entonces y un reparto de actores clásicos que, siempre, da gusto ver.
Así, como partenaire femenina tenemos a Nieves Navarro, y en papeles secundarios (agárrense) contamos con Fernando Sancho, Florinda Chico, José Sazatornil “Saza”, María Isbert, Xan Das Bolas, José María Tasso, Rafaela Aparicio y, entre otros, a un joven e irreconocible Pepe Sancho, que acometía uno de sus primeros roles casi en calidad de figurante.
Como era habitual en nuestro cine, y como buen vehículo para lucimiento del cantante, “Amor a todo gas” fue un éxito sin precedentes que llegó a congregar a casi dos millones de espectadores, siendo una película que, posteriormente, alcanzó altísimos índices de audiencia en televisión y generó una de las canciones más populares de Peret, concretamente la que da título, es decir, “Amor a todo gas”.
El equipo técnico cuenta asimismo con la presencia de José Ulloa, quien empezaba como asistente o, lo que es lo mismo, trayendo cafés al set.
En cuanto al director, Ramón Torrado, está considerado uno de los más grandes artesanos de nuestro cine quien, especializado en lo folclórico y popular. Puso su cámara al servicio de Manolo Escobar en unas cuantas ocasiones, así como dirigió los vehículos para René Muñoz “Fray Escoba” y “Cristo Negro”, amen de un puñado de clásicos de los años 40 y 50 hoy intocables.
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lunes, 20 de noviembre de 2023
lunes, 4 de septiembre de 2023
DIARIO DE UNA BECARIA
Película española de la década de 2000 que pasó inadvertida tanto en cines como en formatos domésticos. Inspirada en una novela homónima de Nacho Abad, cuenta los avatares de un grupo de becarios en prácticas en una emisora de radio cuando se dan cuenta de que aquello, en vez de un lugar donde formarse profesionalmente, es una casa de putas con jefes dispuestos a follarse a las becarias y a humillar a los más débiles.
En realidad “Diario de una becaria” no dispone de un argumento que sea en absoluto inteligible, tiene problemas de todo tipo; uno no sabe que sucede ni que le pasa a los personajes, tan solo es una sucesión de secuencias sobre un grupo de niñatos y niñatas que divagan y ofrecen toda suerte de situaciones vergonzantes. Especialmente bochornosa es la escena en que una de las chicas, interpretada por Cristina Brondo, se emborracha y lloriquea tras una noche de juerga. Nunca he estado más cerca de quitar una película a causa de la vergüenza ajena. También destacaría a Antonio Hortelano, que de siempre ha sido un actor espantoso, pero aquí está especialmente desquiciante puesto que trata de componer un personaje histriónico y lo que consigue es que parezca que está de cachondeo, como sí la película fuera por un lado y él por otro. Inenarrable. Eso sí, consigue un par de momentos de comedia involuntaria desternillantes en una escena en la que le pone crema solar en la piscina a una compañera y, en consecuencia, se empalma. En otra, con el fin de seducir a la misma tipa, confiesa que él, follar, ha follado más bien poco. Todo ello mientras pone extrañas voces de dibujo animado y da saltitos como un deficiente mental. Al margen de esto que les cuento, que en cierto modo provoca la algarabía más que cualquier otra cosa, todo en “Diario de una becaria” invita a no terminar el visionado. Mala como un demonio. Un despropósito. Verla para creerla.
Lo curioso del asunto es que se trata de la película que Josetxo San Mateo dirigió justo después de su éxito —más de crítica y en festivales que en salas comerciales— “Báilame el agua”, que tampoco es que me quite el sueño, y apostaría lo que fuese a que ha envejecido bastante mal, pero al menos era una película con cara y ojos, no como esta, un batiburrillo, y tan “coral” que apenas distinguimos a los personajes.
San Mateo luego hizo films más estándar y con un resultado correcto como “Atasco en la nacional” o “Bullying”, pero también fue responsable de una de las películas más ignotas (y difíciles de encontrar) como es su debut para la gran pantalla, “Percusión”, con guion de Pepón Coromina y protagonizada nada menos que por el músico Kevin Ayers. Por ahí anda… en el limbo.
El reparto de “Diario de una becaria” está lleno de rostros conocidos de la época, actorcitos surgidos de series tipo “Al salir de clase” y/o similares y que a día de hoy se les ve menos en las pantallas, por no decir que, directamente, no se les ve. Así, circulan dentro del encuadre, perdidísimos, los nombres de Unax Ugalde, Daniela Costa, Alejo Sauras, Esther Toledano o los anteriormente mencionados Antonio Hortelano y Cristina Brondo, capitaneados por los veteranos Ramón Langa y Pepe Sancho, estupendos actores, que sin embargo en aquella aciaga década de 2000, cuando peor cine español se hecho en la historia, aceptaban prácticamente cualquier cosa que se les ofrecía. Ellos están siempre bien, incluso en esta película.
Ahora, es tan fundamentalmente mala, que se convierte en un film a tener en cuenta. Aunque no más que otros realizados en nuestro país por aquellos entonces.
En realidad “Diario de una becaria” no dispone de un argumento que sea en absoluto inteligible, tiene problemas de todo tipo; uno no sabe que sucede ni que le pasa a los personajes, tan solo es una sucesión de secuencias sobre un grupo de niñatos y niñatas que divagan y ofrecen toda suerte de situaciones vergonzantes. Especialmente bochornosa es la escena en que una de las chicas, interpretada por Cristina Brondo, se emborracha y lloriquea tras una noche de juerga. Nunca he estado más cerca de quitar una película a causa de la vergüenza ajena. También destacaría a Antonio Hortelano, que de siempre ha sido un actor espantoso, pero aquí está especialmente desquiciante puesto que trata de componer un personaje histriónico y lo que consigue es que parezca que está de cachondeo, como sí la película fuera por un lado y él por otro. Inenarrable. Eso sí, consigue un par de momentos de comedia involuntaria desternillantes en una escena en la que le pone crema solar en la piscina a una compañera y, en consecuencia, se empalma. En otra, con el fin de seducir a la misma tipa, confiesa que él, follar, ha follado más bien poco. Todo ello mientras pone extrañas voces de dibujo animado y da saltitos como un deficiente mental. Al margen de esto que les cuento, que en cierto modo provoca la algarabía más que cualquier otra cosa, todo en “Diario de una becaria” invita a no terminar el visionado. Mala como un demonio. Un despropósito. Verla para creerla.
Lo curioso del asunto es que se trata de la película que Josetxo San Mateo dirigió justo después de su éxito —más de crítica y en festivales que en salas comerciales— “Báilame el agua”, que tampoco es que me quite el sueño, y apostaría lo que fuese a que ha envejecido bastante mal, pero al menos era una película con cara y ojos, no como esta, un batiburrillo, y tan “coral” que apenas distinguimos a los personajes.
San Mateo luego hizo films más estándar y con un resultado correcto como “Atasco en la nacional” o “Bullying”, pero también fue responsable de una de las películas más ignotas (y difíciles de encontrar) como es su debut para la gran pantalla, “Percusión”, con guion de Pepón Coromina y protagonizada nada menos que por el músico Kevin Ayers. Por ahí anda… en el limbo.
El reparto de “Diario de una becaria” está lleno de rostros conocidos de la época, actorcitos surgidos de series tipo “Al salir de clase” y/o similares y que a día de hoy se les ve menos en las pantallas, por no decir que, directamente, no se les ve. Así, circulan dentro del encuadre, perdidísimos, los nombres de Unax Ugalde, Daniela Costa, Alejo Sauras, Esther Toledano o los anteriormente mencionados Antonio Hortelano y Cristina Brondo, capitaneados por los veteranos Ramón Langa y Pepe Sancho, estupendos actores, que sin embargo en aquella aciaga década de 2000, cuando peor cine español se hecho en la historia, aceptaban prácticamente cualquier cosa que se les ofrecía. Ellos están siempre bien, incluso en esta película.
Ahora, es tan fundamentalmente mala, que se convierte en un film a tener en cuenta. Aunque no más que otros realizados en nuestro país por aquellos entonces.
viernes, 11 de noviembre de 2022
LA LOLA SE VA A LOS PUERTOS
En un último intento por incentivar el cine folclórico en plenos 90 (esta es de 1993) y para que la ranciedad nos salga hasta por las orejas, se recupera para el cine a Rocío Jurado que regresaba tras un montón de años sin aparecer en una película, aunque en general, incluso en sus tiempos de bonanza, se había prodigado mas bien poco en el medio. Su intervención en esta “La Lola se va a los puertos” le valió un premio Yoga a la peor actriz.
Por supuesto, y pensado quizás que se jugaba sobre seguro, se devuelve al cine a la Jurado con un remake de la película del mismo título de 1947 dirigida por Juan de Orduña concebida al servicio de Juanita Reina, que a su vez estaba inspirada en la obra homónima escrita por los hermanos Machado. “La Lola se va a los puertos” es un clásico total y absoluto de nuestro folclore del que se han adaptado incluso zarzuelas.
Para esta revisión por todo lo alto se contó con los talentos de actores como Pepe Sancho o Paco Rabal, del mismo modo que se contó con la prestigiosa pluma de Joaquín Oristell para escribir parte del guion, y la dirección de Josefina Molina, reputada realizadora televisiva que a principios de los 90 estaba disfrutando de una carrera cinematográfica con títulos exitosos y alabados por la crítica como puedan ser “Esquilache” o “Lo más natural”.
Ambientando la acción en los años 20 —la obra original está ambientada en mil ochocientos y pico— y como excusa para insertar el mayor número de canciones posible, tenemos a la tal Lola que se gana la vida por los tablaos tocando flamenco con su guitarrista Heredia. Pronto un potente terrateniente, Don Diego, se encapricha de Lola y la contratará para que cante en la fiesta de compromiso de su hijo, en la finca de la que es dueño. Una vez allí, este potentado la propondrá quedarse allí a cantar en exclusiva para él y, si se tercia, echarle algún que otro polvo de vez en cuando. Como al guitarrista Heredia le ha salido un contrato de 6 meses para irse a tocar la guitarra él solo, la Lola acepta quedarse con el hacendado con la idea de sacarle hasta el tuétano, sin intención de sucumbir a sus deseos sexuales. La cosa se complica severamente cuando el hijo de Don Diego se enamora perdidamente de la Lola, esta le corresponde, y se arma el cristo cuando tanto a Don Diego como a la prometida del hijo de este les entra la pelusa y luchan cada uno por lo suyo.
Un auténtico folletín para público de otras épocas, tristón y decadente, que no se sostiene a pesar de que el elenco principal esté ahí echando todo el resto. Hasta a las señoras de 90 años les pareció tosca y anticuada.
Por supuesto la película supuso un fracaso de taquilla —el pasado éxito de Isabel Pantoja en el género con “Yo soy esa” no fue más que un espejismo— que no llegó a congregar más de 160.000 espectadores cuando las expectativas de público eran bastante altas. Y ahora sí, con este fracaso podemos decir que estamos ante la última película para lucimiento de una folclórica del sigo XX… a no ser que me deje alguna por ahí de después. El último clavo del cochambroso ataúd.
Desde luego, lo que me resulta del todo curioso es este resurgir del cine folclórico en plenos años 90, década en la que aunque aún existían las estrellas de la canción ligera, el éxito masivo de este género ya era residual. Pero que no se diga que no lo exprimieron hasta la última gota.
Como curiosidad, decir que leí una reseña norteamericana de “La Lola se va a los puertos” que resaltaba el cante jondo de la Jurado para la película, lamentaba que esta no hubiera cultivado más el flamenco en lugar de la canción ligera y que esta película permaneciera inédita en Estados Unidos puesto que le parecía esencial su visionado si se era un estudiante de flamenco o un aficionado yankee. Como El Pollito de California ¡Ea! Y quizás tenga razón y sea una buena película para el aficionado americano. Yo, como no soy aficionado, ni americano, tuve que limpiar la grasaza de mi pantalla de TV al terminar.
Por supuesto, y pensado quizás que se jugaba sobre seguro, se devuelve al cine a la Jurado con un remake de la película del mismo título de 1947 dirigida por Juan de Orduña concebida al servicio de Juanita Reina, que a su vez estaba inspirada en la obra homónima escrita por los hermanos Machado. “La Lola se va a los puertos” es un clásico total y absoluto de nuestro folclore del que se han adaptado incluso zarzuelas.
Para esta revisión por todo lo alto se contó con los talentos de actores como Pepe Sancho o Paco Rabal, del mismo modo que se contó con la prestigiosa pluma de Joaquín Oristell para escribir parte del guion, y la dirección de Josefina Molina, reputada realizadora televisiva que a principios de los 90 estaba disfrutando de una carrera cinematográfica con títulos exitosos y alabados por la crítica como puedan ser “Esquilache” o “Lo más natural”.
Ambientando la acción en los años 20 —la obra original está ambientada en mil ochocientos y pico— y como excusa para insertar el mayor número de canciones posible, tenemos a la tal Lola que se gana la vida por los tablaos tocando flamenco con su guitarrista Heredia. Pronto un potente terrateniente, Don Diego, se encapricha de Lola y la contratará para que cante en la fiesta de compromiso de su hijo, en la finca de la que es dueño. Una vez allí, este potentado la propondrá quedarse allí a cantar en exclusiva para él y, si se tercia, echarle algún que otro polvo de vez en cuando. Como al guitarrista Heredia le ha salido un contrato de 6 meses para irse a tocar la guitarra él solo, la Lola acepta quedarse con el hacendado con la idea de sacarle hasta el tuétano, sin intención de sucumbir a sus deseos sexuales. La cosa se complica severamente cuando el hijo de Don Diego se enamora perdidamente de la Lola, esta le corresponde, y se arma el cristo cuando tanto a Don Diego como a la prometida del hijo de este les entra la pelusa y luchan cada uno por lo suyo.
Un auténtico folletín para público de otras épocas, tristón y decadente, que no se sostiene a pesar de que el elenco principal esté ahí echando todo el resto. Hasta a las señoras de 90 años les pareció tosca y anticuada.
Por supuesto la película supuso un fracaso de taquilla —el pasado éxito de Isabel Pantoja en el género con “Yo soy esa” no fue más que un espejismo— que no llegó a congregar más de 160.000 espectadores cuando las expectativas de público eran bastante altas. Y ahora sí, con este fracaso podemos decir que estamos ante la última película para lucimiento de una folclórica del sigo XX… a no ser que me deje alguna por ahí de después. El último clavo del cochambroso ataúd.
Desde luego, lo que me resulta del todo curioso es este resurgir del cine folclórico en plenos años 90, década en la que aunque aún existían las estrellas de la canción ligera, el éxito masivo de este género ya era residual. Pero que no se diga que no lo exprimieron hasta la última gota.
Como curiosidad, decir que leí una reseña norteamericana de “La Lola se va a los puertos” que resaltaba el cante jondo de la Jurado para la película, lamentaba que esta no hubiera cultivado más el flamenco en lugar de la canción ligera y que esta película permaneciera inédita en Estados Unidos puesto que le parecía esencial su visionado si se era un estudiante de flamenco o un aficionado yankee. Como El Pollito de California ¡Ea! Y quizás tenga razón y sea una buena película para el aficionado americano. Yo, como no soy aficionado, ni americano, tuve que limpiar la grasaza de mi pantalla de TV al terminar.
viernes, 10 de marzo de 2023
COSA DE BRUJAS
Otro de esos títulos españoles mediocres de la primera mitad de la década 00 que llegaban a nuestras salas un tanto sin saber por qué, y que el público olvidaba tan pronto como salía de la sala. “Cosa de brujas” destaca especialmente por una interpretación absolutamente subnormal por parte de Antonio Hortelano —que da vida a un mensajero un poco cortito… pero no tanto como él lo hace parecer— y la sensación inicial de que podemos estar ante un producto funcionalmente entretenido, hasta que la cosa se va de madre y ya no sabemos que demonios ocurre pasada media hora y, lo más triste, a esas alturas ya ni nos importa.
Se trata de una película de historias paralelas descolocadas que se cruzan entre sí formando de esta manera una sola, y con un guion tan enrevesado que hay que ser muy bueno para llevarlo a buen puerto. Da la casualidad que en este caso Amalio Cuevas y Agustín Póveda, responsables de “Bazar Viena” y “El chocolate del loro” respectivamente, son guionistas para salir del paso y están más preocupados de unir los cabos de este guion que de contarnos una buena historia, que, dicho sea de paso, puesta en orden, es una auténtica chorrada.
Un individuo de pasta pone una bomba para cargarse a un socio suyo. Durante la explosión aparecen dos extraños ancianos que le lanzan una maldición consistente en que sus sueños se van a cumplir, y que sabrá el motivo de todo ello cuando vea a un gato negro con una luna llena (¿?) Veinte años más tarde, un mensajero es protagonista de una serie de extraños sucesos que le llevarán a encontrar un gato negro y a conocer a la pareja de ancianos que, asimismo, le concederán la gracia de materializar sus deseos, que no van más allá de perder la virginidad y que le toque la primitiva. Por equis circunstancias acaba muriendo, y la acción nos traslada a lo que estaba pasando mientras, a través de los ojos de los otros personajes con los que se ha ido cruzando el mensajero durante su insulso relato. Un cristo en el que abundan las malas interpretaciones, el sinsentido y sobre todo la comedia involuntaria. Es tan ridícula que, para hacerla parecer menos, en las bases de datos de Internet se la cataloga de thriller con dosis de humor. Vamos, un poco como cuando el productor de “Fotos” recomendó a Elio Quiroga que dijera en la rueda de prensa de su estreno en Sitges que su película era una comedia para así justificar el hecho de que el público se estaba partiendo el culo.
El reparto asimismo es aleatorio a más no poder, y junto a Hortelano —al que habría que ponerle un monumento— tenemos muy desfasados a Pepe Sancho (excelente actor, hasta que le sueltan un poco la cuerda… y aquí no hay cuerda) y Manuel Manquiña (cuya secuencia esnifando cocaína y el recital de gestos y convulsiones con los que acompaña la esnifada son para darle un premio), Alberto San Juan haciendo de Alberto San Juan, Jorge Sanz, Pilar Bardem y Saturnino García ¡haciendo de hijo de la Bardem! También tenemos un papel protagónico para una modelo italiana, Manuela Arcuri, que tiene bastante peso en la historia y que en su casa conocerán. Eso sí, luce tanto palmito que uno se cuestiona si la muchacha está en la película exclusivamente para eso.
El director es José Miguel Juarez, que tuvo su momento de bonanza con su ópera prima en los 90, un film al servicio del entonces de moda Jorge Perugorría titulado “Dile a Laura que la quiero”, continuó con una cosa extraña sobre conquistadores con Bud Spencer titulada “Hijos del viento” y ya, después de “Cosa de brujas” no ha vuelto a dirigir película alguna.
En definitiva “Cosa de brujas” es bastante mala, pero entre las risas y que la cosa en general ha degenerado mucho desde 2003, pues uno se sienta y la ve de principio a fin tranquilamente, sin mirar el móvil.
Se trata de una película de historias paralelas descolocadas que se cruzan entre sí formando de esta manera una sola, y con un guion tan enrevesado que hay que ser muy bueno para llevarlo a buen puerto. Da la casualidad que en este caso Amalio Cuevas y Agustín Póveda, responsables de “Bazar Viena” y “El chocolate del loro” respectivamente, son guionistas para salir del paso y están más preocupados de unir los cabos de este guion que de contarnos una buena historia, que, dicho sea de paso, puesta en orden, es una auténtica chorrada.
Un individuo de pasta pone una bomba para cargarse a un socio suyo. Durante la explosión aparecen dos extraños ancianos que le lanzan una maldición consistente en que sus sueños se van a cumplir, y que sabrá el motivo de todo ello cuando vea a un gato negro con una luna llena (¿?) Veinte años más tarde, un mensajero es protagonista de una serie de extraños sucesos que le llevarán a encontrar un gato negro y a conocer a la pareja de ancianos que, asimismo, le concederán la gracia de materializar sus deseos, que no van más allá de perder la virginidad y que le toque la primitiva. Por equis circunstancias acaba muriendo, y la acción nos traslada a lo que estaba pasando mientras, a través de los ojos de los otros personajes con los que se ha ido cruzando el mensajero durante su insulso relato. Un cristo en el que abundan las malas interpretaciones, el sinsentido y sobre todo la comedia involuntaria. Es tan ridícula que, para hacerla parecer menos, en las bases de datos de Internet se la cataloga de thriller con dosis de humor. Vamos, un poco como cuando el productor de “Fotos” recomendó a Elio Quiroga que dijera en la rueda de prensa de su estreno en Sitges que su película era una comedia para así justificar el hecho de que el público se estaba partiendo el culo.
El reparto asimismo es aleatorio a más no poder, y junto a Hortelano —al que habría que ponerle un monumento— tenemos muy desfasados a Pepe Sancho (excelente actor, hasta que le sueltan un poco la cuerda… y aquí no hay cuerda) y Manuel Manquiña (cuya secuencia esnifando cocaína y el recital de gestos y convulsiones con los que acompaña la esnifada son para darle un premio), Alberto San Juan haciendo de Alberto San Juan, Jorge Sanz, Pilar Bardem y Saturnino García ¡haciendo de hijo de la Bardem! También tenemos un papel protagónico para una modelo italiana, Manuela Arcuri, que tiene bastante peso en la historia y que en su casa conocerán. Eso sí, luce tanto palmito que uno se cuestiona si la muchacha está en la película exclusivamente para eso.
El director es José Miguel Juarez, que tuvo su momento de bonanza con su ópera prima en los 90, un film al servicio del entonces de moda Jorge Perugorría titulado “Dile a Laura que la quiero”, continuó con una cosa extraña sobre conquistadores con Bud Spencer titulada “Hijos del viento” y ya, después de “Cosa de brujas” no ha vuelto a dirigir película alguna.
En definitiva “Cosa de brujas” es bastante mala, pero entre las risas y que la cosa en general ha degenerado mucho desde 2003, pues uno se sienta y la ve de principio a fin tranquilamente, sin mirar el móvil.
miércoles, 22 de junio de 2011
PROTECCIÓN DE UN SER MENOR
El trio Chan-Hung-Biao estaba dando sus últimos coletazos, puede que por una lucha de egos entre los amigos o simplemente porque Biao era el que menos llamaba la atención al publico. La cuestión es que esta fue de las ultimas películas que rodaron juntos, aunque un año antes ya habían rodado (en España) la que seria la mejor película con los tres juntos, "Los Supercamorristas" en la que el malo malisimo es Pepe Sancho.
Protección a un ser menor también se puede encontrar con el titulo Heart of Dragon.
Jackie Chan interpreta a Ted Fung, un detective de policía que carga con Danny, su hermano mayor deficiente mental. Ese hermano mayor no podía ser otro mas que Sammo Hung. No voy a decir que Hung clava el papel, pero si que te crees que puede ser una persona con cierto retardo. Ted quiere ser marino, ese ha sido siempre su sueño, pero tener que cuidar de Danny siempre se lo ha impedido. Piensa incluso en casarse con su novia, única y exclusivamente para que esta se haga cargo de su hermano mientras el puede navegar por ahí. No es que Ted sea un insensible, es que la situación ha llegado a un punto en la que le sobrepasa. Para rizar mas el rizo del dramón, Danny accidentalmente y mientras juega con los niños del barrio, hace que un ladrón de joyas lance estas al suelo y salga corriendo. Ted esta investigando el caso y todo se lía mucho mas cuando el ladrón de joyas decide testificar y culpar a Danny de tener las joyas, la antigua banda del ladron secuestre a Danny y Ted tenga que sacar al ladrón-testigo de su escondite para intercambiarlo por su hermano. Y todo ello sin que el comandante de policía y jefe de Ted se entere.
Como en todas las películas del trio tenemos luchas, algún tiroteo que otro y espectaculares saltos y caídas. Pero también tendremos bastante de drama. A destacar una escena en que el trio protagonista (aunque Biao, aquí casi no pinta nada) se pone a llorar, que de lo ridícula que es casi da la risa, casi. Pero no lo voy a negar, tiene partes en los que te ablandas un poquito al ver todo lo que le dicen y hacen hacer al pobre Danny.
El final es apoteósico, no por su desenlace (que ni tan mal) sino por una canción de lo mas melosa en la que me quede en duda de que cojones estaría contando.
Que bien esta haciendo el ciclo de Bruce Lee en la Sexta 3, ya que otras cadenas también se animan a programar películas de artes marciales, y que sigan por mucho tiempo.
Pd. La reseña ha sido modificada por un error cometido por mi (vamos que la había cagado) y JJS me ha sacado de mi error. Gracie!!!
lunes, 19 de agosto de 2013
INTERVIEW: GERMÁN MONZÓ
Los asiduos a este blog deberían saber de sobra quien es
Germán Monzó ya que, por motivos obvios, se trata de uno de los directores
favoritos del triunvirato que forma esto que tienes ante tus ojos. Si hemos vivido intensamente
alguna película durante un visionado- no necesariamente conjunto- esa es, sin
duda, una de Monzó. Aunque él no parece estar muy contento
del resultado final de ninguna de ellas.
Germán Monzó ¿Un
apasionado del cine o de las artes Marciales?
¿Es cierto de que has reaprovechado metraje de esta película para
montar la nueva “Vampire´s Mark’?
Una parte si.
Director de una de las películas más buscadas por todo
cinéfilo que se precie, “Kibris, la ley del equilibrio”, de inauditas joyas
como “El Anticristo 2” o “El poder de la venganza”, blanco de las críticas
más feroces y de las leyendas más
fantasiosas que se le puedan ocurrir al fandom. Experto en artes marciales y fan
del terror más clásico, Germán Monzó acaba de montar su ultima película, “Vampire´s Mark”.
Sobre ella y sobre muchos aspectos de su ya longeva
carrera, habló para “Aquí vale todo” en
exclusiva.
Tenemos el pacer de ofrecerles esta memorable “Interview” con uno de los directores más valientes del cine español, Germán Monzó.
De las dos.
¿Cuando y por qué decidiste que querías
meterte en esto del cine?, ¿pasaste por la etapa de hacer pequeñas películas caseras
siendo adolescente?
Desde pequeño, ya era un fan de las
películas de terror y de acción con tan solo cuatro años. Con doce años ya
hacia anuncios en televisión como pastelitos “Tunos” de Bimbo. Mi primera
cámara de cine me la compre con quince años y era una Bolex Pallard de 16mm.
También
has actuado en algunas de tus películas, ¿pura necesidad o te interesa la
interpretación?
Siempre lo que más me ha gustado e
interesado es la interpretación. Prefiero antes hacer de actor que de director.
Precisamente,
has interpretado en -creo- dos ocasiones a Drácula. ¿Por qué ese interés en el
personaje y por qué esa fijación en los clásicos del terror gótico?
Siempre he sido un fiel seguidor de estas
películas, sobre todo, las interpretadas por Christopher Lee.
Es
ya legendaria tu amistad con Jackie Chan y tu participación en “Los
Supercamorristas”. ¿Qué puedes contarnos de todo eso?
Es un gran actor y un buen cómico. Como
persona es muy buena persona y siempre está de buen humor y le gusta mucho
bromear en la vida normal.
Sabemos
que has rodado vídeos didácticos sobre artes marciales y que llegaste a contar
con el doble español de Jean-Claude Van Damme. Cuéntanos…
Hice una serie de vídeos documentales con
Teo García, sobre Defensa Personal, Muhatai y Kobudo.
Tu película “La
pasión de un mordisco”, si no me equivoco, se rodó consciente de que su destino
era la televisión Asiática. ¿Cómo funciona tu cine dentro de este ámbito?
Esta película se vendió en Malasia. En Asia gusta mucho el
cine de terror sobre todo de vampiros.
A la espera todavía de que “Magic London” se edite en DVD, pienso que a
estas alturas, que todo el mundo sabe que “Magic London” es de Germán Monzó, el
que esta vaya firmada con el seudónimo de Sergio Argento, puede ser perjudicial
para su difusión ¿Qué opinas al respecto?
Está película se hizo con muy
poco presupuesto y no quedó como a mí me gusta, entonces se la di a mi
distribuidor Francisco Herrera y le dije que hiciese lo que quisiese y que si
la sacaba, que cambiase el nombre, y así hizo, él puso ese nombre.
Según tenemos entendido, anduviste metido
en dos proyectos problemáticos que terminaron por no ver la luz, “Honor de
ninja” y una versión de “Ricochet” alternativa a la que hicieron los
americanos. ¿Qué fue lo que pasó?.
La primera solo
se rodó unos días y tuvimos que parar ya que los inversores no tenían el
suficiente dinero como nos habían dicho. La segunda la hizo el hijo de un actor
conocido que me pidió que colaborase y yo no lo vi claro, así que no participé.
Puesto que hay demanda por parte del aficionado ¿Por qué es tan difícil
conseguir una de tus películas? ¿Por qué no se editan de una vez por todas?
Pregúntaselo a mí distribuidor
Francisco Herrera. Este Septiembre salen varias películas como “La Marca del
Vampiro”.
¿Qué vida comercial han tenido tus películas? Me refiero a cine, vídeo,
etc…
“Kibris” se estrenó en cine, y las otras fueron hechas para ser comercializadas
directamente a vídeo o DVD.
“Kibris, la ley del equilibrio”, probablemente sea la película del cine
español más buscada. Puesto que tuvo una distribución en cines más o menos
decente ¿Cómo es que no acaba de salir en DVD?
No la he sacado en DVD, ya que en
esta película no se rodó, ni se hizo lo que yo mandaba y cuando vi el material
en la sala de edición me llevé un disgusto. Intenté editar y añadir algunos
insertos ya que faltaba material y metraje, pero no quedé satisfecho con el
resultado, aunque la película fue la única española que fue seleccionada en el
Festival Internacional de Shanghai (SIFF), que es de clase A, en el año 2005.
En “Kibris, la ley del equilibrio”, trabajas por primera vez con
actores de renombre como Pepe Sancho, o gente conocida del “Star System” como
Paula Vázquez, aunque ya habías trabajado con grandes como Víctor Israel. ¿En
qué se diferencia el trabajar con actores aficionados del trabajar con
estrellas?
Los grandes actores son
fantásticos a la hora de trabajar con ellos, son muy profesionales, pero
también me he encontrado aficionados que amaban el cine y ponían tanto interés
por hacerlo todo bien y creíble, que era como trabajar con grandes
profesionales.
¿Hay algo de cierto en la leyenda que corre, de que rodaste una película
de cavernícolas en la cual, estos calzaban zapatillas, o es solo eso, una
habladuría?
Colaboré en una película de
cavernícolas con mi buen amigo Santiago Lapeira, pero cuando se rodaba no
llevaban zapatillas.
Hay quien dice que eres el “Ed Wood Español”, esto quiere decir, que se te considera el peor director español
de la historia ¿Cómo te tomas estas cosas? ¿Qué les dirías a quienes te ponen
estas etiquetas?
Primero, uno hace con amor y
sentimientos una obra en las artes, puede ser cine, escultura o pintura, etc… Y
el resultado es mejor o peor según los gustos de cada persona, y el presupuesto
con el que cuentes. Yo espero poder tener un presupuesto decente y poder hacer
algo como a mí me gusta y así se podrán ver mis cualidades. En cuanto a esos que
solo saben criticar a los que hacen algo, aunque sea con pocos medios, que en
vez de tanta envidia y críticas, que
cojan ellos e intenten hacer algo, ya
que son tiñosos que se mueren de envidia cuando alguien hace algo y ellos no lo
consiguen ya que no tienen el suficiente valor para embarcarse en un proyecto,
son cobardes pobres de espíritu.
¿Qué puedes contarnos acerca de la nueva película “Vampire´s Mark”?
Es una película con bajo
presupuesto y con unos pequeños efectos bien cuidados.
¿Qué otros cineastas o películas
influencian a Germán Monzó?
“Drácula” con
Christopher Lee, “Frankenstein” con Boris Karloff, “El Hombre Lobo” con Paul Naschy, “El Mundo de Suzy Wong” con Nanci Kwan. Sergio Leone, Spielberg, GeorgeLucas, Clint Eastwood, Joan Chen, Alfred Hitchcock.
Dime directores y
películas que te horroricen.
No entiendo el
termino “horrorizar”, en cine no existe, es un arte.
¿Algo que añadir para los lectores de AQUÍ VALE TODO?
Una imagen dice más que mil
palabras, ved mucho cine y no os creáis lo que os digan comprobadlo por
vosotros mismos, nunca hay algo al gusto de todos.
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