sábado, 19 de junio de 2021
LUNÁTICOS
Hank es un tipo raro. Vive encerrado en su apartamento porque, cada vez que intenta asomar un pie al exterior, sufre alucinaciones en las que ve arañas que quieren devorarle el cerebro o siniestros médicos encabezonados en operarle. De mientras, conocemos a Nancy, otra rarita sin demasiada suerte que, huyendo de un intento de violación, recala en los aposentos de Hank. Resulta que tienen en común su pasión por la poesía, así que se enciende una chispa... una que se verá alterada cuando la locura transitoria de uno y la "gafez" de la otra, propicie un momento violento y la huida de Nancy. Hank, megacolado como está, decidirá salir a la calle a recuperarla, aunque para ello deba enfrentarse a todos sus monstruos. Por supuesto, la peli termina en boda.
En un antiguo número de "Film Threat Video Guide", Josh Becker narraba lo mal que lo pasó el día que, asistiendo a un festival, antes de su película proyectaron un corto de tirón transgresor con un padre violando analmente a su hijo. La mitad del público salió corriendo, cosa que horrorizó al cineasta, entre otras razones porque, opinaba, el corto y su peli no casaban nada, siendo lo suyo algo mucho más ligero, inocente y alegre, calificándolo sin despeinarse de comedia romántica. Y sí, puede que eso sea "Lunáticos" (no olvidemos que en los USA lleva como subtítulo "A love story"), solo que un poco rara. Los dos protagonistas están lejos de ser galanes, en realidad se trata de la historia de unos inadaptados que se cruzan y conocen el amor. A ello hay que añadir todas las secuencias de efectos especiales a base de maquetas y un encantador stop-motion. Tampoco el elemento comedia es exagerado, pero está presente, sobre todo con las tendencias "slapstick" de Ted Raimi, y sirve para compensar los momentos más abiertamente dramáticos, que tampoco faltan. Con todo, y sin ser nada deslumbrante, la película funciona. Un pasatiempo limpio y amable con el que matar una tarde tontuna. Me gustó más de lo que recordaba... pero tampoco como para hacerme con el DVD (si existiera).
Sin embargo, a pesar de los logros del director y guionista Becker, la sombra de Sam Raimi sigue siendo muy alargada. Por ahí leí que alguien consideraba el film como la quintaesencia del cine del creador de "Evil Dead", apartando totalmente al autor real de la ecuación. ¡Injusto!. Da la sensación que con "Lunáticos", Josh Becker podría haber dado el salto a un cine un poco más estándar. Su peli, dentro de la modestia, no queda demasiado lejos de ciertos títulos "indies" más reputados. Pero no, no funcionó. Y el pobre hombre, desde entonces, se ha dedicado pues a rodar aquello que le dejaran, desde encargos ("Alien Apocalypse" telefilm con Campbell de protagonista), a productos casi de arte y ensayo ("Running Time", thriller en blanco y negro, recuperado y lanzado en Blu-Ray recientemente, desarrollado en una sola toma y, sí, con Campbell de prota otra vez) y cositas tan minúsculas que no han tenido repercusión (y en las que no vemos a ninguno de sus viejos camaradas. ¿Tal vez acabaron mosqueados? A veces me lo pregunto, de toda esta pandi, ¿quienes serían los que caerían mal y de los que el resto rajarían en privado?).
Además de los mentados, otros integrantes del clan Raimi que aparecen en "Lunáticos" son el compositor Joseph LoDuca y el hombre-para-todo John Cameron (que interpreta a Edgar Allan Poe, nada menos), uno de los menos conocidos pero activo desde los tiempos de los cortos de Super 8 pasando por, obviamente, la misma "Posesión Infernal", para la que abandonó sus estudios de cine en la Universidad de Nueva York donde, suponemos, conoció a los hermanos Coen. Tal vez ello motivara que Joel participara en el montaje del clásico de Raimi, e influyera en la carrera de Cameron, que tras sus escarceos con el grupito de Sam, se lió en serio con los hermanos judíos, co-produciendo algunos de sus títulos de mayor relumbrón.
martes, 27 de noviembre de 2018
INVALUABLE: THE TRUE STORY OF AN EPIC ARTIST
Es muy jodido ser tan fan de la peli original como soy yo y decir algo malo de "Invaluable". De hecho, es imposible. Primero porque es un muy buen documental y notablemente entretenido a pesar de aproximarse peligrosamente a las dos horas de duración. Y segundo... pues bueno, es que salta a la vista. Se trata de un viaje ultra-nostálgico y algo melancólico a lo que supuso para esta pandilla parir aquella pequeña película que acabaría convertida en incunable. Desde los primeros tanteos con el Súper 8, hasta el estreno. Sullivan nos hace de guía turístico por aquellos lugares que sirvieron de plató. Acuden a los restos de la cabaña (con la chimenea y el agujero del suelo que se suponía la entrada al sótano como último reducto de lo que una vez fue), a los bajos del casoplón de la familia Raimi donde se rodaron todas las secuencias del mentado sótano, la casita que el equipo alquiló para dormitar durante el rodaje, partes del bosque donde se filmaron escenas completas. Etc. Y justo cuando ya estás con los ojos empañados, no se le ocurre otra cosa a Sullivan que, primero, desempolvar atrezzo (máscaras de poseídos, pedazos del Necronomicón, piernas y manos cercenados.... algo a lo que contribuye el hermano de Bruce Campbell mostrando el fusil original usado para cazar demonios) y, seguidamente, nos cuenta cómo su mujer le dejó, falleció en un accidente y la lógica depresión de caballo casi suicida que pilló y de la que únicamente le salvó saber que "Posesión Infernal" era adorada por miles de personas que acudían a convenciones donde deseaban poder conocerle para pedirle su estampa. Sí, un auténtico alegato a favor de esa clase de concentraciones repletas de viejas glorias (en un momento dado vemos a Christopher Lloyd) y personajes oscuros ligados a films de culto.
Curioso enterarse que Raimi estaba enrollado con Ellen Sandweiss. Y divertido ver a Hal Delrich/Richard DeManincor repetir frases de su inolvidable "Scotty".
sábado, 22 de enero de 2022
CREEPSHOW TV (2ª TEMPORADA)
CAPÍTULO 1 - "Model Kid" / "Public Television of the Dead": Rememoremos la historia que introduce y cierra el "Creepshow" de George A. Romero: un crío abroncado por su severo padre, que le tira los tebeos a la basura, recibirá justa venganza cuando se agencie un muñeco vudú. Bien, esa es la base de este "Model Kid". Cambiamos al padre por el tío. Cambiamos al niño morenito por uno rubito (probablemente alter ego del Greg Nicotero infante). Y al muñeco vudú por una figurita de esas de la marca "Aurora" (no en balde es ese un nombre que sale varias veces a lo largo del capítulo). Se agradecen estas movidas de niños fans del terror marginados por adultos o matones en el colegio, y que se toman la revancha. Pero la verdad es que ya comienza a ser un recurso trillado y cansino. Al villano lo interpreta Kevin Dillon. El guionista, John Esposito, tiene una larga experiencia en el género, aunque tal vez su logro más peculiar sea esa cosa de nefasto recuerdo titulada "La sombra del faraón". En cualquier caso, aquí el efecto comparativo es TOTAL y, obviamente, muy dañino.
La siguiente historia, "Public Television of the Dead", debería fliparme porque es un absoluto tributo a "Evil Dead" (y un poco al Sr.Romero y su recurrente Pittsburgh). El mismo Ted Raimi -haciendo de Ted Raimi- acude a un programa de antigüedades a mostrar el "Necronomicón" (ya que, como aclara, pertenece a su familia desde hace muchos años, ¡¡juas!!). Lo leen en directo y se arma la marimorena. Uno de los encargados de poner orden será un relajado pintor televisivo visiblemente basado en otro real redescubierto y reivindicado recientemente -a través de la bufa, algo muy común hoy día-: Bob Ross. Viene aliñado con unas gotillas a lo Mr.Rogers, para quien Romero curró en su época. Precisamente, otro de los héroes de la función es un cámara y realizador regordete de nombre George. Todo muy familiar. Uno de lo momentos más graciosos consiste en el pintor recreando en un lienzo el escenario al completo de "Terroríficamente muertos". Lo demás, puro manual.
Bien, una característica común en la serie a partir de aquí (y que se extenderá a la tercera temporada) es su obsesión por comerle la polla indiscriminadamente al fan medio a base de guiños, homenajes, tributos y lameculadas. Y funciona, según he podido leer muchos pican. A mi me irrita bastante. Lo veo un modo muy ruin de parapetar la falta de buenas ideas propias. En otras palabras, no van a lograr cegarme por mucha rosca que hagan al fan nostálgico que hay en mí. No me vendo tan fácil.
Dirige ambos capítulos el mismo Greg Nicotero.
CAPÍTULO 2 - "Dead and Breakfast" / "Pesticide": "Dead and Breakfast" gira en torno a los nietos de una vieja asesina psicópata que se mueren por convertir la mansión que aquella usó para sus escabechinas como marco turístico. Y forrarse en el camino, claro. Pero el público la ignora, así que invitan a una youtuber especializada en crímenes reales para que pase allí unos días y la promocione. Lo malo es que la chavala comenzará a poner en duda la veracidad de todo ello. Este capítulo es tan entretenido como interesante. Los personajes gastan carisma, la youtuber es genuinamente odiosa y repugnante y, en fin, ¡sale C.Thomas Howell! (compartiendo protagonismo con Ali Larter, superviviente de algunas entregas de "Destino Final"). El desenlace no decepciona. Parte de ello se lo debemos a los guionistas Erik Sandoval y Michael Rousselet (que repetirán en la temporada 3) y a la señora directora, Axelle Carolyn, responsable de la reciente "La mansión", que no funciona tan bien como su aportación al "Creepshow" televisivo, pero se deja ver.
Por desgracia "Pesticide" no repite la hazaña. La idea de que un tipo contrate a un exterminador de plagas para acabar con unos vagabundos que okupan su fábrica está bien. Pero, a partir de ahí, la cosa se torna un caos, un delirio que no entiendo a donde va ni que pretende, a pesar de contar con unos notables efectos especiales. Lástima. Obviamente las referencias, sobre todo sonoras, a la famosa historia de las cucarachas del "Creepshow" original son unas cuantas. Entre el reparto destacan el Carpenteriano Keith David y Ashley ("Hellraiser") Laurence. Dirige Don Nicotero.
CAPÍTULO 3 - "The Right Snuff" / "Sibling Rivalry": "The right snuff" está un rato chula (aunque, eso sí, el "Creepshowismo" sigue brillando por su ausencia). Protagonizan el culebrón unos astronautas en pleno viaje experimental para probar una máquina capaz de juguetear con la gravedad. El inventor de esta recibe todos los laureles, mientras que el piloto vive acomplejado porque su padre, un astronauta famoso, le hace mucha sombra. Dicho complejo se acrecentará cuando les anuncien que han de entrar en contacto con vida alienígena por primera vez y el elegido sea el inventor. La envidia del otro estalla y, en fin, corre la sangre. Pues sí, para estar todo el episodio ambientado en una nave (a base de decorados y efectos bastante potables) y dos personajes, la cosa se aguanta bien gracias a lo interesante de la trama, científicamente (todo el tema de la gravedad artificial) y humanamente hablando (lo de las envidias y frustraciones. Algo que, viviendo como vivimos en este país, nos cae muy cerquita). El único pero que le pongo es el aspecto de los aliens, un poco chungo. Se agradece que estén hechos a mano y, supongo, gasten unas formas voluntariamente "camp", pero no creo que case bien con el tono del capítulo. Protagonizan Breckin Meyer de "Pesadilla final: La muerte de Freddy" y Ryan Kwanten de "Silencio desde el mal". El dire es el normalmente insufrible Joe Lynch.
La historia que sigue desciende unos peldaños. Arranca como una comedia "teen" de pijas histéricas, lo que justifica la presencia de Molly Ringwald como directora de un instituto a la que una adolescente lerda le cuenta que su hermano ha intentado matarla. Las cosas derivarán por derroteros vampíricos. Lo mejor lo tenemos cuando la adolescente comenta que sus únicas experiencias sexuales compartidas consisten en hacer pajas. Lo demás, extremadamente tontuno y olvidable. Guioniza una tipa. Dirige Rusty Cundieff de "Tales from the hood" o "Fear of a Black Hat".
CAPITULO 4 - "Pipe Screams" / "Within the Walls of Madness": Retomamos la movida del "monstruo usado como arma arrojadiza contra un ser humano detestable" -es decir, la historia del bicho de la caja en el "Creepshow" original- y lo hacemos de la mano de la entrañable Barbara Crampton, que pal caso da vida a una casera despiadada y racista (hay incluso un momento que aparece medio borracha con un vaso en la mano, igual que Adrienne Barbeau). La acompañan Eric Edelstein (uno de los nazis malotes de "Green Room") y un bicho no especialmente mal logrado a base de pelos y suciedad que se oculta en las tuberías. Una historia muy tonta, que no aporta nada, pero tampoco ofende. Dirige Joe Lynch.
Con "Within the Walls of Madness" me perdí un poco, resulta algo liosa, pero digamos que gira en torno a un tipo condenado a muerte por una serie de asesinatos que, dice él, fueron cometidos en realidad por un demonio surgido de una dimensión paralela gracias a los esfuerzos de una científica interpretada por Denise Crosby, de "El Cementerio Viviente". Sin más. Dirige todo un VIP del club "Creepshowiano", John Harrison.
Aprovecho el inciso para comentar que las transiciones animadas de esta segunda temporada molan bastante. Se alejan del tono realista de la anterior (y el film original), y evitan el look "flash" que veremos en la siguiente. Las que nos ocupan tiran de rollo caricaturesco y denotan mucho estilo. Un toque original de la serie que, por raro que suene, funciona.
CAPITULO 5 - "Night of the Living Late Show" : A modo de colofón, Nicotero y los suyos cierran la temporada con un capítulo especial de duración doble, donde retoman el "servicio oral para el fandom" pero, al menos, de un modo más inteligente, integrándolo en la trama sin que irrite excesivamente. Y pal caso, además del inevitable guiño con posterior moratón en el ojo al recurrente Señor Romero y sus zombies, tenemos una referencia constante y sangrante nada menos que a nuestra "Pánico en el Transiberiano". Se lo explico.
Justin Long -al que hemos visto en "Jeepers Creepers" o "Arrástrame al infierno"- da vida al inventor de la máquina de realidad virtual definitiva, una que permite al usuario formar parte de sus películas favoritas. En su caso se trata del clásico dirigido por Eugenio Martín. No solo lo disfruta, además anda enamorado del personaje que interpreta ¡¡¡Silvia Tortosa!!!. De esta manera el inventor huye de su mediocre realidad y, muy especialmente, su señora esposa, con la que se casó por dinero y que, obviamente, no luce tampoco muy apetecible (aunque ni mucho menos es el cayo que nos pretenden vender). La cornuda, harta de desprecios e infidelidades -virtuales-, usará la misma máquina para vengarse.
Lo cierto es que, llegado el momento, comencé a pensar aquello de "Me aburroooo", antes de descubrir que consumía un capítulo más extenso de lo habitual. Pero no está demasiado mal. Las escenas en las que Justin Long entra a formar parte de "Pánico en el Transiberiano" e interactúa con Christopher Lee, Peter Cushing o la misma Tortosa, tienen su gracejo, aunque tampoco es que estén estupendamente facturadas. Llama la atención que se busquen a una doble de la actriz catalana cuyo parecido resulta bastante discutible.
El guion corre a cargo de Dana Gould, todo un personaje mediático ligado a cosas tan distintas y curiosas como "Los Simpson", "Mystery Men" o esa rareza titulada "Me levanté temprano el día de mi muerte". Dirige Greg Nicotero.
sábado, 19 de febrero de 2022
BLOOD RAGE
Pero "Blood Rage" queda muy lejos de las desventuras de Freddy Krueger. Y, de hecho, tampoco es que sea un slasher ortodoxo. Sí se mantiene fiel a algunas ideas ya entonces muy sobadas, como la bromita pesada que sirve de susto barato (en este caso, la perpetradora se curra un maquillaje prácticamente profesional, sin que sepamos cómo), la escena de la ducha, los cadáveres expuestos para espantar a la "final girl", etc. Pero también arriesga, alejándose de la imagen del asesino misterioso y/o enmascarado. En "Blood Rage" lo conocemos desde buen principio, le vemos -sin cubrirse la cara- hablar y moverse entre sus semejantes. Para animar la trama, dispone de un gemelo. Todo comienza en 1974, durante una noche en el auto-cine. Uno de los dos hermanos pilla una hacha y, por puro deleite, se carga a un pobre desgraciado que andaba tirándose a su novia. Adelantándose a la llegada de testigos, el chaval le cede el arma a su igual y consigue que le culpen del crimen. El verdadero asesino se pasa diez largos años portándose bien hasta que, deducimos, el anuncio de que su madre se va a casar con otro hombre... o la fuga del hermano acusado injustamente, despiertan en él las ganas de matar de nuevo y, en fin, que se pone manos a la obra.
Y aquí nos quedamos, porque la galería de asesinatos es notable. Para ser una de terror medianamente "normal" fechada a principios de los ochenta, lo cierto es que el nivel de truculencia es generoso, gráfico y licuoso. Muy parecido al que se hace hoy día con mentalidad retro. Como decía, de los potentes efectos se encarga el gran Ed French quien, además, aparece interpretando un papelito (cosa que ya solía hacer eventualmente) y se deja asesinar. La imagen de su realista cabeza decapitada colgada en el marco de la puerta, bien chorreante, es ya casi icónica (la incluyo al final de todo, por puro gusto).
El otro elemento que se aleja un poco de terrenos trillados es la presencia de Louise Lasser, una actriz que por aspecto físico, maneras y cazallosa voz, me da un poco de grima. Le van como anillo al dedo los papeles de maruja sufriente, que es lo que interpreta en "Blood Rage". De hecho, se pasa tres pueblos, casi parece que pretenda ganar un Oscar con tanto drama y tanto llanto. Ella y Ted Raimi volverían a compartir créditos en "Ola de crímenes, ola de risas" dos años después (o dos antes... según se mire).
Que la película proyectada en el auto-cine al principio de "Blood Rage" (y en una televisión poco después) sea "The House That Cried Murder" ("La novia asesina" en España) tiene una explicación. El co-guionista de aquella, John Grissmer, es el director de esta, que puso prematuro punto y final a su escueta filmografía (solo dispone de una película previa, "Bisturí").
No les voy a negar que parte de la diversión -moderada- de ver "Blood Rage" también se la debo a algunos momentos risibles compuestos de ciertas incongruencias narrativas e interpretaciones un poco desmadradas (Doña Lasser es un compendio de muchas de ellas), pero lo cierto es que, si se la toman como hay que tomársela, pueden pasar un rato majo y muy pringoso.
sábado, 10 de junio de 2023
SKINNER
Sin embargo, hoy toca hablar de una de las que caen justo en medio, en la zona crepuscular de las películas de bajo coste y resultados desiguales, "Skinner". Producida el año 93 (dos después de "El silencio de los corderos", dos antes de "Seven") y con un reparto bien curioso. Para empezar tenemos en el rol del asesino al hermano ilustre, Ted Raimi, un registro opuesto al recurrente en él (es decir, tío majo o víctima). Ricky Lake, habitual del mangante + vendido John Waters, y posteriormente personalidad mediática, da vida a una maruja insatisfecha. Y finalmente la ex estrella porno Traci Lords, feliz como una perdiz encarnando a una mujer atormentada y, sobre todo, deformada físicamente, lo que supongo esperaba contribuiría a acabar con su imagen sexy (recordemos que ella y Lake habían coincidido unos años antes en "Cry-Baby" del fucking Waters) Se suma al trío Richard Schiff, uno de esos rostros super-reconocibles gracias a sus intervenciones en toda clase de productos, incluidos unos cuantos de peso. Precisamente, haría de conductor de tren en "Seven".
Dennis Skinner es un asesino en serie al que le encanta despellejar a prostitutas de baja estofa y vestirse con sus pieles, tal y como hacía Ed Gein (referencia a un psycho killer real, cosa muy común entonces). Y sí, ya es mala suerte tener semejante hobby y apellidarse Skinner, que traducido al españolo es, eso, despellejador. No, no ayuda mucho a la hora de evitar sospechas. En cualquier caso, Dennis se instala a vivir junto a una pareja en crisis. Con ella hará buenas migas, demasiado buenas, mientras en su tiempo libre visitará zonas degradadas a por carne fresca. Paralelamente, una de sus primeras víctimas, que logró zafarse de sus garras, anda tras él, clamando venganza.
Más allá de su adscripción al cine de serial killers, "Skinner" es noventera en todos los sentidos. Ese estilismo tan artificial y plano, a base de luces de colores, y una supuesta sordidez que, de tan nítida y forzada, resulta anti-natural y, por tanto, no funciona. Cuesta tragarse que el asesino visite siempre el mismo barrio industrial, hasta las trancas de graffitis, en el que no hay una maldita alma... hasta que, por arte de magia, aparece una prostituta, andando sin rumbo y, casi casi, vestida únicamente con ropa interior, lista para ser asesinada. Además, todas gastan un aspecto muy decente. No hay gordas, no hay yonkis, no hay feas... cojones, que se den una vuelta por mi antiguo barrio y verán lo que son putas de esas que matan la libido.
Claro que, tal vez, toda esa "sordidez de postal", y los detalles poco verosímiles, estaban hechos aposta. Es decir, sin llegar a ser muy evidente o cargante, es cierto que la peli gasta sus intenciones "arty", con imágenes casi poéticas de Ted Raimi caminando por un riachuelo en medio de la urbe. Quizás su director, Ivan Nagy, iba de artista. En cualquier caso, acabó el resto de sus días rodando vídeos softcore y ejerciendo de chulo para Heidi Fleiss, de ahí que todas las prostitutas que asoman por el film sean genuinas. Palmó en 2015.
La banda sonora viene compuesta íntegramente por un grupo de esos tecno-raro -"Contagion"-, cosa que también comenzaba a ser muy recurrente entonces.
Finalmente, lo mejor de "Skinner" es que únicamente dura 88 minutos. Pueden meterla en una carpeta, junto a las 350 películas restantes en espera de ser consumidas, y ya la verán algún día. Sin prisa
Gracias al bueno de Enorm por pasármela.
miércoles, 1 de agosto de 2018
EL BLU-RAY DE "POSESIÓN INFERNAL"
Nada más recibirlo, lo puse en mi reproductor y le di al "play". A diferencia del dvd de "Manga Films", la presente versión no cuenta con el doblaje antiguo. Y el nuevo es un mierdote. Pero bueno, a estas alturas me dio igual. Creo que la vi en v.o.s.e., entera, deliciosa como siempre. Tocaba darle caña a los extras, convencido como estaba de que solo habría lo mismo que había visto ya mil veces. ¡¡Qué iluso!!. El documental oficial que contiene, sobre la confección de la película, es increíble. Probablemente el mejor que me he zampado nunca.
Curiosamente, aunque no cuenta con la presencia de Bruce Campbell -que se suele apuntar a un bombardeo en cuanto a "Evil Dead" se refiere-, ni la de Sam Raimi -este nunca se apunta a nada... o casi nada, como veremos después-, sí agradecemos la presencia de personal menos habitual, como el productor Robert Tapert, erigido en el rol de voz representativa -y que se enrolla muy generosamente-, el reparto femenino principal o el cineasta Josh Becker, que fue "chico para todo" durante el rodaje. Y luego encontramos algunos rostros conocidos de fans, destacando el de Eli Roth. Me identifiqué mogollón con sus anécdotas, sensaciones e impresiones. Y, en general, durante el visionado de todo el pitote sentí un subidón de adrenalina brutal. Un ataque de jovialidad descontrolada, de esos que casi te hacen saltar las lágrimas con todas aquellas historias, batallitas, anécdotas, movidas y demostraciones de amor hacia la mejor película de terror de todos los tiempos. Sí amigos, fui una persona extremadamente feliz. Y aún quedaban más extras por descubrir.
La otra joya de la corona ya la conocía, "The Evil Dead: Treasures from the cutting room floor", la cojonuda idea de coger todas las escenas descartadas, o tomas falsas no necesariamente graciosas, y montarlas siguiendo el orden narrativo de la película. El resultado, que se alarga una horita, es absolutamente gozoso y un "must" para cualquier fan del "Evil Dead" original. Te permite verla desde una óptica distinta, casi como si formaras parte de ella.
En el apartado de audiocomentarios nos encontramos con la gran sorpresa: Sam Raimi. Por fin el muchacho se digna a participar en algo con respecto a su película primigenia. Algo que no lo motiven los dineros, como sí ocurría con la serie televisiva, en la que comenzó a soltar pamplinas durante la promoción como si fuese la gran obra de su vida, cuando en más de una ocasión casi ha echado pestes de ella ("Me gustaría haber hecho 'Ciudadano Kane', pero hice 'Posesión Infernal'" dijo en una oportuna ocasión, justo durante su integración en el mainstream). Por un momento temí que sería igual de soso que el puto audiocomentario que hizo para la edición de "Anchor Bay"/"Manga Films". Sin embargo, y por fortuna, no es el caso. Aquí se suelta la lengua a gusto, acompañado por sus inseparables Tapert y Campbell. Más que comentar la película in situ, esta sirve de fondo para una charla en la que repasan su confección, especialmente en lo referente a la pre-producción o la posterior búsqueda de distribución. La verdad es que es genuinamente difrutable.
El otro audiocomentario es un rato original. Te pones la peli, tal cual, y mientras la vas viendo van apareciendo en un pequeño recuadro personalidades del horror que comentan cosas de una escena concreta o de la peli en general. Stuart Gordon, David Slade, Brian Yuzna o Alexandre Aja son los rostros más destacados. Les acompaña poniendo la gota personal Scott Spiegel, co-guionista de "Terroríficamente muertos", director de "Intruso en la noche" y miembro del clan superochero que formaba junto a Raimi, Campbell y cía.
Completan el catálogo de extras una curiosa y entrañable prueba de maquillaje rodada en súper 8, donde veremos la putrefacción de un rostro mediante plastilina y el efecto de la sangre chorreando por la pantalla. El pase de la película en un cine al aire libre, introducida por Bruce Campbell, Ted Raimi, Tom Sullivan, el menos habitual Richard de Manincor/Hal Delrich y el trío de chicas al completo. Sortean dvd´s e interactúan con el público liando uno de sus habituales espectáculos. Y, finalmente, el único extra reciclado de las ediciones de "Anchor Bay"/"Manga Films", la interesantísima historia de cómo los gerifaltes de "Palace Video" descubrieron el film, decidieron distribuirlo y los problemas que les ocasionó.
Ni falta hace decir que me siento mazo de contento de haber pillado el Blu-Ray de "Posesión Infernal". Fue todo un descubrimiento. No sean ilusos como yo y háganse con uno. Totalmente recomendable no solo para fans del universo "Evil Dead" o del terror en general, también para cualquier aficionado al séptimo arte con un mínimo de buen gusto.
lunes, 7 de septiembre de 2009
INTRUSO EN LA NOCHE
El personal de un supermercado se queda a trabajar de madrugada. El sitio va a cerrar y hay que marcar los productos a mitad de precio. Súbitamente, una silueta negra comienza a cargárselos a todos, uno por uno. ¿Podría ser el ex-novio delincuente de una de las cajeras... u otra persona?. Misterio."Intruso en la noche" sería un slasher del montonazo, mas bien aburrido, si no fuese por una serie de factores, comenzando con las mentes creativas que hay tras su concepción y parte del reparto. A eso, que es en lo que nos centraremos en el siguiente párrafo, hay que sumarle una notable dosis de gore. No es que la sangre chorree en cada plano, pero sí es verdad que abunda y, sobre todo, hay un par de crímenes sorprendentemente explícitos y bestias, con el añadido de que la víctima de uno de ellos es el que, en un principio, parece va a ser el chico guapo/bueno de la peli.
Otro de los aspectos curiosos de "Intruso en la noche" va ligado al director y sus amistades. En sendas ocasiones, la cámara rueda desde inéditos puntos de vista, ya sea el interior de un teléfono como por debajo de la pelusa que arrastra una escoba. ¿Inéditos?, eso me suena... son el tipo de cosas que hacía Sam Raimi al inicio de su carrera. ¡Claro!, es que Sam Raimi es uno de los actores secundarios en este film y el director, Scott Spiegel, uno de los integrantes del clan que le rodeaba y le rodea, pariendo cortos en Super 8 durante la adolescencia, co-escribiendo el guión de "Evil Dead 2" o interviniendo como doblador de "actores desaparecidos" durante el rodaje de "Posesión Infernal". De hecho, del grupito era Spiegel el que podía considerarse fan del horror, y fue él quien propuso que el primer largo serio de la pandilla perteneciese a dicho género. Luego sería el director de más cosas (entre ellas, "Abierto hasta el amanecer 2"), co-guionista de "El Principiante" (sí, la de Clint Eastwood), haría buenas migas con Eli Roth (y Tarantino), y terminaría asociado a la producción de films como "Hostel" o "2001 Maniacos" (donde también es actor... cosa que también ha ejercido en algunos subproductos de J.R.Bookwalter", como "Robot Ninja" o "Skinned Alive"). "Intruso en la noche" era su esperado -por él- debut, y el realizador aprovechó para expulsar sus demonios tras varios años currando en un supermercado (motivo por el que no pudo involucrarse más en la creación del primer "Evil Dead"). Otros nombres populares del reparto son Ted Raimi (hermano de), Dan Hicks (co-protagonista de "Evil Dead 2") y ¡Bruce Campbell!, en un escueto papel de policía. En la producción tenemos a Lawrence Bender, entonces futuro organizador de muchas Tarantinadas. De los potentes efectos especiales se encargan los hoy reputados Howard Berger y Greg Nicotero que entonces, asociados a Robert Kurtzman, formaban la "KNB Group".
Ya os digo, "Intruso en la noche" flojea por el lado del ritmo. Aunque lo intenta, Spiegel no logra crear ni el más mínimo suspense, y como todo buen/mal slasher, se limita a rellenar los momentos en los que no vemos crimen alguno con monótona y hueca paja. Aún así, y con un poco de paciencia, la peli puede verse de un tirón, sin avance rápido y con una leve sensación de complicidad.
sábado, 24 de diciembre de 2022
EL GRITO
En el fondo, lo que cuenta la película no deja de ser la eterna historia de casa encantada, pero procede con ese "touch" tan propio de los Japoneses, lo que la aparta de terreno excesivamente trillado. Dejando a un lado estéticas, maneras de rodar y fantasmas (nada que reprochar a estos, maravillosa idea lo de dotarles de esa capacidad para emitir terroríficos sonidos guturales), lo cierto es que "El Grito" está construida a base de mini-historias. Conectadas entre ellas, sí, pero "desordenadas" a lo largo de los 91 minutos que dura. En ese sentido mi favorita es la protagonizada por la hermana de uno de los protas masculinos. Acosada fantasmalmente en su lugar de trabajo, huye hasta el hogar. Allí vivirá uno de los momentos más efectivos en su sencillez (acojonilmente hablando), cuando su hermano la llama para indicarle que está en el portal dispuesto a subir, ella le abre por el interfono e, instantáneamente, suena el timbre de la puerta. Una absoluta genialidad. Contrasta también con los clichés del cine yanki que el policía de rigor vea al fantasma a través de las grabaciones de una cámara de seguridad. En Hollywood seguramente no vería nada, ya que su función sería no creer a la protagonista. Y, en fin, la misma esencia de la trama es tan simple como efectiva, allá donde se comete un crimen violento surge una maldición capaz de impregnarse en todos aquellos que visiten el lugar. Da igual si tienes vínculos o no con los implicados, a partir de ahí los espíritus te perseguirán sea donde sea, y a cualquier hora del día. Sensacional.
En general la película está más que resultona. Es cierto que se echa en falta un poquito de brío, de energía, puede ser un pelo plomiza, pero está tan bien parida y las escenas de miedo son tan efectivas, que se lo perdonas. Y sí, es mejor que la original. Igual que ocurría con el remake de la odiosa "Rec", los yankis MEJORAN el material de base, desprendiéndolo de las malas ideas (en este caso, toda la movida con las escolapias) y puliendo las buenas.
En el reparto, y hablando de maldiciones, Sarah Michelle Gellar, eternamente anclada al "Buffy" televisivo y al terror, por mucho que le pese. Seguida de Bill Pullman en un papel secundario, Grace "Twin Peaks" Zabriskie o Ted Raimi, visiblemente enchufado por su hermano (¿como siempre?). En el lado de los japoneses sobresale Ryo Ishibashi, el pobre infeliz torturado de "Audition" pero que destaco, esencialmente, por su adorable cara de buena persona.
jueves, 5 de enero de 2012
SHOCKER, 100.000 VOLTIOS DE TERROR
El éxito de la saga "Pesadilla en Elm Street" desencadenó una oleada de imitaciones cuyo nexo de unión era el usar como reclamo (desde el mismo título) a un monstruo que, a pesar de cometer los más atroces crímenes, en realidad fuera un tipo simpático y ocurrente. El asesino como absoluta estrella del espectáculo. Mirado en la distancia, vemos que son cientos y cientos los films que se subieron al carro, pero así a lo burro, podríamos citar cosas como “Funny Man” (francamente horripilante), la saga de “Leprechaun” (que también guarda similitudes con “Chucky”) y la otra creación del mismo padre, “Rumpelstiltskin”; “Circuitry Man”, “Jack Frost”, “Uncle Sam” o la tardía “Scarecrow”, con varias secuelas en su haber... así como una infinita ralea de infra-producciones con el mundo de los sueños como denominador común, léase “Beyond dream´s door”, “Nightwish”, “Dreamaniac” o la inevitable imitación exótica, “Ranjang Setan”, también conocida como “Satan´s Bed”.Pero no hay que ir tan lejos para encontrar refritos Kruegerianos. El mismo ex socio de Wes Craven, Sean S. Cunningham, produjo “House 3”, o mejor, “The Horror Show”, como un intento de convertir al asesino encarnado por Brion James en otro anti-héroe adicto a la sangre que se mueve felizmente por un mundo de pesadillas. Es curioso que el argumento de esta tuviera muchísimos puntos en común con la auto-copia oficial de Craven, “Shocker, 100.000 voltios de terror”. Ambas (producidas en 1989) narran la historia de un psycho-killer capturado y llevado a la silla eléctrica, donde en lugar de fenecer, pasará a habitar otra dimensión desde la que hará la vida imposible al tipo que se encargó de capturarlo.
Aunque Craven ya usó anteriormente casi el mismo tono y fondo de “Pesadilla en Elm Street” para “Amiga Mortal”, “Shocker” es la que más se parece a las desventuras de Freddy Krueger. Obviamente, el realizador no podía plagiarse a si mismo de un modo demasiado descarado, así que en lugar de situar a su monstruo de chanante nombre –Horace Pinker- en el mundo de los sueños, le da la capacidad de usar la electricidad como arma y método de transporte, hasta el extremo de poder colarse en el interior de una televisión en una tan ridícula como divertida pelea con el prota. En otro momento de la función, Pinker se introduce en varios cuerpos como quien cambia de zapatillas, destacando especialmente a la angelical niña, transformada de pronto en un rudo matón que cojea y echa lapos.
Ni la presencia de la enemiga jurada de Krueger -Heather Langenkamp- en plan aparición especial, o la de Ted Raimi o incluso la canción de “Megadeth” con la que nos estuvieron dando la chapa vía caja tonta, ayudaron a que “Shocker” funcionara lo suficientemente bien como para dar vida a la criatura más allá de su debut. Y es que, además, Horace Pinker no era nada simpático.
martes, 24 de febrero de 2009
EL VAGÓN DE LA MUERTE
Un fotógrafo obsesionado en ser considerado artista decide hacer una serie de fotos para una importante exposición basadas en el lado más tenebroso de la gran urbe. Ello le conducirá hasta los oscuros recovecos del metro, donde un carnicero ejerce de psicópata cada noche cazando a los pobres pasajeros que por ahí pululan. Sin embargo, todo ello no es más que el preludio a un horror aún mayor.
La historia no es en si misma muy original (y Barker suele tener muy buenas ideas), pero está enfocada de un modo distinto y muy bien llevada por el realizador de extraño nombre, Ryûhei Kitamura. A las inevitables dosis de gore (sustancioso e impactante, aunque en ocasiones lastrado por los puñeteros CGI) le acompañan momentos francamente inquietantes, de los que es prota absoluto el enigmático criminal, un tremendo Vinnie Jones. Completan el reparto una irreconocible Brooke Shields y Ted Raimi en un escueto (y sangriento) papel.
Lo dicho, "El vagón de la muerte" no revolucionará el género, pero entretiene bastante y sacia nuestra sed de sangre y cosas raras. El final, aunque se ve venir, funciona.
martes, 24 de mayo de 2011
EL HOMBRE LANGOSTA
La trama viene a ser la misma que la de "Los Productores" de Mel Brooks, el derrochador jefazo de una productora hollywoodiense necesita un fracaso de taquilla por motivos fiscales y se agencia una peliculilla amateur de ciencia ficción hecha por un chaval (una idea simpática pero cogida por los pelos, ya que esta hace gala de un acabado bastante superior al de muchas producciones consideradas profesionales) Ni que decir que la peli-dentro-de-la-peli es lo mejor de "El hombre langosta", pues está repleta de efectos especiales voluntariamente cutres (hilos que sujetan naves, maquetas que cantan a la legua, etc), personajes estereotipados y todos los tópicos habituales, además de explícitos guiños a "Robot Monster", "It conquered the world" y tantas otras.
Uno de los aspectos más curiosos es el reparto, destacando a un Tony Curtis que llevaba tiempo cuesta para abajo (algún día os contaré cómo Tony Curtis y yo coincidimos en un lavabo público!!!), la pizpireta Deborah Foreman (a la que pudimos ver junto a Bruce Campbell y Ted Raimi en "Lunaticos" de Josh Becker), al todoterreno Patrick Macnee ("Los Vengadores") y nada menos que a Anthony Hickox, más conocido por ser el director de las dos entregas de "Waxwork", asi como de "Hellraiser 3" o "Sundown".
El resultado final, sin ser nada del otro jueves, entretiene lo suyo.
sábado, 31 de enero de 2009
MY NAME IS BRUCE / POSESIÓN DEMENCIAL
Sin duda, esta es una de las películas mas esperadas por todo el fandom y las expectativas siempre han estado muy altas. Yo, por si acaso, la vi anoche con cierta cautela. Y esa misma cautela contribuyó a que la disfrutara como está mandado.Unos jovenzuelos de un pueblo de la América profunda despiertan por error al Guan-Di, el demonio chino protector de los muertos (y la soja). Mientras tanto, Bruce Campbell, que vive en una destartalada caravana, se lamenta porque las pelis que hace son una mierda. Se acaba de divorciar y su carrera cae en picado.
Con ese punto de partida, y ese prota, es muy difícil que la película no nos caiga extremadamente simpática desde el principio , una que no tiene lugar si no eres fan de Bruce Campbell. Esta película la disfrutamos nosotros, pero no la veas con tu señora, porque le parecerá una chorrada y es que, en cierto modo, también lo es, una chorrada que se ve con agrado, pero nada más.
Ted Raimi, como no, también sale por ahí haciendo unos cuantos papeles y algunos de los gags más celebrados.
Resumiendo: No es una buena película, tampoco en exceso divertida, ni siquiera es original e ingeniosa. Es una muy simpática, hecha para los fans, y con eso ya tenemos mas que de sobra. Si Bruce Campbell no estuviera por ahí y fuera un personaje de ficción el protagonista, veríamos esta peli como lo que realmente es, una mierda. Pero, ¿cómo voy a decir yo eso de un producto tan entrañable?
miércoles, 14 de febrero de 2024
GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 34 (MARICONADAS VARIAS E)
Y siendo hoy 14 de Febrero... con más razón aún.
En una reciente ocasión, el irritante pijillo de flequillo nervioso que se dedica a verborrear sobre libros ignotos (o de sus amiguitos) en "Cuarto Milenio", calificó al "Capitán América" de Albert Pyun, sin ápice de duda, como "la peor película de superhéroes de la historia". ¡Aaaaayyy el puto mainstream! como me cabrea cuando estos papanatas aseveran sobre materias que desconocen y atontan -aún más, si cabe- a su audiencia. Unos meses antes, Iker había mentado de pasada "Supersonic Man". Es decir, la conocía. Entonces, ¿por qué no interrumpir a su interlocutor para aclarar que hay pelis de superhéroes peores que la de Pyun? ¿pa qué? supongo que el ser española la libró de recibir tal desprecio (ya sabemos lo mucho que le pone la marcasssssspaññññña al rechoncho Don Jiménez), pero sería lo justo... y al lado que sitúen a "El hombre puma" o... "Thor: Love & Thunder" (jajajaaa!! y no, no es que nos apuntemos al linchamiento público de "Marvel Studios" -ya saben cómo es la gentuza-, pero esa era mala a rabiar). Independientemente de la más que discutible calidad del film de Albert Pyun, lo cierto es que siempre me han hecho mucha gracia cómo el Capi y su eterno enemigo Cráneo Rojo lucían en sus grumosos fotogramas.
Del griego de oro Nico Mastorakis hemos hablado ya unas cuantas veces por estos lares. Su historia no tiene desperdicio. Salió de las islas para hacer las Américas y lo consiguió. Eso sí, a base de subproductos y explotación... pero dentro de cierta categoría. Pudo contar con medios razonables y algún rostro más que popular. Sin embargo, superados los noventa, comenzó a rebajar el ritmo y, hoy, casi podría decirse que ha semidesaparecido. Por todo ello, valga la foto del hombre en acción en plenos ochenta junto a una cámara tocha de 35mm, nada menos. De cuando estos mercenarios aún podían permitírselas.
Debajo, una sugerente instantánea de uno de sus films más populares -y reconocible caratula para aquellos adictos al vídeo-club-, "Cita Ciega", en la que se delatan sus maneras y se aclara diáfanamente por qué Mastorakis nunca abandonó el panteón de los exploiters, por mucho que lo intentó (la moza no es otra que Marina Sirtis, entonces futura fantasía pajera de trekkies).
En "The man who loved Hitchcock" el maestro del suspense in person (al que da vida el gran Peter Ustinov) es acosado por un fan obsesivo y peligroso, uno que comienza a cometer crímenes inspirándose en las películas de su héroe. Alfred abandonará la masiva ingestión de donuts para detenerle.
¿A que suena bien? pues entonces les disgustará saber que esta película jamás llegó a realizarse. Fue uno de los muchos proyectos chispeantes pero sin producir del legendario Larry Cohen. Si eso, por un lado, incrementa el dolor, saber que el tono iba a ser de comedia lo suaviza. Cada vez que el director de "La serpiente voladora" ha tirado de humor, le han salido churros considerables. ¿Recuerdan aquella cosa horrible titulada "Regreso a Full Moon"? ¿y no eran los pasajes graciosos de "The Stuff/In-Natural" altamente irritantes? Poseso.
Y hablando de poseso... de posesión... de... hummm.
Eventualmente nos da mucho gustito recurrir a imágenes de películas explotadísimas pero por las que sentimos distintos grados de estima. Si, además, dicha estampa no está demasiado sobada, pues entonces ¡¡cojonudo, oiga!! Es el caso aquí presente, con tía Henrieta (es decir, Ted Raimi) asomando por el sótano en "Terroríficamente Muertos" a la manera que lo hacía Cheryl en "Posesión Infernal". Una foto de naturaleza puramente promocional -o incluso nostálgica- ya que, asíN, no sale en la peli. "Mad Movies" la publicó en su día, cuando el estreno del film estaba aún pendiente, al menos en España. Así que, ¡se imaginan el subidón! ver un instante tan icónico actualizado resultó altamente regocijante.
Quien me iba a decir entonces que, con el paso de los años, lo vería recreado chorromil veces más, a cada cual con menos gracia.
Una tragedia y de las tochas.
lunes, 4 de junio de 2018
TEROR EN EL ÁTICO
Conocida originalmente como “Horror in the Attic”, pero
también con el título de “The Attic Expeditions”, “Terror en el ático” llega a
nuestro país directamente a DVD en aquellos años locos del videoclub de
primeros de este siglo, en los que llegaban a las estanterías toda suerte de títulos de
serie B, en una época que no volverá a repetirse y que el fandom parece que se
resiste a reivindicar. Tal vez sea porque aquellos títulos tienen poco de
memorable.lunes, 16 de enero de 2012
WISHMASTER
Si algo bueno tiene "Wishmaster" es que parece... no, parece no, ES una peli hecha por fans del género directa para fans del género. O por lo menos, por gente que lo respeta y sabe perfectamente cómo alimentar a su fiel seguidor. Y yo eso, amiguitos, lo agradezco.A causa de una serie de variados infortunios, un enorme ópalo de fuego cae en manos de una moza. Resulta que dentro del pedrusco vive atrapado un Djinn o, lo que es lo mismo, un genio cuyo único fin es salir y dominar el planeta. Nuestra prota deberá hacerle frente y pararle los pieses.
Uno de los aciertos de "Wishmaster" (desconozco si realmente original, pero al menos yo entonces aún no lo había visto) es la idea del genio concededor de deseos como ente malvada y que otorga lo que le piden de modo siempre muy mal intencionado y pernicioso. Resulta especialmente divertido ir descubriendo a lo largo de la película cómo el Djinn putea a la peña convirtiendo sus sueños en pesadillas. Este mismo es otro punto a favor del pitote al interpretarlo con mucho gracejo y carisma Andrew Divoff (es tal la coña que incluso en un momento dado, y antes de cometer una fechoría, lanza una mirada directa y cómplice al espectador). Al mejunje hay que añadir unos efectos especiales dignos e imaginativos (en este apartado nos encontramos con el también director Gary J. Tunnicliffe y el mítico Screaming Mad George) y mucho gore bien jugoso, aunque no especialmente traumático gracias a su abierta pátina fantasiosa y exagerada, que lo hace tan disfrutable como inofensivo.
Cuidao, no digo que "Wishmater" sea un joyón del copón, hay numerosos momentos para el ridículo absoluto, sustos baratos a mansalva y no menos ingredientes risibles, como las muecas de la actriz protagonista, algunos gestos del mismo Djinn o mi instante favorito, cuando este exclama con voz cavernosa: "¡Pues a la mierda!". Sin embargo, nada de todo esto molesta realmente, tal vez por lo que decía de que la peli es un regalo para los fans del terror menos exigentes y con más sentido del humor, o simplemente gracias a su espíritu festivo, la absoluta falta de pretensiones y que, ¡coño!, entretiene lo suyo. La historia está lo suficientemente bien hilvanada como para no aburrirnos.
Dirige Robert Kurtzman, antiguo integrante del reputado clan de efectos especiales KNB Group y director de pelis como "Enterrado Vivo" o "The Rage" (quien se marca un cameo como víctima decapitada). Produce/apadrina un Wes Craven en la cresta de la ola -en cuanto a popularidad- de su tormentosa carrera, habiendo dirigido un año antes la exitosa "Scream". Entre actores principales, secundarios y cameos, nos vemos cara a cara con Robert "Freddy" Englund, Kane "Jason" Hodder, Tony "Candyman" Todd, el eterno secundario de culto George Buck Flower, Ted Raimi (hermano de Sam), Angus "El hombre alto" Scrimm (como narrador), Reggie "Phantasma" Bannister, Howard Berger (del grupo KNB), Joseph "El día de los muertos" Pilato y Dan "Terroríficamente muertos" Hicks. El guionista, Peter Atkins, tiene en su haber títulos como "Hellraiser 2, 3 y 4" o "El puño de la estrella del norte". La música la firma Harry "Viernes 13" Manfredini. La canción final es de "Motorhead". Y hay aparición especial para la legendaria publicación "Psychotronic Video"... lo que yo decía, del fan para el fan.
Muy al contrario de lo expuesto hasta el momento, las secuelas dejaron bastante que desear. "Wishmaster 2", más cutre y barata, la dirigió un acabadísimo Jack Sholder y aún tenía la suerte de contar con Andrew Divoff en el rol de genio, algo de lo que no pueden presumir ni la tercera, ni la cuarta entregas, más enfocadas al público adolescente idiotizado por el mismo terror-poppy que, justamente, puso de moda Wes Craven.
martes, 5 de abril de 2011
MANIAC COP 3
Lo sé, supongo que podríamos tildar este gesto de previsible.Era previsible que finalmente viera y reseñara "Maniac Cop 3", por aquello de completar el círculo. Y es previsible, en cierto modo, que me haya gustado... incluso más que la segunda parte. Tal vez se deba a que en su día, harto ya de la franquicia, no le diera una oportunidad y por eso, ayer noche, me resultó más, ¿cómo decirlo?, fresca.Viniendo de Larry Cohen (de nuevo guionista y co-productor) no sorprende que la historia se aleje un poco de la rutina general y busque otras vías más estimulantes. Robert Davi, el poli duro de la segunda, es el prota de esta. Una agente, que es como su versión femenina, resulta gravemente herida. La llevan al hospital donde queda en estado vegetal (y perdonen la rima, no pretendía resultar gracioso). Esto por un lado, por otro, y gracias al vudú (si, si, vudú) el maniac cop vuelve de la tumba... pero lo hace motivado por un fin: convertir a la policía en su novia. Se cepillará a todo aquel que intente desenchufarla, mientras Robert Davi le pisa los talones.El elemento vudú es una de las cosas que más chocan de entrada, y que más enemigos le ha granjeado a esta peli. Bien, reconozco que es un poco "pallá", pero una vez lo tragas, deja de molestar y se integra bien en la trama. Además, contribuye a que este "Maniac Cop 3" encaje más en los parámetros del terror que las otras dos. De hecho, incluso William Lustig (que se piró del plató y fue sustituído por un tal Joel Soisson. De ahí que reniegue del flin) se curra una atmósfera tirando a tétrica gracias al hospital -y sus recovecos- donde se desarrolla gran parte de la acción. También el tempo se adecúa más al cine de horror puro que al de acción, ya que persecuciones chanantes y espectaculares solo hay una, al final... eso sí, es la bomba y, probablemente, sea la mejor de toda la franquicia (el poli maníaco conduciendo en llamas).¿"Momentos Cohen"?, los hay... claro, la charla inicial entre Davi y la agente mientras practican tiro al blanco o el desenlace, aparentemente típico, pero con un simpático giro que lo hace excelente. Otro aspecto muy Cohen es que, en esta tercera parte, maniac cop casi es un personaje secundario, una excusa "barata" para que se vaya desarrollando la historia por otros derroteros, lo que no deja de tener gracia. De hecho, lo más flojo de la función son sus intervenciones.En el reparto, a parte de los mentados (incluido aquí Robert Z´Dar como monstruo), destaca curiosamente Jackie Earle Haley, sí, el mismo Haley actualmente más conocido como el nuevo "Freddy Krueger" o el "Rorschach" de "Watchmen". Le acompañan en papeles escuetos Ted Raimi y Robert Forster (este segundo especialmente chorra). Otro rostro reconocible es el de Paul Gleason. Y aunque resulte absurdo mencionarlo, me hizo mucha gracia descubrir a un actor negro con rastas que aquí se marca un papel de currelas y en "Agárralo como puedas 33 y 1/3" interpretaba uno de los más simpáticos gags (el del taxista de aspecto extranjero que luego resulta hablar perfectamente el inglés), se llama Jeffrey Anderson-Gunter.Lo dicho, queda a kilómetros de la primera, pero supera a la segunda y, como producto de evasión, funciona. De hecho, toda la trilogía va de puta madre si lo que buscan es un antídoto contra el aburrimiento o la depresión.
sábado, 27 de septiembre de 2025
MUTACIÓN ASESINA
Entre la realización de la susodicha y su posterior descubrimiento, pasó el suficiente tiempo para que el muchacho tuviese que buscarse las habichuelas dirigiendo un mero encargo. Las consiguientes obligaciones contractuales de la respectiva promoción le llevaron a ciertos festivales y eventos... justo cuando su primera película comenzaba a petarlo. Claro, así las cosas, McNaughton se encontró en la tesitura de tener que justificarse. ¿Cómo era posible que el tipo responsable de rodar las desventuras criminales de Henry Lee Lucas, con todos sus -supuestos- buenos resultados, firmara ahora una cosa tan costrosa como "Mutación Asesina" ("The Borrower" en versión original, algo así como "El que toma prestado" o "El prestatario")?. Es por ello que, en su visita al Festival de Sitges de la época, el cineasta reconociera sin remilgos la escasa calidad de su segunda obra y explicara que la hizo por dinero. Eso, sin duda, aclararía el descalabro. Y si no lo digo reviento cual supernova: en esa misma edición fue donde conseguí su autógrafo... aunque, irónicamente, todavía no había visto nada suyo. Lo que ocurrió es que estábamos en la puerta del hotel esperando a nuestros verdaderos héroes, Bruce Campbell y Ted Raimi, al salir antes McNaughton le reconocí y me dije aquello de "¿por qué no aprovechar la ocasión?", de ahí que le pidiésemos su firma, con las mismas pocas ganas, convicción y entusiasmo con las que él cumplió y las mismas que invirtió en dirigir esta "Mutación Asesina".
Hay un marciano tan tan malo que los de su especie castigan abandonándolo en la tierra, previa conversión a aspecto de ser humano. El problema es que el disfraz dura un tiempo limitado y, llegado el momento, se verá obligado a sustituir la cabeza, arrancándosela al primer pobre diablo con el que se cruce. Y, básicamente, esa es toda la trama de "Mutación Asesina", el alienígena andando de acá para allá, sustrayendo perolos, interactuando con el "lumpen".... y, por aquello de darle un poco más de color al asunto, pues la historia paralela de la policía que investiga las muertes y cierto drama personal con un criminal que se le escapó y cuyo jeto, inevitablemente, será mangado por el visitante, cerrando así el círculo en plan cabriola. Y digo cerrar "entrecomilladamente", porque el desenlace es tan abrupto como tontaina y precipitado.
Es hasta curioso lo, ¿cómo decirlo?, desganada e insulsa que es una película yanki rodada a finales de los ochenta (aunque lanzada ya en los noventa por retrasos de la distribuidora y demás zarandajas legales) con justo pero tampoco ultra-escaso montante, protagonizada por Rae Dawn Chong y con efectos especiales "old school" del talentoso Kevin Yagher. Quiero decir que, ni vista hoy, con toda la nostalgia y bla, bla, se salva. La carencia de absolutamente todo, suspense, emoción, miedo, acción, risas (se supone en parte comedia, pero está tan mal aplicada que más bien se asemeja a simple incapacidad) contribuyen a que la experiencia se torne tremendamente aburrida. De verdad, es inaudito. Se nota el absoluto desinterés de John McNaughton, se transmite y traspasa, incluso contagia. Tal vez unas manos más adecuadas podrían haber aportado algo, ni que fuese ínfimo, porque elementos hay (aunque, obviamente, lo más llamativo son las escenas de látex en ebullición), pero nada, que no. Tampoco vamos ahora a decir que el guion de Mason Nage, sin duda posteriormente retocado por Richard Fire -responsable del de "Henry, retrato de una asesino"-, fuese una maravilla. Así que en parte es igualmente culpable.
Acompañan a la Dawn Chong, Tom Towles (justo salido de "Henry...", donde interpretó a un memorable y repugnante "Otis"), el eterno poli del cine Don Gordon, Antonio Fargas y Tony Amendola. Kevin Yagher viene asistido por la "KNB Group" al completo, para la ocasión reducidos a un inhabitual segundo -o tercer- lugar.
En la banda sonora suena bastante y decente punkismo, sin embargo no he reconocido a ninguno de los combos correspondientes.













