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viernes, 12 de febrero de 2016

TOC TOC

El caso es que, cuantos más palos le caen a Eli Roth, más me gusta lo que hace. Porque no es normal el cebamiento general por parte del fandom, para con su persona. Ni que fuera un manazas.
Y es que para la ocasión, Roth hace un remake confeso de una vieja película Exploitation de los años 70 títulada “Las Sádicas”, en  otro intento de ser el Tarantino – ¿su ex amigo? – del cine de terror. Otra muestra de megalomanía reciclatoria de la que, según mi opinión, al igual que con “The Green Inferno”, aprueba -¡qué coño!- con notable.
Un “Home Invasion” con todos los tópicos del subgénero, sin nada que aportar al mismo y con un final un tanto soso que ha dejado a la platea a verlas venir, pero que, sin embargo lo veo totalmente acertado y desasosegante, y todo lo que diga al respecto, sería un spolier, así que, como si del final de “Toc Toc” se tratase, les dejaré con la miel en los labios –toma spolier…-.
Un hombre de familia, asentado económicamente, va a pasar el día del padre solo, ya que su esposa e hijos han salido de viaje.
De madrugada, dos jovencitas la mar de pizpiretas y apetecibles (ya lo creo… viendo la peli me he sentido como un puto viejo verde) se presentan en su casa  con la excusa de hacer una llamada ya que se han quedado tiradas, cuando, con sucia palabrería, logran poner cachondo a este hombre. Así que, aún negándose él de aquella manera, logran seducirle. Y, lógicamente, se las folla.
A la mañana siguiente descubrirá que  no son dos lascivas jovencitas, sino dos locas menores de edad que le secuestrarán y dispondrán de él a merced, chantajeándole con ir a la policía y denunciarle por violación de menores.
Me he puesto a verla sin tener la más mínima idea de que trataba la película, más allá de conocer que es la última de Roth, y que los más benévolos decían que era una tomadura de pelo. No es así, Eli Roth está en forma y sabe sacar partido de dónde no hay, y con pocos duros. Y aunque nada más ver aparecer a las dos jovencitas en la puerta –insisto, no sabía nada del argumento- ya sabía perfectamente de que iba a ir la cosa y que la película se desarrolla en adelante sin ningún tipo de sorpresas, la verdad es que esta entretiene lo suyo y mantiene al espectador en vilo –aún con ese final al que antes me he referido- entonces ¿qué más quieren? La cosa está bastante bien y es honesta; Eli Roth nos ofrece un “Home Invasion” en el que las malas son un par de Lolitas que se aprovechan de sus encantos. Punto pelota. A partir de ahí, la paciencia que tu tengas para con este producto. Su “error” es que se trata de su película más palomitera, no va con ínfulas artísticas como “Funny Games” de  Michael Haneke –de hecho es significativo en ese sentido, que los protagonistas sean coleccionistas de arte, en especial de Gaudí, y que las jovencitas en sus ataques de enajenación, destrocen esas obras a martillazos, con serruchos o  cuchillos de la manera más insensible. Saquen ustedes sus propias lecturas ante esto- ni es un puñetero panfleto pro-feminista como si lo es  la odiosa “Hard Candy”. Es simplemente un Thriller sin más pretensión que hacer pasar al espectador un buen ratillo (o un mal ratillo, según se mire). Entonces, y al igual que “The Green Inferno”, “Toc Toc” es una película solvente. Así que, sí, las últimas películas de Eli Roth, tan denostadas, tan insultadas, funcionan igual o mejor que aquellas por las que fue laureado (“Cabin Fever” u “Hostel”).
Tanto en el guión como en la producción, Roth  sigue repartiéndose los créditos con Nicolás López y  Guillermo Amodeo (está claro que el Americano se siente como pez en el agua con esta gente de latina), y en el reparto, además de un decadente –y espantoso actor- Keanu Reeves, tenemos  a la, ya musa, Lorenza Izzo, que muestra palmito junto a la actriz española –pero nacida en Cuba- Ana de Armas, que después de pasar inadvertida en montones de series y películas españolas, se prodiga aquí como una excelente actriz que se desenvuelve en Inglés perfectamente (y de hecho repite con Reeves este año en la película “Exponed”). De la Trouppe habitual tenemos al técnico de efectos especiales Aaron Burns, en calidad de actor –el primero que los caníbales se papean en “The Green Inferno”- y en un papel meramente anecdótico, Eli Roth rescata para la pantalla nada menos que a Colleen Camp (la novia de Tackelberry en “Loca Academia dePolicía 4”) que además, tiene su crédito en la producción.
Buena película. Yo no pido más.

lunes, 2 de abril de 2018

EL JUSTICIERO

Una breve sinopsis y entramos en materia: A un medico honrado, un buen día, le entran unos delincuentes en casa con la intención de robar y en el periplo acaban asesinando a su mujer y dejando parapléjica a su hija. Como la policía no hace lo suficiente, este médico decide armarse y buscar a los asesinos de su familia, mientras por el camino se lleva por delante a tantos delincuentes como se encuentra.
 Desde luego, en unos años en los que es tendencia el remakear todo lo remakeable, con según que  películas, el material a rehacer es su principal aval, pero también, su principal lastre. Una película como “El Justiciero” tiene que pelear con la sombra de la película en la que se basa, “El justiciero de la ciudad” de Michael Winner, y además, tiene que salir airosa en el intento. Es injusto, pero es lo que sucede. Las hordas de fans van a mirar con lupa cualquier movimiento en falso y se van a tirar a la yugular del director, cuando no, directamente, su trabajo va a consistir en destruir esa obra (en sentido figurado).
Sin embargo,  cuando yo era jovencito y vi por primera vez “La Cosa” de John Carpenter —por poner un ejemplo—, la vi virgen. Quiero decir, que no tenía ni pajolera idea de que se trataba de un remake de “El enigma de otro mundo”, un pequeño clásico de la serie B más añeja. Sin embargo, a la película se la atacó por los mismos motivos que se ataca hoy cualquier remake de una película con notable fandom. Lo de siempre.
Ahora, nostalgias y fanatismos a parte, imagino que las nuevas generaciones no tendrán ni pajolera idea de que “El Justiciero” está remakeando un clásico de los 70… ¿Qué opinión tendrán ellos, que llegan vírgenes a la justicia impartida por Paul Kersey? Me gustará saberlo.
Por otro lado, yo soy un fan incondicional de la saga de “Death Wish”, me flipan esas películas, y marcan momentos de mi vida inolvidables, por lo que la nueva  versión de Eli Roth, con Bruce Willis como Kersey, de primeras lo tenía complicado conmigo. La sombra de Charles Bronson es alargada. Y decidí ir al cine a verla intentando juzgarla desde cero, como si las películas de Bronson no existieran. No pude hacerlo. Comparé de principio a final.  Y obviamente, esta nueva versión, si la comparamos con “El Justiciero de la ciudad” sale perdiendo. ¡Ojo! sale perdiendo, sí, pero en absoluto es una mala película. De hecho es muy buena. Incluso, sería mejor que algunas de las secuelas de la saga madre, sin lugar a dudas.
Entonces, aunque parezca mentira, “El Justiciero” consigue mantener el listón de “Death Wish” bastante arriba. No se ha suavizado la formula, no elude los clichés, es consciente del material que está tratando, y lo moderniza sin dejar sus discutibles valores morales a un lado, quiero decir, que si Paul Kersey se supone que es un personaje amoral porque se toma la justicia por su mano, aquí, Willis supera a Bronson en amoralidad y hasta se permite una escena de tortura, cosa que el Kersey original no hacía. Y me parece estupendo.
Por otro lado, Bruce Willis no me cuadraba a mí en este papel.  No me gustaba de hecho. Hasta que le veo las arrugas y como afronta el personaje. Primordial es que Bruce Willis se despoja de su carisma. No es una peli de Bruce Willis, es una peli del justiciero. Además ya es demasiado viejo, ya no es un héroe de acción, por lo que resulta de lo más creible como Kersey.  Y no es un personaje especialmente simpático, es un pijo, un tontolapolla. Lo hace tan bien… le vemos tan desvalido al principio de la película… rápidamente me ganó.
Entonces, tenemos buenas escenas de acción, macarrismo, frases lapidarias tan en desuso, pero sin abusar, y un Paul Kersey que mola. ¿Qué resulta?  Entretenida de cojones. Estupenda.
Por otro lado, entra el factor Eli Roth. Mucha gente hecha pestes de él, sus películas no acaban de cuajar en el fandom. A mí sin embargo, me gusta Eli Roth, me gusta “El infierno verde” y me gusta “Toc, Toc” y ese tono que le da a sus películas como de serie B de lujo. Me gusta su estilo, me gusta su última etapa, y su cadencia. En ese sentido, “El justiciero” es puro Eli Roth. Ha cogido el material, le ha dado un limpiado de cara y ha puesto al personaje en su universo, por lo cual, la película se torna bastante violenta y gore. Y algo que es de agradecer; en manos de Roth, todo este material corría el peligro de resultar paródico. No lo es. Impregna todo de una seriedad que le viene muy bien a una película de justicieros que en pleno 2018 puede pecar de desfasada. Todo en sus dosis justas y de la mejor manera. De hecho, Roth se tomó el proyecto en serio. Incluso, pasó jornadas junto a la policía de Chicago con el fin de empaparse del ambiente policial al cual era completamente ajeno.
Claro, haters, a Roth y al remake, no le han faltado. He leído de todo. Las opiniones, pues ya se sabe. Es más, las críticas han sido espantosas en la prensa yankie, además de influir el hecho de que se estrenó tan solo unos días después del tiroteo en el instituto de Stoneman Douglas. Ya saben como son los americanos para estas cosas.
Por otro lado diré que me hace mucha gracia el cambio de profesión de Paul Kersey con respecto a las  de Bronson; aquí es médico ¡Como en el exploitation de Paul NaschyLa noche del ejecutor”! obviamente, eso es producto de la casualidad, pero no sería raro que Roth conociera la película de Jacinto Molina. Me gusta fantasear con que ha tomado ese detalle prestado.
Otras licencias, para nada molestas, son el hermano que le encaloman a Paul Kersey, que la película transcurre en Chicago (como en alguna de las novelas en las que se basa todo este pifostio) y no en Nueva York,  o la sustitución de otro de los personajes míticos de las películas originales,  el teniente Frank Ochoa interpretado por Vincent Gardenia,  que aquí pasa a llamarse Kevin Raines, y tiene una acompañante femenina. Vincent D’Onofrio sería el hermano de Kersey, y Dean Norris y Kimberly Elise, la pareja de policías que investiga el caso del justiciero.
Como esposa de Kersey, tenemos a Elisabeth Sue, que está muy bien. Lástima que esté ahí solo para morir.
Muchas vueltas dio el proyecto desde el día que Silvester Stallone se pondría con él hasta que este parecía que iba a ser cosa de Joe Carnahan —quién escribiría finalmente el guion, y que, dicen, que aunque así aparece acreditado en el film, no hay ni una sola página de su guion que permanezca en la película, al ser este rescrito por Roth y otros guionistas— hasta acabar en manos de Eli Roth, quien finalmente lo llevó a buen puerto. Sin duda, me gusta más lo que he visto que la idea inicial de Stallone, en la que quería que Kersey fuera un policía que jamás había tocado un arma, y me gusta más Bruce Willis que Stallone, o cualquiera de los que aspiraban al papel  (desde Will Smith a Brad Pitt) siendo el favorito de la crítica Lian Nelson, el actor que lo iba a interpretar en la versión de Carnahan, y del que dicen que hubiera sido el actor adecuado. Joe Carnahan, de hecho, se salió de la película cuando la producción decidió sustituirlo por Bruce Willis. Me sigo quedando con Willis.
Distribuida por la siempre en mala racha Metro Goldwin Meyer, en España se encarga de hacerlo la Filmax, que hacía tiempo que no daba señales de vida. Y como anécdota al respecto, decir que en el poster promocional, ponen una franja roja en el lado superior en el que asegura que ha tenido “Más de 30.000.000 de recaudación”, como si eso fuera un mega taquillazo… ese es su presupuesto. Mientras escribo esto, ya ha superado los 40 millones, pero a duras penas ha recuperado la inversión y se puede hablar de fracaso de taquilla.
En definitiva, no sabía muy bien con qué me iba a encontrar y lo que me encontró me dejó satisfecho, no solo en lo referente a la saga de “Death Wish”, sino también en lo concerniente al cine de acción, que hace años que no me motiva lo que veo. “El Justiciero”, sí.

sábado, 6 de enero de 2024

BLACK FRIDAY (THANKSGIVING)

Todos conocemos la historia. De falso trailer como parte del horrible proyecto "Grindhouse" del no menos horrible tandem Tarantonto / Rodriguez, a largometraje. Lo mismo ocurrió con "Machete" y, en fin, ya vieron los resultados (sí, también horribles). Entonces me decía aquello de "Espero que a Eli Roth nunca se le ocurra cometer idéntico error con su "Thanksgiving", porque una cosa es un gag/chiste de un par o tres de minutos, en los que se acumulan todos los momentos llamativos, y otra currarse 6.360 segundos de trama. Más cuando hablamos de slashers, un subgénero donde abunda el nada y el aburrimiento". ¿Y qué hace el colega varios años después? anunciar la versión película de su falso trailer. ¡Vaya! la jodimos. ¿O no?.
Durante la noche de acción de gracias, inicio del Black Friday (curioso como en España se ha optado por esto segundo a la hora de elegir título. No olvidemos que ya hay una película previa en plan comedia de terror jugando con lo mismo... sí, esa en la que salía Bruce Campbell y era ¡¡horrible!!), se forma algo así como una bandada de histéricos durante la apertura de unos grandes almacenes. A consecuencia de ello, mueren dos inocentes. Justo un año después, los responsables directos de aquel drama comienzan a caer asesinados en manos de un tipo disfrazado de peregrino, luciendo una adecuada máscara para la ocasión.
Así es, un guiño al slasher en toda regla. De tan clásico que sorprende... salvo por un detallito. Podríamos decir que Eli Roth ha realizado el primer slasher Woke de la historia. Veamos por qué: Para empezar, todos los que caen bajo la ira del asesino, son -de alguna u otra forma- mala gente. Lo merecían. Luego, hay un personaje (interpretado por Rick Hoffman, actor especializado en roles de capullo. Su relación con Roth comenzó en "Hostel" donde hacía de, eso, capullo) que, de entrada, tiene todas las papeletas para ser asesinado. Sin embargo, poco a poco, va humanizándose, hasta el punto de salvarse de la quema. Y, finalmente, tenemos el gag del gato. Uno al que no solo dejan vivir, además es alimentado y acariciado por el mismo terrible psycho-killer que, minutos antes, ha decapitado a su dueño. ¿Me parece mal? en realidad no. Soy amante de los animales y un loco de los felinos, lo paso putas cuando veo una peli de terror donde se les mata (cosas estas que comparto con Eli Roth, de ahí su decisión de evitar la muerte de la criatura. Lo que no comprendo es que, por otro lado, se declare fan de "Holocausto Caníbal", luzca camisetas de la misma, le dedicara todo un homenaje en formato película y contara con su director/culpable en un cameo - para "Hostel 2"-). Es decir, viendo "Thanksgiving" me sentí perfectamente a salvo. Ni me ofendió, ni me disgustó. Claro, siendo una de terror, con el director de "Hostel" tras ella, y que recupera un subgénero muy específico de una época, ¿no es un poco triste? películas supuestamente destinadas a proporcionarnos emociones fuertes... pero que luego, de tan tamizadas, suavizadas para evitarnos ofensas y regustos amargos, no nos provocan nada.
Hay un momento en que el psycho killer persigue a una mujer. Materia normalmente cargada de suspense donde sufrimos por la posible víctima. No deseamos verla morir. Pero ¿qué ocurre cuando ese mismo personaje es detestable? nos importa un pimiento que lo maten, así que todo el trajín previo resulta innecesario. O cambiamos las tornas y el suspense muta en expectación, "¡Pero mátala ya!". Así las cosas, "Thanksgiving" se convierte en un slasher con corazón, humanidad, conciencia y sensibilidad. Sigue dándonos crímenes truculentos... pero menos de lo esperado. El falso trailer era muchísimo más salvaje, sórdido, brutal y chorreaba mala leche a espuertas. Todo eso ha desaparecido en la versión largometraje. Por ejemplo, uno de los gags más celebrados de aquel (el cuchillo a través de la colchoneta) cambia de, digamos, objetivo. Allí se clavaba en una zona muy delicada y dolorosa. Aquí, no. Mutila partes del cuerpo más "moralmente aceptables". También estaba la escena en la que un tipa hacía una felación al propio Eli Roth en un coche. Él era decapitado en el acto y, unos segundos después, veíamos la imagen grotesca de ¿su? cabeza pegada al cuerpo de un pavo asado. Uno que el asesino se follaba, tal cual. Toooodo esto tampoco está. Roth ha borrado de un plumazo los elementos más transgresores, gran guiñolescos y paródicos de su trailer. ¿Nos molesta, nos decepciona? Pues no del todo porque, a lo tonto, ello hace del "Thanksgiving" largometraje un slasher mucho más clásico, conectado con los de la época... pero aquellos que venían producidos y/o apadrinados por grandes estudios, quienes evitaban excesos de todo tipo, recurriendo, si era necesario, a la auto-censura. La ausencia de humor, de parodia, y de guiños, tributos y homenajes (lo único, un póster de "El justiciero de la noche" y otro de "Krull"), convierten la propuesta en algo más sereno de lo esperado, lejos de los desmanes de un Joe Begos o un Rob Zombie. Y lo agradecí. Sí, a pesar del elemento Woke, de la falta absoluta de tetas (en el mentado crimen de la colchoneta, la víctima va vestida. No así en el falso trailer. Curiosamente, estoy tan habituado que ni las eché de menos) pero también de aburrimiento. Eli Roth conoce bien el subgénero y sabe que, generalmente, suele ir cojo de ritmo, por ello dota de dinamismo a su película, un slasher singular que no maravilla, pero tampoco insulta. Entretiene, sin más. Aceptémoslo, el cineasta se hace mayor y, por ende, va calmando sus primigenias ansias juveniles de epatar. Ley de vida, my friends.
Los que busquen justo el otro lado de la moneda, es decir, un slasher donde un asesino enmascarado despache brutalmente inocentes (incluido un pobre gato, y no lo digo con placer, pero ya me entienden), abunde el material transgresor, un par de senos femeninos -si no recuerdo mal- y se pasen el Woke-ismo por el forro de los cojones (básicamente porque entonces no existía) pueden recurrir a.... no, no, ningún clásico de los ochenta, hablo de uno con "escasos" quince años que, desconozco el motivo, me venía todo el rato a la mente mientras veía "Thanksgiving"... "The Collector".
Unos acertados "Misfits" ponen perfecto colofón 
sonando a todo trapo.

martes, 23 de diciembre de 2008

CABIN FEVER

No se por qué hostias los críticos de mierda se encabezonan siempre en comparar los films de su realizador, el interesante Eli Roth, con "American Pie". De hecho, si no fui a ver "Cabin Fever" en su día fue porque me creí demasiado lo que algunos papanatas escribieron, asegurando que empezaba como "American Pie" y luego derivaba al horror. ¿Lo qué?, ¡¡¿pero cuantas jodidas pelis de terror empiezan con un grupo de jovencitos idiotas metidos en una furgoneta camino de una cabaña a pasar el finde?!!, ¡las hay a millones!.
Lo gracioso es que la siguiente peli de Roth volvió a sufrir idéntica comparación, la muy lograda "Hostel". "Empieza como "American Pie" y luego deriva al horror", ¡basta ya!... aunque en este caso no molestaba tanto porque, hasta cierto punto, esa era la gracia del film. ¿Os imagináis una comedia adolescente (obviamente, cuando aludo a "American Pie" no me refiero a esta en concreto, sino al género que representa) en la que los protas acabaran torturados de forma agónica -y sin humor alguno-?... creo que ese es el sueño de muchos de nosotros... y probablemente del mismo Eli Roth, que quizás harto de esa comparación decidió vengarse en su peli número dos.
Pero no nos desviemos. "Cabin Fever" recurre al manido tema de los jovencitos de finde fiestero, aunque con un elemento extra muy original. En este caso no hay monstruo, ni psicópata... el malo es un virus que pudre la carne. Y que además, existe realmente. Los chavales comienzan a ser infectados, y esto les arrastra a la locura, a enfrentarse entre ellos y contra algunos lugareños. La falta de una amenaza física podría dar pie a mucho aburrimiento, pero el director se lo curra muy bien, logrando dotar de ritmo, tensión y escenas impactantes a todo el metraje. Tampoco es que abuse del gore, hay más en sus "Hostels", pero cuando aparece te queda grabado en la mente. Especialmente desagradable es la secuencia de la churri buenorra afeitándose las piernas mientras la cuchilla arranca su podrida piel... ¡ugh!.
Eli Roth asegura en un documental de los extras que él quería retomar el horror sucio y duro de los 70 (y lo dijo en un momento en el que no era TAN habitual hacerlo), y lo consigue, pero sin las estridencias de un Rob Zombie, al que la nostalgia le chorrea por los poros. Roth sabe mirar al pasado con un punto de vista actual y muy inteligente. Sus homenajes no chirrían ni molestan (ya sabéis, "Evil Dead", "La noche de los muertos vivientes", "La última casa a la izquierda"...) y, repito, enfocando el género con personalidad y saber hacer.
Como curiosidad mencionar la presencia de Giuseppe Andrews en el reparto (interpreta al ayudante del sheriff), un tipo muy curioso que, paralelamente a sus intervenciones actoriles (es casi prota del direct-to-dvd "Cabin Fever 2"), se dedica a facturar, de manera "amateur" pero con cierta actitud, música y películas grabadas en vídeo, contando con personajes reales y algo rarillos para sus repartos.
"Cabin Fever" justifica mi teoría de que Eli Roth está entre los realizadores más interesantes del terror moderno. Así lo confirman sus "Hostels" y ese maravilloso falso trailer incorporado a "Grindhouse". De todos modos, su amistad con Tarantino creo que le está llevando por el camino equivocado. Veremos cómo se desarrolla todo.

viernes, 10 de enero de 2014

AFTERSHOCK

Nicolás López, directorcillo Chileno abanderado de lo “Friki”, con pinta de “Nerd” pasado de rosca, por norma general, rueda unas películas entre lo fantástico y la comedia, que me dan bastante grima. De hecho, como en Chile no hay mucho dinero para filmar, o bien por lameculismo, sus películas más populares (“Promedio Rojo” o “Santos”) están producidas nada menos que por Santiago Segura. De ahí que en sus repartos, aparezcan malos actores españoles.
Luego, la nueva hornada del cine de terror independiente de los U.S.A, tiene como simpatía por los directorcitos exóticos, y de ahí, que el capitán de esta liga, el cada vez más “Se te ve el plumero” Eli Roth, entable una amistad con el director Chileno e ideen una trama juntos, que el chileno dirigirá, y el Americano financiará e interpretará.
Así, ficcionando un terremoto real ocurrido hace unos años en Chile,  se montan una historia que tiene como “leif motiv” el slogan de la misma: “Si hay algo más terrorífico que la propia naturaleza, eso es la naturaleza humana”. Se ve que en dicho terremoto, durante las horas posteriores, los presos chilenos las liaron pardas sembrando el caos, matando y violando a su antojo por las calles de Chile.
Así, la trama se centra en las vacaciones de unos niños ricos Chilenos, que junto a su amigo Americano (por eso la película está rodada en Español e Inglés) se la pasan de fiesta en fiesta y de discoteca en discoteca, ligoteando y emborrachándose. En una de estas, cuando ya forman piña con una chavalas Húngaras, en plena discoteca, son víctimas de un brutal terremoto. A partir de ahí, reinará el caos y nuestros protagonistas  lucharán por sobrevivir, mientras sotean una alarma de Tsunami, los peligros del terremoto, los asesinos que han salido de las cárceles, y el enloquecimiento general de las víctimas.
Antipatías hacia el director y sus películas a parte, y quizás porque, por lo que sea se ve la mano de Eli Roth en todas partes (de hecho,  cojan ustedes “Hostel”, y cambien la sociedad de ricos asesinos por un terremoto; tienen exactamente la misma película. O al menos, está estructurada exactamente igual), “Aftershock” me ha parecido una película de lo más entretenida y original, que además, sin sus artífices quererlo, se descojona en la cara de Bayona y su “Lo Imposible”.
Podemos hablar de una película catastrófica, en la que la violencia y la tensión de algunas escenas, más el gore, que lo hay y por un tubo, la han convertido en una película de terror en toda regla. Y aquí, apliquen de nuevo el slogan.
Osado han sido Roth y López al hacer una película de corte catastrofista con un presupuesto tan ínfimo como podemos apreciar en la pantalla, y que sin embargo el resultado sea tan satisfactorio, tan realista y tan bien hecho. Por eso, sin embargo, luego chirría el hecho de que los presos lleven tatuajes tan cutres; se nota que son simples dibujos sobre la piel, y además si nos fijamos un poco, los hay hasta que se van borrando por el sudor de los actores.
Nimiedades aparte, y acusando un descenso del excelente ritmo hacia el ecuador de la peli, “Aftershock” es un film para nada desdeñable, que contentará al público, por mucho que esté dirigida por el Nicolás López este que cae tan mal.
Otra cosa. Eli Roth, las húngaras, y los secundarios, están bastante bien en sus papeles (Roth, me empieza ha hacer mas gracia como actor que como director… ¡¡porque no dirige apenas!!), pero la pareja de protagonistas Chilenos, con su “spanglish”, su pronunciación y sus sobreactuaciones, para matarlos, además que sus caracteres caen extremadamente mal, cuando, supongo, la intención de los guionistas es que estos caigan bien.
Guiños privados de los guionistas con la introducción de “Wu Tang-Clan” en la trama (ya saben que Roth, e intuyo que López, son amigos del grupo de raperos), y funcional entretenimiento. Ya sería bueno que todas las películas pequeñitas fueran como esta, insisto, por muy mal que me caiga el director.
Además, ¡Es mas bruta que un arado!

lunes, 8 de febrero de 2016

THE GREEN INFERNO

Mucha controversia ha despertado esta película entre las asociaciones ecologistas que afirmaban que dejaban en mal lugar a las tribus del amazonas –imbéciles de mierda, es una película de ficción- e incluso entre los fans que se ve que esperando una cosa, recibieron otra.
Mucho había escuchado sobre  “The Green Inferno” y lo mierdosa que era, tanto que llegado el momento, se me quitaron las ganas de verla, más que dejándome llevar por opiniones apasionadas y vacías, por culpa de tanto trajín. Pero haciendo de tripas corazón finalmente encuentro las ganas y me enfrento a ella.
“The Green Inferno”, cuyo título es robado directamente del título que tenía “Holocausto Caníbal” cuando esta era solo un proyecto, cuenta la historia de un grupo de niños de papá, activistas,  que en su afán de querer salvar el mundo –o en definitiva, de darse cera- deciden marcharse a la selva amazónica a ejecutar una acción contra las excavaciones en la selva Peruana, encadenándose en las excavadoras como si de  Greenpeace, o esas mierdas, se tratara. La mala suerte se cierne sobre ellos cuando, una vez su conciencia queda limpia tras ejecutar la acción, el avión en el que viajan se estrella, muriendo en el accidente parte de ellos, y siendo capturados el resto por una tribu de caníbales que se los va papeando mientras estos se las ingenian para poder escapar.
Partiendo de la base de que no es nada nuevo el encontrarse una película contemporánea de caníbales que homenajea a los clásicos del subgénero -los italianos-, puesto que ya existía “Bienvenidos a la jungla”- y si nos ponemos tontos, el propio Vincent Down/Bruno Mattei, rodó hasta poco antes de morir, allá por 2007, varías películas de caníbales en vídeo- si es cierto que este “The Green Inferno” es un homenaje más que digno. Una película que, al igual que aquellas italianas, entretiene, repugna e impacta a partes iguales, solo que mientras que aquellas, que pueden gustarnos por históricas, por sensacionalistas o por lo que sea, eran una puta mierda, esta es, sin embargo, una buena película. No un películón de la hostia, tan solo un buen film.
A “The Green Inferno” se le ha acusado de todo, de ser repugnante, de contener un gore y una violencia demasiado gratuita… ¡nos ha jodido! ¡Como las Italianas! “The Green Inferno” al igual que las películas que homenajea lo hace para causar el shock del espectador, que a este se le ponga mal cuerpo, y que quieren que les diga, conmigo lo consigue. Quizás mi estómago ya no es el de hace 20 años, quizás sea más sensible con la edad, o quizás simplemente, las intenciones, y los efectos especiales de Greg Nicotero y Howard Berger son de lo más eficaz que me he echado a los ojos últimamente. Cuando los caníbales cocinan, me llega el olor a carne humana asada a la nariz, cuando devoran extremidades crudas o asadas, se me revuelven las tripas, más que con cualquiera de esas películas a las que rinde tributo, simplemente, porque los efectos especiales evolucionan y estos están terriblemente bien hechos si los comparamos con las chapuzas de “Comidos vivos” o “Caníbal Feroz” por poner un ejemplo. Vamos, que la película funciona y provoca mal rollo en el espectador. Se que hay quién ha disfrutado esta película como una fiesta, como si esto fuera “Mal Gusto” o cualquier comedia gore; estos deben ser gilipollas, porque “The Green Inferno”, no es una película de risa. Ese gore no es para festejar, sino para retirar la mirada.
Así mismo, todo este gore del que hace gala la película, si convertía el cine italiano de caníbales en un producto meramente comercial, en este caso y debido a la mojigatería imperante en los tiempos que corren, para la película de Eli Roth no ha supuesto más que un impedimento, siendo tirada en varios eventos cinematográficos y siendo su estreno retrasado cada dos por tres hasta casi acabar con su vida comercial.
Me figuro que Roth rueda este tipo de productos más movido por la pasión que por razones comerciales, porque desde luego, no corren tiempos para que en los cines estándar se estrenen películas tan impactantes como “The Green Inferno”. Aún así, creo que a la larga la película ha resultado rentable.
Por otro lado destacar que, desde su divorcio de Tarantino –en un matrimonio que duró poco- y el  posterior “arrejuntamiento” con Nicolás López (dire de “Aftershock”) y su trouppe de niños pijos Chilenos, el cine de Eli Roth, más modesto, más independiente, me gusta bastante más; esas películas a la limón – que poca diferencia hay actualmente en lo que hace Roth de lo que hace López y viceversa-  con el Chileno, consiguen centrar mi atención como pocas películas del actual horror-USA lo consiguen, si bien las labores de dirección por parte de ambos tortolitos me parecen poco menos que soberbias.
Así que, si, me ha gustado “The Green Inferno” y me ha gustado de cojones además. Muy entretenida, muy digna, repugnante y que va al grano.
Por otro lado, huelga decir que deja en su lugar a todos esos activistas de mierda, esos que quieren salvar a los indios y llamar la atención, mostrar lo concienciados que están, y cuando se encuentran con estos, esos indios se los comen. Eso si, como alguno salga vivo de allí, niega las actitudes caníbales de estos indios. Vamos, que siguen siendo los buenos por lo que a ellos respecta. Por eso, las asociaciones han puesto el grito en el cielo con la película. Que majos.
No busquen  en “The Green Inferno” una recreación y/o copia de sus películas de caníbales favoritas como lo haría un Tarantino; “The Green Inferno” es una película independiente que se adscribe al subgénero, pero que no recicla ni recrea ¡ojo! es una película independiente de las otras –y quizás por eso no ha terminado de cuajar dentro del fandom, tan inteligente él. Fundamentalistas…- que, tan solo, les rinde homenaje. Y pleitesía, porque el “To Ruggero” que sirve de colofón a los títulos de crédito, aparece en letras más grandes que el propio título.
Y por si esto fuera poco, y para que veamos lo mucho que le gusta, y lo mucho que sabe Eli Roth del subgénero, en este rodillo final también incluye un listado de películas de caníbales italianas, más el nombre de sus directores, obviando, eso si, las que se realizaron en los 90  o en los 00 – más que nada porque Roth, no las conoce- .
Un poquito gilipollas este tío, pero la verdad es que “The Green Inferno” le ha salido muy bien y me gusta como lo hace, el cara mono este.
En el reparto tenemos a la musa Chilena de toda esta tropa, Lorenza Izzo, que está para comérsela y a la que hemos visto en “Aftershock” y en la última de Roth “Knock, Knock”, próximamente comentada aquí mismo,  Nicolás Martínez, con su irritante gorrita de siempre, visto en la misma película o en esa mierda de Nicolás López titulada “Promedio Rojo”, o Sky Ferreira, actriz y cantante.
Muy maja, ¡que demonios!

jueves, 15 de diciembre de 2011

HOSTEL PART 3

Creo haber dicho ya unas cuantas veces lo mucho que me molan/atraen las secuelas paridas directamente para el mercado del dvd. ¿Por qué? (¡eso también lo he dicho ya!), porque suelen pillar los elementos más llamativos y sensacionalistas de los films precedentes, y exagerarlos/explotarlos aún más con el fin de contentar a las plateas especializadas. Y si encima el director del producto es un tio que mola, entonces ya corrámonos todos en manada.
"Hostel part 3" tenía todos los números para ser la polla, una fiesta ultra-gore y con tetas a tutiplen. La peli original (uno de mis films de horror favoritos de lo que se ha hecho los últimos años) fue un inesperado "hit" que, junto a "Saw", puso de moda el "torture-porn". Luego vino la segunda parte, que a pesar de las buenas intenciones de su realizador/padre, Eli Roth, no acabó de funcionar y fracasó en taquilla. Ambas pelis sorprendían porque, tratándose de productos propiamente "mainstream", resultaban bastante crudos y brutos. Ejemplo: Mi pobre padre quiso ver la primera porque llevaba el nombre del massmediatizado Quentin Tarantonto... y claro, el susto/decepción fue notable. ¿Qué pasa?, que "Hostel 2" se metió un hostión a nivel "mainstream", pero imagino que en el terreno del video-club y el público aficionado al horreur funcionó lo suficientemente bien como para generar una tercera entrega saltándose el paso de la gran pantalla para ir directa a las estanterías. Pues guay.
En funciones de director se fichó a alguien bien afiliado al género (y amigo de Eli Roth), Scott Spiegel (que en los otros "Hosteles" andaba metido como productor ejecutivo), lo que está muy bien porque, por norma, estos films suelen caer en manos de novatillos o directores de encargo. Spiegel (esto ya lo he dicho también antes) es todo un nombre en esto de filmar sustos. Pertenecía al clan Sam Raimi cuando eran unos chavalillos que parían cortos en Super 8. Él firmó muchos de ellos y era el único auténtico aficionado al cine de terror. Fue quien propuso que el primer largo profesional del clan (ya sabéis cual), fuese de miedo. Participó solo un poco en su confección (en esa época era papá y tenía que currar en un supermercado para ganarse la vida), pero se desquitó escribiendo junto a Raimi el guión de "Terroríficamente muertos". Otro libreto que lleva su co-firma es el de "El principiante", con/de Clint Eastwood. Logró debutar en la dirección "pro" con "Intruso en la noche" (la del asesino que mata a los empleados de un supermercado, ¡ja!). De ahí pasó a "Abierto hasta el amanecer 2", "My Name Is Modesty: A Modesty Blaise Adventure" y "Spring Break '83". De mientras, se entretenía ejerciendo de actor en pelis de Sam Raimi o en ultra-ñordas como "Robot Ninja" o "Skinned Alive". Tras su paso por el clan Raimi, se alistó al clan Tarantonto. Estuvo apunto de dirigir una entrega de "La noche de Halloween" producida por el de la mandíbula, pero terminó junto a Eli Roth en la ¿difunta? compañía "Raw Nerve", de donde salió el remake "2001 Maniacos", en el que Spiegel hacía de uno de los chalados del título. Y de ahí a "Hostel part 3" (vale, me he pasado el orden real por el forro de los cojones... pero esa es la gracia).
Obviamente, esta tercera entrega se mantiene más o menos fiel a la fórmula: Un grupo de amigos se van de farra drogata-putera y terminan en las manos del selecto club de cazadores humanos, donde serán torturados y bla, bla (el escenario ya no es la vieja Europa, sino Las Vegas... imagino que por cuestiones presupuestiles). Con esta premisa de base, y consciente de que el espectador potencial se conoce de sobras las dos anteriores, Spiegel juega mucho a crear expectativas y darles la vuelta a último segundo. También se regodea en pijadas como el famoso tatuaje identificativo. Sin embargo comete un error muy típico: pensar que el espectador quiere ver algo medianamente diferente. Así que decide variar un poco la cosa convirtiendo las sesiones de tortura correspondientes en espectáculos circenses que un montón de ricachos despiadados ven a través de un cristal. Incluso para cada tormento cuenta con un torturador diferente y carismático, siendo la chavala enfundada en cuero negro, con careta y ballesta la más llamativa. Toda esta parte recuerda mucho al film "Sportkill", curiosamente nacido como explotación de "Hostel". ¿Una secuela que imita al imitador... o simple casualidad?. Total, que el grupo de víctimas (esta vez se mezclan hombres y mujeres) escapa del encierro y se toma la revancha.
Vale, "Hostel part 3" tiene algunos aciertos majillos. Y es verdad que la segunda mitad resulta mucho más entretenida que la primera, por eso al terminar te deja un regusto positivo. Sin embargo, lo imperdonable es que, a diferencia de lo comentado al inicio de este tocho, la violencia y el sexo están por debajo de las dos primeras entregas. ¡¡¿¿Heeeein??!!, ¿la secuela video-clubera más light que las entregas destinadas a la gran pantalla?, ABSURDO!!!!. Spiegel intenta compensarlo con "torturas originales y diferentes", pero la mayor parte de ellas resultan patéticas y ridículas, como la de las cucarachas. A parte de que, aunque sin llegar a abusar, se dejan ver algunos trucajes de CGI a lo largo de la función absolutamente cutres y corta-rollo. Al pack de despropósitos, se unen su falta de atmósfera malsana y su estética de "suciedad limpia", lo que le quita toda la sordidez propia de las entregas precedentes.
Una auténtica decepción. Aún así, fans de la saga y aficionados al terror, podéis verla sin esperar nada, pasáis el ratillo y luego le dáis al botón de "delete". Es lo que yo hice.

domingo, 3 de octubre de 2010

MACHETE

La verdad es que no tenía intención de hablar de esta peli, pero el continuo e inesperado testimonio de personas a las que, por extraño que suene, les ha gustado -o eso dicen-, ha hecho que reconsidere mi postura inicial y actúe. ¡Alguien tiene que abrirles los ojos a estas pobres víctimas inocentes!. "Machete" es una mierda, y yo os diré por qué.
Como ya sabéis, todo comenzó con el falso trailer de "Grindhouse", el tributo de Quentin Tarantino y Robert Rodriguez al cine exploitation de los 70. La verdad es que el invento estaba chulo (no la peli, sino el falso avance. De hecho, también molaban mucho los de Eli Roth y Edgar Wright... el de Rob Zombie era una castaña), aunque de "grindhouse" tuviese más bien poco. Pronto, su enorme éxito, impulsó una odiosa moda (la de parir trailers de mentirijilla y abusar del efecto del celuloide roído) y la confección de un largometraje. Ya de entrada esta idea me pareció mala, "No lo hagáis", pensé "Os cargaréis el concepto. Porque una cosa son 2 o 3 minutos en los que se recopilan los mejores momentos de la supuesta peli, y otra muy distinta rellenar el hueco entre esos minutos hasta alcanzar los 90" (de hecho, también Eli Roth comentó de hacer un largo a partir de su "Thanksgiving" y si entonces no lo aprobaba, ahora, tras ver "Machete", ruego al cielo para que nunca jamás ose. Claro que Roth es mucho mejor director que Robert Rodriguez).
El mayor fallo de aquella "Grindhouse" consistía en que de exploitation setentera no tenía NADA de NADA. Era el típico caso de Tarantino, que para algo le llamo "la fotocopiadora de oro". Todo aquello que imita, todas esas ideas que pilla de otros, las recrea mejoradas, ya sea porque tiene más dinero o más talento (y sí, aunque el director de "Reservoir Dogs" me cae fatal, reconozco su capacidad), pero, a fin de cuentas, no hace más que plagiar. El público que, tras ver la propuesta de Tarantino / Rodriguez, se zampe auténtico cine exploitation de la época, se llevará una enorme decepción, porque todos aquellos films eran cutres y aburridos hasta la muerte cerebral, nada que ver con la lustrosa y llamativa reinterpretación "cool" de los dos cineastas. Está claro que, aunque no sea capaz de mimetizarlo debidamente, Tarantino sí posee una mínima cultura sobre aquella clase de películas (tal vez por eso su aportación a "Grindhouse" sea tan odiada, porque es aburrida, ¡¡como lo eran las auténticas!!). Es Robert Rodriguez el que no tiene NI PUTA IDEA. Aspecto este que se ha acabado de evidenciar en "Machete", facturada a medias con un mindundi (¡Robert, ya tienes a alguien a quien culpar del desastre!).
No hay mucha historia que contar. Federal en pleno acto de servicio ve como los malos de turno asesinan a su esposa... y hasta aquí lo mejor de la peli... luego todo es venganza y cuesta abajo (menos la banda sonora). Incluida la precavida utilización del efecto de ensuciar el celuloide que hizo fracasar "Grindhouse", así que mejor reducirlo a los 10 minutos iniciales. Una vez más Rodriguez haciendo gala de su valentía y su espíritu de rebeldía creativa, ¡¡¡jojojojo!!!.
Lo más odioso de "Machete" es su hipocresía. Sí, sí, mucha violencia... muchas tetas... pero a la hora de la verdad, caca, nada, vacío. Si algo destacaba en el exploitation original era su aluvión de erotismo, a veces notablemente explícito. En el caso que nos ocupa, el supuesto rebelde de Hollywood (dejen que me descojone de nuevo, gracias) se conforma con mostrarnos un par de culos (¡cuanta transgresión!) para, cada vez que toca polvo, fundir en negro ¡y aquí no ha pasado nada!. Idem con la violencia, que aparte de CGIesca, únicamente va dirigida a los esbirros. Todos los demás, actores de renombre (o muy populares, como ese inflado Steven Seagal) mueren de modo muy limpio, sin crueldades ni excesos (la muerte del mismo Seagal es patética, con esas pinceladas de humor para hacerla más "suave", y la de Don Johnson fuera de plano es para que te devuelvan el dinero de la entrada. La de Robert De Niro no es tan aséptica, vale, pero tampoco llega a las brutalidades que uno espera). Eso, en otra clase de peli no sería un problema, pero en una que juega su baza en la violencia, sí lo es. Robert Rodriguez nos ofrece poco, y encima, luego nos lo quita (igual que esa hipócrita supuesta preocupación por los problemas de los inmigrantes en los USA... ¿aspectos sociales en un film-tributo al exploitation más crudo y desalmado?, ¡anda ya, vete a tu casa! -nunca mejor expresado-).
Tampoco puedo perdonar que el Machete cruel y despiadado del trailer sea en realidad alguien blando que incluso perdona vidas (dejando a un lado a Danny Trejo, incapaz de actuar decentemente más de dos minutos seguidos). Pero lo más repugnante del pack es ese humor hecho a posta. Primero porque no es respetuoso (lo de siempre, Rodriguez se ríe con arrogancia del tipo de cine que supuestamente homenajea y, peor, se ríe de la audiencia al que le gusta de verdad y lo comprende genuinamente), segundo porque es un "aquí vale todo" (¡ole!) sin sentido (como el final desmadrado de "Planet Terror", la -mejor que "Machete", aunque tampoco mucho- aportación del cineasta latino en "Grindhouse") y, mucho más miserable aún: ¡¡¡QUE NO HACE GRACIA!!!!. Los toques de comedia en "Machete" son tristes e insaboros. Forzados, si lo prefieren. Aunque, por encima de todo está el hecho de que la peli al completo ni tan siquiera resulta entretenida... aburre, y lo único que le pido a un producto de estas características es que me entretenga.
Cierto que en -creo recordar- el Festival de Venecia la sala se iba vaciando a velocidad de vértigo. Bien, no es ese el festival más adecuado para pasar "Machete", pero lo comprendo. A pesar de ello, Robert Rodriguez estaba tranquilo, sabía que al resto del público lo tenía convencido de antemano. El éxito del falso trailer y el jolgorio despertado fue tal, que iba a resultar muy difícil que los acólitos de este no gozaran positivamente de la versión largometraje. Vamos, que iban dispuestos a que la peli les molara, aunque hubiese sido un plano fijo de Rodriguez echando una ñorda (que más o menos, es lo que viene a ser "Machete"). Los críticos, esos que van de enrollaos y cobran de las distribuidoras para hacer crónicas positivas, recurren a lo único que se les ocurre, la cantinela inevitable, "Homenaje a la serie B de los 70 y a las películas de venganzas de los 80", ¡¡¡¡sí claaaaaaaaaro!!!! mogollón. ¿Dónde está en el largo -y malo- chiste de Rodriguez la verdadera mala leche, la verdadera violencia, el verdadero sentido de disfrutar de una venganza? (las muertes de los malos en aquellas eran despiadadas y crueles, ¡no como aquí!).
Yo supongo que Rodriguez ha querido hacer una peli mala de modo voluntario, pero lo ha hecho tan "bien" que, sencillamente, le ha salido una peli mala de verdad... o una mala peli mala hecha expresamente. ¿Ejemplos mejores?, "Starship Troopers" era exactamente eso, solo que mucho más lograda y bastante más inteligente en su sentido de la parodia. Paradójicamente, cagándola de ese modo "Machete" sí se acerca al verdadero "grindhouse" en un aspecto. Los trailers de esa clase de cine solían ser mucho mejores que el film resultante... y aquí ha pasado exactamente eso. Hollywood sigue sin entender/comprender la serie B/Z, el trash y el exploitation... así que lo mejor que pueden hacer es dejarlo tranquilo y meterse en sus cosas. Gracias.

martes, 31 de agosto de 2010

2001 MANIACS: FIELD OF SCREAMS

El "2000 Maníacos" original de don Herschell Gordon Lewis, es, guste o no, un pequeño clásico del cine de terror. No fue el primero en explotar el gore como subgénero y/o atractivo comercial (eso lo hizo "Blood Feast" del mismo Lewis), pero sí el primero en combinar gore y comedia, tendencia esta que con el paso del tiempo se acabaría imponiendo del todo. Muchos años después saldría a la luz "2001 Maníacos", el remake oficial con Tim Sullivan dirigiendo, Eli Roth y su clan (Scott Spiegel entre ellos) produciendo y Robert Englund en el rol principal del "jefe" de los maníacos. La peli no es que fuera gran cosa, a su delirante y descerebrada primera parte le seguía una segunda que se obcecaba en tomarse demasiado en serio. Pero bueno, para un visionado tontuno funcionaba. Su modesto pero notable éxito pronto generó el rumor de una secuela. Se habló de "2002 Maniacs", creo, y se habló de "2001 Maniacs: Beverly Hillbillies"... pero algo no acabó de funcionar debidamente porque la segunda parte finalmente parida ni cuenta con Robert Englund (sustituido por Bill Moseley, del que hablaba hace poco), ni con el clan Eli Roth, ni con la mitad del presupuesto de aquella (lo que debería acercarla más a la miseria de medios de la peli antigua y, sin embargo, parece que en aquella se invirtió bastante más dinero -y talento-) y, en fin... que el resultado es absolutamente horrendo.
Los maníacos del título quieren seguir matando yankis, pero el sheriff del condado les prohíbe hacerlo. Después de cargárselo (una muerte directamente inspirada en la peli original), deciden que en lugar de esperar, saldrán a la caza y captura de víctimas. Casualmente en su camino se cruzará un autocar en el que viaja el equipo de televisión de un reality show sobre una sosías (muy descarada) de Paris Hilton (en una parodia de aquella cosa titulada "The Simple Life"). La mezcla sería explosiva... si la peli no resultara tan dolorosamente mala.
En fin, lo que más choca en un principio de "2001 Maniacs: Field of Screams" es su cutrismo, lo chapucera que es, lo increíblemente pobre que resulta en todos sus aspectos (especialmente ver la población de "Plaseant Valley" convertida en un grupito de 10 individuos). Luego, viene su guion sin sentido ni lógica, sus chistes facilones, escatológicos (desde una óptica muy infantil) y patéticos que intentan compensar con un chorro de sexo y violencia. Aquí se denota la tendencia sexual de su realizador, Tim Sullivan, pues el film está plagado de jovencitos monos musculosos medio en pelotas. Obvio, las tetas también abundan, así como las coñas políticamente incorrectas que no ofenden a nadie (en el reparto hay de todo, hispano, judío, gay...estratégicamente colocados para dar pie a sus respectivos chistes). El gore es explícito y llamativo (destacando la tía partida en dos verticalmente mediante sierra circular), pero al estar tratado con humor, pues ya sabéis, no es lo mismo.
Herschell Gordon Lewis y su socio de la época, David Friedman, son los productores ejecutivos (y eso que en el Festival de Sitges Lewis decía no estar nada satisfecho del anterior remake... pero ya se sabe...).
Resumiendo, "2001 Maniacs: Field of Screams" es una de las mayores mierdas que he visto este año, ¡me costó un cojón llegar hasta el final!... así que, tu mismo.

domingo, 4 de octubre de 2009

MALDITOS BASTARDOS

Dudaba si hacer o no esta reseña, porque ya está todo dicho en todos los medios. Pero bueno, contaré la experiencia ¡Qué demonios!
Ayer decidimos ir al cine. Yo le tenía ganas a la nueva de Tarantino, y considerando que ya lleva unas tres semanas en cartel, y que íbamos a una sesión de madrugada, supusimos mis acompañantes y yo que la sala estaría casi vacía. En un cine de la periferia. Craso error, estaba a rebosar, con un publico claramente Tarantiniano, que incluso lucía camisetas. Nunca más al cine en fin de semana. El ruido de las palomitas y los continuos comentarios del público hicieron que no disfrutara de la película como debía, porque lo cierto es mola un rato... pero cuando estás más pendiente del personal que de lo que ocurre en pantalla, mala cosa.
La peli es la típica de Tarantino; diálogos más o menos ingeniosos, violencia y en esta ocasión, incluso gore... Lo que está muy bien, y nos sitúa ante una de sus mejores obras... aunque el listón estaba bajo.
En un momento dado, cuando los bastardos del título se hacen pasar por italianos ante las autoridades nazis, hubo un gag que es un guiño para los verdaderos cinéfilos: Eli Roth se presenta como Antonio Margheriti. Risas moderadas. Al decirle el oficial nazi a Roth que repita su nombre pues no lo ha entendido, este hace hincapié en el nombre: “Antonio Mar-ghe-ri-ti!!!” Y la platea rompió a reír, exageradamente. Claro, en el segundo y tercer “Margheriti”, la gente entiende que es una situación cómica la que se nos cuenta, pero, ¿Cuántos de los que reían a mandíbula batiente, sabían en realidad que la broma estaba en que el nombre de Antonio Margheriti, es el de un director de cine Italiano? Yo creo que ninguno. Ni aunque hubiera dicho Anthony Dawson. Luego el gag carece de gracia si no sabes nada del director de "El Karate, el Colt y el Impostor". Así que no os riáis, hijos de puta, que la cosa estaba hecha para que tres o cuatro de los que había en el publico se rieran, no porque el nombre fuera gracioso.
Ese es el publico de Tarantino en España, y aunque me encantó la película, no quiero formar parte de ese grupo de paletos. Claro que igual los más o menos 700 espectadores que había en la sala, sí que saben quien es Antonio Margheriti, y soy yo el paleto que hablo por hablar... nunca lo sabremos... pero me temo que no.
En fin, que la peli está muy bien , muy entretenida, es muy disfrutable, y más si la ves solo.

miércoles, 6 de junio de 2007

HOSTEL(ES)

La primera vez que vi "Hostel" era en inglés, sin subtítulos. En ese momento me gustó, no demasiado, pero se dejaba ver. Tiempo después, me pasaron la versión doblada al castellano, y me dije "¿Por qué no?". Curiosamente, en esta ocasión la disfruté más... no sé si porque entendí mejor los diálogos (aunque realmente lo único especial de estos es "la broma" con respecto a la importancia que uno de los torturadores da a "utilizar los dedos" y el hecho de que luego se los cercenen), pero me pareció una peli entretenida, sórdida (dentro de los parámetros de Hollywood), brutal (dentro de los parámetros de Hollywood) y que desató mi adrenalina en los momentos en los que el prota ajusticia sin contemplaciones a aquellos que le han infligido dolor. Del director, Eli Roth, ya había visto y apreciado su peli anterior, "Cabin Fever", así que esta me pareció una muestra más de su capacidad... con el productor, o apadrinador, no tenía el mismo vínculo afectivo, soy de los que opinan que Quentin Tarantino no es más que una fotocopiadora de lujo que regurgita cultura trash/oscura y la convierte en aperitivo de modernos y gilipollas. Pero bueno, en este caso haría la vista gorda porque, a fin de cuentas, el dire NO era él (y por cierto, como productor teníamos al viejo Scott Spiegel, habitual del clan Sam Raimi y guionista de "Evil Dead 2").
Hace poco tuve la suerte de poder ver "Hostel 2". A ver, de entrada me parece inferior a la primera, no es que sea especialmente mala, pero sí es más aburridilla y carece de momentos apropiados en cuanto a subidón adrenalinítico se refiere. Sin embargo, y a pesar de que hay menos escenas de tortura, creo sinceramente que en esta ocasión dichos momentos superan en crudeza y bestialidad a la primera parte, incluso hasta el punto de ofender. Básicamente porque, a diferencia de "Hostel 1", "Hostel 2" presenta secuencias de "violencia sexual", que siempre resulta más delicado, y en concreto impresiona bastante lo gráfico de cierta "guinda" final que no desvelaré aquí, pero que es más propia de una peli Alemana ultra-gore que de una producción razonablemente mainstream como esta.
Y es que eso es, sin duda, lo que sorprende de las dos "Hostel", que films tan respaldados en la fábrica de sueños norteamericana se atrevan a tanto... algo impensable hace años, pero que visto cómo tiran esta clase de pelis actualmente en taquilla, parece que está obligando a que los de Hollywood (y la MPAA) sean más abiertos y permisivos (el dinero, siempre el dinero!). Es obvio que Roth y Tarantino son fans del llamado euro-trash, y que ambienten ambos títulos en tierras europeas es parte de la idea, la de recuperar -hasta cierto punto- el tono de esos films... a lo que contribuye, no porque si, el fichaje de actores habituales del mismo.
Resumiendo: Lo confieso... me han sorprendido, y para bien.

lunes, 20 de mayo de 2024

MURDERLUST

Curiosa película de asesino en serie, un precedente en tono y forma a “Henry: retrato de un asesino”, solo que rodada por menos de la mitad de lo que costó la de John McNaughton (que ya era una película barata de por sí) y, también, con la mitad de talento. El director de esta “Murderlust”, Donald M. Jones, no es un absoluto manazas pero va justito de inventiva, de celuloide virgen y de días para rodar, así nos encontramos ante un film semi amateur confeccionado los fines de semana en estupendos 16 mm, durante 12 jornadas y contando para ello con muchos amigos y favores.
Lo bueno es que la película no va de lo que no es, y prefiere evitar mostrarnos nada antes que desarrollar efectos especiales baratos dispuestos a dar el cante, por lo que, a pesar de sus muchas carencias, tenemos aquí una historia bastante sórdida en la que ni se nos muestra sangre, ni nada que chirríe. Todo contado con una cadencia lenta, tono —involuntario— de documental e interpretaciones no muy eficaces, pero resultonas gracias al físico de los actores.
Un individuo amable y simpático, que ejerce de profesor voluntario en la parroquia local, y se gana la vida como vigilante, pasa el tiempo libre bebiendo cervezas con los amigos (quienes eructan y se expresan inapropiadamente). Nadie sospecha nada, pero el individuo, peinado a cortinilla y con bigote varonil, por las noches se dedica a secuestrar putas, asesinarlas y arrojarlas a su suerte en medio del desierto. Y todo parece salirle bien… hasta que da con una señorita un tanto dura de pelar.
Su mayor virtud es que está hecha apenas sin medios, porque por lo demás es una película totalmente formulaica y simple; se sustenta a base de conversaciones y, entre medias, presenciamos los asesinatos que, aun crueles, no son para nada gráficos.
Sin embargo, esa peste a telefilm que se gasta y la falta de medios, le va bien al subgénero de psycho killers, y si bien películas como “Ted Bundy”, “Gacy” o “Dahmer” buscan una estética parecida a la que nos muestra “Murderlust”, esta la trae de manera natural. Y eso, sumado a que se deja ver perfectamente y no es excesivamente coñazo, al final resulta cuanto menos interesante.
Por supuesto, está basada libremente en fechorías perpetradas por Bundy y el estrangulador de la Colina. A través de sus crímenes se elaboró el guion, según James C. Lane.
El protagonista, el actor Eli Rich (no confundir con Eli Roth como ya hay alguno al que le ha pasado), tiene una carrera discreta de papeles en películas de mierda y papelitos a nivel figuración en cintas mainstream; de esta guisa apareció en, por ejemplo, “The Jigsaw Murders”, pero también lo hizo en “Encerrado” al servicio de Stallone y John Flynn.
En cuanto a Donald C. Jones, su carrera como director es asimismo discreta, hizo pocas películas y muy espaciadas a lo largo de las décadas, pero lo más interesante es que nunca se salió de los parámetros que manejaba. Rodó siete, todas de corte amateuroide. No he visto nada más que “Murdelust”, pero intuyo que cosas como “Domingo Mortal” o “Housewife from hell” pueden estar bien.

miércoles, 1 de agosto de 2018

EL BLU-RAY DE "POSESIÓN INFERNAL"

No estoy seguro de por qué no había comprado aún el Blu-Ray de "Posesión Infernal". Seguramente consideraba que ya la tenía en demasiadas versiones (DVD español, DVD inglés, DVD yanqui de super-lujo. VHS español. VHS ¿Holandés?. Grabada de la tele en castellano, catalán e incluso en versión censurada) y no hacía falta ninguna más. Y menos una que había sufrido retoques digitales hasta el extremo de borrar uno de los fallos más míticos de la película: Cuando al principio el coche cruza el puente y a la derecha de la pantalla vemos al productor Robert Tapert, ahí de pié mirando tan pancho. En cualquier caso me percaté de que lo que me faltaban eran versiones descargadas para poder meter en un pendrive y llevar a cualquier parte, así que busqué, di con un ripeo del blu-ray y lo bajé. Un día de muchos me senté a verlo y... ¡¡rediez!!, quedé completamente fascinado por la buena calidad que destilaba la imagen. No me entiendan mal, ¡me encanta mi ripeo del VHS original con sus rayotes y su grano! Pero coño, es que esta versión higienizada resultaba casi hipnótica en su claridad. Los 16mm cantaban más que nunca, los detalles, el color... todo era excepcional. Te hacía la experiencia más cercana, más espiritual. Así que comencé a plantearme muy en serio comprármela legalmente. Creo que fue editada justo cuando se estrenó el pasable pero intrascendente remake de Fede Álvarez, por aquello de aprovechar el tirón, así que indagué por ahí y el único sitio viable donde la localicé fue en la estupenda web de Amazon. A un precio razonable, 12 euros más gastos de envío. La pillé. Eso sí, dudando si obraba sabiamente o pecaba de papantas.
Nada más recibirlo, lo puse en mi reproductor y le di al "play". A diferencia del dvd de "Manga Films", la presente versión no cuenta con el doblaje antiguo. Y el nuevo es un mierdote. Pero bueno, a estas alturas me dio igual. Creo que la vi en v.o.s.e., entera, deliciosa como siempre. Tocaba darle caña a los extras, convencido como estaba de que solo habría lo mismo que había visto ya mil veces. ¡¡Qué iluso!!. El documental oficial que contiene, sobre la confección de la película, es increíble. Probablemente el mejor que me he zampado nunca. 
Curiosamente, aunque no cuenta con la presencia de Bruce Campbell -que se suele apuntar a un bombardeo en cuanto a "Evil Dead" se refiere-, ni la de Sam Raimi -este nunca se apunta a nada... o casi nada, como veremos después-, sí agradecemos la presencia de personal menos habitual, como el productor Robert Tapert, erigido en el rol de voz representativa -y que se enrolla muy generosamente-, el reparto femenino principal o el cineasta Josh Becker, que fue "chico para todo" durante el rodaje. Y luego encontramos algunos rostros conocidos de fans, destacando el de Eli Roth. Me identifiqué mogollón con sus anécdotas, sensaciones e impresiones. Y, en general, durante el visionado de todo el pitote sentí un subidón de adrenalina brutal. Un ataque de jovialidad descontrolada, de esos que casi te hacen saltar las lágrimas con todas aquellas historias, batallitas, anécdotas, movidas y demostraciones de amor hacia la mejor película de terror de todos los tiempos. Sí amigos, fui una persona extremadamente feliz. Y aún quedaban más extras por descubrir.
La otra joya de la corona ya la conocía, "The Evil Dead: Treasures from the cutting room floor", la cojonuda idea de coger todas las escenas descartadas, o tomas falsas no necesariamente graciosas, y montarlas siguiendo el orden narrativo de la película. El resultado, que se alarga una horita, es absolutamente gozoso y un "must" para cualquier fan del "Evil Dead" original. Te permite verla desde una óptica distinta, casi como si formaras parte de ella.
En el apartado de audiocomentarios nos encontramos con la gran sorpresa: Sam Raimi. Por fin el muchacho se digna a participar en algo con respecto a su película primigenia. Algo que no lo motiven los dineros, como sí ocurría con la serie televisiva, en la que comenzó a soltar pamplinas durante la promoción como si fuese la gran obra de su vida, cuando en más de una ocasión casi ha echado pestes de ella ("Me gustaría haber hecho 'Ciudadano Kane', pero hice 'Posesión Infernal'" dijo en una oportuna ocasión, justo durante su integración en el mainstream). Por un momento temí que sería igual de soso que el puto audiocomentario que hizo para la edición de "Anchor Bay"/"Manga Films". Sin embargo, y por fortuna, no es el caso. Aquí se suelta la lengua a gusto, acompañado por sus inseparables Tapert y Campbell. Más que comentar la película in situ, esta sirve de fondo para una charla en la que repasan su confección, especialmente en lo referente a la pre-producción o la posterior búsqueda de distribución. La verdad es que es genuinamente difrutable.
El otro audiocomentario es un rato original. Te pones la peli, tal cual, y mientras la vas viendo van apareciendo en un pequeño recuadro personalidades del horror que comentan cosas de una escena concreta o de la peli en general. Stuart Gordon, David Slade, Brian Yuzna o Alexandre Aja son los rostros más destacados. Les acompaña poniendo la gota personal Scott Spiegel, co-guionista de "Terroríficamente muertos", director de "Intruso en la noche" y miembro del clan superochero que formaba junto a Raimi, Campbell y cía.
Completan el catálogo de extras una curiosa y entrañable prueba de maquillaje rodada en súper 8, donde veremos la putrefacción de un rostro mediante plastilina y el efecto de la sangre chorreando por la pantalla. El pase de la película en un cine al aire libre, introducida por Bruce Campbell, Ted Raimi, Tom Sullivan, el menos habitual Richard de Manincor/Hal Delrich y el trío de chicas al completo. Sortean dvd´s e interactúan con el público liando uno de sus habituales espectáculos. Y, finalmente, el único extra reciclado de las ediciones de "Anchor Bay"/"Manga Films", la interesantísima historia de cómo los gerifaltes de "Palace Video" descubrieron el film, decidieron distribuirlo y los problemas que les ocasionó.
Ni falta hace decir que me siento mazo de contento de haber pillado el Blu-Ray de "Posesión Infernal". Fue todo un descubrimiento. No sean ilusos como yo y háganse con uno. Totalmente recomendable no solo para fans del universo "Evil Dead" o del terror en general, también para cualquier aficionado al séptimo arte con un mínimo de buen gusto.

sábado, 25 de julio de 2020

LA CASA DEL TERROR (HAUNT)

A estas alturas casi ofende que pretendan vendernos una película con la trama de "Haunt" (que, para rematarlo, cuenta con una caratula mas bien sosa y un título español anodinamente inimaginativo y previamente explotado para otras dos pelis, "Dark Ride", de trama semejante a la reseñada, y esta): Es la noche de Halloween. Un grupo de adolescentes recalan en una antigua fábrica abandonada convertida para la ocasión en una siniestra casa de los horrores comandada por un grupo de inquietantes individuos enmascarados, entre los que no falta el payaso de rigor. Una vez dentro, descubrirán que todas las pruebas y trampas son genuinas y aquí el que palma, palma.
Pues sí, así de previsible, tópica, recurrente y escandalosamente trillada es esta "Haunt" producida por Eli Roth y escrita/dirigida por Scott Beck y Bryan Woods, señores con algo de bagaje a sus espaldas pero un único título de renombre, "Un lugar tranquilo", donde ejercieron de guionistas. Es casi sorprendente que unos mendas que demostraron tanta creatividad en aquella, hagan gala aquí de tan pocas ideas frescas. "Haunt" recuerda a chorrocientas películas, pero probablemente a "Saw" más que a muchas otras, por aquello de la elaborada ristra de trampichuelas mortales que deberán superar los protagonistas. Hay unas pequeñas pero llamativas dosis de gore, nada del otro jueves, aunque siempre se agradecen.
No obstante, y ahí está la gracia, resulta que la peli funciona. Te lo ves venir todo y los sustos van acompañados de la inevitable e irritante subida de volumen, pero sí, en conjunto está entretenida, luce un acabado digno y cuenta con unos villanos especialmente inspirados y resultones. Puede que el final sea lo más flojo, aunque tampoco es que a estas alturas vaya a hacer mucho por jorobarnos la sensación tirando a positiva que nos deja.
Visible nomás.

sábado, 17 de septiembre de 2016

CELL

El año 2007 se estrenó una película basada en un relato de Stephen King que, durante una escueta temporada, dio la impresión que iba a devolver el buen nombre como material adaptable al célebre escritor tras su entrañable etapa dorada por allí finales de los 70 e inicios de los 80. Nada, puro espejismo. Estoy hablando de "1408" que recibió la considerable bendición de la taquilla y parte de la crítica. La verdad es que nunca lo entendí, a mi me pareció un mojón aburrido. Sin embargo, desde entonces el film ha ido arrastrando cierto "buen nombre", tal vez por eso, casi diez años después, a alguien se le ocurrió que sería buena idea, y garantía de éxito, rejuntar de nuevo a los dos protagonistas de aquella, John Cusack y Samuel Jackson, en otra adaptación de King. Hablo de "Cell", producto que no habrá copado las expectativas de sus responsables porque a España ha llegado –que yo sepa- directamente vía televisión.
Hacía años que se iba hablando de la traslación a la pantalla de esta especie de "historia de zombies o infectados según la -afectada- visión del padre de "Carrie". Se mentó a Eli Roth como director, pero nada. Y para cuando se pusieron de acuerdo, habían dejado pasar el tren de la irritante y cansina moda zombie, cosa que seguramente les ha perjudicado.
"Cell" no se diferencia nada de cualquier otra peli del estilo. Estalla una plaga que convierte a los seres humanos en muertos vivientes, o infectados rabiosos, o lo que sea, y el protagonista decide cruzar medio país para reencontrarse con su ex y su hijo. Por el camino irá topándose con personajes más o menos carismáticos que se unirán a su aventura. Y, eventualmente, tendrá que enfrentarse a los monstruos de rigor.
El aspecto "original" o diferente reside en el origen de estos últimos. Muy acorde a tiempos modernos, la infección viene vía movil. Una especie de ruido ensordecedor convierte en maníacos incontrolables a todos aquellos que estaban con la oreja pegada al aparato. Un poco también rollo "The Crazies", por aquello de que algunos de ellos ríen histéricamente y se ahostian voluntariamente contra la pared hasta perder los dientes. Además están unidos mentalmente en plan línea telefónica. Se comportan como bandadas de pájaros y abren la boca para soltar graznidos, en plan "La invasión de los ultracuerpos".
Bien, debo reconocer que no encontré "Cell" tan mala como me la pintaron. Sí es cierto que a ratos roza el ridículo (sobre todo en el momento que estalla la infección), en otros se torna trillada (hacia la mitad, cuando los supervivientes se encierran en una taberna británica infestada de peña un tanto peculiar) y al terminar ha dejado algunos cabos sueltos, cerrando la paradita de modo más confuso que clarificador. Todo eso es verdad. Pero también lo es que tiene sus buenos momentos (la brutal incineración del campo repleto de pseudo-zombies en estado catatónico escuchando el famoso "trololo"). Total, que entra más o menos bien, a lo que ayudan sus actores, no ya porque lo hagan de puta madre, sino porque ¿¿a quién no le caen bien Cusack, Jackson y el siempre eficaz Stacy Keach??.
Dirige Tod Williams (responsable también de "Paranormal Activity 2"). En la producción encontramos a Xavier Gens, director de "Frontier(s)" y "Hitman". Stephen King se medio responsabiliza del guión cinematográfico junto a Adam Alleca (autor del libreto del remake de "La última casa a la izquierda"). Y el omnipresente (y omnipesado) Lloyd Kaufman se marca un cameo.
Pasable.

domingo, 14 de febrero de 2010

CABIN FEVER 2: SPRING FEVER

Secuela directa para dvd del logrado debút en el largometraje de Eli Roth, que esta vez sitúa la acción en un instituto, durante el baile de graduación y con un ponche infectado del virus que pudre la piel (entre otras substancias). Así que ya os podéis imaginar el percal.
Hace tiempo que se iban oyendo rumores del parimiento de esta peli, y es que por lo visto han tenido sus problemas a la hora de decidirse por un producto acabado. En parte ello se debe a su realizador, el prometedor Ti West, quien tras "The Roost" pero, sobre todo, "The house of the devil", ha demostrado tener la suficiente capacidad para no limitarse a dirigir encargos y secuelas inferiores para formato dvd. De hecho, el mayor problema de "Cabin Fever 2" es que notas que el director no está en su salsa. Decía West que cuando empezó con el proyecto, se planteó tirar adelante una comedia al estilo "Rock and Roll High School" (el vehículo para los "Ramones". Suena una versión de un tema suyo en la peli de la que ahora les hablo) o del primer John Waters. Bien, ¡excusas!... seamos francos, Ti West, macho, no estás hecho para la comedia, ni para los productos destinados a calentar la entrepierna de los adolescentes. Ver "Cabin Fever 2" es como ver al empollón de la clase intentar comportarse como un gamberro... falta naturalidad, falta convicción, falta garra. Y un final menos atolondrado y absurdo.
La peli está bien, no diré que no, y es entretenida a su manera, pero todos los elementos cómicos y escatológicos (que son muchísimos, a destacar ese plano de una polla echando pus) son taaaaan forzados y taaaan previsibles, que terminan por resultar fríos, artificiales, y no convencen. Ti West se sabe mover mucho mejor entre oscuridad, creando atmósferas, regodeándose en el tempo pausado... y "Cabin Fever 2" pide todo lo opuesto, pide color, alegría, descerebre, cachondeo... algo para lo que este talento innato no está concebido. Y ahí es donde más flojea la peli. Incluso en su intento -fallido- de recrear el rollo ochentero.
Repite de la -muy superior- peli original ese interesantísimo elemento llamado Giuseppe Andrews, que cuando no actúa en films normales, hace los suyos propios con una mini-DV, escribe y compone música en un cuatro pistas. Mola. Por ahí también asoma Larry Fessenden, algo así como el "apadrinador" de West.
No quiero sonar aguafiestas, "Cabin Fever 2" es perfectamente visible, tiene sus buenas dosis de gore (sobre todo vómitos, los hay para parar un tren) y algunos notables puntazos, como los créditos en dibujos animados y la música que los acompaña... lo que ocurre es que yo del director de "The house of the devil" me esperaba bastante más.

jueves, 19 de junio de 2008

DARD DIVORCE

Puede que muchos recuerden a Olaf Ittenbach por sus contribuciones a lo que en los 90 se dio por llamar ultra-gore Alemán, o dicho de otro modo, vídeos caseros cuyo único mérito, y punto de interés, era su desmedida fijación por explotar la sangre y las tripas, incluso sobrepasando la línea de lo "normal". Francamente, siempre consideré que era una ful, el gore me mola como parte de una trama, pero como único motivo, no, porque por lo general sus responsables demuestran mínimo interés en el resto de lo que hacen, y aburren hasta las cabras. De toda esa legión destacó por méritos propios el Sr.Olaf, quien parecía tener algo más de capacidad que el resto de sus compañeros de generación (Jörg Buttgereit no cuenta, era demasiado pedante, y Andreas Schnaas fue, y sigue siendo, uno de los realizadores más incapaces de la historia del género... pero no me pregunten por el resto de la lista). La prueba la tenemos en que, con los años, el muchacho ha acabado integrado, si no en el horror mainstream, desde luego en algo muy parecido, facturando producciones que, aunque explotan el gore y la crueldad, están bien lejos de los tiempos excesivos de "Black Past" o "Burning Moon".
"Dard Divorce" cuenta la retorcida historia de un tipo divorciado que aprovecha una situación delicada en la que se mete (robar farla y dinero a unos traficantes) para putear a la mujer que lo despechó (Martina Ittenbach, esposa del dire y actriz horrible). O eso es lo que yo he entendido, porque o soy muy lerdo (lo que es posible, ya que al cine voy a que me entretengan, no a pensar) o Ittenbach quiere meterse tantas medallas con el guión, que al final se pierde.
Hay quien creerá que cuando Eli Roth hizo "Hostel", se limitó a "robar" lo que algunos de los realizadores ultra-gore germanos habían hecho previamente en formatos caseros y desde la más radical "independencia", es decir, mostrar las más atroces torturas por el placer de hacerlo (lo que no es para nada fiel a la verdad, a fin de cuentas Ittenbach, Schnaas y los otros mangaron del gore italiano y el exploitation de los 70 en general), sin embargo, ahora se da la vuelta a la tortilla y es el mismo Olaf quien se inspira muy mucho en la ya algo decadente moda del "torture porn", metiendo en la confusa trama toda suerte de castigos corporales, pero que, y eso sí que me sorprende, se quedan bastante lejos de lo que pudimos ver en los dos "Hostels" (de hecho, incluso le roba la estética de los posters y, como esos, miente)... vamos, que quien no haya visto nunca un film de estos, flipará, pero quien conozca las obras primerizas del realizador Alemán, se decepcionará por el tono light (para su nivel) y de hecho, se aburrirá como una ostra. No es la peor peli del colega (nada supera a la negación de "Premutos"), pero tampoco te metas prisa en alquilarla (o descargarla, malandrín).
¡Ah si!, y como comentaba Víctor, además Ittenbach se permite el dudoso lujo de imitar a un imitador, Tarantino. A fin de cuentas, lo mejor de la peli (el asesino implacable que, contra todo pronóstico, cae bajo las zarpas de su presa) ya lo vimos en "Amor a quemarropa".