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viernes, 26 de febrero de 2010

¿POR QUÉ ES MEJOR QUE EL NUEVO "FREDDY KRUEGER" NO SEA ROBERT ENGLUND?

A medida que se aproxima el estreno del remake de "Pesadilla en Elm Street", no paro de oir un quejido por parte del fandom que ya comienza a crisparme. Llevo semanas planteándome si escribir esto o no, y hoy, hasta la polla ya de leerlo por enésima vez (el quejido, digo) he decidido aporrear el teclado.
¿Por qué es mejor que el nuevo "Freddy Krueger" NO sea Robert Englund?, por el mismo motivo que Alexandre Aja no incluyó un cameo de Michael Berryman en su versión de "Las colinas tienen ojos", para evitar la familiaridad con la audiencia, ergo la sensación de cachondeo / broma privada, ergo apostar por el miedo y la inquietud antes que por el chascarrillo coleguista. Y bien que hizo. Ese es UNO de los motivos, pero hay otros más obvios.
Muchos parecen haber olvidado -y suelen olvidar- que la función del cine de terror es, eso, dar terror, dar miedo, y que en el "Pesadilla en Elm Street" original "Freddy Krueger" era una presencia amenazadora, inquietante, terrorífica... ¿por qué?, pues porque, maquillaje, interpretación, garras y etc a un lado, el tipo que lo interpretaba no era un actor famoso, no existía capacidad de familiaridad entre él y el espectador. Cuando eso cambió, "Freddy Krueger" dejó de dar miedo y se convirtió en la estrella mediática que anunciaba "Pepsi" y salía con los "Fat Boys" en un vídeo-clip. Lo que por un lado era bueno, por otro era malo... esa conversión del de las uñas en un payaso afectaba, obviamente, a las pelis que protagonizaba, cada vez más efectistas y, en el peor de los casos, chorras, horteras y ridículas. La prueba la tenéis en "Freddy vs. Jason", que básicamente era una comedia.
Michael Bay y su equipo imagino que querrían recuperar el tono del film original y parir un "Freddy" tan oscuro y peligroso como el que interpretó ese actor (casi) desconocido. ¿Solución?, pillar otro que, a niveles de popularidad, estuviera en la misma posición que Robert Englund en 1984. ¿Os imagináis un "Pesadilla en Elm Street 2010" con el lagarto bueno de "V" -y a su edad, otro aspecto a tener en cuenta- dando la nota?... sí, claro, a aquellos que tienen las entregas originales mitificadas y enfocan el terror como algo divertido y risible, les encantaría, pero a los demás, que son mayoría, les resultaría tirando a patético, no pillarían la "broma" y, peor aún, todo haría gala de un amargo tono nostálgico.
Y ¡¡cuidao!! que a mi me mola Robert Englund. Me gustaba en "V" y me gustaba como "Krueger". ¡Joder, incluso le pedí un autógrafo cuando lo cacé por Sitges en 1989 (o 1990, no recuerdo bien)!... pero no soy tan cegato como para darme cuenta de que incluirlo como "Freddy" en el nuevo "Pesadilla..." sería una gran cagada (o que "Jason Voorhees" es un tío con una máscara de hockey, así que me la suda que tras ella esté Kane Hodder).
Apuesto por un regreso a "Elm Steet" tan serio, terrorífico e impactante como lo fue la primera de todas... y en ese terreno, el bueno de Roberto ¡SOBRA!.

domingo, 26 de septiembre de 2010

EL COCO VUELVE A DAR MIEDO

Vi el primer "Pesadilla en Elm Street" cuando salió editado en vídeo. Nos sentamos mi hermana, una amiga suya , mi hermano mayor y yo en el sofá y le dimos al "play". Me cagué de miedo. La segunda no llamó mi atención y con la tercera fui al cine. De ahí en adelante, las vería todas en la pantalla grande (incluida la de 3D, claro). Lo curioso de la que hacía tres fue que la consumí en dos ocasiones. La segunda durante la primera Maratón de Cotxeres de Sants a la que asistí. Que hermoso recuerdo.
Con todo esto quiero decir que el yo "aficionado al cine de terror" creció con Freddy Krueger. ¡Cojones!, si incluso en 1989 pillé a Robert Englund andando por Sitges y le pedí un autógrafo. "Sleep Killz!" escribió encima de su firma el actor. ¿Que si era fan de Krueger?... no, fan no, pero sí es cierto que al principio no le odiaba tanto como lo terminaría odiando luego.
¿Y qué causó ese cambio de perspectiva?, sin duda las consiguientes secuelas de "Pesadilla en Elm Street", especialmente la quinta. Salí del cine maldiciendo los huesos de su director y la madre que lo parió. También contribuyó a ello, y mucho, que el personaje se convirtiera en un monigote mediático, un cómico, un monstruo que ya no daba miedo, anunciaba "Pepsi" y rapeaba. Una puta de los medios. Detestaba que Freddy fuera un tío enrollado y por eso mi simpatía se fue evaporando y Jason Voorhees, con el que compartía amores, se acabó ganando mi absoluta atención y afecto (a fin de cuentas es un pobre "freak" -de verdad- que no hace más que vengarse de los guaperas idiotas que le ignoraron. ¿Qué es Freddy?, ¡un jodido pederasta!). El último motivo por el que Krueger no me cae bien es por su condición de icono para una generación muy específica, una que aborrezco.
No falla, todos los -auto-denominados- fans del cine fantástico y de terror de una generación posterior a la mía son los que tienen a Krueger en un pedestal, los que le votan cuando se hacen listas de "tu monstruo favorito", esos mismos que confunden la gimnasia con la magnesia y dicen adorar el terror cuando lo que ellos adoran son las comedias de terror. No les pongas horror serio y traumático porque lo despreciarán.
El remake de "Pesadilla en Elm Street" ya me cayó en gracia desde un principio porque osaba pasarse por el forro las características intocables de la saga original y ofender a los fans acérrimos del de las uñas. Todos comenzaron a llorar porque no habían contado con Robert Englund para el rol del monstruo, y muchos siguen echando pestes de la peli, una vez vista, porque, sí amigos, tiene muy poco de divertida. Y eso, yo lo aplaudo (a parte, ya metí en su momento la chapa al respecto, quien quiera leerlo, que le de a ESTO).
Vi ayer noche el nuevo "Pesadilla en Elm Street" y, sin que me hiciera vibrar, reconozco que me sorprendió. Me sorprendió su seriedad. Me sorprendió su sobriedad. Me sorprendió que no se abuse de efectos especiales (como en la peli madre, no olvidemos que las secuelas eran auténticos festivales gratuitos de látex), incluso que no abuse de gore a falta de nada mejor que ofrecer. Y, obvio, lo que más me sorprendió y moló fue volver a ver un Freddy Krueger malo, malísimo, un auténtico hijo de puta antipático y despiadado. ¡Por fin!. A este Krueger no lo veréis anunciando refrescos ni haciendo el paria, es demasiado desagradable. Bravo por Jackie Earle Haley y su aportación. Ha nacido un nuevo Freddy, no es un payaso, no es una puta, no es enrollado... y mola mil.
¿Que si la nueva "Pesadilla en Elm Street" es mejor que la de Wes Craven?, no, mejor no, pero se permite el gusto de, siendo un remake, no repetir plano por plano lo que vimos en el film de origen. Partiendo de los mismos ingredientes, cocina su propio plato.
AQUÍ pueden leer la acertada reseña que mi compadre Víctor hizo de la peli en su momento.

martes, 27 de julio de 2010

PESADILLA EN ELM STREET (EL ORIGEN)

Tal y como me temía, del más que digno remake de "Pesadilla en Elm Street" no he escuchado y leído más que mierda, igual que pasó con "Paranormal Activity" y hoy es una de mis películas favoritas. Y es que rajar se nos da a todos muy bien. Pues miren, "Pesadilla en Elm Street (El origen)" contra todos los pronósticos está cojonuda, sin duda uno de los mejores remakes de películas recientes, a pesar de ser una versión “crepúsculo-ultimatespiderman-buffycazavampiros” muy, muy destinada no ya a las quinceañeras, si no a las doceañeras, que harán (o deberían hacer) del nuevo "Freddy Krueger" su nuevo Robert Pattinson.
Lo bueno, es que no es una revisión plano a plano. Digamos que se han recreado las escenas más famosas de la primera entrega de la saga (bañera, chica ensangrentada al fondo del pasillo en bolsa de plástico, calderas, cama que emana sangre…) con un argumento un pelín más frío y soso que, eso sí, se adapta como un guante a los nuevos tiempos. O sea, que el “bla, bla, bla” es nuevo, pero los asesinatos los mismos (¡gran acierto!).
Es tan de hoy la película, que incluso a mitad del visionado no sabía si amarla u odiarla… casi, hacen un intento políticamente correcto de limpiar la imagen de "Freddy" (y con esto creo que la destripo un poquillo). Se plantea el hecho de que pudiera ser que los padres de los niños de "Springwood", lo quemaran vivo sin saber a ciencia cierta si había violado o no a los niños… y con eso juguetean durante el metraje.
En el apartado técnico la cosa es inmejorable; efectos especiales artesanos (hay C.G.I. pero con cuentagotas e inapreciable), gore muy bruto para lo que son estas cosas hoy en día, buena dirección (quizás la escena de la bañera, que es el santo y seña de esta nueva versión, ha quedado un poco soseras, pero mola de todas formas), una puesta en escena antológica y un ritmo a prueba de bombas. Una película de lo más divertida… pero, ¿da miedo?, pues miren, "Freddy" a estas alturas es "Freddy" y, aunque lo vistan de seda, "Freddy" se queda. No da nada de miedo (en la de Wes Craven, sí lo daba), pero ojo, tampoco da risa. Y es que lo mejor de la película, también contra todo pronostico (mucho gilipollas odia la peli, solo por el hecho de que "Freddy" no es Robert Englund) es el actor que le da vida, Jackie Earle Haley, visto en "Watchmen", en "Shutter Island", siendo secundario en cientos de películas de diversas cataduras (sale en "Semi-pro", sale en "Maniac Cop 3") y que fue nominado en 2007 al Oscar como mejor secundario por "Little Children". Crea un "Freddy Krueger" muy inspirado en el de Robert Englund, pero más sereno, sombrío y, para que quede algo de la esencia, y e ahí el único fallo, suelta UN único chiste. Por lo demás, menudo hijoputa está hecho este "Freddy", de profesión jardinero antes de palmar. No es mejor que el de Englund, pero tampoco peor, simplemente es el que toca ahora y, sinceramente, tampoco se me ocurre un actor mejor. Y el look es de lo más acertado. En lo único que varía es en el maquillaje, que imita ahora quemaduras reales; si a ti te prenden fuego, es más probable que se te quede la cara como a Jackie Earle Haley (que ya de por sí la tiene bastante jodida) que como a Robert Englund, más parecido a una pizza tal y como ya bromeaban en alguna de las secuelas.
¿Tics típicos? en los 80 "Freddy" movía la lengua con lascivia, ahora frota sus cuchillas entre sí, haciendo un ruido espeluznante.
El director es Samuel Bayer, que debuta en el largometraje (tras tropecientos vídeo-clips) de manera magistral con esta película, y aunque hace poco declaró que nunca más haría cine de terror, y que no participaría en una posible secuela, ahora, tras el bombazo que ha sido la peli en los USA, se confirma una secuela del remake y su nombre suena como posible director.
Que sí, cojones, que no es por llevar la contraria, que "Pesadilla en Elm Street (El origen)" es cojonudísima, y como "Viernes 13 (2009)" tampoco estaba mal, no solo los dos psycho-killers más importantes de la historia del cine siguen en espléndida forma, si no que, y no suelo equivocarme, vaticino una más que pronta secuela del "crossover". Time to time.

viernes, 15 de abril de 2011

LA NUEVA PESADILLA

A mediados de los 90, el grado de putismo de Freddy Krueger había alcanzado ya cotas absurdas. Después de tantas pelis, tantos anuncios, tanto merchandising desbocado y tanta tontería, se había convertido en una pálida sombra de lo que fue. El más famoso, simpático y amado pederasta del cine era un personaje casi infantil, totalmente blanco, ridículo y nada amenazador. Su padre, el papanatas de Wes Craven, decidió hacer una peli que, no solo le devolviera la dignidad, también recuperara sus más aterradoras virtudes. Semejante invento se tituló "La nueva pesadilla" (o "La nueva pesadilla de Wes Craven"... aunque podría haberse titulado "La nueva pesadilla del espectador") y se suponía que, contando con guión y dirección del mismo tipo que hizo el "Pesadilla en Elm Street" original, el mito iba a volver por la puerta grande. Nada más falso. La gente (y sobre todo, los productores) habían olvidado uno de los aspectos más recurrentes en la carrera de Wes Craven, su capacidad de pifiarla tremebundamente tras parir un éxito. Bien, este último hacía ya años que quedaba atrás, y era momento de que Mr.Craven volviera a tropezar. Cosa que hizo sonoramente.
El mayor tributo de "La nueva pesadilla" consiste en narrar la historia desde el otro lado de las cámaras. Es decir, los protas son los perpetradores del primer film, Heather Langenkamp se interpreta a si misma (tan sosamente como siempre), Robert Englund hace de Robert Englund, Wes Craven de Wes Craven, Robert Shaye (jefe de "New Line") de Robert Shaye y John Saxon de John Saxon (más algunos de los actores secundarios que se prestan a escuetos roles... o directamente, cameos). Toda esa parte es la más graciosa, en la que se retratan las movidas entre bambalinas y Craven aprovecha para echar unas cuantas puyas al resto de pelis... y a sí mismo... no sé yo si lo hace adrede o no, pero aparece como un gilipollas pretencioso que no acepta que únicamente hace pelis de terror adolescente y las reviste de pajas mentales filosóficas (por cierto, en su mesa del comedor reposa la Maria, el trofeo oficial del Festival de Sitges). Total, que Freddy Krueger, el personaje, era algo así como "la cárcel metafórica" de una entidad maligna. Al morir el personaje, dicha entidad se quedó con ganas de más, así que transmutó en su propio Freddy y decidió putear a aquellos que le vieron nacer y crecer y, muy especialmente, a la churri que lo mató en el film original, la mentada Langenkamp (que, por cierto, se supone tiene un hijo... un niño de lo más repugnante, feo y odioso... de verdad, yo tengo uno así y lo lanzo por la ventana). Pues vale.
En aquellos tiempos se habló mucho de que Krueger aparecería con una imagen más dura y terrorífica... y sí, se intenta... lleva pantalones de cuero negro y botazas, los colores de su jersey son más oscuros, su maquillaje más feo que en los títulos precedentes, sus uñas de acero más largas y él se gasta un poco más de mala uva, además de reservarse la aparición hacia la parte final del film. Sin embargo, cuando se deja ver, resulta patético... muy fácil de tumbar y con unos caretos que provocan la risotada. Una pena. La cosa en general es una pifia tremendamente aburrida y previsible, directamente mala, a la que no la salva ni la nostalgia. Después de ver esto, no me sorprende que para el nuevo Freddy buscaran a otro actor y apostaran por hacerlo más hijo de puta, porque ¿quien quería un payaso en la pesadilla del nuevo siglo?.
Recuerdo haber visto "La nueva pesadilla" en el cine, con un amigo, y bostezar tanto como hace un par de noches. La cuestión es que fue un merecido fracaso de taquilla y Krueger no volvió a asomar el careto hasta que "Jason Voorhees" salió en su ayuda.
Lo dicho, mala de esas que duelen.

lunes, 26 de octubre de 2020

LAS PESADILLAS DE FREDDY

El próximo día 31 es Halloween, festividad a la que no tenemos ninguna manía en "Aquí Vale Todo" (y que pensamos puede convivir perfectamente con la propia). Por ello, esta semanita se la vamos a dedicar estrictamente al género del terror y aledaños, comenzando hoy Lunes con todo un clásico... aunque en vertiente "povera".
Siempre me ha escamado que se incluya la saga de "Pesadilla en Elm Street" en la etiqueta de "slasher" junto a "Viernes 13" o "Scream". Para nada creo yo que encaje, por su generoso elemento sobrenatural y, sobre todo, su asesino, un personaje excesivo y charlatán carente de toda áurea inquietante. Sin embargo, sí hubo una ocasión en la que Freddy Krueger estuvo cerca de considerarse "slasher" y fue en el primer capítulo de la serie de televisión "Las pesadillas de Freddy", lógicamente esputada a partir de su gran éxito.

Al narrar el origen del personaje, antes de su paso a sueñilandia, tenemos un Freddy con toda la carne pegada a los huesos y que mata en el mundo físico, agazapándose en la oscuridad para atacar. A mi, toda esta parte, me encaja perfectamente en los parámetros del cine de acuchillamientos. Pero claro, luego vienen los padres de las víctimas que, enfadados al ver al de las garras librarse de la silla eléctrica, corren hasta su guarida y le prenden fuego. Entonces sí, de ahí pasamos a terreno conocido (externo ya al del "slasher" puro). Los sueños, las visiones surrealistas y un Freddy bocazas e irritante que se toma la revancha.
De este modo, lo que queda es una especie de versión condensada y extremadamente sosa de una típica peli de "Pesadilla en Elm Street". Los elementos truculentos brillan por su ausencia, siendo una época en la que aún no se permitía mostrar sexo y violencia en la caja tonta.
Dirige Tobe Hooper ¿Se imaginan lo que, en otras circunstancias, habría significado que el responsable de "La matanza de Texas" firmara un capítulo de la serie de Freddy Krueger? ¿Sensacional, verdad?. Pues no. El hombre se aburre tanto con la materia, que nos contagia. Y lo que son 45 minutos de duración parecen alcanzar dos horas interminables. Una pena. Y un mal arranque para una serie que, en un principio, pretendía comerme entera e ir comentando capítulo a capítulo. Pero, ciertamente, resultó una experiencia tortuosa. Terrible. No es que fuese mala, más bien lo siguiente. Es horrorosa y todos los episodios, durando esos 45 minutos, se hacen eternos. Tanto aquellos que incluyen a Freddy en la trama (y que se aferran exactamente a la misma premisa: Personaje -normalmente adolescente- sufre las torturas "light" por parte del de las garras a base de surrealismo, situaciones extrañas, ridículas y terriblemente cansinas) como los que únicamente le otorgan el cargo de "host" (igualmente insufribles).
Es cierto que eventualmente encontramos rostros curiosos (Lar "Viernes 13 - 7" Park-Lincoln, Lori Petty, Jill Whitlow, Diane Franklin, George Lazenby, Bill Moseley, Jeffrey Combs, William Butler, Dick Miller, Charles Cyphers, Tracey Walter, Wings Hauser, Sandahl Bergman, John DiSanti y Brad Pitt!!) o firmas igualmente curiosas (Tom "Viernes 13 - 6ª parte" McLoughlin, Mick Garris, Ken Wiederhorn, Tom DeSimone, John Lafia, Dwight H. Little, William Malone), pero no sirve absolutamente de nada. Supongo que las prisas por realizar el producto y agenciarse unos cuantos milloncejos más les pasaron factura a los de "New Line". Por eso he decidido olvidar mi intención inicial de reseñar todos los capítulos limitándome, en plan testimonial, al primero (básicamente porque trata el origen de Freddy).
Mal, mu mal, totalmente desaprovechada.

sábado, 27 de mayo de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "FREDDY CONTRA JASON"

Tras muchos años de espera, y mucho cacareo, el proyecto de enfrentar en una misma peli a Freddy Krueger y Jason Voorhees (entonces ya propiedad de New Line) finalmente se materializó bajo la tutela de Ronny Yu.
Al parecer fue todo un éxito. Pero digo yo que no lo sería tanto si nunca generó ni la secuela rumoreada, ni tampoco ese extraño delirio en el que iban a incluir al Ash de "Evil Dead" en el petate. De hecho, comenzó a oírse también que había ideas para un "Pinhead versus Michael Myers" pero, afortunadamente, no llegaron a cuajar.
Lo que sí llegó, y fue a las pantallas, es este "Freddy contra Jason" precedido por una encuesta en la red que daba la oportunidad a los fans de votar quién querían que ganase. Yo voté a Jason. Estaba claro que no iba a ganar ninguno, porque ahí fuera había demasiado dinero, er, digo, demasiado público encariñado con ambos como para arriesgarse a perderlo. Pero al final, de alguna manera, digamos que el amigo Voorhees acabó alzándose victorioso. 
Tiene sentido. A fin de cuentas, Freddy solo había sido una moda pasajera ya algo olvidada para cuando se lanzó "Freddy contra Jason", por lo que su voto no pudo contar con el respaldo de la masa que, años atrás, había acudido a los cines, limitándose a los fans, menos que los del de la máscara de hockey. Por una sencilla razón, este último llevaba más años currándoselo, nunca había sido un personaje masificado y su cantera de adoradores era más fiel y apasionada que la de Krueger. La magia de ser una figura de culto. Además, este era un niño deforme marginado en continua venganza contra guapos y folladores, mientras que el otro, el de las garras, era un irritante asesino de críos.
Fui a ver "Freddy contra Jason" en su estreno y no sabría decirles qué sensación me dejó. Así que decidí volver a verla hace poco, justo con el fin de escribir algo coherente que acompañara a sus incompletos fotocromos, y me quedé igual. No sé qué decir. Ni me gustó, ni me disgustó. Tiene sus cosas buenas, como el generoso gore, alguna idea suelta (Jason en llamas matando pseudo ravers o la cabaña en medio de un lago donde vive y guarda los cadáveres de sus víctimas, que Freddy adquiera un aspecto más demoníaco cuando se enfada...) y que es una chorrada más o menos entretenida.
Igual que con el remake oficial de "Viernes 13", hubo bulla porque no se fichó a Kane Hodder para encarnar al tío de la máscara, pero joder, seamos prácticos, ¡¿qué cojones importa?!. Robert Englund sí había hecho suyo a Freddy desde buen principio. ¿Pero Hodder?. Además, en cuanto a físico y fiereza, prefiero los Jasons de las tercera y cuarta partes. El de la peli que nos ocupa, independientemente de quien lo interpretara, ya mola, ahí todo gigantón y de piel grisácea. Nada que objetar.
Al final lo mejor de la función es Monica Keena, que, a pesar de estar recauchutada, me la comería con pan y cebolla. Claro que no dejó mucha huella, porque su carrera posterior quedó estancada en las "cloacas" del cine olvidable, y encima pasó otra vez por quirófano para acabar de jorobar más su aspecto, lástima.
En fin, no sé, supongo que "Freddy contra Jason" era una ocurrencia demasiado obtusa para que diera como resultado una peli excelente y generara algo más allá del chiste que en el fondo era y sigue siendo.









jueves, 16 de mayo de 2013

VIERNES 13: EL FINAL, JASON SE VA AL INFIERNO

La lectura de "Making Friday the 13th, The legend of camp blood" (by David Grove) ha sido de lo más apasionante, y me ha animado a repasar algunos de los títulos que integran toda la saga. Especialmente aquellos que por lo general menos me funcionan. Lo intenté con la primera, la original, y ayer llegó el turno de la que, probablemente, más detesto, la nueve, de cuando la franquicia pasó a manos de "New Line" (tras su exitosa pero descendente trayectoria en las oficinas de la "Paramount") y estos pensaron que eran lo suficientemente listos como para facturar algo realmente diferente, original y novedoso con la serie. Bien, eso nos conduce a una pregunta que llevo haciéndome desde hace lustros y nunca nadie me ha sabido responder satisfactoriamente: ¿Por qué los mismos creadores de una obra son los últimos en comprender el verdadero valor de esta?, es decir, ¿cuando demonios entenderá Sean S. Cunningam, padre de "Viernes 13" y, probablemente, a la larga el mayor enemigo de "Jason Voorhees" con permiso de "Tommy Jarvis", que los elementos que más disfrutan/adoran los fans de la franquicia son aquellos que, precisamente, él se encabezonaba en eliminar a cada nueva entrega que producía?. Y cuando digo él, digo cualquier implicado en su confección. "Si hacemos un nuevo "Viernes 13", se acabó el campamento como escenario, se acabaron los adolescentes idiotas y sin personalidad puestos ahí para ser asesinados, se acabó la mera sucesión de crímenes espectaculares sin más y se acabó esa monótona máquina de matar cuadriculada que es "Jason"!". Vale, muy bien, pero es que... ¡¡eso es justo lo que queremos la mayoría de seguidores de "Viernes 13", COPÓN!!. ¿Cuándo coño lo entenderán?. Es un caso que se extiende a muchos otros cineastas y sus títulos de éxito (como Sam Raimi y "Evil Dead", por ejemplo). Claro, ante tales acusaciones podrían salir con un: "Ya lo sé, tío, pero estoy cansado de hacer siempre la misma peli, déjame al menos variar". "Vale, muy bien" sería la respuesta, "Pero entonces no digas que piensas en los fans, y que ellos son el público "target", porque no estás complaciéndoles lo más mínimo". Y oigan, no soy yo que desvarío... a las pruebas me remito: El intento de dar un giro narrativo y estético a las aventuras de "Jason" con la peli ahora comentada, y la simpática "Jason X", se saldó con un notable fracaso. ¿Cuando se recuperó?, pues cuando se recurrió de nuevo a los elementos clásicos, ya sea en "Freddy vs. Jason" (donde a pesar de la sombra de "Krueger", "Jason" se encuentra totalmente en su elemento, una trituradora de adolescentes calenturientos cuya zona de acción vuelve a ser "Crystal Lake") o, sobre todo, el remake oficial de la peli madre.
Sin embargo, hasta que Cunningham comprendió, pasaron años. Y tuvimos que sufrir títulos como este "Viernes 13: el final, Jason se va al infierno" con el apoyo de una "New Line" aún nadando entre las ganancias que le había aportado su propia franquicia, la de "Pesadilla en Elm Street" y, seguramente, mirando el material de partida por encima del hombro, convencidos de que era carnaza para tontos y cualquiera sería capaz de sacarle brillo, especialmente ellos, los padres de "Freddy Krueger". Así pues, lo que aquí tenemos es una trama bastante más liosa y, dato curioso, culebronesca de lo habitual en la franquicia de "Viernes 13". Veamos: La peli arranca muy bien, lo que en principio parece la típica secuencia de "chica bonita en cabaña solitaria que, de noche, se dispone a meterse en la ducha cuando de pronto aparece "Jason" y la persigue" termina derivando en una trampa creada para cazar al asesino (lo que explica por qué la moza en lugar de coger el coche para huir, se mete en el oscuro bosque... gracioso detalle que de entrada despista). "Jason" no solo pica, sino que es totalmente destruido por una granada que lo hace pedazos. Se llevan los restos a la morgue y allí el corazón cobra vida, induciendo a que el forense lo devore y, así, "Jason" se apodere de su cuerpo. De esta guisa decide regresar a "Crystal Lake" en busca de su hermana, personaje este del que no sabíamos absolutamente nada y al que jamás se había mencionado en ninguna de las pelis precedentes. ¿Por qué?, porque solo un "Voorhees" puede ser el recipiente para la reencarnación definitiva. Pero también solo un "Voorhees" puede fulminar a otro y resulta que la hermana de "Jason" tenía una hija que, vaya por dios, acude a "Crystal Lake". Claro que por ahí pulula su ex dispuesto a pararle los pies al psycho-killer quien, a lo largo de la peli, va cambiando de cuerpo (por cierto, ¿por qué antes de meterse en el de un policía bigotudo, se toma la molestia de afeitarle?). Lo que significa que el "Jason Voorhees" que todos amamos, con sus ropas roídas, su carne podrida y su entrañable máscara de hockey (en esta ocasión totalmente fusionada con el rostro) prácticamente solo asoma al principio y al final. Nomás. Aunque todavía hay algo peor: cuando sale del cuerpo de uno de sus poseídos, resulta ser un gusano de aspecto demoníaco. ¿¿Hein??. El caso es que los buenos ganan y, literalmente, "Jason" se va al infierno por efecto de una daga mágica. ¿¿Uh??. Unas manazas surgen de la tierra y lo arrastran para dentro, dando pie a uno de los momentos más comentados de la peli, la aparición de la garra de "Freddy Krueger", detalle este que daba totalmente pie a lo que aún tardaría unos años en llegar, el enfrentamiento de ambos iconos (que espero revisar en breve para comentar aquí).
Cuando se hizo un pase de prueba de "Viernes 13: el final, Jason se va al infierno" previo a su estreno, el público no tuvo una reacción demasiado positiva. De hecho, dijeron que echaban de menos al "Jason" de toda la vida y, sobre todo, que querían verle matar al menos a un par de campistas calientes. Los artífices de la peli no comprendían cómo su audiencia podía ser tan simple, cómo no eran capaces de apreciar esos personajes profundos con conflictos humanos, esa trama "compleja" repleta de elementos sobrenaturales, no podían comprender cómo, después de tanta mandanga, lo único que querían era ver LO DE SIEMPRE. Así que -la pela manda- se pusieron manos a la obra y rodaron una puñetera escena de campamentos. Pero de poco sirvió. Finalmente, y como decía, se estrenó, fue un pequeño fracaso y, en términos generales, nadie quedó demasiado contento con ella. De hecho, a su director, Adam Marcus (cuyo único mérito previo había sido currar de "chico pa todo" en la peli original), no le llovieron las ofertas. Y poco interesante hizo después.
Recuerdo la primera vez que vi el póster de "Jason se va al infierno", con esa máscara plateada y ese gusano que NADA tienen que ver con los que luego aparecen en la película. Flipé. Realmente creí que aquello podía molar mucho. Luego, cuando el film aterrizó en los estantes de los video-clubs (ya que en España no pasó por salas), corrí a alquilarlo y verlo. Lo odié. Y durante muchos años, le he odiado. Puede que sea la entrega que más detesto. Con permiso de la octava... aunque en esta al menos sí sale "Jason". Ayer noche, dispuesto a verle el lado bueno, y hasta los topes de paciencia, fue la primera vez que lograba sacarle algo comedidamente positivo. Sobre todo en su tramo final. Aunque, no nos engañemos, sigo pensando que es muy mala, con unas pretensiones que no casan con lo que se supone que es, como si llevara un traje que le queda grande. Intenté consumirla evitando pensar en "Viernes 13" (algo jodidamente difícil). ¿Cómo sería tratándose de un film de terror noventero sin conexión alguna con una franquicia de tanto peso sentimental para el fandom?. Seguiría siendo mediocre, me temo. Estaban empeñados en otorgar dignidad a algo que, hablando claro, ni lo necesitaba ni lo quería. Ridículo.
Como datos curiosos y fricosos, caben mencionar las apariciones del "Necronomicón" de la saga "Evil Dead" y la caja del episodio del monstruo en "Creepshow", detalles estos puestos ahí para ganarse al fan, pero sin resultados óptimos. Comentar también que, como solía pasar a todas y cada una de las entregas de la saga, esta pseudo-novena parte sufrió los temibles avatares de la censura. Existen imágenes de una tipa desnuda partida por la mitad, verticalmente, durante el polvo de la tienda de campaña que luego no aparece en su debida escena. Aunque no hay que ir tan lejos, la caratula misma del vhs presenta la foto de un tio cocinado que tampoco vemos en el film. Y como funesto colofón, añadir que el doblaje es del todo infernal.
En el reparto nos encontramos con el inevitable Kane Hodder, el supuesto "Jason" oficial (aunque yo, confieso, tampoco le veo mayor mérito a eso de meterse una máscara y agarrar un machete) y a John D. LeMay quien, curiosamente, venía de protagonizar la infame serie de televisión "Misterio para tres", y digo infame por cual era su título original, "Friday the 13th: the series", sin ninguna vinculación con las pelis (solo su productor Frank Mancuso Jr. que pa algo fue el que tuvo la mala idea). De los resultones efectos especiales se ocuparon los chicos de la reputada "KNB Group" y.... poco más, la verdad.
Altamente olvidable (aaay, esos temibles años 90!!!).

lunes, 27 de septiembre de 2010

FREDDY, LA PUTA DE LOS MEDIOS


Esta misma mañana me he encontrado con un mensaje de uno de nuestros queridos lectores pidiéndonos si había alguna manera de ver a Freddy Krueger anunciando "Pepsi". Bien, dado que nuestra ineludible misión es complaceros, aquí os dejamos raudos esta imagen que así lo atestigua (no es un fotomontaje, por supuesto, ha sido escaneado de una vieja revista franchute). A ver, con ello no queremos decir que sea bueno o malo anunciar "Pepsi" para ganarse unas perras... la cuestión es ¿de verdad los mandamases de "New Line" lo necesitaban?, ¿no tenían ya suficiente pasta acumulada como para acabar de cargarse un personaje al que tan poco le pegaba anunciar refrescos como era "Freddy Krueger"?... yo creo que no, pero en fin, como decía "Harry Callahan", las opiniones son como los culos... todo el mundo tiene uno.

sábado, 12 de febrero de 2011

MAHAKAAL

Antes de ponerme con esta reseña, me animé a investigar un poco por la red a ver qué decían de "Mahakaal". Naturalmente, y como era de esperar, me topé con muchas críticas en las que se reían de ella y únicamente sacaban a relucir sus elementos más ridículos. Aunque era algo que me esperaba, me chocó. Y digo que me chocó porque mis impresiones tras su visionado fueron un pelín distintas. A ver, ¡no se asusten!, no voy ahora a dármelas de esnob y decir que "Mahakaal" es arte y poesía y que los que se ríen de ella son ignorantes... ¡¡para nada!!, acepto y comprendo que sea un film fácilmente ridiculizable, pero también os diré que tiene unos cuantos atributos positivos y que lo que en un principio te desconcierta de ella, termina atrapándote.
Esta es una peli parida en una cultura bastante distinta a la nuestra, que tiene un modo de ver el cine muy diferente. Resulta inevitable que ese modo de hacer se antoje extraño y nos provoque la risa, pero al mismo tiempo ello le otorga un algo especial que la hace atractiva y, hasta cierto punto, fascinante. Supongo que se puede ser más crítico y mal carado con una peli parida en nuestras tierras que pretende hablar "nuestro lenguaje cinematográfico" y luego no haga otra cosa que cagarla. Pero el caso de "Mahakaal" es otro rollo.
Siempre me han hecho mucha gracia esos idiotas que rajan de que en Hollywood únicamente sepan producir remakes de pelis europeas, y no se percaten de que en países como la India o Turquía hagan exactamente lo mismo, pero con el cine americano. Encima, sin pagar derechos. ¿Eso no es criticable?, supongo que no, ya sabemos el odio y envidia que despiertan los USA. Peor para esos memos. Justamente lo que tenemos aquí es un remake made in Bollywood en toda regla, y toda ilegalidad, de "Pesadilla en Elm Street" parida por los Carpenter / Romero / Craven de allí, los Hermanos Ramsay, especialistas en terrores varios. La trama esencialmente es la misma que el clásico con Robert Englund: Unos estudiantes (aquí especialmente adultos, algo muy típico también en el cine americano, pero que en este caso canta especialmente) sufren pesadillas en las que un tipo deformado y armado con uñas de acero les aterroriza. La cosa es soportable hasta que uno de ellos perece. Es entonces cuando comienza la investigación y descubren que, sí, el padre de la prota -policía- acabó con el asesino (que ya era deforme entonces) saltándose a la torera el reglamento (y motivado porque este mató a su hija pequeña). Ahora, y desde el mas allá, el criminal se está vengando mediante los sueños de sus víctimas... claro que este Freddy Krueger no tiene especial problema en entrar y salir del mundo real como si fuera la puerta del lavabo.
Bien, a continuación añádanle a todo esto elementos típicos del cine de Bollywood. Es decir, números musicales tan horteras como divertidos y pegadizos (los jóvenes, felices antes de ser asesinados, cantan y bailan cuando van de picnic), mucho colorido, protagonistas atractivos y esbeltos (el único "feo" es, cómo no, la irritante comparsa cómica que merece comer aparte, por la cantidad de papeles que se marca, por su imitación de Michael Jackson y, obvio, por aportar cantones y cargantes momentos de comicidad que aún pegan menos que los números musicales) y un sentido de la realidad bastante alterado. Los Ramsay no intentan recrear el mundo tal y como es, para nada, ellos hacen su propia realidad fantasiosa, perfecta, limpia, cargada de buenos sentimientos, ropajes bastante horribles (el "malo" lleva una camiseta de "Iron Maiden" (!), encima de un jersey (!!) y todo ello dentro del pantalón (!!!)) y tiran millas. Algo que no deja de ser curioso, incluso puede que molesto para algunos, pero que a mi me agradó especialmente. Es como si este Freddy Krueger se moviera en los sueños de personajes que, en si mismos, también habitan otro sueño, uno en el que el mundo es un lugar maravilloso y apacible que únicamente puede perturbar, cómo no, un monstruo. Delicioso.
A nivel técnico la peli está potable, las secuencias de pesadillas no son especialmente desdeñables (me mola especialmente la que transcurre en la cárcel) aunque el gore escasee. Y luego, además de los elementos robados a "Pesadilla en Elm Street" (y secuelas), también podemos descubrir espolios a "Terminator", "El día de los muertos" y especialmente "Posesión Infernal" (film muy influyente en esa cinematografía), que incluye un sonoro steadycam y una chica poseída que se ríe igual que otra del clásico de Raimi... de hecho, estoy bastante seguro de que incluso utiliza el mismo efecto sonoro.
Y el caso es que, dentro de lo que cabe, y teniendo en cuenta lo que es, "Mahakaal" no me desagradó especialmente (eso sí, con subtítulos en inglés). Algo que tiene doble mérito si tenemos en cuenta las 2 horas y 12 minutazos que dura,¡¡uala!!, chúpate esa, Freddy.
Para curiosos y amantes de exotismos.

lunes, 9 de junio de 2014

NON APRITE QUELLA PORTA 3

Un claro ejemplo de lo interesante y caradura que era la escena “ExploitationItaliana lo tenemos con este “Non aprite quella porta 3”, conocida fuera de Italia con el título, más apropiado, de “Night Killer”. Pero es que este caso de 1990 roza lo patético y se zambulle de lleno en la estupidez supina. Y si algún sector del público cayó en el engaño, merecido se lo tiene, porque hay que ser imbécil para caer, a esas alturas, en una estafa como esta, tan italiana, por otro lado.
Resulta que en Italia, a la saga de “La Matanza de Texas”, se la conoce como “Non aprite quella porta”, que se ve que para los títulos, los italianos, son tan acertados e ingeniosos como los españoles. Y como era habitual en su cine de terror, en 1990, un par de años después de que “The Texas Chainsaw Massacre 2”, aquí conocida como “Masacre en texas 2” y en Italia como “Non aprite quella porta 2” se estrenara, al productor  Franco Gaundenzi, con unos cuantos años de estafas fílmicas a sus espaldas, se le ocurrió estrenar una tercera parte –falsa- de esa mítica franquicia para aprovechar el tirón de la misma. Así que se estrenó esta película de Claudio Fragasso, firmando, como era habitual, como Clyde Anderson, que en realidad sería un plagio/remedo/copia/homenaje de la saga de “Pesadilla en Elm Street”, con un sosias de Freddy Krueger, que de puro chapucero, da absoluta grima. Si, como lo leen… los italianos, con dos cojones más gordos que los del caballo de Espartero, vendieron un plagio de “Pesadilla en Elm Street” como secuela de “La Martanza de Texas”, justo el mismo año en el que se estrenaría la secuela original americana. Que no coincidieran en salas de exhibición, fue solo una coincidencia.
Solo por esto, ya merecía la pena localizarla y echarle un ojo, tarea que no ha sido del todo fácil, puesto que la película no se estrenó nunca en España y, durante la búsqueda, me topaba siempre con copias de “La Matanza de Texas III” original, que en Italia igualmente se tituló “Non aprite quella porta 3”. Pero finalmente di con ella. ¿Y qué decir de la película? ¿No lo adivinan? Pues si, se trata de una puta mierda infecta y aburrida, carente del gore que en un principio promete, lenta de cojones y con una fotografía tan mala que apenas vemos lo que ocurre en la pantalla, por estar todo oscuro como el culo de un mono. Una película que por momentos se torna insoportable y que viene acompañada, gracias a dios, de un humor involuntario y una serie de gilipolleces grotescas que justifican, nunca su visionado, pero si la reseña.
Resulta que a una señora “MILF” a la que le gusta lamentarse mientras se mira los pechos en el espejo, es acosada por un monstruo de cara desfigurada y largas uñas, que le dice muchas guarradas. En una de estas, viola y apaliza a la señora, que cuando sale del hospital sigue atormentada por este monstruo. Mientras la policía investiga, el monstruo se liga a unas cuantas gachises a las que mata de diversas (y según cree Fragasso, variopintas) maneras, hasta que descubrimos quien es en realidad el puto monstruo.
Yo les he hecho una sinopsis mas o menos entendible, pero les aseguro – y no es cosa de la barrera idiomática pues el inglés en el que está rodada la película es tan básico y la pronunciación tan mediterránea, amen de los cuatro diálogos de mierda que la peli tiene, que no me costó nada entenderla- que el argumento de esta película es confuso a más no poder. Confuso por no decir que inexistente, o bien el propio inútil de Fragasso estaba escribiendo una metáfora sobre los celos y la infidelidad, de la misma forma que afirmó en su momento, que  Monster Valley” (título con el que se editó en españa“Troll 2”, que nadie lo recuerda…), era una metáfora sobre la vida y la alimentación.
El caso es que no se entiende un carajo de lo que ocurre ahí.
Lo bueno de la película son las cagadas. El Freddy Krueger de rigor, se resuelve a base de una máscara de látex rígida y amorfa con la boca abierta, a través de la cual, vemos la boca del actor que hay debajo de ella. Por no hablar de la mano de largas uñas, otro puto guante de goma que, al chocar contra la pared, sus uñas se doblan porque son de goma y doblarse es lo que hace la goma cuando, estando hueca, choca contra una pared… pero Fragasso parecía no saberlo porque el plano en el que, claramente, estas uñas se doblan, no solo no es repetido e incluido en el montaje final, sino que, el hecho de que sus uñas se doblen –porque son de goma- no es óbice para que acabe con sus víctimas  siempre de la misma manera, que es atravesándoles el cuerpo a las señoritas, con estas uñas –de goma- que, sin embargo, se doblan cuando chocan contra una pared. Y el hecho de que las asesine siempre igual (salvo alguna excepción) es porque Fragasso, así reutiliza el único plano de esas uñas atravesando el cuerpo que rodó. ¡Que bonito! ¿Verdad?
El caso es que deberían tener ya media película rodada cuando se debieron dar cuenta de que su monstruo era una chapuza, así que justifican esa mierda, convirtiendo, de golpe y porrazo, a nuestro monstruo en señor humano que se pone una mascara y un guante de goma, en una fábrica de látex... “Así, no será tan cantoso que es una puta careta y unos guantes de goma”, debieron pensar en producción. “Mostramos que es un asesino que usa estos objetos y asunto solucionado”. Pero claro, imbéciles italianos de las pelis de mierda, si es un señor que se pone  unas uñas de goma  por motivos meramente estéticos ¿Cómo atraviesa los estómagos de las señoritas con ellas? Porque después de desvelarnos que es un guante de látex, sigue atravesándolas… En fin, un absoluto despropósito.
El caso es que, como siempre, y siendo un puto coñazo insoportable, entraría de cabeza en la, tan selecta categoría de “Malas que son buenas” por méritos propios, porque, a todos los efectos, es mucho más divertida que “Troll 2” y sin duda, mucho mas cafre, chapucera, estúpida y genuinamente mala. Y ni una gota de sangre, eso si… tetas a mansalva.
En el reparto Peter Hooten, visto en “Aquél maldito tren blindado” u “Orca, la ballena asesina”, Tara Buckman que salía en “Los Locos del Cannonball”, la serie “Las pesadillas de Freddy”, “Xtro II” o “Noche depaz, noche de muerte” y Mel Davis que no hizo una puta película más en su vida.
Fragasso, es un puto fracaso.
Adjunto un fotocromo de la película, solo para que vean que chulada y para que, al igual que a mí cuando lo vi, les entren ganas de ver  la película. Si merece la pena hacerlo o no, eso ya es otra puta historia.


jueves, 7 de agosto de 2014

SLUMBER PARTY MASSACRE 2

Durante la segunda mitad de los 80 "Freddy Krueger" y sus andanzas por la calle Elm se habían impuesto totalitariamente en el cine de terror. Todos los exploiters que hicieran honor a la etiqueta se sumaban a la tendencia reinante en busca de billetes verdes. Y el legendario oportunista Roger Corman no podía -ni debía- ser menos. Me lo puedo imaginar diciendo: "¿Pa qué molestarnos en crear una franquicia a lo "Elm Street" si ya la tenemos?". "¿Cual Sr.Corman?". "Hombre, aquella de "Slumber Party Massacre"". "Pero, jefe, eso era un "slasher" en plan "Viernes 13", no tiene nada que ver con el rollo "Freddy" y tampoco tuvo buenas críticas, ni mucho éxito". "¡¿Y qué más da, pringao?!, convierte a esa peli en un "Pesadilla en Elm Street" reduciendo las conexiones argumentales a un mínimo, mete pesadillas, mete sangre, mete tetas y mete a un asesino carismático, de look chanante y que suelte todo el rato chascarrillos y gracietas. O te vas a la puta calle". "OK, Boss, usted manda y yo obedezco". Dicho y hecho. Si el psycho-killer del "Slumber Party Massacre" original era un tipo de aspecto bastante mundano, sin ninguna característica demasiado sobresaliente, el hecho de que muriera en aquella era la excusa perfecta para hacer de él un personaje sobrenatural situado en el espectro opuesto, vestido de "Rocker from hell", cambiando su taladro convencional por uno en forma de guitarra eléctrica (que, imagino, se comería buena parte del presupuesto), muy llamativo, muy sobreactuado y muy aficionado a soltarse la lengua con chispeantes frasecillas graciosas cargadas de humor negro, la mayoría de ellas esputadas justo antes de cometer homicidio. Olé y olé.
Vi "Slumber Party Massacre 2" (1987) cuando llegó cual novedoso producto a nuesos video-prostíbulos cortesía de "Lax Vídeo" (gracias Enorm!). Me encantó, sobre todo por cierta secuencia de la que aluego hablaremos más extensamente. De hecho, me copié la puta peli. Con los años terminó ripeada en un dvd-r, que es el que revisé la otra noche, convencido de que mis impresiones iban a descender un porrón de peldaños.
Algo que no deja de sorprenderme es que aterrizara en nuestras fronteras con el título original intacto, más si tenemos en cuenta que, entonces -y aún ahora-, la primera no se había estrenado por aquí. Pero, ciertamente, ¿a quién cojones podía importarle?, en la época en la que los video-clubs dominaban la tierra, poco le preocupaban esos detalles al consumidor medio (y ahora, aún le preocuparían menos). De dicha entrega precedente ya hablé trágica y extensamente en su momento, así que nos ahorraremos esa parte.
La hermana de la única superviviente de la slumber party anterior va a cumplir años, así que montan otra. Poco a poco comenzará a tener pesadillas y visiones espeluznantes en las que el asesino del taladro la acosa. Finalmente, todo devendrá aterradora realidad cuando este se presente en la fiesta y monte la consiguiente escabechina. Como ven, un dechado de creatividad esplendorosa.
Para complementar el expolio del universo Elm Street, y aparcando el aspecto del asesino protagonista, podemos destacar sendas ideas y conceptos, por ejemplo las pesadillas, que se alternan de modo muy tonto y arbitrario con la realidad. Ahora duermo y me despierto gritando, ahora digo "Buenos días", salgo por la puerta y cortamos a mi otra vez durmiendo, etc, etc. Igual la intención de los filmmakers fuese inquietarnos, crearnos zozobra ante la duda de qué pertenecía al mundo de los sueños y qué a nuestro aburrido universo. Pero no lo consiguieron, logrando únicamente confundirnos y dar llamativas muestras de su incapacidad. Otros detalles bien deudores del amigo "Krueger" son las alucinaciones macabras, destacando esa en la que un pollo despellejado cobra vida y ataca a la chavala prota o, mejor aún, la famosa/infame secuencia en la que una de sus amigas luce un grano enorme en la faz que, al estallar, le echa litros de pus directos a la boca. De órdago. Incluso tenemos una escena en la que la protagonista se queda sobada mientras se da un jabonoso baño. Aquí no sale ninguna mano del agua, pero sí mucha pintura roja.
Ya sea por sus propios indudables conocimientos, o porque han leído a fondo mi respectiva reseña, sabrán que tras "Slumber Party Massacre 1" había toda una ridícula historia de feminismo panfletario, cosa por la cual Roger Corman contrató a un director con vagina (y que adaptaba el guión de un escritor con vagina). Bien, digamos que ahora la tontería vuelve a repetirse... aunque con matices. Vamos, que el rollo feminista creo que, en esta ocasión, es parte del entramado "exploitation" del business, que está ahí porque los posibles fans lo esperan. Digo yo. El caso es que también es una jaca la que se encarga de dirigir "Slumber 2", cuya trama puede entenderse como una metáfora del miedo al sexo. Nuestra protagonista es una virgen locamente enamorada de un jugador de futbol americano todo cachas, guapo y encantador. Cada vez que sueña con él y sus músculos, el asesino del taladro le interrumpe la polución nocturna para decirle que quiere hacerle el amor. Llegado su momento, este se convierte en algo físico y real justo cuando la niña se dispone a perder su himen y mutarse en mujer. Por lo visto la idea inicial era que el actor que daba vida al guaperas encarnara también al asesino, por aquello de -según palabras de la directora- "Mostrar dos caras de la misma moneda", y aunque finalmente la cosa no se materializó, algo quedó como bien prueba el "susto final" que no desvelaré por si alguno de ustedes tiene intención de verla. Curioso, sí, pero no deja de ser una enorme chorrada propia de mentes estrechas y almidonadas.
Pesadillas e hímenes a un lado, hay otra cosa que tiene una presencia constante en la película, y es la música. El rock. Supongo que impuesto ahí por maese Corman como parte del reclamo hacia la platea juvenil. El caso es que la prota toca en un poco verosímil conjunto de pop-rock. Y la excusa para liar la party es ensayar. De este modo, nos trufan la banda sonora de cancioncillas y hasta se marcan una especie de secuencia video-clipera en la que las girls bailotean al son de la canción de una película que echan por la tele, la excusa perfecta para que Corman pueda reciclar algo de su extensa filmoteca, en este caso "Rock and roll high school", célebre comedia estudiantil a mayor gloria de los "Ramones" (vilmente sustituidos por algo con unos royalties más asequibles, claro). A todo esto hay que sumar, como decía arriba, que el propio asesino le da al rockanró y de hecho -¡ahora sí!- hasta interpreta su propia canción. Lo han adivinado, amigos, este es el “magic moment” que me encandiló de chaval. Justo cuando se dispone a cazar a las chavalillas, aparecen unas luces de colores y el "driller killer" nos regala toda una actuación mientras canturrea una simpática tonadilla muy apropiadamente titulada "Let´s Buzz". Si "Slumber Party Massacre 2" merece ser recordada por algo, es por este material (que, seguro, localizan en youtube sin problemas). Y no acaba aquí la cosa, hasta la llegada del "The End" todavía nos comeremos más canciones, algunas de ellas en formato rockabilly y bien majas. Las hay que incluso suenan como acompañamiento de acosos y crímenes, nada menos. Sobra decir que, en el proceso, y acorde a la filosofía "Freddy", nuestro simpático asesino nos dedica unas cuantas miraditas, incluso nos habla directamente como parte del cachondeito.
¿Y qué más les puedo decir?, bueno, pues que la "muerte" del "driller killer" es una auténtica chufla. Que hay una coñeta final en los créditos, justo cuando dan la brasa con lo del copyright. Que los personajes lucen apellidos míticos ligados al cine de terror (sin ir más lejos, dos policías que aparecen se hacen llamar "Krueger" y "Voorhees", ¿alguien da más?). Y que el pifostio casi no alcanza los 80 minutos (¡¡fascinante!!).
En cuanto a recursos humanos, merece la pena que le echemos un ojo al reparto y demás.
Crystal Bernard interpreta a la angelical protagonista y a lo largo de su carrera no ha hecho gran cosa más (mucha televisión), salvo por una puta marcianada, "Welcome to paradise", un dramón de contenido abiertamente cristiano que no sería digno de mencionar si no fuese por su director y co-guionista, Brent Huff, "action hero" de serie Z en cuyo curriculum uno encuentra los directores y títulos más asombrosos, destacando entre ellos Bruno Mattei (para quien protagonizó "Serpiente Sam, nacido para luchar" o "Cop Game"), Fred Olen Ray (en "El poder de las armas") o Worth Keeter (en "Scorpio One"). También compartió protagonismo con Sho Kosugi en "Las nueve muertes de ninja", nada menos. Y como director posee varios films, destacando, además del citado, uno titulado "Mercenarios de élite", con protagonismo de Robert Davi y Roddy Piper y que se presentaba como todo un precedente de –lo han adivinado- "Los mercenarios/The expendables". ¡Qué pazote!.
Kimberly McArthur sobresale por sexy tanto como esos generosos pechotes que oculta tras un biquini y que, desgraciadamente, no nos muestra. Pero que no cunda el pánico, la chavala venía de la factoría "Playboy", donde se dejó fotografiar y filmar en pelota picada un porrón de veces (y, créeme, merece la pena que busques en Google). Volvería a hacerlo en películas de categoría como "Los locos del bisturí" (tremendo despliegue de glándulas mamarias), "Quien tiene una suegra tiene un tesoro" o "Malibu Express" del inevitable Andy Sidaris (el Russ Meyer del cine de acción de serie Z). Según Imdb, cuando firmó el contrato para actuar en "Slumber Party Massacre 2", impuso una condición: que no se desnudaría. Resulta fácil deducir que, pa entonces, la pobre estaría ya hasta el coño de enseñar las tetas. No se lo tenemos en cuenta.
Tampoco son mancas Juliette Cummins y Heidi Kozak. De la primera ya hablé cuando la reseña de "Viernes 13, 5ª parte", allí era la hermosa pelirroja de tetillas escuetas, las mismas que también muestra en "Slumber 2" (y que se erige como el único top-less de toda la puta peli), volveríamos a verla en otra secuela horrorífica de renombre, "Psicosis III". A la segunda también podemos localizarla en un "Viernes 13", el séptimo, además de otras cosillas como "Society" (la de Brian Yuzna). Dos chicas con "pedigree".
La directora, Deborah Brock, tiene un currículo bastante curioso. Todavía dentro de parámetros Cormanianos, se encargó de llevar las riendas de un producto infantil, "Las aventuras de Andy Colby", y de la tardía secuela de, nada menos, "Rock and roll high school", titulada "Rock and roll high school forever" y con protagonismo de Corey Feldman, de cuando vivía obsesionado con ser Michael Jackson. En funciones productiles la Brock ha puesto su contundente apellido a títulos tan curiosos como "Cariño, he agrandado al niño", "Frío como el acero. Buscando venganza" (secuela de aquella, protagonizadas ambas por el olvidado Brian Bosworth) y, esta sí es rara, la tragicomedia indie a mayor gloria de Vincent Gallo (que pa algo es prota, dire y co-guionista) "Buffalo '66".
Los resultones efectos de maquillaje (no hay mucha truculencia, solo unas ajustadas dosis) corren a cargo del ya fallecido James Cummins (sin aparente vinculación familiar con Juliette Cummins) de lustrosísima trayectoria, repleta de títulos bien reconocibles como "Extraños invasores", "Cosmos mortal" (aquella chunguez producida por Carlos Aured), "House, una casa alucinante", "Profundidad seis" e incluso anduvo por "El exterminador", "La cosa" y "Muertos y enterrados". También dirigió (y guionizó) sus propias películas, todas ellas destinadas al rincón más lúgubre del mercado videográfico, como "The Boneyard" que posee cierto culto (sobre niños zombie y caniches mutantes), "Dark: 30" (ni puta idea) o "Harbinger" (ni puta idea).
En cuanto a la saga “Slumber Party Massacre”, conoció una tercera entrega justo cuando el “slasher” renacía de la mano de “Scream” (¡¡que casualidad!!), dirigida y escrita por otro par de chatis, encabezonadas en mantener el rollo feminista (aquí el asesino del taladro es impotente) y que retomaba el tema realista, sin sueños ni polladas (las modas mandan, amigo). Curiosamente tiene “buena prensa” y por lo visto es bastante generosa en cuanto a sanguinolencias, pero debería verlo para creerlo.  Se comenta la existencia de una cuarta parte titulada “Cheerleader Massacre”, firmada por el temible Jim Wynorski, pero los expertos niegan que tal costrosa cosilla pertenezca a la franquicia. Expertos que decidieron formar piña y crear un absurdo culto hacia “Slumber Party Massacre”, sus secuelas, sus spin-offs y sus loquecojonessea. Tremendo.
Cuando decidí revisar "Slumber Party Massacre 2" llevaba varias noches dedicadas al visionado de películas prestigiosas (justificado especialmente en el caso de la muy notoria "12 años de esclavitud") y el cuerpo me pedía mierda. Pero de la güena.
No hace falta decir que la elección resultó ser mano de Santo.

martes, 12 de marzo de 2013

NEVER SLEEP AGAIN

Mastodontico documental que analiza, tomándose su tiempo, y sin dejarse ni un solo cabo suelto, toda la saga de “Pesadilla en Elm Street” desde la primera entrega hasta “Freddy vs Jason”y que cuenta con casi toda la plantilla de todas las películas de la franquicia;  declaraciones de Wes Craven, de Jack Sholder, de Rachel Talalay, de Robert Englund, de Alice Cooper, de John Carl Buechler, de…. casi todos, excepto Johnny Depp.
Y está bien la cosa, se cuentan cosas interesantes, vemos fotos de pre-producción donde vemos el look que lucía Freddy al principio, con boina en lugar de sombrero, vemos que pinta tenía como Freddy Krueger, David Warner, que fue la primera elección para interpretar al pedófilo…La cantidad de datos, notas y curiosidades que se cuentan en “Never Sleep Again”, es infinita, además servido todo a una velocidad de vértigo, tropecientos cortes que le confieren al documental un ritmo casi de video clip.
El tema es, que yo veo las películas cuando salgo de trabajar, llego a casa a altas horas de la madrugada. Y decido ponerme el documental pensando que su duración será la estándar. ¿Y que es lo que pasa? Que se trata de un documental de ¡¡¡Cuatro horas de duración!!! Y amigos, eso, por muy interesante que esté, y a esas horas, deja K.O. a cualquiera.
Independientemente de que no son horas para ponerse a ver este tipo de cosas, el tema está en que la primera hora y media de película, que es en la que se habla de la primera película de la saga, y parte de la segunda, transcurre fluida y entretenida, pero a partir de ahí, la cosa decae peligrosamente. El aburrimiento acaba campando a sus anchas, y el ritmo ligero que lleva acaba saturando. Terminamos del Freddy hasta la coronilla.
Por otro lado, el documental, es un puto spot del remake de 2010, ya que salió justo a la vez que la película en los U.S.A. Una cosa muy oportunista, como no.
Dirigen la cosa Andrew kasch y Daniel Farrands, director especializado en rodar doces sobre sagas míticas de terror, como ya demostró en “His name was Jason” y tantos otros.

viernes, 21 de octubre de 2022

SCREAM, QUEEN! MY NIGHTMARE ON ELM STREET

La cosa es la siguiente: “Pesadilla en Elm Street 2: La venganza de Freddy” desde el momento de su estreno ha sido la apestada de la franquicia —sobre todo a raíz de que, gracias a la tercera entrega, el fandom comenzó a ser estúpidamente masivo—, los fans la criticaban porque se saltaba a la torera algunas de las “reglas” no escritas de cómo debía operar Freddy Krueger y, en definitiva, porque no era como a ellos les gustaría que fuese. Por el contrario, siempre fue mi favorita, supongo que por ser la más oscura y terrorífica de todas, así como la más reposada y menos efectista. Que en vez de manifestarse a través de los sueños posea físicamente a un muchachito, a mí me la suda. En cambio, detesto “Pesadilla en Elm Street 3”, que parece un mal episodio de “Dragones y mazmorras”. Es tan tonta...
Como fuere, el caso es que, desde siempre, la segunda entrega de las aventuras de Freddy ha sido despreciada y vilipendiada… hasta hace relativamente poco, cuando el mundo se ha dado cuenta de que la película está llena de referencias homoeróticas. A partir de entonces, y más dentro del mundo gay, se la viene reivindicando no por que sea una buena o mala película, sino debido a la supuesta identidad sexual del personaje principal.
Es evidente que el film contiene un subtexto homosexual, está cargado de referencias; vemos culos masculinos, hay escenas en duchas, bondage, bares de cuero y hasta un bailecito bamboleante por parte del protagonista que incluso cierra el cajón de los calcetines a base de golpes de culo. Sí, es una película absolutamente marica. Sin embargo, siempre que vi un film de “Pesadilla en Elm Street” lo hice en modo asexual, quiero decir, que me ponía a ver una película de terror y en ella lo importante es la sangre, las escenas impactantes… en ningún momento pienso en la sexualidad de ninguno de los protagonistas. Eso lo dejo para cuando hago algún escarceo en la pornografía gay. A lo que voy es que hasta que no he sido ya muy mayorcito ni me he planteado que “Pesadilla en Elm Street 2” era una película gay. Tampoco oí hablar de ello durante la década de los 80, los 90, e incluso si me apuran los primeros años de 2000. Pero, Ok, lo es. Aunque la sexualidad del tipejo me importa un pimiento.
El caso es que cuando saltó la liebre con el tema de si esta secuela era “cine queer”, sus responsables, el director Jack Sholder y el guionista David Chaskin siempre han afirmado que les parece muy bien todo ese embrollo del subtexto gay y todo lo demás, pero que en realidad ellos estaban haciendo una película de terror, sin más, que todos los elementos homoeróticos están en la película de casualidad, y en el caso de Jesse, el personaje principal, es tan gay como lo interpretara el protagonista del documental que nos atañe, Mark Patton, que agarrándome al cliché, en la película grita y baila como si fuera una chica. En la otra mano, el público olvida por completo que Jesse, el personaje, tiene novia (y pensar que el muchacho sale con una chica porque permanece en el armario es un tanto rebuscado), así que me creo a los autores; todo el mariconeo es casual ¿Por qué iban a mentir al respecto?
Por otro lado Mark Patton, un tipo extremadamente antipático, mal actor y homosexual, ve el cielo abierto en cuanto se le ha reconocido mérito gay a la película. Entonces, a lo que tenga que decir al respecto, se le dedica un documental, este “Scream, Queen! My nightmare on Elm Street”. Y el tipo es un cúmulo de contradicciones.
Se ve que tras “Pesadilla en Elm Street 2” no le salieron muchos papeles, por lo que se retiró a México a vender baratijas. Durante todos estos años nadie se ha prodigado al respecto y se intuía que su retirada de los sets era a causa de su falta de talento o de ganas o de trabajo, pero cuando la película que protagonizó en 1985 se ha convertido en un icono de la cultura gay, el tipo aparece y, por un lado echa la culpa de su fracaso a “Pesadilla en Elm Street 2” y  al gato que se les tenía a los gays en el Hollywood de los 80 (cuando no ha sido hasta bien entrado el nuevo milenio que nos hemos planteado si esta cinta era o no era gay) y, por otro acusa a sus autores, Sholder y Chaskin, de haber escrito una película homofóbica que a posteriori le hizo mucho daño —debido a los memes de Internet, producto, asimismo, de los tiempos que corren—. El documental les junta a todos ellos en momentos puntuales y los cineastas se defienden de la acusación de homofobia a las mil perfecciones (son más listos que el tontainas este de Patton, sin duda). Y bueno, puede que la película sea homofóbica y puede que no, no lo se (ni me importa), y puedo incluso empatizar con Patton cuando él considera que sí lo es… pero si es tan homofóbica ¿Qué hace el actor yendo a cada convención de cine de terror en la que se proyecta y prestándose al show previo? Y más aún ¿Qué cojones hace haciendo la loca y ejecutando el popular bailecito cuando la audiencia gay se lo pide? Patton está muy resentido con los autores de la cinta pero no renuncia al protagonismo que le ofrecen las convenciones, donde firma fotografías suyas a cambio de unos dólares o vende espantosas camisetas con su nombre. Y yo creo que, una de dos, o Patton intenta mantener el emergente interés hacia él y la película el máximo tiempo posible para seguir en el candelero y de ahí sus quejas y/o festejos, o es que es un poco cortito y actúa por instinto según le conviene. Me decanto por lo segundo.
El documental no entra a posicionarse en ningún bando, tan solo se limita a mostrarnos la importancia de la película dentro de la cultura gay y a contarnos la historia, sosa a más no poder, del actor que por gritar como una chica fue víctima del ciberbuying 30 años después de haberse rodado la película, del mismo modo que, gracias a este revival, vuelve a hacer trabajitos esporádicos como actor.
A grandes rasgos el documental es estupendo, te hace mantener el interés en todo momento y contiene material muy golosito, ya sea de archivo como actual, y hace presagiar que este repentino interés posmoderno hacia “Pesadilla en Elm Street 2”, será momentáneo y durará lo que tarden estos nuevos fans gays en hacerse mayores.
Dirigen la función, estupendamente y sin tomar partido, Roman Chimienti y Tyler Jensen, que no han realizado ningún trabajo a parte de este que podamos destacar y que, intuyo (porque van limpios y vestidos impecablemente) son asimismo homosexuales.

sábado, 17 de febrero de 2024

BEYOND DREAM´S DOOR

Ahora que soy un señor de mediana edad, procuro evitar los excesos de odio, práctica esta muy habitual -y generosa- cuando era jovenzuelo. Por eso mismo, la existencia de Jay Woelfel me incomoda, porque tienta a que retome las feas y viejas costumbres. Vamos, dan ganas de odiarle. Nuestra anti-historia de amor nació a mediados de los 2000 con "Ghost Lake", película que, inocentemente, alquilé en el vídeo-club y, en fin, me proporcionó un ataque de iracunda ira. Aquello era malo hasta el insulto. Casi cinco años después, volvió a ocurrir con "Closed for season". Otra del Woelfel que casi me provoca un infarto. ¡Jesucristo! ¡que alguien le detenga!.
Asumida la condición negada del mostrenco, los años siguientes fui evitándolo por el bien de mi delicada salud mental. Hasta que, recientemente, me enfrenté a otras dos de sus.... castañas. Esta vez bien preparado. La primera fue "Demonicus", puro cáncer para el cine en sí mismo. Con la segunda, cortesía del amigo Mario, hay un poco más de historia.
Desde los tiempos de "Mad Movies" que sabía de la existencia de "Beyond Dream´s Door". Había visto el cartel en sus franchutas páginas y, como buen deglutidor de todo lo que era terror de saldo, me moría por consumirla. Obviamente, al estar producida cuando Freddy Krueger dominaba el cotarro, la cosa iba de pesadillas. Era común y corriente entonces en "terrorlandia", sobre todo si andabas situado a niveles zetistas (de serie Z). Algo que el productor o distribuidor de marras le impondría a un joven Jay Woelfel en su rol de debutante. Si quieres que tu película tenga éxito, mete sangre, mete tetas y copia el hit del momento. Y el muchacho se volcó a ello en plan super-indie. Una cámara de 16 milímetros, colegas de la facul ayudando y actores del teatro local.
Pero Woelfel es Woelfel, no podía limitarse al simpático hurto modesto. Tenía que estar por encima. En un alarde de arrogancia infinita, aborda su rip-off pretenciosamente. Sí, es un exploitation de lo que ocurre en la calle Elm, pero con ínfulas seudo-filosóficas. Tocando el tema de los sueños desde una óptica más psicológica... ¿freudiana?. Es decir, un puto coñazo incomprensible.
La cosa va de un tío que comienza a tener nightmares muy raras e intensas en las que un monstruo intenta comérselo. Desesperado, pide ayuda al departamento de psicología de la uni donde estudia e implica a una serie de personajes que, obvio, recibirán la visita del bicho. Sin más. Todo ello trufado a base de diálogos interminables y lo que es especialidad de la casa, surrealismo de chichinabo. ¿Saben ese sentido del delirio tan propio del cine zetoso, consistente en agrupar un montón de sandeces raras sin ton ni son cuyo verdadero fin es, por un lado, epatar y, por otro, alargar metraje? pues el colega Jay es un anti-maestro en esas lides. Lo aprendí -dolor mediante- sufriendo "Closed for season". En la película que nos ocupa, y con la excusa de replicar el surrealismo de las aventuras de Freddy, se desquita que da (dis)gusto.
Sabía ande me metía y merezco todo. Pero, por un segundo, pensé que un Woelfel ochentero, rodado en subformato fotográfico y cierto amateurismo, tendría su encanto. Pos no. Lo único "encantoso" aquí es el grano del celuloide. Y tal vez, los efectos especiales, por cutres con salero. Porque lo demás no lo salva ni Superman. Sí, hay un par de instantes gore muy jugosos. Y dos tetillas poco voluminosas. Pero no compensa. Nada de nada. Digamos que el director ya apuntaba maneras... el problema es que sus maneras son las que son.
Obviamente, de lo que se trataba era de hacer pasar "Beyond Dream´s Door" por el refrito de Elm Street que todos querían, así pues, pillan a una especie de pava desfigurada que sale escasos segundos en la película, sin que actúe cuchillo mediante ni mate a nadie, y la cuelan en el póster en primer plano porque es lo más parecido que tienen a un Freddy.
El film es un orto de tres pares de cojones que la peña está ensalzando en redes sociales únicamente por su condición retro-casera-indie. De lo contrario, de ser reciente, recibiría exactamente los palos que merece... es decir, infinitos (los que recibe el resto de la filmografía de su indigesto director).

martes, 19 de octubre de 2010

NIGHT OF THE DEMONS

Honestamente, nunca he acabado de comprender el estatus de culto del "Night of the Demons" original. En su época fui atraído por su espectacular carátula. La alquilé y quedé prendado ante unos títulos de crédito en dibujos animados realmente flipantes. El arranque prometía, con ese enorme caserón encantado (que molaba más que el de la peli que nos ocupa) listo para una noche de horror. Y al final recuerdo que quedé totalmente decepcionado. El film de Kevin S. Tenney (dire también de "Witchboard" o "Brain Dead", y que en el remake ejerce de productor) resultó ser una imitación sosa y sin gracia de "Posesión Infernal". Pero por lo visto, y para mayor alegría de sus productores, cuajó y con el tiempo salieron dos secuelas más, utilizando al personaje de Angela (la primera chica poseída con su oportuna indumentaria gótica) como reclamo principal (una especie de Freddy Krueger con tetas). La segunda era horripilante, aunque salía una chavala con las ubres más hermosas que he visto nunca. Y la tercera (también conocida como "Demon House") era casi telefilmesca (a pesar de una morbosa felación al cañón de una pistola, que la Angela de esta nueva versión recrea un poco, aunque mediante botella).
Y ahora, en plena fiebre de remakes de clásicos del horror ochentero, a alguien se le ocurre rehacer "La noche de los demonios". ¡¡¿¿En serio??!!, ¿pero tanto es su culto que merece una nueva versión?. Ya sabéis aquello de que más vale que a la hora de remakear se decanten por pelis mediocres fácilmente mejorables, en lugar de grandes títulos que únicamente puedan estropear. Es evidente que "Night of the demons" entra de lleno en el primer caso... lo curioso es que este remake esté confeccionado desde las tripas de la más rutilante "serie B", el mismo gueto al que pertenecía la original.
La trama de base es la misma, lo que no dice mucho ya que incluso en 1988 resultaba previsible. Noche de Halloween, grupo de jovencitos idiotas se montan una fiesta en un enorme caserón con fama de encantado. Se desatan los infiernos, y el grupo de supervivientes (cada vez más escueto) tendrá que luchar contra los demonios, hasta la salida del sol. Luego hay toda una serie de cambios sutiles que, en fin, tampoco es que sean la repanocha, pero dado la básico del asunto, supongo que podemos agradecerlos.
No se si los parecidos con "Posesión Infernal" son porque la original ya se inspiraba mucho en ella, o porque han querido mandarle un guiño directo. Pero sí, tenemos raíces con vida propia que agarran a sus víctimas, y una sospechosa puertezuela directa al sótano por la que, en un momento dado, asoman unas manos demoníacas.
¿Y qué más nos ofrece este "Night of the demons"?, pues bueno, estética neo-gótica, muchos colorines, una cámara nerviosa del copón, montaje acelerado, soundtrack cargado de rock-metal-gótico (destacan por diferentes y buenos los "Tsol"), todo sutilmente estilizado y con ese tufo sintético propio de estos tiempos. Algo que, por norma, me resulta desagradable. Sin embargo, muy consciente de ello antes de empezar el visionado, aquí lo dejo pasar. Efectos especiales dignos, algo de buen gore (aunque menos crudo de lo que esperaba. Tampoco la versión de Tenney era un cúmulo de atrocidades) y, eso sí, tías buenas y algunas tetas molonas. Se recrean (y se mejoran... o se exageran) los pocos momentos míticos de la peli del 88, como ese famoso lápiz de labios incrustado en un seno.
El reparto es notable (en un sentido "babeable"), Shannon ("American Pie") Elizabeth como la nueva Angela, la tremendísima Monica ("Freddy vs Jason") Keena como la heroína de la función (¡que mala actriz que es la jodida, pero que poco importa!, aunque en "Freddy vs Jason" estaba algo más carnosa que aquí, lo que le favorecía), Tiffany Shepis ("scream queen" de tercera, que se marca un rol escueto) y, ¡sí!, el amigo Edward Furlong como nota discordante. Hay que ver cómo este menda empeora interpretativamente a medida que crece, a lo largo y a lo ancho... pobrecillo. Naturalmente, hay cameo para una desmejoradísima Linnea Quigley, vestida igual que lo hiciera en el film-madre. El director no nos interesa... un matao de esos.
¿Resumiendo?, pues no está mal este nuevo "Night of the demons". Vale, le falta el relativo encanto del original (encanto que ha adquirido con los años y por su condición ochentosa, claro, porque cuando la vi en su momento era un producto más del montón), pero la verdad es que le gana en cuanto a entretenimiento, ideas visuales y.... ¡reparto femenino!... cosas estas que, hablando claro, eran muy fáciles de superar.
Recomendada para pasar el rato o ver con los coleguitas.

lunes, 1 de febrero de 2010

INTERNADOS

Puedo imaginar perfectamente la alegría de David R. Ellis, director de "Destino Final 2" (yo y muchos opinamos que es la mejor de la saga), cuando le llamaron para encargarse de la cuarta entrega en formato 3D. Y es que, en aquel momento, su carrera como director apuntaba directamente hacia el desagüe. Tras el fracaso de "Serpientes en el avión" (simpática chorradica que, como recordaréis, se suponía iba a ser un bombazo gracias a toda la propaganda previa en internet), Ellis recibió el encargo de llevar las riendas de un producto directo para DVD, "Asylum" (nada que ver ni con las "Asylum" previas, ni con la infame productora), estrenado en España vía "Amazing" como "Internados", y lo que le salió dista mucho de ser potable. ¿Que hubiera pasado con su carrera de no aparecer "Destino Final 4"?, nada bueno me supongo (porque en los USA cuando un director fracasa, va hacia abajo.... algo totalmente opuesto a lo que ocurre en este país de lerdos, en el que uno que pincha en taquilla, pasa a dirigir un film aún más caro que el anterior. Y luego se sorprenden de que el cine patrio sea el cachondeo que es).
"Internados" cuenta la historia de un grupo de chavales que se estrenan como universitarios. Todos ellos tienen dos cosas en común: esconden traumas del pasado (la prota vio suicidarse a su padre) y son increíblemente gilipollas. En tan solo 5 minutos de peli, ya les has cogido tirria a cada uno de ellos. El caso es que la residencia que habitan era, antaño, un manicomio, y el espíritu de un doctor que infligía crueles terapias a sus pacientes, ronda por allí dispuesto a "curar" a los chavales.
¿El remake de "House on Haunted Hill"?... vale, tiene su parecido, pero en realidad "Internados" es puro "Freddy Krueger". Que sí, que no desvarío, tendría que haberse hecho a finales de los 80 / inicios de los 90, cuando todo el mundo estaba obsesionado con producir refritos de "Pesadilla en Elm Street" y crear malos parecidos al de las uñas. Aquí pasa exactamente eso, dejando de lado que narrativamente "Internados" se parezca a la tercera entrega de "Elm Street", el malo es un sosias de "Krueger". Es ocurrente y no para de hablar, viene del mas allá, se aparece antes sus futuras víctimas y las asesina valiéndose de sus propios traumas, tiene el rostro algo cascado y lleva un "look" específico (en realidad dos... el segundo, una especie de hermilla para sadomasocas, es especialmente estúpido). Encima, como el del jersey a rayas, "nació" -como monstruo- tras su linchamiento / asesinato y cuando (re)muere, lo hace dejando escapar las almas de aquellos a quienes mató (¿"Pesadilla en Elm Street 4" o era la 5?... tal vez la 6... no se, yo es que soy de "Jason Voorhees").
Para rematar la jugada, "Internados" es asombrosamente ridícula. Los chavales son ridículamente estereotipados. El guaperas extrovertido es ridículamente guaperas y extrovertido. La buenorra cachonda es ridículamente buenorra y cachonda. Y así con todos. El film entero es ridículamente previsible y tópico, y repleto de salidas estúpidas. De verdad, es alucinantemente malo... pero al mismo tiempo, perfectamente visible si decides tomártelo a cachondeo como yo, a lo que ayuda una factura tan correcta, insípida e inocua que, en fin, ni molesta ni agrada.