lunes, 25 de octubre de 2010

MUÑECO VIVIENTE

Producción amateur del Uruguay que, por extraños motivos, gozó de distribución videográfica, y que cumple con todos los clichés del “Cine Guay” que realizan aquellos que en realidad no tienen ni idea de cine, es decir, producto mini–DV hecho por tipejos flequillosos con camisetas a rayas.
Un chaval vive traumatizado con la presencia de un muñeco de acción que cobró vida hace años y no le deja en paz desde que era niño. Da igual las maneras y veces que intente deshacerse de el, siempre vuelve. En una extraña reunión de imbéciles, el muñeco dará cuenta de todos ellos.
En principio esta peli tenía pinta de que iba a entusiasmarme, por varios factores; la precariedad con la que se grabó, la temática (soy un gran fan de las pelis de muñecajos asesinos), la nacionalidad… vamos, que se me hacía la boca agua. Una vez puesta en mi reproductor, "Muñeco Viviente" me cae gorda desde los títulos de crédito iniciales por culpa de un estúpido gag en el que aseguran que no ha recibido el apoyo ni de "Nintendo", ni de "Coca-cola", ni de otras famosas empresas que suelen promocionar cosas de estas. Un chiste tonto, muy de universitario, que ya manipula mi juicio hacia la peli. Muy curiosa tiene que ser para que yo no me la cargue. Pero no. Es una cosa realizada por, y para gilipollas de aquellos que, seguro, se hacen pajas como monos viendo "Machete".
Montada al estilo video-clip, con tropecientos planos metidos a toda velocidad (la tópica influencia Guy Ritchie), se nos presentan a una serie de personajes que, en un intento de hacerles parecer “cool” (la típica influencia Tarantino) acaban pareciendo patéticos. A eso añádanle el montón de elementos “retro-ochenteros” con los que se les adorna, véase, juegan a la "Nintendo" 8-bits, usan gafas 3-D de aquellas bicolor, el logotipo de "Los Cazafantasmas", el poster de Indiana Jones… todo lo posible para que se vea lo mucho que molan y lo post-modernos que son, a pesar de que, por edad, tanto "Cazafantasmas" como las de Indiana las habrán consumido por primera vez en DVD.
El responsable de esto, Maximiliano Contenti, está mas preocupado por mostrarnos todos esos elementos ochenteros, por montar el material de manera dinámica y dotar el resultado de un aspecto “cool”, que por ofrecernos una película mínimamente divertida, parece que los elementos secundarios sean más importantes incluso que el chabacano muñeco del que se sirve en el título. La verdad, a mí todo eso me da asco y ofende profundamente.
Y el colmo de la cara dura: Al final de la película hay un edificio que explota, y que, cutre o no, ha sido generada de manera infográfica. Esto desemboca en que para emular el edificio derruido, se vayan a grabar a un lodazal que da el pego perfectamente. Algo premeditado y que necesita una preparación. Ya solo la infografía requiere de una planificación, por mínima que esta sea. Bien, pues tienen la poca vergüenza de poner en los títulos de crédito que la película ha sido totalmente improvisada. Este mentecato, no ha improvisado en la vida ni a la hora de hacerse pajas. ¿Qué entenderán por improvisación algunos?
Para más tontera, otro clásico: el de poner chorradas en los títulos de crédito finales y hacerlos larguísimos, con el típico “Si has llegado hasta aquí, te mereces un premio”.
En fin, una porquería que me ha ofendido. Así que ahora, ofendo con esta reseña al tal Maxi.
¡Ah! y encima, es horrorosamente aburrida.