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sábado, 4 de enero de 2025

ESOS LOCOS CUATREROS

Nos sabemos hasta el dedillo la cantinela de lo muy mucho que cinematográficamente molaron los años ochenta. Y aunque, desde hace ya una temporada, hay quien intenta aplicarlo a los noventa (y más pronto que tarde ocurrirá con los primeros dos mil), los ochenta siguen reteniendo ese áurea especial. Sea o no justificada. Personalmente, además, opino que lo mejor de la década se encontró, justamente, en medio: 1985. Por lo menos mirado desde la perspectiva de nuestra situación geográfica, donde algunos films llegaban un año (o más) tarde de su lanzamiento autóctono por ahí los USA (país que produjo lo más destacado de la dichosa época, guste o no) Y a 1985 pertenece "Esos locos cuatreros" lo que, ya de entrada, denota ciertas garantías.
¿¿Qué ocurriría si cogiéramos a un cowboy de la vieja escuela, un auténtico buen chico, heroico, noble y puro, típico de las rancias películas del oeste producidas en los años cuarenta, y lo trasladáramos a un entorno más "realista" y salvaje, menos romántico, de tan significativa época y género?? Justo, es con ese contraste con el que juega, durante los agradecidos 82 minutos que dura la función, el guionista y también director, Hugh Wilson, quien experimentaba su momento de mayor esplendor tras haber estrenado un año antes el super-hit "Loca academia de policía". Supongo que, por ello, la "major" de turno confió en él para que hiciera lo que le saliera del choto. Y lo hizo. Pero fracasó. De ahí que su carrera, a pesar de algún título intermedio medianamente llamativo ("La ratera", "Tess y su guardaespaldas"...), no volviese a relucir igual. Murió en 2018. Descanse en paz.
Rex O'Herlihan se define a sí mismo como el vaquero cantante. Viste de pulcro blanco. Es prodigiosamente rápido con el revólver (eso sí, jamás mata, su especialidad consiste en disparar a las manos de sus contrincantes). Canta como los pájaros y, por supuesto, es bondadoso y guapo. Las mujeres se pirran por él. ¡AH! y rechaza cualquier clase de bebida alcohólica, lo suyo es la leche. Literalmente. Además, tiene otra cualidad, se sabe de memoria todos los clichés adscritos al western. Todas las fórmulas narrativas y recurrentes por lo que, como dice él, puede ver el futuro. Así las cosas, aplicará sus talentos para ayudar a unos granjeros que viven atormentados por el villano de turno y sus lerdos secuaces.
"Esos locos cuatreros" llamó bastante la atención en nuestras tierras porque, justo, fue aquí donde se rodó. No resulta muy complicado deducir que el escenario exterior elegido fue el de tantos y tantos espagueti westerns, Almería y sus alrededores (para los interiores se recurrió a los "Estudios Bronston" sitados en Madrid). De ahí que la revista "Fotogramas" (conocida también como "Fotogrumos") visitara el plató y se sacara de la manga un completo reportaje que tuve el inconmensurable detalle de escanear y compartir con todos ustedes, por si gustan aquí disponen de la primera página, y aquí de la segunda y última. Es lógico pues que, a lo largo del film, pululen muchos rostros autóctonos, como los de Fernando Rey encarnando a otro de los villanos (considerando su culto bagaje previo, debió fliparlo colores al soltar todas esas frases tan absurdas), Emilio Linder, Charly Bravo y muchos otros que sabrán reconocer aquellos más puestos que yo. También ello se extiende al personal detrás de las cámaras, con José Luis Alcaine dedicándose a la dirección fotográfica, Gil Parrondo a la artística, Julián Mateos a los decorados o Francisco Lara Polop como... er... "production manager", que no se qué cojones implica ello. De productor asociado tenemos a Hervé Hachuel, ¿franchute? de lustrosa carrera todavía activa afincado en nuestras tierras y perfectamente reivindicable (hizo algo de ruido en 1986 dirigiendo "Banter" y en 1991 con "Besos en la oscuridad", producción de un Roger Corman experimentando con las españas como posible país colaborador, aunque la cosa no prosperó).
Por supuesto, y sin salirnos de nuestras fronteras, el título patrio no tiene ninguna relación con el original. La película nació como "Rustlers' Rhapsody" (el que la muy posterior "The Ballad of Buster Scruggs" de los hermanos Coen guarde algunos puntos de conexión en su título, y su arranque parodiando la misma temática con varios elementos parecidos, pensaba que era delirio mío... no obstante, no soy el único que se ha dado cuenta), pero por entonces, como bien sabemos, los distribuidores españoles vivían convencidos de que cualquier comedia con tintes más o menos modernos se vendería mejor si llevaba la palabra loco o loca en el título -precisamente gracias al super éxito con la academia de maderos del mismo Hugh Wilson, lo que justifica especialmente su utilización en el caso que nos ocupa-, táctica de la que existen mil ejemplos y se llegó a estirar cual chicle.
Efectivamente, "Esos locos cuatreros" es ochentera de pies a cabeza. Ya no se hacen "de risas" como esta
. Combina un tipo de humor más terrenal con gotas de "slapstick" (no falta el trompazo directo a la entrepierna) y algo de agradecido "spoof" (aunque sin llegar a los dulces excesos de unos ZAZ), sobre todo por la ristra de gags de puro meta-cine, como la ya reseñada continua alusión a los tópicos narrativos del western (incluida una graciosa cita a aquellos de producción italiana) No obstante, y a diferencia de mucha de la comedia de entonces, el nivel de mal gusto es bajo. Muy bajo. Casi parece diseñada para ser consumida por toda clase de audiencias. De ahí que la violencia esté muy suavizada y los clásicos chistes de drogas (las raíces que come el prota y le ponen contento) u homofóbicos tan propios del momento tengan presencia, pero sin abrumar. A colación de esto último, se juega muchísimo con la idea de que Rex O'Herlihan no sea lo suficientemente macho y dude de su hombría. Justamente, una de las ocurrencias más inspiradas consiste en que, tras asumir los villanos que no hay manera humana de acabar con él, buscan a otro cowboy cantante e igualmente buen chico para hacerle frente, lo que iniciará un conflicto a la hora del inevitable duelo: Perderá aquel cuyo curriculum sea menos moralmente intachable. Si encima nos buscamos al mismísimo hijo del mismísimo John Wayne para encarnar a dicha némesis, pues todos contentos.
Recuerdo perfectamente cuando "Esos locos cuatreros" fue lanzada en su día. De ver el trailer en la tele, el mencionado artículo en "Fotogramas" y luego su presencia por video-clubs. Pero jamás llegué a consumirla. Jamás. Tal vez porque no sea yo muy de western. O porque, sabiendo que España andaba metida, me daba pereza, suponiéndola cutre y deprimente. Gracias a los servicios de streaming gratuitos me estrené hace escasos días. ¿Y? Pues no les voy a engañar, me entretuvo bastante, divirtió comedidamente y dejó un poso agradable. Solté alguna risa salerosa... pero únicamente a ratos. Tampoco es, ni mucho menos, una comedia brillante y desternillante. En ese apartado flojea. Y la mezcla de humor super-tonto con humor super-absurdo eventualmente desconcierta. Cuando no resulta gracioso, el delirio en busca del efecto cómico se torna, simple y llanamente, surrealismo casi inquietante. En fin, no sabría decir... pero hasta eso hace de ella algo medianamente visible.
El reparto principal (equipo hispanoparlante aparte) no podía ser más llamativo. Un joven y guapo Tom Berenger. El gran G.W. Bailey como borrachín del pueblo. Así de primeras puede que no les suene, pero si digo que dio vida al "Teniente Harris" en las academias, seguro que saben de quien hablo. Justo, su segunda entrega se rodó a la par que el film reseñado, de ahí la presencia casi anecdótica del actor en aquella. Marilu Henner, la pechugona -cualidad muy explotada a lo largo de su carrera- protagonista femenina de la serie "Taxi" y que venía de asomar sus encantos en otro "spoof" fallido comercialmente hablando pero -en mi opinión- superior, "Johnny Peligroso". El super televisivo Andy Griffith (volvería a verse inmerso en la comedia paródica once años después con "Espía como puedas"). Y, hablando de ello, no perderse la escueta pero antológica intervención de Jim Carter en plan pistolero malcarado... ¿quién? el inmortal y bigotudo "Déjà Vu" de ese clásico imperecedero del "spoof" titulado "Top Secret". Lo complementan Sela Ward, Brant von Hoffman (otro habitual cadete de la academia loca y el cine de Hugh Wilson), Christopher Malcolm (tiene una carrera fascinante, aunque los más enfermos le reconocerán como uno de los pilotos rebeldes de "El imperio contraataca") o Billy J. Mitchell (el manager de "Nick Rivers" en... sí, tu otra vez, "Top Secret").
Lo crean o no, entre los productores yankis de "Esos locos cuatreros" localizamos nada menos que a Walter Hill... ¿cómo se quedan?.

sábado, 22 de octubre de 2022

TRAICIÓN SIN LÍMITE

Hace ya días que vi esta película y mi intención quedaba lejos de reseñarla. No sé, será cosa de los calores (es decir, estoy escribiendo esto en pleno verano, aunque no tengo ni idea de cuando lo leerán ustedes) Sin embargo, fueron pasando las jornadas y no me la sacaba de la cabeza. Ni a la peli, ni a la "obligación moral" de decir alguna sandez sobre ella. ¿Por qué? pues porque, entre otros motivos, siendo un film de acción ochentero hasta las trancas, no suele aparecer en las respectivas listas confeccionadas por hipsters y críticos ignorantes, cosa muy injusta. Fíjense que sus productores son Mario Kassar y Andrew Vajna, papás de "Carolco" y responsables -tres escasos años antes- de "Rambo, acorralado parte 2". Fíjense que el director es un Walter Hill en plena forma, totalmente volcado en ese cine de acción masculino tan suyo. Y digo masculino, no "macho", etiqueta en la que cabrían "las otras", es decir, la mentada "Rambo", la maravillosa "Commando" y toda la ralea que las siguió. Esas sí han pasado a formar parte de la cultura popular, y se las revaloriza mucho, seguramente porque no dejan de ser tontunos divertimentos con fines palomiteros (dicho como algo extremadamente positivo). "Traición sin límite" es otro rollo (para empezar, cuenta con buenos actores, cosa que escasea en "las otras"). ¡Si hasta su título original molamil, "Extreme Prejudice"! Y, para rematar la jugada, John Milius entre los autores de la "story" original.
Digamos que la cosa va de dos tramas destinadas a entrecruzarse. Por un lado, el rudo policía y el malvado narcotraficante con una amistad forjada en el pasado (y, encima, enamorados ambos de la misma pava). Por otro, un grupo de mercenarios manejados secretamente por el gobierno con una misión. Todo hará "pum!" y nosotros lo agradeceremos.
Es indudable que "Traición sin límite" gasta una deuda más que chillona con algunos clásicos. Puesto que yo de cinéfilo tengo poco y, en general, el cine respetado y adorado por Garcis y cía me la suda, no me atrevo a meterme en semejante jardín. Alguien mentaría la camaradería propia entre hombres de Ford o Hawks. O la polvorienta ambientación de los espagueti westerns. Pero la única detectable con seguridad para estos cansados ojos (conectados a un no menos agotado cerebro) es la de Sam Peckinpah, y especialmente "Grupo Salvaje". Tanto canta, que ya en 1987 -fecha de estreno de la reseñada- se hablaba de ello en la prensa.
Lo que a mi me interesa de verdad es que la peli que consumo sea entretenida. Vibrante. Que contenga unos diálogos punzantes, perfectamente escritos, repletos de macarradas y frases lapidarias, pero facturadas con mucha clase. Y, sobre todo, tratándose de acción, lo que pido es una ingente cantidad de disparos acompañados de contundente violencia. "Traición sin límite" tiene todo eso. Los impactos de bala son sangrantes, dejando vistosas rosquillas rojas en los cuerpos. Y los momentos de andrenalina fluyen mientras te quitan la respiración. Especialmente esa matanza final brutal, intensa como ella sola, perfectamente realizada y montada. Un diez. De cuando se hacían las cosas de modo honesto, porque era lo normal. Nada forzado ni estéticamente recargado. Si a la sopa añadimos un desenlace sencillo, contundente, sin florituras, y un repartazo por el que pululan nombres como los de Nick Nolte (impagable e implacable antihéroe gélido, serio, de rostro pétreo y formidable look vaqueril), Powers Boothe (carismático villano), Michael Ironside, Maria Conchita Alonso (en un papel casi de florero, lo que es normal en una película totalmente de hombres, sudorosos y malcarados), Rip Torn, Clancy Brown (el malo de "Los inmortales" y voz original de Eugenio H. Cangrejo), William Forshyte, los hispanos Luis Contreras (habitual en las pelis de Alex Cox) y Marco Rodriguez (el villano del supermercado en "Cobra"), + un papelillo fugaz para Lin Shaye, pues entonces digo aquello de "Compro!".
Ya no se hacen como esta.

sábado, 17 de abril de 2021

SUPERNOVA, EL FIN DEL UNIVERSO

Con semejante título, fue mi condición de aficionado a la astronomía, deglutidor de toda clase de cine catastrofista y, en general, devoto de lo fantástico (incluida ciencia-ficción. Mezclada con thriller, como es aquí el caso) lo que me empujó a los cines el año 2000 para ver esta película. Claro, ante expectativas tan elevadas me sentí defraudado y me aburrí hasta el tuétano. Porque, en realidad, no van por ahí los tiros. Estamos un poco delante de la enésima muestra de seudo-"Alien" (si, como suelo recalcar, no tenemos en cuenta que esta última era, a su vez, un seudo-"It, the terror from beyond space + Terror en el espacio"), con un grupo de rescate que sigue una señal de socorro, abren las puertas de su nave a un desconocido cuyas intenciones quedan lejos de ser amables y terminará cargándose a parte de la tripulación, hasta que los héroes de rigor pongan punto y final a su existencia. Lo de siempre, una excusa argumental de la que han echado mano propuestas tan apetitosas como en su día fueron "Sunshine" u "Horizonte Final" (aunque sin llegar a matarlas, cada una de ellas sigue siendo -a su respectiva manera- altamente disfrutable... al menos para mi). Lo irónico del caso es que el director de "Supernova, el fin del universo", el mismísimo Walter Hill, quería por todos los medios evitar ese parecido con el clásico de Ridley Scott que, no lo olvidemos, él mismo se encargó de co-producir. Pero al estudio le encantaba el guion original tal y como estaba, y no le moló nada que Hill lo retocara tanto. Es por eso que la constante intromisión de ejecutivos, y una presión insoportable, llevaron a este, finalmente, a firmar con un alias (Thomas Lee, en sustitución del ya sobadísimo Alan Smithee). Hoy día Walter Hill reniega de ella, asegurando que su versión era mucho más oscura y menos previsible. El caos del rodaje contribuyó a que el film concluso no dejara contento a nadie, incluido público, y el respectivo DVD terminara hasta las trancas de escenas eliminadas de lo más variadas. Es interesante saber que fue Francis Ford Coppola quien se encargó de "arreglar" el estropicio (podría seguir mangando la respectiva información de IMDB, pero no tendría sentido. Si quieren ampliar conocimientos, acudan a ella).
La idea que más me ha gustado de toda la peli es que el intruso trae consigo una bomba alienígena cuya finalidad consiste en crear un universo nuevo destruyendo el antiguo. Lo demás, pues bueno, como suele pasar con esta clase de pelis, el arranque es muy interesante, te tiene ahí en vilo. Pero a medida que se aproxima el clímax, y especialmente en el desarrollo de este, todo se torna altamente previsible y repetitivo (por previsible y repetitivo que sea usar ambas palabras), tanto como para que le diera al bostezo en sendas ocasiones. Una lástima, aunque reconozco que "Supernova, el fin del universo" me ha gustado algo más que cuando la vi en su época. Digamos que para una noche de Viernes funcionaría.
Uno de los aspectos que me sorprendieron en su pase por salas, fue el continuo tambaleo de la cámara. Una elección estética que, entonces, era de lo más atípica y novedosa tratándose de ciencia-ficción, siempre tan sobria y correcta visualmente. Resulta curioso que, vista hace un par de días, no lo noté tanto, seguramente porque mis ojos se han acostumbrado a ello con el paso de los años, pues lo que de entrada era raro, misterioso y desperado, rápidamente entró a formar parte del modo de rodar común y corriente, hasta el extremo de ser empleado en productos de ci-fi tan icónicos -y generosamente presupuestados- como el remake / reboot de "Star Trek".
El reparto es un rato llamativo. James Spader, Angela Bassett, Robert Forster (su fenecimiento es tan espectacular como angustioso), la ultra-morbosa Robin Tunney haciendo de cachonda mental y mostrando los encantos (pero cuidao, que para algunas tomas usó una doble de cuerpo) y un Lou Diamond Phillips navegando ya entre subproductos y telefilms y al que, supongo, sentaría de perlas su incursión en una cosa tan netamente mainstream.
Detrás de la cámara, Hill/Lee aparte, localizamos en la producción a Ralph S. Singleton, director de la fallidísima "La fosa común", y como co-responsable de la "story" al normalmente realizador de horrores William Malone (quien ya tocó materia seudo-"Alien" con "Creature").

miércoles, 9 de marzo de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "EL GRAN DESPILFARRO"

Lo más gracioso de esta magnífica película, es que está dirigida por Walter Hill. Y es lo más gracioso porque  la comedia no es el tipo de género que solía cultivar el señor Hill. Sin embargo, más que con cualquier otra, con "El gran despilfarro" demostró ser un gran director pues considero esta película magnífica.
Y aún estando adscrita a la "mala época" (según los estudiosos) de ese genio de la comedia que fue Richard Pryor, para mí es una de sus mejores películas y su "mala época", la buena.
Ya saben de que va el gran despilfarro; Un individuo que para poder acceder a la herencia de su tío, se ha de gastar en menos de un mes, un millón de dólares. El despiporre está servido.
Junto a Pryor, otro genio; el malogrado John Candy.
Aquí les dejo los fotocromos de cine.













miércoles, 10 de junio de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "EL TIEMPO DE LOS INTRUSOS"

Esto si que es una verdadera película de culto. En primer lugar, por tratarse de una película de Walter Hill de la que nadie parece acordarse, con un guión de Robert Zemeckis y Bob Gale que no solo no les pega nada, sino que les salió para la ocasión un tanto macarra, y en segundo lugar porque siendo como fue un pequeño fracaso, al menos en los circulos de raperos más cinéfilos, se la considera una película a tener en cuenta, en parte por su soundtrack, el cual fue un hit en los 90, en parte porque juntaba por primera vez en la pantalla a dos astros raperos como son Ice-T e Ice Cube. Lo más parecido para un rapeoride a lo que pasó con De Niro y Pacino en "Heat". A estos les acompañan Bill Paxton y William Sadler.
Cuenta la atípica historia de unos bomberos que reciben el mapa de un tesoro escondido en un edificio ruinoso, y el como se matan entre ellos para conseguirlo. Una cosa muy curiosa que asistí el día de su estreno a verla al cine dónde luego me tiraría años trabajando y que recuerdo que me hizo cierta gracia, pero que debería volver a revisar de nuevo por la lejanía en la que se almacena en mi cerebro.
No obstante, sus fotocromos son de lo más sugestivos.
Esto si que es "noventero"... Ya están aquí.







domingo, 30 de junio de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (34): LO QUE HAY "OCULTO" TRAS LAS "CORTINAS"

Ayer noche quería ver una película, pero no sabía cual. No me apetecía nada específico, así que me dije "Que lo decida el mando a distancia". Puse la tele y comencé a saltar de canal en canal. Nada. Miré la "Guía" y, tras mucho rebuscar, lo localicé: "Sí!, dentro de una hora dan "Hidden", u "Oculto", la peli de Jack Sholder". Apetecía. Una de esas que nunca fallan y siempre entran bien. 
Y acerté. Lo pasé bomba revisando "Hidden", uno de los clásicos menores del "fantastique" ochentero y que en su época pegó con bastante fuerza. Imagino que muchos de ustedes ya la habrán visto, y si no, yo les cuento. Se trata de un especie de cruce entre "buddy movie", con dos polis aparentemente distintos que han de currar juntos y, a pesar de las diferencias, terminan llevándose muy bien, funcionando a la perfección como equipo, dando pié a algunas escenas medianamente cómicas y, si se presta, finalmente sacrificándose uno de los dos para salvar la vida del otro (o algo así), y elementos de ciencia ficción. En este caso, invasores del espacio. Resulta que un marciano feísimo, que es como un cruce de sepia con caracol, todo negro, llega a la tierra, se mete en el cuerpo de las personas y las convierte en criminales, adictos al rock duro y los Ferraris. Matan sin pestañear y, cuando quieren algo, lo pillan. Asaco. Justo en el mejor momento, aparece un misterioso agente del FBI que se comporta raro y dice buscar al infectado que la está liando parda. Sí, se trata del extraterrestre bueno de la historia, oculto también dentro de un cuerpo humano. El poli terrestre le ayudará a pesar de no entender nada de buenas a primeras. Y han de darse prisa, porque el marciano malo quiere meterse en el cuerpo del futuro presidente de los lluesei.
Notablemente influenciada por "Terminator" (incluso hay un guiño a esta, echad un ojo al "trivia" de IMDB para saber más), "Hidden" goza de un ritmo envidiable, toda ella, incrementado por secuencias de acción bastante espectaculares (tiros a tutiplen y persecuciones automovilísticas) y notables efectos especiales, como cuando el extraterrestre malo sale a la luz. Es indecentemente entretenida y divertida. Merece el estatus que tiene. Altamente recomendable.
Lo sorprendente del caso es que, tras ser el montador de "La quema" y debutar con la aburridísima e incomprensiblemente reputada "Solos en la oscuridad" a la que siguió "Pesadilla en Elm Street 2" (una de las más flojas de la saga), el director Jack Sholder se ganaba la etiqueta de "nueva revelación" con "Hidden". Sin embargo, nunca pudo gozar de ello. Después rodó la peli de acción "Renegados" para mayor lucimiento de Kiefer Shuterland y Lou Diamond Phillips, pero algo debió ir mal porque a partir de ahí limitó sus quehaceres a la televisión. No salió de ella hasta 1999 con la terrible y super-zetosa segunda parte de la estimable "Wishmaster" y se metió luego de cabeza en la problemática "Supernova", finalmente firmada de Walter Hill. Con tanta mala pata, lo último que le faltaba a Sholder era aceptar la dirección del bastante patético "Arachnid" de la "Fantastic Factory". Toma remate!. Lo intentó con un "thriller" protagonizado por Harvey Keitel del que nadie sabe nada, "Beeper", y regresó a su querida televisión dirigiendo en 2005 la simpática "La playa del terror" (también conocida como "12 días de terror"). Desde entonces no se sabe más de él. Que final más extraño y trágico para un, otrora, prometedor cineasta.
No mucha más suerte corrieron los demás rostros y nombres reconocibles de "Hidden", comenzando por el majete Kyle MacLachlan (el marciano bueno), que tras triunfar a lo grande en "Twin Peaks", vio como su estrella se iba apagando lentamente. Del resto del reparto el caso más curioso es el de Claudia Christian, que encarna a una sexy stripper y acabó casi especializada en trabajos televisivos, siendo su intervención en la serie "Babylon 5" lo más llamativo (lo que la convirtió en objeto de deseo de mucho fricazo). El guionista, Jim Kouf, luce un curriculum notable, siendo "Los albóndigas en remojo" el título que más destaca (por los motivos que sean).
Gracias al éxito de "Hidden", en 1993 se produjo una secuela ("Hidden 2: el regreso"... titulazo!!) que, aunque seguía la historia donde la habían dejado Jack Sholder y su equipo, no contaba con ninguno de estos, ni en el reparto principal, ni en el equipo técnico. Nunca llegué a verla y tampoco creo que nadie más lo hiciese, porque no hubo tercera.
Total, que al acabar "Hidden", recordé que en su momento fue blanco de un caso de "jetismo caratulil" de esos que tanto nos gusta analizar y estudiar en este blog, así que investigué y con la ayuda de "Google" y un "Mad Movies" de mi biblioteca privada, pude atar cabos y ponerme con ello. El resultado, a continuación...

Pero antes hablemos de "Cortinas", nacida como "Curtains" a finales de los 70 (aunque por problemas varios su estreno se atrasó hasta 1983). Se trataba de un intento por parte del productor de "Prom Night", Peter R. Simpson, de seguir sacándole jugo a la moda "slasher" imperante en la época, y que tantos beneficios le había reportado. La diferencia es que esta vez quería enfocar la cosa un poco más hacia el público adulto y apartarse algo del adolescente, así pues la peli cuenta con dos veteranos del calibre de John Vernon y Samantha Eggar en funciones protagoniles.
Un productor de teatro proyecta hacer una obra sobre la locura con su esposa, la Eggar, en plan estrella principal. Esta decide meterse en un sanatorio para conocer de primera mano el tema. De mientras, el marido cambia de opinión y organiza un casting para buscar a una sustituta joven y de buen ver, cosa de la que su mujer se entera y, vamos, no le sienta nada bien. Inevitablemente  las aspirantes irán siendo asesinadas por una misteriosa presencia oculta tras la máscara de una tétrica anciana.
"Cortinas" bebía más del "giallo" que del "slasher" y se tomaba la molestia de currarse una atmósfera y aportar ciertos toques artys. Bien, fue un batacazo en taquilla, aunque a día de hoy arrastra bastante buena prensa. Confieso que yo llegué a verla y me aburrí tanto que la quité... pero no me hagan caso, en la época era un mastuerzo sin gusto ni raciocinio. No es que ahora haya mejorado mucho, pero algo sí. De hecho, me gustaría volver a verla, tengo la sensación de que esta vez mis impresiones serían más positivas.
En fin, el caso es que una de las ediciones VHS con las que "Cortinas" llegó a España fue esta que ven a continuación, cortesía de "General Video".


Sí, las fotos de la parte de atrás son de "Curtains". Vamos, es que tienen toda la pinta de haber sido tomadas de la pantalla del televisor. Pero, una vez más, cuando nos fijamos en la parte frontal, la cosa cambia. 
Ustedes se estarán preguntando: "Muy bien, ¿pero qué pinta "Cortinas" y el "jetismo caratulil" en una reseña de "Hidden"?". Pues pinta, y mucho, porque la imagen de la cubierta, la del tio en llamas con la pistola no pertenece a "Cortinas", sino a "Hidden". ¿Que por qué la peli de Sholder y por qué esa imagen?, bien, ¿no está claro?, en el fondo luce unas enormes, rojas y bien llamativas cortinas... así que, ¿por qué no?. Y para que vean que no me flipo, aquí tienen escaneada una página completa de la revista "Mad Movies", con un reportaje dedicado a "Hidden" en el que destaca la versión original de tan misteriosa imagen....



Naturalmente a los chicos de "General Video" no les valía con limitarse a recortar y pegar, tenían que incluir extraños retoques pincel mediante como los que siguen...



en ambos casos, a la izquierda tienen la original, y a la derecha la retocada.

Dejaremos de lado el absurdo slogan, "Un extraño ser inanimado o real se esconde tras las cortinas..." (¿¿extraño ser inanimado??, ¡pero si aquí no hay marcianos, solo alguien oculto tras una máscara!), y nos fijaremos en el muñecajo que asoma abajo de la caratula,a su derecha. Se ve que en "Cortinas" el asesino deja un muñeco junto al cadáver cada vez que actúa (o eso creo haber entendido), de ahí la referencia. Lo coñero del asunto es que si nos acercamos gracias a la magia de "Photoshop" y miramos bien, veremos que, por muchos retoques que tenga la imagen, sigue siendo reconocible....



Sí, joder, es el puto "Chucky"!!!, el "Muñeco Diabólico" al que, a base de repintar, han deformado notablemente.
En fin, otro caso más para el invencible "Ace Ventura", detective de carátulas chungas. Y no lo olviden, después de tanto rollo la moraleja inicial sigue bien vigente: Vean o repasen su copia de "Hidden", lo agradecerán.
(Y si tienen "Cortinas" -y no me refiero a la decoración de su pocilga-, véanla también. A lo mejor, después de todo, no está ni tan mal).

jueves, 4 de abril de 2013

UNA BALA EN LA CABEZA (2013)

Desde que Silvester Stallone estrenara “Rocky Balboa”, justo después de sus peores años, y al resultar ésta todo un retorno a la épica, tendemos a pensar que cada nuevo estreno de Stallone, será todo un acontecimiento. Y así ha sido  hasta ahora, con esos “Los Mercenarios” y demás, hasta el sonoro fracaso de su ultima película “Una bala en la cabeza”.
Y es que, si quitamos a Stallone de sus proyectos más míticos y/o extravagantes, este vuelve a las mierdas que nos estaba ofreciendo antes, esos “Get Carter”, “El protector” y demás, títulos a los que ésta “Una bala en la cabeza” se asemeja más, en formas y contenido, que a esos Rambos, Rockys y mercenarios que le han devuelto el respeto perdido.
Poco antes, también resulto un fracaso “El ultimo desafió”, la vuelta al cine de Schwarzenegger, con lo que una vez más queda patente que lo que al publico interesa de los “action heros” en grupo, no interesa una mierda por separado.
Sin embargo, entendiendo el fracaso de estas películas, no sería justo decir que “Una Bala en la cabeza” es una mala película de Stallone. No, el está fetén, fresco, dando hostias como panes, derramando carisma de abuelo.
Lo justo sería decir que estamos ante una mala película de Walter Hill, que si bien tomó el pulso al cine de acción actual con “Invicto”, aquí parece uno más de tantos directores forjados en la televisión.
Pero tampoco sería justo decir que es una mala película.
El guión es malo, lleno de tópicos, soso, plano… pero sin embargo lo cierto es que la película está francamente entretenida, con peleas coreografiadas excelentemente y Stallone, volviendo a meter tatuajes en sus anabolizado cuerpo y, por ende, en sus películas, quizás para ganarse al sector juvenil más macarra. Es como una pequeña obsesión.
Además, la fardada que se marca la película, con ese maravilloso combate final entre Stallone y Jason Momoa (el Conan de Nu Image) no a base de puños desnudos, no, sino ¡a base de hachazos!.
Basada en uno de los cómics mas vendidos de todos los tiempos, el homónimo “Una bala en la cabeza” de Wilson y Matz, la película viene a contarnos lo mismo que el cómic: Un asesino a sueldo al que han hecho la doce trece sus contratadores, se alía con un policía que quiere capturarlos, mientras que el asesino pretende vengar la muerte de su compañero, matándolos a todos.
Lo peor de la película, es sin duda, el aire de “Budy movie” que se gasta, siendo en co- protagonista, Sung Kang (visto en macarradas como “Fast & Furious 5” y pronto en la 6, o “Ninja Assasin”) que interpreta al policía, totalmente hostiable. Estamos deseando que Stallone le pegue un tiro a ese gilipollas durante toda la película.
Pero por lo demás, y siendo conscientes de lo que estamos viendo, la película se deja ver, e incluso vibramos en algunos momentos.
Eso si, querido Stallone: con la edad que tienes, déjate de peliculitas y vuelve con cosas más vistosas y excéntricas, que con los “Fast & Furious” copando la taquilla, con el público joven en el bolsillo, el tuyo más juvenil tiene ya casi cuarenta tacos y te quiere ver haciendo de Rocky.
En cuanto a Walter Hill, casi, casi, que se retire. La unión no ha sido tan fructuosa como cabía de esperar.

jueves, 6 de mayo de 2010

EL CLUB DE LOS VAMPIROS

Si hay una serie que caló hondo en los 90 esa es "Tales from the crypt", la esperada adaptación en formato dignificado de los famosos cómics de horror de la legendaria "E.C." sorpresivamente sobrada en truculencia a pesar de los muchos nombres de categoría que rulaban por sus créditos, con especial interés en su equipo de producción, del que destacaban con méritos Richard Donner, Robert Zemeckis, Joel Silver y Walter Hill. ¡Caziná!.
Dada la popularidad de la serie, era cuestión de tiempo que saltara a la gran pantalla, y así lo hizo con "El caballero del diablo", simpático largometraje que compartía con su hermana televisiva el gusto por mezclar terror con altas dosis de humor y gran guiñol. "Tales from the crypt", y su entrañable "Crypt Keeper", ejercían de apadrinadores y presentadores de la historia.
Supongo que el éxito de aquella empresa fue suficiente como para repetir. Y de eso va "El club de los vampiros", o "Bordello of Blood", que arranca igual, con el sello "Tales from the crypt" y "Crypt Keeper" presentando la movida (simpática coña privada a costa de un William Sadler -habitual de la saga, estaba incluso en "El caballero del diablo"- interpretando una momia). El argumento de esta se asemeja mucho al "Beverly Hills Vamp" de Fred Olen Ray, aunque no creo que tengamos que comenzar a pensar mal... hay que asumir que, después de todo, la idea de la casa de putas en la que todas son vampiros no es tan innovadora (existe un "Vampire Hookers" de los 70 dirigido por Cirio H. Santiago). Las mismas mentes que parieron "Regreso al futuro", Zemeckis y Bob Gale, se jactan en los créditos de haber tenido la IDEA (que no escrito el guion). En cualquier caso, al burdel de sangre irá a parar el hermano de la prota. Su desaparición inducirá a esta a contratar los servicios de un detective la mar de golfo y, en fin, se desencadenarán todos los infiernos.
El reparto no deja de ser curioso, destacando Chris Sarandon (el chupasangre de "Noche de miedo") como simpático predicador un poco hijoputa, Corey Feldman de colgao, la supuestamente guapa Erika Eleniak y el encantador Phil Fondacaro o "el enano habitual en las producciones de Charles Band". El dire es el típico currelas televisivo.
"El club de los vampiros" es, a todas luces, un entretenido producto que en ningún momento se toma en serio a si mismo. Procura satisfacer a los fans del género echando buena mano de toda la sangre y la truculencia posibles, que no es poca (permitida por la censura gracias al elemento cómico, generoso pero no excesivamente molesto) y lo hace de modo alegre y saleroso, desacomplejadamente, dotando al conjunto de un notable aire festivo y dicharachero altamente disfrutable. Vamos, que mola (¡Ah! y en cuestión de tetas tampoco se queda corta).
Sin embargo, en el cine la peli se estrelló sonoramente, motivo por el cual, uno, aquí llegó directamente en vídeo, dos, puso punto y final a las pelis del sello "Tales from the crypt", siendo la última de ellas, "Rituals", desprovista oficialmente de la etiqueta. Lástima.

viernes, 20 de febrero de 2009

INVICTO

Pensándolo detenidamente, esta estupenda película es la culpable de dos cosas: El declive y condenación videoclubera de una estrella y de una súper estrella de Hollywood. Vingh Rhames venía de hacer secundarios y, quieras que no, esta conversión a producto directo para vídeo creo que no le ha venido mal. Además de que seguimos viéndole en morralla mainstream de vez en cuando ("Amanecer de los muertos", "Yo os declaro marido y marido"...) Pero en el caso de Wesley Snipes, es más duro, ya que ha pasado de ser un actor de prestigio gracias a sus pelis con Spike Lee, a ser el prota de subproductos que se editan a patadas en DVD. Después de esta, repitió en cine con "Blade III" y ya todo lo demás directo a vídeo. Todavía no le he echado el guante a ninguna de esas películas con Wesley Snipes. De las del señorito Rhames, ya saben que opino.
Con todo, y aunque esta podría muy bien ser una más de las pelis que estos caballeros hacen en los últimos años, se estrenó el cine. Quizás porque en la dirección andaba Walter Hill, o bien porque en los USA salió en DVD y en España antes pasó por salas, no lo sé y no me apetece ponerme a buscar la info.
Pero está muy bien, en la línea de lo que Rhames viene haciendo últimamente.
Aquí interpreta al boxeador campeón de los pesos pesados que es detenido por supuesta violación e ingresado en una prisión de máxima seguridad, donde se hace respetar a base de hostia limpia y muy malos modos. Snipes, por su lado, es el campeón de todas las categorías en la prisión y un buen tipo. 
Perdió los estribos al descubrir que su esposa le engañaba  y mató a base de yoyas al amante. Rhames, que está echo un autentico cabrón, hace todo lo posible por pegarse con Snipes. De mientras, un forofo del boxeo (Peter Falk) muy respetado y con pasta, prepara el combate.
Cine de entretenimiento puro y duro con unos combates de poner los pelos de punta y unas macarradas de padre y muy señor mío. Cine para machotes, del que tanto disfrutamos mi progenitor y yo.
Le sigue una secuela producida por la "Nu Image" que no tiene absolutamente nada que ver con esta, aunque está igualmente chula. A pesar de la ausencia de Ving en ella.

domingo, 18 de enero de 2009

LA PRESA

Uno de los títulos clásicos del "cine de supervivencia", subgénero este encabezado por "Deliverance", y uno de mis favoritos. Su cartel me producía escalofríos de chaval. Se hizo en 1980, pero tiene un lógico regusto a los 70, por su estética, su ritmo (tranquilo, contemplativo en algunos aspectos, pero no pausado), sus estupendos actores y su sentido de la violencia, cruda y directa.
Una patrulla de la Guardia Nacional de Louisina sale de prácticas por la fabulosa y fotogénica zona de los pantanos. Se topan con los lugareños y, a causa de una inoportuna broma mal entendida, estalla el conflicto. A partir de ese instante, jugarán al gato y al ratón... situación que los soldados llevarán en franca desventaja. Uno tras otro, irán cayendo ante las trampas mortales o las balas de los habitantes de la zona.
Un Walter Hill en plena forma despega su capacidad para hablarnos de situaciones límite y tipos duros. Actores del calibre de Keith Carradine, Powers Boothe, Fred Ward, Peter Coyote o Brion James ponen rostro a unos personajes desesperados (todos hombres, no hay mujeres en papeles relevantes... hoy se buscarían la vida para colar una de algun modo). Intérpretes de esos que quizás no sean muy muy famosos, pero destilan carisma y su presencia siempre es agradecida.
El director logra que te "encariñes" con todos ellos, a pesar de ser algo antipáticos y/o gilipollas. De modo que sus muertes te llegan a saber francamente mal, aunque solo sea por, eso, ser una panda de pobres idiotas que no merecían ese fin y menos a causa de una broma. La tensión se va manteniendo a lo largo de todo el metraje, hasta su estupendo climax final, desarrollado en una aldea (y en la que, por cierto, hay imágenes reales del sacrificio y despellejamiento de un cerdo... aunque rodado con bastante menos mala leche de cómo lo haría un italiano) y en el que, inevitablemente, estalla la violencia que pondrá punto y final a la batalla. Luego, la huida de los supervivientes y el extraño pero fascinante desenlace.
Una pequeña joya a descubrir.

martes, 13 de mayo de 2008

EL LUCHADOR

Hacemos un paréntesis con la saga de "Death Wish" pero seguimos disfrutando del bueno de Charles Bronson. Y es que el debut de Walter Hill en la dirección no pudo ser más acertado.
Bronson interpreta aquí a un buscavidas que toma contacto con un organizador de peleas callejeras 
(James Corbun) y, juntos, logran ganar un poco de dinero. Pero el tipo no puede estarse quietecito, y dinero que gana, dinero que apuesta donde sea, dejando pellas por ahí y debiendo a quien no debe. Por suerte, Bronson, que es un buen hombre, está por ahí para sacarle de apuros.
El plato fuerte de esta peli, a parte de Charles Bronson (y su permanente rictus de ser incordiado por los rayos del sol), son las peleas, que están coreografiadas con maestría. Una especie de boxeo victoriano combinado con patadas, del que Bronson es aquí el más grande. Nada de mariconadas, Charlie no pierde ni un solo combate desde el principio de la película.
Muy bien ambientada en los años cuarenta, "El luchador" gasta un halo dramático que le viene muy bien y la ausencia de música incidental hace que sea más cruda y violenta, a pesar de que no haya sangre y las yoyas sean limpias, como las de Bud Spencer y Terence Hill.
Muy buena y muy de acción... pero una acción muy extraña. Es setentera, aunque parece anterior, como si, efectivamente, estuviera rodada en los años cuarenta.
Clásico.

jueves, 17 de abril de 2008

CRUCE DE CAMINOS

Tras estar toda la tarde pensando en el aspecto actual de Ralph Macchio, y en lo cojonudas que fueron para mi sus películas ochenteras (casi tanto como lo fueron las de Michael J. Fox ), tuve que verme una de ellas. Hacía tiempo que no recurría al vhs, que ya tengo pocas cintas, y las que me quedan van a ir a la basura en cuanto las recupere en dvd (o ya puestos, Blu Ray)
Pues eso, que por pura nostalgia me puse (y bien que hice) "Cruce de caminos", una película de Walter Hill, al que le tengo perdida la pista desde que hizo "Invicto", que es cojonudisima , vibrante e intensa… una de esas que ponen los pelos de punta -aunque no me guste ni una mierda el blues, estilo musical con presencia absoluta en la trama-, por la que no pasan los años (la peli digo, que no por Macchio… y mucho menos por Joe Seneca, ya fallecido) y que, asombrosamente, y después de 22 añazos, me voy a ver por segunda vez esta noche, porque es que ya ni me acordaba de lo buena que era.
Eso sí, estamos ante una nueva versión de "Karate Kid" en toda regla… es más, esta sinopsis que voy a hacer, valdría para las dos películas:
Un joven de origen Italiano, que siente una gran pasión por lo que hace, es vapuleado en la escuela. En una de estas, conoce a un anciano experto que le guiará por el buen camino para que el muchacho perfeccione su pasión. Éxito final asegurado. Ahora cambien karate por blues y anciano asiático por anciano negro. ¡Voilá!.
Y es que es la misma puta película, pero en distintos escenarios. Obviamente yo me quedo con "Karate Kid", pero "Cruce de caminos" es bastante menos babosa y con un trasfondo semi-fantástico que personalmente agradezco. Lo de que las antiguas glorias del blues pactaban con el diablo, su talento a cambio de su alma, se supone real. Y me mola mucho ese detalle. Y el vacile que se montan, porque en el duelo final de guitarras (uno que mola, aunque no te guste el guitarreo. Y que conste que yo lo odio), el contrincante de Chispas Martone / Macchio (¿o debería decir Daniel Larusso?) es un virtuoso que suele vencer siempre porque ha pactado con el diablo. Bien, pues Macchio gana esta vez, sin pestañear siquiera, sin hacer pactos ni con Dios, ni con la virgen puta. Vaya vacile.
En fin, que es un peliculote, muy, muy, muy bueno, al que vosotros, malditos hijos de puta, deberíais dedicarle una revisión.
Pelos de punta.