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sábado, 18 de mayo de 2024

CASADA CON TODOS

Entre su etapa "exploiter", bajo la tutela de Roger Corman, y la reconversión a director de prestigio con "El silencio de los corderos" (así como una posterior decadencia tras sendas películas fracasadas, antes de su triste fallecimiento en 2017), Jonathan Demme rodó varias comedias. Dos más o menos románticas, sin caer en baboserías. Quizás la más exitosa, o de culto, sea "Algo Salvaje". Nunca acabé de congeniar con ella. A mi me gustaba justo la que venía después.... y antes de las archifamosas desventuras de Hannibal Lecter, "Casada con todos" o "Married to the Mob" en versión original (es decir, "Casada con la mafia"). Me encantaba de chaval. Incluso compré la banda sonora trufada de un puñado de "hits" muy de su década, destacando a "New Order", Deborah Harry en solitario o "The Feelies". ¿Y cuál es esa década? fácil deducción: los ochenta. Concretamente 1988. Tal vez, por encontrarse ya en su recta final, la explosión de "tics ochenteros" en "Casada con todos" resulta abrumadora. Sobre todo estéticamente. Haría las delicias de todos esos posmodernos que se encabezonan en recrearla sin haberla conocido realmente, a base de excesos de laca y colores chillones.
Angela está casada con Frank, un mafioso que aspira a escalar puestos en la familia. A diferencia del resto de esposas del clan, es muy infeliz. Quiere huir de semejante vida, pero no puede. Hasta que el capo, Tony, pilla a Frank follándose a su amante y se lo carga. Así, Angela aprovecha para comenzar de cero, a base de piso cutre y curro cutre. Obviamente, Tony la seguirá con intención de convertirla en su nueva amiguita. Pero no es el único, un par de agentes del FBI van igualmente tras ella. A base de casualidades y equívocos, uno de estos, el ambicioso -y amante de los felinos- Mike, conocerá a Angela en lo personal y nacerá el amor.... hasta que la chica descubre el pastel y todo se lía que da gusto.
Hacía años que no veía "Casada con todos". Recordé su existencia, se la pedí a un amigo, me la mandó y le di al "Play" con miedo de que ya no me funcionara igual. Falsa alarma. Por suerte, disfruté del visionado como un cochinillo. Sí, estamos ante una comedia romántica, pero nada que ver con la basura que lleva haciéndose desde hace años en su nombre. Aquí el rollo amoroso no empalaga, es hasta tierno. Y se mezcla con muchos momentos de un humor algo alocado (destacando los arrebatos desquiciados de la celosa y medio psicópata mujer de Tony), un ritmo acelerado, vibrante, y cierta "chispeantez" en el ambiente. Todo ello rebañado en inesperadas y agradecidas dosis de acción y violencia. Disparos y muertos incluidos. Al fin y al cabo, la cosa va de gangsters. "Casada con todos" es una película alegre, y ese es el poso que nos deja. Mientras concluye, a base de un chorrón de escenas eliminadas, resulta imposible no sonreír con genuina satisfacción.
Si a la refrescante dirección de Demme, y el divertido guion de Barry Strugatz + Mark R. Burns (quienes, curiosamente, no harían mucha carrera. La otra única película localizable en sus currículums con cierto brillo es "Vida y amores de una diablesa"), añadimos la extensísima ristra de actores que pululan por la pantalla, ya sea en funciones protagónicas, secundarias, de extra o, directamente, invisibles (Joe Spinell formaba parte del cast, pero toda su labor queda relegada a las escenas eliminadas), pues apaga y vámonos. El orgasmo se multiplica. Así pues, tenemos a una guapísima, pero guapíssssssima, Michelle Pfeiffer. Alec Baldwin. Matthew Modine. Un grandioso Dean Stockwell como jefe mafioso. Una no menos impresionante Mercedes Ruehl interpretando a su maniática esposa. Oliver Platt. Joan Cusack. Nancy Travis requetemonísima enseñando un poco de cacho (sí, amigos, en las "romcoms" de antaño se veían tetas y culos, ni que fuese de refilón). El legendario David Johansen, vocalista de "New York Dolls" con una curiosa carrera secundaria como actor, luciendo nada menos que sotana. Chris Issak. Al Lewis (el abuelo de los "Munster"). Algunos de los habituales del "clan Demme" (es decir, Tracey Walter, Charles Napier o Paul Lazar) y, esta sí es toda una sorpresa, el entonces futuro director Todd Solondz como reportero.
De la música incidental se encarga David "Talking Heads" Byrne, para el que, cuatro años antes, Jonathan Demme había dirigido la hoy bien reputada película-concierto "Stop Making Sense". En la fotografía, otro "Demmeista" convencido, el prestigioso Tak Fujimoto.
Por ello, y algo más, "Casada con todos" termina siendo un delicioso entretenimiento. De cuando estas películas además de divertidas, eran buenas.
(Suspiro) ¡¡que puta mierda hacerse mayor!!.
Muy recomendable.

viernes, 6 de mayo de 2011

CUANDO LLEGA LA NOCHE

Todos sabemos que tras los terribles incidentes de "En los límites de la realidad", la carrera de John Landis se truncó. No fue de un día para otro, aún le quedaba algun as en la manga ("Espías como nosotros" sería ese as), pero sí es verdad que su cine perdió toda la frescura, el color y el buen hacer previo al mentado accidente. Teniendo eso en cuenta, es muy probable que "Cuando llega la noche" sea la primera de sus películas flojas. Regulares. Las malas de verdad aún quedaban un poco lejos. De hecho, hasta ayer noche esta era la única peli de Landis -etapa buena- que no había visto. Desconozco el motivo, pero mi interés por ella siempre fue nulo... y de hecho, no la hubiera visto de no ser que mi hermano me prestó su copia y pensé "¿Por qué no?".
El prota de nuestra historia es un tio que lleva una vida gris. Su mujer le pone los cuernos, se aburre mortalmente en su curro... y tiene insomnio. En un paseo nocturno improvisado, se cruzará en la vida de la chica de turno, centro de una compleja trama policiaca. El muchacho decide ayudarla y, como suele pasar en estas cosas, termina implicado en todo el marrón, algo que devuelve a su vida la emoción por la aventura.
Lástima que dicha emoción no termine de traspasarse a la peli en sí misma. Arranca muy bien, pero en cuanto las cosas comienzan a complicarse, se vuelve monótona y repetitiva. Le falta garra, le falta vibrar... es sosa. Yo bostecé unas cuantas veces, la verdad. Finalmente lo más divertido de todo es ir reconociendo la increíble e interminable galería de caretos más o menos famosos que van cruzando por la pantalla en diferentes roles, algunos más destacados, otros sin frase. Mirando en el Imdb, estos son los más notorios para mi: Dan Aykroyd, David Cronenberg, Richard Franklin, Dedee Pfeiffer, Rick Baker, Paul Mazursky, Paul Bartel, Carl Perkins, Don Siegel, Jim Henson, David Bowie, Jack Arnold, Roger Vadim, Amy Heckerling, Lawrence Kasdan, Vera Miles, Clu Gulager, Jonathan Demme (quien, curiosamente, al año siguiente haría un film de parecida trama, "Algo Salvaje"), Carl Gottlieb y el propio John Landis en un papel de asesino. ¿Impresionante, no?. Junto a todos ellos, Jeff Goldblum y una guapísima Michelle Pfeiffer como absolutos protas de la función.
Da la sensación que con esta peli, Landis pretendía alejarse un poco de su estilo de comedia generalmente desmadrada, apostando por algo un poco más "reposado" y mezclado con unas gotas de "cine negro", a lo que contribuyen no pocas escenas de asesinatos y violencia, especialmente en el notable clímax final. No le salió bien.
Después de verla, comprendo por qué "Cuando llega la noche" es una de las pelis menores de su realizador.

sábado, 8 de agosto de 2026

THE WITCH WHO CAME FROM THE SEA

Es indiscutible que en los setenta Norteamérica vivió un momento de esplendor cinematográfico. Se parieron grandes obras maestras que todos conocemos, y no hay tu tía al respecto. Cuando una película era buena entonces, era cojonuda. Lo que se tiende a olvidar, a ignorar, es que también las había malas. Y cuando una película era mala en los setenta, se tornaba espantosa, gracias en parte a una serie de tics, formas y maneras que no han sobrevivido para nada al paso de los años y, consumidas ahora en todo su esplendor, son absolutamente irritantes. La cosa empeora mucho al meternos en el terreno del "exploitation" y, más jodido aún, uno con ciertas pretensiones artísticas y/o autorales, muy recurrentes en aquella década.
Yo mismo me refería a "The witch who came from the sea" como "la película de terror de Matt Cimber". Es decir, piqué como un tonto. Esto no es de terror, como mucho es thriller, y el título + el cartel (una ilustración de Frank Frazetta que previamente había sido portada para la revista "Vampirella") son puro gancho para... eso, tontos. Da la sensación que Cimber quiso radiografiar la locura de una mujer herida (disfrazándola de género, por aquello de hacerla más vendible), pero no disponía del talento suficiente para abordar el lado dramático del asunto sin caer en el ridículo o la comedia involuntaria, porque haberla, hayla. Mis momentos favoritos serían los siguientes (en sus versiones condensadas): "El asesino de los dos jugadores de fútbol no ha sido una mujer", "¿Quién entonces?", "¡Maricones!", "Pero no puede ser, eran dos jugadores de fútbol", "Todos los jugadores de fútbol son maricones". O esta otra gran afirmación (vomitada entre lágrimas): "El médico dice que tendría que llevar gafas, ¡¿qué se cree que soy, una hippie?!". Semejantes joyas literarias vienen de la mano del responsable del libreto, Robert Thom. Resulta trágico descubrir que, entre sus muchos guiones, figura una cosilla tan entrañable como "La carrera de la muerte del año 2000". ¡¿Qué te pasó, Robert?!. Tal vez influya el hecho de que la absoluta protagonista de "The witch who came from the sea", Millie Perkins, fuese su señora. Mmmmmh, ¿¡quién se dejó cegar complaciendo el capricho de quién?!. Perkins había sido Anna Frank en la primera adaptación al cine de su famoso diario fechada el año 1959. Tal vez por eso resulta chocante verla acá haciendo semejante rol y mostrando en varias ocasiones unas poco llamativas ubres -lo que vuelve a sorprender sabiendo que su pareja andaba metida en el fregao-. Hay quien asegura que es la mejor actriz del film, pero pa mi que se pasa un poco, lo que reafirma mi teoría de que este era un capricho personal de pura auto indulgencia (no siempre maligna, pero a veces -como es el caso- sí). Volveríamos a ver a doña Perkins en títulos tan curiosos como "Jake Speed, la aventura de África", "Necronomicón" o el "Wall Street" de Oliver Stone -al lado de otra personaja singular, la Monique van Vooren de "Carne para Frankenstein"-. Acompañando a la muchacha están el todoterreno Lonny Chapman, la veteranísima Vanessa Brown (con varios clásicos en su haber situados durante los años dorados de Hollywood) y tres figuras intensamente relacionadas con la vertiente más renegada de nuestro cine favorito: Stan Ross interpretando a un siniestro tatuador llamado "Jack Drácula", volveríamos a verle como siniestro enterrador en "Detectives casi Privados". Roberta Collins, con un curriculum impresionante repleto de "exploitation" de los ochenta pabajo, donde destacan unas cuantas películas "wip" -como "Caged Heat!" de Jonathan Demme- o la misma "La carrera de la muerte del año 2000" (vamos, que ella y el guionista/sufrido marido de la prota, se conocían). Pone la guinda todo un "mostro" del calibre de George "Buck" Flower.
"La bruja que vino del mar" (traducción literal del título) sería algo asín como un seudo-culebrón en torno a una chorba sexualmente abusada en la infancia por su padre (con escenas no super gráficas, pero sí algo más valientes de lo que sería habitual... ¡estamos en los setenta, baby!). Ello la induce a sufrir visiones en las que se lía con machos idealizados para, seguidamente, castrarlos (en un momento dado se sirve de una maquinilla de afeitar... ¡¡eso es capacidad!!). El problema viene cuando al día siguiente esos mismos crímenes han ocurrido realmente. ¿¿Es ella que mata de forma inconsciente, es otra persona o es la puñetera furcia natatoria, que dirían "Monty Python"??. Todo servido al peor modo de los setenta, en su estética tirando a mundana, las/los características/os vestimentas y peinados (capaces de provocar conjuntivitis), sobre dialogada mediante interminables balbuceos en torno a cuestiones tontísimas + carentes de sentido y, como supuesta obra con pretensiones que en el fondo es, un montón de situaciones absurdas. Vamos, casi una parodia de lo que podría considerarse arte y ensayo. Habrá algún pazguato que la califique de "alegato feminista"... no se engañen, esto viene parido por machos de notoria mentalidad "exploitativa". El final se supone trágico, de llorar, pero lo único que consigue es aliviarnos tanto dolor y sufrimiento.

viernes, 8 de febrero de 2019

HOT & SAUCY PIZZA GIRLS

El porno americano de los años 70 tenía la cualidad de, con un presupuesto no mucho mayor que el de cualquier película sexploitation, o cualquier sex comedy de su tiempo, ofrecernos una película alternativa al mismo tiempo que nos ofrece las consabidas escenas de sexo explicito. Así, si “Tras la puerta verde” era la apuesta que el cine pornográfico ofrecía a las tendencias más vanguardistas por parte de los populares hermanos Mitchell, “Garganta profunda” sería una sex comedy en toda regla. Cito estas dos por tratarse de títulos míticos dentro del cine porno, pero lo cierto es que en aquella época, había porno buscando sus argumentos dentro de thrillers, dramas u otros géneros del cine convencional. Sin embargo la comedia es algo que siempre ha casado bien con el porno. Ahí tenemos los escarceos cómico-pornográficos de nuestro Jess Franco
En ese sentido, el porno americano setentero está cuajado de títulos cómicos.
“Hot & Saucy Pizza girls”, se merece un lugar de honor por derecho propio en el olimpo del porno divertido, porque a fin de cuentas, no deja de ser como una producción de la Crown International Pictures con el aliciente de que las despampanantes chicas que dan título a la cinta aparecen follando, amén tomar como ejemplo la cantidad de títulos raunchy que por aquél entonces pululaban por las carteleras de cualquier cine de segunda. Por lo demás, es la típica comedieta  picantona de trama idiota y funcional entretenimiento, que estéticamente sirve al Tarantino de turno para inspirarse en la forma de ser y vestir de las musas de sus películas.
En este caso la comedia que ofrece es tonta pero curiosamente resultona y divertida y ocurre, al contrario que con el porno de otras décadas, que aquí damos al avance rápido en las escenas explícitas, y nos ponemos a ver las de transición, al contrario que con el porno posterior, mucho más centrado en el folleteo que en otra cosa. El de los 70, no deja de ser cine en ningún momento, algo que hoy por hoy ha dejado de ser.
En “Hot & Saucy Pizza girls”, el gerente de una pizzería tiene una plantilla de guapas adolescentes que servirán pizzas a domicilio en patinete. Después de contratar a una nueva chica (y follarsela), le explicará en que consiste el trabajo de las repartidoras, en el cual tendrán que repartir las pizzas y darles un servicio sexual a los clientes, así, si una clienta pide “pimiento”, esa palabra servirá de consigna para saber que si un cliente lo pide, tendrá que ser apremiado con una felación.
Por otro lado, tenemos una bizarra subtrama, en la que una gallina gigante que nunca vemos en pantalla ¡viola a una de las repartidoras! por lo que el detective Blackie, que siempre va de negro, iniciará una investigación que le servirá para pasarse por la piedra a la más cachonda de las pizza girls, Desireé Cousteau, actriz de sugerentes curvas y estrellato mediano que tras una intentona de pasarse al cine convencional de serie B con “La cárcel caliente”, el debut como director de Jonathan Demme, acabó su carrera en el porno marcada de por vida, sin despuntar demasiado tan siquiera en el género con el que hizo carrera.
Que este engendro fílmico destinado a que asquerosos y purulentos hombres desperados se pajéen en cines X de sesión continua acabe siendo más divertido que otros títulos al uso del subgénero cómico al que la adscribimos —la sex comedy—, es para, desde luego, relativizar todo. “Hot & Saucy Pizza Girls”, con su aspecto barato y pobretón, es francamente un producto alegre, desenfadado y gracioso, al margen de lo cachondos que podamos, o no, ponernos.
El curioso casting que realizó la producción para seleccionar a las actrices, no consistía únicamente en la elección de estas por sus atributos actorales, físicos o feladores, sino que se hizo especial hincapié en que tenían que defenderse medianamente bien con la tabla de skate board, ya que en el film deberían ser filmadas patinando casi el mismo número de veces que tenían que ser filmadas follando. Las más torpes, debieron aprender a marchas forzadas.
Como venía siendo habitual en el porno de la época, y al igual que “Garganta profunda”, la que nos ocupa es una película financiada por la mafia. En esta ocasión, el dinero vino por parte de una familia que operaba en Chicago.
Uno de los mafiosos inversores se empeñó en asistir al rodaje cada día, por lo que participaba activamente en las decisiones del director, Bob Chinn, que no le replicaba poseedor de dos dedos de frente y cautela, no así el protagonista, John Holmes (poseedor del falo más grande del cine porno de los 70 ostentando 35 centímetros de polla), que increpaba al inversor diciéndole que no se metiera en su trabajo. El inversor hacía oídos sordos a las peticiones de Holmes.
Asimismo Holmes, el último día de rodaje, prendió fuego accidentalmente el decorado que representaba la pizzería donde se ubica la acción. Pero a John Holmes le faltaba medio tornillo, y puede que esa fuera la reacción a las desavenencias con los inversores, y tanto intrusismo y voyeurismo en el plató. Intuyéndolo así el mafioso de Chicago, amenazó a Holmes con partirle las piernas.
Bob Chinn, director de la cinta, era un estudiante de la escuela de cine de UCLA de la promoción del 66, que como estudioso y consumidor del porno primigenio ahondó en el tema rodando el documental “The history of pornography”. Tras graduarse, el paso natural era dirigir cine para adultos siendo el responsable de diversos loops de corte amateur hasta, poco a poco, meterse de lleno en la industria llegando a tener gran éxito en  la misma. Dirigiendo varios títulos para lucimiento de John Holmes, “Hot & Saucy Pizza Girls” es de sus películas más celebres.
El impacto popular de esta cinta ha sido tan grande, que incluso la pizzería-museo Pizza Brain, sita en Filadelfia, y que cuenta con la exposición de memorabilia y objetos de colección relacionados con la pizza más grande del mundo, cuenta con una copia de la película en sus vitrinas.
Curiosa. Y entretenida.

sábado, 23 de noviembre de 2024

ANAMORPH

Miren lo que les digo, me gusta Willem Dafoe. Chorreante talento y carisma a un lado, admiro su versatilidad... así como esa cara tan peculiar que gasta (Willem "Defeo" solía llamarle a finales de los ochenta). Y no me refiero únicamente a la galería de personajes que es capaz de encarnar, incluyo el criterio a la hora de enfrentarse a un nuevo proyecto. El tío no tiene manías. Lo mismo te hace una super producción ultra comercial, que la cosa más rara y minoritaria del planeta, importándole un pimiento si es en funciones protagónicas o casi de extra. 
Cuando "Instinto Básico" lo petó, ahí estaba Willem encarnando al imposible amante de Madonna en la vilipendiada "El cuerpo del delito". Con el Tarantinismo en su apogeo, un mindundi llamado Troy Duffy decidió replicarlo pariendo una cosa titulada "Los Elegidos", típica macarrada artificiosa lista para impresionar a pazguatos algo miopes. Aún así, Willem se subió al carro sin pensárselo (la consecuente historia de Duffy, a base de ascenso fulgurante y caída estrepitosa, dio para un documental titulado "Overnight") Finalmente está el ejemplo que hoy vengo a reseñar, "Anamorph", un genuino producto surgido a la alargada sombra del estupendo "Seven" de David Fincher (también conocida entre modeLnos como "Se7en") que, no porque sí, supuso toda una piedra angular a la hora de revitalizar el thriller (con una muy leve ayudita previa de "El silencio de los corderos") Cuando digo lo de sombra alargada debería extenderlo a alargadísssssima, porque para cuando Dafoe firmó el contrato había pasado más de una maldita década desde las sombrías desventuras de "Somerset" y "Mills".
Así pues, ahí tenemos al colega como un inspector policial de solitaria existencia y ojo más que dotado para analizar escenarios criminalistas. Lleva cinco años atormentado por la investigación, caza y captura de un asesino en serie especialmente despiadado y cruel llamado "Tío Eddie". Algo turbio lo envuelve, aunque entrar en detalles sería espoilear la peli al completo. Arrancan una nueva serie de asesinatos que Dafoe se ve obligado a resolver. El problema es que guardan muchas similitudes con los de "Tío Eddie", lo que le dificultará bastante el asunto, sobre todo a niveles psicólogos. El serial killer es todo un artista. Se curra escenarios tan creativos como truculentos, construyendo puzzles humanos, usando cuerpos como cuencos para untar el pincel y otras zarandajas que contribuyen al lucimiento de los chicos de efectos especiales.
La deuda con "Se7en" como decía es notable (y, supongo, también con "los corderos". La presencia de Paul Lazar -habitual de Jonathan Demme-, quien en aquella era un entomólogo y en esta el forense, incrementa tal sensación). Esos escenarios lúgubres y sórdidos por los que transitan, linterna en mano, una pareja de polis (el joven entusiasta y el más mayor, descreído). La misma mecánica de los asesinatos, retorcidos y espectaculares. La escueta diferencia es que "Anamorph" se aposenta mucho más sobre aquello del homicidio como forma de arte. Y las citas culturetas (presentes también en el clásico de Fincher) son generosas e igualmente elevadas. Caso del mismo título, anamorfosis, una técnica muy curiosa que, si desconocen, les animo a googlear. Sí, amigos, pueden aprender viendo la película de Henry Miller, director y co-guionista. Poco o nada más haría el resto de su carrera. Raro.
Otro de los elementos diferenciadores se concentra en el desenlace, aquí es tan eficaz como medianamente desconcertante. Pero bien, el pitote completo funciona, te mantiene en vilo, impacta cuando debe y entretiene.
Acompañan a Willem Dafoe (poli mayor y descreído), Scott Speedman (poli joven y entusiasta), James Rebhorn, Peter Stormare, Clea DuVall, 
una vista y no vista Paz de la Huerta (y la incluyo porque lo dice la "secre", yo ni me di cuenta)... aunque para vista y no vista, Deborah Harry marcándose un, supongo, cameo coleguero. La guinda la pone Don Harvey, especializado en roles de malote o tipo desagradable, como el que encarnó en "Creepshow 2" o, sobre todo, "Corazones de hierro". Dato que, desde el punto de vista del "castingueo", podría considerarse spoiler... ¡ups!.