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sábado, 23 de noviembre de 2024

ANAMORPH

Miren lo que les digo, me gusta Willem Dafoe. Chorreante talento y carisma a un lado, admiro su versatilidad... así como esa cara tan peculiar que gasta (Willem "Defeo" solía llamarle a finales de los ochenta). Y no me refiero únicamente a la galería de personajes que es capaz de encarnar, incluyo el criterio a la hora de enfrentarse a un nuevo proyecto. El tío no tiene manías. Lo mismo te hace una super producción ultra comercial, que la cosa más rara y minoritaria del planeta, importándole un pimiento si es en funciones protagónicas o casi de extra. 
Cuando "Instinto Básico" lo petó, ahí estaba Willem encarnando al imposible amante de Madonna en la vilipendiada "El cuerpo del delito". Con el Tarantinismo en su apogeo, un mindundi llamado Troy Duffy decidió replicarlo pariendo una cosa titulada "Los Elegidos", típica macarrada artificiosa lista para impresionar a pazguatos algo miopes. Aún así, Willem se subió al carro sin pensárselo (la consecuente historia de Duffy, a base de ascenso fulgurante y caída estrepitosa, dio para un documental titulado "Overnight") Finalmente está el ejemplo que hoy vengo a reseñar, "Anamorph", un genuino producto surgido a la alargada sombra del estupendo "Seven" de David Fincher (también conocida entre modeLnos como "Se7en") que, no porque sí, supuso toda una piedra angular a la hora de revitalizar el thriller (con una muy leve ayudita previa de "El silencio de los corderos") Cuando digo lo de sombra alargada debería extenderlo a alargadísssssima, porque para cuando Dafoe firmó el contrato había pasado más de una maldita década desde las sombrías desventuras de "Somerset" y "Mills".
Así pues, ahí tenemos al colega como un inspector policial de solitaria existencia y ojo más que dotado para analizar escenarios criminalistas. Lleva cinco años atormentado por la investigación, caza y captura de un asesino en serie especialmente despiadado y cruel llamado "Tío Eddie". Algo turbio lo envuelve, aunque entrar en detalles sería espoilear la peli al completo. Arrancan una nueva serie de asesinatos que Dafoe se ve obligado a resolver. El problema es que guardan muchas similitudes con los de "Tío Eddie", lo que le dificultará bastante el asunto, sobre todo a niveles psicólogos. El serial killer es todo un artista. Se curra escenarios tan creativos como truculentos, construyendo puzzles humanos, usando cuerpos como cuencos para untar el pincel y otras zarandajas que contribuyen al lucimiento de los chicos de efectos especiales.
La deuda con "Se7en" como decía es notable (y, supongo, también con "los corderos". La presencia de Paul Lazar -habitual de Jonathan Demme-, quien en aquella era un entomólogo y en esta el forense, incrementa tal sensación). Esos escenarios lúgubres y sórdidos por los que transitan, linterna en mano, una pareja de polis (el joven entusiasta y el más mayor, descreído). La misma mecánica de los asesinatos, retorcidos y espectaculares. La escueta diferencia es que "Anamorph" se aposenta mucho más sobre aquello del homicidio como forma de arte. Y las citas culturetas (presentes también en el clásico de Fincher) son generosas e igualmente elevadas. Caso del mismo título, anamorfosis, una técnica muy curiosa que, si desconocen, les animo a googlear. Sí, amigos, pueden aprender viendo la película de Henry Miller, director y co-guionista. Poco o nada más haría el resto de su carrera. Raro.
Otro de los elementos diferenciadores se concentra en el desenlace, aquí es tan eficaz como medianamente desconcertante. Pero bien, el pitote completo funciona, te mantiene en vilo, impacta cuando debe y entretiene.
Acompañan a Willem Dafoe (poli mayor y descreído), Scott Speedman (poli joven y entusiasta), James Rebhorn, Peter Stormare, Clea DuVall, 
una vista y no vista Paz de la Huerta (y la incluyo porque lo dice la "secre", yo ni me di cuenta)... aunque para vista y no vista, Deborah Harry marcándose un, supongo, cameo coleguero. La guinda la pone Don Harvey, especializado en roles de malote o tipo desagradable, como el que encarnó en "Creepshow 2" o, sobre todo, "Corazones de hierro". Dato que, desde el punto de vista del "castingueo", podría considerarse spoiler... ¡ups!.

viernes, 19 de febrero de 2010

DAYBREAKERS

Los hermanos Spierig, alemanes que en su día gozaron de un éxito notorio con "Undead, los no muertos", una suerte de "Braindead" pero sin la gracia de aquella, dan el salto a Hollywood con este "Daybreakers", para el que, además, cuentan con un reparto de lujo: Cara-de-yo-no-he-sido Ethan Hawke, Willem Dafoe y Sam Neill desfilan por la pantalla de esta peli de vampiros.
En una sociedad en la que, por culpa de un murciélago, toda la población es vampira, un joven brillante, honesto, que se niega a probar la sangre humana, trabaja en una empresa que busca un sustitutivo para la hemoglobina, pues esta escasea (apenas quedan humanos) y los vampiros se mueren de hambre. Por otro lado, en las cloacas tenemos a los “infraseres” que no son otra cosa que vampiros hambrientos que se comen a los suyos, lo que los convierte en unos horripilantes murciélagos gigantes, más hambrientos todavía y sin autonomía propia. Pronto un vampiro descubre por accidente una cura para volver a ser humano, y reclutan al brillante joven a ver qué pueden hacer.
La idea de vampiros que atacan a otros vampiros por hambre me parece cojonuda, ¿Qué es lo que pasa? Pues que la aprovechan poco, y nos quedamos con ganas de un poco más de eso, al igual que nos quedamos con las ganas de más escenas de peso protagonizadas por los “infraseres”, pero parece que a los directores (y guionistas) les interesa más tirar por los derroteros de la cura y los viajes por carretera.
Gore tiene el suficiente, algún susto tremendamente eficaz, entretenimiento moderado, pero si le quitamos todos estos elementos, al final se trata de una “road movie” con poquito que ofrecernos.
Un arranque cojonudo no es suficiente si la cosa, en el desenlace, flojea y además se nos promete un espectacular final con una pandemia de “infraseres” que no se cumple. A eso, súmenle unas gotas de humor totalmente fuera de lugar.
Pero bueno, se puede ver.

sábado, 12 de diciembre de 2009

ANTICRISTO

Ustedes pensarán: “Ya está aquí el pesado del Olid poniendo a parir una peli por el mero hecho de no ser de género puro”. “Si y no”, es mi réplica a sus pensamientos.
Una cosa; "El jefe de todo esto" se nos vendió como una comedia; no lo era. Bien, apliquen lo mismo a este "Anticristo". Se nos ha vendido como peli de terror, pero no es una peli de terror. Aunque bien mirado, tampoco es una película muy “Von Trier”, en ese aspecto está moderado. ¿Me gusta? tras pensarlo concienzudamente, concluyo diciendo un contundente “no está mal” (¿qué se pensaban, que iba a decir que es una puta mierda?)
Una pareja anda follando con tanto ahínco que se descuida y pierde a su bebé. Siendo él psiquiatra (Willem Dafoe), decide que será bueno para ambos aislarse un tiempo en el lugar que más miedo le da a ella (Charlotte Gainsbourg), el bosque. Y allí, pues sí, ocurrirán muchas movidas raras.
Bueno, les digo que todo lo referente a lo estético no es que me parezca impecable, es que además me parece solemne. Con todas sus cámaras lentas y sus colores y blancos y negros, "Anticristo" me parece muy sugestiva visualmente.
Como decía no es de terror, en algunos momentos resulta tan pedante que casi se convierte en una caricatura de si misma, pero es innegable que introduce elementos del género, muy eficaces (la polla eyaculando sangre tras ser pajeada, es de pelos de punta... más que nada por su realismo).
Así pues, quédense con esto: Lo mejor son los 20 o 30 minutos finales, potentes, sangrientos, impactantes... lo malo es que hasta que llegan tenemos que tragarnos mucho palique, mucha follada (sexo explicito, que soy Von Trier...), mucha filosofía, mucho existencialismo y mucho tostón.
Pero no está mal.

miércoles, 20 de agosto de 2008

DESENFOCADO

Extraordinario biopic sobre Bob Krane, un actor que con la misma facilidad que alcanzó el éxito, cayó en el más profundo olvido, secundado por una violenta muerte de la cual a día de hoy no se sabe casi nada.
Cuenta como Krane asciende al estrellato con su serie "los héroes de Hogan" y todo su declive, centrándose sobre todo en su adicción al sexo y a grabarse en vídeo mientras cohabitaba con cientos de muchachitas. Adicción esta a la que fue arrastrado por culpa de su amistad con John Carpenter (no el director...), un representante que, con la excusa de venderle los novedosos reproductores y grabadores de vídeo, lo llevó a la mala vida, y vemos como un modelo del modo de vida americano, acaba convirtiéndose en un sucio y maloliente follador, que manda su vida al traste por culpa de los escándalos sexuales.
La película sugiere que su asesino fue el propio Carpenter, debido a que era homosexual, estaba enamorado de Krane y no le correspondía.
La película, dirigida por Paul Schrader, es altamente interesante, está magníficamente rodada y, lo mejor de todo, crea en el espectador una sensación de tensión y mal rollo que pocas películas consiguen.
Greg Kinnear, interpreta sobresalientemente a Bob Krane, provocando que caiga simpático cuando tiene que caer simpático, y dar grima cuando tiene que ser grimoso. Luego está, interpretando al misterioso Carpenter, Willem Dafoe a su extraño nivel habitual (y digo “extraño”, porque este hombre, independientemente de que me guste o no como lo hace, no se si es buen o mal actor...) A mí cualquier biopic me entusiasma y, con este, me he quedado bastante satisfecho. Además ese aire sereno que se gasta, me encanta.

martes, 4 de septiembre de 2012

THE POSSESSION (EL ORIGEN DEL MAL)

Hace tiempo que le perdí el respeto a Sam Raimi. Y no, no es por el remake de "Posesión Infernal", la cosa ya viene de bastante antes. Probablemente desde "Darkman". Siempre he pensado que a Raimi no le mola nada que se le asocie al cine de terror, pero que, por otro lado, lo acepta con resignación porque ahí es donde tiene el mayor número de fans. Por eso, se "siente obligado" a relacionarse con el género de algun modo, y por eso tiene una productora, "Ghost House Pictures", para poder lanzar films de horror sin tener que ensuciarse en exceso las manos, ya que la mayor parte de las ocasiones ejerce únicamente de productor, como en este "The Possession" (¡¡¿¿se puede elegir un título más jodidamente soso??!!!). Si a ello sumamos que, desde "El Exorcista", todas las pelis de posesiones diabólicas no solo guardan inevitable parentesco con el clásico de William Friedkin, sino que además, suelen ser siempre previsibles y, sobre todo, bastante mediocres y aburridas (la de Linda Blair dejó el listón demasiado arriba, es lo que hay), pues como que en realidad me daba bastante pereza ver esta nueva aportación al tema. Vamos, que no presagiaba nada bueno.... como mucho, un carnaval de sustos baratos y CGI a chorro. Y oiga, la he visto esta mañana en el pase de prensa y, ¡oh!, me he llevado una sorpresica, y de las buenas (igual que Sam Raimi, ya que en los USA ha pegado fuerte en la taquilla).
La historia no tiene mucho truco (se supone que está basada en un hecho real, lo que no deja de sonar muy marciano): Una niña se compra una bonita caja de madera en un mercadillo. Esta lleva en su interior una presencia diabólica. Cuando la abre, es poseída, pero lentamente. A medida que pasan los días, su comportamiento se va volviendo más inquietante y malvado, para mayor sufrimiento de sus divorciados padres. Papá será el que ponga más ahínco en arreglar el putiferio, pidiendo ayuda a un experto. Hay que añadir, como dato novedoso y curioso, que "The Possession" vendría a ser la versión judía de "El Exorcista".
A todo este repertorio de ideas y conceptos trillados, tenemos que sumar un buen puñado de aciertos. Por ejemplo, los actores están todos muy bien (¡¡Kyra Sedgwick parece la hermana gemela de Willem Dafoe!!). La niña poseída a veces se pasa, pero no demasiado. La música, aunque algo repetitiva, mola bastante. Y a mi personalmente me gusta cómo han resuelto el montaje, la mayoría de las escenas de impacto, terminan bruscamente, con un corte seco, y un silencio total... y no sé, creo sinceramente que contribuye a la inquietud general, porque ahí donde la ven, la peli se guarda algunos momentos genuinamente escalofriantes, destacando la secuencia de la profesora y la inesperada visita a la morgue. Afortunadamente, el film en general resulta razonablemente sobrio, sin abuso de sustazos ni de efectos digitales. Únicamente al final estalla la inevitable verbena, pero aún así, no molesta mucho.
El director, Ole Bornedal, es responsable de una peli (y su remake americano) que estaba bastante bien, pero podría haber estado mucho mejor, "El vigilante nocturno"/"La sombra de la noche", siempre le echaré en cara que si se hubiese centrado toda ella en un mismo escenario, y una misma noche, habría resultado terrorífica... pero no nos salgamos del camino, hablábamos de "The Possession (El origen del mal)"... pues nada, que está bastante potable y visible. 
Sí, se puede ver.

viernes, 14 de mayo de 2010

EL CIRCO DE LOS EXTRAÑOS

Basada en los tres primeros libros de la saga "Cirque du freak", "El circo de los extraños" pretende convertirse en prospera saga cinematográfica al estilo "Harry Potter" o "Percy Jackson". Aunque en España, cuyo estreno está previsto para el 16 de Julio, a juzgar por el maravilloso dvdrip doblado al castellano que desde hace ya un tiempo rula en la red, dudo mucho que el público se acerque a las salas… aunque deberían hacerlo, pues realmente merece la pena.
Yo no soy en absoluto devoto de las películas épicas de corte fantástico concebidas para un publico infantil / adolescente, al contrario, sería mas bien un gran detractor, de hecho, de saber la génesis de esta película, la opción natural es que me hubiera negado a verla. Pero al descubrirla, no me enteré de que iba la vaina, y como uno de los protas es John C. Reilly, me la puse, puesto que me llamaba un poco la atención.
Y descubro una película de vampiros que rompe casi todos los tópicos, de planteamiento infantil, sí, pero tratado con una seriedad pasmosa muy de agradecer, amén de todo el espectáculo que contiene.
Un par de amigos reciben un flyer de un circo de monstruos que ha llegado a la ciudad y acuden a verlo. Allí, uno de los chavales reconoce a uno de los freaks como un vampiro de los libros, así que, descontento con su existencia (sin amigos, padre desaparecido y madre alcohólica) le pide por favor que le convierta en chupasangre. El vampiro se niega en rotundo, así que rabioso el chaval le amenaza con que un día volverá y le matará. Sin embargo a su amigo, de vida mas bien acomodada, por equis cuestiones decide convertirlo, con todo lo que ello comporta, incluido un aficionado al vampirismo y al vampiranismo (es mejor que veáis la peli para comprender esto) que quiere desatar una guerra entre ambas razas, puesto que aunque siempre han estado batallando, llevan 100 años de tregua.
Si obviamos el (un pelín nada más) repelentismo de los dos adolescentes protagonistas, nos encontramos una peli plagada de buenos actores, todos ellos en su salsa, por eso, tenemos ahí a John C. Reilly en el papel de vampiro, Ken Watanabe como el lider de los freaks, Salma Hayek como la mujer barbuda, Willem Dafoe, como otro vampiro, un recuperado Orlando Jones como hombre costilla y un irreconocible Ray Stevenson como villano antológico. Con un reparto como este, la diversión está asegurada.
Yo definiría "El circo de los extraños" como impecable, ya que todo en ellas es bueno; a nivel interpretativo, en el factor entretenimiento (imposible aburrirse), efectos especiales… todo. Vamos, que se la mete por el culo a "Harry Potter" y además le hace sangre. Quizás no tienen nada que ver, pero la comparación se me antoja obvia.
Dirige el cotarro Paul Waitz, machaca que demostró que la cosa no se le da nada mal en pelis como "American Pie", "Un niño grande" o "American Dreamz".
Muy, muy recomendable, lo mejor que nos va a ofrecer la cartelera veraniega.

lunes, 6 de junio de 2016

XXX 2: ESTADO DE EMERGENCIA

La secuela de “XXX”, es muy graciosa. Hay que hacer un esfuerzo para comprender lo que ocurre en la película, pero tras consultar varias sinopsis, lo que pasa es que en la película no ocurre nada.
La Agencia de Seguridad Americana es atacada por unos soldados híbridos entre los filones de “Galactica” y los soldados imperiales de “Star Wars”, por lo que el agente Gibbons (Samuel L. Jackson) llega a la conclusión de que han sido un equipo terrorista formado desde la Casa Blanca (¿???). Entonces, para que se los cargue, busca a un nuevo agente “XXX” que sea, literalmente, más cabrón que el anterior, por lo que se va a buscarlo a la prisión donde cumple su condena y dónde dará comienzo el festival de fantasmadas que es “XXX 2: Estado de Emergencia”.
Acción por acción para  lucimiento de Ice Cube, quien  gracias a esta película se dio cuenta de que si cuando hacía una película de acción esta sufría un descalabro económico, pero que cuando hacía una comedia tonta resultaba siempre un blockbuster, el como le quería ver el público era blanco y en botella. Cube a partir de entonces se dedicó al cine familiar y a la comedia indie, y ya no volvió a hacer acción. Todo eso compaginándolo con su carrera como “Gangsta Rapper”. Una credibilidad terrible, tiene Ice Cube. Además, para esta película luce especialmente estilizado, pues siendo un actor gordo y rechoncho, se preparó físicamente para esta película, por lo que tiene los brazos notoriamente musculados… pero es barriguilla no fue capaz de quitársela. En cualquier caso, su presencia, su carisma y su frases sentenciosas y chanantes son lo mejor de una película que es verla para creerla.
El guion es la cosa más espantosa que se puede echar uno a la cara, plagado de momentos de vergüenza ajena, y los efectos especiales generados por ordenador a veces cantan más que un tenor, pero al final, tanto dinamismo y un pequeño sobre exceso de ritmo convierten a “XXX 2: Estado de Emergencia” en un entretenimiento de menos de 90 minutos que vemos, nos echamos unas risas –involuntarias- y nos vamos a masturbarnos pensando en otra película
Lo curioso es que en la preproducción se tuvo que elegir entre dos guiones existentes y el que finalmente quedó fue el escrito por Simon Kinberg. El otro, que contaba una cosa totalmente distinta, se quedó en algún cajón de los estudios con la idea de ser rodado como otra secuela o algo por el estilo. El caso es que no pudo ser, porque en su afán de encontrar el éxito con esta secuela, y encontrar sustitutos para el director Rob Cohen y Vin Diesel, que no pudieron hacer una segunda parte de “XXX” porque estaban rodando otras cosas, contrataron a Lee Tamahori, que venía de hacer cine de arte y ensayo en su tierra (“Guerreros de antaño”) – es Neo Zelandés-  y de rodar la última película de James Bond hasta la fecha, “Muere otro día” y a Ice Cube, y esto resultó dañino para el estudio que se gastó 87 millones de dólares en la película, para recaudar solo 70 en todo el mundo. Un fracaso de los de verdad, de los de desmoronarse. Aquí en España más o menos lo mismo, y si la primera entrega de la franquicia obtuvo 1.600.000 espectadores, esta secuela no llegaría a 500.000. Normal, la película es una patochada ridícula. De hecho, la crítica se cebó con la estupidez de la película, y sobre la obesidad de Ice Cube. Que hijos de puta…
No obstante, desde 2014 se viene hablando de una nueva secuela, esta vez recuperando a Vin Diesel en un proyecto que aún no ha visto luz y que se titularía “XXX 3: The Return of  Xander Cage”, cosa que dotaría a la franquicia de mayor absurdismo si tenemos en cuenta que en “XXX 2: Estado de Emergencia” se deja bien claro que el anterior agente Triple X ha muerto.
Por otro lado, para ir acabando con la reseña y con el festival de absurdidades, decir que la película en los USA de estrenó con el título de “XXX 2: The Next Level” mientras que fuera de estos, y excepto en Canadá, la película se estrenó con el título de “XXX 2: State of the Union”. ¿Qué por qué? Ni zorra idea.
Junto a Ice Cube y a Samuel L. Jackson, la película cuenta con las absurdas presencias de Willem Dafoe , el rapero Xzibit y Peter Strauss como el presidente de los Estados Unidos.

sábado, 18 de octubre de 2025

TODOS LOS PEDERASTAS SON CALVOS / THE FLORIDA PROJECT VS. THE CONTAINMENT

Arranquemos esta turra tecleada con Sean Baker, el gran triunfador en los Oscars 2025 gracias a una película -"Anora"- que, francamente, no pude soportar entera. Además de larga como el demonio, era caótica en su proceder, enervante y agobiante. Así que la quité. ¿Algo personal contra su director? ¡¡Ni lo más mínimo!! Baker me cae bien. O me caía bien. A pesar de su indiscutible preferencia por dramas de corte neorrealista, resulta que el tipo es un fanático del cine de género, y el "exploitation" en particular. Yo esas cosas las respeto. Lástima que su obra y yo no congeniemos. Previamente lo había intentado con la primera, esa de los travelos deslenguados. Me aburrió. Claro, cuando llegó la oportunidad de ver otra, "Red Rocket", daba pereza. Al final, pasado un tiempo prudente, la vi y, oh "surprise", me gustó. Sin embargo, a esta siguió el mentado varapalo de "Anora", por lo que.... ¿cómo concluiría el culebrón? Pos fatal, porque la última de Sean Baker que me metí entre pecho y espalda fue "The Florida Project" y... y...
No la terminé. Me fue imposible. Pero hay un por qué. Resulta que al Señor Baker le mola eso de retratar a la "white trash", al populacho. Y puede que caiga en estereotipos o no, pero siempre los pinta como gente de buen corazón y mejores intenciones, aunque tosca, mal hablada, barriobajera, lógicamente inducida por el instinto de supervivencia y, sí, chillona y escandalosa. Vale, tal vez esa clase de gentuza en los USA todavía conserve alguna cualidad que los haga merecedores de tanto interés por el cine pretendidamente preocupado y focalizado en el espectro social de las cosas... pero es que, la "white trash" de mi tierra, de mi día a día, no la soporto. La detesto. La aborrezco. Mi condición miserable me ha obligado a compartir espacio vital con ella. Y lo acepto, y me jorobo. Mea culpa. PERO eso no significa que, cuando me meto a ver una película con un saludable fin escapista, me los tenga que encontrar OTRA VEZ, de morros, y esté obligado durante 120 minutos a sufrirlos en una pantalla, una en la que, además, el cineasta hipócrita de turno (quien, seguramente, tendrá una vida lujosa totalmente ajena al rebaño más elemental. Y si en algún momento compartió existencia con aquel, forma ya parte del pasado, antes del éxito, ergo, ahora lo mira condicionado por cierta nostalgia, cierto romanticismo, ese que a todo le aplica una equivocada pátina de positividad) realza aquellas características de sus maneras y carácter que a mí me provocan arcadas. Básicamente, la vulgaridad y la tendencia al griterío desaforado.
Si a ello sumamos que en "The Florida Project" Baker no solo retrata a este personal, sino que centra sus atenciones especialmente en la parte infante del gremio, los putos críos, pues entonces, amic meu, apaga y vámonos. Detesto a los niños. Pero si son de "esos", todavía los detesto más. Sean Baker pretende que sus arrebatos de mala educación y gamberradas nos resulten entrañables, graciosos/as, pero en mi caso… bueno, gustosamente le soltaría un guantazo a cada uno de ellos.
Cuando vi clara y diáfanamente el percal de lo que me esperaba si no le daba al "stop", me abalancé sobre el respectivo “parato” y detuve la tortura que ya llevaba aguantando cerca de 45 eternos minutos. ¡¡Eh!! ¡¡lo intenté!! Nadie puede negármelo. Pero, simplemente, no. No es mi rollo. Para ver eso, asomo por el balcón y listos.
Dado el paso, decidí hurgar entre mi pelicuteca reciente en busca de otra cosa para enchufarme. Algo que, obvio, se situara en el reverso de "The Florida Project". Y lo encontré. Una de terror con pinta de mojoncillo cuya descarga había olvidado por completo. ¡Ideal! Es justo lo que necesito, cine de género, sustos baratos, adolescentes idiotas y estereotipados, pero a la manera de un tebeo malo, en ningún momento con pretensiones de verosimilitud (verosimili-TURD), etc. Incluso, aunque fuese todo lo mala que pintaba, igual hasta me gustaría, porque es que iba a pillarla con ganas, el cuerpo me lo pedía urgentemente.
Al final "The Containment", que así se llamaba, no me gustó demasiado. Era previsible (el resultado y ella misma). Pero al menos, la terminé. E incluso saqué algunas cosas en positivo. Me moló su mensaje anticristiano, que no esperaba para nada. El final "shock", seguido de un refinal totalmente incomprensible. Y ciertos momentos de comedia involuntaria, que siempre reconfortan. Estoy hablando de la enésima variación de "El Exorcista", exóticamente confeccionada por mexicanos a pachas con yankis. No, no la vería otra vez.... pero en este combate entre una de terror malucha y un drama neorrealista con pedigrí, está claro quien se alzó con la victoria.
Eso sí, curiosamente ambas gastaban UN aspecto común. Incluyen senda escena en la que un pederasta intenta propasarse y recibe su merecido. En "The Florida Project" es Willem Dafoe quien le increpa. En "The Containment" es la misma presencia diabólica, cosa que me desconcertó. A un ente surgido del averno deberían molarle los pederastas, digo yo. Representan el mal en su estado más puro, la corrupción despiadada de la inocencia. Así pues, que se tome mal la insistencia de un folla-críos por saborear el cuerpo de la menor que ocupa, no me cuadra. En fin, paparruchas. La cuestión acá, lo realmente gracioso, es que en las dos películas el pederasta luce muy parecido: mediana edad, algo contra-hecho, un poco de sobrepeso y... ¡¡totalmente calvo!!.

viernes, 13 de mayo de 2016

AMERICAN PSYCHO

Aunque cualquiera que me encuentre en el transporte público puede verme siempre con un libro en la mano, en realidad no soy un gran lector. Leo única y exclusivamente sobre cine, alguna que otra biografía, y algo sobre música, pero lo cierto es que en mi vida habré empezado con 15 novelas y no he acabado más que dos, como mucho. Una de esas novelas que acabé, y que me fascinó –porque me pilló, además, a una edad idónea para disfrutar de lo que nos cuenta-  fue “American Psycho” del escritor , digamos, sensacionalista Brett Easton Ellis. Cuenta las aventuras de un yuppie muy pijo que en sus ratos libres es asesino en serie. Entonces, en el libro, si una mitad del mismo estaba dedicada a la vida y los excesos del yuppie adinerado –esas descripciones eternas- la otra mitad estaba dedicada a contarnos, con pelos y señales, sus sanguinarios asesinatos. La cosa está en que las descripciones de esto eran tan terriblemente buenas y gráficas que, por un lado, llegaban a sobrecoger al lector, a la vez que íbamos diseñando en nuestra cabeza las imágenes de lo que leíamos.
Con la novela llegó la controversia, y con la controversia, la adaptación cinematografíca.
Lo cierto es que no es nada fácil adaptar al cine una novela como “American Psycho”, y tachenme de machista si quieren, pero que de ello se encargue una mujer – Mary Harron, ex colaboradora de "Punk Magazine" y que ya debutó unos años antes con  “Yo disparé a Andy Warhol”, que le pegaba más, porque la cinta giraba en torno a una zumbada que rondaba el ambiente del pope de la cultura pop – lo único que se consigue es una adaptación muy light, porque ella no va a filmar como el loco de Patrick Bateman destroza la vagina a una prostituta con una percha y unos alicates, quizás solo por cierta sensibilidad femenina, o porque se trata de un material aberrante, y menos de manera tan gráfica como lo describía Ellis en su libro.
Además, Mary Harron, tuvo la poca fortuna de decir, que esquivando todo el grafismo de la novela, conseguía darle a la historia buena reputación, cosa que el libro no tenía. Mis cojones. Te cargaste la historia en realidad, Mary, destruiste la esencia de la misma.
Pero, por otro lado,  no es justo comparar una película con el libro que adapta, ni juzgar una película por los prejuicios que podamos tener ante la bocazas de su directora.
Durante años, yo tenía esto en la cabeza; “American Psycho” es una película que está muy bien, muy entretenida, pero que no es lo que podía haber sido por que se suaviza toda la parte de los asesinatos. De hecho siempre he fantaseado con una adaptación de “American Psycho” realizada por un William Lustig de los buenos tiempos, o en su defecto, por cualquier manazas de la serie B, seguro que se acercaba más a lo que tenía en mi mente, que lo que vino a realizar esta señora con su discurso tan estilizado.
Así que, tras años sin verla, más sabio porque soy más mayor, aparco los prejuicios y  decido verla de nuevo. Mi opinión no difiere mucho, la verdad.
Si que es cierto que, teniendo en cuenta lo mal que envejecen las películas de finales de los 90 y principios de 2000, “American Psycho” mantiene el tipo más que bien. Digamos que el paso del tiempo la ha mejorado. Y es que es una buena película, si me apuran, es una buena adaptación, y aún con lo light que es –no deja de ser una adaptación mainstream para la platea estándar, que si la considera una película turbadora- tiene momentos como el del asesinato a Paul Allen, mediante hacha y con impermeable, que impactan. Momentos como el de la sierra mecánica, con Patrick Bateman corriendo detrás de la prostituta, que abruman. Pero, lo mejor que ocurre en esta película, es cuando no matan a nadie. Es decir, todo lo referente al modo de vida de los Yuppies, su envidia mutua, su rollito con las tarjetas de visita… eso es todo realmente bueno. Lo que en definitiva,  nos lleva a la opinión que tenía yo desde un principio; que es una buena película, pero tratándose de “American Psycho”, independientemente de lo que aparezca en la novela  o no, e independiente de que me puedan gustar más o menos las escenas de asesinato que rodó Harron, lo cierto es que hubiera mejorado todo con unas gotitas más de sordidez, un poco más de chicha. El personaje de Patrick Bateman, cae como el culo, pero no aterra, y lo que pedía, es aterrar al espectador. Con todo, se trata de una buena muestra de cine de la década de 2000, década no muy buena, ya vista en la distancia, para los horrores mainstream.
Huelga decir que sus actores, Christian Bale, Willem Dafoe, Jared Leto, Cloe Sevigny, Reese Witherspool, están todos cojonudos.