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sábado, 28 de febrero de 2026

SE BUSCA VIVO O MUERTO

Cuando Rutger Hauer comenzó sus andares por el cine Hollywoodiense le tocó lo que a muchos de su ralea -por extranjero-, ser la comparsa del prota o encarnar al villano, algo que hizo, y muy bien, en la -según recuerdo- estimable "Los Halcones de la Noche", donde ejercía de un terrorista mega-malo perseguido por Stallone. Bien, para cuando llegó "Se busca vivo o muerto", es decir 1986/7, ya se había ganado los honores de dar vida al héroe (irónicamente, justo tras encarnar a lo opuesto en la exitosa "Carretera al infierno"), uno que, graciosa coincidencia, sale a la caza de otro terrorista mega-malo, en este caso interpretado por Gene Simmons durante su periplo peliculero. Para más señas, es un terrorista árabe que se dedica a meter bombas allá donde pueda exterminar al mayor número posible de felices, ingenuas y limpias familias yankis. Como un cine mismo, donde se proyecta nada menos que "Rambo", idea esta bastante coherente y no exenta de su mala leche extra. Cabe decir que, como ya suele ser habitual, el vestíbulo viene plagado de posters de películas reconocibles pertenecientes al catálogo de la misma compañía productora y/o distribuidora, pal caso "New World Pictures", así localizamos "Suburbia", "Torment", "Def Con 4" y una que se me escapa. ¡Chispeante! (tanto como que, por una obvia cuestión de copyright, no haya ni una sola imagen de la misma "Rambo", cosa que sería bien lógica dado que es lo que se proyecta en ese momento). "Se busca vivo o muerto" no tardó nada en provocar toda suerte de mosqueos por su supuesta naturaleza racista / anti-árabe. No hay ni uno limpio, todos malos, incluido el vendedor de Falafels. Por aquella misma época se estrenó otra película de parecida naturaleza, "Muerte antes que deshonor", acusada de lo mismo. La guasa es que también acarreaba el sello "New World Pictures", lo que provocó que años después ambas salieran juntas en dvd, rollo sesión doble de cine xenófobo. En cualquier caso, la presencia de Rutger Hauer le viene que ni pintado a la cuestión ya que luce más ario imposible. No obstante, debemos recordar la carrera previa del muchacho en películas de ese maravilloso loco llamado Paul Verhoeven. Dicho de otro modo, Hauer venía de interpretar de verdad, no era un armario de mandíbula cuadrada puesto ahí para sujetar armas en un cartel, tenía talento, sabía desenvolverse en el drama, por ese motivo en "Se busca vivo o muerto", aún dando vida a un tipo duro cuando debe serlo, capaz de decantarse por el vestuario y pistolaco más "cool", también demuestra sus flaquezas y, ¡oh, novedad!, llora al presenciar el fallecimiento de la parienta en manos de los malvados terroristas. Ello nos conduce hasta un final tirando a ambiguo -no creo que esto pueda considerarse espoiler-, donde, sí, el villano muere espectacularmente, pero al hacerlo, en el fondo está ganando (un poco a la manera del "John Doe" de "Seven"... no entraré en detalles, toca verla o hacer memoria) y Rutger Hauer termina sentado al borde de un río, destrozado emocionalmente. Así pues, la gran novedad aquí es que, dando al espectador el chute de adrenalina y consiguiente catarsis, en realidad "Se busca vivo o muerto" gasta un desenlace tirando a triste. Curiosísimo.
Dudo que sea mérito del director, Gary Sherman, no porque careciese de talento, ni mucho menos, sino por su condición de artesano en el sentido más elevado y digno del término, como demuestran, con mejor o peor fortuna, algunas de sus películas previas y posteriores: "Subhumanos", "Muertos y Enterrados", "La jauría del vicio" o "Poltergeist 3".
Tal vez sea cosa del guion, firmado a tres manos entre Sherman, Michael Patrick Goodman, sin nada destacable, y Brian Taggert, quien anduvo liado en los libretos para "De origen desconocido" y, más llamativo, algunos capítulos de la serie "V".
Junto a Hauer y un Gene Simmons bastante convincente, localizamos un puñado de esos rostros segundones típicos de la época siempre tan gustosos, Robert Guillaume, Hugh Gillin, Jerry Hardin, Robert Harper (el "Charlie Gereson" de "Creepshow" o, dicho de otro modo, el estudiante devorado por "Fluffy" en "La Caja") y Ted White, el "Jason" del cuarto "Viernes 13".
Tal vez le falte un poquito más de acción a este "Se busca vivo o muerto", pero termina cumpliendo decentemente con su naturaleza de producto palomitero.

martes, 18 de marzo de 2008

7EVENTY 5IVE

Los 90 no fueron una década demasiado buena para el cine de terror, y todo gracias a "Scream", un film que, más allá de su calidad, estandarizó el horror hasta límites insospechados, dejándolo huérfano de fuerza, agresividad, carácter.... sexo y sangre. En realidad la culpa la tuvo más el guionista, Kevin Williamson, hoy justamente olvidado, que el director, Wes Craven. Aún ahora, y después de haber recuperado elementos como el miedo (gracias a "The Ring", algunos momentos de la filmografía de M. Night Shyamalan o cosas como "White Noise" y "Session 9"), el gore (guste o no, se lo debemos a "Hostel", gracias a ella actualmente, y sobre todo en el mercado indie, se alcanzan cotas brutales del calibre de "Carver") y, tímidamente, algo más de sexo (mmmmh, ¿"Hostel 2"?), seguimos sufriendo los coletazos de "Scream", sobre todo en el género del slasher.
"7eventy 5ive" es una peli que de entrada parece más deudora de la escuela "Seven" (¿será por el título?), solo que sustituyendo a Morgan Freeman por Rutger Hauer. Pero no, pronto muy pronto nos vemos inmersos en el terreno del cine de acuchillamientos... y por desgracia, del modo más plano y carente de imaginación posible (es decir, siguiendo a rajatabla las enseñanzas de Kevin Williamson... solo que con un poquito más de sangre y tetas, aunque estéticamente, en su forma, la peli es clavada a "Scream"... incluído poster promocional).
Y es una pena, porque la escena que abre el film promete: Un grupo de niños juegan a hacer llamadas inoportunas marcando números al azar. En eso que llaman a alguien que no deben. Pues imagínate lo que a algunos les molesta que suene el teléfono cuando no toca, que unas horas después se presenta en casa un tipo super-mazas armado con un hacha y extermina a los padres y sus invitados, dejando a la mitad de los críos traumatizados. Diez años después, los menos afectados por el suceso siguen con la bromita telefónica, lo que hará que cierta presencia irritable reaparezca y la emprenda a hachazos en plena party.
La verdad es que narrativamente, y a pesar de lo lineal de la historia, hay momentos que te pierdes un poco, sobre todo en lo referente a personajes... aunque, desde luego, más perdido va Rutger Hauer, que con cara de resignación, se pasa un 25% de la peli investigando los crímenes para desaparecer, y no volver a hacer acto de presencia hasta el final.
De por medio, lo dicho, muchísima rutina, un desenlace especialmente parecido a "Scream" y, eso si, una idea rompedora: El gordito simpático logra acostarse con una tia buenorra, y sin hacer demasiados esfuerzos. ¡Ya era hora!.
Al menos se puede ver...

martes, 6 de abril de 2010

PELIGROSAMENTE UNIDOS

A inicios de los 90 Rutger Hauer se adentraba cada vez más en el terreno del cine pensado exclusivamente para el vídeo-club, y "Peligrosamente unidos" fue una de sus últimas apariciones protagoniles en un film netamente "mainstream" (sin contar colaboraciones especiales y demás, como las que se marca en "Batman Begins" o "Sin City"). La recordaba como un simpático thriller de usar y tirar, por eso el otro día aproveché la oportunidad que se me brindaba para repasarla... y sí, mi memoria no me fallaba.
Lo que en el "Perseguido" -con Arnold Schwarzenegger- era una idea más, aquí es básicamente el eje central de la historia: Collares explosivos. Un especialista en electrónica es engañado para participar en un robo de joyas y luego traicionado. Termina encerrado en una cárcel ultra-moderna en la que no hay guardias, ni rejas, ni ná... solo unos collares que, si su portador intenta escapar de los límites del recinto, estallarán... salvo si se dan una serie de circunstancias que no me apetece explicar. El caso es que se dan, y el amigo Rutger huye, con todo lo que conlleva.
"Peligrosamente unidos" es puro entretenimiento, evasión al máximo grado, todo orquestrado con sabiduría y sin estridencias por un artesano con pedigree, Lewis Teague, director de "La bestia bajo el asfalto", "La joya del Nilo", "Cujo" o "Los ojos del gato", entre otras. A un fondón Hauer le acompañan actores muy del momento como Mimi Rogers, Joan Chen, James Remar y el carismático secundario Stephen Tobolowsky. La peli tiene sus dosis de humor, de acción, de intriga y unas gotas de gore ante los efectos de los collares explosivos. Eso si, es mucho más gozable la parte de la prisión (nota alta para la resolución del enfrentamiento entre Hauer y el abusón de turno) que la escapada en sí, algo larga y repetitiva.
Pero vamos, minucias, si lo que buscas es pasar un buen rato sin complicaciones, dale al "Play".

domingo, 28 de julio de 2013

SANGRE DE HÉROES

En un futuro indeterminado, aunque claramente post-apocalíptico, existe un juego que es así como el rugby pero a lo bestia, donde la peña se ahostia hasta partirse la crisma con el único fin de clavar una calavera de perro en un palo. Los piraos que se dedican a ello se hacen llamar "Juggers". La prota de nuestra historia es una muchacha ambiciosa que quiere formar parte de un equipo de estos que va de pueblo en pueblo machacándose, curándose las heridas y ganándose las garrofas. Pero existen dos categorías, los que luchan en plan cutre en la desértica superficie y la liga oficial, que es "todo lujo" y se celebra bajo tierra, en lo que llaman "la ciudad roja". Resulta que el capitán de nuestra heroica panda es un ex-jugador profesional al que echaron por tirarse a la pava incorrecta... pero ahora quiere recuperar la gloria perdida, por lo que arrastra a sus muchachos hasta la civilización subterránea y desafía al equipo local. Las hostias serán como panes y correrá la sangre... la sangre de héroes, que es más o menos como originalmente se conoce a esta peli en algunos países de habla inglesa, "The blood of heroes", aunque en otros fue bautizada como "Salute of the Juggers".
Se trata de una co-producción entre Estados Unidos y Australia del año 1989 escrita y dirigida por un nombre de cierto peso, David Webb Peoples. Y si digo lo de "nombre de cierto peso" no me refiero a sus tareas como director, ya que "Sangre de héroes" es su única aportación (si no contamos un corto documental previo), en realidad todo el prestigio que Peoples arrastra se debe a su faceta como guionista. Ahí van algunos de los libretos que ha tecleado: "Blade Runner", "Lady Halcón", "Leviathan, el demonio del abismo", "Sin Perdón", "Soldier" y "Doce Monos". Caziná. ¿Que por qué no volvió a dirigir nunca más?, pues no lo sé a ciencia cierta, pero podría ser que "Sangre de héroes" no fuera una experiencia que se saldara con éxito. A España llegó directamente en vídeo y tampoco podemos decir que haya hecho mucho ruido, algo desconcertante si tenemos en cuenta que, sin ser nada desorbitante, sí hay cierta guita de por medio y que el reparto es lo suficientemente sólido, basta un repasico para darse cuenta de ello: el eterno Rutger Hauer, Joan Chen (entonces bastante de moda por su intervención en la serie de David Lynch "Twin Peaks"), Vincent D´Onofrio (que para la ocasión añade un Phillip a su nombre), el simpático Delroy Lindo (al que tengo en gran estima desde que interpretara al excéntrico inventor del rayo perforador en la reivindicable "El Núcleo") y en un escueto papel, Richard Norton, "actionjero" de serie B con un impresionante y admirable curriculum (ha compartido pantalla con Jackie Chan, Chuck Norris, Michael Dudikoff y tropecientos más). Sin salirnos de esos parámetros, y ya rizando el rizo del friquismo, en tareas de "coordinación de dobles" localizamos a Guy Norris, veterano en estas lides, director él mismo de algunas muestras de "actioners" de segunda fila (con Richard Norton en algunos de ellos) y que, a pesar de las apariencias, no tiene ninguna relación familiar con... bueno, ya sabes.
"Sangre de héroes" es un entretenimiento del todo correcto ideal para una tarde de Domingo, que es justamente cuando yo la he consumido. En sus escasos 90 minutos de duración no encontrarás nada especialmente genial, ni original, ni chocante (salvo las hostias que se meten unos a otros, aunque a un nivel muy standard de truculencia), pero tampoco nada ofensivo en un sentido básicamente negativo (porque a veces, amiguito, lo ofensivo también puede ser bueno!), está bien hecha toda ella, en general y, como decimos en mi pueblo, pasas el ratico.
Pues ni tan mal, ¿no?.

PD: Nótese que el poster aquí empleado lo firma el gran gran E.Sciotti.

jueves, 5 de mayo de 2011

FURIA CIEGA



Está claro que la intención de esta peli era crear una nueva franquicia. Concho, si hasta el nombre del prota aparecía en los carteles. Sin embargo, deduzco que la cosa no fue demasiado bien en taquilla y el plan se truncó. Y es una auténtica lástima... no porque hubiera molado ver una ristra de continuaciones, sino porque "Furia Ciega" merecía mucha más suerte.
El Sr.Parker se encuentra en plena guerra del Vietnam. Una explosión cercana le deja ciego. Vaga por la selva y cae en manos de unos indígenas que le salvan y, con el tiempo, deciden enseñarle a ser un as con el sable, o la espada o lo que sea. Es ciego, sí, pero domina el arma que te cagas y, sobre todo, tiene un oído fino fino. Pasan veinte años y vuelve a los USA a reencontrarse con un viejo amigo del ejército. Pero este está pasándolo putas por culpa de una serie de mafiosos sin escrúpulos que matan a su mujer y pretenden secuestrar a su hijo. Suerte que el amigo Nick decide echar un cable. Si te suena es porque la historia, o la idea, están inspiradas en el personaje de Zatoichi, el espadachín ciego de la cultura nipona.
Esta peli la vi hace años y me pareció de lo más simpática y entretenida. Ayer repetí, y sigo pensando lo mismo. Rutger Hauer está perfecto en el papel, y le rodean actores tan potables como Terry O´Quinn (o Terrance O´Quinn!!), Randall "Tex" Cobb (en su eterno rol de matón), Meg Foster y una aparición estelar, muy adecuada, para el bueno de Sho Kosugi, interpretando a un frío asesino, el único capaz de combatir con Parker y durar más de un minuto. El enfoque de la peli tira más hacia un tono razonablemente "amable" y humorístico (¡hay niño!, pero tampoco es demasiado repelente y los toques cómicos no son muchos y sí acertados), aunque tampoco escasea la violencia. Hubiera molado algo más de sangre, dando el juego que da la trama, pero bueno, tampoco me quejo.
Resulta del todo curioso descubrir que uno de los productores es el actor Tim Matheson. La dirección corre a cargo de Phillip Noyce, no precisamente un don nadie, en su filmografía encontramos títulos bien conocidos como "Calma Total", "Juego de patriotas", "Peligro inminente", "El Santo" (versión de 1997), "El coleccionista de huesos", "El americano impasible" o la reciente "Salt".
En definitiva, un producto ameno y buenrollero que pasa en un pis pas. Super-recomendable.

PD: Junto a la carátula del VHS que poseo, os dejo la otra, que aunque igual es más cómica de lo que la peli al final resulta, está muy muy guapa.

miércoles, 10 de julio de 2013

LA JAURIA DEL VICIO

Auténtico clásico menor del cine ochentero, "La jauría del vicio", o "Vice Squad" para el estreno en su país de origen, es una de aquellas películas puramente "exploitation" que nacen con espíritu provocador y polémico... pero que, pasados 30 años, se muestran lógicamente inofensivas y desgastadas. En 1982 era una auténtica "película dura", como "Escoria", de aquellas que temías visionar para no acabar sintiéndote sucio. Su temática, basada en el ingrato trabajo del escuadrón anti-vicio de la policía de Los Ángeles, su ambientación "lumpen", con proxenetas, prostitutas, bandas e incluso temibles gays, las secuencias de servicios carnales en las que se muestran ciertas desviaciones y sus diálogos forzadamente escabrosos repletos de tacos y referencias sexuales, hacían de "La jauría del vicio" un fruto prohibido que agarrar con pinzas cuando ibas al vídeo-club. Pero, como digo, el paso del tiempo es implacable.
Ramrod es un chuloputas de lo más joputo y psicótico. Acosa a sus chavalas y les mete palizas. Un día, se pasa con una de ellas y se la carga. La policía, hasta las pellas del cabrón en cuestión, chantajea a una prostituta de noche/madre modelo de día para que le seduzca y, así, poder cazarlo. Todo parece ir bien hasta que, mientras es llevado a comisaría, Ramrod se escapa y planea una terrible venganza contra la prosti que ayudó a tenderle la trampa.
A pesar de disponer de un florido reparto de caras más o menos conocidas (algunos policías secundarios, el chófer del abuelo aficionado a la necrofilia high-class...), el que destaca por encima de todos es el de Wings Hauser. El amigo Wings venía de la televisión y debutaba aquí en la gran pantalla dando vida a un asesino realmente terrorífico y amenazador, te crees que es capaz de cualquier barbaridad. Gracias a su labor, Hauser logró ser el prota absoluto de su siguiente film, donde esta vez era él el que cazaba a un psicópata, "Stoney, el frío". A día de hoy se sigue considerando su actuación en "La jauría del vicio" como lo mejor que ha hecho. Y no es para menos. Resulta tan odioso como carismático. Por lo demás, pues una peli correctilla, para ver una vez y olvidar con facilidad. Como decía al principio de esta innecesaria reseña, ha envejecido un poco mal, y toda la parte pretendidamente sórdida se queda algo floja. Destaco en ese sentido a los gays de rollo "leather", a los que les encanta posar en plan estatuas en la puerta de su club predilecto, ahí luciendo músculo, cadenas y bigotes. Todos iguales. Tampoco resulta fácilmente desdeñable la secuencia en la que Hauser se cuela en casa de otro proxeneta, este negro, gordo y, me parece, también gay, y decide castrarle off-camera por considerar que es demasiado blando con sus chicas y no tiene "lo que hay que tener". No desmerece el personaje de la prostituta protagonista (que, recuerden, de día ejerce como respetable mamá soltera) quien, para resultar más "agradable" a la vista del ingenuo espectador, es la que se acuesta con los fetichistas de buen corazón o los inválidos. Que maja ella.
El director, Gary Sherman, tiene un curriculum bastante simpático en el que destacan dos de terror, la fallida (pero interesante) "Sub-humanos" y la reputadísima "Muertos y enterrados". Le siguen el thriller de acción "Se busca vivo o muerto" (aquel que enfrentaba a Rutger Hauer con Gene Simmons) o el tercer y olvidable "Poltergeist". Uno de los guionistas no es otro que Robert Vincent O´Neill, especialmente conocido por ser el director de los dos primeros films de la saga "Angel" (viendo las tramas de estos y la del film que nos ocupa, es evidente lo mucho que a O´Neill le tiraba eso del "puta de noche/chica ejemplar de día", ¡¡viciosillo!!) y que lleva el "exploitation" en sus venas, ya sea dirigiendo (también son suyas las fábulas de terror "The psycho lover" o "Blood Mania") como guionizando (el chungo-exploit de "King Kong", "The mighty Gorga", la simpática "Cavernas fantasmas", el tercer "Angel" o, fíjate tu, la antes mentada "Stoney, el frío"), un auténtico jefe. Le ayuda en las letras, y produce, Sandy Howard, a quien debemos films como "Un hombre llamado caballo" -y secuelas-, "La lluvia del diablo", "Embryo", "Meteoro", los dos primeros "Angel", las mentadas "Cavernas fantasmas" y "Stoney, el frio" y un especie de "exploitation" del "exploitation" con "Hollywood Vice Squad", semi-secuela de la reseñada y remake no reconocido de "Hardcore, mundo oculto" dirigido nada menos que por la siempre oportunista Penelope Spheeris. ¡Marcianada!.
Resumiendo: "La jauría del vicio" es pasable, se ve, se disfruta comedidamente y mañana será otro día.

viernes, 8 de abril de 2011

HOBO WITH A SHOTGUN

Los habituales lectores de "Aquí Vale Todo" sabrán de la manía que le tengo a toda esta moda del llamado "grindhouse", a todas estas películas que, se supone, reivindican un tipo de cine, y un modo de hacerlo, distinto, más crudo y feísta. Más "de los 70" (aunque muchos de ellos se queden en los 80). Ninguna otra tendencia me saca tanto de quicio como la de "ensuciar" artificialmente el celuloide, o los posters. Claro, "Hobo with a shotgun" es pura consecuencia de aquello. Ayer la vi, intentando no dejarme influir por la aversión natural que le tengo a toda esta mierda. ¿Lo conseguí?, no se lo puedo garantizar, así que, en función de eso, tómense esta reseña como más les convenga.
Si algo bueno tenía la peli de Tarantino/Rodriguez, "Grindhouse" claro, eran los falsos trailers. Tan bien funcionaron, que el dúo organizó un concurso en el que podías currarte el tuyo y mandarlo. Bien, los ganadores fueron los autores de "Hobo with a shotgun". Que se convirtiera en largometraje era una cuestión de tiempo.
Naturalmente, en la versión extendida el prota tenía que ser alguien con cierto peso, y dicha responsabilidad cayó en las espaldas de Rutger Hauer, que sale bastante bien parado de la empresa.La historia no tiene truco, un vagabundo llega hasta una ciudad donde el crimen campa a sus anchas. Después de presenciar varios asesinatos y tal, le toca a él recibir las humillaciones. En eso que un día el hombre encuentra una escopeta en una tienda de segunda mano, se la compra y se convierte en un justiciero con todas las de la ley.
Bien, "Hobo with a shotgun" se parece mucho, demasiado, a una película de la Troma. A una de estas de la última época, donde el exceso por el exceso es lo que predomina, donde el gore es tan burro, y lo políticamente incorrecto tan exagerado, que ambos se vuelven inofensivos y estúpidos. Honestamente, de "Hobo..." esperaba un film genuinamente crudo y sangriento, feo y valiente, más teniendo en la dirección a un novato jovenzuelo cargado de entusiasmo. Y lo que me encontré fue un chiste bastante malo rodado en vídeo y haciendo gala de una estética feísima -en el mal sentido- y muy muy cutre (las iluminaciones de colores primarios son un esforzado intento de estilizar la peli, de darle un look de comic, irreal, pero a mi me resultaban genuinamente molestas y nada atractivas... quizás porque es un recurso muy propio del que graba en vídeo y pretende disimularlo). Pero vamos, lo que más me molestó de "Hobo...", y la mayor decepción, fue su ausencia real y genuina de elementos transgresores y ofensivos. Como "Machete", mismamente. Hipocresía pura. Aquí no hay ni gota de sexo y como digo, todos los elementos "shock" están taaaaan estirados, tan retorcidos, que ni ofenden, ni molestan, ni impactan, ni crean sensación alguna más allá de la risa tonta. Solo con deciros que en una secuencia aparecen asomando por una puerta dos tentáculos de pulpo gigante, tal como si los malos lo tuvieran ahí encerrado con fines perniciosos, os lo digo todo.
Por mucho que pretendan imitarlo, está claro que el cine de los 70 y 80, su actitud y su espíritu, murieron hace ya mucho tiempo.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

DRÁCULA 3D DE DARIO ARGENTO

Fui a ver "El fantasma de la ópera" de Dario Argento en su pase por el Festival de Sitges del respectivo año. En plena proyección, y a pesar del supuesto tono trágico de la peli, el público comenzó a descojonarse ante lo ridículo de todo ello. Yo, que había crecido siendo fan del italiano, adorando "Tenebre", "Suspiria" o "Phenomena", no podía creer semejante falta de respeto. Sin embargo, a medida que el film avanzaba, tuve que rendirme a la evidencia: Sí, aquel "Fantasma de la ópera" era patético y risible... así que yo también me subí al carro del cachondeo reinante. Fue la primera señal de que Dario Argento estaba perdiendo su "touch". Y de ahí en adelante, todo fue cuesta abajo. Que sí, que aún tuvo tiempo de producir alguna cosa potable, como "Insomnio", su aportación a la serie "Masters of Horror" e incluso la incomprensiblemente denostada "Giallo", pero en general estaba claro que los mejores tiempos de Argento habían llegado a su fin. El día que se anunció que iba a dirigir una nueva adaptación del clásico de Bram Stoker, en 3D y producido por Enrique Cerezo, todos comenzamos a temblar. Y con razón.
No teníamos muy claro qué iba a pasar con tan absurdo proyecto una vez se terminara. Todos dábamos por sentado su pase por algún festival y, con suerte, una edición exclusiva en DVD, igual que le había pasado a otro de los Argentos recientes y más o menos soportables, "La madre de las lágrimas". Pero cual fue mi sorpresa al enterarme de que se estrenaba el Viernes pasado, y en uno de los cines punteros de Barcelona. Eso sí, dentro de un horario algo restringido ya que únicamente la daban a las 20 horas y en 2D. Si la querías en 3D, tenías que esperar hasta las 22. No tuve la más mínima duda de que quería ir a verla (al pase de las 20 horas... no me interesaba TANTO como para perderme la cena). Era totalmente consciente de que sería algo parecido a un churrasco, sin embargo, lo especial de la ocasión bien merecía el sacrificio, ¿cuando podría volver a ver una peli de Dario Argento en un cine de estreno?, seguramente nunca mais. Era todo tan anacrónico que merecía vivirse. ¿Un film italo-español de terror de presupuesto limitado, dirigido por una vieja gloria del cine fantástico europeo, repleto de un erotismo y una truculencia honestos en los tiempos que corren en los que todo es tan aséptico, tan falsamente estilizado, y en el que las multinacionales y sus productos perfectamente fríos dominan el cotarro?. Vivirlo para creerlo. Además, sin contar lo visto en Sitges, hacía muchos años que no iba al pase de una peli de Argento en un cine normal. Las últimas que recordaba eran "Los ojos del diablo" en funciones de co-director junto a George A. Romero y sus dos "apadrinamientos" para Michele Soavi, "La secta" y "El engendro del diablo".
¿Y que tal la experiencia?, pues "bien". Cuando la he calificado de anacrónica, no iba desencaminado. El "Drácula" de Dario Argento se inicia muy dolorosamente, con un supuesto vuelo rasante por una aldea que es puro CGI de saldo. Podéis tomarlo como un aviso, porque todos los efectos informáticos que seguirán están a la misma altura, la del betún caducado. A su lado, lo que hace Asylum parece el puto "Avatar". Lo que sigue, está bastante mejor. Una escena erótica de esas tan almidonadas y torpes típicas del cineasta, en la que una TREMENDÍSIMA Miriam Giovanelli luce TREMENDÍSIMO palmito (y lo volverá a hacer más adelante). Primera sonrisa, ¡que gusto recuperar esa clase de material!. Pronto nos encontraremos con más efectos de ordenador patéticos (el auténtico talón de aquiles del film, atención al tren que reposa parado en la estación), actores tirando a limitados y una ambientación correcta aunque por los pelos de un calvo. Se nota que el dinero escasea desde los créditos iniciales.
La puesta en escena de Argento es muy teatral, largos planos paridos por una cámara bastante reposada, aspecto este incrementado ante la sensación de "cartón piedra" que gasta todo el pack, desde la iluminación hasta los efectos de sonido. Casi todos ellos suenan como si alguien pisara cáscara de huevo. O mejor, como si "Calamardo" estuviera dando tumbos por el plató durante el rodaje.

Claro, de entrada todo esto choca e invita al descojone. Lo que ocurre es que, una vez asumido, comienzas a meterte en la peli, un poquito, y terminas viéndola tranquilamente hasta que concluye. A ver, que es bastante pesadica, y más teniendo en cuenta que nos sabemos la puta historia de Drácula al dedillo (y dan igual los cambios aportados por Argento y su troupe, en esencia es lo mismo de siempre), pero en fin, que se puede ver como si fuera un telefilm de esos insulsos pero pasables. Ayudan un poco las tetas (las mentadas y las de Asia Argento), la epatante pero ridícula e innecesaria aparición de una mantis religiosa gigante (???????), el gore (no excesivo, pero bien presente), arrebatos nostálgicos (esos hachazos en primerísimo plano que nos recuerdan a "Tenebre"), la simpática y fantasmagórica banda sonora del inevitable Claudio Simonetti y, sobre todo, ese envejecido Rutger Hauer haciendo de un Van Helsing la mar de bruto, que extermina vampiros y lacayos con una rapidez, facilidad y contundencia que asusta. El actor holandés es sin duda lo mejor de este "Drácula" argentiano. 
Otro "clásico" que encontramos en el apartado técnico es Sergio Stivaletti, habitual chico de los efectos especiales que, supongo, se encarga aquí del poco látex que hay (porque si los de CGI son cosa suya, es pa darle de palos). Precisamente en una entrevista reciente, Stivaletti comentaba que el cine de Argento había perdido fuelle porque en realidad el director era ya un señor mayor cansado del terror y que se moría por rodar historias de amor. Bien, su "Drácula" es prueba de ello. El italiano intenta regodearse en todo el apartado romántico propio del libro de Bram Stoker, como hasta hoy han hecho casi todos los directores que lo han adaptado, pero claro, procede con ese sentido de lo romántico tan hortera, ñoño, acartonado y de "karaoke" que ya mostró en su temible "Fantasma de la ópera". Seamos prácticos, Dario Argento siempre fue un realizador eminentemente visual y en su cine los actores y los guiones no eran precisamente de lo mejor que uno podía encontrar. Claro, si le quitas los delirios estéticos, los colores chillones, la cámara circense y etc, ¿qué queda?... pues cosas como este "Drácula".
En fin, no sé muy bien qué decir. Si la miras con cariño, con afecto, pues tiene un pase y se deja ver, sobre todo si pones algo de paciencia por tu parte... pero por otro lado, no hay duda de que se trata de un producto terriblemente mediocre, cutre, pobre y almidonado. Duele pensar que tras el se encuentre el señor que hizo "Suspiria", "Inferno" o "El pájaro de las plumas de cristal".