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sábado, 28 de febrero de 2026

SE BUSCA VIVO O MUERTO

Cuando Rutger Hauer comenzó sus andares por el cine Hollywoodiense le tocó lo que a muchos de su ralea -por extranjero-, ser la comparsa del prota o encarnar al villano, algo que hizo, y muy bien, en la -según recuerdo- estimable "Los Halcones de la Noche", donde ejercía de un terrorista mega-malo perseguido por Stallone. Bien, para cuando llegó "Se busca vivo o muerto", es decir 1986/7, ya se había ganado los honores de dar vida al héroe (irónicamente, justo tras encarnar a lo opuesto en la exitosa "Carretera al infierno"), uno que, graciosa coincidencia, sale a la caza de otro terrorista mega-malo, en este caso interpretado por Gene Simmons durante su periplo peliculero. Para más señas, es un terrorista árabe que se dedica a meter bombas allá donde pueda exterminar al mayor número posible de felices, ingenuas y limpias familias yankis. Como un cine mismo, donde se proyecta nada menos que "Rambo", idea esta bastante coherente y no exenta de su mala leche extra. Cabe decir que, como ya suele ser habitual, el vestíbulo viene plagado de posters de películas reconocibles pertenecientes al catálogo de la misma compañía productora y/o distribuidora, pal caso "New World Pictures", así localizamos "Suburbia", "Torment", "Def Con 4" y una que se me escapa. ¡Chispeante! (tanto como que, por una obvia cuestión de copyright, no haya ni una sola imagen de la misma "Rambo", cosa que sería bien lógica dado que es lo que se proyecta en ese momento). "Se busca vivo o muerto" no tardó nada en provocar toda suerte de mosqueos por su supuesta naturaleza racista / anti-árabe. No hay ni uno limpio, todos malos, incluido el vendedor de Falafels. Por aquella misma época se estrenó otra película de parecida naturaleza, "Muerte antes que deshonor", acusada de lo mismo. La guasa es que también acarreaba el sello "New World Pictures", lo que provocó que años después ambas salieran juntas en dvd, rollo sesión doble de cine xenófobo. En cualquier caso, la presencia de Rutger Hauer le viene que ni pintado a la cuestión ya que luce más ario imposible. No obstante, debemos recordar la carrera previa del muchacho en películas de ese maravilloso loco llamado Paul Verhoeven. Dicho de otro modo, Hauer venía de interpretar de verdad, no era un armario de mandíbula cuadrada puesto ahí para sujetar armas en un cartel, tenía talento, sabía desenvolverse en el drama, por ese motivo en "Se busca vivo o muerto", aún dando vida a un tipo duro cuando debe serlo, capaz de decantarse por el vestuario y pistolaco más "cool", también demuestra sus flaquezas y, ¡oh, novedad!, llora al presenciar el fallecimiento de la parienta en manos de los malvados terroristas. Ello nos conduce hasta un final tirando a ambiguo -no creo que esto pueda considerarse espoiler-, donde, sí, el villano muere espectacularmente, pero al hacerlo, en el fondo está ganando (un poco a la manera del "John Doe" de "Seven"... no entraré en detalles, toca verla o hacer memoria) y Rutger Hauer termina sentado al borde de un río, destrozado emocionalmente. Así pues, la gran novedad aquí es que, dando al espectador el chute de adrenalina y consiguiente catarsis, en realidad "Se busca vivo o muerto" gasta un desenlace tirando a triste. Curiosísimo.
Dudo que sea mérito del director, Gary Sherman, no porque careciese de talento, ni mucho menos, sino por su condición de artesano en el sentido más elevado y digno del término, como demuestran, con mejor o peor fortuna, algunas de sus películas previas y posteriores: "Subhumanos", "Muertos y Enterrados", "La jauría del vicio" o "Poltergeist 3".
Tal vez sea cosa del guion, firmado a tres manos entre Sherman, Michael Patrick Goodman, sin nada destacable, y Brian Taggert, quien anduvo liado en los libretos para "De origen desconocido" y, más llamativo, algunos capítulos de la serie "V".
Junto a Hauer y un Gene Simmons bastante convincente, localizamos un puñado de esos rostros segundones típicos de la época siempre tan gustosos, Robert Guillaume, Hugh Gillin, Jerry Hardin, Robert Harper (el "Charlie Gereson" de "Creepshow" o, dicho de otro modo, el estudiante devorado por "Fluffy" en "La Caja") y Ted White, el "Jason" del cuarto "Viernes 13".
Tal vez le falte un poquito más de acción a este "Se busca vivo o muerto", pero termina cumpliendo decentemente con su naturaleza de producto palomitero.

miércoles, 10 de julio de 2013

LA JAURIA DEL VICIO

Auténtico clásico menor del cine ochentero, "La jauría del vicio", o "Vice Squad" para el estreno en su país de origen, es una de aquellas películas puramente "exploitation" que nacen con espíritu provocador y polémico... pero que, pasados 30 años, se muestran lógicamente inofensivas y desgastadas. En 1982 era una auténtica "película dura", como "Escoria", de aquellas que temías visionar para no acabar sintiéndote sucio. Su temática, basada en el ingrato trabajo del escuadrón anti-vicio de la policía de Los Ángeles, su ambientación "lumpen", con proxenetas, prostitutas, bandas e incluso temibles gays, las secuencias de servicios carnales en las que se muestran ciertas desviaciones y sus diálogos forzadamente escabrosos repletos de tacos y referencias sexuales, hacían de "La jauría del vicio" un fruto prohibido que agarrar con pinzas cuando ibas al vídeo-club. Pero, como digo, el paso del tiempo es implacable.
Ramrod es un chuloputas de lo más joputo y psicótico. Acosa a sus chavalas y les mete palizas. Un día, se pasa con una de ellas y se la carga. La policía, hasta las pellas del cabrón en cuestión, chantajea a una prostituta de noche/madre modelo de día para que le seduzca y, así, poder cazarlo. Todo parece ir bien hasta que, mientras es llevado a comisaría, Ramrod se escapa y planea una terrible venganza contra la prosti que ayudó a tenderle la trampa.
A pesar de disponer de un florido reparto de caras más o menos conocidas (algunos policías secundarios, el chófer del abuelo aficionado a la necrofilia high-class...), el que destaca por encima de todos es el de Wings Hauser. El amigo Wings venía de la televisión y debutaba aquí en la gran pantalla dando vida a un asesino realmente terrorífico y amenazador, te crees que es capaz de cualquier barbaridad. Gracias a su labor, Hauser logró ser el prota absoluto de su siguiente film, donde esta vez era él el que cazaba a un psicópata, "Stoney, el frío". A día de hoy se sigue considerando su actuación en "La jauría del vicio" como lo mejor que ha hecho. Y no es para menos. Resulta tan odioso como carismático. Por lo demás, pues una peli correctilla, para ver una vez y olvidar con facilidad. Como decía al principio de esta innecesaria reseña, ha envejecido un poco mal, y toda la parte pretendidamente sórdida se queda algo floja. Destaco en ese sentido a los gays de rollo "leather", a los que les encanta posar en plan estatuas en la puerta de su club predilecto, ahí luciendo músculo, cadenas y bigotes. Todos iguales. Tampoco resulta fácilmente desdeñable la secuencia en la que Hauser se cuela en casa de otro proxeneta, este negro, gordo y, me parece, también gay, y decide castrarle off-camera por considerar que es demasiado blando con sus chicas y no tiene "lo que hay que tener". No desmerece el personaje de la prostituta protagonista (que, recuerden, de día ejerce como respetable mamá soltera) quien, para resultar más "agradable" a la vista del ingenuo espectador, es la que se acuesta con los fetichistas de buen corazón o los inválidos. Que maja ella.
El director, Gary Sherman, tiene un curriculum bastante simpático en el que destacan dos de terror, la fallida (pero interesante) "Sub-humanos" y la reputadísima "Muertos y enterrados". Le siguen el thriller de acción "Se busca vivo o muerto" (aquel que enfrentaba a Rutger Hauer con Gene Simmons) o el tercer y olvidable "Poltergeist". Uno de los guionistas no es otro que Robert Vincent O´Neill, especialmente conocido por ser el director de los dos primeros films de la saga "Angel" (viendo las tramas de estos y la del film que nos ocupa, es evidente lo mucho que a O´Neill le tiraba eso del "puta de noche/chica ejemplar de día", ¡¡viciosillo!!) y que lleva el "exploitation" en sus venas, ya sea dirigiendo (también son suyas las fábulas de terror "The psycho lover" o "Blood Mania") como guionizando (el chungo-exploit de "King Kong", "The mighty Gorga", la simpática "Cavernas fantasmas", el tercer "Angel" o, fíjate tu, la antes mentada "Stoney, el frío"), un auténtico jefe. Le ayuda en las letras, y produce, Sandy Howard, a quien debemos films como "Un hombre llamado caballo" -y secuelas-, "La lluvia del diablo", "Embryo", "Meteoro", los dos primeros "Angel", las mentadas "Cavernas fantasmas" y "Stoney, el frio" y un especie de "exploitation" del "exploitation" con "Hollywood Vice Squad", semi-secuela de la reseñada y remake no reconocido de "Hardcore, mundo oculto" dirigido nada menos que por la siempre oportunista Penelope Spheeris. ¡Marcianada!.
Resumiendo: "La jauría del vicio" es pasable, se ve, se disfruta comedidamente y mañana será otro día.

lunes, 6 de enero de 2014

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (39): ASOMANDO A LO LOCO Y CON LA CARA DEL OTRO (O EL DÍA DESPUÉS DEL DÍA DESPUÉS)



Considerada un clásico menor del fantástico de los ochenta, "Muertos y enterrados" es una de esas pelis que conmigo no terminaron de conectar. Es decir, me gusta, me parece buena, pero no pierdo el ano por ella. Ni tan siquiera la tengo entre mis posesiones, ni en vídeo, ni en dvd, ni en nada (aunque, ahora que escribo esto, igual ha llegado el momento de darle una nueva oportunidad, quien sabe cómo me sentará en estos tiempos en los que soy ya una vieja nostálgica). Sea como fuere, está claro que tampoco necesita presentación.
Dirigida el año 1981 por Gary Sherman en su momento de mayor inspiración (suyas también son la desaprovechadísima "Subumanos", "La jauría del vicio", "Se busca vivo o muerto" o "Poltergeist 3"), venía escrita por el siempre valioso Dan O´Bannon acompañado de Ronald Shusett, responsables del libreto de "Alien, el octavo pasajero", lo que le fue de perlas a los productores a la hora de venderla (aunque, a decir verdad, es O´Bannon el que tecleó el guión del clásico de Ridley Scott, Shusett solo aportó la "story". Curiosamente, no mucho después de "Muertos y enterrados" se estrenó "Terror final", que se valía de la misma treta promocional aunque, paradójicamente, en ese caso O´Bannon no estaba implicado). La historia giraba en torno a un pueblo costero en el que los turistas morían de modo bien truculento en manos de sus habitantes para, poco después, reaparecer aparentemente vivitos y coleando, como si nada hubiese pasado. El sheriff investigaba el caso y se llevaba el susto de su vida. Sí, queridos, "Muertos y enterrados" era una peli de zombies, solo que algo distintos a aquellos con los que últimamente nos dan tanto la chapa.
No hace falta decir que uno de los varios hallazgos del film era su inquietante poster. Tan bien les quedó que en seguida le salieron imitadores de esos que tanto nos gustan en este blog. Veamos un notorio ejemplo...



"El día después del juicio final" ("The aftermath" en v.o.) es una película que no he tenido el placer de gozar y tras leer a fondo sobre ella, ya me muero de ganas (¿alguna alma caritativa que me quiera digitalizar este Beta -préstamo de Mr.Pajarillo- y cuyo nick comienza con la letra E?, ejem...). Por lo visto estamos ante una epopeya post-nuclear rodada el año 1978 pero que no cobró vida de modo oficial hasta 1983. Cuenta la historia de unos astronautas que, tras la misión espacial de rigor, llegan a una tierra sacudida por una reciente guerra atómica. Las calles están infestadas de moteros malvados o mutantes cuyo fin es joder la vida a los pocos supervivientes que quedan. Pues sí, digamos que estamos ante una mezcla de "El planeta de los simios", "Mad Max" (que no "Mad Max 2", fechada un año después del rodaje de la comentada), algo de "El último hombre vivo" y la no menos popular "Defcon-4"... ¿o no?, en realidad más bien sería al revés, porque esta última se hizo en 1985.
Según testigos, se trata de una candidata ideal para una improbable segunda parte de nuestro pest-seller. Vamos, que de tan chunga, está la mar de divertida, algo a lo que supongo ayudarán sus notables dosis de gore y violencia. Como a nosotros nos gusta. Completan el cuadro un puñado de nombres bien interesantes, tales que Sid Haig haciendo de jefe de los moteros belicosos, Forrest J. Ackerman, Jim Danforth (en realidad su especialidad son los trucajes visuales, de animación y derivados. Has gozado de su labor en títulos tan reconocibles como "El maravilloso mundo de los hermanos Grimm", "Equinox", "Dark Star", "Las aventuras de Flesh Gordon", "Cavernícola", "Creepshow", "La historia interminable", "The Stuff", "Commando", "El día de los muertos", "El príncipe de las tinieblas", "El mago de la velocidad y el tiempo", el octavo "Viernes 13" y... en fin, paro ya que me entusiasmo) o el clásico Dick Miller. En tareas de co-producción, sin acreditar, encontramos nada menos que a Ted V. Mikels. Entre el gentío de técnicos de efectos especiales (donde también figura Danforth) están Robert y Dennis Skotak, que terminarían implicados en las pelis más gordas de James Cameron. El director, co-guionista y protagonista es Steve Barkett, quien en funciones actoriles se ha dejado ver en un puñado de chusqueces de... ¡oh, no, tu otra vez!, Fred Olen Ray. Como director solo tiene otra peli más sin aparente desperdicio, "Empire of the dark", en la que un detective que persigue a un asesino da con un culto satánico de otra dimensión por el que pululan monstruos y ninjas (y es que Richard Harrison está en el reparto, algo que aclararía mucho este último punto)... ¿¿es coña??, casi parece "El anticristo 2" de Germán Monzó. Sonaba tan marciana que he buscado más info y, aunque no he leído otras referencias a los monstruos y los ninjas, la peli sí existe. ¡¡Yo quiero!! (finalmente la conseguí y AQUÍ tienen la respectiva reseña).
Pero no nos vayamos por los cérros de Úbeda, coño, que aquí hemos venido a hablar de la caratula. De la parte delantera no hay mucho que decir, es evidente que la inspiración del ilustrador ha sido "Muertos y enterrados", pero al menos se tomó la molestia de parir su propia versión, alterando un poco el original. Sin embago, para la parte trasera no se lo curraron tanto. Es fácil deducir -por el título español de la comentada y también por época- que esa imagen tan bien parida del muchacho mirando al hongo atómico seguramente pertenezca al famoso y traumático telefilm de Nicholas Meyer "El día después". ¿Seguramente?, no solo sería un dato evidente es que, encima, buscando información de esta, he dado con lo que sigue...



Y que si la pones después de la imagen extraída de la caratula de "El día después del jucio final", obtienes esto:

 

La secuencia completa de la huida del muchacho casi como si fuera un libro de esos que llaman "flip".
Es otra de las muchas grandezas de caratuleo chungo. Además de divertir, sorprender, emocionar e, incluso, indignar, te proporciona material para el ocio y las manualidades.
¡Lo que aprende uno en esta vida!

martes, 14 de abril de 2020

BLOOD AND FLESH: THE REEL LIFE AND GHASTLY DEATH OF AL ADAMSON

Al Adamson forma parte de esa ralea de "auteurs" surgidos del "exploitation" y el "trash" más visceral donde también encontramos a peña como Ted V. Mikels, Andy Milligan, Herschell Gordon Lewis, Jerry Warren, Ray Dennis Steckler, Edward D. Wood Jr., Doris Wishman, etc, etc. Algunos mejores / más carismáticos que otros pero, en esencia, todos cacota. En mi juventud andaba loco por ellos, leía y leía sin descanso sobre sus hazañas en las páginas del "Fangoria" yanki (con ayuda del respectivo diccionario) y me fascinaban. Luego, pasaba lo que pasaba. Localizabas una de sus películas, la deglutías con fervor y... ¡hostión al canto! El consiguiente dolor variaba en función de la incapacidad del cineasta. Con Adamson puedo decir que la contusión fue mayor que con ninguno. Cercana a la muerte total. Eso ocurrió el día que, entusiasmado y tembloroso, alquilé "Sangre en el castillo de Drácula". Un pestiñazo sin redención. Al cabo de unos años, alguien tuvo la idea de editar en dvd varias de sus pelis, o fue obligado por los extraños designios de la distribución. Entre ellas, la más mítica del pack, "Drácula contra Frankenstein". Aunque dolido y desconfiado, decidí darle una segunda oportunidad. En balde, seguían siendo mierda, sin la más mínima gracia o soterrado encanto. Y así ha sido siempre para mí con respecto al patillero Adamson. Pero ya saben que, en lo que respecta al 99% de los cineastas zetosos, y sus toscas producciones, suele ser más interesante el concepto. O lo que hay detrás. Esa es la razón de que todos los documentales -y biopics- que se les dedican sean tan disfrutables. Incluido "Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson", aunque con leves reservas.
Lo que hace destacar a Al Adamson sobre todos sus coetáneos es que sufrió una muerte horrible. Fue asesinado y enterrado bajo cemento. Tal es el peso de semejante material que el documental se ve obligado -lógicamente- a dedicarle una generosa porción. Podríamos decir que se divide en dos documentales muy distintos. El primero se centra en los orígenes de la carrera de Adamson y su posterior desarrollo a base de mogollón de imágenes, fotos y carteles -muy en la línea de cómo se hacen hoy día, dinámicos y alegres-. Se disfruta mucho e incluso te ríes con algunas anécdotas (especialmente aquellas que hacen referencia a J.Carrol Naish). Pero luego toca la segunda parte, totalmente volcada en el asesinato, narrado con todo lujo de detalles, como si fuese un programa de esos dedicados a temas escabrosos que echan a las tantas. Y aunque está interesante, corta mucho el rollo y se hace algo pesado. Tal vez habría molado más equilibrar ambas partes. Por separado funcionarían cojonudamente, pero pegadas se anulan un poco mutuamente. Lástima.
Con todo, "Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson" termina siendo bastante gozable. Y ayudan a ello presencias tan curiosas y entrañables como las de Sam Sherman, Fred Olen Ray, John "Bud" Cardos, Russ Tamblyn, Greydon Clark, Gary Graver, Worth Keeter y aficionados / fanzineros ilustres como Tim Ferrante, Chris "Temple of Schlock" Poggiali y Michael J. "Psychotronic Video" Weldon.
A David Gregory, director, debemos alguna ficción puntual (formó parte del clan que firma "The Theatre Bizarre") y, sobre todo, muuuucho material documental de entre el que sobresale "Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la isla del Dr. Moreau", que sin ser nada del otro jueves se deja ver.

sábado, 13 de junio de 2026

MUERTOS Y ENTERRADOS

Nos reencontramos con un viejo conocido de este blog, Gary ("La jauría del vicio", "Se busca vivo o muerto") Sherman quien, asociado a dos "mostros" del calibre de Dan O´Bannon y Ronald Sushett -responsables de libreto de "Alien, el 8º pasajero", dato este generosamente explotado con lógicos fines comerciales en el icónico cartel (aquí expuesto)- ejerciendo de guionistas (según una novela de Chelsea Quinn Yarbro), tira adelante la que podríamos calificar como su película más reputada, "Muertos y Enterrados", una de esas piezas de cultísimo del sagrado cine de horror yanki de los ochenta con la que nunca terminé de congeniar del todo. Jamás la consideré mala, solo que no le veía yo "lo qué", menos comparándola con otros títulos del mismo periodo capaces de hacerme el culo pesicola. Recientemente decidí revisarla por comprobar cómo el tiempo, y mi marchitamiento humano, afectarían a tal percepción.
En un pueblecito costero de lo más insignificante y tranquilo, comienzan a producirse crímenes salvajes contra turistas y visitantes eventuales. Lo más inexplicable y escalofriante es que los responsables son una parte considerable de los mismos, en apariencia, amables habitantes. No estoy destripando nada, que se ve desde buen arranque y forma parte de los varios enigmas presentes a lo largo del film. El sheriff local entra de cabeza en el escaso grupo de aquellos que no participan del mondongo homicida y, por supuesto, lo desconoce, hasta que los cadáveres comienzan a apestufar. Se inicia así una investigación que le llevará a descubrir un terrible secreto... seguido de otro todavía peor.
Solo por la época, y sus inevitables más agradecidas características narrativo-estéticas, es imposible decir algo netamente negativo de "Muertos y Enterrados" (tampoco es que lo pretenda). La atmósfera a base de niebla continua. Esa extraña fotografía semi etérea. Los contundentes crímenes perfectamente maquinados en el apartado látex por el gran Stan Winston (destacando en cuestiones de brutalidad el del pobre médico) y una historia muy interesante que, tal vez, flojee un pelo hacia el clímax. Sigo sin vibrar con ella, ni me entran ganas de correr a por el blu-ray, pero desde luego la cosa resulta un solvente entretenimiento de calidad media-tirando-a-superior.
Protagonizan el cristo James Farentino, la guapa Melody Anderson ("Dale Arden" en el legendario "Flash Gordon" de 1980), un joven Robert Englund (¡este hombre estaba en todas partes!), Lisa Blount enseñando las tetas, el veterano Jack Albertson dando vida al excéntrico responsable de la morgue local, Michael Currie (jefe de "Harry Callahan" en sus dos últimas aventuras), Christopher Allport (la primera víctima, lo habíamos visto en "El asesino tras la máscara" y volveríamos a verlo en el "Jack Frost" costroso de los 90), la oronda faz de Barry Corbin y Michael Pataki, el poli de los "Spiderman" televisivos quien, paralelamente, ejercía como director de cine "exploitation", suyas son "La mansión de los condenados" -bastante olvidable, según recuerdo- y "La otra Cenicienta" -es decir, el famoso cuento pasado por el prisma del pajerío soft-.
Por cierto, justo en torno al cartel de "Muertos y Enterrados" se centró en una ocasión nuestra simpática sección de caratuleo chungo, por si gustan...