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lunes, 3 de agosto de 2020

EL SÓTANO DE MA

Se quejaba, Octavia Spencer, de su condición de actriz negra con un marcado físico y de lo mucho que esto condicionaba su carrera, quedando condenada a hacer películas de época en las que interpretase a la criada negra. Y se quejaba, precisamente, a su amigo el director Tate Taylor que, paradójicamente, le había dado su papel más celebrado en una película sobre criadas negras, esto es, “Criadas y señoras”. Taylor por otro lado, acostumbrado también a un tipo de cine blanco con películas de criadas negras en su currículum, o el bipic de James Brown, “I Feel Good: La historia de James Brown”, protestaba también del tipo de películas que se le encomendaban, y que tenía ganas de realizar algo sórdido.
Las quejas de ambos llegaron al despacho de Jason Blum que, en su constante búsqueda de argumentos de terror que financiar bajo su rentable compañía Blumhouse, recién había comprado un guión del guionista televisivo Scotty Landes, sobre una cincuentona que emborrachaba adolescentes en su sótano  para luego darles matarile. Una historia sobre una señora blanca muy hija de puta.
Taylor se interesó por el guion, le comentó la posibilidad de hacer la película a la Spencer y esta, excitada por hacer algo diferente, aceptó el papel sin leer siquiera el guion. Jason Blum dio luz verde a “El sótano de Ma” con un presupuesto reducido de unos 5 millones de dólares.
Sin embargo, las quejas del director y la actriz quedaron en saco roto cuando, paradójicamente, edulcoraron el guion. Efectivamente, la protagonista ahora era negra, pero mientras que en el papel esta hacía la vida imposible a los adolescentes por pura maldad, Taylor añadió una serie de flashbacks en los que vemos el pasado del personaje de Octavia Spencer, Ma, que resulta ser una víctima del buying más feroz, emparentando así el argumento con el de “Carrie”, y que su público potencial, el adolescente “Millenial”, empatice con el personaje de Octavia Spencer y justifique sus crímenes. Vamos, que el propio Tate Taylor se carga la esencia de aquello sórdido que quería hacer.
Lo cierto es que al cine de terror actual le viene muy mal esa estética de la alta definición, el aspecto de los adolescentes del nuevo milenio y la idiosincrasia del cine actual, porque aunque la historia de “El sótano de Ma” daría para algo verdaderamente inquietante, las maneras de hacer actuales anulan por decreto que eso se de en pantalla. Entonces, da igual que Octavia Spencer cosa la boca a una muchacha con hilo y aguja… todo está fotografiado de manera tan aséptica, que no provoca ni la más mínima sensación al espectador. No creo que podamos catalogar esta película de cine de terror siquiera. Y es una pena, porque es un guion muy de los setenta que en manos menos “mainstream”, puede que hubiera estado muy, pero que muy bien… pero claro, igual no habría sido tan rentable como lo ha sido esta que ha recaudado más de sesenta millones en todo el mundo. En España la han visto 200.000 espectadores.
Pero siendo justos, y en contraposición a la incapacidad por parte del equipo de crear algo sórdido, diré  que “El sótano de Ma” es una buena película, entretenida y dinámica, y con momentos que, metidos en harina, pueden incluso hacernos entrar en situación. Vamos, que no te aburres, ni estás deseando de quitar la película como sucede en  la mayoría del cine de terror actual. La película se ve y se disfruta perfectamente.
Los adolescentes, hostiables. Octavia Spencer, está hostiable también. Pero porque su personaje es hostiable, así que, sí, ella está muy bien.

martes, 22 de julio de 2025

RESACÓN EN LAS VEGAS: ELLAS TAMBIÉN

Por culpa de un título español fallido y oportunista que trata de canibalizar el éxito de “Resacón en Las Vegas”, es muy posible que esta película cuyo bautismo original se traduciría literalmente como “La mejor noche de todas, pasará inadvertida”, genere un efecto contrario al deseado por la distribuidora: tirará de espaldas a más de uno. Aunque tampoco es descabellado llegar a esa libre traducción del título por parte de los de marketing si tenemos en cuenta que la frase promocional original de la película reza “The Hangover will be the easy part”, que quiere decir algo así como “El resacón sería la parte fácil”.
Estrenada directamente en vídeo en España, el hecho de que sus directores sean Jason Friedberg y Aaron Seltzer, autores de algunos de las "spoof movies" más desastrosas de la historia y culpables del asesinato del subgénero, lastra la película hasta el fondo. Darle a “Resacón en Las Vegas: Ellas también” una oportunidad, es una acción de fe.
Que los realizadores solo hayan realizado "spoofs" previamente da lugar al equívoco, y no es difícil pensar que se trata de una (otra) horrible parodia de las películas de despedidas de soltero/a tan de moda en la comedia USA de los últimos años. Sin embargo, en realidad estamos ante la primera película estándar de la pareja de realizadores, una con magros resultados en su país de origen. No consiguió recaudar ni 300.000 dólares en su estreno, siendo uno de los fracasos más bochornosos de la época (los años 10), además de tener críticas demoledoras que la tildan de “verdadera peor película de todos los tiempos”. Según "The Bottom Line": “Es una pena que esta película ambientada en Las Vegas, no se haya quedado en Las Vegas”.
Con semejantes expectativas, a punto está el espectador de quitar ese disco de su reproductor cuando descubre que "Resacón en Las Vegas: Ellas también" es una suerte de “found footage” —que tan mal se lleva con la comedia— de los que no respeta los códigos y utiliza la estética del metraje encontrado con los actores grabando lo que ocurre mediante mini-cam, para luego montarla a modo de narración estándar, incluidas música ilustrando todo y planos solapados y editados.
La historia, la de siempre: cuatro amigas se van a Las Vegas para celebrar la despedida de soltera de una de ellas y la intención de presenciar un concierto de Celine Dion, cuando unas copas de más hacen que todo se les vaya de las manos y vivan las situaciones más desmadradas y rocambolescas.
Pero, para mi sorpresa, la película va avanzando y resulta no estar mal. No se trata de una comedia memorable, pero sí tiene un par de momentos suficientemente potentes para justificar su visionado, así como la fortuna de pillarnos desprevenidos con un par de secuencias que, aprovechando su condición de “found footage”, tontean con el terror, desembocando dichos momentos de tensión de nuevo en comedia, como el estupendo desenlace en el que las protagonistas son perseguidas por una enorme y obesa negra que bien podía haber sido sacada de cualquier película de posesiones diabólicas.
Curiosamente, y sin que tenga nada que ver, uno de los productores de la cinta es Jason Blum, que poco después haría fortuna con su "Blumhouse", esta vez sí, especializada en terrores varios.
En resumidas cuentas, no solo estamos ante una entretenida comedia de despedida de solteras, sino que, probablemente sea lo mejor de los incapacitados mentales de sus directores. Y de peor película de todos los tiempos, nada de nada. Hay millones peores. Esta entretiene y consigue que nos riamos un poquejo, amén de ser bastante ácrata para con el género.
Las actrices, desconocidas, funcionan por una sola cosa: tienen morbo. Pajilleros ¡saquen los kleenex!

sábado, 15 de noviembre de 2014

THE TOWN THAT DREADED SUNDOWN (2014)

En 1946 un escalofriante psycho-killer con el rostro oculto tras un saco se dedicó a asesinar a varios jovenzuelos en la ciudad de Texarkana, por ahí Texas. Bautizado como "The Phantom Killer" (el asesino fantasma), nunca jamás fue capturado, dejando una huella indeleble en los habitantes de la ciudad y su historia. Hablamos de un hecho totalmente verídico, tanto es así que en 1976 fue motivo de una película titulada "The town that dreaded sundown", "Pánico al anochecer" para su edición videográfica en España. Desafortunadamente, y a pesar de haberse parido en los siempre estimulantes setenta, el resultado final dejó mucho que desear, en buena parte debido a su inadecuado y atontado sentido del humor. Lo único salvable era la caracterización del asesino, que inevitablemente recuerda al "Jason Voorhees" del segundo "Viernes 13". De hecho, existe un cartel que casi parece parido para la película de Steve Miner y que os dejo por ahí abajo.
El caso es que se hacía necesario una nueva versión más seria y respetuosa (y que no la dirigiera Ulli Lommel, por favor), y esta fue anunciada hace un año o asá. De entrada pintaba interesante ya que en su producción / confección andaban involucrados nombres ligados a películas como "Paranormal activity" e "Insidious" (don Jason Blum) o series como "American Horror Story". Lo malo vino -pa mi- cuando descubrí que realmente se trataba de una especie de secuela tardía... me explico:
Texarkana. Han pasado 65 años desde los asesinatos. Y casi 40 desde la película. Para "conmemorar" la movida, esta se proyecta en un auto-cine durante la noche de Halloween. Una parejita que sale a media peli es atacada por un tipo que va vestido como el mismo "Phantom Killer". Es lo que llaman un "copycat", un imitador que recrea los asesinatos originales exactamente igual, hasta el punto de dejar viva a la chica, cosa que también hizo el auténtico en su día. Esta decidirá investigar los hechos mientras los crímenes se van sucediendo, siempre según los patrones de la historia real.
Todo eso, en su momento, me echó un poco atrás. ¿Por qué no narrarlo tal cual fue, recreando la década de los 40?. Parecía una excusa para ahorrarse invertir en decorados, vestuario y demás ambientación. Pintaba a cutre, básicamente. Bien, una vez visionada la película, puedo decir que estaba equivocado, al menos en parte. Este nuevo "The town that dreaded sundown" (bautizada para las españas como "Espera hasta que se haga de noche") está parido con talento y sapiencia cinematográfica. En el apartado técnico merecen ser destacados algunos sinuosos movimientos de cámara (sobre todo el del principio de todo, en el auto-cine) y la iluminación, que a ratos tira de llamativos y atractivos rojos y azules, lo que le da un rollo extraño de lo más molón. Tal vez sea el modo en que los responsables quieren marcar la diferencia entre la peli que, a pesar de partir de un caso real, lo que narra no deja de ser ficción (por mucho que al inicio digan lo contrario) y la realidad, siempre infinitamente más dramática y desagradable. Resumiendo, que les ha quedado una cosita estilizada y muy estimulante pal ojo.
Complementan todo ello un tempo llevadero, actores más que solventes, algo de gore en sus justas dosis y algunas ideas frescas, como la pareja que se oculta en el bosque pa liarse, con el detalle de que son dos adolescentes varones apunto de experimentar su primer encuentro homosexual. Cosas así compensan otras más tópicas y clichosas, como que la churri protagonista me vaya de "solitaria e inadaptada" a pesar de estar como un quesito y despertar pasiones sin complicarse la vida. De hecho, no tarda nada en encontrar un sustituto a su primer noviete masacrado por el "Phantom Killer"... a eso le llamo yo superar el trauma. Aunque más vil resulta el modo en que lo justifican hacia la parte final, durante el clímax, como si ello la exculpara de ser, esencialmente, una zorra insensible.
Uno de los aspectos más llamativos de la película es lo mucho que la versión del 76 forma parte de la trama. No solo la vemos continuamente en pantallas de cine o televisores (o carteles), también se recrea su rodaje y el supuesto hijo del director de aquella es quien aporta la pista final para desenmascarar al asesino. En un momento dado suelta: "Mi padre siempre quiso que yo rodara una secuela", algo que no deja de ser gracioso si tenemos en cuenta que en realidad  es eso mismo lo que estamos visionando. El tal padre/director es Charles B. Pierce. que, pa no faltar, se marca un cameo.
En el reparto localizamos algunos nombres / rostros familiares como los de Veronica "Alien, el 8º pasajero" Cartwright, Ed "El justiciero de la noche" Lauter, Edward "Jóvenes ocultos" Herrmann, Gary Cole (el padre de "La tribu de los Brady" en su simpática versión coñera de los 90), Spencer Treat Clark, el niño de "El Protegido", Joshua "El proyecto de la bruja de Blair" Leonard y Anthony Anderson, al que normalmente vemos en papeles cómicos (en la serie "Scary Movie", por ejemplo) y que aquí hace uno -relativamente- serio como Ranger de Texas.
Al director y al guionista no los tenía nada vistos, pero me hacen gracia por sus hispánicos nombres, Alfonso Gomez-Rejon (forjado en las series "Glee" y "American Horror Story") y Roberto Aguirre-Sacasa (también ligado a "Glee"), responsable del libreto de la muy terrible nueva versión de "Carrie"... suerte que en el caso de la reseñada anduvo mucho más inspirado. Sin ser la polla en patinete, el "The town that dreaded sundown" del 2014 está un rato potable / visible y, sobre todo, supera y con creces a la peli del 76.

lunes, 9 de agosto de 2021

ESTE CUERPO ME SIENTA DE MUERTE

“Este cuerpo me sienta de muerte” es una película absolutamente contemporánea, estrenada en plena pandemia y de las primeras películas que comparten su vida comercial en plataformas de streaming y cines al mismo tiempo. Además se trata de un film que, estrenado bajo estas complicadas tesituras, logra doblar su presupuesto y que, perteneciente a la factoría Blum —Blumhouse— encaja perfectamente en lo que podríamos considerar, por poner una etiqueta rimbombante que ni siquiera existe, “nuevo cine millenial”. Con lo cual se trata de una película muy pensada para un público comprendido entre los 15 y 30 años que inevitablemente peca de postmoderna, y homenajea, no solo las películas de los 80 (que parecen perpetuos) sino también  películas de décadas más cercanas como la de los 00. Así, “Este cuerpo me sienta de muerte” es una suerte de comedia slasher cuyos referentes son, por un lado —y el más directo— una película protagonizada por Jamie Lee Curtis con cierto culto (a pesar de no tener nada especial) titulada “Ponte en mi lugar” en la que madre e hija se intercambian sus respectivos cuerpos (a su vez, basada en  el clásico Disney “Viernes Loco” de 1976 con Jodie Foster). Por otro lado, con las miras puestas en los slashers de última hornada, homenajea la saga de “Viernes 13”, aunque lo hace bastante a su bola. De hecho, el título de producción era “Freaky Friday The 13th” quedando implícitas en el mismo ambas referencias, aunque al final se estrenó con el mucho más soso “Freaky”. Huelga decir que el título castellano es una putísima mierda.
Con todo eso, lo que no deja de ser la película, es un lucimiento para un cada vez más perdido Vince Vaughn que, para el caché que cobraría por protagonizarla, podría haber pasado de ella. Supongo, que el hombre tendrá que comer. Y es que aunque a esta cinta la avalan buenas críticas y el beneplácito del público, a mí me parece una chorradita de fórmula bastante fallida. Aunque sus intenciones son buenas.
La cosa es simple; un psycho killer se dedica a hacer de las suyas en entorno estudiantil, cuando tras una masacre encuentra una antigua daga mexicana que parece venirle muy bien al hombre. Esta es una daga con ciertos poderes que propiciará que, cuando apuñala a una jovencita apocada con ella, sus cuerpos se intercambien pasando ella a estar dentro del cuerpo del psycho killer y viceversa. Cuando se dan cuenta de que sus cuerpos han sido intercambiados, la muchacha, ahora dentro del cuerpo del gigantón que es Vaughn, tendrá 24 horas para apuñalarle a él y establecer un nuevo intercambio de cuerpos, o de lo contrario este  estado será permanente. Comienzan así los enredos y los acuchillamientos.
Pensándolo bien, el problema lo tengo yo, que creo que ya estoy mayor para este tipo de productos. Además que no me acaban de encajar los contrastes de los que hace alarde la cinta, puesto que,  si el humor de esta es absolutamente blanco y cursi, el gore que se nos muestra es una auténtica burrada y durante todo el visionado no dejo de pensar que una cosa no casa con la otra, que no queda bien. Al margen de eso, no es una película que me resulte en exceso divertida. Incluso por momentos me aburre. Tampoco me gusta que la película tenga un protagonista que, al final, es una estrella de Hollywood  muy reconocible al que por contrato se le tiene que ver el rostro todo el tiempo, y me carga ver a Vince Vaughn emulando ser una jovencita torpe y virginal, y más, cuando los primeros minutos de película, en los que se nos muestra al personaje, este lleva puesta una máscara parecida a la de Jason Voorhees (no llega a ser de hockey, pero intentan que Vaughn se parezca a Jason por todos los medios) y se va cargando a jovencitos con una contundencia que, por momentos, parece que estamos ante una película que puede que esté muy bien. Sin embargo pronto se convierte en un episodio de Halloween de “Salvados por la campana”. Resulta, casi, un slasher muy bruto, pero para niños. Tampoco me funciona Kathryn Newton intentando actuar como un violento psycho Killer. En definitiva, que, sin repugnarme, no es una película que me haya gustado mínimamente.
Dirige Christopher Landon, que tampoco me vuelve loco con sus películas de “Feliz día de tu muerte”, pero que, sin embargo,  se cascó una de las mejores entregas de la saga “Paranormal Activity” con “Paranormal Activity: Los señalados”. No creo que sea un mal director, pero le queda hacer todavía tres o cuatro películas  para demostrarme que “Este cuerpo me sienta de muerte” es solo un manchurrón en su curriculum… aunque a todo el mundo parece encantarle esta fruslería.