Tenía unas ganas tremebundas de ver este documental dirigido por Frank Henenlotter, quien no necesita presentación y cuya faceta como documentalista esconde algunos títulos francamente interesantes.
A poco que tengas un pie metido en todo el fregao del comic underground y derivados, conocerás a Mike Diana y su drama. Fanzinero especializado en historietas ultra-brutales repletas de gore y sexo desviado, a base de bebés sufriendo y muriendo salvajemente, cae en las zarpas de la policía y se convierte en el anti-cristo para la comunidad cristiana de Florida. Es acusado de producir y distribuir material obsceno y llevado a juicio con el consiguiente revuelo mediático.
Para introducirnos en la movida, primero Henenlotter nos narra un poco la historia de los famosos E.C.Comics, que en su momento también sufrieron las iras de la ley, y toca de refilón el underground primigenio y los fanzines como modo de expresión creativa. Puede que esta sea la parte más gozable de todo el documental. Luego, ya focalizados en Mike Diana, nos enteramos un poco de su vida, de que siendo adolescente dirigió varios cortometrajes caseros muy sangrientos para descubrir que el comic le molaba más, faceta en la que se volcó por completo hasta que hubo toda la movida. Otro de los aspectos interesantes de "Boiled Angels: The trial of Mike Diana" es su preferencia por elegir grupos punkistas para la banda sonora (nada más comenzar, nos cuelan a GG Allin), contar con Jello Biafra -cantante de los "Dead Kennedys"- como narrador y entrevistar a peña tan estupenda como George A. Romero o los dibujantes Stephen R. Bissette, Jay Lynch y Peter Bagge.
Sabía de Mike Diana desde hace tiempo y conocía su faceta como actor en cortometrajes del legendario Mike Kuchar (cosa esta que el documental ignora por completo). Y siempre me pareció un tipo muy muy rarito. Quiero decir que no me extraña que haya quien está convencido de que es un psicópata en potencia. Honestamente, lo parece. Tampoco me encantan sus tebeos. Nunca he sido muy amigo de la provocación extrema, mostrar la guarrada porque sí. Y eso es algo en lo que Diana era un experto. Como Nick Zedd y tantos otros, aquel que se mueve entre las sombras de lo marginal y supuestamente anti-comercial pero se vale de unas estratagemas basadas en chocar y provocar, me parece un auténtico hipócrita, porque en el momento que te decantas por ellas estás llamando a gritos que te hagan caso, implorando atención, eligiendo la vía fácil para lograr el éxito. Estás, en esencia, siendo ultra-comercial. ¿A quién no le tiran el morbo, la violencia y el sexo?. Así pues, y como dice Peter Bagge en un momento dado, Mike Diana lo buscaba y lo encontró. Solo que, tal vez, no fue consciente de que la cosa se saldría tanto de madre.
Y en el fondo es triste, muuuuuy triste, que para que un fanzine despierte el interés no ya de los medios catetos, sino de un cineasta/documentalista surgido un poco de cierta contra-cultura como sería Frank Henenlotter, tenga que ser de naturaleza ofensiva y extrema. ¿Por qué no retratar creaciones fotocopiadas más honestas y personales? perpetradas por creadores que no buscan la luz de los focos desesperadamente. En fin.
Como misógino moderado que soy, dejen que me centre brevemente en el personaje de la novia de Mike Diana. Una cholilla que supo de él a través de las noticias, se ofreció como amiga, pasó a pareja, pudo salir en la tele y en otros medios jugando al papel de la chica mala para, terminada la fiesta, abandonar oportunamente al dibujante. Pringao!!. La verdad, no comprendo que Henenlotter se tome la molestia ni de dedicarle un mínimo de atención a la pava... una que, para rematarlo, sale luciendo una camiseta con su nombre artístico. Cuando el río suena...
Dejando de lado los temas tratados en su primer tramo, "Boiled Angels: The trial of Mike Diana" se desarrolla de un modo bastante lineal, plano y convencional. Y por momentos llega a resultar monótono. Típico material destinado a fortalecer las creencias del yanki liberal medio. Todo muy de allí.
Interesante pa una vez y fuera.
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sábado, 1 de agosto de 2020
domingo, 10 de febrero de 2008
GEORGE THOROGOOD: MALO HASTA EL HUESO
Me encantaba semejante muestra de blues-rock tan macarra y pegadizo, con esos guitarreos abrasadores y esa voz cazallosa que canturreaba aquello de "Malo hasta el hueso", pero nunca me planteé pararme en serio a buscar.
Es probable que fuese toqueteando cd´s en la famosa y ya desaparecida "Virgin Megastore" de la Ciudad Condal cuando me paré en la G (gracias a los créditos finales de los films citados conocía el nombre del responsable) y observé detenidamente. Lo que entonces más me llamó la atención era que la portada del lp "Haircut" la firmaba Peter Bagge, un dibujante por el que siento bastante simpatía, y cuyo estilo considero revolucionario. Tal asociación no podía ser mala. Luego me enteré de que el responsable de colorear la ilustración (que no Bagge) no quiso firmarla por vergüenza, y es que por lo visto Thorogood no cae demasiado bien, sobre todo al sector más conservador del blues dada su afición a mezclarlo con guitarreo de lo más chulesco olvidando, o no, las raíces del "género" para adornarlas con un espectáculo pirotécnico más propio de bandas jevillarras o moteros de escaparate que lo aleja de élites varias y lo aproxima al “populacho”. Sin ir más lejos, el caballero tiene el honor de ser crudamente parodiado en "Ghost World", cuando hace acto de presencia una banda cutre-macarra de blues garrulo ("Blueshammer") cortesía de su realizador, Terry Zwigoff, uno de esos ultra-conservadores de los que hablaba, y prototipo del enemigo jurado de Thorogood y los suyos.
Finalmente, y después de un tiempo dudando, adquirí un cd doble con lo mejor del músico. Obviamente la genial "Bad to the bone" era uno de los títulos disponibles, así como una generosa ralea de partituras igual de cañeras, dinámicas, agresivas y rockanroleras que, aún ahora, escucho de vez en cuando.
Me gusta George Thorogood. No niego que durante un tiempo casi lo escondía, creía sinceramente que se trataba de una banda AOR de esas que suenan edulcoradas y artificiosas. Pero es que la música de Jorge y los destructores puede sonar a todo, menos a edulcorada y artificiosa. Adoro sus excesos guitarreros, esos solos eternos que no acaban nunca, y me encanta que Thorogood sea tan super-yankee, un ex-jugador de beisbol que colecciona guitarras, fuma puros y, como dijo en una ocasión en la biblia del rock auténtico (o de eso se jactan en "Ruta 66"), prefiere versionear sus temas favoritos que escribir material original. El tipo es honesto.
sábado, 3 de junio de 2023
PASANDO PÁGINA
En ocasiones ser ignorante es toda una bendición. Ni que sea respecto a UNA cosa. En mi caso, esa cosa era "Pasando Página", originalmente titulada "Funny Pages", es decir, páginas graciosas o divertidas... luego hablamos de ello. Al terminarla e investigar, sí me sonaron campanas. Algo había leído en su momento. O visto. Pero daba igual. Era poco. El caso es que me senté frente a la pantalla con el "chip" de la ignorancia a tope, convencido de que sería un mierdote, listo para quitar a los diez minutos... y, ¡jodo!, como cambiaron las tornas.
En cuanto, nada más comenzar, vi que el protagonista era un chaval aficionado a dibujar comics, que estos venían paridos, indudablemente, por uno de mis comicantes favoritos, Johnny Ryan, y que un señor mayor y gordo sube a una mesa y se queda en pelota picada para que el chaval, su alumno, le dibuje... me dije aquello de "Esto promete". Luego, el profe la palma en un accidente y su pupilo, perdido, intenta a la desesperada encontrar otro modelo adulto que le guíe, lo que le llevará a muchas situaciones absurdas. De por medio, una continua alusión al mundillo del comic, especialmente aquel de tirón underground. Peter Bagge (quien firma la inconfundible tipografía de los créditos. Cojones, si hasta el prota, ahí con su pelo moreno aceitoso, es un trasunto de "Buddy Bradley"), Daniel Clowes, Drew Friedman... muchísimos son los autores del estilo señalados o directamente replicados. Se hace mención a los mini-comics. Tienen cameo el legendario zine rockanrolero "Kicks" y el dibujante Sam Henderson. El prota gasta un amigo, más tarado aún, que edita un fanzine. Hay un puñado de escenas ambientadas en una tienda de tebeos. Se raja de los superhéroes e, inevitablemente, aparece una ristra de gordos, deformes y medio mongers representando a los habituales del "mundillo", aunque en este caso no se limitan a esos parámetros. TODOS, y digo TODOS, los personajes del film son FEOS. Sin excepción. Algunos muchísimo, otros un poco menos. Pero no hay guapos en esta película (tampoco chicas, ¡¡ni una!!, por lo que nos libramos de una innecesaria historia de amor). Tal vez el prota sea el más "mono", pero ya se ocupan de que, como decía arriba, lleve el pelo bien grasiento y luzca un poco de acné, aunque menos que su super-amigo, al que da grima ver. Sí, todo muy Daniel Clowes.
El chaval tiene prisa en madurar, convertirse en adulto e independizarse. No se lleva bien con sus padres, así que deja su bonito barrio de clase media/alta y se instala en una pocilga, situada en una zona peligrosa, con dos tipos bastante inquietantes, que se duchan con agua medio marronosa y, llegada la noche, ponen el volumen de sus portátiles a máxima potencia. Toda esta parte me resultó perturbadoramente familiar. Aquellos que me conocen, lo entenderán. Podría identificarme con el chaval, si no hubiese una diferencia de décadas entre nosotros. Así pues me toca ser la réplica de sus compañeros de vivienda, pero estos están totalmente zumbados. Dan miedo. Y esa es una colleja que podría soltarle al director y guionista de "Pasando Página", Owen Kline (pijillo nacido del cruce entre Kevin Kline y Phoebe Cates... ¿cómo sentará ser hijo de una fantasía masturbatoria?), que aunque parece decantarse cariñosamente por el "excéntrico", el raro, el inadaptado, etc, al final, estos salen retratados como gente realmente turbia, peligrosa, medio psicópata, mientras los padres del prota y la abogada que le da curro, aún no siendo totalmente convencionales (nadie en esta peli lo es) sí resultan más tolerables, más aceptables. Vamos, que mola ser rarito... pero no demasiado, y al final, siempre es mejor tener un buen curro y vivir en un barrio limpio y ordenado. Digamos que la excentricidad es aceptable si eres joven, pero crecer manteniéndola activa, sería un problemón. La típica doble moral de esos lares (y más viniendo de un director que ha nacido en una familia de actores de éxito y con posibles).
Bien, a partir de que el film se aparta un poco del ambiente comiquero, centrándose en la relación del protagonista con ese nuevo modelo adulto -y muy muy pillado-, el interés desciende unos grados. Además, parece un poco ilógico que un joven que ha demostrado inteligencia, claridad mental, personalidad y responsabilidad, pierda el ojete de modo exagerado por complacer a un individuo tan chungo. Y que no se de cuenta de, eso, que no es aconsejable y tampoco está bien de la testa. Además, a la larga demostrará ser algo cretino, sobre todo cuando castiga sin descanso a su mejor amigo solo porque representa al "nerd inmaduro" que él pretende dejar de ser.... pero es. Un crítico sesudo (y recuerden, yo no soy ninguna de ambas cosas) diría que el personaje está mal escrito, poco definido.... puede, pero da igual, porque al fin y al cabo es una comedia, bueno, una tragicomedia, así que nos lo tragamos como una prostituta se traga la lefa y nos dejamos llevar.
En cuanto, nada más comenzar, vi que el protagonista era un chaval aficionado a dibujar comics, que estos venían paridos, indudablemente, por uno de mis comicantes favoritos, Johnny Ryan, y que un señor mayor y gordo sube a una mesa y se queda en pelota picada para que el chaval, su alumno, le dibuje... me dije aquello de "Esto promete". Luego, el profe la palma en un accidente y su pupilo, perdido, intenta a la desesperada encontrar otro modelo adulto que le guíe, lo que le llevará a muchas situaciones absurdas. De por medio, una continua alusión al mundillo del comic, especialmente aquel de tirón underground. Peter Bagge (quien firma la inconfundible tipografía de los créditos. Cojones, si hasta el prota, ahí con su pelo moreno aceitoso, es un trasunto de "Buddy Bradley"), Daniel Clowes, Drew Friedman... muchísimos son los autores del estilo señalados o directamente replicados. Se hace mención a los mini-comics. Tienen cameo el legendario zine rockanrolero "Kicks" y el dibujante Sam Henderson. El prota gasta un amigo, más tarado aún, que edita un fanzine. Hay un puñado de escenas ambientadas en una tienda de tebeos. Se raja de los superhéroes e, inevitablemente, aparece una ristra de gordos, deformes y medio mongers representando a los habituales del "mundillo", aunque en este caso no se limitan a esos parámetros. TODOS, y digo TODOS, los personajes del film son FEOS. Sin excepción. Algunos muchísimo, otros un poco menos. Pero no hay guapos en esta película (tampoco chicas, ¡¡ni una!!, por lo que nos libramos de una innecesaria historia de amor). Tal vez el prota sea el más "mono", pero ya se ocupan de que, como decía arriba, lleve el pelo bien grasiento y luzca un poco de acné, aunque menos que su super-amigo, al que da grima ver. Sí, todo muy Daniel Clowes.
El chaval tiene prisa en madurar, convertirse en adulto e independizarse. No se lleva bien con sus padres, así que deja su bonito barrio de clase media/alta y se instala en una pocilga, situada en una zona peligrosa, con dos tipos bastante inquietantes, que se duchan con agua medio marronosa y, llegada la noche, ponen el volumen de sus portátiles a máxima potencia. Toda esta parte me resultó perturbadoramente familiar. Aquellos que me conocen, lo entenderán. Podría identificarme con el chaval, si no hubiese una diferencia de décadas entre nosotros. Así pues me toca ser la réplica de sus compañeros de vivienda, pero estos están totalmente zumbados. Dan miedo. Y esa es una colleja que podría soltarle al director y guionista de "Pasando Página", Owen Kline (pijillo nacido del cruce entre Kevin Kline y Phoebe Cates... ¿cómo sentará ser hijo de una fantasía masturbatoria?), que aunque parece decantarse cariñosamente por el "excéntrico", el raro, el inadaptado, etc, al final, estos salen retratados como gente realmente turbia, peligrosa, medio psicópata, mientras los padres del prota y la abogada que le da curro, aún no siendo totalmente convencionales (nadie en esta peli lo es) sí resultan más tolerables, más aceptables. Vamos, que mola ser rarito... pero no demasiado, y al final, siempre es mejor tener un buen curro y vivir en un barrio limpio y ordenado. Digamos que la excentricidad es aceptable si eres joven, pero crecer manteniéndola activa, sería un problemón. La típica doble moral de esos lares (y más viniendo de un director que ha nacido en una familia de actores de éxito y con posibles).
Bien, a partir de que el film se aparta un poco del ambiente comiquero, centrándose en la relación del protagonista con ese nuevo modelo adulto -y muy muy pillado-, el interés desciende unos grados. Además, parece un poco ilógico que un joven que ha demostrado inteligencia, claridad mental, personalidad y responsabilidad, pierda el ojete de modo exagerado por complacer a un individuo tan chungo. Y que no se de cuenta de, eso, que no es aconsejable y tampoco está bien de la testa. Además, a la larga demostrará ser algo cretino, sobre todo cuando castiga sin descanso a su mejor amigo solo porque representa al "nerd inmaduro" que él pretende dejar de ser.... pero es. Un crítico sesudo (y recuerden, yo no soy ninguna de ambas cosas) diría que el personaje está mal escrito, poco definido.... puede, pero da igual, porque al fin y al cabo es una comedia, bueno, una tragicomedia, así que nos lo tragamos como una prostituta se traga la lefa y nos dejamos llevar.
Ya, toda esa referencia al comic underground o alternativo, todo ese rollo de "ser rarito mola", "la inadaptación es cool", etc, puede sonar muy hipster, muy pose, muy repelente. Un poco como ocurría en "Ghost World", película con la que "Pasando Página" tiene muchos puntos en común. Consuela que, dentro de lo malo, está bien llevado, con conocimiento de causa, y se puede excusar.
Hablando del paralelismo con "Ghost World", aquella se suponía una peli de esas de "coming of age" que dicen allí, "hacerse adulto", "madurar", y la reseñada también lo es. De modo un pelín menos hipócrita. Ya saben que, al final, los yankis no pueden evitar moralizar. Y por mucho que chane ser un desgraciado, un dibujante de comics muerto de hambre, el mensaje siempre es "madura y conviértete en alguien de provecho, aunque para ello debas sacrificar tu pasión". En esta película no ocurre de forma clarividente, digamos que se insinúa. Y, gracias a dios, termina antes de que se oficialice. Pero es gracioso ver que, mientras en versión original su título es el que es -páginas graciosas o divertidas- en castellano ese supuesto mensaje redentor, pro-adultez, pro-rectitud, queda totalmente reflejado: PASANDO PÁGINA. Más claro, el agua.
En definitiva, y con sus aspectos discutibles, la película está un rato bien. Entretiene, divierte. Se agradecen los 16 mm con los que ha sido rodada (en contra de la ya habitual fría fotografía digital). Gasta sus leves momentos transgresores. Y, of course, todo aquel que conozca la materia que trata, las viñetas de orden marginal y tal, disfrutará con las referencias.
¡Ah! incluye papelillo para una cascadísima Louise Lasser.
Hablando del paralelismo con "Ghost World", aquella se suponía una peli de esas de "coming of age" que dicen allí, "hacerse adulto", "madurar", y la reseñada también lo es. De modo un pelín menos hipócrita. Ya saben que, al final, los yankis no pueden evitar moralizar. Y por mucho que chane ser un desgraciado, un dibujante de comics muerto de hambre, el mensaje siempre es "madura y conviértete en alguien de provecho, aunque para ello debas sacrificar tu pasión". En esta película no ocurre de forma clarividente, digamos que se insinúa. Y, gracias a dios, termina antes de que se oficialice. Pero es gracioso ver que, mientras en versión original su título es el que es -páginas graciosas o divertidas- en castellano ese supuesto mensaje redentor, pro-adultez, pro-rectitud, queda totalmente reflejado: PASANDO PÁGINA. Más claro, el agua.
En definitiva, y con sus aspectos discutibles, la película está un rato bien. Entretiene, divierte. Se agradecen los 16 mm con los que ha sido rodada (en contra de la ya habitual fría fotografía digital). Gasta sus leves momentos transgresores. Y, of course, todo aquel que conozca la materia que trata, las viñetas de orden marginal y tal, disfrutará con las referencias.
¡Ah! incluye papelillo para una cascadísima Louise Lasser.
jueves, 17 de junio de 2010
DÍAS DE GLORIA
La primera vez que vi el cartel (o la portada del soundtrack) de esta peli, me llamó poderosamente la atención. Ben Affleck, con cresta punkera y camiseta del "Hate" de Peter Bagge en un film cuya banda sonora contenía temas de bandas como "The New Bomb Turks", "Circle Jerks", "Bad Religion" u otras era, no se, algo poco habitual. Muy interesante, desde luego. Pero en aquellos "tiempos" no logré localizarla, así que me quedé con las ganas. Poco después la echaron por la tele, pero yo, que ni lo sabía, únicamente pillé los últimos minutos, justo antes del "The End". ¡Vaya por dios!, ¿es que nunca podría llegar a verla íntegra?, porque además, y a pesar de su prota -y reparto-, "Días de gloria", o "Glory Daze" en su país de origen, era un film algo oscuro, del que no solían hablar mucho ni tener demasiado en cuenta. Finalmente, ayer me la pude tragar entera, cual prostituta, y oye, no puedo decir que me defraudara.Bien, hasta cierto punto podemos decir que esta es la peli oficial, el retrato generacional, del revival punk de los 90... o mejor, del boom punk-pop/Hardcore melódico que asoló las listas de éxitos (¿indies?) en aquellos tiempos. El punk de "Epitaph" o, mejor, el punk de MTV. Sus protas, especialmente el personaje de Affleck, son fiel reflejo de aquella tendencia, punkito universitario de clase media que habita los suburbios y luce camisetas/gorras con los emblemas de "Alternative Tentacles", "NOFX" o "Nomeansno". Sin contar que, como decía, la banda sonora está repleta de grupos del momento (no olvidemos que, por fuera de lugar que parezcan estar "The New Bomb Turks", eran parte del catálogo de "Epitaph") y, sí, su director, Rich Wilkes, luce orgulloso su cresta azúl en IMDB y, como guionista, es reponsable de otros films con el punk, o alguna clase de rock de tirón enérgico, en su trama, como son "Cabezas Huecas", "The Jerky Boys" o "Punk like me" (documental que se desarrolla en un sitio tan común para esa clase de música como eran las Warped Tours!). Curioso.
A pesar de las comparaciones con "Desmadre a la americana", "Días de gloria" no es exactamente una comedia... y si tiene algo de ello, no se puede decir que sea muy desmadrada. En realidad se trata más de un drama, de cómo un grupo de estudiantes apunto de graduarse entran en pánico cuando ven que van a tener que enfrentarse al mundo real. Comienzan a dudar, a comerse la olla y a intentar recuperar el pasado. Todo ello sin una trama propiamente dicha, sin una historia en el sentido estricto del término, más bien a base de retazos de vivencias varias. Por cierto, dos cosas curiosas, uno de los personajes es dibujante de comics y aunque hay mucha birra, y algún símbolo propio de porreros, en realidad el consumo de drogas es totalmente ignorado durante toda la peli. No es que me parezca ni mal ni bien, pero me llama la atención.
Sin embargo, lo realmente "fuerte" de este film es su reparto, repleto de nombres hoy conocidos pero que, entonces, comenzaban a despegar. A un Ben Affleck pre-"Mallrats"/"Persiguiendo a Amy" podemos sumarle a Sam Rockwell, Alyssa Milano, John Rhys-Davies (que para variar, no se enfrenta a ningun animal mutante), la cult-star Mary Woronov, a Matthew McConaughey y Brendan Fraser en papeles enanos, Matt Damon directamente sin frase alguna, la guapa y desaprovechada Meredith Salenger (la viste en "El Beso" y "El pueblo de los malditos") y, esta sí que es curiosa, Alfred Sole, director de "Alice Sweet Alice" y "Pandemonium", en un cameo muy bizarro. Lo que yo os decía, un reparto inusual.
El caso es que la peli me gustó, sí señores, me entretuvo, me identifiqué con algunas de las dudas existenciales que plantea y me recordó al Kevin Smith de los "buenos tiempos". Merece verse.
miércoles, 17 de abril de 2024
MINUTOS MUSICALES 26: ACTION SWINGERS
Si en la entrada anterior les hablaba de un grupo que, aún valiéndose de las coordenadas más elementales del punk de manual, lograban sonar algo diferentes, con estilo y personalidad, hoy toca enfrentarse al caso contrario. Puro mazacote. Me estoy refiriendo a "Action Swingers", combo típicamente yanki de sonidos más rockanroleros que nunca destacó demasiado, salvo por un detalle: Mientras Ned Hayden ejerció de único miembro constante en todas sus encarnaciones, el resto del personal lo llegaron a completar músicos surgidos de bandas de cierto culto o incluso prestigio, como "Pussy Galore", "Unsane", "Sonic Youth", "The A-Bones" o "Dinosaur Jr".
El primer disco de los "Action Swingers" suena un pelín distinto a lo esperado. Sí, es intenso. Sí, algo ruidista. Pero no especialmente veloz. Ni machacón. Claro, ¿qué pasa? que comencé la casa por el tejado, es decir, el segundo LP, titulado "Decimation Blvd." y este, contrariamente, es puro "speed", pura velocidad desbocada. Desconozco la razón de tal cambio. ¿Tal vez Hayden quería ganarse el favor del "nicho" punkista más elemental? No sé, pero el caso es que "Decimation Blvd." de entrada mola mucho. Es genuina caña burra, casi sin reposo. Consumirlo de principio a fin puede ser hasta agotador. Aunque, siendo honestos, si abusas tanto como yo, llegará un punto en el que todas las canciones te sonarán igual, cumpliendo así con esa mala fama de mucha banda punk/HC. "Action Swingers" pueden ser monótonos y aburridos. PERO, si no los has deglutido nunca, el desvirgue termina resultando altamente disfrutable. Y para muestra, un desbocado botón: Me he decantado por DOS canciones, "Too far gone" + "Waiting for my chance", unificándolas en el mismo vídeo de muestra y el mismo orden del disco, para que experimenten el sopapo sónico...
El resto de la discografía de los "Action Swingers", como decía, no van tan asaco. Se calma un poco, aunque les siga poniendo eso de sonar primitivos, sucios. Así lo demuestran algunas de sus siguientes grabaciones, como el disco parido íntegramente en los famosos "Toe Rag Studios" (la meca del sonido lo-fi, hábitat preferido de Billy Childish) o cosas como este "Miserable Life", crudo como él solo, tanto por letra como por las maneras...
Iba a ignorar el material presente en el LP de debut. No porque sea especialmente malo, pero, en fin, tampoco aporta mucho. Sin embargo, me ha resultado imposible renunciar a colar la siguiente copla... ¿razón?.... bueno, se titula "Nacho". ¿Hace falta decir más?...
El primer disco de los "Action Swingers" suena un pelín distinto a lo esperado. Sí, es intenso. Sí, algo ruidista. Pero no especialmente veloz. Ni machacón. Claro, ¿qué pasa? que comencé la casa por el tejado, es decir, el segundo LP, titulado "Decimation Blvd." y este, contrariamente, es puro "speed", pura velocidad desbocada. Desconozco la razón de tal cambio. ¿Tal vez Hayden quería ganarse el favor del "nicho" punkista más elemental? No sé, pero el caso es que "Decimation Blvd." de entrada mola mucho. Es genuina caña burra, casi sin reposo. Consumirlo de principio a fin puede ser hasta agotador. Aunque, siendo honestos, si abusas tanto como yo, llegará un punto en el que todas las canciones te sonarán igual, cumpliendo así con esa mala fama de mucha banda punk/HC. "Action Swingers" pueden ser monótonos y aburridos. PERO, si no los has deglutido nunca, el desvirgue termina resultando altamente disfrutable. Y para muestra, un desbocado botón: Me he decantado por DOS canciones, "Too far gone" + "Waiting for my chance", unificándolas en el mismo vídeo de muestra y el mismo orden del disco, para que experimenten el sopapo sónico...
El resto de la discografía de los "Action Swingers", como decía, no van tan asaco. Se calma un poco, aunque les siga poniendo eso de sonar primitivos, sucios. Así lo demuestran algunas de sus siguientes grabaciones, como el disco parido íntegramente en los famosos "Toe Rag Studios" (la meca del sonido lo-fi, hábitat preferido de Billy Childish) o cosas como este "Miserable Life", crudo como él solo, tanto por letra como por las maneras...
Iba a ignorar el material presente en el LP de debut. No porque sea especialmente malo, pero, en fin, tampoco aporta mucho. Sin embargo, me ha resultado imposible renunciar a colar la siguiente copla... ¿razón?.... bueno, se titula "Nacho". ¿Hace falta decir más?...
Tras tanto ruido y guitarreo, Ned Hayden puso fin a los "Action Swingers" (si se han rejuntado posteriormente -que podría ser-, me la trae al pairo). No sin antes editar un directo con un siempre vistoso dibujo del gran Peter Bagge como portada y un título contundente y cristalino: "Enough Already!", es decir, "Basta ya!" o "Ya es suficiente!", el que más les ponga.
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