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miércoles, 17 de agosto de 2011

LOS PITUFOS

Lo que tuve bien presente cuando fui a ver LOS PITUFOS, fueron dos cosas: Una, que era posible que fuera una chufla. Un par de comentarios de gente, incluso fan de los Pitufos (yo fan, fan, no soy) ponían las cosas muy negras. Otra, que se trataba de una película muy infantil, muy para niños.
Bien, pues resultó ser la película de la que mas satisfecho he salido en todo lo que llevamos de verano, en lo que a la cartelera se refiere.
En la aldea de los pitufos, se abre un túnel temporal (o algo parecido). El brujo Gargamel y su gato Azrael, persiguen a los Pitufos, con el fin de extraerles la esencia azul, que hará de la magia de Gargamel, una magia infalible. Durante la persecución, por error, los dos villanos junto con Tontín, Filósofo, un escocés, Gruñón, Papá Pitufo y la Pitufina, entran en ese túnel temporal, llegando a Nueva York, cayendo en Central Park y quedando los villanos en una punta, y los Pitufos en otra.
Entre unas cosas y otras, los Pitufos acaban en la casa de un publicista, el cual les ayuda, vía Internet, a saber cuando saldrá la próxima luna azul, la única manera de poder volver a la aldea. Entre tanto, esquivarán los envites de Gargamel y Azrael.
El director Raja Gosnell, está abonado a este tipo de productos. Con la infame SCOOBY DOO, logró espantar a niños y mayores, con UN CHIHUAHUA EN BEVERLY HILLS, aprendió a hacer películas infantiles, descubriendo que hay que entretener y no aburrir, con LOS PITUFOS, perfecciona su estilo –si es que un director de estudio lo tiene- y realiza lo que hasta ahora es su mejor película. Es muy dinámica. En menos de diez minutos, salen en escena todos los Pitufos más populares, toda la aldea, y llegan a Nueva York. Y una vez en la ciudad, el ritmo no desciende en ningún momento. Quizás este exceso de ritmo, le hace cometer algunos errores: Los Pitufos, se comportan un poco gamberramente en la casa del publicista interpretado por Neil Patrick Harris, parece, en algunos momentos, que estuvieran puestos de cocaína. Siendo el referente mas directo de la película, la serie de televisión, choca ver que los Pitufos son tan maleducados. En los dibujos animados, estos son todo un ejemplo de buenas maneras y modos. Pijaditas aparte, por lo demás es bastante fiel a la serie.
De hecho, no explica orígenes. La película es consciente de que los personajes son de sobras conocidos por los espectadores (al menos, por los adultos) y va directa y al grano. Se da por sentado que a la Pitufina la creó Gargamel, y cuando este, en un encontronazo, le llama “traidora”, todos sabemos por que es.
El C.G.I de Azrael (un gato al que le han animado la cara), me parece de lo mas divertido y currado, mientras que el actor que interpreta a Gargamel, Hank Azaria, visto en GORDO MENTIROSO, CUESTION DE PELOTAS y doblador habitual de alguno de los personajes de LOS SIMPSONS, quizás no de demasiado el pego como Gargamel, con un look un tanto forzado, pero en definitiva, la película, funciona al 100%. Yo la recomiendo.
Ya anuncian que se rodará la secuela.

sábado, 23 de diciembre de 2023

LA FLAUTA DE LOS PITUFOS

Las creaciones de Peyo me tenían embelesado siendo crío. Disfrutaba de un montonazo de ellas en formato figurita, leía los tebeos (sufrí el trauma de perder uno cuando dos gitanillos me lo mangaron), vi la serie de dibujos durante su emisión, compraba el foiegras Apis porque regalaban pegatas con los bichos azules y, por supuesto, consumí "La flauta de los pitufos" en la gran pantalla. Justamente, el comic que la inspiró cayó en medio de la colección tebeística regular, así pues me sorprendió encontrarme a los pitufos como personajes secundarios y, sobre todo, físicamente tan distintos. Eran larguiruchos, más delgados. Y no habitaban un bosque verde y frondoso, más bien algo seco y semi-desértico. Claro, aquel era su debut. El consiguiente éxito provocó que, en el proceso, sus formas y, en general, su universo fuese suavizado, "rechoncheado", haciéndolo más bonito de cara al personal, otorgándole a cada pitufo una personalidad bien marcada, cosa ausente en "La flauta de los pitufos" formato papel. Y, así, cuando decidieron hacer la respectiva adaptación animada, se decantaron por aquellos. Es decir, los del film son los pitufos posteriores, no los originales. Van más en consonancia con lo que ya conocíamos entonces, las respectivas gracietas, el pitufo gafitas siendo brutalmente agredido, el perezoso, el fortachón, la cancioncita, el bosque repleto de hermosas flores, etc. Normal. El resto se mantiene ajustadamente fiel a las viñetas, con algunos leves cambios suponemos justificados por el formato, y la pérdida de detallismo en los dibujos.
Así pues, la cosa va de una flauta que, accidentalmente, cae en manos del simpático Pirluit, quien al tocarla ve como la gente baila contra su voluntad, hasta el desmayo. Un ladrón se entera de su existencia y la manga con el fin de dejar inconscientes a posibles víctimas para sustraerles los dineros. Pirluit y su amigo Johan recurren a un mago, quien les dice que la flauta fue fabricada por los pitufos y solo ellos pueden ayudar. Así que los manda para allá en una inquietante y extraña sesión de hipnosis extra-corporal. Se harán amigos de los seres azules, que les fabricarán otra flauta y contribuirán a localizar la original y neutralizar al malo.
Pues a lo tonto, resulta que "La flauta de los pitufos", the movie, es una cosilla de agradecidos 70 minutos la mar de agradable y amena. Sus técnicas algo toscas y crudas, aunque decentes, devienen todo un regalo para estos ojos agotados de tanto CGI, tanta computadora y fría perfección. La historia flojea un pelo justo tras el segmento protagonizado por los pitufos, pero el desenlace llega antes de que se torne insoportable y, sí, disfrutas lo justo y necesario, aunque seas un señor de mediana edad con canas hasta en los pelos del culo. Claro que mi pasado intensamente pitufista habrá contribuido. Sin embargo, a diferencia de lo que me ocurre cuando escucho canciones del padre Abraham, aquí no sentí ni gota de nostalgia. Simplemente, lo pitufé bien.

viernes, 18 de febrero de 2022

ESTRELLAS DE LOS DIBUJOS ANIMADOS AL RESCATE

Gusta mucho, a los deglutidores de nostalgia, este especial televisivo cargado de buenas intenciones que, en realidad, lo que está haciendo es camuflar una campaña de McDonalds, de órdago, que promocionaba con esta excusa sus restaurantes a nivel internacional. Pero, desde luego, la idea no podía ser más atractiva.
“Estrellas de los dibujos animados al rescate”, además, responde a una tendencia audiovisual muy de moda a finales de los 80 y primeros 90, que son los vídeos educacionales para la prevención de la drogadicción (de los que ya hemos dado cuenta de vez en cuando por aquí), y que servían, sobre todo, para que quienes se veían involucrados en tan noble causa se colgaran una medallita. Es como cuando Maradona y Julio Alberto, futbolistas ambos que tomaban la cocaína a través de un embudo, se manifestaban en espacios publicitarios espetando “No a la droga”. Así, los detractores de la franquicia de restaurantes que se encargó de este mediometraje animado, podían llegar a pensar que, igual, esos mercaderes no eran tan malos. Esta película es una sensacionalista limpieza de cara, hablando en plata.
Así, y en una campaña de marketing maestra, se concibió este mediometraje que reunía a lo más granado en personajes de las series animadas del momento, los que lo petaban en el año 1990 en todos los canales televisivos americanos, cedidos desinteresadamente para la ocasión por sus respectivas productoras. De este modo tenemos a Los Pitufos, Alf, Garfield, Alvin y las ardillas, Las Tortugas Ninja, Los sobrinos del pato Donald (por “Patoaventuras”), Slimer de Los Cazafantasmas, Winnie The Pooh, Los Pequeñecos, Bugs Bunny y el Pato Lucas juntos en una misma película y por una noble causa: La prevención de la droga.
La producción se encargó al estudio taiwanés Wang Film Productions que tardó en realizar la película tan solo seis semanas, cuando lo normal para una cosa de estas características era emplear el doble o triple de tiempo. Dada la eficacia de la empresa, posteriormente las productoras norteamericanas les encargaron  montones de capítulos de distintas series y animaciones, siendo en la actualidad uno de los estudios de coproducción más longevos y prolíficos.
Un adolescente tiene un enganche considerable a la marihuana, lo que le insta a robar la hucha del cerdito a su hermanita para costearse el vicio. Los personajes de los dibujos animados presentes en el merchandising existente en la habitación de la chica, cobran vida tras ser testigos del hurto y se ponen en marcha para intentar sacar a este muchacho de la droga. Cuando, azuzado por las malas compañías, el chaval está tentado a probar el crack, se le presentarán distintos personajes de dibujos animados que le mostrarán la consecuencia del consumo de drogas, animándole a que no lo pruebe.
Se trata de una especie de versión inspirada en el “Cuento de Navidad” de Charles Dickens (o incluso, una versión apócrifa) convenientemente remozada para la ocasión. Una cosa amena y para críos que cuenta con el handicap de tener en el mismo lugar a toda esa ristra de personajes míticos, concediéndole a la película un valor añadido; es más, diría que la temática antidrogas importa un bledo y que “Estrellas de los dibujos animados al rescate” se sostiene por la impresionante galería de personajes. Está entretenidilla pero en realidad es bastante cutre y salchichera, que de no ser por el crossover que nos propone, jamás habría tenido trascendencia alguna.
La película se emitió en Abril de 1990 simultáneamente en todos lo canales importantes de los Estados Unidos, así como en algunos locales y la televisión por cable. Además, se hacía acompañar por un mensaje alentador de George Bush, lo que lograba que el producto se tomara mucho más en serio de cara al gran público. También se editó en VHS y podía solicitarse de manera gratuita en los video-clubs o en los restaurantes McDonalds de los USA.
Por supuesto, la estrategia comercial se extendió al resto del mundo, llegando a nuestro país dos años después, en 1992, donde a la hora de emitirse no se respetó totalmente la simultaneidad, pero sí que se emitió en todos los canales de nuestra televisión, en distintos días y a distintas horas, siendo sustituido el mensaje de George Bush por el de la Reina Sofía, que con su pronunciación macarrónica del castellano, decía a los chavales que hicieran caso a estas entrañables criaturas y no se drogasen. Fue distribuida de manera gratuita en restaurantes McDonalds de España, así como la cinta es material docente para las instituciones gubernamentales o no, que luchan contra la droga. A día de hoy, las copias originales en VHS son un producto de coleccionista cotizado en las webs de venta de segunda mano.
Por otro lado, la condición de rareza de esta película viene precedida porque, a pesar del éxito que supuso en su momento, jamás volvió a emitirse o a ser distribuida y parece que se la hubiera tragado la tierra, sobreviviendo únicamente en las copias de VHS existentes de cuando se movió en su momento, o en las miles de cintas vírgenes de quienes la grabaron el día de su emisión. Esto es debido a que, aunque todas las productoras habían cedido los derechos de sus personajes, el creador de Garfield, Jim Davis, jamás había dado permiso. En su defensa, los creadores de la serie “Garfield y sus amigos”, que era la que en ese momento estaba en emisión, aclararon que en realidad Davis si había cedido al personaje para “Estrellas de los dibujos animados al rescate”, pero solo si esta película se emitía por un tiempo limitado. Así que no se volvió a saber más de ella por este motivo, que era lo acordado con Davis, y quiero suponer que por otro tipo de burocracias. Como fuere, la gracia del asunto radica precisamente en eso, en que se trata de una cosa rara que se emitió en su momento en televisión, que se distribuyó de manera gratuita con fines altruistas (y promocionales, no nos olvidemos) y de la cual nunca se volvió a saber… hasta que llegó Internet, y con él, miles de ripeos para que podamos volver a ver la película tantas veces como nos plazca.
Sin más, decirles también que si son coleccionistas, y les gustaría poseer una copia en DVD, en el mercado pirata podrán hacerse con una por pocos duros.

viernes, 21 de agosto de 2009

VINILOS-3 (VARIEDAD)














El Padre Abraham, Los Pitufos, Hermanos Calatrava, Pedro Ruiz, Histeria de España, Grandes Éxitos años 80, Max Mix 4, Max Mix 5, Jive Bunny, Fat Boys the Twist, Rocky Sharpe and the Replays

lunes, 5 de septiembre de 2016

LOS PINGÜINOS DEL SEÑOR POPER

Tras unos años buscando desesperadamente el Oscar de la academia con películas que, o le iban muy poco, o nada (ya sea “Phillip Morris ¡Te quiero!” en la que interpreta a un homosexual -que ya sabemos lo poco amigo que es Carrey de este colectivo- ya sea “¡Olvidate de mí!”), Jim Carrey se plantea que igual es hora de asumir que nunca se lo darán y comienza a ha hacer de nuevo lo que ha estado haciendo siempre, y en lo que es un autentico número uno, esto es; la pantomima y el caricato.
Así, protagoniza una cinta familiar en la que puede desenvolverse como un autentico Jim Carrey, una cinta que le podrá devolver la gloria que abrazó antes de intentar convertirse en un actor serio…pero,  fracasó en el intento de ser él mismo. Fracasó porque, sin ir mal del todo en taquilla, “Los Pingüinos del Señor Poper” se convirtió en su ultimo papel protagonista hasta la fecha, con excepción de la horripilante “Dos Tontos todavía más tontos” que acabaría de sepultarle, tanto a él, como a su co-protagonista, Jeff Daniels. Entonces, “Los Pingüinos del Señor Poper”, sería el inicio de una decadencia que comenzaría en 2011 y que no tiene pinta de querer cambiar por el momento.
Y es que la película, estando entretenida –se trata de una comedia familiar, blanca, más que la nieve que de vez en cuando hace acto de presencia en la película, y aseptica, más que un trago de agua de manantial- no es un buen vehículo para el lucimiento de Jim Carrey. El reclamo, los principales soportes del humor son los pingüinos que en la película aparecen, y no Jim Carrey, que además no nos ofrece un habitual despliegue de muecas como se esperaba, y que, inexplicablemente, está contenidísimo. Vamos, que afronta un papel abiertamente cómico y en el que se espera al Jim Carrey de toda la vida como si interpretara cualquiera de los personajes dramáticos con los que esperaba ganar un Oscar… ¿Dónde está mi Jim Carrey? ¡me lo han cambiado!
Entonces, según esto, llego a la conclusión de que lo peor de la película, es precisamente Jim Carrey que está espantoso.
El argumento, inspirado en un cuento infantil homónimo,  es sencillo: Un desperado agente inmobiliario que ha triunfado en la vida, recibe la herencia de su padre, nada menos que 6 pinguinos. Entre que se deshace y no se deshace de ellos, los Pingüinos, harán de las suyas dentro de su lujoso apartamento, hasta que el Señor Poper se encariña de ellos, por determinadas cuestiones, y tendrá que lidiar con las gamberradas de estos, y con las intenciones del director del Zoológico local, que es quedarse con estos pingüinos, con intenciones no del todo honestas.
Siendo muy rebuscado, y teniendo en cuenta que los pingüinos protagonistas, además de hacer sus tropelías por la casa, siendo prácticamente iguales, tiene cada uno su propia personalidad, “Los Pingüinos del Señor Poper” muy parecida en tono y ejecución a “Los Pitufos”, no dejaría de ser una vuelta de tuerca infantiloide de lo que ya nos ofrecía “Gremlins”. Claro, salvando mucho las distancias en todos los aspectos posibles.
Pues como ya les he dicho, la peli se ve en un pispás, y lo único que no funciona es Carrey. Tiene sentido que esto sea así, pues cuando la Fox afrontó el proyecto era muy distinto. Sería una película de corte más oscuro protagonizada por Ben Stiller y dirigida por Noa Baumbach (director de “Margot y la boda” o la aclamada “Frances Ha”, así como los escarceos de Stiller en el cine independiente “Greenberg” o “Mientras seamos jóvenes”), pero el primero ya estaba harto de protagonizar películas en las que lidiara con animalitos que la mayoría de las veces no estaban allí –como en “Noche en el Museo”- y el segundo, sin Stiller en el proyecto, perdió el interés, que para eso es un director indie de autor.
Tras tentar a Jack Black o a Owen Wilson, el único que aceptó fue Jim Carrey, y lo cierto es que cualquiera de los candidatos previos daba mejor el tipo para Mr. Poper que él.
En cuanto al tema de los pingüinos, hay escenas en las que se utilizan pingüinos de verdad (para lo cual se tuvieron que usar sets de rodaje debidamente preparados y refrigerados), y otras en las que se trata de pingüinos de CGI, y aquí es donde radica lo bueno de “Los Pingüinos del Señor Poper”, el lado técnico, ya que la perfección es tal, que casi siempre cuesta distinguir cuando lo que vemos es real y cuando ordenador, aunque, intuimos cuando lo es cada vez que, por ejemplo, los pingüinos realizan espectaculares acrobacias.
Las labores de dirección recaen en Mark Waters, artesano Hollywoodiense de comedia y fantasía que firma, en su filmografía, títulos como “Las Crónicas de Spiderwick”, “Chicas Malas” o “Los fantasmas de mis Exnovias” y que, sin duda, llevará a muy mal puerto la inminente secuela de aquella oda al mal gusto y la mala leche que era “Bad Santa” de Terry Zigwoff. Veremos. Aquí, sin más, cumple con lo que se le pide, cobra el cheque, y para casa.
En españa la película no llegó a los 600.000 espectadores.

sábado, 14 de abril de 2012

UNA DE TERROR CAMBOYANO

Recientemente dos amigas mías, Laura y Silvia, se fueron de aventuras exóticas y, sin comerlo ni beberlo, terminaron metidas en plena Camboya. Conocedoras como son de mis extrañas aficiones cinéfagas, no dudaron un segundo en comprarme una peli de lo que ellas me vendieron como "terror camboyano". El típico producto autóctono puesto a la venta cutremente y partido en dos cd-roms (nada de dvd!) sin subtítulos de ninguna clase. Ni tan siquiera en inglés. Bien, ahora que ya he visto de cabo a rabo semejante marcianada, puedo hablar más o menos de ella... y digo más o menos porque el visionado fue, obvio, en el idioma de la región, y como buena peli tercermundista y barata que es, está repleeeeta de diálogos... además de unos muy graciosos, ya no solo por la fonética, sino porque las chicas parecen pitufos cuando abren la boca. Suerte que la historia es lo suficientemente lineal como para ir entendiendo lo que ocurre.
Esto va así: Una tribu vive asustada por los crímenes que una horrenda criatura está cometiendo con las chicas (y algunos chicos) de su aldea. Les arranca las entrañas, les extrae la bilis en formato bolsita de té, y se la come (sí, hay algo de gore y todo en el menú). Creen que el monstruo es un viejo vagabundo de descarada barba postiza que ha llegado recientemente, asi que lo buscan, le meten una paliza y lo encierran. Paralelamente, asistimos al entrenamiento de unos jóvenes y ridículos monjes que, al final, serán los que se enfrenten al monstruo. Este resultará no ser el vagabundo, sino el chico guapo de la peli que mantiene una pastelosa y cursi historia de amor con una de las mozas. Para más señas, se trata de un antiguo monje tentado por el mal. El final es trágico y no se acaba nunca.
Lo primero que sorprende de esta muestra de "terror camboyano" es su acabado técnico. Hoy día, con todo el armamento digital del que se puede disponer, se acabaron las cutreces extremas. La cosa está bastante bien grabada en vídeo HD -formato anamórfico- y hace gala de un montaje digno. Además, el director mete focos azules y máquinas de humo con el fin de ambientar el bosque nocturno, lo que queda muy chachi. Los efectos físicos son rudimentarios pero efectivos (el monstruo parece que lleve trozos de chorizo pegados a la cara) y los digitales, que son legión, apestan bastante, pero es que, en fin, hoy día apestan incluso en muchas pelis mainstream. Eso sí, abuso constante de rayos de colores y lucecitas. 
Lo realmente chocante son, por un lado, la historia de amor, resumida en un extenso e interminable flash-back que parece el vídeo de un karaoke y por otro, muy especialmente, cierto "desahogo humorístico" colado en medio de la puta peli sin venir a cuento, con personajes que ni hemos visto ni volveremos a ver y un tono "slapstick" totalmente fuera de lugar en comparación al resto de la obra. O lo han puesto porque allí es costumbre, o porque así alargaban metraje. En todo caso, nos centramos en un especie de Cantinflas camboyano histriónico que, con ayuda  de un niño (muy buen actor, por cierto), deciden hacerse pasar por el monstruo para robarles los plátanos a un grupo de mozas. Una vez lo han conseguido, resulta que son espantados por una vagabunda (también muy histriónica) que había tenido la misma idea previamente. Todo ello a base de muecas exageradas y efectos de sonido absurdos. Termina el show, y sigue la peli normal. Raro, raro, raro.
En fin, evidentemente no puedo dar un auténtico veredicto al respecto porque las condiciones del visionado fueron algo atípicas, pero sí diré que resultó una experiencia divertida y desde aquí aprovecho para mandar un sonoro gracias de corazón a las girls por semejante regalazo. 

lunes, 25 de enero de 2016

EL NIÑO INVISIBLE

Los “Bom Bom Chip” son un grupo crucial en el universo de las formaciones infantiles; en primer lugar porque son de los 90, y en segundo, porque probablemente sea el último que hubo. Porque los tiempos han cambiado mucho, y los niños ahora escuchan “Dembó” de ese. No tienen discos de “Los Pitufos” en casa. Eso éramos nosotros los puretas. De hecho, los niños hoy no saben ni lo que es un disco.
Pero a lo que vamos: Siguiendo la estela de formaciones infantiles como “Regaliz” o sobretodo “Parchis”, los “Bom Bom Chip” con un par de años de éxitos, también dan el salto al cine en 1995, en una producción cara de pelotas, con un montón de efectos especiales, infografía y gran ambientación en el medioevo. Vamos, todo un despliegue de medios. El problema vendría cuando no sabes que hacer con cinco niños repipis y ese gran despliegue de medios. Básicamente eso es “El niño invisible”. Un sacacuartos que no los sacó –solo la vieron 200.000 espectadores-, y que tenía la poca vergüenza de anunciar, en sus créditos finales, que el 0,7 % de los beneficios en taquilla, serían destinados a Bosnia de manera benéfica (a saber que coño pasaba en Bosnia en 1995, no me hagan tirar de google) tan solo unos segundos antes de que se anuncie, en los mismos créditos, que la banda sonora de la película que la forman los mejores éxitos de “Bom Bom Chip” ya está a la venta.
Y es que la historia salió rana; teniendo un presupuesto de 600 millones de pesetas, el presupuesto más caro para una película hasta esa fecha –mucha confianza tenía Bermúdez de Castro, productor de esta y de las de “Parchis” que si que reportaron pasta gansa- tan solo consiguió recaudar 80 millones, que mucho me parece a mí, y al poco se dejó de oir hablar de los “Bom Bom Chip”. Pero más que porque la película fuera mala o buena, lo era porque los tiempos cambiaban y a nadie le interesaban unos niños tan estúpidos.
Por otro lado, las películas vehículo para el lucimiento de formaciones infantiles de los ochenta, tenían espíritu de spot, es decir, se concebían con el fin de introducir en sus metrajes el mayor número de canciones del último disco del grupo, con el fin de que, tras el visionado, todos los niños pidieran a sus padres el disco de marras.
Pues la incompetencia de este “El niño Invisible” es tal que  ni tan siquiera sirve para vender discos, ya que en lugar de ver a los niños cantando y bailando, los vemos haciendo el gilipollas a través del tiempo, teniendo solo una canción en toda la película, que además da la sensación de haberse quedado a medias. ¿Para que sirven este tipo de películas si en ellas no podemos ver al grupo infantil cantando y bailando? Es que, en la película, ni siquiera son los “Bom Bom Chip”, son un grupo de niños normales y corrientes que van al cole.
Por otro lado, quizás sea porque me estaba aburriendo tanto, que veía la peli con un ojo en ella y el otro en mi teléfono móvil… pero salvo porque no haya prestado demasiada atención –que no se la he prestado, para que les voy a mentir- yo no veo niño invisible por ningún lado. Y a lo mejor es eso… que como es invisible, pues no se le ve…
El argumento lo resumo de la siguiente manera. Unos niños van de excursión a unas excavaciones arqueológicas y allí se encuentran una priedra que les hará viajar a la edad media. Allí, se toparán con todo tipo de tarados, pederastas, y una cabeza de oro parlante. Fin de la historia.
Mala, muy mala, horrorosa…. Es tan aburrida, tan coñazo, que te paras a pensar mientras la ves, que que pena de dinero gastado en los aspectos técnicos, esa fotografía maravillosa que se ve derrotada por una mierda del tamaño de un templo. Con mucho, probablemente una de las peores películas que he visto en mi vida.
Dirige Rafael Moleón, director de los tiempos en que el cine español ya estaba dejando de molar y cuyo film más famoso es “Baton Rouge”, aunque ha hecho mierdas inencontrables como “Tretas de mujer” al servicio del heroinómano Mané, o “Cuestión de suerte” al servicio del politoxicomano Eduardo “Bad Actor” Noriega,

jueves, 20 de febrero de 2014

LOS PICAPIEDRA ENCUENTRAN A ROCKULA Y FRANQUESTONE

De vez en cuando me suelen dar misteriosos, raros y desperados ataques de nostalgia en lo referente a un producto que a mí, ni fu, ni fa: la animación. De vez en cuando me acuerdo de lo feliz que era de pequeño con según que  dibujos animados, me obsesiono, los busco y me los como con patatas. Este verano me ocurrió con “Popeye”, y fue una experiencia harto  gratificante. Si ya era fan del personaje, ahora ese fanatismo se reforzaba, y no solo a los “cartoons” del personaje facturados por la factoría Fleitcher; el Popeye ochentero, también es muy bueno, por ejemplo, no hay más remedio que  consumirlo casi todo. Así que desde este verano,  me voy agenciando todo material audiovisual  referente al marinero más famoso de todos los tiempos, que se cruza en mi camino. Sin despeinarme.
Y durante estos días, me ha pasado algo similar, pero con el efecto contrario. En los ochenta, emitían por televisión “Los Picapiedra” y a mí me encantaba. Y decidí, igual que con el Popeye, echarme algo de esto a los ojos. Como empezar con la serie me parecía muy heavy, no ya porque no esté muy bien numerada, sino, porque váyase usted a saber la de episodios que ha de haber… pero recordé que existía un largometraje – animado- en el que “Los Picapiedra” se las tienen que ver con unos ineptos Conde Drácula y monstruo de Frankenstein, que me encantaba, y que debía existir de alguna manera porque yo recuerdo haberlo visto. Pensando que no iba a encontrar nada al respecto, al menos en castellano, investigo un poco (no mucho) y enseguida la localizo, curiosamente, en un portal dedicado al cine de terror.
En él, Los Picapiedra ganan un concurso de disfraces de Halloween y el premio son unas vacaciones en Rócksilvanya en el castillo del Cónde Piedrácula. Como es inevitable, Pedro y Wilma se llevan con ellos a Pablo y Betty, y comienza la velada  romántica en el castillo.
En una de estas que el Conde Piedrácula se despierta de su letargo de 500 años, y al ver a nuestros protagonistas, este queda prendado de los encantos de Wilma, por lo que Los Picapiedra tratarán de escapar de Frankenpiedra, que intentará capturarlos para entregarle a su amo a Wilma.
La cosa está en que la factoría de “Hanna- Barbera” no es la de “Fleischer” ni la de “King Feature Sindicate” de Popeye, y si la serie de los sesenta era buena, este largometraje destinado al mercado de la televisión es bastante mediocre, por mucho que se saque a Los Picapiedra de su hábitat “Piedradura”. Los 50 minutos que dura el telefilme se hacen eternos y aburridos, y quizás para un tierno infante resulte, pero no para un adulto, público este que en su momento se ganó “Los Picapiedra”.
También hay que tener en cuenta que la serie data de los años sesenta mientras que esta película es de 1979, entonces yo creo que la diferencia es enorme, no notándose en la animación, pero si en la estructura y la historia.
En definitiva, un coñazo. Huelga decir, que tras esta experiencia, ha desaparecido todo  interés hacia “Los Picapiedra”por mi parte, aún a sabiendas de que se trata una de las mejores series de animación de todos los tiempos.
De título original  -en castellano neutro-  “Un encuentro con Piedrácula y Frankenpiedra”, los señores de la mítica distribuidora “Grupo Aguila” simplificaron el título de la película dejándolo simplemente en “Los Picapiedra encuentran a Rockula y Frankenstone” en su edición en VHS, Beta y sistema 2000.
Dirige este telefilm  Ray Patterson, director de la mayoría de series de dibujos animados que te puedas imaginar, desde 1950 hasta 1993. Es decir; 
“Los Pitufos”, “Los Snorkels”, “Don Gato”, “Popeye”…
Ya que estamos, decir que el debut (animado) en el largometraje, lo hicieron “Los Picapiedra” en la película “The Man Called Flintstone” de 1966, conocida en nuestro país como “El Súper agente Picapiedra” y que fue un éxito de taquilla, para después continuar con lo más parecido a una película, que sería esto que acabo de comentar, y protagonizar un tercer largo en 1987 con “The Supersonics meets the Flinstones”.
Por otro lado, ya en plenos 90, alguien decidió llevar a “Los Picapiedra” al cine en imagen real, y lo hicieron con “Los Picapiedra”, dirigida por Brian Levant (“Este chico es un demonio 2” “Un padre en apuros”) e interpretada por John Goodman y Rick Moranis, y la mucho más entretenida “Los Picapiedra en Viva Rock Vegas” del mismo director, pero esta vez con Mark Addy y Stephen Baldwin (¿).
No se a los niños de hoy en día lo que todo esto les puede parecer.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

SPANISH MOVIE

Cuando uno va al cine con la malsana intención de cargarse una película, y resulta que lo que ve le agrada y sale con un buen sabor de boca, eso es sinónimo de que la cosa no está tan mal. Pero bueno, no es el caso (¿qué se creían?) de "Spanish Movie". Lo es a medias.
Verán: Como "spoof movie" funciona a la perfección. Tiene un enorme número de gags, parodia todo lo parodiable, es políticamente incorrecta como para tenerla en cuenta, introduce elementos nostálgicos con el fin de ganarse a su publico, los treintañeros, recurriendo a los "Clicks" de "Famobil", "Espinete" o los pitufos. Además, todo el diseño de producción es impecable, en temas técnicos la cosa parece incluso americana. Los F/X son más que correctos, y lo mejor de todo, los sketches muy, muy graciosos. En términos generales, hay que decir que incluso supera en muchos aspectos a la mayoría de "spoofs" yankis actuales (tampoco algo tan difícil), los cuales toma como ejemplo, y que contando en su reparto con gente como Joselito o Leslie Nielsen, ya se tienen del todo ganado a un buen amante de la comedia (como yo). Y sí, nos encontramos ante un soplo de aire fresco en el cine español. La peli es bastante buena.
Claro ¿Qué pasa? Que podía haber sido mejor…
Los artífices aseguran que sus referentes son los Zucker Abrahams Zucker, pero que quieren que les diga, a gag por minuto mama muy poco de estos y mucho de los Seltzer- Friedberg que sin embargo superan. Es decir, más que chistes de doble sentido (alguno hay) y visuales, tenemos una peli de hostias, caídas y chuflas baratas, más características de los segundos que de los primeros. Pero no hay que tenerlo en cuenta porque ni de coña, ni por todo el oro del mundo, Jose Luis Caldera, Paco Cabezas o Eneko Lizarraga son los ZAZ patrios.
¿Y qué es lo que jode a esta película por completo? Pues el hecho de que no deja de ser española, y su misma condición la convierte en una especie broma de "buen rollito" sobre "nuestro cine" sin buscarse enemistades de ningún tipo. Tenemos cameos de Alejandro Amenábar, Alex de la Iglesia, Jaume Balagueró, Paco Plaza, Belén Rueda, José Antonio Bayona, etc, etc, etc, como diciendo, “mira que osados estos chicos, que experimento más majo están haciendo… aprobémoslo”.
Así que sí, "Spanish Movie" está muy bien, te echas unas buenas risas… pero es una PUTA película española................ veeeeeenga, siiii, está chula (¡¡como me cuesta reconocerlo, por dios!!).

lunes, 8 de septiembre de 2014

LOVELACE

Pasa el tiempo y el anunciado biopic sobre Linda Lovelace – actriz porno que se hizo súper popular comiéndose pollas en la película porno “Garganta Profunda”- se estrena en los USA, sin hacer excesivo ruido. Y acaba saliendo en DVD, y en españa, ni rastro de ella. Suerte que tenemos las descargas ilegales.
Y cuando una de estas películas no termina de llegar a españa, malo. Siempre suele ser porque son una puta mierda. Y al comenzar el visionado y ver ese logotipo de “Milleniun Films” (ya saben, “Nu Image”) hace presagiar que lo que vamos a ver, no es ese producto mainstream de dos horas y media que esta historia pedía a gritos, y que por otro lado, muy ingenuamente, yo esperaba. Y efectivamente, “Lovelace” es ese tipo de biopic funcional que omite montones de cosas, que suaviza los acontecimientos y que convierte a Linda Lovelace, más tonta y ávida de dinero que otra cosa, en martir y santa, cuando la única verdad, independientemente de lo que ocurriese con su marido maltratador, es que le gustaba la fama más que a un tonto un lápiz, y que se hizo famosa por ser la primera que se comía una polla hasta los huevos delante de una cámara. Cuando ya comerse una polla entera no era una cosa exclusiva, entonces se reconvirtió al cristianismo y luchó contra la pornografía hasta las últimas consecuencias (yo creo que como medio de vida finalmente). Pero claro,  Harry Reems ya se había corrido en su cara, y ella se había relamido cuando le dio por luchar contra lo que le había reportado la fama. “Quien vea la película está presenciando mi violación” Muy exagerado todo.
Bien, pues de todo eso la película habla por encima. Su reconversión  al cristianismo extremo se omite,  su lucha contra la pornografía se resuelve en los minutos finales, y la película tiene el infortunio de contarnos la historia dos veces. Esta se centra en el periodo comprendido desde la adolescencia hasta el estrellato de la actriz: por un lado nos cuenta como fue esta historia desde el punto de vista popular, lo que la gente conoció acerca de la actriz y la película que le dio la fama, y una vez llegada su noche de gloria en el pase privado de “Garganta profunda” que dio el magnate Hugh Hefner para famosos y demás, la película retrocede en el tiempo para contarnos lo mismo pero desde el punto de vista de Linda Lovelace, lo que se resume en paliza tras paliza que le propinaba su marido Chuck Traynor, que además, la prostituía siempre que podía.
Esto hace a la película tremendamente reiterativa y  convierte la funcionalidad que pretende tener en una falta de ritmo más o menos palpable, que hace que la cosa decaiga. Pero al final la película con una hora y veinte de duración se ve tranquilamente, sin estridencias de ningún tipo, ni trasgresión alguna. Así que la mayor pega que le pongo, es que, en mi opinión, habría que haberle echado más pasta a esta producción. Luego ya, le falta un poco de mala baba al asunto, y por otro lado, el casting no me parece muy acertado porque ¡¡¡Es todo el mundo muy guapo!!! Y  hay que recordar que la gente implicada en  “Garganta Profunda” era toda bastante fea. La Lovelace, se comía las pollas como si hubiera nacido para ello,  pero era más bien feúcha, de dientes pochos yde físico más bien discreto. Y Harry Reems, parecía Bigote Arrocet. Aquí, hasta Gerard Damiano es guapo.
En resumidas cuentas, es un biopic, estos siempre son agradecidos (si lo era hasta el telefilme sobre Anne Nicole Smith…), y se ve perfectamente, pero es demasiado televisivo, demasiado plano y demasiado blanco y políticamente correcto.
Las estrellas de la película, Amanda Seyfried  (“Caperucita Roja: ¿A quién tienes miedo?”, “La gran boda”) como Linda Lovelace,  Peter Sarsgaard  (“Linterna Verde”, “La llave del mal”) como Chuck Traynor, Hank Azaria ( “Los Pitufos”, “Godzilla (1998)”) como Gerard Damiano, James Franco como Hugh Hefner , secundados por gente como Wes Bentley, Eric Roberts, Cloe Sevigni, Juno Temple, Robert Patrick o Sharon Stone.
Los directores son Rob Epstein y Jeffrey Friedman, que no han rodado nada que yo haya podido ver o que me haya podido interesar.
No obstante, si quieren saber bien, bien la historia de esta actriz y de la película que estuvo a punto de llamarse “El Tragasables”, es mucho mejor ver el documental “Inside Deep Throat” donde se ahonda en todo el asunto, y en la vida de Linda Lovelace y todos los implicados en la película, de manera sobervia.

miércoles, 28 de julio de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 10

La verdad es que no tengo muy claro por qué me decanté por este recorte concreto surgido de las páginas de la ya entrañable revista "Shows". Tal vez fue la parodia porno de "Regreso al futuro". Lo desconozco. Pero la cuestión es que, una vez visto en perspectiva, lo gracioso del asunto es la combinación de temas tan opuestos. Porque mientras por un lado hablan de cine de mete-saca, por otro se anuncia la llegada de los "Snorkels", ese plagio de los "Pitufos" que muchos recordarán con cariño. Es decir, porno y dibujos para críos en el mismo cuadro. Sensacional. Pone la guinda algo muy típico de la época, la denuncia de rigor al pirateo de cintas, con mención directa a unos cuantos muy gloriosos títulos. Nostalgia pura, my dear friends.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!


miércoles, 13 de marzo de 2024

MINUTOS MUSICALES 22: THATCHER ON ACID + WAT TYLER

A aquellos suertudos de ustedes que dispongan del libro recopilatorio "Aquí Vale Todo, Fanzinismo 1997-2015" (o la versión PDF de los respectivos "AVT" zines) les sonará el nombre de "Wat Tyler"... o debería. Fue un revolucionario -de los de verdad- operativo a lo largo del siglo XIV. Pero no, no es ese el que nos interesa. Pal caso me refiero a su encarnación en banda anarco-punk por ahí los 90. Aunque tampoco hablamos de una cualquiera.
Realmente nuestra historia se remonta a la primera mitad de los 80 y a un grupo agradecidamente oscuro, pero de indudable culto, conocido por el peculiar nombre de "Thatcher on Acid", con un rollo más que próximo a las maneras de "Crass" y su pandi (con "The Mob" o "Zounds" a la cabeza). Esa clase de combo especialmente interesado en letras totalmente panfletarias y que, sin rechazar para nada el uso de guitarras potentes y afiladas, prefería un modo de componer variado, rico y colorista, recurriendo a melodías bonitas o instrumentos de toda clase y condición. El resultado solía superar en interés a los sonidos monocordes, facilones y comercialuchos -al menos para su nicho- de "Exploited", "GBH" o "Chron Gen", aunque, por contra, también podían pecar de brasas. Aburridos.
A la hora de ilustrar sonoramente el ejemplo, me he decantado por una de las tonadillas más disfrutables de "Thatcher on Acid". Una que es buena muestra de su repertorio. Arranca "fisnamente" y pronto adquiere una energía -con predilección por darle gusto al bajo- tan maravillosa como gozosamente empalagosa. Es escucharla y te entran ganas de dar botes como un lerdo. Les hablo de "¿It is Art?", de chocante naturaleza anti pornografía -urgh!-, nada menos. Creo que salió por primera vez en el disco "Moondance". Pero podría ser "Curdled". El asunto resulta harto confuso. Da igual, la cuestión es que mola muchísimo...


En 1987 el batería original de "Thatcher on Acid", Martin Hosken, abandona y es reemplazado por un personaje que nos interesa bastante, Andy Tuck, quien, en esa misma época, comparte tareas con otra formación recién creada, los mentados "Wat Tyler".
Bien, así de primeras, a la lejanía y como decía antes, estos también podrían calificarse de anarco-punk. Ya el mismo nombre invita a suponerlo. Y sí... salvo por un detalle, "Wat Tyler" hace gala de una tendencia mucho más guasona, alegre y festiva. Sin, por ello, renunciar a sus anarco-ideas. Solo que expuestas a través de la parodia, la bufonada. Muy inglesa en su esencia. Como unos "Monty Python" con instrumentos. De este modo se rompe un mito -mío cuanto menos-, que las bandas anarco-punk carecen de sentido del humor.
Cosa también demostrada ante el hecho de que los mismos "Thatcher on Acid" no le hicieron ascos a compartir surcos con "Wat Tyler" en un LP fifti, fifti. Uno adquirido por estas manitas en su día y de vital importancia para alimentar mi obsesión. Por un lado, "Thatcher...", bajo el título genérico de "Squib", se curran once temas. Algunos jodidamente buenos. Destacaría tres. El primero, "Shakey", por su tempo lento, casi de trance, ideal como acompañamiento senderista (y lo digo por experiencia). El segundo, "My favourite mess", más animado, y el tercero "I'll probably laugh at this one day", directamente me subyuga...



"My favourite mess"


"I'll probably laugh at this one day"

En su lado del disco, "Wat Tyler" se permite el lujo de chotarse a costa de "Fugazi", parodiando la portada y el nombre de uno de sus LPs. Concretamente "Margin Walker", que en sus pringosas zarpas muta a "Margarine Walker".
Llegados a este punto, tocaría comenzar a elegir sendas muestras sonoras. Sin embargo, va a resultar una tarea jodidamente ardua. Por la enorme cantidad y diversidad, tanto musical como de "tono" (las hay directamente de risas, y las hay un pelín menos desmadradas) y porque, cojones, me gustan muchas. Demasiadas.
Sí, my friends, entre finales de los noventa e inicios de los dosmil, entré a engrosar las filas de los fans de "Wat Tyler". Tanto como para dedicarles varios artículos en fanzines, periódicos universitarios y, por supuesto, el número dos del "Aquí Vale Todo" papiloso. En sus páginas interiores, oui!, pero también las chocantes portada y contraportada contaban con ellos como imagen central. Llegué incluso a mantener una relación epistolar con uno de sus integrantes (Sean Forbes) y los entrevisté en un par de ocasiones. Ahí es nada. Me encantaban estos cabrones, y me identificaba mucho con sus maneras y sentido del humor. Imposible no fliparse ante una portada como la de "I'm Forever Blowing Bubbles", el primero de sus recopilatorios de singles...


Ya puestos, también merece la pena recuperar la
del single "Appetite por Axl" que tanto escandalizó
a los paletos de "Popular 1"...


Tal era mi fanatismo, que usé esta última para
hacerme una camiseta y lucirla alegremente.
Podría sonar a bravuconada, pero existen pruebas.
Concretamente, una foto donde salgo portándola a la
par que celebro mis nosecuantas primaveras...


Musicalmente "Wat Tyler" podían sonar a punk rock ortodoxo, a punk-pop, a folk... daba igual, no tenían límites. En cuestión de letras, aunque de vez en cuando echaban mano de temáticas típicamente anarco-punks, también le daban a historias de desamores o narraban las correrías sexuales del padre Abraham y los Pitufos. Una vez les pregunté si se identificaban con esa vertiente del punk más cafre tipo "Toy Dolls" o "Macc Lads". Dijeron considerarse un pelín más sofisticados.
Como dato curioso, por aquellos tiempos estaban en trámites de colaborar musicalmente con una "película gore de bajo presupuesto" -definida así por ellos- titulada "The Passanger", pero nunca jamás se supo del asunto.
En cualquier caso, a la hora de hacer una selección sonora, me he decantado por varios ejemplos. Veámoslos...

Como decía, una temática recurrente en su repertorio eran
los temas dedicados al desamor, a las relaciones
imposibles o rotas. Canciones como
"You´ve stolen my heart" ("Me has robado el corazón")...


O "Too young, too bitter" ("Demasiado joven, demasiado amargado/a"), sobre
una novia que cambia de parecer diariamente y vuelve loco
a su maromo. Hoy te quiero, mañana no. Hoy te dejo, mañana
no. Seguramente basada en hechos reales...


"Rude Boy/Girl" es el término que se utiliza para referirse a
aquellos/as adictos/as a la música jamaicana, con especial predilección
por el Ska. "Wat Tyler" lo toma por su vertiente literal (rude se
traduce como grosero) y con "Rude Girl" primero y "Rude Boy" después
tiran de escatología pura, a base de sonoros pedos y
descripción gráfica de toda suerte de apestosas funciones corporales.
Siempre de modo jodidamente gracioso y contagioso.



Aunque para gracioso, "Eternal Triangle" o lo que ellos mismos
califican de "Opera Punk", la primera y última de su especie.
Un tema que pierde un poco su "punch" si no captas el
idioma, pero aún así, resulta de lo más hilarante y
descacharrante. A mi me encanta.


Y con "There´s a guy down the chip shop swears
he´s satan" ("Hay un tipo en la tienda de patatas fritas que
jura que es Satanás" ¡¡¡!!!) retomamos a los "Wat Tyler"
de punk más (o menos) ortodoxo.


Hasta entonces la especialidad del trío eran los singles. Nunca se habían currado un LP completo. El día que decidieron ponerse en serio con ello, todo se fue a la mierda.
El resultado al esfuerzo, "The fat of the band" (parodiando esta vez el "The fat of the land" de "Prodigy") tampoco fue totalmente desdeñable. Tenía sus temas majos y divertidos, de entre los que salvaría la bonita e inevitable tonadilla sobre desamores ("Not deep enough") a base de voces femeninas (recurso habitual cuando se decantaban por melodías más poppys) y la igualmente inevitable canción cafre de tintes pervertidos, "The vicar and I"...


"Not deep enough"


"The vicar and I" 
(impagable la llamada "versión punk")

Pero, así en general, el disco no viciaba tanto como sus trabajos previos. Se perdía algo. Y es que, tal vez, los "Wat Tyler" funcionaban mejor en formato corto. Es lo que tienen aquellos que se decantan por la coña, las dosis escuetas les benefician. Posiblemente "The fat of the band" fue la causa de mi pérdida de interés en los muchachos, que seguirían tocando y publicando cosas. Justo, no mucho después lanzaron otra recolección de singles bajo el título genérico de "The adventures of Bob Tayler and Mr.Crust", tan divertido como de costumbre. Incluye versiones sutilmente distintas de algunos temas aparecidos en el LP y, ciertamente, mejoran mucho. Así que, quizás, la culpa entonces fue una mala producción. A saber...
Finalmente "Wat Tyler" chapó la persiana. Cada uno de sus integrantes tiró por caminos distintos, siempre dentro del asunto musical (o anarco-punk, claro), dejando un legado altamante recomendable. Espero y deseo que jamás se les ocurra recuperarlo con la excusa del homenaje, el tributo o la nostalgia. Sería impropio de ellos.