Mostrando las entradas para la consulta Arnold Schwarzenegger ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Arnold Schwarzenegger ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de febrero de 2018

PUMPING IRON

Yo andaba detrás de ver este documental desde que se difundieran  por internet, unas imágenes de Arnold Schwarzenegger muy jovencito, con una camiseta que decía “Arnold is número uno”, fumándose, con gran placer, un canuto. No tardé en descubrir que las imágenes pertenecían a un documental titulado “Pumping Iron” y que mostraba el ascenso de Arnie en los USA.
Por extraños designios de la percepción de las cosas, yo pensaba que se trataba de un documental que nos mostraba su ascenso desde el mundo del culturismo, hasta su estrellato en el del cine, pero lejos de eso, me encuentro con un documental que únicamente se centra en los 100 días previos a la sexta competición de Mr Olimpya que Schwarzenegger ganaría por sexta vez consecutiva, venciendo al aspirante, Lou Ferrigno, que lo ganaría con posterioridad.
No me gusta el deporte, la competitividad. Por ende, no me gustan los deportistas ni su obcecación con ser el primero en lo que quiera que sea la mierda que practican. Me dan grima. Considero a los deportistas, a rasgos generales, gente acomplejada que suple sus carencias afectivas moldeando sus cuerpos con la finalidad de parecer —solo parecer— superior al resto de los mortales. Este sentimiento de desprecio se hace mayor si ese deporte es el culturismo, donde el objetivo es moldear el cuerpo para parecer gigantes.
En ese sentido el documental “Pumping Iron”, es un estupendo documental, ya que sin manipular de ninguna manera, ya que no es la intención del cineasta, muestra a estas estrellas del culturismo como lo que son, gente triste y acomplejada intentando escabullirse de sus vidas pasadas. Esto que digo, está mucho más presente en la presencia de algunos culturistas secundarios del documental, que cuentan sin remilgos como sufrían el buying en sus carnes, o el desprecio de los otros chicos por ser flojuchos. En el caso de Arnie, da la sensación que en la fase en la que se centra el documental, ya tiene sus complejos más que superados y ahora lo que le mueve es la ambición, de la misma manera que vemos claramente cómo Lou Ferrigno está ahí única y exclusivamente para ver cumplidos los deseos de su padre, más ambicioso y obcecado que él.
Al margen de esto, me sorprende mucho el comprobar como todos los culturistas retratados en la película, Arnold incluido, acusan un marcado retraso mental.
Muy curioso. Se deja ver, independientemente de la opinión o interés que pueda tener el espectador de cine sobre el deporte.
El director, George Butler, que ya había escrito un libro previo del mismo título sobre el bodybuilding,  rodó el documental totalmente metido en el epicentro, filmó a los culturistas, habló con los culturistas y vivió con los culturistas, quedándose sin dinero a mitad de rodaje. A punto estuvo de abortar el proyecto por estos motivos, pero el propio Arnie, sediento de reconocimiento, junto con otros de los culturistas que aparecen en el film, se las ingeniaron para recaudar fondos y que así, Butler, pudiera terminar la película. Lo consiguió.
La película se estrenó en 1977, con Arnold Schwarzenegger haciendo ya sus primeros pinitos serios en el cine con “El Gran Guardaespaldas” entre otras, y se convirtió en un éxito de crítica y de taquilla, cosa esta que ayudó a Arnold en su posterior carrera en Hollywood. De hecho, “Pumping Iron”, se pasó en algunos canales de televisión con el título de “El Governador de acero”, en referencia al cargo que durante años ocupó Arnold en  California.
La película generó dos secuelas, una de las cuales centrada en el mundo del culturismo femenino.
En españa, tras estar muchos años inencontrable, últimamente se suele ver en cualquier parte, ediciones en DVD, todas piratas, que van desde ediciones de esas de un Euro, hasta otras que la hacen parecer más lujosa de lo que en realidad es. Ya que todas sus ediciones son piratas, casi mejor si se descarga de internet. Aunque me declaro culpable de tener una de esas mierdosas ediciones.

miércoles, 15 de mayo de 2013

EL ÚLTIMO DESAFÍO

"Los Mercenarios" devolvió a (pseudo) primera plana a los héroes del cine de acción de los 80, incluso los 90, demostrando que con sentido del humor y tácticas -más o menos- de la vieja escuela, podían llenar las salas de culos en sus butacas. Lo malo es que en parte todo aquello fue un espejismo. Se trataba de un gran concepto, y conectó con el público, verlos juntos de nuevo resultaba regocijante, entrañable y, ¿por qué no?, sanamente nostálgico. Ahora bien, ¿¿alguien pagaría por consumirlos en vehículos para lucimiento individual??, eso ya era otro cantar. Reunirlos a todos tenía algo de novedoso, lo demás, era más de lo mismo, y a las pruebas me remito. Tanto el intento de Sylvester Stallone como el ahora comentado, con Arnold Schwarzenegger, se saldaron con notorios fracasos. ¡Que tiempos aquellos en los que los nombres de Sly y Arnie bastaban para formar colas en las taquillas!.
Y es que nadie duda que Arnold regresó animado por el éxito de "Los Mercenarios" y del aparente buen recibimiento que tuvo su reaparición en las pantallas. A la hora de enfrentarse a "El último desafío" ("The last stand" en USA), su vuelta oficial, el musculado abuelete (y lo de abuelete no lo digo por decir, hay planos en los que se le ve realmente chocho) iba a tirar de idéntica fórmula que con la peli coral, es decir: cierta recuperación del cine de acción de hace tres décadas, pero pasándolo por el filtro del humor, la auto-parodia y una violencia en apariencia gráfica y colorista, pero parapetada por cierto tono bufo y gran guiñolesco con fines edulcorantes. El verdadero problema aquí fue, creo yo, el trailer, algo engañoso y confuso. A mi me echó para atrás, así se lo digo. ¿Por qué?, porque todo apuntaba que la película prefería aferrarse a la casi-comedia antes que a un tono más serio, que el goteo de bromitas auto-referenciales (sobre todo, con respecto a la edad de su prota) sería continuo y, peor aún, que el cargante Johnny Knoxville iba a ser la inevitable comparsa cómica durante toda la proyección... y yo eso, amigos, no lo puedo sufrir. Sin embargo, vista la peli de cabo a rabo, puedo afirmar que la cantidad de elementos incordiantes, aún estando bien presentes, son bastante menos de lo esperado.
La historia no tiene mayor complicación. Arnold Schwarzenegger interpreta al sheriff de un tranquilo pueblo fronterizo en el que nunca pasa nada. Un día, un importante narcotraficante mexicano escapa de las garras del FBI y decide cruzarlo para pasar al país vecino. Arnold se entera de ello y decide pararle los pies cueste lo que cueste, tarea difícil si tenemos en cuenta que el muchacho viene acompañado de todo un ejército de profesionales dispuesto a allanarle el camino.

Como digo, sí, hay humor, sí, hay chistes a costa de Arnie y, sí, está Johnny Knoxville dando la chapa. Pero menos. De hecho, en general, y sobre todo durante su primera hora, resulta ser un thriller bastante formal, entretenido y bien desarrollado, con algunas secuencias de acción notorias, no demasiado abuso de CGI y, más sorprendente aún, un Schwarzenegger que no es, ni por asomo, prota total y absoluto. Para empezar, los agentes del FBI, y en concreto Forest Whitaker, se comen un buen cacho de esa primera hora. Y para cuando el sheriff entra en acción, viene acompañado de un entregado grupito de ayudantes que le cubren las espaldas. Vamos, un poco como lo que le ocurría a Stallone en la cuarta "Rambo". Acostumbrados a verlos en sus buenos tiempos como casi superhéroes capaces de valerse por si solos con una pistola y un tirachinas, no deja de ser chocante encontrártelos ahora formando parte de un equipo. El verdadero lucimiento del agüelo lo reservamos para el final (bastante más desmadrado y humorístico), cuando se las vea cara a cara con el malo de la función y protagonicen una sangrante y brutal pelea cuerpo a cuerpo que duele. 
De entre medias, pues sí, algo de gore (my cartoon, todo hay que decirlo), algunos chistes bastante graciosos, momentos confeccionados para el puro disfrute de plateas chillonas y, en general, un tono de western moderno voluntaria y desacomplejadamente festivo y tontaina. Sus responsables saben que están pariendo un producto totalmente intrascendente con el único fin de entretener, y lo hacen con gusto. ¿Que si lo consiguen?, pues bastante. No es para echar cohetes, ni tampoco para comprársela en dvd, pero sí para ver una vez y pasar un buen rato.
En el florido reparto, y junto a los mentados, nos encontramos con Eduardo Noriega haciendo de malo (¿se dobla él mismo?, porque si es así, lo hace con el culo!!!), el gran Peter Stormare, Luis Guzmán, la compañera de "Thor" Jaimie Alexander y Harry Dean Stanton en su habitual rol hiper-secundario.
Se trata de la primera peli yankee del asiático Jee-woon Kim, especialmente conocido por "El bueno, el malo y el raro" y sobre todo "Encontré al diablo", pero después del poco éxito, ya veremos si le dejan hacer otra.

sábado, 22 de abril de 2017

UNA HISTORIA DE VENGANZA (AFTERMATH)

Hace ahora quince años, dos aviones comerciales chocaron en pleno vuelo. Se culpó de ello al controlador aéreo, que descuidó por unos segundos su labor -para atender otro encargo-. En uno de esos aviones iban la mujer y la hija de un tipo que, lógicamente, se derrumbó cuando tuvo noticia de lo acontecido. Consideró un insulto a su dolor la compensación que le ofrecía la compañía y lo único que exigía es que pidieran perdón, pero nadie lo hacía. Pasado un tiempo, y sin haberlo podido superar, decidió culpar de todo al controlador aéreo. Así que lo buscó, lo encontró y le pidió que se disculpara. La mala respuesta de este volvió loco al hombre que en un ataque de ira lo apuñaló hasta matarlo.
Esta historia ocurrió de verdad. Y es la base sobre la que se apoltrona la trama de "Aftermath", producto que si ha alcanzado cotas de curiosidad se debe a que su co-productor es el prestigioso Darren Aronofsky, asociado nada menos que a Arnold Schwarzenegger, quien también se reserva el papel del padre de familia vengativo. Arnie está mayor, y no sé si porque nadie le quiere ya o por deseo propio, ha decidido refugiarse en productos algo más modestos de los que solía protagonizar y, sobre todo, más dramáticos, en los que se le exige un registro al que no nos tiene acostumbrados y que para él, de naturaleza pétrea, debe ser toda una aventura (incluido llorar). Eso y enseñar el culo, cosa que hace en esta película.
"Aftermath" se toma algunas leves licencias con respecto a los hechos auténticos. Digamos que son una excusa para contar su propia historia. Con todo, no esperen deslices propios de Hollywood. Ni, obviamente, al "chuache" sacando su lado de justiciero a lo "John Matrix" (aunque no pueda evitar recurrir a algunas de sus muecas clásicas), algo que, tal vez, nos intenta hacer creer el soso título español. Lo que aquí tenemos es un mega-dramón la mar de sobrio con un Arnold humano, sufriente y atormentado. ¡¿Que qué tal lo hace?!, no demasiado mal, la verdad.
Por si acaso, el director, Elliott Lester, rodea al ex-"Terminator" de actores muy solventes (en especial Scoot McNairy, interpretando al controlador aéreo) y un modo reposado de rodar que enfatice sensaciones, sentimientos y demás. En esta historia no hay buenos y malos, hay personas reales que dudan, lo pasan putas y el destino conduce hasta un trágico final.
Curiosamente, el guión corre a cargo de un españolo, Javier Gullón, que en su haber tiene cosas como "El rey de la montaña", "Agnosia" y "Hierro".
No sé si será que me hago vieja y me entran mejor esta clase de productos (aunque no incluya secuencias espectaculares del accidente, solo un ala desmontándose como imagen onírica a la que se recurre dos o tres veces), pero el caso es que "Aftermath" me ha sentado bien. Y me gusta esta nueva faceta de Arnold Schwarzenegger... que siga por ahí y olvide posibles intentos de recuperar la gloria perdida (lo que sí es un dramón en toda regla, y de los sórdidos).

viernes, 30 de enero de 2015

EL GRAN GUARDAESPALDAS

Un niño pijo de Alabama metido en el negocio inmobiliario, tiene que cerrar un trato por lotes y comprar un gimnasio. Da la casualidad que en este gimnasio entrena el aspirante austriaco a míster Olympia. Cuando acude al recinto a ofrecer una oferta por el mismo, a este le acaba molando el rollo de los gimnasios, se enamora de la recepcionista y se hace amigo de los culturistas y preparadores. Entre medias, dramas de distintas índoles, harán que se desarrolle el escuálido argumento a trompicones. Drama amoroso, lucha de clases, inmigración y culturismo se dan cita en “El gran Guardaespaldas”, la que sería la primera película importante de Arnold Schwarzenegger antes de convertirse en la estrella que todos conocemos y, también, la primera que protagonizaría con su nombre real. Antes de esta, se hacía llamar Arnold Strong aconsejado por sus agentes, que decían que “Schwarzennegger” era un apellido impronunciable para un americano. Con ese nombre, aparecería acreditado en “Hércules en Nueva York”, ponzoña esta en la que Arnie debutó. Dirigida por uno de los hombres más influyentes del “New Hollywood”, Bob Rafelson, que se haría mundialmente famoso con su siguiente película “El cartero siempre llama dos veces”, “El gran guardaespaldas”, “Stay Hungry” en su versión original, es un producto menor protagonizado por Jeff Bridges, folletinesco y carente de interés, que aunque se deja ver sin mayor problema, lo único destacable que podemos decir de ella es que congrega un buen número de estrellas a las que aún les quedaría un empujoncillo para serlo. Pero, una vez más, le dedicamos su reseñita en este blog por un motivo ya clásico: Su edición videográfica y su asociación directa con la sección “Aquellas maravillosas carátulas” a la que bien podría pertenecer. Datada en el año 1976, “El gran Guardaespaldas” ni tan siquiera llegó a estrenarse en salas españolas como tantos otros coñazos setenteros del “New Hollywood” (las seis o siete buenas que hubo, si que llegaron). Pero en plenos años ochenta, cuando Schwarzenneger ya era Schwarzenegger y era uno de los actores más taquilleros y, por ende, de los más alquilados en el vídeo-club, alguna despiadada distribuidora de la época, que aparecían de debajo de las piedras, aprovechó ese tirón -tironazo, diría yo- y editó la película para el mercado de alquiler. Y lógicamente, no la lanzaron como lo que es, un dramón folletinesco en torno a los culturistas, sino que lo hicieron como una nueva película de acción de Arnie. Jeff  Bridges también era ya popular en mangante-cateto-españa, por lo que aparecería también como protagonista y no andaría muy mal encaminado si digo que el concepto que nos vendían era bastante cercano a “Tango y Cash”, de actualidad en aquellos años. Tampoco diría ninguna tontería al afirmar que, además, se inspiraron en el póster de “Conexión Tequila” para confeccionar esta carátula, amén de sacar las imágenes de Bridges y de Arnie de películas recientes: creo que la de Arnie pertenece a la película “Ejecutor”, la de Jeff Bridges no la ubico. Si ustedes si... para eso están los comments.Pero lo que más me fascina es el concepto que nos vendían. “El Gran Guardaespaldas”... Chanante ¿verdad? Pues como si la titulan, por ejemplo, “Acción sin límite”, porque de guardaespaldas había en el film lo mismo que de acción: ¡Nada! Es el título más engañoso de la historia. Aquí no hay ningún guardaespaldas. Es que de hecho, en un momento de la película en la que alguien está en peligro, está a su suerte, y cuando llega Arnie, ya le han breado. Pero vamos, lo que tenían era el concepto, mucho más vendible que el de un culturista emigrante y llorón que se hace amigo de un pijo agente inmobilario. No obstante, cuando ponías la cinta en tu magnetoscopio y la película daba comienzo, una voz en off sobre el título original decía “Músculos de acero”, más acertado, pero también con poco que ver con el original. A la hora de sacar las cintas se arrepentirían del título este de los músculos e inventarían el concepto con el que finalmente se comercializó.Por lo demás, como ya les he dicho, una peliculucha del montón. Aunque como anécdota les diré, que Schwarzenegger luce durante toda la película un enorme lunar en la mejilla derecha que, obviamente, se borraría previa cirugía estética, para nunca más aparecer en pantalla. El resto es historia.
Plagada de estrellas, acompañan a Arnie y a Bridges en el drama, actores de la talla de Joe Spinell, Robert Englund, Sally Field, R.G. Armstrong (“Depredador”, “Los chicos del maíz” o “Mi nombre es ninguno”), la musa de la contra-cultura Helena Kallianiotes (“Easy Rider”) o Scatman Crothers (“El Resplandor”).Como curiosidad, como sea, si que funciona.

viernes, 30 de noviembre de 2018

VAYA PAR DE CANGUROS

Los gemelos Paul, dos culturistas dispuestos a convertirse en Arnold Schwarzenegger por  partida doble, más conocidos con el sobrenombre de “The Barbarian Brothers”, irrumpen en el séptimo arte con un papelito prácticamente anecdótico en  la película de Joel Schumacher “Los locos del Taxi”. Al margen de este título mainstream, hicieron alguna que otra aparición en cine y televisión, que sirvió para que Menahem Golan y Yoram Globus se fijasen en ellos y confeccionasen, bajo la dirección de Ruggero Deodato,  una película "Cannon" para su lucimiento muscular e “interpretativo”. Nació así “Los Bárbaros”. A este “exploitation” de “Conan, el bárbaro” le acompañó cierto éxito, el suficiente para que los dos trozos de carne tuvieran su propia carrera cinematográfica. Así, ya en la década de los 90, protagonizan una  triada de títulos —este entre ellos— que los catapultaría como las entrañables estrellas de "serie B" que siempre han sido. Y es que sus películas, infames, baratas, jamás obtuvieron recaudaciones millonarias, ni mucho menos buenas críticas y tampoco gozan de un fandom que las revindiquen. Al contrario, han sido condenados casi al ostracismo.
Ese triunvirato de pelis noventeras a su servicio lo conforman comedias, paradójicamente, y están encabezadas por “Pasándolo en grande”, donde interpretan a dos rudos camioneros, “Double trouble” donde son policías, y la última del pack, esta “Vaya par de canguros” que nos ocupa.
Y es que en pleno 1994, ya era más que patente, y gracias a “Poli de guardería”, que la combinación de tío forzudo con niños era un éxito, por lo que, ya disuelta la "Cannon", Yoram Globus, desde su flamante "Global pictures", que duró menos que un suspiro (y no me extraña) se asocia a los hermanos Paul para meterse de lleno en una película de estas características, adelantándose así a The Rock, Vin Diesel o Jackie Chan en hacer un film de forzudos con niño desde la de Schwarzenegger, pasando el resultado, eso sí, inadvertido en todo el mundo.
Sin embargo, y pese al despropósito, no es del todo aburrida.
Tras salvar a un nutrido grupo de niños tras un tiroteo en un parque, dos hermanos gemelos y culturistas son contratados por un hombre con pasta para que sean los guardaespaldas de sus dos sobrinos mientras este acude a un juicio contra la mafia en el que ha de testificar, así que se trasladan a la lujosa mansión dónde moran los niños, que resulta que son gemelos también — con lo que tenemos la ensalada aliñada— y se las hacen pasar canutas, al tiempo que los sacan de no pocos conflictos violentos. Sin más. A, e, i, o, u.
Para terminar de hacerla más graciosa todavía, y para que se parezca aún más a “Poli de guardería”, estos dos gemelos, un poco más creciditos, serían los gemelos Cousins, Christian y Joseph, los mismos que darían vida a Dominic, el niño al cual Schwarzenegger debe proteger de su propio padre en su propia película. Como es lógico, todo saldrá a pedir de boca para nuestros protagonistas, pero, sin embargo, “Vaya par de canguros” sería el film que pondría fin a su carrera como pareja cómico-humoristica. No interesó a nadie. Y no volvieron a hacer más como “The Barbarian Brothers”.
Para echar un ratillo tonto mientras ojeamos el "Facebook" en el móvil, la cinta tiene momentos para las risas y momentos para la vergüenza ajena, como aquel en el que los dos niños no se quieren duchar, y en represalia, los gemelos bárbaros los lanzan desde un balconcillo a una piscina, vaciando, posteriormente y desde lo alto, un tambor de detergente para que haga espuma y los niños salgan de allí limpios.
Dirige el cretino de John Paragon, que venía del mundo de la tele, hizo “Vaya par de canguros” y  se volvió a la tele.
El film permaneció inédito en varias partes del mundo, no así en España donde desconozco si llegó a editarse en vídeo (juraría que no), pero fue estrenada en televisión, nada menos que en "Tele 5", la cual dedicó a su emisión una estupenda campaña publicitaria.

sábado, 27 de enero de 2024

EJECUTOR

"Ejecutor" acarrea la incómoda etiqueta de ser "la peor de Schwarzenegger en sus buenos tiempos" ¡Demonios! hablamos de 1986, el fornido astro había protagonizado "Commando" y luego haría "Depredador", una peli que no tengo en la altísima estima que muchos otros, pero es lo que es. El director de "Ejecutor", John Irvin, venía de firmar "Historia Macabra" y "Los perros de la guerra". Producía De Laurentiis. Y el resto del reparto quitaba el hipo, muy de su momento y jugoso hasta el ahogo: Sam ("Superman IV: En busca de la paz") Wanamaker -soy consciente que el veterano actor tendrá en su CV títulos de mucho más prestigio, pero ya saben cómo las gastamos aquí-, Paul ("El precio del poder") Shenar, Robert Davi, Ed Lauter, Darren McGavin, Joe ("El halcón callejero") Regalbuto, Dick ("La cosa del pantano") Durock, Sven-Ole ("Mallrats") Thorsen... y unos cuantos más, así vistos fugazmente. Además, la trama del film, en la que Arnold es un policía infiltrado en la mafia dispuesto a cometer venganza -en este caso no la suya, se presta a vengarse por otro-, prometía violencia a raudales. Incluso la imagen del hercúleo actor vestido de negro y armado hasta la sobaquera me recordaba levemente al "Castigador"... o a "Mack Bolan" si lo prefieren.
Entonces, ¿¿por qué me aburrió?? ¿y por qué, hablando de ella con mi amigo Santi, vimos que los dos sentíamos la misma antipatía? Era hora de agenciarme una copia a calidad divina y verla sin esperar nada, asumiendo lo que iba a ser. Y sí, durante buena parte del film es evidente ande reside el problema. Arnold todavía era un armario inexpresivo por entonces. No es que lo haya dejado de ser, obvio, pero en 1986 dominaba un poco menos el arte de la interpretación. Al fin y al cabo sus grandes éxitos habían sido pelis en las que hacía de máquina de matar, sin hablar demasiado, ya fuese un guerrero armado con una espada como... bueno, una máquina de matar. Que le diesen un personaje con algo más de enjundia, capaz de enamorar a una pava a base de encanto personal, y que charla, sonríe, viste elegante y dispara poco, pues fue demasiado para él. Osea, "Ejecutor" (engañoso título patrio del "Raw Deal" original -tal vez también eso contribuyó a crear falsas expectativas-) es "demasiada película para Schwarzenegger" Y si encima le rodean de maravillosos y carismáticos secundarios, aún canta más. Un caso muy parecido al de Chuck Norris en "Código de silencio", film que contaba con grandes actores, grandes técnicos y una trama prometedora, pero terminó hecho trizas al fichar a semejante pedrusco -Norris- como eje central. Lo de "Ejecutor" no es TAN grave, aunque se aproxima.
Sin embargo, cuando ya tenía mi teoría perfectamente clara, llegamos a los últimos 20 minutos. Arnold se viste de negro, pilla todas las armas disponibles en el taller y la emprende a tiros con la mafia al completo, sin dejar uno vivo. Además con esa violencia tan seca, contundente y sangrante de la época. Cierto que la utilización del "Satisfaction" de los "Rolling Stones" no es un buen acompañamiento sonoro. Pero la masacre que sigue, a base de delicioso sintetizador macarra, es la leche. De hecho, y hablando de "Frank Castle", se parece mucho a la que años después haría Thomas Jane al final de su "Punisher". Y sí, funciona... pero no arregla la película. Supongo que tarda demasiado en llegar y te deja, valga la coña, insatisfecho.
Así pues, y aunque todavía no entiendo muy bien del todo qué falla en "Ejecutor", es cierto que sigue siendo un título flojo. Con sus virtudes, no lo niego, sus buenos momentos y aciertos, pero adolece de un ritmo cojo (llega un punto en el que notas como le pesa el culo) y, tal vez, le falta acción. Más muertos y menos diálogo para Arnie habrían solucionado la papeleta.

sábado, 7 de agosto de 2010

UN PADRE EN APUROS

Ayer me sentí levemente avergonzado después de revisar esta peli. ¿Motivo?, en su momento me gustó y me divirtió mucho, por ello la conservaba en una cinta vhs. Decidí volver a verla y para cuando terminó, me pregunté: "¿Pero cómo es posible que te gustara tanto esta chorrada inmensa?". Vale, no voy a decir ahora que es una basura y tal, no, está simpática y para un escaso rato de evasión (llega a 90 minutos por los pelos) no viene mal... pero sí, es una tontunada como un piano.
El típico padre obsesionado con su trabajo y que tiene olvidado al típico hijo repelente, decide compensarle comprándole para Navidad un muñeco del superhéroe televisivo de moda, "Turboman". Sin embargo es el juguete más vendido de la historia y lograr agenciarse uno es casi tarea imposible. Ello hará que el pobre hombre se meta en los líos más inverosímiles. En aquellos tiempos (1996), Arnold Schwarzenegger estaba en el peor momento de su carrera (entre "Eraser" y "Batman & Robin") y comenzaba a perder su brillo de estrella intocable. El hostión que supuso "El último gran héroe" puso punto y final a su "mandato" (en taquilla, digo) y aunque aún produciría algunos éxitos, nada sería como en sus mejores tiempos. No tengo datos fiables, ni me apetece buscarlos, pero diría que el intento de revivir antiguas y notables aportaciones del "chuache" a la comedia no dieron muchos beneficios.
Se trata del típico producto confeccionado para las clases medias/altas de los Estados Unidos. Padre super-currante que habita un blanco suburbio ama sin condiciones a su preocupada mujer/maruja y a su hijo maravilloso. Los "malos" de la función son un padre soltero que intenta beneficiarse a las esposas de los demás y tiene, ¡oh pecado!, un hijo repelente y que es, claro está, gordo y un negro que curra de repartidor de cartas y bebe porque se siente un fracasado (también padre soltero... ¡la maldad concentrada!). Casi toda la acción se desarrolla a base de grandes almacenes y un navideño desfile final. Naturalmente el "The End" es asquerosamente y forzadamente feliz (salvo la coña post créditos, muy potable).
Da la sensación que, originalmente, el guion de "Un padre en apuros" debería ser mucho más mordaz y transgresor, satirizando a las clases medias y su compulsivo consumismo, pero que fue comprado y ultra-suavizado para lucimiento de su protagonista, el amigo Arnaldo. Lo digo porque a ratos se dejan ver esos toques provocativos, como el discurso del personaje del cartero sobre la manipulación que las empresas jugueteras ejercen sobre sus hijos o la mejor secuencia de toda la película, la secta de Papa Noeles que viven de estafar y vender bajo mano, lo que permite un gracioso cameo a James Belushi.
El resto, humor chorra y algo de "slapstick" (reconozco que la primera vez que la vi me partí de risa cuando el "chuache", vestido de superhéroe, intenta dominar su cohete-turbo sin mucho éxito... ya ven) para una peli de esas tipo "McDonalds", de consumo ultra-rápido, pim, pam, hola y adiós. Ya saben.
Eso si, ¡¡Don Schwarzenegger está peor que nunca!!!.

viernes, 11 de marzo de 2011

CURSO 1984

Las películas de "aulas turbulentas" son ya todo un subgénero en sí mismo. Cada época ha adecuado su estética a la moda imperante entre la juventud, y es por ese motivo que "Curso 1984", producida el año 82, apuntara hacia el punk a la hora de buscar una música y una tribu urbana bajo la que encuadrar a los inevitables malos de la función. Por otro lado, también a la par con los requisitos del momento, se apostó por una violencia mucho más cruda e impactante. En esta peli los malos estudiantes no se iban a conformar con una bofetada, estos iban a necesitar reprimendas bastante más extremas.
Recuerdo "Curso 1984" de cuando era chaval e iba al video-club. Era una de aquellas maravillosas películas que ya desde su mera carátula (su estupenda carátula, añado) transpiraban "peligro". Como "El Exterminador", "Scum", "Posesión Infernal", "Mad Max 2" y tantas otras, "Curso 1984" prometía sensaciones muy fuertes. El temor a alquilarla era tanto como el deseo de hacerlo. Y, a diferencia de lo que ocurre hoy día, cuando me atreví a dar el paso, no puedo decir que quedara decepcionado.
La trama (se supone que basada en hechos reales) es clásica. Un profe bueno llega a un colegio conflictivo. Los reyes del mambo son una panda de nazi-punks terribles. El tipo les planta cara y ello, obvio, da pie a una especie de "guerra personal" cuya intensidad y mala uva va incrementando hasta el gran, jugoso y sensacional estallido final de violencia y desmelene. En este último apartado, como decía, cabe destacar que no se andan con chiquitas. Aquí si hay que matar, se mata. Y el "momento sierra" sigue siendo a día de hoy una delicia absoluta.
"Curso 1984" se ha ganado un indiscutible estatus de cult-movie por muchos motivos. Algunos de ellos los encontramos en su reparto y equipo técnico. Por ejemplo, de todos es sabido que este fue el debút no-televisivo de Michael J. Fox, entonces más fondón y flequilloso y que en sus memorias tildaba injustamente de subproducto a la película (¡¡desagradecido!!). El director, Mark Lester, poco después firmaría la sensacional "Commando" con Arnold Schwarzenegger (una de mis favoritas!). En el guión nos encontramos con Tom Holland, futuro responsable de "Noche de miedo" y "Muñeco Diabólico". La banda sonora la firma el mítico Lalo Schifrin (el de "Harry, el sucio") quien, además de copiar el soundtrack de "La noche de Halloween", se alía con Alice Cooper para componer el tema central del film. Al tratarse de una película sobre punks (y menudos son!), es inevitable que suene punk rock. Los productores se decantaron por una banda muy recurrente en la época, "Fear", famosos por su imagen agresiva y por haber destrozado el plató de "Saturday Night Live" cuando fueron a tocar allí enchufados por John Belushi, que era un fan declarado. Sin embargo, la banda con presencia en un escenario no es otra que la canadiense "Teenage Head", quienes pegan bien poco dentro de ese caricaturesco concepto del punk como algo terrorífico dada su actitud más alegre y festiva. Y es que, como mandaban los cánones de la época, los punks de "Curso 1984" son retratados como yonquis, viciosos, inmorales, ultra-violentos, nihilistas y desalmados (aunque, puestos a ser quisquillosos, el único que en esta peli realmente MATA es ¡¡el trajeado y conservador profe!!).
Otros nombres destacados son los del eterno secundario Roddy McDowall, el televisivo Perry King, Timothy Van Patten y Stefan Arngrim, especialmente conocido por ser el protagonista de otro título muy de su época, "Lucifer" (y de la que algún día hablaré largo y tendido). En definitiva, un clásico de su década que el tiempo no ha tratado demasiado mal. Ayer noche lo pasé pipa revisándolo y aún pude notar como vibraba con el clímax final. Eso es muy buena señal.
Años después, Mark Lester sorprendería a propios y extraños con una secuela, un producto simpático sin más titulado "Clase del 99", donde los malos eran ahora los profes, unos en plan cyborg programados para disciplinar al alumnado. Lo mejor que podemos decir de ella es que, al menos, ofrecía algo un poco distinto. Su razonable éxito -supongo que en video-clubs-, generó una secuela de la secuela, "Clase del 99: El sustituto" La firmaba otro baranda y no llegué a verla por falta de interés.

sábado, 14 de mayo de 2022

COMMANDO PARA MATAR

Sigo revisando las producciones más impersonales y sosas del Fred Olen Ray ochentero gracias a la generosidad de Don Enorm. Hace unas semanas le dimos un meneo a "Cyclone, al filo de la muerte" y, ya entonces, introduje toooodo el rollete con respecto a por qué no me gustaron en su día. Si necesitan instruirse, vayan para allá y échenle un ojo.
Ahora toca la otra "action movie" que el cineasta parió en 1987 para "Trans World Entertainment", esta "Commando para matar", "Commando Squad" en v.o. Siempre me llamó la atención que el título español incluyera la segunda M anglófila en comando (supongo que con el afán de churrupetear del entonces aún reciente éxito de la maravillosa película de Arnold Schwarzenegger), cosa que ha sido finalmente corregida en versiones más actuales.
Con el fin de detener a unos malvados narcos, una serie de agentes son enviados a México city. Todos morirán... menos el último, que secuestran y torturan. Así pues, ante el desespero, el encargo recae en una pava. Será la que acabará poniendo orden, salvando a su colega y matando a los malos.
Nada que destacar. Acción del montón, pero un poco más a lo pobre. El ritmo es farragoso. Las escenas de persecuciones y tiroteos carecen de suspense o emoción. Lo mismo que los "stunts" que, aunque los hay, son menos espectaculares que los de "Cyclone, al filo de la muerte". La violencia escasea y, en fin, que no, no funciona. "Commando para matar" es bastante palizas.
Siendo otro el director, esta reseña terminaría aquí. Pero hablamos de San Fred Olen Ray, y su incomparable universo, y es ahí donde localizamos todos aquellos elementos llamativos que hacen de la experiencia algo medianamente más interesting.
Para empezar, que no falte el "momento Ray_ante" de rigor. Pal caso, tenemos la aparición de una legendaria tienda de coleccionismo cinematográfico allá en Los Ángeles ("Hollywood Book & Poster") que se supone tapadera para armar a los agentes (entre el arsenal disponible ¡un espectacular cuchillo con hoja rellena de ácido!). Justamente, antes de que la prota haga su entrada, vemos a la dependienta venderle un póster de "El misterio de la pirámide" -del mismo Ray- a un chavalín (he intentado localizar al actor, pero no figura en ninguna parte. ¿Tal vez el hijo del dire? En ese caso hablaríamos del hoy también filmmaker Christopher Olen Ray), previo comentario: "No se por qué, pero por lo visto a todos los niños les gustan esta clase de películas". Graciosísimo. Y, justamente, ya que mentamos ese título en concreto, señalar que en él aparecía una avioneta estallando en mil pedazos. Ray, como buen alumno que era de Roger Corman, la reutiliza en "Commando para matar" (a pesar de que el escenario sea sensiblemente distinto) y la hace petar por efecto de un certero disparo mediante recortada. ¡Toma puntería!.
Pero esos no son los únicos toques llamativos del film, hay más... aunque por la vía negativa. Errores, unos bastante tochos. Por ejemplo, un personaje procura ocultar su identidad a los ojos de un villano, que lo conoce previamente. Justo a continuación, ambos se encuentran cara a cara y el villano reacciona como si no supiera quien es. ¿Pa qué tanto disfraz entonces?. El héroe secuestrado anda metido en una caseta en medio del campamento de los narcos. Se supone que, por esa razón, debería ser el lugar más vigilado. Pues no, lo cierto es que es un cachondeo. Cuando el guarda de la puerta desaparece, nadie le da la más mínima importancia, ni siquiera uno de los esbirros que pasa por allí. Hay más (como que veamos perfectamente las colchonetas en las que caen algunos actores cuando son abatidos... podría ser cosa del formato, pero es así), todas igual de absurdas o, como dicen hoy día, "WTF".
En cuanto a los actores, y demás individuos pululando delante de la cámara, tenemos a los integrantes de la secta FOR (de Fred Olen Ray), todos en roles segundones: Robert Quarry, Dawn Wildsmith (interpretando, como siempre, a una tipa dura y mal lechada), Ross Hagen, Michelle Bauer en un papel no acreditado y despelotado y el mismo Señor Director jugando al póquer. Debuta como nuevo miembro el mítico Russ Tamblyn.
Del resto destacan otra de esas "bimbos" ex-chica Playboy, Kathy Shower, a la que hemos podido gozar como dios trajo al mundo en "Las aventuras de Tennessee Buck". Todo un clásico de la acción ochentera, Brian Thompson. Dos leyendas del exploitation, William Smith y Sid Haig (que haría buenas migas con el dire y saldría también en "Warlords", acá da vida a un esbirro que se pone como una moto cuando inflige dolor). Y, finalmente, un par de "antiguos", de esos que Ray fichaba por puro fanatismo, como Mel Welles (el Mushnick original de "La pequeña tienda de los horrores") o Marie Windsor, con una filmografía repletita de clásicos y subclásicos del fantastique de segunda o tercera división.
El guion corre a cargo de otro jefe, Michael Sonye (ya saben, cantante de "Haunted Garage" y responsable del libreto de "Fonda Sangrienta"). El todoterreno Gary Graver se responsabilizó de la fotografía. El supuesto México donde se desarrolla la acción no resulta demasiado convincente (sobre todo la aldea. Pa mi que el diseñador de producción no hizo los deberes), tiene toda la pinta de ser uno de los escenarios favoritos y habituales de Olen Ray, las cuevas de Bronson Canyon, hogar de mucho cine de monstruos barato en los años 50 y 60. ¡Ah! y uno de los personajes masculinos responde al chispeante nombre de: Putita.
¿Qué otra peli de baja estofa da más?.

Como colofón, y por aquello de no perder la costumbre, les dejo la caratula completa del VHS surgida de los archivos de Don Enorm.

martes, 6 de abril de 2010

PELIGROSAMENTE UNIDOS

A inicios de los 90 Rutger Hauer se adentraba cada vez más en el terreno del cine pensado exclusivamente para el vídeo-club, y "Peligrosamente unidos" fue una de sus últimas apariciones protagoniles en un film netamente "mainstream" (sin contar colaboraciones especiales y demás, como las que se marca en "Batman Begins" o "Sin City"). La recordaba como un simpático thriller de usar y tirar, por eso el otro día aproveché la oportunidad que se me brindaba para repasarla... y sí, mi memoria no me fallaba.
Lo que en el "Perseguido" -con Arnold Schwarzenegger- era una idea más, aquí es básicamente el eje central de la historia: Collares explosivos. Un especialista en electrónica es engañado para participar en un robo de joyas y luego traicionado. Termina encerrado en una cárcel ultra-moderna en la que no hay guardias, ni rejas, ni ná... solo unos collares que, si su portador intenta escapar de los límites del recinto, estallarán... salvo si se dan una serie de circunstancias que no me apetece explicar. El caso es que se dan, y el amigo Rutger huye, con todo lo que conlleva.
"Peligrosamente unidos" es puro entretenimiento, evasión al máximo grado, todo orquestrado con sabiduría y sin estridencias por un artesano con pedigree, Lewis Teague, director de "La bestia bajo el asfalto", "La joya del Nilo", "Cujo" o "Los ojos del gato", entre otras. A un fondón Hauer le acompañan actores muy del momento como Mimi Rogers, Joan Chen, James Remar y el carismático secundario Stephen Tobolowsky. La peli tiene sus dosis de humor, de acción, de intriga y unas gotas de gore ante los efectos de los collares explosivos. Eso si, es mucho más gozable la parte de la prisión (nota alta para la resolución del enfrentamiento entre Hauer y el abusón de turno) que la escapada en sí, algo larga y repetitiva.
Pero vamos, minucias, si lo que buscas es pasar un buen rato sin complicaciones, dale al "Play".

sábado, 16 de enero de 2016

LOS DIEZ LOCOS MANDAMIENTOS

Esta es una película de historias, de diez historias concretamente, una comedia alocada con algún que otro chiste políticamente incorrecto, con algo de herejía y con un humor que intenta rallar la obscenidad, pero sin ser del todo ofensiva, algo como aquella Movie 43, que comente en el número 43 de nuestro Podcast.

El mayor atractivo de la película, además del humor soez, es la aparición de múltiples estrellas de Hollywood que se prestan para hacer un papelito en alguna de las historias. Podremos ver a muchos rostros que a los españoles no nos suenan por ser actores y personalidades de la TV americana, pero si veremos a otros más reconocidos internacionalmente como Paul Rudd,  Winona Ryder, Famke Janssen, Liev Schreiber (que también salía en Movie 43) Jessica Alba, Oliver Platt, Joe Lo Truglio y muchos más de los que nos suenan la cara y no sabemos de que hasta que vamos a imdb y entonces se nos enciende la bombilla.

La película esta presentada por Paul Rudd, que a modo de conductor de las historias nos va presentado cada una de ellas, las cuales están relacionadas de alguna manera con uno de los diez mandamientos, todo ello como digo al principio desde un punto de vista del humor casi casi herético. El propio Rudd, cuando nos va presentando las historias tiene la suya propia, que se desarrolla en esos interludios entre corto y corto, mas luego una finalización con una de esas historias. Hay también algunas historias que continúan a otras, con los mismos personajes sobre los que ha pasado el tiempo. Para acabar un número musical final con casi todos los actores de las historias que hemos ido viendo.

Por no estropearos la película hare una mínima descripción de algunas de las historias que podemos encontrar. Un medico deja unas tijeras dentro de una paciente, pero era una broma!!!.Los hijos negros de Arnold Schwarzenegger. Los vecinos envidiosos que como uno compra un escáner de hospital, el otro también, así sucesivamente hasta llenar sus casas de ellos. Una recién casada que se enamora de un muñeco de madera de un ventrílocuo. Un segmento de dibujos animados con un rinoceronte vendedor de heroína. Un hombre que decide no ir a misa un domingo mientras su familia sí que va, para pasar el día entero desnudo por la casa (algo que ya se vio en los Simpsons)
Estas son probablemente las más simpáticas, aunque la segunda con el médico bromista también es muy buena, solo que si cuento algo desvelo lo que ocurre en su primera historia.

Una película que hay que ver sin ninguna pretensión, ni siquiera la de ofender a los católicos ya que como digo intenta ser soez, y en algún momento lo consigue pero no es lo suficientemente hereje como para que el papa les excomulgue, aunque imagino a la mayor parte del reparto se la trae bastante floja, bien por ser judíos, baptistas o directamente ateos.

Simpática, las pelis de historias nunca están mal, porque si alguna es mala ya habrá otras que serán mejores, y en esta ganan las que están bien a las que están mal.

lunes, 27 de octubre de 2008

EL CINE DE AVENTURAS

Visité la biblioteca de mi barrio en busca de lectura cinéfaga. Aquello que, ojeando los estantes, me encuentro con un libro titulado "El cine de aventuras", asín como suena, no demasiado gordo y con imágenes más que sugerentes en la portada: "Terminator 2", "Tiburón", "En busca del arca perdida" y el "King Kong" original. Mola. Me lo pillo y me lo llevo.
Esa misma tarde comencé con la lectura. La introducción no pudo ser más poco prometedora: El autor, Luis Pérez Bastías, advierte que siente más simpatía por el cine de aventuras clásico que por el moderno, es decir, la década de los 80 para acá. ¡Uuuuh!, mal rollo. Y cuando da motivos por esa antipatía, confiesa que se debe a su falta de realismo. ¡¡¿¿Falta de realismo??!!... claro, ahí chocamos del todo, porque ya conocéis me teoría al respecto: si quieres ver realismo, vete a un puto parque a mirar cómo pasea la peña. Teniendo eso en cuenta, no solo se prometía una lectura poco estimulante, sino engañosa, ¡¿entonces a santo de qué ilustrar la portada con films de Spielberg y James Cameron?!, ¡¡que me devuelvan el dinero!!. Suerte que no pagué por leerlo... decidí darle una oportunidad, aunque confieso que tardé un huevo en ponerme (fue la fecha de devolución la que me empujó a hacer el esfuerzo).
Vale, "El cine de aventuras" se lee rápido, el autor se centra en varios géneros y, más específicamente, en las ocasiones en los que estos entran de lleno en la aventura pura: edad media, espadachines, monstruos, catástrofes, selva, desierto, piratas, peplum, ciencia ficción, circo, espías y western. La lista de títulos que ofrece es inmensa, muchas veces de carrerilla y solo se detiene ante lo que considera buenas películas. Lo curioso (y positivo) del caso es que ni todos los films antiguos los considera buenos.. ni todos los modernos malos. Hay que decir en su favor que salva "Terminator" (la uno), "Tiburón" o "Batman Returns". Sin embargo, y tal como prometía en la intro, pone punto y final con una notable reprimenda casi exclusivamente a la saga icónica del cine de aventuras moderno: Indiana Jones.
Sigo sin entender la puta obsesión de Pérez Bastías con el jodido realismo y, lo que es peor, con que los protas han de sufrir, pasarlo mal, estar deprimidos y no ser como superhéroes. ¡¿Pero por qué?!.
Hay que señalar que el libro está repletísimo de cagadas inmensas. Por un lado datos (como decir que Arnold Schwarzenegger interpreta a Batman en el film de la serie en el que hacía de Mr. Freeze u otorgar la dirección de "El hombre de la máscara de hierro" a su prota, Leonardo Di Caprio) y, por otro, títulos y nombres mal escritos, que quizás no sean cosa del autor (igual fue pasado a limpio por otro que la cagó), pero quedan muy feos. Además, toda la parte final centrada en los 80 y demás es muy extraña, pues se reseñan muchas "series B y Z", y se olvidan films más conocidos y respetados... ¿por qué citar "Critters 4" pero no "Critters 1"?, raro, raro. Es como si Bastías hubiese ido al video-club de la esquina, armado con un bloc y un boli, limitándose a apuntar títulos arbitrariamente.

lunes, 12 de junio de 2023

UNA VIDA BÁRBARA

De un tiempo a esta parte, a la hora de llenar las plataformas de contenido, el realizar biopics en forma de serie documental o de ficción sobre personalidades del mundo del espectáculo se ha puesto de moda, además con resultados la mayoría de las veces satisfactorios. Arnold Schwarzenegger, Locomia, Andrés Pajares, Wu-Tang Clan, Luis Miguel, Supreme NTM, Miguel Bosé, Nacho Vidal… todos ellos tienen una serie sobre su vida y mucho me temo que en adelante habrá muchas más.
Y en concreto me di cuenta que un personaje, podemos decir que menor, una actriz que asociamos más la prensa rosa que al mundo del cine como es Bárbara Rey, era el centro de atención de dos series, el biopic de ficción “Cristo y Rey” que está francamente bien y al que la única pega que le pongo es que, ni en mil años, me creo a Jaime Lorente en el papel de Ángel Cristo, y la serie documental “Una vida Bárbara” que se centra exclusivamente en los avatares y vicisitudes de la Rey.
Y uno tiende a pensar si la presencia de Bárbara Rey es lo suficientemente meritoria como para tener no una, sino, dos series en torno en su historia. Y vaya si lo es… Porque la Rey no solo fue una vedette de renombre en los 70 y actriz en la época del destape que trabajó en toda suerte de productos y subproductos, también fue un icono pop de los 80 junto a su marido el domador de leones (y protagonista de “El Cid cabreador”) Ángel Cristo, y personaje de prensa rosa en los 90 a raíz de los malos tratos a los que le sometía su esposo, cuya adicción a la cocaína, además, le convirtió en poco menos que un caricato cuyo deterioro físico fue más que sonado en televisión. Pero Bárbara sobre todo era, como reza uno de los capítulos de la serie de ficción, la puta del Rey. Bárbara Rey mantuvo una relación sexual/afectiva Don Juan Carlos I, Rey de España durante los años 70, que luego retomaría en los 90 y que me parece harto de interesante porque, sin comerlo ni beberlo, Bárbara Rey se vio inmiscuida en un entramado criminal, casi una guerra de mafiosos, en la que estaban involucrados Mario Conde, el Estado y la Monarquía. El Rey Emérito echaba un polvo a Bárbara Rey en cuanto tenía ocasión y, claro, en esos momentos de alcoba se revelan muchos detalles y secretos. Pronto su relación con la actriz supondría una molestia más que cualquier otra cosa y lo más prudente era deshacerse de ella. Pero Bárbara Rey aprovechó la coyuntura que, precisamente, le ofrecía la prensa rosa para enfrentarse a toda esta gente, y ya la cosa se pone calentita cuando entran en juego la extorsión, el chantaje y las escuchas ilegales. Bárbara Rey se merece, efectivamente, los dos biopics que llevan su nombre.
En cuanto a este “Una vida Bárbara” desarrollado a lo largo de cuatro capítulos, estructura divinamente todo esto que les cuento, centrándose el primer capítulo en sus inicios en el mundo del espectáculo, el segundo en su relación primeriza con el Rey durante los años en los que era una de las mujeres más deseadas de España, el tercero en su vida circense junto a su esposo Ángel Cristo —y aquí la cosa toma tornas de thriller. No en balde, la serie “Cristo y Rey” se basa exclusivamente en esta tortuosa relación—, y el cuarto y último se centra en el entramado criminal del que les he hablado más arriba. Todo ello narrado por la propia actriz que es entrevistada a tal efecto en profundidad, así como se ilustra todo con abundante material de archivo y entrevistas a los implicados en cada uno de los sucesos. Todo ello muy interesante y adictivo, aunque, como todas las series y documentales a Atres Media, más cercano a un reportaje para la prensa del corazón que a productos de mayor valor documental. Como fuere, la vida privada de Bárbara Rey yo creo que, efectivamente, es lo suficientemente interesante como para que trascienda a su vida profesional.
Creada por Daniel Écija, quien también es el responsable de “Cristo y Rey”, y dirigida por Óscar Bernàcer, director de trayectoria cortometrajíl y televisiva, “Una vida Bárbara” puede que sea una de las mejores series documentales de producción nacional que pululan por las distintas plataformas de streaming. ¡Se la recomiendo!

domingo, 22 de enero de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (9): DANDO GATO POR LIEBRE

En la era dorada del vídeo-club, y teniendo en cuenta que por entonces meterse en tal menester resultaba siempre beneficioso para tus arcas, aparecieron mogollón de infra-distribuidoras que hurgaban en sus catálogos y lanzaban películas de tercera división para las que confeccionaban cutre-caratulas engañosas. El ejemplo más extremo venía cuando se valían de material ajeno fácilmente detectable, en ocasiones ni tan siquiera disimulado. No solo no tenían nada que ver con lo que contenía la cinta, es que, además, infligían gravemente cuestiones de copyright. Los casos son cientos y miles, pero hoy he reunido aquí algunos de los más reconocibles, descarados y divertidos...



"Sombras de medianoche" es la única película dirigida, escrita, producida, montada e interpretada por Wes Olsen. En los USA incluso la distribuye Troma bajo su título original, "The Dark Side of Midnight", del año 1984. Se trata de un thriller en torno a los crímenes que un tal The Creep comete en las inmediaciones de un pueblecito. No he tenido la suerte de verla, pero según me informo, entra de lleno en la categoría de "tan mala que es buena".
Y a pesar de lo que la caratula pueda hacernos creer, Robert Englund no aparece por ninguna parte... que sí, que el tipo del sombrero y la mirada siniestra es Englund, de cuando interpretó al fantasma de la ópera en 1989 y de la mano de Dwight H. Little.



Esta es una de mis favoritas, por varias razones. Para comenzar, la imagen descaradamente robada, y sin añadidos ni colorantes, del film "El desafío de las águilas" con, sí, ¡Clint Eastwood!, al que reconocemos perfectamente y al que, lógico, no localizamos en el reparto. Luego tenemos el sello que la distribuye, ¿"Ízaro-Cannon"?, noooo!!!, se trata de "Pícaro-Zannon" que, encima, ni tan siquiera es el nombre de la distribuidora, solo parte del engaño (esta en realidad se llama "Multinacional Europe Productions"). Nótese la mutación de Ízaro a pícaro, detalle más que coherente y consecuente con la estafa. Hay que decir que esta NO es ni mucho menos la única vez que se utiliza tal estratagema, existen más films bajo el discutible sello de "Pícaro-Zannon". Olé.
El título,"Pesadilla Mortal El Esqueleto" parece más adecuado para un film de terror que para uno bélico, sin embargo, en realidad la peli, producción inglesa del año 1972, sí se titula "Nightmare", es decir, pesadilla. Curioso.



No hace falta estar muy puesto para reconocer en esta imagen a Arnold Schwarzenegger sacado de la caratula del film "Ejecutor". Sin más cambios ni variaciones que las que pueda aportar la poca habilidad del ilustrador. En cuanto a "Mercenarios", se trata de una producción bélica italiana situada en la segunda guerra mundial y rodada el año 1987 ("Mercenari dell'apocalisse"). El director, John R. Dowson, en realidad se llama Leandro Lucchetti. El reparto es genuino, ese tal Karl Landgren fue bautizado como Bruno Bilotta, y me molaría saber si el parecido fonético con Dolph Lundgren, entonces bastante de moda tras intervenir en "Rocky 4", es algo expreso o simple casualidad.


"La ira de los dioses" es un peplum italiano del 1960 protagonizado por la tetuda Jayne Mansfield. El título original no podía ser más distinto al español: "Gli amori di Ercole". Para ilustrar esta edición de "Light Entertainment Group" pillaron una imagen bien grande de la película "Los Bárbaros", dirigida en 1987 por Ruggero "Holocausto Caníbal" Deodato, con sus dos reconocibles protagonistas peleándose (Peter y David Paul) , brillo en la espada incluido, y, ¡hala!, tirando millas...


Otra de mis favoritas. Esta no requiere mucho esfuerzo. Producción asiática de quinta división (nótese que la caratula no incluye ningún nombre) para cuya cubierta pillaron una imagen más que reconocible y, por aquello de disimular, le metieron un pegote en la cabeza absolutamente cutre que incluso empeora el flagrante delito.
Fijo que los boxeadores atizándose pertenecen también a otro film... pero a saber cual. Se aceptan sugerencias.



Otro caso curiosísimo. Aunque en la caratula no aparezca por ningun lado, ni en la cubierta, ni en el texto de atrás, "La venganza de las mujeres vampiras" viene protagonizada nada menos que por el mítico "Santo, el enmascarado de plata". De hecho, se trata de la secuela de uno de sus títulos más respetados, "Santo contra las mujeres vampiro", rodada en 1962, ocho años antes de la que ahora tratamos.
A este elemento ya de por sí algo bizarro, tenemos que añadir que la escalofriante imagen de la cubierta no pertenece a "La venganza de las mujeres vampiras" (de título real "La venganza de las mujeres vampiro", en singular y masculino), sino al "Drácula" dirigido en 1979 por John Badham y del que podéis leer la reseña aquí. En concreto, la tipa vampirizada se supone que es el personaje de Mina, verlo para creerlo.
Ya que estamos, aclarar también que la imagen superior de la parte trasera, la de la moza con una estaca clavada en la frente, pertenece a "Superstición" La de debajo todavía no ha sido detectada.... pero todo se andará.


Y terminamos con, cuanto menos, el caso más risible y divertido del pack. Otro añejo peplum al que se intenta disfrazar de producto reciente lleno de espectáculo. Este film en realidad se titula "Golia alla conquista di Bagdad", lo rodó en 1965 Domenico Paolella (que en la caratula es rebautizado Paolelli) y cuenta en su reparto con uno de esos yankees cachetas afincados en italia, Rock Stevens, seudónimo de Peter Lupus, aún hoy activo. Para la ocasión, Vicine/Cineman retitula absurdamente al film como "The Aligator" con la intención de sacarse un nuevo superhéroe de la manga (ya que en realidad el prota se supone que es Goliath) y se curra esta caratula patética y horripilante que parece un exploit algo retarded de los "Masters del universo". Para mear, no echar gota y partirse de risa.

¡Cuánta maravillosa desvergüenza!

lunes, 6 de junio de 2022

UNA BALA PARA EL NÚMERO UNO

“Una bala para el número uno” tiene un asombroso parecido argumental y estético con una de las buddy movies más populares de los 80, “Arma letal”, y mientras la veía recientemente por primera vez, llegó a pasárseme por la cabeza que esta película no era más que un vulgar exploit tratando de canibalizar el éxito de la película de Richard Donner. Sin embargo, a no ser que el guion se filtrase en los despachos de la Cannon previamente a rodar “Arma letal” (tal y como ocurriera con "Rambo" - "Desaparecido en combate"), no puede ser más que una más de tantas coincidencias existentes en el mundo del cine, teniendo en cuenta que “Una bala para el número uno” se estrenó en las salas de USA a finales de febrero, mientras que “Arma letal” lo hizo un par de semanas después en Marzo de 1987.
Pero mientras que “Arma letal” es buena, “Una bala para el número uno” es más bien ratonera. Y es que, al que se le ocurrió que Robert Carradine podría ser un buen candidato a héroe de acción, habría que matarle. Tampoco tiene química alguna con su partenaire Billy Dee Williams, el poli negro que responde a todos los estereotipos del poli negro en las buddy movies de segunda regional.
Cuenta la historia de un policía violento, irracional y excesivo, Nick Barzack (Carradine), que anda tras la pista de un poderoso narcotraficante llamado Da Costa, en un caso que nunca se acaba de cerrar. En la otra mano tenemos a su compañero Hazeltine, cabal, culto, seductor y músico de jazz en sus ratos libres (Dee Williams). El primero está traumado tras su separación matrimonial y en consecuencia hace la vida imposible a su ex y espanta todos los ligues del segundo.
Un buen día su departamento les encarga resolver un caso de drogas y nuestros hombres comenzarán con la investigación jugándose el pellejo en un buen montón de situaciones, hasta que, lo que descubren, no les hará demasiada gracia…
Todo esto a ritmo de disparos de escopeta, persecuciones aéreas o a pie de calle, mientras en la mejor tradición buddy movie sueltan chascarrillos en los momentos más inoportunos. Casi parece una película concebida para James Belushi. ¿Coincidencia? En absoluto. Tras “El Rector” la Cannon le había echado el ojo a Belushi ya que el tipo de películas que él estaba protagonizando para los estudios encajaba como anillo al dedo en el tipo de productos que, como churros, facturaba la Cannon. Golan y Globus contrataron al actor con la idea de fabricarle una película a la medida, así que se pusieron manos a la obra dejándose asesorar por Belushi que, como se trataba de una película con la que colaboraría estrechamente, metería mano en el guion adaptando los diálogos a su propia manera de actuar, por lo que firmaría un crédito por el guion junto a los demás guionistas. Sin embargo, pronto los estudios llamarían de nuevo a la puerta del actor ofreciéndole un pastelito que no podía rechazar, un co-protagonista junto a Arnold Schwarzenegger en “Danko: Calor rojo” que, a posteriori, resultaría uno de los títulos gordos de su filmografía, así que dejó tirados a los chicos de Cannon con un proyecto concebido a su medida en el que él no estaría. Esto no amilanó a Menahem Golan que continuó adelante contratando a un director del Hollywood clásico, Jack Smight, también reputado realizador televisivo que en décadas anteriores había rodado películas tan célebres como “Harper, detective privado” o “El hombre ilustrado”. Smight tenía idea de hacer esta película con un joven actor que le parecía muy bueno llamado Denzel Washington, pero Golan rechazó la incorporación de este por ser un completo desconocido, ya que quería estrellas para la película. Así, las más asequibles eran Billy Dee Williams, que venía de interpretar a Lando Calrissian en la franquicia de “Star Wars”, y Robert Carradine, que venía de otra franquicia, la de “La revancha de los novatos”. Según Golan, estos actores eran los ideales por sus asumibles cachés y porque ambos eran reconocibles para el gran público. Sin embargo, Robert Carradine, con esa pinta de tontorrón, esa nariz  y esa dentadura enorme y descolocada, es la antítesis del héroe de acción, vamos, que no pega ni con cola en una película de persecuciones y tiros. Obviamente, nadie peor para hacer de tipo duro y por momentos roza lo ridículo. Como decía alguien en alguna opinión de las que he leído en Internet, parece que estemos viendo al Lewis de “La revancha de los novatos” estando muy cabreado.
Billy Dee Williams es mucho más solvente y queda bastante mejor en su papel, pero asimismo está desangelado y como con ganas de cobrar el cheque y largarse de allí lo antes posible. Del resultado de “Una bala para el número uno”, dice su director, que es una película muerta al nacer. Y se convirtió en una de las más ninguneadas y menos vistas de Cannon, que en nuestro país se estrenaría directamente en vídeo. No fue una cosa que dejara temblando a la factoría ya que, aunque no la vio demasiada gente, contó con un presupuesto nimio de 410.000 dólares… así que los comido por lo servido.
Sin embargo, se trata de una película que sin llegar a ser mala del todo (cutre sí, barata también, exagerada, poco creíble…), a mí me ha caído en gracia porque, en resumidas cuentas, está entretenidilla, y uno no puede parar de reírse en secuencias como cuando van nuestros protagonistas en avioneta para trasladar a un delincuente y un helicóptero les derriba, tomando Robert Carradine los mandos de la avioneta y haciéndola aterrizar sin ningún tipo de problemas, pese a ser su personaje policía y no piloto… o cuando este se infiltra en una feria mexicana y lo hace vestido de mujer con la intención de cazar a un delincuente que también está vestido de mujer. El resultado hace que, más que una película de acción, parezca que estemos viendo un sketch de Martes y 13. Así que, sí, pasamos hora y media bien hilarante.
Por cierto, el título original reza “Number one with a bullet”, cuya traducción literal sería “Número uno con una bala”. Esta es una especie de frase hecha yankie, una expresión muy utilizada en la calle y que vendría a identificar a alguien que destaca por encima de los demás en algo concreto. Algo así como llamar a alguien “el puto amo”. Como esa expresión tiene difícil traducción, los señores de Izaro Films, que se encargaban de la distribución de películas Cannon en España, le pusieron un título que anula todo el sentido a la frase hecha, pero que queda de lo más fardón: “Una bala para el número uno”, vamos, que coloquialmente podríamos entender que al mejor de todos, el número uno, se lo van a cargar de un disparo. También mola.

lunes, 23 de abril de 2012

EL SECRETO DEL IMPERIO DE LOS INCAS

Los años 80 llegaban a su fin, y el cine italiano de mentalidad exploitation daba sus últimos coletazos antes de desaparecer. Eran los tiempos en los que "Indiana Jones" mandaba en taquilla, y todo el mundo se apuntaba al cine de aventuras con regusto clasicorro. Evidentemente los italianos no iban a ser menos. De esta guisa, Gianfranco Parolini, oculto tras el obligatorio y sospechoso alias de rigor, en este caso Frank Kramer, se las pira al escenario ideal para parir productos selváticos a precios económicos, Filipinas, y vuelve con "El secreto del imperio de los incas" bajo el brazo.
Parolini/Kramer no era, ni por asomo, un novato en estas lides. En su haber tiene tropecientos "peplums" y "espagueti westerns", aunque probablemente su película más famosa sea "Yeti, il gigante del 20 secolo" o la versión italiana del "King Kong" de los 70, absolutamente horrenda e infame. Lo sorprendente -o no debería serlo- de "El secreto del imperio de los incas" es que, viendo su torpeza y cutrismo, nadie pensaría que la dirige un señor con más de 30 años de profesión a sus espaldas. Sobra decir que este refrito de "En busca del arca perdida" (y consortes) fue el último film como director en la filmografía de Parolini. No me extraña.
La historia es tan simple y bobalicona como cabría esperar: Reino subterráneo repleto de tesoros, aventurero guaperas con barba de cuatro días y chica mona pero tonta van en su búsqueda, malos por aquí, malos por allí, cocodrilos, etc, etc... lo de siempre, pero peor (y, aunque cueste creerlo ¡¡está basada en toda una novela!!). Debemos decir en su favor que el arranque es frenético, y durante un rato incluso da la sensación de que no te aburrirás. Como es natural, Parolini se muestra incapaz de mantener tal ritmo a lo largo del metraje, y el climax final se alarga y alarga hasta resultar genuinamente insufrible (viva el "fast forward"!!!). A falta de dinero y escenas espectaculares, opta por el humor, por explotar la supuesta química entre los dos protagonistas que, como buena imitación de "Indiana Jones", se pasan tooooda la peli discutiendo. Ella resulta totalmente cargante y torpe hasta el absurdo, no hace más que tropezar y en sus caídas descubrir entradas y pasadizos secretos (idea esta explotada sin descanso). Él suelta chascarrillos tan poco originales y divertidos como "Arnold Schwarzenegger me enseñó a pelear" o directamente "¡Que no soy Indiana Jones!". Al final lo más llamativo es el continuo desfilar de cutreces, destacando los cocodrilos, increíblemente mal paridos, el gurú con el casco lanza-rayos que se distrae tocando un órgano (muy muy zetoso), el aparatoso decorado de cartón piedra del desenlace o momentos para el descojoncio como cuando una cabaña estalla por efecto de un simple disparo.
En fin, supongo que los fans del exploit italiano le encontrarán alguna clase de encanto. Y sí, en un principio incluso parece que a lo mejor "El secreto del imperio de los incas", con su gráfica caratula española (en la que el prota va literalmente caracterizado de "Indiana Jones", sin disimulo alguno), no está tan, tan mal... pero a medida que avanza, la cruda realidad se impone y lo que acabamos teniendo ante nuestros castigados ojos es una simple, estupenda, llamativa y pestilente pedazo de caca.

lunes, 14 de abril de 2014

TUNKA, EL GUERRERO

En el “Exploitation” de nuestro país, gracias a “Conan, el Barbaro” tenemos un par de forzudos que intentaban seguir la estela de Arnold Schwarzenegger y que rodaron mierdas dignas de los paladares más selectos -quiero decir, que en “Saló o los 120 días de sodoma”, en la que los fascistas comían mierda por puro placer, disfrutarían con las películas de estos forzudos, como también disfrutan todos esos posers que se suben a la moda que, modestamente, está instaurada en nuestro país de disfrutar de las películas malas y que, la mayoría de las veces, despista a los consumidores y les hace confundir velocidad con tocino-. Estos son, por un lado Richard Yesteran (Supersonic Man cuando este se ponía el traje, “Tarzán” la mayoría de las veces) y Dan Barry, quien más cultivó este género en nuestro país. De sus esfuerzos y su “talento” surge un plagio de “Conan” tan descarado como este, que también bebe un poquito del cine post apocalíptico y “Mad Max” y que goza de cierta popularidad por su condición de película mala. Pero seamos serios; “Tunka, el Guerrero” es una película mala de verdad, quiero decir, que únicamente aburre, que las posibles risas por humor involuntario hay que buscarlas con lupa y se tiende a exagerar  cuando el fandom habla de ella,  colgándole el honor de “Película tan mala que es buena”, cuando en realidad es tan mala, que pone de mala leche su visionado, cosa que, según se mire, también es meritoria, pero se ensalza su supuesta “diversión”, en lugar de reivindicarla por absoluto coñazo.
Si, hay espadas de goma, un cóndor que se quiere escapar mientras su portador cabalga al galope, vestuario comprado en una tienda de disfraces y que este es de cavernícola en lugar de guerrero, pero está servido todo con tan poca gracia e incapacidad que, convirtiéndose, efectivamente, en una película genuina, la torpeza eclipsa todos los elementos que resaltan  por descabellados, es decir; que si, que vemos las espadas de goma, pero son tan obvias y la peli es tan coñazo, que nos da absolutamente lo mismo.
El argumento –inexistente por otro lado-  gira en torno a un  mundo post apocalíptico en el que  los hombres y las mujeres están en guerra, y hay un guerrero, Tunka, que hace lo posible porque ambos bandos se hagan amigos. Entre medias, incapacidad absoluta y los diálogos más simples que te puedas imaginar. Vamos, que no llegan ni a marcianos… que no sueltas ni una sonrisilla.
Dentro de la categoría de “Malas pero divertidas”, esta mierda está infinitamente sobre valorada. No sirve ni para hacerla añicos. Una de las películas más aburridas y mal hechas que he visto. Y siempre, en el mal sentido.
Pero lo realmente interesante, es el hombre por el que esta película existe, el anteriormente mentado Dan Barry (le hemos visto, haciendo más o menos lo mismo en “Los Cantabros”), de nombre real Joaquín Gómez, que además dirigió la película.
Este hombre se le llena la boca diciendo que la película es una mierda debido al presupuesto mínimo y la incapacidad del director de fotografía, el montador, etc, etc… vamos, que todos tienen la culpa de que esta película sea una mierda, menos el, que tan bien lo hacía todo. Solo excusas para camuflar lo obvio.
El caso es que la película es tan puta mierda, que rodada entre los años de 1983 y 1986 (¡¡¡tres putos años para rodar esto!!!), una vez finalizada, ni tan siquiera se estrenó en salas (con lo permisivas que estas eran con el género por aquel entonces), siendo relegada al video club, dónde se editaba cualquier cosa, y de tapadillo, es decir, que tampoco era una de las películas más populares para alquilar. De hecho, era una película totalmente desconocida, hasta que de hace unos años para acá, como bien he dicho antes, victima de la moda imperante, alguien ha dicho que “Tunka, el guerrero” molaba y esto ha hecho que esté en boca de todos. Incluso en la mía.
Pero todo el despropósito de la película era culpa de las circunstancias, el presupuesto y el equipo, no de Dan Barry. Por eso, la otra película que rodó en 1983, “Perdidos en el tiempo” tampoco se estrenó en cines. De hecho, esta no tuvo ni distribución en vídeo clubs, o sea, que permanece inédita. Y yo que me cago por verla, por incunable, aunque dudo que vaya a ver algo mejor que esto, si es que llego a dar con una copia. Y esto, es bastante poca cosa para mis retinas. Una porquería, vaya.
La carrera de Barry, tras unas cuantas películas de género, no acabó de cuajar siendo su último trabajo hasta la fecha, dar voz a un personaje secundario de la serie infantil “Los Aurones”. Como director, pues nada más que lo aquí comentado. Ahora, me encanta que existan películas como esta, y personajes como este. Son los que me hacen amar esta mierda.