Mostrando las entradas para la consulta Enorm ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Enorm ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

martes, 17 de junio de 2014

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (41): EL RAMBO GUAPITO DE CARA

Del estafismo caratulil hemos hablado largamente en la correspondiente sección de este mismo blog. Pero claro, hay casos y casos. Algunos cantan u ofenden más que otros, como el de "Soviet, la respuesta".
Se suele recurrir mucho al famoso "Tiburón 3" de Castellari, o a cualquiera de las típicas mangadas italianas, dejando a la peli que nos ocupa un poco en injusto segundo término. Pero si lo miran con detenimiento, verán que la cosa está a la altura de los tejemanejes más llamativos del colega José Frade y sus distribuciones cinemato/videográficas.


Observen atentamente la caratula que tienen aquí encima (cortesía del siempre amable y ocioso Enorm), ¿qué ven?, pues exactamente aquello que anuncian en un vistoso recuadro amarillo, un "Rambo ruso". Eran los tiempos en los que el cine americano andaba obsesionado con retratar a los rusos como los mega-malos de la función. Lo vimos en –la aburridísima- "Amanecer Rojo", en -la pesadísima- "Invasión USA" y, cómo no, en dos de los ejemplos más sonoros de la época, "Rocky 4" y especialmente el mega-hit "Rambo, Acorralado 2ª parte". Chorradillas de la llamada guerra fría.
Pero claro, de los dos bandos eran los yankees los que dominaban ampliamente el terreno del entretenimiento cinematográfico que, como ya habían hecho muchas otras veces con anterioridad, usaban cual arma propagandística. Aunque los russkies poco podían hacer al respecto, imagino que, ya hasta las cejas del panorama, lanzaron la casa por la ventana y se atrevieron con su propia versión de los hechos, su -nunca mejor expresado- respuesta. Sin embargo, "Soviet, la idem" deja mucho que desear como improbable "Rambo ruso". Esta es, simple y llanamente, una película bélica al uso.
La trama, curiosamente, es algo más "compleja" que lo que uno podría esperar ante semejante jardín: Los poderes fácticos en la sombra (americanos... entre ellos la C.I.A.) que se enriquecen con las guerras (vendiendo armas y tal) no tienen ningún interés en que Rusia y los USA se lleven bien. Por ello, deciden tirar adelante un maléfico plan, lanzar un misil contra un transatlántico repleto de (americanos) inocentes y culpar a los rusos. Contratan a un especie de militar renegado (americano) pa que haga el trabajo sucio, pero se medio vuelve tarumba y decide lanzar los misiles, directamente, contra un buque militar soviético. Estos, casi accidentalmente, se enteran de ello y deciden actuar, acudiendo hasta la base militar secreta donde se ocultan los malvados capitalistas y pararles los pies y los misiles.
A pesar de que las expectativas no se habían cumplido, el boom de "Rambo" andaba extremadamente calentito (tanto la de Stallone como la comentada son del mismo año 85) y los distribuidores españoles, fieles a su espíritu picaresco, no podían dejar pasar la oportunidad de ganarse unas perras haciendo lo que mejor se les daba, mentir al consumidor. Para ello, se curraron una caratula tan llamativa como la expuesta incorporando todo aquello que NO estaba en la película, es decir, literalmente un "Rambo ruso". Armado hasta la sobaquera, luciendo ropa color caqui, pisando una bandera americana en llamas, tan musculoso y altivo como Stallone pero, encima, mucho más atractivo de cara. El amigo Enorm fue quien descubrió el parecido con el fallecido actor Jon-Erik Hexum, famosillo en su momento por protagonizar la serie "Cover Up", "Camuflaje" en España, vendida también a su manera como la respuesta televisiva de "Rambo" -a pesar de estar fechada un año antes de la peli de Sly-. Investigando al respecto localicé la imagen promocional del show en cuestión que tienen a continuación y que resulta de lo más clarificadora...



En realidad el supuesto "Rambo" de la película no solo no actúa como tal, es que además es un tio más bien mayor, delgado y con bigote que se comporta como buen militar, cumpliendo órdenes sin rechistar (que rima y tó). No disfruta masacrando cientos de extras, ni lanzando granadas contra todo lo que se mueve, ni gritando, ni sudando los bíceps. Es más, es que encima ¡muere!, al final del todo y tras lograr terminar con éxito su misión... eso sí, de un disparo por la espalda propiciado por un cobarde gringo. Probablemente los rusos valoren más una muerte heroica, un sacrificio por la causa, que simplemente vencer y alejarse hacia el horizonte. Quien sabe (y de paso, los malos aún son peores de lo que ya eran porque ¡acaban matando al héroe!).
Ahí va una imagen del maromo...



Y claro, es que no hay color...


De todos modos, y a pesar de los pesares, la imagen que los cineastas dan de los americanos no es TAN simplista, tebeística, grotesca y caricaturesca como la que estos solían dar de los rusos en sus películas. De hecho, en "Soviet, la respuesta" incluso hay un yankee enfadado con los suyos -con razón- que se alía con "el enemigo". Eso tampoco significa que los lluesei no aparezcan como personas violentas (son los primeros que matan en la peli, los rusos nunca aprietan el gatillo si los otros no lo hacen primero), manipuladores, traidores, sucios capitalistas (enriquecerse es, esencialmente, el motor de todo) y crueles (no olvidemos en qué consistía su terrible plan). Los rusos, que tampoco son tontos, se retratan a si mismos como buenas personas, gente sencilla que habla con afecto de sus seres queridos, que ayudan al prójimo (aunque sea yankee) y chorrean honorabilismo por todos los poros de su roja piel.
Superada la decepción, queda lo que queda, una peliculilla de guerra que, más allá de la novedad de ver a los de las barras y estrellas como los malvados de la función, resulta bastante poco llamativa (a nivel medios va justica) y poco espectacular (la violencia anda dentro de lo estándar, únicamente destaco el chorrazo sanguno que esputa un cuello al que se le clava un cuchillo)... pero tampoco es un insulto ni nada que se le parezca. Se puede consumir perfectamente un Domingo por la tarde, después de la siesta y tan bien (aunque hubiese molado mucho ver una auténtica versión comunista de "Rambo", ¿a que si?).
En cuestión del personal implicado poca cosa puedo decir, salvo lo que pone en la misma caratula, que el director, Mikhail Tumanishvili, es el hijo de Andrei Gromyko, prestigioso político ligado a la guerra fría, dato este que ayuda a aclarar un poco más las intenciones tras "Soviet, la respuesta".
Sin embargo, ni yankees ni russkies son tan rastreros como lo fueron en su momento los distribuidores videográficos de segunda en España. Si no, fíjense en cómo era la versión franchute del poster de la película. Sí, también se menciona lo del puñetero "Rambo ruso", pero al menos la ilustración es fiel a lo que se nos muestra en pantalla. ¡Oh la la, c´est magnifique!.



sábado, 14 de mayo de 2022

COMMANDO PARA MATAR

Sigo revisando las producciones más impersonales y sosas del Fred Olen Ray ochentero gracias a la generosidad de Don Enorm. Hace unas semanas le dimos un meneo a "Cyclone, al filo de la muerte" y, ya entonces, introduje toooodo el rollete con respecto a por qué no me gustaron en su día. Si necesitan instruirse, vayan para allá y échenle un ojo.
Ahora toca la otra "action movie" que el cineasta parió en 1987 para "Trans World Entertainment", esta "Commando para matar", "Commando Squad" en v.o. Siempre me llamó la atención que el título español incluyera la segunda M anglófila en comando (supongo que con el afán de churrupetear del entonces aún reciente éxito de la maravillosa película de Arnold Schwarzenegger), cosa que ha sido finalmente corregida en versiones más actuales.
Con el fin de detener a unos malvados narcos, una serie de agentes son enviados a México city. Todos morirán... menos el último, que secuestran y torturan. Así pues, ante el desespero, el encargo recae en una pava. Será la que acabará poniendo orden, salvando a su colega y matando a los malos.
Nada que destacar. Acción del montón, pero un poco más a lo pobre. El ritmo es farragoso. Las escenas de persecuciones y tiroteos carecen de suspense o emoción. Lo mismo que los "stunts" que, aunque los hay, son menos espectaculares que los de "Cyclone, al filo de la muerte". La violencia escasea y, en fin, que no, no funciona. "Commando para matar" es bastante palizas.
Siendo otro el director, esta reseña terminaría aquí. Pero hablamos de San Fred Olen Ray, y su incomparable universo, y es ahí donde localizamos todos aquellos elementos llamativos que hacen de la experiencia algo medianamente más interesting.
Para empezar, que no falte el "momento Ray_ante" de rigor. Pal caso, tenemos la aparición de una legendaria tienda de coleccionismo cinematográfico allá en Los Ángeles ("Hollywood Book & Poster") que se supone tapadera para armar a los agentes (entre el arsenal disponible ¡un espectacular cuchillo con hoja rellena de ácido!). Justamente, antes de que la prota haga su entrada, vemos a la dependienta venderle un póster de "El misterio de la pirámide" -del mismo Ray- a un chavalín (he intentado localizar al actor, pero no figura en ninguna parte. ¿Tal vez el hijo del dire? En ese caso hablaríamos del hoy también filmmaker Christopher Olen Ray), previo comentario: "No se por qué, pero por lo visto a todos los niños les gustan esta clase de películas". Graciosísimo. Y, justamente, ya que mentamos ese título en concreto, señalar que en él aparecía una avioneta estallando en mil pedazos. Ray, como buen alumno que era de Roger Corman, la reutiliza en "Commando para matar" (a pesar de que el escenario sea sensiblemente distinto) y la hace petar por efecto de un certero disparo mediante recortada. ¡Toma puntería!.
Pero esos no son los únicos toques llamativos del film, hay más... aunque por la vía negativa. Errores, unos bastante tochos. Por ejemplo, un personaje procura ocultar su identidad a los ojos de un villano, que lo conoce previamente. Justo a continuación, ambos se encuentran cara a cara y el villano reacciona como si no supiera quien es. ¿Pa qué tanto disfraz entonces?. El héroe secuestrado anda metido en una caseta en medio del campamento de los narcos. Se supone que, por esa razón, debería ser el lugar más vigilado. Pues no, lo cierto es que es un cachondeo. Cuando el guarda de la puerta desaparece, nadie le da la más mínima importancia, ni siquiera uno de los esbirros que pasa por allí. Hay más (como que veamos perfectamente las colchonetas en las que caen algunos actores cuando son abatidos... podría ser cosa del formato, pero es así), todas igual de absurdas o, como dicen hoy día, "WTF".
En cuanto a los actores, y demás individuos pululando delante de la cámara, tenemos a los integrantes de la secta FOR (de Fred Olen Ray), todos en roles segundones: Robert Quarry, Dawn Wildsmith (interpretando, como siempre, a una tipa dura y mal lechada), Ross Hagen, Michelle Bauer en un papel no acreditado y despelotado y el mismo Señor Director jugando al póquer. Debuta como nuevo miembro el mítico Russ Tamblyn.
Del resto destacan otra de esas "bimbos" ex-chica Playboy, Kathy Shower, a la que hemos podido gozar como dios trajo al mundo en "Las aventuras de Tennessee Buck". Todo un clásico de la acción ochentera, Brian Thompson. Dos leyendas del exploitation, William Smith y Sid Haig (que haría buenas migas con el dire y saldría también en "Warlords", acá da vida a un esbirro que se pone como una moto cuando inflige dolor). Y, finalmente, un par de "antiguos", de esos que Ray fichaba por puro fanatismo, como Mel Welles (el Mushnick original de "La pequeña tienda de los horrores") o Marie Windsor, con una filmografía repletita de clásicos y subclásicos del fantastique de segunda o tercera división.
El guion corre a cargo de otro jefe, Michael Sonye (ya saben, cantante de "Haunted Garage" y responsable del libreto de "Fonda Sangrienta"). El todoterreno Gary Graver se responsabilizó de la fotografía. El supuesto México donde se desarrolla la acción no resulta demasiado convincente (sobre todo la aldea. Pa mi que el diseñador de producción no hizo los deberes), tiene toda la pinta de ser uno de los escenarios favoritos y habituales de Olen Ray, las cuevas de Bronson Canyon, hogar de mucho cine de monstruos barato en los años 50 y 60. ¡Ah! y uno de los personajes masculinos responde al chispeante nombre de: Putita.
¿Qué otra peli de baja estofa da más?.

Como colofón, y por aquello de no perder la costumbre, les dejo la caratula completa del VHS surgida de los archivos de Don Enorm.

lunes, 20 de enero de 2014

PSICÓPATA

Está claro que si por algo pasará a la historia David Paulsen, será por su vinculación a dos series televisivas tan longevas como clásicas y famosas, "Dallas" y "Dinastía". En ellas ejerció de director, productor y guionista, nada menos. Vamos, que no creo que actualmente el hombre viva en una chabola. Pero Paulsen tiene un pasado y, tal y como ocurre con muchos profesionales en esto del cine, está directamente ligado al género de mis amores.
Aunque como guionista su nombre aparece previamente en los créditos de "Golpe de mil millones de dólares" (dirigida y co-escrita por Menahem Golan, uno de los dos afamados capitostes de la mítica "Cannon", productores del film ahora reseñado) y "La conspiración del uranio", su carrera como director arrancó en 1976 con "The killer behind the mask", poco conocido pre-"slasher" que anduvo bajo llave durante cinco largos años y fue finalmente lanzado como "Savage Weekend", aunque a España llegó con su primer título literalmente traducido a "El asesino tras la máscara". Un año antes de que eso ocurriera, David Paulsen estrenaba un segundo largometraje, este "Psicópata", conocida en su país de origen como "Schizoid".
De "El asesino tras la máscara" ya hablaré más adelante (cortesía de mi buen amigo Enorm, lo mismo que la comentada) pues hace escasos días que la revisé, pero permítanme rememorar la ocasión en la que localicé ambas en un video-club de lo más cutre que había en la esquina de mi calle (hoy convertido en dentista, muy adecuado) y me las vi casi seguidas en un intento de saciar mi entonces ardiente "davidpaulsenismo" (poco sabía yo lo de su vinculación con culebrones televisivos). Ninguna me gustó, me parecieron jodidamente aburridas y, peor aún, muy escasas en cuestiones hemoglobiníacas (algo primordial para el menda en esos tiempos). Lo que sí me moló entonces, y aún ahora, era el aspecto de los psycho-killers que las protagonizaban. Concretamente, en "Psicópata", el idem luce todo de negro, con sombrero, guantes y unas enormes tijeras plateadas como arma criminal. Un concepto muy "giallo" y que no desentona nada con el resto del film (incluido su inquietante cartel). Se trata básicamente de un "thriller" cargado de pasiones, un sutil erotismo, algo de aparente misoginia, remalazos de "whodunnit" y... joder, ¡Klaus Kinski!, encarnando a uno de sus recurrentes personajes extraños y perturbadores. Muy "giallo" todo, sí.
La responsable de una de esas consultas dedicadas a aconsejar sobre problemas personales, formato prensa, recibe cartas amenazantes a la vez que alguien comienza a asesinar a las amigas con las que comparte -o compartió- un grupo de terapia conducido por un atormentado psicólogo germano -ya saben quién- con el que mantiene un apasionado romance, a pesar de que la hija de este se muera de celos y el ex-marido de ella, y jefe, ronde por ahí obsesionado con recuperarla. Muy culebrón todo, ¿verdad?, visto así la posterior evolución de la carrera de Paulsen resulta coherente.
Asumido que no iba a ver un festival de truculencia y diversión, la verdad es que esta vez "Psicópata" me entró mejor, al borde incluso del entretenimiento. Seguí la trama con relativo interés (pa lo poco que suelo seguirlas a la que se retuercen mínimamente), en parte gracias al innegable carisma del Sr.Kinski (aunque sigo sin creerme lo de su "sex appeal", ¡tampoco nos pasemos!) y la siempre agradecida estética ochentosa de la cinta. Los crímenes eran tan poco salpicantes como los recordaba, pero alguno tiene su gracia, entre ellos la tipa agredida en el yacuzzi. Eso sí, el asesino luce mucho más aterrador en el poster que en la peli. Con todo, no me dormí, me pareció simpática y tampoco me costó demasiado descubrir al malo, tarea esta bastante sencilla.
Como dato fricoso cabe mencionar una escena en la que vemos al remitente de las cartas amenazantes currarse una de estas a base de recortar palabrejas de aquí y allí. Casualmente, el vocablo "murder" (asesinato) lo extrae del eslogan de un aparente cartel cinematográfico del que divisamos la mitad de un título que termina con "... behind the mask". ¿Sería el de la primera peli de Paulsen, marcándose ahí un auto-guiño?. De entrada dudamos porque, como decía antes, se estrenó como "Savage Weekend". Pero lo hizo un año después de "Psicópata", así que es del todo factible que existiera un primer poster con el título desechado.
El reparto es del todo entrañable. Dejando a Kinski a un lado, nos encontramos con Craig ("Doble cuerpo", "Historia macabra", "Pesadilla en Elm Street 3") Wasson, el siempre agradable de ver Christopher ("Regreso al futuro") Lloyd, Donna Wilkes (a la que yo recordaba por su papel en "Tiburón 2", aunque también protagonizó la célebre "Ángel" de Robert Vincent O'Neil. Remarcar que en "Psicópata" pueden verle las tetillas al inicio del film) y a un entrecejudo Joe Regalbuto (el mejor amigo de "El halcón callejero").
En cuanto a David Paulsen, "El asesino tras la máscara" y "Psicópata" figuran como sus únicas incursiones en el rol de director estrictamente cinematográfico, antes de liarse en movidas televisivas para no abandonarlas nunca jamás. Seguramente hoy reniegue de ellas, aunque no debería, al menos en lo que respecta a "Psicópata", porque sin ser nada especial, está un rato maja.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (37): TATIANA JONES, LA PRIMA MANGUI DE INDIANA



Semejante caratula me ha llevado de cabeza lo últimos meses. Quería analizarla en nuestra querida sección dedicada al caratuleo chungo, pero no sabía por dónde comenzar. No bastaba con comentar el origen real y legítimo de las imágenes que luce, tenía que ir más allá, tenía que... en fin, ver la puta película. Ante la duda de no saber si iba a lograrlo, la dejé aparcada junto a un puñado de tantas otras que tengo en stand by, a la espera de poder arrojar luz sobre ellas.
Pues suerte que lo hice, porque, por avatares del destino, se me presentó la ocasión de poder disponer de una copia de "Tatiana Jones" en su formato VHS, gracias a la generosidad de nuestro viejo amigo Enorm. De hecho, mientras tecleo esto la tengo puesta en el vídeo y lo estoy flipando mucho. Pero antes de desvelar qué se esconde tras tan enigmático producto, estudiemos un poco la fantabulosa caratula, una obra maestra del recorta y pega. Y del morrazo.
¿Y qué tenemos aquí?, pues esto...

A Alan Rickman amenazando con una pistola a Bonnie Bedelia. Él interpreta al villano y ella a la esposa del héroe. Y resulta que este no es otro que "John McClane", es decir, Bruce Willis. Y la película, obvio, "Jungla de cristal", la buena, la primera.
Siguiente...



Podríamos pensar que la distribuidora "A.V.O." (¿?) intenta hacernos creer que Alan Rickman y Bonnie Bedelia actúan en "Tatiana Jones", pero no, estoy seguro de que el pazguato que diseñó la caratula con la tijeras y el pegamento de barra ni les conocía. Sin embargo, no me creo que no supiera quien es Jackie Chan que, como ven, sale en esta foto en pleno ataque de adrenalina.
Otra...

Alan Rickman, Bonnie Bedelia, Jackie Chan y ahora, la maciza Sybil Danning posando en plan modelo con la pistola de "V". Esta foto la tenía vista de las páginas de un "L´Ecran Fantastique", en un artículo dedicado a, cómo no, las "Scream Queens".
El resto de imágenes no las sitúo. La del coro de mozas me suena a biopic de la "Ronettes" o algo por el estilo.


Y ahora vayamos a por la película en si misma.
El título, de ultra-evidente procedencia e intención, es lo más desvergonzado de todo el pitote, porque, sí queridos, NADA tiene que ver con la obra que contiene tan misteriosa cinta, pero es que NADA DE NADA. Intentan argumentar la trola con una imagen de una mano sujetando un revólver (sin duda, extraído de otra caratula que, al menos hasta hoy, no he podido bautizar) y, cómo no, con esa tipa "vestida" en plan futurista (ojo al arma láser que sujeta), puro reclamo pa salidos pero que, esta sí, no desentona tanto con lo que veremos.
Resumiendo, que nos venden "Tatiana Jones" como una de acción y aventuras, con suspense y tal... y si no, lean atentamente la sinopsis de la parte trasera...

Pues sí, pero no.
Sí hay un periodista haciendo un reportaje, pero no del mundo del espectáculo en general, sino de un local en concreto, el "Crazy Horse" de Paris que aún anda activo a día de hoy. Naturalmente olvídense de aventuras, amor, celos y pasiones... y mucho más de disparos y suspense. "Tatiana Jones" es el título español (se trata del único país donde se desviaron tanto del original, es lo que tiene disponer de una cultura basada en el engaño y la estafa) de "Crazy Horse de Paris", dirigida, escrita y más o menos protagonizada el año 1977 por Alain Bernardin (no sabemo quién demonios es ese P.Navarre, que ni aparece en los créditos iniciales). Y resulta que el tal Bernardin (que se suicidó en 1994) era el dueño y fundador del mentado "Crazy Horse", famoso cabaret de alto standing especializado en números de vedettes bailando y enseñando las tetas. A veces aparece por el escenario algún humorista o ventríluoco, pero sin hacer demasiado ruido. Vamos, que eso de "un director de cine decide investigar...." es otra puñetera falacia.
Y no, "Tatiana Jones"/"Crazy Horse de Paris" no es como "Showgirls", en realidad se trata de algo parecido a un documental... pero tampoco, porque todo lo que vemos en el es pura recreación, así que lo dejaremos en docu-ficción o, más sencillo aún, panfleto propagandístico para el puñetero local, una promo muy larga, como esas grabadas en vídeo que se producían en nuestro país sobre populares espectáculos teatrales. El hilo conductor es un especie de periodista Escocés muy poco agraciado que asiste al show, se empapa de ver tetas (y nosotros con él) y al final termina la mar de contento y feliz por lo presenciado. Justamente, lo opuesto a nosotros.
Que fascinante y, a la par, decepcionante, ¿verdad?.

domingo, 19 de diciembre de 2021

TRAILER DE "DEL AMOR Y DEL DESEO"

Pues sí, gracias a la generosidad de nuestro amigo Enorm, recuperamos brevemente los "Domingos de trailer". Y lo hacemos con tres lanzamientos de "CB Films" fechados en 1987. El primero de ellos es un dramón romántico de origen Australiano con protagonismo de Rachel Ward, Bryan Brown y Sam Neill dirigido por Ken Cameron quien, a partir de entonces (y probablemente gracias a que el film sería un fracaso, él mismo lo describe como "fallido"), acabó de por vida con sus huesos en la tele.
Normalmente habría dejado este trailer para el final, siendo el menos interesante de los tres (como irán viendo), sin embargo que lo sitúe a la cabeza tiene una curiosa explicación: La música que suena de fondo a partir del segundo 00,27.
Se trata de una poco adecuada pieza medio electrónica supervisada y ¿compuesta? por los señores Tom Milano y Don Great nacida como música de stock. Es decir, temas producidos ahí a mogollón, en plan salchichas, para que cualquiera que los necesitara pudiera disponer de ellos a un precio razonable. Normalmente estos solían ser cineastas sin capital suficiente para pagar ya no una orquesta, directamente a un tío con un teclado (o sin intención de gastarlo, los muy rácanos). ¿Y qué clase de señores hacen eso? Pues Charles Band -entre otros-, quien escudado tras su famoso sello de cine rastrero "Beyond Infinity Films", contó con esa misma música para dos títulos del catálogo tan populares como "Dreamaniac" de David DeCoteau y, sobre todo, "Cazador de mutantes" de Tim Kincaid. ¡Casi ná!. A modo de muestra les dejo después del trailer un mini vídeo con dichas notas reproducidas, por aquello de comparar.
Dudo mucho que dicha música suene en la película "Del amor y del deseo", pero supongo que no dispondrían del soundtrack real (firmado Cameron Allan) para confeccionar el avance y decidieron recurrir al mentado stock, dando como resultado una marcianada de alto voltaje.
Fascinante.

domingo, 15 de diciembre de 2013

UN TÍTULO DE LO MÁS CONSECUENTE

Si son ustedes coleccionistas de VHS y residentes en la Ciudad Condal, me extrañaría mucho que no llegara hasta sus encerados oídos hace cerca de un mes que cierto famoso video-club había decidido deshacerse de su veterano archivo de cintas, poniéndolas todas a la venta.
En fin, da la casualidad, por si aún no lo sabían, que yo sí soy -moderado- acumulador de vídeos y conozco a otros que sufren tan grata enfermedad, como el Sr.Enorm. Él fue quien me avisó del asunto y a él me pegué como una lapa en su primera visita a tan emocionante antro. Tranquilos, no voy a poner ni imágenes, ni vídeos del lugar, pero creánme si les digo que aquello era ESPECTACULAR. Un piso, entero, repleto de estanterías y, en esas estanterías, cintas y más cintas. A porrillo. Algunas con las cajas cambiadas, sí, pero también las había originales, y fueron más de las que pensaba. ¿Fechas?, pues de todo un poco, aunque las ediciones que más abundaban eran aquellas surgidas en pleno boom del videoclubismo, y de ahí en adelante.
El caso es que, a todo ello, hay que sumarle un dato de interés extra, maravillosamente espeluznante. Muchas de aquellas cintas, incluso las más abuelas, eran copias sin desvirgar. Que sí, que no es coña, llevaban una etiqueta que así lo indicaba. Imagino que los dueños querrían conservar al menos una de cada tal y como salieron de fábrica. Por si acaso. Y ahí se pasaron todos estos años, sin que ninguna mano les echara el guante y ningún cabezal las deshonrara. Resultaba fascinante abrir las cajas y encontrarse con unos soportes nuevos, brillantes, lustrosos y sin una mota de polvo de títulos como "La galaxia del terror", "Dreamaniac", "Museo de Cera", "Hysterical" y tantas otras (las que no anden por aquí ya reseñadas, acabarán apareciendo, no desesperen).
Aunque la joya de la corona fue "Usted primero, por favor", la infravalorada pero divertidísima comedia de Mark Pirro y por la que en este blog sentimos especial estima. No es ya que estuviera nueva, lista para estrenar, es que ni tan siquiera le habían quitado el plástico protector. El día que la agarré de los estantes casi me temblaban las manos de emoción. Y cuando decidí que era momento de romper su metafórico himen (con el sano fin de digitalizarla), sabía que me iba a topar con una cinta limpia de impurezas... pero no contaba con una sorpresica extra que fue de lo más celebrada por mi cascada persona.
Al abrir la caja, varios papelotes salieron esputados. Los más guachis fueron dos pegatinas, sí, pegatinas, una de "Mi novia es un diablo" y la otra -la más molona, claro- de "Exterminador 4". Junto a estas, un catálogo del sello distribuidor, "CB Films", desplegable y repleto de carteles de películas bien reconocibles y entrañables. Todo ello en tan buen estado y tan poco manoseado como una tumba egipcia huérfana de descubridor. Y ustedes se preguntarán, ¿cuánto pagaste por ello?... ahí está la garcia, ¡únicamente un puñetero euro!.
En fin, tanto fue el alegrón que, a pesar del ridículo que voy a hacer aireando una obsesión a la larga tan inútil -pero tan adorada/able-, decidí hacer fotos de todo ello y compartirlo con ustedes.
Sí amigos, yo fui el primero... el primero en abrir la caja y sobar todo aquello.... y no hizo falta que me lo pidieran por favor. Fue un gusZto!.
Deleitense...



Así venía la "tape", con su plástico y su etiqueta.


Detalle de la misma (ya destripada la protección).
He tachado el nombre del video-club para
garantizar mi seguridad personal.




Y así quedaba una cinta una vez desprovista
de todo el paripé.




Una vez abierta, y al sonido de "¡plop!", surgían
estas chuches tan deliciosas.




Antes de centrarnos en ellas, dejen que haga un pequeño
paréntesis para mostrarles la cinta. Limpia, brillante, pulcra
y diciendo aquello de "Cómeme!".




En cuanto a las chuches, ahí tienen las dos maravillosas pegatas.



Y este es el delicioso catálogo de "CB Films", que una vez
desplegado, quedaba así...




A pesar de su efecto acordeón, ya divisamos algunos
títulos de interés (la gran mayoría cortesía de
Menahem Golan y Yoram Globus), pero
vamos a centrarnos en ellos....




José Antonio de la Loma, Pino Donaggio, Max Von Sydow,
Chuck Connors...... ¡me corro!.




¡¡VAYA PAR!!, "Exterminador 2" y "Desaparecido en combate",
¡viva la "Cannon"! manque pierda.




Más "Cannon", destacando esta vez su celebrado ciclo ninja...



Hace muchos años que vi "Psicópata" (escalofriante caratula), y no me gustó nada,
como tampoco me gustó la otra peli del mismo palo de David Paulsen, "El asesino
tras la máscara". Ahora daría lo que fuese por revisarlas y reseñarlas.
Igual hasta me gustarían. Cosas de hacerse vieja.




Una saga sobre la que Víctor está muy empollado.
Y al lado, Rocío Durcal, ¡toma ya!.




Y nos despedimos con un hombre lobo adolescente
y con un gato, "Heatchliff", ¿se puede terminar de mejor manera?.
Lo dudo.

miércoles, 8 de enero de 2020

PUBLICIDAD PARA EL LANZAMIENTO EN VÍDEO DE "COMMANDO"

El amigo Norman Llorente / Enorm ha tenido el detalle de mandarnos esta entrañable pieza publicitaria/promocional de la estupendísima "Commando" y que fue lanzada en la época para dar cancha a su salida en vídeo. Por lo visto se sorteaba un vehículo, el mismo modelo con el que "John Matrix" perseguía a los villanos en el film. Y si no era el mismo, se parece mucho... que yo de coches no tengo ni puta idea.
En la parte trasera, y por aquello de aprovechar espacio, se promocionan otros tantos títulos novedosos de la misma compañía, "Cbs Fox".
¡A babear todos!.


sábado, 6 de febrero de 2021

PESADILLA EN DELMER HOUSE

Mi interés en ver esta película era básicamente antropológico y venía motivado por la vil y más rastrera de las nostalgias. Seguramente los de mi quinta recuerden la llamativa y bellísima caratula y, sobre todo, el descarado título español. Sí, eran los tiempos en los que la primera aventura de Freddy Krueger lo había petado, así que uno de nuestros avispados distribuidores tuvo la descacharrante idea de pillar un telefilm canadiense del año 1982 (dos menos que el clásico de Wes Craven), originalmente bautizado "Till Death Do Us Part" (es decir, "Hasta que la muerte nos seapre"), titularlo "Pesadilla en Delmer House", mangar la tipografía de "Pesadilla en Elm Street" (+ el "elm" de "Delmer", innecesario remarcar que en la peli no se refieren a la "house" en ningún momento con ese nombre) y currarse una ilustración propia de un slasher (el asesino jamás tira de gancho para cometer sus fechorías, por supuestísimo). ¿Picamos? Pues yo no. Supongo que por entonces ya tenía aprendida la lección, y aunque me tiraba mucho la curiosidad, nunca jamás la alquilé, ni la vi, hasta ayer por la tarde, cortesía de la amabilidad y el talento rastreador de mi amigo Enorm.
Tres parejas en permanente conflicto llegan hasta la mansión de un famoso psiquiatra, dispuestas a recuperar el amor a base de terapias bastante extravagantes. Alguien ataviado con unas botas negras comienza a matarlos. Lo normal tras el primer crimen hubiese sido salir pitando de allí, pero no, los pacientes se quedan y el homicida continúa con lo suyo. ¿Quién será el culpable?
Básicamente estamos ante un "whodunit" de manual, con regusto a Agatha Christie rancia, todo lo elemental y desalmado que tocaría por su condición telefílmica, aunque, eso sí, luciendo puntuales arrebatos absurdos que agradeces. Por ejemplo, la pareja de sexagenarios con él soltándole sin cesar crueles e hilarantes insultos a ella. El mismo psiquiatra, en apariencia mucho más tarado que sus pacientes. O sendos escuetos más poco inspirados momentos de humor. Tampoco son moco de pavo los títulos de crédito, a base de recolectar, tal y como si se tratara de un trailer cualquiera, algunos de los momentos de la película que nos disponemos a deglutir ¿¿??
Naturalmente, el recuento de cadáveres es escaso y la sangre prácticamente nula. No la esperen, como tampoco esperen un despliegue de tremebundos efectos especiales porque, ni por el forro.
Y pasa lo que pasa, que al sentarme esperando una pedazo de mierda de proporciones bíblicas, me he encontrado con algo semi-simpático, semi-digerible y semi-entrañable que, desde luego, no es para conservar ni volver a ver. Pero ahí queda. Al menos ahora ya puedo ponerle cuerpo a aquella mítica caratula.
En el reparto destacan algunos rostros reconocibles. Especialmente si hablamos de la tocha de Matt CRAVEN (la coincidencia de apellidos no creo que fuera inspiración para el distribuidor), que le viene ideal al farlopero que interpreta y al que hemos visto en chorrocientas películas, destacando por adecuada "Cumpleaños mortal". También les sonará James Keach, básicamente por ser el hermano de Stacy y encarnar al instructor cabrón de "Locademia de conductores". Y finalmente damos con Jack Creley, el misterioso "Brian O'Blivion" del clásico "Videodrome" y que hace el papel de marido mal hablado (que su personaje se apellide Kroog, leáse "Krug", tampoco creo que fuera inspiración para el distribuidor).
Timothy Bond, director, (podríamos referirnos a él chistosamente como Timothy "Dalton as James" Bond) se pasó media vida currando en la tele. Entre sus pocos largos para cine destaca "Cosecha Mortal", cuya reseña fue escrita por Aratz en nuestro pest-seller.
El guion lo firma Peter Jobin, en cuyo curriculum localizamos un episodio de la serie "Misterio para tres" ("Friday the 13th: the series" en v.o.) y, sobre todo, el libreto completo de "Cumpleaños mortal" en cuyo rodaje, supongo, haría buenas migas con Matt Craven.
A saber...

sábado, 22 de marzo de 2025

STONEY, EL FRÍO

No solemos ser tan oportunos, pero el cruel destino ha obrado en nuestro favor. Tenía el siguiente tocho programado para dentro de dos semanas.... y justo me entero del fallecimiento de Wings Hauser, legendario astro del cine barato y prota absoluto del film en cuestión. Es por ello que he decidido adelantar su publicación a modo de tributo. Descanse pues en paz, caballero.
Dice asín...
En la reseña de "Police Force" acusaba al productor, mister todoterreno Sandy Howard, de haberme engañado con otra de sus películas previas, "Stoney, el frío", vendiendo -por título- una falsa epopeya justiciera "a lá Harry Callahan". Luego, en -precisamente- frío, lo consideré un poco injusto por mi parte, ya que la "estafa" fue cosa de los distribuidores españoles (el único país donde se tiró de tal estratagema) quienes optaron por ese bautismo troleante, cuando en realidad la película fue estrenada en USA como "Deadly Force", un rato molón (claro que traducido suena más genérico, "Fuerza Mortal"). Sin embargo, me informo -es decir, visito Imdb- y descubro que el film SÍ nació con la intención de arrancar una nueva franquicia de vigilante repartiendo tiros, citándose muy claramente "Harry, el sucio" y "Death Wish" como inspiración (así lo de "Deadly Force" cobra más sentido. Un título al que le pega mucho una posible numeración continua, "Deadly Force 2", "Deadly Force 3"... ¿a que sí?). Desconcertante, muy desconcertante, porque una vez consumida por segunda vez -cortesía de mi querido "consiguietor" Enorm- tras la inevitable y mentada decepción juvenil, no veo paralelismos por ningún lado. La cuestión es que Sandy Howard quedó impresionadísimo con el carisma y talento desplegado por Wings Hauser en su colaboración anterior, "La jauría del vicio", donde hacía de villano ultra-cabrón, y decidió fabricarle un vehículo de lucimiento, con el protagonista -esta vez un héroe- totalmente diseñado para él. No obstante, Hauser desenmascaró su limitado registro interpretándolo casi como si fuese otro villano -o eso dicen los que saben-, de ahí la imposibilidad de conectar con su condición supuestamente heróica y, de rebote, con el público. El inevitable fracaso resultante puso fin a la intención "franquiciadora" y a las colaboraciones entre productor y actor. A saber el mal rollo que generaría todo ello.
No obstante, según mi teoría -la de los que saben poco-, el descalabro no solo es cosa del amigo Wings. La película, toda ella, carece de elementos medianamente llamativos. Tal vez el enfrentamiento final entre el héroe y su némesis resulte algo más interesante, ni que sea por la inhabitual cantidad de estopa que recibe el primero. Pero, en general, abunda el muermo. Falta acción, falta violencia, falta sordidez, falta de todo. Podría pasar como semi entretenimiento de tarde de domingo, consumido mientras miras el móvil o piensas en tus mierdas, pero nada más. No deja ninguna clase de poso y Hauser da vida a un tipo demasiado normal como para resplandecer en el rol de justiciero. Es sociable, simpático, enseña el culo, está enamorado de su mujer a la que ama (fuerza un polvete reconciliador) y, en fin, no hay mucho de duro, frío y despiadado en él. Tampoco nadie se venga aquí, lo que rebaja totalmente la posible adrenalina que ello provocaría en nosotros, ilusos consumidores, y eso incluye la poco gustosa muerte del malo... uno que se supone sorpresa, pero ves venir desde lejos y sobradamente. Al parecer, el director, Paul Aaron (a quien debemos films como el "Fuerza 7" con Chuck Norris, la comedia "Maxie" con Glenn Close o -en funciones únicamente de productor- "El alucinante viaje de Bill y Ted"), aseguraba a los medios del momento que había evitado rodar "la típica peli de polis matando a diestro siniestro". Considerando ello, casi podríamos señalarle a él como total y absoluto culpable. Eso es justo lo que tendría que haber sido "Stoney, el frío".
Hay un maníaco suelto en la ciudad que elige sus víctimas a boleo. Ha asesinado a una jovenzuela cuyo abuelo pide ayuda a su amigo Stoney Cooper para que averigüe algo. Este, detective de profesión -fue expulsado de la policía, no dicen por qué razón, pero suponemos que será cosa de métodos expeditivos... ¿no es siempre así?-, se dedicará a resolver el entuerto, recuperar a su ex y, de paso, enfrentarse a viejos enemigos.
Inevitablemente, y siendo una película del año 1983, localizamos unos cuantos nombres curiosos. En cuestiones de reparto, destacan Paul "El precio del poder" Shenar, Al "El padrino parte III" Ruscio, Lincoln "Fortaleza Infernal" Kilpatrick -ambos de extensísima y sorprendente carrera-, la Estelle Getty de "Las chicas de oro" (haciendo gala ya de ese desparpajo que, en su vejez, la catapultaría hacia lo más alto), Aaron Norris -hermano de Chuck, es decir, enchufado- como policía y el bueno de Ned Eisenberg en plan ratero callejero, lo reconocerás como chico malo / víctima en "La Quema", pandillero en "El Exterminador", soldado israelí en "Ultimatum" y aficionado a la ultra-violencia en "Locademia de conductores". ¡¡Carrerón!!.
El caso de la "partenaire" de Hauser es un poco atípico. Joyce Ingalls venía de interpretar a una prostituta en "La cocina del infierno" de / con Stallone. Por lo visto, en la época el famoso actor y ella fueron pareja, o follamigos (me pregunto si cuando Estelle Getty y Sly coincidieron años después en "¡Alto! o mi madre dispara", cuchichearían al respecto). Tras "Stoney, el frío", Ingalls se lió con movidas beatas. A causa de ello, dejó la interpretación, que no retomó hasta 1998 con "Arma Letal 4". Eso sí, en un rol de enfermera, casi como extra. Debió satisfacerla más bien poco porque ya no reincidió. En 2015 abandonó esta dimensión.
En los efectos de maquillaje un clásico, Mark Shostrom, de más que lustrosa trayectoria. Aquí no es que le dejen lucirse mucho, pero cumple.
Y, ya concluyendo, en tareas de guion tenemos a un "mostro" del "exploitation" como era Robert Vincent O´Neil, padre de la saga "Angel". A Barry Schneider, responsable del libreto de "Ruby", del de la comedia "Apáñatelas como puedas" y de dos para Mark Lester, "Roller Boogie" y nada menos que "Curso 1984". Vale la pena señalar que en esta no figura acreditado, siendo el reputado Tom Holland quien se lleva la medalla. He buscado información (es decir, he vuelto a mirar a fondo Imdb), pero sin suerte. Aunque para misterios, el tercer guionista de "Stoney, el frío" (¡¡tres personas pa escribir esto!! tiene delito) Ken Barnett. Posee un único segundo crédito como guionista, otro producto Sandy Howard titulado "Las aventuras de Hambone". Lo llamativo es que, justo Ken Barnett, fue el nombre elegido por Freddie Francis y Ken Wiederhorn para ocultar sus respectivas (ir)responsabilidades con respecto a la fallidísima "Torre de cristal", recuerden, aquella de terror rodada en Barcelona el año 1987 usando como escenario exterior la Torre Trade. Aquí pueden leer al respecto. Ya, ya, seguramente haya unos cuantos Ken Barnett pululando por los USA, pero la coincidencia tiene su coña y la duda no se disipa del todo al descubrir que "Torre de cristal" venía producida por el amigo Sandy Howard..... ¡¿hein?!.

sábado, 15 de febrero de 2025

LA DAMA VENGADORA

Por muchas simpatías que le tenga a David DeCoteau, y "téngoselas", considero que no dispone ni de una maldita película medianamente decente en toda su filmografía. Es el peor del triunvirato formado junto a los otros astros de la mal llamada "serie B de los ochenta", Fred Olen Ray y Jim Wynorski. Obviamente, "La dama vengadora", su primera incursión en el cine de "acción" (así, entre comillas) tras mucho terror (y mucho porno) no iba a cambiar mi percepción.
Llevaba años deseando dedicarle unas líneas. Pero macho, ha costado lo suyo dar con ella... hasta que apareció mi amigo Enorm y obró el milagro. No es que fuese inédita para mis ojos, por supuesto la alquilé en su época y, por supuesto, la detesté desde el minuto uno. Simplemente que la considero ideal para formar parte de nuestro vasto catálogo. Incluso necesaria.
Como decía, DeCoteau cambia temporalmente cuchillos y cuchilladas por tiros y hostias, aderezado todo ello con la más fácil de las excusas narrativas, una venganza. A Maggie, jovenzuela encabronada encerrada en un correccional, le matan al hermano. Deduce que, siendo mexicana la novia de aquel, los culpables deben dedicarse al narcotráfico y compartir nacionalidad (¡en serio!). Por todo ello, se disfraza de "Sarah Connor" y emprende su justa cruzada.
Inevitablemente, siendo una película de DeCoteau, la cantidad de acción propiamente dicha se reduce mucho, abundando el diálogo. Además, uno jodidamente mal parido, con algunas perlas para el recuerdo. Toda "La dama vengadora" ("Lady Avenger" en v.o., año 1988) es muy tosca, patosa diría yo. Encima, durante la primera mitad al director le da por profundizar en la tragedia de lo acontecido, rollo dramón de sobremesa, por lo que tenemos escenas de lamentos y lloriqueos para parar un tren... pero, claro, interpretadas, en general, por peña no muy capacitada. Aunque, seguramente, la que se lleve el anti-Oscar en ese rango sea la misma protagonista, Peggy McIntaggart, mona, con buen físico, todo lo que ustedes quieran... pero una actriz dolorosamente negada. Cuando va de chica dura, en fin, resulta brutalmente anti-carismática, parece que el revólver que sujeta le va demasiado grande y caerá de sus manos en cualquier momento. Venía de interpretar a mujeres despendoladas en plan extra para títulos de solera como "Superdetective en Hollywood 2" o "Cuando llega la noche". Tras su protagonismo en "La dama vengadora", continuó por la misma senda con "Phoenix the Warrior" o "Heartstopper", ignota película de John Russo con Tom Savini. La vimos también en "Pasado de rosca" junto a Tommy Chong (la otra mitad de Cheech), "Los ojos del diablo", el tardío slasher "Camp Fear" y cuatro mierdas más, destacando la ultra-chunguez "Quigley", una comedia de quinta categoría con perrito, grabada en vídeo y a base de mentalidad beata, para "lucimiento" de un acabadísimo Gary Busey. Lo que nos viene a güevo porque, justamente, teniendo "La dama vengadora" al DeCoteau más ochentero a los mandos, da la sensación que una Quigley, concretamente Linnea, hubiese encajado como perlas en el rol de justiciera. Era la musa del director por entonces, así pues, suponiendo que no pudo participar por compromisos ajenos, Peggy McIntaggart acabó ejerciendo de sustituta. Dicha ausencia canta aún más al localizar entre el reparto a una de las compañeras habituales de Linnea, Michelle Bauer que, como es de ley, lo enseña todo y más. A su lado, ese ignoto astro del cine "cult" llamado William Butler, de cuyos méritos he hablado ya mucho por acá (al parecer se llevó fatal con David DeCoteau durante todo el rodaje). Otro rostro curioso y destacable es el del veterano James R. Sweeney, quien también curraría para Fred Olen Ray en "Terminal Force", además de sendas incursiones en subsubproductos como "Hobgoblins" (reseñada en nuestro pest-seller) o "Hollow Gate".
Keith Kaczorek, uno de los guionistas, dedicaría el resto de su carrera a la animación. Muy adecuado. También el productor con nombre de mafioso, Marco Colombo, metería mano en ese campo, y del modo más bizarro. "Titanic, la película animada" era algo así como "la versión estilo Disney" del trágico suceso, perpetrada por algunos nombres de peso en el "exploitation" italiano, nada menos. Tras ello, Colombo y DeCoteau unieron fuerzas de nuevo, pariendo una ristra interminable de roña hasta el 2014.
Siendo "La dama vengadora" de la década que es, los villanos segundones son una panda de "punkis" algo creciditos, a los que les encanta joder por joder, gritar mucho, sobredialogar innecesariamente, reírse de todo, cargar las tintas y, obvio, matar como si nada. Cada vez que aparecen, les acompañan una serie de tonadillas musicales acordes a su naturaleza que no suenan demasiado mal. Por desgracia, en los créditos no figura información al respecto, y tampoco han dado de sí mis pesquisas. Si alguien ahí fuera sabe de qué grupo se trata, que me escriba porfaplis.
En fin, ¿qué más puedo decir? "La dama vengadora" es lo que recordaba, y lo que esperaba ver en esta segunda -y última por lo que a mi respecta- incursión, un truñazo lleno de momentos absurdamente risibles. ¿Tiene sus "tics" zetosos y ochenteros medianamente graciosos? Sí, los tiene. Pero para nada justifican esas "reviews" entusiastas que he leído por ahí, perpetradas por "hipsters" empachados de tanta nostalgia retro-cochambrosa y tanto "cool"-ismo de chichinabo. Dios, como los odio.

jueves, 18 de diciembre de 2014

IN/UN/IN-VHS… A CASCOPORRO

Hacía tiempo que no me pasaba por este puto blog a escribir alguna sandez.
Y hacía más tiempo aún que no comentaba nada de mis queridos VHSs.
Así que ha llegado el momento de matar dos pájaros (que no pajarillos) de un tiro. ¡¡Zi amigoz!!, hoy he venido a hablarles de jodidos VHSs. ¿Y por qué?, pues porque me sale de la polla, porque me han regalado unos pocos recientemente y porque tres de ellos me dan juego para hacer un chiste.

Esos mismos tres son los que, ayer,  mi buen amigo Jordi del clan “Sin Audiencia” me regaló por la patilla tras localizarlos en un mercadillo, cosa esta cada vez más difícil. Con amigos así, ¿qué más se puede pedir, mecagoeneldemonionegro?. El caso es que los tres son subproductos (cariñosamente hablando) surgidos a la sombra (directa e indirectamente) de la inevitable “Alien, el 8º pasajero” y los tres tienen títulos sonoramente parecidos y sonoramente simpáticos, son “INseminoid”, “UNinvited” e “INsect”.
Pero veámoslos one by one y estudiémoslos….




“Inseminoid” (1981) es, probablemente, una de las imitaciones más llevaderas y decentes del clásico de Ridley Scott (con permiso del “Alien 2” italiano). De procedencia británica y firmada por el todoterreno Norman J. Warren, viene cargadita no solo de gore, sino también de sexo aberrante. Ya la tenía ripeada de un Beta, pero miren, poder gozarla en VHS era algo que me hacía mucha ilusión.


“The Insect, alerta roja en el gran hospital” la firma William Fruet, otro todoterreno al que debemos infra-clásicos como “Killer Party” (de la que hablamos a fondo en nuestro “pest seller” y que fue proyectada en la pasada Maratón de Cotxeres), “Atrapado (Trapped)” o “Fin de semana sangriento”. Co-producida entre USA y Canadá en el año 87, se trata de una tardía “monster movie” (originalmente parida como “Blue Monkey”) en la que un  insecto gordo la lía en un hospital. Todo muy evidente. 
De chaval no me gustó nada, pero el caso es que no la he vuelto a ingerir desde entonces, así que ha llegado el momento de revisarla y reseñarla (cosa esta que ocurrirá, más pronto o más tarde, con probablemente todas las cintas que protagonizan esta entrada).


“The uninvited” (“El pasajero no invitado” en castilian, según Imdb) es la rara del pack. Rara porque nunca llegué a alquilarla/verla y rara porque en realidad no es para mí… aunque antes de entregársela a su verdadero destinatario, la pienso consumir.
Una vez más, lo que aquí tenemos es a un grupo de actores en decadencia encerrados con un bicho mutante dispuesto a matarlos uno a uno. Estupendísimo.
Lo gracioso del caso consiste en descubrir quién es su director, nada menos que Greydon Clark!! (risas enlatadas). Y si quieren saber por qué es “gracioso”, escuchen el número 27 de nuestro podcast.
“The uninvited” es inevitablemente yankee, del año 88, y en vídeo la sacó “Córdoba Films”, especializada en auténticos truñones.

BONUS TRACK:


Aquí pondría fin a esta actualización si no fuese porque dispongo de otro VHS, también el regalo de un buenísimo amigo (en este caso Enorm), y que llevaba años deseando poder lucir en mis estantes. No por la peli, que es lo que es (la tengo más vista que el tebeo, dispongo de un ripeo y del DVD oficial, la he pasado por Cotxeres y hasta rodé una segunda parte el año 1989 en formato Single-8, nada menos… aunque bien merecería un revisionado y posterior análisis), sino por la puta y grotesca caratula.
Aún recuerdo cuando vi esta por primera vez en formato poster y en una edición del “Sonimag” de vaya usted a saber qué época (1987 me supongo), cortesía de “TriStar”. Lo flipé, me fascinó, fue amor a primera vista. Me obsesioné con dar con la puta peli. Y sí, la vi y también hizo lo suyo a mi psique… pero el poster seguía siendo mi parte favorita del pastel “Sardu” (o “Bloodsucking Freaks”).
Todos conocemos lo bien que se le daba a Troma fabricar posters para sus apestosas películas, y en este caso contaban con la ayuda del gran Ed French, lo que es un “plus”. Naturalmente la caratula de “Sardu” nada tiene que ver con su contenido, pero ¿¿qué más da??. Bienvenida sea la jeta máxima.

Y lo crean o no, ¡¡hubo un VHS más!!, el de “Masters del Universo”.
Tenía una cuenta pendiente con mi buen amigo Juan Carlos Cordero, del clan “Sin Audiencia” too. Hace un año debería haberle regalado una copia del VHS de “Masters…”, pero cometí el error de dárselo a alguien que lo merecía muchísimo menos que JC que, encima, se vino a la Maratón de Cotxeres, donde pasamos la peli en cuestión, a dar un “speech” previo con todo lo que ello conllevaba.
En aquel momento me prometí a mí mismo, y a Juan Carlos, que si algún día daba con otra copia, sería toda suya. Casi un año justo después ocurrió. La conseguí gracias a un (hermoso) contacto y ayer, por fin, pude romper la maldición y entregársela en mano, y en directo, a mi buen amigo.
Hoy soy un poquito mejor persona y, tal vez, un poquito mejor colega.
Ahí va una imagen del suculento momento…



Y, ya para terminar, en plan colofón, cierro este excesivo post con una foto de los cuatro primeros VHSs comentados, juntos, de canto… que también son bonitos de canto, no solo de frente, exactamente igual que una mujer pechugona, vamos.
Disfruten, gocen limpiándose las babas y gracias por leerse el tochito.





sábado, 8 de enero de 2022

PESADILLAS DE UNA MENTE ENFERMA

Dentro de muchos años, si sigo vivo y/o en mis cabales, miraré atrás en el tiempo y, mientras suelto alguna lagrimilla, recordaré cuando me dio el venazo de someter a un segundo y más justo escrutinio todas aquellas películas que, siendo teenager, me parecieron simple y llanamente decepcionantes. Incluso horribles. Y no hay una más adecuada para ilustrar la palabreja que "Pesadillas de una mente enferma".
Visualícenme recorriendo feliz los pasillos de alguno de mis viejos video-clubs, rodeado de estanterías repletas de polvorientas y jugosas cintas. Cuando mi amor por el terror andaba al cien por cien y vivía volcado en todo aquello que arrastrara nombres intocables como los de Romero, King, Craven, Cronenberg, Cunningham, Barker, Hooper y Savini. Estaba sediento de truculencia magnetoscópica. Así que una caratula como la de "Pesadillas de una mente enferma", con ese cráneo partido en dos por un certero hachazo, el anuncio de su prohibición en Inglaterra y sabiendo como sabía (gracias a mis "Fangoria" de importación) que Tom Savini "andaba metido" en ella, pues fue un auténtico subidón (luego ha habido más ediciones, como una titulada "Pesadilla mortal". Pero yo quería echar mano de esta que ven aquí -encontrada y cedida por mi amigo Enorm- porque es aquella que alquilé). Llego a casa, pongo la sucia cinta en el aparato y... en fin, lo que vi me pareció tan aburrido, sórdido, feo y cutre que, a partir del minuto cero, lo ODIÉ. Devolví la película a su sitio y, creo, nunca reincidí. Luego, con el tiempo, supe del escándalo que el film arrastraba en relación a Savini, según el cual toda su participación se limitó a dar algunos consejos, guiar al genuino equipo responsable de los efectos especiales (entre ellos el gran Ed French), pero que nunca metió tanta mano como para salir en el póster a modo de reclamo, cosa que le cabreó como una mona y contra la que luchó para ser retirado (hasta lograrlo). El director de "Pesadillas de una mente enferma" cuenta casi lo opuesto, of course. Savini cobró un pastizal y aceptó lo de que se le usara como atractivo comercial. A saber. Lo preocupante de semejante cristo es que esta es la ÚNICA historia interesante que acompaña a "Pesadillas de una mente enferma". Bueno, y lo de su incorporación a los famosos "Video Nasties" (de hecho, el distribuidor acabó en prisión por lanzarla sin que los defensores de la moral le dieran el visto bueno previamente. ¡¡A la cárcel por esto!!. Vaya tela). Cuando una peli acarrea como único elemento destacable ese par de marujismos, mal vamos. Y pal caso, con toda la razón.
"Pesadillas de una mente enferma" cuenta la historia de un desgraciado que mató a sus padres siendo infante y, obviamente, ha crecido algo tarado. Le pueden las ansias de aniquilar y sufre unas pesadillas horribles. En eso que su doctor, un auténtico inútil a tenor de lo que iremos viendo a medida que avanza la trama, le somete a una terapia experimental con pastillas y le deja salir. Obviamente, el chalado se escaqueará y comenzará a cepillarse a todo el que pille. Tras unos primeros crímenes a boleo, se centra en una familia un pelo disfuncional, destacando al crío del clan que es un auténtico cabrón adicto a hacer bromas muy pesadas. Esa fijación por parte del criminal tiene una razón de ser que, no por menos previsible, me niego a desvelar.
"Pesadillas de una mente enferma" la escribió y dirigió Romano Scavolini, un cineasta italiano que emigró en busca del sueño americano y terminó rodando una de terrores muy a su pesar (aunque ya dispusiera de otra previamente parida en su país de origen y, seguramente, abordada con idénticas reservas). Es algo que ya hemos visto antes. Cineasta europeo con ínfulas se ve obligado -por cuestiones alimenticias- a bajarse los pantalones abordando un género que, en general, detesta. También es cierto que eso, en el fondo, no es malo del todo. Muchos de los clásicos modernos del terror los han hecho peña que, simplemente, lo eligió en busca de cierta seguridad de cara a la taquilla. Basta con comparar las putas mierdas auto indulgentes repletas de guiños, homenajes y plagios que hacen hoy directores abiertamente declarados fans. Pero no siempre salía bien. Por cada Hooper, Romero o Raimi (que entran dentro del amplio club de los frustrados al que muchos pertenecemos, pero con resultados óptimos) hay cien Scavolinis. Y pasa lo que pasa, les sale un chuzo considerable porque no está abordado con el mínimo corazón.
Sobra decir que es la obra más famosa del cineasta. Básicamente la única que aún hoy le otorga ciertas atenciones (posteriormente dirigió "Dog Tags", película totalmente adscrita al Vietnam-exploitation y cuya reconocible caratula intentaba hacerla pasar por uno de los muchos seudo-Rambos entonces habituales en nuestros añorados estantes cinéfagos). De ahí que, como buen exploiter -por mucho que lo quiera disfrazar de "auteur" intelectual- Don Scavolini está intentando regresar al séptimo arte con una cosa sospechosamente titulada "Nightmare: The Wandering Soul". ¡Que le den!.
Por lo que a mi respecta, los defectos de "Pesadillas de una mente enferma" son legión. El principal de todos es el jodido aburrimiento. Nos encontramos ante un tostón de aúpa que solo se recupera cuando, obviamente, se produce algún crimen. Los trucajes no son la repanocha, pero cumplen unos mínimos. El resto es derivativo y gasta las mismas cagadas que muchas de estas producciones con frustradas aspiraciones dramáticas, destacando el rollo familiar a lo Cassavetes. Seguro que fueron las escenas con las que más disfrutó su director. Las que menos serían aquellas estrictamente terroríficas que, por obvio que resulte, a nosotros nos ponen palote y se reducen al tramo final. Curiosamente, mientras en todo lo previo el tono que domina es el hiper-realismo, al llegar al clímax entramos en el puro terreno slasher, con un asesino enmascarado incapaz de morir aunque se coma seis o siete disparos a bocajarro y un guiño final -literal- que arrasa con la llamada cuarta pared. Ambos elementos chorrean escasa verosimilitud, cosa que contrasta con el resto. Es en este contexto donde presenciamos la escena que, seguramente, le dio problemas al film en las Islas Británicas, con el asesino, siendo niño, cargándose a sus padres hacha mediante. Es brutal, sangrienta e intensa. Resumiendo: Rebobinen hasta los últimos veinte minutos.
También hay sitio para la comedia involuntaria. Poca, pero la hay. Un super-ordenador ridículo compuesto de chorromil pantallas completamente inútiles (según Scavolini, puestas a posteriori para simplificar las cosas -narrativamente hablando- de cara a la platea). Las escenas callejeras paridas en plan guerrilla con la peña mirando a cámara e incluso haciendo el paria para destacar (especialmente cuando el psycho recorre la famosa calle 42 con todos sus sex shops y cines grindhouse, repletos de carteles y títulos muy reconocibles). La cantosa cita a Antonioni en un diálogo, demostración palpable de las aspiraciones autorales del director. Y la reina de todas, con la que me partí de risa, aunque pal caso fue gracias al equipo de doblaje. Se la dejo en formato vídeo a modo de colofón, por aquello de alegrarles la jornada....


domingo, 24 de febrero de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (29): ¡ALEGLA EL CALETO, COMPAÑELO!

De "Nunca se muere dos veces" (la entrañable cuarta entrega de la no menos simpática saga hongkongesa "Mad Mission" y que, ¡lo juro!, algún día caerá reseñada aquí) y sus trifulcas caratulistas ya he hablado antes. Que vuelva a recurrir a ella para, una vez más, analizar los santos misterios de la edición videográfica en su no menos enigmática división diseño-de-portada, da incluso un poco de miedo. Y para la ocasión, nos trasladamos a Holanda. A continuación les muestro cómo lucía la cubierta de la cinta de vídeo por aquellos lares (el título se traduce como "Asignación a la muerte"... no está mal).


Bien, una vez repasada de cabo a rabo, ahora miren la verión española...


Sí, las diferencias son pocas... pero, a su vez, muy llamativas.
La menos extraña, pero no por ello más comprensible, es la total y absoluta desaparición del personaje del malo, arriba a la derecha, inetrpretado por Ronald Lacey, retomando medio en broma, medio en serio, al famoso "Mayor Arnold Toht" de "En busca del arca perdida" (incluida quemazón en la palma de la mano). Y la pregunta es bien sencilla, ¿por qué sustituirle por la imagen de un helicóptero?... y conservando el fondo original. ¿Que tienen en Holanda contra el Sr.Lacey?... ¿a caso les ofendió la maldad de su interpretación en el clásico de Spielberg?. Ni idea.
Pero hay una diferencia aún más extraña y que, en esencia, se lleva la palma. Veámosla...


¿A santo de qué le cambiaron la expresión de la cara al tipo central, el de la metralleta?. ¿Por qué rebajar el tono cabreado de la original a uno más frío?... ¿por cuestiones de moral?, ¿absurda censura?, ¿quizás la peli iba destinada a un público juvenil y pensaban que un héroe tan mosqueado era mal ejemplo?. Una vez más lo único que puedo decir es aquello de: Ni idea.
Saquen sus propias conclusiones y teorías absurdas.
Otro de los muchos e interminables misterios del mundo del VHS y sus caratulas, trasladado esta vez a terreno internacional.
Seguiremos infra-informando.

Gracias a Enorm por el descubrimiento.