miércoles, 6 de febrero de 2013

LIVIDE

Una jovencita encuentra trabajo en una mansión dónde debe cuidar a una anciana postrada, que ya desde el primer momento, tiene aspecto de monstruo asqueroso. Tras charlar con su novio sobre los desgraciados que son, no se de donde coño se saca la chavala que en la mansión de la vieja hay un tesoro, y junto a un amigo, se adentran en la noche en la mansión. Resulta que esta anciana era una profesora de Ballet, que hacía perrerías a sus bailarinas y, los fantasmas de estas, es lo que se encuentran los muchachitos.
Tras verla anoche, me dejó indiferente. Nada. Ni me había entretenido, ni me había dado miedo, ni me había fascinado en lo visual, a pesar de las intenciones de sus directores, Maury y bustillo (que debutaron con más solvencia con “Al ´interieur”) de demostrar las tablas que tienen en la labor de dirigir los aspectos técnicos.
Y así de primeras, no me decía nada como para molestarme en reseñarla. Es más, el hecho de que aparezca aquí reseñada, es debido a un momentin muerto que tengo en estos instantes, y así aprovecho para NO recomendarla.
Porque es que, lo único bueno que tiene es el comienzo. Pero no es que este sea bueno, es un comienzo normal y corriente, lo que pasa es que nosotros, como espectadores, nos sentamos a verla con unas expectativas, a saber; Debut de los directores eficiente, seriedad a la hora de afrontar el cine de terror, francesa…  Juicios positivos a una pareja de directores que solo habían hecho una película. Creemos que empieza bien, pero es solo porque queremos que empiece bien.
Comentaba esta misma mañana con Naxo, que tendemos a poner el grito en el cielo antes de tiempo. “Livide”, además de pretenciosa y de intentar cubrirlo todo de un halo poético, choca consigo misma cuando nos mete con calzador un par de escenas con abundante gore, para así contentar a su público que no es otro que el de las tripas y los chorretones.
No del todo lenta, densa y con un final de vergüenza ajena, hay quien se atreve a compararla con esa obra maestra que es “Suspiria” (¿por qué? ¿Por qué son bailarinas y se trata de una escuela de danza?), cuando en realidad, su fotografía, su look, nos recuerda a cualquier corto de principiante de Jaume Balagueró.
Así pues, no se me caen los anillos cuando afirmo que ya pasó el tiempo del cine de terror francés, y que ya se puede decir aquél tópico de “Es producto de una época”, la de la década pasada.
Esto es más aburrido que un acuario.