Había dejado "El Piloto" (o "Plane") para ver un fin de semana tonto porque, aún consciente que seguramente cumpliría con su función de producto desalmado pero entretenido, no las tenía todas conmigo. ¿Una peli de acción tardía con el plataformero Gerard Butler y aviones en CGI? ay, no sé, no sé.
No obstante, tampoco estaba dispuesto a prescindir de ella (como hago con algunas que me bajo, miro por encima y digo "Pfffff, qué pereza"), principalmente porque sabía que, en algún momento de la trama, se mostraba un avión de pasajeros pasándolo canutas, asunto este que me fascina tanto como aterra. Soy un yonki, me como todo lo que tenga que ver con accidentes aéreos. Hasta infrabasuras de Fred Olen Ray (bueno... tampoco tanto) Así que, sí, "El Piloto" iba a caer. Y cayó (nunca mejor expresado)
Un avión de pasajeros (poquitos, entre ellos un criminal escoltado) es sacudido por un rayo en plena tormenta, así que se ven obligados a descender. El piloto (Butler), que es un máquina, localiza un islote y logra posar el parato en el suelo. Todo pinta más o menos bien, hasta que descubren que es un lugar sin ley comandado por una panda de piratas muy chungos. Estos, inevitablemente, se enterarán de la llegada y secuestrarán al pasaje... menos al piloto (y al criminal, que tampoco resulta serlo tanto), quienes se pondrán manos a la obra, hombro con hombro, para rescatar a la peña y matar a los malos (si es que es necesario...y, afortunadamente, lo es)
Pues sí. No se lo voy a negar. Lo mejor de "El Piloto" lo localizarán en los primeros 25 minutos (el vuelo accidentado y su aterrizaje, realmente tenso) y los últimos 10 o 15. Tan claro lo tenía, que al terminar esa primera parte ampliamente gozosa -durante la que mi ojete se encontraba cerrado herméticamente, tan absorto que no pensaba en otra cosa... digo yo, no mi ojete- bromeé con aquello de "Ya puedes quitarla" Pero no, my friends.... resulta que lo que sigue está a la altura. Villanos crueles y terribles que disfrutas viendo morir (ojo al desenlace, casi salto del sofá), buenas dosis de violencia, con sus chorretones sangrantes, ritmo ágil, una trama clasicona pero no perezosa, directa al grano, perfecto acabado técnico y sus momentos de genuina emoción. Vamos, lo que en mi pueblo llamamos un solvente producto palomitero, de género puro, sin complicaciones, estridencias, ni pretensiones y agradablemente entretenido. Se la recomiendo, concho.
Produce Lionsgate. Jean-François Richet, director y franchute de nacimiento, tiene en su currículum el olvidable remake "Asalto al distrito 13" y la pasable "Blood Father".
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sábado, 11 de marzo de 2023
sábado, 25 de junio de 2022
LA SOMBRA DEL FARAÓN
Llegados finales de los 90, a Hollywood le entró la neura de resucitar y rejuvenecer un olvidado icono del terror, la momia. Como suele ocurrir con estas movidas, procedieron rodando dos películas prácticamente a la vez. Cada una con productora / equipo distintos y lógicas prisas por estrenar el primero. Aunque entonces ya era todo un experto en oportunismo cinematográfico, debo reconocer, con dolor, que piqué. Al no estar demasiado interesado en la materia, cuando se estrenó "La sombra del faraón" ("Tale of the mummy" en v.o.) pensé que iba a ver "La momia" de Stephen Sommers. Sí, asín de tonto. Y claro, al poco de comenzar me doy cuenta que no, que esa es "la otra", "la fea", "la pobre" o "la mala". Puede que ello influyera y, por eso, me dejó un regusto tan amargo. Siempre la consideré muy horrible. Hasta que comencé con lo de las segundas oportunidades.
Los restos malditos de una momia llegan al Londres actual. Cobrarán vida y comenzarán a matar gente (incluido un humilde quiosquero ¿¿armado con pistola??) para extraerles sendos órganos con el fin de obtener forma humanoide y, aluego, dominar el mundo. En tal caso, necesitará el corazón de la chica que, siguiendo los pasos del abuelo arqueólogo, excavó su tumba. Entre medias aparecerá un policía dispuesto a detener al monstruo y salvar a la chati.Cuando me senté en el sofá para zamparme "La sombra del faraón" tras trece largos años, lo hice predispuesto a sufrir un mojón. Y, claro, no me pareció tan terrible. La encontré medianamente soportable, razonablemente amena y bien facturada. Salvo por dos elementos. Dos que, a la larga, son sus mayores flaquezas. Por un lado, los efectos infográficos. En aquella época todavía andaban un poco en pañales y, o invertías mucha mucha tela para que quedaran dignos, o te salían como el culo. Y ese es el caso de "La sombra del faraón". Dan vergüenza ajena. La idea de una momia que, en realidad, son solo unos vendajes con vida propia capaces de generar toda suerte de formas, suena "cool" sobre el papel. Pero llevarla a la práctica en imágenes es muy arriesgado. Y puede quedar ridículo... como es el caso. La segunda flaqueza se llama Jason Scott Lee. Darle el rol protagónico a alguien tan poco carismático fue una gran cagada. Es incapaz de soportar el peso de la función.
Por lo demás, pues bueno, algunas partes son un poco plomo. Y el plano final-final espantoso (de hecho, en el cine propició algún que otro abucheo). Pero, al menos, es de terror, cosa que no podemos decir de "la otra" momia, mucho más enfocada a la aventura con ribetes indianajonescos (y absurdamente sobrevalorada).
El (resto del) reparto depara algunas curiosas y agradables sorpresas. Un Sean Pertwee tan histriónico como siempre y que, para no perder las viejas costumbres, nos regala uno de sus característicos babeos. Lysette Anthony, a la que no situaba hasta que reconocí su careto de porrera en "Drácula, un muerto muy contento y feliz". El gran y siempre efectivo Michael Lerner. Una Shelley Duval cuya carrera ya comenzaba a hacer aguas. El carismático Jon Polito. Dos clásicos, Honor Blackman y Christopher Lee en el rol de arqueólogo (luego le volvemos a ver caracterizado de Drácula en un cartel pegado en los túneles del metro londinense). Aunque las verdaderas sorpresas son un jovenzuelo Gerard Butler y Edward Tudor-Pole dando vida a un ciego. Este hombre destacó durante el vendaval punk británico de finales de los setenta como cantante del grupo "Tenpole Tudor". En su faceta actoril intervino en muchas películas de Alex Cox y cosas tan abominables como "La lengua asesina". Todo un personaje.
Siempre he considerado "La sombra del faraón" el principio del fin de la carrera de Russell Mulcahy. Hasta su llegada había ido rodando películas decentes (siendo "Los inmortales" la más famosa de todas). Pero tras la epopeya de la momia, entró en una espiral de chunguismos que ya nunca más abandonaría, por mucho que algunos resulten medianamente simpáticos y entretenidos como "Resurrección" o "Resident Evil: Extinción" e incluso disponga de cosas "serias", pero absolutamente invisibles, del tipo "A contracorriente".
Entre los guionistas localizamos a John Esposito, quien acabaría ligado a la versión televisiva de "Creepshow".
domingo, 1 de enero de 2012
EMPAREDADA
Por alguna extraña razón que desconozco, a finales de los 80 e inicios de los 90, a la peña le dio una inexplicable Poenitis... de Edgar Allan Poe. Es decir, que les entró la neura de readaptar los más famosos relatos del célebre escritor. Claro que los cineastas de más categoría en tal empresa fueron Dario Argento y George A. Romero con su "Los ojos del diablo", seguidos de cerca por Stuart Gordon y "El pozo y el péndulo" (producido por Charles Band). Así que imaginaos el nivel del resto: Roger Corman, Fred Olen Ray, Jim Wynorski... y Harry Allan Towers, legendario productor de "serie B" gracias a sus aportaciones cinematográficas del personaje de "Fu-Manchu" (curró incluso junto a Jesús Franco durante los años 60/70) asociado para la ocasión nada menos que con un ex-director porno francés (Gerard Kikoine, quien se había marcado un escueto tanto convirtiendo a Anthony Perkins en un nuevo "Dr.Jekyll/Mr.Hyde" con "Al borde de la locura"), un oscuro exploiter (Alan Birkinshaw) e incluso, en un momento dado, el mítico ex-"Cannon" Yoram Globus. Vaya panorama. Para dar un mayor toque exótico al asunto, Towers había descubierto lo baratico que salía rodar sus películas en Sudáfrica, y hasta allí arrastraba a sus equipos, cosa que también hizo en el caso que nos ocupa (en su periplo sudafricano, trabajó junto al peculiar Darrell Roodt, semireputado especialista en cine fantástico allá en su tierra y donde le llamen, suya es la infamemente famosa "Dracula 3000").Y sí, lo de Edgar Allan Poe es una puta excusa (que en los créditos figura como Edgar AllEn Poe... ¿trifulcas legales acaso?), ya que "Emparedada" no guarda ninguna relación con el supuesto relato que adapta, el de "The Premature Burial". En realidad tiene más puntos en común con "El Gato Negro". Primero porque todo el rato sale un gato negro (gñé!), y segundo porque, como dice el título, al asesino le va emparedar a sus víctimas. Estas son todas chicas malas salidas de un especie de psiquiátrico / residencia / correccional (que responde al poeniano nombre de Ravenscroft) cuya norma es aceptar únicamente a mozas de buen ver y mejor catar (y más si son ex-estrellas del porno en un intento de meterse -ja!- en eso del cine legítimo, como Ginger Lynn). Al lugar llega una profa nueva, muy guapa ella, que comienza a tener visiones en las que ve a un John Carradine hecho polvo en su última peli intentando salir de detrás de una pared. El dueño del castillo no es otro que "mister hachazo" Robert Vaughn. Y a sus servicios está un patético Donald Pleasence con peluquín y tirando a histriónico. Otros rostros más o menos conocidos son los de un joven Arnold Vosloo (futura "Momia") y William Butler (que hace el papel que siempre solía, noviete chulillo). Se trata de descubrir quien es el asesino y por qué mata (y salvo un crimen, poca sangre derrama), pero llegados a los 60 minutos de peli, ya ha dejado de interesarnos. El resto lo vemos porque, total, ya que estamos puestos, al menos que termine.
Aburrida, sosa, de ver-y-olvidar... en definitiva, muy de los 90.
jueves, 19 de agosto de 2010
GAMER
Neveldine y Taylor sorprendieron con la loca "Crank", no lo hicieron tanto con la loquísima "Crank High Voltage", y con "Gamer" reafirman algunas de sus señas de identidad pero, desgraciadamente, la película aburre. Me atraía mucho el argumento, en un futuro próximo podemos controlar a otros humanos como a un SIM o avatar de videojuego cualquiera. El creador de tal adelanto consigue llegar a un acuerdo con el gobierno para organizar juegos de guerra en los que los reclusos sean los avatares a controlar y masacrar. El que consiga superar 30 combates sin morir será libre, algo así como cuando "Perseguido" conoció a "Johnny Mnemonic". No solo el avatar gana, sino que el jugador que lo controla se convierte en una especie de superestrella, y como ocurriría en la vida real, Simon el que controla a Kable (Gerard Butler) es un chaval de 17 años. Todo lo que es el entorno del juego está muy bien desarrollado, pero el resto de la historia, lo que realmente debería de enganchar, es un puto desastre.
Kable esta muy cerca de conseguir las 30 victorias, pero el creador del juego, un tal Castle, interpretado por el prota de la serie "Dexter", y que aquí pone la misma cara de panoli, no quiere que salga vivo por los secretos de la megacorporación que Kable conoce. A su vez este, que realmente se llama Tommy, desea con todas sus fuerzas salir de la cárcel para poder volver junto a su esposa e hija.
Cámaras al hombro, ángulos imposibles, giros espectaculares, todo lo relacionado con esto es lo que los directores saben controlar, y es de lo poco con lo que disfrutará el espectador. Los actores justitos y gracias. Acción hay, no es un exceso pero la que hay deja satisfecho, salvo en algunas escenitas que estarán rodaras por una segunda unidad en las que no se ve casi nada a causa del montaje videoclipero. Y digo que será una segunda unidad porque, salvo ese par de escenas, las demás están muy bien rodadas para que no perdamos detalle.
Como jugador que soy, aunque cruel, yo jugaría a "Slayers", el juego de la película, como espectador hubiese preferido ver otra de las doscientas películas que aún tengo pendientes.
lunes, 10 de mayo de 2010
UN CIUDADANO EJEMPLAR
Hace unos días escuché decir que "Un ciudadano ejemplar" era como "El Castigador", que en esencia se trataba de la típica historia de venganzas, en la que un tipo pierde a la mujer e hija y decide tomarse la justicia por su mano. Ah! y que ya le habían caído críticas de fascista, señal esta de que indudablemente se trataba de algo bueno. Tanta verborrea y tanto rollo me empujó -no olviden que soy DEVOTO de este tipo de films- a ver "Un ciudadano ejemplar". Ahora puedo decir que todos los que decían esas chorradas son tontos de la piruleta y no tienen ni puta idea... "Un ciudadano ejemplar" sí tiene algo de cine de justicieros, incluso remotamente puede recordar -muuuuuuy remotamente- al "Castigador".... pero en ningún momento es "más de lo mismo" y en ningún momento denota la más mínima muestra de "fascismo", o al menos yo lo veo así.Gerard Butler interpreta a un ingeniero que, un mal día, presencia el asesinato de su mujer y su hija en manos de unos cacos. Durante el juicio, y por aquellas cosas que tiene la ley, el más asesino de los dos sale en libertad condicional. Butler se queda a cuadros, pero no hace nada. Pasan diez largos años y, de pronto, la emprende con su venganza... pero una que queda bien lejos de ser previsible y facilona, la suya está calculada al milímetro, estudiada, planeada para que no solo paguen los criminales, sino la misma justicia, y lo hace valiéndose de sus propias "armas". Poco a poco, cacos, abogados y jueces van cayendo como moscas... sin embargo, Butler, que se ha dejado detener, está encerrado en la más segura de las celdas. ¡¿Cómo lo hace?!. Desvelar el misterio es parte de la gracia.
Pues sí, una de justicieros contada desde una perspectiva diferente, más de thriller que peli de acción y con un "héroe" que a medida que avanza la historia va pillando aires de villano, lo que no deja de ser original. Tiene sus escuetas pero contundentes dosis de violencia, destacando el cruento sistema, sádico y retorcido, que Butler utiliza para castigar -¡oh!, ¡he dicho castigar!- al asesino de su familia, más próximo de "Hostel" o "Saw" que de una peli de Charles Bronson.
Lo dicho, por un lado "decepciona" por no ser exactamente más de lo mismo... pero por otro, sorprende al enfocar el tema desde una óptica distinta y agrada al hacerlo de modo que resulte entretenido y muy interesante de seguir. Buen cine mainstream con todas las de la ley, recomendada.
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