Según datos fiables, cuando los dos Terrys pertenecientes al clan "Monty Python" -es decir, Gilliam y Jones- compartieron la dirección del -verdadero- largometraje de debut del grupo cómico, uséase "Los caballeros de la mesa cuadrada", chocaron sobre todo en un aspecto: el detallismo. Por lo visto, al yanki del grupo (Gilliam), le pirraba eso de currarse hasta la extenuación el aspecto plástico de cada puñetero plano, fijándose en lo más nimio a la búsqueda de una ambientación medieval tan perfecta como realista. Y, claro, ello atrasaba el rodaje para mayor desesperación de su compañero, Jones, más práctico y acostumbrado al modo televisivo -y rápido- de ejecutar las cosas. Tal vez, a causa de la posible insatisfacción resultante, Gilliam se lio con otra fábula medieval en cuanto tuvo ocasión (solo dos años después), "La bestia del reino" y, esta vez, comandada exclusivamente por él, a su gusto, pudiendo dedicar el tiempo necesario (a pesar de contar con escaso montante y, por ello, limitando muchas veces las tomas a una única oportunidad) a las mariconadas estéticas. Y, tal vez again, por ello la ambientación de los años oscuros resultante es aún más sucia, cutre, degradada y, claro, detallista, de lo que fue en "Los caballeros de la mesa cuadrada". Justo, toda aquella "lugubredad", los pasillos de los castillos envueltos en perpetua sombra, los parajes siempre neblinosos, los dientes negros de prácticamente el reparto completo, las pústulas en la piel, etc, etc... fueron lo que me traumó cuando la tele de Cataluña la programó siendo yo un impresionable jovenzuelo. Eso y, por supuesto, el tremendo despliegue de gran guiñol y chorreante gore. Todos conocemos lo mucho que a los "Python" les molaba, eventualmente, tirar de esas maneras en sus películas. Se supone que era John Cleese su más dedicado practicante. Pero, visto lo visto, Terry Gilliam también tenía mucha culpa. En "La bestia del reino" dichos excesos sanguinolentos alcanzan cotas brutales, de difícil digestión para un crío. Lo que, como decía, sumado a toda la cochambre y mierda abundante, pues imaginen el resultado. Tal vez por ello el film, según leí ayer mismo, gasta cierta mala fama. Especialmente considerando la dirección que tomaría la carrera de su responsable, mucho más reputada y culturamente aceptable -para el resto, no es mi caso-. Pero "La bestia del reino" (simpático título patrio del muy musical y original "Jabberwocky") era SU película de debut y el muchacho, joven y cargado de energía, se dejó llevar por el lado salvaje.
Remarco lo de SU porque, inevitablemente, y como solía ocurrir en la época, durante muchos años se consideró "La bestia del reino" como un film de los seis "Monty Python" al completo (ver imagen acompañatoria como ejemplo). Algo trasladable también a la siguiente obra de Gilliam, "Los héroes del tiempo", y que a él le cabreaba como una mona en celo. Tanto como para incluso batallarlo legalmente, hasta lograr que un juez dictaminara como "castigable" dicha equivocada (o mal intencionada) asociación. Las pelis de Terry Gilliam son única y exclusivamente de Terry Gilliam, aunque para parirlas contara con ayuda eventual de otros "Python" y estas guarden paralelismos con la obra del sexteto. En el caso de "La bestia del reino" la cosa es evidente. Su semejanza y conexiones con "Los caballeros de la mesa cuadrada" resultan inconfundibles y directas, tanto como recibir un sopapo. Diría incluso que hay guiños buscados aposta. La presencia del invencible y misterioso "Caballero Negro" está entre los más obvios. También el nombre del personaje protagonista, Dennis, encarnado -en ambas películas- por el entrañable integrante del clan Michael Palin. Igualmente encontramos al "otro Terry", Jones, en un papelillo memorable (supongo que sería todo un gusto para él poder vérselas en semejante tesitura sin tener que discutir con su colega). Y, dato curioso, el mismo John Cleese rechazó la oferta para participar. Gilliam, además de dirigir, co-guionizar y unas cuantas cosas más, se marca un cameo en el que es llamativamente devorado por la bestia del título, lo mismo que el otro Terry. En ambos casos los cadáveres quedan reducidos a un esqueleto sangrante con puntuales pedazos de chicha en sus masticados huesos... y, ¡¡cuidao!!, la cabeza perfectamente impoluta. Desconozco si fue un efecto buscado aposta por sus responsables, pero en la época, durante el visionado vía televisión, fue un familiar el que detectó que dicho modo de proceder por parte del monstruo era igual al de "comer sardinas", te zampas todo menos el perolo. Muy gracioso.
Pues sí, la cosa va de criatura hedionda aterrorizando un reino. En eso que un jovenzuelo de noble corazón, pero algo lerdo, llega en busca de fortuna. A pesar de su primigenia mala suerte, terminará por accidente enfrentado a la bestia, venciendo y llevándose los respectivos laureles... aunque, en este universo, y en la mente del mal lechado Gilliam, ello no se traduce, para nada, en un final feliz. Toda "La bestia del reino" gasta un cabronismo notorio. Es más, diría que la misantropía chorrea por sus fotogramas. Apenas abundan los personajes positivos. Aquí todo dios es despiadado, interesado, traicionero, imbécil y cruel, muy cruel.
En fin, disfrutaría como un enano detallando las muchas amputaciones, mutilaciones y barbaridades que presenciamos asombrados a lo largo del film (algunas dignas de "Mal Gusto", y no voy desencaminado, el propio Peter Jackson ha declarado en sendas ocasiones que su sentido del gran guiñol es pura consecuencia de un amor procesado a "Monty Python" y, entendemos, los curreles individuales de sus integrantes) o deteniéndome en el aspecto del monstruo. Alucinante. Algo así como una gallina diabólica. Cojonudamente diseñada y ejecutada. Pero todo eso se lo dejo a ustedes, si es que no han tenido todavía la sabia idea de consumir esta película. Una que sin ser redonda, ni especialmente graciosa -de hecho, a ratos le pesa el culo-, merece la pena por sus muchos aciertos y sorprendentes salidas. En cualquier caso, y por no perder las viejas costumbres -ni formas-, comentaré brevemente algunos de los rostros que asoman por sus fotogramas, todos ellos inconfundiblemente británicos (a pesar de contar con un director de origen yanki) y asociados a títulos muy propios de la naturaleza de este ciber-antro: John Le Mesurier (de "El hermano más listo de Sherlock Holmes"), Bernard Bresslaw (el cíclope de "Krull"), Neil Innes (algo así como el séptimo "Monty Python", uno especialmente interesado en el apartado musical), Bryan Pringle (el siniestro criado de "Terrorífica luna de miel", otra curiosa conexión con Gene Wilder), la tetuda y carnosa Alexandra Dane (mostrar escotazo fue una constante a lo largo de su carrera, sobre todo en comedias picantonas), Brian Glover (el malcarado cliente de "La oveja degollada" en "Un hombre lobo americano en Londres") y nada menos que David Prowse, es decir, el "Darth Vader" original. Ese mismo año 1977, mientras alcanzaba velada notoriedad encarnando a tan icónico villano, intervenía en el film de Terry Gilliam nuevamente oculto tras un casco y su armadura bañadas en negro tizón.
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sábado, 10 de mayo de 2025
lunes, 28 de agosto de 2023
THE VERY EXCELLENT MR. DUNDEE
En cierto modo, “The Very Excellent Mr. Dundee” es una nueva secuela de “Cocodrilo Dundee” —sería la cuarta parte de la franquicia— que a su vez es un pequeño chiste metacinematográfico. Y es que a las gentes de Hollywood les encanta hacer leña del árbol caído o, como es el caso, hacer mofa y befa de aquellas viejas estrellas que tuvieron un momento de fama abrumador para, al poco, pasar a ser personajes condenados al ostracismo viviendo de los éxitos pasados. Y una manera de sacar a estas estrellas de su retiro, es haciendo películas que se adscribirían a este nuevo subgénero de “viejas glorias en decadencia interpretándose a sí mismas”. Quizás el pionero fue Pauly Shore con la divertidísima “Pauly Shore is dead”, seguido de Ralph Macchio que también hizo patéticamente de sí mismo en “El camino para ser famosa”, siendo el campeón en el género interpretándose en series como “El séquito” (paradigma de los productos de esta naturaleza) o “Cómo conocí a vuestra madre”. Para colmo de males, ahora vive de nuevo las mieles del éxito gracias a su personaje de Daniel LaRusso (que también era parodiado por él mismo en la serie de animación “Robot Chicken”) con “Cobra Kai”, continuación de las aventuras de los “chavales” de “Kárate Kid”. El comediante Andrew Dice Clay tiene una serie entera girando en torno a su decadencia como es la estupenda “Dice”. Algunas de estas estrellas incluso han alcanzado el estatus de “meme humano”, como es el caso de David Hasselhoff, riéndose de sí mismo en infinidad de películas como, por ejemplo, “Objetivo: Hasselhoff” o “Bob Esponja; La película” o, por supuesto, Nicolas Cage haciendo lo propio en “El insoportable peso de un talento descomunal”.
Y ahora le toca el turno a Paul Hogan.
Hogan, era una estrella de la televisión en su país de origen, Australia, que tuvo los huevos de embarcarse poco después en lo que sería la película independiente más popular de la historia, “Cocodrilo Dundee”, que le valió la nominación al Oscar al mejor guionista en 1986 y más de 300 millones de dólares de ganancias. Un éxito internacional. Debido a esto, y en su condición de estrella, el australiano decidió mudarse a Hollywood con el fin de seguir rodando películas, con la mala suerte que tras el binomio de “Cocodrilo Dundee”, sus siguientes films fueron rotundos fracasos (aunque Hogan supo invertir dinero en bolsa y, gracias a eso, hoy todavía es millonario), que le alejaron de las pantallas a principios de los 90 quedándose prácticamente sin trabajo. Hubo una nueva tentativa de recuperar la gloria pasada con “Cocodrilo Dundee en Los Angeles”, pero ya nadie se acordaba del personaje y fracasó nuevamente. Y en torno a tal fracaso gira toda esta “The Very Excellent Mr. Dundee”. En ella, Paul Hogan es Paul Hogan, viviendo todavía de los restos de su éxito como Dundee, en un mundo en el que el público no sabe que existe una tercera película sobre el personaje y donde nadie le reconoce ya por la calle. Sin embargo, se le va a nombrar Caballero por su servicio a la comedia, ya que la Reina de Inglaterra es fan de “Cocodrilo Dundee en Los Angeles”, gracias a lo cual vuelve a estar un poco de actualidad. Por otro lado, una serie de estúpidos accidentes —como lanzar sin querer una serpiente viva a la cara de un profesor de colegio o una serie de malentendidos raciales— ponen en contra de él a toda la opinión pública, motivo por el que Hogan vuelve a adquirir algo de fama, esta vez como persona non grata. Y ya está. De eso va la peli.
Una chorradita simpática al servicio de Paul Hogan, que utiliza un endeble hilo argumental a favor de una serie de gags, recreaciones de los momentos más memorables de “Cocodrilo Dundee” (hasta los cojones de lo del cuchillo o lo de atrapar a un ladrón que huye lanzándole una lata), y, sobre todo, un divertido desfile de cameos con celebridades que, al igual que Hogan, se ríen de su gloria perdida interpretándose a sí mismos. Así, veremos a Oliva Newton John en lo que supone su última aparición en cine antes de su fallecimiento, haciendo pequeñas galas benéficas en las que tiene que recurrir a las viejas canciones de “Grease” para que acudan los fans, a Reginald VelJohnson siendo preguntado en la calle por Steve Urkel, a John Cleese, que tras gastarse toda su fortuna en juego, drogas y putas ahora es conductor de Uber, o a Chevy Chase proclamando a los cuatro vientos que él obtuvo un Oscar por “El club de los chalados” siendo mentira, y comportándose como un déspota ante un público que le adora.
Lo bueno de “The Very Excellent Mr.Dundee” es que es una tontería sin mayor pretensión, entretenida, bobalicona y consciente de ello, que se la ve uno en un santiamén y con una sonrisa en los labios. Y quizás por eso la crítica la ha puesto como lo peor de lo peor.
Dirige y produce Dean Murphy, que se ha encargado de conducir la (escasa) carrera de Paul Hogan en los últimos 20 años, produciendo y dirigiendo las últimas películas del comediante australiano.
La cinta iba a estrenarse en salas, pero le pilló en medio de la pandemia, por lo que pasó directamente a emitirse en Amazon Prime, sin que sea España uno de los países que cuente con una copia en su catálogo, no comprendo por qué.
Y ahora le toca el turno a Paul Hogan.
Hogan, era una estrella de la televisión en su país de origen, Australia, que tuvo los huevos de embarcarse poco después en lo que sería la película independiente más popular de la historia, “Cocodrilo Dundee”, que le valió la nominación al Oscar al mejor guionista en 1986 y más de 300 millones de dólares de ganancias. Un éxito internacional. Debido a esto, y en su condición de estrella, el australiano decidió mudarse a Hollywood con el fin de seguir rodando películas, con la mala suerte que tras el binomio de “Cocodrilo Dundee”, sus siguientes films fueron rotundos fracasos (aunque Hogan supo invertir dinero en bolsa y, gracias a eso, hoy todavía es millonario), que le alejaron de las pantallas a principios de los 90 quedándose prácticamente sin trabajo. Hubo una nueva tentativa de recuperar la gloria pasada con “Cocodrilo Dundee en Los Angeles”, pero ya nadie se acordaba del personaje y fracasó nuevamente. Y en torno a tal fracaso gira toda esta “The Very Excellent Mr. Dundee”. En ella, Paul Hogan es Paul Hogan, viviendo todavía de los restos de su éxito como Dundee, en un mundo en el que el público no sabe que existe una tercera película sobre el personaje y donde nadie le reconoce ya por la calle. Sin embargo, se le va a nombrar Caballero por su servicio a la comedia, ya que la Reina de Inglaterra es fan de “Cocodrilo Dundee en Los Angeles”, gracias a lo cual vuelve a estar un poco de actualidad. Por otro lado, una serie de estúpidos accidentes —como lanzar sin querer una serpiente viva a la cara de un profesor de colegio o una serie de malentendidos raciales— ponen en contra de él a toda la opinión pública, motivo por el que Hogan vuelve a adquirir algo de fama, esta vez como persona non grata. Y ya está. De eso va la peli.
Una chorradita simpática al servicio de Paul Hogan, que utiliza un endeble hilo argumental a favor de una serie de gags, recreaciones de los momentos más memorables de “Cocodrilo Dundee” (hasta los cojones de lo del cuchillo o lo de atrapar a un ladrón que huye lanzándole una lata), y, sobre todo, un divertido desfile de cameos con celebridades que, al igual que Hogan, se ríen de su gloria perdida interpretándose a sí mismos. Así, veremos a Oliva Newton John en lo que supone su última aparición en cine antes de su fallecimiento, haciendo pequeñas galas benéficas en las que tiene que recurrir a las viejas canciones de “Grease” para que acudan los fans, a Reginald VelJohnson siendo preguntado en la calle por Steve Urkel, a John Cleese, que tras gastarse toda su fortuna en juego, drogas y putas ahora es conductor de Uber, o a Chevy Chase proclamando a los cuatro vientos que él obtuvo un Oscar por “El club de los chalados” siendo mentira, y comportándose como un déspota ante un público que le adora.
Lo bueno de “The Very Excellent Mr.Dundee” es que es una tontería sin mayor pretensión, entretenida, bobalicona y consciente de ello, que se la ve uno en un santiamén y con una sonrisa en los labios. Y quizás por eso la crítica la ha puesto como lo peor de lo peor.
Dirige y produce Dean Murphy, que se ha encargado de conducir la (escasa) carrera de Paul Hogan en los últimos 20 años, produciendo y dirigiendo las últimas películas del comediante australiano.
La cinta iba a estrenarse en salas, pero le pilló en medio de la pandemia, por lo que pasó directamente a emitirse en Amazon Prime, sin que sea España uno de los países que cuente con una copia en su catálogo, no comprendo por qué.
lunes, 11 de octubre de 2021
SIEMPRE PUNTUAL
Película británica a mayor gloria de un John Cleese en su mejor momento, que debido a lo muy inglesa que es la puñetera, se podría decir que solo hizo gracia a los ingleses. En los Estados Unidos, pese a la veneración que se le tenía en los ochenta a Cleese, pasó por la taquilla de manera más o menos discreta, mientras que en España ni tan siquiera se estrenó hasta que, años después, la rescatara algún canal de televisión que la emitiría por primera vez en una versión espantosamente doblada.
Un recto profesor de instituto tiene atosigados a sus alumnos y al resto del profesorado debido a su obsesión con la puntualidad. Asimismo, esta obsesión es la que le ha valido un puesto como presidente de la asociación de profesores de instituto británicos, por lo que tendrá que presentarse a dar un discurso en Norwich de vital importancia para su carrera.
Tan obsesionado está con el control y el orden que, en un despiste, se equivoca de tren a la hora de viajar a Norwich, lo que verá afectado su calendario de tal forma que tendrá que tomar una vía alternativa para llegar a tiempo a su destino. Todo se pondrá en su contra, en un viaje que finalmente realizará por carretera ¿Llegará a tiempo para dar su discurso y ser nombrado presidente? Deberán ver la película para saberlo.
Es muy curioso que una película tan de fórmula como esta (un tipo que debe llegar puntual a un lugar y todo son dificultades para conseguirlo), tan poco graciosa, previsible y sosainas, fuera un proyecto que John Cleese abrazó con pasión. Cuando le llegó el insípido guion obra del prestigioso novelista y dramaturgo Michael Frayn, Cleese se entusiasmó con el mismo considerándolo el mejor guion que le había llegado para hacer un protagonista en su vida, así que se volcó en la película que, salvo por los últimos minutos —y que le costarían algún que otro disgustillo con el director Christopher Moraham— le parecía una maravilla. No obstante, Cleese es un hombre inteligente y, una vez rodada, tan solo le bastaron un par de visionados con público en Estados Unidos, donde se exhibiría únicamente en salas de arte y ensayo, para darse cuenta de que “Siempre puntual” era una comedia terriblemente localista y británica que no iba a funcionar en ningún otro país que no fuera Inglaterra. Y así fue.
Por otro lado, y al margen de esto, está claro que la labor actoral de John Cleese fue reconocida al recibir el premio Peter Sellers de comedia que otorgaba el diario Evening Standard para lo mejor del cine británico, un premio que, para un actor, es toda una distinción.
Yo soy un gran fan de los Monty Python y en concreto de John Cleese, por lo que me senté a ver esta película con total entrega. No me reí ni una sola vez. Y tampoco considero que John Cleese esté memorable en modo alguno. “Siempre puntual”, a grandes rasgos, es una mala película. Al margen de lo británica que nos parezca —por mi parte, una mera excusa para justificar que no me ha gustado algo que, en teoría, debería—, el éxito en su país se debe, más que a la calidad de la película, a la presencia de Cleese que en ese momento era una institución. Es como cuando aquí la gente se traslada al cine a ver una película de Santiago Segura; a buen seguro será una mierda, pero funcionará en taquilla simplemente por la popularidad de Segura. John Cleese es infinitamente mejor que Segura, faltaría más —amén de ser una cosa distinta —, pero a nivel popularidad, yo creo que podían ser equivalentes, cada uno en su época.
En cuanto a “Siempre puntual”, sirva su visionado para el completismo. Por lo demás, vacía.
Christopher Morahan, el director con el que Cleese se llevó regular durante el rodaje, es un artesano de la televisión británica que, a parte de mogollón de trabajos televisivos de variada índole, no tiene uno solo por el que ustedes o yo podamos reconocerle.
Un recto profesor de instituto tiene atosigados a sus alumnos y al resto del profesorado debido a su obsesión con la puntualidad. Asimismo, esta obsesión es la que le ha valido un puesto como presidente de la asociación de profesores de instituto británicos, por lo que tendrá que presentarse a dar un discurso en Norwich de vital importancia para su carrera.
Tan obsesionado está con el control y el orden que, en un despiste, se equivoca de tren a la hora de viajar a Norwich, lo que verá afectado su calendario de tal forma que tendrá que tomar una vía alternativa para llegar a tiempo a su destino. Todo se pondrá en su contra, en un viaje que finalmente realizará por carretera ¿Llegará a tiempo para dar su discurso y ser nombrado presidente? Deberán ver la película para saberlo.
Es muy curioso que una película tan de fórmula como esta (un tipo que debe llegar puntual a un lugar y todo son dificultades para conseguirlo), tan poco graciosa, previsible y sosainas, fuera un proyecto que John Cleese abrazó con pasión. Cuando le llegó el insípido guion obra del prestigioso novelista y dramaturgo Michael Frayn, Cleese se entusiasmó con el mismo considerándolo el mejor guion que le había llegado para hacer un protagonista en su vida, así que se volcó en la película que, salvo por los últimos minutos —y que le costarían algún que otro disgustillo con el director Christopher Moraham— le parecía una maravilla. No obstante, Cleese es un hombre inteligente y, una vez rodada, tan solo le bastaron un par de visionados con público en Estados Unidos, donde se exhibiría únicamente en salas de arte y ensayo, para darse cuenta de que “Siempre puntual” era una comedia terriblemente localista y británica que no iba a funcionar en ningún otro país que no fuera Inglaterra. Y así fue.
Por otro lado, y al margen de esto, está claro que la labor actoral de John Cleese fue reconocida al recibir el premio Peter Sellers de comedia que otorgaba el diario Evening Standard para lo mejor del cine británico, un premio que, para un actor, es toda una distinción.
Yo soy un gran fan de los Monty Python y en concreto de John Cleese, por lo que me senté a ver esta película con total entrega. No me reí ni una sola vez. Y tampoco considero que John Cleese esté memorable en modo alguno. “Siempre puntual”, a grandes rasgos, es una mala película. Al margen de lo británica que nos parezca —por mi parte, una mera excusa para justificar que no me ha gustado algo que, en teoría, debería—, el éxito en su país se debe, más que a la calidad de la película, a la presencia de Cleese que en ese momento era una institución. Es como cuando aquí la gente se traslada al cine a ver una película de Santiago Segura; a buen seguro será una mierda, pero funcionará en taquilla simplemente por la popularidad de Segura. John Cleese es infinitamente mejor que Segura, faltaría más —amén de ser una cosa distinta —, pero a nivel popularidad, yo creo que podían ser equivalentes, cada uno en su época.
En cuanto a “Siempre puntual”, sirva su visionado para el completismo. Por lo demás, vacía.
Christopher Morahan, el director con el que Cleese se llevó regular durante el rodaje, es un artesano de la televisión británica que, a parte de mogollón de trabajos televisivos de variada índole, no tiene uno solo por el que ustedes o yo podamos reconocerle.
viernes, 31 de agosto de 2018
SUPER MADEROS 2
Regresan los autoproclamados Monty Python del cine indie
americano con una secuela que llega ¡17 años después del estreno de su
antecesora!
Tras ser despedidos como policías de tráfico, nuestros
protagonistas son contratados de nuevo
para actuar en las carreteras de la frontera con Canadá, justo en el
momento en el que se crea un conflicto entre los USA y Canadá. Sus torpezas y
la guerra de gamberradas con la policía Canadiense, compondrán el grueso de la película.
En 2001 llegó a nuestras pantallas, casi de manera
anecdótica, una simpática película de extraña estructura, con unos actores muy
raros e insulsos, pero que funcionaban muy bien juntos. Ellos eran los infames
Broken Lizard y la película “Super maderos”, una película independiente y de
bajo presupuesto que presentaba al grupo de cómicos estadounidenses. No era su
primera película, pero funcionó muy bien. De hecho, incluso en nuestro país se
acercaron a verla a cines casi medio millón de espectadores, cifra esta que
estaba muy bien para un film de estas características que muy bien podría no
haberse estrenado. Y como funcionó bien, ellos siguieron haciendo películas, y
por ende, estas siguieron estrenándose en nuestro país, ya sin la recepción de
aquella primera porque si “Super maderos” funcionó, más que por el grupo
perpretador de la cinta, lo hizo porque se trataba de una comedia alocada de
policías. Con esto quiero decir que un grupo de cómicos tan poco carismático
como son Broken Lizard, no calaron en el público español a pesar de la buena
acogida de esta película. Por lo que las siguientes películas después de “Club
Desmadre”, ya aparecieron directamente en video o permanecieron inéditas. Y es
que asimismo, Broken Lizard son un grupo para audiencias minoritarias allá en
los USA.
Y como eran minoritarios y sus películas no reportaban
dinero, se tiraron como 10 años sin levantar un proyecto Broken Lizard para la
gran pantalla, motivo este por el que el John Cleese del grupo, Jay
Chandrasekhar, organizó un crowdfunding para levantar el proyecto de “Super maderos
2” para el que necesitaba dos millones de dólares. Lo hizo a través de la
plataforma Indiegogo, y a las 24 horas de anunciarlo, ya había conseguido su
objetivo sin pestañear, por lo que se puso en marcha la producción. Además se
convirtió inmediatamente en uno de los proyectos crowdfunding que más
rápidamente cumple el objetivo en la plataforma indiegogo. Esto ocurre en 2015,
pero la producción da comienzo tres años después, en 2018, pues siendo
Chandrasekhr como es, un tipo obsesivo, como la historia comienza justo donde
acaba la primera, una película de hacía 17 años, obligó al resto de los Lizard
a que pesaran exactamente lo mismo que pesaban en la primera película, por lo
que se sometieron todos a estrictas dietas hasta pesar lo que pesaban en 2001.
El proceso costó tres años. Y el caso es que este método del peso fue una gran
idea porque, pasados 20 años desde la primera película, lo cierto es que los
cinco componentes del grupo lucen igual que entonces, pareciendo que no
hubieran pasado los años por ellos.
Por fin se estrenó a nivel mundial el pasado mes de Mayo, y
tan solo en el primer fin de semana de estreno la película logró recaudar 18
millones de dólares, que es la recaudación que obtuvo la primera parte durante
toda su carrera comercial. Por lo que “Super maderos 2” se traduce como un éxito
rotundo. Eso sí, durante su segunda semana en cartel, la recaudación se paró en
seco y pronto fue retirada de la cartelera. Las críticas fueron feroces con la
película y es que francamente, si la primera parte era una película atípica y
llena de irreverencia e ingenio, esta segunda parte tiene un guion tan flojo y
un humor tan poco efectivo que casi parece una broma. Y así lo declaró la
prensa; los mismos críticos que ensalzaron “Super maderos”, se cebaban con
“Super maderos 2”.
En nuestro país, como obviamente el relativo éxito fue más
un cúmulo de circunstancias que de fanatismo por el grupo de cómicos, la
película pasó por nuestras salas absolutamente inadvertida, y apenas fueron a
verla 12.000 miserables espectadores. Lo cual me parece hasta mucho.
Y en mi opinión, me
parece mala a rabiar, aburrida y sin ningún punch. Y eso que Broken Lizard
despiertan mucha curiosidad y simpatía en mí, y la he visto entregado a la
causa.
Sin embargo a la vista está que Broken Lizard son un grupo
cómico para minorías; nunca serán estrellas de Hollywood pero a la vista está
que cuentan con un nutrido grupo de fans incondicionales que no tienen problema
en convertirse en mecenas y productores de sus películas y luego verlas
solamente ellos, con la gracia de que, encima, consiguen hacerlas rentables y
que sus artífices acaben ganando dinero. Y este es un caso único en el mundo. O
al menos, el único caso conocido. Motivo más que de sobra para (por mi parte)
seguir de cerca los movimientos de Broken Lizard. De hecho, Jay Chandrasekhar,
ya amenaza con una tercera parte de “Super maderos”. Visto lo visto… hasta que
el publico se canse, faltaría más.
Al margen de que esto sea una puta mierda, a mí me hacen
cierta gracia.
martes, 26 de julio de 2016
LOS FOTOCROMOS DE "UN PEZ LLAMADO WANDA"
"Un pez llamado Wanda", posiblemente sea una de las comedias más prestigiosas y bien consideradas del pasado siglo. Acaparadora de premios, hizo su ruido en los Oscar de 1988, y Kevin Kline recibió merecidamente el suyo.
Entre la alta comedia de Blake Edwards y una peli de los Monty Python (de hecho, dos de sus miembros, Michael Palin y John Cleese protagonizan la cinta, amén del guión que está co-firmado por el propio Cleese y el director Charles Chrichton), desde luego, es una comedia de lo más recomendable, y probablemente, una de mis favoritas.
Visto el éxito, y el polvazo que se gasta Jamie Lee Curtis, se intentó repetir la jugada con el mismo elenco, como diez años después, en una película divertida, pero a años luz de esta titulada "Criaturas Feroces". No era lo mismo, lógicamente.
Aquí les dejo los fantásticos fotocromos de "Un pez llamado Wanda".
Entre la alta comedia de Blake Edwards y una peli de los Monty Python (de hecho, dos de sus miembros, Michael Palin y John Cleese protagonizan la cinta, amén del guión que está co-firmado por el propio Cleese y el director Charles Chrichton), desde luego, es una comedia de lo más recomendable, y probablemente, una de mis favoritas.
Visto el éxito, y el polvazo que se gasta Jamie Lee Curtis, se intentó repetir la jugada con el mismo elenco, como diez años después, en una película divertida, pero a años luz de esta titulada "Criaturas Feroces". No era lo mismo, lógicamente.
Aquí les dejo los fantásticos fotocromos de "Un pez llamado Wanda".
lunes, 18 de noviembre de 2013
AUTOBIGRAFÍA DE UN MENTIROSO
Por norma general, detesto la animación. La respeto como
arte, pero el concepto “Dibujos animados”- a rasgos generales, porque, hay
ciertas cosas que, sin embargo, me apasionan- me parece una mierda. El concepto
“Disney” me horripila, odio que el grueso de este producto esté destinado a la
infancia, y odio esos adultos que disfrutan con películas que son para niños,
porque eso quiere decir que tienen una mentalidad idiota.
No obstante, por un lado, me gustan ciertos aspectos del
cine experimental, y adoro a los “Monty Python”.
Entonces, “Autobiografía de un mentiroso”, es una película
de animación, que sin ser exactamente cine experimental, sí que
se está experimentando con esa mezcla de distintas animaciones de las que
consta la película. En este caso, y estando destinado al público adulto, excuso
el hecho de que sea un producto animado, y en ese contexto, hasta puede llegar
a fascinarme, como es el caso.
Graham Chapman, uno de los más divertidos e ingeniosos
componentes de “Monty Python” debido a sus problemas de salud, intuía que no
le quedaba demasiado tiempo en este mundo cuando decidió grabar en cinta magnetofónica su
vida; la voz en off narrándola, y los diálogos de su personaje.
Años después, muchos años después, con ese material los directores
Bill Jones, Jeff Simpson y Ben Timlett, deciden darle salida rodeándose del resto de los “Monty” (con la excepción de Eric Idle, que
dicen por ahí que tiene delirios de grandeza) para poner voz a los distintos
personajes de la historia, y de un buen grupo de animadores, que dan vida a una de las películas minoritarias más
frescas e interesantes que he podido ver últimamente. Se trata de una vuelta de
los “Monty Python” –nadie diría que cuando se reuniesen de nuevo, estaría
Graham Chapman, y no Eric Idle. Por otro lado, desde “El sentido de la vida”,
si se han reunido a tal efecto, siempre ha faltado alguno de ellos, bien sea por
fallecimiento o por discrepancias con el resto-, un biopic y una película del
todo vanguardista, además de una simpática comedia. Y sí, de animación. Pero no
pasa nada ¡al contrario!, si la película no lo fuera, quizás resultaría
demasiado British y sosa, así que es un acierto. Porque lo bueno es que no se limita a hacer unos personajes en dibujos animado y ya está, no.
La historia es lineal, pero cada escena está animada por un tipo de animación
distinta, así tenemos escenas que van desde la animación artesanal, pasando por
la animación 3-D, rotoscopia y hasta homenajean a las propias animaciones
(tremendas animaciones) de Terry Gilliam. Nadie diría que estamos viendo una
película con su principio, nudo y desenlace, parece un festival de cortos y, sin embargo, estamos viendo lo primero.
En cuanto a la autobiografía de Chapman, está de lo más
interesante, porque vemos desde sus inicios universitarios dónde conocería a
John Cleese, sus problemas con el alcohol, hasta sus devaneos sexuales, sus
salidas del armario y la ambigua sexualidad que ofrece la fama, el dinero y la
desorientación.
Divertida, interesante, moderna, innovadora… “Autobiografía
de un mentiroso” es lo mejor que podemos ver ahora mismo. Y eso si, no hay nada
del humor característico de los “Python”. Cosa esta que tampoco hace falta esta
vez.
Muy, muy, muy recomendable.
En cuanto a los directores, son habituales de la televisión
Inglesa, responsables, entre otras cosas de la serie autobiográfica “Monty Python Almost the truth”, con muy poquito cine en sus espaldas, pero mucho
conocimiento-y obsesión- por lo que el propio Graham Chapman definió como “Una
cosa negra y homosexual”.
domingo, 23 de octubre de 2011
SPIDER-MAN 3
Aún y tras algunos años, me quedo exhausto al comprobar la mala prensa que tiene esta película. No lo entiendo. En su momento, cuando salí del cine, lo hice con unas ganas de la hostia de ver mas aventuras de ese atontado Peter Parker. Y es que SPIDER-MAN 3, es una gran película.¿Que dura dos horas 20?, perfecto, lastima que no dure cuatro. Normalmente, cuando veo alguna película que abusa del ordenador, me quedo asqueado, pero en este SPIDER-MAN, por contra, lo que me quedé es asombrado... Mismamente, la primera pelea con el duende es brutal, cierto que el ordenador canta en algunos momentos, pero ¿que mas da? si el resultado es tan acojonante como el de esta pelea, bienvenido sea el dichoso ordenador.
La escena de la grúa, cuando Spidey salva a una (todo sea dicho) innecesaria Gwen Stacy, tres cuartos de lo mismo: tensión y entretenimiento en la butaca a un ritmo endiablado.
El personaje de Sandman, está también súper currado, el actor, el idóneo, el jersey verde a rayas, perfecto. Veneno y el simbionte alienígena geniales también. Quizás, Veneno para mi gusto está un poco delgado, pero amigo, en una película tan grande no todo va a ser perfecto. Si me sobra algo (muy poco) sería la tía May, que solo aparece para dar el sermón y el discursito políticamente correcto de turno, pero ¿es que acaso no es así la tía May del cómic?
Desde la primera entrega de la saga vemos un cameo de lo que en futuras películas del arácnido, será un villano. De primeras, aquí vemos a “El Lagarto”, y alguien que muy bien podría ser “Electro”. En el nuevo Reboot, parece ser que se confirma la presencia de El lagarto.
En cuanto al nuevo duende, interpretado por el gran James Franco, quizás no sea muy acertado el look por el que han optado (¿Gafas de soldador? ¿Pelo al descubierto?) y se echa de menos la cara chunga amarilla bajo una capucha de lo que en teoría podía ser el “Hobgoblin”, pero bueno, se lo perdonamos a Raimi.
Bruce Campbell, también aparece en esta tercera parte, y lo hace haciendo un papel de un divertido Maitre Francés que es incapaz de pronunciar correctamente el apellido de nuestro vecino y amigo. Y está magistral, recordando severamente al mejor John Cleese, etapa Monty Python.
Y el Culebrón Peter Parker /M.J. Watson, que tan criticado ha sido también, a mi me parece un dramón al mas puro estilo Hollywood clásico años 50... ¡Es genial, una película que tenga tantos géneros dentro de uno!
La nota cómica, la da un Peter Parker poseído por el simbionte alienígena, que se chulea por la calle bailando a ritmo de Funk por las calles de N.Y.C., para acabar tocando desenfrenado Jazz al piano y bailando como un Fred Aistare de primera categoría. Muy criticada también esta divertida escena. Que publico más aburrido y facha el de los fans de los cómics.
El caso es que SPIDER-MAN 3, es una de las mejores películas del pasado 2007, y por lo que a mí respecta, puro cine.
Sentencia: Permito que no te gustara la primera, que abomines la segunda, pero si no te gusta la tres, es que no te gusta el cine, porque SPIDER-MAN 3, es precisamente eso, puro cine de entretenimiento ¡Y del bueno!
Los niños de hoy, dentro de 20 años, reivindicarán esta película, dentro de sus favoritas.
No me seáis mentecatos y ved SPIDER-MAN 3 como la gran, gran GRAN película que en realidad es.
lunes, 16 de mayo de 2011
GEORGE DE LA JUNGLA
Por lo visto la película es una adaptación de una serie de dibujos animados para TV, y si bien conozco una serie que se creo después de la película, la original creo que no salio de Canadá, pero no me hagan mucho caso. Esta película es probablemente el primer pelotazo a nivel internacional de su protagonista, Brendan Fraiser.Poco hay que contar de su argumento, es una parodia de Tarzan enmarcada en una comedia familiar. George, es el hombre de la jungla, Ursula su Jane particular, y el prometido de esta Lyle (un genial Thomas Haden Church) el "malo" de la función. George vive felizmente en su cabaña con su hermano mono, un gorila que habla con la voz de John Cleese en la versión original. Ursula va a la selva... la verdad es que no se muy bien porque, pero bueno allí esta. Ella y Lyle son sorprendidos por un león, es entonces cuando George rescata a Ursula de ser devorada y la lleva a su cabaña para curarle las heridas. Lyle, que se había desmayado, pide a los porteadores de Ursula que le ayuden a encontrarla, pero lo que no sabe es que los dos americanos que ha traído con el, quieren secuestrar al "mono blanco", que no es otro que George.
Recuerdo ver esta película en el cine con la que es ahora mi esposa, y como al salir del mismo pasamos por la tienda de música a comprar la Banda Sonora Original. Esta no dispone mas que de un par de canciones cantadas y el resto es instrumental, pero me gusto tanto, que no dude en hacerme con ella. Han pasado mas de 10 años y aunque la película no ha envejecido mal, si que los efectos especiales cantan un poquito, pero nada excesivamente cutre como para romper la ilusión. No solo es ideal para que los críos de la casa estén entretenidos, sino que su humor blanco y simple es perfecta para una tarde de domingo en el sofá. ♫♪Yorchs, yorchs, yorchs de la jungla....♪♫♫
martes, 14 de julio de 2009
KILLING ARIEL
Un tipo le cuenta a un psiquiatra que de pequeño descubrió la infidelidad de su madre hacia su padre. Ella terminó confesándolo y añadiendo, además, que no se trataba de un amante humano, si no de un incubo, uno que se le aparecía al niño de vez en cuando.Ya mayor, trata de llevar una vida correcta, rechazando los posibles polvos que le salen para no serle infiel a su mujer, hasta que descubre a una jovencita llamada Ariel a la que se folla a base de bien, pero resulta ser el incubo…o no. Total, que el resto de la película se las pasa asesinándola de diferentes maneras, ya que cada vez que la mata, el tipo despierta de lo que se supone un sueño.
Con un punto de partida a priori interesante, esta mezcla de "Atrapado en el tiempo", terror sobrenatural y slasher, acaba crispando los nervios del espectador de manera soberana. Terminas de verla porque quieres saber que pasa al final, pero es una hora y veinte dura de verdad. Rara de pelotas.
El prota se folla a la piva, que luego resulta ser un sueño, para pasar a follarse a otra piva y despertar de nuevo en los brazos de la tal Ariel, a la que mata por accidente para volver a ser un sueño y matarla otra vez porque cree que es el demonio... y resulta ser de nuevo un sueño. Un lío de tres pares de pelotas. Ver lo mismo una y otra vez la verdad es que se vuelve muy incomodo. A eso añádanle mucho dialogo intrascendente, tufo telefilmico y un ritmo harto tedioso.
Ahora bien, hay cosas que se pueden reseñar favorablemente: El nivel de sangre, hachas, sierras mecánicas, cuchillos y decapitaciones es notable (¡salpicones de marisco guapos!). Es inquietante, tiene momentos de pelos de punta, sobretodo con las apariciones del incubo, que aunque, son contadas, lo cierto es que el físico y andares lentos del actor que le otorga vida, Joseph Gatt -una especie de Michael Berryman en plan guaperas-, me acojonaron en un par de ocasiones. Y, sobretodo, agradezco el descubrimiento del protagonista, Michael Brainard, proveniente de la serie "Santa Barbara" y que, siendo una mezcla de John Cleese y Bruce Campbell, es lo que más vale de la película. En mi opinión hace una interpretación de Oscar; serio y comedido cuando la situación lo requiere. Enloquecido y con cara de "cartoon" cuando le toca empuñar la sierra mecánica. Genial.
Así que situamos este producto en un lugar intermedio, porque es aburrida y confusa a más no poder, pero lo inquietante de algunos momentos y lo elegante y acertado del cast, la salvan de la quema más brutal y violenta.
Detrás de estos, unos tales Fred Calvert y David J. Negron Jr, con filmografías para nada destacables.
miércoles, 1 de octubre de 2008
LOS DESMADRADOS PIRATAS DE BARBA AMARILLA
En los 80 había una moda bastante irritante que consistía en atribuirle películas al clan Monty Python en las que, únicamente, solo alguno de sus componentes había participado. Un caso que se dio mucho con Terry Gilliam ("La bestia del reino" y "Los héroes del tiempo" son dos ejemplos) y con otras, tal como la que hoy comento, "Los desmadrados piratas de barba amarilla", título más adecuado para la comedia americana que se producía entonces, eminentemente juvenil, que para este film británico hasta la médula.
Obviamente, lo que más destaca es su espectacular reparto de actores habituales del cine de risas. Tenemos a, como decía, algunos miembros de Monty Python (John Cleese, Eric Idle, Graham Chapman como protagonista y co-guionista), otros del clan Mel Brooks (Marty Feldman, Peter Boyle, Madeline Kahn), a los yankis Cheech y Chong y una suculenta variedad de cómicos ingleses (Peter Cook, Spike Milligan o Nigel Planer, es decir, el hippie de la inolvidable serie "The Young Ones"). A semejante ensalada debemos añadir a James Mason, un breve cameo de David Bowie y a Buddy Van Horn encargado de las tareas de los especialistas. Van Horn era habitual colaborador de Clint Eastwood, e incluso le acabó dirigiendo como "Harry Callahan" en "La lista negra".
Evidentemente, con un plantel así, y medios bastante holgados, esta peli tendría que haber sido la repanocha, el no va más del descojone padre. Pues no, todo lo contrario. "Los desmadrados piratas de barba amarilla" nos cuenta la historia de un feroz pirata que oculta un tesoro y es encarcelado 20 años. Pasada esa fecha, escapa en busca del botín, solo que ahora son unos cuantos más los que saben de su existencia, y no dejarán que el fiero pirata se lo quede.
El resultado es terriblemente desencantado, soso, sin gancho, sin ritmo y sin especial gracia. Con suerte sonríes en algún momento, pero poca cosa. En general mas bien te aburres como una puñetera ostra. Cuando llegas a la hora, estás tan cansado ya, que ni algunos de los por entonces mejores gags logran animarte. Un desperdicio de talento (y dinero) del que debemos culpar a su director, Mel Damski, un tipo que venía de la tele, hizo un parón en el cine con este film, y volvió a la caja tonta de por vida (entre sus últimos trabajos hay episodios de "Psych").
Si no me acabáis de creer, ahí va esa: El propio John Cleese asegura que es la peor de todas sus películas. Casiná.
Obviamente, lo que más destaca es su espectacular reparto de actores habituales del cine de risas. Tenemos a, como decía, algunos miembros de Monty Python (John Cleese, Eric Idle, Graham Chapman como protagonista y co-guionista), otros del clan Mel Brooks (Marty Feldman, Peter Boyle, Madeline Kahn), a los yankis Cheech y Chong y una suculenta variedad de cómicos ingleses (Peter Cook, Spike Milligan o Nigel Planer, es decir, el hippie de la inolvidable serie "The Young Ones"). A semejante ensalada debemos añadir a James Mason, un breve cameo de David Bowie y a Buddy Van Horn encargado de las tareas de los especialistas. Van Horn era habitual colaborador de Clint Eastwood, e incluso le acabó dirigiendo como "Harry Callahan" en "La lista negra".
Evidentemente, con un plantel así, y medios bastante holgados, esta peli tendría que haber sido la repanocha, el no va más del descojone padre. Pues no, todo lo contrario. "Los desmadrados piratas de barba amarilla" nos cuenta la historia de un feroz pirata que oculta un tesoro y es encarcelado 20 años. Pasada esa fecha, escapa en busca del botín, solo que ahora son unos cuantos más los que saben de su existencia, y no dejarán que el fiero pirata se lo quede.
El resultado es terriblemente desencantado, soso, sin gancho, sin ritmo y sin especial gracia. Con suerte sonríes en algún momento, pero poca cosa. En general mas bien te aburres como una puñetera ostra. Cuando llegas a la hora, estás tan cansado ya, que ni algunos de los por entonces mejores gags logran animarte. Un desperdicio de talento (y dinero) del que debemos culpar a su director, Mel Damski, un tipo que venía de la tele, hizo un parón en el cine con este film, y volvió a la caja tonta de por vida (entre sus últimos trabajos hay episodios de "Psych").
Si no me acabáis de creer, ahí va esa: El propio John Cleese asegura que es la peor de todas sus películas. Casiná.
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