Tenía yo ganas de hincarle el diente a la serie biopic sobre José Mojica Marins, esta “Zé do Caixao” —para qué complicar más el título—, que adapta para la pequeña pantalla (y la grande, puesto que se estrenó en cine en el "Festival Internacional de Cine de Sao Paulo") las correrías, aventuras y desventuras del cineasta, según lo narrado en el libro “Maldito: A vida e o cinema de José Mojica Marins”, biografía escrita por Ivan Finotti y André Barcinski. De hecho, la producción quiso hacer un retrato fehaciente de lo sucedido en los años de actividad de Marins, por lo que se cuenta con la pluma del propio Barcinski para elaborar el guion. De esta manera, cada capítulo se centra en una película relevante del cineasta, y a partir de ahí desarrolla pasajes de su vida focalizando el grueso de la acción en los rodajes, que van desde la primera que hizo Marins, “A sina do aventureiro”, un western a la brasileira realizado con cuatro duros, hasta su etapa en el porno con “24 horas do sexo explícito”, contando la historia del perrito “erótico” con pelos y señales. Y, por supuesto, se presta gran atención a todo lo referente a la creación de su personaje, Zé do Caixao, al que el cineasta se agarraría como a un clavo ardiendo desde la primera película hasta el fin de sus días (motivo por el cual las uñas de su mano izquierda alcanzarían longitudes ridículas).
Lo gracioso de la serie es que, lejos de suavizar acontecimientos, los muestra con todo lujo de detalles, por lo que vemos a un Mojica Marins mujeriego y déspota, con un ego descomunal, que trata mal a todo el mundo y al que se le supone, en su cine, más suerte que talento. Se sugiere que sus dos obras maestras, “A meia noite levarei sua alma” y “Esta noite encarnarei no teu cadáver” salieron así de bien de coña, y que el resto de su carrera, llevada a cabo entre chanchullos y precariedad, era más bien tirando a mala (o malísima). Queda tiempo para hablar de sus relaciones sentimentales, su estúpida carrera como político haciendo mítines vestido de Zé do Caixao o su obsesión por el personaje, llegando a fusionarse con el mismo de tal manera que el propio Marins era incapaz de disociar a uno del otro.
Del mismo modo, la serie tiene espacio para Mario Lima, socio, productor y amigo de Marins, al que podemos adjudicar la autoría del 50% de las obras de aquel, y que se lanzaba de cabeza a la hora de llevar a cabo las chaladuras del megalomaníaco Zé do Caixao.
Y pasa de todo; desde ver el pasaje en que una actriz acaba herida tras un disparo accidental en “A sina do aventureiro”, hasta el contacto de Marins con una viuda negra para limpiar su imagen pública de asesina acudiendo a defenderla a los platós televisivos y aceptando su dinero para hacer un biopic positivo sobre la misma, dando como resultado la sensacionalista y perversa “Perversao!” aka “Estupro”, donde se muestra a los millonarios como seres despreciables y sin escrúpulos capaces de arrancar pezones con los dientes para su propia excitación (hasta la viuda negra quedó escandalizada con esta producción).
La serie la componen seis capítulos de 45 minutos cada uno en los que, por norma general, todo está bien, es muy interesante y divertido, aunque a veces, sobre todo en las partes que tienen que ver más con la vida privada de José Mojica Marins que con sus avatares en los rodajes, el ritmo se resiente y hay secuencias que se tornan aburridas. Pero a rasgos generales, y a pesar de la palpable falta de presupuesto, se trata de un biopic más que digno y, en definitiva, tirando a bueno, sobre un cineasta y un personaje que, desde que lo conozco, me fascina. Y me la vi del tirón en un viaje en avión.
La dirección corre a cargo de Vitor Mafra, director de corta andadura. El reparto lo encabeza el actor, director y guionista Matheus Nachtergaele, dando vida a José Mojica. Nachtergaele es poco menos que una eminencia en el país carioca del que procede toda esta locura, pero, de su extensa filmografía, yo tan solo puedo reconocer su intervención en “Ciudad de Dios” o “Cuatro días de septiembre”. Felipe Solari, en la piel de Mario Lima, tiene pocos trabajos acreditados, mientras que el resto del personal lo componen rostros televisivos de cierta popularidad en Brasil.
Para fans y completistas de José Mojica Marins, “Zé do Caixao”.
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martes, 20 de mayo de 2025
martes, 25 de febrero de 2025
A MENINA DO SEXO DIABÓLICO
“A menina do sexo diabolico” es, probablemente, una de las películas porno más desquiciadas, curiosas y entretenidas de cuantas he tenido a bien ver. Porno con un pie en el terror y, más concretamente, en el subgénero de "rape & revenge" con el que, indiscutiblemente, casa bastante bien. Y es que es más rara que un perro verde.
Comienza como un pizpireto porno al uso, brasileño, que suelen ser más cerdos, y con secuencias "teen" que pronto se tornan explícitas. Aunque el film no engaña a nadie; la primera escena ya es una declaración de principios, con la protagonista, una adolescente virgen, haciéndose un dedo en la ducha ante la desesperación de sus padres que no comprenden por qué su niña pasa tanto tiempo en el cuarto de baño. Acto seguido, un estudiante vendrá a buscarla en su descapotable y, pronto, decidirán ir a la playa donde darán rienda suelta al instinto (aunque el muchacho acaba penetrando a la damisela, un poco contra su voluntad). Todo transcurre de manera más o menos alegre y divertida, intercalando escenas sexuales de la adolescente con otras de orgías grupales y acrobáticas al más puro estilo brasileiro, sin que nada diste mucho de una producción porno de las mismas características salvo por lo entretenido del material de transición, lo que ocurre entre polvo y polvo, que recibe mayores atenciones de lo habitual sin que por ello falten escenas típicas del cine marrano brasileño, con animales apareándose o nuestra protagonista masturbándose ante dos caballos que copulan. Todo eso es un poco asqueroso, pero bueno —al menos en esta cinta no interactúan humanos y cuadrúpedos—.
El tema es que, en un momento de la película, nuestra protagonista va a pasar unos días a una casa de campo propiedad de sus tíos. Allí establece una relación con un bigotudo primo suyo que la desvirga (por segunda o tercera vez). Y nace el amor. Pero sus otros tres primos envidiosos, ávidos de sexo y sangre, llevan a la muchacha en medio del campo, la atan al suelo, la violan violenta, gráfica y cruelmente y, después, le cosen el cuerpo a balazos, abandonándolo a su suerte en medio de la nada.
La providencia querrá que el cadáver resultante sea localizado por el primo bigotudo, quien termina poseído inmediatamente por el espíritu de la muchacha quien, escopeta en mano, montará un cristo importante con la familia (no olvidemos que aquí todos son primos), no dejando títere con cabeza en un tour de force a la Charles Bronson, pero con muchas más cantidades de sangre y un recital de sobreactuación facial que da gusto ver.
Una película porno de lo más burra y descarada que, desde luego, no me ha dejado en absoluto indiferente. Una pornochanchada juvenil que se convierte en algo parecido a “La última casa a la izquierda”, pero con mucha más mala idea y violencia. Me ha gustado bastante… es muy curiosa.
Otro punto gracioso de la cinta es que se aprovechan los títulos de crédito finales para anunciar las películas ya disponibles de la productora, entre las que se encuentran “Quinta dimensao do sexo” “24 horas do sexo explícito” o “48 horas do sexo hallucinante” del ínclito José Mojica Marins ¡Y se nos recomienda verlas!
No en balde, "A menina do sexo diabolico" es una producción de Mario Lima, productor de todo el porno que hizo Marins en los 80. Precisamente, se suponía que este iba a encargarse de dirigirla, pero finalmente no lo hizo porque estaba harto del género y decidió poner punto y final a esta etapa. No obstante, instó a Mario Lima a que, además de producirla, también la dirigiera, y resultó ser la mejor película del lote.
Por otra parte, “A menina do sexo diabolico” está protagonizada por Makerley Reis, actriz recurrente del porno brasileño que, a finales de los 80, se metió en la política del país presentándose a las elecciones como concejala por Sao Paolo, haciendo los mítines en topless y ejecutándolos de manera sensual y sugerente. Por ese motivo, a partir de entonces, se la conoció popularmente como “La Cicciolina de Bexiga”, ya que es obvio que la joven, natural precisamente de Bexiga, imitaba las maneras de la más popular y polémica porno-diputada italiana.
Con todo, “A menina do sexo diabolico” sería la última película de Mario Lima tanto en la producción como en la dirección, hasta que 14 años después, en 2001, volvió al redil eventualmente con “Dr. Bartolomeu e a clínica do sexo”.
Muy interesante la breve, sucia y salvaje filmografía de Mario Lima, siempre asociado con el gran Mojica Marins.
martes, 9 de julio de 2024
COMO CONSOLAR VIUVAS
Cuando la censura fastidió la carrera a José Mojica Marins, propiciando que no pudiera estrenar con facilidad sus películas de terror o corte más experimental (o ambas cosas mezcladas), no le quedó más remedio que aceptar toda suerte de encargos, rodando principalmente los géneros que más demandaba el público en los años setenta en Brasil, esto es, pornografía y comedia. Marins hizo mucho porno y en este siempre introducía toques cómicos, pero en lo que a comedia pura se refiere, verdaderamente Marins tuvo oportunidad de realizar dos. Igual que con el porno, el género le importaba tres pimientos; se abrazó al mismo por motivos meramente alimenticios.
En este sentido, fue contratado por el productor Augusto de Cervantes, quien le exigió que buscase un seudónimo para firmar estas comedias, porque si recurría a su nombre, el público las asociaría demasiado a las películas de Zé do Caixao y perjudicarían su carrera comercial. Así pues, el crédito para el director ambas reza J.Avelar.
La que nos ocupa, “Como consolar viuvas” sería la más popular. Adscrita a la pornochanchada, que vendría a ser el equivalente brasileño a nuestro destape, es muy sorprendente lo mucho que se parecen estas películas a las nuestras. Como si de un film de Mariano Ozores se tratase, en “Como consolar viuvas” tenemos una trama de enredo, tías en cueros y chascarrillos de difícil entendimiento para el público español porque, y al igual que en la comedia española de los 80, estos giran en torno a la política del país, o a personajes de la cultura popular autóctona. Sería lo de menos porque, por lo demás, no dista mucho del resto de corrientes cinematográficas de tetas y culos, ya sea el destape, las ficheras mexicanas o la sexycomedia italiana. Al final las risas, las tetas y los culos son un idioma internacional que suele ser similar para los países de sangre latina.
Entonces tenemos aquí a un vividor que ha dilapidado su fortuna y que, para subsistir, tras enterarse de que tres millonarios han muerto en un accidente de avión, decide poner en marcha un plan en el que, ayudado por su mayordomo contrahecho y algo deficiente mental, visitará a las tres viudas haciéndose pasar por los fantasmas de sus maridos, con la intención de sacarles la pasta y mantener sexo con ellas.
Todo se torcerá en el momento que quedan embarazadas y un exorcista se persona para quitarles el mal a las criaturas que están por venir. De ese modo, veremos consoladores voladores que atacan a nuestro protagonista, muchos gags de corte erótico y cierta sordidez implícita en el cine de bajo presupuesto brasileño. Casi podemos oler las humedades de la pared donde transcurren las situaciones.
Por otro lado, queda patente la obsesión de José Mojica Maríns por su creación Zé do Caixao, tanta que es incapaz de encerrarlo en el armario ni siquiera en una comedia erótica de encargo. No es que aparezca en la película, pero en un momento una de las actrices, ante la presencia del protagonista haciéndose pasar por fantasma, exclama algo así como: “Parece salido de una película de Zé do Caixao”. Y es que en la secuencia el tipo declama como lo hacía el propio Mojica Marins en sus películas con el personaje.
“Como consolar viuvas”, con un guion de Georgina Duarte rodado de forma totalmente desganada, no es en absoluto una buena película. Es graciosa, pero lo justo, y de tan sórdida que es, con esos colores sepia imperantes y los escenarios naturales lúgubres y sucios, resulta muy difícil que desprenda simpatía. Es una muestra del cine que podía hacer Marins si lo sacábamos de lo abstracto y extraño, o de Zé do Caixao, lo cual siempre es interesante. Pero desde luego, la comedia no era su fuerte.
En este sentido, fue contratado por el productor Augusto de Cervantes, quien le exigió que buscase un seudónimo para firmar estas comedias, porque si recurría a su nombre, el público las asociaría demasiado a las películas de Zé do Caixao y perjudicarían su carrera comercial. Así pues, el crédito para el director ambas reza J.Avelar.
La que nos ocupa, “Como consolar viuvas” sería la más popular. Adscrita a la pornochanchada, que vendría a ser el equivalente brasileño a nuestro destape, es muy sorprendente lo mucho que se parecen estas películas a las nuestras. Como si de un film de Mariano Ozores se tratase, en “Como consolar viuvas” tenemos una trama de enredo, tías en cueros y chascarrillos de difícil entendimiento para el público español porque, y al igual que en la comedia española de los 80, estos giran en torno a la política del país, o a personajes de la cultura popular autóctona. Sería lo de menos porque, por lo demás, no dista mucho del resto de corrientes cinematográficas de tetas y culos, ya sea el destape, las ficheras mexicanas o la sexycomedia italiana. Al final las risas, las tetas y los culos son un idioma internacional que suele ser similar para los países de sangre latina.
Entonces tenemos aquí a un vividor que ha dilapidado su fortuna y que, para subsistir, tras enterarse de que tres millonarios han muerto en un accidente de avión, decide poner en marcha un plan en el que, ayudado por su mayordomo contrahecho y algo deficiente mental, visitará a las tres viudas haciéndose pasar por los fantasmas de sus maridos, con la intención de sacarles la pasta y mantener sexo con ellas.
Todo se torcerá en el momento que quedan embarazadas y un exorcista se persona para quitarles el mal a las criaturas que están por venir. De ese modo, veremos consoladores voladores que atacan a nuestro protagonista, muchos gags de corte erótico y cierta sordidez implícita en el cine de bajo presupuesto brasileño. Casi podemos oler las humedades de la pared donde transcurren las situaciones.
Por otro lado, queda patente la obsesión de José Mojica Maríns por su creación Zé do Caixao, tanta que es incapaz de encerrarlo en el armario ni siquiera en una comedia erótica de encargo. No es que aparezca en la película, pero en un momento una de las actrices, ante la presencia del protagonista haciéndose pasar por fantasma, exclama algo así como: “Parece salido de una película de Zé do Caixao”. Y es que en la secuencia el tipo declama como lo hacía el propio Mojica Marins en sus películas con el personaje.
“Como consolar viuvas”, con un guion de Georgina Duarte rodado de forma totalmente desganada, no es en absoluto una buena película. Es graciosa, pero lo justo, y de tan sórdida que es, con esos colores sepia imperantes y los escenarios naturales lúgubres y sucios, resulta muy difícil que desprenda simpatía. Es una muestra del cine que podía hacer Marins si lo sacábamos de lo abstracto y extraño, o de Zé do Caixao, lo cual siempre es interesante. Pero desde luego, la comedia no era su fuerte.
lunes, 27 de mayo de 2024
A MEIA NOITE LEVAREI SUA ALMA
Me declaro fan del mito brasileiro José Mojica Marins alias Zé do Caixao, me fascinan todas y cada una de sus películas —solo me faltan tres o cuatro por ver— y. sobre todo, me fascina la forma en la que une elementos de cine de terror con un rollo más experimental (que uno no sabe muchas veces si ese tono arty es consecuencia del bajo presupuesto o una intención genuina, lo cual hace que me fascine aun más) Me encanta cuando se pone en modo megalomaníaco e interpreta a sí mismo en crisis de inspiración y atormentado por su propia creación, José el de los ataúdes, como en, por ejemplo, “Exorcismo negro” Pero cuando de verdad me parece un individuo muy apto es en el momento que se pone a hacer cine de terror convencional. En ese sentido, “A meia noite levarei sua alma”, es, sin duda, una de mis películas favoritas, no ya de cine de terror, sino de cine en general.
Verdad o mentira, Marins siempre cuenta que, sumido en la depresión a causa de no poder llevar a cabo las financiaciones para sus proyectos y en la más absoluta ruina, un buen día, delirando como un anormal, soñó con un tipo que, vestido de enterrador y con sombrero de copa, le arrastraba hacia su propio ataúd. Y que justo ese enterrador era Zé do Caixao. Demasiado onírico para creérselo del todo, pero bueno, aceptaremos lo del sueño como génesis del personaje. Rápidamente tenía un proyecto que ofrecer a los productores y que se materializaría en la película que nos ocupa, tras vender José su casa y su coche para financiarla, probablemente la primera película de terror del cine brasileño, con un plan de rodaje de tan solo trece días y siendo el debut en la pantalla de un mito que, salvando las distancias (y aunque lo llaman irritantemente el Freddy Krueger brasileño) podría formar triunvirato con los mitos del horror latino (esto es, junto a los Templarios y Waldemar Danisky) así como formar parte de los monstruos modernos (Jason, Michael Myers, Freddy, Chucky y hasta Candyman…) y no, como sus más acérrimos defensores sostienen, de los clásicos (Momia, Drácula, Frankenstein…) Eso sería jugar en otra liga.
A título personal considero “A meia noite levarei sua alma” una obra maestra, cuyos visibles y evidentes defectos (mala iluminación, saltos de eje, raccord o desenfoques criminales) no hacen más que otorgarle un estilo siniestro y desasosegante. Quizás ese ambientillo salio de chorra por tratarse de la primera vez que Marins abordaba el género, porque lo cierto es que, posteriormente, ninguna de sus películas, teniendo todas y cada una su punto, serían ni parecidas a esta.
Zé do Caixao es el enterrador de un villorrio de Sao Paulo que tiene atemorizados a todos los habitantes, por su ateísmo, su nivel de chulería y su violencia. Asimismo, la obsesión de este es la continuidad de la sangre, es decir, dejar un legado a través de un hijo. Pero para eso su esposa Lenita, a la que tiene esclavizada, no le sirve. Terezinha, la novia de su amigo Antonio, es buena para la crianza, por lo que, en su obsesión, va a asesinando a todos sus allegados para así, tranquilamente, poder violar a Terezinha y engendrarla. Por el camino, el blasfemo Zé do Caixao hará tanta maldad como pueda y desafiará a los mismos muertos, para dejar claro que es, ante los ojos de dios y de los mortales, un ser superior.
Como os digo, una maravilla.
Sin embargo, es muy curioso el lugar que ocupa esta película en lo que es la cinefilia en general, porque si bien es cierto que, según donde, está súper bien considerada (a mí me parece magnífica), por otro lado la crítica un poco más generalista dice que hay mucho flipado al respecto y que “A meia noite levarei sua alma” no es para tanto. Regis Tadeus, periodista principalmente musical pero conocedor de la materia, dice que la película tiene mucho valor, sobre todo, por lo que Mojica Marins fue capaz de hacer con un presupuesto irrisorio, pero que el culto que se le rinde se ha ido de madre, habiendo gente que la considera un clásico cuando en realidad no es más que una película barata y resultona.
En cualquier caso, y tras los muchos problemas que tendría Mojica Marins el resto de su carrera con la censura brasileña (“A meia noite…” lo sufrió especialmente, no por que mostrara violencia salvaje y misoginia, sino por el mensaje blasfemo), lo que sí que es cierto, muy por encima de la calidad de su obra, es que consiguió crear un personaje fascinante y con un carisma arrollador capaz de generar todo tipo de merchadising, ya sean muñequitos, comics, fiambreras o discos de samba con la “Sambinha do Zé do Caixao”. El culto que le rinden al personaje un nutrido número de grupos de metal brasileño es abrumador, del mismo modo que lo es el curioso caso de una empresa de pompas fúnebres que puso al negocio el nombre de Zé do Caixao.
En cuanto a “A meia noite…”, su rodaje está lleno de leyendas, sean auténticas o no. Como aquella que dice que cuando el director de fotografía se negó en rotundo a rodar una secuencia por falta de luz, José Mojica Marins le obligó a punta de pistola —con los años Marins no desmintió esta anécdota, aunque sí aseguró que no era un arma real, sino parte del atrezzo—, o aquella que dice que la araña morunga con la que Zé asesina al personaje de Terezinha era de verdad (cosa que, evidentemente, se ve en pantalla). También es célebre la historia que cuenta que, como tenía un estudio alquilado para rodar los interiores —toda la peli, salvo un par de exteriores, está hecha en el estudio—, mandó a su equipo a robar árboles a la plaza del pueblo para atrezzar el cementerio, con tan mala suerte de que les pillaron y tuvieron que rendir cuentas ante la justicia por robo de flora comunitaria.
Por otra parte, una de las características del personaje de Caixao son sus enormes y desagradables uñas. Lo cierto es que, para cuando Marins rodó la película, tan solo tenía las uñas de los pulgares un poco largas, el resto las llevaba cortadas a ras del dedo, por eso tuvieron que ponerle unas falsas en maquillaje. Las que vemos en pantalla no son de Marins. En películas posteriores sí serían genuinas, Marins se las dejó crecer hasta una longitud absurda y un aspecto repugnante, que le iban muy bien al personaje, pero que, por otro lado, eran una puta guarrería. Tardaría muchos años el cineasta en cortárselas, y tan solo lo haría cuando las continuas roturas estaban mermando el aspecto de las mismas.
Por otro lado, en un principio Marins quería haber hecho seis películas de ficción sobre el personaje, ambientadas en el universo Zé do Caixao propiamente dicho. Pero, debido a las dificultades que el director siempre tenía a la hora de levantar una película, estas se iban posponiendo hasta tener que abortarlas. Sin embargo, cada vez que conseguía levantar un proyecto, de algún modo incorporaba a Zé do Caixao en el mismo, aunque de forma onírica o como personaje siniestro que pasaba por allí, nunca en continuidad con la historia inicial del enterrador que busca la mujer perfecta para engendrar a su vástago. Y esto me resulta harto curioso porque, aunque en la filmografía de Marins existen ocho títulos con la presencia de Zé, solo tres serían oficiales; esta “A meia noite levarei sua alma” de 1964, la que le sigue, “Esta noite encarnarei no teu cadáver” de 1967 y, rodada 40 años después, “Encarnaçao do demonio”. Eso sin contar las películas de otros directores que también incluían a Zé do Caixao en sus historias (por ejemplo “O profeta da fome” de Maurice Capovilla… un film francamente engañoso porque solo cuenta con Marins como actor, interpretando a un tal Fakir Ali Khan, pero en el póster promocional aparece con su sombrero de copa y su capa, para que todo parezca indicar que estamos ante una película del personaje. Una engañifa brasileira) o la infinidad de cortos o videoclips en los que participó el bueno de José de los ataúdes.
En definitiva, un universo apasionante el de Mojica Marins. Para los que no tengan intención de iniciarse ni por el forro, pero sí sientan algo de curiosidad, recomendarles que vean “A meia noite…” porque, sea como sea, lo que sí que verán es una buena película. El resto, bueno, es otro rollo. Pero esta es una imprescindible.
Por cierto, en 2015 la televisión brasileña produjo el biopic sobre José Mojica Marins en formato serie de siete capítulos, que ahonda en su vida personal así como en la obsesión con su personaje más popular. De momento no he podido dar con la forma de verla, pero lo cierto es que me cago de ganas.
Verdad o mentira, Marins siempre cuenta que, sumido en la depresión a causa de no poder llevar a cabo las financiaciones para sus proyectos y en la más absoluta ruina, un buen día, delirando como un anormal, soñó con un tipo que, vestido de enterrador y con sombrero de copa, le arrastraba hacia su propio ataúd. Y que justo ese enterrador era Zé do Caixao. Demasiado onírico para creérselo del todo, pero bueno, aceptaremos lo del sueño como génesis del personaje. Rápidamente tenía un proyecto que ofrecer a los productores y que se materializaría en la película que nos ocupa, tras vender José su casa y su coche para financiarla, probablemente la primera película de terror del cine brasileño, con un plan de rodaje de tan solo trece días y siendo el debut en la pantalla de un mito que, salvando las distancias (y aunque lo llaman irritantemente el Freddy Krueger brasileño) podría formar triunvirato con los mitos del horror latino (esto es, junto a los Templarios y Waldemar Danisky) así como formar parte de los monstruos modernos (Jason, Michael Myers, Freddy, Chucky y hasta Candyman…) y no, como sus más acérrimos defensores sostienen, de los clásicos (Momia, Drácula, Frankenstein…) Eso sería jugar en otra liga.
A título personal considero “A meia noite levarei sua alma” una obra maestra, cuyos visibles y evidentes defectos (mala iluminación, saltos de eje, raccord o desenfoques criminales) no hacen más que otorgarle un estilo siniestro y desasosegante. Quizás ese ambientillo salio de chorra por tratarse de la primera vez que Marins abordaba el género, porque lo cierto es que, posteriormente, ninguna de sus películas, teniendo todas y cada una su punto, serían ni parecidas a esta.
Zé do Caixao es el enterrador de un villorrio de Sao Paulo que tiene atemorizados a todos los habitantes, por su ateísmo, su nivel de chulería y su violencia. Asimismo, la obsesión de este es la continuidad de la sangre, es decir, dejar un legado a través de un hijo. Pero para eso su esposa Lenita, a la que tiene esclavizada, no le sirve. Terezinha, la novia de su amigo Antonio, es buena para la crianza, por lo que, en su obsesión, va a asesinando a todos sus allegados para así, tranquilamente, poder violar a Terezinha y engendrarla. Por el camino, el blasfemo Zé do Caixao hará tanta maldad como pueda y desafiará a los mismos muertos, para dejar claro que es, ante los ojos de dios y de los mortales, un ser superior.
Como os digo, una maravilla.
Sin embargo, es muy curioso el lugar que ocupa esta película en lo que es la cinefilia en general, porque si bien es cierto que, según donde, está súper bien considerada (a mí me parece magnífica), por otro lado la crítica un poco más generalista dice que hay mucho flipado al respecto y que “A meia noite levarei sua alma” no es para tanto. Regis Tadeus, periodista principalmente musical pero conocedor de la materia, dice que la película tiene mucho valor, sobre todo, por lo que Mojica Marins fue capaz de hacer con un presupuesto irrisorio, pero que el culto que se le rinde se ha ido de madre, habiendo gente que la considera un clásico cuando en realidad no es más que una película barata y resultona.
En cualquier caso, y tras los muchos problemas que tendría Mojica Marins el resto de su carrera con la censura brasileña (“A meia noite…” lo sufrió especialmente, no por que mostrara violencia salvaje y misoginia, sino por el mensaje blasfemo), lo que sí que es cierto, muy por encima de la calidad de su obra, es que consiguió crear un personaje fascinante y con un carisma arrollador capaz de generar todo tipo de merchadising, ya sean muñequitos, comics, fiambreras o discos de samba con la “Sambinha do Zé do Caixao”. El culto que le rinden al personaje un nutrido número de grupos de metal brasileño es abrumador, del mismo modo que lo es el curioso caso de una empresa de pompas fúnebres que puso al negocio el nombre de Zé do Caixao.
En cuanto a “A meia noite…”, su rodaje está lleno de leyendas, sean auténticas o no. Como aquella que dice que cuando el director de fotografía se negó en rotundo a rodar una secuencia por falta de luz, José Mojica Marins le obligó a punta de pistola —con los años Marins no desmintió esta anécdota, aunque sí aseguró que no era un arma real, sino parte del atrezzo—, o aquella que dice que la araña morunga con la que Zé asesina al personaje de Terezinha era de verdad (cosa que, evidentemente, se ve en pantalla). También es célebre la historia que cuenta que, como tenía un estudio alquilado para rodar los interiores —toda la peli, salvo un par de exteriores, está hecha en el estudio—, mandó a su equipo a robar árboles a la plaza del pueblo para atrezzar el cementerio, con tan mala suerte de que les pillaron y tuvieron que rendir cuentas ante la justicia por robo de flora comunitaria.
Por otra parte, una de las características del personaje de Caixao son sus enormes y desagradables uñas. Lo cierto es que, para cuando Marins rodó la película, tan solo tenía las uñas de los pulgares un poco largas, el resto las llevaba cortadas a ras del dedo, por eso tuvieron que ponerle unas falsas en maquillaje. Las que vemos en pantalla no son de Marins. En películas posteriores sí serían genuinas, Marins se las dejó crecer hasta una longitud absurda y un aspecto repugnante, que le iban muy bien al personaje, pero que, por otro lado, eran una puta guarrería. Tardaría muchos años el cineasta en cortárselas, y tan solo lo haría cuando las continuas roturas estaban mermando el aspecto de las mismas.
Por otro lado, en un principio Marins quería haber hecho seis películas de ficción sobre el personaje, ambientadas en el universo Zé do Caixao propiamente dicho. Pero, debido a las dificultades que el director siempre tenía a la hora de levantar una película, estas se iban posponiendo hasta tener que abortarlas. Sin embargo, cada vez que conseguía levantar un proyecto, de algún modo incorporaba a Zé do Caixao en el mismo, aunque de forma onírica o como personaje siniestro que pasaba por allí, nunca en continuidad con la historia inicial del enterrador que busca la mujer perfecta para engendrar a su vástago. Y esto me resulta harto curioso porque, aunque en la filmografía de Marins existen ocho títulos con la presencia de Zé, solo tres serían oficiales; esta “A meia noite levarei sua alma” de 1964, la que le sigue, “Esta noite encarnarei no teu cadáver” de 1967 y, rodada 40 años después, “Encarnaçao do demonio”. Eso sin contar las películas de otros directores que también incluían a Zé do Caixao en sus historias (por ejemplo “O profeta da fome” de Maurice Capovilla… un film francamente engañoso porque solo cuenta con Marins como actor, interpretando a un tal Fakir Ali Khan, pero en el póster promocional aparece con su sombrero de copa y su capa, para que todo parezca indicar que estamos ante una película del personaje. Una engañifa brasileira) o la infinidad de cortos o videoclips en los que participó el bueno de José de los ataúdes.
En definitiva, un universo apasionante el de Mojica Marins. Para los que no tengan intención de iniciarse ni por el forro, pero sí sientan algo de curiosidad, recomendarles que vean “A meia noite…” porque, sea como sea, lo que sí que verán es una buena película. El resto, bueno, es otro rollo. Pero esta es una imprescindible.
Por cierto, en 2015 la televisión brasileña produjo el biopic sobre José Mojica Marins en formato serie de siete capítulos, que ahonda en su vida personal así como en la obsesión con su personaje más popular. De momento no he podido dar con la forma de verla, pero lo cierto es que me cago de ganas.
viernes, 23 de febrero de 2024
MALDITO: O ESTRANHO MUNDO DE JOSÉ MOJICA MARINS
Uno de los primeros (y mejores) documentales sobre José Mojica Marins, “Maldito: O estranho mundo de José Mojica Marins”, concebido por André Barcinski e Iván Finotti (asimismo autores de las aclamadas memorias de Mojica Marins que llevan exactamente el mismo título que la película, las cuales me encantaría echarme a los ojos aunque sea en alguna edición inglesa) a base de entrevistas al propio cineasta / actor, a sus allegados y a estudiosos de su obra. Sería un buen documental sobre la figura de uno de los directores de cine más fascinantes del mundo, pero no el definitivo porque, pese a repasar toda su carrera a grandes rasgos, no profundiza en casi ningún aspecto, más allá de cómo la censura hundió la travesía de un individuo cuya creación más popular, Zé do Caixao, formaría parte, de una manera un tanto excéntrica y poco tradicional, de la galería de monstruos clásicos de la historia del fantástico.
El documental toca desde la etapa amateur de Marins, con esos cortos que parecen la tosquedad hecha película, hasta prácticamente el momento del rodaje del documental (2001). Se centra en la creación del personaje que le dio fama internacional y en el impacto de aquellas primigenias películas, así como el estropicio que las autoridades hicieron cuando José Mojica Marins ya estaba despegando, prohibiendo sus largometrajes alegando que lanzaban un mensaje anti-cristiano y mostraban un erotismo bastante depravado. Se especula en que fue por culpa de la censura que no llegó a convertirse en una estrella, viéndose en un momento dado sin un duro en los bolsillos y se nos muestran filmaciones de su paso por los distintos festivales de cine de terror del mundo (maravillosa la de su presencia en el Sitges de los 70), pero todo ello grosso modo y como pasando de puntillas. Asimismo, llegamos a la etapa pornográfica de Mojica Marins. Como estaba vetado en el cine convencional, la única forma de sobrevivir que este tenía era introduciéndose de lleno en el emergente cine mete-saca brasileño, pero llegados a ese punto, quizás porque Brasil es un país de naturaleza más bien particular, y hablando casi únicamente de la película “24 horas de porno explícito” que es la primera en mostrar una escenas de zoofilia (algo que me parece repugnante) entre un perro y una mujer, se habla de esta filmación de manera natural ensalzando las virtudes sexuales del can y destacando lo mucho que disfrutó la actriz follando con él… como si a esas alturas del 2001 este tipo de materia no estuviese mal vista (¡putos brasileños!). Como fuera, Marins se excusa diciendo que entró en el porno única y exclusivamente para poder comer. Pero también se incide poco en todas aquellas aberraciones sexuales que filmó en los 80. Incluso, parece omitirse esa etapa especialmente.
Hasta ese momento, se nos ha estado presentando al actor/director poco menos que como un mártir, pero lo cierto es que en ningún momento rehusó filmar un material tan desagradable como aquel, por lo que, y tras ver el segmento del documental en el que vemos al Marins de los ochenta anunciando a bombo y platillo que iba a filmar una operación ocular a la que se tenía que someter con el fin de incluir las imágenes posteriormente en su siguiente película, la verdad es que, como espectador, dejo de verle como mártir para pasar a mercenario. Por un poco de notoriedad, vendería hasta a su madre.
Por otro lado, el documental es bueno incluyendo material de archivo, aunque quizás se excede al mostrar demasiados segmentos de según qué películas. Por ejemplo, incorpora todo lo mejor de “Ritual do sádicos” a lo largo de varios minutos, casi la explican entera, y si sumamos la cantidad de escenas que se exceden en duración, al final la parte documental, reduce sus 60 minutos a míseros 40 de información útil. Una apreciación un tanto tiquis miquis, pero es que mientras contemplaba esas secuencias no hacía más que pensar “¡Quitadlo ya que nos estáis poniendo la película entera!”.
Asimismo, se habla mucho del artista incomprendido, de la importancia de su obra, vemos a Marins en su elemento, su hogar, mostrando su colección de comics, nos enseña en qué se han convertido los cines donde años atrás se estrenaron algunas de sus películas con mucho éxito y se nos habla del tratamiento de bufón que ha recibido durante lustros en su país natal, en contra de cómo se le ha tratado en Europa, según él, “como a un cineasta”. Y entonces recuerdo yo el videoclip de los putos Fresones Rebeldes y me dan ganas de acercarme a su tumba y preguntarle: “¿Estás seguro de que en España esa panda de modernos no te trató asimismo como un bufón?”
Pero, como fuere, lo cierto es que “Maldito: O estranho mundo de José Mojica Marins” es un estupendo documental que sirve para conocer, en cierta medida, a una de las personalidades cinematográficas más inusuales del panorama internacional y su fantástica creación: Josefel Zanatas, alias Zé do Caixao, alias Coffin Joe… Aunque en realidad Marins era mucho más que Zé do Caixao.
El documental toca desde la etapa amateur de Marins, con esos cortos que parecen la tosquedad hecha película, hasta prácticamente el momento del rodaje del documental (2001). Se centra en la creación del personaje que le dio fama internacional y en el impacto de aquellas primigenias películas, así como el estropicio que las autoridades hicieron cuando José Mojica Marins ya estaba despegando, prohibiendo sus largometrajes alegando que lanzaban un mensaje anti-cristiano y mostraban un erotismo bastante depravado. Se especula en que fue por culpa de la censura que no llegó a convertirse en una estrella, viéndose en un momento dado sin un duro en los bolsillos y se nos muestran filmaciones de su paso por los distintos festivales de cine de terror del mundo (maravillosa la de su presencia en el Sitges de los 70), pero todo ello grosso modo y como pasando de puntillas. Asimismo, llegamos a la etapa pornográfica de Mojica Marins. Como estaba vetado en el cine convencional, la única forma de sobrevivir que este tenía era introduciéndose de lleno en el emergente cine mete-saca brasileño, pero llegados a ese punto, quizás porque Brasil es un país de naturaleza más bien particular, y hablando casi únicamente de la película “24 horas de porno explícito” que es la primera en mostrar una escenas de zoofilia (algo que me parece repugnante) entre un perro y una mujer, se habla de esta filmación de manera natural ensalzando las virtudes sexuales del can y destacando lo mucho que disfrutó la actriz follando con él… como si a esas alturas del 2001 este tipo de materia no estuviese mal vista (¡putos brasileños!). Como fuera, Marins se excusa diciendo que entró en el porno única y exclusivamente para poder comer. Pero también se incide poco en todas aquellas aberraciones sexuales que filmó en los 80. Incluso, parece omitirse esa etapa especialmente.
Hasta ese momento, se nos ha estado presentando al actor/director poco menos que como un mártir, pero lo cierto es que en ningún momento rehusó filmar un material tan desagradable como aquel, por lo que, y tras ver el segmento del documental en el que vemos al Marins de los ochenta anunciando a bombo y platillo que iba a filmar una operación ocular a la que se tenía que someter con el fin de incluir las imágenes posteriormente en su siguiente película, la verdad es que, como espectador, dejo de verle como mártir para pasar a mercenario. Por un poco de notoriedad, vendería hasta a su madre.
Por otro lado, el documental es bueno incluyendo material de archivo, aunque quizás se excede al mostrar demasiados segmentos de según qué películas. Por ejemplo, incorpora todo lo mejor de “Ritual do sádicos” a lo largo de varios minutos, casi la explican entera, y si sumamos la cantidad de escenas que se exceden en duración, al final la parte documental, reduce sus 60 minutos a míseros 40 de información útil. Una apreciación un tanto tiquis miquis, pero es que mientras contemplaba esas secuencias no hacía más que pensar “¡Quitadlo ya que nos estáis poniendo la película entera!”.
Asimismo, se habla mucho del artista incomprendido, de la importancia de su obra, vemos a Marins en su elemento, su hogar, mostrando su colección de comics, nos enseña en qué se han convertido los cines donde años atrás se estrenaron algunas de sus películas con mucho éxito y se nos habla del tratamiento de bufón que ha recibido durante lustros en su país natal, en contra de cómo se le ha tratado en Europa, según él, “como a un cineasta”. Y entonces recuerdo yo el videoclip de los putos Fresones Rebeldes y me dan ganas de acercarme a su tumba y preguntarle: “¿Estás seguro de que en España esa panda de modernos no te trató asimismo como un bufón?”
Pero, como fuere, lo cierto es que “Maldito: O estranho mundo de José Mojica Marins” es un estupendo documental que sirve para conocer, en cierta medida, a una de las personalidades cinematográficas más inusuales del panorama internacional y su fantástica creación: Josefel Zanatas, alias Zé do Caixao, alias Coffin Joe… Aunque en realidad Marins era mucho más que Zé do Caixao.
sábado, 2 de noviembre de 2019
BACANAL DO DIABO!
Junto al inevitable José Mojica Marins / Ze Do Caixao, Iván Cardoso es uno de los rostros más reconocibles del cine fantástico Brasileño. Tras varios años rodando cortos, debutó en 1982 con un largo entre el terror, la comedia y el erotismo, manteniéndose fiel al estilo hasta que concluyó la década. A partir de ahí, y como suele pasar, su decadencia se vio compensada por un tardío descubrimiento en la escena "amateur / underground" aficionada al género, lo que le llevó a contar con integrantes de esta como colaboradores para tirar adelante sus nuevas epopeyas. Dejó de facturar largometrajes y se centró en el formato corto. Cosa que me parece estupenda. Tanto como el hecho de que, a pesar de la predilección de Cardoso por el terror y, sobre todo, los clásicos de la "Universal", no le hizo ni le hace ascos a tocar otros palos más, digamos, experimentales (aunque lo suyo sería usar el término "creativamente libres").
Y, justamente, "Bacanal do Diabo!" (seguido de "E Outras Fitas Proibidas de Ivan Cardoso") es buena muestra de ello. Una curiosa compilación, prolongada durante 60 minutos, de algunos de los cortometrajes del cineasta. Tanto de su etapa clásica en Super 8, como mucho más recientes de tirón videográfico. Montado todo ello con muchísimo brío y dándole un aire como a catálogo de falsos trailers, incluidos rimbombantes titulares y exageradas voces narradoras. El show lo componen desde filmaciones/grabaciones caseras sin mayor aparente interés (el recorrido de una montaña rusa, las cataratas de Iguazú, una actuación de Bob Dylan que da pie a una coña muy graciosa...), a ficciones propiamente dichas, ninguna de ellas narrativa del todo pero en las que abundan el tono verbenero y, sobre todo, tetas y felpudos. Ya sabemos lo cochinos que son los brasileños (¡y que envidia me dan!). En este apartado podemos destacar el del regordete que se beneficia a una chica de buen ver (da la sensación de que el material iba para hardcore y fue recortado durante el montaje) y otro, más alucinante si cabe, con un primerísimo primer plano de una vagina siendo pulidamente afeitada. Sin más.
Completan el sarao una divertida entrevista a José Mojica Marins, algunos simpáticos intentos de animación artesanal, un montón de canciones pop brasileñas muy bien elegidas y bastante material mangado que se pasa el copyright por el forro de los cojones. Algo maravilloso. Tal es así, que la peli resultante no ha tenido una carrera comercial muy prolija, ni siquiera en ambientes marginales.
A pesar de lo difícil que a ratos puede ser el viaje, no negaré que "Bacanal do Diabo! e Outras Fitas Proibidas de Ivan Cardoso" tiene gracia. Una reconfortante muestra de cine experimental patillero, totalmente alejado de la versión más pedante y elitista del gremio. Recomendada para seres inquietos y con ganas de probar cosas distintas.
¡Ah! Y lo mejor es que, a día de hoy, Iván Cardoso continúa pariendo sus cortos. Bien por él.
Y, justamente, "Bacanal do Diabo!" (seguido de "E Outras Fitas Proibidas de Ivan Cardoso") es buena muestra de ello. Una curiosa compilación, prolongada durante 60 minutos, de algunos de los cortometrajes del cineasta. Tanto de su etapa clásica en Super 8, como mucho más recientes de tirón videográfico. Montado todo ello con muchísimo brío y dándole un aire como a catálogo de falsos trailers, incluidos rimbombantes titulares y exageradas voces narradoras. El show lo componen desde filmaciones/grabaciones caseras sin mayor aparente interés (el recorrido de una montaña rusa, las cataratas de Iguazú, una actuación de Bob Dylan que da pie a una coña muy graciosa...), a ficciones propiamente dichas, ninguna de ellas narrativa del todo pero en las que abundan el tono verbenero y, sobre todo, tetas y felpudos. Ya sabemos lo cochinos que son los brasileños (¡y que envidia me dan!). En este apartado podemos destacar el del regordete que se beneficia a una chica de buen ver (da la sensación de que el material iba para hardcore y fue recortado durante el montaje) y otro, más alucinante si cabe, con un primerísimo primer plano de una vagina siendo pulidamente afeitada. Sin más.
Completan el sarao una divertida entrevista a José Mojica Marins, algunos simpáticos intentos de animación artesanal, un montón de canciones pop brasileñas muy bien elegidas y bastante material mangado que se pasa el copyright por el forro de los cojones. Algo maravilloso. Tal es así, que la peli resultante no ha tenido una carrera comercial muy prolija, ni siquiera en ambientes marginales.
A pesar de lo difícil que a ratos puede ser el viaje, no negaré que "Bacanal do Diabo! e Outras Fitas Proibidas de Ivan Cardoso" tiene gracia. Una reconfortante muestra de cine experimental patillero, totalmente alejado de la versión más pedante y elitista del gremio. Recomendada para seres inquietos y con ganas de probar cosas distintas.
¡Ah! Y lo mejor es que, a día de hoy, Iván Cardoso continúa pariendo sus cortos. Bien por él.
lunes, 26 de junio de 2017
BOCA DE OURO
“Bouca de ouro” es una extraña película Brasileña de los años sesenta –pizca más o
menos la época de José Mojica Marins, aunque no venga este dato muy al caso
para lo que ahora nos interesa- que deambula entre el género noir y el drama,
que con pocos dineros y pocos efectismos –y entendiendo el portugués muy de
aquella manera- consigue en el espectador un desasosiego y una sensación de
agobio, en parte por el como está filmada y lo que cuenta, en parte porque no
acaba de cuajar del todo, que como fuere, no queda exenta de interés.
Cuenta la historia del delincuente “Boca de Oro”, conocido
así por los implantes bucales que lleva (obviamente de oro), por haber sido
arrojado al water por su madre nada más nacer, y por querer un ataúd de oro
para cuando se muera, que resulta ser asesinado en extrañas circunstancias.
Cuando un periodista quiere resolver el caso de este
asesinato, desde un total desconocimiento, contactará con la novia de este para interrogarla intentar averguar a través de los testimonios de esta por qué ha muerto, y quienes le han matado. Le pedirá que le
narre algunos de sus crímenes y así ver si alguna de sus tesis resultan esclarecedoras.
Durante la entrevista, la joven relatará distintas versiones de lo narrado
según le conviene a ella, con lo que al final todo se enrevesará más dejando al
periodista, y al espectador, tan liados
(de forma voluntaria en el guion) que uno ya no sabe lo que está pasando ni
como se resuelve el asunto.
Basada en una obra de teatro del mismo título escrita por
Nelson Rodrigues, “Boca de ouro” nace casi por accidente. El director Nelson
Pereira dos Santos, un director clásico Brasileño de corte artesanal, andaba metido en la producción de otra
película que por unos motivos u otros, nunca llegaba a arrancar por problemas
de toda índole. Y abortó el proyecto. Como
tenía la necesidad vital de rodar, e instado por el actor protagonista,
Jece Valadao, cuñado de Nelson
Rodrigues que iba a aparecer en el proyecto truncado, se pone manos a la obra
con la adaptación de “Bouca de Ouro”, sin caer en la cuenta de que no tenía
dinero suficiente para poner en pie la película. Sin embargo no era una película que
precisara de grandes gastos.
El productor, Jarbas Barbosa, tenía en su poder un coche
Impala cuya aparición era vital en la película. Pero tenían el coche, más no el
dinero para rodar. Así que vendió el coche, ese dinero lo destinó a
la producción, y cuando necesitaron el coche para la película, lo pidieron
prestado. El caso es que entre unas cosas y otras, la película finalmente llegó
a buen puerto.
Rara e ignota donde las haya, es más interesante el hecho de
que este film exista y rule por ahí, que el visionado del mismo, siendo, en
cualquier caso interesante echarle un ojito si es que somos cinéfilos curiosos.
Más allá de eso, no me aventuro a recomendarla. En realidad es un tostón.
sábado, 12 de diciembre de 2015
THE RITUAL OF DEATH
A principios de los 90 mis queridas revistas de importación me descubrieron a un director que, además de sonar exótico, destacaba por haber hecho sendas películas que prometían lo más extremo en truculencia y desmelene. Fauzi Mansur. Venía de un país ya con cierta tradición en esto del terror, Brasil (ahí tenemos al inevitable José Mojica Marins, seguido de Iván Cardoso), y disponía de dos obritas en su haber, “Atração Satânica / Satanic Atraction” y esta de la que les voy a hablar hoy, “Ritual Macabro” o, tal y como se la conoce internacionalmente, “The Ritual of Death”. En esos entonces poder visionar todo aquel enigmático y jugoso material resultaba una tarea prácticamente imposible. Hasta ayer.
Hace no mucho leí sobre el señor Manzur y re-despertó mi interés en sus aportaciones al horror, especialmente esta sobre la que escribo ahora. No obstante, su terreno natural era nada menos que la pornografía, a la que se dedicó en cuerpo y alma durante muchos años tras intentarlo con comedias o dramas que, supongo, no acabarían de copar sus expectativas económicas. Antes de abandonar el cine, parió ese par de rarezas horroríficas que incluso son material netamente oscuro para los mismos fans del género que habitan Brasil. Al parecer ambos productos se parieron con vistas a una distribución exclusivamente extranjera, y por eso “The Ritual of Death” es, según tengo entendido, inédita en su tierra. O algo así. Está fechada en 1990 y rodada en 16 mm.
Un grupo de teatro que asiste a una conferencia sobre rituales indígenas y tal, decide adaptar todo lo aprendido en su próxima función. El problema es que no tomaron apuntes, así que van a casa del experto a robarle el libro que contiene toda la info. Uno de los mangantes sufrirá las iras de los malos espíritus, siendo poseído por un personaje siniestro para que asesine a sus compañeros de tablas.
Básicamente eso es lo que entendí. Y creo que no voy mal encaminado. A semejante pifostio añádanle un porrón de ideas extravagantes propias de un Jodorowsky mutado con Herschell Gordon Lewis, algo de inevitable sexo y, por supuesto, mucha sangre, que a fin de cuentas es lo que nos importa y la verdadera baza de la película.
Sí que hay guarrerías (pus chorreante, babas verdes), sí que hay mutilaciones (tripas extraídas a martillazos), sí que hay momentos ridículamente regocijantes (un actor es convertido en pulpa de la mitad pabajo gracias a una hélice enorme en un efecto tremendamente ridículo. Otro ve cómo una pesada rueda se abalanza sobre él y, a pesar de que le sobra espacio y tiempo para escapar, se queda ahí tumbado esperando) y sí que hay material impactante y bizarro (un baño de sangre en cueros cortesía de una chorreante cabeza REAL de cabra. O cuando al prota le sale un grano enorme en la cara y revienta, llevándose media faz por delante.. no la vean mientras devoran yogurt) y sí que hay efectos especiales cantosos (el truco favorito de Mansur consiste en enterrar al actor hasta la cintura y añadirle el resto del cuerpo artificialmente para machacarlo cuanto haga falta), pero todo es como... no sé, muy tontaina. Y en esencia, la peli arranca con pinta de que lo que veremos será muy delirante, demencial, alocado y extremo para, poco a poco, ir acomodándose a la rutina propia de un slasher con gotas sobrenaturales. Encaja muy bien ahí la pegadiza pero hortera cancioncilla de los créditos.
Como curiosidad tiene un pase. Y si lo que quieres es gore generoso, también, pero te advierto que me la descargué de youtube, y si allí la censura no ha actuado, por algo será.
En cuanto a Fauzi Mansur, nunca más se supo de él y, francamente, he perdido todo interés en ver "Atração Satânica".
Hace no mucho leí sobre el señor Manzur y re-despertó mi interés en sus aportaciones al horror, especialmente esta sobre la que escribo ahora. No obstante, su terreno natural era nada menos que la pornografía, a la que se dedicó en cuerpo y alma durante muchos años tras intentarlo con comedias o dramas que, supongo, no acabarían de copar sus expectativas económicas. Antes de abandonar el cine, parió ese par de rarezas horroríficas que incluso son material netamente oscuro para los mismos fans del género que habitan Brasil. Al parecer ambos productos se parieron con vistas a una distribución exclusivamente extranjera, y por eso “The Ritual of Death” es, según tengo entendido, inédita en su tierra. O algo así. Está fechada en 1990 y rodada en 16 mm.
Un grupo de teatro que asiste a una conferencia sobre rituales indígenas y tal, decide adaptar todo lo aprendido en su próxima función. El problema es que no tomaron apuntes, así que van a casa del experto a robarle el libro que contiene toda la info. Uno de los mangantes sufrirá las iras de los malos espíritus, siendo poseído por un personaje siniestro para que asesine a sus compañeros de tablas.
Básicamente eso es lo que entendí. Y creo que no voy mal encaminado. A semejante pifostio añádanle un porrón de ideas extravagantes propias de un Jodorowsky mutado con Herschell Gordon Lewis, algo de inevitable sexo y, por supuesto, mucha sangre, que a fin de cuentas es lo que nos importa y la verdadera baza de la película.
Sí que hay guarrerías (pus chorreante, babas verdes), sí que hay mutilaciones (tripas extraídas a martillazos), sí que hay momentos ridículamente regocijantes (un actor es convertido en pulpa de la mitad pabajo gracias a una hélice enorme en un efecto tremendamente ridículo. Otro ve cómo una pesada rueda se abalanza sobre él y, a pesar de que le sobra espacio y tiempo para escapar, se queda ahí tumbado esperando) y sí que hay material impactante y bizarro (un baño de sangre en cueros cortesía de una chorreante cabeza REAL de cabra. O cuando al prota le sale un grano enorme en la cara y revienta, llevándose media faz por delante.. no la vean mientras devoran yogurt) y sí que hay efectos especiales cantosos (el truco favorito de Mansur consiste en enterrar al actor hasta la cintura y añadirle el resto del cuerpo artificialmente para machacarlo cuanto haga falta), pero todo es como... no sé, muy tontaina. Y en esencia, la peli arranca con pinta de que lo que veremos será muy delirante, demencial, alocado y extremo para, poco a poco, ir acomodándose a la rutina propia de un slasher con gotas sobrenaturales. Encaja muy bien ahí la pegadiza pero hortera cancioncilla de los créditos.
Como curiosidad tiene un pase. Y si lo que quieres es gore generoso, también, pero te advierto que me la descargué de youtube, y si allí la censura no ha actuado, por algo será.
En cuanto a Fauzi Mansur, nunca más se supo de él y, francamente, he perdido todo interés en ver "Atração Satânica".
domingo, 8 de mayo de 2011
666: BEWARE THE END IS AT HAND
Para los que no lo sepáis aún, Nigeria es la -dicen- segunda industria cinematográfica más grande del mundo, después de Bollywood y antes de Hollywood. De hecho, ya se le ha bautizado como Nollywood y hasta rula un documental por ahí. De momento sus producciones (todas grabadas en vídeo y haciendo gala de muy escasos recursos) son demasiado exóticas para llegar aquí, tal vez dentro de unos años pase como con el cine Indio, que se ponga de moda, traspase fronteras y pierda la magia. Pero hasta que eso ocurra, resulta bastante difícil acceder a una peli Nigeriana. Hace unos días tuve la suerte de poder visionar una sobre la que ya había oído hablar antes (¿tal vez porque sea la más famosa?) y que, por fortuna, pertenece al género más popular en aquellos lares, el terror. Eso sí, con una contundente carga pro-cristiana. No en balde, su productor, Kenneth Okonkwo, es un predicador (como bien claramente -y orgullosamente- figura en los créditos).Comenzamos con una escena dantesca que, en cierto modo, recuerda al José Mojica Marins más verde. En un decorado muy cutre que simula el infierno a base de cromas, una panda de Nigerianos, ataviados cual demonios con cuernos y el "666" escrito en sus frentes, no paran de reír como locos. Uno de ellos, barbudo y sentado en un trono, dice ser Lucifer y, sobreactuando desmedidamente, asegura que se dispone a expandir el mal por la tierra. A continuación somos testigos de distintos sketches, o viñetas, en los que presenciamos actos de maldad pura. Destacan una preñada a la que unos vándalos le abren el estómago y le quitan el bebé (con unos FX rudimentarios pero resultones), o una prostituta que se ve obligada, pistola en mano, a lamer la herida asquerosa que un tío tiene en el tobillo (!!!). Suerte que por ahí rula el predicador Lazarus (el mejor actor del elenco y el que mejor habla el inglés, que es el idioma con el que se ha rodado la peli... aunque algunos lo pronuncien fatal y cueste un huevo entenderlos), que se dedica a ir por las calles pregonando la voz de Jesús a base de cánticos y verborrea. Lucifer lo descubre y manda a uno de sus esbirros que, ¡ojo al parche!, se hace pasar por homosexual y seduce a un chico al que penetra analmente. Es muy gracioso ver a ambos actores actuar como mariquitas, y más cuando el demonio se toma la molestia de cubrirse con una sábana antes del acto. Naturalmente el muchacho -el enculado- pagará su "osadía". En eso que asistimos al parto del anti-cristo (la doctora es la única actriz blanca) y damos un salto de ocho años para verlo convertido en un niño -que actúa con mucho salero- la mar de golfo y malo (mata a su padre y se echa una risa diabólica que es para mear y no echar gota). Finalmente, este y el Sr.Pedricador se las verán cara a cara y se enfrentarán en un combate final entre el bien y el mal, a base de efectos de ordenador de quinta división compuestos de rayos, luces y "Kame hames" varios. La peli termina tras menos de 80 minutos de metraje y, durante los créditos, el amigo Okonkwo asoma los morros para recordarnos que "Jesús te ama". El director se llama Ugo Ugbor.
No hace falta decir que esto, rodado en los Estados Unidos hace más de 50 años, sería el típico producto "exploitation" de propaganda cutre-cristiana que, tras tanta moralina, en realidad lo que hacía era aprovecharse del morbo de ver imágenes prohibidas. De hecho, seguramente la intención de estos Nigerianos sea más honesta y real, todo transpira una inocencia bárbara la mar de encantadora. Puntualizar que, salvo alguna cagadita, esta gente sabe filmar y montar mejor que otras cinematografías exóticas (y pobres).
¿Y qué decir de "666: Beware the end is at hand"?, pues que de entrada lo estaba flipando y no me enteraba de nada (no ya por el idioma -que es inglés y lo entiendo, a pesar de acentos varios-, sino por la estructura narrativa), pero cuando he comenzado a cogerle el truco, la cosa ha pillado un mejor color, me he divertido, me he entretenido, se ha acabado antes de lo que esperaba y... sí, me ha fascinado. De verdad. Y lo más gracioso es que no lo digo porque sea una peli risible lista para ser ridiculizada... es obvio que puede resultar involuntariamente cómica (la parte de los gays es francamente lo más descacharrante), pero joder, que me ha molado por lo que es... por ser una manera distinta y muy suya de ver y hacer cine. Y eso está muy bien.
Y lo mejor de todo es que existe una secuela, "666 2: The End Is Nearer, But Still At Hand".
jueves, 24 de junio de 2010
A HORA DO MEDO
Slasher brasileño de factura pobrísima, rodado en algo parecido a 16 mm, cuya polla para chupar es el clásico de Hichtcock "Psicosis", aunque también de otras varias obras claves del terror americano moderno.
Un individuo, con aspecto de retrasado mental, se dedica a asesinar mujeres inducido por su extraña madre, a la que gusta de vestir al más puro estilo “Blues Brothers” mientras lanza dardos a la puerta con un paraguas que le sirve de cerbatana.
Película mágica donde las haya, y con tan pocos diálogos, que no importa la ausencia de subtítulos para enterarse porque apenas hay argumento y va al grano de manera brutal. Aquí no se han preocupado de crear una trama más o menos viable; se conforman con mostrarnos el mayor número de asesinatos posibles, poco creativos (cuchillazos, hachazos, cerbatanazas y estrangulamientos) y un gore muy acorde con la época en que está rodada, 1986.
De "look" similar al porno del periodo (esa maravillosa fotografía aceitosa, que parece que te vas a pringar si osas tocar la pantalla), en "A hora do medo" parece que está todo permitido, y no hay vergüenza en mostrar el "resucitamiento" desde la tumba de una jovencita, tras ser violada y ejecutada por el traumatizado protagonista, que junto a la que hace de su madre, nos ofrecen un recital de sobreactuaciones de esas que invitan a unas buenas risas, a pesar de lo sórdido de todo el asunto.
Dirige Francisco Cavalcanti, señor especializado en productos de dudoso gusto, discípulo directo de José Mojica Marins, quien, de hecho, supervisa el trabajo de su alumno, además de aparecer en un cameo.
Me resulta sorprendente la influencia del de los ataúdes, porque da igual la película brasileña de terror que veas, sea de la época que sea, en todas siempre está metido de por medio don Marins. Y yo que lo agradezco, cojones.
Un individuo, con aspecto de retrasado mental, se dedica a asesinar mujeres inducido por su extraña madre, a la que gusta de vestir al más puro estilo “Blues Brothers” mientras lanza dardos a la puerta con un paraguas que le sirve de cerbatana.
Película mágica donde las haya, y con tan pocos diálogos, que no importa la ausencia de subtítulos para enterarse porque apenas hay argumento y va al grano de manera brutal. Aquí no se han preocupado de crear una trama más o menos viable; se conforman con mostrarnos el mayor número de asesinatos posibles, poco creativos (cuchillazos, hachazos, cerbatanazas y estrangulamientos) y un gore muy acorde con la época en que está rodada, 1986.
De "look" similar al porno del periodo (esa maravillosa fotografía aceitosa, que parece que te vas a pringar si osas tocar la pantalla), en "A hora do medo" parece que está todo permitido, y no hay vergüenza en mostrar el "resucitamiento" desde la tumba de una jovencita, tras ser violada y ejecutada por el traumatizado protagonista, que junto a la que hace de su madre, nos ofrecen un recital de sobreactuaciones de esas que invitan a unas buenas risas, a pesar de lo sórdido de todo el asunto.
Dirige Francisco Cavalcanti, señor especializado en productos de dudoso gusto, discípulo directo de José Mojica Marins, quien, de hecho, supervisa el trabajo de su alumno, además de aparecer en un cameo.
Me resulta sorprendente la influencia del de los ataúdes, porque da igual la película brasileña de terror que veas, sea de la época que sea, en todas siempre está metido de por medio don Marins. Y yo que lo agradezco, cojones.
lunes, 5 de abril de 2010
FILMEFOBIA
Esta es una de las películas más extrañas que he visto en mi vida. Algo así como un “torture porn” sin trampa ni cartón y, por lo tanto, sin que muera nadie, pero, en realidad, terapia según su director Kilo Goifman.
Ahora, al ver la peli, brasileña, a pelo y sin subtítulos, me cuesta un poco detectar si es un documental, o bien un falso documental… creo que es más bien lo segundo intentando hacernos creer que es lo primero.
Se somete a un grupo de personas a enfrentarse a sus fobias. Así, si una chica sufre ofidiofobia, se la inmovilizará al lado de una serpiente. ¿Coulrofobia? Pues se ata al paciente delante de un cristal en el que un desagradable payaso se reirá de él histéricamente. Al musofóbico le fabrican una especie de colchón lleno de ratas sobre el que tendrá que descansar… y así un sin fin de torturas terapéuticas, rodadas de manera totalmente experimental, sin importar que veamos en pantalla al equipo técnico y comentando las jugadas entre toma y toma. Además, para más inri, en la sala de montaje el director es aconsejado nada más y nada menos de por José Mojica Marins haciendo incomprensiblemente de Ze do Caixao, que, curiosamente, película brasileña que decido ver, película brasileña en la que aparece el hombre.
Bien, tal y como lo cuento, todo pinta muy atractivo e interesante, pero no se dejen engañar por un bonito planteamiento. Aunque "Filmefobia" es una bizarrada de cojones, en realidad también es un coñazo inaguantable al que hay que acabar viendo a base de "fast forward".
Solo por curiosidad, y luego lo borran.
Ahora, al ver la peli, brasileña, a pelo y sin subtítulos, me cuesta un poco detectar si es un documental, o bien un falso documental… creo que es más bien lo segundo intentando hacernos creer que es lo primero.
Se somete a un grupo de personas a enfrentarse a sus fobias. Así, si una chica sufre ofidiofobia, se la inmovilizará al lado de una serpiente. ¿Coulrofobia? Pues se ata al paciente delante de un cristal en el que un desagradable payaso se reirá de él histéricamente. Al musofóbico le fabrican una especie de colchón lleno de ratas sobre el que tendrá que descansar… y así un sin fin de torturas terapéuticas, rodadas de manera totalmente experimental, sin importar que veamos en pantalla al equipo técnico y comentando las jugadas entre toma y toma. Además, para más inri, en la sala de montaje el director es aconsejado nada más y nada menos de por José Mojica Marins haciendo incomprensiblemente de Ze do Caixao, que, curiosamente, película brasileña que decido ver, película brasileña en la que aparece el hombre.
Bien, tal y como lo cuento, todo pinta muy atractivo e interesante, pero no se dejen engañar por un bonito planteamiento. Aunque "Filmefobia" es una bizarrada de cojones, en realidad también es un coñazo inaguantable al que hay que acabar viendo a base de "fast forward".
Solo por curiosidad, y luego lo borran.
lunes, 1 de marzo de 2010
A CAPITAL DOS MORTOS
Brasil es un país con gran tradición en cine de terror, por eso, a poco que indaguemos, veremos que se hacen muchas pelis de miedo por allí, aunque sea a un nivel prácticamente amateur, como en este caso (cosa que, por otro lado, está muy bien).
Tiago Belotti es un fan del cine de horror que, con una producción muy limitada y con más ganas que medios, se saca de la manga la enésima revisión del zombie de Romero (donde hay guiños más que palpables a las dos ultimas entregas de la saga) en un largo, muy bien acabado, pero que cae en la misma trampa que la mayoría de largos amateur: no tiene argumento. Se limita a hilar una serie de diálogos con una sucesión de ataques zombie, que aportan ya muy poquito al de por sí trillado subgénero. Intenta montar la película de una manera dinámica, para no caer en el tan peligroso terreno del “no dominio del tempo”, pero como daño colateral, lo que consigue es un ritmo de lo más gratuito y molesto.
En el tema “entretenimiento”, la peli anda mas bien coja… vamos, que aburre a las ostras, pero lo compensa a base de buenas (y bien hechas) dosis de gore.
Con todas sus carencias, y todos sus aciertos (entre ellos la seriedad que desprende), me cae simpática y le damos un aprobadillo.
Por cierto, se incluye un fugaz cameo del inevitable José Mojica Marins, uno que, a poco que te gires para rascarte las pelotas, ni verás… y eso que tiene hasta frase; exactamente dice: “Brasil será la capital de los muertos”.
Tiago Belotti es un fan del cine de horror que, con una producción muy limitada y con más ganas que medios, se saca de la manga la enésima revisión del zombie de Romero (donde hay guiños más que palpables a las dos ultimas entregas de la saga) en un largo, muy bien acabado, pero que cae en la misma trampa que la mayoría de largos amateur: no tiene argumento. Se limita a hilar una serie de diálogos con una sucesión de ataques zombie, que aportan ya muy poquito al de por sí trillado subgénero. Intenta montar la película de una manera dinámica, para no caer en el tan peligroso terreno del “no dominio del tempo”, pero como daño colateral, lo que consigue es un ritmo de lo más gratuito y molesto.
En el tema “entretenimiento”, la peli anda mas bien coja… vamos, que aburre a las ostras, pero lo compensa a base de buenas (y bien hechas) dosis de gore.
Con todas sus carencias, y todos sus aciertos (entre ellos la seriedad que desprende), me cae simpática y le damos un aprobadillo.
Por cierto, se incluye un fugaz cameo del inevitable José Mojica Marins, uno que, a poco que te gires para rascarte las pelotas, ni verás… y eso que tiene hasta frase; exactamente dice: “Brasil será la capital de los muertos”.
lunes, 17 de noviembre de 2008
ENCARNAÇAO DO DEMONIO
La primera vez que oí hablar de José Mojica Marins, y su creación Ze Do Caixao, fue siendo yo muy chaval, ojeando las páginas de un número de la mítica publicación "Terror Fantastic". Quedé fascinado por lo que se contaba de aquel exótico elemento. Unos cuantos años después, en pleno y apestoso vendaval gore en este país de putos ignorantes, Marins visitó el Festival de Sitges. Era mi gran oportunidad para ver algo de su producción, y acudí al pase de dos. En ambos casos, el propio Marins, caracterizado de Ze Do Caixao, salió al escenario a introducir los films. Destaco el pase de "El extraño mundo de Ze Do Caixao", que se realizó en una sala alternativa, proyectando en formato 16mm, y con el escaso público descojonándose de lo que veían.Normalmente me gusta que uno pueda echarse unas risotadas ante la santa ingenuidad de algunos títulos de culto, pero aquello sonaba demasiado irrespetuoso. En una última cabriola, patética y muy del tono mongo-festivo que acompañaba a toda iniciativa en la España de ese momento, Marins participa en un vídeo-clip para uno de los insufribles grupos ("Los fresones rebeldes", aka "Los fresones repelentes") de un insufrible sello (Subterfuge, aka Subterfucked) dirigido por una de ésas insufribles rémoras "de la escena" (Manuel Romo, aka..... Manuel Romo). El de las uñas, directamente, hace el ridículo y todo resulta lamentable.
Llegamos al 2008. José Mojica Marins vuelve a Sitges. El que haya regresado a tan hermoso pueblo costero obedece a, justamente, otro regreso... el suyo al cine. Tras mucho esperar, el filmmaker Brasileiro se pone tras la cámara para dar fondo y forma a otro episodio de las desventuras de su querido Ze Do Caixao (que, al contrario de lo que se piensa, no es una trilogía, Marins planea bastantes más títulos... aunque en ellos no salga él). El argumento no dista mucho de los otros films de la saga: Ze está obsesionado con tener descendencia, y busca a la mujer ideal para que la lleve en su vientre. En el proceso, torturará hasta la locura a varias hembras (y hombres), bajará al purgatorio y se enfrentará a aquellos que le detestan, encarnados esta vez en las fuerzas de la ley y la religión.
Vale, lo digo. No soy especialmente fan del cine de Marins, más allá de mirarlo con exótica curiosidad. Así, que esta, su nueva obra, me haya gustado razonablemente tal vez sea algo positivo. De entrada sorprende que Ze Do Caixao, quien figura sale de la cárcel tras 40 años de encierro y se adentra en un Brasil completamente cambiado, haga más de víctima que de verdugo. De hecho, incluso salva a un niño de ser ejecutado por un policía. Mayor y desubicado, Ze es aterrorizado por las visiones de antiguas amantes ya fenecidas (momentos estos muy potentes, y que recuerdan algo al moderno terror nipón). Todo parece estar en su contra. Pero, afortunadamente, hacia la mitad de la proyección las cosas cambian. Ze Do Caixao asume su rol de antigualla y pone en práctica esa inusitada maldad que le ha hecho famoso, sometiendo a las más salvajes y retorcidas torturas a sus víctimas. Insectos y roedores son usados de modo sádico para infligir dolor, se cortan nalgas, se clavan ganchos (en este caso lo que vemos es totalmente real... igual que la secuencia en la que le cosen los labios -de arriba- a una pava), se cortan manos y mil y una burradas más. Sin embargo, el plato fuerte es cuando Ze viaja al purgatorio (algo que ya hiciese en uno de los films antiguos, curiosamente muy citados y utilizados cual flash-backs a lo largo del metraje). Este está recreado con estilo e imaginación, destacando la imagen de unos hombres atados al suelo que agonizan mientras mujeres hambrientas devoran sus entrepiernas.
"Encarnaçao do demonio" no es ninguna maravilla, pero tampoco la ponzoña que uno podría esperar. Se aguanta bien, tiene sus buenas dosis de gore, también unas pocas de humor involuntario, y Marins sabe tratar con gracia y dignidad la vejez de su creación... ¿conseguirá esta vez tener ese ansiado retoño?... tendréis que verla para saberlo.
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