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jueves, 6 de diciembre de 2012

O APOSTOLO

Dos puntualizaciones: Si yo  en la adolescencia me volví fan de Paul Naschy, nunca fue por la calidad de sus películas ni lo interesante de sus propuestas, para nada. De hecho, la generación que vivió en primera persona el apogeo de Naschy –mi padre- siempre comenta que ya en la época se trataban de películas muy malas. Por eso me fascinó, por lo chungo que resultaba todo lo que tocaba este hombre. De lo contrario nunca me habría llamado la atención. Pero le admiro. Si, desde que lo descubrí a finales de los ochenta, sigo con ferviente ansiedad todo lo que tenga que ver con el. Es un personaje que me fascina. De hecho tengo casi todas las películas suyas que han sido editadas en dvd.  Con esto lo que quiero decir, es que por mucho que raje yo aquí de el, es el único actor que me motiva lo suficiente como para que decida desplazarme al cine, enemigo como soy  del cine de animación, a ver una cosa de “Stop Motion” con muñecos de plastilina, cosa que odio. Solo fui a ver “O Apostolo”, porque poco antes de morir, dobló a uno de los personajes secundarios de esta película, por volver a ver –o escuchar- a Paul Naschy en el cine. Y encima salgo de este con la certeza de que lo único que me ha gustado de la película, son las intervenciones de Naschy, ya sea por lo mal que dobla, por el personaje que le ha tocado interpretar, o sencillamente porque es él.
La película cuenta la historia de un ladrón que se fuga de la cárcel y pretende ir a no se donde, haciéndose pasar por un peregrino del camino de Santiago, cuando es interceptado en medio del bosque por un señor en cuya aldea ofrecen cobijo a los peregrinos. Este descubrirá que se trata de una aldea que ofrece sacrificios humanos a la Santa Compaña, y bueno… pasan cosas.
Paul Naschy interpreta a un secundario metido con calzador que es el Arcipreste de Compostela.
Bien, partiendo de la base de que no me gusta el cine de animación, he de decir, que esta está muy bien, pero que se centran tanto en la animación, que el resto de la película flojea por todas partes. Por otro lado, diré que el contar una cosa crucial en la película por medio de un numerito musical con un tío cantando al que no se le entiende nada, no ayuda en absoluto ni a la comprensión del argumento,  ni al ritmo de la película, porque aunque ya de por si, es muy poco interesante lo que nos cuenta (y rancio, como toda esa mitología Gallega de la Santa Compaña,  el furacrollos, “El Bosque animado” o los caballeros Templarios  y demás coñazos, que son al cine fantástico lo que las películas de la guerra civil al cine español) y ese cura que está claramente inspirado en Nosferatu, da bastante grimilla.
Además la película tiene un final muy apresurado, tanto, que me da a mí que esta se ha estrenado sin estar completa.
Así pues, sobran las palabras. Si quieren verla por completísimo para con Naschy, perfecto, pero por lo demás…. Para los amantes de la animación, menos todavía, porque aunque está todo muy bien hecho, seguro que para los entendidos, esto es poco más que basura si lo comparan con las cosas de “Wallace & Gromit”, de cuyo estilo de animación, sin duda, esta peli ha mamado.
Dirige Fernando Cortizo, y en las voces, además de Naschy tenemos variopintos nombres como Jorgito Sanz, Luis Tosar, Celso Bugallo, Manuel Manquiña o Geraldine Chaplin.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

LA NIEBLA

Cuando era un crío, el cine de terror me atemorizaba tanto como me fascinaba. Decidido a superar mis fobias y me zampé varios títulos míticos alquilados a tutiplen en el añorado video-club de "El Corte Inglés". Parece una tontería, pero aquel fue un momento muy importante para mi que recordaré con cariño el resto de mis días. Entre todas las seleccionadas destacó una, "La Niebla" de John Carpenter. Preparándome psicológicamente para la que me esperaba, le pregunté a mis mayores si era una peli fuerte, a lo que me respondieron: "No, John Carpenter no suele meter mucha sangre". Encantador, ¿verdad?.
Mientras no he olvidado el pavor que me dio "El Exorcista" (otra de las elegidas), el recuerdo de mi reacción ante "La Niebla" es tan difuso como esta misma (y aquí me refiero al fenómeno natural)... pero sería buena, porque acabé incorporándola a mi videoteca personal mediante el sistema de conectar dos magnetoscopios. Sé que me dio miedo, eso sí, y es que si algo tiene este indiscutible clásico es su capacidad de acongojar. Algo que se trasluce perfectamente en sus numerosos carteles publicitarios, desde la siniestra mano asomando por la puerta (ver), pasando por la versión en la que Jamie Lee Curtis intenta evitarlo, hasta la genial ilustración de la edición patria en vhs con el amenazante esqueleto de largas uñas ideal para quitarle el sueño a un chaval como era yo (aquí al lado).
El caso es que hace un par de días volví a verla y pude confirmar la candorosa obra de arte que es, empezando por esa banda sonora arrebatadora responsabilidad del mismo tío John. Las imágenes son preciosas, hipnóticas y misteriosamente bellas. Los momentos de regocijo múltiples, como cuando la niebla, brillante, atraviesa carreteras y tejados o las siluetas de los marineros vengadores a contraluz, llamando educadamente a la puerta de su víctima en plena medianoche.
"La Niebla" es una fascinante historia de fantasmas, clásica pero moderna al mismo tiempo. El anciano que, nada más arrancar el film, atemoriza a los chavales alrededor de la hoguera narrándoles teatralmente la leyenda de "Blake" y los suyos es una auténtica metáfora de lo que somos nosotros, los espectadores, críos dejándonos asustar con gusto por Carpenter, que vendría a ocupar el puesto del vejete.
El mentado "Blake" comandaba una troupe de leprosos de los que el pueblo pesquero de "Antonio Bay" quería deshacerse. Y lo consiguió mediante trampichuelas, afanándose además todas sus riquezas. Han pasado cien años, y los espíritus de aquellos marineros traicionados van a regresar para tomarse la revancha, rodeados de una condensación de vapor casi fosforescente.
"La Niebla" es toda ella un regalo para el aficionado, y para el cinéfago con buen gusto. Sus primeros 24 minutos son de obra maestra, perfectos. Encima con Tom Atkins de protagonista, ¿se puede pedir más?.
Dice Carpenter que él considera a "La Niebla" como una versión de las típicas historias de venganzas del mas allá que llenaban las páginas de los tebeos de la E.C., de los que el cineasta se declara fan. Por otro lado, y a la hora de hablar del origen de la idea, cita cierta experiencia durante una visita a Stonehenge, en la cual se vio rodeado de una niebla espesa y brillante que parecía sobrenatural. Vale, es probable que sea verdad, pero también que oculte la nada descabellada influencia de "El Buque Maldito" de Amando De Ossorio, con la que guarda muchos y sospechosos puntos en común (y recordad que, en los USA y ya en aquella época, las desventuras de los templarios-zombie funcionaban bien). Supongo que nunca lo sabremos a ciencia cierta.
Sea como fuere, estamos ante una absoluta joya del cine y, más importante aún, una película de terror en el sentido más estricto, real y tradicional. Y sí, ya no se hacen cosas como esta... algo que, por si alguien lo dudaba, acabó de evidenciar el horrendo remake estrenado no hace tanto, y olvidado incluso antes.

miércoles, 6 de marzo de 2013

INTERVIEW: PETE TOMBS

Decidido a darle continuidad a la sección de entrevistas, y teniendo en cuenta lo mucho que nos gusta el cine exótico, una de las personas que más me interesaba entrevistar, ha tenido la gentileza de concedernos una interesante entrevista para este humilde blog. Uno de los referentes literarios a la hora de consultar sobre películas Pakistaníes, Turcas, mexicanas… y es que de esto sabe un rato, prueba de ello son sus dos libros, el inédito en nuestro país “Inmoral tales” o el imprescindible “Mondo Macabro”, que, supongo, todos los que leéis este blog, conoceréis de sobras. Por si eso fuera poco, “Mondo Macabro” es un sello de distribución de dvd cuyo catalogo es toda una declaración de principios, y también es el nombre de una serie de televisión que analiza estas cinematografías.
Nuestro entrevistado también es productor de cine exótico, valga como prueba la pakistaní “Hell´s Ground” así como la dirección de diversos documentales sobre el tema.
Aquí les dejo con lo que nos contó este investigador del cine más ignoto y extraño… Mr. Pete Tombs.


 ¿Cuándo eres consciente de que existe un tipo distinto de cine al que se hace en los grandes estudios

 Fui muy afortunado. Creciendo en el Reino Unido  cuando aún se pasaban películas extranjeras en televisión, y pronto le cogí el gustillo a aquellas películas que no “venían de Hollywood”. Cosas tan diversas como “Antonia das Mortes” y “Morgiana” eran programadas en la televisión del Reino Unido y me abrieron los ojos sobre lo que estaba ocurriendo ahí fuera. Luego, en los cines de barrio de Londres llegué a ver las películas de Paul Naschy, Jess Franco, la saga de los templarios - sobre las que yo no sabía nada, únicamente que eran diferentes y, por tanto, interesantes. Luego vinieron los primeros días del vídeo club, debido a que fue recibido como una amenaza de cara a la distribución en salas de cine, ninguna de las grandes compañías explotaban sus películas en vídeo, así que fueron primero las películas baratas y de serie B las que ocuparon ese vacío. De ahí viene todo aquél pánico de los “Vídeo Nastys” en el Reino Unido. Fue una gran oportunidad para ponerse al día con aquellas extrañas películas antiguas que nos habíamos perdido la primera vez y para entonces supongo que había desarrollado un gusto por ellas.


¿Qué película es la que te motiva a indagar es estas cinematografías exóticas?

Te contesto en la pregunta  anterior.


¿Por qué crees que el terror es el género mayoritario dentro del cine más marginal?

Supongo porque con el terror hay pocas reglas, excepto que tienes que impresionar y sorprender al espectador. Y si bien esto puede llegar a ser tedioso (demasiado gore, etc…), a menudo significa que se han esforzado en crear una atmósfera sugestiva, donde cualquier cosa puede suceder. Las películas de terror suelen ser la carta de presentación de nuevos escritores y directores que no disponen de mucho presupuesto, y por lo tanto tienen que trabajar más duro para conseguir lo que quieren en la pantalla lo que llama a la ingenuidad del cineasta. Así que es un buen campo de pruebas.

¿No crees que se tiende a exagerar el atractivo de este tipo de películas? Sobretodo el cine turco o asiático en general.

Constantemente me sorprendo por las cosas que me encuentro en las viejas películas turcas de género. En el mejor de los casos son tan viscerales y extremas, que rompen la cuarta pared y parece que nos agarran por la garganta. Estoy de acuerdo en que a veces existe, entre los admiradores de estas películas, cierta tendencia a alabar sus virtudes y a ser ciego ante sus defectos. Sin embargo, creo que eso no es diferente a la pasión de los hinchas de fútbol a la hora de defender el honor de su equipo, sin importar cuantos malos partidos juega.
Con las películas asiáticas, tal vez es un poco diferente. Hay una especie de elitismo cultural en torno a cuando la gente elogia algo en películas coreanas (por ejemplo) que rechazarían en películas similares rodadas en su propio país, únicamente porque están respondiendo al "exotismo" de esas producciones extranjeras. Hoy día cualquier cineasta tiene acceso a cualquier película del resto del mundo, de un modo que antes no pasaba. Así que las cosas tienden a ser más homogéneas. Tienes que volver a los 70 y 80 para encontrar películas más “puras” en el sentido de que los cineastas no están influenciados por algo que  han visto en la película de otro. Están más influenciados por la "vida".

¿Crees que todas estas cinematografías exóticas pierden su esencia cuando dejan de ser inocentes y aprenden (o intentan) a hacer pelis como las de Hollywood?

Me remito a la anterior pregunta. Sí, estoy de acuerdo. Ocurrió con el cine indio cuando se volvió sofisticado y destinado a  las clases medias. Mira la diferencia entre “Don” de 1978 y el remake con Shahrukh Khan.

¿Conoces la película “The Room” de Tommy Wiseau? ¿Qué opinión te merece? ¿Sería una película exótica?

Sí, la conozco. No es una película de la que tenga mucho que decir. Creo que pertenecería más a la categoría de "tan mala que es buena". Pero yo realmente no me suscribo a ese modo de ver el cine.

Últimamente me atraen mucho cinematografías como la Peruana ( El cinerural Peruano) con títulos como “El Tunche” o “Condenado en la pequeña Roma” o aquí en España el cine Evangelista Gitano con películas como “Mis quejas haciaDios” o “El tormento de la separación”. ¿Conoces algo de estas cinematografías?


He visto algunas películas peruanas del género que mencionas. Me parecieron interesantes, hechas muy pobremente en vídeo y difícil de verles el sentido. Pero puedo ver que ahí fuera existe un área de interés, sin duda. Uno de los muchos puntos de interés en el cine, es que puede mostrarnos un mundo del que sabemos muy poco, y estas películas son una ventana a diferentes mitologías y lugares que no han sido sobreexplotadas cinematográficamente. Pero sospecho que estas películas están hechas por personas que tienen un amplio conocimiento del cine de terror de todo el mundo, por lo que no es "ingenuo" con respecto a otras cinematografías de las que hemos hablado, como el cine “pop” turco, por ejemplo.

Estas cinematografías son similares a la nigeriana, “Nollywood”. ¿No te parece la cinematografía actual más honesta e ingenua?

Sí, hay una similitud. Pero creo que las películas de vídeo africanas, por razones históricas y culturales, se dan en un entorno muy diferente con respecto al de los Peruanos. Por ejemplo, hay un enorme mercado para las películas nigerianas, por lo que en gran medida son "mainstream".

Creemos que en un futuro todas las cinematografías terminarán alcanzando un nivel de producción estándar. ¿Cual crees que será el último país en hacer este tipo de cine de baja calidad pero muy honesto y sincero? ¿La última cinematografía exótica?

Sí, como he tratado en las respuestas a las preguntas anteriores. Es muy difícil ahora para los cineastas no ser influenciados por otros cineastas. Sé que cuando empecé a ver películas de vídeo africanas (tal vez a mediados de la década de lo 90) estaba esperando encontrar una especie de genio salvaje y original, como Mojica Marins de Brasil. Pero no lo hice. Las películas eran interesantes por sus escenarios exóticos y temas y las diferentes situaciones sociales y morales que retrata. Pero no eran cinematográficamente interesantes en la forma que Mojica Marins sí era. Ese tipo de originalidad era rara entonces y lo es aún más hoy en día, me temo, cuando todo el mundo está buscando otra versión de lo mismo que tuvo éxito el año pasado.
Una de las cinematografías mas interesantes de las que me he topado, y que conozco muy poco, son los llamados "Home Vídeos" hechos en México en los años 80 y 90 (y que todavía se hacen, aunque hoy día son en su mayoría "películas Narco", sobre las guerras de traficantes), rodados con celuloide (16 mm en su mayor parte), destinados originalmente a los videoclubes de habla hispana. Algunos son realmente salvajes y fascinantes. Podría mencionar “El violador Infernal”, “Intrépidos Punks” (ndt: ambas reseñadas en “Malas pero divertidas”), “Siete En La Mira”, películas concebidas únicamente para impactar y entretener. Creo que con esos objetivos siempre van a producir algo de interés, y para que esto ocurra, es necesario que estas películas vengan de países dónde la diferencia entre  ricos y pobres es muy grande.
Por todas estas razones creo, que tal vez,  Pakistán DEBE ser uno de los últimos reductos de la especie de exotismo del  que estamos hablando. Pero es un país donde te pueden pegar un tiro por herir la sensibilidad de alguien, así que entiendo perfectamente que el cine no sea una prioridad en la agenda de nadie.

¿Qué opinas de productoras como “Tom Cat films” que explotan las carencias (con intenciones estéticas), incluso teniendo recursos y aptitudes para hacer películas más convencionales?

Supongo que hay un mercado para lo que hacen. Yo no las encuentro ni entretenidas ni interesantes. Creo que a la hora de hacer películas siempre hay que "disparar a la luna", es decir, llegar tan alto como se pueda. Fracasar en el intento es parte del precio que se paga, pero el esfuerzo que conlleva es lo que hace que la película sea interesante de ver. Los productos de baja estofa hechos deliberadamente son una consecuencia de la economía de mercado y deberían ser evitados por la mayoría de los cineastas (y por la audiencia).

Tu libro “Mondo Macabro” se editó en España, sin embargo, tu libro junto a Cathal Tohill, “Inmoral Tales”, que habla de cine Europeo, no. ¿Por qué?

La versión en español de “Mondo Macabro” se hizo un año para el Festival de Sitges como proyecto especial. Fue una buena oportunidad de obtener una versión a todo color del libro por ahí (y de tener un capítulo actualizado sobre Pakistán que no estaba en la edición en inglés). Nadie me ha pedido que haga lo mismo con “Inmoral Tales”. Pero ¡estamos abiertos a ofertas!

¿Tienes algún proyecto editorial en mente?

Ahora prefiero escribir ficción. ¡No hay tantos datos que verificar!


Tus cinco películas favoritas y cinco que no te gusten

Mi lista de favoritas varía cada semana. No me gusta despreciar el trabajo de otros. Si no me gusta, ¿qué mas dará?, estoy seguro de que muchos otros sí lo despreciarán. Hacer una película, cualquier película,  conlleva tal esfuerzo que felicito a todo aquel que es capaz de lograrlo.

Cinco directores que te gusten y cinco que no te gusten

¡Mira la respuesta anterior!


¿Algo que añadir? ¿Quieres decirles algo a los lectores de “AQUÍ VALE TODO”?

  Continuad viendo películas…





lunes, 16 de noviembre de 2020

EL VIOLADOR VIOLADO

“El violador violado”, también conocida como “El tío del saco” o con la combinación estúpida de ambos títulos —“El violador violado (El tío del saco)”— sería una genuina serie Z, y una de mis películas chungas de cabecera. Una verdadera muestra de lo fascinantemente chungo, tan chungo, que afortunadamente jamás ha generado culto alguno. Es, lo que yo llamo, un repelente de modernitos.
Y es que “El Violador Violado” es, probablemente, la peor comedia de la historia, no ya de nuestro cine, sino de la cinematografía mundial, que incapaz de inducir a la risa con su humor, en su desbarajuste reside la posible gracia de todo el asunto.
Tres tramas componen el argumento de esta película; Por un lado tenemos a dos agentes inmobiliarios que han practicado una estafa, han vendido unos apartamentos que en realidad ni se han empezado a construir. Luego tenemos a una especie de médium en cuya casa se refugian los agentes inmobiliarios cuando la cosa se pone fea y se les reclama el dinero que se han quedado de la venta de apartamentos, y lo hacen disfrazados de monjes de váyanse ustedes a saber que congregación y, en un intento de parodia a los caballeros templarios, montan ahí un pifostio incomprensible, eso sí, cargado de lo que su director cree que es desmadrada comedia. Para finalizar, tenemos a un violador que va dando buena cuenta de las jovencitas de la zona, hasta que un día una ninfómana acaba violándole a él.
Se trata de una película terriblemente aburrida y  nada graciosa, a pesar de los excelentes actores que rellenan el reparto, cuyas carencias técnicas, su nefasta factura y la pésima aplicación de cualquier medio a su alcance, la convierten en una película sórdida, grotesca y fascinante que, con toneladas de paciencia y las suficientes inquietudes cinéfilas, puede llegar a disfrutarse, eso sí, siempre como la rareza incompetente que es, y jamás como obra “cool”.
Sorprende llamativamente el hecho de que se trata de una película que “tira con lo puesto”, aquí no hay  más que una cámara de 35 mm, metros de película posiblemente caducada, y una serie de actores que representan frente a la cámara sus textos. Vamos, prácticamente una película amateur. O al menos lo parece. Además de carecer de medios (que igual esta película no requería más), la grandeza de esta película reside en lo chabacanamente que se usan: Hay desencuadres, desenfoques y, en general, se percibe una falta de ganas total por parte de todos los inmiscuidos en la película. Por no hablar del aspecto pobretón  de cada fotograma filmado: Los títulos de crédito se solucionan con cartulinas y no con el rodillo habitual. Sin disimular que son cartulinas, estas vienen decoradas, para que parezcan menos chungas, con las ilustraciones del humorista granadino Soria, cuya trayectoria estuvo limitada a dibujar viñetas para periódicos locales. Añádanle que la banda sonora se compone de una serie de tracks extraídos de “La Antología de la Zarzuela”, para así ahorrarse la composición del soundtrack, o bien, los derechos de autor. Pero lo mejor de todo es la ambientación e iluminación; se ha conseguido, de manera totalmente involuntaria, que esta desmadrada comedia  parezca un drama carcelario, o bien, una película de terror. Y da hasta miedo, con esas sombras de foco tras los actores.
No hay que dejar de decir, que el director, Juan José Porto, muy poco ducho a rasgos generales en esto de hacer cine a pesar de tener un currículum más o menos reconocible —suyas son películas como “El ultimo guateque” o “El año en que amamos a Kim Novak”— no acaba de dominar los géneros cinematográficos si le sacamos de los melodramas de corte nostálgico (que tampoco dominaba). Y lo avalan, además de esta comedia, sus escarceos con el cine de terror con esas dos películas, reivindicadas por el fandom más rancio, curiosas y extrañas pero, a todas luces, espantosas y aburridas como ellas solas, que son “Morir de miedo” o “Regreso del más allá” (1982). Está claro que no atina el hombre.
También se trata de una película para el lucimiento del florero Nadiuska, que se encargó de aumentar la líbido del espectador celtibero pre-clasificación “S”, y que, con los tiempos, ya empezaba a dar signos de decadencia. Su presencia es  anecdótica ya que a la hora de hacer memoria del visionado, ella queda a un lado; no es que no nos guste, es que nos estorba. Si no estuviera en la cinta, no pasaba nada.
Ricardo Merino, protagonista junto a Luis Lorenzo, dando vida a esos agentes inmobiliarios, da la sensación de no tomarse en serio la película en ningún momento, y haciendo un papel clónico de los que interpretaba el gran Antonio Ozores en las películas de su hermano Mariano, nos ofrece una serie de trabalenguas incomprensibles soltados en momentos en los que el personaje no quiere dar explicaciones, que lleva al espectador a preguntarse qué es lo que opinaría Don Antonio Ozores si es que llegó a ver la película. Merino tiene pinta todo el rato de estar deseando de trincar el cheque y marcharse a su puta casa. Luis Lorenzo, tiene la virtud, el don, o la mala suerte de parecer homosexual incluso cuando, esporádicamente, no lo interpreta (casi siempre interpreta a mariquitas), con lo cual su actuación nos deja fríos e inamovibles, al igual que el resto del reparto que, además de escaso, está mal avenido, con la excepción de María Vico, dando vida a Doña Otilia, cuya sobreactuación finalmente se antoja delirante y casi, casi, casi divertida.
El director Juan José Porto, fue uno de los más afectados por la Ley Miró, que si bien perjudicaba a excelentes artesanos como Mariano Ozores, me pregunto yo que no haría con inútiles como Porto al que encima le salían películas, además de malas, raras. Quizás por eso no volvería a rodar en las siguientes décadas hasta que en 2002 rodó su fallida adaptación de “El Florido Pensil”, con una excepción: Siendo como es “El violador violado” una película tan ignota, descubrimos que, curiosa e innecesariamente, en plenos años 90 (concretamente en 1993), se rodó una secuela (¡), “El tío del saco y el inspector Lobatón”, que contando con protagonismo del reparto original, más las presencias de Quique Camoiras y Adriana Vega, tiene pinta de ser mil veces peor que esta que la precede. Editada de mala manera en vídeo, esta secuela, según los datos del ministerio de cultura, la vieron más de 1000 espectadores en cines. Minucias si lo comparamos con los 40.000 largos que consiguió “El violador violado” que, a día de hoy, serían maná del cielo para cualquier comedia española actual.

lunes, 27 de mayo de 2024

A MEIA NOITE LEVAREI SUA ALMA

Me declaro fan del mito brasileiro José Mojica Marins alias Zé do Caixao, me fascinan todas y cada una de sus películas —solo me faltan tres o cuatro por ver— y. sobre todo, me fascina la forma en la que une elementos de cine de terror con un rollo más experimental (que uno no sabe muchas veces si ese tono arty es consecuencia del bajo presupuesto o una intención genuina, lo cual hace que me fascine aun más) Me encanta cuando se pone en modo megalomaníaco e interpreta a sí mismo en crisis de inspiración y atormentado por su propia creación, José el de los ataúdes, como en, por ejemplo, “Exorcismo negro” Pero cuando de verdad me parece un individuo muy apto es en el momento que se pone a hacer cine de terror convencional. En ese sentido, “A meia noite levarei sua alma”, es, sin duda, una de mis películas favoritas, no ya de cine de terror, sino de cine en general.
Verdad o mentira, Marins siempre cuenta que, sumido en la depresión a causa de no poder llevar a cabo las financiaciones para sus proyectos y en la más absoluta ruina, un buen día, delirando como un anormal, soñó con un tipo que, vestido de enterrador y con sombrero de copa, le arrastraba hacia su propio ataúd. Y que justo ese enterrador era Zé do Caixao. Demasiado onírico para creérselo del todo, pero bueno, aceptaremos lo del sueño como génesis del personaje. Rápidamente tenía un proyecto que ofrecer a los productores y que se materializaría en la película que nos ocupa, tras vender José su casa y su coche para financiarla, probablemente la primera película de terror del cine brasileño, con un plan de rodaje de tan solo trece días y siendo el debut en la pantalla de un mito que, salvando las distancias (y aunque lo llaman irritantemente el Freddy Krueger brasileño) podría formar triunvirato con los mitos del horror latino (esto es, junto a los Templarios y Waldemar Danisky) así como formar parte de los monstruos modernos (Jason, Michael Myers, Freddy, Chucky y hasta Candyman…) y no, como sus más acérrimos defensores sostienen, de los clásicos (Momia, Drácula, Frankenstein…) Eso sería jugar en otra liga.
A título personal considero “A meia noite levarei sua alma” una obra maestra, cuyos visibles y evidentes defectos (mala iluminación, saltos de eje, raccord o desenfoques criminales) no hacen más que otorgarle un estilo siniestro y desasosegante. Quizás ese ambientillo salio de chorra por tratarse de la primera vez que Marins abordaba el género, porque lo cierto es que, posteriormente, ninguna de sus películas, teniendo todas y cada una su punto, serían ni parecidas a esta.
Zé do Caixao es el enterrador de un villorrio de Sao Paulo que tiene atemorizados a todos los habitantes, por su ateísmo, su nivel de chulería y su violencia. Asimismo, la obsesión de este es la continuidad de la sangre, es decir, dejar un legado a través de un hijo. Pero para eso su esposa Lenita, a la que tiene esclavizada, no le sirve. Terezinha, la novia de su amigo Antonio, es buena para la crianza, por lo que, en su obsesión, va a asesinando a todos sus allegados para así, tranquilamente, poder violar a Terezinha y engendrarla. Por el camino, el blasfemo Zé do Caixao hará tanta maldad como pueda y desafiará a los mismos muertos, para dejar claro que es, ante los ojos de dios y de los mortales, un ser superior.
Como os digo, una maravilla.
Sin embargo, es muy curioso el lugar que ocupa esta película en lo que es la cinefilia en general, porque si bien es cierto que, según donde, está súper bien considerada (a mí me parece magnífica), por otro lado la crítica un poco más generalista dice que hay mucho flipado al respecto y que “A meia noite levarei sua alma” no es para tanto. Regis Tadeus, periodista principalmente musical pero conocedor de la materia, dice que la película tiene mucho valor, sobre todo, por lo que Mojica Marins fue capaz de hacer con un presupuesto irrisorio, pero que el culto que se le rinde se ha ido de madre, habiendo gente que la considera un clásico cuando en realidad no es más que una película barata y resultona.
En cualquier caso, y tras los muchos problemas que tendría Mojica Marins el resto de su carrera con la censura brasileña (“A meia noite…” lo sufrió especialmente, no por que mostrara violencia salvaje y misoginia, sino por el mensaje blasfemo), lo que sí que es cierto, muy por encima de la calidad de su obra, es que consiguió crear un personaje fascinante y con un carisma arrollador capaz de generar todo tipo de merchadising, ya sean muñequitos, comics, fiambreras o discos de samba con la “Sambinha do Zé do Caixao”. El culto que le rinden al personaje un nutrido número de grupos de metal brasileño es abrumador, del mismo modo que lo es el curioso caso de una empresa de pompas fúnebres que puso al negocio el nombre de Zé do Caixao.
En cuanto a “A meia noite…”, su rodaje está lleno de leyendas, sean auténticas o no. Como aquella que dice que cuando el director de fotografía se negó en rotundo a rodar una secuencia por falta de luz, José Mojica Marins le obligó a punta de pistola —con los años Marins no desmintió esta anécdota, aunque sí aseguró que no era un arma real, sino parte del atrezzo—, o aquella que dice que la araña morunga con la que Zé asesina al personaje de Terezinha era de verdad (cosa que, evidentemente, se ve en pantalla). También es célebre la historia que cuenta que, como tenía un estudio alquilado para rodar los interiores —toda la peli, salvo un par de exteriores, está hecha en el estudio—, mandó a su equipo a robar árboles a la plaza del pueblo para atrezzar el cementerio, con tan mala suerte de que les pillaron y tuvieron que rendir cuentas ante la justicia por robo de flora comunitaria.
Por otra parte, una de las características del personaje de Caixao son sus enormes y desagradables uñas. Lo cierto es que, para cuando Marins rodó la película, tan solo tenía las uñas de los pulgares un poco largas, el resto las llevaba cortadas a ras del dedo, por eso tuvieron que ponerle unas falsas en maquillaje. Las que vemos en pantalla no son de Marins. En películas posteriores sí serían genuinas, Marins se las dejó crecer hasta una longitud absurda y un aspecto repugnante, que le iban muy bien al personaje, pero que, por otro lado, eran una puta guarrería. Tardaría muchos años el cineasta en cortárselas, y tan solo lo haría cuando las continuas roturas estaban mermando el aspecto de las mismas.
Por otro lado, en un principio Marins quería haber hecho seis películas de ficción sobre el personaje, ambientadas en el universo Zé do Caixao propiamente dicho. Pero, debido a las dificultades que el director siempre tenía a la hora de levantar una película, estas se iban posponiendo hasta tener que abortarlas. Sin embargo, cada vez que conseguía levantar un proyecto, de algún modo incorporaba a Zé do Caixao en el mismo, aunque de forma onírica o como personaje siniestro que pasaba por allí, nunca en continuidad con la historia inicial del enterrador que busca la mujer perfecta para engendrar a su vástago. Y esto me resulta harto curioso porque, aunque en la filmografía de Marins existen ocho títulos con la presencia de Zé, solo tres serían oficiales; esta “A meia noite levarei sua alma” de 1964, la que le sigue, “Esta noite encarnarei no teu cadáver” de 1967 y,  rodada 40 años después, “Encarnaçao do demonio”. Eso sin contar las películas de otros directores que también incluían a Zé do Caixao en sus historias (por ejemplo “O profeta da fome” de Maurice Capovilla… un film francamente engañoso porque solo cuenta con Marins como actor, interpretando a un tal Fakir Ali Khan, pero en el póster promocional aparece con su sombrero de copa y su capa, para que todo parezca indicar que estamos ante una película del personaje. Una engañifa brasileira) o la infinidad de cortos o videoclips en los que participó el bueno de José de los ataúdes.
En definitiva, un universo apasionante el de Mojica Marins. Para los que no tengan intención de iniciarse ni por el forro, pero sí sientan algo de curiosidad, recomendarles que vean “A meia noite…” porque, sea como sea, lo que sí que verán es una buena película. El resto, bueno, es otro rollo. Pero esta es una imprescindible.
Por cierto, en 2015 la televisión brasileña produjo el biopic sobre José Mojica Marins en formato serie de siete capítulos, que ahonda en su vida personal así como en la obsesión con su personaje más popular. De momento no he podido dar con la forma de verla, pero lo cierto es que me cago de ganas.

domingo, 8 de agosto de 2010

LA NOCHE DE CINE INCONEXO 5

Sí, lo siento Spawn... ¡¡pero no puedo esperar más a que decidas levantar tu culo del sofá y venirte a uno de nuestros video-encuentros sociales!!, lo de ayer Sábado FUE sin lugar a dudas una nueva sesión de cine inconexo, algo imposible de negar teniendo en cuenta las películas que nos zampamos.
Perrerías, ocupaciones creativas y otros menesteres de mejor -pero pesada- catadura fueron los motivos por los que solo éramos tres "seres humanos" situados frente al televisor. El número más escueto de todas las Noches de Cine Inconexo. Estábamos Fiverjofre de "Nekrofilmicos", Goblin de "Criticonos" y un servidor de.... ustedes. ¿Significa ello que hubo menos coña y diversión?, ¡para nada!, el nivel fue muy parecido al habitual, con el añadido de disponer de más espacio vital para gozar de la comodidad y, claro, ese maravilloso aire acondicionado. De hecho, el desmadre fue incluso mayor, ya que directamente a ratos desconectábamos de la película -especialmente mis compañeros- y nos poníamos a parlotear de trivialidades varias.
Pensé que sería todo un detalle por mi parte seleccionar a modo de arranque una peli generosa en carnes femeninas, y del pack de material disponible destacaba por méritos muy propios "La mansión de los muertos vivientes", una de las inevitables odas al "nada" firmada por don Jess Franco con su incomparable no-estilo. Muchas muchísimas tetas de todo calibre (por un lado la apetitosamente rolliza Lina Romay, por otro, una actriz con edad de ser madre... incluso abuela, que daba un poco de grima), números lésbicos, paseos interminables y... ¡ah si!, de vez en cuando una versión "Toys R´Us" de los templarios de Ossorio jodiendo la marrana. Leeeenta y aburriiiiida a matar, pero ¡eh!, es Jess Franco ¿Qué esperabais?. Mis compañeros, cabrones ellos, se pasaron la sesión cagándose en mi estampa, a pesar del generoso catálogo de chochos... ¡¡putos ingratos!!.
La siguiente la sugirió el golfo de Goblin, la in-famosa "Birdemic: Shock & Terror", una peli que ya se ha hecho un nombre como "tan mala que es buena", "una de las peores películas de la historia" y auténtico carrusel de cachondeo y diversión allí donde se proyecta. Hay que puntualizar que la vimos en inglés a pelo, y estoy convencido que de haber entendido más su contenido oral el descojoncio / alucine hubiese sido el doble. Pero la verdad es que incluso muda y sin audio, "Birdemic" no puede ocultar los d/efectos que la han catapultado a la fama. Amigos, menudo pedazo de incompetencia enlatada. Nada está bien hecho en ella, todo es incapacidad. Incapacidad de mover la cámara, de montar, de sonorizar, de actuar, de dirigir, de lograr convincentes efectos especiales, de dotar de ritmo a la ¿historia?... necesitaría de un libro para detallar todo lo que es un desastre en este producto casero bendecido por la suerte (aunque igual haya sido maldecido, ¿Quién sabe?). En esencia se podría resumir como "una copia de "Los Pájaros" rodada por un retrasado mental". ¿Lo peor del mundo?, no... he visto mucho material igual o aún más mal parido (y todo de habla hispana, por cierto), pero está claro que esta cosita merece un puesto de honor en el top ten de cagadas rancias. De hecho, es TAAAAAAAAAAAAN tremendamente negada que no paramos de debatir si estaba hecha así a posta, como parte de un plan, un montaje, o su inutilidad era honesta. Incluso dedicamos un rato a investigar por la red, pero de nada sirvió, no hallamos una respuesta satisfactoria.
Así pues, lo lógico era terminar la velada con algo más normal, de más calidad, y teniendo en cuenta el nivel, ese puesto incluso podía ocuparlo "Monster Dog", producida por Carlos Aured, dirigida por Claudio "Troll 2" Fragasso, con Alice Cooper, Victoria Vera y el tercero de "Martes y 13", ¡toma exotismo!. Perros locos y nada convincentes hombres lobo de goma para un film que, aunque se esfuerza en mantener la dignidad estilística, no deja de ser el típico ladrillo videoclubero.
En el camino se quedaron "La Casa 5" (o "Beyond Darkness", otra obra de arte del Sr.Fragasso) y "La noche del cometa".
Después de ese baño de crueldad (lo de vernos una en versión original fue especialmente duro) lo humano era apagar el televisor y, arrastrando nuestras pupilas, dirigirnos hasta el hogar a reposar. Las neuronas pedían clemencia, y se la dimos... pero que no se acostumbren, que los atracones de cine chungo seguirán. ¿Y los que se lo pierdan?, ¡¡peor para ellos!!.

domingo, 27 de marzo de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "SERPIENTE DE MAR"

Hoy recuperamos los fotocromos de una auténtica joya del trash made in España, "Serpiente de mar", la tardía e inexplicable -por el simple hecho de existir- película de monstruos anémicos rodada con el presupuesto que Spielberg gasta en toallitas perfumadas. Amando De Ossorio (oculto según donde tras el alias de ¡¡Gregory Greens!!) dejó de lado a sus afamados templarios y los cambió por un bicharraco de graznidos lastimeros. El pifostio, que además cuenta con un Ray Milland en las últimas (y un León Klimovsky que no le queda lejos), fue despedazado by el menda en las páginas de nuestro "pest seller" y por Víctor himself in da blog.
En cualquier caso, los fotocromos no defraudan (y parecen completos): Incorporan imágenes del monstruo, así como las muecas de Milland y Timothy Bottoms pensando aquello de "¿Pero qué cojones hago yo aquí?" (que es lo que debe pensar el prestamista fotocromil Alex Gardés cada vez que ve su nombre en estas entradas).














martes, 11 de mayo de 2010

LOS MATAMONSTRUOS EN LA MANSION DEL TERROR

Continúo nadando por las cloacas y arrastrándome a través del repugnante fango de Hispano-América en busca de películas curiosas y/o exóticas que llevarme a mis jodidas y maltrechas retinas.
Esta es fruto de la recomendación de nuestro lector Javier, directo de la Argentina. Me animó a ver las películas de la factoría Disi, con Emilio Disi a la cabeza y esta es la que, a priori, mas me llamó la atención.
Bien, esta peli es doblemente curiosa por dos motivos; se trata del clásico film consecuencia de "Abbott y Costello contra los fantasmas", situando a personajes cómicos en un ambiente de terror con el fin de causarnos un poquito de risas y otro poquito de escalofrío, como ya ocurriera (o no) en producciones de nuestro país como "Buenas noches señor monstruo", "Aquí huele a muerto (pues yo no he sido)" y otras que seguro me dejo y sobre las que no me apetece indagar.
Por otro lado, es la segunda secuela de "Brigada Explosiva", películas que por temática y año son las "explotations" oficiales Argentinas de la saga "Loca academia de policía". Ya saben, policías torpes que al final salen airosos de cada misión que se les encomienda.
La sinopsis no ocupa más de dos líneas: Sendos monstruos andan aterrorizando la ciudad, por lo que unos agentes de policía muy torpes ("La brigada z") serán enviados a la mansión de la que provienen para detenerlos.
Pues está visible. En la parte terror, tenemos por un lado a unos monstruos muy deudores de los caballeros templarios, pero de tercera regional, que en algún plano están incluso dignos, y por otro lado, un par de científicos locos, el monstruo de Frankenstein y, homenajeando a las películas de fauna terrorífica, un cocodrilo que al final resulta ser el rey de la función.
En la parte cómica, chascarrillos y chistes fáciles, blancos, blanquísimos con una serie de actores cómicos que a mí personalmente no me acaban de convencer, pero se ve que en Argentina no piensan como yo, ya que esta saga se mantiene fresca, siendo la ultima de las entregas, "Brigada Explosiva: Misión Pirata", producida en 2008, con lo que deja patente el buen estado de la franquicia.
Dirige la función Carlos Galettini, que se repartía la tarea con otros directores en lo que a esta saga se refiere, pero que se encargó por completo de otra muy respetada en su tierra, la de "Los Extermineitors" con cuatro entregas en su haber.
Simpática, pero poco mas.

martes, 16 de julio de 2013

EL SECRETO DE LOS 24 ESCALONES

Independientemente de lo mierda que es el cine español, que lo es como todos ustedes saben, procuro no ir a verlo, porque me parece una vergüenza que paguemos con nuestros impuestos esas películas, que tengamos que amoquinar por la entrada de algo que, como pagamos, nos pertenece y en definitiva, que chupen tanto del bote esta panda de hijos de puta. Por suerte, la producción nacional está teniendo en estos días su merecido. Nadie va al cine, ergo, no genera dinero, ergo, se acabó la aberración.
Y espero que, en caso de renovarse la mini-industria, tire por otros derroteros, o al menos, que el que haga una peli la haga con su propio dinero, y no con mis retenciones del IRPF.
Pero, de vez en cuando, y según que cosa, me descargo alguna vía mula (porque pagar en taquilla, ni de coña). Aclararé que, cuando hablo de cine español, me refiero solamente al hecho desde finales de los ochenta hasta la actualidad, porque en contra, lo adoro si son películas anteriores a esas fechas.
Pero de vez en cuando aparece algo que desde que ves el cartel (el de esta es para darle de comer a parte) sabes que va a ser más malo de lo normal, lo que se traduce en  risas y diversión… o no. Una de este mismo estilo es “Ouija”, que dentro de lo malo, está curiosa. Esta, no.
Las manos a la cabeza me llevé cuando vi  que el director de esta inyección de sida era Santiago Lapeira. ¿Qué quien es el Lapeira? Ya le insulté cuando reseñé su anterior película “E.S.O”. Pero si pudiera, ahora mismo, le asesinaría.
¿Por qué dirige este tipo?, ¿qué chanchullos se trae con el ministerio de “cultura”?. No es normal que un individuo haga unas películas tan mierderas, que sean un fracaso de taquilla, y encima siga haciendo más…
Esto es lo peor, de lo peor, de lo peor… de no verlo vaya, e insisto, no le busquen las risas a esto, ni de eso hay. Porque cuando reivindico las películas malas y aburridas, es porque a pesar del bodrio que me estoy tragando, tienen encanto o algo así. Esta ni eso. Entre verla y que me sodomicen, creo que es más atractivo que le enculen a uno. Siendo heterosexual, claro, que los gays lo prefieren igualmente…
Para más inri, en “El secreto de los 24 escalones”, los ignorantes productores (entre los que forman parte los de “Canónigo films”, que se tienen ganada mi estima porque en su día facturaron cosas que me encantan como “Rojo Sangre” o “Hot Milk”… ahora ya les he perdido un poco esa estima, porque respeto no les tuve nunca), se cuidan de contratar a uno de estos chavalillos que, según las pelis que hacen (porque Mario Casas triunfa cuando hace películas para niñatas, cuando hace basura infame tipo “Carne de Neón”, se pega la misma hostia que se pega cualquier película en la que no salga Maribel Verdú, porque no van las viejas a verla) que convierten en oro todo lo que tocan. En este caso uno que, guapete, a penas se le entiende cuando habla y tiene una pinta de poligonero garrulillo que tira de espaldas; Máxi Iglesias. Obviamente, esa recaudación no pudo ser, a pesar de su presencia. O quizás, su presencia sea solo un señuelo que nos haga pensar que le utilizan como reclamo, para despistarnos de los verdaderos motivos de la existencia de esta película, que seguramente sean bastante corruptos. O no, porque realmente, el Iglesias es un actor del todo mediocre.
Un inciso. Conozco actores que nunca han llegado a nada en esto del cine, que se cagan en la madre que parió a todos estos jovencitos, e incluso en la de los ya consagrados, alegando que es que son todos muy malos. Yo los escucho, y digo “Cuanta razón tienen”. Y tras ver algunos de sus trabajos, enchufes a parte, llego a la conclusión de que si no logran nada, es porque ellos son aún PEORES.
Volvamos a la película.
Un grupo de chavales, que pese a su aspecto aseado parecen sucios y a pesar de ser estudiantes parecen retrasados mentales, acuden  de vacaciones a un pueblo montañés de no se qué pollas. Allí, tras ver como otro subnormal, esta vez entradito en años, muere mientras dice cosas en latín,  otro demente les comenta que tiene el pergamino que les conducirá a los 24 escalones, así que los guapitos, sin motivo, pillan el papelote y se van a buscarlos. Otros pavos que rulan por ahí (e incluso, un negro), quieren matarlos y quitarles el papelote. ¿Por qué? Porque coleccionan papelotes.
Nada. Conversaciones estúpidas sin gracia, alguna sobre ligoteo, idas y venidas, los actores doblados por dobladores profesionales, ningún ritmo, nada de espectáculo (que su cartel, aunque cutre y salchichero, sí nos vende espectáculo y templarios…), dolor de ojos, vergüenza ajena y tentativas de darle al stop en vez de al fast forward.
Es tan mala, que ni siquiera puedo explicar lo aberrante que es. Pero es que, además, tampoco es tan aberrante como para indignarme…. es nada. Así que, “El Secreto de los 24 escalones” pasaría formar parte de una nueva categoría, que sería “Las películas nada”. Con "E.S.O", me cebé injustamente, dejándome llevar por el entusiasmo, cuando esa basura es lo mismo: Nada.
En cuanto a Lapeira, un director que debería ganarse mi simpatía simplemente porque cultiva el género, por favor, que alguien le mate. O por lo menos, que deje de recibir subvenciones… claro, que a lo mejor sus películas son lo de menos, porque solo sirven para blanquear algún tipo de dinero.
Que asco de país. Que asco de cine. Que asco.

sábado, 20 de abril de 2024

IT KNOWS YOU´RE ALONE / SCREAM OF THE BLIND DEAD / PARASITE LADY

Ahí van dos confesiones. La primera: Cada vez me cuesta más aguantar una película entera. Supongo que he visto tantísimas, y sigo viendo tantísimas, que me aburro con una facilidad pasmosa. El estar tan bien informado de tropos, clichés y fórmulas, contribuye, no lo duden. Por eso, creo, solo consiguen engancharme aquellas muy bien paridas o, sobre todo, que se salen de mi menú habitual. En cambio, lo que hago mucho más es escuchar música. Sin descanso. Me puedo pasar horas. Resumiendo: mi cinefilia (o cinefagia) vive constantemente amenazada. ¿Qué hacer? Fácil, reunir ambas modalidades en una. Ver películas a la par que consumo música. Bien, bonito, pero... ¿qué clase de producto audiovisual es aquel cuyos diálogos y entendimiento de la trama merezcan ser sacrificados? Pues algo sin mucho valor, obvio, pero también sin mucho bla,bla, ni demasiadas complicaciones y, ya puestos, subtítulos básicos. Es decir, pelis zetosas, roñas amateurs, etc... mandanga actualmente muy fácil de localizar en plataformas, siempre de modo gratuito. Así que a ello me dedico últimamente.
Y, siguiendo con la lógica, ¿¿qué clase de películas me aseguran tales condiciones?? coño, pues las de Chris Alexander, un auténtico especialista en eso del corto alargado. Ya hablé de él hace un tiempo, de su condición de ex-editor de "Fangoria", de como ello le valía para recibir apoyo y ayudas de ciertos personajillos "importantes" del sector, y... bueno, aquí viene la segunda confesión: de lo mal que me cae.
Lo tenía atragantado de antes (no puedo sufrir su cara de pasmao, esa gorrita detestable que lleva siempre y el rollo pedante del que, ocasionalmente, hace gala), pero podía tolerarlo como bicho curioso. Después de cierto affaire -que no comentaré, es cosa mía, aunque contribuyó a convertir el atragantamiento en "algo personal"-, ya no valía ni eso. Detesto a Chris Alexander. Sin su pasado "Fangoriano", pertenecería a los miles y miles de pringados que hacen cacotas con la vídeo-cámara creyéndose "filmmakers" legítimos, lejos de trascender. Pero él se puede permitir el gusto de ir a tomar unas copichuelas con Charles Band, convencerle para que invierta capital en sus peliculillas y, luego, las cuele en los servicios de streaming de "Full Moon". Y Band, claro, acepta. En parte porque anda muy perdido últimamente y está dispuesto a tocar cualquier palo en espera de que alguno suene. Lo máximo que el ex-capitoste de "Empire" ha aportado al "cine" de Alexander son tetillas. Antes las actrices le salían con camisón, marcando pezón, pero poco más. En sus roñas recientes, y de las que hablaré a continuación, se ven ubres. Algunas muy gonitas.
Así pues, tengan en consideración que las siguientes tres películas las consumí con música ajena en los oídos. Algo que podría considerarse trágico pues el juego auditivo se supone tiene mucho peso en las pelis de Alexander, ya que él mismo se encarga de componer y tocar lo que suena en la banda sonora, rollo "Goblin", retro-techno setentero. Pero, dadas las circunstancias, me la trae tremendamente floja. Para el caso, el mentado acompañamiento vino de la mano de "The amazing crowns", "The Onyas", "Teenage Head", "The Oblivians" y "Dirtys". Gracias a todos ellos por hacerme la experiencia más soportable.

La primera en caer fue "It knows you´re alone". Una pava de hermosos mondongos encuentra en la orilla de la playa un... errr... ¿cómo definirlo? teléfono muy tocho que antaño usaban los barcos para comunicarse entre ellos (¿arrastrado por el mar a pesar del peso?). Se lo lleva a casa, lo limpia y, claro, una noche suena. Lo coge y escucha sonidos raros, como voces distorsionadas del más allá. Por lo visto hay un fantasma muy cabreado en el lugar y utiliza el parato para darle al pico y, de paso, materializarse con fines bien pérfidos.
Bien, Alexander cumple con la papeleta del buen zineasta digital moderno esclavo de las plataformas. Lo primero es que tu peli ejerza de buen concepto, antes que buena videomovie. Así, remarcas mucho las referencias para que el fan medio se sitúe: Un cartel muy chanin con regusto a los setenta. Unos créditos a base de guiños tan sutiles como recibir un martillazo en la polla (por ahí leemos los nombres de A.M.Frank y Daniel White... como se suele decir ahora: if you know, you know), mucha morralla psicodélica a base de filtros, lesbianismo de chichinabo, toda una ristra de características propias del cine facturado en los 70 y, muy especialmente, el eurotrash que don Alexander hace suyas... pero sin más.... de modo completamente superficial, hueco, vacío. Porquesí. ¿Y el resto? pos una trama lineal como el cordel de un támpax, leeeeeeenta cual tortuga asmática, carente de imaginación o alguna resolución ingeniosa y una escueta duración de escasos 50 minutos que, encima, se hacen eternos. Ya les decía arriba, cortos alargados ad infinitum. Le quitas los paseos interminables y el rellenismo estético, y se queda en unos 10 minutos... igualmente aburridos.

"Scream of the blind dead" era la que me hacía más gracia, básicamente por tratarse de un homenaje a los templarios de Amando de Ossorio. ¿La enésima secuela en formato amateur, como tantas se han hecho -y tan jodidamente mal- estos años? Eso pensaba yo, pero no. En apenas 38 minutos (igualmente eternos) Alexander se vale de cierta iconografía propia de la franquicia hispánica (en este caso reducidas a UN templario) para contar lo de siempre, a la manera de siempre. Una tipa guapa (muy guapa, Stephanie Delorme), impulsada por una voz que la llama del más allá, baja del tren, llega hasta una vieja iglesia, se masturba recordando cómo se folló a su amante lesbi y, entonces, aparece un templario que la persigue.... y persigue....  y persigue.... y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue....  y persigue... y per... eso. Hasta que la mata. That´s all folks. Incluye cameo de Lone Fleming, por supuesto... solo que, acorde a este cine de tecnología digital, limitado a la voz. Es decir, ni siquiera le pagaron un billete para ir a "rodar" a Canadá, bastó con una llamada por Skype. Evidentemente, toda la publi / promo de "Scream of the blind dead" es dolorosamente engañosa. Y eso aporta algo positivo, el careto que se le va a quedar a todo retardado fan del fantaterror cuando se siente frente a la tele dispuesto a ver esto.

La verdad es que habría dejado la tortura aquí, pero estaba gozando de mi particular banda sonora y no quería cortarla, así pues me busqué otra chrisalexanderdada para acompañar. Una cortita, eso sí. La elegida fue "Parasite Lady" de... no recuerdo bien, 40 y pico minutos.
Una tipa vive metida en un ataúd. Se levanta, se ducha para que le veamos las tetas, sale a la calle, visita una feria muy retro, se liga a otra pava, se la lleva a un motel, le abre el cuello y bebe su sangre. Al día siguiente, lo mimmo. Y así hasta que se enamora de una de sus víctimas, pero la madre superiora de las chupadoras de sangre no permitirá a su pupila tal capricho. En fins. Si el cine de Chris Alexander ya es aburrido y repetitivo, alargado hasta la ofensa, aquí la cosa se torna cruel, ya que de eso va la trama, de ver a doña parásito sumida en idéntica rutina día tras día. Hay que ser joputa. Todo ello pues a lo digital, a lo estéticamente hermoso propio de un vídeo de karaoke, diálogos mínimos, cámaras lentas, filtros hasta aturdir, bla, bla. Sin novedad. Todo aquello que parapeta su verdadera condición de producto hueco, sin alma, sin trama, sin esencia, pero lo suficiente recargado estéticamente -y pomposo- para que el fan medio se flipe, se ciegue, y diga maravillas aluego en las detestables redes sociales habituales. ¡Panda de cretinos!.
Sin embargo reconozco que, en el fondo, es hasta respetable que Chris Alexander se mantenga tan fiel a sus características maneras. Ahora bien, no sé como no se aburre de hacer exactamente siempre lo mismo, de idéntico modo. Me sorprende esa criminal falta de inquietud creativa, ciertamente.
Y que a gusto me he quedao, oiga.

miércoles, 26 de octubre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 17 (SUPER 8 FANTÁSTICO EN PARÍS)

Entre mediados de los ochenta, y principios de los noventa, la maravillosa revista "Mad Movies" apadrinó anualmente un festival de cine fantástico parido en super 8. Los fans facturaban sus propias peliculitas caseras (con el tiempo se abrió una sección dedicada a los 16 mm, pero jamás hubo lugar para el vídeo) y las mandaban. Eran proyectadas en una sala repleta hasta la bandera con una audiencia entusiasta que jaleaba o masacraba los cortos, según como les funcionaran. En cualquier caso era toda una fiesta, una con sus propios héroes y personajes recurrentes que, año tras año, regresaban con nuevas producciones o secuelas.
Como devorador de la publicación, y aspirante a cortometrajista a mediados de los ochenta, leer aquellas líneas (ya saben, haciendo un esfuerzo titánico, diccionario francés-español en mano) o, sobre todo, recrearme en sus fotos, resultaba fascinante. Quería formar parte de aquello. Y, confiésolo, algunos de esos cortos ignotos inspiraron creaciones propias en cuanto tuve acceso a una cámara de single-8. Por eso, por lo especial que fue para mí -en la distancia- el Festival de Super 8 fantástico de París, he decidido dedicarle esta entrada, como homenaje, recolectando parte del material que tanto me marcó e influyó.
No hace tantos años, Fabrice Blin, quien siendo adolescente había participado en el sarao como veremos más abajo, decidió confeccionar un documental sobre todo aquella movida, entrevistando a los habituales e incorporando lo más granado de esos cortos en los extras del respectivo DVD. "Super 8 Madness!" se titula, y estuve tentado a pillarlo (porque, encima, lleva subtítulos en castellano) pero nunca he procedido. Sería la ocasión perfecta para ver, por fin, muchas de esas obritas en super 8. Aunque, tal vez, es mejor que sigan siendo inéditas para mí e imaginarlas tal y como las imaginé en esos entonces.


"Super-Commando" me obsesionó más que ningún otro corto. Una
parodia del clásico de Schwarzenegger (aquí el héroe se hace llamar
John Mitrax) dirigido por Gilles Touzeau en 1986. Un señor que, con
los años, se pasaría al corto arty y experimental, pero que aún
produciría más materia por el estilo como un par de secuelas
("La retour de Super-Commando" y otra con Mitrax enfrentado a un grupo
de ninjas) o una cosa sobre un pollo gigante titulado "Chickenzilla".
De la tercera parte se encargaría en 1988 otro menda, Jason Eod.
La influencia de esto fue tal que incluso llegué a replicar la idea,
cambiando super por ultra. Y dos veces
.



Otro de mis cortos-obsesión, y otra de las parodias más queridas
por el público del festival, "Handicapman", evidente guasa a costa
de un Superman franchute que va a todas partes con su perro, Handicapdog.
La primera viene fechada en 1987. Fue tal su éxito, que al año siguiente, o
al otro, se hizo una secuela en la que Handicapman se enfrentaba a Tchernoman,
una parodia del Hombre Nuclear de "Superman IV" pero con pinta de hippie.
Dirige ambas Fabrice Blin, es decir, el menda que luego firmaría
el documental "Super 8 Madness!".

Otra parodia ilustre del evento, de la que no tengo imagen, fue
"Mad Mox IV Beyond Pleasure Dome"
.
Pero no todo eran imitaciones con la excusa de la coña, los había que se lo
tomaban mucho más en serio e, igual que ocurre hoy día, replicaban
grandes éxitos del fantastique mainstream de la época, como "Terminator"...


Este se tituló, tal cual, "Terminator 2". Lo gracioso
es que aquel mismo año -1987- en el festival participaba
otra secuela del clásico de James Cameron titulada 
exactamente igual. Con dos cojones. Ambas paridas
cuatro años antes de la segunda parte real.


En 1988 se estrenaba este otro corto, "Karl". Aunque en las 
páginas de "Mad Movies" se hable de la influencia de "Robocop",
lo cierto es que la cosa sigue apestando a "Terminator".

En realidad muchos de los cortos superocheros del festival
existían únicamente por una razón, demostrar la capacidad de
sus responsables a la hora de enfrentarse a efectos especiales,
maquillajes chulos y la creación de criaturas asombrosas.
A continuación, varios ejemplos...




"L´Horrible Cauchemar" es el fabuloso título -es decir, "La pesadilla  
horrible"- de un corto dirigido en 1987 por Hervé Martin. Al parecer
la cosa va de chavala perseguida por un zombie (foto 1) que, al caer
en brazos de su maromo, este resulta ser un hombre lobo (foto 2). O algo así.
Es decir, como el video-clip "Thriller" pero a la inversa.


"Mon père: Victor F." era un corto mucho más ambicioso, tanto
como para estar rodado en formato de 16 mm el año 1987 por Philippe
Sisbane e inspirarse en el clásico de Mary Shelley. Todo ello envuelto
en un aire a lo "Hammer Films", incluidos decorados victorianos
espectaculares, según afirmaba la misma "Mad Movies".

Como dato extra curioso, mentar que en ese mismo año, y
dentro de la sección dedicada a los 16 mm, se presentaba el corto
"Hemophilia", dirigido por todo un clásico del "trash" franchute (ya
fallecido), don Norbert Moutier.


Este fabuloso bicho pertenece al corto de llamativo título
"Cannibal L´Horrible Mutation", dirigido por Éric Charbonnel
en 1986, que lo vendía como "La película más cursi de la creación".
Por lo visto, la cosa iba de gore a espuertas y mucho cutrismo
desaforado. Ganó el premio a los mejores efectos especiales, lo que
animó a Charbonnel a hablar de una futura secuela (jamás materializada,
según mis datos), "Cannibal II, le cauchemar continue", y anunciarla como
"La película que haría pasar a Rambo por pacifista".
Que cachondos estos gabachos!!!


"Liste Rouge" de Bruno Réa -1987- contaba en 19 minutos
la historia de una mujer agredida por su teléfono (??)
Que en cuestiones de género se la calificara simple y llanamente
como "Gore", me hacía salivar infinitamente.



También de gore -y fantástico- se calificaba a "Dans les
griffes des Templiers" -1989- dirigido por Nicolas Hervoches.
La cosa iba de cinco campistas inocentes enfrentados a
un zombie, un monje asesino, los templarios y -según
"Mad Movies"- ¿un gnomo lúbrico?... ¿hein?


La deuda con el diablo de "Legend" es indudable, pero
también lo es el buen hacer -en cuestiones maquillantes- de
este corto, "Aurore" -1989- según B.Quintin y P.Cano, calificado
como uno de los trabajos más ambiciosos presentados ese año,
con un presupuesto de 8000 francos de la época.


"Circus" -1988- dirigido por Jean-Christophe Spadaccini.


Impactante imagen de otro corto que me llevó loco durante
un tiempo, "Mixer II", probablemente porque venía categorizado
como gore / humor y los responsables se hacían llamar Mixer
Brothers. La historia -en 5 min- de un niño encerrado en un
lavabo... y las sangrientas consecuencias. Supongo que eso
de mostrar a un crío con la mano cercenada era también lo
suficientemente transgresor como para ponerme farruco.



Dentro del apartado transgresor destacaban un par de
caballeros de fascinantes nombres, Lucio Mad y Gabor
Rassov. Llevaban varias ediciones presentando una saga de
cortos que respondían al título de "Guts" y solían ser
categorizados como "Trash Movies", entendiendo -entonces- que algo
tendría que ver con el cine del vendido y mangante John
Waters. La cosa iba de "aventuras diarréicas" y "asesinos
degenerados disfrazados de reparadores de aspiradoras", o
eso se puede entender leyendo las crónicas. En cualquier caso, el
año 1988 entraba en juego otro corto -este parido en 16 mm- con
esa misma calificación, fabulosamente titulado "Mongolitos".
Lo firmaba Stéphane Ambiel y, al parecer, todo 
se desarrollaba
 en el interior de un lavabo por donde cruzaban 
transexuales
y monjas (??) La misma "Mad Movies" decía de él
que resultaba "particularmente odioso". Verlo pa creerlo. 


Obviamente, además de apadrinar el evento y dedicarle las 
respectivas crónicas, "Mad Movies" también publicaba en sus
páginas artículos prácticos de cómo hacer tus películas en Súper 8,
cómo iluminarlas, truquitos para darles un mejor acabado, etc.
De eso mismo habla el escaneo arriba dispuesto (para ampliarlo denle a la
tecla Ctrl + botón izquierdo del ratón), que centraba sus atenciones
en dos cortos, por un lado otra de las parodias del festival,
"Aventures de John Smith" (a costa de "Indiana Jones", claro) y, de modo
mucho más generoso, el corto-fan sobre Freddy Krueger "La nuit
du defi", del que pueden ver una simpática imagen promocional
justo debajo.


Y, como todo buen festival, este también contaba con sus
propios carteles. Estaban chulos, sobre todo el segundo, haciendo 
gala de una ilustración especialmente desagradable que me tenía
fascinado. Sin embargo, me cabreaba que en ninguno se hiciera mención
 VISUAL al super 8. Ya saben, una cámara o, en el caso del primero,
esa cinta de celuloide que,  acorde al formato, tendría que tener
UNA línea de perforaciones y no dos.
Es posible que, por eso, cuando años después me encargué de
organizar un evento dedicado a los cortos caseros paridos en vídeo,
hiciera tanto hincapié en mostrar una vistosa cámara Mini-DV en
los respectivos carteles ilustrados por amigos o yo mismo. 



Y ya que citaba las crónicas del sarao que "Mad Movies"
incorporaba en sus páginas (todas muy golosas) a
continuación les dejo una muestra, que pueden ampliar dándole
a la tecla Ctrl + botón izquierdo del ratón. Mentar que, cortos
aparte, se celebraba un concurso de disfraces, en el que los
participantes se lucían fabricando sus propios maquillajes
monstruosos... algunos tan logrados como el que cierra este repaso
que taaaaanto he disfrutado confeccionando para ustedes... bueno,
y para mí. En realidad ha sido para mí.



En las fotos pueden ver al gran Jean-Pierre Putters
(editor de "Mad Movies" en su mejor época) y a Sangria,
curiosa imitación francesa de Elvira (que ya de por sí era
una imitación de Vampira)


Conclusión: Como suele ser habitual, de muchos de los nombres citados a lo largo de esta entrada nunca más se supo. Supongo que la gran mayoría dejarían atrás lo que,  simplemente, considerarían "una fase", locuras de juventú. Otra parte -minúscula asumo- lograría alcanzar cierta profesionalidad. Y luego están los curiosos casos de Fabrice Blin y su documental o el desvío a terreno experimental de Gilles Touzeau. Pero, que yo sepa, todos dejaron de crear cortos amateurs de género, en el sentido puro del término. No más terror, no más monstruos, no más gore, no más cachondeo y no más "trash movies". Lo normal, ¿no? ¿Lo normal?... ¡¡¡¿¿¿por qué???!!! La pregunta del millón. Vale, la energía juvenil se desvanece con los años. Las desilusiones, desengaños y etc se acumulan. Tampoco la pasión soporta bien el paso del tiempo. Se supone que uno madura y debe aspirar a cosas más serias, más eficientes técnicamente, a temas elevados, etc... pero, repito, ¿por qué? ¿por qué no seguir siendo un feliz amateur que disfruta, sin tomarse excesivamente en serio? Obviamente, si el cuerpo te pide de forma honesta esa "evolución", pues perfecto. Pero forzar la máquina porque, según mandato social, así debería ser, me parece triste, por mucho palurdo que haya -y lo hay- que, renegando de sus inicios, tilde dicha opción -la de aspirar al puesto de eterno amateur- como algo sórdido. Mantengamos viva la llama de la diversión, aunque tengamos grises los pelos de los huevos. ¡Y que le den morcilla a los aguafiestas!