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martes, 28 de octubre de 2025

HOT TO TROT: UN CABALLO EN LA BOLSA

Se ve que, un buen día, uno de los directivos de la "Warner" descubrió en un club de comedia al bueno de Bobcat Goldthwait, extravagante cómico de micro que destacaba por su peculiar forma de berrear. Y le gustó tanto que se lo llevó consigo a ver donde lo podía colocar. Le hizo hasta un contrato.
El cómico tenía cierto talento, por lo que lo metió en la franquicia de “Loca academia de policía” y encajó como un guante. Por ende, se hizo internacionalmente famoso.
Tras aparecer como un secundario destacado en tres entregas de la serie, un par de papelitos en películas menores y un co-protagonista junto a Whoopy Goldberg en “La ratera”, llegó el momento de convertir a Bobcat en una estrella haciéndole protagonizar su propia película. Esta sería “Hot to trot: Un caballo en la bolsa”, la historia de un pobre diablo al que, tras morir su madre, le queda como herencia la mitad de la empresa familiar dedicada a la bolsa... y un caballo. Cual es la sorpresa de nuestro protagonista cuando descubre que este ¡habla! Y no solo eso, sino que le aconseja que evite vender su parte de la empresa a su padrastro, dándole una serie de directrices para el que negocio le vaya de perlas. Dicho y hecho… y así comienza el conflicto.
Una tontería de gran calibre.
 Por supuesto, tal mamarrachería resultó ser un fracaso tan estrepitoso que hundió la carrera de Bobcat Goldthwait en el fango, no levantando cabeza hasta casi dos décadas después que se recicló a cineasta indie.
Y no es para menos porque “Hot to trot: Un caballo en la bolsa” es una de las películas más espantosas que ha dado luz verde cualquier estudio. Es una chorrada sin pies ni cabeza y, lo que es peor, sin gracia ninguna. El guion estuvo dando vueltas por los despachos de la "Warner" ya que, en un principio, y tras el buen hacer de Tim Burton con las películas de Pee-Wee Herman, este iba a ser un producto para que fuera dirigido por aquel y en la línea de lo que venía haciendo. Pero, lógicamente, una vez se lo ofrecieron lo rechazó, y el guion pasó a manos del que acabó siendo su director definitivo, Michael Dinner, que recién había dirigido para "Touchtone Pictures" una resultona comedia policial con Judge Reinhold titulada “Policía por error”.
El directivo fan de Goldthwait pensó en que la película sería ideal para el cómico y le envió el libreto. Bobcat lo ojeó y quedó horrorizado. De hecho, una vez lo leyó, escribió en la portada del mismo: “¿Por qué debería hacer esto?”, y se lo pasó a su manager que, tras leer el mensajito, se lo devolvió con un signo del dólar como respuesta. Así que Bobcat aceptó. Al fin y al cabo se trataba de su primera película como total y absoluto protagonista… o casi, porque en realidad la estrella era un caballo parlanchín, en la línea de la mula Francis, que, incluso, aparecía antes que él en los créditos: Don The Horse, se llamaba.
Al animal lo doblaría el actor Elliott Gould.
La película se rodó y, tras ello, se hicieron unos cuantos pases de prueba. No funcionaba ni a hostias. De hecho, toda la parte del caballo doblada por Gould era especialmente irritante. Así que se reescribieron todos los diálogos de este y se contrató a una estrella en ciernes para que pusiera nueva voz: John Candy. Este, como vio que la cosa era una chufla con poco arreglo, lejos de ceñirse al recitar el nuevo material decidió improvisar sobre la marcha, quedando una cosa un poco más graciosa de lo que había sido hasta el momento. Y ni por esas.
Los pases de visionado en las salas de "Warner" tan solo traían trifulcas entre los directivos, así que se decidió atrasar el estreno hasta que encontraran una fecha idónea. Y estuvieron con la película aparcada un año hasta que en 1988 se decidieron a soltarla, la misma semana que la competencia estrenaba “Cocodrilo Dundee II” y “Rambo III”. Incluso, en un alarde de esperanza, se curraron una campaña promocional en la que, en carteles, marquesinas y demás se incluía un número de teléfono al que, si uno llamaba, podría escuchar la voz del caballo diciendo toda suerte de tonterías. Aún así, el resultado tras el estreno fue un tremendo hostiazo. Se trataba de una película barata, de poco menos de 9 millones de dólares de presupuesto, de los cuales apenas recuperaron 6. En consecuencia, Bobcat Goldthwait no volvería a trabajar para "Warner Brothers". Como si el pobre tuviera la culpa…
Curiosamente, el elenco cuenta con un plantel curioso de secundarios; no solo tenemos a John Candy dando voz al equino, también están Virginia Madsen -algo así como el interés romántico del personaje de Goldthwait- quien siempre admitió que aceptó el papel porque necesitaba el dinero desesperadamente; Dabney Coleman, haciendo de hombre de negocios cabrón -su especialidad- al que, para colmo de males, se le ha caracterizado de una manera un tanto exagerada, y también tenemos a cómicos de la órbita de Bobcat Goldthwaith como puedan ser Tim Kazurinsky (Sweetchuck en “Loca academia de policía”) que aparece en un par de momentos, o Gilbert Godfried que lo hace en otro par.
Precisamente, fue en el podcast de este último, en un programa en el que se reunió con Goldthwaith, que hablaron sobre esta película y salió a relucir que, durante el rodaje, cuando querían filmar los planos del caballo hablando, para que este moviera la boca, alguien le daba en el hocico con un palo. Que majetes estas gentes de Hollywood

miércoles, 2 de julio de 2014

WILLOW CREEK

Ganas tenía yo de ver el debut en el “Found Footage” y, por ende, en el terror de Bobcat Goldthwait. Aunque después de ver la hipócrita “Armados y cabreados” se me borró de la cabeza la sensación de que todo lo que “Zed” toca se convierte en oro. Y no se si me he enfrentado a “Willow Creek” con esperanza o con prejuicios. El caso es que no me ha gustado demasiado la película.
Apoyándose –tanto que por momentos, diría que roza el plagio- en “El proyecto de la bruja de Blair”, Goldthwait nos presenta la historia filmada en  vídeo (sin filtro ninguno, único punto  a favor de la película) de una parejita que se adentra en las profundidades del bosque de Willow Creek, donde se rumorea que  está el Bigfoot, donde años atrás se filmaron aquellas famosas imágenes, supuestamente reales (de hecho todo el pueblo tiene establecimientos que giran en torno a este mitológico personaje como atracción), con la sana intención de, cámara de vídeo y micrófono en ristre, entrevistar a los habitantes del pueblo, quienes aseguran no haber visto nunca un Bigfoot por allí, y comprobar por sus propios medios si existe o no. Una vez acampados, se dan cuenta de que si existe tal bicho. O quizás sea otra cosa más paranormal y aterradora. Que el espectador interprete.
Bobcat Goldthwait es un tío pretencioso que va de innovador por la vida, va de autor del cine de género y aunque empezó bien, a veces no atina. Y “Willow Creek”, es un buen ejemplo de ello. Entonces, la película tiene ese tufo asqueroso de “Yo voy a hacer el mejor “Found Footage” hecho hasta ahora”. Y para ello se apoya en el de mayor prestigio. Con lo que nos cuela un plano fijo de 20 minutos de luz de cámara alumbrando a los protagonistas, cagados de miedo escuchando los ruidos que emite Bigfoot, y viendo como este menea la tienda de campaña. Lo que se traduce en coñazo.
Y no estando mal planificada del todo la película, esta no funciona por dos factores vitales. Bigfoot, tal y como la cultura popular nos lo vende, no da miedo. Brujas, demonios o fantasmas, si, pero Bigfoot, no, ergo, por mucho que gruña, menee la tienda de campaña o tire piedras a los protagonistas, el espectador no entra nunca en situación y no se asusta, ergo, se aburre. Que las escenas de mayor clímax sucedan de día, tampoco ayuda mucho a que pasemos miedo.
Pero independientemente de eso, porque podría estar bien en otros aspectos, el principal problema de la película radica en que para cuando viene lo bueno, en la recta final de la película, estamos ya hasta los cojones de la parejita, pija a más no poder, y de las escenas de transición y bla, bla, bla, a las que hay que saber coger  el punto para que luego el terror funcione. Es, probablemente lo más difícil de conseguir en un “Found Footage”, y en ese sentido, Bobcat Goldthwait, no es Oren Peli, ni ninguno de sus pupilos posteriores a los que él supervisa.
Otro problema que tiene, es que la película no se aclara. Hay dos tipos de películas de “metraje encontrado”: Las que retratan lo que vemos en una serie de cintas que se han encontrado (lo que con la era digital, esto puede ser un lío en lo sucesivo) y las que se amparan en el falso documental. Pues Bobcat nos pone todo el material de una cinta de unos niñatos que están haciendo un documental… pero que entre medias graban todo. Digamos que lo que el espectador ve, es la cinta sin editar. O sea, que en  unos momentos los actores se dirigen al espectador y entrevistan a los habitantes del pueblo, y en otros, vemos lo que les pasa entre medias, que tampoco es muy interesante, y no se puede mezclar ambos códigos del sub-género porque si. Por lo tanto, la película hace aguas por los cuatro costados.
Y es que, entre eso, el aire independiente que tiene la película (que prescinde, por ejemplo, de esos falsos errores propios del “Found Footage”) en pro de algo palomitero para público no palomitero, y que Bobcat es un director limitado si le sacamos de los palos que habitualmente toca –básicamente, la comedia indie-  esto resulta, en resumidas cuentas, un truñito.
El gachó se quería tirar el pisto, y lo que ha conseguido es uno de los “Found Footage” más aburridos, sosos y poco terroríficos que se han rodado. Y es que. moraleja: no es lo mismo un demonio o un espíritu, que un sasquatch.

lunes, 17 de junio de 2013

EL MEJOR PADRE DEL MUNDO

Hacer una sinopsis de “El mejor padre del mundo” sería cargarse el argumento. Es mejor verla sin saber nada de ella, como me pasó a mí. Y es que si la hago, les parto en dos lo del factor sorpresa y el giro argumental que da la película poco antes de la mitad. De hecho, el que les esté contando esto, ya va a crearles unas expectativas, cosa que hará que tampoco la disfruten en su plenitud.
Digamos que trata sobre la relación de un maestro de escuela y escritor frustrado con su hijo, y con una serie de personas que le rodean.
Con cuentagotas están llegando a nuestro país las películas de Bobcat Goldhtwait. Y gracias al mercado del dvd y/o la piratería, pues lo cierto es que en cine ya se estrenan poquitas cosas. Y esta, con Robin Williams a la cabeza, tampoco lo ha hecho.
Recordemos que Goldthwait, tras una discreta carrera como excéntrico actor (es el Zed de “Loca academia de policia” o el  Carl de “La Ratera”, ya saben, el tío raro que habla gritando…), se recicla en director independiente. Y lo hace pariendo comedia negra, fina, pero sin llegar a ser pedante. Con “Los perros dormidos mienten” (porque obviaremos, de momento, su opera prima “Shakes the clown” con pinta de comedia estándar) demostró tener un gusto exquisito en esto de escribir y dirigir comedias, amén de un extraño y negrísimo sentido del humor. Pero también parecía que todo era fruto de la casualidad. Sin embargo, quizás un pelín más políticamente correcto, regresa con este “El mejor padre del mundo” y no solo se prodiga como un gran director independiente, si no que la película es aún mejor que la que le precede, y la que más me ha gustado en los últimos años. No ya como comedia en si, si no como película. Es cojonuda.
Claro que su condición de independiente, de extremo y de negro, podía hacer que, para ciertos meapilas, el cine de Goldthwait sea equiparable a, por ejemplo, el de Todd Solondz. Nada más lejos de la realidad. No es tan gratuito, ni provocador, es mucho más gracioso, más burro a la hora de contarnos según que cosas, y a la vez, más sutil a la hora de mostrárnoslo. Y sobre todo, Bobcat Goldthwait, es mucho mejor director que Solondz.
Ahora, esa capacidad para hacernos creer que estamos viendo una cosa, para de repente meterte la hostia y derivar hacia otros derroteros, me ha recordado bastante a las maneras de Michael Haneke. Pero apliquen esto a la comedia, y el hecho de que, gracias a Dios, Goldthwait se aleja totalmente de todo aquello que apeste a intelectual o pedante. Pero sí, sería el Haneke de la comedia.
En cuanto a Robin Williams, ya muy perdido en su carrera haciendo cosas como “Vaya vacaciones” o “Dos canguros muy maduros”, y ya con una edad en la que no se puede hacer siempre de “Patch Adams”, está soberbio (si, soberbio… jamás pensé que diría eso de Williams) y se le devuelve la dignidad con este papel. Al leerlo aceptó,  reduciendo considerablemente su caché, para esta producción de la pequeñita Darko (por Donnie Darko) Films. Además, Goldthwait tuvo el detalle de convertir a su personaje en un ávido devorador de películas de terror, que luce un bonito póster de “La noche de los muertos vivientes”, versión Italiana, en las paredes de su salón.
En cuanto a Bobcat Goldthwait, decir que después de esta, se ha granjeado ya el prestigio con “God Bless America”, que caerá por aquí. Por otro lado, se estrenó en Abril, dentro del marco del  "Boston Independent Film Festival", lo que sería su primera incursión en el cine de terror con “Willow Creek”, película sobre bigfoot, que por lo que se ve, es acojonante, no solo como película, si no a nivel de terror. Vísto lo visto, me lo creo, y confío plenamente en él a la hora de afrontar este género. Veremos si no me equivoco.
 En cuanto a este “El mejor padre del mundo”, obra maestra.

sábado, 23 de noviembre de 2013

ARMADOS Y CABREADOS

Del director y actor Bobcat Goldthwait habitualmente suelen decirse cosas muy buenas, incluido este blog, donde el compañero Victor casi siempre comenta sus películas de modo bastante favorable. Sin embargo, mucho me temo que yo no entro en ese grupo. No es que mi opinión sobre el trabajo del cineasta sea mala, únicamente digamos que no es tan entusiasta. Vamos, que me parece bastante sobrevalorado. Vi no hace mucho "El mejor padre del mundo" y me pareció correcta y llevadera, pero tampoco tan cabrona o amarga como se decía por ahí. De hecho, la encontré bastante moralista, especialmente gracias a su forzado final feliz.
Bien, hace unas noches me enfrenté al que, probablemente, sea el film más conocido y representativo de Goldthwait, "God bless America", recientemente editado en dvd en España con el discutible titulo de "Armados y cabreados". Había oído decir maravillas de esta comedia negra, de su mala hostia, de su provocación, de su espíritu crítico y bla, bla. Por experiencia sabía que no tenía que hacer demasiado caso a tanta pamplina porque ello únicamente acaba conduciéndote a la decepción. Ni aún así puedo decir que me haya gustado demasiado. En realidad, habría evitado reseñarla de no ser por un aspecto altamente curioso.
La historia va de un cincuentón amargado y perdedor que está harto de la sociedad que le rodea. Intenta ser amable con los demás, pero los demás no lo son con él. Encima, en un mismo día le echan del curro por una chorrada y le anuncian que sufre de un tumor cerebral incurable. Así, lógicamente cansado y harto de ver tele-basura (primera duda: Si tanto la odia, ¿por qué la mira a todas horas?), pilla una pistola y sale a cargarse a una detestable pija mediática (segunda duda: ¿por qué es
esa siempre la salida a elegir en las películas?, ¿por qué no una actividad creativa o productiva, en lugar de la destructiva?, fácil, porque esta última atrae culos a las butacas y los sillones, da dinero, las otras, no). En el trayecto conoce a una especie de "adolescente rebelde" que se une a él y le convence para repetir la hazaña con otros personajes odiosos, como los que llaman por móvil en el cine (tercera duda: ¿jóvenes guapitos, rudiosos y palomiteros viendo un documental?, ¿y por qué un documental y no una peli de entretenimiento puro?, ¿cayendo en tópicos intelectualmente elitistas?) y, sobre todo, políticos y gente de la extrema derecha, racistas, homófobos y etc. Este último dato ha sido una de las mayores decepciones de "Armados y cabreados" porque, mientras puedo compartir mi desprecio por gente de ese calibre, el que sean las víctimas mayoritarias en el film hace que este pierda su sentido provocador, es decir, resulta más políticamente correcto y aceptable matar nazis que a gente inocente que únicamente te molesta por ruidosa o desconsiderada. Centrarse en estos habría resultado más valiente, más transgresor y, sí, menos trillado. Del modo que lo deja Bobcat Goldthwait, se queda en la pataleta de un liberal que, a la larga, no deja de presentarnos a otros "liberales" que actúan igual de chungamente que la gente "mala" a la que quieren castigar.
Pero a pesar de la parrafada expuesta, no es por ahí donde la cosa realmente me chirría. Eso son los típicos rollos ideológicos que puedes compartir o no, la senda fácil por la que tira su director y espera otorgue a su film la etiqueta de polémico para luego defenderlo alegando que invita al debate y bla, bla. No, lo que me molesta de "God bless America" es otra cosa.
Bien, la película viene a decirnos que la sociedad norteamericana (y, ya puestos, la mundial) se ha vuelto lela, simplista, chabacana y superficial. La gente hoy día disfruta viendo programas de mierda en los que todos gritan y se pelean sin descanso, en los que se humilla a los concursantes, sean o no medio retrasados, debates en los que se dicen barbaridades, anuncios horribles que engañan y presentan un mundo que no existe, vídeos en youtube absurdos y subnormaloides de individuos hostiándose o matándose, animales follando y otras gilipolleces. Tiene toda la razón. Me parece bien que decida darles un palo, pero en lo que falla es en que dicho palo está fabricado a base de las mismas esencias de aquello que tanto desprecia. Es decir, solo en una sociedad como la que Goldthwait critica tanto podría considerarse transgresora, valiente y polémica una película como la suya.
"Armados y cabreados" es hipócrita en casi todos sus aspectos y cualquiera que no tenga el cerebro reblandecido por la basura mediática que nos meten por la boca diariamente se percatrá de ello. No es todo lo nihilista que exigía su trama, y acaba padeciendo los mismos males que la gran mayoría del cine moderno, su dependencia de la taquilla, por pequeña que sea. Su miedo a asustar de verdad. Así, en el fondo, no deja de ser complaciente con un enorme sector de la posible audiencia a base de discursos moralistas, violencia tamizada, humor negro inofensivo y una tendencia general a lo políticamente correcto. A su director se le ve el plumero cuando la primera escena de todas muestra la sangrienta muerte de un bebé -eso sí, off camera-  con el fin de impactarnos y llamarnos la atención, haciéndonos creer que a partir de ahí, todo en adelante es posible para que luego, evidentemente, no vuelva a atraverse con tanto. Bobcat Goldthwait nos miente desde buen principio, algo que va en contra de la mentalidad del protagonista de su propia película/discurso, que en un momento dado se siente traicionado por su acompañante adolescente a la que acusa de "mentirosa, como todos los demás".... mentirosa como la misma "Armados y cabreados". Así pues, ¿qué función y sentido tiene una película mentirosa que arremete contra una sociedad mentirosa?. Si vas a hacerlo, hazlo hasta sus últimas consecuencias, pero no te quedes a medias.
Dicho todo esto, lo que nos queda es una comedieta videoclubera de ver y olvidar al instante o, en todo caso, una oportunidad perdida como tantas hay en el cine que se fabrica hoy día.

jueves, 15 de enero de 2009

LOS PERROS DORMIDOS MIENTEN

Una chavala muy guapa con un novio maravilloso dispuesto a casarse con ella, piensa que, para asegurarse una relación perfecta, debe evitar tener secretos con su pareja. Un día, sincerándose ambos y contándose sus movidas mas íntimas, él confiesa que, de adolescente, jugó a la galleta con un amigo y perdió (es decir, se comió una galleta en la que previamente habían eyaculado los jóvenes). Así que ella, en un alarde de sinceridad, le cuenta su gran secreto: Cuando estuvo en la universidad, le hizo una felación a su perro, un enorme dogo. Una felación completa, o sea, que hasta se tragó el semen del can.
Una comedia romántica y muy, muy “indie”, muy simpática, con unos personajes cojonudos y un guión maravilloso.
Conociendo semejante premisa, es fácil que a uno le entren ganas de verla. Aunque no fuese una película que, en un principio, a mí me apeteciera. ¿Qué es lo que me motivó? Pues su director, Bobcat Goldthwait. Así, a priori, este nombre quizás no os suene de nada, pero si digo que es "Zed", el macarra que hablaba raro y gritaba de "Loca academia de policía", y que, a su carrera de actor cómico, hay que sumarle una como director, pues la cosa gana interés. La mayoría de trabajos que ha hecho son televisivos, aunque también dispone de alguna cosa, como esta, que fue la sensación de "Sundance" en 2006. Choca un poco que un actor secundario de películas mainstream se lance a la dirección de películas independientes, pero es que además tiene mogollón de talento. Una de las cosas que me ha entusiasmado de esta película es el guión, 
también de Goldthwait, plagado de chistes enfermizos pero con la habilidad de adaptarlos a todos los públicos. El resultado es tremendamente divertido.
Ya tenía simpatía por este hombre, con sus alocados papeles, pero ahora me es más simpático aún y chafardeando por ahí, he descubierto que su ultimo trabajo es un corto titulado "Goldthwait Home Movies" en el que ha montado las escenas mas divertidas de sus videos caseros. Ya voy loco por verlo.
Como dije antes, los personajes son cojonudos y los actores, semi desconocidos, la verdad que lo hacen muy bien. A destacar la protagonista, Melinda Page Hamilton, que me ha gustado mucho, tanto como actriz, como físicamente (¡que guapa!). El que hace de hermano de esta, Jack Plotnick, un drogadicto esquizofrénico y sobretodo, el que hace de autoritario padre de la chica, Geofrey Pierson.
Una agradable sorpresa.

lunes, 1 de julio de 2013

SHAKES THE CLOWN

Tras verme un par de películas de Bobcat Goldthwait y comprobar que lo de su talento no es una casualidad, decido bajarme las que me quedan y empezar por el principio. Así pues, arranco con su ópera prima como director, sacando como conclusión que el bueno de Zed es un horripilante actor, como cómico hace gracia porque basa su humor en la exageración y el histrionismo, pero más allá de eso, su humor físico no vale demasiado. De hecho, él debió pensar más o menos lo mismo, ya que si en esta primera película es el protagonista, no volvería a asomar por ninguna otra suya en lo sucesivo. Al intentar dotar a su rol una serenidad de la que antes no hacía gala, no solo le cuesta, si no que su presencia chirría un poco, siendo él consciente de todo esto.
Sin embargo, como guionista y director, que quieren que les diga, me parece que este señor ha nacido para ello.
“Shakes the clown”, no es tan brillante como “El mejor padredel mundo”, ni tan descabellada como “Los perros dormidos mienten”,  de hecho, se le ve un poco verde a Bobcat en cuanto al desarrollo del argumento, no controla el tempo y la película se hace un pelín larga, comenzando la trama en la recta final.
No obstante, la mala leche de lo que cuenta, el humor negro que le está valiendo el prestigio a este hombre y  una manera de componer planos que, inspirado en otros muchos cineastas de los llamados “serios”, ya son una seña de la casa.
Un individuo, Shakes,  alcohólico y un tanto asqueroso, trabaja como payaso de fiestas de cumpleaños a las órdenes de una empresa que se dedica a enviarlos allá dónde estos sean requeridos. Los rivales de los payasos de cumpleaños son los payasos de rodeo y los mimos.
Uno de sus compañeros va a ascender, sustituyendo  a un payaso que lleva la tira de años haciendo televisión, por lo que siembra las envidias de sus compis. Siendo, además, un poco mal nacido, resulta que asesina al jefe de todos ellos. Aprovechando que Shakes está borracho e inconsciente, le juega una encerrona para que todos crean que el asesino es él. Tendrá que ingeniárselas –y aliarse con los mimos- para salir de ese entuerto.
Un retrato feroz (por no decir directamente de desprecio) de esos desgraciados que son los payasos ambulantes. Da a entender que, efectivamente, tienen un trabajo de mierda, pero es que ninguno de ellos se merece mucho más, porque son también una mierda.
En el reparto un jovencito Adam Sandler que todavía no había despuntado, y un consagrado Robin Williams en la cresta de la ola, que hace un papelito, intuyo, por amistad.
Sin llegar a ser redonda, es una película en la linea de las de Goldthwait, que está muy bien.

viernes, 31 de octubre de 2008

LOCA ACADEMIA DE POLICÍA 2 : SU PRIMERA MISIÓN

Dentro de la franquicia, y en un contexto siempre positivo, hay pelis que son más divertidas y otras que lo son menos. Esta segunda es bastante mas floja si la comparamos con la primera, pero hay que tener en cuenta que esta es una saga que ha ido en declive año tras año.
Una vez estrenada la primera, el productor Paul Marlansky ya tenia claro cuales eran los personajes favoritos del público, así que eliminó al resto, aunque mas tarde recuperaría alguno.
En el distrito ha surgido una banda de delincuentes que la policía no puede dominar, así que el capitán Lassard pide ayuda a su hermano el Comandante para poner fin a esta oleada de crímenes. Le manda a los policías que, más o menos, ya se mantendrán a lo largo de la saga.
Pero en la comisaría siempre tiene que haber lameculos, y ahí es donde aparecen el Teniente Mauser (Art Metrano) y el sargento Proctor (Lance Kinsey) a los que se les ha prometido que si el Capitán Lassard falla en su intento, harán capitán 
a Mauser, así que este pondrá todo su empeño en que los protagonistas la pifien.
Por otro lado tenemos la incorporación de uno de los personajes mas entrañables de la franquicia, Zed, interpretado por Bobcat Goldthwait, un famoso personaje televisivo conocido por hablar siempre gritando y popular también por doblar toda suerte de dibujos animados. Zed es el líder de la banda criminal, que entre grito y grito, destrozo y destrozo, aun le queda tiempo para ver películas de Shirley Temple.
"Loca academia de policía 2" es bastante mas sosa que su antecesora, pero también gana con los gags, que esta vez son mas brutos y cómicos aun si cabe.
Una vez mas, la función se la llevan los personajes negativos (Mauser y Proctor) que protagonizan los momentos más divertidos y esto aplíquenlo también al resto de las secuelas.
El cambio de guionistas y de director se nota. Jerry Paris, de extensa filmografía televisiva es quien lleva las riendas de esta película que, por supuesto, fue un éxito de taquilla.

sábado, 25 de septiembre de 2021

FREAKED, LA DISPARATADA PARADA DE LOS MONSTRUOS

Para bien o para mal, una de mis lecturas de importación recurrentes en los noventa era "Film Threat Video Guide", hermana mucho más focalizada en lo alternativo y marginal -y, por tanto, mejor- de "Film Threat". Fue en sus páginas donde supe sobre un cortometraje del que se hablaba mucho y muy bien, "Squeal of Death", que si destacaba era por su tono de dibujo animado de carne y hueso, a base de dinamismo alocado y absurdismo estridente. Sus responsables eran Alex Winter y Tom Stern. A Winter lo tenía visto como actor, interpretó a uno de los punkis malos en la estupenda "El justiciero de la noche" y a uno de los vampiros malos en la sobrevalorada "Jóvenes Ocultos". Luego se convirtió en el super-colega de Keanu Reeves para la saga de "Bill y Ted". De Stern no sabía nada de nada. Juntos lograron dar el salto a la MTV con un escueto programa de sketchs llamado "The idiot box" donde de nuevo tiraban de las formas de su afamado corto, incluyendo animación en stop-motion y humor un pelo transgresor, antes de que "South Park" lo convirtiera en algo normal y corriente. Los resultados de aquella nueva aventura afirmaron, de una vez por todas, que Winter y Stern estaban listos para su primer largometraje con cara y ojos, "Freaked", subtitulada en España sutilmente como "La disparatada parada de los monstruos".
Un actor de cine y televisión tan famoso como vanidoso y arrogante, acepta a cambio de mucho dinero promocionar un producto químico que sabe es terriblemente dañino. Puesto que tanto en Europa como en Norteamérica está prohibido, lo mandan a Sudamérica (a la ciudad de ¡¡Santa Flan!!). Una vez allí, él, su estúpido socio y una chica de tirón anti-sistema, terminarán en la terrible parada de los monstruos del profesor Elijah C. Skuggs, que les convertirá en bichos deformes (gracias a la mentada y dañina sustancia) y entrarán a formar parte del consabido espectáculo con otras criaturas igual de mutadas. Obviamente, juntas terminarán revotándose a su carcelero.
Después de lo dicho sobre "Squeal of death" y "The idiot box", resulta bastante sencillo suponer qué clase de humor gasta "Freaked": uno extremadamente delirante, con notables connotaciones "cartoonescas" y muy muy absurdo. Podría parecerse un poco al "spoof", pero termina siendo distinto, primero porque no hay citas meta-cinematográficas y segundo porque, además de situaciones surrealistas, tenemos personajes también muy extremos. Muy locos, cosa que no solía darse en el "spoof" primigenio (donde la gracia consistía en situar personajes serios y creíbles en escenarios imposibles, el contraste hacía el resto). Así pues, la abundancia de gags genuinamente graciosos, sea por brillantes, sea por gilipollas-pero-divertidos, es infinita. Y la risa, en mayor o menor grado, está asegurada. Además que, al ser un film tan libre (y tan punk rock, como he leído por ahí), no resulta todo lo previsible que podría. Sí que en algunos aspectos tira de fórmulas (tal vez el clímax final sea lo que más peca en ese sentido), pero siempre hay alguna salida / sorpresita inesperada que te descoloca y hace del visionado algo mucho más estimulante. Sin duda, mi personaje favorito es el de Stuey, el super-fan del protagonista, que se guarda alguna de las ocurrencias más coñeras.
Mentar también el tremendo despliegue de efectos especiales, sobre todo de maquillaje y stop-motion, elaborados por nombres del calibre de Tony Gardner, Screaming Mad George, Steve Johnson y David Allen. No podemos pasar por alto que el diseño de algunas de las criaturas, especialmente las dos del final, beben mucho de los míticos dibujos de Basil Wolverton. "Acusación" que, viniendo de Winter y Stern, es del todo razonable y hasta lógica.
En el reparto localizamos rostros familiares como los de William Sadler, Randy Quaid, un sorprendente Mr.T haciendo de mujer barbuda, Brooke Shields huyendo de su imagen angelical, Keanu Reeves como "chico perro" -¡gracias Romerito!- (un papel NO acreditado por el que cobró nada menos que un millón de dólares!!!!), Morgan Fairchild, Derek McGrath y Bobcat Goldthwait poniendo sobre todo voz a uno de los monstruos. Curiosamente este y McGrath habían coincidido en la cuarta entrega de "Loca academia de policía".
"Freaked" se estrenó y fue un batacazo tremendo en taquilla, cosa bastante comprensiva. Era demasiado extravagante para funcionar entre el público masivo. La carrera de Alex Winter y Tom Stern se vio truncada. Ambos siguieron currando, pero sin alcanzar el triunfo esperado. Concretamente, la siguiente obra de Winter como director fue "Fever", más modesta y totalmente alejada del tono alocado y "cartoonesco" de la reseñada, apostando por el thriller a lo Hitchcock. Aún así, creo que sería interesante echarle un ojo. Luego vino "Smosh, the movie", sobre la que escribió Víctor en su día.
Resumiendo, "Freaked, la disparatada parada de los monstruos" no es un plato para todos los gustos. Solo aquellos que vibren con el humor más absurdista, extremo y demencial (como aquí el menda) disfrutarán del espectáculo. Recomendable.

viernes, 31 de octubre de 2008

LOCA ACADEMIA DE POLICÍA 3: DE VUELTA A LA ESCUELA

La tercera entrega de la saga es muy rara, y parece que se pasan el hilo argumental de las dos anteriores por el forro de los cojones. En esta, de golpe y porrazo, absolutamente todos han ascendido, los otrora cadetes son ahora sargentos instructores, y sin saber por qué, el Teniente Mauser es comandante a cargo de una academia de policía, a la que, hasta ahora, no pertenecía y rival directo del comandante Lassard... como si hubiera pasado algo entre medias que no sabemos. Muy raro.
La academia recoge una nueva promoción, justo en el momento en el que la alcaldesa decide cerrar una de las dos. Un comité evaluador decidirá cual se mantendrá a flote. En esta nueva promoción se incorporan dos nuevos cadetes que ya aparecían en la segunda parte, pero aun no eran policias: Zed (Bobcat Goldthwait) el líder de la banda criminal aquí ingresa en el cuerpo (¿no se supone que debería estar en la cárcel?, ¿que con esos antecedentes, sería imposible ingresar? Es precisamente este sentido de la anarquía, la que hace que esta saga sea tan particular y maravillosa), al igual que Sweetchuck (Tim Kazurinsky) el propietario de la tienda de lámparas, que nuestros polis destrozan en el segundo film. Dos de los personajes a posteriori más queridos por el publico. También se recupera la presencia de la (ahora) Teniente Callahan.
La película es bastante superior a su predecesora, está a la altura de la primera, eso si, ya tan alocada como recordamos, plagada de gags, esta vez bastante efectivos (el Comandante Lassard matando una mosca en la cara de una señora... ¡mítico!) y con una estructura que ya no cambiaría en el resto de la saga, a pesar de ese giro argumentalmque, al menos yo, no logro comprender, aunque a fin y al cabo, ¿qué mas da? La cosa sigue funcionando a la perfección.
Jerry Paris se encargaría de la dirección 
por segunda y ultima vez, pues poco después del rodaje fallecería dejándonos dos pelis de la franquicia y una tonelada de series y telefilmes.

sábado, 1 de febrero de 2025

GROTESQUE

Casi todo lo que supe por primera vez, tanto de "Grotesque" como su director, Joe Tornatore, fue gracias a la prensa especializada francesa y, más particularmente, "Mad Movies", mi genuina biblia, fuente de conocimientos. En la sección de novedades y/o rodajes en marcha, por alguna extraña razón siempre más centrada en subproductos y morralla casi marginal, aparecía el cartel de la reseñada. O uno de ellos, concretamente aquel con una ilustración muy decente propia de todo un Bernie Wrightson -no me consta que sea suya, pero lo parece-, cosa que, ya de por sí, me llamó la atención. No mucho después, y todavía dentro de esos mismos parámetros, supe de la siguiente obra de Tornatore, "Crystal eye: el ojo de cristal", un "exploit" algo tardío -1991- de "Indiana Jones". Entonces lo tuve claro, tocaba seguirle la pista.
Y aquí viene lo gracioso. Por la misma época fue noticia -pero este en prensa más convencional- Giuseppe Tornatore, director de films tan respetados y premiados como "El profesor" y, sobre todo, "Cinema Paradiso". En mi joven, ingenua y aún no muy ilustrada mente, y dado que Joe es la versión inglesa de Giuseppe, por un momento pensé que eran el mismo cineasta y, como Héctor Olivera, intercalaba productos de prestigio con morralla ultra-comercial. Evidentemente me equivocaba. Pero ya me dirán si no es hilarante casualidad el parecido formal de ambos nombres, operando exactamente durante el mismo período.
Pues entonces, ¿¿quién es Joe Tornatore?? Bien, se trata de un actor reciclado a director. Comenzó como "gorila extra" en "El planeta de los simios", siguiendo con papeles ínfimos en mucha serie y clásicos setenteros de la explotación como "Cleopatra Jones" o "América Violenta". Ascendió unos peldaños al interpretar a un sicario en "El Golpe" y otro matón en "McQ". Viendo que la cosa no terminaba de despegar y, supongo algo insatisfecho (merece la pena resaltar que volvió a enfundarse en la piel de gorila anónimo para la serie televisiva basada en "El planeta de los simios"), decidió dar el salto a la dirección.
Fue en 1976 con una de acción, "Zebras" (de la que él mismo rodaría una secuela / remake en 1987,"Código Zebra"). Acarició las mieles de un cine medianamente serio con "El Vengador", thriller según novela de Mario "El Padrino" Puzo protagonizado por dos ya mohosos Rex Harrison y Rod Taylor, que Tornatore co-dirigió con otro que tal bailaba, el amigo Matt Cimber (aunque la cosa pinta más a sustitución desesperada, especialmente considerando los tres años de separación entre su confección y estreno) y, al final, se rindió a la evidencia: vayamos a lo fácil, hagamos una de terror, esta "Grotesque".
Como decía arriba, supe de ella gracias a los gabachos y, al contrario de lo que ocurría con algunos de los productos de naturaleza atípica anunciados en sus páginas, sí llegó a nuestros estantes videoclubistas, cortesía de "MidWest" / "Record Visión", cuyas inmensas tragaderas impulsaban a que distribuyeran de todo, sin importar categoría. La vi, no me gustó y la olvidé. Hasta que, como siempre, intervino la maldita nostalgia y decidí darle una nueva oportunidad.
Unos punkis malotes acuden a una casa en pleno monte porque han oído que oculta un secreto. Convencidos de que se trata de dinero, machacan a la familia que en ella se hospeda esperando que suelten prenda. Esta viene compuesta por un padre que se dedica a fabricar efectos especiales para películas de terror, su esposa, su hija y la amiga. Los punkis irán arrasando con todos hasta que, ¡oh sorpresa!, el cacareado secreto aparece en forma de un tipo deforme (valga el chiste) y muy cabreado.
Hasta aquí la primera parte de una película compuesta de, errrr, tres cachos y dos giros. Esta está más o menos decente, un "home invasion" en toda regla con los villanos pandilleros del cine de los ochenta, unos punks tan exageradamente malvados, amorales, retorcidos y ridículos como cabría esperar... y debe ser. Vale. Normalmente el anunciado primer giro argumental me lo tomaría positivamente, un modo eficaz de rescatarme del sopor... pero en "Grotesque" el efecto obtenido es de cortada de rollo total. En plan "No me jodas, después de toda la paciencia invertida, toca comenzar de nuevo". Entran en escena la policía, que detiene a los punkis supervivientes, y otro miembro más de la familia agredida clamando justa venganza. Este segmento se marca un desenlace más propio de "The Twilight Zone". Y cuando parecía todo dicho, el film da un último giro. Pero no comentaré nada al respecto porque, en fin, es verlo para creerlo. Pueden tomárselo como una genialidad o un insulto a sus inteligencias (en caso de tenerlas).
¿Resultado? Pues un caos. Uno algo aburrido, sí, aunque tampoco como para rasgarse las vestiduras. Curioso en su esencia pero a kilómetros de ser imprescindible... y hablo de una distancia como la que separa nuestro planeta de "Alfa Centauri". E, incluso así, me quedo corto.
Por una cuestión ya de moral, es obligado que nos detengamos en el asunto de los efectos especiales a los que se dedica el supuesto padre de la supuesta familia. No hace falta decir que ello reserva algunas sorpresas graciosas como, por ejemplo, que al hombre le mole rodar cortos caseros en los que, maquillado de monstruo, ataca a su esposa. Bien, según lo presenciado y dialogado, dichos cortos se suponen grabados en vídeo, pero es evidente que han sido confeccionados con los mismos 35 mm que el resto de "Grotesque", además de su aspecto profesional y que nunca rebelen quien ejerció de cámara para la ocasión. Aunque todavía queda una sorpresa más. Los punkis acuden al taller del hombre y una de las chavalas, en pleno acto sexual, agarra una máscara y se la enfunda. Esta resulta ser la calavera de "Halloween 3", hoy tan célebre. Inevitablemente uno se pregunta aquello de ¿es que acaso el tipo que la diseñó para el clásico de Tommy Lee Wallace se encarga de los efectos especiales en "Grotesque"? pues no, pero sí. El interfecto responde al nombre de John Naulin. Siendo todavía novato curró en "Halloween 3" responsabilizándose del atrezo, incluidas las cacareadas máscaras. Vamos, que se agenció algunas y, supongo, ya adulto y metido de lleno en el film de Joe Tornatore, ante la necesidad las rescató del armario... sin ningún afán homenajeador ni tributante -recuerden, estamos en 1988, y entonces esas cosas no pasaban... gracias a dios- era una simple y lógica cuestión de reciclaje económico.
Mientras que, como director, Tornatore firmó a continuación la mentada "Crystal eye: el ojo de cristal", "Demon Keeper" para Roger Corman (intenté verla, pero su aspecto telefílmico me pudo) o una de vampiros en 2009 titulada "Immortally Yours", para retirarse cuatro años después tras un cortometraje, nunca abandonó del todo su faceta como actor. Siempre paralelamente a la de filmmaker y dentro de parámetros televisivos o con roles muy segundones en algunos títulos llamativos como "F.I.S.T. Símbolo de fuerza" junto a Stallone. Según los datos consultados -esperemos que correctos-, amplió dicha dedicación a la de especialista, ejerciendo como tal en "Cuando llega la noche" de Landis y "Golpe en la pequeña China" de Carpenter. Fascinante trayectoria la suya. Me recuerda un poco a la de otro todoterreno, John "Bud" Cardos.
Pero para marcianadas, el guionista de "Grotesque", un tal Mikel Angel. Considerando que se encargó de escribir los libretos de varias películas de Tornatore, asumí que era este mismo oculto tras seudónimo, porque pinta de serlo, tiene. Y lo es, aunque no del director, al parecer el caballero en realidad se llamaba George Theakos y comenzó a teclear en 1971, tarea desarrollada para ilustres como el ya mentado Matt Cimber (de ahí la conexión con Tornatore) y Gary Graver (concretamente en "Evil Spirits", indirectamente conectada con el Kevin Bacon del cine "exploitation", Fred Olen Ray, donde Mike Angel también ejerce de actor). Además, en una ocasión se atrevió a dirigir. El resultado, "The Love Butcher", fue tan terrible que quedó en sus latas, sin distribuir. Siete añazos después una de sus protagonistas, Robin Sherwood, logró cierto renombre por su papel en "Yo soy la justicia". Así las cosas, un productor rescató del film de Mikel Angel, encargó al Don Jones de "The Forest" rodar nuevas escenas para darle algo más de prestancia y, esta vez sí, se estrenó (sin hacer mucho ruido, asumo).
¿Agotados ya? Pues aún no hemos hablado del reparto. Por supuesto "Grotesque" se erige como vehículo para la ya entonces perdidísima Linda Blair, también productora ejecutiva. Aquí la muchacha demuestra con creces ser una actriz bastante mediocre. Su catálogo de cucamonas es del todo hilarante. La acompaña otra churri muy de su época, la guapísima Donna Wilkes, alias "la "Angel" original". También andan por ahí Tab Hunter, más conocido por su protagonismo en el "Polyester" del vendido / ladrón de John Waters. Otro "clásico desviado", Guy Stockwell, quien interpretaría al temible dueño del circo en "Santa Sangre". O Charles Dierkop, nombre poco conocido, rostro incomparable, que ha aparecido en un montonazo de títulos, algunos de Joe Tornatore. Justo, con él coincidió en "El Golpe".
Mención aparte merecen los ultra-estereotipados y ya creciditos punkis. Vienen comandados por Brad Wilson, cuya interpretación "over the top" (curiosamente rebajada tras el primer giro) nos recuerda al "Zed" / Bobcat Goldthwait de las "Locas academias de policía", pero en versión "seria". Le secundan Nels Van Patten, de la longeva casta de los Van Patten (de ahí que asome por "Jóvenes Guerreros" junto a su hermano James), dando vida a un agotador villano de agotadora risa burlona. Y no podía faltar el bueno de Robert "Maniac Cop" Z´Dar, al que despachan con demasiada facilidad. Aunque para presencias inevitables, la del inmortal George "Buck" Flower ejerciendo de coordinador de producción o alguna monserga parecida. Este caballero necesita un libro biográfico -o un documental- pero ya.
A la hora de ilustrar la reseña, me he decantado por el llamativo cartel "estilo Wrightson" que tanto me impactó de chaval. No obstante, disponiendo como dispongo de la caratula del VHS -algo maltrecha-, pues me ha sido imposible evitar colársela completa justo a continuación.