Por extraño que suene, "Society" es una película incluso con cierta reputación entre el "fandom". Claro que cuando hablo de "fandom", me refiero a la generación crecida y educada durante el apestoso boom de los apestosos 90´s. De ahí que cuando mantengo charlas amigables con especímenes de esa clase, en cuanto a nuestros títulos favoritos del género por el que compartimos amor e interés, "Society" es siempre uno de los que más chirrían (y no me sean quisquillosos, que fue parida en 1989). Ellos le ven algo especial, yo no. El caso es que hace unas noches decidí darle una nueva oportunidad, tras años de tenerla metida en el más lúgubre calabozo de mi pequeño y bulboso cerebro. Pasar por semejante experiencia ha inspirado el siguiente aporreamiento teclil.
A pesar de su condición de triunfador y su atractivo físico, Billy es infeliz, se siente a disgusto con su familia, a la que ve hacer cosas tan raras como practicar aparente incesto o deformar sus cuerpos cual plastilina. Pero, ¿es él que pasa una crisis existencial o hay algo de verdad en ello?. Con la ayuda de algún que otro amigo se decidirá a desentrañar el misterio, aunque le conlleve un susto de los gordos... y no cabe ninguna duda de que se lo llevará, uno de bien pringoso.
Bien, partamos de la base que mientras considero a Brian Yuzna un buen productor (como demostró en sus primeras colaboraciones con Stuart Gordon), como director me parece un patata. Las únicas pelis suyas que tolero son "El dentista" (donde, no porque si, volvía a colaborar con Gordon) y su capítulo en la antología "Necronomicón". ¿El resto?, alimento pa las focas. Especialmente esas horrendas secuelas - 2 y 3- de "Re-Animator" y toda su trayectoria por las Españas junto a aquella casa de putas y drogas que fue la "Fantastic Fucktory". Y "Society" no me hará cambiar de opinión, amigos y amigas.
Está claro que pa debutar en la dirección el muchacho quería epatar, sorprender con algo diferente, algo que guardara ciertos vínculos con el espíritu gamberril y provocador de sus primeras colaboraciones con su amigo el gordo(n), de ahí que en lugar de parir una de terror al uso, o algo fácilmente etiquetable, apostó por un film aparentemente distinto, raro, un perro verde, una cosa que arranca como thriller, como fábula de suspense, y termina de modo grotesco y chocante. Podemos llamarla comedia, podemos llamarla horror, podemos llamarla de muchas maneras pero de ninguna en concreto. Ese es el espíritu de las obras que rompen, que no se acomodan, que destruyen conceptos. Yuzna contaba con los ingredientes necesarios, pero fue incapaz de mezclaros y cocinarlos debidamente. Más allá de sus cuatro aspectos delirantes, el 80% de "Society" se desarrolla como un puto telefilm, plano, insípido, sin alma, tanto estética como narrativamente. Y si la supuesta transgresión reside en echar mano de la cansina cantinela de “los-ricos-son-malos-los-pobres-son-güenos”, pues apaga y vámonos. ¿Por qué siempre se raja tanto de la gente adinerada cuando, al final, todos soñamos con estar en su privilegiada posición?. Ridículo.
Otro problema que tiene "Society" está en su estructura. Es decir, nos tragamos hasta 75 minutos de exposición, para que al llegar al final, ¡PAF!, nos llevemos la sorpresa, el despliegue de grotesquerías y efectos especiales (tampoco demasiado logrados). Claro, eso, en formato corto, o como parte de una serie de historias fantásticas o un largometraje compuesto de distintos capítulos (o un chiste), pues estaría bien, pero en un largometraje, la cosa se hace pesada y te deja con la sensación de "¿Tanto rollo pa esto?".
En cuanto al personal implicado que compartió creación y esnifamientos con Yuzna, no hay mucho donde rascar. Por encima de todos destaca Screaming Mad George, hombre de trucajes con pasado punko (su curiosa banda se llamaba "The Mad") que durante los 90 se erigió como el especialista en cosas raras y grotescas. Incluso solía destacársele en ese sentido allá ande metía la zarpa, caso de este "Society", donde sus efectos son pomposamente calificados de "surrealists". Y es que de eso iba el amigo George, de surrealista o, lo que es lo mismo, de -mal- imitador de Dalí. Esa supuesta capacidad le hizo destacar y -como no podía ser de otra manera- le convirtió en un genio con fecha de caducidad. Naturalmente, a poco que dejamos atrás el deprimente terror noventero, Screaming Mad George desapareció del mapa. Vamos, no fue más que una mini-moda pasajera... aunque antes tuvo tiempo incluso de co-dirigir esta cosa. Actualmente rula por facebook y se auto-denomina "animator". A nivel Imdbero no consta que haya hecho nada desde el 2005 pero, ¿quién sabe?, igual se apartó de la industria y hoy se limita a gozar de sus capacidades sin presiones laborales. O no. ¡Yo que sé!... tampoco es que me importe mucho, la verdad.
En cuanto al reparto, tenemos a Heidi Kozak, de la que ya hemos hablado con anterioridad por su participación en films como el séptimo "Viernes 13" y el segundo "Slumber Party Massacre". Y merece la pena destacar el rol que se marca Pamela Matheson como "madre rara sobremaquillada adicta a comer pelo ajeno" cual ejemplo de otro de esos elementos locos y delirantes que Yuzna metió en su película para hacerla automáticamente de culto pero que, como decía -y no me cansaré de hacerlo- no sirvió pa nada, quedándose básicamente en un gag tonto.
Me he devaneado mucho los sesos buscando la palabra adecuada para definir a "Society" y la única que me viene es la de ABURRIDA. ¿Hay algo peor?.
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sábado, 6 de septiembre de 2014
lunes, 16 de enero de 2012
WISHMASTER
Si algo bueno tiene "Wishmaster" es que parece... no, parece no, ES una peli hecha por fans del género directa para fans del género. O por lo menos, por gente que lo respeta y sabe perfectamente cómo alimentar a su fiel seguidor. Y yo eso, amiguitos, lo agradezco.A causa de una serie de variados infortunios, un enorme ópalo de fuego cae en manos de una moza. Resulta que dentro del pedrusco vive atrapado un Djinn o, lo que es lo mismo, un genio cuyo único fin es salir y dominar el planeta. Nuestra prota deberá hacerle frente y pararle los pieses.
Uno de los aciertos de "Wishmaster" (desconozco si realmente original, pero al menos yo entonces aún no lo había visto) es la idea del genio concededor de deseos como ente malvada y que otorga lo que le piden de modo siempre muy mal intencionado y pernicioso. Resulta especialmente divertido ir descubriendo a lo largo de la película cómo el Djinn putea a la peña convirtiendo sus sueños en pesadillas. Este mismo es otro punto a favor del pitote al interpretarlo con mucho gracejo y carisma Andrew Divoff (es tal la coña que incluso en un momento dado, y antes de cometer una fechoría, lanza una mirada directa y cómplice al espectador). Al mejunje hay que añadir unos efectos especiales dignos e imaginativos (en este apartado nos encontramos con el también director Gary J. Tunnicliffe y el mítico Screaming Mad George) y mucho gore bien jugoso, aunque no especialmente traumático gracias a su abierta pátina fantasiosa y exagerada, que lo hace tan disfrutable como inofensivo.
Cuidao, no digo que "Wishmater" sea un joyón del copón, hay numerosos momentos para el ridículo absoluto, sustos baratos a mansalva y no menos ingredientes risibles, como las muecas de la actriz protagonista, algunos gestos del mismo Djinn o mi instante favorito, cuando este exclama con voz cavernosa: "¡Pues a la mierda!". Sin embargo, nada de todo esto molesta realmente, tal vez por lo que decía de que la peli es un regalo para los fans del terror menos exigentes y con más sentido del humor, o simplemente gracias a su espíritu festivo, la absoluta falta de pretensiones y que, ¡coño!, entretiene lo suyo. La historia está lo suficientemente bien hilvanada como para no aburrirnos.
Dirige Robert Kurtzman, antiguo integrante del reputado clan de efectos especiales KNB Group y director de pelis como "Enterrado Vivo" o "The Rage" (quien se marca un cameo como víctima decapitada). Produce/apadrina un Wes Craven en la cresta de la ola -en cuanto a popularidad- de su tormentosa carrera, habiendo dirigido un año antes la exitosa "Scream". Entre actores principales, secundarios y cameos, nos vemos cara a cara con Robert "Freddy" Englund, Kane "Jason" Hodder, Tony "Candyman" Todd, el eterno secundario de culto George Buck Flower, Ted Raimi (hermano de Sam), Angus "El hombre alto" Scrimm (como narrador), Reggie "Phantasma" Bannister, Howard Berger (del grupo KNB), Joseph "El día de los muertos" Pilato y Dan "Terroríficamente muertos" Hicks. El guionista, Peter Atkins, tiene en su haber títulos como "Hellraiser 2, 3 y 4" o "El puño de la estrella del norte". La música la firma Harry "Viernes 13" Manfredini. La canción final es de "Motorhead". Y hay aparición especial para la legendaria publicación "Psychotronic Video"... lo que yo decía, del fan para el fan.
Muy al contrario de lo expuesto hasta el momento, las secuelas dejaron bastante que desear. "Wishmaster 2", más cutre y barata, la dirigió un acabadísimo Jack Sholder y aún tenía la suerte de contar con Andrew Divoff en el rol de genio, algo de lo que no pueden presumir ni la tercera, ni la cuarta entregas, más enfocadas al público adolescente idiotizado por el mismo terror-poppy que, justamente, puso de moda Wes Craven.
domingo, 22 de abril de 2012
MUTRONICS
Auténtico referente del cine más idioto de los 90, "Mutronics" se suponía basada en un famoso manga japonés con el que compartía título original, "Guyver". Su, presupongo, fracaso hizo que en algunos países fuese retitulada "Mutronics" por aquello de que en el reparto hay muchos monstruos e igual podrían hacerlo pasar por algun pseudo-"Gremlins". O esa es mi teoría. Curiosamente el film arrastra algunos nombres de peso... o de poco peso, pero considerablemente populares entre el fandom. Para empezar se trata de una producción Brian Yuzna, de cuando el bigotudo aún conservaba cierto estatus. En la dirección encontramos a dos notables creadores de efectos especiales, Screaming Mad George y Steve Wang. El primero, que en sus años mozos tenía un grupo punkero bastante curioso llamado justamente "The Mad", había dejado su sello en títulos como "Pesadilla en Elm Street 4" y "La novia de Re-Animator". El segundo hizo tres cuartos de lo mismo con "Una pandilla alucinante", "Pesadilla en Elm Street 5" o "Gremlins 2". Antes de "Mutronics" había rodado una peli amateur en Super 8 titulada "Kung-Fu Rascals" y que remakearía después de "Mutronics" con medios más estandards. En el reparto destaca Mark "Luke Skywalker" Hamill, que alcanza niveles de notorio patetismo convirtiéndose al final de la peli en una cucaracha gigante. Le siguen Michael Berryman y, sobre todo, Jeffrey Combs y David Gale, juntos de nuevo tras su enfrentamiento en "Re-Animator". Completa el casting un cameo de Linnea Quigley... haciendo de Linnea Quigley, pero sin quitarse la ropa.
Narrativamente, la cosa no se complica mucho: Una gran corporación comandada por monstruos ocultos tras apariencia humana tiene en su poder una armadura llegada del espacio. Uno de sus científicos, preocupado por todo el mal que podrán hacer con ella, la roba y huye. Es cazado por los malos de turno que se lo cepillan, pero antes logra ocultar la mentada armadura. Casualmente esta cae en manos del prota, un pipiolo que practica artes marciales y, llegado su momento, será quien se convierta en el mentado "Guyver" y se dedique a matar a los malos y salvar el mundo.
Bien, el caso es que el manga original (y el inevitable anime) destacaban por una notable dosis de violencia (gore incluido) y chanismo... pero a la hora de saltar a la pantalla con actores reales (o "actores" reales), todo eso cambió. "Mutronics" buscaba complacer al público adolescente o, incluso, infantil (las "Tortugas Ninja" aún coleaban por ahí, e incluso hay una cita directa a ellas) y por ello el nivel de violencia fue rebajado al mínimo (salvo algún desliz puntual) y el de humor incrementado al máximo, hasta resultar molesto y cansino, a lo que contribuye la presencia de un monstruo que rapea y todo (ugh!). Estos, siendo majos al estar paridos en látex, resultan también un poco cutres, especialmente los secundarios, y las (largas) peleas entre ellos y el "Guyver" alcanzan límites de genuina ridiculez risible. Es evidente que el presupuesto, sin ser muy bajo, tampoco era como para tirar cohetes, y a "Mutronics" le falta acción y le sobra palique. Con todo, y sin querer darle más valor del que realmente tiene, la peli puede verse, si antes te mentalizas de lo que te espera. Ayudan mucho el sentido del humor y la compasión.
Curiosamente, y este es un dato que desconocía hasta hoy, en 1994 (tres años después) Steve Wang se curra en solitario una secuela, "Guyver: Dark Hero" menos popular pero, según parece, más seria, violenta y fiel al manga. Hummm... ello da que pensar si tal vez la interferencia de Brian Yuzna en la primera fuese más dañina de lo que puede parecer. Su ausencia en la segunda parte dio carta blanca a Wang para hacer lo que realmente quiso. Oiga, pues igual hasta búscola y veóla.
Narrativamente, la cosa no se complica mucho: Una gran corporación comandada por monstruos ocultos tras apariencia humana tiene en su poder una armadura llegada del espacio. Uno de sus científicos, preocupado por todo el mal que podrán hacer con ella, la roba y huye. Es cazado por los malos de turno que se lo cepillan, pero antes logra ocultar la mentada armadura. Casualmente esta cae en manos del prota, un pipiolo que practica artes marciales y, llegado su momento, será quien se convierta en el mentado "Guyver" y se dedique a matar a los malos y salvar el mundo.
Bien, el caso es que el manga original (y el inevitable anime) destacaban por una notable dosis de violencia (gore incluido) y chanismo... pero a la hora de saltar a la pantalla con actores reales (o "actores" reales), todo eso cambió. "Mutronics" buscaba complacer al público adolescente o, incluso, infantil (las "Tortugas Ninja" aún coleaban por ahí, e incluso hay una cita directa a ellas) y por ello el nivel de violencia fue rebajado al mínimo (salvo algún desliz puntual) y el de humor incrementado al máximo, hasta resultar molesto y cansino, a lo que contribuye la presencia de un monstruo que rapea y todo (ugh!). Estos, siendo majos al estar paridos en látex, resultan también un poco cutres, especialmente los secundarios, y las (largas) peleas entre ellos y el "Guyver" alcanzan límites de genuina ridiculez risible. Es evidente que el presupuesto, sin ser muy bajo, tampoco era como para tirar cohetes, y a "Mutronics" le falta acción y le sobra palique. Con todo, y sin querer darle más valor del que realmente tiene, la peli puede verse, si antes te mentalizas de lo que te espera. Ayudan mucho el sentido del humor y la compasión.
Curiosamente, y este es un dato que desconocía hasta hoy, en 1994 (tres años después) Steve Wang se curra en solitario una secuela, "Guyver: Dark Hero" menos popular pero, según parece, más seria, violenta y fiel al manga. Hummm... ello da que pensar si tal vez la interferencia de Brian Yuzna en la primera fuese más dañina de lo que puede parecer. Su ausencia en la segunda parte dio carta blanca a Wang para hacer lo que realmente quiso. Oiga, pues igual hasta búscola y veóla.
sábado, 25 de septiembre de 2021
FREAKED, LA DISPARATADA PARADA DE LOS MONSTRUOS
Para bien o para mal, una de mis lecturas de importación recurrentes en los noventa era "Film Threat Video Guide", hermana mucho más focalizada en lo alternativo y marginal -y, por tanto, mejor- de "Film Threat". Fue en sus páginas donde supe sobre un cortometraje del que se hablaba mucho y muy bien, "Squeal of Death", que si destacaba era por su tono de dibujo animado de carne y hueso, a base de dinamismo alocado y absurdismo estridente. Sus responsables eran Alex Winter y Tom Stern. A Winter lo tenía visto como actor, interpretó a uno de los punkis malos en la estupenda "El justiciero de la noche" y a uno de los vampiros malos en la sobrevalorada "Jóvenes Ocultos". Luego se convirtió en el super-colega de Keanu Reeves para la saga de "Bill y Ted". De Stern no sabía nada de nada. Juntos lograron dar el salto a la MTV con un escueto programa de sketchs llamado "The idiot box" donde de nuevo tiraban de las formas de su afamado corto, incluyendo animación en stop-motion y humor un pelo transgresor, antes de que "South Park" lo convirtiera en algo normal y corriente. Los resultados de aquella nueva aventura afirmaron, de una vez por todas, que Winter y Stern estaban listos para su primer largometraje con cara y ojos, "Freaked", subtitulada en España sutilmente como "La disparatada parada de los monstruos".
Un actor de cine y televisión tan famoso como vanidoso y arrogante, acepta a cambio de mucho dinero promocionar un producto químico que sabe es terriblemente dañino. Puesto que tanto en Europa como en Norteamérica está prohibido, lo mandan a Sudamérica (a la ciudad de ¡¡Santa Flan!!). Una vez allí, él, su estúpido socio y una chica de tirón anti-sistema, terminarán en la terrible parada de los monstruos del profesor Elijah C. Skuggs, que les convertirá en bichos deformes (gracias a la mentada y dañina sustancia) y entrarán a formar parte del consabido espectáculo con otras criaturas igual de mutadas. Obviamente, juntas terminarán revotándose a su carcelero.
Después de lo dicho sobre "Squeal of death" y "The idiot box", resulta bastante sencillo suponer qué clase de humor gasta "Freaked": uno extremadamente delirante, con notables connotaciones "cartoonescas" y muy muy absurdo. Podría parecerse un poco al "spoof", pero termina siendo distinto, primero porque no hay citas meta-cinematográficas y segundo porque, además de situaciones surrealistas, tenemos personajes también muy extremos. Muy locos, cosa que no solía darse en el "spoof" primigenio (donde la gracia consistía en situar personajes serios y creíbles en escenarios imposibles, el contraste hacía el resto). Así pues, la abundancia de gags genuinamente graciosos, sea por brillantes, sea por gilipollas-pero-divertidos, es infinita. Y la risa, en mayor o menor grado, está asegurada. Además que, al ser un film tan libre (y tan punk rock, como he leído por ahí), no resulta todo lo previsible que podría. Sí que en algunos aspectos tira de fórmulas (tal vez el clímax final sea lo que más peca en ese sentido), pero siempre hay alguna salida / sorpresita inesperada que te descoloca y hace del visionado algo mucho más estimulante. Sin duda, mi personaje favorito es el de Stuey, el super-fan del protagonista, que se guarda alguna de las ocurrencias más coñeras.
Mentar también el tremendo despliegue de efectos especiales, sobre todo de maquillaje y stop-motion, elaborados por nombres del calibre de Tony Gardner, Screaming Mad George, Steve Johnson y David Allen. No podemos pasar por alto que el diseño de algunas de las criaturas, especialmente las dos del final, beben mucho de los míticos dibujos de Basil Wolverton. "Acusación" que, viniendo de Winter y Stern, es del todo razonable y hasta lógica.
En el reparto localizamos rostros familiares como los de William Sadler, Randy Quaid, un sorprendente Mr.T haciendo de mujer barbuda, Brooke Shields huyendo de su imagen angelical, Keanu Reeves como "chico perro" -¡gracias Romerito!- (un papel NO acreditado por el que cobró nada menos que un millón de dólares!!!!), Morgan Fairchild, Derek McGrath y Bobcat Goldthwait poniendo sobre todo voz a uno de los monstruos. Curiosamente este y McGrath habían coincidido en la cuarta entrega de "Loca academia de policía".
"Freaked" se estrenó y fue un batacazo tremendo en taquilla, cosa bastante comprensiva. Era demasiado extravagante para funcionar entre el público masivo. La carrera de Alex Winter y Tom Stern se vio truncada. Ambos siguieron currando, pero sin alcanzar el triunfo esperado. Concretamente, la siguiente obra de Winter como director fue "Fever", más modesta y totalmente alejada del tono alocado y "cartoonesco" de la reseñada, apostando por el thriller a lo Hitchcock. Aún así, creo que sería interesante echarle un ojo. Luego vino "Smosh, the movie", sobre la que escribió Víctor en su día.
Resumiendo, "Freaked, la disparatada parada de los monstruos" no es un plato para todos los gustos. Solo aquellos que vibren con el humor más absurdista, extremo y demencial (como aquí el menda) disfrutarán del espectáculo. Recomendable.
Un actor de cine y televisión tan famoso como vanidoso y arrogante, acepta a cambio de mucho dinero promocionar un producto químico que sabe es terriblemente dañino. Puesto que tanto en Europa como en Norteamérica está prohibido, lo mandan a Sudamérica (a la ciudad de ¡¡Santa Flan!!). Una vez allí, él, su estúpido socio y una chica de tirón anti-sistema, terminarán en la terrible parada de los monstruos del profesor Elijah C. Skuggs, que les convertirá en bichos deformes (gracias a la mentada y dañina sustancia) y entrarán a formar parte del consabido espectáculo con otras criaturas igual de mutadas. Obviamente, juntas terminarán revotándose a su carcelero.
Después de lo dicho sobre "Squeal of death" y "The idiot box", resulta bastante sencillo suponer qué clase de humor gasta "Freaked": uno extremadamente delirante, con notables connotaciones "cartoonescas" y muy muy absurdo. Podría parecerse un poco al "spoof", pero termina siendo distinto, primero porque no hay citas meta-cinematográficas y segundo porque, además de situaciones surrealistas, tenemos personajes también muy extremos. Muy locos, cosa que no solía darse en el "spoof" primigenio (donde la gracia consistía en situar personajes serios y creíbles en escenarios imposibles, el contraste hacía el resto). Así pues, la abundancia de gags genuinamente graciosos, sea por brillantes, sea por gilipollas-pero-divertidos, es infinita. Y la risa, en mayor o menor grado, está asegurada. Además que, al ser un film tan libre (y tan punk rock, como he leído por ahí), no resulta todo lo previsible que podría. Sí que en algunos aspectos tira de fórmulas (tal vez el clímax final sea lo que más peca en ese sentido), pero siempre hay alguna salida / sorpresita inesperada que te descoloca y hace del visionado algo mucho más estimulante. Sin duda, mi personaje favorito es el de Stuey, el super-fan del protagonista, que se guarda alguna de las ocurrencias más coñeras.
Mentar también el tremendo despliegue de efectos especiales, sobre todo de maquillaje y stop-motion, elaborados por nombres del calibre de Tony Gardner, Screaming Mad George, Steve Johnson y David Allen. No podemos pasar por alto que el diseño de algunas de las criaturas, especialmente las dos del final, beben mucho de los míticos dibujos de Basil Wolverton. "Acusación" que, viniendo de Winter y Stern, es del todo razonable y hasta lógica.
En el reparto localizamos rostros familiares como los de William Sadler, Randy Quaid, un sorprendente Mr.T haciendo de mujer barbuda, Brooke Shields huyendo de su imagen angelical, Keanu Reeves como "chico perro" -¡gracias Romerito!- (un papel NO acreditado por el que cobró nada menos que un millón de dólares!!!!), Morgan Fairchild, Derek McGrath y Bobcat Goldthwait poniendo sobre todo voz a uno de los monstruos. Curiosamente este y McGrath habían coincidido en la cuarta entrega de "Loca academia de policía".
"Freaked" se estrenó y fue un batacazo tremendo en taquilla, cosa bastante comprensiva. Era demasiado extravagante para funcionar entre el público masivo. La carrera de Alex Winter y Tom Stern se vio truncada. Ambos siguieron currando, pero sin alcanzar el triunfo esperado. Concretamente, la siguiente obra de Winter como director fue "Fever", más modesta y totalmente alejada del tono alocado y "cartoonesco" de la reseñada, apostando por el thriller a lo Hitchcock. Aún así, creo que sería interesante echarle un ojo. Luego vino "Smosh, the movie", sobre la que escribió Víctor en su día.
Resumiendo, "Freaked, la disparatada parada de los monstruos" no es un plato para todos los gustos. Solo aquellos que vibren con el humor más absurdista, extremo y demencial (como aquí el menda) disfrutarán del espectáculo. Recomendable.
sábado, 14 de octubre de 2023
IN SEARCH OF DARKNESS PART 3
No debería ser necesario introducir "In Search of Darkness" a estas alturas. En su momento reseñé las entregas precedentes (la UNO y la DOS). Sin embargo, considerando su escasa memoria y nulo interés, les diré que son una serie de documentales en torno al cine de horror facturado en los años ochenta. Todos a base de duraciones mastodónticas de cuatro horas o más... pero siempre extrañamente entretenidos (si te gusta la materia, claro...). ¿Siempre, siempre?... bueno, justo esta tercera y última dosis es el único cuyas casi seis insanas horas pesan un poco. Solo un poco.
Claro, el elemento ameno funciona o no en base a los títulos retratados. El problema con "In search... 3" es que el material disponible ya no brilla tanto como en las dos anteriores. Lo que queda son las sobras, por así decirlo. Ciertamente, podría molar mucho ver a los culpables de películas oscuras, costrosas y generalmente olvidadas hablar de sus pecados, sin embargo los realizadores del documental hacen la elección en función de las "personalidades" disponibles, y no son muchas. Ni acumulan títulos demasiado lustrosos. A lo mejor uno o, siendo generosos, dos. No más. Caroline Munro o Geretta Geretta (más conocida como "la negra de Demons") serían un ejemplo. ¡Pero no importa! ya que están ahí, que cuenten batallitas incluso de ñordos sin mucho donde rascar, en contraposición a tantos otros que darían más juego. Y es que, encima, a los que hay tampoco le sacan todo el jugo disponible. Mentar "Amityville 2" sin regodearse en su sordidez -así como la escena plagiando "Evil Dead"- o "Transylvania 6-5000" ignorando la paternidad de Rudy DeLuca, chirría. Tanto como muchas de las sandeces y morralla Woke esputada por una ristra de "especialistas" con tufo hipster que es pa matarlos. Afortunadamente, por ahí ronda peña del calibre de Joe Bob Briggs, quien suelta un "speech" final sobre el cine de los ochenta, la descontrolada sobrevaloracion y, muy especialmente, las gilipolleces academicistas de mucho flipao, digno de enmarcar. ¡Chapeau!.
La "elección en función de las personalidades disponibles" antes mentada se amplía también a películas difícilmente clatalogables de terror, como "Relentless", más cercana al thriller policial y sin ser un título especialmente representativo de la década, pero, claro... William Lustig, director, andaba por ahí... y de "Maniac" y "Maniac Cop" habíamos hablado ya en los docus previos.
Al final, los personajes más curiosos y simpáticos de ver y escuchar son Rubén Galindo Jr. (a raíz de "Cementerio del terror", "Ladrones de tumbas" y "El secreto de la Ouija". Siendo hoy un feliz realizador televisivo, el hombre habla de ellas tomándoselas a chufla), Harry Bromley Davenport, Frank Dietz -actor y ex-socio de John Fasano (lo que significa que repasan de pe a pa su terrible filmografía, incluidas "Zombie Nightmare" y "Al filo del infierno")- y Frank LaLoggia.
Completan el lío los habituales mini-reportajes sobre tendencias (el heavy metal en el horror... ¿otra vez? La llegada de los video-clubs... ¿otra vez?) y personalidades (Dee Wallace, Adrienne Barbeau, Screaming Mad George). Por cierto, en las dosis precedentes eché de menos a Bruce Campbell y John Landis, muy habituales en esta clase de documentos audiovisuales. Bien, olvídense de ellos. Pal caso aquello de "a la tercera va la vencida" no se cumple. Raro, raro.
Tampoco diré que "In Search of Darkness part 3" no merezca la pena. Ni que sea un tocho. Porque se disfruta... solo que menos intensamente. La cuestión es que, con esta, se cierra el círculo. Y me alegra. Más cuando, durante los créditos finales, vamos viendo vídeos de fans de la saga, el terror de los ochenta e, intuyo, inversores del extenso clan de "crowdfounders", soltando sandeces y, sí, la mayoría dan grima.
David A. Weiner, director del trío, acaba de terminar un nuevo documental girando en torno al horror de... los 90. ¡¡Glups!! va a ser toda una hazaña sacar algo potable de ahí.
Claro, el elemento ameno funciona o no en base a los títulos retratados. El problema con "In search... 3" es que el material disponible ya no brilla tanto como en las dos anteriores. Lo que queda son las sobras, por así decirlo. Ciertamente, podría molar mucho ver a los culpables de películas oscuras, costrosas y generalmente olvidadas hablar de sus pecados, sin embargo los realizadores del documental hacen la elección en función de las "personalidades" disponibles, y no son muchas. Ni acumulan títulos demasiado lustrosos. A lo mejor uno o, siendo generosos, dos. No más. Caroline Munro o Geretta Geretta (más conocida como "la negra de Demons") serían un ejemplo. ¡Pero no importa! ya que están ahí, que cuenten batallitas incluso de ñordos sin mucho donde rascar, en contraposición a tantos otros que darían más juego. Y es que, encima, a los que hay tampoco le sacan todo el jugo disponible. Mentar "Amityville 2" sin regodearse en su sordidez -así como la escena plagiando "Evil Dead"- o "Transylvania 6-5000" ignorando la paternidad de Rudy DeLuca, chirría. Tanto como muchas de las sandeces y morralla Woke esputada por una ristra de "especialistas" con tufo hipster que es pa matarlos. Afortunadamente, por ahí ronda peña del calibre de Joe Bob Briggs, quien suelta un "speech" final sobre el cine de los ochenta, la descontrolada sobrevaloracion y, muy especialmente, las gilipolleces academicistas de mucho flipao, digno de enmarcar. ¡Chapeau!.
La "elección en función de las personalidades disponibles" antes mentada se amplía también a películas difícilmente clatalogables de terror, como "Relentless", más cercana al thriller policial y sin ser un título especialmente representativo de la década, pero, claro... William Lustig, director, andaba por ahí... y de "Maniac" y "Maniac Cop" habíamos hablado ya en los docus previos.
Al final, los personajes más curiosos y simpáticos de ver y escuchar son Rubén Galindo Jr. (a raíz de "Cementerio del terror", "Ladrones de tumbas" y "El secreto de la Ouija". Siendo hoy un feliz realizador televisivo, el hombre habla de ellas tomándoselas a chufla), Harry Bromley Davenport, Frank Dietz -actor y ex-socio de John Fasano (lo que significa que repasan de pe a pa su terrible filmografía, incluidas "Zombie Nightmare" y "Al filo del infierno")- y Frank LaLoggia.
Completan el lío los habituales mini-reportajes sobre tendencias (el heavy metal en el horror... ¿otra vez? La llegada de los video-clubs... ¿otra vez?) y personalidades (Dee Wallace, Adrienne Barbeau, Screaming Mad George). Por cierto, en las dosis precedentes eché de menos a Bruce Campbell y John Landis, muy habituales en esta clase de documentos audiovisuales. Bien, olvídense de ellos. Pal caso aquello de "a la tercera va la vencida" no se cumple. Raro, raro.
Tampoco diré que "In Search of Darkness part 3" no merezca la pena. Ni que sea un tocho. Porque se disfruta... solo que menos intensamente. La cuestión es que, con esta, se cierra el círculo. Y me alegra. Más cuando, durante los créditos finales, vamos viendo vídeos de fans de la saga, el terror de los ochenta e, intuyo, inversores del extenso clan de "crowdfounders", soltando sandeces y, sí, la mayoría dan grima.
David A. Weiner, director del trío, acaba de terminar un nuevo documental girando en torno al horror de... los 90. ¡¡Glups!! va a ser toda una hazaña sacar algo potable de ahí.
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