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viernes, 26 de noviembre de 2010

PÁNICO ANTES DEL AMANECER

Jeff Lieberman era, justo durante el tránsito de los 70 a los 80, un realizador especializado en "fantastique" que prometía mucho. Confeso adorador de Brain De Palma y capaz de, ocasionalmente, sacarle mucho brillo a sus películas, el legado de Lieberman lo completan cosas tan dignas y entrañables (la mítica "Gusanos" -su mejor obra- o esta que ahora comento) como decepcionantes y aburridas ("Blue Sunshine" o "Remote Control", que debería revisar, pero retengo como muy mala). Esa inconsistencia acabó relegando al realizador al grupo de los olvidados, hasta que en el 2004 parió un film de horror reclamando su justo lugar ("Satan Little Helper").
A inicios del 2000 había leído yo muy buenas críticas (en la prensa extranjera, se entiende) de este slasher de culto, y me moría por verlo. Un ex-amigo lo consiguió en vhs, lo consumí y me llevé una tremenda decepción. Ahora puede localizarse a 1 euro en dvd como "Pánico, la pesadilla acaba de comenzar" y con ese precio, no podía negarle una segunda oportunidad (cosa de la que me alegro).
La trama es la de siempre, es en detalles concretos donde se vuelve diferente (y mejor). Un grupo de jovenzuelos van de acampada a lo más profundo del monte. Allí habita una familia compuesta por, entre otros, dos orondos psicópatas gemelos que se disponen a hacerles la vida imposible.
Dice Alexandre Aja que "Pánico antes del amanecer" fue plagiada sin compasión por "Km 666 / Wrong Turn" (curiosas acusaciones estas si tenemos en cuenta que el mismo Aja plagió material ajeno para su "Alta Tensión"). A ver, a mi me parece una apreciación un tanto exagerada. En 1981, año de producción del film comentado, ya se habían parido cosas como "La matanza de Texas", "Deliverance", "Viernes 13" o "Las colinas tienen ojos" (original, of course), con las que "Pánico..." (conocida como "Just Before Dawn" en los países de habla inglesa) tiene muuuucho en común. En lo que tal vez sí se adelantó moderadamente (y ahí vendría el sentido de la acusación de Aja) es que fue la primera en combinar elementos del slasher con elementos del survival, práctica esta hoy día muy generalizada. Pero por lo demás, que "Km 666" plagiara esta peli es tan probable como que plagia los mismos referentes que Jeff Lieberman tenía en 1981 (aunque él insista en que por entonces no había visto "La matanza de Texas" ni "Las colinas tienen ojos", pero sí confiesa la influencia de "Deliverance").
"Pánico antes del amanecer" hace gala de los defectos propios del género (o subgénero) en aquellos tiempos, su ritmo a veces exageradamente pausado o las absurdas secuencias dedicadas a mostrarnos cómo los jovenes protas se divierten. Pero también es verdad que posee aciertos no tan habituales en los slashers de entonces, como algunos encuadres o resoluciones visuales (jugando con luces o desenfoques) muy potables y que ayudan a crear cierta atmósfera incómoda. En este sentido, la minimalista pero efectiva banda sonora de Brad Fiedel hace mucho (y además, solo asoma en los momentos más adecuados, los justos, dejando fragmentos huérfanos de música incidental buscando así un mayor suspense). A Fiedel, actualmente muy reputado, podemos oírlo en algunas de las mejores partituras del cine de James Cameron, destacando los dos primeros "Terminators". El nivel de truculencia es tirando a bajo para los tiempos que corrían, pero por otro lado la peli incluye una muerte hacia el final que, por retorcida e inverosímil, pero efectiva, ha pasado ya a los anales de la historia del cine de acuchillamientos.
En el reparto destacan el veterano y entrañable George Kennedy, Gregg Henry (segundón de rostro muy reconocible. Lo has visto en "Payback" junto a Mel Gibson, "Star Trek: Insurrección", un montón de productos televisivos y, curiosamente, varios films de Brian De Palma posteriores a "Pánico antes del amanecer", ¿favor personal del director de "Carrie" a su fan, Jeff Lieberman?), Chris Lemmon (hijo de Jack, al que yo recordaba por su intervención en "Wishmaster") o Ralph Seymour (estaba en "Ghoulies", pero también "Los albóndigas atacan de nuevo", "Killer Party", "Fletch, el camaleón" y ¡"El imperio del sol"!).
Resumiendo, sin ser la polla (hay quien la tiene por un absoluto clásico ochentero) sí se trata de una peli repleta de aciertos y que se deja ver con agrado. Encima, en el soundtrack tenemos el "Heart of Glass" de "Blondie".... ¡¿se puede pedir más?!.

jueves, 5 de febrero de 2015

LA MUJER DE HIERRO

La historia que nos narra "La mujer de hierro" ("Nowhere to hide" en versión original, es decir, "Ningún lugar donde esconderse") gira en torno a una happy family. Él es militar. Ella también, aunque anda retirada y se dedica ahora a hacer escultura. Ambos tienen un retoño al que le encanta jugar con los "Transformers" y viven entre risas y afecto infinito.
Un mal día, él comienza a investigar los misteriosos accidentes de un par de helicópteros del ejército y descubre que el problema es un defecto de fabricación. Alguien se está embolsando dineros y entrega piezas de baja calidad que provocan muertes. El muyayo se pira a casa preocupado y decidido a denunciarlo. Esa noche unos tipos encapuchados irrumpen en el dulce hogar y se lo cargan a balazos, dejando al hijo con un trauma y a la esposa viva, a pesar de que también intentan acabar con ella sin conseguirlo. Comienza aquí un culebrón en el que la viuda será perseguida sin descanso por los matones que, a falta de poder cepillársela debidamente, arrasarán con todos aquellos periodistas, militares o individuos que demuestren interés en el caso. La cosa alcanza su cénit cuando a los malos se les ocurre secuestrar al niño, lo que desencadenará la imparable ira de la hastiada mamá, efectuando lógica y necesaria venganza.
"La mujer de hierro" es una cinta de acción al uso, mitad yanki mitad canadiense, dirigida el año 1987 por alguien del que ya hemos hablado antes, el mediocre pero activo Mario Azzopardi, responsable de esa cosucha de terror ofensiva -por los motivos equivocados- titulada "Plazo Límite". En general luce un acabado más que solvente, buenas interpretaciones, el ritmo suficiente para no dormirse, unas dosis de dramón tampoco demasiado molesta y escenas de acción llevaderas, como persecuciones y tiroteos infinitos. Del pack destaca la presencia de Michael Ironside haciendo de, ¡oh, surprise!, buen tipo. En concreto da vida a un ex-militar que vive aislado del mundo en una cabaña y ayuda a la desesperada mujer. Entre lo peor, hay una secuencia que incluye la explosión de un coche y está tan mal montada o expuesta que no te pispas de quién muere, cómo y por qué, aunque lo supones y luego te lo confirman en un diálogo. No sé, podría ser fallo de la copia, porque en un momento dado la que estaba viendo en formato VHS (cortesía de "Weekend Video"... y de Javi de "Sin Audiencia", que la localizó junto a un container, nada menos. ¡Gracias chavá!) dio un misterioso salto de imagen, como si faltara algo... pero también podría ser la incapacidad del director. Véanla y juzguen vuesas mercedes.

Protagoniza la movida la actriz Amy Madigan (la has visto en "Calles de fuego", "Campo de sueños", "La mitad oscura" o "No es país para viejas") y la secundan -Ironside aparte- gente como John Colicos (anduvo por las "Star Trek" y "Galáctica, estrella de combate" originales, y también en "Al final de la escalera"), Robin MacEachern (quien interpreta al niño y que al año siguiente se dejaría ver en esa cosa rara titulada "Pin"), Chuck Shamata (el ligón acosado por macarras de "Fin de semana sangriento") y Maury Chaykin (en su extensa trayectoria repleta de títulos bien reconocibles destacan -en mi agenda- "Turk 182, El rebelde", "The Vindicator" o "Albóndigas 3: Los chicos están calientes").
Tras las cámaras, y posando en la foto junto a Mario, tenemos a Julie Corman (esposa de Roger) produciendo, Brad Fiedel (habitual de James Cameron) musicando y Alex Rebar co-escribiendo (suyo es el guión de la aburrida "Viscosidad" y de "Amityville IV: La fuga del diablo". El otro guionista, George Goldsmith, no se queda manco tampoco, dejó su firma en el "Los chicos del maíz" original y en la insufrible "Alerta roja en el gran hospital"... dirigida casualmente por William Fruet, responsable también de la antes mentada "Fin de semana sangriento", ¿se pasarían el rodaje Goldsmith y Shamata rajando de don Fruet?).
En fin, la verdad es que me la esperaba mucho peor... pero está visible y hasta medianamente entretenida, oiga.

sábado, 18 de enero de 2025

THE ASTROLOGER

Con el visionado de "The Astrologer" saldo una cuenta pendiente que arrastraba desde hace años, cascarme todas, y remarco TODAS, las películas que componen la filmografía -como director- del ínclito James Glickenhaus. Misión cumplida. Ya me siento una persona más sabia. Pero también más herida... me explico.
Que la hubiese dejado para el final obedecía a una simple razón, la fama que arrastraba de ser un auténtico tocho. Cuenta la leyenda que, viéndola en pantalla grande junto a una audiencia, Glickenhaus, sudando sangre ante el sopor reinante, flipó cuando una escena medianamente llamativa, que asoma a lo largo del interminable periplo (y eso que solo dura una hora y escasos dieciocho minutos... pero, créanme, se hace tan larga como una de Andrei Tarkovsky consumida boca abajo y con agujas clavadas en las pelotillas), provocó una reacción general de leve entusiasmo. Será la del villano apuñalando a una tipa, porque no hay mucho más ande rascar, la verdad. Así, tras semejante epifanía, el novato cineasta decidió trufar su siguiente proyecto de esos "momentos llamativos", y con el milloncejo prestado por papuchi, puso en marcha el film que, este sí, le haría inmortal, "El Exterminador". Gracias a dios.
Y es que cuesta muchísimo discernir qué demonios pretendía James Glickenhaus cuando se decidió por "The Astrologer" como debut. ¿Es una película de autor, es de explotación, se apuntaba a alguna moda punzante de la época (astrología, conspiraciones, sectas...)? Lo de considerar que con ella pretendía algo más arty, más prestigioso, tendría sentido porque, en fin, ya suele ser un mal común (miren el caso de Tobe Hooper, por ejemplo) Aunque, entonces, las escasísimas aportaciones netamente "exploitativas" que asoman en algunos momentos descuadrarían. Por ejemplo, mi escena favorita: Una moza joven, rubia y de buen ver (Monica Tidwell, ex-chica "Playboy") pide a una pitonisa que le lea las cartas. A los cinco minutos, y digo cinco, esta le comenta que está influenciada por no se qué rollo malévolo y, si quiere la salvación, primero debe desnudarse por completo. Ole y ole. Obviamente, no tardamos nada en ver a la chavala despelotada, en un plano innecesario de "cambio de vestuario". Y no será el único. El final de la película es totalmente desconcertante, a base de monólogo de la misma pava como dios la trajo al mundo. Jamás ver una señora sexy sin ropajes me "destrempó" así. No se puede elegir un modo más "bajonista" de concluir un largometraje.
Todavía ahora desconozco de qué cojones se supone que va "The Astrologer". No me enteré de nada. Entre mis maltrechas neuronas, y lo leído por ahí, deduzco que el argumento vendría a ser algo parecido a lo siguiente: Hay una corporación medianamente secreta que estudia el signo zodiaco del personal para, así, descubrir su potencial. Andan obsesionados con una especie de gurú malvado surgido en la India que no para de joder la marrana (nótese que cuando el film muestra sus crímenes, estos resultan ser imágenes totalmente genuinas de cadáveres, niños incluidos. Todo muy malrollero y muy "mondo"). Vale, eso está muy bien. El problema aquí es que también se habla de la reencarnación de jesuscristo vía la vagina de una aspirante a nueva virgenmaría y desconozco ande encaja todo ello. La movida se supone inspirada en una novela del ignoto John Cameron. Nada que ver con aquel surgido del clan Raimi y mutado a eventual socio de los Coen, este del que hablo era en realidad suegro de James Glickenhaus (vamos, que igual adaptó su novela por mero compromiso con la parienta). Y hablando de "Camerones", la banda sonora viene firmada por el futuro compositor de "Terminator" y tantos otros clásicos, Brad Fiedel. Al temible gurú indio lo interpreta Mark Buntzman, socio de Glickenhaus en la producción, quien años después dirigiría (con notable ayuda de William Sachs) por primera y única vez, aunque no cualquier cosa: "Exterminador 2". Murió en 2018, RIP.
"The Astrologer" me ha recordado al "cine" de Neil Breen, es decir, furruños raros y costrosos, mal paridos, pero repletos de pomposas pretensiones filosóficas, místicas e interdimensionales que terminan sumiendo en pura confusión mental a los pobres incautos que los consumen. Dicho de otro modo, el primer film de James Glickenhaus es un coñazo de aúpa, un caos total incomprensible y un aburrimiento soberano, con los peores tics del peliculismo barato de los setenta. Así pues, si les apetece jamesglickenhausearse, olvídense de ella y comiencen por su segundo largometraje. Tampoco digo que sea perfecto... de hecho, ninguna de sus películas lo es... pero, desde luego, tampoco ninguna resulta tan inútil y prescindible como la reseñada.
Disponen de "Ultimatum", "El protector", "Blue Jean Cop", "McBain" y dos en formato audio, "El silencio de los inocentes" y "Time Master".
¡Bon Appétit!

domingo, 26 de enero de 2014

PSICOSIS 2 (NIGHT SCHOOL)

Sí amigos, el famoso "falso Psicosis 2" (sobre el de verdad pueden leer aquí).
Va a ser muy difícil pal menda referirse a ella usando el maravillosamente bastardo título que recibió en España (¿ande sinó?) sin sentirme gilipollas, así que zanjemos el asunto cuanto antes. ¿Por qué bautizarla como segunda parte del inmaculado clásico de Alfred Hitchcock?, ¿a santo de qué?, ¿cual es la excusa?. Fascinante, tanto como todas aquellas muestras de jetismo videoclubero a las que, eventualmente, dedicamos nuesas atenciones. ¡¡Que país este, queridos!!. Curiosamente, según San Imdb, aquí fue lanzada como "Escuela nocturna" u "Ojos de terror"... puede, pero vamos, no me suena de ná. Todavía recuerdo el trailer de esta película en la televisión, con una voz grave esputando lo de "¡Psicosis 2!", y la aterradora imagen de una mano enguantada de negro arrastrando un enorme machete por una rejilla (¡a lo Freddy Krueger, fíjate!). Para más ejemplos, les dejo al final de la reseña una muestra de los flyers publicitarios que se repartían entonces en nuestros cines, original de aquellos tiempos y cortesía de ese ser humano infinitamente amable que es Enorm. Resumiendo, que la peli, en realidad, fue parida como "Night School", aunque también se la conoce como "Terror eyes" (mucho más molón!!).
Un misterioso asesino, vestido de negro y parapetado tras un casco de motorista, se dedica a asesinar mozas a las que decapita con su gran machete torcido y cuya cabeza, seguidamente, hunde en agua. La policía descubre que las víctimas solían acudir a una escuela nocturna en la que un profesor de palenteología las tiene a todas enamoradísimas, sin importar lo mayor y feo que pueda ser -y es-. El detective prota se pone manos al asunto dispuesto a pararle los pies al psycho-killer.
No deja de ser curioso que "Night School" guarde tantos puntos en común con otra película recientemente reseñada, "Psicópata". Ambas poseen una trama parecida, un asesino que prefiere el color negro como vestuario para cometer sus fechorías, cierto tono culebronesco y ciertas deudas con el "giallo" italiano. En el caso que nos ocupa, lo del culebronismo hace referencia a la trama de amores y desamores causados por el mentado profe. De verdad que resulta algo absurdo, las lleva a todas de calle, las encoña perdidamente, se las folla, las deja tiradas, les rompe el corazón y hasta puede, solo puede, que todo tenga directa relación con los asesinatos. Menudo jefe!. Lo del "giallo" no solo viene justificado por el enmascarado criminal que acomete sus delitos siguiendo un claro ritual, ni por toda la investigación policial, así como por el material razonablemente sensual y/o perverso (la directora de la escuela es lesbiana e intenta introducir a una ingenua adolescente en los juegos del froti-froti. El asesino matará a ambas justo antes de que congenien a fondo), es que "Night School" cuenta con dos datos que la emparentan mucho mucho con el subgénero mediterráneo. El protagonista, Leonard Mann, previamente había actuado en algunos productos italianos como espagueti westerns, "polizescos" y, efectivamente, "giallos". Además, el vestuario del cacareado asesino se parece muy mucho al que lucía el idem de "La polizia chiede aiuto", reputadísimo "giallo"
del año 1974 que en España se estrenó como "Corrupción de menores". Para una mayor demostración de lo que les digo, aquí va una imagen del caballero en cuestión (que pueden comparar con el que luce la caratula hispánica de "Night School").
Dejando a un lado todos estos datos tan "fricosos" (incluida la anecdótica pero, en cierto modo, premonitoria aparición de una máscara de hockey en el dormitorio de uno de los sospechosos, un pervertido que, por el resto de la decoración, nadie diría interesado en los deportes), y centrándonos en la pinícula, debo decir que la recordaba como muy telefílmica y plomiza, seguramente por su escasez de truculencia. Pero, una vez más, y aplicado el paso de los años y mi vejez, los resultados al revisarla han sido altamente satisfactorios. Cierto que, para la época (1981) y la tendencia del cine de terror entonces, la cosa en cuanto a sangre y vísceras anda escasa, aunque no nula. Hay secuencias bastante intensas, como la del parque infantil o, sobre todo, la del acuario. Sin embargo, tampoco importa. No lo necesita. El acabado del film es notorio, con esa extraña fotografía brillante y cierta atmósfera enrarecida, incrementada por algunas secuencias de logrado suspense, siendo tal vez la más efectiva la del restaurante en la que esperas que el cocinero encuentre una cabeza cercenada metida en algunos de los utensilios que tiene a mano, pero no sabes cual podrá ser. Narrativamente no es un dechado de originalidad, la historia es sencilla, plana, sin exabruptos ni nada que se salga mucho de madre, pero está muy bien desarrollada y no aburre demasiado. Eso sí, resulta bastante fácil descubrir al asesino.
Paradójicamente, y según se mire, acaba mal. Mal en los dos sentidos. Por su trama y por un especie de "susto final" un tanto cutre e innecesario que algún tío listo ha calificado como "parodia voluntaria de una tendencia muy común en el cine de terror de la época". Hombre, visto así, podría perdonarse... pero sigo pensando que está fuera de lugar y enturbia un poco la agradable sensación que te deja el film al concluir.
Centrándonos en el reparto, y aparcando al ya mentado Leonard Mann, destaca por encima de todo/s la guapísima Rachel Ward debutando para la ocasión y, encima, marcándose algún que otro muy agradable desnudo. Volveríamos a verla en "La brigada de Sharky", "Cliente muerto no paga" y el "slasher" puro "Terror Final". Tenemos también a Drew Snyder como improbable profe-pichaloca, cuyo rostro se ha paseado por títulos tan emblemáticos como "Yo soy la justicia", "Space Riders" (insufrible producto de Roger Corman), "Ojos de fuego", "El secreto de mi éxito", "Project Eliminator" (¡junto a David Carradine y Frank Zagarino!), "Soldado Universal" y algunos films recientes bien conocidos, aunque para mi siempre será el pibe al que se cargan cuando va a sacar la basura en la maravillosa "Commando".
Dirigiendo el cotarro encontramos a Ken Hugues, quien contaba con 60 tacos cuando firmó "Night School". Justo después se jubiló... y no es un chiste. Algunos títulos de su pasado son tan reconocibles como ese "James Bond" alternativo de 1967 que fue "Casino Royale" (donde compartió tareas con señores como John Huston o Val Guest) o el famoso musical infantil "Chitty Chitty Bang Bang". De órdago. Tampoco pasaremos por alto al responsable del guión, Ruth Avergon, una señora, algo que no deja de resultar llamativo si inspeccionamos a fondo los detalles de la trama de la película que, por cierto, es su único crédito en estas cosas del séptimo arte (también como productora). Y cerramos el repaso con el autor de la banda sonora (en la que destacan los contundentes acompañamientos electrónicos en las escenas de asesinatos), Brad Fiedel, culpable también de las notas que suenan en "The astrologer" (la misteriosa primera película de James -"El Exterminador" - Glickenhaus), "Pánico antes del amanecer", "Terminator" (y muchas de las siguientes obras de James Cameron), "Noche de miedo" (y secuela) o "La serpiente y el arco iris".
Aunque yo la consideraría más "thriller" que película estrictamente de terror, "Night School" o -vaaaale- el falso "Psicosis 2" es un producto muy de su tiempo, perfectamente visible y hasta gozable. De hecho, que la rebajaran de categoría al implantarle ese título tan engañoso fue un flaquísimo favor que le hicieron, la verdad.