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sábado, 20 de mayo de 2023

JOHNNY PELIGROSO

Recuerdo cuando "Johnny Peligroso" se estrenó en 1985 y los medios de comunicación le dedicaron unos breves minutos. Al fin y al cabo, solo era otra comedia tonta más para lucimiento de ese actor de comedias tontas llamado Michael Keaton. Las imágenes me llamaron la atención por absurdas, dando a entender que aquello era una "spoof movie" con todas las de la ley. Sin embargo, a pesar de ser devoto del subgénero, no fui a verla. Su ambientación gangsteril rollo años 30 no me llamó -ni me llama- cinematográficamente hablando. Pasaría un tiempo hasta que la consumí en vídeo. Y otras tantas décadas para que se ganara mi simpatía.
Efectivamente, "Johnny Peligroso" es puro "spoof", y de los gordos. En 1984, que es cuando se rodó, el tema aún tenía tirón... aunque por poco tiempo (fue el año de "Top Secret!" y su fracaso en taquilla). Así, como todo buen producto del ramo, el argumento podría servir perfectamente para una película seria: Auge y caída de un gangster. Cómo entra en una poderosa familia, escala puestos, le sale un competidor, aparece una chica de la que se enamora y su hermano se convierte en su mayor perseguidor al ejercer de fiscal. En realidad, nada nuevo. Es el modo de contarlo donde, obvio, reside la gracia. Y, pal caso, dicho más a conciencia que nunca.
De entrada, sorprende, y para bien, que el tema musical central lo canturree Weird Al Yankovic, un nombre perfectamente vinculado al formato de la bufa absurda, quien hizo exactamente lo mismo para "Espía como puedas", además de marcarse un buen puñado de cameos en la saga "Agárralo como puedas". Y, hablando de la reina de Roma, hay un gag en la primera de ellas que lo habíamos visto cuatro años antes en "Johnny Peligroso". ¿Plagio? Mmmmh... no sabría decir, debemos tener en cuenta que en los créditos finales se menciona a Pat Proft y Neal Israel -entonces casado con la directora del film- como "consejeros". Juntos y revueltos, los nombres de esos caballeros se asocian a una ristra de títulos cómicos que quitan el hipo: Varias 
"Locas academias de policía", varios "Agárralos como puedas", "Locademia de conductores" o "Despedida de soltero". Es decir, dos titanes de la nueva comedia yanki asentada en los ochenta.
Por todo ello (y teniendo en cuenta que entre los guionistas de "Johnny Peligroso" localizamos también a Norman Steinberg, quien formó parte de los creadores de "Sillas de montar calientes" nada menos) el humor del film no es solo tonto hasta el tuétano, además de un modo absolutamente orgulloso y abundante. Hay tantísimos gags que la calidad varía, pero desde luego sin llegar jamás a la basura arrastrada de muchas muestras recientes de "spoof" (salvo, quizás, "Weird", justamente apadrinada por Weird Al Yankovic). Entre los mejores, y que me hicieron reír, destacaría la guasa a costa de las antiguas películas sobre higiene sexual, en esta concretamente nos muestran -incluida animación- como el exceso de sexo puede hacer estallar los testículos. El retrato robot de Johnny Peligroso que, según los rasgos del dibujo, es... ¡el jodido Sylvester Stallone! La anciana madre de Johnny, con su pelo blanco y arrugas, que resulta contar únicamente con 29 primaveras, "Espero llegar a los 30", anhela. El polvo entre Johnny y su interés amoroso viene acompañado por la inevitable ristra de fuegos artificiales en los cielos. Al verlos su jefe desde otro lado de la ciudad, exclama: "Yo diría que Johnny está follando". Un titular de la prensa reza así: "Moroni deportado a Suecia. Dice que no es de allí" (con esta me descojoné a gusto). El médico que visita a la madre de Johnny, y siempre le encuentra pupas, afirma con vehemencia: "Es la tiroides", "¿Qué le pasa?" pregunta el hijo,"Que no la encontramos". Un gag muy agradecidamente de la época, por su tono políticamente incorrecto, hace referencia a la sirvienta experta en insultos racistas para todas las etnias imaginables. Tenemos un coche con los frenos manipulados que, al acelerar, acelera también la velocidad de la canción que suena por la radio. Y así seguiría y seguiría, porque quedan un buen montón de coñas más igual de graciosas y que, sin hacer de "Johnny Peligroso" un entretenimiento infalible, sí resulta una comedia loca la mar de simpática que te ayudará tranquilamente a pasar una tarde, o echar algo de claridad a un exceso de negros nubarrones.
Contribuye, y mucho, el amplio reparto, generoso en toda suerte de rostros familiares, algunos en primera fila, otros casi en función de extra. Todos entrañables. Aparte del mismo Michael Keaton, exultante en su momento de gloria como comediante, encontramos a Joe "Estamos muertos... ¿o qué?" Piscopo, seguido de un sensacional Peter Boyle, Griffin Dunne, el gran Dom De Luise en un cameo absolutamente idiota y, por tanto, muy gracioso, un inesperado Danny De Vito (protagonizando un gag surrealista que aún no sé si calificarlo de brillante o ridículo. Él y Keaton coincidirían de nuevo en "Batman Vuelve"), el cómico clásico Ron Carey (como con De Luise, habitual de Mel Brooks), Ray Walston (protagonizando un gag de "vendedor de periódicos agredido" que recuerda mucho a otro visto en "La última locura" de... sí, Mel Brooks). Alan Hale Jr, que menciono únicamente porque en 1975 aparecía en "The giant spider invasion" de Bill Rebane, y eso es motivo suficiente. Scott Thompson, uno de los esbirros del Teniente Harris en "Loca academia de policía". Gary Watkins quien, justo después, protagonizó el "Ruedas de fuego" de Cirio H. Santiago, nada menos. El feo y carismático Hank "El justiciero de la ciudad" Garrett. Jack "Cabeza Borradora" Nance haciendo de cura. Rick Rosenthal, director de "Halloween 2 (Sanguinario)", como juez. Y un titán del calibre de Carl Gottlieb, cuyo nombre va ligado a títulos de variable pero significativo peso como "Cavernícola", "Tiburón", "Un loco anda suelto" o "Amazonas en la luna", dando vida a un médico. Algo menos llamativas son las actrices principales, como Marilu Henner (habitual de la famosa serie "Taxi") y Maureen Stapleton quien, habiendo recibido un Oscar -por otra peli, of course-, debería conocer... pero no es el caso, lo que delata mi ignorancia supina. La lista sigue, no se crean, sin embargo, para ir terminando ya, me centraré en los roles vistos y no vistos de otro gran feo del cine, Vincent Schiavelli (el fantasma del metro en "Ghost" o el director de la cadena televisiva en "Man on the moon", era inseparable de Milos Forman) y un jovencísimo Lukas Haas -con sus enormes orejas- dando vida a la versión infante de Griffin Dunne. ¡¡BUF!! agotado estoy, oiga.
Todo esto lo cocina, en funciones de directora, Amy Heckerling, quien posteriormente alcanzaría una notable relevancia al responsabilizarse de "Las vacaciones europeas de una chiflada familia americana", las dos primeras entregas de "Mira quien habla", "Clueless" y un mogollón de series televisivas, algunas bastante conocidas. Resulta curioso ver cómo la mujer no tuvo manías en materializar muchos de los chistes tirando a machistas y generosamente vulgares. Sí, tal vez solo quería currar y recibir el cheque (de hecho, el fracaso comercial de "Johnny Peligroso" propició que decidiera escribir sus propios libretos, en lugar de filmar los de otros). O, tal vez, entonces estas cosas se tomaban menos a la tremenda que ahora. Buenos tiempos aquellos.
Como colofón simpático, mencionar que, por lo visto, Brian De Palma es muy fan de "Johnny Peligroso". El día del pre-estreno se partía de risa con ella.

lunes, 18 de noviembre de 2019

EL SEXO QUE HABLA

Intento tardío de "sexploitation" que pretende ser, a su vez, una desmadrada comedieta, números musicales incluidos, capaz de divertir a unas audiencias que, ávidas de sexo en la pantalla, ya estaban ocupando las plateas de las salas X. “El sexo que habla” no resultó muy oportuna en su estreno y fue recibida con bastante frialdad. Y es que, aún con sus buenas dosis de destete, lo que cuenta es bastante absurdo.
Tras mantener sexo con un individuo, una peluquera comienza a escuchar toda suerte de improperios. Pronto se da cuenta de que posee una vagina parlanchina con autonomía propia. Incluso le pide a su dueña que le traiga maromos para paliar sus ansias. Nuestra protagonista es examinada por su psiquiatra que, al descubrir la vagina parlante, no se le ocurre otra cosa que explotarla en los medios de comunicación, máxime cuando la vagina posee deseos de cantar.
O sea, que estamos ante una película sobre ¡un coño que canta! No es poca cosa, porque a finales de los setenta algo así, medio hippie, podía ser cuanto menos divertido. No lo fue. Ni siquiera ha obtenido un culto competente años después. Sin embargo, el actor Russell Crowe afirmó en una entrevista que es la primera película que vio en un cine de su Nueva Zelanda natal, y que fue la pura y dura calentura la que le instó a elegirla. Y ese es uno de los motivos por los que es famoso este film.
Siendo justos, podemos colgarle la medalla de ser la primera en su especie, ese extraño subgénero dedicado a aparatos reproductores parlanchines; no son muchas, pero haberlas haylas, siendo la más famosa de todas “Lo mío y yo” con Griffin Dunne como protagonista, quien tiene largas conversiones con su pene, de la misma manera que el Marqués de Sade, en forma de extraño ser "amarionetado", las tenía en la estupenda “Marquis”.  En esta "El sexo que habla" la protagonista, más que conversaciones con su vagina, podría decirse que tiene insoportables monólogos.
A priori la película es amena y promete algo de sana y morbosa diversión, pero a medida que avanza, verdaderamente, tiene la misma estructura de una película porno a la que han eliminado el sexo y, por reiterativa, el espectador acaba bostezando.
Se trata de uno de los últimos "sexploits" dirigidos de por Tom DeSimone, quien emprendería en los ochenta una carrera zetosa tocando todos los palos con películas hoy míticas y muy divertidas como puedan ser la estupenda “Motín en el reformatorio de mujeres” , “Ángel 3” o “Noche Infernal”. En esta “El sexo que habla”, podríamos decir que encontramos el peor y menos inspirado DeSimone.
También conocida como “Virginia, The talking vagina”, pero de título original “Chatterbox!”, se estrenó en nuestro país sin la clasificación “S” que, por derecho propio, temática y despelote se merecía, ya que justo ese 1978 es cuando entró en vigor dicha clasificación y. entre unas cosas y otras, la película se escapó por los pelos. Fueron a verla 197.000 espectadores.
Poco después apareció en vídeo una película pornográfica del mismo título, “El sexo que habla”, que llevó a equívoco a los cinéfilos más desprejuiciados. Y es que, en ambas cintas, unos sugerentes labios rojos —y parlantes— eran el principal reclamo.
Curiosa, sin más, pero también una pedazo chorrada como un piano.

lunes, 19 de junio de 2023

BAD JOHNSON

A priori, tras consultar alguna reseña de esta película y comprobar que se trataba del típico producto incorrecto que pone de mala hostia a gacetilleros varios (que juzgan la película a partir de su tono sexista y misógino sin entrar a valorar nada más a parte de eso), me dieron una ganas locas de verla a pesar de la mala pinta que tenía.
Y es que “Bad Johnson” propone una suerte de híbrido, supongo que involuntario, entre la estupenda “Don Jon” y la extraña “Lo mío y yo”. Lamentablemente no se acerca ni a milímetros de ninguna de las dos, ya que esto es una de esas películas independientes a medio camino entre lo amateur y lo profesional, una de esas medianías cuya sola existencia es un lastre para sí misma, a la que hay que sumarle el hecho de que, además, es especialmente mala. Es odiosa.
Un individuo casi adicto al sexo se relaciona con mujeres teniendo siempre experiencias traumáticas. Harto de pensar con la polla, un buen día le explica a un amigo lo harto que está y desea quedarse sin polla para acabar con esa situación. Así, no solo se le caerá el pito, sino que este tomará autonomía propia convirtiéndose en un ser humano de las mismas características que nuestro protagonista, pero más egoísta, más ladino, más follador. Por lo tanto, el individuo se pasará toda la película intentando que su pene vuelva al lugar de proveniencia, mientras este siembra el caos por donde quiera que va.
Suelo ser un gran fan de las películas en las que el pene de una persona cobra vida, pero esto es una tontería como un templo. Mala a rabiar, antipática y aburrida. Y mal rodada. En “Lo mío y yo” Griffin Dunne hablaba telepáticamente con su falo, el espectador escuchaba una voz en off de este y ya con eso bastaba, teníamos película y entretenimiento para un ratillo (y eso que la película, de alguna manera, iba de cultureta por la vida), esta en cambio, con un pene que se transforma en persona humana, tenía el triple de posibilidades de convertirse en algo divertido, pero nada. Es la cosa más insulsa del mundo.
Por otro lado, cuando leí la indignación por parte del público que se ha molestado en publicar entradas en sus medios sobre este engendro haciendo referencia al sexismo y demás, pensé que iba a ver algo realmente desagradable y garrulo, pero no. Pasividad.  La gente también tiene la piel como el papel de fumar y se ofende por el mero hecho de que el protagonista va follando a diestro y siniestro, y por un par de chistes sobre asiáticos sin la más mínima importancia. Lo verdaderamente indignante es que esta medianía infame haya tenido cierta vida comercial. No mucha, eso sí, que en su paso por cines en 2014 apenas logró recaudar 23.000 dólares que, supongo, es una cifra menor a la de su presupuesto. Como sea, pulula por plataformas de streaming digitales de baja estofa, haciendo catálogo con lo más granado del cine insípido, barato y sin alma.
En cuanto al director de eso, Huck Botko, tras tontear en el supuesto underground a base de falsos documentales en los que regalaba a sus familiares dulces previamente babeados o meados por vagabundos callejeros, dirigió en 2010 una mezcla de sex comedy adolescente con found footage —anticipándose así al “Project X” de Nima Nourizadeh— que no estaba mal (o al menos tan mal como esto) titulada “Entérate, soy virgen” y unos cuantos títulos posteriores que carecen de interés alguno para quien esto escribe. Sin embargo, se colgó una medallita por ser el principal guionista del exitoso found footage “El último exorcismo” consiguiéndose, de esta forma, un crédito en cada una de las secuelas por ser el creador de los caracteres.
Y poco más… no se acerquen a esta infamia… por mucho que el argumento gire en torno a un tipo al que se le cae la polla y esta se convierta en humano.

lunes, 17 de julio de 2023

EL PEPINILLO

Recuerdo perfectamente cuando se estrenó esta película en España. Estaba distribuida por Columbia Pictures e incluso tuvo su promoción televisiva y, por aquel entonces, no es que fuera un seguidor del autor de “El Pepinillo”, Paul Mazursky, pero sí estaba familiarizado con él gracias a films como “Un ruso en Nueva York” o “Un loco suelto en Hollywood”, así que “El Pepinillo” formaba parte de mis apetencias en el ya lejano año del Señor 1994, que fue cuando se estrenó esta película en nuestros cines.
Cuando por fin tuve tiempo para ir a verla, quizás una semana después, ya había desaparecido de la cartelera. Posteriormente, no la llegué a ver a disposición en alquiler en mis videoclubs habituales, aunque sí que fue editada en dicho formato; de hecho para convertirlo en un producto más vendible se modificó el póster original con un montaje chapucero (el del cartel adjunto) al que se le añadía una señorita en  ropa interior que en realidad no aparecía en la película y una frase promocional totalmente engañosa que rezaba: “Harry Stone está atravesando una crisis… es francesa, de 23 años y con un cuerpo tremendo”, como si se tratara de una de esas películas de cana al aire en las que un tipo maduro se enrolla con una jovencita. Algo de eso hay, pero en absoluto es el tema principal sobre el que gira la trama. En realidad trata sobre un director de cine de cierto prestigio al que le ha ido muy bien hasta que sus tres últimas películas han resultado ser un fracaso financiero. De este modo, se ve obligado a aceptar rodar una estúpida película comercial en la que unos granjeros dedicados a los pepinillos, cultivan uno tan grande, que acaba resultando una nave espacial que les llevará a surcar el espacio hasta llegar al planeta Cleveland, uno casi exacto a la tierra en el que sus habitantes solo comen carne y viven hasta los 50 años. Para él la película que ha rodado es una basura, por lo que, los días previos al estreno visitará a sus seres queridos porque tiene un plan si fracasa. Por otro lado, tendremos flashbacks a la infancia del director, así como veremos en momentos puntuales secuencias de la película dentro de la película, que se titula asimismo “El Pepinillo”.
La cinta tuvo muy poca visibilidad en su momento —y cuando por fin pude verla en la era de Internet ya había perdido el interés por Mazursky. Luego lo recuperé— Es el mayor fracaso de su director: Apenas logró recaudar 85.000 dólares en los USA. Nada, no la vio absolutamente nadie. En España logró un total de 35.000 Euros, poco más de 12.000 espectadores, que no es poco si tenemos en cuenta lo que recaudó en su país. Pero esta película hundió a Mazursky. En consecuencia, decidió no volver a dirigir guiones propios, no fuese esa la causa del resultado de esta mala película.
Pero ¿es tan mala “El Pepinillo”? Buena no es, pero tampoco es un espanto. Es simplemente una película del montón y muy en la línea del tipo de tragicomedias que venía ofreciéndonos Mazursky desde el principio, ni mejor ni peor, simplemente no supo conectar con su público. Un poco lo que le pasa al director protagonista de la película interpretado por Danny Aiello. También se dice que es ligeramente autobiográfica y que se basa en el momento que, como autor, atravesaba el cineasta en esos momentos. De la manera que sea, es una película que se deja ver perfectamente.
Hay que destacar asimismo, que llegó a nuestro país durante la huelga de actores de doblaje que propició que, mientras los estudios habituales de Madrid y Barcelona no trabajaran, pequeños estudios de Galicia se encargaran de doblar las producciones de las majors, de este modo “El Pepinillo” cuenta con un doblaje en castellano absolutamente horroroso (como lo eran, por ejemplo, los de “El último gran héroe” o “El abogado del diablo”) y no le hace justo honor a la película.
En el reparto Aiello apenas sale de plano, pero le secundan Shelley Winters, Jerry Stiller (padre de Ben), Chris Penn o el mismo director, mientras que la película dentro de la película, tiene cameos para actores y actrices de la talla de Ally Sheedy y, sin acreditar, Griffin Dunne, Dudley Moore e Isabella Rosellini.
“El Pepinillo” es una correcta película que si no fuera por la mala copia que rula por el ciberespacio, lo más probable es que se perdiera en el tiempo debido al poco interés general que hay por preservarla. Y sería una pena.

sábado, 23 de enero de 2021

AMAZONAS EN LA LUNA

Si existe algo próximo a una secuela de la mítica "Made in USA" esa es, indudablemente, "Amazonas en la luna". No ya por su parecido formal, a base de aunar gags donde se parodian anuncios, programas de televisión y películas, también por la incursión directa de personal implicado en aquella y algunas de sus coñas, entre ellas la "aparición" de "Samuel L. Bronkowitz", el ficticio productor de cine que para la ocasión es acreditado como tal en la película dentro de la película. Si en "Made in USA" aquella era una chota a costa de "Operación Dragón", aquí toca reírse de las epopeyas de "serie B" de ciencia ficción cincuenteras (con especial fijación en "Cat-Women of the Moon") a base de diálogos ridículos, guiños (esos trajes espaciales idénticos a los de "Planeta Prohibido"), efectos especiales voluntariamente chapuceros (hilos sujetando planetas y naves) y el constante salto de escenas, ya sea por la interrupción de divertidos cortes bruscos causados por el supuesto mal estado del celuloide, o la lluvia imparable de anuncios/sketchs (en la versión española la locución de los primeros los hace el mismo doblador de "Made in USA"). Estos se dividen entre los graciosos y los insípidos. En el grupo de los primeros tenemos el del hospital donde un doctor pierde el bebé recién nacido de una ilusionada pareja e intenta disimularlo cambiándolo por un "Señor Potato" -siendo a mi juicio el mejor- . El entierro en el que son invitados una serie de famosos cómicos reales yankis que harán coñas a costa del difunto. El programa de misterio donde el mismo presentador se refiere a todo como "chorradas" (impagable la "recreación" del hundimiento del Titanic). El hijo del hombre invisible que no lo es. O el que se nos reserva para después de los créditos, una parodia de la típica película "exploitation" con supuestos fines moralistas. Luego están los flojicos, que los hay, como el del chaval que quiere comprar condones a escondidas y acaba convertido en una celebridad o el del paté que se estira y rebota para mayor regocijo de los invitados a una fiesta. 
Honestamente, "Amazonas en la luna" no es una película con la que te partas de risa, o te descojones hasta las lágrimas. Para nada. Sin embargo, sí resulta un visionado muy entretenido, pero mucho, que te deja una sensación harto positiva y saludable. Sonríes unas cuantas veces y el buen rollo general se te contagia. Será por esa iluminación tan clara (tan televisiva, cosa que opino es expresa) o porque, aunque hay algunos gags de tirón erótico -luego hablamos de ellos-, el humor no es especialmente escabroso ni ofensivo, en este sentido "Made in USA" era mucho más hijaputa. Así que, a pesar de que el nivel de comedia queda lejos de ser excepcional, puede arreglarte perfectamente una tarde sosa o una noche aburrida.
Aunque para excepcional, y sorprendente, el personal implicado tanto delante como detrás de la cámara. Es realmente impresionante, de verdad. Hagamos el repaso completo. Entre los actores más o menos de primera división, localizamos a Arsenio Hall, Michelle Pfeiffer, Griffin Dunne, Joe Pantoliano, Rosanna Arquette, Steve Guttenberg, Henry Silva, Robert Picardo, Charlie Callas, Ed Begley Jr., Kelly Preston, Marc McClure, Andrew Dice Clay, Carrie Fisher y Paul Bartel. Existe una versión de la película para la televisión y el mercado del dvd estadounidense con unos pocos sketches inéditos para nosotros (bueno, no del todo, ya que figuran en los extras de la edición patria) con Jenny Agutter, Bernie Casey, Ronny Cox y Robert Loggia.
Si descendemos unos peldaños y nos centramos en actores más de culto, localizamos a Sybil Danning (básicamente haciendo el mismo papel que luego haría en "Los Dreggs"), William ("Blackula") Marshall, Dick Miller, Lyle Talbot (habitual en los repartos de Ed Wood) y Joey Travolta (hermano de...)
Tampoco se queda corta la lista de cameos, por ahí asoman Forrest J. Ackerman, B.B. King, Ira Newborn (habitual compositor. Suya es la banda sonora de "Amazonas en la luna", salvo cuando usan música de archivo. Sin ir más lejos, en un momento dado podemos oír un tema que también sonaba en el soundtrack de "Creepshow") y el más curioso del pack, Russ Meyer in person.
Ya que hablamos de tetas, la antes mentada ración de erotismo se la podemos agradecer a las presencias y ubres impresionantes de dos chicas Penthouse, Corinne Wahl y, cómo no, la legendaria Monique Gabrielle que se marca uno de los gags más celebrados.
En la dirección, dos que no necesitan presentación: John Landis (sí, responsable de "Made in USA") y Joe Dante. Les acompañan Carl Gottlieb (director de "Cavernícola" pero conocido y respetado sobre todo por su faceta de guionista, donde encontramos "Tiburón 1 y 2" y "Un loco anda suelto"), el legendario productor Robert K. Weiss (a quien debemos la existencia de un porrón de míticas comedias, comenzando por la misma "Made in USA", pasando por "Granujas a todo ritmo" y terminando con la saga "Agárralo como puedas") y el poco llamativo Peter Horton.
La pareja de guionistas, Michael Barrie y Jim Mulholland, eran auténticos maestros de la comedia televisiva desde los años 70, lo que explicaría muy mucho por qué "Amazonas en la luna" se fija en este medio más que ningún otro.
En definitiva, una película altamente recomendable por su buenrollismo y capacidad de amenizar cualquier velada.

miércoles, 6 de agosto de 2008

GENTE POCO CORRIENTE

Me animo a reseñar esta película básicamente por dos motivos: que me ha gustado y que su director Griffin Dunne, siempre me ha caído simpático.
Cuenta como un joven, cuya madre se dedica a la mala vida, abandona una existencia cochambrosa para instalarse en los dominios de un ricachón, excelentemente interpretado por Donald Sutherland, cuando este contrate los servicios 
como masajista de la madre. En su nueva vida rodeado de lujos, el chaval se enamorará de la nieta del millonario.
Toda la película transcurre serena, criticando la clase alta y con situaciones de lo mas reposadas, hasta que da un giro al ser el chaval pateado y violado brutalmente por alguien de ese entorno. Y si no somos demasiado tontos, pronto daremos con el violador.
De ritmo anda excelente y la historia es interesante.
Al director lo conocemos más en su faceta como actor, ya que protagonizó pelis como "Un hombre lobo americano en Londres", "¿Quién es esa chica?" y, sobre todo, "Jo, qué noche". Como director no es que haya destacado demasiado, pero se ha labrado una carrera a base de encargos como "Adictos al amor" y "Prácticamente magia". Con "Gente poco corriente"
 vemos que la cosa no se le da mal. Eso si, mi simpatía hacia este hombre viene de su faceta como actor. En "Un hombre lobo..." es más majo su personaje que el protagonista y en "Jo, qué noche" da gusto verle.