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jueves, 14 de junio de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (21): MAD MAX 2 + 3 = Z MEN

Todos sabemos que la estrella de Mel Gibson hace tiempo que comenzó a apagarse. Últimamente no da pie con bola, y su incursión como secundario en la secuela de la horrible "Machete" es algo así como la señal definitiva de que los buenos tiempos de tio Mel han llegado a su fin. Buenos tiempos como los que vivió a principios de los 80, de cuando los dos primeros "Mad Max" le catapultaron a la fama y, de rebote, a Hollywood. Sin embargo, justo antes, entre la segunda "Mad Max" y la primera peli "seria y prestigiosa" que protagonizó, "El año que vivimos peligrosamente", existe un título del que, al parecer, el actor australiano no está demasiado orgulloso, hablamos de "Attack Force Z" o "Ataque Fuerza Z" o, directamente, "Z Men".
Parece raro que un film bélico con Gibson y Sam Neill en el reparto sea tan poco conocido, pero en parte todo ello tiene que ver con el hecho de que, desde su parimiento, todo fueron problemas y, encima, una vez estrenado, se pegó un hostión de aúpa. Los líos arrancan cuando su director y guionista contratado, Phillip Noyce, con un currículum -posterior- notorio ("Calma total", "Furia ciega", "El Santo", "El coleccionista de huesos", "Peligro inminente", "El americano impasible" o la reciente "Salt"), es sustituido por el don nadie Tim Burstall. ¿Motivo?, que Noyce desaprobaba el fichaje, en roles protagónicos, del más bien acabadito y zetoso John Phillip Law. A los productores les molaba Law, y se quedaron con él... y sin Noyce. Así que imaginaos el contraste, Mel Gibson y Sam Neill junto a un prota que le daba al film resultante pinta de ser una Filipinada de quinta regional.
Tal vez por eso, o por algún extraño motivo que desconozco, "Z Men" es una peli que a España llegó en varias ediciones distintas, con carátulas distintas, aunque todas ellas con una misma intención: explotar la presencia de "Mad Max". Y aquí es cuando entra en la ecuación la edición mal parida por los hermanos tontos de "Ízaro Cannon", los míticos "Pícaro Zannon", de los que ya habíamos hablado con anterioridad...


Con la excusa de que el film es una co-producción entre Australia y Taiwan, y se desarrolla durante la segunda guerra mundial, las imágenes utilizadas como base no pertenecen a "Z Men", sino a alguna que otra peli asiática de serie Z.
Una vez maquetado el pitote, vino el diseñador con un par de ejemplares del "Fotogramas" (cosecha del 80 y pico), recortó dos fotos del amigo Gibson, y las pegó ahí, de cualquier manera. Tan obvio resultan, que no me ha costado nada localizar las originales, ambas pertenecientes a la saga "Mad Max" (¡oh, casualidad!). La de la portada está sacada de una imagen promocional de "Mad Max: más allá de la cúpula del trueno", y la de la contraportada pertenece a "Mad Max 2: El guerrero de la carretera". Ahí van...


Y aquí tienen el efecto comparativo para que vean que no me flipo.


Hay un detalle más a destacar de esta maravillosa cutre-caratula, y es que, si se fijan, en el reparto NO aparece Sam Neill y, en su lugar, tenemos a un misterioso Oti. No, no se trata de que el diseñador se quedara sin Letrasset, en realidad este caballero existe, es un actor asiático originalmente nacido como O-Ti (vamos, que faltaba el guión).
Misterio resuelto, panza contenta.

Gracias al bueno de Norman Llorente por la caratula y la idea.

sábado, 10 de julio de 2021

MEMORIAS DE UN HOMBRE INVISIBLE

Es de suponer que los expertos de rigor considerarán "Memorias de un hombre invisible" como una de las películas menores de su apreciado director, John Carpenter. Desde luego no se encuentra entre las más socorridas cuando toca hablar de su filmografía. Estamos en 1992 y marcaba su regreso al terreno de las grandes producciones apadrinadas por compañías tan poderosas como "Warner Brothers", tras el paseo por pastos más humildes que supusieron "El príncipe de las tinieblas" y "Están Vivos" (consecuencias ambas del hostión de "Golpe en la pequeña China"). Digamos que, para entonces, la estrella del papá de "La noche de Halloween" ya no brillaba tanto. Como tampoco lo hacían las de los dos protagonistas elegidos, Chevy Chase y Daryl Hannah. Con ese plantel, no acabo de entender como alguien se atrevió a invertir nada menos que 40 millones de dólares en la juerga... pero, en fin, así son las cosas de Hollywood. Aunque lo que menos me cabe en la cabeza es por qué le dieron el rol principal al actor y comediante de la "Chiflada familia americana". No es que lo haga mal, ni mucho menos, pero algo falla con él. Creo que la cosa podría haber funcionado un poco mejor con otro protagonista. Cuando la prensa, algo asombrada, le preguntaba al respecto a Carpenter, él afirmaba que consideraba a Chevy Chase su actor favorito. ¿Verdad o mero trámite?. Con los años, el cineasta ha reconocido que currar con el actor fue una experiencia horrible, una que casi le hace abandonar la profesión. Cuestión aclarada, pues. En cualquier caso, y en lo interpretativo, sin duda es Sam Neill, dando vida a un carismático villano, el que se lleva el gato al agua.
Chase interpreta a un yuppie que, a causa de un accidente, termina convertido en invisible. Un pérfido agente de la CIA quiere hacer de él el espía perfecto, por la fuerza si es necesario. El desesperado yuppie dedicará los días siguientes a escapar de sus perseguidores hasta que decide plantarse y sacar partido de su condición -con ayuda de la mujer que le enamoró justo antes de todo el cristo- para dar la vuelta a la tortilla.
Basada en una novela, y con el prestigioso William Goldman entre los guionistas, "Memorias de un hombre invisible" se erige como un simpático thriller fantástico de aventuras, con gotas de humor -aportadas, inevitablemente, por su prota- y algo de romanticismo, así como un notable despliegue de efectos especiales -aunque tampoco se abuse de ellos-, destacando a gusto personal el edificio lleno de agujeros. Con todo, mi parte favorita es aquella que se desarrolla en la casa junto a la playa, mucho más tranquila, en la que Chase asiste sorprendido a una charla donde sus amigos le ponen verde.
En el lado de las curiosidades y apreciaciones puñeteras, cabe señalar la breve mención que se hace a Bodega Bay, lugar real que ha servido de escenario para clásicos como "Los Pájaros" o la misma "La niebla" de Carpenter o que, a pesar de la fama de subversivo del cineasta, "Memorias de un hombre invisible" no puede evitar cierto moralismo hollywoodiense. Tal vez deberíamos culpar de ello al material de origen. O a los magnates de "Warner" y sus imposiciones (que fueron muchas). Pero el caso es que se presenta a Chevy Chase como alguien despreciable porque es egoísta, no le gusta currar, tampoco tiene pareja estable ni mucho menos familia. Al final encuentra el amor y deja preñada a su santa esposa, por supuesto. En fin...
Junto al comediante, la Hannah y el Neill, localizamos sendos rostros familiares en el reparto, como los de Michael McKean dando vida a un eyaculador precoz, Stephen Tobolowsky en plan agente de la CIA y Donald Li haciendo de taxista. Algunos le recordarán como parte del equipo de "Jack Burton" en su batalla contra "Lo Pan".
"Memorias de un hombre invisible" es un producto perfectamente consumible. Nada especial. Nada que recordar toda la vida, ni tan siquiera situar en un puesto de honor entre tus DVDs. Pero sí entretenimiento moderado para el fin de semana.
Por suerte o por desgracia, supuso otro fracaso en la carrera de Carpenter, y otra mancha más en su expediente de cara a las "majors", por lo que se vio obligado a regresar a cotas más modestas con la que sería una de sus últimas pelis de terror más o menos decentes, "En la boca del miedo" (protagonizada por Sam Neill, con quien suponemos haría buenas migas). Sin embargo, la carrera del magno cineasta ya nunca más se acabaría de recuperar del todo.

domingo, 19 de diciembre de 2021

TRAILER DE "DEL AMOR Y DEL DESEO"

Pues sí, gracias a la generosidad de nuestro amigo Enorm, recuperamos brevemente los "Domingos de trailer". Y lo hacemos con tres lanzamientos de "CB Films" fechados en 1987. El primero de ellos es un dramón romántico de origen Australiano con protagonismo de Rachel Ward, Bryan Brown y Sam Neill dirigido por Ken Cameron quien, a partir de entonces (y probablemente gracias a que el film sería un fracaso, él mismo lo describe como "fallido"), acabó de por vida con sus huesos en la tele.
Normalmente habría dejado este trailer para el final, siendo el menos interesante de los tres (como irán viendo), sin embargo que lo sitúe a la cabeza tiene una curiosa explicación: La música que suena de fondo a partir del segundo 00,27.
Se trata de una poco adecuada pieza medio electrónica supervisada y ¿compuesta? por los señores Tom Milano y Don Great nacida como música de stock. Es decir, temas producidos ahí a mogollón, en plan salchichas, para que cualquiera que los necesitara pudiera disponer de ellos a un precio razonable. Normalmente estos solían ser cineastas sin capital suficiente para pagar ya no una orquesta, directamente a un tío con un teclado (o sin intención de gastarlo, los muy rácanos). ¿Y qué clase de señores hacen eso? Pues Charles Band -entre otros-, quien escudado tras su famoso sello de cine rastrero "Beyond Infinity Films", contó con esa misma música para dos títulos del catálogo tan populares como "Dreamaniac" de David DeCoteau y, sobre todo, "Cazador de mutantes" de Tim Kincaid. ¡Casi ná!. A modo de muestra les dejo después del trailer un mini vídeo con dichas notas reproducidas, por aquello de comparar.
Dudo mucho que dicha música suene en la película "Del amor y del deseo", pero supongo que no dispondrían del soundtrack real (firmado Cameron Allan) para confeccionar el avance y decidieron recurrir al mentado stock, dando como resultado una marcianada de alto voltaje.
Fascinante.

viernes, 19 de febrero de 2010

DAYBREAKERS

Los hermanos Spierig, alemanes que en su día gozaron de un éxito notorio con "Undead, los no muertos", una suerte de "Braindead" pero sin la gracia de aquella, dan el salto a Hollywood con este "Daybreakers", para el que, además, cuentan con un reparto de lujo: Cara-de-yo-no-he-sido Ethan Hawke, Willem Dafoe y Sam Neill desfilan por la pantalla de esta peli de vampiros.
En una sociedad en la que, por culpa de un murciélago, toda la población es vampira, un joven brillante, honesto, que se niega a probar la sangre humana, trabaja en una empresa que busca un sustitutivo para la hemoglobina, pues esta escasea (apenas quedan humanos) y los vampiros se mueren de hambre. Por otro lado, en las cloacas tenemos a los “infraseres” que no son otra cosa que vampiros hambrientos que se comen a los suyos, lo que los convierte en unos horripilantes murciélagos gigantes, más hambrientos todavía y sin autonomía propia. Pronto un vampiro descubre por accidente una cura para volver a ser humano, y reclutan al brillante joven a ver qué pueden hacer.
La idea de vampiros que atacan a otros vampiros por hambre me parece cojonuda, ¿Qué es lo que pasa? Pues que la aprovechan poco, y nos quedamos con ganas de un poco más de eso, al igual que nos quedamos con las ganas de más escenas de peso protagonizadas por los “infraseres”, pero parece que a los directores (y guionistas) les interesa más tirar por los derroteros de la cura y los viajes por carretera.
Gore tiene el suficiente, algún susto tremendamente eficaz, entretenimiento moderado, pero si le quitamos todos estos elementos, al final se trata de una “road movie” con poquito que ofrecernos.
Un arranque cojonudo no es suficiente si la cosa, en el desenlace, flojea y además se nos promete un espectacular final con una pandemia de “infraseres” que no se cumple. A eso, súmenle unas gotas de humor totalmente fuera de lugar.
Pero bueno, se puede ver.

domingo, 26 de junio de 2016

LOS FOTOCROMOS (Y LA CARATULA DEL VHS) DE "EN LA BOCA DEL MIEDO"

Para muchos expertos y aficionados, “En la boca del miedo” es la última película realmente buena de John Carpenter.  Desde que fui a verla al cine en su época, mantengo una relación ambigua con ella. A veces pienso que está muy bien, y otras que es un poco chapuzas. No lo sé. Tiene características valiosas (su reparto, destacando el siempre simpático Sam Neill, la idea de partida, algunas secuencias de sustos, la escena de la carretera que da hasta un poco de yuyu, el desenlace…) y otras no tanto (un exceso de efectismos baratos y monstruos, humor a veces fallido o algo que suelo detestar en el terror, cuando se mete demasiado en terrenos inverosímiles en busca del “shock” fácil para la audiencia juvenil e impresionable. Supongo que en 1994 era ya demasiado “mayor” para que funcionara conmigo). La última vez que la vi -hace poco- se me hizo pesada. Pero algo me dice que la siguiente, me molará. Así que mantengo mi “no opinión” en modo “on”.
Sea como sea, ahí les dejo los fotocromos -y la caratula de mi VHS- de la interfecta….
















sábado, 16 de noviembre de 2024

HORIZONTE FINAL

"Horizonte Final" es una película un tanto peculiar. Posiblemente por ello se ha ido granjeando cierto culto, cierta reputación, desde su "fracasado" estreno por allá el año 1997. No, no funcionó en las taquillas. Al menos no como se esperaba. Tal vez fue su rol de rara avis justo cuando el slasher regresaba de la tumba para comérselo todo ("Sé lo que hicisteis el último verano" se estrenó esa misma temporada). O la combinación casi calculada de terror y ciencia ficción, dejándola un poco en terreno de nadie. No se sabe pero, como digo, con el tiempo hasta llegó a contar con una edición en dvd de lo más lujosa (ver al final del tocho).
Vi "Horizonte Final" en el cine "Comedia" de Barcelona y, desde entonces, siempre he tenido una opinión favorable. Incluso pasé algo de acojone, y eso ya es raro. No porque me hubiese vuelto insensible ante los escalofríos en una pantalla (el día que eso pase, dejaré de consumir películas de terror.... ¿¿ande estaría la gracia entonces?? sería como no reírse con comedias o no ponerse palote con las eróticas. Deprimente), sino porque el miedo me suele funcionar en un entorno creíble, realista. Y, desde luego, la ciencia ficción no es, en ese sentido, lo más práctico.
Narrativamente le sobran las buenas ideas. "Horizonte Final" es el nombre de una super-nave capaz de generar su propio agujero negro con el fin de trasladarse a placer por el universo. En el viaje inaugural, por ahí 2040 (las supuestas fechas quedan graciosamente cercanas en el tiempo, es decir, las predicciones tecnológicas del guionista, Philip Eisner, no fueron muy certeras... lo mismo que sus siguientes libretos, entre ellos "Ojos de fuego 2" y ese "Crónicas Mutantes" de nefasta memoria), desaparece por completo, sin dejar rastro. Tras siete largos años, vuelve a dar señales de vida. Así que, como suele ser habitual, mandan un equipo al rescate, acompañados por el científico que la diseñó. Y ahí radica la gracia de la epopeya. La nave viajó hasta otro lugar, sí, solo que, en fin, no parece que fuera dentro de nuestra dimensión. Probablemente visitara algo parecido al infierno, un sitio repleto de caos y maldad que, encima, se ha traído de vuelta, lo que dificultará bastante la tarea a los visitantes.
Y el resultado pues mola un rato. Las referencias son evidentes: "Alien, el 8º pasajero", "Hellraiser", "La mansión encantada"... muchas (por ahí incluyen "El resplandor" en la lista y yo mismo osé mentar cual sospechoso precedente "El lado oscuro de la luna"). Pero la ensalada está rica y bien servida. Como decía, hay momentos de genuino miedo (mi favorito: el niño de piernas mutiladas rascando la cortina), otros truculentos de muchísimo impacto (mi favorito -y el de mucha gente-: las horribles imágenes de lo que le ocurrió a la tripulación original.... brutal), una atmósfera inquietante, un pelo malsana, una fotografía adecuadamente lúgubre, efectos especiales más que decentes, buenos y carismáticos actores (destacando al dúo protagonista, Sam Neill y Laurence Fishburne). Mucho entretenimiento bien empaquetado con escasos deslices... pero los tiene. Y eso es lo que, a la larga, impide que "Horizonte Final" ascienda de buena a cojonuda.
El clímax final se pasa tres pueblos. Es de esos recargados, verbeneros, pirotécnicos y excesivos que tanto me molestan, más en este caso, donde hasta su llegada prevalecía cierta contención, muy efectiva a la hora de provocar tan maravillosa inquietud. Pero, en fin, ya se sabe, Hollywood, los noventa y el británico Paul Anderson a la dirección, un señor que suele descontrolarse mucho si le dejan. El suyo es un caso muy peculiar. Despuntó con un thriller de cierto prestigio -"Shopping: de tiendas"- que le abrió las puertas de la meca del cine, pero en su vertiente más comercialucha. Sin embargo, él pareció encontrarse muy a gustito, dejándose llevar por el lado más popular, facilón y complaciente del business. Así lo demostró con su primer encargo, "Mortal Kombat", y lo que vino después de la reseñada, como "Death Race: La carrera de la muerte" o, muy especialmente, la ristra de títulos que complementan la franquicia "Resident Evil" (donde conoció a Milla Jovovich, con quien se lió y terminó formando una familia). Él mismo ha declarado alguna vez que se siente muy satisfecho con "Horizonte Final". Y no le faltan motivos.
Cierra el sarao un tema tan adecuado y noventero como el "Funky Shit" de los "Prodigy".