Mostrando las entradas para la consulta Gacy ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Gacy ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de octubre de 2010

8213: GACY HOUSE

Si ya digo yo que el formato "falso documental de terror" es un chollaco para todas aquellas productoras interesadas en gastar lo menos posible. Pille usted a cinco actores armados con cinco cámaras de vídeo, métalos en una casa y ¡hala, a grabar!. Muy bien debió de irles a los chicos de "The Asylum" con su aburrida "Paranormal Entity" que decidieron repetir la jugada con otro producto de parecida calaña, este "8213: Gacy House". ¿Y por qué John Wayne Gacy y no algún otro asesino en serie famoso ya fallecido?... ¿lo ha motivado razones comerciales, o es que a los productores les daba especialmente miedo este gordo hijo de puta que se disfrazaba de payaso para cazar jovencitos, magrearlos a fondo, matarlos y enterrarlos en el sótano?. Ni fucking idea.
Hace bastantes años que la casa en la que Gacy cometió sus fechorías fue derruida. En su lugar construyeron otra vivienda. Un grupo de cazafantasmas deciden pasar la noche allí para captar fenómenos sobrenaturales. Obviamente, estos se dan y la panda termina completamente exterminada. Suerte que lo grabaron todo y la policía de la zona le confió el material a los chicos del Asilo para que hicieran su película totalmente verídica y sin créditos finales. Claaaro.
Bien, hay unas cuantas cosas que se cargan el posible realismo y la posible atmósfera. Para empezar, los elementos puramente "exploitation". Una pava rubita que no aporta nada y solo está ahí para que uno del grupo se la folle y lo veamos por una de las múltiples cámaras colocadas en la casa (¿a quien no le entran ganas de fornicar en plena caza de espíritus?). Luego, una médium de grandes tetas a la que, oportunamente, un fantasma le pega un bocao en una de sus suculentas ubres (¿pero no le gustaban más los jovencitos a Gacy?), la mujer muestra la marca de la dentellada y, ¡zasca!, plano detalle. ¿No les ha dado tiempo? t
ranquis, más adelante volverá a quedarse en top-less. Cuando el fantasma del asesino hace su aparición, ¡suena una música rara!, vamos, que el muchacho lleva consigo un radiocasete para que todos le oigan venir. Y ese viento con regusto a efecto de sonido que mueve las cortinas. Aunque lo mejor es que al fantasma de Gacy le mola mandar a tomar por culo a los parapsicólogos mediante psicofonías.
También tenemos una absurda levitación y, en fin, la verdad es que los momentos de miedo consiguen un 50% de escalofrío y un 50% de risas. Resultan bastante ridículos. Una lástima, si los muchachos de "Asylum" hubiesen evitado tirar menos por lo efectista, tal vez les habría quedado una cosa más aterradora... pero no, en ese campo le gana "Paranormal Entity", aunque esta era muchísimo más lenta y aburrida. ¿Significa esto que "8213: Gacy House" no es plomiza?, ¡¿lo preguntas en serio?!, ¡¿pero qué película de "The Asylum" no dormiría hasta las cabras?!... el aburrimiento forma ya parte de la idiosincrasia asilera.

lunes, 30 de mayo de 2011

DAHMER VS. GACY

Desde luego, al responsable de esto, Ford Austin , sentido del humor no le falta. Desde su incipiente sello independiente dedicado a las “Low Budget movies” Angry Baby Monkey Pictures, Austin, un aficionado al cine de sub-géneros, y sobre todo al “Dwarfxplotation”, siendo Weng Weng su principal inspiración, se saca de la manga esta comedia negra, que toma como modelo el FREDDY VS. JASON de Ronny Yu, pero cambiando a tan populares personajes, por populares “serial Killers” homosexuales reales. De hecho, uno de los pósters de esta película, es una replica casi exacta del perteneciente a la película de Yu. Así, tenemos este delirante “crossover” con el carnicero de Milwaukee y el payaso asesino como absolutos protagonistas.
Científicos militares, sin saber muy bien el por qué, experimentan con el adn de los psicópatas mas peligrosos de América con el fin de crear un súper asesino. Pero por lo que sea, la cosa sale mal y tenemos a los clones de John Wayne Gacy y Jeffrey Dhamer, pululando a sus anchas por ahí, dando cuenta de sus victimas de la manera que les hizo famosos.
Por otro lado, tenemos a un luchador de Wrestling, que es una especie de enviado de dios, que tendrá que parar los piés a estos dos psicho- Killers.
A priori, la película parece bastante interesante, pero a la larga, se queda en un chistecillo insípido.
Incluso, la introducción de Ninjas que se enfrentan a los “Serial Killers”, así como todo tipo de chascarrillos (¡una niña entrevistada en la tele por ser una “serial Killer”!), la convierten en una patochada que busca el delirio y lo bizarro de manera expresa, al mas puro estilo del primer Lee Demarbre ( SMASH CUT, HARRY KNUCLES, JESUCRISTO CAZADOR DE VAMPIROS) o de, por poner un ejemplo de aquí, Pedro Temboury ( ELLOS ROBARON LA PICHA DE HITLER, KARATE A MUERTE EN TORREMOLINOS), o sea, una puta mierda.
A eso, hay que añadirle toneladas de insustancial parloteo y un sentido del ritmo completamente amateur, que aburren de pelotas.
Pero no todo es malo en este producto; el gore, artesanal y de la vieja escuela, es, además de generoso, cojonudo. Sangre a borbotones y látex a mansalva durante la mayoría de escenas de acción, llegan, por los pelos, a salvarla de la quema, y hacen que merezca la pena, al menos un visionado. Especial atención merece la primera víctima de Gacy, un vagabundo que minutos antes de ser masacrado, se estaba comiendo una rata viva. Esa escena está tan bien hecha, que revuelve el estomago.
A destacar también, un noticiero que aparece de vez en cuando durante la película, en el que un reportero nos va explicando lo que pasa, mientras que por la parte inferior, vemos unos rótulos que anuncian cosas como que Warwick Davis va a hacer un biopic sobre Weng Weng o que se van a estrenar a la vez FEAST 4, 5 Y 6 y todo tipo de guiños al cine de género mas ínfimo, reproducido a base de noticias falsas.
La película se queda con un final abierto en el que se introduce a la figura de Charles Manson, al que se le reserva una escena final de lo mas sanguinolenta.
Desconozco si formará parte o no de la secuela, pero lo cierto es que para 2013, ya se está anunciando la segunda parte de esta: DAHMER VS GACY 2: IN SPACE, en el espacio, como no podía ser de otro modo.
Ford Austin, que además es actor de todo tipo de producciones, y que aquí además interpreta a Jeffrey Dahmer, dirige largometrajes de bajo presupuesto como churros, a razón de tres o cuatro por año, y logra con las sagas de CEREBRAL PRINT, o con ATTITUDE FOR DESTRUCTION o este DAHMER VS. GACY, sus mayores “éxitos”.

sábado, 5 de septiembre de 2020

EL MONSTRUO DE ST. PAULI

A Fatih Akin y su cine los descubrí haciendo zapping una noche de esas que no sabes qué cojones echarte a los ojos. Me llamó la atención "En la sombra", una historia de venganza con regusto "autoral". La vi, me gustó e indagué en la carrera del director, descubriendo que también era responsable de un biopic sobre un auténtico asesino en serie, esta "El monstruo de St. Pauli", cuyo título español nos retrotrae a aquellos tiempos en los que los distribuidores de por aquí bautizaban delirantemente a las películas extranjeras, porque realmente el film nació como "Der goldene Handschuh", es decir, "El guante de oro", que es como se llama el mugriento bar donde sucede buena parte de la narración.
Hamburgo, años 70. Concretamente en St.Pauli, el popular "barrio de las putas" de la ciudad. Fritz Honka es un perdedor, lleva una vida miserable, habita un piso sucio y destartalado, tiene un curro de mierda y, encima, es más feo que el demonio. Pero feo, feo. Por eso se pasa el día en el bar "El guante de oro", donde ahoga sus muchas penas a base de alcohol. Además, va más salido que un mono pero, con ese careto, ninguna puta medianamente decente le quiere. Lo único a lo que puede aferrarse es a viejas y borrachas, y las consigue a base de tentarlas con bebercio o comida. Se las lleva a casa, las humilla, las mal folla y, eventualmente y según le da la vena, las mata. Las descuartiza y esconde sus restos en un cuartucho que, obviamente, apestufa que da gusto. Un día, una furgo atropella a Honka, sobrevive y decide cambiar de vida. Deja la bebida, deja de visitar el bar y se busca un curro nuevo como vigilante. Se enamora de una empleada, pero las cosas no irán como le gustaría y, obviamente, el hombre retomará su antigua y nada envidiable existencia.
Si hay una película que sea la perfecta definición de sordidez y decadencia, esa es "El monstruo de St. Pauli". Todo en ella es sucio, asqueroso y deprimente. Comenzando por el propio protagonista, pasando por esas putas ajadas, desgastadas, arrugadas y ojerosas, hasta los escenarios cutres, llenos de mierda y que huelen a cloaca. Cuando acabas de ver la peli, te dan ganas de meterte bajo la ducha. Y es algo que mola muchísimo, no diré que no, aunque también es cierto que de TAN exagerado, en ocasiones roza la parodia. Incluso me atrevería a decir que Fatih Akin procede así de modo totalmente consciente, elevando lo "grotesco" de todo ello para hacerlo casi irreal, porque el Fritz Honka de verdad era feo, sí, pero no tanto como el de la peli. Este directamente parece un monstruo, algo comprensivo dada su naturaleza homicida -y afín al título hispano-.
Tampoco se piensen que la película es de terror, o que narra las cruentas hazañas de una asesino en serie como lo harían "Henry, retrato de un asesino" o cualquiera de esos desangelados biopics que recorrieron nuestras pantallas (grandes o pequeñas) a inicios de los 2000 como "Ed Gein", "Gacy", "Dahmer" o "Ted Bundy". No. "El monstruo de St. Pauli" es un drama, con ciertas mini-dosis de miserable comedia negra, en la que, de vez en cuando, vemos a su prota sesgar alguna vida. Algo que también vemos son pollas flácidas, enormes tetas caídas de mujer sexagenaria, incluso alguna entrepierna bañada en caca licuosa. Una de aquellas características tan molonas del cine Europeo, que no se anda con los remilgos propios de Hollywood. Solo que los asesinatos están lejos de encajar en los parámetros del "exploitation". Se medio-muestran. No nos ahorran ciertas brutalidades (sobre todo cuando Honka se ensaña con una puta gorda rebotona), pero sin regodeos malsanos. En su justa dosis y medida.
De esta manera, lo que nos sirven es una peli estupendamente bien facturada (los decorados reproducen al milímetro los lugares reales donde ocurrió todo), con actores cojonudos y una historia interesante y, por ende, entretenida... aunque no sea porque chorree color y felicidad en sus fotogramas. Ni mucho menos. En realidad uno ve todas esas existencias desgastadas, vacías y terribles y, primero, teme que los designios de la vida le lleven por un camino semejante y, segundo, se alegra de su situación, sea cual sea. Ninguna puede ser peor que la de los clientes de "El guante de oro". Sin embargo, y a pesar de los ingredientes, tampoco puedo decir que al terminar te dejen hecho una piltrafa emocional. No. Seguramente se deba a esa "pátina de irrealidad" tan sutil pero efectiva que comentaba antes. Pues se agradece, la verdad, porque el material no es desde luego bonito.
Buena película, sí señor.

jueves, 19 de marzo de 2009

CLOWNHOUSE

De crío los payasos me daban miedo. Más crecido, e intentando racionalizar al respecto, me doy cuenta que mi temor, y el de muchos otros (de ahí cosas como "It" o incluso "Killer Klowns from outer space"), está del todo justificado. Tras el engañoso maquillaje colorista de un payaso puede ocultarse cualquier cosa. John Wayne Gacy es una prueba. Los payasos ya no me dan miedo... pero sigo desconfiando del que oculta su verdadera faz tras una mueca permanentemente alegre.
Al chaval protagonista de "Clownhouse" le pasa lo que a mi a su misma edad. Una noche de fin de semana, acude con sus dos hermanos al circo y cuando tiene la mala suerte de que los payasos le eligen como voluntario para salir a la pista, huye horrorizado. Poco después, esos mismos payasos serán asesinados por un trio de locos escapados de un sanatorio, que se disfrazarán como ellos y, siguiendo con la mala suerte, se acercarán a la casa del chaval a proporcionarle unas cuantas horas de angustia (aunque todo sea muy casual, el modo en el que los asesinos se sienten atraídos por la casa -los chavales hacen el tonto con la luz, lo que crea destellos en la ventana- es muy ingenioso).
Estamos ante el primer largometraje de Victor Salva, quien poco después despuntó con "Jeepers Creepers" y su superior secuela. En el reparto tenemos a un jovenzuelo Sam Rockwell, al que volveríamos a ver en films como "Los angeles de Charlie", "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford" y que, según he leído, estará en "Iron Man 2".
Hay que avisar de que "Clownhouse" es un film de miedo en toda regla, la ausencia de sangre es casi total. La primera media hora está francamente cojonuda, sobre todo cuando los asesinos (a los que casi nunca vemos sin maquillaje) suplantan a los payasos. Justo después arranca la "rutina" más propia del slasher de las víctimas continuamente acosadas (aunque aquí no hay campistas calentorros ni universitarios tontopolla), y aunque Salva no logra mantener el buen pulso narrativo, tampoco lo pierde. Además, es del todo evidente que lo que el realizador busca es que las figuras de los payasos homicidas (que no hablan en todo el film) resulten inquietantes y aterradoras... y más o menos lo logra.
Resumiendo, "Clownhouse" no es ninguna maravilla, pero sí una buena peliculita de terror "a la vieja usanza" de la que agradeces su sobriedad, sus personajes no especialmente idiotas y sus esforzados intentos por quitarte el sueño.

jueves, 19 de septiembre de 2013

HOUSE HUNTING

Hay en venta una casa en medio del bosque, dos familias acuden allí con la intención de quedársela, pero en el camino atropellan a una muchacha que, por el golpe, parece ser que se ha cortado la lengua. Tras un par de disputas, llegan a la casa y pronto tendrán problemas con unas latas de sopa y con el abandonar el domicilio, que no pueden puesto que la casa no les deja irse de allí. Está encantada, y esto afectará al comportamiento de nuestros protagonistas.
Una solemne mamarrachada, aburrida como una carta de ajuste, en la que te tienes que esperar  al final para que pase algo y cuando pasa, lo que pasa es una puta mierda.
Una de las más grandes basuras video cluberas que he tenido la desgracia, la vergüenza y la pena de echarme a los ojos, de la que lo único bueno que puedo decir, es que se trata de una película de terror seria, pero es que ni eso, porque se supone que es una película de terror sobre casa encantada… y  ese terror que se nos sirve tan crudo, no logra asustarnos jamás. Intenta ser un “Amytiville”, pero se queda solo en, eso, el intento… y que conste que la saga de “Amytiville” era también maluca la jodida.
Una película que tras verla, me quedo igual, no me dice absolutamente nada, y, para colmo, me he aburrido hasta la prohibición. Y aquí terminaría mi reseña.
Pero es que resulta que leo por ahí, y he aquí el motivo de mi tamaña indignación hoy, y también, el motivo por el que esta reseña existe: en un portal de enteradillos de esos que solo ven cine de terror y que, por consiguiente, no tienen ni puta idea de cine y mucho menos del único género que devoran, con lo cual no distinguen lo bueno de lo malo ni aunque sea tan obvio que como en este caso. Entonces, sus escritos, evidencian un retraso mental de nacimiento, que les hace decir chorradas solemnes, de pena de muerte, o al menos de polizón  con saña. Que estamos ante, creo que decía, “Un soplo de aire fresco” entre tanta basura que se hace ahora, decía y, básicamente, justificaba sus palabras alegando que la película no era un “found footage”. Y se queda tan ancho el pavo, diciendo que es una peli cojonuda… ¿ESTO? ¿HEMOS VISTO LA MISMA PELÍCULA? Está claro que si, pero la ignorancia (porque no creo que su cerebro llege al mínimo para querer ser snob) les hace, a estos personajillos, ver cosas donde no las hay. O quizás, directamente es que quieren llamar la atención y no saben como,o simplemente que el entusiasmo ante un producto de horror les ciegue, porque, no ya es solamente que esta película sea una absoluta basura, es que cualquier “Found Footage”, repito, cualquiera, es infinitamente mejor que este pedazo de mierda, que a priori se las promete engañosa, pero en definitiva es que es mala de cojones. Y en cuanto al que la puso bien justificando su buena crítica en que esto no es un “Found Footage”, con ese argumento lo único que justifica es que es un rematado gilipollas.
Para finalizar, decir que la película, al menos, tiene la gracia de contar con Marc Singer de protagonista,  en boga actualmente gracias a la relevancia de las series de televisión, y con Art LaFleur, secundario en películas mainstream, que le da a la serie B de vez en cuando en roles más importantes en cosas como “Dahmer Vs. Gacy”  y similares.
El director Eric Hurt, debuta en el largo tras haber rodado unos cuantos cortos. Espero que deje las cámaras en paz, como espero que los retrasados mentales dejen de escribir reseñas.

lunes, 20 de mayo de 2024

MURDERLUST

Curiosa película de asesino en serie, un precedente en tono y forma a “Henry: retrato de un asesino”, solo que rodada por menos de la mitad de lo que costó la de John McNaughton (que ya era una película barata de por sí) y, también, con la mitad de talento. El director de esta “Murderlust”, Donald M. Jones, no es un absoluto manazas pero va justito de inventiva, de celuloide virgen y de días para rodar, así nos encontramos ante un film semi amateur confeccionado los fines de semana en estupendos 16 mm, durante 12 jornadas y contando para ello con muchos amigos y favores.
Lo bueno es que la película no va de lo que no es, y prefiere evitar mostrarnos nada antes que desarrollar efectos especiales baratos dispuestos a dar el cante, por lo que, a pesar de sus muchas carencias, tenemos aquí una historia bastante sórdida en la que ni se nos muestra sangre, ni nada que chirríe. Todo contado con una cadencia lenta, tono —involuntario— de documental e interpretaciones no muy eficaces, pero resultonas gracias al físico de los actores.
Un individuo amable y simpático, que ejerce de profesor voluntario en la parroquia local, y se gana la vida como vigilante, pasa el tiempo libre bebiendo cervezas con los amigos (quienes eructan y se expresan inapropiadamente). Nadie sospecha nada, pero el individuo, peinado a cortinilla y con bigote varonil, por las noches se dedica a secuestrar putas, asesinarlas y arrojarlas a su suerte en medio del desierto. Y todo parece salirle bien… hasta que da con una señorita un tanto dura de pelar.
Su mayor virtud es que está hecha apenas sin medios, porque por lo demás es una película totalmente formulaica y simple; se sustenta a base de conversaciones y, entre medias, presenciamos los asesinatos que, aun crueles, no son para nada gráficos.
Sin embargo, esa peste a telefilm que se gasta y la falta de medios, le va bien al subgénero de psycho killers, y si bien películas como “Ted Bundy”, “Gacy” o “Dahmer” buscan una estética parecida a la que nos muestra “Murderlust”, esta la trae de manera natural. Y eso, sumado a que se deja ver perfectamente y no es excesivamente coñazo, al final resulta cuanto menos interesante.
Por supuesto, está basada libremente en fechorías perpetradas por Bundy y el estrangulador de la Colina. A través de sus crímenes se elaboró el guion, según James C. Lane.
El protagonista, el actor Eli Rich (no confundir con Eli Roth como ya hay alguno al que le ha pasado), tiene una carrera discreta de papeles en películas de mierda y papelitos a nivel figuración en cintas mainstream; de esta guisa apareció en, por ejemplo, “The Jigsaw Murders”, pero también lo hizo en “Encerrado” al servicio de Stallone y John Flynn.
En cuanto a Donald C. Jones, su carrera como director es asimismo discreta, hizo pocas películas y muy espaciadas a lo largo de las décadas, pero lo más interesante es que nunca se salió de los parámetros que manejaba. Rodó siete, todas de corte amateuroide. No he visto nada más que “Murdelust”, pero intuyo que cosas como “Domingo Mortal” o “Housewife from hell” pueden estar bien.

viernes, 29 de septiembre de 2017

CLOWNTERGEIST

Los italianos eran la monda con todo esto del “Exploitation”, tanto que en lo que ha aprovecharse de films de éxito se refiere, crearon cierta escuela. O eso me gusta pensar cuando cutres productoras americanas deciden sacar provecho del éxito de turno, máxime si como es el caso de la película que nos ocupa, se dedica a expoliar santísimas películas en una sola.
Aunque dudo ciertamente que los artífices de esto tengan siquiera referencias italianas a las que imitar. Por otro lado, aquellos plagios italianos buscaban engañar al espectador ingenuo y  europeo, y un tanto desinformado, aquél espectador que posiblemente fuera a ver el plagio italiano pensando que era el original.
Ahora los tiempos han cambiado, el espectador sigue siendo tonto, pero tiene más mala leche, y un vulgar exploit del éxito de turno ya no cuela. Ahora lo que consigue que cierto exploit se venda, es el hecho de que es un expolio descarado de un film de éxito, y su público, fandom postmoderno dispuesto a zamparse el mayor truño porque en sus círculos eso es “Cool”. El mismo público que endiosó en su momento “Troll 2” y que luego cuando se cansó lo condenó al ostracismo.
Justo en ese tipo de exploit se haya “Clowntergeist”. Y su condición de película  jeta y cara dura es el principal atractivo de cara a la galería.
“Clowntergeist” aparece en vídeo y plataformas digitales justo la misma semana en que se estrena mundialmente en cines el remake de “It”. Pero para rizar el rizo —consecuencia de las descabelladas propuestas de, por ejemplo, “Sharknado”— además de ofrecernos en su poster un estupendo payaso malo, se aprovecha también de otra franquicia con  payasos en su haber como es la de “Poltergeist”, teniendo en cuenta que recientemente Tobe Hooper ha fallecido. Doble dosis de cara dura. El público fandom, con la fiebre de la adaptación de Stephen King, se percata de esta nueva serie B direct-to-video, y ya que está la compra. Negocio asegurado.
Y por supuesto, para no perder la tradición, el poster chanante engaña vilmente al personal, porque luego el payaso que aparece en la película no tiene nada que ver con el del poster; es un señor disfrazado de payaso y ya está, más cercano al payaso de “Gacy” que al de “It”. Pero da lo mismo, porque la película es guay también por esto. Y así.
Dispuesto a a enfrentarme a este pedazo de bodrio, comienzo a verla, y la cara dura se hace patente desde el primer minuto, dónde vemos que, al igual que en “It”, los globitos rojos hacen acto de presencia y se prodigan como los grandes protagonistas de la cinta, si bien, ese es el único punto en común que “Clowntergeist” pueda tener con “It”. Tampoco se parece en nada a “Poltergeist”. A lo que voy es que el engaño esta tan solo en la forma de venderla, porque luego la película tiene vida independiente, me refiero a que es un film que no mama en absoluto de los dos de los que en su promo se aprovecha.
E incluso, no es tan, tan malo como cabía  esperar, es malo sin más.
Cuenta la historia de un par de chavalitas que hacen su vida en un pueblucho cualquiera de la América profunda. Una de ellas tiene terror a los payasos. Así que vemos el día a día de estas chicas en sus trabajos, sus amigos, cuando un buen día, un payaso demoníaco hace acto de presencia en sus vidas y les hará la vida imposible. Empieza así un festival de sillas que se mueven, algo de gore, y un payaso del infierno que deglute carne humana. Luego ya el tedio hace el resto.
Sin más, un producto que nace y muere en sus intenciones mercantiles. No tan pestilente como pensaba.
Claro, eso es porque el director, un cortometrajista en ciernes con aspiraciones a ganarse la vida haciendo cine, está hambriento, y en esta, su primer película, pone toda la carne en el asador, poniendo algo de ritmo y dignidad a un producto que se le encarga con malsanas intenciones.
Por ponerle algo, decir que me han gustado mucho las dos actrices protagonistas, lejos de ser los bellezones característicos de este tipo de películas, son dos “vecinitas de al lado” que hacen sus interpretaciones lo mejor que pueden, y no lo hacen nada mal. Ellas son Britany Belland y Monica Baker, forjadas ambas en el mundo del cortometraje de terror independiente y la serie Z del nuevo milenio, siendo este su trabajo más destacado.
Ver y olvidar.

lunes, 19 de marzo de 2018

MY FRIEND DAHMER

Derf Backderf, historietista americano natural de Richfield, Ohio, tuvo la (mala) fortuna de asistir a clase en el instituto junto a un extraño chaval al que le gustaba matar animales, disolverlos en ácido y fingir ataques y convulsiones en medio del pasillo. Derf y su grupo de amigos, al verle rarito y un tanto siniestro, rápidamente le aceptaron en su grupo llegando incluso a unirse a él en lo que a fingir ataques se refiere y jalear lo que en un principio tan solo parecían excentricidades. Pronto formaron una pandilla muy molesta en los pasillos del instituto "Revere High School".
Conforme pasaba el curso, el chavalito en cuestión se iba haciendo cada vez más hermético y acusaba pulsiones homosexuales que no acababa de aceptar del todo.
Este individuo resultó ser nada menos que Jeffrey Dahmer, el asesino de Milwaukee, uno de los idems en serie más sanguinarios de la historia a la par que uno de los más populares. Se le han dedicado no pocas películas, algunas de corte biográfico (“Dahmer”), otras de tono incluso paródico (“Gacy Vs. Dahmer”).
En 1991, cuando se descubrió el pastel sangriento que giraba en torno al individuo, a Bakderf no se le ocurrió otra cosa que contar sus experiencias adolescentes junto al carnicero de Milwaukee en un cómic book que le otorgó fama mundial ya que llegó a convertirse en un best seller, “Mi amigo Dahmer”, dibujado en 2012. Era de esperar que la versión para la gran pantalla se realizara. Así, “My friend Dahmer” película cuenta un poco lo mismo que el cómic, solo que si este daba la versión de aquellos hechos desde un punto de vista ligeramente cómico, el largometraje se toma el material un poco más en serio y al final resulta una especie de melodrama.
De corte absolutamente indie (de hecho, lo es tanto que el cine indie corre el peligro de convertirse en una corriente paródica) “My friend Dahmer” lo que hace desde que empieza hasta que acaba, a pesar del interesante material que adapta, es aburrirnos indiscriminadamente como lo hacen  tantos otros films independientes autoconscientes de su condición. Insufrible esa cadencia interminable, esa música folk suave que ilustra las imágenes, ligeramente "sepiáceas" y amarillentas, y esa tendencia al naturalismo en las formas y las interpretaciones del elenco que llegan a crispar al espectador. De hecho, la producción, en un intento de ir de guay, se permite la licencia de ser rodada en la casa real donde se crió Dahmer, así como se intentó rodar también en el instituto donde el asesino y Bakderf estudiaron, pero el colegio se negó en rotundo a esta oferta.
Por otro lado, es tan serena, que hasta los títulos de crédito son discretos, con una fuente "Arial" que no rompa el “sosiego” que trata de desprender la película.
Y es que con el cine independiente americano, sobre todo esta tendencia a que lo de “indie”, más que una situación de la producción acabe siendo un subgénero dentro de los parámetros del cine artístico y de autor, nunca sabes lo que puede ocurrir; te puedes encontrar una película deliciosa como, por ejemplo, “Personas, lugares, cosas” y te puedes encontrar un bodrio como este, a pesar de la buena pinta —y credenciales— que previamente tenía.
Por supuesto, la película fue carne del festival de Tribeca el año pasado dónde se estrenó, inesperadamente, sin demasiado ruido, máxime cuando se trataba de uno de los guiones más interesantes de las listas negras de Hollywood del año 2014, rescatado para la ocasión.
En el reparto, tenemos actores usuales de las películas indie como puedan ser Ross Lynch, visto también en “El tour de los Muppets” o Alex Wolff, que pasea su inexpresivo rictus en películas como “Ni un pelo de listo” o “El Canguro”.
También se rescata a Anne Heche, lesbiana recalcitrante que no tuvo reparos en hacer de tía buena en Hollywood cuando era lozana o de madurita cachonda en “American Play Boy” ya cuando pasó los 30, ahora, rondando los 50 le toca hacer de mamá. En este caso, lo es del personaje de Jeffrey Dahmer.
El director de la cinta, Marc Meyers, indie hasta la médula, no cuenta en su haber con otra película que yo haya podido ver (o conocer) antes de esta. No parece especialmente interesante.
Por supuesto, los fans de lo truculento olvídense de saciar sus instintos primarios, no van por ahí los tiros, panda de mentecatos. Aún así, contamos con un par de secuencias un tanto desagradables.

martes, 13 de septiembre de 2011

FREEWAY KILLER

Los productores de GACY y de DAHMER, continúan dándole al tema de los “Serial Killers”, esta vez de manera un poco mas modesta de lo habitual.
En esta ocasión le toca el turno a Willian Bonin“El asesino de la autopista”, que se cargó a montones de chavalitos que hacían auto-stop, lo que le reportó el honor de ser el primer condenado a muerte ejecutado a base de inyección letal.
La peli cuenta su historia de forma pausada y telefilmesca (y rodada en vídeo) centrándose en las andanzas de este individuo, que aunque se definía a si mismo como lobo solitario, tenía siempre algún ayudante adolescente que sujetara a la víctima mientras el se la cargaba con una llave inglesa o por estrangulación.
Se deja entre ver en la película, la homosexualidad latente y no declarada de Bonin. Solo asesinaba jovencitos que le atraían físicamente, ante la imposibilidad de poder tener sexo con ellos.
A mi el tema de los “Serial Killers” me apasiona, así que no hace falta mucho para que yo me fascine con este tipo de películas, pero siendo objetivo, diré que el ritmo lento, lento, lento, al borde del paroxismo de esta, no ayudará a que el espectador pase un buen rato.
De sangre, anda bien servida la cosa, de escabrosismo y mal rollo también, pero no son suficientes para tener en alta consideración a esta película. De hecho, de todas las pelis de “Serial Killers” de los últimos años, FREEWAY KILLER, quizás sea la mas flojita.
A destacar, eso si, la interpretación de Scott Anthony Leet, que da vida al asesino, con una sobreactuación llena de sadismo. Leet, no solo se parece a Jack Nicholson, si no que además intenta imitarle, y aunque disfrutamos de su presencia, cuando notamos tanto la imitación, es que no lo está haciendo muy bien… ¿O si?
Por otro lado, no se dejen engañar por el cartel; Aunque en el salga el gran Michael Rooker (HENRY: RETRATO DE UN ASESINO) como uno de los protagonistas, su presencia se reduce a un Cameo de no mas de dos minutos.
Dirige la cosa John Murlowsky, director de AMYTIVILLE: UNA NUEVA GENERACIÓN, una de las últimas películas de la saga, que ya hacía más aguas que los integrantes de cualquier hogar del jubilado.

domingo, 9 de junio de 2013

SLEEPAWAY CAMP

En cierto modo, puedo comprender el tremebundo culto que arrastra este pequeño "slasher" de los primeros ochentas. Seguramente ello se deba a varios factores razonablemente atípicos -sobre todo en aquella época- para un film de estas características: de entrada, su chocante desenlace (que no citaré por si alguno de ustedes no la ha visto y lo pretende). Luego, el curioso detalle de que los chavales que aparecen, una manada, lo son de verdad, nada de treintañeros fingiendo ser adolescentes, en "Sleepaway Camp" un niño ES un niño. También tiene gracia todo su extraño trasfondo sexual, pervertido diría yo, con ese cocinero pederasta, el hecho de que una de las monitoras se quiera beneficiar al jefe del campamento, un tipo bien viejo y bien feo y todo lo relacionado con el origen del inevitable asesino de la función, destacando la secuencia en la que, siendo crío, espía a su padre liándose con otro hombre. 
OK, asumido ello, veamos ahora por qué ni tan siquiera con elementos tan llamativos, "Sleepaway Camp" logra alcanzar la etiqueta de buena. Que es aburrida y lenta ya lo damos por hecho y lo aceptamos. ¡¡Se trata de un "slasher", carayo!!. Lo malo es que, en este caso, parece más un telefilm sobre amoríos adolescentes en un campamento veraniego que una peli de terror propiamente dicha. Carece totalmente de atmósfera, de nada que parezca medianamente inquietante. Por no haber, no hay ni sustos. Es un culebrón en el que, de vez en cuando, matan a alguien. Estéticamente es de lo más mortecina, los diálogos son genuinamente idiotas y los actores muy negados... y para que yo me dé cuenta, es que han de serlo mucho, mucho. Aunque el verdadero talón de aquiles (si dejamos de lado el inexplicable bigote evidentemente falso del sheriff) es su falta de violencia y tetas. Lo segundo se comprende por la edad de la mayoría del reparto, y lo compensa esa tendencia seudo-sexual retorcida de la que hablaba antes. Lo primero es imperdonable, y más teniendo al gran Ed French encargándose de los efectos de maquillaje y látex. Resulta que el asesino deja cadáveres muy bien resueltos técnicamente, muy chanantes, pero el cómo alcanzan ese estado es algo que queda muy lejos de molar. En general los asesinatos son sosillos, el único realmente salvaje (una penetración vaginal con un secador de pelo... o eso ha entendido mi enferma mente) se medio-ve entre sombras y poca cosa más. Resumiendo, "Sleepaway Camp" es muy mala, muy tosca, cutre y palurda, pero la salvan, por los pelos de los pelísimos, esos pequeños elementos atípicos y que, bueno, al fin y al cabo está hecha el año 1983, y eso siempre otorga un plus.
Yo tuve conciencia de su existencia por primera vez gracias a la prensa especializada americana (que para el caso es "Fangoria"), concretamente en un artículo dedicado a Ed French. Las fotos de los efectos que había perpetrado para "Sleepaway Camp" certificaban que se prometían bien jugosos. Lo malo es que, en aquella época, era inencontrable en España, así que tuve que conformarme con ver la primera de sus secuelas dirigida por Michael A. Simpson y que aquí nos llegó como "Campamento sangriento", luciendo una maravillosamente horripiloide caratula (que intentaba chupar del fenómeno Elm Steet) cortesía de "Córdoba Films", auténticos especialistas en sacar mierdas. Y sí, fue una notable decepción. Pasado un tiempo, finalmente tuve acceso a la primera, pero en versión original sin subtítulos. Pensé que el supuesto gore y la supuesta violencia que vería compensarían el hecho de que no fuese a entender ni la mitad de sus -generosos- diálogos. Y claro, así, poco de bueno iba a sacar yo. Vamos, que me pareció una puta mierda. 
Si damos unos cuantos pasos más adelante en el tiempo, nos encontramos en el momento en que a alguien se le ocurrió lanzar la tercera parte (que directamente ni terminé) y, ya puestos, el pack con la original por fin doblada al castellano. Sin embargo, las malas experiencias previas en relación a la saga me impulsaron a ignorar por completo la oportunidad. Entre tanto, descubrí el incomprensible y desarmante super-culto que acompaña a esta película en los Estados Unidos. Que su director y guionista, Robert Hiltzik, era un tío misterioso con ese único film en su haber, que luego se dedicó a la abogacía y, pasadas dos décadas, se subió de nuevo como dire al carro de una quinta parte que resultaría una decepción para los fans ("Return to Sleepaway Camp"), los mismos fans que poco antes habían ayudado a terminar la cuarta, "Sleepaway Camp IV: The Survivor", abandonada durante su producción por problemas financieros. Y no les estoy hablando de materia muerta, para este mismo año Hiltzik ha anunciado una nueva entrega, "Sleepaway Camp Reunion", en 3D. Mientras que, siguiendo una especie de carrera en paralelo, Michael A. Simpson (culpable de la segunda y tercera) anuncia otra más acorde a SU visión de la franquicia, "Sleepaway Camp: Berserk", ya con elementos sobrenaturales en la trama. Hay que ver, ¿no?, tanto ruido y tan poco interés por mi parte!!!!. 
Como decía, a España estas películas llegaron con una ensalada de títulos. La primera se hace llamar "Campamento sangriento", aunque también "Campamento de verano". La segunda aterrizó directamente como "Campamento sangriento". La tercera lo hizo como "Campamento sangriento 3", saltándose a la torera un "Campamento sangriento 2". Además hay que tener en cuenta que, por su lado, estaba la saga -superior a pesar de todo- "Bloody Murder", cuyo primer título aquí llegó como... ¡¡"Campamento sangriento"!! (seguida de un "Campamento infernal"). La leche.
Y lo que nos cuenta "Sleepaway camp" no tiene mayores complicaciones: Verano, un padre y sus dos hijos son atropellados por una lancha mientras nadan en un lago. De todos ellos, se supone que sobrevive la hija, que va a vivir con su estrambótica tía (se dice que interpretada por un hombre, aunque podría ser falso. Otro toque extraño que añadir a la lista
). Ocho años después, la niña y su primo van de campamentos. Ella, que es rarica, llama la atención de los campistas más mal intencionados (la golfa del grupo resulta genuínamente irritante y odiosa) y, claro, poco a poco estos van muriendo en manos de un asesino misterioso (que, por mucho que lo intenten disimular, sabes quién es perfectamente desde buen principio). Finalmente se revelará su identidad y ello nos acarreará toda una supuesta sorpresilla.
Robert Hiltzik tenía 25 tacos cuando hizo "Sleepaway camp", lo que podría justificar sus incapacidades si no fuera porque Sam Raimi era más joven cuando dirigió "Posesión Infernal" y le salió el super-peliculón que le salió. Tal vez ello esté más relacionado con lo mucho que hoy día Hiltzik se parece al cantante "outsider" Daniel Johnston. En el reparto únicamente reconozco un rostro, el de Mike Kellin, al que has podido ver en algunos clásicos de los 50 para acá o en "El estrangulador de Boston", el "Demon" de Larry Cohen y "El expreso de medianoche", que es por la que yo le recordaba. Felissa Rose, la niña prota, con los años se hizo un nombre dentro del fandom y ha terminado participando exclusivamente en pelis de terror de serie ultra-B o ya directamente Z (como "Dahmer vs. Gacy", "Satan's Playground", del nosemuybienporqué prestigioso Dante Tomaselli o "Nikos, the impaler", de Andreas Schnaas, un señor cuyas películas son algo así como el 11-S del cine). Es una fan del género y lo defiende con uñas y dientes. No retomaría el papel que la hizo "famosa" hasta la quinta entrega de la saga.
"Sleepaway Camp" es mala, mala, mala... pero también un pedazo de historia del celuloide horrorífico no exento de su singularidad. Tal vez, solo por ello, merezca que hagas un esfuerzo y trates de verla entera. Tu mismo.