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viernes, 26 de agosto de 2022

AMITYVILLE IN THE HOOD

Tras la repercusión de su “The Amityville Legacy”, Dustin Ferguson continuó haciendo películas amateur como churros y a medida que se iba imponiendo el estilo idiotesco de “The Asylum” con los sharknados y demás, Ferguson, por demanda popular, fue idiotizando su estilo al mismo tiempo.  Eso no fue óbice para que le sacara partido a su preciosa maqueta de la casa de Amityville y al hecho de que podía hacer tantas películas sobre el tema como le apeteciera puesto que no había derechos que amparasen a la franquicia. Así que grabó una segunda, más exagerada y con más efectos especiales que la primera, titulada “Amityville: The Evil never dies” (también conocida como “Amitivylle Clownhouse”) en la que esta vez se disponía de un payaso como móvil de la endeble trama.
Pero claro, cada vez es todo más como el coño de la Bernarda y se empiezan a estilar toda suerte de crossovers extraños, lo que propicia que montones de directores SOV quieran sacar provecho del nombre de Amityville rodando variantes a cada cual más desquiciada. El amigo Mark Polonia se saca de la manga “The Amityville Exorcism” y, más alocada todavía, “Amityville in Space”, pero también tenemos cosas ya absolutamente ridículas como “Amitivylle Thanksgivin”, una cosa cuya caratula expone en primer plano a un pavo de acción de gracias y, en la lejanía, la casa de Amityville (?) dirigida por un tal Will Collazo Jr., “Amityville Bigfoot” del youtuber/actor Shawn C. Phillips y, ya el colmo de la desfachatez, “Amityville Cop” de Gregory Hatanaka.
“Amityville in the hood” responde a una de estas variantes estúpidas, y la cosa consiste en ambientar Amityville en el gueto. Nada nuevo por otro lado, esto ya se ha hecho con anterioridad en la franquicia Leprechaun que llevaba al duende a los suburbios negros en dos películas, e incluso en el cine mainstream se ha coqueteado con mezclar horror y gangstas en films como “Bones” o “El convento del diablo”.
Así tenemos un grupo de pandilleros que roban una partida de marihuana cultivada en la casa de Amityville (??) y la distribuyen en Compton, en la otra punta del país, y como la marihuana está poseída por espíritus malignos se arma la marimorena. Una excusa como otra cualquiera para mostrarnos un par negratas (solo un par, que en el ambiente de Ferguson no debe haber demasiados) diciendo mother fucker continuamente y poco más.
Se trata de una película absolutamente incompetente que pretende tener una continuidad con los Amityvilles originales y con los títulos pergeñados por Ferguson, pero el individuo esta vez solo tiene la idea loca, sin nada que contarnos. Así, se la toma a total cachondeo e incluye escenas humorísticas, como la inicial en que una prostituta suelta chascarrillos con un pandillero que quiere que se la chupe por 20 dólares, para acto seguido ser eliminada de un disparo por el jefe de la pandilla por chuparla mal (otra vez ??). Por otro lado tenemos un detective que conduce por Compton y de esta manera Ferguson se quita de encima como diez minutazos de metraje, solucionando esto con un viajecito en coche por el gueto, grabando desde el asiento del copiloto y mostrándonos la miseria del suburbio en una travesía en coche real. También usa mucho relleno de exteriores filmados con drones, donde se saca de la manga una bonita panorámica nocturna de la estatua de la libertad que no viene ni a cuento. Y para rematar, y al mas puro estilo Amityville, más de media hora de metraje se compone de flashbacks que nos recuerdan acontecimientos de las dos anteriores películas de Ferguson sobre la celebre casa encantada… pero todo es impostado, nada genuino y hasta esos flashbacks están ahí de manera homenajística, (sin duda Ferguson podría haber desarrollado más la trama y ahorrarse el cortapega… pero hace cortapega porque en las películas originales de la saga se hacía y eso mola…) así que no tienen valor trash alguno. En letra de molde: “Amityville in the hood” es una basura. Y una estafa.
Ferguson además debe ser incluso consciente de esto, porque aunque todo el que la ha visto sabe que es una película suya, decide firmarla bajo el seudónimo Dark Infinity, váyanse ustedes a saber por qué.
Y sin más… Como siempre digo, estas películas sirven para saciar la curiosidad de uno, pero en pleno 2022 ni siquiera algo tan marciano como llevar Amityville al gueto es original o gracioso. Esto es ya el exploitation del exploitation del exploitation… pero en malo, mal hecho y aburrido.
Y todavía algún gilipollas se atreve a asegurar en la prensa especializada que Dustin Ferguson es el Roger Corman del siglo XXI. Algún amigo suyo, supongo. O algún gacetillero con cierto retraso mental. O algún desgraciado. O váyanse ustedes a saber.

viernes, 12 de julio de 2019

AMITYVILLE 1992

La saga de “Amityville” cuyas películas son irregulares desde la primera entrega, despiertan en mí cierta simpatía que se va tornando sopor a cada nueva entrega.
Al ser Amityville un lugar real, en la actualidad, todas esas compañías de serie Z que desean a toda costa llenarse las alforjas, han perpetrado un sín fín de títulos no oficiales con el tema de la casa encantada más famosa del cine de terror como telón de fondo pero que nada tienen que ver con los títulos iniciales. Sin embargo, estas películas son horrorosas, pero no lo son más que todas las secuelas oficiales. Y, si me apuran, tampoco lo son más que la original. Y de todas las oficiales, me hace cierta gracia aunque sea con una mirada condescendiente y una sonrisilla de medio lado hacia ella, esta horripilante e insoportable “Amityville 1992”.
Un despropósito narrativo y argumental, además de una patochada, que ni tan siquiera transcurre en la casa que da título a la saga.
Un individuo acaudalado compra un reloj antiguo que deposita en una balda de su casa. Justo a partir de entonces comienzan a sucederse las apariciones paranormales y los sucesos extraños. Pronto descubriremos que ese reloj pertenecía a la casa de Amityville y que por eso las pasa putas tanto el maromo que se compra el reloj, como su familia, enfrentándose a demonios.
Como varios títulos de la saga, “Amityville 1992”, se basa en una de las historias de los libros basados en la leyenda de la mansión de Amityville titulados “Amityville: The Evil Escapes” de John G. Jones, libraco este del que también salen la historia de “Amityville IV” y que es la principal fuente de la que nutrirse a la hora de abordar secuelas ya que se trata de un libro de cuentos.
Por otro lado, y concebida como programación de la televisión por cable y el mercado del vídeo, a los distribuidores no les debió parecer muy bien tener fechada la película, por lo que si en su estreno videográfico en 1992 el título se hacía acompañar por el año de producción en números bien grandes, años después, en la era del DVD, se cargaron de un plumazo el 1992 del título pasando a titularse “Amityville: It’s about time”, cosa que da un poco lo mismo, pero que, a título personal, me molesta porque lo de “Amityville 1992” me parecía un título de lo más fardón que viene a decir que se trata de una actualización para los tiempos que corren (corrían) de una saga clásica. Claro que, efectivamente, visto hoy ese título, puede parecer un producto de aire retro y llevar a confusión al respetable. Aunque, insisto, todo lo que hagan con esta película da exactamente lo mismo porque es tan mala, tan absurda y tan aburrida que ¿quién va a echar de menos el título original? Pero quede ahí la anécdota.
Sin duda, y si no tenemos en cuenta las falsas secuelas contemporáneas, estamos ante la peor de la franquicia. Son todas muy malas, pero esta se lleva la palma.
Tony Randel, que dirige la cinta,  ya venía de hacer una chapucilla con “Hellbound: Hellraiser II” e “Hijos de la noche” y después fue el responsable de cosas como “Ticks” o la adaptación del Anime “El puño de la estrella del norte”.Todo lo que hizo fue una fulaña, pero al menos fue un director genuino de cine de terror de serie B en los 90, tiempos en los que no se hacía casi nada de esto. Solo por eso, tiene algo de mérito. Ha seguido dirigiendo, donde le han dejado, hasta la actualidad, ya sea para la tele o peliculitas pequeñas, pero nada de lo que hizo tiene la mayor relevancia.
Sin embargo, a la hora de revisar algún Amityville, yo he elegido el de Tony Randel porque lo recordaba muy malo… así que no será tan mala cosa ¿no?

sábado, 22 de agosto de 2020

AMITYVILLE, EL ORIGEN

A estas alturas, la interminable saga de "Amityville" no necesita presentación por aquí. Hemos hablado largo y tendido de ella, tanto las pelis oficiales como las... otras. Sería bastante interesante confeccionar una lista super-completa, incluyendo aquellas que se suelen marginar porque entran de lleno en el terreno de lo propiamente amateur, que haberlas, haylas. Y es que no hace falta tener los derechos del nombre de Amityville para exprimirlo, por lo que cualquier mindundi con una cámara puede cascarse una película, sabiendo como sabe que ahí fuera habrá un público dispuesto a deglutirla... aunque luego, decepcionados, se despachen a gusto en redes sociales. Generalmente, el contenido de esas mismas nada tiene que ver en realidad con la historia de Amityville. Por eso, podemos valorar el hecho de que Daniel Farrands, director y guionista de esta "Amityville, el origen" ("The Amityville Murders" en v.o.), se haya mantenido fiel a los hechos genuinos que acompañan a la famosa casa, centrándose en los crímenes que ocurrieron en ella por ahí los 70 y que, se supone, dieron pie a todo el cristo que vino después. Dicho de otro modo, Farrands ha parido un remake de "Amityville 2: La posesión" que, para bien o para mal, es mi favorita de la franquicia, tal y como ya he expresado en este mismo blog. Claro, luego puede venir el listo de turno y decir que de remake nada, que simplemente es una revisión de lo ocurrido. Puede... pero entonces ¿qué pintan dos actores de aquella en el reparto? Hablo de la otrora morbosa Diane Franklin y el mítico Burt Young. Obviamente, al ser ambos más viejos, sus roles han cambiado. Ella era la chica adolescente, ahora es la sufrida madre. Él era el padre cabrón, ahora el abuelo (no tan cabrón). Dicho esto, resulta imposible evitar comparar ambas y, obviamente, la actual pierde por absoluta goleada. Carece totalmente de la sordidez, el mal rollo y la sensación amenazante que tenía el film de 1982. Cierto que repite algunas ideas (supongo que también presentes en la movida real), como ese padre rudo y mal tratador, pero evita material delicado como la famosa secuencia de incesto (que se supone ocurrió de verdad, pero no está del todo claro). Sin embargo, a su favor añadiré que aporta cosas que la peli del 82 ignoraba, como que el hijo sea el drogata que era en realidad y cierta involucración en el sarao por parte de la mafia (y que podría dar pie a nuevas teorías respecto a los asesinatos).
Pero claro, mirado fríamente, lo que ocurrió en la casa de Amityville da muy poco juego. Sabiendo como sabemos que el clímax será la famosa masacre, y que eso puede resumirse en -como mucho- media hora, ¿cómo lograr unos 60 minutos previos interesantes? Pues hay que tener mucho talento. Y aunque Daniel Farrands más o menos se espabila, no consigue entretenernos a lo largo de ese tramo y, ciertamente, "Amityville, el origen" se hace bastante plomiza. Un poco chapas. Obviamente, al esperar yo la macro-basura que esperaba, pues hombre, me sorprendió un poquito, porque no es TAN HORRENDA. Se deja ver. Pero hay que echarle paciencia y, en cuanto le des al stop, te olvidarás de ella.
Comentar que el amigo Farrands tiene un curriculum bastante interesante como productor (ejerció en, justamente, "Amityville: El despertar"), guionista (es co-culpable de la horripilante "Halloween: La maldición de Michael Myers") y director. Su especialidad en este último campo son documentos audiovisuales relacionados algunos de ellos con el género del terror cuya finalidad es, me supongo, rellenar los extras de DVDs. Sin embargo, y dadas las circunstancias, lo más llamativo es una serie titulada "Misterios de la historia" en la que sobresalen dos capítulos dedicados, cómo no, a Amityville. Vamos, que al tipo le llama el tema desde hace tiempo.
Solo para curiosistas, completistas y vacacionistas.

lunes, 22 de agosto de 2022

THE AMITYVILLE LEGACY

Desde que es vox populi que cualquiera puede hacer una película de Amityville, uno llega a perder  la cuenta de los títulos que se han facturado en el cine de bajo presupuesto y, sobre todo, en ese tipo de películas amateur que, al menos en los Estados Unidos, gozan de distribución comercial, antes en formato físico, ahora a través de las plataformas de streaming.
Lo curioso del asunto es que el fanatismo en USA muchas veces se presta a confundir velocidad con tocino y, una afamada web dedicada al cine de terror llamada 1428 Elm, elaboró un ranking con todas las películas de la saga Amityville, oficiales o no,  ordenándolas de mejor a peor y, dentro de esta, aparece en el puesto número 11 la que nos ocupa, “The Amityville legacy”, quedando por encima de otras oficiales como por ejemplo “La casa de muñecas de Amityville”. Tampoco es que quedar el undécimo de un ranking de quince títulos sea gran cosa, y menos en una página destinada a pajilleros, pero esto le sirvió al director de esta cosa, Dustin Ferguson, para adquirir cierta notoriedad dentro del fandom. Al fin y al cabo se trataba de una película bastante fiel, no ya a los títulos originales, si no al caso real centrado en la familia De Feo, y que llevó adelante con tremenda seriedad y presupuesto nimio; “The Amityville Legacy” —también conocida como “The Amityville Toybox”— es una película amateur con todas las de la ley.
Explica el caso real de los De Feo en un flashback para pronto trasladar la acción a la actualidad y situarnos en el hogar de una familia que, celebrando el cincuenta cumpleaños del cabeza de familia, le regalan un mono con platillos que él había tenido cuando era pequeño (el típico mono con platillos que aparecía en las viejas películas de casas encantadas tipo “El regalo del diablo” o “El desván”). Resulta que este monito provenía de la choza de Amityville y, por lo tanto, está poseído por un demonio. De este modo el caballero que cumple años acabará igualmente poseído y, escopeta en ristre, arrasará con unos cuantos miembros de su familia.
Por supuesto, la película no tiene nada de especial más allá de lo en serio que se toma a sí misma y la intención de ser una secuela más de la franquicia pero facturada con tan solo una cámara de vídeo. También hay que darle crédito a la chulísima maqueta de la casa original que utiliza Ferguson, así como la suerte de ser el propietario de uno de esos terroríficos monitos con platillos, pero más allá de eso, nada. Aburrimiento, aburrimiento y más aburrimiento. Añádanle eternas conversaciones sostenidas por actores no profesionales que no ayudan a que la hora y cinco que pase en un santiamén. Nada nuevo en el horizonte.
Tampoco la película ha de desmerecer ese undécimo puesto en la lista de películas sobre Amityville elaborada por 1428 Elm porque, en justicia, hay que decir que muchas de las originales son peores que esta.
Por su lado, Dustin Ferguson era un individuo apasionado del cine de terror que desde bien pequeñito tenía claro que quería ser propietario de un videoclub, y eso era a lo que se quería dedicar profesionalmente. Acabaría sus estudios y, después, abriría su propio establecimiento. Sin embargo para cuando se graduó en la universidad, los videoclubes estaban desapareciendo y, aunque tuvo una intentona, montar un videoclub ya no era una opción de futuro, así que lo desechó. Como hacía pequeños cortos en sus ratos libres, a partir de 2007 se dedicó casi en exclusiva a la manufacturación personal y casera de largometrajes para su explotación en vídeo. Y, paradójicamente, no le ha ido mal. Desde entonces ha editado más de 100 títulos de variado pelaje, todo homenajes a sus títulos favoritos y que van desde el culto al mondo con “Faces of Dyin” al rape & revenge con “I drip blood on your grave”, convirtiéndose en los últimos tiempos en uno más de esos directores mercenarios de distribuidoras que hace 15 años podían tener algo de gracia, pero que a día de hoy no tienen ninguna y facturan imposibles e irritantes híbridos mezclando conceptos como dinosaurios y ébola en “Ebola Rex”, arañas y tornados en “Arachnado” y demás morralla sin alma para que piquen, en la venta de vídeos o plataformas de streaming, todos esos incautos rednecks de la América profunda que gustan de visionar estas basuras carentes de originalidad alguna.
Sin embargo, Ferguson se ha hecho un pequeño nombre con esto, sobre todo gracias a “The Amityville Legacy” que es su película más popular, y, visto lo visto, puede que la mejor de su extensa filmografía.
No se quedó contento con un solo Amityville, y destrozó el concepto más adelante, como verán el próximo día…

lunes, 1 de enero de 2024

AMITYVILLE KAREN

No hace demasiado tiempo, quizás con el uso de las redes sociales, se implantó en la jerga estadounidense el término “Karen”. Este sirve para referirse de manera despectiva a un estereotipo concreto: la típica cuarentona, bocazas, irrespetuosa y que a menudo suele llevar el pelo corto estilo chico. Aquí en España no se maneja  —todavía— porque el castellano es rico en terminologías peyorativas y, de toda la vida, hemos empleado vocablos que vienen a significar lo mismo que “Karen”: “Maruja” o “Choni”, serían buenos ejemplos. Es más, diría que el más aproximado al término anglosajón sería concretamente “Choni”.
Una vez sabido esto, comprenderemos la estúpida broma perpetrada por el infame, calvo y miserable Shawn C. Phillips, uno de los nombres más recurrentes del SOV actual que, aparte de realizar sus películas grabadas en vídeo, tiene un canal de Youtube de gama media tirando a baja, en la que opera bajo el irritante nombre de “Coolduder”.
Como ya saben, lo de ambientar cualquier película de baja estofa en el “barrio” de Amityville, no es una cuestión homenajística (en algún caso sí, como en “The Amityville Legacy”), es pura rutina para aparecer primero en las búsquedas de las plataformas en las que se suelen alojar todas estas cosas (porque Amityville comienza por la letra “A”), y esa es la única razón de ser del “Amityvillexploitation”.
En esta ocasión, la acción se centra dentro del vecindario de Amityville, donde tenemos una “Karen” que además de depilarse los sobacos, ponerse mascarillas y perfume barato, gusta de coquetear con los hombres rudos y fortachones (los llamados “Guidos”) y echar reprimendas sin sentido a sus congéneres.
Cerca de donde vive hay un restaurante en crisis, así que Karen aprovechará para robarles una botella de vino que se beberá al calor de su hogar. Claro, la botella está maldita y, en consecuencia, Karen vivirá toda suerte de sucesos paranormales para luego ella asesinar a quien se ponga en su camino.
Al margen de que esta sinopsis suena algo mejor de lo que es, no hay nada en “Amityville Karen” novedoso, original o ingenioso. Esto es materia muerta por parte de Shawn C. Phillips, que le pone menos ganas y menos ilusión al asunto que si le tocara realizar un vídeo de boda. Phillips hace alarde de la vagancia más absoluta porque, al fin y al cabo, la película es lo de menos, tan solo está concebida para figurar, para estar en plataformas o, como Naxo diría, para conseguir clicks.
Entonces, "Amityville Karen" es medio visible durante los primeros diez minutos iniciales, que cuentan con un montaje más o menos dinámico y se nos presenta a Karen de manera más o menos divertida. Pasados esos minutos, la cosa va combinando eternos planos medios en los que los actores conversan intrascendentemente, tías escuálidas que muestran sus tetas, maquillajes y efectos especiales de baratillo, y algo de gore para justificar la adscripción de esta ponzoña al género de terror.
En el terreno de las tetas, ni siquiera se las vemos a la protagonista, Lauren Francesca, la que hace de Karen, habitual en cintas de corte independiente de variado pelaje, que es monilla, resultona y la intuimos unos estupendos pechos. Se las vemos, en cambio, a las secundarias esqueléticas y poco apetecibles que se prestan a desnudarse a cambio de un bocadillo de mortadela en la película de Phillips. Lo cual es casi mejor porque va acorde en baja calidad al resto del artefacto y este, en general, se vuelve más desagradable.
Por supuesto, Shawn C. Phillips tiene un ego inmenso equiparable únicamente a su falta de talento y se asigna un papel secundario; es uno de los camareros del restaurante donde la Karen manga el vino maldito, y le vemos en todo su esplendor, luciendo hechuras de ex obeso que va recuperando su estado natural, prominente calva y rodapiés a lo Saza. Y habla, habla, habla, dando vida a un personaje que, como el propio director, intuyo, vive en casa de sus padres.
La producción la firma Ron Bonk, estandarte del SOV noventero, que -tirando erróneamente de la etiqueta underground- gestiona los papeleos legales de toda esta ralea de películas, dándole igual el resultado de las mismas y poniendo el número de cuenta. Al menos no está matando perros.
Y poco más. Como digo, estas cosas no las veo buscando diversión, sino más bien por razones antropológicas y, en ese sentido, “Amityville Karen” cumple con creces su cometido, aunque para ello tenga que soportar una hora y cuarenta y seis minutos de la más absoluta nada.

lunes, 6 de marzo de 2023

AMITYVILLE COP

Yo supongo que, por lo que sea, la mera existencia de esto, aún a sabiendas de que me voy a encontrar con una puta mierda me provoca cierta curiosidad, habrá a lo largo y ancho del mundo personas que, al igual que a mí, en un momento dado les apetezca verlo aunque sea para comprobar en carnes propias qué demonios es. Porque por lo demás clama al cielo la poca vergüenza de sus artífices. Y es que en pleno 2022, cuando el espectador de cine ya está curado de todo espanto y, al contrario que en los años 70 u 80 es bastante difícil de engañar, lo que se vende con “Amityville Cop” es precisamente esa poca vergüenza que más arriba venía denunciando.
Entonces tenemos un nuevo exploit de Amityville que, para más inri, expolia el argumento —y hasta alguna escena— de “Maniac Cop”. Para acabar de hacerla atractiva, el otro reclamo que posee es que se rodó en medio de la pandemia de Covid-19.
Yo dudo bastante que, salvo los gacetilleros de poca monta como servidor, el público estándar de las plataformas de streaming —lugar para el que la película ha sido concebida— tenga el más mínimo interés en ver un impostado exploit de “Amityville” y “Maniac Cop”, entre otras cosas porque esas franquicias ya no son populares entre el espectador medio, así que van destinadas a un público muy concreto: El fan del cine de terror que consume muchas veces confundiendo velocidad con tocino. Pero no me refiero al fan respetable, aquél con cierto criterio y gusto por las buenas películas de terror, sino a aquél granudo, camisetero, heavymetalero y virgen que consume compulsivamente y que al ver la mezcla de ambas franquicias añejas suelta un “¡Wooow!” que quita el sentido. De esos debe haber unos cuantos que hagan rentable este tipo de productos, porque sino, no me lo explico. Un producto que peca, además, de autoparódico desde el primer momento, porque la cabecera de la productora de esto, que luce orgullosamente la etiqueta de “independiente”, no es más que un plagio de la de Fox Searchline elaborada de forma consciente con el fin de que el espectador piense: “Mira, han plagiado la cabecera de Fox Searchline”. No me creo que la cabecera esté hecha así para despistar.
La película se la pueden imaginar.
Un buen día comienzan a aparecer cadáveres de vagabundos. Por ese motivo, los miembros del cuerpo inician una investigación cuando se dan cuenta que los asesinatos han sido perpetrados por un policía de aspecto demoníaco que pulula por la zona. Pronto sabremos que este ha sido víctima de una especie de acto de posesión por parte de una sacerdotisa milenaria. Después de un par más de asesinatos, le dan caza y… fin.
El 85% de la película son conversaciones sin sentido, el siguiente 10% apariciones del policía endemoniado —y negro, por cierto, como la mayoría del reparto— y el 5% restante asesinatos fuera de cámara en los que, con suerte, veremos salpicaduras de sangre contra la pared. Y por supuesto ni está ambientada en Amityville, ni el argumento guarda relación alguna con la casa de los De Feo, pero supongo que comenzando el título por A, servirá a la película para aparecer de las primeras en las búsquedas en las plataformas de rigor.
La ley del mínimo esfuerzo  para una película semi amateur cuyo resultado no importa en absoluto porque, como ya he dicho, lo que se vende es la poca vergüenza.
Por aquello del guiño al fan —y supongo que para limpiar su conciencia— te meten en una escena a Laurene Landon que aparecía en “Maniac Cop” y “Maniac Cop 2” y a tomar por culo.
Lo curioso del caso es quien se encuentra tras el engendro. Gregory Tanaka se autoproclama fan del cine de culto asiático y su negocio es la distribución de películas raras, misteriosas y desperadas en los Estados Unidos. Culpa suya es la reedición de algunas de las películas de Ed Wood, así como se encargó de distribuir en USA clásicos del cine de oriental como pueda ser “La guillotina voladora” o algunos de los primeros títulos de John Woo… no se que necesidad tenía de hacer “Amityville Cop”.
Como director solo ha hecho mierdas del estilo de esta, siendo probablemente la más popular la secuela tardía —de 2015— y posmoderna de una cosa que ya era posmoderna el año de su producción, 1991, muy popular entre los fans del cine malo titulada “Samurai Cop”.
En fin, una cosa de estas más. Lo inquietante es que, echando un ojo a las distintas plataformas cutres de streaming o a poco que investiguemos, nos daremos cuenta de que este tipo de morrallas se cuentan por cientos… Hombre, eso no es malo del todo, pero, sin duda, bueno tampoco.

lunes, 27 de septiembre de 2021

THE AMITYVILLE EXORCISM

Desde que murió su hermano John, Mark Polonia viene realizando, de manera imparable, una media de dos a tres películas por año, todas de género, todas para ser distribuidas directas a video (y ahora a plataformas digitales) y todas con una seña de identidad genuina; el amateurismo más feroz.
Dudo que Polonia se forre con esto, pero ha de irle bien porque es un no parar. De hecho funciona porque sus películas tratan de aprovechar cierto tirón de ciertas franquicias libres de derechos (es decir, pelis de tiburones, de exorcismos, sasquatchs u hombres lobo) cuya imagen pueda utilizar a su antojo. La cosa consiste en emular a infraproductoras de la calaña de The Asylum o Tomcat Films, y canibalizar éxitos de renombre. Y Polonia lo hace cámara de vídeo casera en ristre y aprovechando todos los filtros y efectos incluidos por defecto en los programas de edición que utiliza.
Claro, si a uno le pilla de nuevas, estos modus operandi de Polonia pueden llegar a resultarle graciosos e incluso interesantes, pero a mí me pilla ya mayor, curtido en mil batallas y habiendo saciado años atrás la curiosidad suscitada por el particular universo de los Polonia. Pero de vez en cuando, hago una excursión.
En esta ocasión Mark factura esta producción de la mano de su nueva marca, Polonia Bros Entertainment. Y todo queda en familia puesto que su hijo, Anthony Polonia, está metido en el ajo haciendo los artesanales y sencillos efectos especiales de sus películas, haciendo de actor, cogiendo la cámara o cualquiera que sea la tarea que le encargue su padre.
Así, entre un montón de películas amateur con distribución, llegamos a esta “The Amityville Exorcism” que mata dos pájaros de un tiro; Amityville no es una marca, sino una villa de Nueva York, por lo tanto se puede utilizar el nombre con total libertad del mismo modo que las palabras “exorcista” y “exorcismo” tampoco están sujetas a ningún tipo de derechos. Pues hagamos una película de exorcismos en Amityville, pensaría Polonia. Con el título fardón, lo siguiente es acompañarlo con una carátula que de el pego y que resulte tan terrorífica como la que nos ocupa. Así ya tiene el 90% del trabajo hecho. Con ese poster, sin duda va a vender la película, que el fandom del cine de terror en USA va a comprar sin pestañear. Y luego ya, la película es lo de menos.
Lo que está claro es que, todas las ganas que tenía Mark en sus inicios, cuando grababa sus películas junto a su hermano John, han desaparecido completamente. Él ahora se toma el hacer cine como un trabajo y graba con el piloto automático, con lo que todo lo bueno que pudiera tener el cine de los Polonia hace tiempo que desapareció. Lo único que se cuida de que esas películas tengan ese aspecto amateur que es lo que las caracteriza y lo que, supongo, andan buscando sus seguidores.
Así, la trama se centra en una casa en Amityville (una casa cualquiera, ni se han molestado en adecentarla para que parezca la mítica de la saga que se pretende expoliar y de la que ya hay cerca de 22 títulos entre los oficiales y no oficiales) en la que residen un padre maltratador y alcohólico que se lleva fatal con su hija. Entre trifulca y trifulca, este descubrirá que esta está poseída por un demonio, por lo que contactará con un cura que, aunque tiene aún más pinta de alcohólico que él, no lo es. Este cura se tomará muy a pecho el exorcismo de esta muchacha ya que, por lo visto, el demonio que alberga en su interior, tiempo atrás mató a su hermano. Este demonio venía transportado de la casa original de Amityville ¡¡En un cargamento de madera!! Por eso ahora está en la casa de esta gente. La película se desarrollará entre diálogos interminables en cuyo montaje no se solapa el audio ni una vez, malas interpretaciones, efectos de maquillaje absolutamente caseros y un señor disfrazado con túnica del todo a 100 y máscara de los bazares chinos que dice ser el demonio. Hablan, deliran… y al final tiene lugar el exorcismo. Tan mala que, bueno, alguna risilla acaba uno echándose, pero sin más. Pero es muy triste por que es el amateurismo monetizado, hecho sin pasión, sin gracia… cosa esta paradójica que no deja de llamarme la atención; alguien consiguiendo sacarle rendimiento a sus películas caseras. En verdad los Polonia lo llevan haciendo desde el principio, pero esto ya es una corporación mercantil.
Poco más… denle al play si les come la curiosidad.
Por otro lado, hace un rato acabo de flipar, estando reciente el estreno de la nueva película de “Dune”  para cines, que el amigo Mark se ha sacado de la manga su propia versión para aprovechar el tirón, “Dune World”, de la que acabo de ver el trailer. Casi parece una jodida broma… pero no lo es. Y quizás (solo quizás) algún día les de mis impresiones al respecto.

martes, 10 de octubre de 2017

AMITYVILLE: THE AWAKENING

De entrada todo se prometía fabuloso: Franck Khalfoun, director del muy notorio remake de "Maniac" y de la menos conocida, pero bien visible, "A un paso de la muerte", es fichado por la reputada "Blumhouse" para llevar las riendas del nuevo "Amityville". ¿Un (otro) remake?. Pues no, una secuela. Últimamente estas habían alcanzado niveles de zetismo que daban grima, por ello la noticia sienta bien. ¡Por fin le devolverán la dignidad a la casita de "Amistadlandia"!. Encima, corren rumores de que la peli es tope violenta. Y el par de años que separan su realización de su lanzamiento aún incrementan más el misterio. ¿El resultado a tanto mamoneo?. Sigan leyendo, please.
Una familia se instala en el famoso caserón encantado. Pero una incompleta. El padre murió y el hijo tuvo un accidente y está en estado vegetativo. Así que solo quedan la madre, la hija adolescente rebelde de pega y la pequeña. Un día, y contradiciendo a la misma naturaleza, el chaval comatoso comienza a dar sutiles muestras de mejoría. La hermana “teen” se hace amiga de los otros "raritos" del insti que le hablan de lo que ocurrió en Amityville. Por difícil que sea creerlo -y más tratándose de una supuesta gótica como es la chavala- esta no tiene ni puta idea de lo que le están contando. ¿Cómo documentarse?, pues -y ahí está el punto más gracioso de la película- viendo "Terror en Amityville" de Stuart Rosenberg, es decir, el (aburrido) clásico. No solo le dedican unos buenos minutos, es que además citan la superior segunda parte y el remake (otro detalle gracioso: una de las góticas raja de estos, cuando el director es responsable de uno que, encima, está entre los más dignos). Finalmente la prota entiende que tras la mejoría del hermano hay algo muy siniestro. Un plan diabólico.
Pues sí, amigos, con semejante plantel esperaba bastante más de "Amityville: The Awakening" y lo que me he encontrado es una peli de terror, apartado casas encantadas, de lo más convencional. No es una basura, pero tampoco es una maravilla. Es como muchas otras de su especie. Además, no vemos el sello de su director por ningún lado. Y si hablamos de la cacareada truculencia, esta fue extirpada por completo en un segundo montaje. Por eso mismo únicamente puedo usar una palabra: Decepción.
Es tan consumible como olvidable.
El reparto guarda un par de sorpresitas, por un lado el protagonismo de Jennifer Jason Leigh y por otro al amigo Kurtwood Smith, el villano del "Robocop" original, haciendo de médico.

martes, 27 de diciembre de 2011

THE AMITYVILLE HAUNTING

Una vez más, "The Asylum" apuesta por sus dos fórmulas preferidas (y económicas), la de la casa encantada y la del "falso documental". Meta a cuatro actores en una casa y ahórrese unos dólares. Grábelos en vídeo evitando toda "profesionalidad" en su acabado técnico, y ahórrese otros cuantos dólares más. Resumiendo, que "The Amityville Haunting" les habrá salido muy muy baratica. Bien por ellos. La falta de dinero no significa que el producto resultante tenga que ser necesariamente una mierda, ni mucho menos, pero la falta de talento sí... y me temo que los responsables de esta cosa no están muy duchos en esto de hacer pinículas.
La familia Cliché llega a su nueva casa. Tenemos a papá Cliché, un tio ultra-seguro de sí mismo, mandón y con pasado militar que, llegado el momento, se volverá tarumba y se marcará un numerito de "locura desatada" totalmente ridículo. Mamá Cliché, maruja sufriente desde que se levanta hasta que se acuesta y con cierta tendencia a la sobreactuación desaforada. Hija adolescente Cliché, muy mona ella, siempre de mala gaita y enganchada a su aifon. Hija pequeña Cliché, que habla con fantasmas y ha heredado de su madre la tendencia sobreactuadora. E hijo Cliché, un niño repelente que lo graba todo con su puta cámara y actúa que da pena. Todos ellos se enfrentarán a los horrores de vivir en la casa real de "Amityville" donde ocurrieron los terribles hechos que luego inspiraron novelas, pelis y telefilms (y remakes). Uno se pregunta: Conociendo los antecedentes del lugar, ¿por qué ir a vivir allí?. ¿Por qué tardar tanto en aceptar que hay fantasmas?, ¿por qué no marcharse pitando cuando en menos de 24 horas mueren dos visitantes en supuestos accidentes?. Absurdo. Y es que todo en "The Amityville Haunting" es absurdo... y aburrido, tremendamente aburrido. Hay tanta poca acción y terror como lo había en otra imitación asylera de "Paranormal Activity", la infame "Paranormal Entity". También aquí tenemos secuencias vistas desde cámaras de seguridad, sin olvidar los diálogos insustanciales, las eternas "rutinas hogareñas" que nos importan un pimiento, los momentos absolutamente risibles y los efectos especiales (pocos) de CGI ultra-deprimentes.
Con "The Amityville Haunting" los "Asylum" boys han ido hacia atrás, han regresado a terreno conocido: el de facturar auténtica mierda soporífera e intragable.

sábado, 16 de febrero de 2019

SESIÓN DOBLE : AMITYVILLE 2, LA POSESIÓN + TODAVÍA ESTAMOS AQUÍ

AMITYVILLE 2, LA POSESIÓN : Hay que afrontarlo: "Terror en Amityville", la película que todo lo inauguró, es aburrida. Y ha envejecido mal. Para mí la mejor de toda la -larguísima- franquicia (legal o no) es su segunda entrega que, curiosamente, se trata de una precuela en la que se narran los hechos acontecidos en el famoso caserón encantado y que desencadenaron todo lo chungo que vino después, de cómo el hijo mayor de la familia se volvió tarumba mal aconsejado por espíritus malignos y los mató a todos con un rifle.
Así pues, durante buena parte del metraje lo que vemos es un culebrón sobre las movidas que se desarrollan entre los integrantes del clan. Si ya no se llevan demasiado bien de por sí, en especial gracias a ese padre bruto y gruñón (interpretado por el entrañable Burt Young), todo empeora a partir de que se instalan en la casa. Más cuando un cura hace acto de presencia. Y muchísimo más cuando el hijo es poseído en una secuencia indudablemente inspirada -o copiada- de los delirios de Bruce Campbell/"Ash" en la parte final de "Posesión Infernal" (VER).
Si algo hace destacar a "Amityville 2" sobre el resto de sus hermanas es la mala folla que destila el guión de, nada menos, Tommy Lee Wallace -según el libro homónimo-, alumno de Carpenter y, entonces, futuro director de "Halloween 3", "Noche de miedo 2" o el televisivo "It". Dejando a un lado la atmósfera incómoda y hasta desagradable, y las intensas secuencias de explosiva violencia durante las broncas familiares, tenemos el perverso momento en que el hijo poseído seduce y se tira a su hermana menor (la encantadora Diane Franklin). Decir que el material era mucho más extenso y "gráfico", pero fue recortado por sus responsables conscientes de lo incómodo que resultaba, lo mismo que cierta secuencia en la que el padre violaba analmente a la madre.
Tal vez sea después de la masacre familiar, y con el sobreactuado cura enfrentándose al poseído en un notable estallido de efectos de maquillaje, cuando la película se torna menos
interesante. Aún así no pierde ese áurea enfermiza que la caracteriza y, opino, ha contribuido a que se conserve tan bien a pesar del paso de los años.
Manda Damiano Damiani, el típico director con aspiraciones "autoriles" que se fue a los USA a triunfar y acabó convertido, por esta ocasión, en artesano competente.



TODAVÍA ESTAMOS AQUÍ
: Estamos ante una de las pocas películas modernas de horror por las que siento genuino aprecio. Contribuyen a ello, y no poco, la estupenda caratula y la no menos estupenda funda roja del blu-ray. Parece que no, pero esos detallitos aportan.
Una pareja veterana y torturada por la reciente muerte de su hijo, se instala en un bonito pero tétrico caserón en medio del monte nevado. No tardarán demasiado en sentir una presencia... o dos. ¿Es el hijo fallecido u otra cosa?. Con la visita de una segunda pareja de místicos/parapsicólogos, todo comenzará a desmadrarse y saldrá a la luz un oscuro secreto oculto.
Lo que sorprende de "Todavía estamos aquí" es su arranque reposado y hasta fotográficamente bonito (un poco en la línea del primer Ti West) que contrasta con la salpicante explosión de truculencia final en la que las paredes de la casa quedan teñidas de rojo. Tanto una parte como la otra están perfectamente amuebladas y funcionan en lo suyo, por separado y en comunión. Es directa, concisa, no se va por derroteros ni satura. Empatizas con los personajes y el diseño de los fantasmas es excelente y original (en parte cortesía de Marcus Koch, interesante hombre de efectos especiales con una carrera paralela como director ultra-indie/semi-underground).
Destacar muy mucho la presencia de Barbara "Re-Animator" Crampton, del carismático Larry Fessenden y Lisa "ex musa de Tim Burton" Marie.
Ted Geoghegan, guionista y director, oculta un curioso pero perfectamente ignorable pasado ligado a producciones ultra-gore alemanas.
"Todavía estamos aquí" es, en su sencillez y honestidad (el propio director comenta sin cortarse que roba el argumento del "Aquella casa al lado del cementerio" de Fulci, a lo que yo añado "Sí, pero no"), una pequeña película estupenda y altamente recomendable para aquellos que busquen esa cosa cada día más esquiva que es el buen cine de terror.

lunes, 29 de abril de 2013

SATANÁS, EL REFLEJO DEL MAL

Nos reencontramos con un ya viejo conocido de este blog, Ulli Lommel (pica en el nombre si quieres ponerte al día de sus pseudo-logros), para hablar de la que probablemente sea una de sus películas más populares y, ya puestos, su primer film de género puro, sin aparentes -solo aparentes- deslices artísticos.
Estamos en 1979/80, tenemos poca guita y pocas ganas de currar, pero muchas de amasar pasta, 
¿cual es el género ideal?... pues ea, hagamos una de terror y plagiemos algunos títulos estandarte... ya lo justificaremos luego con la coletilla habitual de: "Yo tuve la idea antes, pero no disponía de dinero y por eso los otros se me adelantaron (y lo hicieron mal, claro). De todos modos, mi película no es de terror, es un thriller psicológico con ribetes vanguardistas inspirado en Bergman, Kurosawa y la madre que los parió". Vamos, Ulli, confiesa que eso es lo que pasó por tu germana mente!.
Es de noche. Suena una música minimalista y repetitiva, la cámara hace lo que los listos llaman "paneo" y se centra en la típica casita blanca de suburbio americano. Dentro, una pareja se está poniendo caliente cuando, de pronto, se dan cuenta de que dos niños (los hijos de ella) están en plan mirón. Así que el amante coge al varón y, pa que no moleste, lo ata a la cama. La hija, más joven, agarra un cuchillo y le corta las cuerdas. El chaval, ya puestos, aprovecha la ocasión para asesinar al hombre con la misma blanca arma (previo paseo en cámara subjetiva hasta el nido de los amantes). Todo ello presenciado por un espejo que hay en el dormitorio. Y sí, esta notoria introducción bebe mucho, muy descarada y sobre todo sonoramente de "La noche de Halloween". Me gustaría saber cual es aquí la justificación de Lommel, porque de verdad que el elemento imitador es tan obvio que incluso parece desafiante (incluido el título, ya que en el primer "Halloween" se referían a "Michael Myers" como "boogeyman" -el  hombre del saco, por así decirlo-).
Pasan dos décadas. Ahora la niña es una mamá super-happy (interpretada por Suzanna Love, eposa del director en aquella época). El hermano, es decir, el culpable del crimen, vive con ella y, claro, se ha vuelto rarito y no habla. Juntos y revueltos ocupan una casa campestre cuya fachada se parece mogollón a la de "Amityville". Un día reciben una carta de la madre de ambos pidiéndoles que vayan a verla, lo que desencadenará los infiernos. La mujer va con su esposo hasta la casa (donde no está la madre... de hecho, esta ni tan siquiera aparece en lo que queda de película) y cuando entra en el dormitorio donde ocurrió el crimen, descubre el reflejo del amante asesinado en el espejo maldito, así que lo rompe. Mal hecho, al hacerlo ha liberado al mal (es decir, ¿era el amante de su madre el mismísimo Satanás?).
Llegan a la casa en plan "Amityville" con los cachos del espejo roto bajo el brazo, y comienzan las muertes... la mayoría de ellas altamente risibles y ridículas, pero medianamente sangrientas (atención al chaval que asoma por la ventana). Total, que en el desenlace a la prota se le pegará un cacho de cristal en el ojo (??) y se volverá un demonio capaz de levitar y lanzar destellos cegadores. El cura amigo de la familia logrará pararle los pies a base de sacrificio y sobreactuación (otra vez como en "Amityville") y todo terminará bien, salvo por el detalle que dejará la puerta abierta a varias secuelas, que las hubo. La segunda es tremenda, la tercera no la he visto y la cuarta está en proyecto y se titulará muy graciosamente "The Boogeyman 4D". O eso dice Ulli Lommel.
En fin, ¿algo que añadir?, pues sí, "Satanás, el reflejo del mal" fue una de mis sonoras decepciones adolescentes (de hecho, la conservaba en su VHS original y terminé regalándola) y motivo de que dejara de seguir la carrera del cineasta alemán. Vista ayer noche, puedo decir que sí, es rara y algo confusa e incoherente (cosa que generalmente no me molesta nada, salvo por las patéticas argumentaciones pseudo-artísticas que luego suelta el director), pero no es la mega-mierda que luego Lommel sí ha defecado (tipo "Zombie Nation", sin ir más lejos, que de tan espantosa ni siquiera reseñaré), es una cosa sosa, plana, aburrida, anodina y totalmente prescindible en la que, por cierto, sale John Carradine haciendo de psiquiatra.

martes, 23 de marzo de 2021

VIDEO: "THE EVIL DEAD" VERSUS "AMITYVILLE 2"

Desde mi desvirgue con "Amityville 2: La posesión" tuve muy claro un par de cosas. La primera: me había encantado y, por lo que a mi respectaba, era la mejor de la saga (y así lo sigo pensando). La segunda: que incluía una escena totalmente plagiada de "Posesión Infernal / The Evil Dead", estrenada un año antes que aquella. Es el momento en el que el hijo del clan, Sonny, se queda solo en casa y comienza a sentir una presencia invisible que le acosa, contra la que luchará fusil en mano y le terminará poseyendo. Bien, se trata de una fotocopia descarada de la secuencia en el film de Sam Raimi durante la que su protagonista, Bruce Campbell, sufre toda clase de delirios. Incluso los inconfundibles movimientos de cámara típicos de su director son recreados en "Amityville 2", con algo menos de gracejo. Verlo para creerlo.
Durante años busqué a otros seres humanos que se hubiesen percatado de ello, o que lo "denunciaran" en algún medio. Sin éxito. Así que, un día, decidí hacerlo a lo grande, cogiendo el material original y montándolo con el fin de lograr un efecto comparativo que resultara indiscutible. No puedo decir que fuese divertido currarse el puñetero vídeo. De hecho, lo dejé a medias y no lo retomé hasta pasados un buen porrón de años. Pero hoy, orgulloso, anuncio con algarabía que YA ESTÁ TERMINADO. Lo he subido a nuestro fermoso canal de YouTube y pueden gozarlo a continuación... ¡asómbrense ante tanto descaro!


sábado, 6 de agosto de 2022

ASSAULT ON THE SNAKEMEN

Tratado "a fondo" el "fenómeno" Chris Seaver, llegó la hora de centrarse en alguno de sus imitadores. El más descarado y pionero de todos tal vez sea el gordaco Kevin Strange, que desde su imperio "Hack Movies" anduvo un tiempo fotocopiando todos los movimientos del clan "Low Budget Pictures". Sin embargo, hay otro que me llama más, ni que sea por su condición de auténtico "loser" entrañable -siento insana debilidad por estos especímenes-, el canadiense Adam Thorn.
Se le podría considerar más divulgador que videoasta, pero ha aportado su granito de arena también en este campo. Graba vídeos para YouTube, escribe críticas en redes sociales, organiza pases de "cine malo" en vivo -o a través de "Twitch"- y, de vez en cuando, pilla la cámara y hace mierdas... pero unas bien tochas. Bastante peores que las de Chris Seaver. Ya saben, la imitación de la imitación (que a su vez lo era de todo el monopolio Troma) no es más que una mala interpretación, deformada y ensuciada, de aquella.
Luego, cuando las visitas a sus vídeos no alcanzan cifras notables, o a sus proyecciones acuden los cuatro colegas de siempre, publica storys en Instagram donde se lamenta de todo, e incluso le dan lloreras. Pobre iluso. Es el típico fan que no entiende lo que dice adorar y, cuando lo aplica a sus propios video-churros, queda delatado. Bajo el nombre genérico de "Riot at the movies" da la barrila sobre cuanto le pone el "cine malo", que pal caso son basuras de tiburones pluriempleados, secuelas tercermundistas de Amityville, payasos asesinos en forma de boniato, etc, etc. Toda la agotadora roña surgida del posmodernismo auto-consciente propio de la era digital. El anti-"cine trash" que, equivocadamente, se jacta de serlo y mantiene a flote gracias a indocumentados como Adam, quien tiene el valor de tirar de las etiquetas "serie B" (la utiliza igual que si se tratara de un género donde cabe absolutamente todo, incluidas patéticas películas amateurs. Un error demasiado común), underground, cine casero o Do It Yourself. Dices adorarlas, pero las metes en el saco de lo "malo" únicamente porque el resultado no luce limpio, pulcro y perfecto como el cine mainstream. ¿Es "mala" una película únicamente porque se nota pobre? ¿porque su acabado no es perfecto? ¿porque no sigue las reglas del academicismo más rancio? ¿No es esa una visión, en esencia, muy conservadora y limitada?
Si al mejunje añadimos la semi obsesión que el tipo tiene con las maneras de Chris Seaver (en algunas ocasiones sale luciendo camiseta de "Warlock Home Video", el segundo proyecto de aquel tras "Low Budget Pictures"), entonces la movida se torna apocalíptica, ya que Thorn no se limita a la adoración, también a la mimetización. Verle poner muecas en sus vídeos resulta un juego lamentable (remarcar que Seaver le conoce y puso verde en un podcast, calificándolo de puto pesao)
Apliquen todo esto a su "cine". Adam comenzó tardíamente haciendo el tonto con sus amigos y una vídeo-cámara para parir dos cutre-películas sobre un alien invasor con aspecto de simio, "Personal Space Invader" y secuela. Luego, en redes, presume de lo horribles que son, lo mal paridas que están. Ya saben, el elemento "trash" forzado hasta hacerlo sangrar, lejos, muy lejos de la honestidad que es donde reside la verdadera gracia / esencia de toda esta movida. Total, que en 2020 el caballero (porque de chaval nada, ya gasta canas) se lanza con una especie de spin off de "Personal Space Invader", "Assault on the snakemen".
Resulta que la invasión del simio terminó, dejando como daño colateral una plaga capaz de convertir a las personas en serpientes dispuestas a dominar el mundo. El presidente de los USA encarga a un militar medio lerdo que acabe con la amenaza.
Adam Thorn pone unas baquetas de batería en la boca a sus colegas a modo de colmillos. Acentúa la incapacidad, la nulidad, en un todo vale sumamente irritante, haciendo de la vergüenza ajena una forma de estilo. Uno ya duda si los errores de montaje, las miradas a cámara o las risas inadecuadas son algo forzado o no. En un momento dado, y buscando el efecto cómico, puede funcionar. Pero se abusa de ello. Como se abusa de los cromas chungos, algún molesto efecto infográfico de quinta regional y chistes de metacine.
Si "Assault on the snakemen" se hubiese hecho en España, la odiaría hasta las trancas y no la incluiría en el blog. Si viniese facturada por cualquier otro individuo de habla inglesa, francesa, italiana o chiquitistaní, quizás le daría una oportunidad. Pero lo cierto es que he sufrido sus 50 minutos seguidos porque el gilipuertas de su responsable me cae en cierta (des)gracia.
Entre los implicados encontramos a Justin Decloux, colega de Thorn. Otro de esos incansables fricazos que se dedican a escribir reseñas, grabar podcasts y youtubismos, firmar libros autoparidos, editar películas oscuras y, obvio, facturar su propio "cine de terror" vídeo mediante. Pal caso se pone una hoja de papel de plata en la cara y da vida a un "Robocop" de risas.
Actualmente Adam Thorn acaba de terminar una de las pocas ideas genuinamente loables que ha tenido, parodiar la fiebre de secuelas chusqueras de Amityville con "Amityville Outhouse", sobre una letrina encantada. En estos momentos, entre mueca y mueca, o lamento y lamento, anda gestando "Rock and Roll Asylum". Veremos cuanto más dura.
Sobre "Assault on the snakemen" (editada por un minúsculo sello, en su sección destinada a cosas aún más insignificantes, "Basement Videos") no se puede decir que sea ni mala, ni buena, ni horrible, ni ingeniosa, ni patética, ni entrañable, ni vergonzante. Digamos que es una mezcla de todo eso y algo más. Indudablemente destinada a panolis perdidos como el mismo Adam Thorn o idiotas enfermizamente curiosos que no escarmientan nunca, like myself.

domingo, 23 de agosto de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "EL POZO DEL INFIERNO/AMITYVILLE 3D"

Ahí les dejo los fotocromos de "El pozo del infierno" o "Amityville 3D" (de la afamada saga en cuestión), cortesía de Alex Gardés y, juraría muy mucho, que bien completos.
La anécdota personal (si no, no sería yo y este blog no sería este blog) es que recuerdo perfectamente haber visto en su día la última imagen, la del algodón de azúcar flotante, en la vitrina de un cine siendo chaval e imaginarme toda suerte de cosas extrañas. Lo que no sé es qué cine era aquel, ni qué cosas extrañas son las que cruzaron mi mente calenturienta, pero eso, aquí y ahora, importa un comino.










Nótese aquí arriba la presencia de una jovenzuela y
monísima Meg Ryan pre-horribles operaciones de estética.



lunes, 14 de noviembre de 2011

A HAUNTING IN SALEM

Otra prueba más de que a los chicos de "The Asylum" las cosas les salen mejor (o menos mal) cuando dejan de lado monstruos gigantes y desastres apocalípticos para meterse en arena terrorífica. Podríamos elucubrar durante horas sobre el motivo real tras la existencia de "A haunting in Salem", ya que, como sabéis, esta gente nunca da un paso en falso y no ruedan películas sin un incentivador económico de fondo. Tal vez se trate de "Insidious" o, más probable aún, la finalmente no realizada secuela de "The Haunting in Connecticut" que ya sufrió de las canibalísticas intenciones de "Asylum" con la cutre-pero-graciosa "Haunting of Winchester house". Y es que a la factoría le tira mucho esto de las casas encantadas, un subgénero económico (cuatro actores metidos entre cuatro paredes) y que suele dar sus frutos (ya hay otra a punto de caramelo, "The Amityville Haunting"... ¿¿"Amityville" en terreno asilero??). La buena noticia es que, a diferencia de la mentada "Haunting of Winchester house", "A haunting in Salem" funciona... bastante más y mejor de lo habitual.
La historia es tan trillada como suelen serlo en estas movidas: Una familia se instala en un caserón en el que, años atrás, pasaron cosas terribles y otros tantos clanes perecieron a causa de locuras y posesiones varias. Como no podía ser de otro modo, el drama se repite. Papá se obsesiona. La hija hace cosas raras (como chatear con fantasmas). El hijo se enrabieta. Mamá solo piensa en las consecuencias que ello puede acarrear a la estabilidad familiar (normal... es mujer). Al final morirán unos cuantos. ¿Qué lo provoca?, ¿por qué?... en realidad el verdadero misterio reside en intentar entender cómo un tio tan tremendamente feo (el padre) puede estar casado con una mujer razonablemente joven y atractiva (la madre).
Pero dejémonos de coñas, porque como decía al principio, "A haunting in Salem" funciona. No es especialmente aburrida (tal vez lo más flojo sea el desenlace, pero se perdona) y, más llamativo aún, te comes unos buenos sustos. Miedo, no... pero brincos seguramente des unos pocos. Ello se debe, sobre todo, a la lograda caracterización -genuinamente terrorífica- del fantasma con vagina que pulula por la casa. Eso sí, olvídense de tetas y sangre, porque nanai de la china.
Existe una versión en 3D, pero no es la que he visto yo.
"The Asylum" cada vez lo hace mejor... al final incluso echaremos de menos reírnos de sus productos.

lunes, 21 de agosto de 2023

LOBO SOLITARIO

El director de este bodrio, John Callas, es un currela del mundo audiovisual que lo mismo te dirige una segunda unidad en una película más o menos mainstream —en ese campo es popular por contribuir a “Las colinas tienen ojos 2ª parte”—, que se encarga de dirigir y diseñar la cabecera de Tri-Star Pictures. Cuando no, está trabajando en publicidad y comerciales. En todos estos oficios el individuo se ha ganado cierto respeto, no así como director de largometrajes, sector en el que apenas ha firmado un par de títulos de presupuesto bajísimo y cero repercusión mediática. Las películas de John Callas no se reivindican ni a hostias. Una de ellas data del año 2015 y su existencia no le importó a nadie: “No solicitors” con Eric Roberts —no les digo nada y les digo todo…—, y, la otra, la que nos ocupa, “Lobo solitario”, entra dentro de esa maravillosa categoría que es la serie Z americana ochentera y, aunque tampoco tiene un culto destacable como algunas de sus coetáneas, sí dispone de algún fan a lo largo y ancho del mundo.
El ininteligible argumento trata sobre un profesor de informática con cierta obsesión con las computadoras, un grupo de estudiantes de instituto que deambula a lo largo del metraje y una banda heavy metal que se marca sendos numeritos musicales sin saber muy bien por qué, pero de manera obligatoria al tratarse de una película del año 1988, cuando el heavy estaba en alza. Entre todo este alboroto aparece un hombre lobo que se carga a un par de estudiantes. En consecuencia, unos muchachuelos intentarán eliminarlo. La identidad del hombre lobo en su forma humana es una de las sorpresas del final.
Se trata de una película incompetente de principio a fin, que parece concebida con una única finalidad: Que el espectador sea testigo de la transformación de baratillo directamente inspirada (por no decir plagiada) de la de “Un hombre lobo americano en Londres”. Una secuencia que llama la atención porque es una versión cutre de aquella, pero que deja a uno pasmado porque, aún siendo más pobre, cutre y chabacana, no acaba de estar mal del todo y hasta se parece un poco a la de Rick Baker. Y es que tras los efectos especiales de “Lobo solitario” se encuentra Ted A. Bohus, productor de “Night Beast” o “Criaturas asesinas”, y director ocasional, que también le daba a los F/X y al maquillaje de vez en cuando en películas de su competencia. En ningún caso, el licántropo que vemos en pantalla es tan aterrador y espeluznante como el que luce el póster.
Nada nuevo en el horizonte más allá de esta escena de transformación; se trata de la típica mala película zetosa de finales de los 80, rodada en algo parecido a los 16 mm y tan aburrida, tan tomada en serio y tan serena, que —por suerte— no ha generado un inmerecido culto después. Que se jodan todos esos alelados que solo disfrutan de la serie Z cuando es posmoderna o, en su defecto, cuando es tan mala que les hace reír. Esto es genuino cine malo del que provoca sufrimiento, pero con cierto encanto.
“Lobo solitario” es una producción de Michael Krueger, quien fuera en su momento uno de los editores de la revista "Fantastic Films", fan del cine de terror absoluto que, en cuanto reunió tres o cuatro perras las invirtió en hacer películas como esta, la más "popular" "Transformator" (donde dirigía) o “La casa maldita ” (a.k.a “Amityville 5: La maldición de Amityville”) con las que, no mucho, pero ganaría algunos dinerillos. Contrató los servicios en funciones de director de un currela del cine como era John Callas, dando resultado a esta película de hombres lobo un tanto deslavazada. Pero ahí queda.
“Lobo solitario” llegó a nuestro país en formato vídeo en aquella maravillosa época en la que cualquier cosa que os podáis imaginar llegaba a las estanterías del vídeo-club.

jueves, 16 de enero de 2014

TRANSFORMATOR

Solemne bodrio cuya carátula videográfica española, llegamos a ver más de mil veces en el vídeo-club. Y que de gráfica, jamás alquilé. Me aterrorizaba el bicho que aparece en la misma. Nada más verlo, podemos pensar que la película podría ser un “Explotation” de “Alien” o de “La Cosa” a juzgar por el bichejo, que parece un alien o por la tipografía del título, del todo espacial. Pero nada más lejos de la realidad.
Huelga decir, que era la época en la que, en consecuencia de “Re-Animator”, a casi todo le ponían el “ator” al final del título. Al menos en España (“Aniquilator”, “Despedazator”, y este “Transformator”).
En realidad la película se titula “Mind Killer, y lejos de tratarse de un “Exploitation” de cualquiera de esas películas antes mencionadas, tiene una trama un tanto original que tiene que ver con el poder mental y no con alienígenas, con lo que el bicho de la carátula (al que, por cierto, nunca vemos entero en la película, si no a partes: un plano de la boca, otro de los ojos…) no es un extraterrestre, sino un cerebro.
Un par de retraídos con escasas dotes sociales, y muchas menos para las relaciones sexuales, se lamentan de no saber lo que es yacer en lecho con hembra. Como trabajan en un archivo de biblioteca o algo así, se topan con el manuscrito de un gran científico. En este contará grandes secretos para controlar el poder mental y conseguir así hacer lo que uno deseé. Así que lo usan en su beneficio para poder ligar con chicas. En concreto, uno de ellos, lo usa para seducir a su compañera en el archivo, pero esta se le resiste, con ella el poder mental sirve a duras penas, así que se excede en el uso, la codicia le puede, y su cerebro acaba apoderándose de él hasta convertirlo en un horroroso y virulento monstruo, que mutará hasta que su cerebro saldrá, con vida propia, de dentro de su cabeza.
Todo esto que les cuento está genial, pero han de tener presente que pasa una hora hasta que lo bueno viene. Una hora eterna de bla, bla, bla, y de coñazo, todo con un aire muy a lo “Soap Opera”, que solo se solventa con un par de momentos en los que, en un alarde de originalidad, el protagonista, para hacer uso de sus poderes, se pone los dedos índice y corazón en las sienes. Tan trillado, que te tienes que reir… pero realmente, hay que hacer esfuerzos para pasar esa hora sin darle al fast fordward, algo muy normal en todo cine “Trash” que se precie, el de verdad. Vamos, sin concesiones, un puto coñazo. El bostezo está a la orden del día.
Ahora cuando llega la transformación del prota en monstruo, la cosa cambia, más que nada, gracias a unos efectivos y artesanales efectos especiales, obra y gracia de Vicent J. Guastini (suyos son, también, los F/X de  “El Vengador tóxico 3”, “Muñeco diabólico 3
” entre otros muchos), que tirando de látex y gomaespuma, consigue un monstruo y un “submonstruo” verdaderamente purulentos, sangrientos y repugnantes. En ese aspecto, la película recuerda a otra serie Z de similares características y con el “ator” en el título, “Despedazator”.
Por lo demás, una película de lo más olvidable y zetosa. Para nada mítica, y por ello, justamente olvidada.
Dirige el inútil de Michael Krueger, que escribió el estúpido guión de  “Amityville 5: La maldición de Amityville” y dirigió, además de esta caquita, otra peliculita titulada Night Vision.
Como dato frikoso, decir que a esta película en otros países de habla inglesa, se la conoce, también, como “The brain creatures”.

lunes, 28 de diciembre de 2009

MESSENGERS 2: THE SCARECROW

La verdad es que para escribir sobre "Messengers 2: The Scarecrow", secuela "directa para dvd" de "The Messengers", he tenido que mirar el trailer de esta, ¿motivo?, apenas recuerdo nada de ella, y eso que la vi en su día. Eso es mala señal. Efectivamente, aquella versión campestre de "Amityville" dirigida por los hermanos Pang me dejó completamente frío... vamos, que me pareció un coñazo. Ahora su productora, "Ghost House", la factoría "only-horror" de Sam Raimi, lanza una segunda entrega que, como pasa con este tipo de productos, en realidad nada tiene que ver con su precedente, salvo abalorios tipo la granja donde se desarrolla la historia (no estoy seguro que sea la misma, pero se parece), cuervos, la familia de turno acosada por fantasmas, etc... es decir, entre "Amityville" y "El Resplandor", especialmente esta segunda que, para algo, incluso es citada en una frase promocional del cartel.
Pues eso, papá, mamá e hijos viven angustiados en su casa del campo porque las cosas no van bien, los cuervos se comen el maíz y los bancos les achuchan para que vendan sus propiedades. Un mal día, el cabeza de familia encuentra un espantapájaros de siniestro aspecto que coloca en medio de la plantación. A partir de ese instante todo pillará un mejor aspecto y los problemas irán desapareciendo... eso sí, a cambio de otros nuevos que implican misteriosas muertes. Los fantasmas de la primera son sustituidos aquí por el mentado espantapájaros, una figura muy recurrente del cine de terror pero que en este caso no cobra vida hasta el final, ya que en realidad se le supone foco del mal y de la mala influencia ejercida sobre el protagonista.
Lo digo y sin vergüenza, "Messengers 2: The Scarecrow" no solo es una peli más que digna, entretenida e interesante, sino que gana a su predecesora, más cara y con dos directores de cierto prestigio, por goleada. Sorprendente, sí, pero cierto... encima, los efectos especiales infográficos son mínimos (bueno, y la sangre, que no abunda demasiado).
Todd Farmer, guionista de ambas (y que en esta segunda ocasión estaba mucho más inspirado), es un personaje con un curriculum muy curioso; suyos son los libretos de "Jason X" y el remake de "San Valentín Sangriento".
Recomendable para pasar un rato.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

EL OTRO BAÚL DE TÍO VICENTE 18 - TAQUILLA 82/83

¡Taquillazos! de eso va hoy la cosa. Reunimos sendas listas de éxitos situadas a lo largo de 1982 y 1983, todas extraídas de las páginas de la revista "Casablanca".
Revisándolas, localizamos algunos títulos curiosos que llaman la atención por figurar en lo más alto, como unas pocas "comedias teen", nuestras queridas "Creepshow", "Amityville 2", "Curso 1984" o "Tenebre", la secuela de "Aterriza como puedas", "El sentido de la vida" de los Monty Python o "El señor de las bestias" (todo un éxito en París) En el apartado español gana "Todos al suelo" de Mariano Ozores, la prueba de que el buen funcionamiento en su época de esta clase de materia no es una leyenda urbana.
Ctrl + boton izquierdo del ratón para ampliar imágenes.
Tras suspirar y maldecir el paso de los años, no olviden al de siempre: "¡Graaaaacias ooootra veeeez tío Vicenteeee!" 

Agosto, Octubre, Septiembre de 1982 :


Enero, Febrero, Marzo de 1983:


Mayo, Junio, Noviembre, Diciembre de 1983:


lunes, 8 de junio de 2009

MUERTE DE UNA CAZAFANTASMAS

Una parapsicóloga, acompañada de un cámara, una periodista un poco puta y una beata, pasan varias noches en una casa donde, años atrás, alguien masacró una familia entera. La idea es captar unas cuantas almas en pena pero, como nos indica el título, nadie sobrevivirá... empezando por la jefa del putiferio.
Se supone basada en hechos reales, lo que es una puñetera mentira. Y es que, sí, estamos con lo de siempre... digan "Amityville", digan "Al final de la escalera", digan "La leyenda de la mansión del infierno".............. acertarán.
Naturalmente, "Muerte de una cazafantasmas" es el efecto "Bruja de Blair" llevado al terreno de la ficción documentada (no se qué significa, pero me gusta)... vamos, que no está contada como un (falso) documental, aunque sí incluye las inevitables imágenes tomadas desde una mini-DV y con los también inevitables infrarrojos. Sin embargo, no le sacan ningún provecho. De hecho, esta es probablemente la peli de fantasmas "seria y realista" más desaprovechada del mundo. Mira que tienen tema para jugar con la atmósfera, pero nada de nada, y lo dice un cagón que mancha los calzones con cualquier tipo de peli sobre espíritus del mas allá que evite exagerada pirotecnia. Hay momentos de miedito en "Muerte de una cazafantasmas", pero son un 15%... el resto es aburrimiento extremo... y es que, encima, la jodida dura más de 90 minutos.
No se la recomiendo, la verdad.