Mostrando las entradas para la consulta bruce lee ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta bruce lee ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de diciembre de 2020

BRUCE LEE VS THE GAY POWER

Dentro del subgénero del brucexploitation, siempre se dudó de la existencia de dos títulos que, a fuerza de estar durante un par de décadas inencontrables, acabaron volviéndose terriblemente populares. Una de ellas es “Ilsa meets Bruce Lee in the devil’s Triangle” y la otra “Bruce Lee vs Gay Power”. La primera de ellas, al igual que sucedía con “Las noches del hombre lobo” de Paul Naschy, no está claro del todo que exista. Hay reseñas en la red de individuos que aseguran haberla viso e incluso existe un célebre cartel promocional, pero lo cierto es que no hay una constancia tangible de que la película que reunía en loco tándem a Bruce Lee y la loba de las SS, exista. O al menos, yo no he encontrado pruebas. Sin embargo, la otra, de propuesta aún más loca si cabe, hace ya años que circula por la red y yo he tenido la desgracia de verla hace un ratillo.
“Bruce Lee vs Gay Power” en realidad no es un brucexploitation genuino, sino, más bien, una parodia  brasileña de serie Z con intenciones cómicas de por medio que, no centrándose únicamente en la figura del pequeño Dragón, hace mofa de todo el cine de artes marciales y, sobre todo, de la serie “Kung Fu”. De hecho su título original es “Kung Fu contra as bonecas”, no hay ninguna referencia hacia Bruce Lee en el mismo, y  su único elemento bruceliniano reconocible es el clon protagonista, que ni siquiera se parece.
La cosa va de unos bandidos un tanto afeminados que violan y matan a la familia de este Bruce Lee de baratillo. Y entre chascarrillo de mariquitas y coreografías diseñadas por un individuo que no había visto una película de Kung Fu en su vida, transcurre un film de fotografía aceitosa, cierto mal gusto y humor para deficientes mentales.
Por otro lado, la referencia al “Gay Power” del título, se la sacan de la manga, porque lo cierto es que estos bandoleros tan malvados, aunque a veces aparecen con rulos en la cabeza y gestos amanerados —que parecen puestos ahí solo para justificar su título—, no tienen el más mínimo problema a la hora de violar de manera heterosexual a cuanta chiquilla se ponga en su camino. Vamos, que de gay, solo tienen el movimiento de manos. La otra referencia que tiene al homosexualismo es la camisetilla rosa que lleva puesta el Bruce Lee de rigor que, si leemos entre líneas, y haciéndonos una paja mental muy grande, podemos sacar la conclusión de que este Bruce es homosexual. Pero ni por esas; El título original es “Kung Fu Contra As Bonecas”, Bonecas quiere decir mariquitas, y, supongo, que poner la palabra mariquita en un título, es un gag en sí mismo. Pero nada. Bruce Lee no se enfrenta a hordas de sodomitas como implica el título.
Por lo demás, mucho aburrimiento y muy poca gracia, en una sucesión de secuencias y un estilo que, curiosamente, recuerda mucho a las películas de Redford White. Es más, podía haber estado perfectamente protagonizada por el albino filipino.
Adriano Stuart, director que además hace las veces de Bruce Lee, es un viejo conocido del cine costroso brasileño. Relacionado de algún modo con el grupo cómico “Os Traplhoes”, es el responsable de varias de las incursiones de los cómicos en el cine (“A rei e Os Trapalhoes”, “Os Trapalhoes na guerra dos planetas”) y de esa película sobre un muñecajo horrible, “Fofao, a nave sem rumo”, del que corría la leyenda urbana que en su versión merchadising, este, llevaba una daga oculta en su interior con la que unos cuantos niños asesinaron a otros. Pura falacia.
Poco más.
Quitando un par de momentos de sobreatuación de Stuart (como esa escena en la que pone sus muñecas en el fuego y, aguantando, este pega un berrido enorme al quemarse que me ha parecido muy gracioso), esto es material de muy baja estofa, un film decepcionante que era mucho más atractivo cuando uno se cuestionaba su existencia. Como siempre decimos por aquí, lo realmente interesante es el concepto.

viernes, 12 de abril de 2024

ENTER THE CLONES OF BRUCE

David Gregory, señor que se ha especializado en  realizar estupendos documentales sobre los más variopintos fenómenos cinematográficos (suyos son “Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la isla del dr. Moreau” o “Blood and flesh: The real life and ghastly death of Al Adamson”), ataca ahora (como si del dragón se tratase) con “Enter the clones of Bruce”, en lo que podíamos denominar el auténtico y definitivo documental sobre uno de los fenómenos exploit más interesantes en la historia de la cara dura cinematográfica. Ya saben ustedes: tan grande era la demanda de películas de Bruce Lee que, una vez este falleció, el público se negó a no seguir disfrutando de su cine, por lo que, para contentarlo, un montón de estudios cinematográficos comenzaron a rodar películas con clones, artistas marciales que, más o menos, se parecían al pequeño dragón, y durante un montón de años estuvieron vomitando producciones de muy mal gusto en las que se explotaba la presencia de Bruce Lee, o lo que es peor, su muerte. Eso sería el “brucexploitation” oficial, pero también existió otro por parte de los distribuidores de medio mundo, que compraban películas de kung-fu sin conexión alguna con Bruce Lee, pero se estrenaban como si fueran legítimas (los casos de Bronson Lee o Bruce Lo).
“Enter The Clones of Bruce”, con mogollón de imágenes de archivo, extractos de películas y entrevistas a las principales estrellas del fenómeno (es decir, Bruce Le, Bruce Li, Dragón Lee o Bruce Liang), así como a directores productores y actores secundarios de aquellas películas, profundiza en las cloacas del subgénero y nos explica todos los entresijos y artimañas con dinamismo y brío.
Además lo hace de una forma muy acertada, incluyendo un prólogo precréditos en el que se nos explica el modo de operar de Bruce Lee (el de verdad), hace hincapié en sus manías y megalomanía, para, después de los créditos, darle una patada porque en realidad no es el foco del interés del documental, y centrarse única y exclusivamente en todo ese universo de clones, imágenes del funeral del auténtico Bruce, jornadas de trabajo infrahumanas, sueldos bajos y todos los desastres que traían de serie las películas adscritas al “brucexploitation”.
Por otro lado es sorprendente que, si bien podemos tener localizadas en España sesenta o setenta títulos protagonizados por cualquiera de estos impersonators (más o menos, qué se yo), el documental avisa que están catalogadas más de doscientas y que nunca dejan de aparecer títulos, con lo que hacer un listado de todas y cada una de ellas —que además hay clones de Bruce en todo el mundo, no solo en Asia, aunque no estén oficializados— es una tarea ardua, por no decir imposible (aunque los franchutes, principal fandom del fenómeno, tienen gran parte del trabajo hecho).
Resulta súper interesante ver los distintos caminos que han tomado en la vida los distintos clones, e, indirectamente, como todos tienen algo en común: los nudillos destrozados.
También se incide en cual puede que fuera el primer título oficial del “brucexploitation” y la manera ilegal y despiadada de publicitarlo por parte de los distribuidores, así como vemos una buena colección de pósters y títulos raros (o perdidos) que han pululado a lo largo de los años dentro de esta corriente tan rara que sacaba beneficio (y, en ocasiones, mucho) de la imagen y muerte de un mito de la cultura pop. Fue durante mediados de los setenta y los ochenta, cuando estas películas estuvieron en auge, pero lo acojonante del asunto es que, todavía hoy, quizás de manera menos descarnada que entonces, se sigue explotando a Bruce Lee y siempre es sinónimo de generar pasta.
Como ya digo, un documental estupendo, entretenido a más no poder, revelador y curioso sobre la estratagema comercial más inhumana y carroñera de la historia del cine.

lunes, 31 de octubre de 2011

EL DRAGÓN ATACA

EL DRAGÓN ATACA, posiblemente sea la película perteneciente al "Brucexplotation" más enloquecida, demencial y delirante de cuantas pueblan tan entrañable sub-género, pero quizás sea también la menos soportable y pestiño de todas ellas. Y lo que está claro, es que en cuanto a coreografías y escenas de acción, es la peor.
Pero es que la cosa es rara de pelotas:
Bruce Lee, ha muerto. En consecuencia va a parar a un "Más Allá" capitaneado por un rey sátiro, que le recibe de muy malas maneras.
En su afán por volver al mundo de los vivos, se las tendrá que ver con una mafia compuesta por (agarrensé los cojones porque se les van a caer al suelo) El Padrino, El Exorcista, Drácula, Enmanuelle, James Bond y Clint Eastwood. Cada uno en diferentes momentos, se las tendrá que ver con Bruce Lee. Pero este no está solo; tiene como aliados a Popeye y al pequeño saltamontes ( O sea, Kung-Fu).
Nada en esta puñetera película, protagonizada por Bruce Leong, el clon de Bruce Lee que menos se le parece (no se parece absolutamente en nada), tiene coherencia o razón de ser. Unos diálogos que parecen confeccionados por un ente minusvalido de otra dimensión, y unas idas y venidas de ritmo, que convierten esta película en algo muy curioso, pero para nada aconsejable. Aburre hasta al mas curtido.
Obviamente, el unico interés de esta película, radica en el festival de villanos y/o aliados de Bruce Lee, que en cuanto aparecen en escena, el espectador se pregunta ¿Por qué? y no encuentra explicación, porque no la hay. Así, uno de los villanos es Clint Eastwood, pero el Clint Eastwood de LA MUERTE TENIA UN PRECIO. Es decir, un chino ataviado con sombrero de Cowboy, poncho y barbas largísimas, que , vale, te hace soltar alguna que otra risilla.
Bond, es un occidental vestido de traje, con pelo rizado, que está mas cerca de George Lazemby que de Sean Connery. Insípido y absurdo.
Enmanuelle, una tia occidental, que nos muestra todo su cuerpo, pero que tampoco se parece a Silvia Kristel, ni a ninguna de las actrices que la interpretaron.
Drácula, es un chino disfrazado de Drácula.
Y lo mejor, El padrino y el Exorcista. El primero, es un chino normal y corriente, vestido de los años setenta, que sabes que es el padrino, porque así lo llaman en la película, y porque suena el soundtrack de la película, pero vamos, un chino como cualquier otro. Y el exorcista, lo mísmo; un puto chino disfrazado de cura. Pero lo gracioso es, que estos dos personajes, hacen Kung Fu con soltura, siendo dignos rivales de Bruce Lee. ¿Cómo coño van a hacer Kung Fu el padrino y el exorcista? No me digan que no es una locura digna de una mente enferma...
Por otro lado, Popeye, que también hace algo de Kung Fu, y el pequeño saltamontes, si que hacen que te descojones cuando hacen acto de presencia. Un puto Chino disfrazado de Popeye, no se ve todos los días.
También sale un esqueleto que habla y un montón de momias que hacen Kung - Fu, y unas cuantas chinas, enseñando unas tetas poco apetitosas, en su afán de zumbarse, aunque sea pagando, a Bruce Lee.
Por lo demás, un desastre, tanto técnico cómo artistico, en la película de Kung Fu, en la que menos Kung Fu se hace. Desde luego, se ha ganado, por méritos propios, un lugar de honor en la lista de peores películas de la historia. De castigo.
Firma la película Lo Ke, también conocido como Kie Law, o como Joe Law, también como Ke Lo, y como Chi Luo, y como Tzu Lo. La madre que lo parió.
El título internacional, es bien reconocible por los más entendidos. THE DRAGON LIVES AGAIN.

martes, 21 de junio de 2011

BRUCE LEE EN NUEVA GUINEA

Si hay algo más exótico que una película perteneciente al “Brucexplotation”, es una película adscrita a este género, en la que el protagonista viaja a África, y una vez allí, resulta que todos los africanos ¡son chinos! Eso si, convenientemente ataviados para la ocasión.
Bruce Lee y un amigo suyo bastante mariquita, tras tener una conversación bastante retrasada sobre tribus y sectas satánicas, dicen ser antropólogos y deciden irse a nueva guinea a estudiar esa extraña cultura, a pesar de que a la prima de Bruce Lee, le apetece irse de picnic, precisamente ese día (¿).
Una vez allí, resulta que todo dios sabe Kung Fu, y no hacen mas que pelearse con nuestro Bruce Lee de palo, que entre pelea y pelea tiene tiempo de enamorarse, resolver un asesinato y vérselas con el gurú de la tribu, que es un experto en Kung Fu, y mientras todo esto ocurre, escuchamos una banda sonora en plan funky muy divertida.
Un absoluto y delirante desmadre lleno de colorido y chinos disfrazados con los ropajes típicos de Nueva Guinea, y protagonizada por uno de los clones de Bruce Lee que menos se le parece, Bruce Li, que o lleva puesto o un característico chándal amarillo o ropa de explorador todo el tiempo. Para diferenciar a los chinos de los guineanos, a estos últimos les ponen pelucas.
Obviamente, no es una película con Yuen Woo Ping en las coreografías, por lo que estas, no son demasiado buenas. Hay alguna resultona, algún movimiento mas o menos espectacular, pero la mayoría de las veces, estas son toscas y se nota demasiado, que los actores no se tocan. Pero eso, en este caso, es lo de menos… Todo en la película es una chorrada, así que ¿Qué mas darán unas malas peleas?
Existe una doble versión de la película, con montones de escenas de chavalitas en pelotas, que fue censurada en medio mundo, pero que en la edición de DVD Alemana, se recupera en forma de extras.
A la dirección Joseph Kong A.K.A Joseph Velasco, responsable, también de la marciana LA SAGA DE BRUCE LEE, o de THUNDERING NINJA y C.Y. Yang, al que no se le conocen más títulos.

martes, 21 de agosto de 2012

LE LLAMABAN DRAGON GORDO

Como fan del cine de Kung Fu tradicional, muchas veces me planteo quien es mi artista marcial favorito, y cual mi película. Y a pesar de que es un género en el que nunca dejo de descubrir películas, la cabra siempre acaba tirando al monte. Me quedo con Sammo Hung y con “Le llamaban Dragón gordo”, que a pesar de estar rodada al estilo tradicional, está ambientada en la época contemporánea, en este caso 1978.
Y vista ahora por enésima vez, me ha gustado incluso más. Podríamos decir que por temática, no daríamos palos de ciego al adscribirla al “Brucexplotation”, pero sería una rara avis, porque también es una película que arremete contra todas esas imitaciones baratas, y luego lo explicaré.
Sammo, interpreta a un pueblerino fan a muerte de Bruce Lee. Y efectivamente, en las coreografías lucha como Bruce lee (o mejor) e imita al mito en todos los gestos y ademanes que le hicieron famoso. Sammo, deja su pueblo para irse a Hong Kong a ayudar en el restaurante de su tío (trama esta repetida hasta la saciedad), y una vez en la ciudad, este no para de meterse en líos. Por un lado tenemos a unos mafiosos que se dedican a las falsificaciones, que quieren contratar al camarero del restaurante del tío de Sammo, que es un gran pintor, para que haga unas copias de cuadros. Ante la negativa de este, le harán la vida imposible, y Sammo Hung intentará resolver los problemas como mejor se le da, que es con el “Kung Fu Chinuá”.
Hasta que un coleccionista de arte llega con sus tres guardaespaldas, un blanco experto en Kick Boxing, un chino, y un negro americano (que en realidad es un chino con peluca Afro, patillazas y tiznado de betún) experto en Karate, que le complicarán las cosas un poco más al gordo.
Sammo Hung, es poco más que un genio: Gordo como un tonel y con una agilidad asombrosa, actor, artista marcial, director, coreógrafo, productor… lo hace todo. Y todo lo hace bien como demostró en las dos o tres películas que rodó prescindiendo de las artes marciales, o en esta, también de su autoría. Incluso introduce otros géneros dentro del cine de Kung Fu, como puedan ser la comedia (esta), el drama (“Protección a un ser menor”), el terror (“Encuentros en el más allá”) etc… Y “Le llamaban Dragón gordo” es una comedia de Kung Fu de lo más divertida, con sabor al kung fu tradicional, pero con unas situaciones de enredo y un tipo de comedia, llena de confusiones y malentendidos, que recuerdan ligeramente a las películas de Mariano Ozores. Y no nos olvidemos del chanante título original “Enter the fat dragon” en alusión directa a “Operación Dragón” (“Enter the dragon”).
Y ahora explicaré porque es una “Brucexplotation” que arremete contra el “Brucexplotation”: A parte de que Samo imita a Bruce, hay una magnifica escena en la película en la que el gordo es contratado como extra en una película de un clon de Bruce Lee. Sammo acude entusiasmado, porque podrá ver como se defiende uno de los clones, cuando comprueba in situ, que el actor no se parece en nada a Bruce Lee, y que pelea de pena. Se lo hace saber, y la escena acabará como el Rosario de la aurora… Pero es como una advertencia. Parece que Sammo quiere decirnos “!Hey, no veáis estas películas que son una mierda, yo traigo la calidad y el estilo de Lee, pero de verdad¡”. No lo dudamos, pero creo que tanto Sammo como el “Brucexplotation”, pueden convivir juntos sin problema.
La película se estrenó en cines en nuestro país, nada raro pues en la época, sobretodo en los cines de barrio, que las platéas se llenaban con las películas de Kung-fu. Pero sobretodo recuerdo la edición en vídeo de la distribuidora “Video Disco”, la cual yo poseía en Beta, y la cual quemé hasta la extenuación.
Para poder disfrutarla hoy, ni siquiera en la red existe una copia completa en condiciones, aunque ha salido en dvd por la distribuidora “Kung- Fu Fever”, que tampoco es que se prodigue mucho en tiendas, porque no he sido capaz de encontrar ese dvd durante dos o tres años. Ahora, lo tengo en mi colección gracias a una persona maravillosa que si que la encontró.
Una de las mejores comedias de Kung Fu de todos los tiempos, y digan lo que digan, la mejor película del bueno de Samo Hung.

lunes, 4 de agosto de 2014

DUELO DEL DRAGÓN Y EL TIGRE

Las “Brucexploitation” trajeron como consecuencia, que los clones de Bruce Lee se volvieran estrellas zetosas que lograban atraer culos a las butacas. Por eso, Bruce Le (con una sola “e”) llegado un punto de su carrera en el que era consciente de que, a pesar del nombre impuesto para el cine que recaía sobre sus hombros, explotar la imagen del pequeño Dragón ya era una cosa secundaria, se lanzó a la piscina con estas cosas de artes marciales contemporáneas mezcladas con unas buenas dosis del cine de agentes secretos, la locura reinante en este tipo de productos aquella época, y los elementos primordiales a la hora de fabricar un éxito: Sexo, violencia y modernismo.
Por eso, Bruce Le, para esta película cargó todo de esos elementos, más uno que, también, se puso de moda en el cine de kung fu serie Z de aquellos años: El Europeísmo.
Así que en esta ocasión, Le, se alía con los italianos en la producción y se viene a rodar a España una historia en la que él es el elegido, junto al agente Inglés Richard (interpretado por el pobre Richard Harrison, al que estos putos Chinos tanto putearon) para encontrar una formula secreta que circula en manos malosas. Esta formula, descubierta por científicos españoles posteriormente asesinados, puede ser súper perniciosa para la humanidad, así que deben encontrarla como sea, contando que mientras que el Inglés es un mujeriego que puede echarlo todo a perder por oler un coño, el Chino es un ser impulsivo y violento. Echarlo todo a perder, no es para nada descabellado.
Lo que es descabellada es la puta película, de las más malas de esta gentuza que me he echado a los ojos y no del todo divertida, como parecía en un principio. Lo que, como siempre digo, es motivo de elogio en esta casa, y no de denuncia.
Y es que, si de primeras apunta a que todo va a ser un desmadre incomprensible, pulpero y postmoderno como lo era “La saga de Bruce Lee” (aquella en la que todos los clones de Bruce Lee aparecen juntos), pronto la cosa pierde fuelle y pasa a ser una peli de artes marciales de las mas flojas, con unas coreografías de lo más sosas, y con un imperante aburrimiento por bandera. Pero destacaré que la primera media hora es un tremendo delirio con tetas por todos lados;  Solo por el partido de tenis que juegan las chicas del harén de Richard Harrison, ya merece la pena ver la película, porque si los desnudos gratuitos siempre están a la orden del día en este tipo de films, en este ya no es que sean gratuitos, es que se consigue que te descojones de una bella señorita de enormes tetas… porque, ¿Qué coño hacen jugando al tenis con toda la indumentaria del tenis femenino, pero haciéndolo con las tetas al aire? Todo eso acompañado por cámaras lentas que realzan esos movimientos mamarios.
Por otro lado, siempre es habitual que en estas pelis, todo el mundo sepa hacer Kung fu… Vale que Richar Harrison haga sus movimientos, pero ver a Tito García, secundario del cine español de toda la vida, que aparecía en las películas de “Parchís”(pincha aquí para ver su jeto), haciendo un par de movimientos de Kung Fu… eso es para mear y no echar gota. Vamos lo mejor de la película.
Por otro lado, decir que si los Japoneses años atrás se colgaron la medalla de hacer una escena de Kárate con un hombre enfrentándose a un toro en un tendido, Bruce Le tomó buena nota de aquella película, “KarateBull Fighter”, y aquí plagia casi plano por plano ese enfrentamiento, solo que vemos claramente que cuando Bruce Le arrea al toro, este es claramente un muñecote, y lo entremezcla con planos del toro yendo a su bola por el tendido. No tuvo huevos a meterse con un toro de verdad. A su favor decir, que esta escena es, además de infinitamente más ridícula que la de “Karate Bull Fighter”, mucho menos violenta afortunadamente.
Y salvo estas estridencias tan míticas (“Duelo del Dragón y el Tigre” es una película muy popular, por lo obvio,  dentro del circuito de aficionados al cine de artes marciales) como reconocibles y que le otorgan valor a la cinta, el resto de la misma no es demasiado destacable, ni entretenida, ni rara. Eso si, la galería de secundarios, con los españoles a la cabeza, no tiene desperdicio. Junto a Bruce Le y Richard Harrison, y el anteriormente mentado Tito García, tenemos a Nadiuska, Bolo Yeung, José Riesgo o Hwang Jang Lee.
En la dirección solo sale acreditado Bruce Le, pero las malas lenguas dicen que Richard Harrison metió algo de baza, y que el hombre que de verdad la dirigió fue Luigi Batzella, responsable del “Nazixploitation” “La Bestia en calor” entre otras.
Mala… pero de esas con encantillo.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

LOS FOTOCROMOS DE "LA VERDADERA HISTORIA DE BRUCE LEE"

“La verdadera historia de Bruce Lee”, protagonizada en realidad por Bruce Li, es uno de los títulos cumbre del brucexploitation y uno de los más populares en nuestro país, que llegó a aglutinar en salas nada menos que 576.000 espectadores, cantidad esta que teniendo en cuenta la naturaleza de la película está muy, pero que muy bien, en tanto que muchos films mainstream alcanzaban esas mismas cantidades de culos en butacas.
Claro que la sociedad de entonces era un poco más imbécil que la de ahora y habría que ver cuantos de esos espectadores fueron pensando que se trataba de una película del auténtico Bruce Lee. Lo cierto es que “La verdadera historia de Bruce Lee” se nos presenta como un biopic del artista marcial, aunque en realidad es una historia donde se han sacado acontecimientos de la manga, y donde vemos al bueno de Li aprendiendo un arte marcial  que no es el que dominaba.
Mala a rabiar, pero con el encanto de cualquier brucexploitation, aquí les dejamos los fotocromos que se exhibieron en las marquesinas de aquellos cines donde se estrenó.  Interesados en saber más sobre el fenómeno, que le echen un ojo a
este enlace.













viernes, 6 de septiembre de 2013

IP MAN

Esta producción del 2008 me la habían recomendado mis amigos ya que saben que el género de artes marciales es uno de mis favoritos, pero entre una cosa y otra no la había visto hasta este verano. Se conoce a esta película con el subtitulo de El Maestro de Bruce Lee, pero no es más que una estrategia comercial. Es cierto que Bruce Lee fue uno de sus discípulos, pero ni por asomo entrenar a Lee es lo que define a este hombre, por lo que recalcar esto no es más que publicidad.

Ip Man, que se pronuncia algo así como Yip Man, es un maestro en el arte del Wing Chung. Vive en Foshan, una ciudad del sur de China célebre por sus escuelas de artes marciales. Ip Man no enseña, simplemente pasa el día entrenando y viviendo una vida de lujo y comodidades junto a su mujer e hijo. Es respetado por todos los maestros de la ciudad, ya que saben que es más diestro que cualquiera de ellos. Un día, unos buscabroncas llegan a Foshan decididos a retar a todas las escuelas y así poder abrir la suya propia. Una vez que han derrotado a todos los maestros de la ciudad se enteran de la existencia de Ip Man. Rápidamente irrumpen en su casa y le exigen un combate. Inicialmente el se niega y mas dentro de su casa, no sea que vayan a destrozar los muebles, pero cuando el jefe de la banda empieza a humillarlo, la mujer de Ip Man le da permiso con una simple frase: “No rompáis muchas cosas.” Muy simpático es cuando cae el primer jarrón al suelo y el retador de la pelea le dice que se lo pagara. Lo mismo le dirá cuando se rompa el siguiente ornamento, aunque al final de la pelea no se ve que le abone nada de nada.

Todo es alegría y jauja en la casa de Ip Man, hasta que llega la invasión Japonesa. Todo Foshan queda devastado, la gente se muere de hambre y hay miseria por todos lados. Ip Man y su familia son desahuciados y su palacio será usado por los japoneses como cuartel general. Sumido en la pobreza Ip Man se pondrá a trabajar en una mina para poder llevar algo de comida a su familia. A esa mina suelen acudir los militares japoneses pidiendo voluntarios para luchas contra los soldados japos en duelos de artes marciales. Ip Man no quiere competir, pero al enterarse que un amigo suyo murió en una de esas peleas, decide ir a ver qué ocurre. Al ver como matan cruelmente a un antiguo maestro de Foshan pide luchar contra diez a la vez. En menos de un suspiro derrota brutalmente a los diez, BRU-TAL-MEN-TE. El general japonés que era testigo de los combates decide que quiere volver a ver luchar a Ip Man, y si es posible luchar con él. Algo que ocurrirá al final del filme.

La película respira un tufillo nacionalista chino que por momentos puede ser pelín cantoso, pero bueno, lo mismo hacen los americanos en sus producciones y mira lo bien que funcionan en la taquilla internacional. El gran acierto de la película son las coreografías, dirigidas por el mítico Sammo Hung, y el actor protagonista Donnie Yen, que con su aspecto de hombre de mediana edad se aleja del estereotipo de estas películas, el del joven fibroso y algo inconsciente. Además no se mueve nada mal, aunque casi todos sus golpes se realicen con las manos, y nos con patadas que siempre quedan muy espectaculares. Y aun así, los combates son vibrantes, muy bien resueltos y filmados. Existe una secuela oficial, que ya tengo en cartera para verme en breve, y una tercera parte que no cuenta con los actores y que debe de ser de otra productora. Puede, esto no lo sé fijo, que lo que nos venden como esa tercera parte sea la película que dirigió más o menos por las mismas fechas que esta, el director chino Wong Kar Wai.
Muy buena, muy muy buena.

martes, 12 de noviembre de 2013

IP MAN 2

Donnie Yuen vuelve a interpretar al maestro del Wing Chun, Ip Man, al que se conoce mundialmente por haber sido el maestro de Bruce Lee. En esta secuela vemos como monta su primera escuela en Hong Kong, después de que tuviera que salir huyendo de Foshan tras provocar una reyerta popular por su combate con el oficial japonés al que le dejo la cara guapa. El filme es bastante similar al anterior, primero vemos las vicisitudes que pasa Ip Man y su familia, luego peleas con otros maestros, y para acabar una pelea organizada contra otro campeón extranjero. En este caso, al estar en Hong Kong,  colonia ocupada por los hijos de la Gran Bretaña, pues su contrincante será el campeón mundial del Boxeo Taylor “The Twister” Milos. Si esto es históricamente correcto, lo desconozco, pero como siempre en este tipo de películas biográficas, los hechos suelen exagerarse o inventarse completamente. Además igual que la primera, esta película sirve para ensalzar el sentimiento patriótico chino, pero con un mensaje algo más humilde en el que todos los hombres son iguales, y no demonizando tanto a los extranjeros, aunque su parte sí que se llevan.

Ip Man es un hombre pobre ahora que vive en Hong Kong, toda su fortuna le fue arrebatada por los japoneses, y en la colonia británica malvive en un cuartucho con su hijo y su mujer la cual está embarazada. Gracias a sus amistades consigue que le renten la azotea de un edificio para crear su escuela de artes marciales. Los primeros días no acude ninguna persona  a interesarse por sus enseñanzas, hasta que un día un joven llega pidiendo un duelo de demostración. Ip Man sorprende tanto al joven que rápidamente va a buscar a más amigos para ser todos alumnos de tan insigne maestro.  Pero lo que el protagonista desconoce es el ambiente turbio que hay en la ciudad con las escuelas de artes marciales. El Maestro Hung, interpretado por el siempre grande (en los dos sentidos) Sammo Hung, es quien lleva la voz cantante entre todos los maestros. Para que Ip Man pueda enseñar deberá de pasar una prueba, dando lugar a una escena de lucha de lo más espectacular del film, los contrincantes subidos a una mesa, y quien caiga, queda eliminado, en el que caso de ser Ip Man, no podrá enseñar en Hong Kong. Huelga decir que pasa la prueba, pero además de esto deberá de pagar 100 dólares al mes a Hung para “su protección”, a lo que el protagonista se niega. Esto no es bien visto por el resto de maestros pero le dejan estar. Cuando llega a la ciudad el campeón mundial de Boxeo y desprecia las artes marciales chinas, tenemos el embolado montado. 

Lo más importante en una película de artes marciales son las coreografías, que la cámara este bien encuadrada y que el montaje sea bueno para poder apreciar correctamente la pelea, y en Ip Man 2, al igual que en su precuela, esto está de lujo. Donnie Yuen sigue haciendo un gran trabajo tanto en las luchas como en las escenas de palique, su cara calmada y su porte hacen de el un muy creíble Ip Man. La producción del filme también es muy buena, aunque se aprecien los decorados en vez de ser exteriores, pero al ser una película de época se acepta.

Existen dos películas más, la que se denomina tercera parte, seria realmente la primera de todas, ya que narra desde que Ip Man tenía 16 años hasta los 22, y la cuarta parte sí que sería la última ya que es un Ip Man anciano que sigue enseñando a sus discípulos, entre los que se encuentra Bruce Lee, como todo el mundo sabe. Decir que como epilogo de esta película que nos ocupa, podemos ver a un chavalín de unos 10 años, que hace el papel de Lee, solicitando ser alumno de la escuela, pero al verlo tan joven y soberbio, le dice que vuelva cuando sea mayor. Y así fue.

lunes, 24 de enero de 2022

WEREWOLF IN BANGKOK

“Werewolf in Bankok” es la película más exótica a la que me he enfrentado a los últimos años y la que me ha dejado claro lo poco que conozco cualquier cultura asiática  y lo extraño que resulta conectar con su cine.
Y no es que sea un neófito del todo; he visto películas procedentes de muchas partes de Asia y de distinta índole, solo que en su mayoría han sido películas de Kung-Fu o acción a las que me terminé acostumbrando y las que me hicieron creer que el cine asiático, a grandes rasgos, era así. Amén de que todo el cine asiático que yo he consumido es de los años 70, 80 o 90, muy poquito, o nada, de décadas posteriores.
“Werewolf in Bankok” es una película tailandesa del año 2005, una comedia con ramalazos de cine fantástico y rodada con poquísimo presupuesto, que amén de lo esperpéntica que es de por sí tanto su trama como sus personajes, me deja un poco descolocado porque, en toda ella, sin que en ningún momento se haga mención, me da la sensación que estamos ante una película de ambiente post-apocalíptico. Y cuando termina la peli y se reflexiona sobre ella, uno llega a la conclusión de que, de era post-apocalíptica, nada, que esa película está ambientada en la Tailandia de 2005 cuando se rodó, y que ese enrarecido ambiente responde a la idiosincrasia tailandesa y no a un argumento o a una propuesta estética. Como fuere, una manera de concebir al cine y una personalidad muy distintas a la europea o a la americana a la que ya estamos acostumbrados. Una vez asumido eso, ya le pillamos el rollo.
Estamos en una sociedad en la que, por un lado, tenemos a los carroñeros, una especie de sociedad secreta que viven de la basura, y por otro tenemos a Frank, un chatarrero que va con una niña que usa un chándal amarillo similar al que vestía Bruce Lee en “Juego con la muerte” (con lo cual queda omnipresente Bruce Lee en la cultura asiática) y que, asimismo, también rebuscan por la basura. Un día mientras realizan sus  quehaceres diarios, estos dos tienen que huir de la banda de los carroñeros, y acaban escondiéndose en una misteriosa mansión. Mientras inspeccionan el lugar, aparece el dueño de la casa, un hombre lobo que acaba mordiendo a Frank. En consecuencia, cuando llega la luna llena, Frank se transforma en un hombre lobo, con la mala suerte de que, en lugar de convertirse en un lobo violento y aterrador, se convierte en una suerte de perrillo callejero y sarnoso, medio calvo y feo de pelotas. Así que el resto de la película el hombre lobo-perro, y la repipi de la niña que va con él, se la pasaran para arriba para abajo viviendo situaciones cómicas y escapando de las garras de la banda de los carroñeros, del hombre lobo dueño de la mansión en la que se escondieron y de una banda de cazadores de hombres lobo que tienen como misión acabar con los licántropos.
Se trata de una comedia con un humor propio de los asiáticos tirando a infantil, y donde predominan los chistes sobre pises, cacas e incluso acoso sexual, con interpretaciones exageradísimas y situaciones surrealistas que no casan demasiado con la línea argumental. Lo normal. Sin embargo me gusta que siendo una película con un presupuesto notablemente bajo, se las ingenian para que los efectos especiales den más o menos el pego, al tiempo que los maquillajes de los hombres lobo resultan hilarantes: cuando los vemos de cuerpo entero resultan feroces y dan el pego, pero cuando vemos a cualquiera de los lobos la cara, comprobamos que llevan unas prótesis estáticas a las que podíamos tildar casi de caretas.
Así, “Werewolf in Bangkok” resulta una película muy tonta y, en consecuencia, simpática, que con momentos más cuesta arriba que otros finalmente se disfruta sin mayor problema, precisamente por lo exótico y extraño de la propuesta, mostrado todo de unas formas que yo ya no estoy acostumbrado a ver en una película, por lo que, en resumidas cuentas, me resulta, al menos, interesante.
Por otro lado, se trata de una película para el completo lucimiento de su protagonista, Nong Cha Cha Cha, que por lo visto es un cómico muy popular en Tailandia. Orondo y de rasgos casi cartoonescos,  me ha caído bien este señor.
Por lo demás, disculpen mi total desconocimiento sobre el cine asiático en general y sobre el tailandés en particular, y disculpen también, si en algún momento de la película he metido la pata respecto a algo y tómense esta reseña como lo que es, la reseña de un neófito.

miércoles, 5 de marzo de 2014

IP MAN 3 LA LEYENDA

Quiero aclarar que aunque le casque el 3 en el titulo de la reseña, lo hago porque así lo indican en varios sitios, aunque también la podéis encontrar sin el numerito en cuestión, con este subtitulo, con el subtitulo La Leyenda Renace, o La Leyenda del Maestro de Bruce Lee o incluso  Ip Man 3 Zero. Lo verdaderamente acertado seria Ip Man Zero, o Ip Man Prequel, o La juventud de Ip Man, por dos motivos. No corresponde a la saga dirigida por Wilson Yip y en el caso de que la quisiéramos ver en orden cronológico con las de Yip, esta sería una precuela. Esta película nos narra como Ip Man aprendió Wing Chun, como se desarrollo su adolescencia y como conoció a la que seria a su esposa, un “Como conocía a vuestra madre” a lo chino, y con hostias, en el hígado, y en la boca.

El padre de Ip, cobrándose un antiguo favor,  solicita al maestro Wah (Sammo Hung) que entrene a su hijo en el arte del Wing Chun puro. También le pide que entrene a su hijo adoptivo, un joven japonés llamado Tin Chin, que encontró tirado en la calle. El maestro Wah que se encuentra ya bastante enfermo acoge en su casa a los dos hermanos Man y les ira enseñando sus técnicas junto a un nutrido grupo de chicos y chicas de Foshan. Al poco el maestro Wah fallece y es sustituido por su segundo, Chung So (Yuen Biao) el cual querrá honrar la memoria del maestro enseñando únicamente el Wing Chun puro, ya que según el, cualquier otra arte marcial seria una deshonra al maestro fallecido.

Ip, Tin Chin y Mei (una de las niñas de la escuela) se hacen amigos pronto. Con el paso de los años Mei se enamora de Ip, pero este no le hace mucho caso, en cambio su hermano Tin Chin sí que le gustaría llamar la atención de Mei. La cosa se complica en las relaciones amorosas cuando aparece Wing-Sing, la hija del alcalde, la cual queda prendada de Ip, algo que el también la corresponde, pero como es joven y medio tontito, no hace nada en el momento. Ip se marcha a Hong Kong a estudiar y sacarse el bachiller (o algo similar) además de aprender ingles. Por casualidad da con un maestro de las artes marciales que le enseña nuevas técnicas, lo que luego le enfrentara con su maestro por no ser Wing Chun puro. Pasado un año (o dos, no me quedo claro) vuelve a Foshan y es cuando por fin empezara su relación con Wing-Sing, la que después sería su mujer.

Para que en la película haya algo de acción meten a unos japoneses que quieren hacer negocios y a la vez acabar con la escuela de Wing Chun. No sé si esto pasaría en la realidad o simplemente es para que tengamos escenas de peleas, la cosa es que aunque sea ficticio o no, no está nada mal.

El actor que encarna a Ip Man, no es Donnie Yen por razones obvias (es más joven, y no es de la “saga”) pero no lo hace nada mal en cuanto a escenas de combate, pero que nada mal. Eso sí, la cara de panoli no se la quita nadie. En cuanto a Sammo Hung y Yuen Biao, tienen una escenita juntos que es una delicia ver como estos dos hombres (sobre todo Hung) siguen moviéndose bastante bien. Es en la pelea final, en la que Ip se enfrenta a varios japoneses en la que la cosa queda un poco regulera. No porque este mal hecha y coreografiada, sino porque adolece del mal de las películas de Bruce Lee, que hay veinte tios, pero solo lucha con dos o tres a la vez, mientras el resto hacen el gañan por detrás esperando su turno para ser ahostiados.

Recientemente (el día 1 de este mismo mes) se ha confirmado que Donnie Yen volverá a interpretar a Ip Man en la que sí que será la tercera parte de la saga que empezó junto a Wilson Yip. Yo le tengo muchas ganas, pero esta película o la otra titulada Grandmaster o Ip Man The Final Fight, que trata de un Ip Man ya mayor, no están mal para ir matando el gusanillo hasta que se estrene la 3ª parte oficial.

jueves, 14 de abril de 2016

IP MAN 3

La verdadera tercera parte (y no aquella que era una precuela pero que en nuestro país le pusieron un 3 para que picáramos como con el famoso Tiburón 3 de Castellari) sobre la vida y obra del maestro de Bruce Lee. No ha llegado aún a nuestro país, así que si quieren verla tendrán que hacerlo por los cauces internetiles habituales y en V.O.S. o esperar hasta a saber cuando.

Los trailers internacionales de la película tenían un gancho para que el público general y no solo el chino tuviera ganas de ver la película, la presencia de Mike Tyson y su pelea con Donnie Yen, el que ya ha interpretado a Ip Man en las anteriores películas. Según parecía la película contaría con el ex boxeador como poderoso antagonista, y casi daba a entender que sería el núcleo central del filme, nada más lejos de la realidad. Si, es cierto que Mike Tyson es “el malo”, y si que tiene una pelea con Ip Man, pero su participación es escasa, casi anecdótica, incluso después de haberla visto hace una semana se me había olvidado que salía. Además el norteamericano no se ha implicado mucho en la producción, casi parece que sus escenas estén grabadas en dos o tres días que paso de vacaciones en Hong Kong. Por no molestarse no se ha molestado ni en aprender cantones, lo que el habla lo dice en ingles, y sus escenas son todas con otro actor chino que también habla en ingles y con Donnie Yen, cuyo personaje, Ip Man, también sabia ingles. Suelta una frase en cantones sino no recuerdo mal, pero vamos, una pijadita. Luego, como digo su intervención es corta, así como la pelea en la que interviene. Además para que la producción no quede mal con Tyson, la pelea acaba en tablas, no teniendo que hacerle pasar por la “humillación” de ser vencido por un chino que tienen la mitad de su tamaño. Lógicamente tampoco puede ganar, que la película va sobre Ip Man. No preocuparse por haberse tragado este spoiler, como digo si quitas a Tyson de la película no pasa absolutamente nada, NA-DA.

Ip Man vive en Hong Kong con su mujer y su hijo pequeño, el mayor está estudiando fuera. Ya es considerado un gran maestro en la ciudad, y se le tienen en alta consideración en todos lados, incluso en el bar al que todas las escuelas de artes marciales van a tomar el té y a cotillear. Los terrenos donde se encuentra la escuela donde estudia el hijo pequeño de Ip Man es deseada por unos gánsters (cuyo jefe es el demonio occidental Mike Tyson) para especular inmobiliariamente. Acuden unos matones para obligar al director y dueño del colegio a que les firme las escrituras de venta, cuando justo Ip Man pasaba por allí dando lugar a una pelea que se salda de forma rapidita.

Los matones juran volver, por lo que Ip Man y sus alumnos harán guardia para que los chavales del barrio puedan seguir estudiando. Por todo esto el protagonista deja un poco de lado a su mujer en su peor momento, ya que la detectan un cáncer que ella se calla por no preocupar a su marido. Paralelamente a todo esto, el padre de un compañero del hijo de Ip Man está reuniendo todo el dinero que puede para abrir una escuela de Wing Chun, y espera poder combatir con Ip Man para ganarse el respeto de todos y el titulo de el Mayor maestro de Wing Chun.

Desconozco si estos eventos ocurrieron en la realidad, recuerden que esto es una saga de biopics, pero como siempre ocurre en este género todo se edulcora, cuando no se inventa completamente.

De las tres películas que ha dirigido Wilson Yip sobre Ip Man esta es la más floja, pero sigue siendo una buena película de artes marciales con cierta parte romántica dramática. No dudo en que más tarde o más temprano se haga una cuarta donde ya si, por fin veamos como Ip Man entrena a Bruce Lee, porque en esta hace aparición en un par de escenas, pero sin ser aun su alumno.  

Por lo que me comenta mi amigo Jorge, Donnie Yen no quería participar en esta tercera entrega, aunque supongo que el talón con varios ceros que le pusieron encima de la mesa hizo que cambiara de opinión, así que como digo, yo si espero una cuarta parte oficial, otra cosa es que Donnie Yen ya ni aparezca, lo cual podrían aprovecharlo para meter a un Ip Man ya casi anciano (ya existe una película así pero no dirigida por Wilson Yip)
Otra etapa más de la vida de este señor.
Está bien.

viernes, 3 de septiembre de 2010

LOS MERCENARIOS DE LA MUERTE

Esto ya son palabras mayores. Una película de kung-fu clásico ¡Mexicana! Sí, lo han leído bien. Ríete tu de "Liu en México", esto sí que es un “exploitation” genuino y también vergonzante.
1983, la fiebre del cine de kung-fu se expande por el mundo como si fuera peste. Todos lo flipan con la "Shaw Brothers", la "Golden Harvest", Bruce Lee y Jackie Chan, y por si a alguien se le ocurría después, los primeros en explotarse son los mismos Chinos con la “Brucexploitation” y demás sucedáneos.
En España somos pioneros en sacar suco a este maravilloso género de las “hostias chinescas” de la mano de Manuel Esteba y su "Los Kalatrava contra el imperio del karate", pero años después, a mediados de los ochenta, cuando la "Lauren" quiere sacar tajada del cine de kung-fu, se mete en la producción de "Los Supercamorristas", que al menos cuenta con estrellas Chinas como Jackie Chan, Yuen Biao y Sammo Hung. Pero ¿estos pinches Mexicanos? tienen la poca vergüenza de caracterizar a autóctonos para que parezcan chinos. Que lo logren, es otra historia. No hay ni un puto actor oriental en un reparto cuyos principales protagonistas son chinos. Eso sí, al menos se han preocupado de peinarles a todos al estilo Bruce Lee, y al que no, le han plantado un par de enormes bigotes.
¿De que va la peli? Una vez más, eso me gustaría saber a mí...
Unos chinos que están practicando kung-fu en el México de 1800 y pico (se supone… lo que está claro es que quieren hacernos ver que estamos en un western) reciben la visita de unos mercenarios de distintas nacionalidades, aunque predominan los chinos (Mexicanos disfrazados), Los Americanos (Mexicanos disfrazados) y Mexicanos (Mexicanos disfrazados), que vienen a quitarles los símbolos (¿?) y a romperles la madre. En la puesta en escena de los mercenarios se dan nombres y apellidos de unos diez individuos, que pasan a caballo, raudos y veloces ante la cámara. Parece que va a ocurrir algo grande con estos elementos, y ahí se queda la cosa, puesto que después de la presentación, solo se le da importancia al jefe del gang. El caso es que luego lo que vemos es una sucesión de hostias sin orden ni concierto, coreografías horrendas que parece que las ha diseñado un retrasado mental, actores que en plena lucha salen del cuadro dejándonos con un bonito paisaje al fondo de la pantalla (aunque eso podría ser cosa del formato recortado ¿?), y en definitiva, puro despropósito Mexicano, que por cojones divierte, entrando directamente en esa sub-categoría de películas “Tan malas que son malas” ( ¡Ojo! he dicho “Tan malas que son malas”, no “Tan malas que son buenas”).
Como anécdota, decir que en esta serie Z de quinta regional tenemos en el reparto nada menos que al Indio Fernández, prestigioso actor Mexicano desde los años 20, quien terminó haciendo ponzoñas como la presente. Lo que a mi entender es un colofón de lujo para una carrera.
Y para mayor gracejo, esta infamia no cuenta con un director, no que va, si no ¡con dos! Manuel Muñoz y Gregorio Casals. El primero, responsable de marcianadas míticas como "Los asesinos de la lucha libre", que acabó siendo ayudante de dirección en producciones Americanas. Y el segundo, uno de tantos artesanos Mexicanos que, con tropecientos títulos en su haber, ha hecho de los “Home Vídeos” un modo de subsistir.
Una locura de peli que hay que ver, pero no me atrevo a recomendar a nadie.

miércoles, 22 de junio de 2011

LA SOMBRA DEL JUDOKA CONTRA DR. WONG

Otra “Brucexplotation”, esta vez de producción española y de la mano de Jess Franco. Al ser de Jess, es muy posible que no se la considere parte del sub-género mentado, ya que las pelis de Jesús Franco están dotadas de otra entidad propia y de otro tipo, pero, que quieren que les diga; La peli se aprovecha del tirón que a principios de los ochenta tenían las pelis de artes marciales en nuestro país, en el cartel sale Bruce Lee con el chándal amarillo, el protagonista, José Llamas, para la ocasión es re-bautizado como “Bruce Lyn”, y en la película se dirigen a el como Bruce; así que si esto no es un “Brucexplotation” en toda regla, que venga dios y lo vea.
No me veo capacitado para hacer una sinopsis de la película, ya que es un revoltijo de sub-tramas que, sinceramente, no he sido capaz de entender, pero si que les puedo decir, que el protagonista Bruce, se verá envuelto en una red de tráfico de Heroína, mientras intenta vencer al pizpireto Dr. Wong y pega un par de polvos discretos, uno de ellos a Lina Romay, como no podía ser de otra manera. También hay que decir, que este Bruce, entrenado por milenarios maestros Chinos, tiene un poder que estos le otorgaron: El no lucha ¡lo hace su sombra! Y además, esta no hace Judo, hace Kung Fu (entonces, ¿Por qué se llama la peli, LA SOMBRA DEL JUDOKA…?).
Lo mejor de todo, es que tan solo hay una o dos peleas, y estas duran menos que un pedo, así que tampoco podemos hablar de una película de artes marciales propiamente dicha.
Como si de una peli de Godfrey Ho o de Tomas Tang se tratara, LA SOMBRA DEL JUDOKA CONTRA EL DR. WONG, es un corta y pega que utiliza extractos de varias películas, Chinas en cuanto a la inserción de planos de la China de los maestros milenarios, Japonesas en cuanto a los planos una chica que aparece de vez en cuando en pantalla para hacer, dios sabe qué.
El propio Franco, se reserva el papel del megalómano Dr. Wong (que después volvió a interpretar en EL INFIERNO VIRTUAL DEL DR. WONG) para soltar frases delirantes, insultar de forma castiza, y llevarse la mejor parte del film.
Por lo demás, el aburrimiento al que estamos acostumbrados al ver sus películas, aunque me choca bastante, y para bien, el hecho de que Jess Franco no se toma demasiado en serio esta película, es mas, se la toma a puro cachondeo, por lo que hay momentos cómicos, que sumados al delirio habitual de sus producciones, dan como resultado una película un pelin mas soportable de lo normal.
Martilleante, es la banda sonora a base de machacar el sintetizador sin respetar ni una sola nota musical, confiriendo a la película una ambientación del todo agobiante e histerizante: Hay momentos que te vuelve loco.
Para la ocasión, Tío Jess firma la película como Cliford Brown.
Bueno, una mas para la saca, y una simpática muestra de cómo Jesús Franco, se atrevía absolutamente con todo.

lunes, 3 de noviembre de 2014

BRUCE LINITO AGENTE 003 Y1/2

Si hay una estrella de la serie Z reconocible, más incluso que Richard Harrison, ese sería el inefable  actor Filipino Weng Weng, que venía de hacer porno, y además entró de cabeza en el libro Guiness de los records como el actor protagonista más bajito de la historia, hasta que le arrebató el trono uno aún más pequeño, Nelson de la Rosa. Pero eso sería otra historia.
Y esta “Bruce Linito, agente 003 y ½” sería su película más famosa. A nuestro país llegó directamente en vídeo, pero lo cierto es que fue una rompetaquillas en el tercer mundo. Cualquier país en el que se pase hambre, pero que, sin embargo, disponga de salas de cine, tuvo esta película en sus salas, y en todas ellas hubo llenos continuos. Hacer una parodia de una saga de películas ya clásicas en 1980 como son las de James Bond, que el protagonista sea un repugnante enano y mezclar todo esto con las artes marciales, viviendo por entonces su mejor momento, y unas buenas dosis de acción y humor, era algo que no podía fallar, como muy bien sabía el productor, Dick Randall, quien con pocos duros y con protagonistas, digamos, estrafalarios, supo hacerse millonario. Y esta película es una de las que más pasta le dio.
Obviamente, supo jugar con los elementos de los que disponía; el enano Weng Weng vestido todo de blanco (si te fijas bien, podrás comprobar que tanto los vaqueros blancos que luce, como las botitas que calza, están pintados con Tintanlux), y un título de lo más sugerente, que sea, además, un juego de palabras con algún título de la franquicia Bond original. En este caso, la película se llama “For your height only” (“Solo para su altura”) en referencia a “For your eyes only” (“Solo para sus ojos”). Así que triunfó.
Y por si el carácter de la película por si mismo fuera poco “exploitation”, su aterrizaje en los vídeo clubs españoles la convirtieron en un “brucexploitation” no oficial, con el estúpido pero simpático título que le encalomaron aquí. Se ve que estaban más en auge las películas de Bruce Lee que las de  James Bond, y como Weng Weng era asiático y hacía algo de artes marciales… “Blanco y en botella" debieron pensar.
La película tiene un argumento ínfimo:  Las “fuerzas del mal”, que son unos señores filipinos con sombreretes, patillazas y camisas de lunares, pretenden dominar el mundo a través de la obtención de la bomba “H” (??), pero claro,  el agente Weng (ni siquiera le llaman Bruce Linito en la versión castellana) desarticula todos sus planes, y se va cargando sin remilgo alguno a todos los miembros de esta organización, lo que cabrea sobremanera a “Mister Gigante”, al que nunca le vemos la cara,  y resultará ser otro enano. Mientras, Weng Weng se liga a la chica, y además tiene tiempo para comerle el morro, también, a una negra de dos metros, fea como una mala cosa y con aspecto de travelo, que le ayuda en un momento de la película.
El Agente 00, al igual que James Bond, tiene a su propio “Q”, en esta ocasión un filipino que habla a tiempos, y que, en lugar de un “Aston Martin”, le entregará a Weng toda suerte de cachivaches inútiles, pero que a ojos del espectador son mortíferas armas o útiles utensilios, como por ejemplo, la pluma que no escribe, pero que mata, la hebilla del cinturón que le servirá para abrir puertas de hierro y, sobretodo, el sombrero volador cuya visera es una cuchilla giratoria, que al ser lanzado podrá cortar la cabeza de sus enemigos. Por si esto fuera poco,  se puede controlar a través del control remoto que tiene instalado en su reloj. Sencillamente, delirante.
Obviamente, la película con intencionalidad de comedia, resulta harto graciosa, no solo por sus gags –que en este caso hacen gracia por la poca que tienen- sino también por el bendito humor involuntario del que siempre hacen gala estas películas asiáticas de bajo presupuesto. Los diálogos son la cosa más tronchante que he podido escuchar en una película. Pero a lo que voy es, si la película no tuviera tanto humor involuntario, si no fuera tan cutre y chabacana ¡también funcionaría! Porque la verdad es que es la hostia de entretenida, no para, sus escenas de acción no dan tregua al espectador, y aunque no sean muy espectaculares, la verdad es que hacen que la película pase como un vaso de agua. Muy de agradecer, obviamente.
Y por si todo esto fuera poco, tiene un final rompedor, dramático y de los de, después de estar hora y veinte riéndole las gracias al “jodío enano” (así le llaman  de forma despectiva en la versión doblada los malos, en inglés le llaman “Little Stinki”), te quedas bocas por la mala leche que se gasta. No digo más, el solo hecho de comentarlo aquí ya es un spolier…
Así que, en definitiva, estamos ante una película muy disfrutable, todo un clásico del cine “trash” y la única del pequeño Weng Weng que, vía descarga ilegal, podemos disfrutar en castellano… aunque esto da igual… para las cuatro chorradas que dicen…
Dirige el tinglado, sorprendentemente, con un pelin de solvencia, Eddie Nicart, actor del cine filipino, que tiene un buen puñado de títulos de similares características a sus espaldas, ya sea actuando o dirigiendo.
El experto en cine exótico Pete Tombs, con su sello “Mondo Macabro”, tuvo la feliz idea de sacar en  DVD (eso si, de importación) en sesiones dobles, un buen puñado de las películas de Dick Randall. Esta vendría acompañada de “Duelo del Dragón y el tigre” que, aún divertida, no lo es tanto como esta. Ni tan mítica.
Yo creo que para un no iniciado en cine chungo “Bruce Linito, agente 00 y ½” sería una buena opción.

miércoles, 26 de mayo de 2021

EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 6

Por lo visto, a finales de los 80 los integrantes de la revista "Shows" todavía desconocían que Bruce Lee llevaba unos años muerto y que las pantallas más apestosas del planeta primero, y los video-clubs después, se habían llenado de imitadores, naciendo así ese fenómeno tan fascinante conocido como "brucexploitation". O eso hace sospechar leer el comentario que acompaña al cartel de "La venganza de Shao-Lin", protagonizada por uno de los mentados copietas, Bruce Le, pero que "Shows" confunde con el genuino. Remarcando, además, que fue la última peli de aquel. Tras investigarlo, parece ser que en realidad la cosa se titula "Da mo tie zhi gong", concebida el año 1977 y dirigida por dos caballeros, James Nam y Gung-FanCho Seong. Incluso tuvo secuela un año después. Pero ya saben que las sombras del exploitation kung-fuista -o karatequista o ninjaista, ya me entienden- son jodidamente alargadas y uno no debe fiarse mucho de los datos disponibles.
Claro, por lo frío, genérico e impersonal del texto, podríamos culpar a la distribuidora, que mandaría el material promocional a prensa, pero ¿de verdad serían tan jetas de engañar así a la plebe, máxime si en el mismo cartel se lee claramente el nombre del clon? Sabemos que esa gente eran unos sinvergüenzas sin dignidad.... pero ¿tanto?. Como suele decir el vendemotos, filibustero y lameculos de Iker Jiménez: ¿Qué piensan ustedes? Hasta dentro de siete días, hijosputa.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!


lunes, 5 de marzo de 2018

FROM HELL TO THE WILD WEST

Navegaba yo por una de esas webs de descargas ilegales cuya especialidad es la de colgar subproductos de serie B/Z actuales, de esos que ni en siglos llegarían a nuestros comercios, cuando veo el póster de lo que parece una película de Charles Bronson. Vamos, el que ilustra la entrada de hoy. Obviamente, soy lo bastante inteligente para detectar que no se trata de una película de Bronson —entre otras cosas, porque ya está muerto— y me figuro que será una película de cualquier otra cosa a la que han plantado en el póster una foto de Charles Bronson para ver si la peña pica. Pero no.
Resulta que de un tiempo a esta parte, ha salido un actor llamado Robert Kovacs con un más que sorprendente parecido a Charles Bronson. Se parece muchísimo. Entonces, la evolución natural de todo ser humano que se parece a otro, es sacar partido de ese parecido, sobretodo si al que uno se parece es un actor famoso. Así, en pleno 2017, nace lo que viene siendo la “Bronsonxploitation”. Vale que hubo en los 70 otro émulo del actor americano, y desde Japón, nos venía Bronson Lee, mezcla de Bronson y de Bruce Lee que al final no era más que un japonés con bigotes y pelos rizados que no se parecía ni a uno ni a otro. Pero Robert Kovacs es genuino. Lo que me pregunto es por qué ha llegado al “Direct to vídeo” tan tarde.
Así, y rebautizándose para lo ocasión como Robert Bronzi (¡manda cojones!) nace esta nueva explotación en una práctica  como es la de clonar a actores de éxito que no se hacía por lo menos desde los 80 (aunque rula por indonesia o por ahí, un clon de Mr. Bean del que les hablaré otro día).
Mientras escribo esto, Bronzi, ya está filmando un subproducto videoclubero que lleva por título ¡¡ “Death Kiss”!! La curiosidad me embarga.
Sin embargo, la primera toma de contacto de Robert Bronzi con la pantalla se la debemos a esta “From Hell to the Wild West” y se la brinda nada menos que un tal Rene Perez, director que empieza con su carrera en 2010, y rueda bodrios al servicio de su propia productora, una de esas aún más infames  —pero del mismo estilo— que “The Asylum”, con las que rueda títulos intencionadamente expoliadores como por ejemplo “Alien Showdown: The Day the Old West Stood still”, más conocida como “American Cowboys vs. Aliens” o “Little Red Riddin Hood”. Se trata de “iDiC entertainment” y al muchacho le gusta rodar, sobretodo, Westerns con elementos fantásticos dentro de sus argumentos. Incluso, para “The Burning Dead” llega a engañar a Danny Trejo, que no sabe decir que no a un proyecto, y le pone en medio del Oeste a cargarse zombies. Así, “From Hell to the Wild West”, nos ofrece precisamente eso, una combinación de Western y terror, y no es una consecuencia de “Bone Tomahawk” como pensé en un principio ¿Puede que incluso sea al revés? No lo creo. De hecho, su “From Hell” del título, también forma parte del saqueo ya que hace referencia directa al cómic de Alan Moore, así como al film de los hermanos Hughes como verán.
Con estos antecedentes, desde luego, da igual como sea la película. Se ha ganado un visionado por derecho propio.
Y es que la película nos presenta, por un lado, a un individuo que en lo profundo del bosque de M. Shasta, en el salvaje Oeste, se enmascara con unas extrañas piezas de piel zurcidas. Acto seguido, detecta en las inmediaciones una bonita joven a la que se dispone a acuchillar con un enorme cuchillo. Sin embargo, un rudo Sheriff (Bronzi), le tiene en el punto de mira de su rifle, pero antes de poder hacer nada, es espantado por las armas de otros representantes de la ley. Con esta puesta en escena comienza la película, como una declaración de intenciones que nos muestra lo que vamos a ver; básicamente un enmascarado dando cuenta de señoritas en el Oeste y un cowboy que intentará darle caza. Todo ello contado de una manera contemplativa, casi sin diálogos, tomándose el director su tiempo.
Cuando nos creemos que ya sabemos lo que estamos viendo (e incluso nos está gustado, que es lo que me pasaba a mí) la acción se traslada al presente y nos muestra a una pareja de historiadores. Ella ha descubierto un diario datado de mil ochocientos y pico que según lo narrado, se trataría del diario de la única superviviente de Jack el destripador. Según su investigación, a Jack el destripador le seguían la pista en Londres, iba a ser capturado muy pronto por Scotland Yard, debido a la larga hilera de asesinatos que había dejado a su paso. Solo podía entregarse o dejar de matar. Pero como destripar es una actividad que le gustaba tanto, pensó que lo mejor que podía hacer era viajar a algún lugar donde pudiera seguir asesinando y que no se notase ¿Y a dónde podía ir? Pues al salvaje Oeste, dónde las autoridades no eran tan inteligentes como para seguirle la pista, o donde un cadáver o dos más al día, no supondrían algo anormal.
Una vez se nos cuenta esto, la acción vuelve de nuevo al lejano Oeste y allí, comienza el juego del ladrón y el gato entre este Jack el destripador con complejo de Phineas Fog, y el Charles Bronson de los chinos, que por otro lado dará pie a la historia que hay en el diario de la superviviente.
La verdad, el bizarrismo de la historia, el tema del clon de Bronson, el look fardón de asesino con máscara que se gasta Jack el destripador, la cadencia de la película, lenta, serena, casi vanguardista, pero contándonos una locura de géneros opuesta a la vanguardia, le han hecho ganar muchos puntos.
Sin embargo, y consiguiendo captar la atención del espectador durante los primeros 30 minutos, pronto, todo este material tan original e interesante, se convierte en un tedioso avanzar, imponiéndose todos los clichés de la serie Z actual y ofreciendo más de lo mismo: Gore no muy resultón, tías jamonas en tetas, y numeritos para que Robert Bronzi se luzca ante la cámara y luzca su parecido con Bronson. Resumiendo, que comienza de una manera fascinante (¡qué película más rara!) y se vuelve un coñazo.
Sin embargo, de lo curiosa que es, y por tener un planteamiento tan oríginal, se le perdona el posible aburrimiento experimentado en la segunda mitad, entre otras cosas, porque no nos da tiempo a maldecir siquiera, ya que la cinta dura apenas una hora y cuarto.
Así que como rareza, como curiosidad, me alcanza y me sobra. Esto quiere decir que me la pienso pillar en DVD o Blu Ray. Y si esto ocurre, es porque de algún modo, “From Hell to the Wild West”, merece la pena.

sábado, 24 de enero de 2026

ÁREA 51

Siempre he creído que los devotos del fenómeno Ovni, esos convencidos de que existen los alienígenas y nos visitan con regularidad o lo han hecho en el pasado ("los partidarios de la teoría de los antiguos astronautas" según "DMAX".... me encanta el término, si militase en una banda de punk rock nos llamaríamos así), tienen muy poca fe en la raza humana, porque, según ellos, todos los grandes logros perpetrados por los habitantes del planeta tierra desde que salimos de las grutas no son cosa nuestra, son los marcianos que nos echaron un cable (e incluyo a inventores visionarios de esos de peso. En tal caso, significa que eran unos personajes muy poco honestos, bastante jetas, atribuyéndose las respectivas invenciones en lugar de reconocer su origen intergaláctico). Vamos, que sin ellos no habríamos hecho la O con un canuto y, supongo, todavía viviríamos en las grutas sacándonos piojos y comiéndolos con delectación. Ahora imagínense que a tres de estos elementos les dan un equipo de cámaras de vídeo y los mandan a la famosa Área 51, allá en el desierto de los USA, una base secreta inexpugnable (a menos que seas el protagonista de una película llamada, errrr, "Área 51") que los "partidarios de la teoría de los antiguos astronautas" están convencidos oculta platillos volantes, marcianos en tarros y mil movidas más.
De eso va esto de lo que les estoy hablando, y digo "esto" con total consciencia del término.
Lo de Oren Peli es un caso peculiar. Alguien que nunca se había planteado hacer cine como una prioridad o pasión en su vida -a pesar de lo premonitorio de semejante apellido, ¡chas-pun!-, simplemente un día agarra varias vídeo-cámaras y decide currarse un largometraje sobre una pareja atusada por un fantasma diabólico invirtiendo poco montante y sacándole chorreante partido a las maneras del "found footage". Luego lo estrena y resulta un bombazo tremendo que acumula un montón de pasta y genera secuelas e imitaciones hasta nuestros días (justo, ya tenemos nueva dosis en camino). Estoy hablando de "Paranormal Activity", claro. Lo curioso del caso es que, no fue ni mucho menos la primera muestra de "material encontrado", antes estuvo la cacareada "The Blair witch project" (y antes "The last boradcast", pero esa es otra historia), sin embargo, se considera la de Oren Peli tan esencial, tan iniciadora, como aquella. Pasa un poco como con.... mmmmh, Bruce Lee y Jackie Chan. No, no desvarío. Tras la muerte de Lee hubo chorromil intentos de buscarle un sustituto. Sin éxito. El problema era que todos los aspirantes se limitaban a imitarle, y mal. No fue hasta que apareció uno con personalidad propia, y maneras propias, que comenzó a existir la posibilidad de considerarlo un sucesor. Hablo de Jackie Chan, por supuesto. Pues aquí pasa lo mismo. "Blair witch..." generó un montón de imitaciones. Ninguna cuajó hasta que llegó "Paranormal Activity" con un enfoque un pelo distinto, un punto de vista algo original, ni que fuesen esos ya clásicos planos eternos de la pareja durmiente mientras a su alrededor se producen toda una serie de fenómenos paranormales. O el hecho de no tener que sufrir al grupito de adolescentes irritantes hacer toda una serie de mongoladas frente a sus cámaras antes de entrar en materia.
Como decía, a Oren Peli "Paranormal Activity" le salió un poco de chiripa. Seguramente por eso, cuando cegados por el éxito, los señores del dinero le encargaron un nuevo "found footage", el recién estrenado director supongo que lo abordó sin mucha convicción. Quizás jamás hubiese dirigido una segunda película porque, aliviada la curiosidad, ¿pa qué reincidir? Pero claro, casi sin quererlo aquella fue un pepinazo y ahora le ofrecían mucho montante para "repetir" la jugada. Y a lo mejor, por eso el resultado, este "Área 51", es tan, tan lamentable.
Sí, amigos, si nunca han oído hablar demasiado de ella es porque estamos ante un auténtico chuzo inaguantable. ¿Cómo decirlo? Para comenzar Oren Peli echa mano de todas aquellas convenciones del "found footage" ausentes en su debut y por lo que terminó resultando medianamente novedoso. Es decir, incontables minutos de jovenzuelos irritantes haciendo el subnormal en espera del arranque del verdadero mondongo. Y una vez este comienza, resulta que carece de suspense, misterio, progresión, interés... ni tan siquiera incorpora sobresaltos... y mira que lo intentan. Amigos, no he presenciado una película más MUERTA, más inútil. Aburre desde el minuto uno. Y no deja de hacerlo hasta su conclusión.
¿Exagero? Díganselo a los distribuidores, que la situaron en un estante nomás verla y ahí anduvo SEIS años, esperando, hasta que tragaron saliva y osaron lanzarla... eso sí, en plan estreno ultra-limitado y directa a mercados menores. O, mejor aún, díganselo a Oren Peli, que desde entonces no ha vuelto a dirigir, limitando su presencia a la de productor ejecutivo de las entregas consiguientes a "Paranormal Activity", claro, pero también de "Insidious" (y secuelas), "The Lords of Salem" de Rob Zombie o aquella curiosidad titulada "The Bay", en la que un director de prestigio como Barry Levinson probaba esa cosa nueva del "found footage". Y, oiga, me parece un gesto sabio. Honesto. Sobre todo considerando que, igualmente, se habrá llenado los bolsillos y, esta vez, sin tener que dar la cara ni pasar la vergüenza que genera algo como "Área 51".