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viernes, 11 de abril de 2014

YA ESTÁN A-KIU...

Uno de los aspectos más interesantes del mega-éxito de "E.T. El extraterrestre", la fenomenal película de Steven Spielberg, fue la ristra de imitaciones que esputó. Interminable y colorista. La más conocida a nivel internacional seguramente sea la yankee "Mi amigo Mac" (sobre la que pueden instruirse en nuestro pest-seller), pero también las hubo en países subdesarrollados, como España sin ir más lejos. Dejando de lado excusas para la parodia (como la horripilante "El E.T.E y el OTO"), centrémonos en "exploitations" pretendidamente serios: Tenemos el de Juan Piquer con "Los nuevos extraterrestres", el de Mario Gariazzo con la co-producción ítalo-española "Hermano del espacio" (cuidao que hay dos tituladas igual, la otra va de rollo "peli-con-mensaje") y la de... ¡Bigas Luna!.

¿Lo qué, cómo, cuando, ande?, ¿Bigas Luna?, ¿el reputado -y fallecido- director de "Bilbao", "Angustia", "Las edades de Lulú", "Jamón Jamón", "La teta y la luna" (¡¡quiero una porción de Mathilda "las mejores ubres del universo" May!!) y aquella cosa costrosa bautizada como "Yo soy la Juani"?. Pues sí, ese mimmo. En 1985, justo durante el impase de "director estrellado" a "director estrella", Bigas Luna recibió un encargo de TV3, la televisión de Cataluña: Parir una serie que churrupeteara del éxito del momento, "E.T.", y la cosa resultante pasó a llamarse "Kiu i el seus amics", es decir: "Kiu y sus amigos".

Según Imdb solo hubo un episodio, pero les garantizo que es mentira. En 1985 yo contaba con la edad justa para dejarse maravillar por semejante producto y recuerdo que lo seguí fielmente. Es más, era la típica movida sobre la que hablar con los amigos de clase a la hora del patio.
La historia no tenía mucho truco ya que, como indica el título, narraba las desventuras que un grupo de chavalines vivían junto a un extraterrestre al que conocen gracias a unos, por entonces rudimentarios pero atractivos para una platea juvenil, ordenadores. O computadoras, que no se cómo se las llamaba entonces, ya que casi nadie las tenía.

Si buscan ustedes información sobre "Kiu y sus amigos" en internet, no encontrarán mucha cosa. Lo más llamativo, hasta hace poco, estaba en la misma página de TV3, donde se podía visionar el primer capítulo. Aunque en este no salía el marciano, solo un poco de "Blandi blub" mal iluminado e hinchado mediante pajita (juguete que, por cierto, estaba bastante de moda entonces). A este misterio tan tonto hay que sumarle un par más.
Primero, por mucho que hable con personas de mi exacta misma edad, parece que nadie en este planeta recuerde a "Kiu". Y si lo recuerdan, no le dan mayor importancia (¡¿cómo no dársela a un "exploit" de "E.T." parido por Bigas Luna?!). Está claro que la serie no era ninguna obra de arte, se hizo en unos tiempos en los que -la hoy muy horripilante- TV3 andaba en pañales y, claro, todo resultaba como muy zarrapastroso. Pero estas cosas marcan, sobre todo cuando eres chaval, pero un chaval de mediados de los 80, con su inocencia y tal, no como los de ahora que están de vueltas de todo y prefieren atizar a sus amigos y grabarlo con el móvil a perder el tiempo viendo tiernas y babosas historietas de marcianos bondadosos (¡argh!, ¡¡acabo de hacer un discurso de viejo amargado!!).

Justamente, y hablando de nostalgia, postmodernidad y juguetes de moda, una de las pocas escenas completas que mi cerebro rememora de la serie es aquella en la que los chavales protagonistas se ponen a tocar música utilizando como instrumento los famosos "Melody Pops" (¡de estos si os acordaréis, cabrones!), unos caramelos-silbato -sí, silbato- que fueron muy populares en mis tiempos (y todavía se comercian). Los chavales no solo hacían algo parecido a música, sino que incluso se animaban a bailar a su son.
Ya entonces me pareció altamente ridículo, imagínense lo que me supondría verlo ahora.

Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda (ya saben, especialidad de la casa).
Hablaba hace unas líneas de dos misterios tontos. Aclarado el primero, vayamos a por el segundo: Merchandising. Sí queridos, otra prueba más de que "Kiu i els seus amics" fue muy popular en mi tierra (está claro que esto nunca se vio más allá de parajes catalanes) es que esputó unas cuantas "mercaderías", tal y como las llamaba Mel Brooks en "Spaceballs". No fue gran cosa ya que entonces era algo más propio de George Lucas, pero resulta altamente curioso.

Veamos, teníamos el tema musical de la serie empaquetado en un flamante vinilo...


Un puzzle patrocinado por "La Caixa" (que imagino te regalaban si abrías una cuenta) con una cubierta muy clarificadora, en ella vemos al marciano, al súper-ordenata y a una pirámide de cristal (también dibujada en la portada del disco) y que, ahora mismo, así en plan "flash", recuerdo que tenía bastante importancia en la trama....


Sin embargo, el gran y más mítico "merchandising" de "Kiu y sus amigos" fue el inevitable muñeco, la figurita del extraterrestre.
La vi por primera vez en la vitrina de una tienda, llevándome toda una sorpresa. Pero por el motivo que sea, no me hice con el. Lo extraño del caso es que, tras aquel inesperado fugaz encuentro, no volví a verlo nunca jamás. Incluso, pasados los años, trataba de contrastar opiniones, pero nadie compartía recuerdos conmigo (algo previsible si tenemos en cuenta que tampoco recordaban la serie).


Hace un par de años, durante los que anduve muy ocupado visitando mercadillos de trastos viejos, decidí que era el momento de localizar la maldita figura de "Kiu". Así que busqué y busqué, hurgué en cajas, entre montañas de mierda, y aunque localizaba cosas aquí y allí, nunca di con el puñetero marciano.
En muchas de aquellas búsquedas desesperadas me acompañaba otro habitual del vicio de la nostalgia y de este blog, el amigo Norman. Él compartió mi dolor y mi desconcierto. Tanto es así que hace unos días, visitando cierta y célebre página web dedicada al coleccionismo (de donde también han surgido las imágenes del disco y el puzzle), el colega dio con el mentado tesoro y decidió avisarme por e-mail.
"Mira qué he encontrado" escribió. Cuando seguí el enlace, mis cojones cayeron al suelo cual peloticas de ping pong, ¡¡EL PUTO MUÑECO DE "KIU"!!, ¡¡POR FIN!!, ¡¡EXISTE, EXISTE!!, no era una alucinación mía, ¡¡era y es real!!. La alegría fue máxima y el susto mínimo, ya que su precio me parecía más que razonable. Dediqué el rato que dura la cena a decidir si lo compraba o no, al fin y al cabo no era más que un jodido muñeco... pero, joder, ¡era el puto "Kiu"! y, tras tanta búsqueda y espera, ¿iba a privarme del gusZto por esa escasa cantidad de euros?. No way!.
En fin, que lo pillé, lo tengo ya en mi poder, es de lo más hermoso y luce tal que así...



Si miran la base, verán que lleva inscritos algunos curiosos datos de interés (como el nombre de la productora Luna Films)...


En fin, toda esta epopeya me recuerda a la feliz compra de otro "E.T." que efectué el año pasado en el Salón del Comic de Barcelona. Bueno, miento, en realidad no fui yo, fue mi querido amigo Víctor (sí, el mismo que  escribe en este blog) quien tuvo el detallazo de regalármelo para mi mayor disfrute.
Y cuando digo "otro E.T." me refiero al de verdad... al de la peli, lo que pasa es que no estoy seguro que este muñeco en concreto fuese una reproducción legal, bendecida por Spielberg y sus secuaces.
Si se lo muestro, tal vez lo recuerden...


A diferencia de lo ocurrido con "Kiu", con "E.T." hubo una auténtica invasión de muñecos inspirados en su persona, algunos de lo más lujoso y otros tirando a cutre. Había uno que incorporaba bombillitas en los ojos y el dedo. Otro con una guarrada fluorescente en el pecho y al que podías estirarle el cuello. Y estaba el de la foto, que era como el hermano feo y tonto, pero al mismo tiempo guardaba mucho encanto, por su diseño casi caricaturesco, por sus ojos a lo Marty Feldman y por protagonizar una fotonovela chusquera en "El Jueves" en la que se follaba a una muñeca "Barbie" para mayor horror de su señora (Interpretada, nada menos, que por el de las bombillitas).
Lo crean o no, y a pesar de su aspecto barriobajero y, por tanto, asequible, nunca logré disponer de aquel muñeco. Era una de esas "espinitas fricosas" de las que, finalmente y ya con canas, pude desquitarme gracias al amor fraternal.
Ahora me he desquitado de otra, la del puto "Kiu". Los "E.T.s", legales, ilegales o plagiadores, me han acompañado a lo largo de mi funesta vida hasta el extremo de convertirse en agradable nostalgia. Dicen que no hay nada mejor que hacer realidad tus sueños. Pues bien, yo ya tengo dos cumplidos, los poseo, puedo meterlos juntos en la misma estantería/foto y quedan así de bien, que para algo son primo hermanos y vienen del espacio con idénticas buenas intenciones....


lunes, 6 de mayo de 2013

MI MADRE ES UNA MUJER LOBO

Esta es la típica película cuya carátula tuve mil veces en mi mano cuando acudía al vídeo club a por evasión. Carátula, que por otro lado me llamaba la atención, pero que, sin embargo, al final siempre desechaba prefiriendo alquilar otro título. Me acuerdo que la distribuía Filmayer.
Sin embargo, hace no mucho, la encontré en un bazar Chino en dvd (editada por los piratas de “DVDSpain” en unas condiciones infrahumanas, con saltos de sonido -inaudible por otro lado- y una imagen que va a trompicones) por un euro, y anoche encontré el momento idóneo para verla.
Efectivamente, si no la alquilé en su época es por aquel sexto sentido que teníamos los chavales con según que pelis.
Mala es decir poco.
Se trata de un chiste alargado hasta la desesperación, en la que una mujer, ya madurita, es seducida por un licántropo que la muerde y, por ende, la convierte en mujer lobo.
La transformación de la señora es lenta, poco a poco, y ocurre ante la atenta mirada de su familia, que no comprende que es lo que le está pasando. Y de eso va la peli, de la señora transformándose, casi sin maquillaje. Tendrá que transformase en lobo del todo-con un horrible disfraz- para darse cuenta de que no está nada bien liarse con un hombre lobo, lo que desencadenará una de las peleas de hombres lobos más vergonzosas de la historia del cine.
Se trata de una comedia sin ninguna gracia, pero que desprende un particular tufillo a “humor de autor” de uno en particular… y viendo sus créditos comprendo entonces, el guión está escrito nada menos que por el peculiar Mark Pirro, director de comedias muy extrañas para el mercado del vídeo desde su flamante empresa, la “Pirromount” en la que destacan cosas como “Rectuma”, sobre un culo gigante,  “Curse of the Queerwolf” (¡La maldición del marica lobo¡) o la más popular “Usted primero, por favor”.
En la dirección tenemos a otro peculiar individuo, Michael Fischa, director de “Perra Bruja” y de episodios sueltos de “Deadtime Stories” una suerte de películas de episodios para el videoclub, con la rúbrica de George A. Romero en la presentación.
Como seductor licántropo tenemos a John Saxon, quien demuestra que si el cheque le da para tomar un par de cervezas, no hay película mala en la que participar,  Susan Blakely, vista en “Yo el halcón” y montones de series de televisión y Tina Caspary quien durante la segunda mitad de los ochenta lo hizo TODO en “Teen Movies” de tercera, como “Una disparatada bruja en la universidad”, “Mi amigo Mac”, “No puedes comprar mi amor” o “Loca academia de combate”, para empezar la década de los noventa casándose, retirándose del cine, teniendo gemelos y llevando una cómoda vida como ama de casa.
La película no deja de ser una curiosidad, tan tonta que se puede ver del tirón sin tocar el mando a distancia, pero cuando termina, nos quedamos con la sensación de haber estado perdiendo el tiempo.

sábado, 21 de mayo de 2011

GUERREROS DEL ESPACIO

“Guerreros del Espacio” o, en su divertido título original, “The Ice Pirates” (“Los piratas del hielo”) es la peli que durante el boom del video-club por ahí los 80 muchos alquilamos y disfrutamos y de la que apenas nada sabíamos. Pasados 15 años, todos la recordábamos con cierta nostalgia y cariño y no han sido pocas las personas con las que me he cruzado que me preguntaban por “una peli del espacio y de risa que vi de crío y me gustó mucho”.

Bien, una vez más y con el sano fin de contentar a los de mi quinta, aquí tienen la reseñita de “Guerreros del Espacio”.
La historia es lo de menos, y ya que no me apetece ponerme a escribirla, o copiarla de alguna web, les dejo este enlace.
Parece mentira, pero en el reparto de esta producción de la MGM figuran nombres del calibre de Anjelica Huston, el hoy más reputado que nunca Ron “Hellboy” Perlman (curiosamente en “Alien Resurrección” hizo un papel muy parecido), John Carradine, John Matuszak (el "Sloth" de los "Goonies") y, como no, el fenecido Robert Urich. El director, Stewart Raffill, poco después viviría un escueto “momento de gloria” gracias a su “Mi amigo Mac” (refrito cutre de “E.T.” apadrinado por la casa McDonalds) y luego desaparecería entre telefilms y encargos para video-club.

A su manera, “Guerreros del Espacio” se adelantó a “Spaceballs” de Mel Brooks como la primera parodia moderna del cine de aventuras galácticas con referentes constantes a títulos intocables como la saga “Star Wars”, “Alien” (en esta ocasión se trata de un “herpes del espacio” y en lugar de salir del estómago de John Hurt durante la cena, lo hace del interior del pollo asado que se disponen a devorar) o “Mad Max” (en vez de gasolina, el material preciado es agua y hay una secuencia que se desarrolla en un desierto apocalíptico por el que corren autos exageradamente monstruosos). Pero de toda la larga lista de referencias, gags más o menos ocurrentes (la escena en la que convierten a los machos en eunucos mediante una maquinaria propia de una factoría de alimentos está entre lo mejor y más delirante) y demás, destacan dos aspectos, francamente brillantes, que son lo que más recuerdan aquellos que vieron el film en su infancia, a saber: Los robots, nunca se han vuelto a ver robots tan divertidos y de look tan molón, auténticas chatarras continuamente en proceso de oxidación pero capaces de practicar karate si para ello se les programa (atención al robot pintado de negro por su mecánico –un negro, claro- y al robot-proxeneta que suelta esa mitiquisima frase “Hey hombre blanco, hey negrito, ¿tenéis ganas de echar un polvito?”). El otro momento inolvidable es al final, cuando la nave de los buenos y la de los malos caen en un agujero temporal durante el cual cada 5 segundos representan años, así, de este modo, vamos viendo a los héroes y a los villanos envejecer a ritmo alarmante mientras intentan combatir con espadas que apenas pueden sujetar. Atención al nacimiento y crecimiento hiper-acelerado del hijo del prota, a la muerte y descomposición de la criada y al peinado afro del amigo negro que crece hasta proporciones gigantescas.
En fin, un auténtico divertimento que desde aquí recomiendo muy encarecidamente.

viernes, 7 de diciembre de 2018

T.T. EL EXTRATERRESTRE

Es muy curioso, que cuando una película de éxito más o menos modesto pasa por la disección del cine “exploit”, a esta le salen primos tontos más o menos dignos que con el paso del tiempo generan un culto incluso mayor que la película a la que expolia; el caso más claro lo tenemos en “Gremlins”, cuyos familiares retarder hoy en día son piezas de indiscutible culto tales como “Ghoulies”, “Critters”, “Munchies” o también cosas más de andar por casa descalzo como puedan ser “Hobgoblins”o “Esclavos del diablo”.
Sin embargo, películas de envergadura internacional, gordas como nutrias y que se ven en todo el mundo, tienen, además de esos primos tontos, otros que pasan hambre. Los casos más palpables serían los de “Star Wars” o sobre todo “E.T. El extraterrestre” que tiene la suerte de tener los “exploitations” más tercermundistas y pobres de la historia. No conformes con un “Amigo de las estrellas” o un “Mi amigo Mac”, que serían los “Exploits” más o menos dignos, tiene que soportar el mal aliento que desprendemos los españoles con “El E.T.E y el Oto”, el hambre africana de “Nukie”, o la lepra turca de “Badi”, donde solucionaron el E.T. poniéndole una almohada en la cabeza a un enano.
Pero los filipinos son palabras mayores porque tienen dosis más altas de cara dura y un sentido de lo bizarro que les viene de serie y que muchas veces no lo traen consigo otros países por exóticos que estos sean.
Por eso, de entre todas esas ponzoñas brilla con luz propia el “E.T.” filipino.
Recién editado por Trash-O-Rama distribuciones bajo el título de “T.T. El Extra Terrestre” pero conocida internacionalmente con el estupendo título de “Little Boy Blue: Tiny Terrestrial”, se esconde una película que más que ramalazos “exploit” los tiene de parodia. Digamos, que pese a su factura olorosa y tercermundista con actores desdentados que entran y salen, con exteriores que son poco más que descampados, destaca, por un lado, que el E.T de turno, además de ser azul, es una mezcla de E.T con un Mogwai del tamaño de un retrasado mental, que le fascina la imaginería católica con sus vírgenes y sus rosarios, y que emite unos sonidos y tiene un aspecto que son demasiado desagradables como para que el público empatíce con dicho extraterrestre. Casi estamos deseando que entre alguien y lo quite de en medio de un disparo. Por otro lado, el cuarteto protagonista formado por abuela extraña y tres niños, uno de los cuales agita sus brazos por encima se su cabeza cada vez que habla, en clara alusión a su discapacidad mental. También deseamos que les disparen a estos.
Lo que “T.T, El Extra Terrestre” hace, es mofarse de la de Spielberg, en tanto, los protagonistas son conscientes de la existencia de la película “E.T. El Extraterrestre” y en cuanto reciben la visita de este Little Boy Blue, le llaman T.T. en alusión al de la película. En ese sentido, los numeritos humorísticos se van sucediendo a la par que, de un modo u otro, va siguiendo la estructura narrativa de la película original.
Para acabar de hacerla un film de interés trash, “T.T. El Extra Terrestre” fusila la banda sonora original de “E.T. El Extraterrestre”, pero también la de “Regreso al futuro” y tantas otras, como es costumbre en todo este tipo de cine de derribo.
Entonces, pasa lo que pasa con la gran mayoría de films de naturaleza exótica; que habiendo visto ya tanto, esta no nos sorprende ni lo más mínimo. Con todo está simpática, y podía estarlo aún más de no ser porque la película se acerca peligrosamente a las dos horas.
Dirige Eddie Reyes, que aunque no volvería a dirigir hasta 2004 con una cosa titulada “Tukso Si Charito 2”, fue asistente del director de célebre títulos de la basura filipina tales como “Las locas aventuras de Batman y Robin”, de Tony Reyes del que puede que hasta sean hermanos.
Como curiosidad, se puede ver. Y hasta te echas unas risas.

jueves, 19 de enero de 2012

LA HORA MÁS OSCURA

La única referencia que yo tenía de este film, era el bonito póster que adornaba las marquesinas del metro. Una chica pasándolas putas entre preciosos rayos eléctricos, todo envuelto en unos colores y con una estética entre lo setentero y el video-club, con un tufillo, no obstante, actual muy atractivo y sugerente. Y es que efectivamente, lo mejor de LA HORA MÁS OSCURA (que el título aunque espantoso, es tan sugerente como el póster), es el mismo póster.
No quise leer más acerca de la película, evité ver el trailer y decidí ir a verla ayer por la tarde al cine totalmente entregado. Y en 3-D, que rápido ha pasado de moda y que no garantiza una mierda.
Y me encontré, como era de esperar, con otra mierda más de las muchas que pueblan la cartelera hoy en día.
Dos jóvenes innovadores, como si de los creadores de facebook se tratara, viajan a Moscú a vender un programa informático totalmente revolucionario. Cuando llegan allí, resulta que la empresa de marras, aprovechándose de los vacíos legales de Rusia, ya han sacado el programa por su cuenta, y nuestros chavales no verán un puto duro, por lo que frustrados, se van a una discoteca en la cual conocen a unas tías.
Justo a la salida, tras un apagón, aparecen en la calle unas extrañas luces alienígenas que reducen a polvo todo lo que se cruza en su camino. El resto de la película se la pueden imaginar; los chavales intentando sobrevivir por las desiertas calles de Moscú, encontrándose con otros supervivientes e ingeniándoselas para destruir las lucecitas de la mejor manera posible.
Obviamente, es más una película de ciencia ficción que de terror. Da lo mismo, porque es tan inofensiva y previsible, tan llena de tópicos y de escenas que ya hemos visto antes en otras películas, y de resoluciones tan autocomplacientes y absurdas, que aunque mantiene el ritmo y tiene un acabado técnico más o menos bueno, cuando acaba te quedas más frío que cuando entraste, y eso que estos días, las tardes son de 0 grados.
Quizás los artífices de esto lo sabían y por eso diseñaron un póster tan bonito y atractivo.
Por otro lado, me ha cabreado la película por motivos meramente “cascarabiosos”. Los protagonistas son treintañeros que manejan la tecnología a la perfección. Sobretodo el tema teléfonos móviles…. Utilizan durante el argumento aplicaciones y gadgets de rabiosa actualidad que en la vida diaria se usan y que se de su existencia porque he oído campanas, pero ni entiendo al 100% su utilidad y me cuesta comprender su funcionamiento. Viendo esta película, me he dado cuenta de que me voy haciendo mayor, y que el publico mayoriatario al que va destinada esta película que es el adolescente, recibe estas escenas con total normalidad (si alguien está al corriente de las bondades del tal “Wassup”, que se las ahorre en los comments).
Por otro lado, y esto lo digo como algo positivo, la película, al igual que MI AMIGO MAC, es un jodido spot de Mc Donalds. En prácticamente todos los exteriores de Moscú, la cámara se encarga de mostrarnos bien visibles,eso si, en ruso, anuncios y carteles de la famosa cadena de restaurantes anunciando una de sus mas recientes creaciones; el rollito ese con pollo y bacon, con un descaro, que no me explico como nadie de la platea ha protestado… quizás era porque prácticamente estaba solo en el cine.
Dirige Chris Gorak, director artístico de mogollón de películas mainstream, que rodó otra película antes que esta.

viernes, 22 de junio de 2012

EL VUELO DEL NAVEGANTE

En 1986 Randal Kleiser, director responsable de, nada menos, "Grease" y "El lago azul", quiso subirse al por entonces transitado carro del cine infantil/juvenil "a lá Steven Spielberg" con "El vuelo del navegante", la historia de amistad entre un niño típicamente americano, con su familia happy-chachipiruli, su perro y su casita en medio de un suburbio blanco repleto de bicis, y un marciano. Ejem... así como lo leen. Lo que ocurre es que "El vuelo del navegante", copiando como copia de "E.T. El extraterrestre", intenta hacerlo con un poco más de clase. Solo un poco.
El arranque es muy potente. El niño en cuestión se mete una yoya y pierde el conocimiento. Al despertar, han pasado ocho largos años, todo ha envejecido menos él, lo que le supone un trauma. Aquí la peli pilla un rollo más seriote y de suspense que, francamente, no te esperas. Al mismo tiempo, una nave marciana se ha estrellado en la tierra y es recogida por la Nasa. No tardan mucho en asociarla con el protagonista (y no me pregunten por qué), así pues se los llevan a la misma base. Allí el chaval, para no perder la costumbre, es casi secuestrado y sometido a toda clase de incómodas pruebas (¡¡aaaay que malos son los poderes fácticos cuando hay marcianos de por medio!!), pero se escapa, se cuela en la nave y... y... y la peli se estropea.
Aquí entramos en el terreno de "Mi amigo Mac" (reseñada en nuestro super-libro), pues nos centramos en la amistad que nace entre el niño y la misma nave, cuyo piloto robot es un ojo así como mecánico. Se alcanzan momentos de verdadera vergüenza ajena con este hablando en plan buenrollo, el niño cantando una canción de "Beach Boys" y miserables intentos de humor blanco. También tienen su intervención un puñadico de marcianos de lo más monos y para redondear el pastel, un intento de hacernos saltar las lágrimas (era la norma entonces).
No puedo decir que sea un peñazo o una mega-mierda, porque tampoco te aburres mortalmente, pero sí se trata de un producto muy muy de su época que, inevitablemente, ha envejecido fatal en muchos aspectos (y confirma que no todo lo de los 80 molaba, ni tan siquiera si entraba dentro del saco del ¿añorado? cine juvenil).
El niño, Joey Cramer, no se prodigaría mucho más en esto del cine. La voz del robot la pone nada menos que Pee Wee Herman. Aparece una jovenzuela Sarah Jessica Parker, interpretando a una empleada de la Nasa con instintos casi pederastas. Rematan la jugada los padres del chaval, Veronica Cartwright y el pobre Cliff De Young. El científico jefe, que manda perseguir al niño y la nave con helicópteros, también es medianamente conocido, sobre todo si veías la serie "Radio Cincinnatti", Howard Hesseman.
Como dato curioso, recordar que "El vuelo del navegante" sufrió un especie de expolio tardío por parte de los italianos en 1993 con el film "Navigatori dello spazio", que alcanzaba cotas plagiadoras francamente descaradas (claro que, no mucho más que las que alcanza el film de Kleiser respecto al de Spielberg) Habrá que verlo.

lunes, 22 de abril de 2013

MIS DETECTIVES FAVORITOS

Para hablar de "Mis detectives favoritos", antes hay que hacerlo de "Un cadáver a los postres". ¿Recuerdan aquella estupenda comedia guionizada por el prestigioso Neil Simon en la que diversas parodias de afamados detectives novelescos (interpretadas por notables figuras en lo suyo) se reúnen en una mansión para descubrir el asesinato orquestrado por un operístico criminal?. Pues bien, al macro-productor televisivo Aaron Spelling debió de gustarle tanto que pensó que sería un puntazo trasladar el concepto a su terreno (la caja tonta), cambiando a los detectives novelescos por los detectives (y policías) catódicos que triunfaban en aquellos tiempos. ¿Y qué tiempos eran aquellos?, finales de los 70. Así pues, lo que aquí tenemos son versiones coñeras de "Kojack", "Starsky & Hutch", "Colombo", "Baretta", "Mc Cloud", "Ironside" y la menos conocida "Suzanne 'Pepper' Anderson" alias "La mujer policía", todos ellos juntos y revueltos para cazar a otro criminal de operístico aspecto llamado "El hombre de blanco" y que intenta eliminarles uno por uno.
Cuando, buscando información sobre "Un cadáver a los postres", llegué a "Mis detectives favoritos" (en USA, "Murder can hurt you!" -"El asesinato puede dañarle!"-. Incluso en eso el parecido con "Un cadáver a los postres" -"Murder by death"- resulta descarado), me vino a la memoria la ocasión en la que, cursando estudios primarios, un amigo me habló de ella. Era la típica charla entusiasta y pre-cinéfaga a la que dedicabas tus horas de patio. ¡¡Que excitante concepto!!. Sin embargo, en la época nunca di con ella, y la olvidé. Que lástima... que lástima que la recordara, la buscara y la encontrara. Pero mucho peor que la viera. Una pena que no se quedara aletargada en mi cansado cerebelo.
Así pues, lo que aquí tenemos es una comedia... que no hace ni puñetera gracia. En realidad, únicamente me reí a gusto con UN gag. El resto del tiempo lo pasé con cara de lelo mirando la pantalla (la cara que tengo habitualmente, vamos) y sin esputar ni una sonrisa. Claro, es que "Mis detectives favoritos" es un telefilm... y uno del año 1980.... cuando la caja tonta producía su mierda más sosa, plana, edulcorada e insípida. Algo que podría haber incrementado el tono paródico al compartir los típicos tics estéticos de lo que se hacía entonces (como la fotografía sobreiluminada y los fundidos a negro para dar pie a los anuncios)... pero ni por esas. Ojalá todos los parecidos se hubiesen limitado a lo estético. El humor es de lo más blanco e inofensivo. Únicamente el personaje de "Ironside", que va en silla de ruedas, se lleva los chistes más "políticamente incorrectos"... aunque ni tan siquiera ofenderían a Stephen Hawking. Eran otros tiempos. De hecho, al final, y pese a las apariencias, no hay ningún asesinato y todo termina en plan "happy end". Eso sí, es en esta parte de la peli donde la deuda con "Un cadáver a los postres" se acrecenta ya que, a la hora de descubrir al criminal, hay unas cuantas absurdas máscaras de por medio.
El reparto, muy adecuado dado el origen del producto, tiene su guasa: Tal vez, la elección más acertada sea contar con Burt "Paulie en la saga Rocky" Young para parodiar a "Colombo" (aquí "Palumbo"), a quien clava. Jamie Farr, uno de los rostros populares de la serie "M.A.S.H", interpreta a un poco agraciado "Starsky" ("Studsky"), mientras que a su compañero "Hutch" ("Hatch") le da vida John Byner, que recordaba como el mayordomo de la fallida "Transylvania 6-5000" (la idea de unos "Starsky & Huch" feos, desgarbados pero, aún así, con gran éxito entre las féminas, tiene su gracejo, no lo niego). Gavin MacLeod, nada menos que el "Capitán Stubing" de "Vacaciones en el mar", interpreta a un "Kojack" que cambia chupa-chups por piruletas y responde al nombre de "Nojack". Victor Buono, de lustroso curriculum, interpreta a "Ironbottom", la coña de "Ironside". Tony Danza es el "Baretta" de risas, "Lambretta". El cantante country Buck Owens es el "Mc Cloud" de broma, "Mac Skye" ("cloud" se traduce como "nube", mientras que "sky" vendría a ser "cielo", ¡cuanto ingenio!). Connie Stevens es la "Mujer Policía" de mentirijilla y se marca una puya a costa de "Dolly Parton" bastante maja, aunque absolutamente obvia. Y en plan sorpresa, Don Adams narrando el inicio de la peli sin salirse del personaje que le hizo famoso, "Superagente 86".
Por coincidencia  de fechas, hay quien osa situar "Mis detectives favoritos" junto a "Aterriza como puedas" como responsables del "spoof" que a partir de entonces se convirtió en toda una moda... pero nada más falso, el humor del telefilm queda lejos de ser surrealista y delirante, limitándose a cumplir las funciones de su origen telefílmico, y ya saben lo que decían "Pulp" sobre las "tv movies": "bad dialogue, bad acting, no interest. Too long with no story & no sex". Exactamente eso.
Gran decepción.