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viernes, 7 de diciembre de 2018

T.T. EL EXTRATERRESTRE

Es muy curioso, que cuando una película de éxito más o menos modesto pasa por la disección del cine “exploit”, a esta le salen primos tontos más o menos dignos que con el paso del tiempo generan un culto incluso mayor que la película a la que expolia; el caso más claro lo tenemos en “Gremlins”, cuyos familiares retarder hoy en día son piezas de indiscutible culto tales como “Ghoulies”, “Critters”, “Munchies” o también cosas más de andar por casa descalzo como puedan ser “Hobgoblins”o “Esclavos del diablo”.
Sin embargo, películas de envergadura internacional, gordas como nutrias y que se ven en todo el mundo, tienen, además de esos primos tontos, otros que pasan hambre. Los casos más palpables serían los de “Star Wars” o sobre todo “E.T. El extraterrestre” que tiene la suerte de tener los “exploitations” más tercermundistas y pobres de la historia. No conformes con un “Amigo de las estrellas” o un “Mi amigo Mac”, que serían los “Exploits” más o menos dignos, tiene que soportar el mal aliento que desprendemos los españoles con “El E.T.E y el Oto”, el hambre africana de “Nukie”, o la lepra turca de “Badi”, donde solucionaron el E.T. poniéndole una almohada en la cabeza a un enano.
Pero los filipinos son palabras mayores porque tienen dosis más altas de cara dura y un sentido de lo bizarro que les viene de serie y que muchas veces no lo traen consigo otros países por exóticos que estos sean.
Por eso, de entre todas esas ponzoñas brilla con luz propia el “E.T.” filipino.
Recién editado por Trash-O-Rama distribuciones bajo el título de “T.T. El Extra Terrestre” pero conocida internacionalmente con el estupendo título de “Little Boy Blue: Tiny Terrestrial”, se esconde una película que más que ramalazos “exploit” los tiene de parodia. Digamos, que pese a su factura olorosa y tercermundista con actores desdentados que entran y salen, con exteriores que son poco más que descampados, destaca, por un lado, que el E.T de turno, además de ser azul, es una mezcla de E.T con un Mogwai del tamaño de un retrasado mental, que le fascina la imaginería católica con sus vírgenes y sus rosarios, y que emite unos sonidos y tiene un aspecto que son demasiado desagradables como para que el público empatíce con dicho extraterrestre. Casi estamos deseando que entre alguien y lo quite de en medio de un disparo. Por otro lado, el cuarteto protagonista formado por abuela extraña y tres niños, uno de los cuales agita sus brazos por encima se su cabeza cada vez que habla, en clara alusión a su discapacidad mental. También deseamos que les disparen a estos.
Lo que “T.T, El Extra Terrestre” hace, es mofarse de la de Spielberg, en tanto, los protagonistas son conscientes de la existencia de la película “E.T. El Extraterrestre” y en cuanto reciben la visita de este Little Boy Blue, le llaman T.T. en alusión al de la película. En ese sentido, los numeritos humorísticos se van sucediendo a la par que, de un modo u otro, va siguiendo la estructura narrativa de la película original.
Para acabar de hacerla un film de interés trash, “T.T. El Extra Terrestre” fusila la banda sonora original de “E.T. El Extraterrestre”, pero también la de “Regreso al futuro” y tantas otras, como es costumbre en todo este tipo de cine de derribo.
Entonces, pasa lo que pasa con la gran mayoría de films de naturaleza exótica; que habiendo visto ya tanto, esta no nos sorprende ni lo más mínimo. Con todo está simpática, y podía estarlo aún más de no ser porque la película se acerca peligrosamente a las dos horas.
Dirige Eddie Reyes, que aunque no volvería a dirigir hasta 2004 con una cosa titulada “Tukso Si Charito 2”, fue asistente del director de célebre títulos de la basura filipina tales como “Las locas aventuras de Batman y Robin”, de Tony Reyes del que puede que hasta sean hermanos.
Como curiosidad, se puede ver. Y hasta te echas unas risas.

lunes, 16 de agosto de 2021

EL E.T.E. Y EL OTO

No me extenderé mucho presentando la película porque ustedes ya la conocen; Se trata de una parodia de “E.T. El Extraterrestre” protagonizada por Los Hermanos Calatrava y dirigida por Manuel Esteba. Básicamente consta de una serie de recreaciones pobres y chapuceras de las escenas más célebres de la película de la que hace chufla, en un batiburrillo de imágenes sin coherencia ni continuidad que sirven para el lucimiento de la pareja de cómicos que la protagoniza, Los Calatrava, así como para el de los humoristas invitados (Goyito, Manolito Royo) que intervienen como secundarios, cuyas presencias interrumpen toscamente la narración para así poder hacer partícipe al espectador de sus respectivos estilos. Se trata, probablemente, de  una de las obras cumbre de la serie Z española y su nivel de pobreza podría hacerla competir con producciones turcas, paquistaníes o peruanas y, en tal caso, “El E.T.E y el Oto” saldría airosa. Mala y exasperarte, en pleno 2021 la película ya no despierta ni simpatía, sino todo lo contrario.
Con ese atentado al buen gusto y al celuloide que es la por otro lado entrañable “El E.T.E y el Oto”, parece que la cultura popular y los aspirantes a gacetilleros de este país se han cebado en cuanto a invenciones y rumores vertidos en torno a su producción. Es como si hubiera que propagar todos esos rumores para justificar el escribir sobre ella y que haya algo que decir, ya que lo cierto es que “El E.T.E y el Oto” es tan rematadamente mala que no hay nada que resaltar más allá de eso. Y es que, tras un reciente visionado todavía me duelen los ojos, en parte, debido a la infecta calidad de los ripeos existentes.
Entre los rumores expandidos por el fandom, las trolas del director y las de los propios Hermanos Calatrava, vamos apañados.
Uno de lo más extendidos fue que Esteba y Los Calatrava se adelantaron una semana al estreno de la de Spielberg llegando así a coincidir en la cartelera las dos películas. No hay que ser muy listo para saber que eso es una falacia. Tan solo hay que echar un ojo a la base de datos del ministerio de cultura para comprobar que “E.T. El Extraterrestre” se estrenó en nuestro país en Octubre de 1982, mientras que “El E.T.E y el Oto” lo hizo en Marzo de 1983. De hecho, cuenta Manolo Calatrava en sus memorias que la idea de realizar esta parodia surge al ver lo bien que estaba funcionando la película de Spielberg en las salas de nuestro país. Esteba y Los Calatrava fueron  a verla para quedarse con las escenas más potentes, y, ahí sí, después se dieron prisa en hacerla. El rodaje duró una semana y la postproducción otra semana más. Y en cinco meses ya estaban exhibiendo en salas con “E.T. El Extraterrestre” todavía presente en cartelera. La coincidencia de ambas películas en cines se debe exclusivamente a que la programación de la de Spielberg se prolongaba semana a semana gracias a los beneficios.
El otro rumor existente, decía que Steven Spielberg había solicitado copia a la distribuidora de “El E.T.E y el Oto” al saber de su existencia y que, al verla, desestimó el denunciar a la producción tras corroborar su mala calidad. Manolo Calatrava en el libro afirma que duda bastante que Steven Spielberg llegase a  verla porque, de lo contrario, directamente los mataba. De esta misma guisa, a Manuel Esteba en vida le gustaba alardear de que Spielberg vio la película, le telefoneó tras hacerlo y le felicitó ya que según el director judío, Esteba era el único que había captado el mensaje implícito en E.T. sobre la llegada de Jesucristo a la tierra (¿?). Todo mentira, naturalmente, aunque no existen datos que corroboren si Spielberg llegó o no a ver la película.
La idea se gesta tras un sketch que Los Calatrava ejecutan en televisión a propósito del extraterrestre. Con la película “Horror Story” diez años antes, Manuel Esteba deja dinero a deber a la pareja de humoristas, quienes no ve un duro de aquel rodaje. Con la fiebre de E.T. en nuestro país, y tras ver el sketch, Esteba contacta con los hermanos proponiéndoles hacer esta parodia para cine y, a pesar de las desavenencias y el concepto que estos tienen del director, aceptan protagonizarla a cambio de los gastos que pudiera acarrearles el rodaje y un 15% de los beneficios en taquilla. Para completar el reparto se cuenta con los propios hijos de Los Calatrava, Oscar y Curro García, además de otros cómicos invitados que intervinieron gratis.
Diez días antes del estreno, todavía no tienen el cartón de censura con la correspondiente clasificación por edades, tarea esta que desempeñaba  por aquél entonces Pilar Miró. Esta alegó que no tenía tiempo para verla y calificarla, y, pese a que el estreno estaba ya programado, la dejó aparcada y sin la calificación. No podía proyectarse. Finalmente, y tras tener que personarse en su oficina la esposa y socia de Manuel Esteba, a regañadientes, la Miró calificó la película otorgándole un “no recomendada para menores de 14 años” pese a que era completamente blanca y estaba destinada a toda clase de público, especialmente el de corta edad. Con esa calificación perdían asistencia infantil a las salas donde se proyectase.
Se estrenó en 45 salas y, según Manolo Calatrava en sus memorias, el éxito fue rotundo recaudando más de 160 millones de pesetas, de los cuales los hermanos no vieron ni un duro, porque, al ir a reclamar a la productora de Esteba el 15% que por contrato les correspondía, el director se declaró insolvente, repitiéndose lo acaecido 10 años antes con “Horror Story”. Tampoco tiene mucha veracidad la versión de Manolo Calatrava, pues consultando la hoja del Ministerio de Cultura, la película no ganó 160 millones de pesetas, sino 31 provenientes de unos discretos 211.000 espectadores que fueron a verla la semana santa de 1983, o sea que, según esto, Calatrava se pasa en 130 millones de pesetas. No obstante, y teniendo en cuenta el bajo presupuesto de la película, como fuera, resultó un negocio rentable. De todas formas, no solo Esteba no dirigiría más cine, tampoco Los Calatrava volvieron a protagonizar más películas.
En cualquier caso, y tras un reciente visionado de lo más duro, lo cierto es que “El E.T.E y el Oto” es una de nuestras producciones más vergonzosas —y vergonzantes— que, paradójicamente, se convierte en una de las series Z más populares y que, al margen de la inutilidad técnica, destaca por un humor, el de Los Calatrava, que acaba funcionando por infuncional. Algunos gags son denunciables, así como la interpretación de Paco Calatrava como E.T. que hace dudar a los espectadores extranjeros si se trata de un extraterrestre o un deficiente mental.
A modo anecdótico decir que, como se trata de una película rodada sin sonido directo y doblada posteriormente en estudio, los hijos de los Calatrava fueron doblados por actores profesionales y, aprovechando la coyuntura, para proceder con Oscar García, el equivalente español al Elliot Americano, se contrató a José Luis Mediavilla, que es el mismo actor que dobló a Henry Thomas en el E.T. original, con lo que resulta muy gracioso escuchar la reconocible voz española de Elliot interactuar, casi con los mismos diálogos que en la original, con Los Hermanos Calatrava.
Todo muy entrañable. Pero nada más que entrañable.

lunes, 22 de enero de 2024

HWANGGEUMNYEONPILGWA GAEGUJANGI OEGYESONYEON

Los exploitations de “E.T. El extraterrestre” se cuentan por decenas y, por supuesto, la animación coreana, una de las industrias con más cara de la historia del cine, no pudo dejar la ocasión de expoliar el largometraje de Spielberg con dos productos animados protagonizados por el encantador extraterrestre, uno de ellos inencontrable y el que nos ocupa: “Hwanggeumnyeonpilgwa gaegujangi oegyesonyeon”. Prueben a decir en alto el título original. Obviamente, por aquí nos gusta ese título, pero, internacionalmente, este plagio de “E.T.” cuenta con toda una amalgama de ellos: “E.T. and the Magic Pencil”, “E.T. and the Magic Crayon”, “Golden Pencil and the Mischievous Alien Boy”, “Gold Pencil and Alien Boy”…
La cosa va sobre una raza extraterrestre que está destrozando las galaxias. Una reina extraterrestre enviará a su hijo (E.T.) a la tierra para salvarla. Allí, este se encontrará con unos niños meones y muy ruidosos. La madre de E.T.  les entregará un lapicero mágico a cada uno y, en una nave espacial con forma asimismo de lapicero, emprenderán una aventura sideral con el fin de ayudar al E.T. a derrotar a los extraterrestres malos.
La película es confusa, extraña y extremadamente cruel, ya que presenciamos un par de muertes demasiado violentas para un film de animación infantil.
El caso es que da la sensación de que el plagio es mayor de cara a comercializar la película que en sí misma. Obviamente el extraterrestre protagonista está claramente inspirado en el diseño de Carlo Rambaldi, aunque con ciertas diferencias. En la animación es de color verde y va vestido con algo parecido a un mono espacial. Además, no se trata exactamente de E.T., es otro extraterrestre llamado Mikel (al menos así traduce en la estupenda edición en Blu Ray a cargo de "Asian Trash Cinema") que además habla y tiene dotes de mando. Vamos, que el bicho se parece, pero en absoluto pretende ser E.T., aunque en la caratula de vídeo guarde un parecido más que evidente con la criatura de Spielberg, marroncito, desnudo, y tocando el dedo al niño, solo que hay trampa, porque en vez de proceder con su icónico índice luminoso, lo hace con el lapicero mágico que da título a la película. Así pues, nos encontramos con una doble estafa, ya que, si se pretende ver un exploit de “E.T.” tal cual lo conocemos, pronto comprobamos que el parecido no es tanto, y que nos la han colado. La prueba está en que existe un póster de cine menos engañoso en el que se ve al marciano tal cual es.
Como fuere, esta película es una auténtica rareza y una buena muestra de lo que eran capaces de hacer los coreanos con sus dibujos animados allá en los años 80. La animación es tosca —como viene siendo habitual en ellos—, a veces las caras de los personajes son tan solo borrones, pero, en general, está lo suficientemente entretenida para que le prestemos atención la hora y el par de minutos que tiene de duración. Ahora, sin todos estos elementos exploit que son los que la hacen atractiva, no sería más que un largometraje de dibujos animados al uso y del montón que, curiosamente, recuerda a un episodio de Doraemon (¿casualidad?).
La otra película de animación coreana que explota “E.T.”, aún con sus delirios, sí que sería un plagio más evidente del universo creado por Spielberg y, espero algún día poder dar cuenta de ella aquí. Por el momento, confórmense solo con esta.
Dirige un tal Young-su Lee, que no cuenta con crédito alguno en ninguna otra película.

lunes, 29 de agosto de 2016

EL SHERIFF Y EL PEQUEÑO EXTRATERRESTRE

Yo lo siento mucho, pero si hay películas con las que el paso del tiempo se ha cebado más de la cuenta, esas son sin duda las de BudSpencer y Terence Hill. Siempre hay excepciones, porque como todo hijo de vecino también tienen sus obras maestras (“Y si no… Nos enfadamos”, el binomio “Trinidad” o “También los Ángeles come judías” –esta sin Terence- que son todas ellas cojonudas), sin embargo son el estupendo ejemplo de que algo que disfruté en mi niñez, ahora ya en la mediana edad, me cuesta verles la gracia. Incluso las señas de identidad, que son las peleas, me molestan cuando hacen acto de presencia. Ya está uno harto de ver  a Bud Spencer dando bofetadas a los mismos, y de las mismas maneras.
Sin embargo, “El Sheriff y el pequeño Extraterrestre”, sigue vigente y teniendo cierta gracia, más que nada por el imposible tandem que forman Bud Spencer y el niño Cary Guffey.
Y si bien esta película es un intento italiano por aprovecharse del tirón de “Encuentros en la tercera fase” también es cierto que en muchos aspectos se anticipó a “E.T. El Extraterrestre”.
Cuenta la historia de un pequeño pueblo norteamericano en el que aterriza una nave espacial. El alienígena de su interior, resulta ser un niño pequeño de unos ocho años, que topa con el Sheriff del pueblo, que intenta llevarlo a su casa, incrédulo este de que a quien tiene bajo su tutela, resulta ser un Extraterrestre en realidad. Tras muchas exhibiciones de un aparato con poderes que lleva el niño consigo, finalmente se hace cargo de la situación y lo entrega al gobierno. Pero como estos quieren experimentar con el niño, y el ejército quiere quedarse con el aparatito espacial para dominar el mundo, al Sheriff le da pena, lo rescata de las manos del gobierno, y lo preparará todo para que los padres del chico vengan a recogerlo en su nave espacial el día señalado. Todo ello una burda excusa para ver lo que queremos ver, que no es otra cosa que al tío Spencer dando sopapos aquí y allá.
Pues que quieren que les diga, a mí el argumento me parece de lo más pareado al de “E.T. El Extraterrestre”… ¿Plagiaría Spielberg? En cualquier caso, que se jodan estos italianos, porque, quien roba a un ladrón…
Y es que, cuando los italianos idearon esta producción para lucimiento de Bud Spencer, fijaron tanto sus ojos en “Encuentros en la tercera fase”, que a la hora de seleccionar al niño actor que habría de protagonizar la película junto a Spencer, se fijaron en el niño que es abducido por los extraterrestres en dicha película, Cary  Guffey. El chaval tenía su aquel para la gente del cine, porque si podemos verle en esta película, fue porque había sido tentado por Stanley Kubrick para que protagonizase “El Resplandor”, sin embargo, como sus padres no querían que su hijo participase en una película de horror tan terrorífica, la siguiente oferta que tuvo vino por parte de Italia, que al tratarse de una película familiar, ya les pareció mejor. Y aquí le tenemos.
En realidad, la peli, de precioso título internacional – “The Sheriff and the Satellite Kid”- no deja de ser un producto más a la Bud Spencer con o sin niño –como en “Zapatones” que iba con un negrillo- al que a estas alturas le falta ritmo y situaciones divertidas por doquier, aunque si lo miramos por el lado de la nostalgia, pues miren ustedes; me las puse ayer noche, y me zampé la hora y media del tirón. Tampoco son estas películas tan malas o aburridas como para tener que pasarlas rápido o directamente quitarlas. Vamos, que ahí permanecen.
El pequeño Guffey, luego hizo un par de películas más, acabó en la serie “Norte y Sur”, pero esta sería su película más importante. Y su secuela… de la que el próximo día les hablo.
En cuanto a la dirección, Michelle Lupo, artesano Italiano sin ninguna personalidad, que dirigía algunos productos Spencer con la misma eficacia –o ineficacia- con la que dirigía Peplums o Spaghetti Westerns.

viernes, 11 de abril de 2014

YA ESTÁN A-KIU...

Uno de los aspectos más interesantes del mega-éxito de "E.T. El extraterrestre", la fenomenal película de Steven Spielberg, fue la ristra de imitaciones que esputó. Interminable y colorista. La más conocida a nivel internacional seguramente sea la yankee "Mi amigo Mac" (sobre la que pueden instruirse en nuestro pest-seller), pero también las hubo en países subdesarrollados, como España sin ir más lejos. Dejando de lado excusas para la parodia (como la horripilante "El E.T.E y el OTO"), centrémonos en "exploitations" pretendidamente serios: Tenemos el de Juan Piquer con "Los nuevos extraterrestres", el de Mario Gariazzo con la co-producción ítalo-española "Hermano del espacio" (cuidao que hay dos tituladas igual, la otra va de rollo "peli-con-mensaje") y la de... ¡Bigas Luna!.

¿Lo qué, cómo, cuando, ande?, ¿Bigas Luna?, ¿el reputado -y fallecido- director de "Bilbao", "Angustia", "Las edades de Lulú", "Jamón Jamón", "La teta y la luna" (¡¡quiero una porción de Mathilda "las mejores ubres del universo" May!!) y aquella cosa costrosa bautizada como "Yo soy la Juani"?. Pues sí, ese mimmo. En 1985, justo durante el impase de "director estrellado" a "director estrella", Bigas Luna recibió un encargo de TV3, la televisión de Cataluña: Parir una serie que churrupeteara del éxito del momento, "E.T.", y la cosa resultante pasó a llamarse "Kiu i el seus amics", es decir: "Kiu y sus amigos".

Según Imdb solo hubo un episodio, pero les garantizo que es mentira. En 1985 yo contaba con la edad justa para dejarse maravillar por semejante producto y recuerdo que lo seguí fielmente. Es más, era la típica movida sobre la que hablar con los amigos de clase a la hora del patio.
La historia no tenía mucho truco ya que, como indica el título, narraba las desventuras que un grupo de chavalines vivían junto a un extraterrestre al que conocen gracias a unos, por entonces rudimentarios pero atractivos para una platea juvenil, ordenadores. O computadoras, que no se cómo se las llamaba entonces, ya que casi nadie las tenía.

Si buscan ustedes información sobre "Kiu y sus amigos" en internet, no encontrarán mucha cosa. Lo más llamativo, hasta hace poco, estaba en la misma página de TV3, donde se podía visionar el primer capítulo. Aunque en este no salía el marciano, solo un poco de "Blandi blub" mal iluminado e hinchado mediante pajita (juguete que, por cierto, estaba bastante de moda entonces). A este misterio tan tonto hay que sumarle un par más.
Primero, por mucho que hable con personas de mi exacta misma edad, parece que nadie en este planeta recuerde a "Kiu". Y si lo recuerdan, no le dan mayor importancia (¡¿cómo no dársela a un "exploit" de "E.T." parido por Bigas Luna?!). Está claro que la serie no era ninguna obra de arte, se hizo en unos tiempos en los que -la hoy muy horripilante- TV3 andaba en pañales y, claro, todo resultaba como muy zarrapastroso. Pero estas cosas marcan, sobre todo cuando eres chaval, pero un chaval de mediados de los 80, con su inocencia y tal, no como los de ahora que están de vueltas de todo y prefieren atizar a sus amigos y grabarlo con el móvil a perder el tiempo viendo tiernas y babosas historietas de marcianos bondadosos (¡argh!, ¡¡acabo de hacer un discurso de viejo amargado!!).

Justamente, y hablando de nostalgia, postmodernidad y juguetes de moda, una de las pocas escenas completas que mi cerebro rememora de la serie es aquella en la que los chavales protagonistas se ponen a tocar música utilizando como instrumento los famosos "Melody Pops" (¡de estos si os acordaréis, cabrones!), unos caramelos-silbato -sí, silbato- que fueron muy populares en mis tiempos (y todavía se comercian). Los chavales no solo hacían algo parecido a música, sino que incluso se animaban a bailar a su son.
Ya entonces me pareció altamente ridículo, imagínense lo que me supondría verlo ahora.

Pero no nos vayamos por los cerros de Úbeda (ya saben, especialidad de la casa).
Hablaba hace unas líneas de dos misterios tontos. Aclarado el primero, vayamos a por el segundo: Merchandising. Sí queridos, otra prueba más de que "Kiu i els seus amics" fue muy popular en mi tierra (está claro que esto nunca se vio más allá de parajes catalanes) es que esputó unas cuantas "mercaderías", tal y como las llamaba Mel Brooks en "Spaceballs". No fue gran cosa ya que entonces era algo más propio de George Lucas, pero resulta altamente curioso.

Veamos, teníamos el tema musical de la serie empaquetado en un flamante vinilo...


Un puzzle patrocinado por "La Caixa" (que imagino te regalaban si abrías una cuenta) con una cubierta muy clarificadora, en ella vemos al marciano, al súper-ordenata y a una pirámide de cristal (también dibujada en la portada del disco) y que, ahora mismo, así en plan "flash", recuerdo que tenía bastante importancia en la trama....


Sin embargo, el gran y más mítico "merchandising" de "Kiu y sus amigos" fue el inevitable muñeco, la figurita del extraterrestre.
La vi por primera vez en la vitrina de una tienda, llevándome toda una sorpresa. Pero por el motivo que sea, no me hice con el. Lo extraño del caso es que, tras aquel inesperado fugaz encuentro, no volví a verlo nunca jamás. Incluso, pasados los años, trataba de contrastar opiniones, pero nadie compartía recuerdos conmigo (algo previsible si tenemos en cuenta que tampoco recordaban la serie).


Hace un par de años, durante los que anduve muy ocupado visitando mercadillos de trastos viejos, decidí que era el momento de localizar la maldita figura de "Kiu". Así que busqué y busqué, hurgué en cajas, entre montañas de mierda, y aunque localizaba cosas aquí y allí, nunca di con el puñetero marciano.
En muchas de aquellas búsquedas desesperadas me acompañaba otro habitual del vicio de la nostalgia y de este blog, el amigo Norman. Él compartió mi dolor y mi desconcierto. Tanto es así que hace unos días, visitando cierta y célebre página web dedicada al coleccionismo (de donde también han surgido las imágenes del disco y el puzzle), el colega dio con el mentado tesoro y decidió avisarme por e-mail.
"Mira qué he encontrado" escribió. Cuando seguí el enlace, mis cojones cayeron al suelo cual peloticas de ping pong, ¡¡EL PUTO MUÑECO DE "KIU"!!, ¡¡POR FIN!!, ¡¡EXISTE, EXISTE!!, no era una alucinación mía, ¡¡era y es real!!. La alegría fue máxima y el susto mínimo, ya que su precio me parecía más que razonable. Dediqué el rato que dura la cena a decidir si lo compraba o no, al fin y al cabo no era más que un jodido muñeco... pero, joder, ¡era el puto "Kiu"! y, tras tanta búsqueda y espera, ¿iba a privarme del gusZto por esa escasa cantidad de euros?. No way!.
En fin, que lo pillé, lo tengo ya en mi poder, es de lo más hermoso y luce tal que así...



Si miran la base, verán que lleva inscritos algunos curiosos datos de interés (como el nombre de la productora Luna Films)...


En fin, toda esta epopeya me recuerda a la feliz compra de otro "E.T." que efectué el año pasado en el Salón del Comic de Barcelona. Bueno, miento, en realidad no fui yo, fue mi querido amigo Víctor (sí, el mismo que  escribe en este blog) quien tuvo el detallazo de regalármelo para mi mayor disfrute.
Y cuando digo "otro E.T." me refiero al de verdad... al de la peli, lo que pasa es que no estoy seguro que este muñeco en concreto fuese una reproducción legal, bendecida por Spielberg y sus secuaces.
Si se lo muestro, tal vez lo recuerden...


A diferencia de lo ocurrido con "Kiu", con "E.T." hubo una auténtica invasión de muñecos inspirados en su persona, algunos de lo más lujoso y otros tirando a cutre. Había uno que incorporaba bombillitas en los ojos y el dedo. Otro con una guarrada fluorescente en el pecho y al que podías estirarle el cuello. Y estaba el de la foto, que era como el hermano feo y tonto, pero al mismo tiempo guardaba mucho encanto, por su diseño casi caricaturesco, por sus ojos a lo Marty Feldman y por protagonizar una fotonovela chusquera en "El Jueves" en la que se follaba a una muñeca "Barbie" para mayor horror de su señora (Interpretada, nada menos, que por el de las bombillitas).
Lo crean o no, y a pesar de su aspecto barriobajero y, por tanto, asequible, nunca logré disponer de aquel muñeco. Era una de esas "espinitas fricosas" de las que, finalmente y ya con canas, pude desquitarme gracias al amor fraternal.
Ahora me he desquitado de otra, la del puto "Kiu". Los "E.T.s", legales, ilegales o plagiadores, me han acompañado a lo largo de mi funesta vida hasta el extremo de convertirse en agradable nostalgia. Dicen que no hay nada mejor que hacer realidad tus sueños. Pues bien, yo ya tengo dos cumplidos, los poseo, puedo meterlos juntos en la misma estantería/foto y quedan así de bien, que para algo son primo hermanos y vienen del espacio con idénticas buenas intenciones....


jueves, 2 de junio de 2011

LAS LOCURAS DEL EXTRATERRESTRE

Seguramente, no hay película que haya sufrido en sus carnes los dardos del “explotation” más que E.T. EL EXTRATERRESTRE. En todo el mundo hay versiones, revisiones, parodias, plagios… como queráis llamarlos. Merecería un señor artículo este tema.
Argentina, sin ir mas lejos, con Olmedo y Porcel se marcó una de “E.T.” de lo mas chunga con LOS EXTRATERRESTRES. Pero para rizar el rizo, tanto en cutrez como en caradura, esta LAS LOCURAS DEL EXTRATERRESTRE. No solo aprovecha los últimos coletazos del éxito de E.T –ya saben, peli de extraterrestre que se hace amigo de un niño un tanto marginal- si no que se aprovecha del éxito de la serie de televisión ALF, diseñando un bichejo con cara de camello, que obviamente se basa en el extraterrestre televisivo.
Así que mezclamos todos esos tópicos mil veces vistos, e introducimos como protagonistas a dos cómicos de renombre como puedan ser Emili Disi y Javier Portales (al que en España tenemos echado el ojo por ser una especie de Lino Banfi que llevaba de aquí para allá a los Parchís, en sus películas Argentinas) y tendremos como resultado esta inaguantable bazofia con niño y extraterrestre, que de chabacana en los momentos mas lacrimógenos, no llega ni a babosa.
El argumento es mas simple y está mas sobado que un tebeo; Dos extraños individuos que van vestidos como retrasados, topan de repente en su casa con un niño mudo. Una nave espacial llega a la tierra y su tripulante se hace amigo del crío y se van de parranda por ahí, si es que las autoridades no se lo impiden por motivos de ufología, o de potestad del menor. Ya saben. Todo ello mostrado con mucha desidia y con un sentido del humor que, quizás sea porque soy español… pero no lo entiendo.
Y en cuanto a “Las locuras” a las que hace referencia el título, por lo que respecta a este parlanchín ALF con aspecto de retardado, pues que quieren que les diga… lo mas disparatado que hace es vaciar un bote de mostaza en una feria…
Dirige el afamado y multi-misceláneo Carlos Galettini, con títulos en su filmo de las sagas de los super agentes, los bañeros, los extermineitors y LOS MATAMONSTRUOS EN LA MANSIÓN DEL TERROR e incluso el slasher CHARLY, DIAS DE SANGRE. Ahí es nada.
Hay que ser un macho para sentarse a ver entera LAS LOCURAS DEL EXTRATERRESTRE.

sábado, 8 de marzo de 2025

LOS OJOS DEL GATO

Y ahí va otra muestra más de que 1985 fue un año chévere para el cine de género. Por entonces Stephen King ya había perdido un poco su aureola de prestigio (lejos quedaban "Carrie", "El misterio de Salem´s Lot" o "El resplandor") pasando a ser más como carne de cañón, materia fácilmente adaptable con la que asegurarse unos dólares en taquilla. Tampoco se contrataba ya a directores de prestigio que se encargaran de la tarea, valía cualquier artesano competente. Digamos que con King ocurrió lo que siempre ocurre con los yankis, lo sobre-explotaron y para la llegada de "Los ojos del gato", pues ya no atraía a las masas. Menos aún desde la conversión de Dino De Laurentiis en el productor oficial del "Kinguismo", etapa esta que arrancó muy bien con "La zona muerta" y concluyó algo deslucidamente con "Miedo Azul" o la propia e infame primera y única película del escritor ejerciendo de filmmaker, "La rebelión de las máquinas". Por suerte "Los ojos del gato" cae en zona intermedia. Para el caso, Stephen King no es mero material adaptable, él mismo se encarga del guion, pariendo un largometraje compuesto de historias (sí, repitiendo la fórmula del clásico), siendo las dos primeras exclusivamente confeccionadas para la ocasión y la tercera, y última, la auto adaptación de un relato publicado en las páginas de "Penthouse", ejemplar este que se marca un cameo en la película, entre muchas otras coñas y referencias al universo del padre de "It". Según he visto y leído, en todas partes salen gráficamente numeradas y espoileadas... por eso he decidido evitarlo, para que cuando se sienten ante la tele dispuestos al visionado, puedan jugar al juego de localizarlas. Créanme, la mayoría son tan evidentes como graciosas.
El artesano competente contratado en esta ocasión fue el bueno de Lewis Teague, quien ya tenía experiencia previa trasladando material de Stephen King a la pantalla con la aburrida "Cujo", pero, además, a lo largo de los años -previos y posteriores- fue dejando su estampa en títulos tan entrañables como "La bestia bajo el asfalto", "La joya del Nilo", "Kamikaze Detroit" o "Peligrosamente Unidos". El, asumo, fracaso de esta última le condenó a currar para la caja tonta hasta 2010, luego se retiró (remarcar que en 2007 rodó un corto de curiosísimo título, "Cante Jondo")
Otros individuos a valorar tras las cámaras son Milton Subotsky, co-fundador de los legendarios estudios "Amicus" y especialista en antologías de historias cortas, quien ligó su nombre al del escritor de Maine a lo largo de varios años. Alan Silvestri, compositor destinado a ser recordado por la partitura que ideó para "Regreso al futuro" ese mismo 1985. De hecho, hay quien dice que esta y la de "Los ojos del gato" guardan cierto parecido. Y es verdad. La diferencia es que, mientras en la reseñada utilizó sintetizadores, para la previa, mil veces mejor presupuestada, tiró de orquesta. Carlo Rambaldi, papá de "E.T. El Extraterrestre", quien se encarga de diseñar a cierta resultona criatura, acompañado por nuestro Emilio Ruiz del Río para "la maquetas de fondo". Y chapamos el repaso con el prestigioso y oscarizado Jack Cardiff, ocupándose de la dirección fotográfica.
Todo este bonito plantel -y más del que hablaré luego- dan forma y fondo a "Los ojos del gato", una película, ya lo adelanto, condenadamente entretenida, simpatiquísima, buenrollera y muy muy recomendable. A mí se me pasó en un suspiro hace un par de noches. Todo gira en torno a un felino callejero, la mar de precioso, con un objetivo, llegar hasta el dormitorio de una niña que le pide auxilio así como telepáticamente. En el camino, se topará con un tipo que quiere dejar de fumar y acude a una agencia muy eficaz pero brutalmente radical en sus métodos. Y un gangster adicto a apostar quien propone un juego mortal al amante de su esposa: dar la vuelta completa a un rascacielos desplazándose a través de la estrecha cornisa exterior. Si gana, se queda a la mujer y un buen pellizco de dinero. Si pierde... bueno, le espera el implacable asfalto tras una caída de varios metros.
Estas dos historietas son especialmente eficaces y, aunque quedan lejos del terror puro -yo usaría la palabra thriller-, vienen cargaditas de ideas brillantes, mucho humor (sobre todo la primera) y mucho suspense (la segunda, especialmente si padeces miedo a las alturas). Finalmente llegamos a la última que, sin ser un descalabro ni mucho menos, es un pelo flojilla, ni que sea por comparación. Aquí el gato logra su meta y, ahora sí, le tocará enfrentarse a dos trolls malignos, el diseñado por Rambaldi que amenaza a la cría y la autoritaria madre de esta. A pesar de dicha calidad descendente, el conjunto termina resultado altamente disfrutable. Concluido el show, uno lamenta la ausencia de esta clase de gozoso entretenimiento en el cine de hoy día.
Si como yo son amantes de los gatos, disfrutarán viendo al protagonista en acción, aunque puede que también sufran un poco en algunas escenas. Concretamente una en la que es sometido a una breve electrocución. Ya saben, según se dice no hubo mal trato y todo eran trucajes... y confío que así sea, pero, bueno, en 1985 estas cosas se miraban bastante menos. No obstante, y justamente por ser de la época que es, merece destacarse el trabajo de coordinación con las criaturas peludas. Está super bien resuelto, cosa más que meritoria considerando la -maravillosa- ausencia de CGI (y la no menos maravillosa individualidad de los felinos)
¡¡Ah!! Si no lo digo, reviento. En un momento dado, asistimos al encuentro entre un padre y su hija limitada intelectualmente. La escuela donde se desarrolla el bis a bis se supone para niños especiales, cosa indicada en un letrero. Lo gracioso del caso es que, mientras en inglés leemos "for the exceptional", el doblaje en castellano suelta un "para niños subnormales" que, salvo por mi risotada resultante, hoy se consideraría algo ofensivo.
Ya que estamos, a la cría monger la interpreta una aún muy jovencita Drew Barrymore, fresca de su paso por "E.T. El Extraterrestre" y a puntito de meterse en el infierno del vicio borrachuzo y drogadizo (no olvidemos que con tan solo trece primaveras fue ingresada en un centro de rehabilitación). Por aquello de dar cierta cohesión a la trama, su presencia / apariencia se expande a una niña anónima anunciando comida de gatos y el protagonismo total del último capítulo. Efectivamente resulta algo repelente, pero eso ya lo esperábamos. La acompañan el hoy mal considerado James Woods, perfectísimo en su rol de fumador compulsivo, Alan King, Kenneth McMillan, Robert Hayes en uno de los pocos papeles que podrían hacer sombra a aquel que le dio la fama, el de "Ted Striker" en "Aterriza como puedas", Candy Clark, James Naughton, James Rebhorn, Charles S. Dutton, Tony Munafo (amiguísimo de Sylvester Stallone y muy habitual en sus películas) y Mike Starr (el "Georgie Weiss" de "Ed Wood" y matón ineficaz en "Dos tontos muy tontos"), quien desaparece de la trama de una escena a otra y sin explicación alguna aparente.
A la sacrosanta hora de elegir la imagen ilustrativa, me he encontrado en una seria diatriba. Quería incluir mi favorita, la de tirón gótico con ese caserón absurdo en un páramo + luna llena -sin conexión alguna con el film-, pero también estaba la que en su día fabricó "Filmayer" para el lanzamiento en vídeo, igual de tosca / bella que la de "Miedo Azul". Al final lo más sencillo ha sido juntar ambas, milagro al que ha contribuido la extensión del tocho. Ventajas de padecer incontinencia "reseñista".

martes, 12 de abril de 2016

UNA INFANCIA CINÉFAGA

Hurgando recientemente en unas añejas carpetas, localicé una serie de dibujitos firmados por el menda lerenda en diferentes periodos de mi infancia y juventud que dicen mucho de lo que serían mis gustos cinematográficos llegada la estulta edad adulta. Dado que este es mi/nueso blog, que es de cine y que tiende a cierta nostalgia (¡cosas de hacerse mayor!), he decidido recopilarlos acá para su mayor gusto y/o disgusto, cada cual comentado en su respectivo orden y sentido.
Vamos allá.



Como ya sabéis de sobras, “Creepshow”, el clásico de George Romero, no solo es una de mis pelis absolutamente favoritas, es que además a mediados de los ochenta fue toda una obsesión, tanto como para convertirla en el motivo de una felicitación cumpleañosa destinada a mi señor padre. Naturalmente, que eligiera el tremendo desenlace de “El día del padre” no es casual, ya que se trataba de mi segmento favorito. Hoy me sigue encantando, aunque creo que “La caja” está mejor narrada.
Curiosamente el modelo a seguir no fue estrictamente la peli, sino la estupenda adaptación a las viñetas que de ella hizo Bernie Wrightson. Detalles como la cabeza con la boca repleta de hilos de baba, los huesudos dedos del zombie con largas uñas y, sobre todo, la “iluminación roja” que todo lo inunda, son prueba más que palpable.
(Año 1986)



Este es especialmente entrañable. Por peli, estilo de dibujo y estado del papel cuadriculado de base. Está claro que semejante obra de arte la hice al poco de asistir al estreno de semejante clásico del trash made in Juan Piquer Simón, que a ojos de un impresionable infante no tenía nada de chungo y costroso, el contrario, era una peli a la altura del "Superman" de Richard Donner. No en balde si se fijan verán que el “Supersonic Man” dibujado es en realidad la creación de Siegel & Shuster, no la versión pirata parida por el Valenciano.
Lo realmente valioso de este documento es el recorte de prensa del estreno, absolutamente impagable.

(Año 198?)




Fui a ver “Tron” cuando se pasó por cines en su época, y acudí convencido de que era el súper-estreno de la temporada, la súper-película que todos teníamos que ver para comentar a la hora del patio. No recuerdo si me gustó mucho, y probablemente no entendí un pijo (es curioso cómo, la última vez que la revisé hace unos años, la encontré de lo más básica en su perorata informática), pero sí quedé prendado y maravillado por su estética, por sus combates y carreras de motos y, como es evidente en estos dibujos realizados durante la clase de plástica del E.G.B., por todo su colorido, sus brillos fluorescentes y demás monsergas lumínicas.
(Año 1983)



En una ocasión escribí un laaaargo artículo sobre lo mucho que el clásico de Steven Spielberg, “E.T. El Extraterrestre”, me marcó. Lo hice para mi fanzine, así que los que tengan ambos ya saben todo lo que tienen que saber respecto a mi relación con una peli que, aún hoy, me hace llorar como una magdalena. Seguramente “E.T.” fue el primer film de mi vida que, una vez concluso, me dejó triste. Incluso deprimido (recuerdo perfectamente a mi madre preocupada porque me veía alicaído y no lo entendía, menos aún cuando acabábamos de volver del cine de verla y sobrevivido a las interminables y dolorosas colas que se formaban frente a la taquilla).
La consiguiente obsesión por tener mi propio marciano bondadoso de grandes y expresivos ojos se reflejó en la cantidad de muñecos que llegué a acumular, pero ninguno me hacía sentir mejor. Yo quería al “E.T.” de la película, pero a ese solo podían acceder personalidades importantes, no un chavalillo lerdo como era (y, seguramente, soy) yo. ¿Mi primera gran frustración?.
Parte de esa obsesión, ese deseo, se vio reflejado en algunos de los trabajos de plástica para el colegio, como este que les dejo acá. Donde, además de “E.T.” y su nave, destaca la aparición de “Elliot”, el amigo humano del extraterrestre, a quien también cogí mucha estima y de quien me habría encantado ser colega. Durante un tiempo me sentía raro “idolatrando” la figura de un chaval joven de mi misma edad y sexo, pero con el tiempo he aprendido que tras ello solo había un bonito e inocente deseo de escapar de la aburrida y gris realidad cogido de su mano y la de “E.T.”.
Nunca lo conseguí… y aquí sigo, y aquí estoy.

(Año 1983)

martes, 27 de agosto de 2024

STAR (SPACE TRAVELLING ALIEN REJECT)

Extraña película (autodenominada) independiente de la compañía neoyorquina DefTone Pictures, capitaneada por el director Adam R. Steigert, que cuenta la historia de un escritor asolado por las deudas que es perseguido por unos gangsters. Por otro lado, en el espacio, tenemos una nave perseguida por otra en lo que parece una batalla estelar. Esta nave es derribada y va a estrellarse a la tierra.
El escritor se ve obligado a huir de sus prestamistas y, durante la huida, se encontrará con el tripulante de la nave estrellada, un alienígena que responde al nombre de Star. Entablarán amistad y, juntos, intentarán resolver sus problemas.
Por supuesto esto no es más que una película filmada en vídeo con un presupuesto bajo (no tan bajo como cabría imaginar), con unos efectos especiales infográficos que directamente parecen animaciones de Video Brinquedo, unos diálogos larguísimos e interminables (y más en esta ocasión ya que la pelí pasa de la hora y media de metraje) y un muppet feo de pelotas que hace las veces del marciano protagonista. Una película que a primera vista bien podrían haber facturado unos aficionados con su cámara de vídeo. Sin embargo, al ver unas cuantas fotografías de making of, me doy cuenta de que el amateurismo en una de estas producciones no es tanto, y que, aunque se usen cámaras de vídeo de gama media, en realidad un rodaje de esta calaña dista muy poco de el de uno profesional, con sus grúas, su ayudante de dirección, sus eléctricos y hasta el uso de combos y otras parafernalias cinematográficas. Entonces ¿por qué el resultado de estas producciones pequeñas es tan espantoso y dolorosamente cutre? Supongo que el concepto “con buena picha bien se jode” no es tan acertado en este tipo de películas y que es la ineptitud de sus artífices la que las hace parecer más tercermundistas de lo que son (en este caso, una pequeña compañía en Buffalo con producción fluida y que factura por ello —de ahí que exista. Al final es solo un negocio y, por tanto, las películas son lo de menos—. Es decir, que de tercermundistas nada de nada). Además, R. Steirgert afirma que el guion de “Star (Space Traveling Alien Reject)” es la combinación de tres películas para las que no consiguió financiación. O sea, que como esos dos proyectos no pude levantarlos, los incluyo en este que sí… de ahí su duración excesiva y un par de subtramas que no terminan de casar con lo que importa, que es el encuentro del escritor con el extraterrestre .
“Star (Space Traveling Alien Reject)” es anodina hasta decir basta. A priori parece el enésimo tardío y puede que posmoderno exploit de “E.T. El Extraterrestre”, pero en cuanto hace acto de presencia la horrible marioneta coprotagonista, nos damos cuenta de que “E.T.” no es la fuente de inspiración, sino que lo es la serie “ALF”. Está claro que el muppet, diseñado físicamente a imagen y semejanza de aquel, es un mal émulo de 2017, con su chanzas, chascarrillos y humor socarrón, pero infinitamente más cutre, barato y antipático que ALF. Este Star es, probablemente, el muñeco más feo visto en una película, con permiso de los monos azules de “The rare blue apes of cannibal isle”.
Poco más que decir; esto tuvo su estreno reducido en Buffalo y, después, directa a toda aquella plataforma de streaming que alberga contenido gratuito para el usuario. A poco que busquen la van a encontrar por ahí.
El dire, Adam R. Steigert, por supuesto, produce como churros y en su haber cuenta con películas de marcado carácter comercial que pueda vender a patéticos vírgenes granudos; “Gore”, “The final night and day”… o sea, pelis baratas, feas y muertas sobre zombies, extraterrestres o la combinación de ambos.
“Star (Space Traveling Alien Reject)” es lo peor de lo peor.

lunes, 8 de enero de 2018

POLTERGEIST

Como recientemente se hizo noticia —que era, en realidad, un secreto a voces— el hecho de que “Poltergeist” no la dirigió Tobe Hooper, sino, el propio Steven Spielberg. John R. Leonetti, director de “Anabelle”, que trabajó en “Poltergeist” como ayudante de cámara, saca a la luz estos datos en la prensa. Nada nuevo. Spielberg no podía rodar ese año otra película aparte de “E.T. El Extraterrestre” porque así lo dispuso una cláusula de su contrato con Universal, y se acreditó en “Poltergeist”, que sería su siguiente película, como productor, dándole la autoría del film a Tobe Hooper. Pero la dirigiría él. Leonetti, lo único que ha hecho es confirmar lo que todo el mundo ya sabía. Así que, esta fue una buena excusa para volver a verla. Y no cabe duda, desde el principio, que se trata de una película de Spielberg, con todos los clichés del Spielberg de esa época —familia de barrio residencial, la infancia como gran protagonista, bicicletas… casi parece “Stranger Things”— y dónde no se ve ni un solo atisbo de Hooper, sin duda, mucho menos sofisticado en su forma de dirigir. Aún así, Leonetti dice, que a veces, Spielberg se marchaba del rodaje y le dejaba dirigir a Hooper, por lo que hay escenas en la película que bien podían ser suyas. La historia a estas alturas, también es de sobra conocida; Una familia comienza a experimentar fenómenos extraños en su casa, hasta tal punto que los fantasmas llegan a secuestrar a la hija pequeña, haciendo su fuerte en la televisión. La familia contactará con varios mediums que les ayudarán a traer de vuelta a la niña. Y mi opinión era, antes de este visionado, que “Poltergeist” es la película de casas encantadas más plástica y anti atmosférica que existe. Una clara muestra de cine de terror para el público que no ve cine de terror habitualmente. Y tras verla, lo único que puedo hacer es confirmar esto, y añadir que, además, es tan jodidamente aburrida, que más de un 65% de la cinta se la pasan hablando. Cuando no parlotea la Zelda Rubistein, parlotea la otra médium (a la actriz que la interpreta no la reconozco y no me apetece consultar ahora mismo IMDB). Pero además de aburrida, es que es una película mala de cojones. Y al paso del tiempo me remito. Al margen de que esta película sea tan mainstream que su contenido terrorífico queda anulado, es que es cutre y chapucera como ella sola en todos los aspectos. Cualquier serie B de la época, tiene más inventiva y originalidad, que este cuento de hadas malas se Spielberg. Y la comparo con “E.T. El Extraterrestre” ya que se estrenaron con solo una semana de diferencia, y el paso del tiempo podía también haber hecho mella en ella, sin embargo, mientras que “E.T.” se mantiene fresca a su manera, “Poltergeist” no hay un ser humano que la aguante. Y menos si se tiene algo de estima por el cine de terror (no digo si se es fan del cine de terror, que los fans la endiosarán solo porque es de terror y porque la firma Tobe Hooper, porque el criterio del fan se basa en fanatismos, no en opiniones formadas como bien podemos ver en miles de blogs o páginas de facebook). Sin embargo, tendré que revisar las secuelas de las que si que tengo, vistas 20 años atrás también (o más), buenos y terroríficos recuerdos. Seguiremos hablando al respecto. Lo dicho. “Poltergeist” es una mierda. Me dan igual los efectos especiales, y sobretodo, las inevitables nostalgias.

miércoles, 26 de febrero de 2014

EL CABALLERO DEL DRAGÓN

“El Caballero del Dragón”, en cierto modo, es un clásico del cine español. Tan olvidada como recordada en las mentes de los espectadores, pero también se trata de una de nuestras peores películas. Quizás por eso, ahora se la reivindica tan poco. Por eso y porque, siendo una de las películas más caras del cine nacional, fue un fracaso estrepitoso que no recaudó ni la mitad de lo que costó.
Recuerdo yo en mi niñez el haberla visto en algún pase de televisión, y dejarme totalmente indiferente. De hecho los veintipico años que han pasado desde entonces, los he pasado sabiendo de su existencia, pero importándome un bledo la misma. Hasta que el otro día a Naxo le dio por preguntarme que por qué no la había reseñado todavía. Y cierto era… así que la localicé y me la puse.
La película traslada la leyenda de San Jorge y el dragón a un ambiente de ciencia ficción, teniendo como punto de partida una historia, a priori, interesante. Una nave espacial que baja a la tierra en el medioevo y que, por sus características, es confundida con un dragón. En su interior viaja un alienígena con aspecto de homosexual que se acaba enamorando de la princesa protagonista. Un caballero que la pretende y un fraile, intentarán enfrentarse al supuesto dragón y el marciano que lo controla.
Era 1985 y la cartelera se llenaba de películas de ciencia ficción y fantasía; “E.T. El extraterrestre”, “La princesa Prometida”, “Lady Halcón”… de todo eso se nutre "El caballero del dragón" y lo explota.
Cierto es que se trata de una súper producción, y dentro del cine español, en aquellos tiempos, no hay muchas en las que se vea un gasto de dinero. Sin embargo, fuera de nuestras tierras, “El Caballero del Dragón” recibe trato de serie Z, porque, efectivamente, los resultados son de espeluznante serie Z.  Mala es decir poco. No llega a comedia involuntaria, porque aunque toda ella sea ridícula, es demasiado sosa para provocar la risa (salvo en una escena en la que, se supone, una cabra es abducida. Ahí te descojonas, con el efecto de la cabra levitando, y con el paleto del pastor) y, a parte, ya se encarga su director, Fernando Colomo, que poco después triunfaría con todo aquel rollo de la comedia madrileña,  de añadir las dosis justas, y sin venir a cuento, de humor. De uno con el que no te ríes, claro. No funciona en absoluto. Aunque hagamos un esfuerzo por encontrarle algo divertido a la peli, no encontramos más que soberano aburrimiento y mucha, mucha… toneladas de vergüenza ajena.
Decir, que como buena súper producción, Colomo, en calidad también de productor, no nos puso de protagonistas a Antonio Resines o a OscarLadoire, que va. La película cuenta con Harvey Keitel de protagonista (que a su vez es, también, el malo de la función) quien por aquellos años no tenía inconveniente en intervenir, muy poco convincentemente, en toda producción Europea que se le proponía (otra mierda sería “Dream One”) y a Klaus Kinski, que se creía el mejor actor del mundo y, mundo Herzog aparte, trabajó en sus buenos truños; “El Caballero del Dragón”, uno de los más destacables, en el que su locura se adueñó tantísimo de él, que en un momento de ira la pagó con el señor director, abalanzándose sobre el, y arrancándole un trozo de barba de un mordisco. Colomo todavía está cagándose en la puta madre del actor, que además está desaprovechadísimo en esta película. Keitel se luce un poco más, pero vamos, que da igual la presencia de cualquiera de los dos.
Por otro lado tenemos a un teñido, anoréxico e inexpresivo Miguel Bose (que el espectador bien sabe que está haciendo una interpretación lamentable, pero que él creía estar haciendo la hostia en verso…) al que el vestuario le hace flaco favor… parece un retrasado. Digamos que el traje de este extraterrestre (llamado, según los títulos de crédito IX, pero cuyo nombre no sale de boca de ninguno de los personajes, ni para dirigirse a él, ni para nada) es una especie del traje  del bicho de “Alien, el octavo pasajero” al que le han arrancado la cabeza, han metido ahí dentro a Miguel Bose y después me le han plantado un casco de astronauta. Una remierda.
De vez en cuando la dan en la tele, pero parece como si se quisiera olvidar esta película, como si fuera una vergüenza para el cine español, que lo es, pero no más que cualquiera de esas que gozan de prestigio. Además, por lo menos se trata de una película de puro género. Eso no óbice para que esta sea antipática, rancia y caiga mal.
Me hace mucha gracia el desenlace, abierto, dejando entrever que volverán con una segunda parte, creyendo que esto sería un éxito. Todavía se tienen que estar dando de cabezazos contra la pared.
Como el reparto es internacional, esta se estrenó, a destiempo, en gran parte del planeta, siendo un fracaso allá donde la vieran por mucho Kinski que asome la polla por ahí.
En 1993 la película pasa a ser de dominio público, lo que hace que, edición cutre y cochambrosa en dvd de nuestro país aparte, la edite todo dios en los estados unidos por el morro (aunque de manera legal), consiguiendo una galería de caratulas a cual más delirante, destacando una en la que, para aprovechar el protagonismo de Klaus Kinski, roba una imagen suya de “Aguirre, la cólera de Dios”, la colocan al lado de la nave espacial, se inventan un dragón mecánico y tirando millas.
En resumidas cuentas, esta mierda es curiosa, pero no es ni lo suficientemente buena, ni lo suficientemente mala, como para evitar el que si estamos cagando y no tenemos papel a mano, utilicemos el dvd, la caratula o, incluso, su póster para limpiarnos el ojo del culo.
Colomo nunca más volvió ha hacer cine fantástico. Una vez declaró, en referencia a lo mala que es “El Caballero del Dragón”, que da igual el género que cultive, al final todas sus películas, por los motivos que sean, acaban siendo comedias. Pobre. En este caso, yo diría que, más bien, le salió un drama.
¡Ah! También sale por ahí Fernando Rey, perdiendo en pocos minutos de actuación todo el prestigio ganado a lo largo de su  carrera.

jueves, 8 de septiembre de 2011

INTERVIEW: LUIS PAPIOL CASTELL

En la época del video-club de los ochenta, aparecia en las estanterías, de forma un tanto clandestina, POKE, una película de corte amateur rodada en video que cuenta la amistad entre un niño y una computadora. Una pieza de indudable culto que hasta hace poco era totalmente inencontrable, y que goza de cierta popularidad entre el sector de aficinados a la informatica. Una joya del cine español mas ignoto, oscuro y extraño
Su director, Luis Papiol Castell, cineasta amateur e informatico, muy amablemente nos concedió esta entrevista, con la que inauguramos nueva sección en AVT, para que conozcais un poco más acerca de el y de su obra.


¿De donde sale Luis Papiol Castell? ¿Tienes estudios cinematográficos previos?

Soy de Amposta, Tarragona, siempre me ha fascinado el mundo del cine, a los 14 ya estudié óptica construyendo mi primera cámara de fotos con cartulina y papel de plata, fotos mediocres que yo mismo revelé. a los 15 años estaba de aprendiz en una cabina de cine y me encantaba el olor a celuloide y la magia de la proyección. no tengo estudios universitarios, pero con 18 estuve en un grupo de teatro y filmando una serie de cortos en super8 de los que por desgracia, ya no se pueden recuperar. puesto que la empresa que los tenia que convertir a video, desapareció con los originales.

Cuéntanos como surgió el proyecto de POKE y como fue su distribución en video-clubs.

POKE, nace porque en el 84 los videoclubs que estaban llenos de peliculas ilegales, se vieron en la obligacion de reconvertir todo su material por peliculas Originales, para ello, tenian todas las cintas un sello polaroid que las identificaba.
Muchas casas con peliculas poco comerciales descubrieron la Formula para vender su material, y asi comenzo la epoca de reconversion, cambiaban a los videoclubs una pelicula pirata, por otra LEGAL, y 2000 pesetas. de esa manera te vendian peliculas de bajo coste y aprovechaban la cinta pirata para regrabar la original. solo tenian que invertir en caratulas y el sello polaroid del ministerio de cultura. Fué entonces cuando se me ocurrió hacer una pelicula de bajo presupuesto y reconvertir mi propio videoclub ganando dinero.

Tu película, ha generado un pequeño culto entre la gente dedicada a la informática y entre cierto sector del fandom al cual le gustan las rarezas. ¿Llegaste a pensar alguna vez que tu película generaría interes, más de 20 años después de su realización y distribución?

No esperaba que tuviese mucho exito, no lo tuvo en su momento, pero a mi me gustó, creo que es interesante, y la hice con todo el cariño, me ayudaron muchos amigos, la musica es de un grupo de amposta que se llamaban LOS GUTIS, el viejo ermitaño se tuvo que filmar en una casa de jubilados, simulando un caseron en el campo. y muchisimos inconvenientes. lo mas curioso es que, como tenia el VHS muy poca calidad, no se hizo montaje, se fué grabando tal como se desarrollaba la pelicula. Algo realmente dificil.

¿Te inspiraste en E.T. EL EXTRATERRESTRE de Steven Spielberg para la confección de tu película?


E.T. no tuvo ninguna influencia con poke, la influencia la tuve con los ordenadores, en esa epoca comenzaba a descubrirlos, y me imaginaba que podrian ser en el futuro suficiente inteligentes como para controlarlo todo, justo antes de Poke, acababa de hacer un curso de programador analista, y ahi se veia ya que solo era el principio, quizás diría que tuve alguna influencia con 2001 una odisea espacial de Kubrick, más que, con ET. pero la memoria organica de la que hablaba en la película, tardó 12 años a que escuchara un dia, en las noticias, de que se estaba investigando.


¿Por qué te decantas por el formato Vídeo a la hora de realizar una obra?

Un año después de la pelicula, deje de lado mi videoclub y las camaras, por un tiempo permanecí al margen de este mundo, estaba dando clases de informatica como profesor.

¿Cineasta o informático?

La informática es mi trabajo, el cine mi pasión. Nunca se puede tener todo.

Después de POKE, ¿Qué otros proyectos has ejecutado y cual ha sido su repercusión?

En 1999 volví al mundo del video con LEJOS DE CASA, un largo, presentado en el festival de Sitges en el 2000, y que solo se comercializó en VHS con una tirada limitada. Por ultimo, lo hice en el 2007, un corto llamado SENSACIONES AFLICCION, que se puede ver en YouTube, Me encantaria encontrar gente dispuesta a hacer trabajos, (cortos o largos) de cine o video, pero siempre en equipo, el cine no es cosa de uno, es siempre un equipo, y vive gracias al resto del mundo, EL ESPECTADOR, por eso el secreto de una pelicula, no esta ni en su duración ni en su formato ni en su calidad, esta en el sentimiento, lo que vale es el mensaje que te pueda quedar.

Influencias y preferencias.

Me influyó Kubrick por su impresionate innovación en el cine y en los distintos temas de su carrera, guerra (teléfono rojo volamos hacia moscú) (Senderos de Gloria) , seducción (Lolita) Futuro y despertar (2001), celos de pareja ( Eyes wide side), locura (el resplandor) etc. Y aunque Spielberg es un grande, no deja de ser extremadamente comercial.

¿Tiene proyectos a corto plazo?

De momento no tengo ningun proyecto, pero me gustaria preparar algo, quizas, me gustaria tocar un tema que es bastante actual. la politica vista desde el pueblo, o, que pasaria si un politico "bueno". se camuflara entre la población, para saber que falta para solucionar la crisis, creo que podria ser interesante.

Si tienes algo que decir a los lectores de AQUÍ VALE TODO, aquí tienes tu espacio.

Por último, solamente puedo decir, GRACIAS VICTOR, por este viaje que me has obsequiado de viajar con la Maquina del tiempo al 1985. Y gracias a todos los que estais leyendo esto, porque me da fuerza para seguir.

lunes, 17 de junio de 2013

BIOHAZARD

"Biohazard" tiene el honor de ser la primera película rodada en 35mm (y dentro de ciertos sistemas de producción tirando a profesionales) por el inefable Fred Olen Ray, un personaje de lo más habitual en este blog. Anteriormente, se había movido en los parámetros del amateurismo y los 16mm, como bien demuestran la entrañable "Alien Dead" y la soporífera "Scalps".
Estamos a mediados de los 80, y por entonces Fred Olen Ray mola. Y molará durante años, llegando a convertirse en el absoluto rey de la serie B/Z en su tierra. Desafortunadamente, a partir de los 90 comenzaría a desinflarse y hoy por hoy, aunque no para de currar como un cabrito, lo que hace dista mucho de tener ni tan siquiera un sutil encanto (ya que la mayoría son productos de lo más desangelados destinados a la tele por cable). Y es que "Biohazard" tiene encanto. Es un truñón de órdago, desde luego, pero con cierto gracejo. Veamos por qué.
En España se la conoce con más de un título (como "Experimento secreto"), aunque mi favorito es aquel con el que la alquilé siendo adolescente, ya fascinado por su director, "Alien 3"!!. O mejor, "Alien 3 llega a la tierra", lo que hace que me pregunte si el distribuidor no tendría la intención de hacernos creer que seguía al famoso (y nada desdeñable) "Alien 2 sobre la tierra" de Ciro Ippolito. Suena descabellado pero, a estas alturas ya sabemos que en aquellos tiempos en los video-clubs de España podía pasar cualquier cosa.
La historia que nos cuenta es todo lo trillada que cabría esperar, aunque partiendo de una idea interesante muy poco explotada por su realizador. Una tipa tiene un poder mental que le permite introducirse en dimensiones paralelas, agarrar objetos y traerlos de vuelta. Guay!. Lástima que esto se reduzca a lo anecdótico y sirva de mera excusa para, una vez efectuado el experimento de marras, internarnos en terrenos más que conocidos (incluso ya para su época). La malvada criatura oculta en un sarcófago interdimensional se escapa de las manos del -escueto- ejército y comienza a matar indiscriminadamente. El prota y la chica de los poderes unirán fuerzas para cazarlo. That´s all folks!.
Todo ello rodado a lo Ray, pero un poco más chungamente, que a fin de cuentas era aún novatillo. Largos planos generales, diálogos interminables y, en su mayoría, absolutamente estúpidos (del tipo "rellenametrajes"), una ausencia total de ritmo de ninguna clase y los inevitables elementos "exploitation", aunque a nivel torpón y light. Como era de esperar, "Biohazard" acaba convertida en una auténtica comedia involuntaria con cierto tono inocente que la hace simpática (es especialmente hilarante el momento en que asistimos a un ataque del marciano y, automáticamente, sin salirnos del mismo espacio temporal durante la noche donde se desarrolla todo, vemos como otro personaje comenta ese mismo crimen, demostrando la eficacia de los servicios informativos por aquellos lares), a pesar de que Ray cuele elementos humorísticos paridos de modo expreso, algo que terminaría siendo uno de sus sellos inconfundibles. El más sonado (si exceptuamos el final, que luego comentaré) es aquel en el que el marciano hace trizas y pisotea de modo encolerizado un póster de "E.T. El extraterrestre" (por entonces aún muy reciente). Me pregunto cómo le sentaría la coña a su hijo de cinco años Christopher, que es quien se oculta dentro del disfraz del monstruo, diseñado por Kenneth J. Hall, detalle este justificado de antemano por un científico que asegura que el invasor tendrá una corta estatura. Christopher terminaría convertido en director de ponzoñas para "The Asylum", la mayoría de ellas, y siguiendo la estela paterna, sobre monstruos de dos cabezas, tres ojos y diez anos. Por su parte, Hall sumaría a sus actividades las de guionista oficial de la serie B/Z (escribiría para David DeCoteau) y director. Su primer largometraje venía auspiciado por el mismo Fred, la mítica "Engendro Satánico" (o "Evil Spawn"), sobre la que pueden leer en nuestro libro.
Fiel al que durante años fue su método de trabajo, Olen Ray se agenció decorados ajenos para rodar, destacando el laboratorio donde realizan el experimento y que, si no me falla la memoria, pertenece a Roger Corman, es más, podría ser el mismo sitio donde se rodó "Galaxia Prohibida". Resulta muy regocijante reconocer en la banda sonora algunos efectos extraídos del famoso archivo de la BBC. En España estos iban empaquetados en dos discos o cintas de cassette que cualquier artífice de cortometrajes caseros tenía en su poder. El más explotado es el del grito masculino, aunque también suena por ahí un perro rabioso que, pal caso, pone "voz" a un extraterrestre. Más datos fricazos: la cabeza cercenada que aparece al final en realidad es un préstamo de Steve Johnson, técnico de efectos especiales cuyo trabajo has podido disfrutar en montañas de títulos bien reconocibles (visita Imdb, pinfloi!) y que anduvo casado con una de las musas de Ray, Linnea Quigley. El ya fallecido cineasta zetoso Donald G. Jackson, culpable de "El infierno vuelve a Frogtwon" (también presente en nuestro libro) o la infame "The Demon Lover" (en España atribuida erróneamente al mismo Fred Olen Ray en una de sus ediciones en vhs), asiste al director y se marca junto a él un cameo como paramédico.
Pero hablar de "Biohazard" significa hacerlo de su ya legendario final. De otro modo, nos estaríamos perdiendo lo que, al fin y al cabo, es lo mejor de la película. Imaginaos el percal: Estás viendo el tenso y aterrador desenlace, en el que la chica con poderes mentales confiesa al protagonista que ella también es una extraterrestre de aviesas intenciones. Se produce el silencio, el prota mira asombrado la mutación de la moza que unas horas atrás quería follarse... de pronto su expresión cambia y, a la par que cruza la mano por su cuello simulando una degollación, exclama medio sonriente: "¡Cortad esto ya!". Suena una alegre y dicharachera canción rockandrollera estilo años 50 y comienzan a sucederse los créditos compuestos no sólo de letras, también de numerosas y curiosas tomas falsas. Así como lo leen. En ellas podemos ver errores técnicos, el método express con el que Ray dirige al reparto, risas, cómo un actor escupe sangre falsa al objetivo de la cámara, al hijo del director moviéndose torpemente dentro de su disfraz o a este mismo posando picaronamente con la actriz protagonista justo al final de un rollo. Fascinante. Naturalmente el fin de tan chocante táctica es alargar el escueto metraje de la película, que a duras penas alcanza los 80 minutos (lo que la hace más disfrutable, of course), sin embargo, también es verdad que, aunque puede que inapropiado y cutre para muchos, estas son las cositas que hicieron de Fred Olen Ray alguien "grande" y diferente. Ningún realizador de Z-movies, cuadriculado y con miedo a que su película no disimulara lo suficientemente bien su espíritu zopenco y cafre, osaría mostrar todo ese material. Tomárselo tan a cachondeo. Fred Olen Ray sí, y por eso se salía de la norma, por eso destacó y por eso me fascinaba. Estas chorradas (o los títulos de crédito del inicio de "El misterio de la pirámide") era lo que yo denominaba con afecto "el toque Ray" y lo que convirtió a "Biohazard" en algo más que un simple refrito cutre de las monster movies clásicas. Al menos para mi.
Merece la pena que dediquemos unas líneas a la mentada "alegre y dicharachera canción rockandrollera estilo años 50". Se titula "Rockabilly Rumble" y sus artífices responden al nombre de "Johnny Legend and The Skullcaps". Johnny Legend no es un cualquiera, se trata de un hombre orquesta de reconocible aspecto (es delgado, altísimo y luce una larguísima barba blanca) que si nos interesa es porque, entre muchas de sus actividades, dedicó tiempo a adorar, estudiar y promocionar las veleidades del cine "trash". O del de terror, simplemente. Le has visto como actor en "La novia de Re-Animator" o "2001 Maníacos". Durante los 80 produjo una serie de vídeos en los que se recopilaban trailers de clásicos del "trash" conocidos como "Sleazemania!". Justamente, Fred Olen Ray firmó un par. También ha sido director, su obra más famosa es "My Breakfast with Blassie", protagonizado por el mismísimo Andy Kaufman. Todo un personaje.
En el reparto de "Biohazard" aparecen algunas caras curiosas, destacando la de un acabadísimo Aldo Ray, ya en lo más bajo de su descendente carrera, o la neumática y morbosa Angelique Pettyjohn, conocida a nivel "cult" por su intervención en un capítulo de la serie original de "Star Trek" (en el que William Shatner caía rendido a sus tetas... er digo, pies) o la mítica -y filipina- "Mad doctor of blood island". Otros nombres que repetirían con el realizador son William Fair (volvimos a ver su faz de héroe de tebeo en "Del espacio profundo"), Richard Hench (este incluso estuvo en "Scalps", también en "Del espacio profundo" y en "El misterio de la pirámide", "Mob Boss" o "Prison Ship", en la que repetía Aldo Ray), aunque el más reconocible es David O´Hara, prota de la siguiente peli de Ray, la mentada "El misterio de la pirámide" que también anduvo en "El poder de las armas" o en Z-movies tan míticas como "Hard Rock Zombies" (en nuestro puto libro!!) o "Ángel de la venganza", del legendario Ted V. Mikels. Igualmente, en el apartado técnico encontramos nombres que volveremos a ver, como los de Bart y Bret Mixon (el primero había realizado los créditos animados de "Alien Dead" y ambos terminarían metidos en películas de lo más mainstream) o T.L.Lankford, director y productor que solía currar como guionista para Fred Olen Ray. En este caso no es que se luzca mucho, ya que su función en "Biohazard" es la de escribir diálogos adicionales... y visto lo visto, mejor que se hubiera dedicado a recoger flores o pasear canes meones.
Por sorprendente que suene (¡¿más?!), en 1995 Fred Olen Ray produce "Biohazard: the alien force", dirigida por Steve Latshaw, una especie de remake/secuela que, básicamente, cuenta lo mismo que la original menos por lo de la tía con poderes mentales. ¡Para una idea buena que tienen!. Aquí el bicho surge de un experimento genético... pero el resto, lo mismo. De siempre.
Buena Mierda.