miércoles, 20 de abril de 2011

LAS "MINAS" DE SALOMÓN REY

Los argentinos utilizan la palabra “minas” para referirse a las chicas. Vamos, que el equivalente a “minas”, aquí en España, sería “chavalas”. Dicho esto, ahora saben que "Las "minas" de Salomón rey" no es la enésima parodia del "Las minas del rey Salomón", sino un juego de palabras a costa del título.
Y ahora, una reflexión; Hay que ver lo que se parecen las comedias ochentenas argentinas a las españolas. No paro de ver películas y cada vez me siento más sorprendido con esto. Igual que Olmedo y Porcel son los Pajares y Esteso argentinos, el director del film que nos ocupa, Gerardo Sofovich, sería el Mariano Ozores argentino, y por trama de enredo, el equivalente español a 
"Las "minas" de Salomón rey" sería "Cuatro mujeres y un lío" con Fernando Esteso, rodada en 1985, un año antes que esta. Las similitudes entre ambas cinematografías me dejan perplejo en muchos casos. Se retroalimentan ambas, no se sabe quien copia a quien. Pasa como con lo del huevo y la gallina, cosa que me deja más perplejo todavía, porque tras mucha mierda vista ya, llego a la siguiente conclusión: Yo creo que todas estas similitudes, escandalosas en algunos momentos, son fruto de la casualidad. Al fin y al cabo el cine argentino ha tirado por derroteros similares al producido en España. Son cinematografías y mentalidades muy parecidas. Igualmente, en la actualidad ambas cinematografías son una puta mierda.
Dicho esto, pasemos a la película.
Salomón Rey es un hombre de negocios que sale con dos mujeres, una no sabe de la otra y viceversa, pero justo en el momento en el que decide regalarle un visón a una de ellas, surge el enredo, puesto que la otra piensa que el visón es para ella. Ante tal pillada tendrá que buscar otro visón para contentar a la otra jamelga. Tristán, el conserje y auténtico protagonista, estará entre medias para liar más aun las cosas, o ayudar a su jefe a solucionarlas, y entre enredo y enredo, vemos tetas y chochos peludos de todos los tamaños y colores, como si de una peli de destape se tratara.
Típica comedia de enredo en la que todo se complica y con resolución feliz que sirve para entretener y poco más. No es especialmente graciosa, pero ahí está.
El tal Tristán, secundario habitual en las películas de Olmedo y Porcel, protagoniza. A la hora de buscarle un equivalente español, se me ocurre Antonio Ozores, que siempre estaba en las de Pajares y Esteso, pero luego protagonizaba otras. Este igual.
En cuanto a Gerardo Sofovich, dirigió las primeras y mejores películas de Olmedo y Porcel, cediéndole el testigo luego a su hermano Hugo Sofovich, quien más adelante se lo cedería al infantiloide Enrique Carreras. Suma y sigue.