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viernes, 30 de octubre de 2015

AFTER SCHOOL MASSACRE

Los USA son muy grandes, el fandom muy extenso y sellos independientes que editan títulos pequeñitos sobreviven con sueldos para sus integrantes, vendiendo películas de mierda. No como aquí con el sello que nos toca de cerca, ya saben.
Entonces, existe uno de ya longeva vida, que edita el peor tipo de cine que se puede ver, es decir, aquél que ni es de mentira, ni es de verdad, que ha contado con medios, muchos para ser amateur, pero no los suficientes para ser una película mainstream. O mejor dicho, para ser una película de verdad, que lo mainstream muchas veces no tiene por qué ir unido a lo estético y/o caro. Este sello es “Brain Damage Films”, que si antaño se dedicaba a editar pequeños films de horror semiamateur, el sello les ha hecho medio grande, y ha pasado lo peor que le puede pasar a estos sellos diminutos que es contagiarse del espíritu mainstream “camuflado” de “The Asylum” y convertirse en un sello exploit, de un sello con mentalidad ya de por sí exploit… A lo que voy; que “Brain Damage Films” se ha convertido en una mala imitación –como lo pueda ser también “Tomcat” films- de “The Asylum” con títulos como “Metal Man” el plagio más infecto que existe de “Iron Man”, en un sello que si tenía cierta personalidad, ahora copia descaradamente diseños, estilos, maneras y títulos de los del Asilo. Vamos, puta mierda.
Todo esto se resuelve en películas exactamente igual de coñazo que las que nos ofrecían antes tipo “Swamp Zombies”, pero con ese alo de asilada, que resulta desasosegante, vamos, son fabricantes y distribuidores de mierda pura.
Pues de esas puras mierdas, esta  “After School Massacre” es una de las más frescas.
La historia a priori no está mal. Un profesor es acusado de acosar a sus alumnas menores a través de facebook. Vamos, que visita sus perfiles. La dirección le despide y este comenzará una masacre que incluirá a las jovencitas que le han acusado de mirón internautico, durante una fiesta  en casa de una de estas.
Esto bien rodado, tomado en serio y  demás, pues no sería mala cosa, pero en realidad estamos ante una película que pretende parecer un “Slasher” y no llega a serlo, que vende sangre y hay muy poca, y que ofrece tetas y no sale ninguna. Al final la cosa resulta ser un desfile de lencería adolescente, porque chavalitas de buen ver con top y braguitas las hay a mansalva, pero absolutamente nada más.
Y aunque el asesino se pone un pasamontañas para así justificar la “presunta” adscripción al “Slasher” que ofrece la película, esto resulta del todo gilipollesco si desde el principio vemos que el asesino es el profesor, que asesina a cara descubierta siempre, excepto cuando va a esa casa que le da por ponerse un pasamontañas. Absurdo.
A todo eso añádanle una brutal dosis de inutilidad, dejadez y no tener conocimiento alguno de cómo hacer una película, y lo que es peor, ningún entusiasmo. Pues el resultado es esta pantomima estúpida que, no obstante, goza de cierto nombre en el sector más outsider y cutrongo del fandom del horror USA.  Están locos estos yankies.
Para más crispar los nervios del espectador avanzado, al final la película, tonta e incompetente como ella sola,  tiene su baza en que queriendo parecer un producto  de “The Asylum”, su director es tan manazas que aleja la película de esos cauces hasta limites insospechados. Eso que tiene a su favor, no así el resto del nuevo catálogo de “Brain Damage Films”.
Remata la faena el hecho de que la pelí cuenta en sus créditos con un “In memorian” en honor de Ed Wood y Doris Wishman.
Y todo este desbarajuste cobra algo de sentido y fuerza cuando consultamos la ficha imdb del director: Se trata de un pimpollo de 20 años que lleva haciendo cine desde los 14, fan del cine de horror que responde al nombre de Jared Michaels, y que bajo su aspecto de modernito, carne de Hollywood, con su poca edad ha dirigido películas completas como las tituladas “Hollywood a Go Go” o “Deadly Punkettes”, y eso unido a que se hace llamar a sí mismo “cineasta independiente” y a que tiene cara un tanto de retarder, hace que, más o menos, el tipo me caiga bien y le de más oportunidades… pero  “After School Massacre” es terrible…. Eso sí el póster es bien atractivo y chulo.

viernes, 11 de enero de 2019

GLADIFORMERS

Erróneamente se suele asociar una práctica fraudulenta cinematográfica como es el “Exploitation” —porque no es un género, es una práctica…— a una época e incluso a unos países concretos. Y eso es así; filipinos, taiwaneses, italianos y, por supuesto, españoles, hicieron del expolio, la desnudez y el plagio, un arte allá entre los años 60, 70 y 80.
Sin embargo el “Exploitation” es un practica que, si bien igual no genera los dividendos que podría generar en esas épocas, si que sigue llenando la arcas de quienes se atreven a practicarlo, y muestra de ello son  compañías como la archiconocida The Asylum o Tomcat Films, que desde un par de décadas hacen las delicias de los cinéfilos más inquietos, de los más tontos, o de los más ingenuos. Aunque estas películas llegan a nuestras pantallas con cuenta gotas, máxime cuando ya apenas se hacen lanzamientos directos a vídeo con la caída fulminante del videoclub. Es más, con el auge de las plataformas digitales, yo diría que el “Exploitation” es una tendencia con fecha de caducidad, pero tal día como hoy, aún permanece en boga.
Y como es esta una práctica que se aprovecha de la buena fe de los más ingenuos, el campo de la animación es la gallina de los huevos de oro para los “exploiters”. De hecho, durante años Disney ha tenido que ver como empresas del tercer mundo, amparándose en el hecho de estar adaptando cuentos infantiles clásicos en dominio público, plagiaban descaradamente sus personajes y diseños en pequeñas producciones animadas que, con ínfima distribución videográfica (eso sí, de carácter internacional), poblaron las estanterías de los videoclubes mayormente en la década de los 90.  A ese tipo de pequeñas productoras pertenece la película de la que paso a hablarles, “Gladiformers”, perpetrada por la famosa, pizpireta y cutre compañía llamada Vídeo Brinquedo, sita en la ciudad de Sao Paolo en Brasíl.
Vídeo Brinquedo ostenta el honor de ser considerada según las observaciones del periodista Eric Henriksen del  “The Portlan Mercury”, como el estudio de animación más pobre y chabacano de todos los tiempos. Esta apreciación, que puede ser subjetiva (o no), no va muy desencaminada con la realidad, y a la obviedad de sus productos me remito. A nuestro país han llegado en DVD, sin ir más lejos, los plagios de “Ratónpolis” de Dreamworks, o “Ratatouille” de Disney/Pixar bajos los títulos y aspectos de las cintas “Las aventuras de Rataldo” o “Ratatoing”, que muchos padres poco lúcidos podían alquilarle a sus retoños todavía bebés, creyendo que se trataba de la película original a la cual Vídeo Brinquedo expoliaba. Hay más, pero estos son los títulos más recientes y populares.
La táctica de Vídeo Brinquedo es simple; se enteran de cuales van a ser los próximos proyectos de las grandes compañías de animación Hollywoodiense, copian los diseños, intuyen de que puede ir la cosa, hacen la película bajo esas premisas y salen al mercado a la vez que la película original. Esto les puede reportar ventas internacionales de entre 1000 y 3000 copias, un número que es lo suficientemente residual como para que Disney, Pixar, Dreamworks, o quien sea, tome medidas legales (les sale más caros los costes de abogados y juicios que lo que van a sacar por ganar la demanda), pero suficiente como para que los responsables de Vídeo Briquedo renten el producto y se saquen un sueldecillo. Y así llevan ya casi 20 años. Pero créanme, si sus maneras de proceder son interesantes, el ver una de estas películas es una experiencia absolutamente aberrante. En Vídeo Brinquedo, una vez tienen un producto que vender, el resultado es lo de menos, así que prima la ley del mínimo esfuerzo y no nos venden una sucesión de fotografías una detrás de otra, porque no pueden. Llamar animación a esta bazofia es un insulto para ese arte y esa industria.
Así, me enfrento a esta “Gladiformers” que sin salirse de sus parámetros, se aprovecha del tirón que tiene la franquicia de “Transformers” gracias a las adaptaciones de Michael Bay, y los de Vídeo Brinquedo se marcan  una de robots transformables y gladiadores cuyo visionado es, sencillamente, insoportable.
El argumento cabe en un billete de metro; en un coliseo metálico, varios robots transformables pelean entre sí mientras sueltan soflamas y amenazas. Y ya está.
Cualquier cosa que yo pueda reseñar no puede hacer justicia a semejante trozo de mierda, así que lo mejor es que busquen la película, vean tres minutos y se hagan a la idea de que el resto de la película no es más que una extensión de esos tres minutos.
Lo único que se ve en ella son  movimientos de cámara de 90 o 180 grados en los que vemos el diseño de robot mientras este explica que hace allí y por lo que combate, todo en off porque los robots no tienen boca, ergo, están pensándolo, no diciéndolo. Y no hay más que cortar.  Eso es todo lo que se ve. Es tan inenarrable que no me veo capaz de explicarlo de forma escrita, hay que verlo.
El caso es que, tras saber de la existencia de esta película, exigí a Aratz, que era el poseedor de una copia, que me la regalase, ya que una cosa así es digna de ser coleccionada. Y accedió gustoso a hacerme el regalo. No contento con eso, me senté a verla. Y cayó entera. Y además, les digo una cosa,  es tan bizarra, desganada, gandúla e incompetente esta película, que me la vi sin pestañear, y sin aburrirme especialmente. Pero que los de Vídeo Brinquedo no cuenten más conmigo.
El gañan que se acredita la autoría de esta basura, se hace llamar Marco Alemar, y además de esta, ha realizado dirección para otras películas de la compañía como puedan ser “Pinocchio”  y “BR Futebol” que es el plagio en animación 3D del animé en 2D “Campeones”, ya saben, Oliver y Benji. Y para de contar.
Por otro lado, la bonita carátula que hace pensar que lo que vamos a ver es mejor de lo que realmente es, debió hacerles vender a los de Vídeo Brinquedo bastantes DVDs porque lo cierto es que un par de años después salió una secuela “Gladiformers 2”, que intuyo, es una simple variación de imágenes de la primera.
Ver para creer, oiga.

martes, 13 de agosto de 2024

KILLER MOSQUITOS

A estas alturas las películas sobre insectos asesinos, que podían ser muy novedosas y originales en los 70, no solo están más vistas que el tebeo, sino que, además, han pasado a ser un producto exclusivo para las plataformas por parte de productoras de roña (ya saben, Asylum, TomCat… y veremos lo que tardan los “clickxploiters” en darle también al subgénero / Nota de Nacho: ¡¡ya lo han hecho!!) que las engendran, si no como churros, sí con cierta asiduidad. Pero, por supuesto, el tema de insectos asesinos ya no resulta amenazador ni terrorífico. En los 90 parir películas con bichos como villanos de la función estaba demodé y, lógicamente, el tema era tomado a coña tanto por los creadores de aquellas películas como por el público receptor de las mismas. Productos como “Arac Attack” o “Ticks” fueron concebidas más como comedias que como películas de terror.
A mí el subgénero en general no me gusta particularmente, me podía hacer cierta gracia cuando las películas eran genuinas y sentir simpatía por “Hormigas”, “Gusanos asesinos” y, sobre todo, “Abejas asesinas”, pero a grandes rasgos tampoco es que me vuelvan loco. Pero ya cuando estas temáticas son tomadas a cachondeo con el fin de contentar a ciertas plateas de aficionados… ahí ya no quiero ver este subgénero ni en pintura.
Sin embargo, curioso como es uno, no puedo dejar de hacer leves acercamientos si dichas películas posmodernas de insectos asesinos poseen algún tipo de handicap; “Killer Mosquitos”, conocida también bajo el título de “Tafanos”, cumple con estas características… pero es italiana. El hecho de que una de bichos asesinos sea italiana ya le otorga la legitimidad suficiente para que decida echar una hora y poco delante de la tele. No es una cuestión de predilección por las nacionalidades de las películas, es más por ver que cojones han hecho los italianos en 2018, los reyes del exploit en los 80, con una de temática fantástica muy acorde con los géneros en los que fueron reyes décadas atrás.
Y así nos topamos con una película que en realidad es un remake de otra de idéntico título realizada en el año 2000, que tampoco es que fuera un éxito ni nada parecido.
Así, “Killer Mosquitos” nos cuenta la historia de un grupo de jóvenes que se van de fin de semana a una cabaña en el bosque, en una zona en la que hay una infestación de mosquitos enormes, con bocas llenas de dientes que les atraviesan la cabeza de manera vertical, y que atacan a los humanos con el fin de alimentarse. Como este grupo de personas es jovial y moderno, le dan a la marihuana cosa mala. Descubren que con el humo de los canutos estos mosquitos se quedan tranquilos, así que se lían a fumar porros con el fin de acabar con la invasión.
Okay, quería ver como se las gastan los italianos en este terreno y, a parte del CGI que me parece vergonzante y para hacer eso es mejor no hacer nada, yo creo que, y partiendo de la base de que la película es una solemne tontería, el hecho de que sea italiana propicia que el resultado resulte más irritante, más deleznable y más falto de calidad que de costumbre. Porque ahora mismo los italianos, en lo que a cine se refiere, están incluso por debajo de España. Sin embargo, con este bodrio parido inevitablemente en HD (ya no se si 2K, 4K, o la madre que parió a la puta), sí que me ha hecho considerar que el que tuvo, retuvo, porque, no se muy bien con que fin, la película está rodada en inglés para luego ser doblada al italiano y presentada de esa forma en su estreno (esta vez en plataformas). Esto no deja de tener gracia porque los productos de género italianos de los 70 y 80, también solían rodarlos en inglés (o sin sonido directo) para después doblarlos de cara a las ventas internacionales. Esto tenía coherencia en aquellos años, puesto que el cine italiano era una industria más o menos sólida y las producciones tenían que cubrirse las espaladas de cara a posibles estrenos en el extranjero, pero ¿por qué ruedan hoy en inglés si las películas italianas ya no son exportadas y casi ni compradas por Tele 5? Es una buena pregunta. Aunque está claro que las siguen importando; de lo contrario yo no podría haberla visto en Amazon Prime con doblaje español incluido.
Pero bueno, más allá de estos apuntes, “Killer mosquitos” es una puta mierda de las que hacen época y no tiene mayor interés ni importancia.
Dirige esta cosa Riccardo Paoletti, director de videoclips de prestigio que hizo unos cuantos para Franco Battiato, Zucchero u otras tantas estrellas de allí que, aunque se rueda esta bazofia alimenticia sin ganas ni intenciones, tiene en su haber otras tres o cuatro películas de distintos palos. Por lo menos, está haciendo cine hoy en día en Italia, que no es poca cosa.

lunes, 27 de septiembre de 2021

THE AMITYVILLE EXORCISM

Desde que murió su hermano John, Mark Polonia viene realizando, de manera imparable, una media de dos a tres películas por año, todas de género, todas para ser distribuidas directas a video (y ahora a plataformas digitales) y todas con una seña de identidad genuina; el amateurismo más feroz.
Dudo que Polonia se forre con esto, pero ha de irle bien porque es un no parar. De hecho funciona porque sus películas tratan de aprovechar cierto tirón de ciertas franquicias libres de derechos (es decir, pelis de tiburones, de exorcismos, sasquatchs u hombres lobo) cuya imagen pueda utilizar a su antojo. La cosa consiste en emular a infraproductoras de la calaña de The Asylum o Tomcat Films, y canibalizar éxitos de renombre. Y Polonia lo hace cámara de vídeo casera en ristre y aprovechando todos los filtros y efectos incluidos por defecto en los programas de edición que utiliza.
Claro, si a uno le pilla de nuevas, estos modus operandi de Polonia pueden llegar a resultarle graciosos e incluso interesantes, pero a mí me pilla ya mayor, curtido en mil batallas y habiendo saciado años atrás la curiosidad suscitada por el particular universo de los Polonia. Pero de vez en cuando, hago una excursión.
En esta ocasión Mark factura esta producción de la mano de su nueva marca, Polonia Bros Entertainment. Y todo queda en familia puesto que su hijo, Anthony Polonia, está metido en el ajo haciendo los artesanales y sencillos efectos especiales de sus películas, haciendo de actor, cogiendo la cámara o cualquiera que sea la tarea que le encargue su padre.
Así, entre un montón de películas amateur con distribución, llegamos a esta “The Amityville Exorcism” que mata dos pájaros de un tiro; Amityville no es una marca, sino una villa de Nueva York, por lo tanto se puede utilizar el nombre con total libertad del mismo modo que las palabras “exorcista” y “exorcismo” tampoco están sujetas a ningún tipo de derechos. Pues hagamos una película de exorcismos en Amityville, pensaría Polonia. Con el título fardón, lo siguiente es acompañarlo con una carátula que de el pego y que resulte tan terrorífica como la que nos ocupa. Así ya tiene el 90% del trabajo hecho. Con ese poster, sin duda va a vender la película, que el fandom del cine de terror en USA va a comprar sin pestañear. Y luego ya, la película es lo de menos.
Lo que está claro es que, todas las ganas que tenía Mark en sus inicios, cuando grababa sus películas junto a su hermano John, han desaparecido completamente. Él ahora se toma el hacer cine como un trabajo y graba con el piloto automático, con lo que todo lo bueno que pudiera tener el cine de los Polonia hace tiempo que desapareció. Lo único que se cuida de que esas películas tengan ese aspecto amateur que es lo que las caracteriza y lo que, supongo, andan buscando sus seguidores.
Así, la trama se centra en una casa en Amityville (una casa cualquiera, ni se han molestado en adecentarla para que parezca la mítica de la saga que se pretende expoliar y de la que ya hay cerca de 22 títulos entre los oficiales y no oficiales) en la que residen un padre maltratador y alcohólico que se lleva fatal con su hija. Entre trifulca y trifulca, este descubrirá que esta está poseída por un demonio, por lo que contactará con un cura que, aunque tiene aún más pinta de alcohólico que él, no lo es. Este cura se tomará muy a pecho el exorcismo de esta muchacha ya que, por lo visto, el demonio que alberga en su interior, tiempo atrás mató a su hermano. Este demonio venía transportado de la casa original de Amityville ¡¡En un cargamento de madera!! Por eso ahora está en la casa de esta gente. La película se desarrollará entre diálogos interminables en cuyo montaje no se solapa el audio ni una vez, malas interpretaciones, efectos de maquillaje absolutamente caseros y un señor disfrazado con túnica del todo a 100 y máscara de los bazares chinos que dice ser el demonio. Hablan, deliran… y al final tiene lugar el exorcismo. Tan mala que, bueno, alguna risilla acaba uno echándose, pero sin más. Pero es muy triste por que es el amateurismo monetizado, hecho sin pasión, sin gracia… cosa esta paradójica que no deja de llamarme la atención; alguien consiguiendo sacarle rendimiento a sus películas caseras. En verdad los Polonia lo llevan haciendo desde el principio, pero esto ya es una corporación mercantil.
Poco más… denle al play si les come la curiosidad.
Por otro lado, hace un rato acabo de flipar, estando reciente el estreno de la nueva película de “Dune”  para cines, que el amigo Mark se ha sacado de la manga su propia versión para aprovechar el tirón, “Dune World”, de la que acabo de ver el trailer. Casi parece una jodida broma… pero no lo es. Y quizás (solo quizás) algún día les de mis impresiones al respecto.

sábado, 21 de junio de 2025

SAURIANS

Actualmente estamos más que acostumbrados a ver el nombre de Mark Polonia como director en solitario. Sin embargo, durante muchos años no fue así. Entre los ochenta y entrados los dos mil, él y su hermano John (y, ocasionalmente, otros individuos que pasaban por allí) llevaron a término un buen puñado de películas amateurs (y aquí lo digo con todas las letras y en su sentido menos peyorativo) adscritas a varias vertientes del fantástico... salvo en 1994, cuando, por alguna razón desconocida, Mark se responsabilizó "autoralmente" de una, "Saurians", donde ejerció de director, guionista, protagonista y vaya usted a saber cuantas cosas más. En aquella ocasión, John se limitó a "producir ejecutivamente". Ya es raro. Tal vez se habían picado. O no compartían devoción por el proyecto. A saber.
Bien, a los hermanos Polonia se les reconoce graciosamente por una serie de características, siendo su aspecto ultra-"nerd" una de ellas. Esos cuerpos escuálidos, esas gafotas, esos peinados a base de hachazo, esos horribles bigotillos cuyo fin consiste en ocultar unos dientes saltones y su manía de vestir como para ir a la misa de los domingos... eran genuinos en su condición y por eso los aprecio, aunque no negaré, y reconoceré, que, sí, en ocasiones dan ganas de ejercer el rol de abusón y soltarles una colleja. Su aspecto y maneras invitan. Tal vez ello explicaría la existencia de tanto reseñador, blogger (¿todavía quedamos?), youtuber y, en definitiva, supuesto experto en "cine malo" que se ceba con ellos de esa manera tan hostil, fea y desenfocada de la que suelen hacer gala. Y no hablo únicamente de Estados Unidos, también me refiero a nuestro propio país de ignorantes. Dicho de otro modo, los Polonia, su cine y, pal caso, este "Saurians" son un blanco demasiado fácil. Es muy sencillo machacarlo/s porque los elementos ahí dispuestos, sobran. Pero, opino, es un error. Mark y John Polonia eran dos super-fans de las películas que, simplemente, rodaban caseramente las suyas propias aplicando grandes, enormes cantidades de amor y dedicación. Y si lo único disponible eran máscaras de carnaval y juguetes, pues con eso que tiraban, asumiendo -supongo- que el espectador se prestaría al ejercicio. Pero no, la gente no solo carece en general de imaginación, lo hace también de empatía. Y más estos días. Ya, ya, tampoco caigamos ahora en la trampa, los hermanos tenían su lado oportunista y mercantil. No en balde, "Saurians" existe gracias a "Parque Jurásico" (como bien demuestra el jetismo del segundo cartel expuesto). Y su clásico "Splatter Farm" asumía los códigos del SOV de la época, donde predominaba un interés casi exclusivamente centrado en el gore. Basta con ver por donde han ido los derroteros de la carrera de Mark Polonia estos últimos tiempos, sumándose sin vergüenza a las tendencias de su mercado, los amityvilles, los tiburones, los payasos chungos, etc. La diferencia es que lo suyo no es TAN cruento, ni desalmado, como lo de otros mercaderes del cine exploitativo como "The Asylum", "TomCat Films", Roger Corman o cualquiera de su calaña. En los Polonia hay un poco más de cariño hacia la materia. O eso creo yo. Así pues, por mucho que me tiente, y por, como digo, chupado que esté, no voy a destrozar "Saurians". Aunque tampoco a elevarla. Sería una batalla perdida de antemano.
Un par de dinosaurios, atrapados durante milenios en una gruta, saldrán al exterior por efecto de una explosión y comenzarán a papearse al personal. Un grupito de estudiantes de arqueología terminarán metidos en el fregao y perseguidos por un cazador que quiere acabar con las criaturas. Llegado el momento, y como es de ley, estas se enfrentarán entre ellas.
Bien, la película está rodada en Super 8, pero muy gráficamente transferida a vídeo, donde se realizó la pos-producción. Los efectos especiales se dividen entre muy poco stop-motion -lo que requiere tiempo y mucho curro- y bastantes marionetas o dinosaurios de juguete manejados fuera de cuadro -más fácil-. Mark Polonia interpreta al arqueólogo prota y una muchacha no demasiado agraciada (actoral y físicamente... nos cuelan una escena de ducha con ella -nada gráfica-, y uno se pregunta ¿¿pa qué??) le acompaña en sus aventuras. Efectivamente, se trata de la futura doña Polonia, ¿qué chavala sino se prestaría?.
La escena más llamativa es aquella en la que una familia en pleno picnic es atacada por uno de los dinosaurios y reducida a extremidades amputadas y calaveras de goma. Canta como una almeja que Mark aprovechó una excursión familiar para sacarse las imágenes necesarias. Lo mismo que los planos de geysers y tal, presupongo que otra excursión, en este caso al parque de Yellowstone, salvó la papeleta.
Vale, sí, es cierto que la cosa viene empaquetada con un sentido del ritmo nulo, y una progresión inexistente, por lo que "Saurians" se torna un tocho tremendo y ultra-aburrido que tuve que ver en tres sesiones porque es que, en fin, no lograba centrarme. Ese sería su mayor defecto. El resto son "virtudes", todo muy casero, muy "DIY", muy amateur y muy Polonia, como debe ser.
Años después, tristemente fallecido John, Mark coge consciencia de su "leyenda" y comienza a rescatar películas inconclusas para remozarlas y lanzarlas o rodar secuelas tardías. Bien, ese fue el caso de "Saurians", que conoció una segunda parte en 2023, en la que el zineasta -codirigiendo ahora con su hijo Anthony- retomaba al personaje que interpretara casi 30 años atrás. Repetía también el cazador de dinosaurios (aunque se supone que moría en la primera). A la que no se veía era a la muchacha... y no por falta de disponibilidad. Actualmente sigue ejerciendo de Doña Polonia y sigue asomando por las películas de su marido. No sé, tal vez aquel día tenía hora en la pelu, vete a saber, aunque seguro que si logran ustedes reunir fuerzas para consumir "Saurians 2", la echarán de menos.
Merece la pena reseñar 
la presencia tras las cámaras (o LA cámara) en "Saurians 1" de Kevin Lindenmuth, realizador del gremio SOVista que destacó medianamente durante los noventa y echaría el cierre tras ver que, como él mismo reconoció, aquello no daba para vivir. Mientras, el clan Polonia sigue adelante, imparable. Ni la muerte ha podido con ellos. Si eso no es suficiente para respetarles, ya me dirán qué.

lunes, 21 de noviembre de 2022

LITTLE LOST SEA SERPENT

El director Donald G. Jackson, al que la afición le vino de manera temprana cuando filmaba eventos deportivos de instituto con su Bolex de 16 mm, es un realizador peculiar donde los haya, que quizás encaminó su carrera por el lado más elemental a causa de la falta de trabajo o, en un segundo término, quizás, por la de talento. Al margen de eso, detestaba las películas en las que Satán es mostrado de manera ostentosa porque era un cristiano redomado, mientras que por otro lado fue “La matanza de Texas” la película que le llevó a querer dirigir cine.
Paradójicamente y traicionando a sus creencias, debuta en el mundo del cine, precisamente, con una película de contenido satánico como era “The Demon Lover” —estrenada en nuestro país en vídeo, espantosamente editada, bajo el título de “Ceremonia Satánica”. Conoció otra edición que, erróneamente, le otorgaba la dirección a Fred Olen Ray —, mientras que el culto y seguimiento a posteriori se lo debe a un par de películas de "serie B" no muy hábiles pero simpáticas, que son “El infierno vuelve a Frogtown”, con Roddy Pipper (terminada de rodar por otro mindundi) y “Roller Blade” de la que posteriormente rodaría remake y secuelas. Estas serían sus tres películas más populares y a las que ineludiblemente se les rinde el culto merecido dentro de los parámetros de la "serie B" más desacomplejada.
Sin embargo llegados los 90, y navegando en un mar de mediocridad en el que, por abaratar costes, si quería seguir rodando debía hacerlo en vídeo costroso de la época, llega a su vida otro peculiar director, experto en artes marciales y aún más costroso que el propio Jackson, que responde al nombre de Scott Shaw y cuya escasa popularidad se la debe a títulos como “Atomic Samurai” entre otras mil mierdas que tiene en su filmografía, ya sea en calidad de productor o de director. Shaw alaba la filmografía ochentera de Jackson y le propone que se asocie con él en su pequeña productora, para que forme parte de una nueva corriente cinematográfica artística de su invención a la que llama Zen filmaking. Y Jackson se enreda con él en ese tinglado. ¿Y en qué consiste el Zen filmaking? Pues nada más y nada menos que en rodar películas con el mínimo dinero posible, en el menor espacio de tiempo y sobre la marcha, sin un guion, improvisando y construyendo la película según van grabando. Lo que viene siendo una película amateur de toda la puta vida, y además, de las malas. Insufribles. De esta manera, juntos, se lían a rodar películas amateur a cholón, expoliando, en la medida de lo posible, los éxitos pasados en celuloide del señor Donald G. Jackson, por lo que la mayoría de esa producción la componen secuelas de “Roller Blade” y, sobre todo, de “El infierno vuelve a Frogtown”, pero con una pobreza de medios —y artística— similar a cualquier película facturada en el tercer mundo. También tienen especial predilección por hacer películas de terror protagonizadas por El Chupacabra. Pero les va bien y se hartan de vender VHSs para el mercado del alquiler, por lo que en cierto modo resultan ser un antecedente para productoras como The Asylum, Tomcat Films y similares.
En una de estas, Shaw se da cuenta que el mercado infantil está caliente en los Estados Unidos, que las copias de Disney provenientes de exóticos países tercermundistas se alquilan como churros y que, en definitiva, los niños suelen ser un público agradecido. De este modo, y siempre cumpliendo los dogmas de Zen filmaking, propondrá a su socio rodar una serie de películas de corte infantil (de las que daré buena cuenta por aquí empezando con la de hoy) que cuentan como principal reclamo con el protagonismo de Joe Estevez —el tío menos famoso de Emilio Estevez y Charlie Sheen y, por ende, hermano de Martin Sheen—, que debe ser uno de los peores sobreactuadores de la historia, y de Conrad Brooks, actor clásico de la serie B/Z de los años 50 que se haría popular por salir en las películas de Ed Wood y que en plenos 90 respiraba sus últimos estertores.
Fascinado me quedé al saber sobre el Zen filmaking (aunque en su día ya tratáramos el asunto en formato audio), pero más todavía cuando supe de esta rama del movimiento pensada para los niños. Así, llego a esta infamia titulada “Little lost sea serpent”.
Cuenta la historia de una pareja de niños que, en la orilla del mar, se encuentran un bebé de serpiente marina gigante, con sus aletitas y todo. Por supuesto, se la llevarán a casa. Cerca del lugar les espían un par de periodistas que al darse cuenta de la magnificencia de lo que se han encontrado ahí, les perseguirán con la idea de hacerle fotos al bebé serpiente para publicarlas en los diarios.
En casa los críos jugarán con la serpiente, la criarán y conseguirán que sus padres, que no sabían nada, lleguen a encariñarse de un bicho que, al ser marino, necesita estar en el mar o se muere. Así que pronto decidirán regresarla a su hábitat para que esté con sus papis. Los periodistas por el camino comprenderán también que devolverla al mar es lo mejor. Así que de vuelta al mar, la mamá de la serpiente vendrá a recibirla con sus 10 metros de tamaño, mientras la serpiente pequeñita ¡habla y dice que quiere volver a casa! Y fin.
“Little lost sea serpent” ¡es el enésimo exploit de “E.T. El extraterrestre”!
Básicamente, Shaw y Jackson copian la estructura narrativa de la película de Spielberg, la adaptan a sus escasos medios y rellenan metraje a base de improvisaciones y conversaciones interminables. Todo ello rodado fatal, sin ningún cuidado y como si en realidad todo importase un bledo. Además, la pequeña serpiente, que bien podría ser semi animatrónica, es un tarugo. No se mueve, nada, un muñecajo inerte medio marionetesco, que hace que cada vez que un actor interactúe con él parezca completamente estúpido —máxime si quien interactúa con él es Joe Estevez—. Es como hacer una película con el peluche de la feria como protagonista. Pero cuando aparece la madre de la serpiente, un ser que entendemos que ha de medir más de 10 metros… mi madre… mejor buscan la peli y la ven, porque es inenarrable.
En definitiva, una película/estafa que directamente no se puede ver. Hay que ser muy valiente para enfrentarse a un visionado completo. O muy estúpido. Y yo me la he comido de cabo a rabo.
Sin embargo, me alegra haberme adentrado en el Zen filmaking de Shaw y Jackson, porque, créanme, si hay un cine pobre, chabacano, sin vida, triste, sin duda es este. Podría competir con el “Yo quiero ser torero” de Miliki y con el dúo Sacapuntas, y ganaría de largo la española. Ver para creer.
Vamos a por otra…

jueves, 26 de abril de 2012

SPACE SHARKS

Una película mas, de las muchas que hacía la “Nu image” (antes de que su filial para cine, “Millenun film” encontrara la formula de la dignidad) sobre tiburones asesinos.
La gracia aquí está en que el comportamiento de los tiburones(no mas agresivos que el de TIBURÓN), viene dado a que una nave espacial pilotada por dos aliens de distintas especies (¿) cae en la tierra, hundiéndose en el mar. Y a partir de ahí los tiburones se papean al personal.
Obviamente, la peli es mas mala que pegarle a un padre con un calcetín sudado, aun así yo ya la he visto dos veces (pero no creo que lo haga mas) porque a fin de cuentas entretiene. La primera vez mas que la segunda, eso si.
La peli lleva una estructura básica de parloteo/tiburón-papeandose-a-un-menda que bueno, no sorprende a nadie, y el delirio espacial del principio, con sus navecitas y sus extraterrestres, pronto se desaparece para convertirse en una peli de tiburones de lo mas convencional.
En el reparto, el televisivo Corin Nemec, la recauchutada Vanessa Angel, que después de saborear las mieles de Hollywood en VAYA PAR DE IDIOTAS, se ha estancado en productos de tercera, y además, aunque aun está de muy buen ver, con los años ha perdido mucho. También tiene un papelillo un habitual del las películas de serie b , Corbin Bersen (EL DENTISTA). El director y productor, como no podría ser de otra manera es Israelita Danny Lerner que también ha rodado las sagas de SHARK ATTACK, OCTOPUS , SPIDERS, CROCODILE , SHARK ZONE y SHARKS IN VENECIA ( te cagas por las patas abajo). O sea, que lo de este pollo son los bichitos, con especial fijación por los tiburones. Además, reseñar que ha escrito los guiones de AULLIDOS 4 y DISASTER¡
A nivel chungo, en la peli destaca alguna imagen de archivo de tiburones y poco mas. Mas mierda Israelita, para que se la coman los Yankies .
Obviamente, el delirio de este producto se queda ya en un rinconcito, pues ahora este típo de mierdas, son más bien cosa de “The Asylum” o “Tomcat films”, productoras estas orgullosas de su condición de “Exploiters”. Al fin de al cabo, “Nu Image”, el verdadero equivalente a la “Cannon” de la época, aspiraba a hacer films de verdad, y ahí andan con Stallone, Antonio Banderas, Morgan Freeman y demás entes Mainstream.

sábado, 5 de abril de 2025

TRAXX

Ya que últimamente he largado tanto sobre mi juvenil obsesión justiciera, ha llegado el momento de echar mano de una película que me llevaba loco, aunque no entiendo el motivo. Anduvo reseñada por acá en los albores de este blog y terminó reciclada / estampada -no muy certeramente- en las páginas de "Malas pero divertidas". Les estoy hablando de "Traxx", producción del año 1988 cuya finalidad consistía en, por un lado, convertir en estrella cinematográfica a una personalidad mediática en los USA, aquí cero conocida, de nombre Shadoe Stevens y, por otro, parodiar alegremente el género que nos interesa, con continuas alusiones a "Harry Callahan", "Rambo" y demás.
Contado así, por encima, el argumento no dista nada de cualquier producto serio sobre vengadores urbanos: Traxx es expulsado de la policía por sus violentas maneras. Ello le obliga a convertirse en mercenario, participando en cualquier guerra disponible. No obstante, un día, cansado, decide abandonar y regresar al hogar. Allí descubrirá que el crimen se ha apoderado de todo, por lo que desempolva las armas y toma medidas. El capo de la mafia local contratará a unos asesinos implacables para ponérselo difícil.
Bien, ahora añadan detalles como que, en su retiro, Traxx decide dedicarse a cocinar galletas (cosa que se le da fatal). O que nunca sale herido de ninguna refriega, aniquilando a sus enemigos con mortal precisión sin perder esa blanca sonrisa suya, una a juego con unos brillantes ojos azules y sendas chollas rubias dolorosamente ochenteras (como toda la película en sí, incluidas las canciones seudo-funky). Deduzco que mi mediana obsesión tendría algo que ver con la exagerada condición semi-superhumana del personaje, pues hasta cierto punto le emparentaba con otra fijación recurrente, "Charles Bind". Todo ello remojado a base de un humor muy muy tonto, algo políticamente incorrecto (con gags en los que fenecen impedidos u otros de orden semi-homofóbico sin desperdicio. "Mata a esta maricona", ordena el capo a uno de sus esbirros cuando ve las amaneradas maneras de su estilista) y ciertas similitudes con el universo Troma que en la época me pasaron totalmente desapercibidas. No hacía tanto que "El Vengador Tóxico" lo había petado y, oiga, ¿¿por qué no??. Traxx es también un justiciero dedicado en cuerpo y alma a limpiar de escoria una ciudad sumida en el caos, con gente cayendo por las ventanas, grotescas bandas criminales en cada esquina y villanos de pura caricatura. El pueblo llano le adora y compra camisetas con su imagen. Incluso hay ciertas transiciones a base de canción horterilla en las que le vemos triunfar en su gesta, igual que ocurría con las desventuras del deforme "Melvin". Incrementado todo ello por el tufo a desmadre y unos actores exagerando sus interpretaciones a base de mueca y exceso (atención al "hijo punki" del capo y su estrafalario aspecto). La escabechina es menos licuosa que en un film de la (ex)factoría de New Jersey, pero está presente. Los muertos se suman por decenas. También asoman algunas breves ubres. Y hay buenos gags. Me encanta el principio, con unos tipos tomando por rehenes a los animales de una tienda. Llega Traxx, se carga a los criminales y cuando su superior le recrimina, él exclama "Dígale eso a la madre del perrito muerto". Igualmente funciona muy bien la inesperada y estupidísima defunción del capo mafioso. Aunque, en general, y a pesar de los esfuerzos, lo más que consiguen sacarte es una sonrisilla afectuosa. La salva de ser un desastre total el que, con tanta locura, no resulte demasiado previsible. Tiene cierta capacidad de sorprender, aunque sea a base de sacrificar una historia genuinamente interesante. Defecto que conocían muy bien los reyes del "spoof", los ZAZ (en paz descanse la A) y, por ello, siempre procuraban dejar una buena base bien escrita antes de comenzar a trufarla de ocurrencias absurdas (por cierto, Shadoe Stevens llegó a colaborar con ellos, prestando su radiofónica voz para "Made in USA", nada menos). Decía que el film no es un desastre completo.... creativamente hablando, pero sí financieramente. De ahí que Stevens nunca despegara como comediante cinematográfico. El mismo año que hizo "Traxx" participó en "El superdetective de la costa oeste" (producto televisivo distribuido en España como si fuesen dos películas) y regresó a la gran pantalla durante los 90 junto a Billy Cristal en "El showman de los sábados" (eso sí, mediante rol diminuto), pero sería la última vez. A partir de ahí mutó en carne de caja tonta, desarrollando paralelamente otras actividades como radio -su especialidad- o escribir libros para críos. Entre la roña previa hay una joyita que merece ser destacada, "Shadoevision" de 1986, telefilm ultra-barato hoy casi inencontrable a mayor gloria del individuo. Una comedia de ciencia ficción dirigida nada menos que por ¡Chuck Cirino! (y con cameo coleguero de Jon Lovitz).
El resto del reparto de "Traxx" no tiene desperdicio. La chica guapa es Priscilla Barnes, actriz que a lo largo de su carrera ha alternado mucho telefilm, alguna película de cierta solera ("Mallrats", "Mumford, algo va a cambiar tu vida", "Los renegados del diablo") y una variada gama de subproductos según las artes de Roger Corman, Fred Olen Ray, Jeff Leroy o la productora "TomCat Films". Entre los títulos destacados de su currículum localizamos "Licencia para matar", el fracasado intento de modernizar a "James Bond". Allí coincidió por segunda vez con uno de los rostros más reconocibles de "Traxx", Robert Davi. También te sonarán los de Willard E. Pugh -el alcalde de "Robocop 2"-, John Hancock, Hugh Gillin, la mirada de loco de Raymond O'Connor y Wally Amos.
Como director Jerome Gary nunca hizo, ni ha hecho, gran cosa (incluida la reseñada). Por contra, en tareas de productor su nombre va asociado a "Pumping Iron", el documental a mayor gloria de un jovenzuelo Arnold Schwarzenegger. Y, justo, este es el protagonista de uno de los guiones previos de Gary DeVore, responsable del libreto de "Traxx", "Ejecutor". Debía de ser colega de su director, John Irvin, porque para él también escribió "Los perros de la guerra". Otra de sus amistades recurrentes era Peter Hyams, a quien le tecleó "Apunta, dispara... y corre" y supervisó "Timecop", "Muerte Súbita" y "The Relic". El último libreto original de DeVore fue "Pentathlon", tardío vehículo de lucimiento para Dolph Lundgren dirigido por Bruce Malmuth.
Lo crean o no, "Traxx" lleva el sello "De Laurentiis Entertainment Group".

miércoles, 12 de diciembre de 2012

NAZIS AT THE CENTER OF THE EARTH

Como bien sabemos a estas alturas, cuando los chicos de "The Asylum" se lanzan a producir uno de sus afamados, inefables y polémicos "mockbusters", suelen elegir el estreno más llamativo del año, la super-producción de turno (generalmente fantástica) a la que echarle el lazo y chuparle la sangre. Por ese motivo me extrañó cuando, viendo el cartel de "Nazis at the center of the earth", entendí que la peli fusilada en esta ocasión era "Iron Sky", una producción Finlandesa / Alemana / Australiana no especialmente espectacular / cara pero con una idea interesante: los nazis no desaparecieron después de la guerra, se escondieron en la cara oculta de la luna, perfeccionaron su tecnología y, años después, regresan a la tierra para invadirla. Digo ello porque, con todo lo fresca u original que pudo ser "Iron Sky", quedó bien lejos del mega-éxito taquillero. Así pues, una de dos, o los del asilo no siempre aciertan en sus suposiciones o, simplemente, les gustó tanto el concepto que decidieron hacerlo suyo, cambiando la luna por el centro de la tierra. 
Otro aspecto que me ha chocado: Cuando descubrí que "Iron Sky" era en realidad un producto muy consciente de su delirio que echaba mano generosamente del humor, me decepcionó. De haberla hecho totalmente en serio hubiera molado más... ¿o no?, la respuesta, en parte, la obtuve viendo ayer noche "Nazis at the center of the earth" que, por increíble que parezca, se toma muy en serio a sí misma. O, bueno, bastante. Y, joder, no... no funciona... cuanto más delirante se vuelve, mayor es la sensación de ridículo y patetismo. Sin embargo, dudas, dudas de que los artífices de esta peli realmente no se den cuenta de la memez que están pariendo, así que la pregunta sigue vigente, los de "Asylum" ¿¿iban o no en serio??. 
Jack Perez, director del título más emblemático de la famosa productora, "Megashark vs Giant Octopus", narraba en la introducción que escribió en exclusiva para nuestro libro que cuando redactaba el guión de lo que iba a ser su absurda epopeya de monstruos, metió unas buenas dósis de fino humor con el ferviente deseo de demostrar a la futura audiencia que él era más consciente que nadie de la locura que llevaba a término, pero según cuenta, al leerlo, los jefes de "Asylum" le dijeron que nanai, que se dejara de chistes y humores, que aquello iba a ser una película seria. Y quedó lo que quedó. Bien, ¿podemos aplicar esto a "Nazis...."?, porque aunque toda la parte final es un desmadre absoluto, de vergüenza ajena, imposible de ser tomado en serio, da la verdadera sensación de que sus responsables sí lo hacen, y que no están para cachondeo. No sé, es una gran duda que el visionado de esta locura me ha dejado... aunque, por lo demás, tengo bastante clara mi opinión.
Unos exploradores del ártico desaparecen y sus compañeros van a buscarlos, internándose por un agujero que los lleva hasta el centro de la tierra, hasta un submundo que dispone de su propio "sol" y su propia naturaleza (como en el clásico de Julio Verne, vamos) y, eso sí, donde habitan un montón de nazis supervivientes comandados por nada menos que el doctor Mengele cuyo deseo consiste en revivir a Hitler y tomar el control de la tierra. Ale!.
Pues básicamente la peli puede dividirse en dos partes, la primera está bastante potable y se deja ver, la seguna pierde los papeles y todo se va a la mierda. Veamos:
Primera Parte: Aquí es donde los responsables van más en serio con su propuesta ya que, lejos del cachondeo o el tono de novela "pulp" que indudablemente gasta todo, "Nazis at the center of the earth" casi parece una de esas "nazixploitations" tan típica de los años 70 repleta de torturas y escenas más o menos mal rolleras, que incluyen aquí una violación (que no se ve) y una extracción de feto (muy fugaz y sin cirugía). No llega al nivel de la crudeza y mala hostia de una "Ilsa, la loba de la SS", pero inevitablemente retrotrae a todo eso un poquito, incluidas unas dosis de gore cazurro. Todo se desarrolla de modo bastante sobrio y coherente (bien lejos del disparate) y te engancha un poquito. Pero entonces......
Segunda Parte: Entonces entramos en terreno puramente asylero, con el exceso por el exceso, el delirio por el delirio, la espectacularidad pobretona y el CGI chungo. En la primera parte también había CGI, pero al ser segundón, no molestaba. En la segunda parte el CGI lo es TODO, es continuo, constante, y aquí la peli denota ya de modo irremediable que una vez más, y como ocurre a todo producto de la casa que pretende ser grandilocuente y fenomenal, que el presupuesto no llega, no da, y lo que se pretende espectacular y llamativo se torna patético y ridículo. Apestoso, diría yo.
Y es una verdadera lástima, porque de haberse ceñido al tono comedido y crudo de la primera mitad, la peli se habría salvado de la quema, aunque fuera por los pelos, pero su segunda mitad la destruye por completo y la entierra definitivamente. Y eso que no os he contado en qué consiste la gran "sorpresa", el elemento de "impacto", que sí, que está gracioso, pero también es parte del material que contribuye al bochorno y al desastre, así que no sé yo hasta qué punto fue buena idea.
Uno de los aspectos siempre divertidos y regocijantes de todo producto "Asylum" lo hallamos en sus repartos. Cuando un actor de cierto nombre firma para estos chicos, es evidente que su carrera no anda del todo bien. Y para la ocasión tenemos a Dominique Swain y Jake Busey. A ella no la situaba, tuve que buscar en Imdb para saber que fue la "Lolita" de Adrian Lyne. Me la imagino sentada en el sillón de casa leyendo el guión de "Nazis al the center of the earth" y llorando desconsoladamente. En el caso de él, hijo de Gary Busey, no encontramos nada nuevo, el muchacho sigue la tradición familiar de ir hacia abajo tras unos primeros títulos de peso... y si no, que se lo digan a su padre, que ni tan siquiera se rebaja a aparecer en los productos "Asylum", se ha de conformar con hacerlo en su versión pirata, la infame "TomCat Films", que en su reciente "Quigley" cuenta con el amigo Gary de protagonista en lo que es una comedia de esas de perros (y aquí esto adquiere un doble sentido). 
"Nazis at the center of the earth" es una mierda. Pero en "Asylum" hay diferentes niveles de mierda... la más blandengue y apestosa, la mediana, no muy sólida pero de sano color y la dura y firme, que duele cuando sale. Digamos que "Nazis..." tiene un color marrón claro y aunque se deshace en el fondo del lavabo, conserva aún su forma, hasta que el poder de la cadena acaba con ella. ¿Queda claro el símil?.