"El noticiero universal" es un periódico cuyo ejemplar del sábado 25 de mayo del sagrado 1985 (año en el que desapareció, tras haber comenzado su andadura nada menos que en 1888), reposaba entre los vetustos archivos de mi familia. Ojeándolo por pura curiosidad, acabé en la sección de estrenos cinematográficos y, como suele ser habitual ya, lo que vi me encantó tanto como para escanearlo y compartirlo acá con ustedes. ¿Qué otro sitio hay mejor?.
Ejerciendo de título estrella localizamos el famoso "Elliot, mi mejor amigo", drama con Henry "el niño de E.T." Thomas y Gene Hackman que, bautizado originalmente como "Misunderstood", fue lanzado de semejante engañoso modo en espera de sacarle algo más de suco al todavía resonante bombazo de Steven Spielberg. Una estrategia muy "exploitation" para un dramón de aspiraciones elevadas (remake de una película europea). La acompañan otras tan curiosas como "Cuando llega la noche" de John Landis (nótese que entre los actores citados no están ni Jeff Goldblum ni Michelle Pfeiffer, sus dos protagonistas), "Justicia Salvaje", el "Acosada" de Sebastián D´Arbó, "Cacería del hombre" de Larry Ludman / Fabrizio De Angelis, "Mis problemas con las mujeres", "Micki y Maude" (doblete para Blake Edwards) y "Razorback, los colmillos del infierno" de Russell Mulcahy, a la que, como película de terror, desprecian sutilmente en los comentarios -lo normal entonces-.
Gran recorte, gran recuerdo (para ampliarlo denle a la tecla Ctrl + botón izquierdo del ratón).
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jueves, 16 de julio de 2026
lunes, 16 de agosto de 2021
EL E.T.E. Y EL OTO
No me extenderé mucho presentando la película porque ustedes ya la conocen; Se trata de una parodia de “E.T. El Extraterrestre” protagonizada por Los Hermanos Calatrava y dirigida por Manuel Esteba. Básicamente consta de una serie de recreaciones pobres y chapuceras de las escenas más célebres de la película de la que hace chufla, en un batiburrillo de imágenes sin coherencia ni continuidad que sirven para el lucimiento de la pareja de cómicos que la protagoniza, Los Calatrava, así como para el de los humoristas invitados (Goyito, Manolito Royo) que intervienen como secundarios, cuyas presencias interrumpen toscamente la narración para así poder hacer partícipe al espectador de sus respectivos estilos. Se trata, probablemente, de una de las obras cumbre de la serie Z española y su nivel de pobreza podría hacerla competir con producciones turcas, paquistaníes o peruanas y, en tal caso, “El E.T.E y el Oto” saldría airosa. Mala y exasperarte, en pleno 2021 la película ya no despierta ni simpatía, sino todo lo contrario.
Con ese atentado al buen gusto y al celuloide que es la por otro lado entrañable “El E.T.E y el Oto”, parece que la cultura popular y los aspirantes a gacetilleros de este país se han cebado en cuanto a invenciones y rumores vertidos en torno a su producción. Es como si hubiera que propagar todos esos rumores para justificar el escribir sobre ella y que haya algo que decir, ya que lo cierto es que “El E.T.E y el Oto” es tan rematadamente mala que no hay nada que resaltar más allá de eso. Y es que, tras un reciente visionado todavía me duelen los ojos, en parte, debido a la infecta calidad de los ripeos existentes.
Entre los rumores expandidos por el fandom, las trolas del director y las de los propios Hermanos Calatrava, vamos apañados.
Uno de lo más extendidos fue que Esteba y Los Calatrava se adelantaron una semana al estreno de la de Spielberg llegando así a coincidir en la cartelera las dos películas. No hay que ser muy listo para saber que eso es una falacia. Tan solo hay que echar un ojo a la base de datos del ministerio de cultura para comprobar que “E.T. El Extraterrestre” se estrenó en nuestro país en Octubre de 1982, mientras que “El E.T.E y el Oto” lo hizo en Marzo de 1983. De hecho, cuenta Manolo Calatrava en sus memorias que la idea de realizar esta parodia surge al ver lo bien que estaba funcionando la película de Spielberg en las salas de nuestro país. Esteba y Los Calatrava fueron a verla para quedarse con las escenas más potentes, y, ahí sí, después se dieron prisa en hacerla. El rodaje duró una semana y la postproducción otra semana más. Y en cinco meses ya estaban exhibiendo en salas con “E.T. El Extraterrestre” todavía presente en cartelera. La coincidencia de ambas películas en cines se debe exclusivamente a que la programación de la de Spielberg se prolongaba semana a semana gracias a los beneficios.
El otro rumor existente, decía que Steven Spielberg había solicitado copia a la distribuidora de “El E.T.E y el Oto” al saber de su existencia y que, al verla, desestimó el denunciar a la producción tras corroborar su mala calidad. Manolo Calatrava en el libro afirma que duda bastante que Steven Spielberg llegase a verla porque, de lo contrario, directamente los mataba. De esta misma guisa, a Manuel Esteba en vida le gustaba alardear de que Spielberg vio la película, le telefoneó tras hacerlo y le felicitó ya que según el director judío, Esteba era el único que había captado el mensaje implícito en E.T. sobre la llegada de Jesucristo a la tierra (¿?). Todo mentira, naturalmente, aunque no existen datos que corroboren si Spielberg llegó o no a ver la película.
La idea se gesta tras un sketch que Los Calatrava ejecutan en televisión a propósito del extraterrestre. Con la película “Horror Story” diez años antes, Manuel Esteba deja dinero a deber a la pareja de humoristas, quienes no ve un duro de aquel rodaje. Con la fiebre de E.T. en nuestro país, y tras ver el sketch, Esteba contacta con los hermanos proponiéndoles hacer esta parodia para cine y, a pesar de las desavenencias y el concepto que estos tienen del director, aceptan protagonizarla a cambio de los gastos que pudiera acarrearles el rodaje y un 15% de los beneficios en taquilla. Para completar el reparto se cuenta con los propios hijos de Los Calatrava, Oscar y Curro García, además de otros cómicos invitados que intervinieron gratis.
Diez días antes del estreno, todavía no tienen el cartón de censura con la correspondiente clasificación por edades, tarea esta que desempeñaba por aquél entonces Pilar Miró. Esta alegó que no tenía tiempo para verla y calificarla, y, pese a que el estreno estaba ya programado, la dejó aparcada y sin la calificación. No podía proyectarse. Finalmente, y tras tener que personarse en su oficina la esposa y socia de Manuel Esteba, a regañadientes, la Miró calificó la película otorgándole un “no recomendada para menores de 14 años” pese a que era completamente blanca y estaba destinada a toda clase de público, especialmente el de corta edad. Con esa calificación perdían asistencia infantil a las salas donde se proyectase.
Se estrenó en 45 salas y, según Manolo Calatrava en sus memorias, el éxito fue rotundo recaudando más de 160 millones de pesetas, de los cuales los hermanos no vieron ni un duro, porque, al ir a reclamar a la productora de Esteba el 15% que por contrato les correspondía, el director se declaró insolvente, repitiéndose lo acaecido 10 años antes con “Horror Story”. Tampoco tiene mucha veracidad la versión de Manolo Calatrava, pues consultando la hoja del Ministerio de Cultura, la película no ganó 160 millones de pesetas, sino 31 provenientes de unos discretos 211.000 espectadores que fueron a verla la semana santa de 1983, o sea que, según esto, Calatrava se pasa en 130 millones de pesetas. No obstante, y teniendo en cuenta el bajo presupuesto de la película, como fuera, resultó un negocio rentable. De todas formas, no solo Esteba no dirigiría más cine, tampoco Los Calatrava volvieron a protagonizar más películas.
En cualquier caso, y tras un reciente visionado de lo más duro, lo cierto es que “El E.T.E y el Oto” es una de nuestras producciones más vergonzosas —y vergonzantes— que, paradójicamente, se convierte en una de las series Z más populares y que, al margen de la inutilidad técnica, destaca por un humor, el de Los Calatrava, que acaba funcionando por infuncional. Algunos gags son denunciables, así como la interpretación de Paco Calatrava como E.T. que hace dudar a los espectadores extranjeros si se trata de un extraterrestre o un deficiente mental.
A modo anecdótico decir que, como se trata de una película rodada sin sonido directo y doblada posteriormente en estudio, los hijos de los Calatrava fueron doblados por actores profesionales y, aprovechando la coyuntura, para proceder con Oscar García, el equivalente español al Elliot Americano, se contrató a José Luis Mediavilla, que es el mismo actor que dobló a Henry Thomas en el E.T. original, con lo que resulta muy gracioso escuchar la reconocible voz española de Elliot interactuar, casi con los mismos diálogos que en la original, con Los Hermanos Calatrava.
Todo muy entrañable. Pero nada más que entrañable.
Con ese atentado al buen gusto y al celuloide que es la por otro lado entrañable “El E.T.E y el Oto”, parece que la cultura popular y los aspirantes a gacetilleros de este país se han cebado en cuanto a invenciones y rumores vertidos en torno a su producción. Es como si hubiera que propagar todos esos rumores para justificar el escribir sobre ella y que haya algo que decir, ya que lo cierto es que “El E.T.E y el Oto” es tan rematadamente mala que no hay nada que resaltar más allá de eso. Y es que, tras un reciente visionado todavía me duelen los ojos, en parte, debido a la infecta calidad de los ripeos existentes.
Entre los rumores expandidos por el fandom, las trolas del director y las de los propios Hermanos Calatrava, vamos apañados.
Uno de lo más extendidos fue que Esteba y Los Calatrava se adelantaron una semana al estreno de la de Spielberg llegando así a coincidir en la cartelera las dos películas. No hay que ser muy listo para saber que eso es una falacia. Tan solo hay que echar un ojo a la base de datos del ministerio de cultura para comprobar que “E.T. El Extraterrestre” se estrenó en nuestro país en Octubre de 1982, mientras que “El E.T.E y el Oto” lo hizo en Marzo de 1983. De hecho, cuenta Manolo Calatrava en sus memorias que la idea de realizar esta parodia surge al ver lo bien que estaba funcionando la película de Spielberg en las salas de nuestro país. Esteba y Los Calatrava fueron a verla para quedarse con las escenas más potentes, y, ahí sí, después se dieron prisa en hacerla. El rodaje duró una semana y la postproducción otra semana más. Y en cinco meses ya estaban exhibiendo en salas con “E.T. El Extraterrestre” todavía presente en cartelera. La coincidencia de ambas películas en cines se debe exclusivamente a que la programación de la de Spielberg se prolongaba semana a semana gracias a los beneficios.
El otro rumor existente, decía que Steven Spielberg había solicitado copia a la distribuidora de “El E.T.E y el Oto” al saber de su existencia y que, al verla, desestimó el denunciar a la producción tras corroborar su mala calidad. Manolo Calatrava en el libro afirma que duda bastante que Steven Spielberg llegase a verla porque, de lo contrario, directamente los mataba. De esta misma guisa, a Manuel Esteba en vida le gustaba alardear de que Spielberg vio la película, le telefoneó tras hacerlo y le felicitó ya que según el director judío, Esteba era el único que había captado el mensaje implícito en E.T. sobre la llegada de Jesucristo a la tierra (¿?). Todo mentira, naturalmente, aunque no existen datos que corroboren si Spielberg llegó o no a ver la película.
La idea se gesta tras un sketch que Los Calatrava ejecutan en televisión a propósito del extraterrestre. Con la película “Horror Story” diez años antes, Manuel Esteba deja dinero a deber a la pareja de humoristas, quienes no ve un duro de aquel rodaje. Con la fiebre de E.T. en nuestro país, y tras ver el sketch, Esteba contacta con los hermanos proponiéndoles hacer esta parodia para cine y, a pesar de las desavenencias y el concepto que estos tienen del director, aceptan protagonizarla a cambio de los gastos que pudiera acarrearles el rodaje y un 15% de los beneficios en taquilla. Para completar el reparto se cuenta con los propios hijos de Los Calatrava, Oscar y Curro García, además de otros cómicos invitados que intervinieron gratis.
Diez días antes del estreno, todavía no tienen el cartón de censura con la correspondiente clasificación por edades, tarea esta que desempeñaba por aquél entonces Pilar Miró. Esta alegó que no tenía tiempo para verla y calificarla, y, pese a que el estreno estaba ya programado, la dejó aparcada y sin la calificación. No podía proyectarse. Finalmente, y tras tener que personarse en su oficina la esposa y socia de Manuel Esteba, a regañadientes, la Miró calificó la película otorgándole un “no recomendada para menores de 14 años” pese a que era completamente blanca y estaba destinada a toda clase de público, especialmente el de corta edad. Con esa calificación perdían asistencia infantil a las salas donde se proyectase.
Se estrenó en 45 salas y, según Manolo Calatrava en sus memorias, el éxito fue rotundo recaudando más de 160 millones de pesetas, de los cuales los hermanos no vieron ni un duro, porque, al ir a reclamar a la productora de Esteba el 15% que por contrato les correspondía, el director se declaró insolvente, repitiéndose lo acaecido 10 años antes con “Horror Story”. Tampoco tiene mucha veracidad la versión de Manolo Calatrava, pues consultando la hoja del Ministerio de Cultura, la película no ganó 160 millones de pesetas, sino 31 provenientes de unos discretos 211.000 espectadores que fueron a verla la semana santa de 1983, o sea que, según esto, Calatrava se pasa en 130 millones de pesetas. No obstante, y teniendo en cuenta el bajo presupuesto de la película, como fuera, resultó un negocio rentable. De todas formas, no solo Esteba no dirigiría más cine, tampoco Los Calatrava volvieron a protagonizar más películas.
En cualquier caso, y tras un reciente visionado de lo más duro, lo cierto es que “El E.T.E y el Oto” es una de nuestras producciones más vergonzosas —y vergonzantes— que, paradójicamente, se convierte en una de las series Z más populares y que, al margen de la inutilidad técnica, destaca por un humor, el de Los Calatrava, que acaba funcionando por infuncional. Algunos gags son denunciables, así como la interpretación de Paco Calatrava como E.T. que hace dudar a los espectadores extranjeros si se trata de un extraterrestre o un deficiente mental.
A modo anecdótico decir que, como se trata de una película rodada sin sonido directo y doblada posteriormente en estudio, los hijos de los Calatrava fueron doblados por actores profesionales y, aprovechando la coyuntura, para proceder con Oscar García, el equivalente español al Elliot Americano, se contrató a José Luis Mediavilla, que es el mismo actor que dobló a Henry Thomas en el E.T. original, con lo que resulta muy gracioso escuchar la reconocible voz española de Elliot interactuar, casi con los mismos diálogos que en la original, con Los Hermanos Calatrava.
Todo muy entrañable. Pero nada más que entrañable.
sábado, 6 de junio de 2020
SESIÓN DOBLE: THE WRETCHED (MADRE OSCURA) + DREAMKATCHER
THE WRETCHED : Aunque la habría terminado viendo de alguna u otra manera, "The Wretched" ("Madre Oscura" en España) llamó mi atención por la proclama que Bruce Campbell lanzó desde las redes sociales calificando a sus autores, Brett Pierce y Drew T. Pierce, como "la siguiente generación de chavales de Detroit que lo han conseguido", en evidente referencia a él y sus amigos Raimi y Tapert cuando parieron "Posesión Infernal". Difícil resistirse ante algo semejante si, como yo, eres fan del clásico. Claro que, luego, mirado con detenimiento vi donde residía la trampa. Ese apoyo incondicional del actor lo motivaba que Brett y Drew T. Pierce eran hijos de Bart Pierce, responsable de las escenas de stop-motion en "Posesión Infernal". Todo quedaba en casa. No obstante, la llama de la curiosidad ya estaba prendida, así que terminé agenciándome y deglutiendo "The Wretched".
Un jovenzuelo acude a pasar el verano a casa de su padre y, de paso, ayudarle en el negocio de alquiler de lanchas del que es dueño. La mala fortuna hará que se implique en un siniestro caso de brujería cuando una vecina sea poseída por un ente maligno que habita el bosque y al que le encanta devorar niños. Luchará contra viento y marea, y la incredulidad general, en parte motivada por la misma bruja y sus poderes, para detener a esta y evitar sus malas artes.
"The Wretched" hace gala de un buen acabado. La caracterización de la bruja/criatura diabólica está un rato bien (algo deudora de la iconografía japonesa) y hay momentos macabros y medianamente truculentos para ponerle a uno contento. Sin embargo, el protagonista es sumamente irritante -lo que elimina cualquier atisbo de empatía- y, en general, todo atufa a convencionalidad, a más de lo mismo. Las ideas mínimamente originales quedan ensombrecidas por el resto. Al terminar, te olvidas de ella con pasmosa facilidad.DREAMKATCHER: Una familia se instala a vivir en una casa en medio del campo. Una donde la difunta esposa del padre fue en el pasado asesinada a hachazos por un niño. ¡Ya son ganas!. Y claro, pasa lo que pasa, que un terrorífico ente que habita el bosque contiguo tiene intención de poseer al crío del clan para que repita la hazaña.
De entrada la trama nos invita a suponer que vamos a ver lo de siempre. Y sí, en cierto modo es exactamente así. Lo que pasa es que, al estar bien contado, haciéndolo medianamente interesante, no nos aburrimos demasiado. Incluso nos metemos en la historia, a pesar de su evidente previsibilidad. Y de este modo tan positivo terminaría la reseña si no fuese porque, llegado el clímax final, parece que sus responsables no saben cómo terminar. Lían la troca, nos cuelan escenas muy torpes y todo concluye del modo más deslucido y poco inspirado posible. Una pena. Ello no implica que, a pesar de los pesares, "Dreamkatcher" sea bastante digerible. La presencia en el reparto de Radha Mitchell y Henry Thomas contribuyen a ello. Mientras que la de Lin Shaye y Joseph Bishara aclaran las ya de por sí muy evidentes influencias. Hurgando en ambas filmografías localizamos una ralea de clarificadores títulos: saga "Insidious", saga "Expediente Warren", saga "Annabelle" y sendos refritos de estas como "El otro lado de la puerta", "Ouija: el origen del mal" o "La llorona". Más claro, el agua.
jueves, 10 de noviembre de 2011
EL SECRETO DEL LAGO
El legendario rey del cine "exploitation" Australiano, Brian Trenchard-Smith (director de "El imperio de la muerte" o "Dead End Drive-In"), se sube al carro Spielbergiano con esta "El secreto del lago" ("Frog Dreaming" en v.o.). Y si se trata de chupar del (ex?) rey midas de Hollywood, ¿qué mejor que hacerlo con sus propias armas?... así que, ala!, ficho a Henry Thomas, el niño de "E.T. El Extraterrestre", le doy al todo un empaque a lo "Goonies" (parida un año antes) y ¡¡tiro millas!! (por cierto, ¿se acuerdan de aquella peli que Thomas protagonizó justo después de "E.T." junto a Gene Hackman y que se titulaba, muy oportunamente, "Elliot"?... se suponía era un drama, remake de un film Europeo, sin embargo en su corazón se trataba de puro "exploitation").Pero claro, para bien o para mal, Trenchard-Smith no era Spielberg. Ni tenía su dinero. Así que canibaliza su "modus operandi" de la mejor manera que puede y optando por darle al conjunto un tono más terrenal, menos fantasioso, mucho menos espectacular y con algunas dosis de misticismo de bolsillo. Eso sí, que no falten adolescentes, que no falte un protagonista de cerebro privilegiado al que le mola inventar cosas aunque ello le meta en problemas (huérfano, por supuesto). Tampoco hay que olvidar a la vecinita enamorada, las bicicletas, el misterio y la aventura.
En este caso la historia va, como bien aclara el título español, de un lago en el que, aparentemente, habita una criatura monstruosa. El amigo Henry Thomas, de vacaciones, sin padres y mucho tiempo libre, decide desentrañar el misterio a base de aplicar sus conocimientos de mecánica casera. No debería contarles esto pero... el final es decepcionantemente racional.
Ahora bien, imagínense una peli del Spielberg de los 80 pero sin la magia, el ritmo, la diversión y los efectos especiales. ¿Qué obtenemos?... ¿¿ "Super 8" ??, ja ja ja... pues sí, también, pero eso ya lo hizo Brian Trenchard-Smith en 1986 con la peli que ahora les comento/destrozo.
¿Veredicto?, si fuera porno, diría que no sirve ni para hacerse pajas.
lunes, 26 de abril de 2010
FUEGO EN EL CIELO
De vez en cuando surgen pelis de esas basadas en supuestos hechos reales de corte paranormal, apartado E de extraterrestre, que se toman muy en serio la materia que tocan, de modo respetuoso y con especial énfasis en el "realismo". Obviamente, suelen ser títulos que conectan muy gratamente con los llamados ufólogos. De todas ellas, probablemente "Fuego en el cielo" sea una de las más reputadas y bien consideradas.Un grupo de leñadores se las piran al bosque a serrar troncos. De vuelta a casa, ya de noche, se topan cara a cara con un ovni. Uno de ellos, tonto él, baja de la furgo y se aproxima al cacharro. En eso que este esputa un destello de luz y lo deja tumbao. El resto, aterrorizado, sale pitando... pero a media huida, deciden volver atormentados por la culpa. Sin embargo, no localizan a su colega. Durante cinco días se esfuerzan en que las autoridades y el pueblo se crean su historia, cosa que naturalmente no ocurre. De pronto, y del modo más tonto, un día reaparece el abducido... con algo muy bizarro que contar.
Este mismo fue el que escribió el libro en el que se basa la peli (y se permite un cameo). La movida ocurrió en los 70 y los afectados pasaron por el detector de mentiras varias veces y, según la máquina, siempre decían la verdad. El film, como digo, es muy sobrio, con buenas interpretaciones, una trama muy interesante que engancha con sus buenas dosis de suspense y tensión y culmina con el "flash-back" que narra lo acontecido en la nave extraterrestre. Esta parte es especialmente buena e inquietante, por su diseño, por sus efectos y por la absoluta ausencia de CGI (la peli es del 93).
De todos los rostros que pululan por el reparto, destacan los de Robert Patrick (el malo de "Terminator 2"), Henry Thomas (el niño de "E.T.") y un clásico, James Garner. El dire es Robert Lieberman, una "rata de televisión", medio para el que ha hecho casi de todo.
Una buena peli, agradecida y perfectamente disfrutable.
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