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sábado, 25 de mayo de 2024

FREDDY EL COLGAO

¿En qué momento Hollywood perdió el miedo a la comedia de sal gruesa -gruesísima-? cuando se demostró que podía llenarle las arcas de billetes verdes. Por supuesto, no podía ser de otro modo. Lo mismo ocurrió a finales de los sesenta con la violencia sangrante o el realismo sucio. Y finales de los setenta con el terror truculento. En el caso que nos ocupa, podríamos señalar a "Algo pasa con Mary", "South Park" y "American Pie" como las catalizadoras del fenómeno. De pronto, aunque -curiosamente- mostrar desnudos seguía siendo en parte tabú, regodearse en chistes escatológicos ya no era algo de lo que avergonzarse, muy al contrario. Como consecuencia, "sufrimos" -depende de tus gustos- títulos posteriores como "Scary Movie", el fenómeno "Jackass", "Padre de familia" o la que toca reseñar hoy, "Freddy el colgao". Cada una de ellas intentando llevarlo más hacia los extremos... tanto, tanto como para terminar normalizándolo y destruyéndolo... pero no del todo. A día de hoy aún notamos las consecuencias en productos como, por ejemplo, la exitosa -y disfrutosa- serie "The Boys".
Y Tom Green, comediante de origen canadiense, fue un poco la víctima de semejantes excesos. Alguien tenía que pagar el pato, y le tocó a él. Tal vez por ser uno de los primeros en intentar ese más allá, propasarse tres pueblos enteros. Siempre buscando llamar la atención a través del shock (algo de lo que le acusó, abiertamente, la antes mentada "Padre de familia") Y lo consiguió. Solo que no tuvo en consideración el lado malo de tal estratagema, sus posibles consecuencias. Que cuando las aguas se calman, y Hollywood recupera la compostura, lo primero que hace es quitarse  de encima a los moscardones. Y lo que ayer te encumbró, hoy te hunde en la miseria. Por eso, tras su momento de gloria -incluso anduvo liado sentimentalmente, aunque brevemente, con la estrella de moda entonces, Drew Barrymore-, Tom Green desapareció del firmamento mainstream. Viví convencido durante años de que algo sórdido había ocurrido (a lo que contribuyó verle encarnar un personaje secundario en "Bethany", horripilante película del limitadísimo James Cullen Bressack) Y sí, Green protagonizó sendos escándalos menores... pero nada tan jodido como para terminar en alguna lista negra. De hecho, ha seguido muy activo hasta hoy y no le ha ido tan mal. Simplemente ya no deambula bajo los focos más luminosos y flasheantes, los de Hollywood, los del mainstream, pero sigue ahí. Supongo que pasó de moda. Solo que, siendo esta veloz como un rayo, ni siquiera dio tiempo a percatarnos de ello.
Y, justo, cuando más arriba estaba, el actor fue requerido por los grandes estudios para formar parte de algunas comedias del momento, comenzando por "Road Trip (Viaje de pirados)", pasando por "Los ángeles de Charlie" junto a su querida Drew y terminando con su "opus", un film que, además de protagonizar, escribió y dirigió en 2001, libre como un pájaro y con la confianza ciega del imperio que le respaldó, "20th Century Fox", hablo de "Freddy el colgao" o, en su versión original, "Freddy Got Fingered".
Nunca tuve ninguna intención de verla cuando se estrenó. Y una vez en los estantes de los pocos video-clubs disponibles entonces, la evitaba como la peste. No era muy amigo de esa clase de comedia y, además, un colega me la puso a parir, destacando especialmente un gag sobre crueldad animal -o eso parecía según sus palabras- que, básicamente, frenó en seco la poca curiosidad que pudiera tener. Así, a lo largo de los años, cada vez que leía sobre ella, era para machacarla, confirmándose su mala prensa. Sin embargo, hace unas noches caí en la cuenta de que, tal vez, no le había prestado genuina atención, dejándome confundir por la opinión ajena. Seguramente, deduje yo, la pésima fama se debería más a su capacidad de ofender que a una supuesta baja calidad. Había llegado pues el momento de plantar cara.
La primera de mis ideas preconcebidas totalmente destruidas fue su título. "Freddy el colgao" apesta a intento de franquicia, la creación de un nuevo personaje loco y gracioso destinado a protagonizar muchas películas. Pues no. Lo paradójico es que a Freddy no lo interpreta Tom Green. En realidad vendría a ser un personaje secundario. Si traducimos el título literalmente se parecería a "Le metieron los dedos a Freddy". Y, justo, de ESO trata uno de los muchos gags del film. Es decir, el título hace referencia a un chiste específico, pero para nada es algo central en la trama. ¡Bien! diferente y original. Es más, ni siquiera podemos decir que ese tal Freddy sea un colgao, es un tipo recto y estirado que curra en la banca y hermano del personaje de Tom Green, para más señas. Entonces, ¿acaso los distribuidores de este país de inútiles ni siquiera vieron la peli antes de bautizarla, dando por hecho mis mismas ideas preconcebidas? ¿o es que no sabían cómo cojones titularla y, directamente, pasaron a engañar a la audiencia con tal de llevarla a los cines? Sabemos perfectamente lo mucho que ello se estila en España. Algunos lo llaman picaresca para hacerlo más aceptable y entrañable, pero yo prefiero llamarlo por su nombre: la estafa. La jeta. La engañifa. El acto de un mangante. ¡¡¡Viva la piel de toro!!!
Tom Green es Gord, un aspirante a animador (de dibujos) que quiere triunfar. Para ello acude a Hollywood en busca de una oportunidad. El problema es que está muy zumbado y, en fin, no consigue gran cosa. Así que, para mayor desesperación de su padre, regresa al hogar familiar, donde seguirá haciendo barrabasadas sin descanso y, sobre todo, intentando lograr su sueño de ser animador y, ya puestos, la aceptación de su progenitor (sí, supongo que el film toca otro palo de la comedia muy de entonces, el "adulto niño", el aspirante a inmaduro, pero no me apetece meterme ahí. Otro día quizás)
En fin, esto es lo mejor que he podido sacar de un trama sujeta por cuatro hilos donde lo realmente importante es la inmensa, extensa, interminable y larguísima ristra de gags, que van desde lo sumamente ingenioso, a lo sumamente idiota, pasando por mucha materia desagradable a base de violencia, escatología y algunas escenas genuinamente chocantes para tratarse de un producto mainstream, culpables de esa mala prensa que arrastra. Para no hacer spoiler lo resumiré en que asistimos sin decoro a cierta... mmmmh.... ¿semi-zoofilia? ¿cómo llamarían ustedes a la manipulación -sin truco- de unos genuinos genitales animales -al menos los primeros que aparecen, porque hay más de uno-?
No tan llamativos, pero tampoco menos impactantes, son los sketches donde predomina cierta truculencia, cierto gore, con bebés zarandeados desde sus cordones umbilicales, hasta animales muertos destripados, pasando por heridas sangrantes. Tampoco tienen parangón las escenas donde Tom Green atiza sin descanso las insensibles piernas de su novia paralítica, una que se pirra por hacerle mamadas. En ocasiones el humor es más propio del "spoof", con tintes surrealistas, como ese centro para niños sexualmente abusados donde pasan el rato mirando "La matanza de Texas" por la tele....
¿Les he puesto los dientes largos?
¿Tan mala, tan terrible es "Freddy el colago"? Pues no. La verdad es que últimamente comienza a ser medianamente reivindicada, así que, en cierto modo, me estoy uniendo a la manada hipster y posmoderna. Pero tengo un perdón, ya he dicho que no la había visto hasta ayer. Lo mío queda lejos de ser un oportuno cambio de opinión, es genuino. No me descojoné, pero sí me reí. A veces simplemente por lo absurdamente excesivo de todo, lo increíblemente estúpido y ridículo. Me entretuvo (en parte gracias a su escueta duración de 87 minutos), me pilló con la guardia baja en más de una ocasión... en fin, me gustó.
¿Entonces, a qué viene tanta mandanga? Pues, va a sonar trillado, pero creo que "Freddy el colgao" se adelantó a su tiempo. Fue incomprendida. Hoy sería más aceptada. Ganó todos los "Razzies" habidos y por haber. Parte del público huía horrorizado en plena proyección. Algunos actores (entre ellos Gene Wilder) se negaron a participar por considerar el guion de tremendo mal gusto. Y Tom Green asistía frustrado a los pases de prueba donde nadie parecía pillar su intención, justamente reírse de esa nueva "comedia gruesa" a base de rizar el rizo, llevándola a extremos tan absurdos que superaban toda verosimilitud. Sí, es lo de siempre, el humorista con un estilo muy peculiar, muy suyo -el de Green consistía en descontrolarse a base de soltar chascarrillos tontos sin parar, hasta convertirlos en un ataque sónico a los sentidos- cuyo éxito depende completamente de cómo la plebe lo acepte. Le funcionó a Jim Carrey. Le funcionó a Andy Kaufman (aunque no fue fácil). Pero no tanto a Green, o a alguien como Pauly Shore. Muchas malas críticas basan su bilis, precisamente, en las maneras del Canadiense. Es lo que hay.
Por lo visto, tras la figura del "salvaje" Tom Green se ocultaba un tipo la mar de tranquilo, reposado y, seguramente, respetuoso. Una mente creativa condicionada por esa búsqueda del escándalo. De hecho, en una de las tomas falsas de los créditos finales le vemos en pleno gag truculento, embadurnado de sangre, comentar, no sin aparente frustración, un "¿Pero qué cojones estamos haciendo?" Sabía ande se metía, vamos.
En el reparto, un puñado de curiosos rostros reconocibles. Muy significativa es la presencia de Julie "Aterriza como puedas" Hagerty. Complementan la jugada Anthony Michael Hall y los cameos de Shaquille O'Neal o, en este caso inevitable, Drew Barrymore. Sin embargo, he dejado para el final -a pesar de ser coprotagonista- al más desconcertante: Rip Torn. ¿Qué hace un actor de carácter veterano y semejante porte prestándose a tal desquicie? ¿más cuando, en cierto momento, se queda con el culo el aire ejecutando una especie de baile ridículo? alucinante. A-lu-ci-nan-te. Toda una demostración de talento y profesionalidad. Un diez por semejante valentía.
Para mayor gustirrinín, la banda sonora viene trufada de punk rock variado: "Sex Pistols", "Ramones", "Agent Orange", "Green Day", Iggy Pop, "New York Dolls", "The Adolescents" o "Dead Kennedys" versioneando a "The Clash". Hay quien usaría la palabra coherente. Bueno, sería caer en un cliché facilón pero... aceptamos octópodo.

viernes, 19 de mayo de 2023

ROBERT DOWNEY SR.

Robert Downey Sr., director con una amplia trayectoria que se extiende a lo largo de las décadas, es una de las cabezas visibles del cine underground de los 60, con un discurso y un estilo muy diferenciable al del resto de sus coetáneos. Obviamente rodaba películas de arte, pero siempre con un toque eminentemente contracultural que le hacía deambular de puntillas en lo político, facturando al mismo tiempo unas alocadas comedias que le otorgaban, a sus películas underground, algo de accesibilidad para el gran público.
Tras una serie de cortos y largometrajes underground, tuvo cierta repercusión mediática en los 70 con la película independiente “Putney Swope”, lo que le llevó a formar parte del sistema de estudios a principios de los 80 rodando una comedia bastante popular para Warner Brothers titulada “Viva la Academia”. La película, que se suponía la traslación del espíritu de la revista "Mad" al cine -fracasando en el intento-, destaca por no ser precisamente divertida o hábil, y es que las cualidades de Robert Downey no se adaptaron al cine convencional tras años de rodar con métodos menos ortodoxos que los que Hollywood exigía. Sencillamente, no supo tener a una serie de señores ejecutivos tomando decisiones constantes sobre su trabajo. Y tras el escollo volvería al cine independiente y de bajo presupuesto que es en el que se movía a gusto, propiciando esto que jamás se convirtiera en un director estrella, y ni falta que le hacía.
Durante toda esa vorágine de cine underground y excesos propios de la época, en los 60, de la unión de Downey con su actriz Elsie Ann Down (Elsie Downey tras casarse), nace RoberT Downey Jr., un chaval al que su padre utilizará como actor en algunas de sus películas independientes y que, años más tarde, se convertiría en una estrella de cine, llegando al cenit de su popularidad en 2008 cuando da vida a Tony Stark en “Iron Man”.
El caso es que nos encontramos en pleno 2019 con papá Downey aquejado de parkinson, y a Robert Downey Jr., que siempre se vio un poco ensombrecido por ser hijo de una figura relevante del underground opuesta a él, ve las orejas al lobo, y decide filmar un documental sobre su, al fin y al cabo, desconocido padre, haciendo un repaso a la carrera del cineasta y, de paso, a la suya propia —porque ambas van unidas de la mano—, ahondando en los entresijos de su relación como padre e hijo. Downey Jr. acompaña a Downey Sr. durante sus tres últimos años de vida luchando contra la enfermedad, a la vez que este rodará lo que será su última película underground de la que nunca se nos desvela demasiado.
Robert Downey Jr. intenta acercarse un poco al cine underground que cultivaba su padre con este documental, aunque mucho me temo que nunca acabó de entender del todo el concepto, y a pesar de que Downey Jr. se refiere todo el rato a este como “su documental”, en realidad lo ejecuta con unos mínimos de producción para mostrárselo al gran público y, aunque de vez en cuando él mismo lleva la cámara, van con él operadores, un par de montadores y, lo más importante, un director, en este caso uno de prestigio, Chris Smith, que ya rodó documentales importantes como “Jim y Andy” sobre las excentricidades de Jim Carrey en el rodaje de “Man on the moon”, “Fyre”, sobre un festival de música de alto copete que acabó resultando un fiasco o “American Movie” sobre dos rednecks que les da por hacer una película de terror. Vamos, que Robert Downey Jr. pone el careto, el padre y la pasta.
Sin embargo el documental entero es un emotivo homenaje a su progenitor y una forma de presentárselo al neófito, que no es moco de pavo, además de una especie de reconciliación entre un padre y un hijo que me da la sensación de que no se llevaban especialmente bien. Al margen de eso, el documental tiene abundante material de archivo y podemos ver al director underground en su salsa. Sin embargo, lo más interesante es el retrato sobre los últimos años de Downey senior, que se sincera de manera honesta con respecto a su carrera, al ritmo de vida que llevó o la “brillante” idea de tocarle las palmas a su retoño cuando se introdujo en la droga, aludiendo que al ser él drogadicto también aquellos años, alejar a su hijo de ellas sería hipócrita.
En resumidas cuentas, un documental que está muy bien, muy interesante —al igual que la persona de Downey Sr.— pero que en realidad existe, más que por centrarse en una figura relevante del underground, por tratarse del padre de Robert Downey Jr. Si el papá de "Iron Man" hubiese sido obrero de la construcción, pues lo mismo también habría un documental titulado “Robert Downey Sr.”, porque al final se trata de un caprichito de un millonario megalomaníaco que, por suerte, tiene un padre la hostia de interesante.

lunes, 17 de octubre de 2022

COPPER MOUNTAIN

Telefilm canadiense del año 1983 que por derecho propio se merece una entrada en este blog, por ser una cosa más rara que un perro verde y más malo que pegarle a un padre.
La gracia del asunto consiste en que este telefilm se rodó con fines comerciales para ser emitido en su momento en la televisión canadiense y, décadas después, ser lanzado en DVD como si se tratara de una película nueva de Jim Carrey, como ya pasaba con “Rubberface”, por aprovechar la rematada celebridad con la que contaba el actor en la era del disco versátil digital. Sin embargo, cuando rodó esto, era semi-desconocido.
Le secunda en el reparto Alan Thicke, quien pronto conocería asimismo la fama gracias a interpretar al padre de Kirk Cameron en la serie “Los problemas crecen”.
La película tan solo dura una hora, no tiene un argumento reconocible y, viéndola, tuve la sensación de estar contemplando una especie de recuperación de latas perdidas de algo inconcluso que había visto la luz por que en ese metraje aparecía Jim Carrey, pero no, resulta que es que el corte final de esto es así de malo.
“Copper Mountain” sirve para mostrar al espectador las bondades del resort vacacional de Club Med, que cuenta con su estación de esquí que, como el título indica, se encuentra situado en el pueblo de Copper Mountain en Colorado. Este pueblo sigue siendo destino de vacaciones actualmente en la vida real y, prácticamente, se siguen realizando el mismo tipo de actividades que se nos muestran en la película.
Dos jóvenes acuden a Club Med a pasar sus vacaciones y a disfrutar de las distintas opciones de ocio del lugar, por lo que mientras uno decide dedicarse en cuerpo y alma al esquí, el otro utilizará su gracejo natural para seducir a las chicas.
Como una de las principales atracciones del lugar son las actuaciones en directo, veremos tocando a una serie de grupos folk (¿o es country?), ocupando más de tres tercios del metraje total, dejando tan solo uno para los avatares lúdico-eróticos de Carrey y Thicke. Al espectador no le importa una mierda ni una cosa ni la otra.
Al mismo tiempo y, supongo que como comediante que empieza, hay momentos para el lucimiento de Jim Carrey, concretamente una imitación que hace de Sammy Davis Jr. bastante buena, pero en absoluto su buen hacer salva de la quema una película que, aun durando tan solo una hora, a los 10 minutos de visionado se convierte en una tortura cruel e implacable. En serio, es muy mala.
En una ocasión, ya siendo una celebridad, le preguntaron a Alan Thicke por la película, y él respondió que era tan mala que ni siquiera Jim Carrey estaba gracioso.
Sin embargo como objeto raro, misterioso y desperado, “Copper Mountain” no tiene precio, ya que se trata de una de esas películas que junto a “Greetings” con Robert De Niro, "No hay lugar para esconderse" con Stallone  o “Las burbujas mágicas” con George Clooney, fueron explotadas hasta la saciedad una vez sus protagonistas se convirtieron en estrellas, y eso siempre mola, es curioso o llama la atención de los responsables de este maravilloso blog.
Lógicamente, “Copper Mountain” tiene varias caratulas según sus ediciones de DVD, una más honesta con un Carrey jovencito en primer plano, otra que intenta parecer, no se, “Mentiroso compulsivo” y esta con la que yo ilustro la entrada de hoy, que me ha parecido especialmente espantosa.
Dirige este spot publicitario largo, un canadiense llamado David Mitchell que ha producido posteriormente mogollón de películas de tercera categoría y dirigido sucedáneos de esta con “Loca academia de esquí 2”, “Sky Hard” o vehículos para el lucimiento de Lorenzo Lamas como “La máscara de la muerte”. Casi nada, señoras.

domingo, 27 de junio de 2021

TRAILER DE "PEGGY SUE SE CASÓ"

Por lo visto, cuando Francis Ford Coppola rueda una peli que considera meramente alimenticia, se quita el Ford del nombre. Y ese es el caso de "Peggy Sue se casó", que en su día recibió la acusación de ser una mera imitación de la entonces recién estrenada (un año antes!) "Regreso al futuro". Por la trama, nadie diría lo contrario. Sin embargo, jamás vi "Peggy Sue se casó". En 1986 no era mi tipo de película. Y hoy, me daría pereza. Por mucho que nuestro querido vozarrón estridente nos asegure que es lo mejor que ha hecho Coppola desde "El Padrino", ¡¡ja ja ja!!. De hecho, a mi "El Padrino" me aburre, así que tampoco eso me sirve. Acompañan a la Turner unos jóvenes Nicolas Cage y -otra vez tú!- Jim Carrey pre-fama, de cuando trataba de triunfar como actor guapito. Resulta altamente curioso comparar a los tres y sus situaciones de entonces con lo que son hoy. Curioso y un poco deprimente.
En cualquier caso, ahí va el susodicho...


miércoles, 16 de junio de 2021

LOS FOTOCROMOS DE "MORDISCOS PELIGROSOS"

¡Aaaaaay, el jovenzuelo y ambicioso Jim Carrey en una comedieta del glorioso 1985! "Mordiscos Peligrosos" no fue su debut, ni mucho menos, pero sí nos encontramos ante un Carrey todavía lejos del éxito total y absoluto, más comedido, intentando triunfar únicamente con sus dotes interpretativas. ¡Angelito!. De hecho, no deja de resultar paradójico que aquí sea el protagonista masculino y en 1988 encarnara a un personaje más que secundario en "La lista negra".  Básicamente fue una década dando tumbos hasta "Ace Ventura". De entre medias, y tras ver que no se comía un colín, Carrey decidió reinventarse y encontró su justo lugar en los clubs de comedia, echando mano de esa capacidad gesticular que había aparcado en aquellos primeros intentos. Imagino la cara que se le quedó -pal caso muy adecuada expresión- el día que se percató que de haberla explotado desde el principio, habría dado la campanada antes.
Ahí van los, aparentemente completos, fotocromos.












viernes, 29 de enero de 2021

MAN ON THE MOON

A Milos Forman en los 90 le dio por rodar  biopics. En 1996 dirigió el estupendo “El escándalo de
Larry Flint” y, en 1999, decidió, tras una conversación entre puros habanos con Danny DeVito, el devolver a la vida el genio de Andy Kaufman. Lo hizo a través de una película que al contrario que en las que había aparecido el auténtico Kaufman, resulta ser formidable. Para ello, Forman cuenta con el protagonismo de Jim Carrey, quién para meterse en el papel del comediante americano, lo hizo de forma concienzuda, llegando incluso a pedir a sus compañeros que durante el transcurso del rodaje, no se dirigieran a él como Jim, sino como Andy. Y en consecuencia a sus meticulosas formas de sumergirse en un personaje, se convirtió en un insufrible chalado intratable (de su excéntrica forma de ser, hay un documental completito que, sin ser una maravilla, si nos deja bastante claro de la pasta que está hecho Jim Carrey: “Jim y Andy” de Chris Smith).
Tomando su título de una canción que en 1992 el grupo R.E.M dedicó al humorista, “Man on the Moon” sería una cinta crucial para que el neófito comprenda, casi a la perfección, la idiosincrasia de Andy Kaufman.
Se trata de una película que condensa en poco menos de dos horas, los años de actividad del artistas de variedades, si bien, como dice el propio Jim Carrey en la piel de Kaufman al principio de la película, los hechos han sido alterados con fines dramáticos. Así, vemos muy de pasada la infancia de Kaufman, en la que se nos deja claro que el tierno infante estaba obsesionado con el mundo del espectáculo para, de golpe y porrazo, mostrarnos  a un Kaufman adulto incapaz de hacer reír al respetable en sus actuaciones en los clubes de improvisación dónde inicia su carrera. Sin embargo, el aspirante a estrella, ya con un estilo más pulido,  tiene algo que llama la intención del manager George Shapiro, por lo que Kaufman pasa a formar parte de su cartera de clientes y le consigue un papel en una sitcom titulada “Taxi”, dónde deberá interpretar el rol del extranjero que hasta ahora venía ofreciendo en sus actuaciones. Aunque este tipo de humor a Kaufman le parece estúpido, acepta, y así, obtendrá fama suficiente para poder hacer el tipo de espectáculos para toda la familia que en realidad le gusta. Sin embargo, un incumplimiento por parte de la cadena dónde se emite la serie para la que trabaja, la ABC, que no emiten bajo ningún concepto el especial que tenían apalabrado con el artista, le obligan a tomar cartas en el asunto convirtiéndose en una especie de loco que provoca al público y organiza combates de lucha libre en los que se batirá con mujeres, a las que, para más inri, humillará de manera verbal en el ring. Comienza a organizar así, toda una suerte de montajes que, lejos de reconocerle como el genio del humor que era, le granjean una impopularidad tan grande que incluso en el “Saturday Night Live” para el que trabajaba eventualmente, organiza una votación con el público para establecer así si Kaufman permanecería en el programa, o resultaría despedido. El público votó despedirle.
Por otro lado, somos testigos de cómo introduce en el mundo del espectáculo a su alter ego Tony Clifton, un cantante malhablado y alcohólico de Las Vegas, personaje este con el que ideó otra pantomima;  dejó creer a todo el mundo que Clifton y él eran la misma persona para, en una de las actuaciones del primero, aparecer en escena juntos —cuando hacían estos montajes en la vida real, a Clifton lo interpretaba o su hermano menor Michael Kaufman, o su amigo y gancho Bob Zmuda, a su vez, interpretado en “Man on the Moon” por Paul Giamatti—.
Pronto, un cáncer de pulmón truncará una carrera llena de locura y excentricidad. La lucha contra el mismo, a través de dadaísmo y de la medicina esotérica, completa la película.
No está nada mal la película, pero nada, nada mal. Es una encomiable lección de cine. Milos Forman es perro viejo, y aún criticado, acusado de falta de personalidad incluso, y dándonos una película de fórmula, se las apaña para acabar dando el mejor resultado que se le podía dar a una película sobre la vida de Kaufman.
Curiosamente, el reparto está compuesto por personalidades que vivieron en primera persona los desmanes de Kaufman en vida, algunos interpretándose a sí mismos, otros interpretando a otras personalidades. Así, Danny DeVito, que fue compañero de reparto de Kaufman en “Taxi”, en la película interpreta a su manager George Shapiro, mientras que Shapiro aparece en la película, no interpretándose a sí mismo, sino haciendo las veces de Mr. Besserman. Bob Zmuda es interpretado por Paul Giamatti, pero Zmuda tiene un papel en la película dando vida a Jack Burns. Por otro lado, el resto de compañeros de Kaufman en “Taxi”, Marilu Henner, Carol Kane o Christopher Lloyd se interpretan a sí mismos, al igual que el presentador de televisión David Letterman o el luchador Jerry Lawler. Courtney Love, ex esposa de Kurt Cobain, lider del grupo grunge “Hole” y espantosa actriz dónde las haya, debía gustar mucho a Milos Forman por los motivos que fuesen (también le da un rol importante en “El escándalo de Larry Flint”), pero hace una interpretación de mierda, poniéndose en el pellejo de la novia de Kaufman, Lynne Margulies. En cuanto a las interpretaciones, estas son de lo más eficaces —si exceptuamos la de ese mueble con taras que, como ya he dicho, es Courtney Love— resultando la de Jim Carrey una composición de personaje de lo más elaborada y efectiva. Más que el de“El Show de Truman”, este sería el papel de su vida.
Los años finales de la década de los noventa, fueron cruciales para que al cómico Canadiense se le tomara en serio, y tanto “El Show de Truman” como “Man on the Moon”, le sirvieron a Carrey para ganar sendos Globos de Oro como mejor actor, en 1998 y 1999 consecutivamente. El Oscar se le resistió, así que, ya entrada la década de 2000, los esfuerzos de Carrey por conseguirlo le pasaron factura. No solo no llegó a conseguirlo, sino que nos regaló un buen puñado de películas absolutamente deleznables. Llegados a ese punto, Jim Carrey retomaría su rol de Caricato en 2011 con “Los Pingüinos del Señor Poper”, consciente de que cada actor tiene un registro y un lugar.
Por otro lado, y aunque cosechó críticas de lo más elogiosas —Enterteinment Weekly, sin ir más lejos, la calificó como mejor película del año— “Man on the Moon” significó un fracaso mayúsculo en taquilla, una de las grandes apuestas de Universal que, sin embargo, no generó nada más que deudas. Con un presupuesto inicial de 87 millones de dólares, se esperaba al menos el doble de recaudación en taquilla, pero tan solo obtuvo la mitad siendo 48 millones la recaudación total de la película a nivel mundial. Un fiasco absoluto. No es difícil buscarle explicación a este asunto. En los Estados Unidos Kaufman es de sobras conocido, pero quizás una película sobre la vida de un humorista de los años setenta y primeros ochenta, no es lo suficientemente atractiva como para arrastrar al público a las salas. Y los fans de Carrey, por otro lado, no quieren su crecimiento como interprete; es más prefieren la degradación. A Jim Carrey se le conoció haciendo muecas en “Ace Ventura”, y, más allá de eso, verle en roles serios no es un hándicap; para papeles serios las plateas tenían a John Malkovich. En el resto del mundo, Andy Kaufman tampoco es un personaje tan relevante como para tener en cuenta su biopic. Apenas hizo cine, el poco que hizo casi no se exportó, y sus míticas performances televisivas no llegaron a salir de los USA. Tan solo la serie “Taxi”, dónde para más inri era un personaje secundario, saltaron el charco con óptimos resultados, aun así, Kaufman era, fuera de los USA, un completo desconocido.
En España, los que se acercaron a alguna sala a verla, lo hicieron porque se trataba de una película de Jim Carrey, pero en realidad, se intuye que fueron muy pocos los espectadores con constancia de Kaufman o su obra. En consecuencia, la película tuvo una taquilla totalmente normalizada con un total de 295.655 espectadores. Y es que era un biopic sobre un auténtico desconocido. De cualquier forma, también sirvió para que neófitos se interesaran por la figura en la que se centra la película y ayudó a que, a día de hoy, sea un poco más popular.
En cualquier caso, es magnífica. Si no lo han hecho ya ¡hay que verla!

viernes, 12 de abril de 2019

OTRA CIUDAD, OTRA LEY

“Otra ciudad, otra Ley” parte de la base de volver a ver juntos en la gran pantalla tras muchísimos años a dos estrellas del Hollywood clásico, todavía vivas en los ochenta, como eran Kirk Douglas y Burt Lancaster. A partir de ahí, se cuenta la historia de dos ladrones de trenes que tras pasar en la cárcel 30 años, salen libres en plenos años ochenta. En consecuencia, todo a cambiado mucho, ellos son ya señores mayores y no se adaptan ni al estilo de vida imperante en esa década, ni al destino que el asistente social ha buscado para ellos; uno acaba en un asilo mientras que el otro tiene que trabajar en una heladería. Mientras intentan adaptarse a la situación, deciden volver a reunir a su banda para  asaltar por segunda vez el mismo tren por el que fueron encarcelados hace 30 años. La diversión está asegurada.
Jeff Kanew, reputado montador de Hollywood y director de la estupenda “La Revancha de los novatos” cumplió un sueño cuando pudo juntar en su propia película a sus dos héroes de la infancia y a adolescencia, Kirk Douglas y Burt Lancaster. Así que se lo debió pasar como un niño pequeño dirigiendo a las dos estrellas en esta película. O eso debió pensar cuando con su equipo habitual comenzó a idearla. Lo que no sabía es que con los dos actores ya ancianos iba a tener algún que otro problemilla. Aunque nada que no hiciera merecer la pena el pegarse el gustazo de hacer esta película.
Para empezar, los dos actores, entrados ya en la tercera edad, eran ambos sacos de manías y mientras que Burt Lancaster estaba ya achacoso y bastante torpe, Kirk Douglas por el contrario estaba en plena forma, motivo este por el que surgieron algunas que otras desavenencias entre los actores en el rodaje, amén de que el caché de uno era más alto que el del otro. En definitiva, no se llevaron bien y Kanew, en consecuencia, sufrió verdaderos dolores de cabeza dirigiéndoles.
Por otro lado, Lancaster, que ya había tenido operaciones de corazón y llevaba un cuadruple bypass, tenía serias dificultades para memorizar los diálogos, por lo que tenían que ponerle enormes carteles con su texto para que los leyese durante sus escenas. Tampoco los podía leer correctamente, motivando que el desarrollo de la filmación se complicara constantemente. Por suerte, el oficio de Lancaster era mayor y, cuenta Jeff Kanew, que finalmente salvaba la papeleta con talento tirando de improvisación o cuando, tras muchas tomas, lograba recordar sus textos. Por el contrario, Douglas se encontraba como pez en el agua, por eso se reservaban para él las escenas más dinámicas, como cuando tiene que bailar en la discoteca frenéticamente. De hecho, ahí sigue el hombre con 102 años que va a durar más que su propio hijo.
“Otra ciudad, otra ley” cuya colección de tópicos y clichés es abrumadora, que puede pecar de tontorrona y por momentos pasamos algo de vergüenza ajena con Douglas y Lancaster en las situaciones por las que se les hace pasar  (Douglas con un traje chillón y ochentero para ir a la disco o el enfrentamiento de los dos abueletes contra una panda de gangztaz en un suburbio, son momentos verdaderamente bochornosos), sin embargo funciona a todos los niveles gracias al entretenimiento que nos proporciona toda la película, que por otro lado, está sembrada con buenos gags y diálogos divertidos. Por lo demás, es una comedia de “pez fuera del agua” con todo lo que este subgénero conlleva.
El tramo final, hace aguas por todas partes.
Así, el paso del tiempo, la nostalgia, y lo simpático de la propuesta, hace que pasemos por alto cualquier irregularidad y que disfrutemos como enanos durante el visionado de la película.
Siendo la primera producción de la Touchtone Pictures como tal, que en los 80 hacía comedietas ligeras para todos los públicos como churros, así como alguna cinta potable de acción, en el reparto tenemos a Elli Wallach que está divertidísimo y que ocupa el puesto de un veterano Adolph Caesar que falleció durante la preproducción, un debutante Dana Carvey con cara de bobo que luego se convertiría en uno de los cómicos con menos gracia de la escena americana, y que, en el casting, le levantó el papel a un Jim Carrey que no acababa de hacerse un hueco en la industria (luego la reventaría como saben) y un Charles Durning, haciendo de Charles Durgning
En cuanto a la filmografía de Jeff Kanew, iregular hasta decir basta, cuenta con títulos como, además del ya mencionado “La Revancha de los novatos”, “¡Te pillé! (Gotcha!)”, “La tropa de Beverly Hills” o “Detective con medias de seda”, que me provocan, a rasgos generales, un montón de simpatía. Aunque lleva inactivo desde 2013, lo más destacado que ha realizado, una vez entrado en la década de los 90, sería el documental que le dedica a Kirk Douglas titulado “Kirk Douglas: Before I Forget”.
Mención a parte merece su película de bajo presupuesto para National Lampoon “Adan y Eva (Ella siempre dice no)” que está bastante decente y divertida.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "EDTV"

A finales de los años 90, pegó el pepinazo el estreno de Jim Carrey como actor cómico en "El show de Truman". Y en consecuencia de ese éxito, al año siguiente apareció un explotation que contaba prácticamente lo mismo. De una época en la que los exploits venían, asimismo, de la majors, no de exóticos países europeos o asiaticos.
La película era un rato mala, "EdTV".  He aquí sus fotocromos













sábado, 29 de abril de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "LA MÁSCARA"

Esta semana que termina no he visto ninguna película que valiera la pena. Pero a pesar de ello, la idea de dejar al blog huérfano de una reseña en sábado no me dejaba dormir, así que como alternativa decidí retomar la vieja costumbre de actualizar con fotocromos. Algo ligero y simpático, algo que no me suponga obligarme a ver la peli que representan porque la tengo fresca en la memoria. Y, qué duda cabe, "La Máscara" era la candidata ideal.
En su momento supuso la confirmación de Jim Carrey como estrella. El descubrimiento de Cameron Diaz. Y, desde luego, la definitiva integración de Chuck (firmando Charles) Russell en el mainstream... lástima que no le supo sacar partido.
Vi "La Máscara" en su pase por el Festival de Sitges. Aquella noche iba con tantas prisas que compré el billete pero olvidé validarlo. A mitad de camino, subió el revisor, me lo pidió y al entender que no había malicia en mi descuido me dijo "Bájate en la próxima estación, picas y esperas al siguiente". No tuve más remedio que obedecer, aunque ello supusiera llegar tarde al pase de "La Máscara".
Encima, eran ya los tiempos en los que lo más notorio del festival se celebraba en el Melià, un cine enorme y muy moderno que... en fin, estaba a las afueras del hermoso pueblo. Ya suelen fletar autobuses del mismo a la estación y viceversa para que la peña no se deje la salud en el generoso camino. Pero cuando llegué era ya demasiado tarde y no había transporte alguno, dicho de otro modo, tuve que subir a pata y a la velocidad de la luz. Aterricé jadeante y dolorido justo unos minutos antes de que se cerraran las luces.
¿Valió la pena todo el drama?, pues en su momento sí, ciertamente. Me reí muchísimo con "La Máscara". Yo y la mayoría de la muy numerosa audiencia. Luego se estrenó, fue todo un éxito, generó dibujos animados y una secuela horrible de la que nadie se acuerda (como nadie se acuerda que la peli de Russell está basada muy de aquella manera en un comic). Pasado un tiempo la vería más veces, y a cada nuevo deglutamiento menos me reía y menos me gustaba. Supongo que es un film destinado a envejecer mal. No sé, tal vez la revise algún día y ya les diré.
De momento, y usando la clásica coletilla en estos casos, les dejo los fotocromos, incompletos me temo.








lunes, 10 de abril de 2017

ACE VENTURA JR. DETECTIVE DE MASCOTAS

No soy yo muy entusiasta de las películas de Ace Ventura, y por supuesto no tenía previsto ver este “Ace Ventura Jr. Detective de Mascotas”, pero Naxo me propuso verla y reseñarla puesto que él no tenía el valor suficiente para hacer ninguna de las dos cosas. Y yo, que soy un tío echado para adelante, sufro el calvario por él, con todas las consecuencias. Y estas son, que no hay consecuencias, que las diferencias entre ver o no ver esta película son mínimas, porque es una película que antes de haber terminado ya se esfuma de tu mente. Una peli que te deja indiferente, es peor –mucho peor- que una mala película. Y eso es exactamente lo que es “Ace Ventura Jr. Detective de Mascotas”.
Se trata de un telefilme que existe, a parte de para rebañar los posibles rescoldos que dejaran las dos películas para cine interpretadas por Jim Carrey, para cerrar una trilogía aprovechando que Carrey ya nunca más volverá a interpretar a Ace Ventura, y para llenar esos huecos muertos entre programa y programa de los canales infantiles de las televisiones por cable de los USA. Posiblemente sea más una cuestión de conservación de derechos del personaje por parte de la Warner, que un interés real en que las aventuras del detective de mascotas sean  continuadas por el hijo de este.
Aquí la gracia –y la mala hostia- están en que Ace Ventura está muerto. Murió en el triángulo de las Bermudas en una mala ejecución de su profesión. Sin embargo, antes, le dio tiempo a echar un polvo a su novia, dejarla preñada, y que de esa relación saliera un niño obeso y repelente que continuaría con su estirpe (aunque este parezca más hijo de Chris Farley que de Jim Carrey). Así, Ace Ventura Jr., obsesionado con proteger y encontrar mascotas, el día que decide ser un niño normal, se percata de que un oso Panda del zoo ha sido robado, y que la principal sospechosa es su mamaíta. Así pues,  se pone manos a la obra para poder sacar de la cárcel a su progenitora, y de paso, rescatar al osito.
Menuda chorrada más grande y estúpida.
No menos estúpida es la idea de inventarle al niño todo un árbol genealógico de la familia Ventura, en el que abuelos y tatarabuelos se dedicaron a lo mismo que él y su padre, y todos tenían la pinta y peinado característico de los Ventura; esto es, pantalón de pirata, camisa Hawaiana y ese tupé, que le sale al niño como por arte de magia a mitad de la película –literalmente; no tiene tupé, de repente le aparece, y se convierte en el primer sorprendido- y que le queda al jodio niño como una patada en los cojones. Y poco más, por lo demás es tan sosita, que recién vista apenas la recuerdo. Y sí, me he aburrido bastante.
El niño gordo, repelente y en absoluto gracioso –cualquier otro lo hubiera hecho exactamente igual-, qué a día de hoy es un machote de 22 años, se crió delante de la pantalla y le hemos podido ver, además de en esta chufla, en “¡Olvídate de mí!”, paradójicamente, junto a Jim Carrey, “Hasta que el cura nos separe” junto a Robin Williams, y ahora que es mayor, se prodiga cada vez menos. Da un poco igual, la verdad.
En cuanto al director, David Mickey Evans, es el responsable de las secuelas más chungas de “Bethoveen” (la 3 y la 4) directas a vídeo, de la película Disney para lucimiento del cómico Sinbad “Un negro en la Casa Blanca” y mierdas por el estilo. Sin embargo, hay una película muy bonita “La fuerza de la Ilusión” con Elijah Wood de pequeñín, cuyos créditos dan la autoría de la dirección a Richard Donner. Dícen las malas lenguas, que el 70% de esa película la dirigió el propio Evans, quién además firma el libreto. Sin embargo, en la película no se le acredita como es debido en las labores de dirección. Simplemente, no sale. Aunque da un poco lo mismo: David Mickey Evans, así como su carrera, son lo más mediocre que puede dar el cine de las dos últimas décadas.

lunes, 5 de septiembre de 2016

LOS PINGÜINOS DEL SEÑOR POPER

Tras unos años buscando desesperadamente el Oscar de la academia con películas que, o le iban muy poco, o nada (ya sea “Phillip Morris ¡Te quiero!” en la que interpreta a un homosexual -que ya sabemos lo poco amigo que es Carrey de este colectivo- ya sea “¡Olvidate de mí!”), Jim Carrey se plantea que igual es hora de asumir que nunca se lo darán y comienza a ha hacer de nuevo lo que ha estado haciendo siempre, y en lo que es un autentico número uno, esto es; la pantomima y el caricato.
Así, protagoniza una cinta familiar en la que puede desenvolverse como un autentico Jim Carrey, una cinta que le podrá devolver la gloria que abrazó antes de intentar convertirse en un actor serio…pero,  fracasó en el intento de ser él mismo. Fracasó porque, sin ir mal del todo en taquilla, “Los Pingüinos del Señor Poper” se convirtió en su ultimo papel protagonista hasta la fecha, con excepción de la horripilante “Dos Tontos todavía más tontos” que acabaría de sepultarle, tanto a él, como a su co-protagonista, Jeff Daniels. Entonces, “Los Pingüinos del Señor Poper”, sería el inicio de una decadencia que comenzaría en 2011 y que no tiene pinta de querer cambiar por el momento.
Y es que la película, estando entretenida –se trata de una comedia familiar, blanca, más que la nieve que de vez en cuando hace acto de presencia en la película, y aseptica, más que un trago de agua de manantial- no es un buen vehículo para el lucimiento de Jim Carrey. El reclamo, los principales soportes del humor son los pingüinos que en la película aparecen, y no Jim Carrey, que además no nos ofrece un habitual despliegue de muecas como se esperaba, y que, inexplicablemente, está contenidísimo. Vamos, que afronta un papel abiertamente cómico y en el que se espera al Jim Carrey de toda la vida como si interpretara cualquiera de los personajes dramáticos con los que esperaba ganar un Oscar… ¿Dónde está mi Jim Carrey? ¡me lo han cambiado!
Entonces, según esto, llego a la conclusión de que lo peor de la película, es precisamente Jim Carrey que está espantoso.
El argumento, inspirado en un cuento infantil homónimo,  es sencillo: Un desperado agente inmobiliario que ha triunfado en la vida, recibe la herencia de su padre, nada menos que 6 pinguinos. Entre que se deshace y no se deshace de ellos, los Pingüinos, harán de las suyas dentro de su lujoso apartamento, hasta que el Señor Poper se encariña de ellos, por determinadas cuestiones, y tendrá que lidiar con las gamberradas de estos, y con las intenciones del director del Zoológico local, que es quedarse con estos pingüinos, con intenciones no del todo honestas.
Siendo muy rebuscado, y teniendo en cuenta que los pingüinos protagonistas, además de hacer sus tropelías por la casa, siendo prácticamente iguales, tiene cada uno su propia personalidad, “Los Pingüinos del Señor Poper” muy parecida en tono y ejecución a “Los Pitufos”, no dejaría de ser una vuelta de tuerca infantiloide de lo que ya nos ofrecía “Gremlins”. Claro, salvando mucho las distancias en todos los aspectos posibles.
Pues como ya les he dicho, la peli se ve en un pispás, y lo único que no funciona es Carrey. Tiene sentido que esto sea así, pues cuando la Fox afrontó el proyecto era muy distinto. Sería una película de corte más oscuro protagonizada por Ben Stiller y dirigida por Noa Baumbach (director de “Margot y la boda” o la aclamada “Frances Ha”, así como los escarceos de Stiller en el cine independiente “Greenberg” o “Mientras seamos jóvenes”), pero el primero ya estaba harto de protagonizar películas en las que lidiara con animalitos que la mayoría de las veces no estaban allí –como en “Noche en el Museo”- y el segundo, sin Stiller en el proyecto, perdió el interés, que para eso es un director indie de autor.
Tras tentar a Jack Black o a Owen Wilson, el único que aceptó fue Jim Carrey, y lo cierto es que cualquiera de los candidatos previos daba mejor el tipo para Mr. Poper que él.
En cuanto al tema de los pingüinos, hay escenas en las que se utilizan pingüinos de verdad (para lo cual se tuvieron que usar sets de rodaje debidamente preparados y refrigerados), y otras en las que se trata de pingüinos de CGI, y aquí es donde radica lo bueno de “Los Pingüinos del Señor Poper”, el lado técnico, ya que la perfección es tal, que casi siempre cuesta distinguir cuando lo que vemos es real y cuando ordenador, aunque, intuimos cuando lo es cada vez que, por ejemplo, los pingüinos realizan espectaculares acrobacias.
Las labores de dirección recaen en Mark Waters, artesano Hollywoodiense de comedia y fantasía que firma, en su filmografía, títulos como “Las Crónicas de Spiderwick”, “Chicas Malas” o “Los fantasmas de mis Exnovias” y que, sin duda, llevará a muy mal puerto la inminente secuela de aquella oda al mal gusto y la mala leche que era “Bad Santa” de Terry Zigwoff. Veremos. Aquí, sin más, cumple con lo que se le pide, cobra el cheque, y para casa.
En españa la película no llegó a los 600.000 espectadores.

martes, 27 de enero de 2015

EL GUERRERO DEL TIEMPO (LA MALDICIÓN DE LA PIEDRA)

Una piedra Nórdica con una profecía grabada cae en manos del responsable de un museo, que pronto verá cómo su cuerpo y alma son poseídos por una malvada bestia milenaria dispuesta a armar la jarana. Un par de ancianetes que conocen la historia al dedillo harán lo que puedan pa convencer al resto del reparto que hay que pararle los pies antes de que se haga realidad la poco halagüeña mentada profecía.
Oscurilla producción norteamericana de terrores del año 1991 que responde al título original de "The runestone" (no confundir con "Rhinestone") y que, sorprendentemente, pasé por alto cuando reposaba en los estantes de mis video-clubs habituales cortesía de "Record Visión", a pesar de que había visto algunas imágenes potentes del monstruo protagonista en las páginas de mi querida prensa franchute. Por entonces se titulaba "El guerrero del tiempo", aunque actualmente uno puede localizarla en la mula, o en IMDB, como "La maldición de la piedra". ¡Qué cosas!.
Se titule como se titule, lo que aquí tenemos es pura y dura rutina. Narrativa y estética. Lo primero se limita al típico esquema a base de alternar directrices tan familiares para el aficionado medio como "el monstruo ataca entre sombras / la poli investiga sin conseguir mucho / los protas se lo curran más". Al final todos se juntan en el mismo decorado, luces estroboscópicas por aquí, humo por allá, música grandilocuente y poco más. Lo segundo, estéticamente hablando, tiene un look de lo más raruno, artificial diría yo, a pesar de forzadísimos arrebatos estilizados muy cutres (el juego de siluetas frente a la luna llena es de juzgado de guardia). Dicho de otro modo, hoy día "The runestone" sería un producto ideal para la hora del té en el "SyFy Channel".
Desafortunadamente, ni siquiera podemos decir que el sosismo general quede compensado con una buena dosis de truculencia, un humor más o menos solvente y/o buenas ideas correctamente aplicadas. Estamos a inicios de los noventa, así que el elemento gore brilla por su ausencia. Que un bicho como el protagonista, con esa contundencia, esas grandes garras y esa cara de cerdito mosqueado no asesine a sus víctimas con saña y brutalidad (al estilo de "Rawhead Rex", por así decirlo), me parece muy triste. El muyayo se limita a arañar la cara, empujar o, peor aún, ¡atizar con una escopeta mangada a la pasma!.
Molarían las escenas en las que se ríen un poco del mundillo "arty", con su pedantería, su pose y su superficialidad, si tuviesen más mala baba. Y habría dado mucho de sí cuando la criatura se cuela encabritada en una exposición en la que predominan los tonos blancos, tanto en las paredes como en las ropas de los invitados. ¿Se lo imaginan?, el contraste con chorrazos de rojísima saaaangreeee hubiese sido la repolla... pues na, olvídense.... ni una puñetera gota. Todo a medio gas.
Lo que sí llamó mi atención es que "El guerrero del tiempo" posee ciertos escasos puntos en común con la posterior -y funcionalmente simpática- "The Relic", por aquello del monstruo legendario, que en realidad tenga un origen humano, el poli descreído metido en medio resolviendo la papeleta y la ambientación "museil".
Si ya resulta sorprendente el título que a esta peli le otorgaron en España, más lo es que le den protagonismo, situándolo en la caratula a lo grande (rostro y nombre), al fallecido ex-bailarín y actor Alexander Godunov. Lo recalco porque en realidad se pasa más de la mitad de la peli sin aparecer y cuando lo hace -con cara de pasmarote- no articula vocablo. Solo al final gana algo de peso. Pero claro, en 1991 era la faz más popular del reparto, gracias a su intervención en un puñado de títulos "mainstream", destacando el de villano en "La jungla de cristal" tres años antes.
También localizamos a Joan Severance, cuya cara de goma -y tetillas- había visto previamente en "No me chilles, que no te veo". Y un par de veteranos secundarios de cierto peso como William Hickey o Lawrence Tierney.
Aunque mi actor favorito, y agradable sorpresa, es Peter Riegert, que ha pasado a la historia como el "Boon" de "Desmadre a la americana". Tres años después de la peli reseñada volvió a ganar algo de protagonismo interpretando casi el mismo papel, de poli cascarrabias pero majete, en "La Máscara" de Jim Carrey. Encima, da vida a un auténtico fan de "Godzilla", con reproducciones en plástico de este -y de su primo "Mechagodzilla"- repartidos por todo el despacho. El legendario monstruo japonoide luego vuelve a dejarse ver en un televisor durante una de las supuestas exposiciones de arte moderno. Resulta evidente que el director y guionista de la puta peli
es fan del lagarto. Hablamos de Willard Carroll, que aunque así de primeras no nos suene, en su haber tiene un título de cierto peso y que es el que sigue justamente a "The runestone", "Jugando con el corazón", una comedia sentimental con un reparto de lujo (Angelina Jolie, Sean Connery, Gena Rowlands, Gillian Anderson, Madeleine Stowe, Ryan Phillippe, Dennis Quaid...... la leche puta). Como productor luce un currículo repleto de películas/series de dibujos animados. Eso explicaría muchas cosas, témome.
Por raro que suene, "El guerrero del tiempo" está basada en una novela firmada por un señor llamado Mark E. Rogers y que, todavía más bizarro si cabe, nunca llegó a publicarse salvo por una serie limitadísima y numerada. Pofale.
Resumiendo: esencialmente nos encontramos ante lo que definiría, muy acertada e ingeniosamente, como "un pedrusco".

miércoles, 31 de diciembre de 2014

INTERVIEW: FEDE TARÁNTOLA

Un buen día, buscando por la red cine exótico y/raro, me topo de bruces y de casualidad con una película titulada “The Froggy Snuff Movie Zero”, que es en realidad un recopilatorio de piezas –animadas unas, de imagen real otras- de tirón claramente experimental, de un argentino llamado Fede Tarántola. Lo que veo me gusta, y me gusta bastante. Destaca, sobretodo, su manera de hacer cine vanguardista pero desde la óptica de un consumidor de referencias populares, con lo que la pedantería  y el intelectualismo, se queda de momento a un lado. Aflora por momentos (innato de los argentinos) pero la mayoría del tiempo se queda en un limbo.
Contacto con el director de marras, y me envía su más reciente película “Mad-Ddre”, un ¡musical de corte experimental que homenajea a “Psicosis”! y me gusta más que su largometraje anterior. Así pues, con esta excusa y con la de que Fede lleva más de 100 cortometrajes grabados desde 1996, con que hace fanzines y “Gacetillas”, ha publicado un libro, y que como no tiene un duro no puede pagar el alquiler y va a acabar en la calle, antes de que le quiten Internet, decido entrevistarle, para que ustedes, lectores amados y queridos, descubran algo interesante del underground que puede ofrecernos Argentina.
Les presento a Fede James Tarántola.


 Haces cómics, Fanzines, cortometrajes… A grandes rasgos; ¿Quién vendría a ser Fede Tarántola?

Que buena pregunta ¡porque siempre me la pregunto! Principalmente porque paso diariamente por variados cambios en rubros artísticos. Generalmente pienso: "el Fede debe ser ese chaval que cuenta que desde su mesita con lamparita esas Historias de Tammerlane en las muchas maneras que el arte lo permite" En el fondo sé que estoy para eso, porque eso es lo único que hice de mi vida: dibujar, filmar, actuar, musiquear, etc.

Desde 1996 hasta la actualidad has realizado más de 100 trabajos entre cortos y largos. ¿Por qué esa actividad tan frenética?

Básicamente arranqué como narrador, periodista de cine e ilustrador, y al poco tiempo (1995) estaba editando mi revista "El Gato Negro", un delirio que se instaló en la demencia del under de los 90s. Creo que ese suceso, sumado a una inmensa bola de ideas en la cabeza, me hizo surfear en un "trip-du-art" donde el que más frecuenté fue el de filmar: en un principio lanzando los 5 VHS de la revista "El Gato Negro", y enseguida ese sinfín de videos, cortos, clips, y largos, actuados o animados.

Te descubrí casi por casualidad navegando por Internet, y me llamó poderosamente la atención, por una parte, tu estilo, claramente experimental, pero siempre con un ojo puesto en el cine de género y, sobretodo, en el humor. ¿Por qué crees que, por lo general, quienes cultivan el cine experimental son unos pedantes?

Me ha pasado que mi escuela fue el cine, libros y cómics: es decir. Creo que estudié un par de cosillas con titulillos post colegio secundario, pero sobre todo investigué libremente, por placer y donde aprendí demasiado. Fue ahí cuando me detuve en los magos de la historia del cine, que quizá hasta hace unos años estaban perdidos en la nebulosa y porque era difícil hallar material. Aprender de esa manera e interesarme por muchas cosas, previo a internet y esquivando tanto colegio-de-moda-de-cine que hubo, hizo que comprenda quizá aún más el fuego de lo que es quemarse la carne haciendo arte. Eso es algo que sólo los "frikis" podemos saberlo, porque aparte de aprender, nos divertimos. Es decir, eso, soy "friki". Hay muchos genios que me dieron semillas a la mente, y todos fueron de la Comedia y del Terror: los únicos 2 géneros donde podés experimentar, pero también tenés que laburar el triple. Porque en esos géneros reside la escencia humana: la risa y el horror, o el drama torpe de la vida. Y las buenas ideas nacen del cine experimental, por más que muchas veces son productos aburridos o brodios imbancables sin onda y ritmillo. Ahora... sí ha pasado que en las últimas décadas, el tiempo industrializó al "cine experimental", casi como si fuese una moda o circo. Y todo eso hace que veas filas de tipos que se creen artistas por comprar tickets de moda para ver un director de moda, y luego esnobear pelotudeces a la salida de la facu. Creo que este sistema nuevo de digerir y vender arte, hizo que lo experimental sea cada día más pedante.

¿Está reñido el cine experimental con el humor y el género?

Me molesta quizá que mucho de lo experimental sea simple, chato, sin gracia, y hasta le pifie muchas veces en divertir con lo bizarro. Pero en gran parte, justamente creo que la comedia y el terror nacen en el cine experimental. Tomá un ejemplo en cuenta: hace 30 años nadie daba 2 centavos por tipos como George Romero, John Carpenter, Tobe Hooper, o un poco más cerca, con tipos como Peter Jackson o chavales Españoles fuera de serie en su género, como Alex de la Iglesia.  Cuando los "frikis" comenzamos a tomar riendas, nació un experimento copado, y eso empezó a marcar tendencia.  Pero una vez más, el Sistema lo convirtió en Escuela, y le puso vallas color alfombra-roja, para mantener del otro lado, consumiendo flashes, estudiando cine como si fuese la moda de "Mi hijo el Do´tor" y hasta comprando palomitas, en super promos americanizadas. Creo que en algún sentido el tiempo hizo de las buenas "frikeadas" (empezando con tipos como Meliés) un negocio para pocos, y donde lo que circula, en un 90% es sin identidad. Por ende, lo experimental (la base) se ha ido convirtiendo en algo aburrido, y hasta estúpido, y con el correr de los años, cada vez más ha perdido esa magia que tenía para con el humor y terror.

¿Cuáles serían tus máximas influencias a la hora de llevar a cabo cualquiera de tus actividades?

Es una lista de gente: te la paso?... Creando Cine son: George Meliés, Tod Browning, Carl Leamme, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel, Clint Eastwood, Brian De Palma, MartinScorsese, John Carpenter, George Romero, Tobe Hooper, Wes Craven, Clive Barker, Peter Jackson, Blake Edwards, Los Hermanos Farrelly, Joe Dante, Steven Spielberg, George Lucas, Robert Zemeckis, Javier Fesser, Tarantino, Robert Rodriguez y miles más. Actores: Lon Chaney, Buster Keaton, Chaplin, PeterSellers, Benny Hill, Los Hermanos Marx, Jim Carrey. De literatura fueron unos pocos principales, que justamente me llevaron a hacer arte en sí: Edgar Allan Poe, Marco Denevi, Ernesto Sábato, Ray Bradbury y Stephen King. En la pintura: Dalí, Klimt y Modiglianni. En comics: Berni Whirghtson, John Byrne, Alan Moore, Stan Lee, Richard Corben... y uf... muchos más. Y en el dibujo de humor: los argentos Caloi, Quino, Fontanarrosa y el Ibañez español!


“The Froggy Snuff Movie Zero” es un largometraje que compila lo más granado de tus cortometrajes, servido todo con las presentaciones de un maestro de ceremonias inspirado en el Dr. Caligari, que va dando paso a las distintas piezas: Hay influencias en esa película desde los vídeo juegos de 8 bits, al cine de terror. Claramente te influencia la cultura popular, pero ¿Qué hay del cine de vanguardia y el Underground primigenio?

Básicamente es un homenaje a todo lo que se te ocurra de formatos y géneros del cine. Es decir: fílmico a video a digital, como del terror y fantástico a la comedia. En millones de fragmentos y personajes de esta peli están escondidos homenajes a genios del cine como del arte en general, incluyendo muchos detalles que sólo un "friki" puede encontrar y disfrutar. Siento que soy y me debo a los artistas, siempre digo. Lo copado fue que después de muchas producciones, con esta saga pude por fin sentarme a unificar todo eso a través de formatos como la tele y el videojuego, y con pixeles, metaforizar sobre el mundo. La "Froggy Zero" fue revelar las acciones de este mundo, justamente de las maneras mas aceleradas (sexo-demencia, música-sonidos y violencia-delirio), a través de medios y cosas como el cine de horror clásico versus el videojuego. De alguna manera, la considero tan metafórica como la Biblia y tan gráfica como mil películas en un segundo. Eso, por supuesto, quizá la haya condenado, por lo menos en Argentina, a considerarse como material bizarro, extremo, incluso a prejuiciarse en Festivales y Ciclos, como una peli que genera locura o que atenta contra la "buena cara" del cine (careta) nacional. Pero justamente desde el Under mismo, desde ese golpe se ha defendido, y ha atravesado barreras en Festivales Nacionales y extranjeros, llegando a la gente sólo para eso, su cometido único: divertir alocadamente sobre este Apocalypsis humano.
Si debo decir básicamente que pelis estuvieron a la hora de la influencia principal fueron los clásicos "El Gato y El Canario", "Psicosis", "El Gabinete del Doctor Caligari", "Viaje a la Luna", "El fantasma del paraíso”, "The Rocky Horror PictureShow", y todo eso fritado a través del videojuego "Frogger" y esa cosa destellante que tienen los (que yo llamo) "programas-cocaína-celu-juegos" de transnoche.



En tus cortometrajes dejas claro, que no solo no hace falta tener un gran equipo detrás, sino que, incluso, puedes hacer películas estando tú solo…

Esa fue una especie de premisa: lo minimalista y solitario, a través  del "lo-fi". Era el 2010, y hacía 7 años que había dejado de filmar: fue por desencuentros con el cine (de verdad, nunca entendí el mercado y la industria nacional), y trasca de que algún que otro proyecto (guiones, básicamente) me habían sido "robados". Cuando empecé con el "One Froggy Snuff", venía muy metido en la pintura, dibujo, gráfica, diseño. Quizá fue eso lo me llevó a que haga el 95% del laburo de los primeros cortos en solitario, donde el poco equipo que habría sería actores filmados o fotografiados en breve tiempo. Luego, vendría el trabajo principal de en meses de encierro transformar eso en un mundo casi virtual y tan imaginariamente-flashero como un viaje de LSD. Ese trabajo llevó meses de salir a sacar fotos a la calle, armar texturas con cartones y fuego y goma y pegamentos, ubicar las cámaras más pedorras y pixeladoras, y mezclarlo todo en una PC tipo Pentium 4 con 64mb de placa de video,  que tiraba lo suficiente para hacer que ese "Smash" (como nombro a las secuencias animadas de los Froggys) en Photoshop 7 y Premiere 6.5. Con el tiempo, he ido incorporando más personas, primariamente en la actuación, generalmente muy cercanos o artistas underground que admiro y respeto, y más adelante músicos y algún pequeño equipo técnico. Esto hizo que la saga vaya tornándose más actuada, más musical, con un equipillo mínimo pero "familia", con los que logramos sacar a los personajes de esas paredes pixeladas y coloreadas, hacia la demente Ciudad de Buenos Aires: el Pueblo de Tammerlane.


Después de ver “The Froggy Snuff Movie Zero”, me sorprendes más todavía con  “Froggy Snuff´s Mad–ddre”, una absoluta locura que yo califico como de película experimental y de guerrilla (Grabáis en la calle sin ningún tipo de vergüenza) que además es un musical cómico terrorífico, con toques de “Torture Porn” y que homenajea a “Psicosis”… ¡Tu estás muy mal de la cabeza! ¿cierto?

¡Así es! Creo que estaba de la cabeza al enfrentar semejante trip, porque realmente, ese largo-clip me la fritó. Pero fue un antojillo que disfruté: "Mad-ddre" fue como decir "Qué coño quedó fuera de esta primera etapa de los Froggys?" ¡y justamente era eso!: calle, violencia urbana, y los homenajes definitivos a Hitchcock y a Blake Edwards, entre otros. Sentía que necesitaba ver a Caligari caminando más allá de lo que fue el clip de "Paseo Violín". Quería ver esa cosa documental, con el tipo armado en pleno Centro de Buenos Aires y sacando a pasear a su madre muerta. De alguna manera, esta Capital viene estando tan alocada e impune como se la ve en el video, donde el programa principal de los Noticieros son los violadores, asesinos, necrofílicos, shooters en la street y muchos monstruos más. "Mad-ddre", en algún sentido, viene a reafirmar lo que la "Froggy Zero" plantea: que está todo podrido, pero para que no sufras del todo, te invita a una alocada canción principal ¡y hasta Tango! Cuando nació el guión en la cabeza, era obvio que no iba a poder dejar de homenajear a Hitchcock, Lon Chaney, Blake Edwards, George Meliés, siempre "presentes" en la saga.

Háblanos del actor que  interpreta a Caligari y de cómo haces para convencer al resto de actores. ¿Suelen ser vocacionales?

Guille era un fan de "El Gato Negro" que en el 2011 se acercó para encargarme unos diseños de logos y arte para su banda, "Bardolino". Automáticamente se convirtió en Caligari. Por esa época yo estaba escribiendo el mediometraje animado "4TH FROGGY SNUFF" y vi que el chaval tenía el "swing" indicado para el personaje, incluyendo el timbre de voz. Básicamente Caligari lo creé como símbolo del mal mismo, pero con un lado seductor, una mezcla de Nino Bravo, Phil Collins, el Detective Marlowe y el Doctor Caligari de la peli muda. Si Guille se convirtió en Caligari fue porque me entendió eso y el concepto de hacia donde iba la saga: de muda a musical, y que ese peso recaía en su personaje. Porque para mí, la primera expresión oral que debía haber en la saga (hasta el momento muda y con esos sonidos 8 biteros) era que, se convierta en musical: camino que ha labrado luego para sus secuelas clips, incluyendo el largo "Mad-ddre" y la peli "Froggy Musical" que estoy pre-produciendo. Como es el caso de Guille, es el caso de casi todo el elenco: casualmente casi ninguno es actor: o son músicos, u oficinistas, o amigos o vecinos. Pero como pasó con Caligari, todos, incluyendo la chica que interpretó al Froggy One, tuvieron que entender la "situation" a contar, más que "ser actor", "hacer de", "estudiar tal guión". Por eso mucho de lo interpretado por ellos nace a partir de esos juegos que planteados en reuniones, y las horas que se han tomado en revisar detalles que tengan que ver con la vida de esos personajes, para luego, exponerse de esa manera en los rodajes, donde yo también siempre lo planteé, ante todo, como un juego, y quizá más cercano a una fiesta de disfraces (a puertas cerradas).


¿Qué puedes decirnos de la escena Underground Argentina? ¿Confunden los espectadores el underground con esas películas, casi siempre de terror  que pretenden imitar con cero medios los resultados del mainstream?

Cuando en los 90 empezó a llegar la tecnología y el nuevo cine independiente Español y Norteamericano, acá en la Argentina creo que sucedió la mayor "desaparición-mental" de artistas después de la Dictadura. Recuerdo que por esa época yo daba mis primeros pasos como director y guionista, y atravesé por cientos de personas, productoras (muchas fantasmas) y personajes del medio, que querían filmar ese tipo de cine. El cine se puso de moda, y había filas de tipos sin arte ni ideas que quería hacer algo, quizás figurar o ser el famoso de la familia, pero de manera trucha. Creo que ya para finales de los 90, en Argentina, el 70% del cine independiente era reinado por seres atentos a realizar copias o intento de peli "mainstream". Aparecieron tipos que luego se impusieron como si fuesen importantes o de alta categoría, que no hacían otra cosa más que robarle a David Lynch, Wes Craven, Peter Jackson, entre otros. Muchos de esos copiones, ladrones y berretas se  inmiscuyeron en el universo del cine "main" argento, y se hicieron de un lugar dominado a su barata manera, y apoyados por ciertos medios, subsidios, under o no, que los tomaba como nuevos genios o talentos. De todas maneras, mucho no pasó, más que pudrir el mercado nacional, haciendo que el público reconsidere que en este país no se puede hacer género sin que te muestren una cosa experimental pedante o un cliché de cliché de cliché de cliché. Me ha pasado que en estos últimos 5 años, vi en Festivales cosas muy mal logradas, o cosas muy prolijamente robadas, factores que generaron desarticulamientos del arte y pérdida de identidad y fomento creativo. Creo que mucho de los verdaderos Undergrounds sobrevivientes y reales de Argentina, están en la Escena Gay: gente que se la tuvo que bancar a los prejuicios y los golpes, y que por suerte, cuando todo se globalizó, no perdieron su identidad creadora, que día a día avanza. Esperemos que tampoco se convierta en una fiesta de pop al pedo, y reinventen o tracen nuevos parámetros para generar esa magia que siempre tuvo Argentina de la de antes: el experimentar y no tener límites a la hora de producir una obra, sea del rubro artístico que sea.

 ¿Conoces a la gente de “5 locos producciones”, allá en Argentina?

No. Los he escuchado nombrar, porque creo que son de Saladillo, una zona que está teniendo mucho cine (mismo como San Nicolás, de donde uno de mis actores fetiche, Juan Carlos Nozzi). Desde ya sería copado conocerlos porque estimo que están haciendo de ese tipo de laburo "de las entrañas" y no con la "careta" de la pantalla de Capital Federal. Acá aún se suceden muchas distancias de artistas. Y en el medio de Festivales y Artistas Cero-Identidad y Oficio, uno se pierde de comunicarse con mucha gente, como esta que me nombrás. Y ya que estoy, los voy a buscar por la web...


¿Qué tal el paso de “Froggy Snuff´s Mad-ddre” por festivales?

Nada. Doloroso. Tan doloroso como una "madre golpeadora", ¡jajaj!... Acá en Argentina, fue completamente abortada. Herida y escondida desde la raíz misma, de ciertos "Festivales Under", cada día más negociados. Lo más triste del mundo fue que como equipo nos abortó un festejo. Contrariamente a los cortos Froggy anteriores, "Mad-ddre" fue un dolor de güevos el parirla. De la misma manera, sucedió al tratar de estrenar decentemente la peli "Froggy Zero". Sucedió mucho quilombo, muchas trabas, mismo desde INCAA TV que "traspapeló" la peli, creo que por prejuicio que era "ultra under" o muy "destellante". Súmale que ciertos Festivales y Ciclos reaccionaron diciendo que la peli era demasiado violenta o que la gente podría ofenderse por semejante lío de montaje y personajes enfermizos. Obviamente, "Mad-ddre" fue guardada, no fue valorada, fue escondida, mismo por gente que luego tomó conceptos y arte para generar fotocopiados videoclips y hasta gráfica misma en sus transados festivales. Con el equipo no nos esperábamos algo así: "una peli maldita", menos, después de la repercusión (incluso viral y mental) que habían causado otros episodios Froggys (como el 3ro) en Festivales Nacionales y Extranjeros, y en proyecciones especiales como fueron e Colegios y Penales. Creo, "Mad-ddre" será un trip que sólo el verdadero "friki-lover" de la Froggy Zero irá a encontrar de casualidad. Quizá eso le de con el tiempo alas, o que se le reconozca su arte. En los copados "frikis" del mundo confío que la descubran y disfruten, y hasta entiendan el por qué no pudo ver del todo la luz del proyector: justamente (como hablamos en la pregunta Nº10), es porque el poco cine que se ve y se hace de género en Argentina, es copiado, imitado, afanado de los clichés del cine de afuera.

¿Verdaderamente existe un público para el cine de Fede Tarántola?

Existen dos públicos muy distintos. Uno: es el público que sigue mis locuras desde mis primeras creaciones, generalmente gente que ha leído la revista o comprado los VHS de "El Gato Negro", o visto la tira de "El Pato Baratucci" que salía en la revista "El Acople"  y "La Bocina" y convertida en una mini serie animada emitida en "MTV". Esa gente es la que de alguna manera siempre está conectada a mi filmografía como también a mis producciones narrativas o con pintura y dibujo. Por otro lado, sí hay un público que es casual y que ése público se divide en dos: el que se horroriza del contenido y/o visual, como el que ve a través de eso, y comprende, como yo lo entiendo cuando me siento en la "mesita", que todo se trata de un cuento más acerca de este mundo, pero explicado de una forma "especialita". Después existe un tercer público, pero ese calculo me debe odiar porque con mis videos "visual-y-metafórica-y-violenta-de-mentes" los pongo de los nervios (y en muchos sentidos).


Aquí en España, a lo largo de los años, han existido varios sellos de DVD que editan películas amateur de variado pelaje. ¿Existe algo similar en Argentina?

Existen sellos, creo, pero de otra manera. Acá el under nunca fue considerado, hasta que ciertos personajes lo llevaron a lo masivo. Luego, con la llegada de los años 2000, muchos de los under que querían seguir viviendo de lo under, justamente negociaron con sistemas comerciales, para hacer producciones comerciales, generalmente copiadas de producciones extranjeras. A ese "cine-loco-prolijo" se lo empezó a llamar Under, y eso desvirtuó mucho todo, convirtiéndolo en una farsa. Principalmente, porque Argentina, gracias a su mercado, ha sido un país de consumo de arte y productos "a medias". Acá no sabíamos lo que se producía afuera, y por muchos años, la gente se obnubilaba con el cine de 100% USA. Y cuando todo se globalizó, muy pocos entendieron la diferencia de lo bueno y lo malo. Se esnobizó mucho todo. Se transó todo. Acá la cultura es gente que se mata por un subsidio, mientras los verdaderos artistas son afanados, censurados, enterrados. En Argentina, tenés buenos actores, pero una película buena cada 5 años por lo menos, y generalmente es de productora. Y después se usa mucho eso de simularla como independiente, y venderla como si fuese Hollywood. Creo que por esas pelis, se puso de moda acá el estudiar "cine". Hasta hace 15 años, si estudiabas cine, eras un "vago hijoputa". Luego de ese cine, si miramos para abajo, lo "under" sería una especie de intención "careta" de lograr eso, y a lo sumo, terminar poniendo en una peli loca a alguien famoso. Entre eso sobreviven productoras, pero como todo lo bueno de este país, cuando es bueno: termina corrompido o en un paredón (metafórica o literalmente hablando).

Si yo quiero ver alguna de  tus películas ¿Qué tengo que hacer? ¿Y si quisiera comprar el DVD?

Hasta donde tengo filmado, casi todo se puede disponer online. Mismo hago ediciones under (desde la era del VHS, pasando por el VCD al DVD) que he comerciado, como también desparramando para que se vayan piratizando. Durante los años 2000 al 2004 manejé la distribución de los (en aquel momento VHS) de "El Gato Negro Videos". La distribución (Aceite De Castor Producciones) abarcaba los principales 30 locales "frikis" de Capital y de ahí al país y limítrofes y mundo. Hasta que un buen día fue cuando empecé a disfrutar que se copiara de video a video expandiera, decidí bajar la persiana y abocarme a filmar. Los Froggys lo consideré como una nueva etapa, donde sería free el verlo, el tenerlo, incluso si me lo piden, se los mando free. Estas cosas nacidas, tan naturales, es siempre un placer el poder llegar, sin barreras comerciales y entretener. Lo que sí he buscado, es maneras de lanzarlas por cable o distribuidoras o en DVD por compañías pequeñas, pero he encontrado trabas como la de los Festivales y ese marcadillo oscuro de cine pedante y copiado. Me la chupa lo que gasté, incluso el equipo que laburó también está a prueba de balas y festivales, pero ese desamparo de estas pelis con aval de distribuidoras o mismo del INCAA, ha hecho que mi producción decaiga, y obviamente este año me encuentre con problemas económicos, como no poder seguir alquilando mi casa (post Navidad tengo que partir y no se donde). Pero no reniego, porque quizá no es época, o es este país malparido. Y tengo la paz, que el verdadero público ha sabido encontrar, comprender y disfrutar, a través de esas copias en disquillos o por la web. Eso mismo es el verdadero soporte que me doy a la cruzada, para seguir teniendo alma y vida, y encontrar la vuelta, donde más allá de las circunstancias, poder seguir creando y produciendo.

¿En qué trabajas actualmente? ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Como para desprenderme un poco de lo Froggy, este 2014 le di un respiro a la saga y me metí en crear una tira cómica. Empecé a ver de publicarla, pero voy a intentarlo en Europa, ya que aquí el mercado de la ilustración, y aún más de la tira cómica, está paralizado... Y eso que venimos de un país de grandes historietas. Pero lo mismo ha pasado con la narrativa de ficción. En una de esas si me agarra el chifle y la publico gratis en fanzine y/o online. Por otro lado, estoy re prendido de una nueva premisa: una especie de Froggy bueno que es "Tito". Tito es justamente un personaje (del Froggy 3) y que originalmente nació en una de mis tiras perdidas. Actualmente estoy editando el piloto de lo que sería un sketch con un personaje que va más allá de la demencia disléxica. Lo agradable es que pude jugar más con el diseño de producción (la escenografía caricaturesca sumada a las luces teatrales) y darme el lujazo de que esté protagonizado por dos genios de fierro del humor del teatro y tele nacional: Iván Moschner y Gerardo Baamonde.

También escribiste un libro en 1996 ¿verdad?

Justamente ese libro fue una especie de desvirgue: en 1993, en pleno colegio secundario, ya empezaba a asomarme el "indio-creativo" y me planteé publicar un libro. Y me planté en una Editorial con la idea, y rompí las pelotas, hasta que por 1996, (2 años después de terminar colegio secundario, y a un año de haber empezado "El Gato Negro"), el libro "Cómo copiarse en el colegio" se convirtió en mi primer sueldo real en el medio artístico. Lo interesante, es que el libro era una burla, porque en sí no enseñaba más que lo que uno aprende macheteándose, pero fue uno de los primeros experimentos para contar una etapa copada como el colegio (por esa época tenía 17 años cuando lo comencé, y 20 cuando lo publiqué) desde un punto de vista entre delirante, técnico y bizarro. Gracias a ese libro he conocido muchos artistas, escritores y personajes, entre ellos Caloi, Santiago Varela, Ricardo Darín, Luis Brandoni, entre otros, y principalmente al Genio del Doctor Tangalanga (que por esa época sólo era masivo en el under), y quien dio un empuje moral a mis primeros pasos y delirios en el humor & horror plasmados en una obra.

¿Qué pregunta te gustaría que te hubiera hecho y  me ha faltado? Y responde tu mismo, por supuesto.

¡Jajajaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Esa es buena... a ver... Yo me hubiese preguntado: "¿Cambiarías algo de tu obra cinematográfica?". A lo que yo respondería: " !No! Siempre me lo pregunto, pero sé que no, porque disfruté mucho creando estas locuras y que no me alcanza el tiempo para tantas más que vendrán."

¿Algo que añadir?

Sí: que siempre duermo con la luz prendida!
Gracias miles por este apoyo y por bailar al ritmillo de los Froggys. ¡Abrazos gigantes Víctor querido!