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viernes, 25 de julio de 2014

THE LAST GODFATHER

Curioso proyecto, co-producción de Corea del Sur con USA, en la que el famoso cómico Sur Coreano Hyung-Rae Shim al que pudimos ver haciendo de maestro tortuga en “Dragon Ball Zero”, se pone delante y detrás de las cámaras para parir una película muy extraña, que aún tratando de ser lo más americana posible, indefectiblemente, tiene más ramalazos orientales que otra cosa.
Un capo mafioso decide retirarse y nombrar sucesor de la familia a un hijo que tuvo en Corea del Sur, en una canita al aire. Cuando este llega a Chicago, resulta ser retrasado mental y de aspecto avejentado, lo que no es óbice para que el capo decida mandar a sus esbirros adiestrar al chico, que como buen retrasado, no parará de hacer gracietas y meterse en líos de los que saldrá airoso, sin él proponérselo. De entre medias, un enamoramiento y una traición, para darle algo de consistencia a un producto para lucimiento de un cómico, que si en Corea del Sur es una súper estrella, en occidente no tiene ni puta gracia.
Lo gracioso de la película es que, si el retrasado en un principio es el chino, al final, resultan más retrasados el resto del reparto, Harvey Keitel, que interpreta al capo, más que ningún otro, con gesto todo el tiempo de saber que ha tirado su carrera al retrete, y que esta película le convierte en caricato mayor, superando con creces a sus partenaires generacionales, Pacino y De Niro, que también andan chocheando de producción en producción, nunca llegando a estos derroteros.
Por otro lado tenemos a Jason Mewes, que si le sacamos de su eterno rol de Jay (de las películas de Kevin Smith… no me hagan explicárselo) se encuentra más perdido que un hijo puta el día del padre. Pues imagínenselo vestido con traje de firma, haciendo de mafioso italiano, con esa voz de drogata que tiene. Vergüenza ajena provoca. El resto de secundarios, vistos en mil y una películas de mafias, no tienen la responsabilidad de dar la cara que conlleva la fama, pero aún así, son más dignos de Keitel o Mewes.
Y luego tenemos al señor director haciendo de retrasado mental. Hyung-Rae Shim es poco más que un clown, un comediante cuyo estilo es más que reconocible en su país, y por eso, sin saber apenas una palabra de Inglés, y calzando, sin disimularlo, zapatones de payaso durante todo el metraje, se centra en hacer una comedia más propia de Corea del Sur que de los USA, apostando por un estilo de humor infantil, trasnochado y meramente “Slapstick”. El resultado de ello, se tradujo en fracaso tanto en su país, como en los Estados Unidos, de hecho, comprendo el fracaso de la película, que no deja de ser una acumulación con todos los tópicos y servidos, no con especial talento, en un remedo de las películas de “Pez fuera de la pecera” como, sirvan de ejemplo, “Bean”, “Los Visitantes ¡No nacieron ayer!” y tantas otras.  O sea, un pedacito de mierda de la que todos sus implicados (en especial Harvey Keitel) se arrepienten. Ahora ¿Si me gusta? Tengo que reconocer que si, que me ha hecho mucha gracia, más que nada por el despropósito, por marciana, por bizarra, y porque parece mentira que nadie le dijera a Hyung-Rae, que salir en una película americana con esos zapatos era demasiado arriesgado.
Como ver un capítulo de Doraemon.
Shim, es también el director de “Dragon Wars”.

sábado, 4 de octubre de 2025

SATURNO 3

Adam es sexagenario y vive un sueño, lleva tres años instalado en una de las lunas de Saturno (la tercera para más señas, ¡je!) con la única compañía de una chica escultural, rubia, de ojos verdes, algo ingenua, treinta años más joven llamada Alex y, sí, a la que se ventila cuando quiere. Claro, es normal que la llegada de Benson, un tipo algo inquietante (y de la misma edad que la chavala), portando consigo un super-robot se supone que listo para servirles, le incomode. Pronto Adam comenzará a sentirse demasiado mayor, sobre todo cuando ve a Benson flirtear con su compañera. Al final todo este culebrón será lo de menos, porque resulta que el mentado robot tiene muy malas pulgas, en parte gracias a que su cerebro biológico toma nota del de Benson, quien resulta ser un psicópata de tomo y lomo que asesinó a otro tipo para suplantarle y, encima, se pirra por los huesos de Alex.
El superproductorejecutivo Lew Grade decide echar adelante "Saturno 3", básicamente, para complacer a la moza más famosa y deseada de los setenta, Farrah Fawcett. El problema es que, originalmente, el proyecto era mucho más modesto y suponía el estreno como director del reputado decorador John Barry, cuyo talento había lucido como nunca en, justo, una de las películas causantes de la existencia de "Saturno 3", "La guerra de las galaxias" (de hecho, ambas comienzan básicamente igual, con una nave enorme sobrevolándonos). Pero claro, con la generosa inyección de capital extra, la reescritura del guion en manos del reputado Martin Amis y actores de renombre como el veterano Kirk Douglas y el entonces en ascenso Harvey Keitel, la cosa se vuelve demasiado tocha para el novato Barry, quien se verá incapaz de lidiar el cristo. Así, Douglas se pone a los mandos a medio rodaje y, básicamente, todas sus directrices consisten en explotar la belleza de su compañera de reparto, a la que no cesa de sobar. Obsesionado con la edad (como su mismo personaje), el actor se esfuerza en demostrar el buen estado en el que se conserva, por eso, a la que le dejan, luce palmito, enseña el culo y protagoniza escenas de acción. No obstante, la cosa sigue sin funcionar, de modo que, finalmente, el productor Stanley Donen, director en su día de nada menos que "Cantando bajo la lluvia", se ve obligado a convertirse en el capitán del barco, aunque la ciencia ficción no sea lo suyo. Y  tiran millas. Para desgracia de todos, la peli resultante recibe muchas malas críticas y anti-premios, ya que se considera un mero refrito de "Alien, el octavo pasajero" destinado a explotar la caprichosa y temporal popularidad de Farrah Fawcett (a la que acusan de rubia tonta y mala actriz... ya saben). El descalabro taquillero no será el que acabe con la productora de Lew Grade -eso ocurriría justo después con "Rescaten el Titanic"-, pero digamos que contribuyó.
Bien, todo esto ocurrió en 1980. Vista ahora, y considerando la agradecida duración de escasos 83 minutos, "Saturno 3" gana muchos puntos. Es entretenida, el diseño de producción, los decorados y efectos especiales no tienen nada que envidiar a lo más granado de lo que se cocía entonces, el robot -"Hector"- está un rato guapo (aunque no nos expliquen cómo logra zafarse de ciertas situaciones considerando su tamaño y la ausencia de rodillas) y, en fin, que es una película más que solvente si buscas pasar el ratejo.
A nota personal añadiré que vi "Saturno 3" en el cine cuando contaba con seis o siete añitos (a menos que fuese una reposición, pero no me suena). Alguien de la familia pensaría que se trataba de otra "Guerra de las galaxias", desconociendo su genuina condición de thriller y que, además de desnudos (vemos las tetas a la Fawcett, aunque menos que el bul de Douglas), contenía una ración considerable de violencia y sangre. Por supuesto, todo ello me impactó muchísimo y acompañó durante años: el tipo partido en mil pedazos por efecto de una succión directa al espacio, la mano cercenada, la cabeza decapitada. Suerte que, antes de su estreno, Lew Grade decidió extirpar un par de escenas mucho más burras que consideró de sumo mal gusto, destacando el descuartizamiento de Harvey Keitel en manos de su robot. Llego a ver un "Saturno 3" con ese material incorporado y directamente me sacan del cine en camilla y del todo catatónico.
Soy perfectamente consciente de lo chulo que es el cartel yanki original, merecería el puesto de honor ilustrando la reseña, pero el español, con esa Farrah Fawcett con cara de palo y pinta de travelo, me puede...

sábado, 15 de junio de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (32): EL PERPETUO ACTO DE AMOR ENTRE MICHAEL Y STEVE



Mirado hoy, casi parece surrealista recordar los tiempos en los que la factoría "Cannon" dominaba en las taquillas del planeta tierra con sus subproductos de cutre-acción macarra y patriotera (según el día). De hecho, lo sorprendente no es ya que lograran taquillazos o recaudaciones considerables, el simple hecho de que consiguieran estrenarlos ya despierta mi mayor admiración. Pelis como la mítica "El guerrero americano" del adecuado año 1985, con la que "Cannon" seguía encabezonada en explotar la imagen del ninja que tantos dividendos le había reportado con ayuda del insigne Sho Kosugi. La diferencia es que ahora querían a uno con rasgos occidentales (y americanos, claro), así que se decidieron por Michael Dudikoff, un señor que, consecuentemente, anduvo durante unos años entre los primeros puestos de los "action heroes" cinematográficos, hasta que el "boom" comenzó a perder fuelle y terminó rodando productos de tercera división, algunos de ellos incluso a las órdenes del entrañablemente inocuo Fred Olen Ray. A pesar de eso, o justamente POR eso, el amigo Mike bien merecería formar parte del reparto de la próxima entrega de "Los Mercenarios". Y si no, que sea la siguiente.
El caso es que "El guerrero americano", o "The american ninja", dio mucha guita, así que en 1987 "Cannon" estrena "El guerrero americano 2", otra vez con Dudkioff, el eterno Steve James (también en la primera) y con el mismo director que lo comenzó todo, el "dame lo que sea que te lo filmo, pero si es con ninjas mucho mejor" Sam Firstenberg. También la segunda funcionó, así que no tardaron en preparar la que hacía tres. El problema es que, probablemente, a Michael Dudikoff ya se le habrían subido los humillos y querría interpretar papeles más serios y respetables (¡todo es cíclico en este planeta!, que aburridos que somos los humanos, par diez), así que se buscaron a un sustituto, otro pazguato al que lanzar como nuevo "action hero", y ese fue David Bradley. Junto a él, Steve James de nuevo. Y de director, alguien distinto, Credric Sundstrom. Esto ocurría en 1989.
Ya metidos en 1990, una agónica "Cannon", fieles a la entonces habitual y desesperada táctica de explotar a perpetuidad sus franquicias de éxito en busca de alegrías, produce la que hace cuatro, "American Ninja 4: The Annihilation". Dudikoff que, me supongo, se habría percatado de que nadie más le quería como prota, decide regresar a la saga y hacer doblete junto a David Bradley y el director Sundstrom. El que falta ahora es Steve James... y ojo, que en 1990 aún estaba vivo.
Yo hacía tiempo que le había perdido la pista a la franquicia. De hecho, no recuerdo si ni tan siquiera llegué a ver la tercera parte. En cualquier caso, para 1993 se estrena "The American Ninja 5", con el Sr.Bradley retomando sus responsabilidades protagónicas junto a ¡¡Pat Morita!!. Ni la he visto, ni quiero, pero dicen por ahí que es horripilante y está confeccionada básicamente para plateas adolescentes. Todo muy light y con inadecuado humor. Originalmente nació como un producto ajeno a la saga (de ahí que Bradley, a pesar de repetir, ¡interprete a OTRO personaje distinto!) pero la "Cannon" decidió titularla del modo que la tituló en plan "a ver si pica alguien". Y no debieron de picar muchos porque, según la lista de Imdb, "The American Ninja 5" es su última película. El director se llama Bob Bralver y a mi me impogta un cagajo. 
El caso es que, como todo lo que atañe a la nostalgia ochentera, "El guerrero americano" ha ido ganando cierto estatus entre los fans del action-hero clásico. Yo nunca lo he entendido, básicamente porque nunca me ha gustado. Y no hablo por hablar, hará un año y poco que revisé la primera en formato VHS y la encontré soporífera. De hecho, la tiré a la basura y todo... eso sí, no sin antes sacar la caratula del estuche y guardarla en mi carpeta-para-caratulas-de-VHS... que me ha ido de perlas a la hora de gestionar esta entrada.
Paralelamente a la invasión del cine de acción macarra en nuestras pantallas por parte de las grandes -y medianas- compañías, las pequeñas, sobre todo las de países exóticos y/o asiáticos especialistas en artes marciales, se ocupaban de saturar los estantes de los video-clubs. Y lo hacían con brío, descaro y sinvergüenzería. Plagiando a los productos de clase A. Estratagema esta de la que participaban -conscientemente, o no- las distribuidoras españolas que, a la hora de diseñar sus caratulas, no se cortaban un pelo recortando y calcando imágenes de las pelis más populares. Pelis como la misma "El guerrero americano". Y a las pruebas me remito....
Si cogemos la caratula arriba expuesta, y miramos las fotos de la parte trasera, destaca esta:


En ella, Michael Dudikoff y Steve James se ahostian sin demasiada saña. Es la escena en la que sus personajes, previamente enemigos, se convierten en coleguitas y, luego, colaboradores.
Bien, algo de homoerótico tendrá el tema como para que, a la hora de copiar la caratula de "El guerrero americano", haya resultado ser la imagen preferida de unos y otros, tal y como aclara la siguiente galería...



Estamos ante dos productos de la insigne-ficante "Filmark", la factoría de salchichas caducadas de Tomas Tang, señor -¿o ente?- especialista en el reciclaje descarado y desvergonzado habitual en este puto blog. 
En la caratula de "El tigre amarillo" la imagen de los chicos atizándose se sitúa justo en el medio, ahí, en plan destacada. Y destacaría más si no fuese por un pequeño detalle bizarro y estrambótico que me ha cegado de fascinación... ¡¡¿¿qué coño hace ahí arriba el puto COCHE FANTÁSTICO??.... vale, los nombres de Michael Dudikoff y David Haselhoff se parecen fonéticamente pero ¿tanto como para confundir productos? (no busquen respuesta, es un gag).
Por lo menos se toman la molestia de cambiar el color de las camisetas de los interfectos, cosa que no hicieron los manguis que diseñaron la caratula de "Dark Day Express" (película comentada por nuestro Aratz), ya que los dos lucen los colores caqui de la imagen original (aunque, por contra, Steve James tiene la cabeza un poco más ladeada).
Pero no todo se limita a los dominios de mister Tang, hay más....


No he visto "America Rugiente" ni tengo intención, pero por lo que deduzco se trata de un drama de acción carcelario de origen italiano, viendo como veo que su prota no es otro que George Eastman, el mítico Luigi Montefiori de las pelis de terror italo parlantes de los años ochenta. 
No cabe duda de que los mozos de la parte de atrás pertenecen a otra peli (pinta de italianos no tienen, no). Así como la imagen superior de delante (los de "Soho video" eran auténticos especialistas en el recorta y pega). Pero los que aquí nos interesan, obviamente, son Michael Dudikoff y Steve James, que pal caso ni tan siquiera es una ilustración disimulada. Se trata de la auténtica foto, tal cual, a la que han añadido un cuchillo cayendo de la mano de Steve... porque pensarían que le daba un rollo más carcelario, supongo.
Dejando a un lado la puñetera foto de los machos peleando, pero sin salirnos de "El guerrero americano" y de Michael Dudikoff en particular, déjenme animarles a mirar detenidamente la caratula que sigue. Luego hablamos de ella.


Como "America Rugiente", "Sobre el camino" es también un drama carcelario, pero no Italiano, este es americano tal y como su título original indica, "On the yar". ¿¿Qué cojones es "yar"??... bueno, es que al diseñador le faltaría la D del Letrasset, pero en realidad la peli se titula "On the yard" que, sí, traducido significa algo parecido a "Sobre el camino". ¡¿Cómo sería la traducción de "On the yar"?!, pues "Sobre el camin", digo yo. Se trata de un film de 1978 con fama de soso... tanto que, en fin, nadie lo recuerda.
Merece destacarse la imagen de ese señor encerrado en una celda. Que yo sepa la peli no habla de prisiones militares. ¿Entonces de qué esos ropajes color caqui?. Pero... anda... a mi que me suena ese tio... a ver, acerquémonos más...


¡¡Canastos!!, pero si es Michael Dudikoff. Un Michael Dudikoff al que alguien se tomó la molestia de pintar ¡¡unas gafas de sol, un bigote y un cigarro!!. Y con punta fina. ¡¡La madre que los parió!!. Esto me recuerda a otras dos estratagemas parecidas urdidas por otras cutre-distribuidoras y de las que ya hablé en su momento (AQUÍ y AQUÍ).
Como decía arriba, los de "Soho Video" eran auténticos especialistas en el reciclaje descarado e indigno. Seguro que la imagen del tio con la camisa ensangrentada es también de otra película, aunque no puedo localizar a cual pertenece. De lo que sí estoy seguro es que, igual que Michael Dudikoff no aparece en el reparto de "Sobre el camino", Harvey Keitel tampoco. ¡¿Qué hace el fucking Harvey Keitel en la parte trasera de la caratula?! (Y no desvarío, a continuación les dejo la imagen original, perteneciente a "Malas calles", en la que Harvey posa violentamente junto a Robert De Ninja... er, digo, De Niro. Eso sí, en versión no-invertida).


Únicamente "Soho Video" tiene la respuesta. Y "Metropolis Home Video". Y "Group W Productions". Que maravilla, cuanto morro, cuanta jeta junta... nadie diría que hablamos de distribuidoras españolas... con lo honesto y legal que es todo el mundo en este país nueso.

ACTUALIZACIÓN (6-2-2015):
Y sin comerlo ni beberlo, de pronto hace su aparición una caratula más que explota el acto de amor entre Michael y Steve, esta que sigue...



En definitiva otro subproducto asático repleto de nombres raros que no aparecen ni en "Imdb", y si lo hacen nunca es en las funciones que se supone ejercen aquí. Para más inri, la peli fue editada por la legendaria "Chock Video", cuyo catálogo no tenía desperdicio...
¿Cuantas más habrá?... a saber.

lunes, 24 de junio de 2013

DREAM ONE, SUEÑOS INTERMINABLES

Conocida también como “Nemo”, consecuencia “exploit” de éxitos infantiles adscritos a la fantasía tales que  “La historia interminable”, “Momo”o “La princesa Prometida” (que ya es rematado con la jeta de los distribuidores españoles, que añaden deliberadamente la palabra “Interminable” para asemejarlo más a la de Wolfgang Petersen), los gabachos se sacan de la manga esta “Dream One”, que se paseó discretamente por los video clubs españoles.
Se trata de una película francesa con aspiraciones internacionales que apenas salió de territorio nacional, en la que un niño se queda dormido y cuando despierta, sobresaltado, se encuentra con que está en un mundo de fantasía, donde se aloja en un submarino comandado por otro niño pelirrojo que fuma como un carretero, un mono blanco a lo Copito de nieve (en realidad un señor disfrazado que, claramente, mantiene un paralelismo con el dragón blanco Fujur de, otra vez, “La historia interminable”, y que responde al nombre de “Mono”, quizás en alusión a “Momo”) y una princesa a la que rescata de una muerte segura. También rula por ahí Harvey Keitel, cuando estaba la hostia de olvidado, haciendo de “El Zorro”, pero que, intuyo, por problemas de derechos pasaría a llamarse “La Leyenda”. E incluso, extraterrestres.
Y aunque vemos mogollón de cosas chulas, la falta de argumento o la incapacidad del director para contar una historia llevan a la película al traste. Eso por no hablar de los pobretones decorados. Si en “La historia interminable” el reino de Fantasía se recreaba en enormes decorados con más o menos acierto, en “Dream One, Sueños Interminables” se intenta que esos mundos mágicos quepan en un cuarto trastero.
Y si toma elementos “inspirados” en “La historia Interminable”, “La Princesa prometida" no es menos expoliada, introduciendo en la historia a una princesita de no se donde, y aun heroico caballero con espada, que como ya he dicho, hace a Keitel parecer un retrasado.
Se que todos estos elementos pueden hacer parecer a esta película algo divertido, pero no se engañen; es el coñazo más grande de la historia.
Como curiosidad, decir, que el mono blanco de la caratula es mucho más bonito y entrañable que el que aparece en la película, y que el adolescente que le toma en sus brazos no está por ningún lado.
Dirige el bodrio Arnaud Sélignac.

miércoles, 26 de febrero de 2014

EL CABALLERO DEL DRAGÓN

“El Caballero del Dragón”, en cierto modo, es un clásico del cine español. Tan olvidada como recordada en las mentes de los espectadores, pero también se trata de una de nuestras peores películas. Quizás por eso, ahora se la reivindica tan poco. Por eso y porque, siendo una de las películas más caras del cine nacional, fue un fracaso estrepitoso que no recaudó ni la mitad de lo que costó.
Recuerdo yo en mi niñez el haberla visto en algún pase de televisión, y dejarme totalmente indiferente. De hecho los veintipico años que han pasado desde entonces, los he pasado sabiendo de su existencia, pero importándome un bledo la misma. Hasta que el otro día a Naxo le dio por preguntarme que por qué no la había reseñado todavía. Y cierto era… así que la localicé y me la puse.
La película traslada la leyenda de San Jorge y el dragón a un ambiente de ciencia ficción, teniendo como punto de partida una historia, a priori, interesante. Una nave espacial que baja a la tierra en el medioevo y que, por sus características, es confundida con un dragón. En su interior viaja un alienígena con aspecto de homosexual que se acaba enamorando de la princesa protagonista. Un caballero que la pretende y un fraile, intentarán enfrentarse al supuesto dragón y el marciano que lo controla.
Era 1985 y la cartelera se llenaba de películas de ciencia ficción y fantasía; “E.T. El extraterrestre”, “La princesa Prometida”, “Lady Halcón”… de todo eso se nutre "El caballero del dragón" y lo explota.
Cierto es que se trata de una súper producción, y dentro del cine español, en aquellos tiempos, no hay muchas en las que se vea un gasto de dinero. Sin embargo, fuera de nuestras tierras, “El Caballero del Dragón” recibe trato de serie Z, porque, efectivamente, los resultados son de espeluznante serie Z.  Mala es decir poco. No llega a comedia involuntaria, porque aunque toda ella sea ridícula, es demasiado sosa para provocar la risa (salvo en una escena en la que, se supone, una cabra es abducida. Ahí te descojonas, con el efecto de la cabra levitando, y con el paleto del pastor) y, a parte, ya se encarga su director, Fernando Colomo, que poco después triunfaría con todo aquel rollo de la comedia madrileña,  de añadir las dosis justas, y sin venir a cuento, de humor. De uno con el que no te ríes, claro. No funciona en absoluto. Aunque hagamos un esfuerzo por encontrarle algo divertido a la peli, no encontramos más que soberano aburrimiento y mucha, mucha… toneladas de vergüenza ajena.
Decir, que como buena súper producción, Colomo, en calidad también de productor, no nos puso de protagonistas a Antonio Resines o a OscarLadoire, que va. La película cuenta con Harvey Keitel de protagonista (que a su vez es, también, el malo de la función) quien por aquellos años no tenía inconveniente en intervenir, muy poco convincentemente, en toda producción Europea que se le proponía (otra mierda sería “Dream One”) y a Klaus Kinski, que se creía el mejor actor del mundo y, mundo Herzog aparte, trabajó en sus buenos truños; “El Caballero del Dragón”, uno de los más destacables, en el que su locura se adueñó tantísimo de él, que en un momento de ira la pagó con el señor director, abalanzándose sobre el, y arrancándole un trozo de barba de un mordisco. Colomo todavía está cagándose en la puta madre del actor, que además está desaprovechadísimo en esta película. Keitel se luce un poco más, pero vamos, que da igual la presencia de cualquiera de los dos.
Por otro lado tenemos a un teñido, anoréxico e inexpresivo Miguel Bose (que el espectador bien sabe que está haciendo una interpretación lamentable, pero que él creía estar haciendo la hostia en verso…) al que el vestuario le hace flaco favor… parece un retrasado. Digamos que el traje de este extraterrestre (llamado, según los títulos de crédito IX, pero cuyo nombre no sale de boca de ninguno de los personajes, ni para dirigirse a él, ni para nada) es una especie del traje  del bicho de “Alien, el octavo pasajero” al que le han arrancado la cabeza, han metido ahí dentro a Miguel Bose y después me le han plantado un casco de astronauta. Una remierda.
De vez en cuando la dan en la tele, pero parece como si se quisiera olvidar esta película, como si fuera una vergüenza para el cine español, que lo es, pero no más que cualquiera de esas que gozan de prestigio. Además, por lo menos se trata de una película de puro género. Eso no óbice para que esta sea antipática, rancia y caiga mal.
Me hace mucha gracia el desenlace, abierto, dejando entrever que volverán con una segunda parte, creyendo que esto sería un éxito. Todavía se tienen que estar dando de cabezazos contra la pared.
Como el reparto es internacional, esta se estrenó, a destiempo, en gran parte del planeta, siendo un fracaso allá donde la vieran por mucho Kinski que asome la polla por ahí.
En 1993 la película pasa a ser de dominio público, lo que hace que, edición cutre y cochambrosa en dvd de nuestro país aparte, la edite todo dios en los estados unidos por el morro (aunque de manera legal), consiguiendo una galería de caratulas a cual más delirante, destacando una en la que, para aprovechar el protagonismo de Klaus Kinski, roba una imagen suya de “Aguirre, la cólera de Dios”, la colocan al lado de la nave espacial, se inventan un dragón mecánico y tirando millas.
En resumidas cuentas, esta mierda es curiosa, pero no es ni lo suficientemente buena, ni lo suficientemente mala, como para evitar el que si estamos cagando y no tenemos papel a mano, utilicemos el dvd, la caratula o, incluso, su póster para limpiarnos el ojo del culo.
Colomo nunca más volvió ha hacer cine fantástico. Una vez declaró, en referencia a lo mala que es “El Caballero del Dragón”, que da igual el género que cultive, al final todas sus películas, por los motivos que sean, acaban siendo comedias. Pobre. En este caso, yo diría que, más bien, le salió un drama.
¡Ah! También sale por ahí Fernando Rey, perdiendo en pocos minutos de actuación todo el prestigio ganado a lo largo de su  carrera.

viernes, 9 de junio de 2017

THE COMEDIAN

8 Años ha tardado Robet De Niro en poner en pie su proyecto sobre “Stand Up”, “The Comedian”. Un proyecto que desde el momento de su concepción no tuvo más que problemas, problemas que desembocaron lastimosamente en uno de los grandes fracasos de este 2017.
En un principio, el proyecto lo había diseñado De Niro para que lo rodase Martin Scorsese. Este, siempre dispuesto a tener en consideración los proyectos de su amigo De Niro. Así, De Niro se puso manos a la obra, y encargó el guión a los guionistas Art Linson y Jeff Ross, y fue entonces, cuando por motivos que no se han dado a conocer a la luz pública, Scorsese decide no entrar en el proyecto.
Más adelante, con De Niro encabezonao con el proyecto, se contrata a  Mike Newell, director de “Donnie Brasco” para dirigirla. Sin embargo, también por motivos no aireados, meses después este es sustituído por Taylor Hackford, director de “Oficial y Caballero” o "Pactar con el diablo” (Marisela, su esposa, en el momento que saliste del apartamento, ella estaba arriba con Carlos. Están en la pipa fumando crack. Mira amigo, están en la cocina compartiendo un Jumbo, y después en tu misma cama, él se la va a meter por el culo. Y a ella le va ha gustar. En tu cama verde especial), quién finalmente la lleva a cabo.
Pero los problemas siguen apareciendo; Kristen Wiig, que adoptará el principal rol femenino, renuncia a hacer su papel. Se lo ofrecen a Jennifer Aniston, esta lo rechaza, y por fin, este acaba haciéndolo Leslie Mann. Por lo demás, el reparto es estupendo, teniendo papeles destacados DannyDe Vito, Harvey Keitel o Billy Crystal.
La película se estrenó en el Afi Fest de 2016, y allí consiguió que Sony Pictures se hiciera con la distribución en USA de la película, mientras que Warner se encargaría de su explotación a nivel mundial. Sin embargo, entre su estreno en el festival, y su estreno comercial en salas, las críticas fueron demoledoras con la película, tachándolo de sin sentido y de ofrecernos una historia muy pobre, por lo que la película salió con 800 salas en los USA, y no llego a recaudar ni tan siquiera 900.000 dólares en su primer fin de semana. Un fracaso mayúsculo. Este fracaso generó que la película quedara relegada al ostracismo y se la tenga poco en cuenta y si en los USA ya ha sido distribuida en formato domestico,  en España, continúa inédita.
Un efecto dominó en toda regla. Ahora ¿Es mala la película? Pues déjenme decirles que muchas veces los plumillas de los críticos, que con sus opiniones pueden decidir el destino de una película, no tienen ni puta idea, porque lo cierto es que “The Comedian”, resulta ser una tragicomedia con olor a clásico. Muy buena, rodada por hackford magistralmente, fotografiando en HD la ciudad de Nueva York con maestría, y contando una historia del todo interesante, donde todo el reparto está estupendo y en especial De Niro, que interprete uno de los mejores papeles de los últimos años de su carrera. Ahora, la película es lenta, eso si, pero porque requiere su tempo, y este es lento. No es muy graciosa, pero es que tampoco es una comedia pura; tiene sus pinceladitas dramáticas. Pero en definitiva, “The Comedian me parece una película cojonuda”.
Cuenta la historia de un cómico venido a menos al que toda sua audiencia recuerda por un papel que interpretó en una serie de los años 70 u 80. Más allá de eso, nadie parece reconocerle su mérito. Un día en un espectáculo, un “Heckler” (un espectador porculero en la jerga “Stand Up”) se pasa más de la cuenta con  el personaje de De Niro, y este, baja del escenario y le da una paliza, por lo que le condenan a prisión y a horas comunitarias, dónde conoce a una chica que le hace tilín. A partir de ahí, y durante las siguientes dos horas,  seremos testigos del día a día de este cómico, de cómo se las apaña para salir adelante, de cómo se enfrenta con el padre de su nueva amiga –estupendo Harvey Keitel- y en definitiva, en como transcurren los días en la vida de este cómico. Estupenda en todos los sentidos.
En cuanto al tema “Stand Up”, la verdad que el repertorio, tanto el que de Niro suelta, como el que sale de boca de otros cómicos desconocidos que aparecen en la película, es material de primera categoría, y convierten “The Comedian” en una de las mejores películas que giran en torno al “Stand Up”.

jueves, 17 de abril de 2014

ASALTO SIN LÍMITE

Me resulta muy curiosa la carrera del director Russel Mulcahy, tan capaz de hacer una obra de entretenimiento muy visible, como de hacer una pestecilla para televisión de lo más lamentable.
Después de hacer mogollón de vídeo clips para las estrellas pop más famosas del momento, se convirtió en un cotizado director con “Razorback: Los colmillos del infierno” para pasar directamente a dirigir una película que, aunque a día de hoy podamos cuestionar su calidad, hay que reconocer que se trata de un icono de la época como es “Los inmortales”, todo un éxito que, convertida en saga, la segunda entrega ya era un tostonazo de aúpa. Y se puede decir que ahí comenzó el declive de lo que en un principio parecía un prometedor talento. Consecuencia de “El silencio de los corderos”, intentó otro éxito con “Ricochet”, que aún con cierta repercusión, no fue el éxito que debería ser. Después deambuló sin pena ni gloria por pequeños títulos de acción, hasta que volvió a intentar un “rompe-taquillas” con “La Sombra”, y lo que consiguió fue hundir su carrera en el lodo. A finales de los noventa, rueda dos títulos “explotation” para fin de milenio como puedan ser “La sombra del faraón” para chupar del frasco de “La momia” o “Resurrección” con su amigo Christopher Lambert y haciendo lo propio con “Seven”, esta vez haciendo un calco de esta más cercano a la vergüenza ajena que a otra cosa.
Después su carrera se vio inmersa en una vorágine televisiva – de la cual es fruto la peli que nos ocupa- para, esporádicamente, volver al mainstream de la mano de cosas como  “Resident Evil. Extinction” o al videoclub más especializado con la muy maja  “Give em´ Hell Malone”.
Si no es curiosa esta carrera, no se cual lo es.
El caso es que ser un director que sabe desenvolverse, como fuere, en películas de gran presupuesto, le confiere la facultad de, cuando hace una “T.V. Movie” como este “Asalto sin limite”, sacarle el máximo partido al ritmo, presupuesto y entorno televisivo, con lo que en esta ocasión tenemos un telefilme que, siendo malo y pestoso como es, al menos es altamente entretenido. Es más, yo diría que es superior a muchas de sus películas más gordas. Si es cosa del azar o del buen hacer eso ya sería otro cantar.
Cuenta la historia de un individuo que roba coches con una solvencia absoluta. Y como los roba muy bien, toma contacto con unos mafiosos que le encargan robar una serie de coches, entre ellos, un prototipo. Mientras cumple su cometido, una banda de “Gangstas” le tocará las pelotas. Pronto el espectador verá que el ladrón de coches, en realidad está metido en todo este rollo por un trato con el F.B.I, que no voy a desvelar por si les pica la curiosidad de verla.
Una película televisiva, sin duda, consecuencia de “A todo gas” destinada al mismo tipo de público y con similares intenciones, solo que, con mucho menos dinero de lo que costó la otra, con actores mucho menos carismáticos que esa, y con una trama, sin duda, mucho más discreta, consigue resultados infinitamente más óptimos, si no en los artificios, si en las cotas de entretenimiento, porque lo cierto es, que mientras que esta me la comí del tirón, dejándome un buen saborcillo de boca, cualquiera de de la saga “Fast & Furious” no aguanto ni cinco minutos. Y con directores, en teoría, mucho más solventes que el irregular del Mulcahy.
En el reparto, destacamos al prota, el video clubero y televisivo Eric Palladito, y como mafioso malvado, raro y desperado tenemos a Michael Madsen, que ha pasado de ser un Harvey Keitel del nuevo mileno, a ser un habitual de todas las roñas segundonas que pueblan el basto entorno de los video clubs. Una pena.
En cuanto a la peli, ya les digo, entretenidilla. Quizás más de lo esperado.

sábado, 31 de enero de 2026

SESIÓN DOBLE: ¿QUIÉN ES HARRY CRUMB? + DOS TIPOS GENIALES

Ya de chaval, y por proximidad de fechas y temática, vivía convencido que "¿Quién es Harry Crumb?" se parió intentando aprovechar el pepino que supuso "Agárralo como puedas". Podría decirse que estamos ante una observación injusta, ya que también "Frank Drebin" chupaba de la misma fuente que "Harry Crumb", es decir, el "Inspector Clouseau": detective/poli patoso, algo imbécil y arrogante, que allá donde va crea caos y destrucción pero, al final, y sin saber muy bien como, termina resolviendo el entuerto de rigor. Bien, sí, ok... pero es que "¿Quien es Harry Crumb?" dispone que algunos gags EXACTAMENTE iguales a los del clásico de los ZAZ, en especial uno que implica cierto pez. El resto no tira tanto de "spoof", apostando más por el "slapstick" puro, a base de algunas "set pieces" bastante graciosas y potentes, siendo la del aire acondicionado la que mejor funciona.
Por supuesto estamos ante un vehículo de lucimiento para el bueno de John Candy, quien interpreta al peor de una saga de brillantes detectives. El villano, con el fin de ocultar su culpa (lo siguiente podría considerarse un poco "spoiler" pero, vamos, se ve venir a los diez minutos), le ficha convencido de que su incapacidad será beneficiosa para las pérfidas triquiñuelas que se lleva entre manos. Tal vez el toque más original sea que la trama principal, la del secuestro de una niña rica, se mezcla con la de un intento de asesinato, dando pie así a algunas simpáticas confusiones.
Candy se rodea de rostros carismáticos como el caidísimo en desgracia Jeffrey Jones, Annie Potts (la secre de "Los Cazafantasmas" en un inesperado rol de "femme fatal"), el bueno de Tim Thomerson, Shawnee Smith (la heroína de "El terror no tiene forma") y cameo coleguero para Jim Belushi, dando pie a una coña sobre la "Cherry Coke" que en España se nos escapó porque todavía no había llegado a este país (y el doblaje lo resuelve como puede). El director, Paul Flaherty, básicamente se ha movido en el mundo de la comedia, televisiva o cinematográfica, firmando otras cosillas como "Plantón al cielo", "Clifford" o la serie oficial de la revista "Mad".
"¿Quién es Harry Crumb?" fue un fracaso en salas norteamericanas, por lo que acá llegó directamente en vídeo. O así fue en Barcelona. ¿Sorprende? Nah... se puede consumir, sin más, pero queda lejos de ser brillante y, por supuesto, muy muy muy por debajo de su modelo a imitar.

Que en plenos años ochenta a Brian De Palma, petándolo entonces como especialista en thriller intenso, le diera por estrenar una comedia pura y dura al servicio de Danny De Vito y Joe Piscopo, "Dos tipos geniales", podría sonar raro. Pero no olvidemos que ya había jugado con el género -de la risa- unas cuantas veces en sus inicios, así que tampoco era nada tan nuevo. Lo llamativo, tal vez, es que a diferencia de aquellas, esta era muy mainstream, muy convencional.
Harry y Moe son dos mafiosetes venidos a menos, despreciados por sus compañeros del hampa. Un día intentan estafar al jefazo, pero sale mal. Apunto de ser ejecutados, ambos demuestran lealtad hacia su compinche, confesándose únicos responsables del asunto y exculpando al otro, cosa que sorprende al Capo, quien, un poco por ponerlos a prueba, decide ordenarles que se ejecuten mutuamente. Harry y Moe huirán e intentarán arreglar las cosas, con los consiguientes dolores de cabeza.
Un ritmo frenético, sobre todo a base de verborrea altiva y en continuo efecto de "pisada", muchos enredos, escasa violencia dada la naturaleza del film y, bueno, poco De Palma en todos los sentidos, especialmente aquellos de orden visual. Años después, él mismo la calificaría de "pequeña buena comedia". Yo me quedo con "llevadera".
Por supuesto, el plantel de actores que acompañan a De Vito y Piscopo es bastante espectacular, imperando sobre todo un reparto masculino a base de Harvey Keitel, Dan Hedaya y un montón de rostros típicos de todo el cine de mafiosos que se preciara de serlo. La marcianada la ponen el cameo de los papás de Martin Scorsese y un papelillo para Maria Pitillo, la futura negada protagonista femenina del "Godzilla" de Roland Emmerich.

viernes, 14 de marzo de 2014

DRAGON BALL ZERO

De título original “Deuraegon bol: Ssawora Son O-gong, igyeora Son O-gong”, “Dragon Ball Zero” es la más celebre de las películas que adaptan el Manga de “Bola de Dragón” al “Live Action”, que al igual que su prima-hermana Taiwanesa (que llegó a nuestros videoclubes, incluso) “Bola de Dragón: La película” quebranta, por doquier, todo aquello del Copyright, ajenos en el momento de su concepción, quizás, a que la fama de estas películas se extendería mundialmente, debido a los, también, mundialmente famosos personajes que expolia. A día de hoy, desconozco como acabaría legalmente todo este asunto de los “Dragon Ball” Chinos, pero no se por qué me da, que no pasó absolutamente nada. Y ahí están.
“Dragon Ball Zero” se centra en los primeros capítulos de la franquicia, apareciendo gran parte de los personajes de esa etapa, con la particularidad de que, al igual que la versión Taiwanesa, es todo cutre hasta más no poder. Más incluso que la Taiwanesa, que entre unas cosas y otras, tiene unos efectos especiales más o menos chulos. En esta, el peinado de Son Goku se soluciona con toneladas de laca,  los personajes no humanos con peluches de los mismos,o si no son peluchitos en si mismos, con caretas de látex que mueven torpemente los labios, pero que ojos, cejas o músculos faciales, permanecen totalmente inmóviles.
La historia es lo de siempre; Son Goku se encuentra con Bulma en el bosque, la cual tiene una de las siete bolas de Dragón que harán que, si logran reunir las siete, el Dragón Shenron les conceda un deseo. Así pues, se ponen manos a la obra con la búsqueda,  encontrándose con infinidad de personajes durante el camino e infinidad de peligros, lo que les complicará las cosas.
Siendo torpona, cutre, y larga –dura 107 minutos o así- lo cierto es que resulta bastante más entretenida que la Taiwanesa, que era un coñazo absoluto, a pesar de tener mayor sentido del espectáculo y, presumiblemente, más presupuesto que esta (no mucho más), además de ser la favorita de los fans porque es, de todas las versiones, la más fiel al manga original.
Yo, sin ser fan, sin haber visto ni un solo capítulo de la serie de dibujos animados, la encuentro bastante del montoncillo, salvándola solamente por mítica, porque está entretenida y porque, efectivamente, todas esas caretas, disfraces de transformes, o señores a cuatro patas disfrazados de tortuga, hacen que la vea con la sonrisilla en la boca.
Como curiosidad, decir que el actor que interpreta al Maestro Tortuga, Hyung-rae Shim, aparte de ser una especie de Millán Salcedo Sur Coreano, es también el director de películas mainstream tales como “Dragon Wars” o “The Last Godfather” junto a, y con Harvey Keitel y Jason Mewes.
Por su parte el director Ryong Wang, actor, especialista y creador de efectos especiales, no volvió a dirigir ni una sola película más. Por algo será.
Decir también, que hay una versión americana mainstream, de millones de dólares de presupuesto, que ya quisiera tener la mitad de gracejo y desparpajo que cualquiera de las versiones Chinas. Me refiero a “Dragon Ball Evolution” de James Wong. Ahora, mi pregunta es ¿Por qué no hacen un “Live Action” fiel y en condiciones en Japón, país originario de toda esta imaginería?
Como curiosidad, se le puede dar una oportunidad.

domingo, 30 de junio de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (34): LO QUE HAY "OCULTO" TRAS LAS "CORTINAS"

Ayer noche quería ver una película, pero no sabía cual. No me apetecía nada específico, así que me dije "Que lo decida el mando a distancia". Puse la tele y comencé a saltar de canal en canal. Nada. Miré la "Guía" y, tras mucho rebuscar, lo localicé: "Sí!, dentro de una hora dan "Hidden", u "Oculto", la peli de Jack Sholder". Apetecía. Una de esas que nunca fallan y siempre entran bien. 
Y acerté. Lo pasé bomba revisando "Hidden", uno de los clásicos menores del "fantastique" ochentero y que en su época pegó con bastante fuerza. Imagino que muchos de ustedes ya la habrán visto, y si no, yo les cuento. Se trata de un especie de cruce entre "buddy movie", con dos polis aparentemente distintos que han de currar juntos y, a pesar de las diferencias, terminan llevándose muy bien, funcionando a la perfección como equipo, dando pié a algunas escenas medianamente cómicas y, si se presta, finalmente sacrificándose uno de los dos para salvar la vida del otro (o algo así), y elementos de ciencia ficción. En este caso, invasores del espacio. Resulta que un marciano feísimo, que es como un cruce de sepia con caracol, todo negro, llega a la tierra, se mete en el cuerpo de las personas y las convierte en criminales, adictos al rock duro y los Ferraris. Matan sin pestañear y, cuando quieren algo, lo pillan. Asaco. Justo en el mejor momento, aparece un misterioso agente del FBI que se comporta raro y dice buscar al infectado que la está liando parda. Sí, se trata del extraterrestre bueno de la historia, oculto también dentro de un cuerpo humano. El poli terrestre le ayudará a pesar de no entender nada de buenas a primeras. Y han de darse prisa, porque el marciano malo quiere meterse en el cuerpo del futuro presidente de los lluesei.
Notablemente influenciada por "Terminator" (incluso hay un guiño a esta, echad un ojo al "trivia" de IMDB para saber más), "Hidden" goza de un ritmo envidiable, toda ella, incrementado por secuencias de acción bastante espectaculares (tiros a tutiplen y persecuciones automovilísticas) y notables efectos especiales, como cuando el extraterrestre malo sale a la luz. Es indecentemente entretenida y divertida. Merece el estatus que tiene. Altamente recomendable.
Lo sorprendente del caso es que, tras ser el montador de "La quema" y debutar con la aburridísima e incomprensiblemente reputada "Solos en la oscuridad" a la que siguió "Pesadilla en Elm Street 2" (una de las más flojas de la saga), el director Jack Sholder se ganaba la etiqueta de "nueva revelación" con "Hidden". Sin embargo, nunca pudo gozar de ello. Después rodó la peli de acción "Renegados" para mayor lucimiento de Kiefer Shuterland y Lou Diamond Phillips, pero algo debió ir mal porque a partir de ahí limitó sus quehaceres a la televisión. No salió de ella hasta 1999 con la terrible y super-zetosa segunda parte de la estimable "Wishmaster" y se metió luego de cabeza en la problemática "Supernova", finalmente firmada de Walter Hill. Con tanta mala pata, lo último que le faltaba a Sholder era aceptar la dirección del bastante patético "Arachnid" de la "Fantastic Factory". Toma remate!. Lo intentó con un "thriller" protagonizado por Harvey Keitel del que nadie sabe nada, "Beeper", y regresó a su querida televisión dirigiendo en 2005 la simpática "La playa del terror" (también conocida como "12 días de terror"). Desde entonces no se sabe más de él. Que final más extraño y trágico para un, otrora, prometedor cineasta.
No mucha más suerte corrieron los demás rostros y nombres reconocibles de "Hidden", comenzando por el majete Kyle MacLachlan (el marciano bueno), que tras triunfar a lo grande en "Twin Peaks", vio como su estrella se iba apagando lentamente. Del resto del reparto el caso más curioso es el de Claudia Christian, que encarna a una sexy stripper y acabó casi especializada en trabajos televisivos, siendo su intervención en la serie "Babylon 5" lo más llamativo (lo que la convirtió en objeto de deseo de mucho fricazo). El guionista, Jim Kouf, luce un curriculum notable, siendo "Los albóndigas en remojo" el título que más destaca (por los motivos que sean).
Gracias al éxito de "Hidden", en 1993 se produjo una secuela ("Hidden 2: el regreso"... titulazo!!) que, aunque seguía la historia donde la habían dejado Jack Sholder y su equipo, no contaba con ninguno de estos, ni en el reparto principal, ni en el equipo técnico. Nunca llegué a verla y tampoco creo que nadie más lo hiciese, porque no hubo tercera.
Total, que al acabar "Hidden", recordé que en su momento fue blanco de un caso de "jetismo caratulil" de esos que tanto nos gusta analizar y estudiar en este blog, así que investigué y con la ayuda de "Google" y un "Mad Movies" de mi biblioteca privada, pude atar cabos y ponerme con ello. El resultado, a continuación...

Pero antes hablemos de "Cortinas", nacida como "Curtains" a finales de los 70 (aunque por problemas varios su estreno se atrasó hasta 1983). Se trataba de un intento por parte del productor de "Prom Night", Peter R. Simpson, de seguir sacándole jugo a la moda "slasher" imperante en la época, y que tantos beneficios le había reportado. La diferencia es que esta vez quería enfocar la cosa un poco más hacia el público adulto y apartarse algo del adolescente, así pues la peli cuenta con dos veteranos del calibre de John Vernon y Samantha Eggar en funciones protagoniles.
Un productor de teatro proyecta hacer una obra sobre la locura con su esposa, la Eggar, en plan estrella principal. Esta decide meterse en un sanatorio para conocer de primera mano el tema. De mientras, el marido cambia de opinión y organiza un casting para buscar a una sustituta joven y de buen ver, cosa de la que su mujer se entera y, vamos, no le sienta nada bien. Inevitablemente  las aspirantes irán siendo asesinadas por una misteriosa presencia oculta tras la máscara de una tétrica anciana.
"Cortinas" bebía más del "giallo" que del "slasher" y se tomaba la molestia de currarse una atmósfera y aportar ciertos toques artys. Bien, fue un batacazo en taquilla, aunque a día de hoy arrastra bastante buena prensa. Confieso que yo llegué a verla y me aburrí tanto que la quité... pero no me hagan caso, en la época era un mastuerzo sin gusto ni raciocinio. No es que ahora haya mejorado mucho, pero algo sí. De hecho, me gustaría volver a verla, tengo la sensación de que esta vez mis impresiones serían más positivas.
En fin, el caso es que una de las ediciones VHS con las que "Cortinas" llegó a España fue esta que ven a continuación, cortesía de "General Video".


Sí, las fotos de la parte de atrás son de "Curtains". Vamos, es que tienen toda la pinta de haber sido tomadas de la pantalla del televisor. Pero, una vez más, cuando nos fijamos en la parte frontal, la cosa cambia. 
Ustedes se estarán preguntando: "Muy bien, ¿pero qué pinta "Cortinas" y el "jetismo caratulil" en una reseña de "Hidden"?". Pues pinta, y mucho, porque la imagen de la cubierta, la del tio en llamas con la pistola no pertenece a "Cortinas", sino a "Hidden". ¿Que por qué la peli de Sholder y por qué esa imagen?, bien, ¿no está claro?, en el fondo luce unas enormes, rojas y bien llamativas cortinas... así que, ¿por qué no?. Y para que vean que no me flipo, aquí tienen escaneada una página completa de la revista "Mad Movies", con un reportaje dedicado a "Hidden" en el que destaca la versión original de tan misteriosa imagen....



Naturalmente a los chicos de "General Video" no les valía con limitarse a recortar y pegar, tenían que incluir extraños retoques pincel mediante como los que siguen...



en ambos casos, a la izquierda tienen la original, y a la derecha la retocada.

Dejaremos de lado el absurdo slogan, "Un extraño ser inanimado o real se esconde tras las cortinas..." (¿¿extraño ser inanimado??, ¡pero si aquí no hay marcianos, solo alguien oculto tras una máscara!), y nos fijaremos en el muñecajo que asoma abajo de la caratula,a su derecha. Se ve que en "Cortinas" el asesino deja un muñeco junto al cadáver cada vez que actúa (o eso creo haber entendido), de ahí la referencia. Lo coñero del asunto es que si nos acercamos gracias a la magia de "Photoshop" y miramos bien, veremos que, por muchos retoques que tenga la imagen, sigue siendo reconocible....



Sí, joder, es el puto "Chucky"!!!, el "Muñeco Diabólico" al que, a base de repintar, han deformado notablemente.
En fin, otro caso más para el invencible "Ace Ventura", detective de carátulas chungas. Y no lo olviden, después de tanto rollo la moraleja inicial sigue bien vigente: Vean o repasen su copia de "Hidden", lo agradecerán.
(Y si tienen "Cortinas" -y no me refiero a la decoración de su pocilga-, véanla también. A lo mejor, después de todo, no está ni tan mal).

sábado, 30 de agosto de 2014

LOS OJOS DEL DIABLO

Aunque ya en 1978 Dario Argento y George A. Romero compartieron créditos en la mítica "Dawn of the dead" original, no sería hasta el año 1990 cuando realmente se repartirían -creativamente hablando- la paternidad de una película, este "Los ojos del diablo", "Two Evil Eyes", "Due occhi diabolici" (originalmente bautizada como "Poe", tal y como demuestra el pre-cartel que les dejo por ahí abajo, o "Metropolitan Horrors"), producción italo-yankee que jugaba con una premisa a priori atractivísima para cualquier aficionado medio, dos maestros del género unían fuerzas para adaptar sendos relatos de un titán de la literatura macabra, Edgar Allan Poe. Lástima que pal cambio de década Argento y Romero habían perdido ya un poco su "punch" (aunque nada comparado a lo que vendría después), algo que a mí no me importó ni un pimiento, que corrí al cine para ver la película resultante el día de su estreno. Es interesante señalar que, en principio, los directores no iban a ser únicamente el italiano y el de Pittsburgh, también querían liar a gente como John Carpenter, Wes Craven, Stuart Gordon o Clive Barker, aunque lo problemático de aunar calendarios convenció a sus perpetradores (los Argentos, Claudio y Dario) de que lo más fácil era contar con aquel al que ya conocían y con quién habían currado previamente de manera harto satisfactoria. De haberse materializado el pifostio tal y como se quería en un principio, hablaríamos ahora de todo un hito en el género.
Puesto que se trata de la unión de un par de mediometrajes, bastante diferentes a pesar de churrupetear del mismo escritor, me permitirán que anal-ice cada uno como si de dos títulos totalmente independientes se tratara. Y si no les gusta, que les den.
LA DE ROMERALES: El viejo Georgie se encargó de adaptar mi relato favorito de don Poe, "La verdad sobre el caso del señor Valdemar". Evidentemente, y dado el nivel de paletismo que acarreo, no he leído el texto original, pero sí vi en su día las versiones que firmaron Roger Corman y Narciso Ibáñez Serrador y en ambos casos (pero sobre todo el segundo) me cagué de miedo. Su concepto siempre me pareció genuinamente aterrador. Un tipo que fallece mientras se encuentra en estado de hipnosis, lo que lo mantiene atrapado en el limbo. Su cadáver se marchita, pero su mente aúlla agónicamente con un "¡Estoy mueeeerto!". Uf, escalofriante.
El caso es que George Romero lo pilla y lo lleva a su terreno, el del director de cine de horror cansado ya de la puta etiqueta y de tener que estar siempre liado con muertos vivientes y bichos apestados. La suya es una versión muy culebronesca, que hace más hincapié en el drama y el suspense que en el terror puro. La esposa de un millonario al pie de la tumba anda liada con el médico de este. Juntos planean aprovechar hasta el último halo de vida que le queda al viejo para que, mediante hipnosis, firme todos los documentos posibles y les ceda sus riquezas. Pero el tipo la palma en pleno subidón, lo que impedirá cruzar el portal del más allá y se montará un cristo de órdago, volviendo de la pre-muerte para cometer venganza.
Contaba don Romero que en aquellos tiempos andaba de bajona por el fracaso en taquilla de "Atracción Diabólica" y que aceptó el proyecto porque no requería una gran implicación emocional por sus partes. Y se nota, ya que le quedó muy fría, sosa, plana y -decían en la época- telefílmica. Él mismo así lo reconoció poco después, confesando que se sintió fatal después de ver el despliegue de imaginación que invirtió Dario Argento en su propuesta. Y hasta el italiano comentaría por ahí que en aquella ocasión la inspiración de Georgie anduvo bajo mínimos. Yo mismo me aburrí mortalmente cuando la consumí y durante mucho tiempo tuve un concepto muy pobre de ella, seguramente por su casi ausencia de gore, algo por entonces muy ligado a la obra del padre del zombie moderno. Pero el otro día, y como suele pasar, me pareció bastante mejor de lo que la recordaba. Sí, es cierto que no transpira ni mucha pasión ni mucha vida, que Romero puso el automático y tiró millas, pero aún así, su sobriedad, su saber hacer, su acabado más que solvente y su guión, bien parido y estructurado, la convierten en un producto bastante digno.
Contribuyen a ello sus actores, especialmente cuatro que ya habían currado previamente con
Romero en otra antología, la maravillosa "Creepshow", es decir, una ya avejentada Adrienne Barbeau (que lo hace muy bien, la verdad), Bingo O'Malley, E.G.Marshall y el bueno de Tom Atkins. Completan el cuadro Ramy Zada, muy popular en mi tierra durante inicios de los 90 a raíz de su protagonismo en una serie co-producida por la televisión de Cataluña sobre un justiciero titulada "Dark Justice" ("Quan es fa fosc", "Cuando se hace oscuro", aquí) y Christine Romero, la "esposa de", que pal caso interpreta un personaje idéntico al que diera vida, justamente, en la anterior "Atracción Diabólica", enfermera/cuidadora borde.
LA DE ARGENTALES: El caso de Argento es diametralmente opuesto al de Romero. Se nota que él fue uno de los instigadores del proyecto, que le pirra Poe y que comparte intereses con él y su universo. Su mediometraje es pura pasión... lo que no significa necesariamente que sea la repolla, pero sí que al menos viene plagado de guiños, tributos y homenajes al autor y su obra. Oficialmente adapta "El gato negro", aunque solo es una excusa pa salpicar la movida con referencias a "El pozo y el péndulo", "La caída de la casa Usher", "Ligeia" o "El corazón delator", entre otras.
Rod Usher (bingo!) es un fotógrafo especializado en sacar instantáneas de crímenes cruentos. Vive con una pava súper-lerda y espiritual que adora los/as gatos/as, como una de bien negra que ha traído a casa y que, ya de entrada, se lleva fatal con el maromo. Además, su vida conyugal cada vez anda peor y al parecer ella se ha buscado un amante (o uno en ciernes) joven y bien mono. Borrachuzo, celoso y rabioso, el muy hijo de puta de Rod decide pagarla matando al felino, no sin antes sacar fotos del proceso para ilustrar un libro recopilatorio de su macabra obra (titulado, justamente, "Metropolitan Horrors" -ver más arriba-). Cuando ella lo descubra, se liará parda, aparecerá un nuevo gato negro -que se parece mucho al anterior (lo que tampoco es nada nuevo porque todos los gatines niggas son cagaos entre ellos, yo fui poseedor de uno la mar de majo-) que él querrá aniquilar convencido de que acarrea una maldición. Cuando ella intenta salvarlo, él la mata y oculta su cuerpo tras una pared falsa. No hace falta decir que lo tendrá jodido para salirse con la suya... gracias en parte al enigmático black cat... o a su prole.

A nivel visual y narrativo, como decía, es lo opuesto a Romero, un despliegue de ideas, dinamismo, truculencia, locura y flipadas totalmente ausentes en la historia del Sr.Valdemar. La mayor diferencia es la duración (la del italiano es más larga) y el guión, bastante peor estructurado y con peor ritmo. Nada nuevo bajo el sol, ya que esa es una constante en el director de "Suspiria", "Phenomena" y "Tenebre". Y como en esos mismos títulos, la falta de dominio narrativo queda compensada por el desmadre visual, la cámara apañándose movimientos imposibles (en un momento dado adopta el punto de vista del péndulo de la muerte), el gore (gráficas cuchilladas, empalamientos...) y las típicas "argentadas" tan irritantes como entrañables. Esas salidas de tono en las que exclamas un "Anda yaaaa, no me jodas!". Antes solía preguntarme cómo era posible que Argento no se diera cuenta de lo tontunas y ridículas que eran, pero hoy considero que ya las hacía aposta como elemento  epatante, como parte de su estilo. En este caso no hablamos ni de asesinas esculturas punzantes ni de absurdas vagonetas-extermina-ratas, sino de cierto muñeco económicamente confeccionado para lograrse una coartada y.... en fin, no recuerdo la otra, pero eran dos de esas que dolían, y más con la sombra de Edgar Allan Poe detrás. Naturalmente, Argento se pasa un poco por el forro de lírica del escritor y -como Romero- se lo lleva totalmente a su terreno, exagerando sus ideas hasta el desquicie (esos gatitos mutantes devorando la carne de un cadáver). Pero ya mola, que pa algo es quien es, ¡carayo!.
"El gato negro" la protagonizan Harvey Keitel, un poco antes de su redescubrimiento de la mano de Tarantonto y pasando una etapa algo oscurilla, Madeleine Potter, una actriz que venía de cierto cine cultureta y se supone que despierta pasiones a pesar de lo poco agraciada que resulta (esa boquita suya en perenne estado de "piñonismo" dan ganas de soltarte una yoya) y algunos veteranos, entre los que destacan John Amos, Sally Kirklan, Kim Hunter y Martin Balsam en el inevitable guiño a Hitchcock.

Añadir como colofón que fue la primera película rodada en terreno yankee por el italiano (que cada vez que se va para allá, la verdad es que le salen mejor) y que la versión que vi hace unas noches (descargada de ese demonio llamado emule) incluía una escena cortada de la versión estrenada en España, una pesadilla en la que Keitel viaja a la época medieval para recibir doloroso y rectal castigo. No deja de ser gracioso tener en cuenta que los Argentos impidieron a Romero adaptar "La máscara de la Muerte Roja" porque no querían nada con ambientación "de época" en su producto, pa luego incluirla ellos en "El gato negro". ¡¡Malditos fetuccinis!!.
PLUS: De los notables efectos especiales se encargó, cómo no, Tom Savini, quien se reserva un papel como el demente que desentierra un cadáver para extraerle los dientes, idea esta sacada también del universo Poe (concretamente de su cuento "Berenice"). Hacer notar que tío Tom va ataviado con ropas victorianas.
La banda sonora es del siempre genial Pino Donaggio, que a la hora de poner música al capítulo de Dario se adapta a sus habituales partituras rimbombantes y semi-electrónicas, más propias de unos "Goblin"/Claudio Simonetti o un Keith Emerson.
Aunque el ayudante de dirección del italiano era en un principio Michele Soavi, fue al poco sustituido por el bueno de Luigi Cozzi cuando el otro cayó enfermo.
RESUMIENDO (ya tocaba): Aunque la historia de Argento es mucho más viva, colorista y apasionada, se me hizo un pelín pesada (tal vez por esa falta de capacidad de construcción narrativa -parece que no, pero a la larga es algo que se nota- o tal vez por extensión). Creo que esta vez me moló más la de Romero, a pesar de los pesares. Puede ser mi vejez, puede ser culpa de las expectativas, puede ser por ir la primera o el signo del cambio de los tiempos. Sea como sea, ambas se complementan bien y esputan un film bastante majo, sobre todo ahora que han pasado ya más de dos décadas, que sus autores andan en horas bajísimas y que el cine de terror, en general, va como va.