Sin temor a equivocarme como lo hacen los elefantes, enormemente, me atrevería a decir que "Equilibrium" fue en su momento la primera película beneficiada por los supuestos horrores de la piratería digital, de cuando esta aún estaba en pañales.
Dicho de otra manera, demostró que eso de bajarse películas por la red no siempre es malo... no cuando es el único modo de disfrutar de un producto que, por diferentes cuestiones, no ha llegado a nuestro país. Y, de hecho, once años después de su parimiento, todavía no lo ha hecho. El único modo de consumirlo es con doblaje latino... o subtítulos. Hay quien incluso se flipa afirmando que si "Equilibrium" no ha tenido una mayor difusión, es por su mensaje revolucionario. Vamos, que los poderosos temen que el pueblo la vea y decida tomársela demasiado a pecho. Permítanme que me descojone los próximos 25 segundos. Sí claro, seguro que la sociedad moderna decidiría agarrar las armas después de echarle un ojo... ¿cuando, durante el descanso del próximo Barça/Madrid o al terminar la edición cinco mil de "Gran Hermano"?. Por favor, seamos serios.
Y es que no deja de resultar sorprendente que un film producido por los hermanos Weinstein desde su errática "Dimension Films", con Jan De Bont, director de "Speed", echando una mano, un reparto bastante sólido encabezado por el entonces en alza Christian Bale, un presupuesto respetable de 20 millones de dólares y un contenido versado en la ciencia ficción y el cine de acción, a día de hoy siga tan escondido y poco difundido. Según la teoría oficial, los Weinstein sacaron tal tajada de las pre-ventas internacionales, que decidieron no jugársela y dejarla huérfana de una distribución por todo lo alto. Eso, para mi, tiene más sentido.
Total, que a inicios de los 2000 corrió el rumor de que "Equilibrium" molaba mucho y merecía verse, para lo cual había que recurrir al amigo del amigo que se la había descargado con subtítulos hechos por algún mindundi. En esencia se trata de un "exploit" de la entonces afamada "The Matrix" con toques del "1984" Orwelliano, entre otras muchas ideas prestadas.
Estamos en el futuro, poco después de la tercera guerra mundial. El poder decide erradicar el mayor mal de la humanidad, los sentimientos. De este modo, se acabaron las guerras, los conflictos, los celos, las envidias, etc.... pero, claro, también las emociones positivas. Para ello se inventa una medicina que hay que inyectarse diariamente. Solo la resistencia se niega a tomársela y vive oculta, traficando con todo lo que el poder ha prohibido, los libros, la música, la pintura, el cine... cualquier cosa capaz de crear alguna clase de emoción. Un cuerpo especial de policía se encarga de buscar y cazar a todos esos rebeldes, que son automáticamente ejecutados. El mejor de estos hombres, John Preston, es tan eficiente y obediente que no tuvo problemas en aprobar el exterminio de su propia mujer, cuando se descubrió que no ingería la medicina, y tampoco en matar a su compañero/amigo al pillarlo leyendo a escondidas poesía confiscada.
Pero un día, accidentalmente, no se inyecta su dosis y lo que comienza a sentir le gusta... tanto, que decide seguir adelante. Poco a poco, irá abriendo los ojos ante los abusos del poder y, claro está, se pondrá de lado de la resistencia para que cambien las cosas de una vez por todas.
Siguiendo la estela "fantasmil" de "Matrix", hay que resaltar la capacidad de estos super-polis (clérigos, les llaman) a la hora de entrar en combate. Gracias a una técnica nueva, son capaces de enfrentarse cara a cara con 20 tíos armados, esquivar balas y golpes y matarlos a todos. Sí, es un tanto exagerado, un poco "too much", pero mola que te cagas. Está muy bien ejecutado en imágenes y cada vez que Bale hace demostración de ello, cuesta mucho no fliparse con las posturitas, el montaje dinámico, la generosa violencia y el macarrismo general de todo ello. Especialmente en el clímax final, directamente de infarto.
"Equilibrium" es una peli muy muy potable. Perfectamente ambientada, con un notorio diseño de producción, bien fotografiada, bien interpretada, en fin, que está muy bien, carajo, y viene repleta de aciertos, aunque mi parte favorita es aquella en la que Christian Bale comienza a despertar y sentir. El actor transmite estupendamente bien lo que representa para él experimentar las cosas bellas por primera vez. Saber que "haces mal", pero no poder evitarlo y vivir entre el puro placer sensorial y el tormento de la culpa. Ver salir el sol. Escuchar música. Oler perfume. Salirse del orden impuesto. Descubrir el individualismo. Entre todo ello destacan la contenida y reprimida mini-historia de amor trágico que mantiene con una rebelde y el inesperado afecto que siente por un hermoso perrito, por el que, literalmente, es capaz de matar.
Junto a Bale encontramos un puñado de rostros bien reconocibles, como son los de Sean Bean, Sean Pertwee en plan Mariano Rajoy, Emily Watson, David Hemmings, Dominic Purcell, Angus Macfadyen o el siempre lacónico William Fichtner. El director y guionista, Kurt Wimmer, luego lo intentaría de nuevo con otro film de ciencia ficción de regusto "Matrixiano" medio-chanin, pero esta vez no funcionó -artísticamente digo, comercialmente sería un "tampoco funcionó"-, les hablo de "Ultraviolet", el vehículo para Milla Jovovich. Aunque lo realmente curioso es descubrir cual fue su primera película, justo antes de "Equilibrium", nada menos que la segunda parte de "Frío como el acero", aquel tardío muestrario de capacidades para el "action hero", que nunca acabó de despegar del todo, Brian Bosworth. Aunque el fuerte de Wimmer está en los guiones, suyos son los de "Esfera", "El secreto de Thomas Crown", "La prueba", "Dueños de la calle", "Un ciudadano ejemplar", "Salt" o el remake de "Desafío Total".
Sin ser perfecta ni redonda, "Equilibrium" sí ofrece un buen puñado de grandes momentos y 107 minutos de notoria evasión. Muy recomendable.
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martes, 11 de junio de 2013
lunes, 15 de abril de 2024
AMENAZA EN LA NOCHE
Cacao mental por parte de los gerifaltes de la compañía independiente "Royal American Pictures" quienes —dicen—se leyeron una novelucha de tres al cuarto sobre incesto, religión y homosexualismo y, entusiasmados, contrataron a un grupo de profesionales que pudieran llevarla a la pantalla con poco dinero y menos días.
Se trata de una insana historia sobre una mujer soltera que, tras haber cuidado a su sobrino desde la muerte por accidente de sus padres, desarrolla una obsesión hacia el crío. Cuando este es ya un mozalbete pre universitario y planea dejar el nido junto con su novia, la solterona decide retenerlo de la manera que sea. Acabará asesinando a un individuo ante los ojos del chaval, convenciéndole de que ha actuado en defensa propia ya que quería violarla. Y con el pifostio que se lía, gana tiempo para que el chaval no se pire. Todo se complica cuando el detective que lleva el caso del asesinato descubre que el supuesto violador era homosexual y, para más inri, pareja del entrenador del muchacho involucrado. El investigador cree, hablando en plata, que el crimen ha sido “cosa de maricones”. Y se lía la de dios es cristo.
Pasa una cosa muy curiosa con “Amenaza en la noche” y es que, aun con esos aires de telefilme muy barato (manda cojones como el diseño de producción es capaz de ambientar toda una comisaría en un cuartucho) y el aspecto rancio que se gasta en general toda la cinta, la historia que cuenta es tan descerebrada y las interpretaciones tan exageradas y geniales (tenemos ahí a una verdadera actriz de culto como es Susan Tyrrell, vista en “Forbidden Zone” o “Cry Baby” y al bueno de Bo Svenson, el inolvidable sheriff "Buford Pusser" en “Pisando Fuerte 2”, “Pisando fuerte 3” y la serie de televisión), que cuando la película termina, el espectador queda como aturdido, agotado. Y es que resultado es muy intenso, con mucha sangre y mucho rollo psico-social implícito, a saber; deseo incestuoso, simbología religiosa, homofobia, menopausia y asesinato. Tócate los cojones. En definitiva, me ha encantado por exagerada, por chalada.
No solo el desbarajuste está dentro de la historia, la producción le va a la zaga. Para empezar, el director contratado, Michael Miller, que venía de rodar con rapidez, poco dinero y buenos resultados “La celda de la violación”, y que se hacía acompañar de su director de fotografía habitual, nada menos que Jan de Bont (luego responsable directo de cosas como “Twister” o “Speed”), fue despedido tras unos días porque durante ese tiempo el tipo no se había ceñido al plan de rodaje e iba con retraso. Necesitaban un director más rápido. Por eso, en lugar de Miller y De Bont contrataron al que se da crédito en la película, William Asher, con unas cuantas “beach movies” de los sesenta a sus espaldas, pero, sobre todo, de dilatada carrera televisiva, habiendo dirigido capítulos de dos instituciones de la caja tonta americana como son “I Love Lucy” o “Embrujada”, y que se mete de lleno en el cine de carácter más "exploit" con “Amenaza en la noche”. Aunque la película sale firmada por él, lo cierto es que la secuencia de apertura fue rodada por el amigo Michael Miller.
Tras esta experiencia con el terror, Asher rodaría otra marcianada como “Esto no es Hollywood”, pero en general su medio fue la televisión.
“Amenaza en la noche” es una película pequeña cuya misión era recuperar lo poco invertido lo antes posible y que diera resultados. Por eso al principio se estrenó tan solo de manera regional en uno o dos cines, y bajo el título que en un principio también tenía la novela en la que se inspira; uno muy gracioso que encima rima y me gusta mucho: “Butcher, Baker, Nightmare Maker”. Se podría traducir algo así como “Carnicera, panadera, creadora de pesadillas”, supongo que en referencia a la protagonista, la tía Cheryll que es ama de casa y por lo tanto, carnicera, panadera y lo que se tercie (con utensilios de cocina que en momentos dados usará para asesinar).
Lo que sucede es que, cuando la película se estrena, resulta estar más potable de lo que en un principio podría parecer y, en consecuencia, empieza a generar demanda. Para más inri, la "Academia de Películas de Ciencia Ficción y Terror" la nomina al premio "Saturn" como lo mejor del género ese año, por lo que los distribuidores deciden tirar copia y estrenarla de manera nacional. “Butcher, Baker, Nightmare Maker” igual es un título no demasiado comercial o lo suficientemente llamativo como para que pueda ser tomada a chufla, por lo que se cambia a “Night Warning” y como tal comienza su carrera comercial. Resultó un pequeño éxito en cine, televisión por cable y vídeo. A nuestro país llega en este último formato, lanzada para el alquiler con una traducción más o menos literal del segundo título comercial, es decir, “Amenaza en la noche”. Y a tirar millas.
Por otro lado, como la película tiene a ciertos personajes homófobos que se pasan tres pueblos con los gays —sin ir más lejos, la tía Cherryll advierte a su sobrino que “todos los homosexuales son enfermos mentales”—, con la aparición del entrenador homosexual como personaje positivo que, más o menos, salva la papeleta, el colectivo LGTBI acogió el film como suyo, rindiéndole culto y organizando proyecciones. Bueno, efectivamente ese personaje es completamente normal y positivo, pero por lo que respecta al resto del universo de la película, los gays son poco más que depravados sexuales, y ese pensar tiene más peso que el personaje positivo. A saber cual era la genuina intención de los productores, los guionistas y William Asher. Pero todo esto hace a la película mucho más divertida.
En otro orden de cosas, tenemos en un papel secundario a Bill Paxton. Paxton siempre había sido un actor discretito, pero en estos primeros roles en los que solía interpretar a adolescentes un tanto garrulos, era directamente malo de pelotas. Como fuere, se presentó al casting aspirando al papel protagonista, pero le fue arrebatado por Jimmy McNichol, que no es que sea especialmente mejor, pero venía de tener cierta fama como actor infantil (era "Harry Baker" en “La casa de la pradera”). También cuentan que Susan Tyrell aceptó intervenir en esta producción chusquera y barata por motivos meramente alimenticios, pero que mientras la rodaba se daba perfecta cuenta de que estaba en una película de mierda. No se quejó, actuó lo mejor que pudo, cobró el cheque y a otra cosa mariposa, pero con esa sensación que le quedó, nunca se dignó a verla. No fue hasta 2008 que se animó y le gustó mucho. Una anécdota de lo más simpática. Como la que cuenta que la actriz que interpretaba a la novia del personaje de Jimmy McNichol, Julia Duffy, tenía 30 años de edad mientras su partenaire apenas había cumplido los 20.
“Amenaza en la noche” no es tan popular, como muchas de sus coetáneas, con todo el sentido del mundo. Es rara, histérica y ruidosa. Sin embargo, también es altamente divertida en su delirio. Si aún no ha tenido una reivindicación más o menos sonada, la acabará teniendo. No obstante, la película entera es Susan Tyrell y su desmesurada interpretación; sin ella no hay nada, y, si lo hubiera, no sería tan “bueno”. Yo al menos la he disfrutado mucho.
Se trata de una insana historia sobre una mujer soltera que, tras haber cuidado a su sobrino desde la muerte por accidente de sus padres, desarrolla una obsesión hacia el crío. Cuando este es ya un mozalbete pre universitario y planea dejar el nido junto con su novia, la solterona decide retenerlo de la manera que sea. Acabará asesinando a un individuo ante los ojos del chaval, convenciéndole de que ha actuado en defensa propia ya que quería violarla. Y con el pifostio que se lía, gana tiempo para que el chaval no se pire. Todo se complica cuando el detective que lleva el caso del asesinato descubre que el supuesto violador era homosexual y, para más inri, pareja del entrenador del muchacho involucrado. El investigador cree, hablando en plata, que el crimen ha sido “cosa de maricones”. Y se lía la de dios es cristo.
Pasa una cosa muy curiosa con “Amenaza en la noche” y es que, aun con esos aires de telefilme muy barato (manda cojones como el diseño de producción es capaz de ambientar toda una comisaría en un cuartucho) y el aspecto rancio que se gasta en general toda la cinta, la historia que cuenta es tan descerebrada y las interpretaciones tan exageradas y geniales (tenemos ahí a una verdadera actriz de culto como es Susan Tyrrell, vista en “Forbidden Zone” o “Cry Baby” y al bueno de Bo Svenson, el inolvidable sheriff "Buford Pusser" en “Pisando Fuerte 2”, “Pisando fuerte 3” y la serie de televisión), que cuando la película termina, el espectador queda como aturdido, agotado. Y es que resultado es muy intenso, con mucha sangre y mucho rollo psico-social implícito, a saber; deseo incestuoso, simbología religiosa, homofobia, menopausia y asesinato. Tócate los cojones. En definitiva, me ha encantado por exagerada, por chalada.
No solo el desbarajuste está dentro de la historia, la producción le va a la zaga. Para empezar, el director contratado, Michael Miller, que venía de rodar con rapidez, poco dinero y buenos resultados “La celda de la violación”, y que se hacía acompañar de su director de fotografía habitual, nada menos que Jan de Bont (luego responsable directo de cosas como “Twister” o “Speed”), fue despedido tras unos días porque durante ese tiempo el tipo no se había ceñido al plan de rodaje e iba con retraso. Necesitaban un director más rápido. Por eso, en lugar de Miller y De Bont contrataron al que se da crédito en la película, William Asher, con unas cuantas “beach movies” de los sesenta a sus espaldas, pero, sobre todo, de dilatada carrera televisiva, habiendo dirigido capítulos de dos instituciones de la caja tonta americana como son “I Love Lucy” o “Embrujada”, y que se mete de lleno en el cine de carácter más "exploit" con “Amenaza en la noche”. Aunque la película sale firmada por él, lo cierto es que la secuencia de apertura fue rodada por el amigo Michael Miller.
Tras esta experiencia con el terror, Asher rodaría otra marcianada como “Esto no es Hollywood”, pero en general su medio fue la televisión.
“Amenaza en la noche” es una película pequeña cuya misión era recuperar lo poco invertido lo antes posible y que diera resultados. Por eso al principio se estrenó tan solo de manera regional en uno o dos cines, y bajo el título que en un principio también tenía la novela en la que se inspira; uno muy gracioso que encima rima y me gusta mucho: “Butcher, Baker, Nightmare Maker”. Se podría traducir algo así como “Carnicera, panadera, creadora de pesadillas”, supongo que en referencia a la protagonista, la tía Cheryll que es ama de casa y por lo tanto, carnicera, panadera y lo que se tercie (con utensilios de cocina que en momentos dados usará para asesinar).
Lo que sucede es que, cuando la película se estrena, resulta estar más potable de lo que en un principio podría parecer y, en consecuencia, empieza a generar demanda. Para más inri, la "Academia de Películas de Ciencia Ficción y Terror" la nomina al premio "Saturn" como lo mejor del género ese año, por lo que los distribuidores deciden tirar copia y estrenarla de manera nacional. “Butcher, Baker, Nightmare Maker” igual es un título no demasiado comercial o lo suficientemente llamativo como para que pueda ser tomada a chufla, por lo que se cambia a “Night Warning” y como tal comienza su carrera comercial. Resultó un pequeño éxito en cine, televisión por cable y vídeo. A nuestro país llega en este último formato, lanzada para el alquiler con una traducción más o menos literal del segundo título comercial, es decir, “Amenaza en la noche”. Y a tirar millas.
Por otro lado, como la película tiene a ciertos personajes homófobos que se pasan tres pueblos con los gays —sin ir más lejos, la tía Cherryll advierte a su sobrino que “todos los homosexuales son enfermos mentales”—, con la aparición del entrenador homosexual como personaje positivo que, más o menos, salva la papeleta, el colectivo LGTBI acogió el film como suyo, rindiéndole culto y organizando proyecciones. Bueno, efectivamente ese personaje es completamente normal y positivo, pero por lo que respecta al resto del universo de la película, los gays son poco más que depravados sexuales, y ese pensar tiene más peso que el personaje positivo. A saber cual era la genuina intención de los productores, los guionistas y William Asher. Pero todo esto hace a la película mucho más divertida.
En otro orden de cosas, tenemos en un papel secundario a Bill Paxton. Paxton siempre había sido un actor discretito, pero en estos primeros roles en los que solía interpretar a adolescentes un tanto garrulos, era directamente malo de pelotas. Como fuere, se presentó al casting aspirando al papel protagonista, pero le fue arrebatado por Jimmy McNichol, que no es que sea especialmente mejor, pero venía de tener cierta fama como actor infantil (era "Harry Baker" en “La casa de la pradera”). También cuentan que Susan Tyrell aceptó intervenir en esta producción chusquera y barata por motivos meramente alimenticios, pero que mientras la rodaba se daba perfecta cuenta de que estaba en una película de mierda. No se quejó, actuó lo mejor que pudo, cobró el cheque y a otra cosa mariposa, pero con esa sensación que le quedó, nunca se dignó a verla. No fue hasta 2008 que se animó y le gustó mucho. Una anécdota de lo más simpática. Como la que cuenta que la actriz que interpretaba a la novia del personaje de Jimmy McNichol, Julia Duffy, tenía 30 años de edad mientras su partenaire apenas había cumplido los 20.
“Amenaza en la noche” no es tan popular, como muchas de sus coetáneas, con todo el sentido del mundo. Es rara, histérica y ruidosa. Sin embargo, también es altamente divertida en su delirio. Si aún no ha tenido una reivindicación más o menos sonada, la acabará teniendo. No obstante, la película entera es Susan Tyrell y su desmesurada interpretación; sin ella no hay nada, y, si lo hubiera, no sería tan “bueno”. Yo al menos la he disfrutado mucho.
sábado, 19 de julio de 2025
BERT RIGBY, YOU´RE A FOOL
En un pequeño pueblo minero inglés vive enamorado de los viejos musicales de Fred Astaire y Gene Kelly, "Bert Rigby", al que le chifla cantar y bailar. Además, lo hace bastante bien. Su sueño consiste en devolverle la dignidad al cine local, convertido ahora en un bingo. Un día se presenta a un concurso de aficionados y causa sensación, por lo que pasa a ser fijo del espectáculo. En pleno tour, un director yanki de publicidad lo ve y decide llevárselo a Hollywood, donde las cosas le irán de mal en peor.
Curiosa y poco conocida comedia semi-musical del año 1989 con todo un peso pesado orquestándola, Carl Reiner, afamado hombre de comedia que, en su faceta como director, firmó algunos títulos de indiscutible solera, veámoslos: "¿Dónde está papá?" o la divertidísima "Un loco anda suelto", inicio de una aventura colaborativa junto a Steve Martin, con quien seguidamente haría "Cliente muerto no paga", "Un genio con dos cerebros" y "Dos veces yo". Terminada la asociación, Reiner firmó "Bert Girby, you´re a fool" entre "Malditas Vacaciones" (cambiando a Steve Martin por John Candy), la actualmente "cult-movie" "Loca juerga tropical", "Hay un muerto en mi cama" y "Distracción Fatal". Entonces, ante semejante reguero de títulos cuanto menos populares y recurrentes, ¿¿cómo es que casi nunca habías oído hablar de la reseñada??, pues porque fue un fracasazo de proporciones épicas. Según "la secre", hubo un cine concreto que, ante el desolador panorama, decidió ahorrar electricidad el resto de jornadas programadas, apagando el proyector y las luces de una sala siempre vacía. Por todo eso, suponemos, "Bert Rigby, you´re a fool" nunca llegó a España. Ni se estrenó en salas, ni salió en vídeo. Únicamente fue emitida bastantes años después, subtitulada, en un canal digital con el título de "Bert Rigby, eres un tonto" (traducción literal del original) y actualmente consta en redes como "Bert Rigby, estás loco".
Bueno, ¿y tan mala es?. Pues no, la verdad. Se trata de una comedia amable, no exenta de sus gags un pelín picantones / cabroncetes. Producida por "Warner". Bien parida técnicamente. Decentemente interpretada... vamos, que tiene toda la pinta de un producto "mainstream" listo para ser consumido sin problemas. Y sí, funciona. Entretiene, sonríes con algunos momentos... en fin, es agradable de ver. Pero, y ese creo que fue su gran "fallo", se percibe como anticuada. Esa reivindicación constante y continua a los clásicos muuuy clásicos, los números musicales canturreando temas de idéntico origen y época, pues difícilmente iba a conectar con las plateas de 1989. Lo que no deja de ser curioso porque en la misma trama se hace mención a ello. Uno de los "spots" que interpreta "Bert Rigby", imitando a Buster Keaton, es cancelado porque, según las encuestas, los jóvenes no saben quien es este último. Francamente, lo dudo -de 1989-. Hoy -en pleno 2025- ya sería otro cantar.
Podríamos achacarle también cierta hipocresía. Ya se saben el cuento: es mejor ser un pringadillo sin un duro pero feliz con tu pareja y vida sencilla, que lograr fama, éxito y dinero a espuertas. Ya, claro. Siempre me ha resultado cómico que tales "mensajes moralistas" surjan de mentes perfectamente arrulladas por ese mismo binomio infernal de "éxito + dinero". Los veo escribiendo en sus amplias mansiones, junto a la piscina, deseando contentar a la plebe que, a fin de cuentas, es la que paga entrada y, por ende, la que le permite pegarse semejante vidorra. Así pues, mejor celebrar la insignificancia. Es "más comercial".
Se deja el alma canturreando y dando brincos Robert Lindsay, actor inglés que no ha parado de currar, aunque casi siempre para la caja tonta. Le acompañan una sobreactuada y cargante Anne Bancroft (probablemente enchufada, no olvidemos que era la esposa de Mel Brooks, amiguísimo y eventual colaborador de Carl Reiner). Robbie Coltrane, quien alcanzaría notoriedad no mucho antes de palmar por su papel de "Rubeus Hagrid" en las pelis de "Harry Potter" o como el mafioso ruso "Valentin Zukovsky" en dos del "James Bond" noventero. Bruno Kirby y el televisivo Corbin Bernsen. El oscuro grupo de "art-punk" "Slaughterhouse 5" aparece tocando y la dirección fotográfica corre a cargo de Jan de Bont.
La historia, así como la presencia de Robbie Coltrane, me han traído a la memoria cierto producto de comedia inglesa televisiva, producida un año antes de "Bert Rigby, you´re a fool" y emitida en "TV3" no mucho después. Todo giraba en torno a otro pueblo minero del Reino Unido, donde uno de sus currelas escribe un guion titulado "The Strike" ("La Huelga", también se habla de ello en el film de Reiner) que consigue interesar a Hollywood. Estos mandan toda una troupe de personal dispuesto a rodar la película y, no solo ponen patas parriba el lugar, comienzan a introducir cambios en el guion para hacerlo más comercial, con escenas de acción y demás americanadas. Me llamó la atención, esencialmente, porque el reparto incluía a muchos de los actores habituales de la legendaria serie "The Young Ones" y es que, en esencia, se trataba de una creación del grupo al que aquellos pertenecieron (junto a Coltrane), "The Comic Strip". El asunto en sí parodiaba muy evidentemente el cine yanki de la época, con su tendencia al espectáculo exacerbado e incluía a unos Al Pacino y Meryl Streep de cucamona en plan divo. Molaría recuperarlo. El parecido formal con la peli reseñada, y la proximidad de fechas (más la presencia de uno de sus actores), lo hace todo un pelo sospechoso. ¿Copia, casualidad?... a saber.
Bueno, ¿y tan mala es?. Pues no, la verdad. Se trata de una comedia amable, no exenta de sus gags un pelín picantones / cabroncetes. Producida por "Warner". Bien parida técnicamente. Decentemente interpretada... vamos, que tiene toda la pinta de un producto "mainstream" listo para ser consumido sin problemas. Y sí, funciona. Entretiene, sonríes con algunos momentos... en fin, es agradable de ver. Pero, y ese creo que fue su gran "fallo", se percibe como anticuada. Esa reivindicación constante y continua a los clásicos muuuy clásicos, los números musicales canturreando temas de idéntico origen y época, pues difícilmente iba a conectar con las plateas de 1989. Lo que no deja de ser curioso porque en la misma trama se hace mención a ello. Uno de los "spots" que interpreta "Bert Rigby", imitando a Buster Keaton, es cancelado porque, según las encuestas, los jóvenes no saben quien es este último. Francamente, lo dudo -de 1989-. Hoy -en pleno 2025- ya sería otro cantar.
Podríamos achacarle también cierta hipocresía. Ya se saben el cuento: es mejor ser un pringadillo sin un duro pero feliz con tu pareja y vida sencilla, que lograr fama, éxito y dinero a espuertas. Ya, claro. Siempre me ha resultado cómico que tales "mensajes moralistas" surjan de mentes perfectamente arrulladas por ese mismo binomio infernal de "éxito + dinero". Los veo escribiendo en sus amplias mansiones, junto a la piscina, deseando contentar a la plebe que, a fin de cuentas, es la que paga entrada y, por ende, la que le permite pegarse semejante vidorra. Así pues, mejor celebrar la insignificancia. Es "más comercial".
Se deja el alma canturreando y dando brincos Robert Lindsay, actor inglés que no ha parado de currar, aunque casi siempre para la caja tonta. Le acompañan una sobreactuada y cargante Anne Bancroft (probablemente enchufada, no olvidemos que era la esposa de Mel Brooks, amiguísimo y eventual colaborador de Carl Reiner). Robbie Coltrane, quien alcanzaría notoriedad no mucho antes de palmar por su papel de "Rubeus Hagrid" en las pelis de "Harry Potter" o como el mafioso ruso "Valentin Zukovsky" en dos del "James Bond" noventero. Bruno Kirby y el televisivo Corbin Bernsen. El oscuro grupo de "art-punk" "Slaughterhouse 5" aparece tocando y la dirección fotográfica corre a cargo de Jan de Bont.
La historia, así como la presencia de Robbie Coltrane, me han traído a la memoria cierto producto de comedia inglesa televisiva, producida un año antes de "Bert Rigby, you´re a fool" y emitida en "TV3" no mucho después. Todo giraba en torno a otro pueblo minero del Reino Unido, donde uno de sus currelas escribe un guion titulado "The Strike" ("La Huelga", también se habla de ello en el film de Reiner) que consigue interesar a Hollywood. Estos mandan toda una troupe de personal dispuesto a rodar la película y, no solo ponen patas parriba el lugar, comienzan a introducir cambios en el guion para hacerlo más comercial, con escenas de acción y demás americanadas. Me llamó la atención, esencialmente, porque el reparto incluía a muchos de los actores habituales de la legendaria serie "The Young Ones" y es que, en esencia, se trataba de una creación del grupo al que aquellos pertenecieron (junto a Coltrane), "The Comic Strip". El asunto en sí parodiaba muy evidentemente el cine yanki de la época, con su tendencia al espectáculo exacerbado e incluía a unos Al Pacino y Meryl Streep de cucamona en plan divo. Molaría recuperarlo. El parecido formal con la peli reseñada, y la proximidad de fechas (más la presencia de uno de sus actores), lo hace todo un pelo sospechoso. ¿Copia, casualidad?... a saber.
En cualquier caso "Bert Rigby, you´re a fool" sigue siendo, cuanto menos, un eficiente mata-ratos.
sábado, 4 de marzo de 2023
EL 4º HOMBRE
Un escritor amargado, alcohólico, misántropo y, lo que es más importante, homosexual torturado, acude a un pueblucho para dar una conferencia. Allí conoce a una mujer misteriosa con la que se lía, básicamente porque le recuerda a un jovencito, uno como el que vio en la estación de tren antes de partir. Pues bien, resulta que este es otro amante de la misma pava. El prota, que estaba listo para escapar de ella, decide venderle la moto que se queda con la excusa de dedicarle un libro, pero su verdadera intención consiste en conocer y follarse al efebo. Lo que no sabe todavía, es que todos los maridos de la tipa han muerto en extrañas circunstancias. Eran tres... ha llegado el momento de un cuarto.
Thriller psicológico dirigido en 1983 por el gran Paul Verhoeven, dentro de terreno Holandés, según un guion de Gerard Reve, inspirado a su vez en una novela de Gerard Soeteman (con tanto Gerard, es lógico que el protagonista de la historia se llame igual) Le acompañan nombres propios y autóctonos que luego también harían carrera en Hollywood como el de Jan de Bont dándole lustre a la fotografía, y los rostros de Renée Soutendijk (pueden verla jugueteando con una polla de verdad, sin truco, en otro film previo de Verhoeven, "Vivir a tope") o Jeroen Krabbé (también habitual del cineasta. En su carrera angloparlante haría papeles para "Vengador", "007: Alta Tensión" o "El fugitivo", nada menos. Por cierto, y hablando de nabos, en "El 4º hombre" lo muestra alegremente) Se une a la party Hans Veerman, que tuvo papelito ese mismo año en "El ascensor", del otro holandés ilustre Dick Maas.
En esencia, la peli narra las trifulcas de una viuda negra. Pero siendo el director quien es, viene trufada de mucha locura, imágenes de impacto (con sus dosis de gore. Ojo al accidente brutal en el que un personaje pierde, además de la vida, un... pues eso, ojo. Todo ello obra del legendario Christopher "En compañía de lobos", "El hombre elefante" Tucker) y bastante material provocador a costa del catolicismo. Todo muy en plan simbólico y con ciertas dosis surreales que, no me extrañaría -sobre todo por la fijación con el globo ocular- algún listo calificara de Buñuelianas.
"El 4º hombre" básicamente viene a decir que las mujeres son más malas que el demonio o, parafraseando a mi ex-suegro: "el ser más despreciable de la tierra" ¡palabras suyas, no mías! Encontrándome como me encuentro -mientras escribo- en plena ruptura con mi pareja, resulta muy difícil no dejarse llevar y calificarlo como certera verdad. Seguro que Verhoeven no pretendía limitarse a una idea tan troglodita y haya más chicha detrás... pero a mi, en este momento, me la suda. Creo lo que quiero creer y digo, "Gracias Paul por una película no especialmente brillante y, sin embargo, tan visible, valiente, fresca, felizmente alejada de la mojigatería del cine norteamericano y deliciosamente misógina".
Thriller psicológico dirigido en 1983 por el gran Paul Verhoeven, dentro de terreno Holandés, según un guion de Gerard Reve, inspirado a su vez en una novela de Gerard Soeteman (con tanto Gerard, es lógico que el protagonista de la historia se llame igual) Le acompañan nombres propios y autóctonos que luego también harían carrera en Hollywood como el de Jan de Bont dándole lustre a la fotografía, y los rostros de Renée Soutendijk (pueden verla jugueteando con una polla de verdad, sin truco, en otro film previo de Verhoeven, "Vivir a tope") o Jeroen Krabbé (también habitual del cineasta. En su carrera angloparlante haría papeles para "Vengador", "007: Alta Tensión" o "El fugitivo", nada menos. Por cierto, y hablando de nabos, en "El 4º hombre" lo muestra alegremente) Se une a la party Hans Veerman, que tuvo papelito ese mismo año en "El ascensor", del otro holandés ilustre Dick Maas.
En esencia, la peli narra las trifulcas de una viuda negra. Pero siendo el director quien es, viene trufada de mucha locura, imágenes de impacto (con sus dosis de gore. Ojo al accidente brutal en el que un personaje pierde, además de la vida, un... pues eso, ojo. Todo ello obra del legendario Christopher "En compañía de lobos", "El hombre elefante" Tucker) y bastante material provocador a costa del catolicismo. Todo muy en plan simbólico y con ciertas dosis surreales que, no me extrañaría -sobre todo por la fijación con el globo ocular- algún listo calificara de Buñuelianas.
"El 4º hombre" básicamente viene a decir que las mujeres son más malas que el demonio o, parafraseando a mi ex-suegro: "el ser más despreciable de la tierra" ¡palabras suyas, no mías! Encontrándome como me encuentro -mientras escribo- en plena ruptura con mi pareja, resulta muy difícil no dejarse llevar y calificarlo como certera verdad. Seguro que Verhoeven no pretendía limitarse a una idea tan troglodita y haya más chicha detrás... pero a mi, en este momento, me la suda. Creo lo que quiero creer y digo, "Gracias Paul por una película no especialmente brillante y, sin embargo, tan visible, valiente, fresca, felizmente alejada de la mojigatería del cine norteamericano y deliciosamente misógina".
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