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sábado, 3 de abril de 2010

UN LOCO ANDA SUELTO

Con la primera película que hicieron juntos Carl Reiner y Steve Martin, me despido del repaso dedicado a sus colaboraciones.
"Un loco anda suelto", horroroso título patrio para el más contundente "The Jerk", que vendría a traducirse más o menos “El gilipollas”, sería además la puesta de largo de Martin, que debutaba en un rol protagonista tras mamarse mucha televisión y un cameo en "La película de Los Teleñecos". Estaba tan joven, que incluso en su cabeza aún queda algún pelo negro.
El actor interpreta a un hombre de unos 30 años que, al ser abandonado a la puerta de una familia negra en Mississippi, piensa que es negro. Cuando sus padres le confiesan que en realidad es blanco, y que no le cambiará el color de la piel con el tiempo, decide abandonar el hogar con el fin de buscarse la vida. Comienza a trabajar en todo tipo de trabajos hasta hacerse millonario y, así, vemos una infinidad de gags con los que Steve Martin puede lucirse.
Y el caso es que ambos, director y actor (y guionistas a michi…) están en plena forma. Introducen materia propia del "spoof" (en una comedia no "spoof") de lo mas afortunados que he visto en mucho tiempo y juegan al “cine dentro del cine” efectuando el propio Reiner un papelito interpretándose a sí mismo y denunciando al personaje de Steve Martin por equis cuestiones que prefiero no desvelar, pues recomiendo el visionado de esta peli encarecidamente. Una que, a mi, me la pone dura.
Y qué fructífera la unión de estos dos, tal y como hemos podido ir viendo durante las últimas semanas. Lástima que solo hicieron cuatro películas juntos. Hubiera molado que fueran unas cuantas más.

sábado, 27 de marzo de 2010

DOS VECES YO

La última colaboración (hasta el momento) de Steve Martin como actor y Carl Reiner tras las cámaras, se aleja bastante del descerebre enrarecido "de serie B" que fue "Un genio con dos cerebros", y de esa gamberrada de juguetear con el montaje titulada "Cliente muerto no paga", para ofrecernos lo que a los entendidos les gusta llamar “Alta Comedia”. Bueno, yo no se si “alta” o “baja”, pero sí que gasta unas maneras un pelín mas sofisticadas de lo que nos tiene acostumbrados Reiner, aunque sea igualmente disfrutable.
Una mujer multimillonaria está a punto de fallecer, por lo que firma un contrato con la hija de uno de sus empleados para, una vez palme, y con ayuda de un brujo, pueda poseer el joven cuerpo de la muchacha. Un abogado que está por allí para dar fe de todo esto, tiene la mala suerte de ser accidentalmente golpeado con la vasija donde reposa el alma de la 
multimillonaria, por lo que esta poseerá la parte izquierda del cuerpo del abogado, dando lugar a todo tipo de situaciones cómicas.
A mí este tipo de cine me deja siempre enormemente satisfecho. Steve Martin da rienda suelta a su vena más física, ofreciéndonos un recital de gags, en los que no controla la parte izquierda de su cuerpo, que están muy bien. Él mismo abofeteándose, siendo arrastrado por su propia mano, ambos lados del cuerpo que quieren ir por diferentes sitios… todo ello me recuerda mucho al
 Bruce Campbell de "Terroríficamente muertos", ¿quién sabe? a lo mejor tomó buena nota de la labor de Steve Martin. O no...
Por lo demás, muy divertida película con la que nos lo pasamos muy bien, y a la que quitaría de un plumazo la presencia de la co-protagonista, Lily Tomlin, porque desde niño, y no me pregunten por qué, la tengo mucha manía.

viernes, 26 de marzo de 2010

CLIENTE MUERTO NO PAGA

Me estoy aficionando al tandem Reiner-Martin, que a principios de los 80 dio sus buenos frutos.
Para la ocasión, 
Carl Reiner cogió unas cuantas escenas de películas de cine negro de los años 40 y 50 con todas sus estrellas, se inventó un argumento estúpido con el que poder unirlas, filmó los contra-planos con Steve Martin, principiante, rotundo, luciéndose como ya no hace actualmente, y así le tenemos interactuando con actores de la talla de Humphrey Bogart, Ray Milland, Vincent Price, Ava Gadner, Alan Ladd, Lana Turner, Kirk Douglas, Burt Lancaster, Bette Davis… y esa broma es toda la gracia de la película, un chiste inofensivo que ni podemos vanagloriar por su originalidad, ni lapidarlo por ser mediocre. Aunque la película anda a medio camino de ambas cosas.
Con todo ese material, le buscan una fémina a la que poder colocar los pechos (literalmente) endosándole a una guapísima Rachel Ward de aires totalmente cincuenteros y, lo más importante, muy dignos, después de verla en aquel "Psicosis 2" de mentirijillas y antes de "El pájaro espino". Así, Reiner se marca un personal homenaje al cine negro, con su colega Martin, su propia presencia (de hecho la filmografía como actor de Reiner es casi mas extensa que la de director) y sale airoso de ese revoltijo de planos que al final es "Cliente muerto no paga".
Normalmente, los gags que ejecuta Carl Reiner en sus películas no tienen precio, suelen ser lo mejor de la comedia ochentera, muy pocas veces superados. Esta peli no tiene demasiados de aquellos memorables, pero cuando hay uno, es de tan mala leche y tan bueno que tienes que quitarte el sombrero (
"Un genio con dos cerebros" está repleto de ellos). Sin ir mas lejos, tenemos un momento en el que Steve Martin debe irse a Perú, y lo define de la siguiente manera: “un país en el que escriben problemas con v, y si los corriges, te matan”.

jueves, 23 de octubre de 2008

SHOPGIRL

Anoche quería desintoxicarme un poco de tanta bazofia. Así que decidí ponerme una ñoñería, “Hollywood junk” que diría un amigo mío, y me puse "Shopgirl", con uno de esos cómicos entrañables: Steve Martin.
La película está basada en una novela suya. No sabía que Martin también publicara libros...
Nos cuenta la historia de una chavala muy sosa (Claire Danes, que cuanto más mayor, menos despierta la libido) que está más sola que la una, y conoce a una especie de "grunge" un poquito retardado. Y si no es así, al menos eso es lo que a mi me ha parecido. Se enrolla con él y se lo tira. Hasta que aparece en su vida un galán (Steve Martin, haciendo de galán a estas alturas...) que llega, la conquista con su pasta y sus buenos modales, y luego la confiesa que lo único que quiere es follársela siempre y cuando el esté en la ciudad.
Pues como suele pasar con este tipo de películas tan edulcoradas (mis sinopsis siempre suelen ser más duras), no hay ningún problema a la hora de verla. Me pasa con todas las comedias románticas: a priori no me interesan ni lo mas mínimo, pero cuando las empiezo, me las zampo tranquilamente y sin mirar ni una vez el reloj. Luego, rápidamente me olvido de ellas. Pero, que quieren que les diga, si consiguen que me esté entretenidito durante una hora y media, ya es mucho.

sábado, 19 de julio de 2025

BERT RIGBY, YOU´RE A FOOL

En un pequeño pueblo minero inglés vive enamorado de los viejos musicales de Fred Astaire y Gene Kelly, "Bert Rigby", al que le chifla cantar y bailar. Además, lo hace bastante bien. Su sueño consiste en devolverle la dignidad al cine local, convertido ahora en un bingo. Un día se presenta a un concurso de aficionados y causa sensación, por lo que pasa a ser fijo del espectáculo. En pleno tour, un director yanki de publicidad lo ve y decide llevárselo a Hollywood, donde las cosas le irán de mal en peor.
Curiosa y poco conocida comedia semi-musical del año 1989 con todo un peso pesado orquestándola, Carl Reiner, afamado hombre de comedia que, en su faceta como director, firmó algunos títulos de indiscutible solera, veámoslos: "¿Dónde está papá?" o la divertidísima "Un loco anda suelto", inicio de una aventura colaborativa junto a Steve Martin, con quien seguidamente haría "Cliente muerto no paga", "Un genio con dos cerebros" y "Dos veces yo". Terminada la asociación, Reiner firmó "Bert Girby, you´re a fool" entre "Malditas Vacaciones" (cambiando a Steve Martin por John Candy), la actualmente "cult-movie" "Loca juerga tropical", "Hay un muerto en mi cama" y "Distracción Fatal". Entonces, ante semejante reguero de títulos cuanto menos populares y recurrentes, ¿¿cómo es que casi nunca habías oído hablar de la reseñada??, pues porque fue un fracasazo de proporciones épicas. Según "la secre", hubo un cine concreto que, ante el desolador panorama, decidió ahorrar electricidad el resto de jornadas programadas, apagando el proyector y las luces de una sala siempre vacía. Por todo eso, suponemos, "Bert Rigby, you´re a fool" nunca llegó a España. Ni se estrenó en salas, ni salió en vídeo. Únicamente fue emitida bastantes años después, subtitulada, en un canal digital con el título de "Bert Rigby, eres un tonto" (traducción literal del original) y actualmente consta en redes como "Bert Rigby, estás loco".
Bueno, ¿y tan mala es?. Pues no, la verdad. Se trata de una comedia amable, no exenta de sus gags un pelín picantones / cabroncetes. Producida por "Warner". Bien parida técnicamente. Decentemente interpretada... vamos, que tiene toda la pinta de un producto "mainstream" listo para ser consumido sin problemas. Y sí, funciona. Entretiene, sonríes con algunos momentos... en fin, es agradable de ver. Pero, y ese creo que fue su gran "fallo", se percibe como anticuada. Esa reivindicación constante y continua a los clásicos muuuy clásicos, los números musicales canturreando temas de idéntico origen y época, pues difícilmente iba a conectar con las plateas de 1989. Lo que no deja de ser curioso porque en la misma trama se hace mención a ello. Uno de los "spots" que interpreta "Bert Rigby", imitando a Buster Keaton, es cancelado porque, según las encuestas, los jóvenes no saben quien es este último. Francamente, lo dudo -de 1989-. Hoy -en pleno 2025- ya sería otro cantar.
Podríamos achacarle también cierta hipocresía. Ya se saben el cuento: es mejor ser un pringadillo sin un duro pero feliz con tu pareja y vida sencilla, que lograr fama, éxito y dinero a espuertas. Ya, claro. Siempre me ha resultado cómico que tales "mensajes moralistas" surjan de mentes perfectamente arrulladas por ese mismo binomio infernal de "éxito + dinero". Los veo escribiendo en sus amplias mansiones, junto a la piscina, deseando contentar a la plebe que, a fin de cuentas, es la que paga entrada y, por ende, la que le permite pegarse semejante vidorra. Así pues, mejor celebrar la insignificancia. Es "más comercial".
Se deja el alma canturreando y dando brincos Robert Lindsay, actor inglés que no ha parado de currar, aunque casi siempre para la caja tonta. Le acompañan una sobreactuada y cargante Anne Bancroft (probablemente enchufada, no olvidemos que era la esposa de Mel Brooks, amiguísimo y eventual colaborador de Carl Reiner). Robbie Coltrane, quien alcanzaría notoriedad no mucho antes de palmar por su papel de "Rubeus Hagrid" en las pelis de "Harry Potter" o como el mafioso ruso "Valentin Zukovsky" en dos del "James Bond" noventero. Bruno Kirby y el televisivo Corbin Bernsen. El oscuro grupo de "art-punk" "Slaughterhouse 5" aparece tocando y la dirección fotográfica corre a cargo de Jan de Bont.
La historia, así como la presencia de Robbie Coltrane, me han traído a la memoria cierto producto de comedia inglesa televisiva, producida un año antes de "Bert Rigby, you´re a fool" y emitida en "TV3" no mucho después. Todo giraba en torno a otro pueblo minero del Reino Unido, donde uno de sus currelas escribe un guion titulado "The Strike" ("La Huelga", también se habla de ello en el film de Reiner) que consigue interesar a Hollywood. Estos mandan toda una troupe de personal dispuesto a rodar la película y, no solo ponen patas parriba el lugar, comienzan a introducir cambios en el guion para hacerlo más comercial, con escenas de acción y demás americanadas. Me llamó la atención, esencialmente, porque el reparto incluía a muchos de los actores habituales de la legendaria serie "The Young Ones" y es que, en esencia, se trataba de una creación del grupo al que aquellos pertenecieron (junto a Coltrane), "The Comic Strip". El asunto en sí parodiaba muy evidentemente el cine yanki de la época, con su tendencia al espectáculo exacerbado e incluía a unos Al Pacino y Meryl Streep de cucamona en plan divo. Molaría recuperarlo. El parecido formal con la peli reseñada, y la proximidad de fechas (más la presencia de uno de sus actores), lo hace todo un pelo sospechoso. ¿Copia, casualidad?... a saber.
En cualquier caso "Bert Rigby, you´re a fool" sigue siendo, cuanto menos, un eficiente mata-ratos.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

LA TIENDA DE LOS HORRORES

Maravillosa. Es la única palabra posible para describir esta película: maravillosa.
Ayer noche tenía ganas de revisar alguno de esos títulos que sabes que, más o menos, siempre funcionan. Y así, de paso, tendría material nuevo que reseñar en este bonito blog. Aquello que lo veo, termina y, oh!, casualmente en el mismo dvd tenía "La tienda de los horrores" y, como aquel que dice, "se puso ella sola". Me dije "Anda coño! pues venga, esta también!". ¿Y que pasó?, que me la comí entera, cual porno-star, y la disfruté increíblemente. Más que el film precedente (que también caerá por aquí).
Famoso musical filmado, basado en otro de origen teatral que, a su vez, se inspiraba en el cult-film de Roger Corman (que por cierto, ¡es un coñazo de aúpa!). Se rodó en 1986. Yo lo vi recién estrenado en el cine Cataluña (que ya no existe!) acompañado de algunos de mis "amigos" del EGB. A ellos en general no les gustó, se quejaban de que las canciones eran pesadas y que la peli era una chorrada. ¡¡Ilusos!!, con razón nunca me acabé de llevar bien con ninguno de ellos. El cine lo recuerdo a tope, y que el público se rió cuando en una canción se hace referencia a los cleenex (sí amigos, la audiencia era tan imbécil antes como lo es ahora). Yo, como no podía ser de otro modo, conocía perfectamente lo que iba a ver gracias a mis amigos franceses ("Mad Movies", "L´Ecran Fantastique", etc) y lo pasé bomba. De hecho, me obsesioné (que raro!) con Audrey II, la planta carnívora protagonista, hasta el extremo de que hice mi propia versión en fieltro!
Bien, situémenos. Una floristería al borde de la quiebra. Seymour, el dependiente buenazo y tonto enamorado de su compañera de labores, Audrey, tiene una planta de curioso aspecto. Gracias a esta, el local se vuelve muy popular y comienzan a nadar en la abundancia. Sin embargo, el vegetal es en realidad un invasor del espacio que necesita sangre humana para vivir y crecer y cuyo fin es, sí, dominar el mundo.
Todo en este film es fabuloso. Su adecuadísimo reparto (genial Rick Moranis), sus excelentes famosos invitados (Bill Murray, John Candy, Jim Belushi...), el increíble y brutal diseño de producción (entre realista y de comic), los insuperables (y muy bien coreografiados) números musicales y sus brillantes canciones (perfectamente gozables en tu walkman o mp3), la dinámica, fresca y divertida dirección de Frank Oz y, por supuesto, las dos guindas que le han dado inmortalidad, Steve Martin en el inigualable rol del dentista loco (su canción está entre las mejores, sino la mejor de todas) y la planta asesina. Audrey II tiene el adecuadísimo vozarrón de Levi Stubbs (fallecido líder de "The Four Tops") y, ¿qué puedo decir?, es una obra maestra de ingeniería, cojones, animatronic de la vieja escuela que chorrea perfección en todos sus detalles, su agilidad, su look, su magnética personalidad... ALUCINANTE, pura creatividad.
"La tienda de los horrores", que estuvo nominada a dos Oscars pero no los consiguió, pasa en un plis, es ultra-entretenida, sin embargo en su época no funcionó en taquilla lo que se esperaba por sus arrebatos de despiadado humor negro. Y eso que, como todos saben ya a estas alturas, originalmente el final era hiper-pesimista, con los héroes muriendo y un ejército de plantas dominando el mundo. Una escena de increíble y asombrosa facturación que fue cruelmente extirpada cuando en los pases de prueba el público reaccionó negativamente. Una auténtica tragedia, afortunadamente subsanada en los extras del estupendo blu-ray.
De esta guisa, "La tienda de los horrores" ha quedado como una peli de culto a la que muchos veneran (yo entre ellos). Si hubiese funcionado, habríamos tenido una invasión de reproducciones en plástico de la carismática planta ¡y anda que no hubiera molado, oye! (¿a que esperan los jugueteros de hoy, encabezonados en recuperar iconos de los 80?).
Urge una reivindicación ya por todo lo alto (ver esto en el Festi de Sitges sería tremendísimo) Una obra maestra lista para ser redescubierta.
Nota curiosa: Según Imdb, en un principio el proyecto lo iba a producir Steven Spielberg y dirigir Martin Scorsese (!!!)... ¿hubiese sido aún mejor?... ¡naaaaah!.

lunes, 9 de enero de 2012

DR. JEKYLL Y MS. HYDE

Extraña comedia, que muy de tapadillo pasó por nuestros cines a la mitad de los años 90 y que si es un poco más conocida (no mucho más) es gracias a los video-clubs, cuyas estanterías albergaban, en tan mierdosa época, copias de la película. Es una de esas comedias que pretenden ser absolutamente desmadradas y enloquecidas, pero que por lo que sea, no solo es que no haga gracia, si no que además cuando hay algún gag resulta patético. Un descendiente del Dr. Jeckyll, recibe como herencia los cuadernos de notas de tan insigne personaje. Como además es un cientifico que trabaja como inventor de perfumes, y que tiene en contra a toda la empresa para la que trabaja, decide ponerse a chafardear con esos cuadernos, dando con la formula de Mr Hyde, y en teoría, perfecciona la poción que inventó su tatarabuelo. Cuando la prueba, el resultado de esto es que se convierte en una mujer muy atractiva, así que utilizará esas armas para hacerse respetar como cientifico en la empresa. Es espantosa. Quizás una de las peores películas de los años noventa. Y eso que en el fondo es una comedia valiente… En 1995, año del que data esta película los efectos infográficos ( o C.G.I) no estaban lo suficientemente perfeccionados como para aplicarlos en una película. Pero esta coquetea, y mucho, con ellos. Quizas DR. JECKYLL Y MS. HYDE, sea una película placebo, existente solo para poder probar y ver los resultados de los efectos por ordenador, cosa que dudo, pero diré que en los momentos en los que el prota se transforma en mujer, que en parte son efectos artesanos (le crecen las tetas) y en parte infográficos (le crece el pelo) son de absoluta vergüenza ajena. Verlo para creerlo. Es más, es que ni alarde de originalidad pueden hacer los artifices de este escremento, puesto que ya existe otra pelicula de la Hammer en plan serio, en la que el Dr. Jeckyll se transformaba en mujer; DR. JECKYLL Y SU HERMANA HYDE. Lo dicho, que una de las películas más vergonzantes y bochornosas de todos los tiempos. Y eso que es en plan comedia, que se le pueden excusar según que cosas. Pero ni por esas. Sean Young da vida a Ms. Hyde, mientras un tal Tim Daly, que en su puta casa lo conocerán, interpreta al Jeckyll de marras, paseandose por la pantalla como si fuera el nuevo Steve Martin de las comedias desenfrenadas, dando bastante penita y vergüenza ajena en el proceso. Con ellos, Jeremy Piven haciendo de Jeremy Piven, pero con mas pelo. Dirige David Price, que además luchó todo lo que pudo y más para que esta produccíon basada en una historia que el mismo escribió (se rompería los cuernos, el hijo de la gran puta…), tuviera luz verde. Price, cuenta con una carrera cinematografica de mierda, en la cual el título que más destacó fue LOS CHICOS DEL MAIZ 2: EL SACRIFICIO FINAL. The Shit is in the table.

viernes, 14 de octubre de 2011

DISTRACCIÓN FATAL

El éxito de "Agárralo como puedas" significó el pistoletazo de salida para el renacer de las "spoof movies" después de su desvirgue a inicios de los 80 y posterior decadencia. Muchas fueron las pelis que intentaron chupar del bote, y una de ellas venía firmada por todo un experto en la comedia, Carl Reiner. En 1993, año de producción de "Distracción Fatal", Reiner había hecho ya unos cuantos títulos de peso adscritos al humor, la mayor parte de ellos junto a Steve Martin. Pero ninguno TAN "spoof" como este del que les hablo ahora. Tal vez lo más próximo al tema pudiera ser la divertida "Un genio con dos cerebros", pero la verdad es que yo identifico al "spoof" como un tipo de pelis repletas de referencias directas a otros films y muchos gags visuales, algunos de ellos incluso metacinematográficos. De eso "Atracción fatal" va CARGADA... además que, como ocurre con otras comedias de la época ("¿Quién es Harry Crumb?" de John Candy entraría en el pack), incluye secuencias e ideas muy similares a las vistas en "Agárralo como puedas" o algunas de sus secuelas.
Un policía de día y abogado de noche es seducido por una psicópata, a la vez que su adúltera mujer pretende asesinarle, algo que también quiere llevar a cabo un viejo recluso que busca venganza. Todo ello entremezclado a nivel narrativo con bastante más gracia de lo que viene siendo últimamente habitual en "spoof movies" imposibles como "Scary Movie 4", por ejemplo, donde se hacen piruetas ridículas para que todas las referencias peliculeras encajen en una misma historia.
Bien, el tipo de cine al que apunta esta parodia es el thriller moderno. O el que era moderno a inicios de los 90, "Instinto básico", "Atracción Fatal", "El cabo del miedo" (remake) o "Durmiendo con su enemigo". Le siguen algunas referencias a los clásicos, como las de "El cartero siempre llama dos veces" o "Extraños en un tren", y a otros géneros con títulos del calibre de "9 semanas y media" y "Pretty Woman". También el cine de juicios es extensamente ridiculizado en la parte más desmadrada de toda la peli.
"Distracción fatal" es un producto muy muy de los inefables 90... algo que queda bien reflejado no solo en sus títulos de referencia, también en el reparto. Por aquella época Armand Assante (que demuestra tener una bis cómica muy estupenda) y Sherilyn Fenn eran, respectivamente, un redescubrimiento y descubrimiento que los productores se rifaban (con prudencia).
¿El resultado?... hombre, es una peli tontísima del cagarse... que abusa de chistes verdes y picaruelos... pero no deja de ser bien simpática y bastante entretenida. Sin embargo, sigo creyendo que la fórmula para facturar un buen "spoof" era exclusividad del trío Zucker/Abrahams/Zucker. A día de hoy nadie ha logrado aún hacer una parodia con la maestría, la inteligencia y la exactitud que demostraron tener (y hablo en pasado) estos tres individuos.
Por cierto, "Distracción Fatal" pinchó en la taquilla USA de modo estratosférico.

martes, 23 de marzo de 2010

UN GENIO CON DOS CEREBROS

Hace un par de semanas, no se a colación de qué, pasó por mi cabeza esta película. Llevaba años sin saber nada, pero la devoraba una y otra vez en mi infancia y guardaba un grato recuerdo de ella. Dediqué un buen tiempo a la búsqueda de una copia y la conseguí.
Buscando info, descubro también que dispone de mucho culto allá en los USA (¿¿y qué no??) y que los fans la catalogan de rareza. No es para menos. Que suerte que me he topado de nuevo con esta maravillosa, maravillosa película.
El Dr. Hfuhruhurr (pronúnciese Jafahier), neurocirujano de gran éxito, ha creado una nueva técnica que le permite abrir a rosca el cráneo para facilitar la intervención. Viudo, conoce a una bella mujer que solo anda con él por su dinero, y a la que ni siquiera consigue hacer el amor. En la luna de miel, el Dr. Hfuhruhurr (sí, es la segunda vez que hago el copypaste) conoce a otro doctor que le acusa de anticuado en sus descubrimientos y le explica que ha creado un suero para mantener los cerebros con vida, así como una máquina para que estos se instalen en cualquier cuerpo sin necesidad de cirugía. Hfuhruhurr entra en contacto telepático con uno de los cerebros femeninos que el otro guarda, y así comienza una alocada historia de amor.
Un homenaje a "Frankenstein", a la "serie B" cincuentera y precedente cómico de "Re-Animator" (si no contamos los escritos previos de H.P.Lovecraft en los que se basaba), la cual, casualidad o no, parece haber mamado de esta en muchos aspectos. De hecho, un jovencísimo Jeffrey Combs hace aquí uno de sus primeros papelitos.
Un sentido del humor de lo más negro impregna esta película, amén de unos gags de lo más ingeniosos que he visto nunca y un ritmo impecable a 1000 km por hora que impide que nos aburramos.
En el cast (y en toda su carrera) nunca estuvieron tan divertidos Kathleen Turner, David Warner y, por supuesto, un Steve Martin que Carl Reiner descubrió para el cine en títulos como "Un loco anda suelto", "Dos veces yo" o "Cliente muerto no paga".
El papaíto de Rob Reiner ("Cuenta Conmigo") dirige con maestría esta marcianada, a la que le falta un pelín muy chico para llegar a ser humor “spoof”, subgenero con el que el veterano director coqueteó a posteriori en la divertida "Distracción Fatal". A ello añádanle que también dirigió a John Candy en "Malditas Vacaciones" y títulos tan conocidos como "Juerga tropical" o "Hay un muerto en mi cama". ¿A que las han visto casi todas y ni siquiera sabían de la existencia de Carl Reiner? Porque a mí me ha pasado eso.
Otro aspecto a destacar de "Un genio con dos cerebros" es su electrónica banda sonora a cargo de Joel Goldsmith, un soundtrack cojonudísimo que recuerda ligeramente al la música de los giallos italianos a base de zumbidos y que le otorga a todo una ambientación muy enrarecida…
Una autentica gozada de película.

lunes, 1 de abril de 2024

COOLEY HIGH

"Cooley High" no es un film para nada conocido en España, pero toda una institución en Estados Unidos (¿y qué no lo es allí?). Renombrada de manera popular como el "American Graffiti negro", sería asimismo un precedente para los más influyentes "hood films" de los noventa, siendo, y con permiso de las películas de Charles Burnett, una de las primeras que se centran en la vida de los barrios negros. "Cooley High" lo hace desde la comedia intentando evitar el victimismo, pero con inevitables gotitas de drama intrínsecas del subgénero. Sin embargo, es de carácter terriblemente localista y resulta comprensible que nunca se haya estrenado en España.
La comparación con "American Graffiti" es inevitable si consideramos que el soundtrack tiene mucha prominencia, sonando cada dos por tres temazos de la Motown, adscribiéndose así a esa corriente llamada "Soul Cinema".
El argumento es sencillo; la historia sigue a un grupo de estudiantes negros del instituto Cooley, una escuela para gente de los suburbios de Chicago que, además de asistir a clase, salen por ahí, juegan a dados, hacen el gamberro y flirtean con las chicas. Todo en un tono muy desenfadado hasta que los acontecimientos se tuercen y el guion da un giro hacia el drama más descarnado.
Pese al prestigio que la película tiene en USA, "Cooley High" no termina de convencerme. Los gags no funcionan y es demasiado lineal, por lo que al final lo que tenemos ahí es una sucesión de secuencias hilvanadas sin demasiada coherencia, hasta que se lía la cosa —volviéndose pelín más interesante— en su desenlace. Bajo mi juicio es flojita, incluso tirando a aburrida, pero comprendo a la perfección la importancia que tiene, su papel en la historia de los "hood films" y que sea un referente, sobre todo para todas esas películas de los 90 que con el desembarco mundial de la cultura hip-hop y, en consecuencia, sí llegaron a nuestros cines.
Como fuere, tratándose de un film de poco más de 750.000 dólares, resultó un tremendo éxito recaudando 13 millones, motivo por el cual la cadena de televisión ABC planeó convertirlo en serie. Se llegó incluso a rodar un episodio piloto. No obstante, los ejecutivos no quedaron nada contentos, remodelando por completo el concepto hasta convertirlo en algo totalmente distinto titulado "What's Happening", ampliamente bendecido por el beneplácito de una generosa audiencia.
“Cooley High” recientemente ha sido seleccionada para su preservación en el "Registro Nacional de Cine" de los Estados Unidos tras muchos años como candidata y, en definitiva, se trata de un clásico americano del que poco se ha escuchado hablar por estos lares, quizás por tratarse de una setentera de negros mucho más amable y ufana que otros títulos de la misma índole adscritos al "blaxploitation".
Por supuesto, Michael Schultz, director, es un viejo conocido de este blog. Con una carrera irregular hasta la ofensa, no obstante, ha dejado títulos que por aquí nos caen simpáticos como "Krush Groove", "Tres gordos y un millonario", "El último Dragón" o "Tarzán en Manhattan", del mismo modo que dirigió una secuela para televisión de "Un loco anda suelto" en la que sustituía a Steve Martin por el estupendo Mark Blankfield —visto en "Jeckyll & Hyde: hasta que la risa nos separe"—, en "The Jerk, Too" que no he tenido el placer o la desgracia de ver.
"Cooley High", más allá de su estética fardona o su relevancia, la verdad es que me ha gustado tirando a poco, pero siempre es interesante ver este tipo de películas pioneras de un determinado subgénero.

viernes, 22 de febrero de 2019

LOS TELEÑECOS CONQUISTAN MANHATTAN

Los Teleñecos son toda una institución en los USA desde hace casi 50 años gracias a unos shows televisivos de fama mundial que, incluso tuvieron su momento de gloria en la España de los setenta (también se emitió en Canal + la estupenda “Muppets Tonight” de los 90, probablemente, la mejor serie de Los Teleñecos), y de los que me declaro fan desde la más tierna niñez. Sin embargo, no disponen de una filmografía para cine demasiado competente. Es más bien irregular. De hecho, durante su momento de mayor popularidad, en nuestro país se estrena su primera aventura fílmica, “La película de los teleñecos”, y se estrella en taquilla con apenas 33.000 espectadores del año 78. Es por ese motivo que, durante la década de los 80, no aterrizaran por aquí las películas posteriores, osea “El gran golpe de los Teleñecos” o la que nos ocupa, “Los Teleñecos conquistan Manhattan” Finalmente, y gracias a los pases televisivos, pudimos verlas por primera vez en vídeo. Ya en los 90, sí que se estrenaron las películas de estos entrañables muñecos con relativo éxito, siendo “Los Teleñecos en la isla del Tesoro” un bombazo que casi alcanza los 800.000 espectadores. Pero no podemos decir que estas sean sus mejores películas. Paradójicamente, esas son las que no llegaron a estrenarse aquí, encabezadas por “Los Teleñecos conquistan Manhattan”, tal vez la mejor película de Los Teleñecos.
Probablemente, el entrañable resultado final de esta cinta, —en la que, tras unos buenos resultados en la universidad, Gustavo y su troupe se lanzan a la aventura en Nueva York con el fin de estrenar un musical en Broadway, y se las tendrán que ver con los peligros de la gran ciudad y los desplantes de los productores teatrales—, se deba al  solvente director que hay tras la cámara, Frank Oz, currante del “El Show de Los Teleñecos” desde los inicios hasta finales de los 90, y voz de varios de los muñecos, siendo las de Miss Peggy y Animal las más populares.
Jim Henson en ese punto de su carrera, desbordado de curro, decide que es hora de delegar en alguno de sus colaboradores, y quién mejor para abordar el rodaje de una nueva película de Los Teleñecos que Frank Oz, tan conocedor de la idiosincrasia de The Muppets, que hasta rechazó un guion previo por considerarlo demasiado extravagante, para dar forma a un musical clásico con una estructura que, incluso, peca de rancia -pero funciona a las mil maravillas- combinada con el universo de los Teleñecos. Estos han de ser rancios aspirantes a estrellas de Broadway, punto. Y la cosa acaba siendo entretenida de pelotas, amén de poder ver en su salsa a los muñecos, que sería siempre el máximo aliciente, interactuando con actores de carne y hueso por las calles de Manhattan. De hecho, popular es la anécdota en la que, al estar Jim Henson manejando a Gustavo en Central Park, oculto y con la marioneta a la vista, un niño se acercó a hablar con la rana y Henson no pudo hacer otra cosa que seguirle el rollo, por lo que, al rato, ya tenía por allí un grupo de muchachos sumados a la conversación, retrasando así el plano que tocaba rodar en el parque.
Como era de recibo en un film de The Muppets, tocaban un buen montón de cameos, pero la gran mayoría de estos (a excepción de los de Lizza Mineli o James Coco) se cayeron por el camino por culpa de Dustin Hoffman, más conocido en Hollywood por aquellos años como “El narizotas”o “El despojo”. En realidad el mote que debería haber tenido es “El pelota”, porque lo que ocurrió es que debía interpretar a un productor claramente inspirado en Robert Evans, y Hoffman (no se me ocurre mejor personajillo para esa tarea) se bajó del carro porque decía que parecería que se mofaría de él y no quería faltarle el respeto (por aquel entonces Evans daba mucho trabajo en Hollywood). Esa actitud propició que el resto de cameos también se echaran para atrás, por lo que algunos apalabrados como Richard Pryor, Lily Tomlin, Steve Martin e incluso Michael Jackson, finalmente ni asomaron el hocico. Y la verdad es que, quizás, sea mejor así.
Por otro lado, esta película es recordada porque introduce en el universo “Teleñequil”, por primera vez, a lo que luego serían Los Pequeñecos, es decir, los miembros clásicos de The Muppets siendo bebés y desarrollando su campo de acción en una guardería. Hay una escena en la que Peggy sueña que regresa a la infancia, y de esa secuencia, al año siguiente la factoría Henson se sacaría de la manga una serie de dibujos animados que se tiraría en antena casi ocho años, siendo uno de sus grandes éxitos de los 80, “Los Pequeñecos”. 
“Los Teleñecos conquistan Manhattan”, divertida a rabiar, rodada estupendamente y para toda la familia, es de lo más recomendable, sobre todo si eres un devoto de sus protagonistas. La cinta más memorable de las muchas que protagonizaron y que han ido (e irán) apareciendo por aquí reseñadas.

lunes, 26 de junio de 2023

ESTO NO ES HOLLYWOOD

En sus memorias “It Would Be So Nice If You Weren't Here: My Journey Through Show Business”, Charles Grodin dedicó un buen capítulo a su involucración en las películas “El gran lío en la Universidad” (para saber la historia completa, si por un casual cuentan en su biblioteca un ejemplar de mi libro “Screwballs: 101 comedias sexuales”, ahí lo explico en profundidad…) y la que nos ocupa, “Esto no es Hollywood” (porque el proyecto de la primera propició que existiera la segunda).
Y es que los gerifaltes de Paramount a principios de los 80, en busca de material literario que adaptar a la gran pantalla, compraron los derechos de un libro que por aquel entonces era best seller, “The Joy of Sex” del Dr. Alex Comfort. Un libro que lo compró todo dios. El problema es que ese libro carece de narrativa porque es un manual sexual ilustrado, por lo que adaptarlo al cine era una misión poco menos que imposible.
De este modo, a alguno de esos mandamases de Paramount se le ocurrió hacer una película al respecto, aunque fuera para rentar el título que habían comprado, por lo que contrataron a Grodin para que escribiese el guion de “The Joy of Sex” (que es el título original de “El gran lío en la Universidad”). Como no había una historia que adaptar, le pidieron que escribiese una película sobre cualquier cosa. Grodin aceptó el trabajo, pero pensó que los ejecutivos eran una panda de gilipollas que no tenían ni idea de nada, y el encargo que había recibido le pareció poco menos que una marcianada. Y como le dijeron que escribiera sobre lo que quisiera, escribió una película explicando lo sucedido. Así, el guion contaba cómo un productor de Hollywood promete a un buen amigo suyo de la industria, en su lecho de muerte, que rodaría una película sobre el best seller del que acababan de adquirir los derechos. Contratan así a un guionista para desempeñar la ardua tarea de adaptar al cine un manual sexual. Además, Grodin desarrolló un par de subtramas secundarias para darle un poco de vidilla al asunto.
Cuando entregó el guion, tuvo una trifulca con los ejecutivos que pensaban que les estaba tomando el pelo.
El proyecto siguió en pie, pero desestimando el guion de Grodin, quien fue despedido. “The Joy of Sex” se tiró unos cuantos años dando vueltas por el estudio barajándose la idea de ser una comedia dirigida por Penny Marshall al servicio de Jonh Belushi, para acabar convirtiéndose en una grosera sex comedy adolescente (la “El gran lío en la Universidad” tal y como la conocemos) dirigida por Marta Coolidge, que fracasó en taquilla estrepitosamente.
Tras el despido, Charles Grodin amplió el contenido de su guion de “The Joy of Sex” que ahora llevaría el título de “Dreamers” y, como había sido rechazado por Paramount, ahora tenía completa libertad para moverlo, así que con la firme idea de llevar a cabo esa película sobre lo imbéciles que pueden llegar a ser los ejecutivos de Hollywood, envió el guion a varios estudios que, como era de esperar, lo rechazaron.
Años después Metro Goldwyn Meyer se interesó por el proyecto, que a estas alturas se titulaba “Movers & Shakers”, y el director William Asher estaba dispuesto a dirigirlo, siempre que el presupuesto no fuera mayor de dos millones de dólares. Y se dio luz verde a la producción que sería de bajísimo presupuesto, yéndose a parar un millón del mismo al salario del protagonista, Walter Matthau, que dadas las circunstancias había rebajado su caché considerablemente. Por otro lado, ni Charles Grodin ni el resto de los actores verían un duro hasta la llegada de los beneficios tras su estreno, y esa fue la única manera de llevar a cabo esta producción. No obstante, Grodin era un actor muy querido en Hollywood y consiguió que actores y actrices de la talla de Gilda Radner, Vincent Gardenia o Steve Martin se sumaran al proyecto cobrando una miseria.
La película se rodó no con pocas dificultades presupuestarias y, finalmente, en 1985, Asher la tenía completada, por lo que se realizaron varios pases de prueba que no funcionaron. Para los ejecutivos de Metro Goldwyn Meyer era lenta, poco graciosa y deslavazada. No se entendía nada del argumento, y el ejecutivo Greg Morrison exigió que se le añadiera una narración en off por parte del protagonista, Charles Grodin, explicando un poco lo que estaba sucediendo para que los espectadores tuvieran una mayor comprensión del argumento. Se grabó la narración y la cosa mejoró sustancialmente, pero no lo suficiente como para que la Metro apostara su dinero en la promoción y distribución; según estos, la película era una mierda. Así que “Esto no es Hollywood” se estrenó deprisa y mal, apenas en un par de cines americanos, pensando que con un poco de suerte lograrían recuperar la inversión en el mercado del vídeo y las ventas al extranjero. El resultado se tradujo en una recaudación total de 373.000 dólares, por lo que nos encontramos ante uno de los grandes fracasos de un estudio hollywoodiense.
Charles Grodin echó la culpa a la compañía, que se desentendió de la película totalmente. En consecuencia, el actor y guionista se tiró años hablando mal de los ejecutivos de Metro —que en esos momentos se encontraban depositando ingentes cantidades de pasta en la distribución de las películas Cannon— y lidiando con depresiones de la más variada índole, porque al final se echó a perder el que podía haber sido el gran proyecto de su vida.
Lo cierto es que la idea de Grodin de plasmar en celuloide la estupidez supina de los ejecutivos de Hollywood era muy buena y quizás hubiera necesitado una producción un poco más de postín, porque, por lo que a mí respecta, no me queda más remedio que darles la razón a los ejecutivos de Metro: La película es mala de cojones, aburrida como una mala cosa y no se entiende nada. Tan solo vemos a Walter Matthau más perdido que un hijo de puta en el día del padre deambulando por el metraje y hablando de dinosaurios, a Charles Grodin poniendo caras y sonriendo sarcásticamente enseñando sus dientes y una serie de cameos de diversos actores que tampoco es que se encuentren en estado de gracia. Además de eso, se la ve pobre y chusca, se nota a la legua que está rodada por poquísimo dinero y en la economía de planos y el tosco montaje canta que, en el rodaje, no les llegaba. Casi parece una mala producción de serie Z con actores de renombre.
Así que, sí, amigo Charles, tu idea era buena, pero orquestaste un enorme trozo de mierda con ínfulas.
En consecuencia, la película es ignota a más no poder y una rareza a tener en cuenta, pero ha de visionarse con paciencia y teniendo en cuenta que es mucho mejor la historia que hay detrás.
Por otro lado, el film que lo originó todo, “El gran lío en la Universidad”, sin ser demasiado popular, sí que le fue un poco mejor que a “Esto no es Hollywood” y, siendo asimismo mala, resulta bastante mejor. Pero, si sienten curiosidad… véanla.
A nuestro país llegó directamente a través de la televisión, que la emitió en algún pase de madrugada del UHF.

viernes, 7 de septiembre de 2018

SIN VAGINA, ME MARGINAN

Dentro de la industria Peruana, que emerge cual Ave Fenix al igual que todas las cinematografías latino-americanas que facturan películas como churros gracias a los avances de la tecnología digital, y lejos de las muestras más underground provenientes de zonas de la serranía peruana, surge, muy hija de su tiempo, una película que ha causado cierto impacto y polémica en el mundo de las redes sociales. Rodada con un teléfono móvil —un buen teléfono móvil— y poco más de 4000 euros de presupuesto, sale a la palestra esta “Sin vagina, me marginan”.
Se trata de la propuesta de Wesley Verástegui, economista de profesión, fan de Pedro Almodóvar, que siendo guionista desde bien joven y habiendo tonteado con la escritura durante muchos años, decide liarse la manta a la cabeza y financiarse esta película. Nada nuevo lo de los bajos presupuestos  —o presupuestos inexistentes— en esto del cine peruano. Y nos ofrece una comedia de temática LGBT, en la que mirando muy de cerca aquellos títulos transgresores de los primeros ochenta de Almodóvar y cierto toquecito escatológico a lo John Waters, y con la precariedad técnica a la que nos tienen acostumbrados las cinematografías emergentes, que nos cuenta, en algo parecido a una road movie, la historia de Barbie y Microbio, dos transexuales y prostitutas de profesión, que tendrán que ingeniárselas para conseguir los 30000 dólares que la primera necesita para hacerse un cambio de sexo. Y como no se les ocurre otra cosa, acaban secuestrando a la hija de un ministro, lo que hará que se les complique la cosa.
La gracia del asunto es que tras conseguir la película en redes sociales un índice de viralidad notablemente alto, una distribuidora se puso en contacto con Wesley con la firme intención de dirstribuir la película para su estreno en salas. Sin embargo, y como diría Steve Martin en “Hombre muerto no paga”, Perú es un país en el que escriben problemas con v y si les corriges, te matan. ¿Qué quiero decir con esto? Que la distribuidora se echó finalmente para atrás y la película acabó por no estrenarse, debido a las constantes quejas de las asociaciones de padres que consideraban que el título era pernicioso para sus hijos menores.
El caso es que en las redes está recibiendo la repercusión que merece, porque, hacer en Perú, un país con muy poquitos años de cine a sus espaldas, un país dónde existe una mitología que gira en torno a Jarjacha, el demonio del incesto, que castiga a padres y hermanos que mantienen relaciones con sus hijas o hermanas,  una película donde los protagonistas son dos transexuales alocadas que no paran de decir tacos durante toda la película, dónde lo más flojito que dicen es “hija de la gran puta” y donde se hace un reivindicación sin complejos, no solo de la transexualidad, sino de todo el colectivo gay, es una osadía que hay que tener en cuenta. Aunque en su discurso se sirva de los más despreciables tópicos que provienen, en cualquier caso, de la novedad que supone a todas luces el realizar cine allí.
Entonces, de factura amateur —la edición es la cosa más tosca que he visto desde las películas serranas— con una duración de poco menos de una hora, resulta que la cinta es divertida, disfrutable y políticamente incorrecta a rabiar, amén de mostrarnos la ciudad tal cual es, con el predominio de los colores azules en los edificios y los desconchones de las paredes que nadie se ha preocupado ni se va a preocupar de restaurar.
Una manera de demostrar que no hace falta ser un genio (Wesley Verastégui no lo es ni de coña) para hacer una película pobre sin apenas dinero para realizarla. Pero es que con la tontería, me doy cuenta que el cine pobre tiene alma, tiene entidad propia, y tiene las armas suficientes como para que nos detengamos ante él más allá de la mera anécdota.
Con todas sus coherentes (y necesarias) carencias, verdaderamente, recomiendo “Sin vagina, me marginan” cuyo canchondeo empieza desde el título mismo, que a su vez ha sido su cruz y su San Benito.

martes, 26 de junio de 2012

LLEGAN SIN AVISAR

En el documental oficial sobre la creación y rodaje de "Depredador" aparece Shane Black, actor secundario en el film, y actual director del tercer "Iron Man", preguntándose entre el asombro y la ofuscación cómo era posible que, hasta "Depredador", a nadie se le hubiera ocurrido antes el concepto del alienígena que viene a la tierra a cazarnos como si fuéramos animales. Evidentemente, si por un lado no pongo en duda el talento del Sr.Black para lo suyo, sí me atrevo a cuestionar sus conocimientos cinematográficos. "Depredador" NO era la primera peli sobre un extraterrestre cazador, hubo una siete años antes, concretamente esta "Llegan sin avisar" cuya caratula video-clubera seguramente quitó el sueño y fascinó a un montón de chavales en la época (yo incluido). Por lo demás, el parecido entre este film y "Depredador" termina ahí. Evidentemente la de John McTiernan, sin procesarle tampoco una especial estima, me parece mil veces mejor. Pero al césar lo que es del césar, Lyn Freeman, Daniel Grodnik, Ben Nett y Steve Mathis (guionistas todos ellos de "LLegan sin avisar") tuvieron la idea antes y merecen lucir ese mérito con orgullo (que alguien les precediera es algo que desconozco por completo).
Una vez dicho esto, no hay mucho más que contar. Se supone que la gracia de "Llegan sin avisar" está en que se trata de ciencia ficción estilo años 50 adaptada a los nuevos tiempos (con más sangre y asquerosidades, que las hay, pocas, pero las hay) y también en pensar que los bichejos redondos, voladores y dentados que aparecen en la caratula, y en el 80% del film, son los marcianos malos de nuestra historia, para luego llevarse la sorpresa al descubrir que no, que en realidad se trata del armamento de un alienígena mayor (lástima que el mismo cartel lo estropee). Contra este se enfrentarán una galería de personajes de lo más dispar, que incluye a los inevitables adolescentes excursionistas, un ex-militar loco que ve marcianos por todas partes y el anti-héroe de rigor listo para el sacrificio.
Uno de los aspectos más entrañables de "Llegan sin avisar" es su reparto, agárrense: tenemos a Jack Palance, Martin Landau, Cameron Mitchell (en un escueto papel), Neville Brand, Ralph Meeker o Larry Storch, todos ellos actores más que veteranos que en 1980 ya acarreaban largos y lustrosos curriculums. Les acompañan nada menos que David Caruso, el pelirrojo de "CSI: Miami", bastante más jovencito y Kevin Peter Hall interpretando al extraterrestre. Bien, este es un dato muy interesante ya que Hall fue también el tio bajo el disfraz en... ¡"Depredador"!, ¿demasiada casualidad?.
En cuestiones técnicas nos encontramos con Greg Cannom a los maquillajes (y el muchacho se luce, ya que en ese apartado la cosa anda bien servida), nada menos que Dean Cundey como director de fotografía (mano derecha habitual de Steven Spielberg, Robert Zemeckis y John Carpenter, ¡toma ya!) y, claro, el responsable del invento, el limitadico Greydon Clark, a quien también debemos films como "Wacko", "Joysticks", "Uninvited", "Skinheads", "Lambada, el baile prohibido" o algunos episodios de la serie "Mike Hammer". Menudo jefe.
Pero dejando de lado la idea del marciano cazador, por lo demás "Llegan sin avisar" es bastante plomiza. Algo coñazo. Sí, mola su look, los actores, algún momento inspirado (incluyo aquí la inesperada muerte de un personaje de aquellos que mas bien suelen terminar salvando la papeleta)... en fin, lo propio de la época, pero todo queda lastrado por un abuso de "nada", de mucho "bla, bla", de paseos nocturnos y, en fin, de una carencia casi total de ritmo, algo solucionada hacia el final, pero demasiado tarde como para dejarnos verdadero buen sabor de boca.