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jueves, 10 de febrero de 2011

VIDEO NASTIES, THE DEFINITIVE GUIDE

Recién recibido este jugoso pack de tres dvds, lo primero que se me ha ocurrido nada mas abrir el sobre ha sido zampármelo in situ. No ha podido ser, porque entre todo el material que contienen los discos, la cosa asciende a casi trece horas… pero sí me ha dado tiempo a ver lo más importante, el documental, y a rastrear mas o menos el resto. Suficiente para hacer una reseñita.
Además hay que dejar claro lo maravillosa que me parece la carátula.
El disco uno contiene el documental "Video Nasties: Moral panic, censorship & videotape" 
del especialista en “Video Nasties” Jake West, director de ¿joyas? como "Evil Aliens" o "La venganza del infierno" (de la saga "Pumpkinhead"), entre otras películas y documentales.
Pero, ¿Qué son “Video Nasties”? para aquellos que a estas alturas aun no sepan nada de esto, les diré que se trata del listado de películas que, por su contenido sexual y /o violento, no pasaron la censura del BBFC Británico. Estos, directamente, son la inquisición del mundo del cine en Gran Bretaña, actuando en plenos años 80, ríete tu de la censura Franquista. Cualquier película que no pasara las calificaciones de esta organización gubernamental, sería perseguida por la ley, retirada de la circulación y aquellos que osaran venderlas y consumirlas, podían acabar con penas de prisión. Al fin y al cabo, este listado de “Video Nasties” lo único que ha hecho a posteriori es dotar un puñado de películas, unas mejores que otras, de un encanto, un culto y un prestigio del que antes carecían.
Como curiosidad, nombraré los tres títulos “Nasties” de la filmografía española; "Colegialas Violadas", "La maldición de la bestia" y "La semana del asesino". 
Jess Franco, Paul Naschy y Eloy de la Iglesia, ahí es nada.
Bien, pues el documental pasa a hablarnos del tema a base de entrevistas a miembros especializados del fandom Inglés, entre los que se encuentran los realizadores Christofer Smith o Neil Marshall, así como a censores del BBFC. La cosa está bastante bien, pero, paradójicamente, el inglés Británico es completamente inentendible, y esto no trae subtítulos de ningún tipo. Aún así nos podemos deleitar contemplando las colecciones de libros, VHSs, DVDs y demás frikadas que tienen los entrevistados de la parte buena, y que sirven de fondo para sus entrevistas.
Completan el primer disco una galería de carátulas de los 74 vídeos “nasteados”, mas una jugosa selección de trailers de otros lanzamientos de la casa, y un montaje que recoge todas las cabeceras de las distribuidoras de esos títulos "malditos".
Los discos dos y tres no podían ser menos jugosos, así que a modo de, también, documental, vamos viendo uno por uno todos los trailers de los “Video Nasties”, precedidos por comentarios extensos y críticas por parte de los mismos entrevistados, y otros que se unen a tan jugosa idea. Cinco horas de trailers, comentarios y críticas el disco dos, y otras cuatro el disco tres. Esta vez sí, al menos los trailers traen subtítulos en Inglés. Que pena no saber bien, bien el idioma para comprender todo a la perfección y disfrutar plenamente de este producto.
A destacar los maravillosos menús, más animados que nunca, con una “Scream Queen” dando cuenta de todos esos inmorales vídeos 
con hachas, motosierras, cuchillos y demás instrumental.
Un pack maravilloso que recomiendo a todo aquel adicto a la compra de dvds de importación.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

MIS FOTOGRUMOS FAVORITOS 2- DE CANÍBALES, ED WOOD, VIDEO NASTIES, PROGRAMAS DE MANO Y POSESIONES.

Hoy venimos con un popurri. De las páginas de "Fotogrumos" rescatamos varios articulillos en torno a temáticas que nos tocan muy de cerca: Caníbales, Ed Wood, Video Nasties, programas de mano y posesiones diabólicas.
Disfruten pues cual antropófago devorando minúsculo pene blancucho...

En sus mejores tiempos, la revista "Fotogrumos" dedicó un recuadro a los lanzamientos en vhs entonces novedosos de películas de/con caníbales. Que época aquella en la que nadie iba de enrollado y resabiado respecto a temáticas tan extravagantes, el tono siempre era despectivo y, en esencia, no decían absolutamente nada. Solo relleno.


Aunque parezca mentira, hubo un tiempo en el que la prensa especializada no daba la chapa continuamente con el llamado cine trash o gente como Ed Wood. Años felices aquellos!. Por eso, cuando una noticia como esta aparecía en las páginas de "Fotogrumos", los aficionados sedientos de datos nos volvíamos locos de alegría. Claro que anduve buscando esa supuesta edición en vídeo de "Plan 9..." pero jamás di con ella. Cosa esta que también era lo habitual!.


Siempre se habla de los "Video Nasties" británicos, pero según informó en su momento "Fotogrumos", también a los Australianos les entró la vena puretilla. Especialmente en lo que se refiere a dos clásicos del cine de justicieros.


En este recorte se comenta el "regreso de los programas de mano".
¿Lo recuerdan?. Yo tampoco.
Lo interesante del caso es ver que la nostalgia siempre ha sido
algo recurrente, no solo un mal de estos asépticos tiempos que vivimos.



Y nos despedimos con esta página donde se anuncian, mediante inocuo y absurdo texto, varios lanzamientos en VHS de películas sobre cuestiones demoníacas.

lunes, 19 de diciembre de 2016

EL LEGADO DEL DIABLO

En un colegio militar, el cadete Coopersmith, por buena persona, es sometido a toda clase de desagradable buying por parte de sus compañeros de escuela. Estos malos tratos hacen que no rinda en clase como debería.
Al margen de esto, el muchacho está usando una computadora para desarrollar un proyecto de catapulta para una de sus clases, cuando con la ayuda de un extraño libro, y por computadora, atrae al espíritu de un brujo  quemado de la inquisición, que le pedirá una serie de elementos para que se manifieste, entre ellas, una hostia consagrada y sangre.
Cuando los malos tratos son ya inaguantables, nuestro protagonista conseguirá con facilidad esos elementos que le pide la computadora, y comenzará su sangriente venganza, trayendo al mismísimo diablo.
“El Legado del Diablo” es un clásico de videoclub meramente ochentero –y si quieren saber del jaleo de carátulas, les remito a la sección correspondiente- que, además, es uno de los títulos que incluye la absurda lista de los “Video Nasties”.
Protagonizado por el bisoñé de Clint Howard –el hermano de Ron Howard, nada menos-  estamos ante una película de contenido satánico tan obvio, que hasta un papanatas como era Antón La Vey, fundador de la Iglesia de Satán en Hollywood, la considera su película favorita (hay que ser idiota. Todo un líder Satanista, con una legión de seguidores retrasados a sus espaldas, declarando que su película favorita es una en la que invocan a Satán. ¿Qué credibilidad ofrecía este imbécil? Máxime cuando se trata el tema satánico de esta película de una forma tan palomitera y populachera).
Ciertamente, y al contrario que otras coetáneas de la época como “Lucifer”, lo que hace a “El Legado del Diablo” destacar por encima de aquellas es que se lleva bien, que en cierto modo es entretenida, y aunque el festival de sangre y gore tarda lo suyo en venir, por el camino nos divertimos, ya sea con las putadas que le hacen los compañeros al prota, ya sea con el perrito del que se quiere hacer cargo esta porque se encuentra solo, ya sea con el intento homosexual de asesinarlo por parte de un anciano alcohólico… vamos, que pasan cosas todo el rato. Y eso que el personaje de Clint Howard es tremendamente antipático… ¡casi se merece el buying al que es sometido!
Por otro lado, tenemos bastante sangre, gore resultón y F/X que chirrían tanto como nos gustan, así que la película en ese campo se queda completita.
Por otro lado, y al contrario también que otras películas afines de la época “El Legado del diablo recibe críticas positivas mayormente”, así como goza de cierto culto en varios países. ¿Por ser un “Video Nastie”? es posible ¿Por qué es un “Video Nastie”, porque es violenta y por su temática Satánica. Sin más.
Curiosamente, la película es siempre emparentada con “Carrie”, más que por la solvencia del director Eric Weston (que no es De Palma), por lo descaro del expolio; El Cadete Coopersmith no tiene poderes telquinéticos, pero si que es un pobre marginado que al final se vengará de sus maltratadores, en un desenlace lleno de sangre, al igual que ocurría en “Carrie”. Vamos que es un “Exploitation” en toda regla.
Cuando el guionista Joe Garofalo escribió la película, era todavía más violenta y sangrienta y se iba a títular “The Foundling”. Sin embargo, se imponía la era electrónica a principios de los ochenta, y con los ordenadores completamente de moda, entre Garofalo y Weston modificaron el guion para introducir en él los elementos informáticos, que no aportan nada a la trama, pero  que quedan de lo más moderno y acorde con los tiempos que corrían; la película pasó a llamarse “Evilspeaks” y en cierto modo se adelantó a las películas con elementos informáticos en sus tramas. “El Legado del Diablo” es anterior a “Juegos de Guerra”, “La Mujer Explosiva” o “Sueños Eléctricos”, por citar los títulos más populares… y ya había ahí una señora computadora que pide sangre y hostias consagradas…
Cuando la producción estaba en todavía en pañales, se planteó un presupuesto de un millón de dólares. ¿Cómo lo consiguieron? Llamando a la puerta del empresario Libanés Sylvio Tabet, que ya había puesto pasta para producciones como “El Señor de las Bestias” y había obtenido dinero con la cosa esta del cine, así que no dudó cuando le tentaron con esta producción. Hasta dónde no llegaba el dinero de Tabet, llegó el dinero de los médicos forrados que deseaban invertir en el cine.
La película, prohibida en los ochenta en Inglaterra, contó con su edición cercenada en VHS, en la que no había sangre, ni los textos satánicos que aparecen en la computadora, hasta el año 2004, en el que por fin se levantó la censura y apareció la película en DVD.
Obviamente, en el resto del mundo no pasó nada de esto que la disfrutamos tal cual era, aunque asegura Clint Howard, que rodaron mucho más material satánico y sangriento, pero que este se quedó en la mesa de montaje tras el corte original.
Howard, que ya había hecho toda suerte de papeles en el pasado, aquí obtendría uno de los poquitos papeles protagonistas que interpretaría en su próspera carrera, que se mantiene hasta el día de hoy con una dilatada filmografía a base de secundarios.
Junto a él, el otro rostro popular que aparece en la película sería Richar Moll (Bull en juzgado de guardia, y dos o tres papeles en “Noche en el tren del terror”, por ejemplo) que interpreta al malvado brujo satánico, que fue ejecutado por la inquisición al principio de la película.
En cuanto al director Eric Weston, siguió haciendo películas, no muchas, y siempre dentro de los parámetros de la Serie B/Z, donde esta sería su película más destacable.
Por mi parte decir, que la carátula de la película me aterraba tanto, tanto, tanto, que a pesar de que la tuve en mis manos innumerables veces, nunca la alquilé… y vista hoy, me ha divertido tanto, que pienso que fue una mala idea no haberla alquilado de crío; me hubiera entusiasmado.
Francamente maja.

lunes, 6 de agosto de 2012

EL ASESINO DE LA CAJA DE HERRAMIENTAS

"El asesino de la caja de herramientas" ha pasado a la  historia del cine "cult" porque en los 80 entró a formar parte de la famosa lista británica de los "video nasties". Ya saben, películas prohibidas por su contenido violento y sexual y que incluía títulos genuinamente inofensivos. ¿Merecía "El asesino de la caja..." estar en dicha lista?, a ver, partiendo de la base de que esa lista ni debería haber existido, y de que estamos a finales de los 70, inicios de los 80, hombre, pues sí, la peli tiene una buena dosis de perversidad y mala hostia contra las mujeres que, aunque hoy se ha superado, en aquellos tiempos puedo comprender que enfureciera a intelectualAs, feministas y otras mal folladas varias.
Y es que lo realmente "chocante" de esta peli está en sus primeros 15 minutos, durante los cuales vemos a un tipo armado con los utensilios de su caja de herramientas y un pasa montañas (que no sirve pa nada, en seguida ves de quién se trata) matando a mujeres jovenes, guapas y sexualmente liberadas. Hay una lesbiana que, antes de ser reventada a martillazos, se estaba pajeando gustosamente ante unas fotos de tías en cueros (no la vemos en acción, nos enteramos aluego). Seguida de otra damisela que también le da gusto al dedo en la bañera (esta sí la vemos) y rápidamente es masacrada por el asesino con una fálica pistola de clavos (nada más entrar en el baño, el tipo la sitúa al nivel de la entrepierna). El gore no es extremo y super-gráfico, pero se deja ver en fugaces planos de escasa duración. Ya saben, material que transpira auténtica misoginia y temor hacia la hembra. Lo normal, vamos. Una vez cometidos los crímenes (todos ellos en el mismo bloque de apartamentos, menudo harem), policías y vecinos comienzan a investigar, cosa esta que se acrecenta con el secuestro de una adolescente tirando más a virginal. Al final resultará que el motivador es un trauma del pasado y una mentalidad atrofiada por estúpidas creencias religiosas. Claro que para entonces todo el elemento "sleaze" o "pervertido" ya ha desaparecido y nos adentramos en la pura rutina aburrida propia de cualquier peli zetosa del estilo y la época.
De chaval había leído mucho sobre "El asesino de la caja de herramientas", y cuando la localicé en un video-club, lo flipé pepinillos. La vi y, naturalmente, me aburrí horrores. De hecho, durante todos estos años la he considerado siempre una pedazo de mierda. Al revisarla este pasado fin de semana, pues hombre, puedo decir que mi opinión ha mejorado... muy muy poco, sigue siendo un rollazo y tal, pero ahora puedo añadir que, al menos para un visionado, y aunque solo sea por cuestiones de curiosidad y/o morbo, sí sirve.
Como bien saben, o deberían, el año 2004 fue objeto de un remake muy superior, producido por el mismo bandarra (Tony Didio) y dirigido por Tobe Hooper que, en esencia, no tenía aboslutamente nada que ver con la original. Resulta muy significativo que el dire de "La matanza de Texas" fuese fichado por Didio porque, como bien aclara el título original de "El asesino de la caja..." (es decir, "The Toolbox Murders"), fueron las aventuras de "Leatherface" y su familia la que inspiraron el parimiento de la peli que ahora comentamos. Sobre dicho remake pueden leer AQUÍ.
En el reparto de "El asesino de la caja de herramientas" nos encontramos con el entrañable y alcoholizado Cameron Mitchell y a Kelly Nichols bajo el pseudónimo de Marianne Walter, es decir, la chica que le da al dedo en la bañera. Nichols acabaría desarrollando una fructífera carrera como actriz en la industria del porno. Tendré que buscar algo de ella.
El director venía de la tele y ahí regresó después, dirigiendo capítulos para series tan populares como "Spiderman", "Dallas", "Hawai 5-0", "Los ángeles de Charlie", "El equipo A" y tantas otras. Menudo fiera.
Dicen que está basada en hechos reales... pero yo no haría mucho caso.

miércoles, 17 de agosto de 2011

NO VAYAS CERCA DEL PARQUE

Cuando alquilé esta peli en el famoso "Video Instan", consciente ya entonces de su condición de indiscutible clásico del cine más "trash" (en parte por pertenecer a la infame/famosa lista de los "Video Nasties"), al llegar a casa me encontré con que estaba en inglés, sin doblaje y ni un mísero subtítulo. ¡¡Que raaaaro!!. Intenté verla pero, entre que entonces mi conocimiento del británico era limitadito y que estas pelis o las ves dobladas (porque incluso así cuesta aguantarlas) o resultan totalmente insufribles, me dejó con la sensación de ser un truñaco inmenso de esos incomprensiblemente sobrevalorados. Ayer noche pude visionarla por fin en castellano y, sorprendentemente, la experiencia no me resultó tan agónica como temía.
A ver, explicar de qué va tiene su intríngulis: En la prehistoria, dos trogloditas (con pinta de Dominguero) reciben una mala noticia por parte de su madre, están malditos y vivirán eternamente a base de comerse las entrañas de gente joven. Damos un salto hasta los años ochenta. El varón de la pareja, después de zamparse las vísceras de un pobre idiota que estaba pescando, se liga a una jovencita, hermosa y aún novatilla Linnea Quigley (que ya enseña carnaza, claro), se casa con ella y tienen una hija. Cuando esta alcanza la adolescencia se escapa de casa, ya que está harta de ver cómo madre la odia por el amor que le dispensa padre. En su fuga casi resulta violada, pero se oculta en una cabaña. Allí conoce a un niño de 10 años, también fugado, que intenta meterle mano, y a un jovencito guapito con el que se enrolla a los 2 minutos de decirle "Hola". Resulta que la dueña de la cabaña en cuestión es la otra troglodita, la hembra. Total, que el niño se hace amigo de un cincuentón quien le cuenta toda la leyenda sobre la piba caníbal que habita el lugar. De ahí saltamos al clímax, donde el padre de la chavala reaparece vestido de Pedro Picapiedra e ¡intenta follársela!. En el proceso, los dos trogloditas lanzan rayos cutrexpas por los ojos y sus víctimas se levantan cual zombies para devorarlos y... aún pasan más cosas. El final es en plan sorpresa. ¡¡Exhausto me he quedado, amigos!!.
Nadie puede negarle a "Don´t go near the park" (título original) su intento de marcarse una sinopsis cuanto menos original y diferente, lejos de apuntarse al carro del slasher que era lo que imperaba entonces. Y sí, tal vez eso ayude a que el visionado sea soportable y hasta casi entretenido. Lo que lo pone algo difícil es todo lo demás, los diálogos chorras, las situaciones absurdas e inverosímiles, los efectos especiales algo torpes (sobre todo los que pretenden envejecer a los actores, porque los de canibalismo aún dan el pego), cagadas a tutiplen (Linnea Quigley se conserva igual a pesar de los 16 años que transcurren entre el inicio del film y su parte media) y en fin, todo aquello que hace remarcable a una buena serie Z.
A parte de la Quigley, reconocemos a Aldo Ray en el rol del cincuentón. Antaño actor de films notorios, sus excesos con el bebercio lo condenaron al lado más oscuro y grasiento del séptimo arte. También actuó para el amigo Fred Olen Ray.
El director, Lawrence D. Foldes, tiene en su curriculum otros anti-clásicos como "Jóvenes Guerreros" y "Nightforce". En el 2003 lo intentó con un drama serio, "Finding Home" (¡si sale Geneviève Bujold y todo!) pero no debió irle muy bien porque fue su última peli.
Recomendada para deglutidores de rarezas y chungueces.

sábado, 8 de enero de 2022

PESADILLAS DE UNA MENTE ENFERMA

Dentro de muchos años, si sigo vivo y/o en mis cabales, miraré atrás en el tiempo y, mientras suelto alguna lagrimilla, recordaré cuando me dio el venazo de someter a un segundo y más justo escrutinio todas aquellas películas que, siendo teenager, me parecieron simple y llanamente decepcionantes. Incluso horribles. Y no hay una más adecuada para ilustrar la palabreja que "Pesadillas de una mente enferma".
Visualícenme recorriendo feliz los pasillos de alguno de mis viejos video-clubs, rodeado de estanterías repletas de polvorientas y jugosas cintas. Cuando mi amor por el terror andaba al cien por cien y vivía volcado en todo aquello que arrastrara nombres intocables como los de Romero, King, Craven, Cronenberg, Cunningham, Barker, Hooper y Savini. Estaba sediento de truculencia magnetoscópica. Así que una caratula como la de "Pesadillas de una mente enferma", con ese cráneo partido en dos por un certero hachazo, el anuncio de su prohibición en Inglaterra y sabiendo como sabía (gracias a mis "Fangoria" de importación) que Tom Savini "andaba metido" en ella, pues fue un auténtico subidón (luego ha habido más ediciones, como una titulada "Pesadilla mortal". Pero yo quería echar mano de esta que ven aquí -encontrada y cedida por mi amigo Enorm- porque es aquella que alquilé). Llego a casa, pongo la sucia cinta en el aparato y... en fin, lo que vi me pareció tan aburrido, sórdido, feo y cutre que, a partir del minuto cero, lo ODIÉ. Devolví la película a su sitio y, creo, nunca reincidí. Luego, con el tiempo, supe del escándalo que el film arrastraba en relación a Savini, según el cual toda su participación se limitó a dar algunos consejos, guiar al genuino equipo responsable de los efectos especiales (entre ellos el gran Ed French), pero que nunca metió tanta mano como para salir en el póster a modo de reclamo, cosa que le cabreó como una mona y contra la que luchó para ser retirado (hasta lograrlo). El director de "Pesadillas de una mente enferma" cuenta casi lo opuesto, of course. Savini cobró un pastizal y aceptó lo de que se le usara como atractivo comercial. A saber. Lo preocupante de semejante cristo es que esta es la ÚNICA historia interesante que acompaña a "Pesadillas de una mente enferma". Bueno, y lo de su incorporación a los famosos "Video Nasties" (de hecho, el distribuidor acabó en prisión por lanzarla sin que los defensores de la moral le dieran el visto bueno previamente. ¡¡A la cárcel por esto!!. Vaya tela). Cuando una peli acarrea como único elemento destacable ese par de marujismos, mal vamos. Y pal caso, con toda la razón.
"Pesadillas de una mente enferma" cuenta la historia de un desgraciado que mató a sus padres siendo infante y, obviamente, ha crecido algo tarado. Le pueden las ansias de aniquilar y sufre unas pesadillas horribles. En eso que su doctor, un auténtico inútil a tenor de lo que iremos viendo a medida que avanza la trama, le somete a una terapia experimental con pastillas y le deja salir. Obviamente, el chalado se escaqueará y comenzará a cepillarse a todo el que pille. Tras unos primeros crímenes a boleo, se centra en una familia un pelo disfuncional, destacando al crío del clan que es un auténtico cabrón adicto a hacer bromas muy pesadas. Esa fijación por parte del criminal tiene una razón de ser que, no por menos previsible, me niego a desvelar.
"Pesadillas de una mente enferma" la escribió y dirigió Romano Scavolini, un cineasta italiano que emigró en busca del sueño americano y terminó rodando una de terrores muy a su pesar (aunque ya dispusiera de otra previamente parida en su país de origen y, seguramente, abordada con idénticas reservas). Es algo que ya hemos visto antes. Cineasta europeo con ínfulas se ve obligado -por cuestiones alimenticias- a bajarse los pantalones abordando un género que, en general, detesta. También es cierto que eso, en el fondo, no es malo del todo. Muchos de los clásicos modernos del terror los han hecho peña que, simplemente, lo eligió en busca de cierta seguridad de cara a la taquilla. Basta con comparar las putas mierdas auto indulgentes repletas de guiños, homenajes y plagios que hacen hoy directores abiertamente declarados fans. Pero no siempre salía bien. Por cada Hooper, Romero o Raimi (que entran dentro del amplio club de los frustrados al que muchos pertenecemos, pero con resultados óptimos) hay cien Scavolinis. Y pasa lo que pasa, les sale un chuzo considerable porque no está abordado con el mínimo corazón.
Sobra decir que es la obra más famosa del cineasta. Básicamente la única que aún hoy le otorga ciertas atenciones (posteriormente dirigió "Dog Tags", película totalmente adscrita al Vietnam-exploitation y cuya reconocible caratula intentaba hacerla pasar por uno de los muchos seudo-Rambos entonces habituales en nuestros añorados estantes cinéfagos). De ahí que, como buen exploiter -por mucho que lo quiera disfrazar de "auteur" intelectual- Don Scavolini está intentando regresar al séptimo arte con una cosa sospechosamente titulada "Nightmare: The Wandering Soul". ¡Que le den!.
Por lo que a mi respecta, los defectos de "Pesadillas de una mente enferma" son legión. El principal de todos es el jodido aburrimiento. Nos encontramos ante un tostón de aúpa que solo se recupera cuando, obviamente, se produce algún crimen. Los trucajes no son la repanocha, pero cumplen unos mínimos. El resto es derivativo y gasta las mismas cagadas que muchas de estas producciones con frustradas aspiraciones dramáticas, destacando el rollo familiar a lo Cassavetes. Seguro que fueron las escenas con las que más disfrutó su director. Las que menos serían aquellas estrictamente terroríficas que, por obvio que resulte, a nosotros nos ponen palote y se reducen al tramo final. Curiosamente, mientras en todo lo previo el tono que domina es el hiper-realismo, al llegar al clímax entramos en el puro terreno slasher, con un asesino enmascarado incapaz de morir aunque se coma seis o siete disparos a bocajarro y un guiño final -literal- que arrasa con la llamada cuarta pared. Ambos elementos chorrean escasa verosimilitud, cosa que contrasta con el resto. Es en este contexto donde presenciamos la escena que, seguramente, le dio problemas al film en las Islas Británicas, con el asesino, siendo niño, cargándose a sus padres hacha mediante. Es brutal, sangrienta e intensa. Resumiendo: Rebobinen hasta los últimos veinte minutos.
También hay sitio para la comedia involuntaria. Poca, pero la hay. Un super-ordenador ridículo compuesto de chorromil pantallas completamente inútiles (según Scavolini, puestas a posteriori para simplificar las cosas -narrativamente hablando- de cara a la platea). Las escenas callejeras paridas en plan guerrilla con la peña mirando a cámara e incluso haciendo el paria para destacar (especialmente cuando el psycho recorre la famosa calle 42 con todos sus sex shops y cines grindhouse, repletos de carteles y títulos muy reconocibles). La cantosa cita a Antonioni en un diálogo, demostración palpable de las aspiraciones autorales del director. Y la reina de todas, con la que me partí de risa, aunque pal caso fue gracias al equipo de doblaje. Se la dejo en formato vídeo a modo de colofón, por aquello de alegrarles la jornada....


domingo, 12 de abril de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "LA BESTIA EN CALOR"

"La bestia en calor" es un prototípico "nazixploitation" Italiano del año 1977, aunque con un punto de delirio y bizarrismo algo más notorio.
A las torturas habituales en este tipo de pelis, hay que añadir la creación de una especie de monstruo humano mediante genética que va más salido que un mono y los malos usan para "castigar" a sus prisioneras, mientras miran con delectación. Además tenemos algo de gore, bebés asesinados, pelos púbicos arrancados y, según dicen, mucho aburrimiento. Porque sí, amigos, no la he visto... y tampoco es que tenga prisa, estas pelis suelen ser más bien una ponzoña, pero no negaré que los fotocromos molan mucho por su cutrismo, su sordidez y esa graciosa censura a base de calzones y bragas pintados con rotus. No hace falta decir que "La bestia en calor" entró de cabeza en la lista de los afamados "Video Nasties", lo que contribuyó a acrecentar exageradamente su leyenda.
Como es de ley, la mayoría de nombres anglosajones son seudónimos, comenzando por el director, que en realidad se llamaba Luigi Batzella y dirigió muchas otras mierdecillas, entre ellas -se supone que- "Duelo del dragón y el tigre".














martes, 30 de junio de 2009

XTRO

Esta es la típica peli que te deja traumatizado para toda la vida cuando la ves siendo chaval, y es que estamos ante un material notablemente bizarro (empezando por ese título casi inpronunciable) de origen Británico y, quieras que no, estos siempre van un pelín más allá que los yankis cuando les dejan (no olvidemos que allí surgió el temible fenómeno de los "Video Nasties"). El caso es que el film en cuestión, casi por coincidencia de fechas, fue lanzado jugando con el que era el mega-taquillazo de la época, "E.T. El Extraterrestre". En la publicidad de "Xtro" destacaba la frase "Algunos extraterrestres no son amistosos". Algo nada gratuito si consideramos que ambos films juegan con una premisa parecida, la amistad de un niño con un bicho del espacio. "Xtro" es la que se decanta por el lado más oscuro y terrorífico del asunto.
Un padre de familia es abducido por marcianos. Tres años después, regresa a la tierra con el fin de recuperar a su hijo. Sobre esta base tan sencilla, el realizador (y responsable de la -también- extraña pero efectiva banda sonora) Harry Bromley Davenport, nos sumerge en una pesadilla de lo más inquietante repleta de momentos francamente raros, raros, raros, generosos en surrealismo y que, a la larga, son aquellos que todos los que la vieron de crío conservan en su memoria de forma inalterable. Por ejemplo, el niño (al que su padre marciano ha dotado de poderes) dando vida a sus juguetes con fines mortales, destacando sin duda el "Madelman" aumentado de tamaño. Molan también el payaso con su yo-yo cortante o la secuencia de la chica convertida en máquina de fabricar huevos alienígenas atrapada dentro de un gran capullo (idea esta que luego retomaría, en cierto modo, "Species 2"). También resulta flipante la aparición de una pantera negra en medio del recibidor (!!!) o, cómo no, el renacer del padre -tamaño adulto- a través del vientre de una pobre mujer. Francamente burro. A esta lista de instantes para el recuerdo incluimos ese final totalmente perturbador.
Como dato curioso, comentar que en el reparto encontramos a Maryam d'Abo, muchacha que unos años después se convertiría en "chica Bond" (junto a Timothy Dalton en "Alta Tensión") y que en "Xtro" no se muestra nada mojigata, algo que empujó a que, en el momento de su mayor popularidad, un crítico creyera descubrir su "oscuro pasado" al mencionar que había participado en una película de "terror pornográfico" (!!!!!). También, si miramos en los créditos, encontraremos a Robert Shaye como productor ejecutivo, fundador de "New Line" y por entonces dedicado enteramente a promocionar el género.
Como sabéis, muchos años después a Davenport -quien, curiosamente, tenía un concepto muy bajo de su propia película- le dio por dirigir dos secuelas con dinero americano y canadiense. El resultado, en ambos casos, estaba en las antípodas de las intenciones, formas y logros de la primera peli. Vamos, que eran dos mierdas como dos camiones especialmente esforzadas en imitar el universo de "Alien". Podéis leer la reseña de la segunda parte que yo mismo escribí en este blog no hace mucho. Vistas ambas, reafirmas lo que ya sabías de antemano, que sin llegar a ser redonda, ni una maravilla, "Xtro" está repleta de momentos genuinamente espeluznantes y representa una forma de hacer cine que, en esencia, ya se ha perdido.

martes, 22 de octubre de 2024

BIGFOOT SANGRIENTO

Durante los años 70, y siempre dentro de los parámetros del cine de "serie B", hubo una temporadilla en la que estuvieron en auge las películas adscritas al género de terror cuyo protagonista era esa leyenda urbana llamada Bigfoot. La titulada “Bigfoot” y dirigida por Robert F. Slatzer fue la primera. Más en la onda de la que nos ocupa tenemos ese monstruo de Frankenstein titulado “Curse of The Bigfoot”, o el documental “Bigfoot: Man or Beast?” y no podemos dejar de mencionar ese clásico de Michael Findlay que es “Shriek of the mutilated” entre toda suerte de subproductos. El tema tiraba lo suyo, pero sobre todo en la primera mitad de los 70.
En los últimos coletazos de esa fiebre, alrededor de 1978, al productor Jim L. Ball se le ocurrió poner sus dineros en una nueva película sobre el Bigfoot que dirigiría James C. Wasson —que tenía mucha wassa…— posteriormente conocido como Jim West, con tanto talento detrás de la cámara como el del amigo Ball (ninguno). Conciben así, en poco tiempo, y a base de primeras tomas, un despropósito titulado “The Revenge of Bigfoot”. Y la película se rueda, y luego cuesta lo suyo distribuirla.
Llegado 1983, no había encontrado todavía una distribución formal, así que, de nuevo, a Jim L. Ball se le ocurre “sanear” la obra que produjo cinco años atrás y que no importó a nadie, rodando, sin que el director asignado a priori, James C. Wasson, supiera nada sobre el asunto, una colección de insertos donde predomina la hemoglobina, los destripamientos y el gore más sórdido, en pro de los gustos de las plateas más barriobajeras de la época. Asimismo, Ball se da cuenta de que Bigfoot ya no está de moda ese 1983 (de hecho, cinco años atrás, cuando se rodó la película, tampoco), por lo que decide anular toda referencia al mismo y la película pasa a titularse “The Night Of The Demon”. Consiguió distribuirla en formato videográfico en no pocos países del mundo. Entre los insertos, y un montaje que ya de por sí es un desbarajuste de padre y muy señor mío, nos enfrentamos una película que es puro caos sin razón de ser, una cinta en la que hay que ser vidente para poder “adivinar” el argumento y en la que los diálogos ocupan más de un 70% del metraje. El otro 30% restante lo ocupan secuencias gore muy burras y retorcidas, pero el resultado final es atroz. Nos encontramos ante una genuina película mala.
La cosa (en teoría) va sobre unos jóvenes antropólogos que se van al bosque profundo con el fin de investigar lo que parecen ser asesinatos cometidos por un ser antropomorfo. Sin embargo, una vez metidos en harina, por allí pasan mogollón de cosas extrañas que pueden tener que ver con Bigfoot o no (muchas directamente tienen que ver más bien con ritos satánicos), hasta llegar a la conclusión de que se trata en realidad de un muchacho deforme y mongólico que ha tenido muy mala vida. El caso es que, en un tour de force de sangre y violencia, al final hay algo parecido a un Bigfoot dando cuenta de todo el personal de las maneras más desagradables, pero hasta entonces, lo cierto es que el espectador no se ha enterado de nada ¿Y se lo ha pasado bien? Quizás en uno o dos instantes; cuando a un individuo le arrancan la pilila y la acción se detiene en ese hecho durante algún que otro minuto con el tipo caminando y retorciéndose de dolor (vemos la minga amputada echando chorritos de sangre muy rojita) u otro en que el Bigfoot (o el niño subnormal) le arranca las entrañas a una víctima y ahí hay tal cantidad de vísceras que se podían hacer tranquilamente tres o cuatro barbacoas argentinas. El resto es pura bazofia, el más cruel de los aburrimientos hecho cine.
Por supuesto, tanta sangre y violencia no pasaría desapercibida en Reino Unido y la película obtuvo cierto renombre a posteriori, cuando se convirtió en uno de los 89 Video Nasties censurados por parte del gobierno británico. Y puede que sea de las más brutales de la lista, pero le eclipsa lo mala que es.
Lo cierto es que recientemente apareció un master que hasta hace poco estuvo perdido y, de esa forma, "Severin Films" pudo restaurar la copia existente con el fin de lanzar una edición de lujo en Blu Ray con dos discos a partir de un nuevo master en 2K. De esa forma, ha surgido una serie de coleccionistas que ha sentido interés por esta película, pero lo cierto es que durante lustros, tanto su master como su existencia, estaba completamente dejada de la mano de dios, con alguna edición previa en DVD sin importancia.
De esos mismos materiales pertenecientes a "Severin", la discutible "79 Edicions" ha licenciado la película para lanzarla en DVD dentro de su colección V79, que reúne toda suerte de películas trash, de terror o serie Z a unos precios francamente accesibles y con una calidad de imagen que quita el hipo.
Pero antes de toda esta fiebre, que tan solo afecta a cuarentones y cincuentones, en nuestro país “The Night of The Demon” llegó directamente a vídeo bajo el título de “Bigfoot sangriento” siendo una película que, de cualquier forma, no dejó mayor calado.
Una más de tantas.

sábado, 27 de febrero de 2016

EL ASESINO DE LA ISLA

Nunca he comprendido por qué "The Slayer" tiene tanto culto en su país de origen (los USA mismos). ¿Será porque el título mola?, ¿porque es de los 80?, ¿porque formó parte de los "Video Nasties" británicos?. No lo comprendí cuando la vi hace años en versión original y me aburrió horrores, y no lo comprendí cuando reincidí hace escasos días en versión doblada y con el título mutado a "El asesino de la isla".
Una pintora en crisis existencial acude a pasar el finde con su marido y una pareja amiga a una isla perdida en medio de la nada. Una vez allí, una presencia extraña, misteriosa y desperada irá matando uno por uno a los personajes presentes. La pintora sueña con esos  mismos crímenes mientras ocurren y, claro, al día siguiente, cuando lo cuenta, se la toman a chota. Hasta que, todos aniquilados, ella y el asesino se las verán cara a cara.
Cuando digo que "irá matando uno por uno a los personajes presentes", tengan en cuenta que estoy hablando de... er, déjenme que lo calcule... ¡cuatro actores!, lo que dividido entre los 80 minutos que dura la peli se transforma en, ¿qué?, sí, mucho aburrimiento.
"The Slayer" o "El asesino de la isla" es como un slasher, pero yendo un poco más allá, porque el que mata no es del todo humano. Y también lo es en el sentido de que, "coñazomente" hablando, le gana terreno a casi todas las pelis de asesino enmascarado troceando jovenzuelos (salvo "Sábado 14", no lo olviden, ¡a esa no la gana nadie a la hora de los bostezos!).
Sí, hay gore. Pero solo cuatro veces. Sí, hay un intento de atmósfera, con tormenta, lluvia, ventisca y tal, pero no sirve de mucho. Culpen de ello a su limitado director, J.S.Cardone quien, a pesar de todo, haría algo de carrerilla en los años que siguieron a este, su debut. Le verás bajo el "directed by" en la no menos rutinaria "Shadowzone" para Full Moon. O la que podría ser su peli más conocida, "Los malditos, vampiros del desierto", de la que no guardo ningún recuerdo concreto. También suya es la supuesta secuela "8MM 2" (originalmente nacida sin la más mínima relación con la peli de Joel Schumacher, pero obligada a ser segunda parte por los distribuidores). O la más reciente, última y en cierto modo adelantada al respectivo boom, "Zombies", que creo que he visto pero, efectivamente, no recuerdo. Está claro que como director J.S.Cardone no deja huella. En sus facetas de productor y guionista ha parido títulos más conocidos, pero tampoco especialmente memorables, mezclo al tuntún: "Vampires: The turning" (tercera parte del "Vampiros" de Carpenter), "Crash and Burn" (aún para Full Moon), "Alien Hunter" (para Nu Image), la secuela videoclubera "Sniper: Al límite", "La alianza del mal" (dirigida por Renny Harlin) y los remakes "Una noche para morir" (según "Prom Night") y "El Padrastro". Con todo esto, J.S.Cardone debería ser un personaje fascinante y su primera peli un clásico moderno... pero no lo son. Quedémonos en un director invisible y una peli sumamente mediocre.

viernes, 14 de abril de 2023

MADMAN

Considerado a día de hoy como uno de los mejores slashers de la historia según la revista de moderneo “Complex Networks” —y en algún otro lado he leído antes semejante titulación para este truño— , en realidad “Madman” es un slasher del montón tirando a malo, lleno de clichés y, probablemente de los más aburridos de la golden era del subgénero. Sin embargo, el culto que a día de hoy se le profesa viene precedido de un éxito de taquilla en su momento que dio que hablar en la industria, ya que se trata de una película que se estrenó de manera reducida e itinerante en autocines y salas de mala muerte de todo Estados Unidos, para al final de su carrera de poco más de un año, llegar a recaudar millón y medio de dólares para un presupuesto de 350.000 dólares. Tampoco nos movemos en unos números escandalosos.
La cosa, como no puede ser de otra manera, peca de sencilla: Un grupo de campistas que canturrea canciones de miedo a la luz de una fogata, invoca por error a Marz el loco, individuo que en el pasado pululaba por el campamento con un hacha y que, una vez allí, se cepillará a gran parte de los monitores y campistas.
Se trata del enésimo plagio a “Viernes 13”, esta vez en una producción a la que le había mirado un tuerto, puesto que en un principio, cuando el guion se titulaba “Madman: The Legend Lives”, este se inspiraba en una leyenda urbana muy popular entre los yankees, la de Cropsy, un monitor de campamento alcohólico al que los campistas hacían la vida imposible hasta que en una broma macabra estos acaban prendiéndole fuego. En consecuencia, deformado por culpa de las quemaduras, volverá al campamento acompañado de unas tijeras de podar con el fin de dar muerte a todos esos buyis. Sí, los más avezados se darán cuenta de que se trata del argumento de, esta vez sí, uno de los mejores slashers de la época, “La quema”. Yo pensaba que “Madman” era el resultado de una secuela fallida de “La quema” que se había ido de madre y que se encaminó hacia lo que es la película resultante, pero resulta que no, que no nace como proyecto de secuela de ningún tipo.
Los universitarios Joe Giannone y Gary Sales, asimismo director y productor de “Madman” respectivamente, tuvieron que cambiar todo el guion antes de empezar porque resulta que, justo a la vez que ellos comenzaban a rodar, estaba en plena producción “La quema” de Tony Maylam, que también tomaba como punto de partida la leyenda urbana de Cropsy. Por miedo a que les tiraran la película por haber otra exactamente igual en producción, convirtieron deprisa y corriendo a su villano en Mad Marz. Este ya no sería un monitor borracho, sino un granjero loco que asesinó a su familia y, en consecuencia, fue ajusticiado popularmente por los habitantes del pueblo, pero no murió, por lo que se especula que todavía campa por los bosques de la zona. Como ya no se basaba en una leyenda urbana real, se quitó el “The Legend Lives” del título provisional —que asimismo se inspiraba el título de un álbum de Frank Sinatra—, se dejó  únicamente el “Madman” y a tomar por culo la bicicleta.
“Madman” fue distribuida para el circuito de autocines por la mítica Jensen Farley Pictures y se salvó de ser una más de la lista de Video Nasties por los pelos, ya que, aunque en principio el contenido de la película es violento, si que escatimaba lo suyo en cuanto a la presencia de hemogoblina, si bien es cierto que la lista de censura británica tampoco tenía un criterio coherente a la hora de elegir que películas eran perniciosas o no para la integridad del espectador.
Por otro lado, la película, de presupuesto irrisorio, no cuenta con grandes estrellas en su reparto, si bien la intención inicial de Sales y Giannone, era que a Mad Marz le interpretara todo un mito del cine de terror como era Vincent Price. Pero el film no estaba sindicado y no hubo huevos a proponérselo.
Pese a que a la larga resultó un éxito, por los motivos que sean, Joe Giannone no volvió a dirigir cine después de esta película (cuando "Madman" comenzó a ser tardíamente reconocida, el hombre se envalentonó y habló de rodar una secuela. Pero nunca ocurrió)
Mi opinión acerca al respecto es que “Madman” es un coñazo casi, casi insoportable, con un montaje torpe, transiciones chungas e irritantes y tiempos muertos, muertísimos, en la que lo único que puedo destacar es el look más o menos molón del asesino, al que no se le ve con nitidez hasta los cinco minutos finales de metraje y al que se le distingue demasiado la careta que lleva puesta… sin que la intención de la película sea que el asesino use ningún tipo de careta. Pero, la película tiene sus fans, su culto y sus admiradores, así que… ¿qué coño sabré yo?

jueves, 8 de noviembre de 2012

LA MANSIÓN ENSANGRENTADA

Jeffrey Obrow y Stephen Carpenter, por entonces futuros directores de la simpática "Trans-gen, los genes de la muerte" (y de unas cuantas ñordas más), debutaron en esto del séptimo arte, junto a la actriz Daphne Zuniga (hoy encadenada a telefilms, pero que llegó a brillar un poco durante un tiempo. Algunos la recordaréis en otro "slasher", "La Iniciación" y, sobre todo, como la princesa Vespa de "Spaceballs"), con "La mansión ensangrentada", o "The dorm that dripped blood" (o "Pranks") el primigenio año del señor 1981 (aunque hay quien dice 1982). Vamos, en pleno nacimiento del cine de acuchillamientos. En eso fueron chicos listos y aplicados. Lástima que, en el resto, no.
Según dicen por ahí, "La mansión ensangrentada" era un proyecto parido por estudiantes de una escuela de cine que lo rodaban únicamente en fines de semana. La cosa creció hasta convertirse en un largo con todas las de la ley, estrenarse y generar cierto eco en los anales de la historia del cine fantástico (aunque únicamente sea porque entró a formar parte de la famosa lista de los "Video Nasties"). Eso explica muchas cositas.
El argumento es más escueto que una baguette. Un grupo de universitarios se pasan el finde vaciando una vieja mansión lista para derribar. Inexplicablemente rula por ahí un asesino que se los irá cargando one by one... hasta que se enfrente a la "final girl" y todo termine del modo más tontuno posible. Los asesinatos... que son el fuerte de este tipo de pelis, pues hombre, tienen su gracia, algunos incluso son un poquito truculentos, pero nada que nos haga vibrar. Del montón. Las tetas, pues solo hay un par, poco llamativas y su exhibición es puro efecto gratuito... que no me parece mal, pero que se nota un huevo que Obrow y Carpenter buscaron por ahí alguna amiguita liberal que no tuviera reparos en enseñar cacho, pero poco rato y rápido. Su personaje, básicamente, está puesto ahí para eso, y luego ¡fuera!.
En lo que sí destaca "La mansión ensangrentada" es en lo aburrrrrrrrrrrrrrrida que resulta. No llega a los extremos de la insoportable "Sábado 14", pero se le acerca peligrosamente. A los cinco minutos de peli ya te aburres. Y no dejas de aburrirte hasta que termina. Es dolorosamente lenta y escandalosamente austera. Vacía. La nada absoluta. Se nota que el presupuesto estaba por debajo de lo que consideramos escaso.
Lo curioso es que comencé a verla con sueño, no me dormí, tampoco eché mano del "fast forward" y cuando llegué de una pieza al final, seguía teniendo sueño. ¿Inexplicable?. Seguramente me pudo mi amor por  el subgénero en su vertiente más primigenia, y ese look tan ochentoso que se gasta toda ella. Así que, si no reúnes esas características, sáltatela. Y si las reúnes, quedamos un día y vamos juntos al psiquiatra.

lunes, 25 de abril de 2022

WEST END JUNGLE

Documental sensacionalista y absolutamente falseado que, en cierto modo, adelantaría por la derecha las intenciones y maneras del mondo italiano, concibiéndose en el tiempo tan solo un año antes de que se estrenase “Este perro mundo”. Sin embargo “West End Jungle” no llegaría a causar polémica tan siquiera, porque, parido en la Gran Bretaña, país este donde la censura estuvo tan de moda gubernamentalmente que se inventaron años después aquello de los Video Nasties, fue prohibida tajantemente por las autoridades competentes quedando encerrada en sus latas hasta que fue rescatada para ser lanzada en DVD allá en 2008 cuando la mayoría de sus artífices hace tiempo ya que están criando malvas.
En los años 50 las calles céntricas de Londres eran poco menos que un lupanar, puesto que entonces no era ilegal allí darle unas cuantas libras a una señorita a cambio de que, por ejemplo, te chupe la polla. No existía una ley que regularizase la prostitución y las putas, los chulos y los puteros campaban a sus anchas por la ciudad impunemente. Por supuesto, el gobierno, con un afán desmedido por limpiar las calles de la ciudad, decretó en 1959 la conocida como Street Offences Act,  una ley que castigaba los delitos callejeros, entre ellos la oferta y demanda de prostitución, y de esta manera se consiguió liberar el centro de rameras o actos sexuales clandestinos ante los ojos de la respetable ciudadanía. Se ilegalizó la prostitución. Pero que se ilegalizara no es óbice para que esta dejara de ejercerse, así que el negocio del sexo prosperó en la clandestinidad.
“West End Jungle”, en un tono tan exagerado que casi parece pitorreo, viene a denunciar la situación de esta ilegalidad, sugiriendo que aunque a primera vista no veamos nada, encontraremos la lujuria y la depravación a poco que la busquemos. Así, y siempre en un tono despectivo y de denuncia, la película nos muestra todas las modalidades existentes de prostitución en Londres que van desde la puta de esquina, pasando por los burdeles y cabaretes, para acabar ahondando en la prostitución de alto copete, donde además sugiere que quienes frecuentan esta modalidad suelen ser importantes hombres de negocios, ministros, etc.
En el momento de ser calificada para su exhibición, a pesar de no mostrar ningún tipo de desnudez, el BBFCI (la Junta Británica de Censores de Cine) consideró que la película ensuciaba el buen nombre de la ciudad, así que la prohibió.
Le hicieron la pascua a su director y productor Arnold L. Miller, pero, esta sentencia no le amilanó, y se tiró la mayor parte de su carrera filmando este tipo de documentales pre-mondo con el sexo y su relación con Londres como premisas principales —y primordiales— en títulos como “Nudes of the World” o “Primitive London”. Y lo continuó haciendo casi hasta llegar a los años 80 cuando quizás este tipo de documentales ya no tenían tirón alguno. Toda su filmografía responde a estos parámetros.
Quizás en los años sesenta la ingenuidad estaba demasiado a flor de piel, ya que lo cierto es que el estilo de cómo está rodado el documental, a poco que hayamos visto, canta a la legua que es falso. Miller recrea todas las situaciones a modo de ficción y desde tantos ángulos como le viene en gana, como el que rueda una película, lo único que lo hace sin sonido directo y, una vez montada, una voz en off nos narra lo que estamos viendo. Cuando hay personas conversando en cuadro, los diálogos también serán recreados en off con unas voces que, sobre todo cuando se recrea las frases de las putas, son demasiado chistosas, por lo que queda todo de lo más falso y bochornoso que se pueda imaginar uno.
Sin embargo, tan ingenua, tan sesentera, y con tan mala hostia al fin y al cabo, amen de unas interpretaciones no profesionales que ayudan lo suyo, la película, que apenas llega a la hora de duración, es tan inocente, tan kitch, que resulta de lo más simpática. Arnold L. Miller se rodeó de amigos y familiares para que interpretasen algunos de los roles principales, que junto con los actores profesionales contratados dan como resultado una cosa de lo más divertida.
Eso sí, mucha puta, mucho putero ávido de hembra y perturbado sexualmente, mucha transparencia y ropa interior sexy, pero no vemos ni una sola tetilla. Los americanos con el nudie en alza, les sacaban ya algo de ventaja a estos puñeteros ingleses, me cago en la madre que los parió.

domingo, 22 de diciembre de 2013

NO VAYAS AL BOSQUE... SOLA

El terror es un género muy agradecido. Cualquier mindundi puede pasarse haciendo películas toda su perra vida sin que nadie le haga ni puñetero caso, hasta que decide ponerse manos a la obra con una de terror y, si conecta mínimamente con el fan medio, se acabó el anonimato, esa será por la que se le recordará. Así de simple. Lo más divertido es que no tiene por qué ser una buena peli, basta con que sea peculiar. ¿Y qué entienden los fans por "una de terror peculiar"?. Fácil, que tenga sangre a borbotones. Mete gore que así, por cutre e inútil que sea, ya tendrás medio trabajo hecho. Si encima te subes a un género de moda, la censura te mete un tijeretazo y dejas que pasen un buen montón de años para que la nostalgia actúe, el cockatil resultante es explosivo.
Y si no, que se lo digan a James Bryan, cineasta totalmente zetoso y semi-amateur que operó entre los 70 y 80 y parió un buen puñado de títulos, todos baratos y pertenecientes a géneros tan diversos como comedia, drama, erotismo o acción. Nadie recuerda ninguno de ellos... y nadie recordaría a James Bryan sino fuera porque en 1981, muy oportunamente, decidió apuntarse al "slasher" justo cuando más pasta daba en las taquillas del mundo.
En realidad su aportación, "Don´t go in the woods alone", pobretona, patosa, tosca y cutre, arrastra la reputación de ser una de las peores muestras de "cine de acuchillamientos" de su época (aunque sin llegar al nivel de roñas tan tremendas como "Sábado 14" o "Last Slumber Party"). Lo que pasa es que en Inglaterra terminó desterrada a las listas de los famosos "Video Nasties", lo que le repercutió de modo altamente beneficioso. Desde entonces le acompaña un culto la mar de notorio y exagerado que yo, francamente, no me explico demasiado (el famoso y carísimo libro "Nightmare USA" le dedicó un buen porrón de páginas)
porque, por no ser, ni tan siquiera es demasiado truculenta (algo habitual entre los integrantes de la poca honrosa lista de títulos prohibidos por el gobierno británico). Sí, hay muuucha pintura roja, y también alguna amputación y decapitación, pero todo está tan mal parido y, sobre todo, resulta tan falso, que en ningún momento podemos decir que sea perturbador o especialmente impactante. Añade al pitote unas molestas y nada adecuadas dosis de comedia voluntaria (incrementada por la extravagante banda sonora a base de sintetizador, simpática cuando ilustra momentos de terror, pero muy dañina cuando adquiere un tono bufo) y lo que obtendrás queda lejos de ser medianamente ofensivo o escandaloso.
Lo ofensivo y escandaloso es la poca imaginación del guionista. "No vayas al bosque... sóla" narra los avatares de un puñado de excursionistas que se las piran a un monte de lo más transitado, si tenemos en cuenta la cantidad de pobres infelices anónimos que
pululan por allí y van siendo masacrados a lo largo de la peli. Un modo como cualquier otro de amenizar el visionado hasta que los protas se topen frente a frente con el psicópata de rigor, un especie de ermitaño vestido de oso, al que le gusta tanto matar como babear. Algunos  logran escapar, llegar a la civilización y pedir ayuda, ya que una amiga suya se ha quedado a merced del monstruo. Pero viendo que los agentes de la ley se lo toman con calma, deciden actuar por su cuenta y riesgo (lo que da pie a la única idea notable de la peli y que afecta directamente a esa amiga rezagada).
Todo ello, como decía, confeccionado de un modo altamente incapaz, muy amateur en el mal sentido. Lo que, sí, no lo niego, da cierto encanto al descalabro. Esta peli, grabada hoy día en digital, sería insufrible, pero ya conocen -o deberían- la capacidad del formato fotográfico para ocultar la estultez de las cosas. Todo parece más chulo en celuloide, incluso atentados tan chungos como "No vayas al bosque... sóla". Recuerdo perfectamente que de chaval le encontré horrorosa. La otra noche, consumiendo el ripeo del Beta que hizo mi buen amigo Enorm, pues hombre, la "disfruté" un poquito más, sobre todo la parte intermedia, que es la más dinámica (la edad no perdona, amiguitos)... pero, cojones, es jodidamente rancia.
¿Y que pasó con James Bryan?, pues no mucho. Hizo cuatro pelis más y se retiró a mediados de los ochenta, para dar paso a la inevitable "leyenda". De entre sus últimos estropicios destacan dos. La primera es "El ejecutor de New York", una "de justicieros" al estilo Bryan (es decir, muy muy zopenca) que algún día reseñaré cuando logre verla en castellano, ya que de momento únicamente he podido "gozarla" en v.o. (aunque me ha bastado para maravillarme ante sus innumerables anti-virtudes). Lo "mejor" del sarao es que se trata de un exploitation de "El Exterminador" (otro exploitation en sí mismo), tanto que en los USA se estrenó como "The Executioner Part 2", bizarro si tenemos en cuenta que cualquier película previa titulada "Executioner" no guarda la más mínima relación, ni argumental, ni formal, ni logística, con el film de Bryan. Fascinante. La otra es "Run Coyote Run", que ni tan siquiera figura en la filmografía que el cineasta tiene en Imdb. Se trata de la segunda parte del que se supone su último film real, "Lady Street Fighter" y lo marciano es que viene compuesta a base de collages de escenas de las "action movies" previas de Bryan, unidas por temibles insertos grabados en vídeo, dando como resultado una sopa sin sentido ni forma que terminó por enterrar definitivamete la carrera del gentleman.

sábado, 30 de mayo de 2026

SANGRE PARA DRÁCULA

Y seguimos con el rey de los vampiros, matando dos plumíferos de un tiro porque, así, cumplimos con la cuenta pendiente de reseñar al film que, en doble sesión, acompaña/ba a aquel simpático y bizarro hito que fue "Carne para Frankenstein". "Sangre para Drácula" la hicieron básicamente los mismos, pero el resultado es algo distinto. Justo, hace unas semanas leí en las páginas de "Fangoria" una entrevista de por ahí los dosmiles con el director de ambas, Paul Morrissey. Comentaba que con la reseñada ahora pretendía hacer algo un poco más serio. Contenido. Menos demencial. Y, efectivamente, el mejor y más cómodo modo de definirla sería diciendo aquello de: "Coge "Carne para Frankenstein" y despréndela de todos sus excesos, especialmente los sanguinolentos, pero también los delirantes y obtendrás "Sangre para Drácula"". Considerando que la del "Moderno PrometeDo" únicamente funciona y entretiene gracias a esos mismos elementos tan llamativos, lo que quedará será un rollo patatero, tanto como para que los censores británicos no lo incluyeran en la lista de "Video Nasties", lo opuesto a lo ocurrido con su coetánea.
Drácula está en las últimas. Se muere de hambre porque no localiza vírgenes en Rumanía a las que churrupetear la hemoglobina. Su Renfield particular -Anton- le convence para trasladarse a Italia (país co-productor, obvio es) en busca de muchachas de himen intacto. Y proceden. Terminarán instalados en el casoplón de una familia aristócrata al borde la ruina compuesta por padre y madre + sendas hijas jóvenes y... ¿vírgenes? No todas, algunas se lían entre ellas o con el atractivo leñador que tienen empleado. A Drácula le costará dios y ayuda (y alguna indigestión) echarse un trago.
La idea de un Conde decadente se ha visto ya varias veces en el cine, aunque desconozco si este fue el primer caso, una decisión lógica viniendo de creadores tan subversivos como Morrissey y los suyos. Pero funciona. Lo cierto es que el personaje, y sus vivencias, son lo mejor de todo el film, en parte gracias a un grandioso, y muy adecuado, Udo Kier, quien tuvo que someterse a un régimen severo con el fin de quedarse en los huesos. Molan también esos paralelismos con la adicción a la heroína y Drácula sufriendo tremendos tembleques o vomitando la sangre de las víctimas equivocadas, imágenes estas que han devenido medianamente icónicas con respecto a la película y, un poco también, al fantástico de los setenta. PERO, ese temible pero, ahí quedan los méritos de "Sangre para Drácula". Bueno, vale, lo olvidaba, y el desenlace, que es cuando, por fin, recuperamos el gran guiñol truculento de "Carne para Frankenstein", con furia y crueldad. Lástima que la cosa se reduzca a diez minutos, porque lo demás es... pues eso, pura chapa. Diálogos y más diálogos, repetición de ideas (cuando el vampiro seduce y chupa a las hijas golfas para luego descubrir con horror que la ha cagado, son dos escenas básicamente idénticas que se suceden seguidas), una especie de metáfora sobre la guerra de clases, por aquello de aportar su granito intelectual, y poco más de llamativo, gracioso e ingenioso. Por supuesto definir "Sangre para Drácula" como terror es ser muy generoso. Supongo que lo más abundante acá es el drama. Cierto culebrón. Y unas gotitas de comedia. En fin, todo muy de los setenta.
Otros que regresan de "Carne para Frankenstein" son el histriónico "Igor" de aquella (extrañísimo Arno Jürging), aquí como el sirviente de Drácula y sin aparcar ni por un momento su tendencia a la mueca desaforada. En radical contraste está Joe Dallesandro y su guapo rostro inmóvil, soltando las frases que le dicta el guion como quien recita la lista de la compra. Complementan el elenco actoral dos nombres de peso, Vittorio De Sica como padre de familia y nada menos que Roman Polanski interpretando a un pueblerino. La guinda viene por parte las chavalillas, que actúan igualmente con sosería y, aunque un par de ellas se pasan media peli en pelotas y fornicando, gastan unos aspectos bastante anoréxicos capaces de asesinar la libido de un muerto de hambre -sexualmente hablando... bueno, y también en el otro sentido- de mi porte.
Tras la cámara, Andy Warhol poniéndose medallas que no le pertocan y Carlo Rambaldi ocupándose de los efectos especiales. Dada su escasez, supongo que el hombre se aburrió tanto como nosotros.