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sábado, 16 de enero de 2016

LOS DIEZ LOCOS MANDAMIENTOS

Esta es una película de historias, de diez historias concretamente, una comedia alocada con algún que otro chiste políticamente incorrecto, con algo de herejía y con un humor que intenta rallar la obscenidad, pero sin ser del todo ofensiva, algo como aquella Movie 43, que comente en el número 43 de nuestro Podcast.

El mayor atractivo de la película, además del humor soez, es la aparición de múltiples estrellas de Hollywood que se prestan para hacer un papelito en alguna de las historias. Podremos ver a muchos rostros que a los españoles no nos suenan por ser actores y personalidades de la TV americana, pero si veremos a otros más reconocidos internacionalmente como Paul Rudd,  Winona Ryder, Famke Janssen, Liev Schreiber (que también salía en Movie 43) Jessica Alba, Oliver Platt, Joe Lo Truglio y muchos más de los que nos suenan la cara y no sabemos de que hasta que vamos a imdb y entonces se nos enciende la bombilla.

La película esta presentada por Paul Rudd, que a modo de conductor de las historias nos va presentado cada una de ellas, las cuales están relacionadas de alguna manera con uno de los diez mandamientos, todo ello como digo al principio desde un punto de vista del humor casi casi herético. El propio Rudd, cuando nos va presentando las historias tiene la suya propia, que se desarrolla en esos interludios entre corto y corto, mas luego una finalización con una de esas historias. Hay también algunas historias que continúan a otras, con los mismos personajes sobre los que ha pasado el tiempo. Para acabar un número musical final con casi todos los actores de las historias que hemos ido viendo.

Por no estropearos la película hare una mínima descripción de algunas de las historias que podemos encontrar. Un medico deja unas tijeras dentro de una paciente, pero era una broma!!!.Los hijos negros de Arnold Schwarzenegger. Los vecinos envidiosos que como uno compra un escáner de hospital, el otro también, así sucesivamente hasta llenar sus casas de ellos. Una recién casada que se enamora de un muñeco de madera de un ventrílocuo. Un segmento de dibujos animados con un rinoceronte vendedor de heroína. Un hombre que decide no ir a misa un domingo mientras su familia sí que va, para pasar el día entero desnudo por la casa (algo que ya se vio en los Simpsons)
Estas son probablemente las más simpáticas, aunque la segunda con el médico bromista también es muy buena, solo que si cuento algo desvelo lo que ocurre en su primera historia.

Una película que hay que ver sin ninguna pretensión, ni siquiera la de ofender a los católicos ya que como digo intenta ser soez, y en algún momento lo consigue pero no es lo suficientemente hereje como para que el papa les excomulgue, aunque imagino a la mayor parte del reparto se la trae bastante floja, bien por ser judíos, baptistas o directamente ateos.

Simpática, las pelis de historias nunca están mal, porque si alguna es mala ya habrá otras que serán mejores, y en esta ganan las que están bien a las que están mal.

jueves, 25 de abril de 2013

A SCANNER DARKLY


Esta película está grabada con los actores y luego dibujada encima, esta técnica se llama rotoscopia, y el director Richard Linklater ya la utilizo en Waking Life (que no he visto) Esta técnica hace muy sencillo representar las alucinaciones causadas por las drogas y los trajes cambiantes de la policía secreta en pantalla. Probablemente con ordenador se podría hacer igual de bien, y puede que hasta más barato (eso no lo sé) pero lo cierto es que da a la película de un look de lo más atrayente. El guion es una adaptación de la obra de Philip K. Dick “Una mirada a la oscuridad”

Bob Arctor (Keanu Reeves) es un policía secreta cuya misión es descubrir al narcotraficante que está moviendo en las calles la droga llamada M (de Muerte, en ingles es D de Death) . Para ello Bob se mezcla con unos drogadictos amigos suyos, inunda la casa en la que viven de cámaras ocultas y se pasa el día charlando y drogándose, para luego ir a su despacho y revisar todos los videos intentando encontrar la evidencia que le marque el siguiente paso. El problema de Bob es que la droga D vuelve esquizofrénicos a sus consumidores, y el tiene que consumir para pasar desapercibido. Es tanto lo que consume que empieza a notar los efectos de la enfermedad mental, siendo incapaz de discernir que es real y que no.  Incluso empezara a pensar que el mismo es el importante narcotraficante.

La película tiene un ritmo lento, pero no por ello se hace aburrida. Las escenas en las que aparece Robert Downing Jr., que interpreta a uno de los amigos drogadictos, son para partirse la caja, ya que su personaje está muy tocado de la cabeza. Hay un momento que otro de los amigos se atraganta y cae al suelo desplomado, entonces el personaje de Downing Jr. en vez de socorrerlo se queda mirando como su amigo intenta sobrevivir. Ahí vemos que este tio es un poco cabrón, por no decir un hijodeperra de cuidado, pero aun así es un tipo simpático para el espectador, o al menos para mí. Ronda también por allí Winona Ryder interpretando a la novieta de Bob, otra drogadicta, que además de sacarle la droga que quiere a su novio, no le deja que la toque porque según ella consume demasiada cocaína y no quiere dejarse llevar.

La historia cuenta con giro de guion final que explica todo, y vemos lo que están dispuestos a hacer los superiores de Bob para que su operación tenga éxito. En cuanto a los trajes cambiantes que comentaba al principio, la policía secreta es tan secreta que ni entre ellos mismos se conocen, ya que siempre que están de “oficio” llevan puestos unos trajes de cuerpo entero que muestran tanto rasgos como ropas cambiantes constantemente, de forma que no se pueda identificar a la persona que lo lleva puesto. Esto junto con las drogas, es lo que hacen que merezca la pena usar la rotoscopia en el filme.

Ciencia ficción con algo de denuncia social al sistema. No está nada mal, pero habrá a quien se le puede atragantar, no fue mí caso, que ya la he visto tres veces.

sábado, 31 de agosto de 2024

EL GRAN SALTO

Ando leyendo un libro sobre el cine de Joel y Ethan Coen, escrito por Ian Nathan, que le da mil patadas a aquella cosa pretenciosa editada en su día bajo el funesto sello "Cátedra". Consecuentemente, me ha dado por revisar algunas de sus películas. Hurgando, me topé con "La balada de Buster Scruggs" y aluciné pepinillos al comprobar que seguía siendo inédita para mis cansados ojos. Lo solucioné esa misma noche y, créanme, disfruté como un cochinillo. Muy buena, muy sorprendente e imprevisible. Se nota que "Netflix", sedienta por contar en sus filas con cineastas de prestigio, dio un cheque en blanco a los hermanos para que hiciesen lo que les saliera del coño. Y joder si lo aprovecharon.
No era la primera vez que la gentuza de los dineros confiaba plenamente en ellos. Ocurrió ya en los noventa, cuando, estando ambos de moda, el mega productor de "actioners" tan míticos como "Commando", "Arma Letal" o "Jungla de cristal", Joel Silver, les apadrinó para que dieran su (gran) salto al cine más "comercial". Y el proyecto elegido nos retrotrae a otra historia de la que ya he hablado antes, la fascinante amistad humana y colaborativa de los Coen con Sam Raimi.
Según el libro de Ian Nathan, esas supuestas deudas de "Arizona Baby" con "Posesión Infernal", a las que aludía en mi reseña, no son delirios de un anormal -que diría Ze-. Existen. Motivado por el éxito de su debut, Raimi se instaló un tiempo en Los Ángeles, a la búsqueda de fama y fortuna. En eso que los Coen pasaron por allí, esperando dar con un distribuidor para la entonces recién terminada "Sangre Fácil". Decidieron acampar en el cuchitril de su amigo y, por aquello de combatir el aburrimiento, juntos y revueltos se sentaban frente a la máquina de escribir, pariendo de este modo un guion a pachas. Uno basado, hasta cierto punto, en la misma aventura angelina de Raimi. El paletillo "de pueblo" que va a la gran ciudad en busca de una oportunidad. Con este metido en el ajo, les salio una cosa muy ambiciosa, difícil de producir en aquel momento, siendo novatillos desconocidos. Pero ahí quedó, en el congelador, a la espera de que algún día alguien soltara el montante. Por supuesto, estamos hablando de la futura "El gran salto", título españolo algo absurdo para "The Hudsucker Proxy" y "Hudsucker" era un gag recurrente en el universo Coenraiminiano. Lo habíamos oído en la mentada "Arizona Baby" y también en "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas)" cuyo libreto, les recuerdo, iba igualmente firmado a seis manos por los chavales.
Es un dato bien conocido que aquel intento de Joel & Ethan por integrarse en el mainstream se saldó con un hostiaco de los gordos. Fracasó estrepitosamente en su paso por salas, de ahí que el libro que ando leyendo le dedique cuatro únicas páginas (y, muy extrañamente, apenas mente la citada "Crimewave"). Pero no fue en balde. De rebote, los brothers regresaron a su terreno natural, pariendo el film que les acabó de catapultar, funcionó de mil maravillas en todos los aspectos y les valió un Oscar (como guionistas) Además, resultaría ser su mayor logro y una de las dos que poseo en formato doméstico, "Fargo" (por si les pica la curiosidad, la otra es "Arizona Baby").
Pero centrémonos en "El gran salto", fechada el año 1994. Como decía, cuenta la historia de un pobre diablo, más tonto que una almeja (interpretado por un muy adecuado Tim Robbins, sacándole máximo rendimiento a esa cara de bobo. Según el libro, primeramente se pensó en Tom Cruise), al que una gran corporación comandada por un malvado gerifalte (un genial Paul Newman. Según el libro, de entrada se pensó en Clint Eastwood... joder, ¡habría molado!) utiliza a su antojo. La compañía pretende devaluar sus acciones, para poder comprarlas después a precio irrisorio, y necesitan un tonto que pague el pato. Solo que este sorprenderá a propios y extraños pariendo un producto de éxito -el Hula-Hoop-. En medio, como no, habrá una chavala con la que nacerá el amor (Jennifer Jason Leigh. Según el libro, papel destinado a Winona Ryder) y al tonto se le subirán los humos, ascendiendo a cretino. Luego caerá hacia lo más bajo, aprendiendo una lección en el camino.
Acompañan a los tres astros mencionados rostros tan familiares -y agradables de ver- como los de Charles Durning, Bill Cobbs, Joe Grifasi, Roy Brocksmith, Peter Gallagher, Steve Buscemi o Jon Polito. Por ahí anda John Goodman en plan cameo. Y la neumática y malograda Anna Nicole Smith (ese mismo año interpretó a una grotesca mujer fatal en el tercer "Agárralo como puedas") La gran sorpresa viene dada por la presencia, bastante destacada, de Bruce Campbell, demostrando más que nunca sus limitaciones interpretativas. Recordemos que había intervenido en el pre-trailer de "Sangre Fácil", parido para engatusar a posibles inversores, y volvería a tener escasas y muy breves apariciones en "Fargo", "Crueldad Intolerable", "¡Ave, César!" o la entretenidísima "Ladykillers", sin embargo, me sorprende que, dadas las amistades comunes, los Coen no hayan contado con él para nada más sucoso. Obviamente, Sam Raimi también se marca un papelillo, pero esta vez mediante sombras chinescas. Le acompaña en tal función John Cameron, otro de los integrantes del clan Raimi que abandonaría el barco para quedarse exclusivamente con los hermanos.
Vi "El gran salto" en una sala considerada "de arte y ensayo", lugar de peregrinaje para los fracasados escarceos con el mainstream de cineastas, hasta entonces, considerados minoritarios (ocurrió también con Kevin Smith y su "Mallrats"). Lo comento por el par de anécdotas conjuntas. El "tío de la puerta" resultó ser un viejo compañero de EGB. Así que me dejó entrar gratis. Mientras charlaba con él, apareció un ya entonces reputado crítico de cine,"gurú" de la cultura popular, habitual de las páginas de "Fotogramas". Le conocía personalmente por senda ocasión pasada y creyó que andaba camelando al responsable del cine para entrar por la pati. Terminado el film, volvimos a encontrarnos (digo el crítico y yo). Preguntó que qué me había parecido. "Psé" esputé yo. "A ti es que no te gusta nada" contestó. Entonces me escaseó el ingenio, pero lo suyo habría sido contraatacar con: "Pues a tenor de tu trabajo, ¡a ti te gusta todo!".
Sí, "El gran salto" no me convenció en su momento. La encontré demasiado convencional, dentro de lo que es, y medianamente previsible, considerando lo poco que eso suele darse en el cine Coeaniano (una de sus mayores virtudes, añado con admiración). Son las secuencias a base de pura narrativa visual, dinamismo e inventiva chorreante, las que se quedan grabadas en la retina. Me vienen a la mente la del "ataque de risa conjunto" y, sobre todo, la del hula-hoop. Decir que -nuevamente según el libro- fue Sam Raimi quien se encargó de dirigir esta última, en plan segunda unidad.
Consumida hace escasos días, "El gran salto" me resultó muy buenrollera y agradable
, aunque sí es cierto que, a ratos, su estultismo deliberado cargaba un poco las tintas en plan "no, no es tan gracioso". Pero, ¡ei!, tampoco diré nada malo. Si buscas evasión saludable, sobra y basta.
Epílogo: Gracias al libro, me he reconciliado con algunas de mis menos favoritas películas de los hermanos, caso de "Crueldad Intolerable" (de "imposible de terminar" ha pasado a amena y dinámica) o "Quemar después de leer", y también ha sido útil para
 redescubrir tantas otras ("El hombre que nunca estuvo allí", "A propósito de Llewyn Davis"...). Por todo ello, Joel y Ethan han ascendido unos cuantos puestos en mi actual lista de cineastas favoritos.

lunes, 1 de agosto de 2016

¡QUÉ DILEMA!

“¡Qué Dilema!” es una comedia de estudio como tantas otras, interpretada Por Vince Vaughn y Kevin James, actores habituales de la comedia de estudio, pero, curiosamente,  está dirigida por un artesano –también de estudio- poco dado a comedias de este tipo y más centrado en películas concebidas par conseguir premios como es Ron Howard, director, como todos ustedes sabrán, de “Una Mente Maravillosa” o “Rush” por ejemplo.
El caso es que esta película destaca por ser una de las comedias más caras de los últimos tiempos. Como es una película de Ron Howard, Universal, su estudio, no puso ninguna pega a la hora de financiar una película de 70 millones de dólares que es lo que costó  esta “¡Qué Dilema!”. Y por supuesto, carta blanca para el director. Solo puso una pega el estudio, y es que si en el guion la película se titulaba “Cheaters” (Tramposos), así que pasó a titularse “The Dilema”. Y claro, cuando un estudio financia una película de 70 millones, espera recaudar, como mínimo, 200 millones. Se trata de una película de Howard ¿cómo no lo va a recaudar? Claro, que esto convertiría en  la comedia más taquillera de la historia.
Bien, pues tras la primera semana, y unas críticas que arremetían violentamente contra una película que usaba el termino “Homosexual” de forma despectiva –y por lo que Universal tuvo problemas con las asociaciones de gays de los USA, que, como no, se ofendieron por el uso que se le daba a la palabra, y que en realidad no era para tanto- “¡Qué Dilema!” resultó ser un fracaso absoluto, que tan solo recuadó 48 Millones de dólares. No es una mala cifra, eso es lo que suele recaudar una comedia americana al uso, solo que esas no cuestan 70 Millones hacerlas.
Sin embargo, “¡Qué Dilema”! es una de las comedias que más satisfecho me han dejado últimamente. Y es que en una comedia, cuando hay pasta se nota. Entonces, Universal no ha hecho negocio con esta película, pero ¡que bien luce en pantalla! Obviamente, el diseño de producción es lujoso, la dirección casi épica y todo lo técnico es impecable. Estos atributos adscriben rápidamente a la película en la categoría de “High Comedy”. Pero claro, todo ese lujo que le da a la película aire de superproducción, no deja de ser solo pompa, quiero decir, que si la película hubiera costado unos cuantos millones menos, no hubiera sido más divertida. Y el público de comedia no va a ser mayoritario solo por que la película luzca bonita.
Lo que quiero decir, es que el guion es un buen guion, y es lo que hace funcionar a la película, así como las interpretaciones de unos actores en estado de gracia. Y solo por eso es una peli muy buena. Los millones invertidos la convierten en cojonuda. Yo soy un gran amante de la comedia en todas sus variantes, fue fácil que Howard me metiera en su bolsillo, y más con ese reparto, así que me la bajé, y me gustó tanto, que luego corrí a comprármela en DVD, porque así funciono yo.
Cuenta la historia de dos hombres de negocios del mundo del automóvil que van a revolucionar la industria. Ambos tienen pareja. Uno de ellos pilla a la esposa del otro poniéndole los cuernos con un niñato de mierda, y entre la investigación que lleva a cabo para averiguar más datos, y el dilema que supone el decírselo o no a su amigo y compañero, convertirán todo en un divertido enredo. Vince Vaughn está absolutamente magistral.
Pues eso, que en definitiva, se trata de una peli cojonuda que ha tenido muy mala suerte y que deja en evidencia que no corren buenos tiempos para la gran comedia Americana.
Junto a Vaughn y James, tenemos a Winona Ryder, Jennifer Connely o Chaning Tatum.
Échenle un ojo.