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viernes, 1 de octubre de 2021

CRY MACHO (+ RESEÑA DE UNA RESEÑA)

Clint Eastwood es el último clásico vivo. Además de un individuo que cae extremadamente bien a la comunidad cinéfila que juzgará cualquier nueva película del actor/director con cierta subjetividad por el cariño que se le profesa, si bien es cierto que los estándares de calidad de este, por norma general, suelen ser altos. O sea, que lo normal es que Clint facture, a sus 91 años, una película que vaya de buena a buenísima; obras maestras a  estas alturas ya es difícil que realice, del mismo modo que ya tampoco va a dirigir  films que podamos catalogar de puta mierda.
“Cry Macho”  vendría se ser una película estupenda de Clint Eastwood. Sin más. Una buena historia, bien dirigida, bien contada y con el gustazo que supone siempre ver a Clint en pantalla. Esta media se mantiene así desde “Gran Torino” y es inamovible. Y teniendo en cuenta que ya entonces, en 2008, Eastwood anunció que se retiraba de la interpretación, cada nueva película en la que aparece es un regalo que nos hace.
“Cry Macho” es un proyecto maldito, un guion escrito por Nathan Nash que lleva dando vueltas por los despachos de Hollywood desde los años 70. Como a Nash le rechazaron este guion lo convirtió en novela, y más tarde trató de venderlo a algún estudio durante el resto de su vida, hasta que falleció en el año 2000. Por otra parte, cuando este guion ya se adquirió, fueron varias las intentonas de  convertirlo en película. Roy Scheider llegó a rodar planos de una película que nunca llegó a materializarse, Schwarzenegger, tras su mandato como gobernador de California, anunció que su vuelta al cine sería con este proyecto, e incluso Clint Eastwood estuvo a punto de dirigirlo con Robert Mitchum en el papel principal en plenos años 80, cuando este finalmente se decantó por ponerse tras las riendas de “Harry el sucio en la lista negra”. Muchísimos años después de aquello, Clint con su equipo habitual, se pone con ello.
La cosa va de un viejo Cowboy de rodeo que tiene una deuda pendiente con su patrón. Este tiene un hijo  fruto de una relación con una mujer adinerada y de mal vivir, y quiere traerlo a los Estados Unidos a vivir con él, así que, para cobrarse la deuda, envía al viejo Cowboy a que vaya a buscarlo y lo traiga consigo a los Estados Unidos. Cuando el anciano da con el muchacho y lo trae de vuelta, vivirá con él unas cuantas vicisitudes amén de establecer con él una amistad.
Se trata de una película muy bonita con Clint ya muy mayor. Poco más tengo que decirles al respecto. La cuestión que me lleva a escribir esta reseña, es la siguiente: Leí no-se-donde, que no-se-cual científico decía que cada generación venidera suele ser un poco menos inteligente que la anterior, y que el nivel intelectual de los nacidos a partir del año 2000 es fronterizo con la subnormalidad.
Bien, leyendo varias reseñas, ya sean  profesionales o de los fans, me encuentro con dos tipos bien diferenciados de opiniones y todas ellas carentes de objetividad: Por un lado tenemos las entusiastas reseñas de los críticos y los seguidores de más de 40 años de edad (entre los que me incluyo) y las de un sector de la crítica cool y millenial, que a duras penas saben quien es Clint Eastwood pero que se creen en potestad de decir lo que les apetezca sobre él. Todo correcto, no espero que a un mequetrefe seguidor del hostiable Ibai o de cualquier otro de tantos youtubers que existen, le guste una película que, nos pese o no, es ya para señores mayores. No problem. Mi problema viene cuando una película como esta, inofensiva, de buenas intenciones, que promueve la amistad e intenta asumir su lugar obsoleto en la sociedad actual (o que al menos es consciente de ello), ofende a una serie de analfabetos y basan toda su crítica en las actitudes deleznables que, según ellos, muestra la película, obviando todo lo demás. Parece que desconocen el concepto “ficción”. Además de que la película no tiene ni un solo fotograma que sea ofensivo.
Pero, al margen de que un tipo con sombrero te parezca deleznable ¿la película que tal? Pues no saben contestar, ni les interesa. Al final han escrito la reseña para darse cera a sí mismos, la película, el cine, en realidad se la suda.
Todo esto viene dado precisamente por que me he fijado que es mucho el público joven que acusa a esta película, entre otras lindezas, de machista. No creo que “Cry Macho” sea nada de eso (y sí lo fuera ¿qué?). Y además veo que esto sucede en todo el mundo… Pero la palma se la lleva una muchacha en Letterboxd que va a degüello con la película. Más que ir a degüello con la película, saca la lupa de Sherlock Holmes a ver cuantas actitudes inapropiadas encuentra para poder quejarse. Por supuesto, Clint ya se olía todo esto y, cuando su joven partenaire hace un alegato a favor de la figura del “macho” en la película, este le dice que cuando lleguen a Estados Unidos se olvide de todo ese rollo del “macho”, porque allí aquello no está muy bien visto. Como si vaticinara todo lo que iba a suceder con su película en lo que es la vida real.
Entonces esta chica, como Clint aquí es un hombre de rodeo, hace su particular sinopsis de “Cry Macho”: “Un hombre que abusó de los animales toda su vida en el rodeo, se encuentra con un niño que "rescató" a un gallo y le dio una razón para vivir en peleas de gallos”. Y continúa “Se les presenta como amantes de los animales a pesar de que ambas industrias son increíblemente crueles y deberían estar completamente prohibidas. El gallo claramente actuó bajo una inmensa cantidad de estrés todo el tiempo y hay al menos tres escenas en las que los caballos fueron agitados y obligados a actuar”.  Efectivamente, el rodeo americano y las peleas de gallos son empresas crueles que deberían estar prohibidas. Igual que los toros  o el tirar la cabra desde el campanario. Es más, yo impondría penas gordas para los practicantes de ese tipo de actividades, pero, que yo sepa, ni Clint es en realidad un cowboy de rodeo, ni al gallo le vemos pelear en ningún momento (además que se usaron 11 gallos durante la filmación, no uno, a lo mejor para no estresarlos), simplemente estamos ante una ficción. Yo no sé que sería de esta chica si se pone a ver “A Serbian Film”.
Pero al fin y al cabo la defensa de los animales es una causa noble. Puede estar especialmente sensibilizada con el tema. Pero hay más cosas que le molestan: “No solo el trato a los animales es un problema, sino que Clint Eastwood tiene 91 años. En un momento dado, una mujer de treinta y tantos intenta seducirle y él la rechaza. Luego, una mujer de entre 40 y 50 años (es una señora de setenta largos en realidad, pero es igual) se enamora de él. ¿Se puede considerar esto aceptable? Además, los protagonistas hacen chistes sobre las víctimas de violación y las personas con discapacidades. Esto no está bien y estoy realmente decepcionada de ver que la gente está puntuando esta película con más de una estrella”. Es una pena, porque los chistes de violaciones y discapacitados, o no están en la película o estaba más distraído de lo normal, porque lo cierto es que no escuché ni uno, ya me hubiera gustado. Y en el caso se que así fuera, los chistes son solo eso, chistes. La chica concluye diciendo: “Por no hablar de que la mayoría de los actores apestan, pero eso es lo de menos porque cualquiera de estos otros temas son mucho más importantes. Además, en una escena, comen pollo frito con el gallo de pelea presente en el comedor. Una pedazo de mierda, eso es lo que es”. Lo de comer pollo frito con un pollo presente en la mes es una buena observación…
En fin. Así están las cosas, así se calibran las películas a día de hoy.
Dan ganas de decirle: ya, ya hemos visto que eres una mujer comprometida con un montón de causas, una mujer noble e inteligente. Ahora, dime ¿Qué te ha parecido la película?
Sin más. Solo quería compartir con ustedes mi machismo, mi misoginia y mi apoyo al maltrato animal  otorgándole en Letteboxd, a “Cry Macho”, cuatro estrellas como cuatro soles. Porque quizás soy uno de esos puretillas que necesita hacer un curso de formación de género y que exageran ante las bondades del tío Clint. Gracias a  Satanás.

lunes, 31 de octubre de 2011

EL DRAGÓN ATACA

EL DRAGÓN ATACA, posiblemente sea la película perteneciente al "Brucexplotation" más enloquecida, demencial y delirante de cuantas pueblan tan entrañable sub-género, pero quizás sea también la menos soportable y pestiño de todas ellas. Y lo que está claro, es que en cuanto a coreografías y escenas de acción, es la peor.
Pero es que la cosa es rara de pelotas:
Bruce Lee, ha muerto. En consecuencia va a parar a un "Más Allá" capitaneado por un rey sátiro, que le recibe de muy malas maneras.
En su afán por volver al mundo de los vivos, se las tendrá que ver con una mafia compuesta por (agarrensé los cojones porque se les van a caer al suelo) El Padrino, El Exorcista, Drácula, Enmanuelle, James Bond y Clint Eastwood. Cada uno en diferentes momentos, se las tendrá que ver con Bruce Lee. Pero este no está solo; tiene como aliados a Popeye y al pequeño saltamontes ( O sea, Kung-Fu).
Nada en esta puñetera película, protagonizada por Bruce Leong, el clon de Bruce Lee que menos se le parece (no se parece absolutamente en nada), tiene coherencia o razón de ser. Unos diálogos que parecen confeccionados por un ente minusvalido de otra dimensión, y unas idas y venidas de ritmo, que convierten esta película en algo muy curioso, pero para nada aconsejable. Aburre hasta al mas curtido.
Obviamente, el unico interés de esta película, radica en el festival de villanos y/o aliados de Bruce Lee, que en cuanto aparecen en escena, el espectador se pregunta ¿Por qué? y no encuentra explicación, porque no la hay. Así, uno de los villanos es Clint Eastwood, pero el Clint Eastwood de LA MUERTE TENIA UN PRECIO. Es decir, un chino ataviado con sombrero de Cowboy, poncho y barbas largísimas, que , vale, te hace soltar alguna que otra risilla.
Bond, es un occidental vestido de traje, con pelo rizado, que está mas cerca de George Lazemby que de Sean Connery. Insípido y absurdo.
Enmanuelle, una tia occidental, que nos muestra todo su cuerpo, pero que tampoco se parece a Silvia Kristel, ni a ninguna de las actrices que la interpretaron.
Drácula, es un chino disfrazado de Drácula.
Y lo mejor, El padrino y el Exorcista. El primero, es un chino normal y corriente, vestido de los años setenta, que sabes que es el padrino, porque así lo llaman en la película, y porque suena el soundtrack de la película, pero vamos, un chino como cualquier otro. Y el exorcista, lo mísmo; un puto chino disfrazado de cura. Pero lo gracioso es, que estos dos personajes, hacen Kung Fu con soltura, siendo dignos rivales de Bruce Lee. ¿Cómo coño van a hacer Kung Fu el padrino y el exorcista? No me digan que no es una locura digna de una mente enferma...
Por otro lado, Popeye, que también hace algo de Kung Fu, y el pequeño saltamontes, si que hacen que te descojones cuando hacen acto de presencia. Un puto Chino disfrazado de Popeye, no se ve todos los días.
También sale un esqueleto que habla y un montón de momias que hacen Kung - Fu, y unas cuantas chinas, enseñando unas tetas poco apetitosas, en su afán de zumbarse, aunque sea pagando, a Bruce Lee.
Por lo demás, un desastre, tanto técnico cómo artistico, en la película de Kung Fu, en la que menos Kung Fu se hace. Desde luego, se ha ganado, por méritos propios, un lugar de honor en la lista de peores películas de la historia. De castigo.
Firma la película Lo Ke, también conocido como Kie Law, o como Joe Law, también como Ke Lo, y como Chi Luo, y como Tzu Lo. La madre que lo parió.
El título internacional, es bien reconocible por los más entendidos. THE DRAGON LIVES AGAIN.

lunes, 13 de noviembre de 2023

RATBOY

“Ratboy” es el delirio de una mujer pre-menopausica que, tras dejarle la cabeza como un bombo a su poderoso, célebre y querido novio, se materializa en forma de película que no interesa a nadie y es boicoteada desde dentro —probablemente también por parte de este mismo novio— con el fin de, una vez montada, llegue al menor número de cines posibles.
Efectivamente, “Ratboy” es el debut en la dirección de Sondra Locke, pareja durante un buen puñado de años de Clint Eastwood, quien hace las veces de productor ejecutivo, aunque por algún extraño motivo —que nos imaginamos— no aparece acreditado en modo alguno.
Y es que, desconozco si por los problemas internos durante el mes de rodaje, la tiranía de la que la Locke como directora hacía gala (persiguiendo al actor Robert Townsed diciéndole que si era negro, se comportase ante las cámaras como un negro), o el hecho de que, justo durante la producción, a Eastwood le nombraron alcalde de Carmel y estaría más a eso que al capricho de su novia. Pero “Ratboy” es una de las películas más espantosas que he visto en lustros. Y así debió parecerle también a Warner Brothers que la distribuía y, lejos de potenciar las virtudes de la cinta para conseguirle un gran estreno comercial, prefirió silenciarla.
“Ratboy” tiene una historia insulsa y está fatalmente contada. Podríamos decir que no tiene final, que deambula entre géneros sin un objetivo claro y, sobre todo, es tan aburrida, pero tan, tan aburrida, que en los escasos cines donde se exhibió en Los Angeles y Nueva York el público abandonaba las salas en bandada.
Unos rednecks tienen un híbrido de niño y rata encerrado en un cobertizo. Con el fin de venderlo al mejor postor, avisan a una periodista para que vaya a verlo y le de cobertura en la presa. Esta se apunta a un bombardeo y, lejos de pedir un porcentaje por lo que los paletos saquen, les exige los derechos de explotación comercial del bicho, con el fin de convertir al desgraciado en un espectáculo viviente. En adelante, ella se hará cargo de la horrible bestia y la llevará para arriba y para abajo, viviendo situaciones surrealistas supuestamente cómicas, con personajes que aparecen y desaparecen de escena a antojo (incluida la propia Locke dando vida a la periodista) y sin que nada de esto tenga ningún sentido. “Ratboy” es claramente la obra de una persona que no ha realizado en su vida una película, y lo que es peor, tampoco tiene la más mínima idea de cómo hacerla.
Por supuesto, durante el breve periplo de la cinta, la Locke tuvo que andar negando que esta viera luz verde gracias a la involucración de Eastwood, alegando que ella quería otro estudio y otro productor ejecutivo para su ópera prima y que Clint no quería ni hablar del tema —quizás porque era consciente de que como no se metiera él por medio, ese proyecto no vería la vida ni en mil años. El amor…— y mangoneó todo lo que quiso y más, negando a la directora cambios de escenario o retoques de guion.
Por supuesto, la película se presentó en algún festival europeo (el Festival de Cine de Deaville, por ejemplo) donde de primeras los franchutes le comían el ojete a Clint por su nueva producción, pero, tras los primeros pases, callaron como putas ante lo que era un absoluto espanto. Las críticas fueron feroces con “Ratboy” y la taquilla se quedaba impávida ante las andanzas del niño rata, suponiendo así uno de los grandes fracasos de la Warner Brothers que, probablemente, la estrenó por hacerle un favor a Eastwood quien, a su vez, se lo estaba haciendo a su novia.
Como anécdota, resaltar el hecho de que en Turquía, en un periódico de gran tirada, se publicó en portada una foto del niño rata junto a Sandra Locke. No era un anuncio del rodaje ni nada de esto; se ve que un periodista turco, que andaba por el plató, pensó que el niño rata era real y publicó la noticia diciendo que ese extraño ser había aparecido en un bosque estadounidense, y que la mujer que lo acompaña (la Locke), era una trabajadora social que estaba ayudando al bicho a adaptarse al entorno humano. Es mejor esta anécdota que la película entera.
Los maquillajes, sin ser nada del otro mundo, lo firma un Rick Baker que, probablemente, estaba rebajando su caché como favor a Eastwood —y en consecuencia, se esmeró lo justo—, mientras que en el apartado actoral, además de los anteriormente citados Sondra Locke y Robert Townsed, tenemos a Larry Hankin, Sydney Lassick o el mítico Gerrit Graham.
Como les digo, “Ratboy” es lo peor de lo peor. Una película sin alma. Ni para unas risas. Nada.

martes, 16 de junio de 2009

COBRA

A mediados de los 80 Stallone era el indiscutible rey de la taquilla. Sin embargo, "Cobra" resultó su primer tropezón (en ese momento). Venía después de "Rambo" (y "Rocky 4", dos pelis marcadamente "reaganianas"), contaba con el mismo director, George Pan Cosmatos, y el cartel recurría de nuevo a la imagen de Sly con cara de pocos amigos y luciendo arma chanante. Pero, como decía, no coló. No es que fuera un mega-fracaso... pero tampoco el exitazo que se esperaba de ella. Se abrió la veda, todos los críticos rabiosos ante el hecho de que el bueno de Silvestre fuera el boss de Hollywood e hiciese gala de una ideología política algo derechista, aprovecharon la oportunidad para vengarse. "Cobra" no paró de recibir palos y ser continuo motivo de chota en toda clase de medios. Aún hoy, a pesar de que con los años se ha ganado mejor prensa (el poder de la nostalgia, casi tan poderosa como el dinero y el sexo), ese cachondeo mal lechado aún colea.
Estamos ante una adaptación muy asá de la novela "Fair Game" (que sería readaptada unos años después para lucimiento de la top Cindy Crawford), aunque yo siempre he dicho que en realidad "Cobra" es un homenaje/plagio del primer "Harry, el sucio". Aparte de sus varios puntos en común inevitables por género (poli continuamente abroncado por sus superiores, asesinos psicópatas con afición por matar gente de lo más inocente, continua puesta en duda de la capacidad de la ley y su sistema, las frases lapidarias del héroe, etc, etc) tenemos que fijarnos en el reparto. Reni Santoni, quien interpretara al compañero de Clint Eastwood en el film de Don Siegel, es aquí compañero de "Cobra". Andrew Robinson, el francotirador loco de "Harry, el sucio", es en esta peli uno de los superiores de Stallone, y sin ser el malo de la función, su personaje poco tiene de bueno. A modo complementario, pero dentro de terrenos "harrycallahanistas", destacar la presencia
del entrañable David Rasche, suyo es el rostro que diera vida a "Sledge Hammer", la versión paródica del policía encarnado por Clint Eastwood.
Brigitte Nielsen (entonces, creo, pareja de Stallone) es testigo de un atroz crimen perpetrado por una panda de asesinos con aspiraciones sectarias y apocalípticas. Marion Cobretti, poli especializado en el "trabajo sucio" (como Harry) se encargará de protegerla. Violencia a raudales y mucha propaganda reaccionaria de delicioso sabor será el resultado.
Hasta cierto punto, podemos decir que "Cobra" es el paradigma del cine de acción ochentero, pues no solo tenemos a un Stallone en plena forma, también se trata de su primera colaboración con la entonces todopoderosa "Cannon". ¡¡Sylvester + Cannon!!, ¿tremendo, no? (imaginaos el placer orgásmico de los críticos a la hora de echar la bilis... tenían todos los ingredientes adecuados, y más). De hecho, esto de que Golan y Globus estuvieran de por medio da que pensar. Si lo miras detenidamente, "El Exterminador 2" (otra producción "Cannon" dos años anterior a "Cobra") y el film reseñado gastan algunas ideas en común. Por ejemplo, en las dos tenemos a una secta criminal casi-religiosa empecinada en provocar el mal y cebarse en la gente de la calle. El final de ambas se desarrolla en una fábrica, donde el héroe prende fuego a un malo rociado de gasolina desde el mismo e idéntico contra-picado relentizado. Y el jefe de los villanos (¡ese Brian Thompson tremebundo!) fenece casi igual en una y en la otra, ensartado y en llamas. ¿Sospechoso verdad?. No sería descabellado pensar que, a falta de material llamativo (y dado que "El Exterminador 2" era una producción más oscura, y fracasada, de la que no muchos se acordarían), los chicos de la "Cannon" buscaran en sus arcas con intenciones recicladoras.
Pero la cuestión es, ¿merecía "Cobra" tanto desprecio?. No, ni por asomo. Es evidente que todo aquello lo provocó una cuestión extra cinematográfica, era pura venganza personal. Daba igual si el film era bueno o no, sencillamente Stallone tenía que recibir "su merecido". En realidad "Cobra" es un thriller muy potente, vibrante, estilizado, entretenido y bien hecho con algunos momentos para el recuerdo.

sábado, 16 de abril de 2011

IMPACTO SÚBITO

Cuidao que entramos aquí en terreno sagrado. "Harry Callahan" ES mi personaje de ficción favorito. De adolescente estuve totalmente obsesionado con él, y todas sus pelis me gustan. Unas más que otras, pero ninguna sobra. La primera, obvio, es la obra maestra, la joya, el tesoro, una fascinante muestra de celuloide que jamás me cansaré de ver sobre la maravillosa batalla entre un maníaco y un policía que casi le supera en demencia. Brutal. ¿Y después de la primera, cual es la mejor?, nadie puede dudarlo, la segunda más estupenda peli de "Harry el sucio" la dirigió el mismo "Harry el sucio", "Impacto Súbito" de y con maese Clint Eastwood.
Una tipa comienza a cargarse a los maromos que, años atrás, la violaron. Envían al amigo Harry a investigar el caso. De camino, unas cuantas secuencias inolvidables de clamoroso lucimiento.Con "Impacto Súbito", Eastwood olvidaba el tono justificoso de "Harry, el fuerte", y el aire tebeístico en "Harry, el ejecutor" para volver a ponerse serio y oscuro (eso sí, sin resultar pedante ni aburrido... humor, como siempre, haylo. Ese Mentecato impagable) para narrar esta historia de justicieros con y sin placa, bañada de una violencia muy de su época.
De hecho, yo la vi en el cine en doble sesión con "Porky´s 2: al día siguiente" (!!). Aquel fue mi desvirgue, y desde entonces, vivo enamorado del señor inspector.
Dejando de lado lo bien narrada y rodada que está "Impacto Súbito", cabe recordar los "momentos lapidarios" que son unos cuantos y todos alcanzan la categoría de obra maestra. La parrafada sobre la "cagada de perro". La sensacional secuencia en la cafetería ("Nosotros no dejaremos que os vayáis". "¿Nosotros?, ¿quienes?". "Smith y Wesson y yo", ¡¡BANG!!"). El incomparable "Alégrame el día" y, por supuesto, la secuencia final de Callahan, auto-mag en ristre, a contraluz y con la -siempre tan- estupenda banda sonora de Lalo Schifrin (¡¡atención al orgásmico tema inicial!!), arrasando con los malos a base de pura tensión. Brutal. Increíble.
Una película absolutamente maravillosa, como las que ya no se hacen, con un Clint en estado de gracia. Aunque la tengo en dvd (en esa estupenda edición de luxe de la caja y la placa), ayer la vi en VHS... y a pesar de tener el formato cortado, la gocé como un jodido enano metiéndose un champiñón por el culo.
Atención a la sincera y directa frase, en mayúsculas y negrita, que hay en la parte de atrás de la -cojonuuuda- carátula: "Las más espectaculares escenas de violencia que jamás haya visto". Eso es hablar claro, cojones.¿Un diez?... no, un 900 (el 1000 lo dejamos para la primera).

viernes, 30 de junio de 2023

ALGO MÁS QUE COLEGAS

Francis Veber probablemente sea el director/guionista franchute con mayor proyección internacional en la historia del cine comercial. En los setenta se hizo un nombre gracias a sus comedias de acción para lucimiento de Daniel Auteuil y Pierre Richard, así como con ese mastodonte en forma de comedia homosexual que era “Vicios pequeños” y cuyo guion firma. Tanto era el éxito que sus comedias tenían en Europa que pronto los americanos se fijaron en él con la idea de remakear algunas de las más populares. Pero antes de eso, Veber se pegó el lujo de ser el primer guionista francés que vendía un guion a Hollywood para ser producido allí nada menos que por Paramount, esta “Algo más que colegas” dirigida por James Burrows, director curtido en televisión que firmaba con esta su única película para cines.
A mediados de 1982 se avecinaba una huelga de directores en Hollywood y, como plan de emergencia, previamente a eso, Paramount decidió hacer un experimento produciendo una serie de películas de corto presupuesto, entre 2 y 6 millones de dólares, con el fin de ver cómo podían funcionar estas producciones de bajo coste. Una de ellas era “Algo más que amigos” que fracasó de pleno en la taquilla. Aunque otra de ese mismo plan fue “Oficial y Caballero” que se convirtió en un hito. Según el ejecutivo de Paramount, Barry Diller, “Algo más que amigos” es un ejemplo de lo que es una película hecha deprisa y mal.
Lo curioso de todo este asunto es que el film escrito por Veber nace tras haber visto este el hoy clásico “A la caza” de William Friedkin y decidir que en esa película los homosexuales no salían muy bien parados, así que tomó ese mismo argumento y lo desarrolló a modo de buddy movie y comedia de situación. El resultado de esta vuelta de tuerca se traduce en que la opinión pública se la tomó a la tremenda obteniendo críticas tan demoledoras como las que un par de años atrás recibió la misma película de Friedkin. Fue tildada de homofóbica y acusada de mostrar en pantalla a los homosexuales de la misma manera estereotipada que los mostraba “A la caza”, o peor aún, haciendo vestir al protagonista homosexual con ropas rosas y conducir un coche del mismo color. También se decía que la película insinuaba que no se podía hacer trabajar a dos policías de distinta tendencia sexual porque el gay acabaría enamorándose del hetero.
La cosa va de un duro policía heterosexual al que se le asigna un compañero que trabaja en los archivos que, aunque está en el armario, todo el cuerpo nota que es homosexual. La idea de juntar a estos dos policías es hacerlos pasar por pareja gay y que así investiguen el asesinato  de una serie de homosexuales, infiltrándose en el ambiente. Naturalmente en su día a día saltarán las chispas, máxime cuando durante la investigación el gay se enamora del hetero y acaban siendo, como reza el título castellano de la cinta, “Algo más que colegas”… Claro que la presencia de una guapa fotógrafa ayuda a que predomine lo hetero.
En un principio concebida para Clint Eastwood y Woody Allen en los papeles protagonistas (¿se lo imaginan?) —Eastwood dijo que aceptaría el papel solo si también lo hacía Allen… y Allen debió decir que él no interpretaba a ningún maricón— “Algo más que colegas” resulta una buddy movie resuelta, muy del montón, y para el lucimiento de los actores que finalmente la interpretaron, Ryan O’Neal en plena decadencia (gracias a esta película recibió una nominación al peor actor de la década de los 80 a los razzie que le arrebató el bueno de Stallone) y John Hurt (al que muchos creían gay tras una serie de papeles en los que había interpretado a homosexuales, pero era hetero y muy hetero), siendo probablemente una de las parejas con menos química de la historia del cine.
La película es ramplona y homofóbica cuando lo que pretende es dar un mensaje aperturista, lo cual la convierte en involuntariamente graciosa, pero es tan del montón y, al final, tan sosainas que, que quiere que les diga, como el revulsivo a “A la caza” que se supone es, la de Friedkin defeca desde lo alto encima de esta. Y con bien de diarrea.
Pero se deja ver una tarde tonta.
Si proceden, intenten reconocer a un jovencito Martin Kove haciendo una figuración especial homosexualista (aunque, para 1982, ya se hubiese dejado ver en títulos de peso como "La última casa a la izquierda" o "La carrera de la muerte del año 2000")

domingo, 28 de noviembre de 2010

BLACK COBRA

Cuando a inicios de los 90 me dio por el cine de justicieros, muchas fueron las pelis del estilo que me zampé. Americanas, Francesas, Filipinas... pero nadie -obvio- copiaba mejor mis referentes que los inmortales Italianos. De todas ellas, destacaban las protagonizadas por Maurizio Merli, el Eastwood/Bronson de serie Z de aquellos lares (en prometedores pero decepcionantes vehículos). Algunas de esas joyas las firmaba un tal Stelvio Massi, el mismo responsable de la que ahora nos ocupa. Vi el cartel de "Black Cobra" por vez primera en las sabrosas páginas de la revista "Pantalla 3" (auténtico catálogo de videoclubadas de todo calibre), pero nunca jamás localicé el film. Al menos no durante el tiempo que me interesaba dar con el. Como ingrediente exótico estaba el protagonismo del legendario Fred Williamson, por aquellos tiempos inmerso de lleno en el mercado italiano y que, en mi fiebre justiciera, también me había aportado algunas escuetas horas de placer (como con "The Big Score", que se supone partía de un guión rechazado por Clint Eastwood para lo que hubiese sido otra aventura de "Harry Callahan"). La combinación era atractiva, al menos a priori: Williamson como poli duro, Massi a los mandos y una trama que revelaba el verdadero fin de la película, explotar el "Cobra" de Cosmatos/Stallone, producida un año antes. ¿El resultado?, vamos a ello...
Un grupo de psicópatas están tan hartos del sistema que deciden emprenderla a tiros y violencia desatada con las pobres gentes inocentes de la calle. En eso que una moza de lo más atractiva presencia uno de los crímenes, lo que la convierte en blanco de interés de los malos. ¿Y qué hace la policía?, pues encargar al duro durísimo Malone la protección de la muchacha, aún a sabiendas que este prefiere disparar antes que preguntar... o que cagar... o que dormir.
Que sí, que es igualita que "Cobra" (o, bueno, ¿que la famosa novela que la inspiró, "Fair Game"?). Empiezan igual, con el héroe acudiendo a salvar unos rehenes por la línea burra. El malo, en su afán por parecerse a Brian Thompson, y gracias a su vestimenta, termina siendo una imitación precaria de "Terminator". La chica prota, en "Cobra" modelo, aquí pasa al otro lado de la cámara, vamos, que es fotógrafa. En cierto momento, el asesino se tiñe el pelo a lo rudimentario para no ser descubierto. Si en la de Cosmatos era para colarse en el hospital donde está ingresada la testigo, en "Black Cobra" es por otros fines... aunque, claro, también tenemos escena de hospital. Joder, si hasta en la jugada sale perjudicado el amigo Callahan, a quien Malone/Williamson le roba la famosa tonadilla del "Sé lo que estás pensando...", aunque con mucha menos gracia, claro.
Por lo demás, pues algunas caras conocidas del exploit italiano (la morbosa Sabrina Siani), música electrónica tan cutre como efectiva, muchos zooms, el aceitoso objetivo de la cámara y en fin, un ritmo tirando a farragoso. Solo los italianos son capaces de producir películas de acción con tiros, sangre y explosiones y lograr que les salgan más chapa que la peor muestra de cine de vanguardia. Increíble.
A pesar de todo, la jugada salió bien, pues "Black Cobra" esputó tres secuelas más, dos dirigidas por Edoardo Margheriti, hijo de Antonio, ("Black Cobra 2 y 3") y una cuarta ("Detective Malone") con el sello Umberto Lenzi y parida a base de material rechazado de las pelis anteriores ya que, por lo que dicen en Imdb, el bueno de Fred Williamson ya no tenía ganas de hacer más. ¡Lógico!.

martes, 18 de septiembre de 2012

"JUEZ DREDD" IMPRESO

 Ayer fui al cine a ver por segunda vez la peli "Dredd". Mi opinión al respecto no ha cambiado mucho desde mi reseña oficial, aunque al verla sin expectativas me gustó un poco más de lo que ya me gustó en su estreno. Y sigo pensando que él, "Juez Dredd", Karl Urban, es simplemente alucinante. Genial. Ideal. Nunca harán otro "Dredd" mejor que este, os lo digo yo. Es de una fidelidad que "duele" y todo. Por lo visto la peli no ha acabado de funcionar en nuestro país de paletos. Normal, aquí "Juez Dredd" es muy minoritario. Donde sí ha pegado fuerte es, lógicamente, en su país de origen, Inglaterra. La gran apuesta será dentro de unos pocos días, cuando se lance en los USA. De su éxito allí dependerá que hayan dos secuelas más, una situada en la "Tierra Maldita" y otra con el "Juez Muerte" y sus secuaces. Les deseo el mayor de los éxitos, pero no nos engañemos, un personaje como este es lo que es, puro culto. Por  eso tenemos que aplaudir a los artífices de la peli "Dredd", por haber sido tan valientes y osados en su apuesta. Cuando salga en dvd, me la pillo sin pestañear.
De mientras, me dio por recordar todos los tebeos que había leído de "Juez Dredd" siendo chaval... de cuando molaba, antes de que llegaran Simon Bisley y el odioso "Lobo". Y así a lo tonto, rebusqué en mi armario y localicé algunas cosillas que me apetecía compartir con todos ustedes. Cosas como, por  ejemplo, esto:




Este tomillo está fechado en 1977, de ahí la oportunista cubierta con una foto de "La guerra de las galaxias". Dentro, tenemos un compendio de comics de ciencia  ficción donde destaca, obvio es, lo referente a "Juez Dredd". Tengo entendido, y por fecha así podría ser, que esa misma historieta fue la primera de su larga trayectoria, y aunque durante años pensaba que la ilustró Carlos Ezquerra, en realidad me temo que la firma mi otro dibujante-de-"Dredd" favorito, Mike McMahon. En ella, aparece un "Juez" más estilizado, alto y delgado, más joven, menos enfadado y con un vestuario más retro-futurista, rollo "La fuga de Logan".
Sin embargo, mi verdadera pasión con respecto a "Juez Dredd" vino cuando yo cursaba séptimo u octavo de EGB y en los quioscos de mi ciudad uno podía agenciarse los comics de "Ediciones Zinco" que tan bien ilustra la siguiente foto...


Muchas fueron las horas de diversión dedicadas a este "Juez" que ya encaja más en la imagen que todos tenemos de él. El uniforme, su aspecto más adulto, su inmortal mueca de cabreo (tan bien reproducida por Karl Urban en la peli) y su físico, aún notablemente delgado y alto (el rollo mula-bruta vendría de la mano de Bisley). En fin, no puedo ser más concreto, estos comics me flipaban, los devoraba con pasión, iban cargados de detalles, estéticos y narrativos, que me fascinaban, e incluso llegué a robar a "Juez Dredd" alguna de sus frases macarras para soltar en el aula. 
Cosas como el "Juez Pez", "Spikes" o esa increíble portada de un supuesto -solo supuesto- "Juez Dredd" recibiendo metralla montado en su moto (y que tanto alarmó a un compañero de clase), se han quedado en mi mente de por vida, y ahí seguirán. Luego de la serie editada por "Zinco" (de la que tengo 13, no seguidos) llegó la de "MC Ediciones". Desconozco si "MC" era otro nombre para "Zinco", pero de esta etapa compré menos, de hecho únicamente dispongo de los números 4, 5 y 6. Quizás los relea un días de estos.
Como detalle curioso, fíjense en la siguiente imagen, sacada de uno de los ejemplares editados por "MC"...


¿Les resultan familiares esas facciones?... a mi sí, son las de Clint Eastwood... algo bastante descarado... y si no, hagan la comparativa...


Evidentemente, siendo Eastwood uno de los duros por antonomasia de los años 70, y siendo el actor que le puso rostro a un personaje con el que "Dredd" guarda tantas similitudes como es "Harry el sucio" (motivo por el que me aficioné al comic), resulta bastante lógico el parecido (con todo, hay por ahí alguien que le resta importancia ya que ,dice, "Dredd" es acérrimo seguidor de la ley y el sistema, y "Callahan", aunque también lo es de lo primero, de lo segundo pasa bastante. ¿Sí, verdad?, pero vamos, eso son apreciaciones muuuuu fricosas).
Otra curiosidad que conservo en mis armarios con respecto a "Juez Dredd" es esto:



Este dossier lo publicaron de modo muy independiente una gente que respondía al nombre de "Cactus Comics", como parte de una serie llamada "Dentro de la viñeta". En sus páginas se hace un repaso completo al origen del personaje, sus cambios y demás. La parte mala es que se editó cuando la horrible peli de Stallone aún andaba muy caliente, y con el "Juez" de Bisley/"Lobo" predominando en el mundo editorial. Con todo, la lectura es altamente entretenida e informativa, e incluye una entrevista a dos de los perpetradores del personaje, Carlos Ezquerra y Alan Grant. Tal vez la parte más reveladora es la misma introducción firmada por Grant y que arranca así: "La película "Juez Dredd" -la de Stallone- fue un fracaso porque Hollywood intentó tratar a Dredd como un héroe. Un héroe es alguien a quien tu idealizas, alguien cuyos valores morales y conducta admiras, alguien a quien aspiras emular. Según este criterio, el "Juez Dredd" definitivamente NO es un héroe. Aunque él pueda ser heróico en ciertas ocasiones, en la actualidad "Dredd" está mucho más cerca de ser un villano". ¡¡Chapeau!!. Me encantaría saber qué opina de la nueva película!!.
Y ya para terminar, y saliéndonos un poco de las viñetas, el otro día localicé esta imagen:


¿Que qué es?, ¿el diseño de "Juez Dredd" para la peli de Stallone?, ¿algún proyecto perdido entre aquella versión y la moderna?... pues no, se trata del primer concepto que Rob Bottin y su equipo hicieron para la peli "Robocop", la original. Naturalmente, como todos sabemos, no pasó la prueba y hubo que currarse otro traje pero... ¿verdad que les resulta extremadamente familiar?.
Háganme caso: Vayan a ver la peli de "Dredd", merece mucho la pena.

viernes, 18 de marzo de 2011

HARRY BROWN

Un anciano jubilado y viudo pierde la paciencia definitivamente tras ver como los gamberros del barrio matan a su único amigo. Es entonces cuando recupera lo aprendido durante la guerra y decide aplicarlo para hacer justicia.
Con semejante argumento, siendo yo como soy un devoto del cine de justicieros, y teniendo a Michael Caine, al gran Michael Caine, de prota, estaba cantado que esta peli tenía que verla. De entrada y tras conocer el argumento, uno piensa que esto podría haber sido "Death Wish 6" de no estar muerto Charles Bronson. También podríamos ser un poco cabroncetes y decir que, en esencia, es un remake no oficial de "Death Wish 3" (¡risas per favore!). Pero claro, hay algo que -de entrada- nos echa para atrás: su procedencia Británica. ¡UPS!, los ingleses no son muy dados al cine de justicieros, y teniendo en cuenta lo petado que está aquello de aspirantes a putos Ken Loach dando la vara con el rollo de las diferencias de clases y el paro, todo apuntaba a que "Harry Brown" iba a ser más como "Dead Man´s Shoes", es decir, una peli de justicieros "respetable" pero salpicada de un tono ultra-realista, casi-social e incluso -y no es el caso de "Dead Man´s Shoes"- algo crítico con la idea del que se toma la justicia por su mano. Afortunadamente, la respuesta es no.
Tras verla ayer noche puedo asegurarles que "Harry Brown" tiene los suficientes alicientes para poder ser etiquetada de producto de género. Michael Caine, estupendo como siempre, tiene sus momentos de puro lucimiento, hay violencia (lástima que la sangre sea digital), los malos pagan, los buenos ganan y, en definitiva, esto es puro "thriller" sin moralina ni sermones. Vamos, que no se condena al justiciero, algo que siempre me ha molado.
Qué duda cabe que la secuencia que marca la diferencia es aquella en la que Caine acude a unos yonquis/traficantes en busca de armas. Todo el tono realista se pierde, y la cosa adquiere unos aires de sordidez y de maravilloso efectismo que te hacen desplegar una amplia sonrisa. En todo momento deseas que el abuelo imponga su ley a sangre y fuego, y como ocurría en los casos de Charles Bronson o Clint Eastwood, cuando lo logra te dan ganas de vitorearle. De hecho, yo lo hice. ¿Algo que criticar?, el primer asesinato que comete es un tanto asá... pero se perdona.
Y ya que hablamos de Eastwood, viene que ni pintado añadir -y tal y como comentaba el amigo Aratz en privado- que "Harry Brown" podría compararse perfectamente a la estupenda "Gran Torino". No en cuanto a intenciones y resultado (la de Caine es incluso más violenta y sangrante), pero sí en cuanto a tono.
Entretenida y recomendable.

sábado, 18 de enero de 2020

RAMBO : LAST BLOOD

Cuando Sylvester Stallone estrenó la última entrega de las aventuras de su legendario "Rambo", pronto comenzaron a llegar las críticas negativas. En principio no me sorprendió, ya que vivimos en la era del rajismo descontrolado, especialmente si hablamos de lo que se cuece en redes sociales. Además, algunas de esas reacciones eran comprensibles, tal y como desarrollaré más adelante. Aunque parte de ellas se fundamentaban, única y exclusivamente, en el discurso políticamente correcto. Esas sí me sorprendieron. Es decir, agredían a la peli por considerarla sexista, racista y pro-Trump. En esencia, gracias a un ¿abuso? de imágenes de mal trato a chavalillas, por presentar a los mexicanos como los malos de la función (pero muy muy malos) y por ese alegre canto en pro de las armas y la justicia vengadora. Bien. Siempre he creído que criticar una película basándose únicamente en preceptos morales es una gran cagada. Pero tengamos presente que hablamos de "Rambo". En tiempos tan posmodernos como los que vivimos, en los que lo "cool" es decir maravillas del cine comercial hollywoodiense de los años ochenta, no hay que olvidar que todo ese material, e incluyo aquí a Schwarzenegger, Steven Spielberg o muchos hitos del terror de la década, eran tildados de basura en su estreno. Se consideraban productos motivados única y exclusivamente por intereses comerciales y, por tanto, carentes de ningún valor. Sí, las salas se llenaban de gente para verlas, pero el 99% de los críticos las hundían en la miseria. La audiencia y los gacetilleros supuestamente expertos habitaban mundos opuestos. Era lo normal y aceptado. Claro, hoy nos escandalizamos cuando a una nueva entrega de "Rambo" le caen palos a mansalva, sin embargo también a la peli del 85 se la machacaba por propagandista, racista y violenta. Así es como era y así es como debería ser. En cierto modo, tan negativa reacción ante la nueva epopeya del personaje era/es algo incluso positivo. 
"Rambo: Last Blood", es decir "Rambo 5", viene dirigida por un matao que no nos importa porque, en realidad, todos sabemos que el gran cerebro pensante y ejecutor tras ella es un avejentado Sylvester Stallone. Duele verle en primer plano. Era aceptable comandando a los "Mercenarios". Y muy resultón en "John Rambo", o "Rambo 4", película que -ya lo adelanto- me mola un rato y es mejor que la presente. Pero es que esas ya tienen sus añitos, y es algo que se le nota a Sly. También daba grima Clint Eastwood en "La Mula", aunque al menos ahí interpretaba a un yayo gruñón y no se metía a masacrar malvados narcotraficantes. En realidad ¡les ayudaba! (y ya que hablamos de Clint, no puedo evitar mentar el parecido que en muchos sentidos guarda "Rambo: Last Blood" con "Sin Perdón". Incluso el plano del héroe crepuscular junto a las tumbas de sus seres queridos enterrados al lado de un fotogénico árbol). Si yo fuese Stallone, me plantearía situarme exclusivamente detrás de las cámaras o, cuanto menos, buscar papeles más afines a mi edad. 
John Rambo ha cambiado el chip gracias a su querida sobrina adolescente. Es un hombre nuevo, tiene más ganas de hablar y sonreír, dejar atrás sus apetencias guerrilleras. Bueno, no del todo. Se ha currado una galería de túneles bajo el rancho que habita para sentirse como en casa. Resulta que la sobrina quiere conocer a su desaparecido padre, así que se pira a México y, una vez allí, cae en manos del cartel. Claro, en cuanto tito Rambo se entera, parte para allá dispuesto a recuperarla caiga quien caiga. Y son unos cuantos. Hasta que le toca a él. Le dan tal paliza que lo dejan hecho polvo. Y las cosas se ponen aún más feas. Al final, todo estallará en una especie de masacre situada en los túneles de un Rambo más cabreado que nunca y que recuerdan, muy mucho, a la famosa escena de "...Acorralado parte 2" en la que iba cazando uno por uno a rusos malos usando técnicas de camuflaje y trampichuelas varias.
Antes comentaba que algunas de las reacciones negativas en torno a la película eran comprensibles. Me refería a que, sí, cuesta creer que esta sea una aventura de "John Rambo". Básicamente porque lo han sacado de su entorno natural, la jungla, le han apartado de sus enemigos naturales, policías rednecks o ejércitos de ideologías contrarias, y le han cambiado el look. Lleva el pelo corto, por lo que no necesita usar una mugrienta cinta para sujetárselo y, oiga, cuesta habituarse a eso. Sin embargo, se puede soportar. Lo que realmente me chirría es que Stallone no interpreta a "Rambo", interpreta a "Rocky". Todo el arranque de la peli, con él en plan grandullón torpe pero de buen corazón y constante sonrisa torcida, individuo reposado que se toma la vida con calma y filosofía, nos recuerda al famoso púgil. En ningún momento al lacónico, parco en palabras y serio "John Rambo". Sí, lo justifican con lo de que ha mejorado como ser humano, pero claro, es que Stallone no tiene muchos registros que digamos y pasa factura.
No obstante, si dejamos a un lado todas estas apreciaciones pajilleras, en realidad estamos ante una película perfectamente digerible y bastante entretenida. Hubiese molado más no sumarla a ninguna franquicia y limitarla a ser una de justicieros seniles, pero tampoco es un trauma (¿por qué los villanos nunca tienen la misma edad que el protagonista? Estaría guay ver a un "action hero" abuelo combatir contra malhechores de su misma quinta). Lo que sí llama la atención es la cantidad de violencia salvaje que nos muestra. Es algo que ya hicieron, para sorpresa de todos, con "Rambo 4" -y de manera aún mucho más contundente-. Luego dijeron arrepentirse de ello porque todas esas escenas sangrientas habían asustado a una parte de la potencial audiencia, y por eso rebajaron el nivel en "Los Mercenarios". Sin embargo, para este "Rambo 5" retoman el asunto y se quedan a gusto.
Es dato conocido que buena parte de "Rambo: Last Blood" está rodada en Santa Cruz de Tenerife. De ahí que veamos varios rostros autóctonos como una Paz Vega cada día menos guapa (¡con lo que ella había sido!) y Sergio Peris-Mencheta + Óscar Jaenada haciendo lo que siempre cuando un actor español es fichado por Hollywood: mexicano y, a poder ser, traficante. ¡Ja!.
La peli ha sido un fracaso de taquilla. Son malos tiempos para el cine y, especialmente, para ese de catadura "moralmente discutible". Ya no estamos en los ochenta, amiguitos. Así que es muy posible que este sea realmente el "last" "Rambo" que veamos. Teniendo en cuenta que Stallone suele recuperar a aquel y/o a "Rocky" cuando las arcas se tambalean, y que esta vez no ha cundido, seguramente sí se acabe aquí. Y creo que haría lo correcto. Porque, aunque como peli palomitera "Rambo: Last Blood" funciona, como colofón a una saga mítica, la verdad es que la sella de un modo tirando más bien a deslucido.

miércoles, 1 de octubre de 2008

LOS DESMADRADOS PIRATAS DE BARBA AMARILLA

En los 80 había una moda bastante irritante que consistía en atribuirle películas al clan Monty Python en las que, únicamente, solo alguno de sus componentes había participado. Un caso que se dio mucho con Terry Gilliam ("La bestia del reino" y "Los héroes del tiempo" son dos ejemplos) y con otras, tal como la que hoy comento, "Los desmadrados piratas de barba amarilla", título más adecuado para la comedia americana que se producía entonces, eminentemente juvenil, que para este film británico hasta la médula.
Obviamente, lo que más destaca es su espectacular reparto de actores habituales del cine de risas. Tenemos a, como decía, algunos miembros de Monty Python (John Cleese, Eric Idle, Graham Chapman como protagonista y co-guionista), otros del clan Mel Brooks (Marty Feldman, Peter Boyle, Madeline Kahn), a los yankis Cheech y Chong y una suculenta variedad de cómicos ingleses (Peter Cook, Spike Milligan o Nigel Planer, es decir, el hippie de la inolvidable serie "The Young Ones"). A semejante ensalada debemos añadir a James Mason, un breve cameo de David Bowie y a Buddy Van Horn encargado de las tareas de los especialistas. Van Horn era habitual colaborador de Clint Eastwood, e incluso le acabó dirigiendo como "Harry Callahan" en "La lista negra".
Evidentemente, con un plantel así, y medios bastante holgados, esta peli tendría que haber sido la repanocha, el no va más del descojone padre. Pues no, todo lo contrario. "Los desmadrados piratas de barba amarilla" nos cuenta la historia de un feroz pirata que oculta un tesoro y es encarcelado 20 años. Pasada esa fecha, escapa en busca del botín, solo que ahora son unos cuantos más los que saben de su existencia, y no dejarán que el fiero pirata se lo quede.
El resultado es terriblemente desencantado, soso, sin gancho, sin ritmo y sin especial gracia. Con suerte sonríes en algún momento, pero poca cosa. En general mas bien te aburres como una puñetera ostra. Cuando llegas a la hora, estás tan cansado ya, que ni algunos de los por entonces mejores gags logran animarte. Un desperdicio de talento (y dinero) del que debemos culpar a su director, Mel Damski, un tipo que venía de la tele, hizo un parón en el cine con este film, y volvió a la caja tonta de por vida (entre sus últimos trabajos hay episodios de "Psych").
Si no me acabáis de creer, ahí va esa: El propio John Cleese asegura que es la peor de todas sus películas. Casiná.

sábado, 8 de febrero de 2014

DOLLMAN

Producto de la primera época de "Full Moon Entertainment", el -entonces- nuevo juguete de Charles Band, años antes de su inevitable y despiadada -actual- decadencia. Previamente a "Dollman" (1991), tenemos la primera "Puppet Master", "Subspecies" o "El pozo y el péndulo" y justo después encontramos "Netherworld", "Demonic Toys" o "Semilla negra". Ninguna destaca por sus valores cinematográficos, pero al menos tenían algo de entrañable y simpático, cosa que no podemos decir de las más recientes producciones de la casa. Eran los tiempos en los que a "Full Moon" la distribuía por video-clubs españoles nada menos que "Paramount", lo que no dejaba de resultar un poco chocante. Band se lo montó muy bien dando a todos sus productos un empaque parecido, con un diseño caratulil bien atractivo destinado a los fans del fantástico e incluso de los comics. Muchos fuimos los que picamos.
Situémonos. Resulta que hay un planeta llamado Arturo (????) que, una vez traspasas su atmósfera y te acostumbras al tono sepia que todo lo inunda, encuentras algo que no dista mucho de lo que tenemos en la tierra. Hay personas que hablan en inglés, existe la delincuencia, incluso la policía se llama policía y, por si eso fuera poco, tienen a su propio tipo duro, odiado por sus superiores pero infalible a la hora de imponer la ley, aunque sea a lo bruto. Un día se sube a una nave y sale tras el villano de turno, una cabeza con los dientes podridos pegada a un platillo. Traspasan un especie de agujero de gusano y llegan a nuestro hogar azul. Una vez aquí, resulta que miden solo 30 centímetros de altura (el de la cabeza voladora menos, se entiende), lo que no les frenará a la hora de seguir dando tiros o hacer el mal. Concretamente, el villano engatusa a un delincuente de baja estofa -y su gang- contra el que lucha la prota femenina, hispana y madre soltera para más señas. Esta contará con la ayuda del miniaturizado poli duro, "Brick Bardo", sobre todo cuando sea secuestrada por los chicos malos del barrio.
Resulta muy fácil comparar el personaje de Tim Thomerson, el mentado "Bardo", con "Harry el sucio", pero es que la propia película invita a ello, sobre todo al principio, con el super-poli llegando a la escena de un secuestro con la misma parsimonia, idéntico desdén y actitud pasotista del mítico -y maravilloso- personaje encarnado por Clint Eastwood, del que Thomerson toma prestados muchos tics, especialmente lo de hablar casi en susurros y la penetrante mirada lacónica. Cuando "
Brick Bardo" cambia de escenario y el actor decide darle vida de modo sutilmente distinto, el regusto "Harrycallahanesco" inicial se pierde.... para mi mayor tristeza. Y es que, encima, luce un mega-pistolón con la capacidad de hacer estallar los cuerpos contra los que dispara (por aquello de que, una vez en gigantelandia, siga siendo un arma útil) y que nos proporciona algunos de los -pocos- momentos jugosamente "gore" de la función. Pues bien, dicha arma se parece mogollón -si es que no es directamente la misma- a la "automag 44", la versión automática de la famosa "Magnum 44", la que lucía "Harry, el sucio" himself en la ettttupenda "Impacto Súbito".
Como le ocurría a muchos de los productos "Full Moon" del periodo, lo que aquí tenemos es una buena idea, un buen concepto, arruinado por la lógica falta de medios. Supongo que no deberíamos culpar a sus responsables, sino aplaudirles por intentar hacer algo así con tanta poca guita en plenos años 90... pero es que, joder, es taaaaaan coñazo. Es decir, resuelven la papeleta como lo haría un Jim Wynorski cualquiera, a base de diálogos y diálogos, y escenas de transición, sobre todo con el personaje de Thomerson, que cuando va de un extremo del decorado a otro, y supongo que con la excusa del tamaño, se toman su tiempo. Luego, los efectos especiales se resuelven por la vía cómoda, a base de plano y contraplano, rara vez se integra al enanito en una imagen dominada por gigantes, y cuando lo hacen pues tiran de croma chungo. También hay decorados que se tambalean y "madelmans" en plan "stand in". Ya saben cómo es esto, no bases tu puñetera película en un reclamo que luego no explotas, maldito. Claro que esa es la gracia de todo esto, por mucho que nos joda. Y nos jode.
Tal vez la mejor idea de la peli sea que al final el jefe de la banda callejera se rebota al cabezudo criminal espacial y se lo carga de un manotazo, para pasar a ser él el malo de la historia. Eso me gustó, no me lo esperaba. Algo es algo.
En el reparto, y dejando a un lado un actor tan "B" como Tim Thomerson, acostumbrado ya a papeles de esa índole (interpreta a "Jack Deth" en la saga -también "made in Band"- "Trancers", otra historia de poli duro desubicado tras un viaje inesperado a otro mundo/época/dimensión/wathever), tenemos un par de rostros bien reconocibles. El de Frank Collison es especialmente destacable por esa singular mueca de alucinado que ha paseado por "El terror no tiene forma", "Alien Nación", "Corazón Salvaje", "O Brother!", unas cuantas de M.Night Shyamalan y un buen puñado de títulos "mainstream". Aquí, como no podía ser de otro modo y embadurnado con un buen montón de látex, otorga vida a la cabeza volante. El otro aún resulta más llamativo, ya que se trata de un jovenzuelo Jackie Earle Haley, al que conocerás como "el nuevo Freddy Krueger" o el "Rorschach" de "Watchmen", pero que cuando comenzó anduvo por los pantanosos terrenos de la "serie B" (por llamarla de alguna manera) tal y como demuestran sus papeles en "Maniac Cop 3" y "Nemesis". Justamente, en esta última Haley repetía con el director de "Dollman", el entrañable Albert Pyun, de cuya extensa carrera en esto del cine de género de todos los colores y todas las categorías ya hemos hablado otras veces. Únicamente añadir que no era "Dollman" su primera colaboración con Charles Band, previamente se había encargado de dirigir una olvidable y aburrida infra-producción "Empire" titulada "Vicious Lips" (o, como se llamó en otros países, "Pleasure Planet" que mola mucho más). Hay que decir en su favor que intenta compensar todo lo "poco" a base de esa estética de contraluces y humaredas que era su especialidad en los ochenta, pero que pa 1991 ya andaba algo anticuada. Buen intento.
Por alguna extraña razón (la novedad, me supongo), "Dollman" funcionó en lo suyo, tanto como para generar una secuela en la que Band -siguiendo la estela de la "Marvel"- la mutaba con otra de sus películas de éxito, "Demonic Toys", "Juguetes Asesinos" en España. El resultado, "Dollman contra los juguetes asesinos", del año 93, pues... no sé, no la recuerdo muy bien, lo que en mi caso es mala señal. Que las primeras entregas de ambas series funcionaran tanto como para esputar esa secuela conjunta únicamente podía deberse a la -por entonces- ignorancia e inocencia del aficionado medio. Una vez aprendido el truco, no volvimos a picar.

martes, 26 de agosto de 2008

LA VIDA SIN GRACE

Sé que esta no es precisamente el tipo de película de la que suelo hablar. Pero, por una vez, me perdonaréis si le dedico unas líneas a este drama intimista que vi ayer noche y me sorprendió mucho y muy gratamente (y si no me perdonáis, ¡¡que os den!!, por supuesto).
John Cusack está co-jo-nu-do como estricto padre de familia cuya mujer, soldado sirviendo en Iraq, fallece durante el combate. El tipo tiene dos hijas, y no sabe como darles la temible noticia. Decide romper con su delimitada existencia llevándose a las crías a una excursión improvisada, durante la que cambiarán algunas cosas.
Se trata de un film increíblemente comedido. Sin sensiblerías, ni ñoñerías... o por lo menos no tantas como solemos ver en Hollywood. Es tierno, pero no baboso. Es triste, pero en cambio te deja un regusto positivo. Su crítica al conflicto bélico es sutil, sin estridencias ni moralina. Y su desenlace directo, conciso, coherente y buenísimo.
Una gran película a la que una banda sonora firmada nada menos que por ese monstro del cine que es Clint Eastwood pone la guinda final.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

LOS MERCENARIOS 2

Stallone vuelve a juntar a su panda de amigos y se ruedan una segunda parte de Los Mercenarios, que al no tener que presentar personajes va mucho más fluida y la acción es más satisfactoria. En esta ocasión las labores de dirección las lleva a cabo Simon West, quedando Stallone libre para actuar, o lo que es lo mismo en su caso, poner caritas, hacer chistes malos y repartir unos cuantos kilos de ostias.

Principales diferencias con la anterior entrega, Jet Li solo aparece al principio, Mickey Rourke, no está ni en los créditos, pillan a una china para sustituir a Li, Schwarzenegger y Willis tienen algo más de papel, aparece Chuck Norris en una especie de cameo alargado, y el villano de turno lo interpreta Van Damme. La historia es lo de menos, pero como sino metes una en un guion siempre habrá alguien que se enfade, pues meten la primera parida que se les ocurre. Stallone tiene una deuda pendiente con Willis, si este y su equipo recuperan una carga de un avión que ha sido derribado, la deuda quedara saldada. En la operación les encasquetan a la china que comentábamos antes, y cuando llegan al avión, el grupo terrorista de Van Damme les roban la carga y matan al francotirador de los mercenarios (un chaval joven que meten en el grupo para poder matarlo y así tener un venganza que llevar a cabo) Tras el asesinato del joven, Stallone y sus chicos perseguirán al grupo de Van Damme para zurrarles la bandana. Y eso es todo.

El guion no será nominado al oscar (ni falta que le hace) pero el espectador, se lo pasara más que bien con las bromas y chascarrillos chorras de los protagonistas. Las peleas y tiroteos tampoco están nada mal, y la pelea final entre Stallone y Van Damme sin ser nada del otro mundo, cumple perfectamente con su papel de clímax final. Una nota curiosa que no se si sería cosa mía o es que realmente paso así. Al principio del filme Statham hace muchos gestos con las manos, y hace un gesto típicamente chino, que es señalarse a sí mismo cuando dice algo que se refiere a sí mismo. No sé si seria por estar cerca de actores orientales, que como nos pasa a muchos cuando vamos a una zona donde hay un acento muy marcado, se nos pega, pues algo parecido pero con los gestos. Puede que sea cosa mía, pero cuando veáis la película, fijaros en las escenas del principio cuando habla con Stallone mientras están en el avión. Pero ojo que igual es cosa mía.

Deseando que se haga ya mismo la tercera entrega en la que ya se rumorea como confirmados (ya veremos más adelante) a Nicolas Cage y Jackie Chan. El que parece que se hace de rogar es Steven Seagal. De Harrison Ford y Clint Eastwood ya se puede ir olvidando Stallone y todos nosotros, porque no aceptaran ni jartos de grifo, y es una lástima, porque la saga Mercenarios no será lo máximo en calidad y arte, pero como reunión pajera de los reyes del musculo, vale mucho.