Mostrando las entradas para la consulta john Hurt ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta john Hurt ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

martes, 19 de mayo de 2009

EL SILENCIO DE LOS BORREGOS

El universo está repleto de enigmas, preguntas sin respuesta y grandes dudas. Pero, probablemente, la mayor de todas ellas, aquella que tortura a grandes y pequeños, sea esta: ¿Cómo es posible que un actor/director Italiano de tercera división lograra que los americanos le respaldaran en un proyecto nacido para morir y, encima, contara con la participación de algunos actores de bastante prestigio?. No hay solución para tal misterio, aunque uno puede hacerse una leve idea cuando entre los créditos descubre a Julie Corman (la señora de Rogelio) como productora. Ello no aclara, no obstante, la presencia de John Carpenter y Joe Dante en el mismo plano e interpretando un chiste barato de lo más zafio y tópico.
“El silencio de los borregos” mezcla los argumentos de “El silencio de los corderos” y “Psicosis” y puede integrarse tranquilamente en el “spoof”, pero línea chusquera, es decir, acumulación por acumulación de chistes, el 95% de ellos muy malos, y un leve 5% bastante simpáticos (“¿Le puedo ser franco?”, “Ah! Pensaba que usted se llamaba Joe!”) y mezclado al mismo tiempo con una concepción muy italiana de la comedia, donde prima redundar los gags, insistir en ellos hasta que pierden la gracia o explicarlos cuando uno ya los ha pillado a la primera. Que el prota se llame Jo Dee Foster (¡!), que Martin Balsam recupere su papel del detective de “Psicosis” y se haga llamar… ¡Martin Balsam! o que un tipo sea acuchillado en la ducha por el mismo Alfred Hitchcock es lo que yo digo humor barato de patio de colegio.
Ezio Greggio co-protagoniza, guioniza, dirige y produce ejecutivamente (¡guau!) esta mega-astracanada de peli que, por exceso, acaba resultando hasta entretenida, aunque te pases media proyección diciendo aquello de “¡Joder, que malo!”. Pero dejémonos de moñadas, vamos a por lo que realmente impresiona, que es su reparto de protagonistas, secundarios y cameos (siguiendo el orden de imdb, of course): Billy Zane, cuando aún no estaba tan acabado, Dom De Luise (interpretando a la parodia de “Hannibal Lecter” con el original nombre de “Dr.Animal Cannibal Pizza” ¿¿??), Joanna Pacula, el mentado Martin Balsam (que, como John Hurt en “Spaceballs”-“Alien” recrea la escena de su muerte en “Psicosis” precedido por un “¡Oh no! ¡Otra vez!”), Stuart Pankin (rostro habitual de orden segundón, muy típico de comedias americanas), John Astin (el que fuera progenitor de la “Familia Addams” en la pequeña pantalla durante los años 60 que, lógico, recrea aquí muchos tics relacionados con dichos personajes), Bubba Smith (Hightower en la saga “Loca academia de policía”, de esta también podemos ver a Lance Kinsey, es decir, el teniente Proctor), Rip Taylor, Shelley Winters, Nedra Volz (la abuela cegata de “Locademia de conductores”, interpretando básicamente al mismo personaje), Henry Silva (al que no vi por ningún lado), John Roarke (el doble de George Bush padre, que ya lo parodiara en "Agárralo como puedas 2 1/2"), Tony Cox (el enano negro habitual en las "Epic, Date o Disaster Movies"), Irwin Keyes (rostro imborrable del cine "exploitation" más auténtico por sus inconfundibles facciones de mongo, lo hemos visto en montones de pelis, "El Exterminador", "Viernes 13", "Death Wish 4" o, más recientemente, "La casa de los 1000 cadáveres"), Eddie Deezen (cómico de tercera habitual en el cine de Fred Olen Ray), Rudy De Luca (mano derecha de Mel Brooks, interpretando al mismo personaje, 30 años después, que encarnara en "Máxima Ansiedad") y un montón más que seguramente se me escapan. Completan la jugada los cameos de John Landis, Mel Brooks (cómo no, es obvia la admiración que Greggio siente por este al incluir a varios de sus habituales. La jugada le salió bien, ya que el judío contaría con el Italiano para sus siguientes películas) y los citados Carpenter y Dante.
"El silencio de los corderos" y "Psicosis" aparte, también tenemos referencias directas a "Instinto Básico", "Star Wars" o "Desafío Total". La voz en off que va narrando, así como algún gag muy puntual, son copia directa y total de los "Agárralo como puedas". Lo mismo podemos decir con el baile de falsas identidades en el desenlace, que recuerda excesivamente a "Un cadáver a los postres".
Lo dicho, sigo sin comprender la existencia de esta película (rodada además con medios más que potables), sigo preguntándome qué pensarían los actores yankis (y los técnicos) mientras la iban realizando... aún así, aunque solo sea como mera rareza, como un accidente de la meca del cine... bien merece que le echéis un vistazo... igual incluso os reís un rato y todo, ¿quien sabe?.

sábado, 21 de mayo de 2011

GUERREROS DEL ESPACIO

“Guerreros del Espacio” o, en su divertido título original, “The Ice Pirates” (“Los piratas del hielo”) es la peli que durante el boom del video-club por ahí los 80 muchos alquilamos y disfrutamos y de la que apenas nada sabíamos. Pasados 15 años, todos la recordábamos con cierta nostalgia y cariño y no han sido pocas las personas con las que me he cruzado que me preguntaban por “una peli del espacio y de risa que vi de crío y me gustó mucho”.

Bien, una vez más y con el sano fin de contentar a los de mi quinta, aquí tienen la reseñita de “Guerreros del Espacio”.
La historia es lo de menos, y ya que no me apetece ponerme a escribirla, o copiarla de alguna web, les dejo este enlace.
Parece mentira, pero en el reparto de esta producción de la MGM figuran nombres del calibre de Anjelica Huston, el hoy más reputado que nunca Ron “Hellboy” Perlman (curiosamente en “Alien Resurrección” hizo un papel muy parecido), John Carradine, John Matuszak (el "Sloth" de los "Goonies") y, como no, el fenecido Robert Urich. El director, Stewart Raffill, poco después viviría un escueto “momento de gloria” gracias a su “Mi amigo Mac” (refrito cutre de “E.T.” apadrinado por la casa McDonalds) y luego desaparecería entre telefilms y encargos para video-club.

A su manera, “Guerreros del Espacio” se adelantó a “Spaceballs” de Mel Brooks como la primera parodia moderna del cine de aventuras galácticas con referentes constantes a títulos intocables como la saga “Star Wars”, “Alien” (en esta ocasión se trata de un “herpes del espacio” y en lugar de salir del estómago de John Hurt durante la cena, lo hace del interior del pollo asado que se disponen a devorar) o “Mad Max” (en vez de gasolina, el material preciado es agua y hay una secuencia que se desarrolla en un desierto apocalíptico por el que corren autos exageradamente monstruosos). Pero de toda la larga lista de referencias, gags más o menos ocurrentes (la escena en la que convierten a los machos en eunucos mediante una maquinaria propia de una factoría de alimentos está entre lo mejor y más delirante) y demás, destacan dos aspectos, francamente brillantes, que son lo que más recuerdan aquellos que vieron el film en su infancia, a saber: Los robots, nunca se han vuelto a ver robots tan divertidos y de look tan molón, auténticas chatarras continuamente en proceso de oxidación pero capaces de practicar karate si para ello se les programa (atención al robot pintado de negro por su mecánico –un negro, claro- y al robot-proxeneta que suelta esa mitiquisima frase “Hey hombre blanco, hey negrito, ¿tenéis ganas de echar un polvito?”). El otro momento inolvidable es al final, cuando la nave de los buenos y la de los malos caen en un agujero temporal durante el cual cada 5 segundos representan años, así, de este modo, vamos viendo a los héroes y a los villanos envejecer a ritmo alarmante mientras intentan combatir con espadas que apenas pueden sujetar. Atención al nacimiento y crecimiento hiper-acelerado del hijo del prota, a la muerte y descomposición de la criada y al peinado afro del amigo negro que crece hasta proporciones gigantescas.
En fin, un auténtico divertimento que desde aquí recomiendo muy encarecidamente.

jueves, 29 de mayo de 2014

ROMPENIEVES

Esto no es normal, no me refiero a la película, sino a que como ya la comentamos en el podcast no solemos luego reseñarlas en el blog, pero me ha gustado tanto (y a Naxo) que merece la reseña en formato texto. En el podcast de AVT ya escucharían a Víctor comentar que en el cartel podemos ver a El Capitán América (con barba) custodiado por Jess Franco y Lina Romay. Realmente son Chris Evans, John Hurt y Tilda Swinton, pero casi que da el pego.

Esta película es una adaptación de un comic francés titulado "Le Transperceneige", de Jean-Marc Rochette, Benjamin Legrand y Jacques Lob. El director surcoreano Bong Joon-Ho leyó el comic en un viaje y se enamoro de la historia, la cual adapto junto a los autores para realizar el guion y posteriormente dirigir la película con un reparto completamente internacional. Una historia post-apocalíptica que sirve de reflejo y critica de la sociedad y los estratos que la componen. Aun así no se piensen que esto es un rollo macabeo, la cinta es entretenida, con acción resultona y todo ello ocurriendo dentro de un inmenso tren. 

En el futuro no muy lejano, la humanidad lanza un producto a la atmosfera para reducir los efectos del calentamiento global, consiguiendo justamente lo contrario, que se acelere llegando una época de glaciación extrema. Un millonario excéntrico mando crear un inmenso tren de lujo que corre por unas vías que dan la vuelta al mundo. El tren no necesita parar, es autosuficiente, pero al llegar el frio la gente se amontona dentro, es la única oportunidad de sobrevivir. Así pues la humanidad entera, los que quedan vivos, están dentro de ese enorme tren que no puede parar, ya que fuera el frio es tan extremo que no hay nada que sobreviva más de 7 minutos a la intemperie. En la cabeza está la maquina y Winford, (Ed Harris) el millonario que controla el tren, y en los vagones de cola, la chusma, la gentuza que entro al tren en último momento gracias a la generosidad del gran amado líder Winford. Entre medias, vagones dedicados al cultivo, el agua, una escuela, discotecas, jacuzzis…. Pero claro, lo bueno es para los de vagones de cabeza, los de cola están hacinados al fondo sin posibilidad de salir de ese último vagón. Les dan de comer una barritas de proteínas, los tratan  a palos e incluso les roban a sus hijos, así que es normal que estén hasta los mismisimos cojones y de vez en cuando organicen algún motín, aunque en anteriores revueltas no consiguieron llegar muy lejos. Esta vez van a por el premio gordo, la maquina. La purria de los vagones de cola quiere conseguir llegar a la maquina y controlarla ellos, dar la vuelta al sistema que tan mal les está tratando. Para ello contaran con Curtis (Evans) quien con los consejos del anciano del vagón, Gilliam (Hurt), que además fue uno de los que diseño el tren, organizaran la revuelta de todas las madres. Como si fuera un videojuego, irán pasando de vagón en vagón acabando con los obstáculos que se encuentran (es decir, matando soldados y liberando presos que son de utilidad) Llegando al final del metraje nos encontraremos con giros de guion interesantes, y conoceremos el pasado de Curtis que tanto le atormenta, y que es muy chulo y nos muestra lo desesperados que llegaron a estar en los vagones de cola (véase vagones de cola como estrato más bajo de la sociedad

El género post-apocalíptico tuvo su mayor auge en los años 50, con todo aquello de la guerra fría entre USA y la URSS, así que muchas de las obras cinematográficas de este tipo tienen una estética muy de esos años. Aunque la catástrofe ocurre en el siglo XXI, dentro del tren la gente pudiente viste como en aquellos paranoicos años en los USA. Lo vemos claramente en el personaje de Tilda Swinton, que es la ministra de “no sé qué”, un enlace entre los de cabeza y los de cola. También en el vagón escuela, donde la embarazada profesora lleva un vestido digno de estar cocinando un autentico y genuino pastel de manzana made in USA. También los videos que se les ponen a modo de lección a los críos en el tren son muy años 50. Lo dicho, no tienen mucho sentido porque la película se desarrolla en el siglo XXI, pero joder, queda muy bien y nos hace recordar aquellas películas post-apocalípticas.

De acción está bien servida, no la hay en exceso ni se queda corta, lo justo. El ritmo de la película también es bueno, tienen un pequeño bajón a mitad para presentar a un personaje (el ingeniero que abre las puertas) pero enseguida vuelve a retomar la marcha a un buen ritmo. Con sus dos horas de duración no se hace larga, lo que habla muy bien de su ritmo y de la pericia de su director. 

En cuanto a leer el comic antes de la película o no, pues en mi caso yo leí el primer volumen, y la verdad es que no me ha estropeado la película, y viceversa. Son dos historias distintas con una base común. Vamos que pueden o no leer el comic, no hay peligro de spoilers gordos.

Véanla, es cojonuda, además si son ustedes de filosofar con temas políticos, y quieren extrapolar los resultados de las elecciones europeas con esta película, es muy posible que encuentren alguna semejanza, o no, o yo que sé, solo sé que la peli esta de cojones de bien.

viernes, 30 de junio de 2023

ALGO MÁS QUE COLEGAS

Francis Veber probablemente sea el director/guionista franchute con mayor proyección internacional en la historia del cine comercial. En los setenta se hizo un nombre gracias a sus comedias de acción para lucimiento de Daniel Auteuil y Pierre Richard, así como con ese mastodonte en forma de comedia homosexual que era “Vicios pequeños” y cuyo guion firma. Tanto era el éxito que sus comedias tenían en Europa que pronto los americanos se fijaron en él con la idea de remakear algunas de las más populares. Pero antes de eso, Veber se pegó el lujo de ser el primer guionista francés que vendía un guion a Hollywood para ser producido allí nada menos que por Paramount, esta “Algo más que colegas” dirigida por James Burrows, director curtido en televisión que firmaba con esta su única película para cines.
A mediados de 1982 se avecinaba una huelga de directores en Hollywood y, como plan de emergencia, previamente a eso, Paramount decidió hacer un experimento produciendo una serie de películas de corto presupuesto, entre 2 y 6 millones de dólares, con el fin de ver cómo podían funcionar estas producciones de bajo coste. Una de ellas era “Algo más que amigos” que fracasó de pleno en la taquilla. Aunque otra de ese mismo plan fue “Oficial y Caballero” que se convirtió en un hito. Según el ejecutivo de Paramount, Barry Diller, “Algo más que amigos” es un ejemplo de lo que es una película hecha deprisa y mal.
Lo curioso de todo este asunto es que el film escrito por Veber nace tras haber visto este el hoy clásico “A la caza” de William Friedkin y decidir que en esa película los homosexuales no salían muy bien parados, así que tomó ese mismo argumento y lo desarrolló a modo de buddy movie y comedia de situación. El resultado de esta vuelta de tuerca se traduce en que la opinión pública se la tomó a la tremenda obteniendo críticas tan demoledoras como las que un par de años atrás recibió la misma película de Friedkin. Fue tildada de homofóbica y acusada de mostrar en pantalla a los homosexuales de la misma manera estereotipada que los mostraba “A la caza”, o peor aún, haciendo vestir al protagonista homosexual con ropas rosas y conducir un coche del mismo color. También se decía que la película insinuaba que no se podía hacer trabajar a dos policías de distinta tendencia sexual porque el gay acabaría enamorándose del hetero.
La cosa va de un duro policía heterosexual al que se le asigna un compañero que trabaja en los archivos que, aunque está en el armario, todo el cuerpo nota que es homosexual. La idea de juntar a estos dos policías es hacerlos pasar por pareja gay y que así investiguen el asesinato  de una serie de homosexuales, infiltrándose en el ambiente. Naturalmente en su día a día saltarán las chispas, máxime cuando durante la investigación el gay se enamora del hetero y acaban siendo, como reza el título castellano de la cinta, “Algo más que colegas”… Claro que la presencia de una guapa fotógrafa ayuda a que predomine lo hetero.
En un principio concebida para Clint Eastwood y Woody Allen en los papeles protagonistas (¿se lo imaginan?) —Eastwood dijo que aceptaría el papel solo si también lo hacía Allen… y Allen debió decir que él no interpretaba a ningún maricón— “Algo más que colegas” resulta una buddy movie resuelta, muy del montón, y para el lucimiento de los actores que finalmente la interpretaron, Ryan O’Neal en plena decadencia (gracias a esta película recibió una nominación al peor actor de la década de los 80 a los razzie que le arrebató el bueno de Stallone) y John Hurt (al que muchos creían gay tras una serie de papeles en los que había interpretado a homosexuales, pero era hetero y muy hetero), siendo probablemente una de las parejas con menos química de la historia del cine.
La película es ramplona y homofóbica cuando lo que pretende es dar un mensaje aperturista, lo cual la convierte en involuntariamente graciosa, pero es tan del montón y, al final, tan sosainas que, que quiere que les diga, como el revulsivo a “A la caza” que se supone es, la de Friedkin defeca desde lo alto encima de esta. Y con bien de diarrea.
Pero se deja ver una tarde tonta.
Si proceden, intenten reconocer a un jovencito Martin Kove haciendo una figuración especial homosexualista (aunque, para 1982, ya se hubiese dejado ver en títulos de peso como "La última casa a la izquierda" o "La carrera de la muerte del año 2000")

martes, 21 de abril de 2009

OUTLANDER

La mejor idea que aporta "Outlander" es la de que los dragones de las antiguas leyendas eran en realidad extraterrestres. Luego, no deja de ser un enfoque "adulto" al típico esquema del cuento de la princesa prisionera del monstruo liberada por el héroe de turno. Por lo demás, tenemos una historia bastante trillada que recuerda a muchísimas otras películas que no numeraré porque me aburriría.
Dos marcianos llegan a la tierra en plena era de los vikingos. Uno es un monstruo devorador de hombres, y el otro un tipo de aspecto humano obsesionado en cazarlo. Este caerá en las zarpas de un poblado. De entrada será el malo, pero poco a poco irá integrándose y convencerá al resto para ir a por el bicho. Naturalmente, por medio hay una vikinga de buen ver y un niño...
El final se alarga en exceso, aunque a la mitad de la narración hay un leve giro que logra interesarte, a pesar de no ser del todo explotado (de forma justa) por el film. Hay unas escuetas pero chanantes dosis de gore y los CGI son del tipo regulín regulán. El reparto tiene "pedigree": John Hurt, Ron Perlman, James Caviezel.....
Resumiendo, podría haber sido mejor... pero para un visionado casual y desenfadado, ya tira.

miércoles, 6 de junio de 2012

LA RESURRECCIÓN DE FRANKENSTEIN

Esta peli, originalmente nacida "Frankenstein Unbound", recibió mucho bombo y platillo en su momento (1990) porque suponía el regreso a la silla del director del amigo Roger Corman, tras casi 20 años únicamente ejerciendo de producer. Además, lo hizo a lo grande, dirigiendo, produciendo y co-guionizando (según la novela de un mindundi). Desafortunadamente (para Rogelio) el invento fracasó estrepitosamente, a España llegó directamente en vídeo y el amigo no volvió a dirigir nunca más.
El problema de "La resurrección de Frankenstein" (o uno de ellos) es que, pretendiendo ser super-original, se queda en terreno de nadie y, sobre todo, se la ve anticuada. Si en 1990 ya lo parecía, ahora no te digo nada. Corman retoma temáticas góticas ya que, se supone, eran su especialidad a rebufo del éxito que tuvo con sus célebres adaptaciones de Edgar Allan Poe, e incluso se repite -supongo que conscientemente- cuando rueda pesadillas, utilizando los mismos efectos (imagen deformada, humo...). Todo ello, sumado al rollito ci-fi de serie B algo descocada, los elementos casi Spielbergianos (coche futurista que habla en plan super-simpa) y otros propios del horror de la época (pequeños momentos de jugosa truculencia sangrienta) hacen que el mejunje se resienta y no logre satisfacer a ninguno de sus posibles espectadores potenciales.
Y es que la historia ya de por si es una chorrada como un camión: Un inventor del futuro ha creado el arma definitiva que desintegra aquello que toca, aunque lo que en realidad hace es mandar el blanco a otra época y/o dimensión. Sin embargo, la cosa tiene efectos secundarios, y tanto experimentar con átomos y tal ha formado una puerta temporal en el cielo de la que sale hasta un primo de Gengis Khan (este momento da un poco de vergüenza ajena y todo). Total, que la puerta interdimensional se lleva al científico a la época en la que Mary Shelley comenzaba a escribir su novela de "Frankenstein". Sin embargo, resulta que la muy golfa se basa en hechos reales, ya que el amigo Franken existe y ha creado, efectivamente, un monstruo que va matando peña. El científico intentará detener un ajusticiamiento equivocado (acusan a una niña de los crímenes del monstro) y se meterá en un montón de líos del copón.
No sé que pensarán ustedes, pero a mi este refrito me resultó algo indigesto. Casi hubiera preferido que Mary Shelley y Lord Byron se quedaran fuera de la historia, y todo se desarrollara dentro de la ficción pura, en un universo paralelo en el que Frankenstein y su monstruo existieron de verdad, por así decirlo. Hay algunos momentos sumamente ridículos, como cuando el prota (un cincuentón John Hurt) se folla a una Mary Shelley (Bridget Fonda) casi adolescente. O el mismo monstruo (by the way, creado por un convincente Raul Julia como Doctor F.), que probablemente sea lo más cutre del pack. Físicamente se parece al propio Roger Corman, luce un absurdo dedo de más en cada mano y, aunque a nivel estético lo de la "pupila del ojo cosida" queda muy bien, su función es absolutamente inútil (ya me veo a Frankenstein dejándose la paciencia ahí cosiendo tres o cuatro ojos distintos pa crear uno solo... ¿¿??). Aunque más inútil es el bicho, que cuando actúa, gesticula o habla, provoca una notoria risotada.
Al final la cosa se alarga y se alarga y se torna soporífera. En fin, la intención era buena y de entrada, la peli cuanto menos resulta curiosa, incluso simpática, pero a medida que avanza la cruda realidad se va imponiendo. Ya en 1990, Corman estaba -como director- más fuera de su tiempo que el propio protagonista de su epopeya, e hizo bien volviendo a terrenos productiles para parir pelis de tiburones con tentáculos, anacondas con dientes de piraña, vacas tocando el xilofón o lo que sea.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

EL GRITO

Lo primero de todo, decir lo mucho que me fascinaba en mi infancia, en mis visitas al video club, el dibujo de la carátula. Realmente me daba escalofríos ese señor con la boca abierta. No más que otras de terror más terroríficas, pero sí lo suficiente para que, al igual que las otras, no la alquilase.
Y nunca más volví  a saber de la película hasta que hoy día me topo de nuevo con ella, y digo “¿Por qué no?” a un visionado.
Se trata de la obra de terror de Jerzy Skolimovsky, Polaco  puesto ahí para hacerle la competencia a su tocayo Polanski. Lo que se traduce en “Terror de autor” en el sentido más estricto del termino. Con esto quiero decir que si hasta ahora consideraban “El Exorcista” como “Terror de autor”, deben olvidarse, puesto que no tiene las pretensiones de reconocimiento artístico que tiene “El Grito” ni el poco afán de cine de consumo de esta, concebida desde el primer momento para llevarse todos lor premios posibles dentro de los marcos de los festivales Europeos. Lo que nuevamente se traduce en que no da miedo. Causa inquietud en sus momentos más puntuales, es un argumento de  pelaje claramente terrorífico, pero no da ni gota de miedo.
Lo que quiero dejar bien claro es que, aunque me ha gustado, si obviamos todas las posibles lecturas rebuscadas que el intelectual pueda sacar de ahí, o ciertos simbolismos, el argumento es más bien tontorrón y sencillito, para nada obra de un genio.
En un hospital psiquiátrico en el que juegan al críquet, a uno de los internos le gusta contarle a los otros su singular historia, en la que irrumpe sin ningún motivo en la casa de un individuo que también está ingresado por allí y le amenaza con meterle un grito que le matará. Como no se lo cree, le lleva a unas dunas – muy simbólicas y que hacen acto de presencia durante gran parte del metraje- y para no matarle, le avisa de que parará antes de que le estalle la cabeza, y le pega in situ el berrido, dejando al individuo hecho polvo y matando a toda la vida animal (ovejas) de por allí ante sus ojos. Por lo que el individuo se acojona de tal manera que acaba sometido a la voluntad del gritador. Por otro lado, sus historias acaban enamorando a la mujer de este, que no dudará en, incluso, maltratarle para que se vaya a los recados y así follarse al gritador.
Como ven, una gilipollez de argumento pero que, filmado con toda la seriedad posible, con un ritmo lento que roza, por momentos, lo contemplativo, rodeado todo de un halo de extrañeza y sordidez y unos diálogos a veces ininteligibles, confieren un “engañoso” prestigio a la película, rematado por quién es el director. Pero si lo piensan bien, ese argumento, sin cambiarle una coma, no solo es estúpido (“¡Os mataré a todos de un grito!” dice el prota en un momento del metraje… yo me descojonaba) sino que  además, valdría para una comedia.
Con todo, y aún pese a mi indignación por su condición de tomadura de pelo, se trata de una buena película que se sigue con interés, y que se pasa por los huevos los convencionalismos del cine, lo que no deja de ser un gran punto a su favor, por lo menos para mí. “Siempre cuento la misma historia, pero me gusta cambiar el orden de los acontecimientos para que esta siga viva” dice el gritador en un momento. Me resulta, al menos, significativo.
En el reparto tenemos a Alan Bates como el berreador, actor de televisión al que ocasionalmente se le ha podido ver en cine en películas como “Mister Frost” o “Réquiem por los que van a morir”, Susana York (“Superman” o “Danzad, danzad, malditos”), John Hurt  o Tim Curry.
Muy extraña y rara, pero disfrutable al fin y al cabo.

viernes, 24 de julio de 2015

EL ABOGADO MÁS CHALADO DEL JUZGADO

Me resultan muy curiosos los gustos de los gremios. Me refiero a que, según la profesión de colectivos ajenos al cine, publico esporádico que prefiere un tipo de películas u otras, eligen la que les hace sentir identificados, estos la mayoría de las veces a rasgos generales se sienten atraídos por películas que retratan sus mundos. Así, la película favorita de los proyeccionistas ha de ser "Cinema Paradiso" (a mi como representante de este gremio puede gustarme, pero prefiero otras muchas antes. Pero mis compañeros de profesión, si la citan cuando se les pregunta por su preferida...), la de los jugadores de baloncesto sería "Hossiers", los bomberos prefieren "Llamaradas" y los maderos sienten predilección por "Serpico" Todo esto es contrastado, no me lo invento. Y todo esto lo descubro buscando la escasa -por no decir nula- info sobre la película que vi anoche y que les comento ahora... Resulta que en las listas de "pelis de juicios preferidas de los abogados americanos" no están encabezadas por películas como "Justicia para todos" o cualquier otra pelí de juicios prestigiosa, no; la favorita de los abogados americanos es esta "From the Hip" aquí estrenada en Vídeo por la mítica "Record Visión" con el título de "El abogado más chalado del juzgado" que aunque me harté de ver en los estantes jamás alquilé y que recupero ahora, sin resultarme atractiva a priori, solo porque su director si me lo resulta, Bob Clark, viejo conocido de esta casa. Pero la película, salvo por la gracia esta de ser la favorita de los abogados americanos, la verdad es que es un coñazo largo, melodramático y tontorron, al que no le veo nada reseñable. Cuenta la historia de un abogado novato que en su afán por destacar, gana un caso de manera poco ortodoxa, lo que le hace ganar créditos en su profesión, por lo que ahora le tocará hacerse cargo de un caso de asesinato un tanto mas complicado. Y ya está. Todo contado de una manera muy liviana y no como su engañoso titulo español trata de hacernos creer. Y la peli, aburrida, pero de corte amable se deja ver, hasta que pasada de hora, tenemos que darle al avance rápido. Es una peli de juicios con todas sus consecuencias. Un juicio, se resuelve y después va otro. Luego tiene el valor de ser una de las películas que trataba de lanzar a su protagonista Judd Nelson a la palestra y aunque despuntó un poco en los primeros noventa, luego se convirtió en un loser del montón, que no ha servido ni para series Z chusqueras. Por lo demás, tienen papeles secundarios en la película gente como John Hurt, Elisabeth Perkins y un habitual de las películas de Clark de aquella época: Dan Monaham, el mítico Pee Wee de la saga de "Porky's" que para variar, cambia de registro. Aquí hace de agresivo -aunque chistoso- abogado. Y sale airoso. Una película muy del montón. Pero como su carátula es tan mítica, pues...

sábado, 9 de agosto de 2014

LA LOCA HISTORIA DEL MUNDO

Me encanta esta peli. Que quede claro desde buen principio. La he visto varias veces y siempre la disfruto, pero ha habido casos concretos en los que la he gozado tanto que, en fin, se me ha pasado en un "plis". Volando. Y me sorprendo y me digo "Coño, ¿ya está?, mira que es entretenida y divertida la jodida". Y lo es. Puede que no sea la mejor comedia del gran Mel Brooks, personaje claramente adorado en este blog, ni la más reconocida, ni la más ingeniosa. De hecho, en su época tuvo muy malas críticas. Hasta ganó un premio oficial en los USA como el peor estreno del año. Pero a mí me la suda, de verdad os lo digo, es una peli que me da buen rollo, transpira positividad toda ella y es ideal para combatir penas y aburrimientos.
Un Mel Brooks pletórico, en la cresta de la ola tras estrenar éxitos como "Sillas de montar calientes", "El jovencito Frankenstein" o "La última locura" y con el ego desatado, se encarga de protagonizar (hasta cinco papeles se marca el baranda), dirigir, guionizar, componer/cantar alguna canción y producir este repaso a algunos momentos de la historia de la humanidad, divididos en diferentes segmentos de distintas duraciones. Los más gordos van dedicados al Imperio Romano y a la revolución Francesa. Pero también hay sitio para la prehistoria o la inquisición Española. Todo ello con una estética algo anticuada para el año que se produjo, 1981, con unos colores, un modo de filmar y unos decorados de cartón piedra tremendos, que destilan artificialidad, pero que bien podría ser una estratagema del amigo Brooks como parte de la parodia, algo que ya solía hacer. Imitó el estilo de James Whale en "El jovencito Frankenstein" y aquí podría haber tomado prestado el look de todas esas súper-producciones históricas y bíblicas tan típicas del Hollywood clásico donde primaba un tono diametralmente opuesto al realismo. Sea como sea, me encanta, todo ese colorido incrementa el tono de fiesta y diversión.
El tipo de humor –absurdo- empleado y su eficacia varían a lo largo de los 92 minutos que dura la peli. Hay chistes malísimos (muchos de ellos en el segmento dedicado a la prehistoria), los hay majos, los hay muy buenos y, obvio, los hay brillantes. En este último grupo podría soltar unos cuantos de mis favoritos, pero me quedaría corto. No sé, así a lo burro me encanta el espectacular y delirante número musical situado en el castillo de Torquemada (gran canción, gran letra), me encanta Dom DeLuise como emperador Romano, me encanta Harvey Korman como Conde de Parné (De Monet, en la versión original), la coña a costa de la última cena ("¡Judas!, ¿quieres probar la sopa?"), la ya clásica frase "Es bueno ser rey" que Brooks esputa a cámara cada dos por tres y muchas partes de los diálogos... que imagino será cosa del doblaje, porque son chistes muy “castizos”... pero no puedo resistirme a la forma de hablar de los Romanos ("Comicus, comicus!", "Estúpidus!", "Papirus para el porrus", etc). También resulta interesante hacer notar que, acorde a los tiempos que corrían, Mel Brooks se vuelca en los chistes verdes, el humor vulgar y chabacano, presente en sus trabajos previos pero no hasta ese grado, algo que sentaría fatal a los críticos de la época, pero que hoy es del todo efectivo. Yo esta peli la vi en su estreno, acompañado de mi tío, y recuerdo varias cosas: que la sala estaba petada, que el público se reía mucho y ¡¡que me ponían muy nervioso las chuflas marranas!!, me sentía avergonzado, casi como si estuviese viendo una película porno. Dulce inocencia. Pero es que momentos como el casting de penes para la orgía o la prueba para comprobar la autenticidad de los eunucos (con esa lengua quilométrica desenrollándose) eran materia muy fuerte para un chavalín como era yo entonces.
El caso es que, por el motivo que sea, "La loca historia del mundo" fue un fracaso considerable, y marcó el principio del fin de la carrera de Mel Brooks como director, que ya no levantó cabeza. Pasaron seis largos años hasta que volvió a estrenar un largometraje como autor máximo y fue "Spaceballs", titulado en España "La loca historia de las galaxias", lo que no deja de ser gracioso. Tampoco fue un éxito, aunque, obvio, los que la vimos en su momento la recordamos con mucho cariño (algún día hablaré de ella a fondo). Curiosamente el último gag de "La loca historia del mundo" es una coña a costa de "La guerra de las galaxias", todo un aperitivo de lo que sería la siguiente locura del pequeño judío.
En v.o. "La loca historia del mundo" se titula "History of the world, part 1"... pero nunca hubo en mente hacer un part 2, solo era parte del chiste. Sin embargo, ello dio pie a que algunos indocumentados lo usaran como arma arrojadiza contra Mel Brooks, riéndose de su fracaso y, por tanto, de la imposibilidad de seguir la supuesta saga. Indocumentados como el amigo Carlos Pumares, que detestaba al director de "Máxima Ansiedad" y echaba mano de tan equivocada acusación. Peor para él.
No me voy a enrollar con el tema del personal implicado porque es largo como un día sin pan y hay de todo. Basta decir que están los clásicos de Brooks (DeLuise, Madeline Kahn, Cloris Leachman, Ron Carey, Sid Caesar Rudy DeLuca), algunos fichajes nuevos (Gregory Hines sustituyendo a Richard Pryor, que había co-guionizado "Sillas de montar calientes" y no pudo actuar en la presente por sus movidas chungas con las drogas y los mecheros) y un porrón de cameos (destacando los de Charlie Callas, Paul Mazursky, Henny Youngman -¡¡¡quien también tuvo un papelillo en "The Gore Gore Girls" de H.G.Lewis, nada menos!!!-, Hugh Hefner, Barry Levinson, John Hurt...) y Orson Welles narrando la movida.
Hace unas semanas llegué a la conclusión de que, por mucho que me guste el humor, y que sea la mar de importante en mi vida, en general la comedia ha dejado de gustarme. O peor, de hacerme reír. Naturalmente hablo de la comedia moderna… no sé, hay algo en ella, venga de donde venga (pero especialmente la americana, que siempre fue mi preferida), que ya no funciona conmigo. Por eso, tras revisar “La loca historia del mundo” y disfrutar en el proceso como un niño y su moco, puedo afirmar que “Ya no se hacen como esta”.
Divertida, fresca, sanamente tonta, irreverente.... muy recomendable.

sábado, 8 de junio de 2024

CONTACT

Por ahí los noventa, a Robert Zemeckis le entraron ganas de convertirse en un director serio y prestigioso. Harto de parir cine abiertamente palomitero, a pesar del gran éxito que ello le había supuesto durante su carrera previa (no lo digo solo por "Regreso al futuro", "Tras el corazón verde" o "¿Quién engañó a Roger Rabbit?", incluyo la divertidísima "Frenos rotos, coches locos" -titulazo español para "Used Cars" / "Coches Usados"- más como éxito creativo que comercial), en 1994 dio el cambiazo con "Forrest Gump", un drama que revisaba algunos de los momentos más trascendentes de la historia de los USA a través de los ojos de un entrañable retrasado mental. La jugada le salió estupendamente, funcionó a la perfección entre crítica y público, incorporó algunos chascarrillos a la cultura popular ("Corre, Forrest, corre" entre ellos) y se agenció numerosos Oscars, incluido el de mejor director.
Bien, tras semejante logro ¿a qué aspirar? ¿qué clase de película podría superar las ambiciones de todo un "Forrest Gump"? Pues una en la que se hablara del primer contacto entre humanos y vida alienígena. Lejos lejísimos de las formas del cine palomitero, es decir, de modo científico, hasta filosófico si lo prefieren. Ni marcianos llegando con sus ovnis, ni rayos destruyendo monumentos famosos, ni tan siquiera a través del filtro del lagrimeo como hiciera el apadrinador de Zemeckis -Steven Spielberg- en su día con "Encuentros en la tercera fase" o la maravillosa "E.T. El extraterrestre". Y el único modo de abordarlo era a lo grande, con actores de primera, gran presupuesto, etc. Al fin y al cabo, es esa una trama muy poco atractiva comercialmente por la mentada ausencia de elementos espectaculares. Y a las pruebas me remito: "Contact" nació a finales de los setenta como guion de largometraje fallido, escrito por la persona más adecuada posible, Carl Sagan, astrónomo tremendamente respetado, responsable de la famosa serie "Cosmos" e interesado en el asunto alienígena desde ese mismo ángulo trascendental. Ante la imposibilidad de llevarlo a la pantalla, Sagan y señora decidieron convertirlo en novela, publicándola el año 1985. Y esa misma fue la que terminó adaptando Robert Zemeckis. Por desgracia -ya lo adelanto- Carl Sagan palmó en plena producción, sin realizar el pequeño cameo que tenía previsto, sin, obvio, ver el film concluso y sin conocer la ansiada respuesta al gran enigma, ¿estamos solos en el universo?
Una astrónoma se pasa el puñetero día con los cascos puestos esperando recibir una señal from outer space. Terminará llegando y pondrá el planeta patas arriba. Oculto entre los ruidos rítmicos hay un mensaje, concretamente los planos de un artefacto supuestamente creado para vérselas con seres de otro mundo. Los países de la tierra deciden invertir un pastizal en construirlo.
¿Por dónde empiezo? Mmmmh... ¿creo en la vida extraterrestre? Sí, sin duda. Como aficionado a la astronomía que soy, estoy completamente convencido de que ahí fuera, en ese vasto manto oscuro repleto de miles y miles de planetas, hay seres vivos. Ahora bien, ¿nos han visitado? No, ni por el forro. Ustedes me perdonarán, pero para mí resulta del todo absurdo creerlo. Vamoh a ve simeplico. Habitando como habitamos un pedrusco diminuto en medio de una inmensidad negra como el carbón, cuyas fronteras -de haberlas- desconocemos, es muy propio de la arrogancia humana pensar que al(gu)ien, a miles y cientos de miles de kilómetros, se habrá tomado la molestia de buscarnos, localizarnos y visitarnos. Llevamos demasiados pocos años activos -en términos astronómicos- como para que otra civilización lo haya logrado. De ser así, ¿por qué pegarse ese viaje larguísimo y, una vez aquí, mantenerse ocultos entre las sombras, sacar unas fotos y largarse? ¡¡No hombre -dirán-, no tardan tanto porque usan un agujero de gusano!! vale... en tal caso, además de lo sospechoso de no haberlo detectado, está la cuestión pericia: Si disponen de semejante capacidad tecnológica y, por tanto, conocimientos superiores... ¿cómo es posible que, nada más entrar en nuestra atmósfera, se estrellen? En fin... es ridículo. NO creo en marcianos pilotando platillos volantes y, aunque me pese, opino que aún tardaremos eones en detectar esa supuesta vida inteligente + avanzada (otra cosa sería la de tipo microscópico)... si es que lo conseguimos.
Por todo ello, me parece tan válida la opción que nos plantean Sagan y Zemeckis. Que dicho contacto se realice del modo que se muestra en el film y, como quien dice, no haya un final final. "Contact" visualiza ese primer "tête à tête" como un "hola que tal, hasta la próxima" muy poco satisfactorio para la audiencia. Pero totalmente verosímil. Igual que sacarse de la manga que los alienígenas "se disfracen" del padre muerto de la prota para no espantarla. Sí, lo sé, en su época fue todo un chasco. Vi "Contact" en el cine y recuerdo la sensación de frustración cuando el ansiado marciano adquiere la forma del gran David Morse, soltando eso de "Hola chispita" para mayor descojone de la platea al completo. Incluso "South Park" hizo guasa al respecto, no sin razón. Pero, visto ahora, más sabio e informado, repito, era lo único viable y científicamente razonable. Las ambiciones del proyecto no casaban con la idea de mostrar una criatura extra fantasiosa semi humanoide. De haber osado dar tal paso, la película entera habría terminado hecha añicos.
Podemos aplicar dicha agradecida sobriedad al resto de lo que muestra / cuenta "Contact". La paranoia de los altos mandatarios, especialmente aquellos situados en defensa. El modo tan hilarante en el que la estúpida y ridícula raza humana reacciona ante la noticia. La terrorífica respuesta de los fanáticos religiosos, con resultados catastróficos. Porque sí, la religión tiene un papel preponderante en la trama. Claro, ya sabemos, es Hollywood. Son los norteamericanos. Era inevitable que ello apareciera por algún lado, tocando los cojones. En un principio, la protagonista es descartada como viajera intergaláctica al declararse no creyente (y, por cierto, en la novela no es una astronauta, sino un grupo de distintas nacionalidades, pero el presupuesto no daba para más) Si lo piensas bien (y, como decía, abordas el film con la sabiduría del paso de los años) entiendes que lo de la religión era un asunto ineludible, porque sí, descubrir vida en otros mundos pondría en jaque muchísimas cosas, incluida la absurda existencia de un todopoderoso creador.
Lo grande de "Contact" es que, por lo expuesto, ha quedado como la única representante de su especie. A menos que se curren un remake / readaptación (Actualización 29/06/24: ya hay anunciado uno para 2026 con Jennifer Lawrence y Andrew Garfield), o una serie, no tendría mucho sentido volver a contar esa movida, porque no se puede hacer mejor y porque, eso, tampoco da para mucho más. Ha habido intentos posteriores de aproximarse un poquito. Lo más parecido serían "La llegada", que termina cayendo en clichés y no puede evitar mostrar a los supuestos alienígenas, o "Interstellar", protagonizada justo por uno de los actores principales de "Contact", un Matthew McConaughey desesperado por deshacerse de su encasillamiento en la comedia romántica -sin lograrlo, eso vendría más tarde-. Ninguna ha conseguido superar al film de Zemeckis (y la de Nolan me mola un rato) que, por cierto, cuenta con unos CGI aún algo primigenios pero muy bien explotados y aplicados.
Tal vez solo hay una cosa que me chirría, su protagonista, Jodie Foster. No me gustó en 1997, y tampoco lo ha hecho en mi más reciente visionado. Resulta irritante, un personaje antipático. Sus muecas distraen y el doblaje no ayuda. Suerte que el resto del personal lo compensa de sobras, Morse y McConaughey aparte, tenemos un fabuloso Tom Skerritt (maravilloso ver a su personaje jugándole el juego a los poderosos y -en un principio- ganando la partida con toda INjusticia. No menos maravilloso es el diálogo donde él mismo así lo reconoce), James Woods, John Hurt, William Fichtner, Angela Bassett, un Rob Lowe visto y no visto y una jovencita Jena Malone.

lunes, 22 de abril de 2013

MIS DETECTIVES FAVORITOS

Para hablar de "Mis detectives favoritos", antes hay que hacerlo de "Un cadáver a los postres". ¿Recuerdan aquella estupenda comedia guionizada por el prestigioso Neil Simon en la que diversas parodias de afamados detectives novelescos (interpretadas por notables figuras en lo suyo) se reúnen en una mansión para descubrir el asesinato orquestrado por un operístico criminal?. Pues bien, al macro-productor televisivo Aaron Spelling debió de gustarle tanto que pensó que sería un puntazo trasladar el concepto a su terreno (la caja tonta), cambiando a los detectives novelescos por los detectives (y policías) catódicos que triunfaban en aquellos tiempos. ¿Y qué tiempos eran aquellos?, finales de los 70. Así pues, lo que aquí tenemos son versiones coñeras de "Kojack", "Starsky & Hutch", "Colombo", "Baretta", "Mc Cloud", "Ironside" y la menos conocida "Suzanne 'Pepper' Anderson" alias "La mujer policía", todos ellos juntos y revueltos para cazar a otro criminal de operístico aspecto llamado "El hombre de blanco" y que intenta eliminarles uno por uno.
Cuando, buscando información sobre "Un cadáver a los postres", llegué a "Mis detectives favoritos" (en USA, "Murder can hurt you!" -"El asesinato puede dañarle!"-. Incluso en eso el parecido con "Un cadáver a los postres" -"Murder by death"- resulta descarado), me vino a la memoria la ocasión en la que, cursando estudios primarios, un amigo me habló de ella. Era la típica charla entusiasta y pre-cinéfaga a la que dedicabas tus horas de patio. ¡¡Que excitante concepto!!. Sin embargo, en la época nunca di con ella, y la olvidé. Que lástima... que lástima que la recordara, la buscara y la encontrara. Pero mucho peor que la viera. Una pena que no se quedara aletargada en mi cansado cerebelo.
Así pues, lo que aquí tenemos es una comedia... que no hace ni puñetera gracia. En realidad, únicamente me reí a gusto con UN gag. El resto del tiempo lo pasé con cara de lelo mirando la pantalla (la cara que tengo habitualmente, vamos) y sin esputar ni una sonrisa. Claro, es que "Mis detectives favoritos" es un telefilm... y uno del año 1980.... cuando la caja tonta producía su mierda más sosa, plana, edulcorada e insípida. Algo que podría haber incrementado el tono paródico al compartir los típicos tics estéticos de lo que se hacía entonces (como la fotografía sobreiluminada y los fundidos a negro para dar pie a los anuncios)... pero ni por esas. Ojalá todos los parecidos se hubiesen limitado a lo estético. El humor es de lo más blanco e inofensivo. Únicamente el personaje de "Ironside", que va en silla de ruedas, se lleva los chistes más "políticamente incorrectos"... aunque ni tan siquiera ofenderían a Stephen Hawking. Eran otros tiempos. De hecho, al final, y pese a las apariencias, no hay ningún asesinato y todo termina en plan "happy end". Eso sí, es en esta parte de la peli donde la deuda con "Un cadáver a los postres" se acrecenta ya que, a la hora de descubrir al criminal, hay unas cuantas absurdas máscaras de por medio.
El reparto, muy adecuado dado el origen del producto, tiene su guasa: Tal vez, la elección más acertada sea contar con Burt "Paulie en la saga Rocky" Young para parodiar a "Colombo" (aquí "Palumbo"), a quien clava. Jamie Farr, uno de los rostros populares de la serie "M.A.S.H", interpreta a un poco agraciado "Starsky" ("Studsky"), mientras que a su compañero "Hutch" ("Hatch") le da vida John Byner, que recordaba como el mayordomo de la fallida "Transylvania 6-5000" (la idea de unos "Starsky & Huch" feos, desgarbados pero, aún así, con gran éxito entre las féminas, tiene su gracejo, no lo niego). Gavin MacLeod, nada menos que el "Capitán Stubing" de "Vacaciones en el mar", interpreta a un "Kojack" que cambia chupa-chups por piruletas y responde al nombre de "Nojack". Victor Buono, de lustroso curriculum, interpreta a "Ironbottom", la coña de "Ironside". Tony Danza es el "Baretta" de risas, "Lambretta". El cantante country Buck Owens es el "Mc Cloud" de broma, "Mac Skye" ("cloud" se traduce como "nube", mientras que "sky" vendría a ser "cielo", ¡cuanto ingenio!). Connie Stevens es la "Mujer Policía" de mentirijilla y se marca una puya a costa de "Dolly Parton" bastante maja, aunque absolutamente obvia. Y en plan sorpresa, Don Adams narrando el inicio de la peli sin salirse del personaje que le hizo famoso, "Superagente 86".
Por coincidencia  de fechas, hay quien osa situar "Mis detectives favoritos" junto a "Aterriza como puedas" como responsables del "spoof" que a partir de entonces se convirtió en toda una moda... pero nada más falso, el humor del telefilm queda lejos de ser surrealista y delirante, limitándose a cumplir las funciones de su origen telefílmico, y ya saben lo que decían "Pulp" sobre las "tv movies": "bad dialogue, bad acting, no interest. Too long with no story & no sex". Exactamente eso.
Gran decepción.