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viernes, 6 de octubre de 2017

CULT OF CHUCKY

Parece ser que finalmente —aunque auspiciado por Universal— es el mercado domestico el que va a afianzar una continuidad de la franquicia de “Chucky”. Tiene todo el sentido porque al final se trata de cine para el fandom, festivalero y hasta marginal en cierto modo, que va a rendir mucho más en el formato domestico que en la gran pantalla, máxime, con los tiempos tan tristones que corren en el mundo de la exhibición.  Y como viene siendo habitual,  semanas antes de su lanzamiento, ya se ha filtrado de manera ilegal en la red.
Estrenada en el Fright festival de Londres, “Cult of Chucky” venía precedida de críticas notorias. También había quién afirmaba que cualquier séptima parte de la saga que fuese, podía permitirse el lujo de ser como le diera la gana. Una justificación como otra cualquiera por parte de un fan que ha de justificar de la manera que sea que la película sea mala.
Continuando las tropelías de “La Maldición de chucky” donde las dejaron, “Cult of Chucky” tiene montones de detallitos que gustarán mucho a los seguidores de la franquicia, pero, sin llegar a las cotas de mierdismo de aquella, lo cierto es que es un aburrimiento de tres pares de cojones que se salva, única y exclusivamente, por los asesinatos en esta ocasión más gráficos y sanguinolentos que en cualquiera de las películas anteriores. Un gore de primera categoría como máximo punto a su favor.
En su afán por contentar al fan, Don Mancini, que retoma una vez más la dirección,  introduce elementos reconocibles de cualquier título anterior de la saga, y más loco todavía, vuelve a introducir en la historia a Andy, el niño de la trilogía original que regresa interpretado ¡¡por el propio Alex Vincent!! quien ya lo interpretó siendo niño. Tenemos hoy aquí a todo un mocetón de cuarenta palos muy obsesionado con Chucky y haciendo un montón de cosas raras en su nombre. También repite Jennifer Tilly como Tiffany, que con 60 espléndidas primaveras continúa siendo una mujer de bandera.
“Cult of Chucky” parece establecer a Fiona Dourif, la hija del propio Chucky,  Brad Dourif (que es clavadita a su padre) como nueva heroína de la franquicia.
Y aunque el tono de la película es serio como se marcó en la anterior entrega, Chucky se reserva unos cuantos chistes a lo largo del film, que marcan un equilibrio entre el horror y la comicidad muy sereno, que le viene bien a una franquicia como esta.
En la parte negativa decir que el argumento es un pifostio de la hostia en el que hasta el meridiano del mismo no sabemos que es real y qué ficción —dentro de la ficción de la película, por supuesto—, o si hay uno o varios Chuckys cometiendo las fechorías.
Nica, la protagonista de la anterior entrega de la saga, es recluida en un sanatorio mental dónde pasará terapia con otros enfermos. La gracia del asunto están en que ella está allí convencida de que Chucky está solo en su cabeza y que los asesinatos que le achaca al muñeco diabólico, en realidad los ha cometido ella. Pronto, para hacer terapia de choque, se les colará por ahí un “Good Guy” que una de las reclusas acogerá como si fuera un hijo propio. Para terminar de redondear el asunto, llegará Tiffany para dejar otro “Good Guy” en el hospital psiquiátrico, por lo que el festival de muertes está servido, a la par que Nica deberá averiguar cual de los dos muñecotes es el que está poseído por Charles Lee Ray… o descubrir si es ella la asesina.
Por otro lado, tenemos una subtrama que nos presenta a Andy ya de mayor, que atesora en una caja fuerte una cabeza medio destrozada con otro “Good Guy” que tiene al propio Charles Lee Ray… tratando de demostrar que la cabeza tiene vida, se monta el belén, el espectador se pierde con tanto “Good Guy”, y Mancini introduce tanta elipsis que vuelve tarumba al espectador. Pero al final se enmienda la cosa en un desenlace digno de una tira del Popeye de Bobby London.
Al final, lo mejor de la película son los muchos y entrañables auto homenajes que contiene la cinta, que al final son pequeños regalitos para el fan de los personajes.
En definitiva: resulta muy floja, pero claro, se trata de un  direct-to-video. Digamos que es demasiado mala para tratarse de una película de la franquicia Chucky, pero que no está mal para ser una videoclubada. Una cosa intermedia.
Yo me compraré el Blu Ray por completísmo puro y duro, pero si no, no creo que malgastase mi tiempo con un segundo visionado.
Con todo, es Chucky. Y vemos a Chucky.
Don Mancini ya anda preparando la octava parte, seguramente también para el mercado del vídeo. Aunque con esta gente, nunca se sabe… Igual luego viene una novena parte otra vez para cine…

lunes, 30 de septiembre de 2013

LA MALDICIÓN DE CHUCKY

Quizás esta película sea una de las que más expectación estaba despertando en el fandom. Cuando más rumores sobre ella se filtraban en la red, y mas “fake trailers” montaban los fans, llega la noticia de que será lanzada directamente en DVD. Eso no hace presagiar nada bueno y es que, efectivamente, “La maldición de Chucky” es una de las peores de la saga. No ya por su condición video-clubera, ya que su factura final es similar a la de una película para cine (quizás se concibió con esa mentalidad) sino por puramente aburrida. De su hora cuarenta, cobra interés a la hora y veinte de metraje.
La película es una vuelta al Chucky más aterrador, al de las primeras entregas, y es seria a más no poder. En este caso, esta seriedad no funciona, porque si en las dos ultimas entregas de la serie me estáis vendiendo una comedia con “La novia de Chucky” y la infravalorada “La semilla de Chucky”, ahora lo que quiero ver son más aventuras, gracietas y chistes  de esta familia de muñecos que os habéis empeñado en formar… pero se nos quita cualquier atisbo de comedia en pro de una vuelta a lo que el personaje fue en los ochenta. Habrá quien lo agradezca, pero en mi caso, no.
Para justificarlo, Don Mancini, director y creador de la criatura, traslada la acción, cronológicamente, a justo después de la tercera parte.
Una muchacha en silla de ruedas recibe un paquete por correo. Dentro de él va un Good Guy que acaba cargándose a su madre de modo que parezca un suicidio. Para que Chucky tenga víctimas frescas, hacen que, tras esta muerte, venga toda la familia de la muchacha, con lo que el muñeco acabará siendo propiedad de la sobrinita de esta.
Chucky se los andará cargando de maneras más o menos ingeniosas, hasta que hacia el final la película se pone un poco interesante cuando se nos narra a modo de flash backs el por qué Chucky  está en esa casa, y se nos va preparando para que todo lo que ocurra en adelante tenga conexión con lo hechos acontecidos en “La novia de Chucky” y continuar con la saga, así que vemos que Tiffany (ternesca, pero aún muy apetecible Jennifer Tilly) se dedica a enviar a Chucky por correo a según qué personas. Contar más, sería hacer spoliers, pero sí que les diré que si quieren saber que pasó con el niño Andy tras su paso por el ejercito. En “Muñeco Diabólico 3” lo sabremos aquí, y que queda, al menos, una película más de la saga para que conecte con “La novia de Chucky”… Vamos, un lío que a los fans mas avanzados hará gracia, pero que descolocará a los nuevos, a los que se engancharon a la saga, precisamente, con la cuarta entrega, y que ni saben de la existencia de sus tres predecesoras de los ochenta y noventa.
Un batiburrillo de conceptos que se aprovecha de los elementos primordiales de la saga, y que a mí, tan fan como soy, me ha dejado muy indiferente. Incluso, si no fuera porque verdaderamente me esperaba muy poco, diría que me ha decepcionado, no ya porque no continúe con el humor de las dos anteriores, sino porque como película de terror, no funciona en absoluto, como sí lo hacía la primera de la saga a la cual pretende imitar.
Ergo, callo los rumores diciendo que, ni se trata de un remake de la primera, ni es una vuelta al viejo Chucky (porque a las primeras de cambio, vuelve al actual, como verán…), ni el diseño del muñeco es totalmente diferente… porque su nuevo aspecto (pelo largo, cara distinta, aunque más parecido al de las primeras entregas que al Chucky de Ronny Yu) resulta ser un disfraz a base de capas de látex que lleva puesto que, en un momento de la película, alguien le quita y vemos al Chucky de “La novia de Chucky” con sus cicatrices, y sus trozos de plástico arrancado del ojo, aunque, curiosamente, le faltan las grapas…
Don Mancini intenta todo para ganarse a los fans de ambas trilogías…. pero solo consigue que, según avanza la película, nos den ganas de darle al stop.
Los asesinatos  y el gore, sin ser un asco, no son nada del otro mundo, y en definitiva nada que ofrecer, ni a los fans de la saga, ni a los que no lo son.
En el reparto tenemos a la guapísima Fiona Douriff, que si son algo avispados sabrán de quien es hija, además de la anteriormente mentada Jennifer Tilly y Brad Dourif, una vez más “as the voice of Chucky”, volviendo a hacer acto de presencia en su forma humana como Charles Lee Ray, y de paso nos cuentan que es lo que este estaba haciendo cuando fue masacrado  por Chris Sarandon en la primera parte… ahí es nada.
El caso es que con todo esto, se podía haber hecho algo muy guapo, pero…

martes, 17 de septiembre de 2024

LIVING WITH CHUCKY

La de “El muñeco diabólico” es una franquicia que, con sus altibajos, a día de hoy sigue siendo más o menos rentable. O al menos lo suficiente como para que no se deje de dar por saco con el Chucky de los cojones. Así, y tras el fracaso que supuso la quinta entrega de la saga, “La semilla se Chucky”, probablemente la más excesiva y loca de cuantas películas se han rodado en torno al personaje, los estudios le dijeron a Don Mancini, ideólogo y creador del muñeco asesino, que sí quería seguir haciendo películas sobre un personaje que ya no daba dinero, debería reducir sus presupuestos hasta el punto de obtener lo justo para que las dos últimas secuelas sean concebidas directas a vídeo. Pero ahí no se terminó la cosa… pronto vinieron el remake y la serie de televisión.
Y como la franquicia de “Viernes 13” tiene su megadocumental de ¡siete horas!, “Crystal Lake Memories”, y la de “Pesadilla en Elm Street” también, “Never Sleep Again”, pues el muñeco diabólico no podía ser menos y nos llega su megadocumental de… hora y media. Bien, en principio.
Y “Living with Chuky” copia en cierto modo la estructura de aquellos, con entrevistas a miembros del equipo de la mayoría de las películas (Brad y Fiona Dourif, Don Mancini, Alex Vincent...), fans e incluso celebridades que no vienen a cuento y nos hablan de sus películas como si estas tuvieran que ver con las del universo de Chucky (como el caso de Lin Shaye, cuya presencia siempre es agradecida, pero no se que hace aquí hablando de su experiencia en “Insidous”). Pronto vemos que algo falla, porque, aunque se cuentan anécdotas interesantes y se dan datos de producción, respecto a alguna de las siete películas, “Muñeco diabólico 3” por ejemplo, no es que se pase de puntillas, es que prácticamente se las ignora. Y es que como el documental está dirigido por Kyra Elisa Gardner, la hija de Tony Gardner, marionetista y técnico de FX de la saga desde la tercera entrega, parece como si pretendiera quitarse de encima la parte formal del documental para centrarse en el impacto del personaje cuando este es, prácticamente, un miembro más de tu familia. A partir de ahí, la película se centra en lo que tanto la directora como Fiona Dourif, hija de Brad Dourif -la voz habitual de Chucky-, tengan que decir al respecto. Así, la cosa pasa a convertirse en una declaración de amor al padre, a la familia y el cómo afectó a sus vidas la existencia de Chucky.
Bueno, está bien que no se trate de un intento de documental al uso, pero que quieren que les diga, a mí las impresiones, miedos y anhelos de estas dos hijas de papá, me interesan de poco a nada. Y en lo referente al repaso de las películas, como les digo, se queda flojo.
Así que, en fin, poca cosa más. Igual la culpa es mía por dar por supuesto de que se trataba de uno de esos documentales tan técnicos.

miércoles, 24 de enero de 2024

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 31: SUBPRODUCTOS YANKIS (PART SIX, POPURRI 2)

Más que grandes películas, lo que el "Empire" de Charles Band paría a espuertas eran títulos capaces de generar maravillosas imágenes, listas para adornar las páginas de tu carpeta, fanzine y/o revista . Lo mismo que a la hora de fabricar carteles, algo absolutamente fundamental en toda compañía de mentalidad exploitativa, como era el caso. Y por eso resulta tan sencillo y gozoso dedicarle una de estas entradas de escaneos estupendos. Lo hemos hecho antes, ya sea centrándonos en títulos específicos ("Creepozoides", "Esclavas del Espacio") o en plan más variado (le tocara a la misma "Empire" o a su subdivisión ñordística "Beyond Infinity Films"). Así pues, ¡reincidimos! más material jugoso, colorista y delirante rescatado, cómo no, de las páginas de mis queridas revistas franchutes, esas que -como siempre digo- me alegraron la adolescencia por ahí los años 80 y 90.
No es mucho... pero se disfruta igual.


Maravillosa imagen de una joven y preciosa Barbara Crampton ataviada de pirata para un proyecto de Stuart Gordon que nunca jamás llegó a materializarse. Lástima. "Re-Animator" y "Re-Sonator" aún andaban calientes, así que la idea de rejuntarse de nuevo los dos para llevar adelante las sangrientas correrías -o eso prometía el título, "Bloody Bess"- de una corsaria con ubres (las preciosas ubres de Barbarita) habría podido ser.... interesante.


A "Catacombs" ya le di un muerdo en su día. Esta película de David Schmoeller sufrió en sus fotogramas la debacle de "Empire". Quedó ahí, en la inopia, hasta que otros se hicieron con ella y tuvieron la desfachatez de sumarla a una franquicia medio fantasma, "The Curse", en una estrategia muy propia de aquellos añorados piratones tiempos. En concreto se suponía que era la cuarta entrega aunque, obvio, no tenía absolutamente nada que ver con las tres previas (y así podríamos ir restando hasta la primera). Con todo, el film resulta bastante malucho y solo destaca por la imagen de arriba y un Jesuscristo de ojos negros descendiendo de su cruz para cargarse a un monje.


Si algo le sobraba a "El morador de las tinieblas" eran imágenes promocionales guapas. Si algo le escaseaba, y mucho, era... calidad. Cuando leí sobre ella por primera vez (en un "Mad Movies") y me topé con la foto arriba expuesta (se supone que se trata de Jeffrey Combs, pero diría que fue un doble el que se comió el coñazo de maquillarse) o la del peludo mostro que puebla el largometraje (dirigido por John Carl Buechler y guionizado -y renegado- por el papá de Chucky, Don Mancini, oculto tras seudónimo) me volví loco. Pintaba a fabuloso homenaje a la E.C.Comics -y algo hay de eso- lo que, además, la emparentaba con mi querida "Creepshow". Luego llegó a nuesos video-clubs, la alquilé con entusiasmo y...... se saben el resto.


Del caso "Pulse Pounders" he hablado ya en otras ocasiones. Resulta fascinante. Una antología compuesta por tres historias, dos de ellas SECUELAS DIRECTAS de largometrajes previos de la misma "Empire" ("Trancers" y "El amo del calabozo"). Y la tercera, un auténtico refrito conceptual de "Re-Animator" al tratarse de otra adaptación de H.P.Lovecraft con el trío estelar de aquella al completo, la Crampton, el Combs y don David Gale (cojones, si hasta la tipografía es la misma que la del clásico de Stuart Gordon). Todo ello cocinado por el capo himself, Charles Band. ¿Se puede pedir más? ¡Sí! se puede pedir que sea buena. Y, según me consta, queda lejos de cumplirse. No he visto "Pulse Pounders". De hecho, muy pocos la han visto, porque -como en el caso de "Catacombs"- pilló a "Empire" en pleno colapso y quedó condenada al limbo. Se proyectó en una Con de esas. Y alguno de sus segmentos ha tenido vida propia. Pero, así, en general, sigue siendo un título maldito. Invisible. No se por qué, algo me dice que mejor que siga siéndolo. El cartel, por supuesto, mola un rato.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

EL MORADOR DE LAS TINIEBLAS

Prototípica producción "Empire" (es decir, Charles Band) de finales de los 80, justo cuando la mítica compañía comenzaba a derrumbarse (bueno, según he leído fue justo al año siguiente). ¿Tuvo algo que ver eso con el hecho de que "El morador de las tinieblas" (el título original es igual de guapo, "Cellar Dweller") sea... lo que es?... ¡no!, se trata de una característica común a la mayoría de productos de la casa.

Y cuando dices "lo que es", ¿a que te refieres?. Bien, "El morador..." no es una basura total y completa, tiene su gracia, aunque limitada y, probablemente, solo detectable por fans del cine de horror dispuestos a todo con tal de ver monstruos, hachas y sangre, aunque tampoco sea mucha (como yo, mismamente). De hecho, la recordaba peor y estaba tan dispuesto a sufrirla que, tras los agradecidos 70 escasos minutos que dura, pensé: "Coño (ya saben que yo pienso mucho en eso), pues no es tan horrible"... aunque nunca se la recomendaría a mi abuelo (si lo tuviera).

Un dibujante de comics muy E.C. (interpretado fugazmente por Jeffrey Combs) utiliza un libro de magia negra para los guiones de sus tebeos protagonizados por el monstruo de turno. Naturalmente ello hace que este se materialice en carne, hueso y pelo y arrase con todo. Unos años después, una chica muy mona, pero muy sosa, se emperra en retomar la obra del dibujero y, claro, revive a la criatura, que hará estragos en una comunidad de artistas.

Como suele pasar en este tipo de films, el modo en que el proceso creativo de un comic es trasladado a la pantalla resulta del todo absurdo. La chica (ya cuesta creerse que una tipa así, tan "chic" ella, aspire a hacer tebeos) tiene un estilo muy curioso, a ratos parecen los monigotes de un niño de 12 años, y a ratos Wally Wood estaría orgulloso. Además, la muy zángana es capaz de currarse una página entera, con sus viñetas rectas y sus distintas tonalidades de gris, usando un único rotulador, sin lápiz previo. ¡Menudo genio!.
En el lado netamente positivo, tenemos el modo en el que se ríen de los típicos artistas pretenciosos y pedantes. Todo ello se lo debemos al guionista, que no es otro que Don Mancini, el padre de "Chucky" oculto tras un oportuno alias (Kit Du Bois) y que califica a "Cellar Dweller" en entrevistas recientes de "pedazo de mierda". Perdona chato, pero si lo es, en parte es culpa tuya.
El director no es otro que el legendario John Carl Buechler, creador de bichos de látex tan cutres como encantadores (y característicos, ahí están los "Ghoulies" de ejemplo) y eventual director de películas con mala fama, tipo "Troll" o la séptima entrega de "Viernes 13". El reparto también resulta curioso, Jeffrey Combs a un lado, destacan Yvonne de Carlo (la mamá de la familia "Munster") y Brian Robbins (quien tendría más suerte como productor ejecutivo de "Smallville").

Resumiendo, que "El morador de las tinieblas" resulta torpe, tonta y tosca, pero con la actitud correcta, puede ser hasta entretenida.

miércoles, 10 de agosto de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "MUÑECO DIABÓLICO 2"

A pesar del éxito del primer "Muñeco Diabólico", "MGM" y "United Artist" pusieron los derechos de la franquicia en venta, pero al no querer adquirirlos ningún estudio, el productor David Kirschner, teniendo en cuenta el potente material del que era propietario, decidió producir la película por su cuenta, sin que ningún estudio pusiera sus zarpas y, eso sí, distribuirla en el mundo entero con "Universal". Fue lo mejor que pudo hacer el caballero.
También tuvo la brillante idea de incorporar humor a la franquicia, así como más protagonismo por parte de "Chucky" y más elementos gore que en su antecesora. Particularmente, siendo enemigo como soy del humor en el cine de terror, creo que en el caso de "Chucky," no solo le viene muy bien, sino que, además, es uno de los alicientes de tan maravillosa saga.
A destacar de esta segunda entrega el espectacular desenlace en la fábrica de juguetes. Una muy digna secuela.
Dirigida por John Lafia, co-guionista, junto con Don Mancini, de la original.
Aquí les dejo con los vibrantes fotocromos.














lunes, 15 de agosto de 2022

MAGIC

“Magic” es una estupenda película de finales de los 70 que, aun habiéndose estrenado en nuestro país en su momento, y por lo general, no ocupar el lugar que se merece a causa de ciertos problemas de distribución —la Fox solo contaba con una parte de los derechos— han relegado, a nivel internacional, al nicho televisivo, donde durante años se ha emitido con regularidad. En los USA, hasta su reciente aparición en Blu Ray, nunca había tenido edición en vídeo o DVD. En nuestro país, sin embargo, ha contado con varias de origen sospechoso; primero fue editada en VHS de mala manera por I.V.E y, veintitantos años después, lo fue en DVD por R&S distribuciones, que nos ofrecía una copia infecta en pantalla cuadrada y con una caratula cutre a más no poder. Además, llevaba un subtítulo no oficial por el que hoy es conocida la película: “El muñeco diabólico”, cosa del todo incomprensible si tenemos en cuenta que en su estreno por salas se lanzó simplemente como “Magic” -acompañándose por un pequeño subtítulo que rezaba: “Una historia de amor alucinante”- y por el más que obvio hecho de que ya existía una película extremadamente popular que llevaba ese título —la de Chucky, por supuesto—. Más adelante, con la fiebre del DVD pirata, se lanzaría una nueva edición totalmente fraudulenta que, sin embargo, respetaría su formato original de dieciséis novenos y una calidad de imagen mayor que la de las anteriores.
Como fuere, se trata de una perturbadora película a mayor gloria del talento de Anthony Hopkins que en su momento, ya solo el trailer, presentado por el muñeco de ventriloquia protagonista, Fats, aterró a las plateas de finales de los 70 de manera sorprendente, teniendo incluso que retirarlo porque provocaba ataques de nervios a los espectadores.
La película, que se basa en una novela escrita previamente por el guionista William Goldman —que recibió la friolera de un millón de dólares por los derechos para la adaptación al cine y la escritura del libreto— cuenta la historia de Corky, un joven mago al que no le va muy bien en sus incursiones en las “Open nights” de los locales de la ciudad. Para reforzar su espectáculo, lo mezclará con un numerito de ventriloquia en el que un muñeco a imagen y semejanza suya hará chistes obscenos a la par que interactuará con los juegos de magia. Y la cosa así, sí que funciona. De esta forma, un exitoso manager decidirá lanzarlo al estrellato presentando el número de Corky a la cadena de televisión HBO. La única condición que pone el canal, es someter al artista a un reconocimiento médico, cosa a la que este se niega irracionalmente, huyendo a su pueblo natal para no tener que oír hablar del tema. Allí se reencuentra con su novia del instituto, con la que mantendrá un affaire.
Cuando su manager se presenta allí de improviso sospechando el por qué de su animadversión hacia la prueba médica, comprobará que Corky tiene un severo trastorno mental, puesto que le pilla teniendo una acalorada discusión con su muñeco.
Todo se complicará cuando Corky, dominado por su propia marioneta, asesina al manager. Pero ¿es una enfermedad mental de Corky? ¿O es que el muñeco tiene vida propia?
Por supuesto se trata de una película con más de cuarenta años y el impacto que pudiera provocar al espectador en 1978 es considerablemente menor al causado hoy en día, pero, por encima de la capacidad para aterrarnos, queda la calidad de la obra, excelentemente rodada por Richard Attenborough que con un ritmo pausado, que se torna histérico en las secuencias de mayor tensión, consigue que el espectador se quede pegado a la butaca sin pestañear. Da gusto sentarse a ver una película como esta en los tiempos que corren.
Attenborough no era más que uno de los varios nombres que optaban a la silla de director, de hecho aceptó rodarla porque de esta manera se aseguraba la futura financiación para su proyecto sobre Gandhi, pero hubo varios antes que él que aspiraban a encargarse de “Magic”, entre ellos Spielberg, del mismo modo que se barajaron actores de la talla de De Niro o Jack Nicholson —cuenta la leyenda que rechazó el papel de Corky porque se le imponía usar bisoñé y no quiso...—. También se pensó en contratar a Gene Wilder para que pusiera voz al muñeco, pero el productor Joseph E. Levine se opuso rotundamente, alegando que no quería ningún cómico en la película, ya que consideraba acabaría con el tono eminentemente serio que debía llevar “Magic”. Con los años, se llegó a preguntar a Wilder en una entrevista si había algún papel que le hubiera gustado interpretar y respondió, tajantemente, que el de Corky en “Magic”, ya que estimaba podría haberlo efectuado estupendamente. Yo, casi le secundo.
“Magic” es un clásico relativamente olvidado, y uno de los títulos influyentes de la época. El propio Don Mancini asegura cuanto debe a “Magic” su creación “El muñeco diabólico” y, de hecho, en la reciente serie de televisión sobre Chucky, incluye una escena que homenajea directa y abiertamente a la película de Attenborough. Pero no solo Chucky bebe de esta; todas las de muñecos de ventriloquia asesinos posteriores la tienen bien presente, si bien tampoco es la primera dentro de lo que podríamos llamar un subgénero (otra destacable es "Devil Doll" dirigida por Lindsay Shonteff. Curiosamente conocida en España como ¡¡¡"El muñeco diabólico"!!!!). Lo que sí que es, sin duda, es la mejor.
Junto a Anthony Hopkins, tenemos en el reparto a un inmejorable Burgess Meredith, a Ann-Margret y Ed Lauter en el papel de su esposo, que acusa problemas mentales tan severos, o más, que los del personaje de Corky. Todos están geniales.
Una de las imprescindibles de los 70.