Mostrando las entradas para la consulta chucky ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta chucky ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de septiembre de 2013

LA MALDICIÓN DE CHUCKY

Quizás esta película sea una de las que más expectación estaba despertando en el fandom. Cuando más rumores sobre ella se filtraban en la red, y mas “fake trailers” montaban los fans, llega la noticia de que será lanzada directamente en DVD. Eso no hace presagiar nada bueno y es que, efectivamente, “La maldición de Chucky” es una de las peores de la saga. No ya por su condición video-clubera, ya que su factura final es similar a la de una película para cine (quizás se concibió con esa mentalidad) sino por puramente aburrida. De su hora cuarenta, cobra interés a la hora y veinte de metraje.
La película es una vuelta al Chucky más aterrador, al de las primeras entregas, y es seria a más no poder. En este caso, esta seriedad no funciona, porque si en las dos ultimas entregas de la serie me estáis vendiendo una comedia con “La novia de Chucky” y la infravalorada “La semilla de Chucky”, ahora lo que quiero ver son más aventuras, gracietas y chistes  de esta familia de muñecos que os habéis empeñado en formar… pero se nos quita cualquier atisbo de comedia en pro de una vuelta a lo que el personaje fue en los ochenta. Habrá quien lo agradezca, pero en mi caso, no.
Para justificarlo, Don Mancini, director y creador de la criatura, traslada la acción, cronológicamente, a justo después de la tercera parte.
Una muchacha en silla de ruedas recibe un paquete por correo. Dentro de él va un Good Guy que acaba cargándose a su madre de modo que parezca un suicidio. Para que Chucky tenga víctimas frescas, hacen que, tras esta muerte, venga toda la familia de la muchacha, con lo que el muñeco acabará siendo propiedad de la sobrinita de esta.
Chucky se los andará cargando de maneras más o menos ingeniosas, hasta que hacia el final la película se pone un poco interesante cuando se nos narra a modo de flash backs el por qué Chucky  está en esa casa, y se nos va preparando para que todo lo que ocurra en adelante tenga conexión con lo hechos acontecidos en “La novia de Chucky” y continuar con la saga, así que vemos que Tiffany (ternesca, pero aún muy apetecible Jennifer Tilly) se dedica a enviar a Chucky por correo a según qué personas. Contar más, sería hacer spoliers, pero sí que les diré que si quieren saber que pasó con el niño Andy tras su paso por el ejercito. En “Muñeco Diabólico 3” lo sabremos aquí, y que queda, al menos, una película más de la saga para que conecte con “La novia de Chucky”… Vamos, un lío que a los fans mas avanzados hará gracia, pero que descolocará a los nuevos, a los que se engancharon a la saga, precisamente, con la cuarta entrega, y que ni saben de la existencia de sus tres predecesoras de los ochenta y noventa.
Un batiburrillo de conceptos que se aprovecha de los elementos primordiales de la saga, y que a mí, tan fan como soy, me ha dejado muy indiferente. Incluso, si no fuera porque verdaderamente me esperaba muy poco, diría que me ha decepcionado, no ya porque no continúe con el humor de las dos anteriores, sino porque como película de terror, no funciona en absoluto, como sí lo hacía la primera de la saga a la cual pretende imitar.
Ergo, callo los rumores diciendo que, ni se trata de un remake de la primera, ni es una vuelta al viejo Chucky (porque a las primeras de cambio, vuelve al actual, como verán…), ni el diseño del muñeco es totalmente diferente… porque su nuevo aspecto (pelo largo, cara distinta, aunque más parecido al de las primeras entregas que al Chucky de Ronny Yu) resulta ser un disfraz a base de capas de látex que lleva puesto que, en un momento de la película, alguien le quita y vemos al Chucky de “La novia de Chucky” con sus cicatrices, y sus trozos de plástico arrancado del ojo, aunque, curiosamente, le faltan las grapas…
Don Mancini intenta todo para ganarse a los fans de ambas trilogías…. pero solo consigue que, según avanza la película, nos den ganas de darle al stop.
Los asesinatos  y el gore, sin ser un asco, no son nada del otro mundo, y en definitiva nada que ofrecer, ni a los fans de la saga, ni a los que no lo son.
En el reparto tenemos a la guapísima Fiona Douriff, que si son algo avispados sabrán de quien es hija, además de la anteriormente mentada Jennifer Tilly y Brad Dourif, una vez más “as the voice of Chucky”, volviendo a hacer acto de presencia en su forma humana como Charles Lee Ray, y de paso nos cuentan que es lo que este estaba haciendo cuando fue masacrado  por Chris Sarandon en la primera parte… ahí es nada.
El caso es que con todo esto, se podía haber hecho algo muy guapo, pero…

viernes, 6 de octubre de 2017

CULT OF CHUCKY

Parece ser que finalmente —aunque auspiciado por Universal— es el mercado domestico el que va a afianzar una continuidad de la franquicia de “Chucky”. Tiene todo el sentido porque al final se trata de cine para el fandom, festivalero y hasta marginal en cierto modo, que va a rendir mucho más en el formato domestico que en la gran pantalla, máxime, con los tiempos tan tristones que corren en el mundo de la exhibición.  Y como viene siendo habitual,  semanas antes de su lanzamiento, ya se ha filtrado de manera ilegal en la red.
Estrenada en el Fright festival de Londres, “Cult of Chucky” venía precedida de críticas notorias. También había quién afirmaba que cualquier séptima parte de la saga que fuese, podía permitirse el lujo de ser como le diera la gana. Una justificación como otra cualquiera por parte de un fan que ha de justificar de la manera que sea que la película sea mala.
Continuando las tropelías de “La Maldición de chucky” donde las dejaron, “Cult of Chucky” tiene montones de detallitos que gustarán mucho a los seguidores de la franquicia, pero, sin llegar a las cotas de mierdismo de aquella, lo cierto es que es un aburrimiento de tres pares de cojones que se salva, única y exclusivamente, por los asesinatos en esta ocasión más gráficos y sanguinolentos que en cualquiera de las películas anteriores. Un gore de primera categoría como máximo punto a su favor.
En su afán por contentar al fan, Don Mancini, que retoma una vez más la dirección,  introduce elementos reconocibles de cualquier título anterior de la saga, y más loco todavía, vuelve a introducir en la historia a Andy, el niño de la trilogía original que regresa interpretado ¡¡por el propio Alex Vincent!! quien ya lo interpretó siendo niño. Tenemos hoy aquí a todo un mocetón de cuarenta palos muy obsesionado con Chucky y haciendo un montón de cosas raras en su nombre. También repite Jennifer Tilly como Tiffany, que con 60 espléndidas primaveras continúa siendo una mujer de bandera.
“Cult of Chucky” parece establecer a Fiona Dourif, la hija del propio Chucky,  Brad Dourif (que es clavadita a su padre) como nueva heroína de la franquicia.
Y aunque el tono de la película es serio como se marcó en la anterior entrega, Chucky se reserva unos cuantos chistes a lo largo del film, que marcan un equilibrio entre el horror y la comicidad muy sereno, que le viene bien a una franquicia como esta.
En la parte negativa decir que el argumento es un pifostio de la hostia en el que hasta el meridiano del mismo no sabemos que es real y qué ficción —dentro de la ficción de la película, por supuesto—, o si hay uno o varios Chuckys cometiendo las fechorías.
Nica, la protagonista de la anterior entrega de la saga, es recluida en un sanatorio mental dónde pasará terapia con otros enfermos. La gracia del asunto están en que ella está allí convencida de que Chucky está solo en su cabeza y que los asesinatos que le achaca al muñeco diabólico, en realidad los ha cometido ella. Pronto, para hacer terapia de choque, se les colará por ahí un “Good Guy” que una de las reclusas acogerá como si fuera un hijo propio. Para terminar de redondear el asunto, llegará Tiffany para dejar otro “Good Guy” en el hospital psiquiátrico, por lo que el festival de muertes está servido, a la par que Nica deberá averiguar cual de los dos muñecotes es el que está poseído por Charles Lee Ray… o descubrir si es ella la asesina.
Por otro lado, tenemos una subtrama que nos presenta a Andy ya de mayor, que atesora en una caja fuerte una cabeza medio destrozada con otro “Good Guy” que tiene al propio Charles Lee Ray… tratando de demostrar que la cabeza tiene vida, se monta el belén, el espectador se pierde con tanto “Good Guy”, y Mancini introduce tanta elipsis que vuelve tarumba al espectador. Pero al final se enmienda la cosa en un desenlace digno de una tira del Popeye de Bobby London.
Al final, lo mejor de la película son los muchos y entrañables auto homenajes que contiene la cinta, que al final son pequeños regalitos para el fan de los personajes.
En definitiva: resulta muy floja, pero claro, se trata de un  direct-to-video. Digamos que es demasiado mala para tratarse de una película de la franquicia Chucky, pero que no está mal para ser una videoclubada. Una cosa intermedia.
Yo me compraré el Blu Ray por completísmo puro y duro, pero si no, no creo que malgastase mi tiempo con un segundo visionado.
Con todo, es Chucky. Y vemos a Chucky.
Don Mancini ya anda preparando la octava parte, seguramente también para el mercado del vídeo. Aunque con esta gente, nunca se sabe… Igual luego viene una novena parte otra vez para cine…

miércoles, 17 de agosto de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "LA NOVIA DE CHUCKY"

"Muñeco Diabólico 3", tan polémica como fue en su momento a raíz de un niño que se suicidó tras ver la película o algo por el estilo, no llegó a estrenarse en cines en nuestro país, ya que más o menos los resultados en taquilla de las anteriores entregas de la serie habían sido discretos, si bien, en alquiler habían funcionado de perlas las dos. Por eso se lanzó directamente en vídeo y en consecuencia no tenemos los fotocromos españoles de esa película.
Años más tarde, y cuando la serie estaba muerta, enterrada y olvidada, de repente, se hace una nueva película de la era "Post-Scream" dirigida por el oriental Ronny Yu y que nos presentaba a un nuevo Chucky, o más bien dicho, a la parodia de lo que este había sido, que con sus dosis de humor y gore, revitalizó la franquicia, haciendo de esta película, al menos en nuestro país, la entrega más taquillera de la saga. Además venía con novia, una novia con las formas y voz de Jennifer Tilly: "La Novia de Chucky".
Nunca el humor le había venido tan bien a un personaje de terror. Y eso que estoy totalmente en contra de esto (salvo en los casos de Chucky y Leprechaun).
Le siguieron "La Semilla de Chucky", algo más forzada y que se estrelló en la taquilla, que además se estrenó en una época en la que también es fácil que ya no se hicieran fotocromos de las pelis -y si se hicieron yo no los tengo-, y "La maldición de Chucky" que se concibió directamente para ser explotada en DVD. Vamos, el mismo camino que la trilogía original, más o menos.
Disfruten de los fotocromos de "La novia de Chucky".










martes, 17 de septiembre de 2024

LIVING WITH CHUCKY

La de “El muñeco diabólico” es una franquicia que, con sus altibajos, a día de hoy sigue siendo más o menos rentable. O al menos lo suficiente como para que no se deje de dar por saco con el Chucky de los cojones. Así, y tras el fracaso que supuso la quinta entrega de la saga, “La semilla se Chucky”, probablemente la más excesiva y loca de cuantas películas se han rodado en torno al personaje, los estudios le dijeron a Don Mancini, ideólogo y creador del muñeco asesino, que sí quería seguir haciendo películas sobre un personaje que ya no daba dinero, debería reducir sus presupuestos hasta el punto de obtener lo justo para que las dos últimas secuelas sean concebidas directas a vídeo. Pero ahí no se terminó la cosa… pronto vinieron el remake y la serie de televisión.
Y como la franquicia de “Viernes 13” tiene su megadocumental de ¡siete horas!, “Crystal Lake Memories”, y la de “Pesadilla en Elm Street” también, “Never Sleep Again”, pues el muñeco diabólico no podía ser menos y nos llega su megadocumental de… hora y media. Bien, en principio.
Y “Living with Chuky” copia en cierto modo la estructura de aquellos, con entrevistas a miembros del equipo de la mayoría de las películas (Brad y Fiona Dourif, Don Mancini, Alex Vincent...), fans e incluso celebridades que no vienen a cuento y nos hablan de sus películas como si estas tuvieran que ver con las del universo de Chucky (como el caso de Lin Shaye, cuya presencia siempre es agradecida, pero no se que hace aquí hablando de su experiencia en “Insidous”). Pronto vemos que algo falla, porque, aunque se cuentan anécdotas interesantes y se dan datos de producción, respecto a alguna de las siete películas, “Muñeco diabólico 3” por ejemplo, no es que se pase de puntillas, es que prácticamente se las ignora. Y es que como el documental está dirigido por Kyra Elisa Gardner, la hija de Tony Gardner, marionetista y técnico de FX de la saga desde la tercera entrega, parece como si pretendiera quitarse de encima la parte formal del documental para centrarse en el impacto del personaje cuando este es, prácticamente, un miembro más de tu familia. A partir de ahí, la película se centra en lo que tanto la directora como Fiona Dourif, hija de Brad Dourif -la voz habitual de Chucky-, tengan que decir al respecto. Así, la cosa pasa a convertirse en una declaración de amor al padre, a la familia y el cómo afectó a sus vidas la existencia de Chucky.
Bueno, está bien que no se trate de un intento de documental al uso, pero que quieren que les diga, a mí las impresiones, miedos y anhelos de estas dos hijas de papá, me interesan de poco a nada. Y en lo referente al repaso de las películas, como les digo, se queda flojo.
Así que, en fin, poca cosa más. Igual la culpa es mía por dar por supuesto de que se trataba de uno de esos documentales tan técnicos.

lunes, 14 de diciembre de 2015

ROBERT THE DOLL

Descarado Exploitation de “Annabelle” que se sirve de los recursos de esta película para contarnos la historia de un muñeco demoníaco real –el muñeco Robert-  que fue el que inspiró la saga de “Muñeco Diabólico” y que, según su dueño, un popular pintor, estaba poseído por toda suerte de espíritus.
Así pues, con los presupuestos ínfimos de las nuevas series B (incluso en esta un presupuesto más escueto de lo habitual) americanas, pero con esa apariencia mainstream que otorga una buena grabación en HD –que por otro lado hace perder entidad a estas producciones pequeñitas- y no sin cierta autoconciencia y nada de ingenuidad, nos topamos con esta mierdecilla que, no obstante, no deja de ser una curiosidad.
Ahora, la sinopsis es bien sencilla;  Tras un despido, y quizás para vengarse, una criada regala al hijo de sus jefes un muñeco de inquietante aspecto. Este resulta estar poseído por alguien o algo y se dedica a hacer de las suyas en esa casa. No hay más.
Si bien es cierto que la película se nutre de “Anabelle” hasta tal punto que el diseño del muñeco es un absoluto plagio de esta –más feo todavía- y que trata de crear una atmósfera similar a la de la película de John R. Leonetti, llegando a conseguir momentos de suspense efectivos –si, da un poco de miedo- pronto estos dan al traste cuando el muñeco de marras cobra vida y sirviendose de cualquier artefacto, se carga a la víctima de marras como si de Chucky se tratara, para en la siguiente secuencia devolvernos la inquietud y el terror para luego volver a ver al muñecazo andando por ahí y  haciendo sus fechorías. Suerte que al menos no habla y es un graciosote.
Y es que, como la frase promocional reza, “Before Chucky, before Annabelle, there was Robert”, la película deambula guiñando a ambas franquicias sin orden ni concierto, cosa no del todo incoherente si tenemos en cuenta la película que expolia y el hecho real en el que se inspira –y que sirvió para inspirarse en la creación de Chucky-. A la oportunidad la pintan calva.
Y aunque las escenas de relleno, aquellas en las que los protagonistas dialogan –o en este caso, hasta filosofan, ya que han de llegar a la hora y media de metraje- son más largas que un día sin pan y a rasgos generales, es un rollazo de cojones, también es cierto que el par de momentos interesantes que tiene bien justifican un visionado. Porque es ligeramente superior a otros productos primo-hermanos made un “The Asylum” o similares, porque a su director, Andrew Jones, no se le da mal aquello de dirigir y colocar la cámara, crear atmósferas y generar suspense; pero es como si alguien, un jefe, un productor le ordenara no pasarse de la raya con  el tema, como si en el momento que un producto como este se convirtiera en una buena peli dejara de ser negocio. Una lástima porque el muchacho apunta maneras. Sea como fuere, dudo que acabe mainstrinizandose, igual eso se la pela, o no le haga mucha falta. Pero el caso es que en su ficha de imdb, vomo director, tiene títulos como “Poltergeist Activity”, “The Amytiville Asylum” o“The Last House on Cementery Lane”; todo exploits e híbridos. Me cae simpático.

lunes, 15 de agosto de 2022

MAGIC

“Magic” es una estupenda película de finales de los 70 que, aun habiéndose estrenado en nuestro país en su momento, y por lo general, no ocupar el lugar que se merece a causa de ciertos problemas de distribución —la Fox solo contaba con una parte de los derechos— han relegado, a nivel internacional, al nicho televisivo, donde durante años se ha emitido con regularidad. En los USA, hasta su reciente aparición en Blu Ray, nunca había tenido edición en vídeo o DVD. En nuestro país, sin embargo, ha contado con varias de origen sospechoso; primero fue editada en VHS de mala manera por I.V.E y, veintitantos años después, lo fue en DVD por R&S distribuciones, que nos ofrecía una copia infecta en pantalla cuadrada y con una caratula cutre a más no poder. Además, llevaba un subtítulo no oficial por el que hoy es conocida la película: “El muñeco diabólico”, cosa del todo incomprensible si tenemos en cuenta que en su estreno por salas se lanzó simplemente como “Magic” -acompañándose por un pequeño subtítulo que rezaba: “Una historia de amor alucinante”- y por el más que obvio hecho de que ya existía una película extremadamente popular que llevaba ese título —la de Chucky, por supuesto—. Más adelante, con la fiebre del DVD pirata, se lanzaría una nueva edición totalmente fraudulenta que, sin embargo, respetaría su formato original de dieciséis novenos y una calidad de imagen mayor que la de las anteriores.
Como fuere, se trata de una perturbadora película a mayor gloria del talento de Anthony Hopkins que en su momento, ya solo el trailer, presentado por el muñeco de ventriloquia protagonista, Fats, aterró a las plateas de finales de los 70 de manera sorprendente, teniendo incluso que retirarlo porque provocaba ataques de nervios a los espectadores.
La película, que se basa en una novela escrita previamente por el guionista William Goldman —que recibió la friolera de un millón de dólares por los derechos para la adaptación al cine y la escritura del libreto— cuenta la historia de Corky, un joven mago al que no le va muy bien en sus incursiones en las “Open nights” de los locales de la ciudad. Para reforzar su espectáculo, lo mezclará con un numerito de ventriloquia en el que un muñeco a imagen y semejanza suya hará chistes obscenos a la par que interactuará con los juegos de magia. Y la cosa así, sí que funciona. De esta forma, un exitoso manager decidirá lanzarlo al estrellato presentando el número de Corky a la cadena de televisión HBO. La única condición que pone el canal, es someter al artista a un reconocimiento médico, cosa a la que este se niega irracionalmente, huyendo a su pueblo natal para no tener que oír hablar del tema. Allí se reencuentra con su novia del instituto, con la que mantendrá un affaire.
Cuando su manager se presenta allí de improviso sospechando el por qué de su animadversión hacia la prueba médica, comprobará que Corky tiene un severo trastorno mental, puesto que le pilla teniendo una acalorada discusión con su muñeco.
Todo se complicará cuando Corky, dominado por su propia marioneta, asesina al manager. Pero ¿es una enfermedad mental de Corky? ¿O es que el muñeco tiene vida propia?
Por supuesto se trata de una película con más de cuarenta años y el impacto que pudiera provocar al espectador en 1978 es considerablemente menor al causado hoy en día, pero, por encima de la capacidad para aterrarnos, queda la calidad de la obra, excelentemente rodada por Richard Attenborough que con un ritmo pausado, que se torna histérico en las secuencias de mayor tensión, consigue que el espectador se quede pegado a la butaca sin pestañear. Da gusto sentarse a ver una película como esta en los tiempos que corren.
Attenborough no era más que uno de los varios nombres que optaban a la silla de director, de hecho aceptó rodarla porque de esta manera se aseguraba la futura financiación para su proyecto sobre Gandhi, pero hubo varios antes que él que aspiraban a encargarse de “Magic”, entre ellos Spielberg, del mismo modo que se barajaron actores de la talla de De Niro o Jack Nicholson —cuenta la leyenda que rechazó el papel de Corky porque se le imponía usar bisoñé y no quiso...—. También se pensó en contratar a Gene Wilder para que pusiera voz al muñeco, pero el productor Joseph E. Levine se opuso rotundamente, alegando que no quería ningún cómico en la película, ya que consideraba acabaría con el tono eminentemente serio que debía llevar “Magic”. Con los años, se llegó a preguntar a Wilder en una entrevista si había algún papel que le hubiera gustado interpretar y respondió, tajantemente, que el de Corky en “Magic”, ya que estimaba podría haberlo efectuado estupendamente. Yo, casi le secundo.
“Magic” es un clásico relativamente olvidado, y uno de los títulos influyentes de la época. El propio Don Mancini asegura cuanto debe a “Magic” su creación “El muñeco diabólico” y, de hecho, en la reciente serie de televisión sobre Chucky, incluye una escena que homenajea directa y abiertamente a la película de Attenborough. Pero no solo Chucky bebe de esta; todas las de muñecos de ventriloquia asesinos posteriores la tienen bien presente, si bien tampoco es la primera dentro de lo que podríamos llamar un subgénero (otra destacable es "Devil Doll" dirigida por Lindsay Shonteff. Curiosamente conocida en España como ¡¡¡"El muñeco diabólico"!!!!). Lo que sí que es, sin duda, es la mejor.
Junto a Anthony Hopkins, tenemos en el reparto a un inmejorable Burgess Meredith, a Ann-Margret y Ed Lauter en el papel de su esposo, que acusa problemas mentales tan severos, o más, que los del personaje de Corky. Todos están geniales.
Una de las imprescindibles de los 70.

lunes, 17 de febrero de 2014

LA VENGANZA DE PINOCHO

A raíz del éxito que tuvo con "Muñeco diabólico", Tom Holland narraba en las entrevistas su idea inicial, según la cual el niño protagonista de aquella se revelaba como el auténtico asesino, limitando las funciones del puñetero "Chucky" a las de un simple muñeco sin vida. Pero claro, primero, no era lo suficientemente espectacular -para los productores- y, segundo, en caso de tener éxito, dificultaría la producción de las inevitables secuelas y, también, la del inevitable "merchandising". Pues bien, a la hora de realizar el obvio y pornográficamente descarado "exploitation" de "Muñeco diabólico" que es este "La venganza de Pinocho" ("Pinocchio´s revenge" o "Pinocchio" a secas en los USA), Kevin S. Tenney, entrañable autor de clásicos tan videocluberos como "Witchboard (juego diabólico)", "La noche de los demonios" original, "El sótano prohibido" o "El pacificador", se aferró a ese mismo concepto casi obsesivamente... o mejor, lo robó con todo el morrazo. En su versión de la historia del juguete asesino predomina mucho la duda de si es este el que mata o la niña que lo posee (¡y que cómodo y fácil es cambiar el sexo del crío protagonista para ahorrarse mayores comparaciones!, a lo que hay que añadir un grado desorbitado del elemento "repelente", condimentado por unos irritantes tirabuzones). Se pasa toda la puta película dándole vueltas a lo mismo y al final... er... adivinen. ¿Cómo?, pues eligiendo la opción más económica, es decir, aquella que implique una dosis menor de efectos especiales (y que, curiosamente, incrementa la gravedad del expolio. ¿Qué diría tío Tom?. Nada bueno).
Todo son pequeñas dosis en "La venganza de Pinocho". De originalidad, ritmo, talento, crímenes, violencia.... y humor, que aquí resulta casi inexistente, cosa que no solo agradecí, es que me sorprendió muchísimo. Sí amigos, el Sr. Tenney se toma muy en serio su propuesta, a pesar de contar con una premisa tan ridícula (no ya lo del muñeco homicida, mas bien de QUIÉN se trata). La movida gira en torno a una abogada criminalista emperrada en defender a un baranda que mató a su propio hijo y lo enterró junto a su juguete favorito, que no era Richard Pryor sino el puto Pinocho. En fin, por hache o por bé, el bicho aterriza en las manos de la hija de la picapleitos justo el día de su cumple, y se encapricha de él psicopáticamente. Justo a partir de ahí comienzan a suceder cosas.... el aspirante a padrastro la palma..... la cría con la que la niña se lleva mal en el cole sufre un accidente.... er... y ya está, en realidad esas son las únicas fechorías que acomete este "Chucky" del "hombre pobre". Y volvemos al principio, ¿¿es el muñeco o la hija repelente que se ha vuelto tarumba??.
Paradójicamente, mientras el nivel de sangre es casi nulo, lo que daría pie a pensar que el film procura no asustar a una posible audiencia juvenil, incluso pre-adolescente, sorprende la aparición de un desnudo de la canguro tan gratuito como absolutamente integral y que no sirve para "nada", salvo que la jaca se encuentre a Pinocho ahí sentado en la cama, observándola ("Le gusta mirar a las mujeres", dice la niña). Pero mola, claro.
El caso es que el muñeco no cobra vida hasta el minuto 58 (primero habla sin abrir la boca, luego sí la mueve y en el tercer intento, mantiene los labios pegados de nuevo... ¿por qué esos caprichosos cambios?). Y nadie muere hasta pasada la hora (y lo hace estando tumbado en la cama de un hospital, en coma y... ¿maniatado?). A ello hay que sumar un puñado de incongruencias, como  que la prota adulta supere con pasmosa facilidad la muerte de su maromo (menos de 24 horas, como en los mejores "slashers"), que el monigote se cuele en un hospital, corra entre la gente y nadie le preste atención (detalle este que, junto al desnudo antes comentado, chirrían mucho más si tenemos en cuenta el desenlace de este drama tan tonto) o que, pa no perder la costumbre, cuando Pinocho cobra vida y se mueve de cuerpo entero, descubrimos asombrados cómo sus extremidades se vuelven rechonchas y sus andares algo torpes. Vamos, ¡que muta en enano!.
En el reparto localizamos un par de rostros de la peli de debut de Tenney, "Witchboard", en concreto son los de Todd Allen y James W. Quinn. En cuanto a la supuesta criatura protagonista, su responsable no es otro que Gabe Bartalos, popular por crear la fauna de deformidades que pululan por "Basket Case 2".
¿Qué quieren que les diga?, "La venganza de Pinocho" es tan sosa, trillada e insabora como parece. Puro producto de la maldita década de los 90. Pero si te la tomas como hay que tomársela, como un puñetero telefilm de Domingo por la tarde, pues puede sufrirse en silencio, como ocurre con las almorranas, mismamente.

miércoles, 10 de agosto de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "MUÑECO DIABÓLICO 2"

A pesar del éxito del primer "Muñeco Diabólico", "MGM" y "United Artist" pusieron los derechos de la franquicia en venta, pero al no querer adquirirlos ningún estudio, el productor David Kirschner, teniendo en cuenta el potente material del que era propietario, decidió producir la película por su cuenta, sin que ningún estudio pusiera sus zarpas y, eso sí, distribuirla en el mundo entero con "Universal". Fue lo mejor que pudo hacer el caballero.
También tuvo la brillante idea de incorporar humor a la franquicia, así como más protagonismo por parte de "Chucky" y más elementos gore que en su antecesora. Particularmente, siendo enemigo como soy del humor en el cine de terror, creo que en el caso de "Chucky," no solo le viene muy bien, sino que, además, es uno de los alicientes de tan maravillosa saga.
A destacar de esta segunda entrega el espectacular desenlace en la fábrica de juguetes. Una muy digna secuela.
Dirigida por John Lafia, co-guionista, junto con Don Mancini, de la original.
Aquí les dejo con los vibrantes fotocromos.














viernes, 9 de abril de 2010

DESAPARECIDO EN COMBATE 2

Y volvemos con Chucky... no el muñeco, el actor... aunque a veces se parezcan en cuanto a método interpretativo. De todos los "héroes de acción" de los 80, Norris era el que menos me gustaba. Ninguna de sus pelis creó en mi esa fascinación que sí aportaron "Rambo", "Commando" o "Señalado por la muerte", citando algunas así a boleo. "Invasión USA" era la que tenía más números y me parece un coñazo.
Ahora lo que toca es centrarse en este "Desaparecido en combate 2", que en realidad se trataba de una precuela en la que se narraban los hechos previos a la primera entrega. Esta vez nos situamos en un campo de prisioneros en el que Chuck y sus colegas son terriblemente humillados y torturados por el mega-malísimo de la función, al que pone rostro el actor Soon-Tek Oh (también lo vimos en otra producción de la inigualable -aunque no siempre por motivos honorables- "Cannon", "Yo soy la justicia 2" o "Death Wish 4"). Como es de ley, después de una y mil putadas, Chucky se liberará del encierro y la liará parda.
"Desaparecido en combate 2" chorrea patriotismo barriobajero por todos sus poros. El único malo que no tiene los ojos rasgados, resulta que es francés. Chuck conserva una bandera americana que sujeta con fervor en los momentos difíciles. El yanki en un principio traidor (¡y negro!), sacrifica su vida para salvar a sus compatriotas y etc, etc, etc... una cascada de risas y descojono, que no me influye a la hora de disfrutar o no de una peli (¡no soy el hermafrodita de Roger Ebert!), pero sí que provoca hilaridad y diversión. Resulta que las tres pelis de esta saga son una mierda, especialmente la primera, que con todo lo que prometía aburre incluso a las cabras. Sin embargo, y pal nivel, la segunda resulta ser la más soportable (que no soporífera) y razonablemente entretenida, con algunos momentos míticos, como la famosa secuencia de la tortura con la rata dentro del saco. Aunque ya os digo, siempre previa inyección de paciencia.
El dire es Lance Hool, el de ese seudo-"mad max" protagonizado por el malogrado Patrick Swayze titulado "El guerrero del amanecer". Como productor resulta mucho más interesante, en su currículum tiene "Al filo de la medianoche", "Justicia salvaje", "Cocodrilo Dundee en Los Angeles" y "Club desmadre".
Sé que hay muchos seguidores de Chuck Norris, de la "Cannon" o del cine de acción de ésa época, así que a ellos -suponiendo que no la hayan visto, lo cual es poco probable- se la recomiendo. Y a los curiosos / nostálgicos, también. Al resto, les animo a pillar cualquier otra del Bronson más cannonizado.

miércoles, 1 de octubre de 2014

LEPRECHAUN ORIGINS

Sin duda, y como los asiduos al blog sabrán, uno de mis personajes favoritos ficción es “Leprechaun”. Le llevo tatuado en mi pierna y conozco las películas como si yo mismo las hubiera hecho. Así que llevo tiempo detrás de ver este “Leprechaun Origins”, consciente de que no llegará de ninguna de las maneras a nuestro apreciado país. Se estrenó en cines el 26 de agosto en pases sueltos (últimamente se estila mucho esto, que lastima) para ayer mismo, día 30, salir a la venta en DVD y Blu Ray en los Estates. Pero en Internet ya lleva unas semanas rulando por el ciberespacio una copia en HD perfectamente subtitulada en castellano. Así que la vi antes de ayer (¿Cómo no va a ir mal el cine y la venta de DVDs? Claro que en esta ocasión la excusa es que si no ¿Cómo demonios voy a ver las pelis que me interesan?).
Una vez vista, les remito a una de las frases de una de las reviews americanas, firmada, no precisamente por un amante de la saga, pero si del cine de terror y que define muy bien lo que es este Reboot de “Leprechaun Origins”: “Even the worst of the original Leprechaun films is better than Leprechaun Origins”. Para los más tontos: “Cualquiera de las peores entregas de la saga original de “Leprechaun” es mejor que este “Leprechaun Origins”. Y mira que cualquiera de las originales es mala…
Y es que la WWE estudios, ha cagado fuera del tiesto. La “World Wrestling Entertainment”, como si de “Marvel” se tratara, se mete en esto del cine con el fin de promocionar a algunos de sus luchadores. En esta ocasión se asocia con Lions Gate, y planean sacar un reboot de las películas del duende (recordemos que se basa en el folclore irlandés) pero en plan terror línea dura. Es más, aseguran que nos aterraran con la película. Y como reclamo contratan a un luchador enano que responde al nombre de Dylan “Hornswoogle” Postl, que además, en sus peleas, solía disfrazarse de “Leprechaun”, para encarnar al duende que en su momento dio vida Warwick Davis.
Sería muy estúpido e ignorante por mi parte, esperar de una película de terror que pretende dar miedo, un Leprechaun como el de Davis, con sombrero, zapatero remendón y soltando rimas sin parar. Pero también sería muy estúpido e ignorante si pensara que con un personaje como Leprechaun, tan asociado a una saga, podríamos decir, que de terror cómico, se pueda hacer una buena película de terror. Los de WWE, por lo tanto, deben ser medio patanes.
Y se que soy el primero que no quiere humor dentro de las películas de terror… con excepciones. Estas serían Chucky y Leprechaun. Incluso Leprechaun se presta más al humor que Chucky, porque desde que Mark Jones lo puso en circulación, este ha sido un duende chistoso producto e hijo de los noventa. Y así lo acepté de buen grado desde un principio. Y si veo una peli de Leprechaun, quiero a ESE Leprechaun, al igual que los fans americanos que piensan pizca más o menos lo mismo que yo. Este no es Freddy que al principio daba miedo. Es más un representante de la comedia que del terror. Aunque eso tampoco obsta.
Por otro lado, sería estúpido por mi parte valorar esta película como una más de la saga. Hay que valorarla como película independiente. Entonces pasa, lo que pasa siempre; que como película de Leprechaun no funciona en absoluto, pero como película de terror, sin tener presente la otra saga para nada, es un film del todo incompetente. Es más, si nos olvidamos de que se trata de una película de Leprechaun, nos olvidamos del único aliciente que tiene esta peli y el por qué vamos a verla.
Un grupo de estudiantes se va a Irlanda de vacaciones. Así que alquilan una casa rural para pasarlas, donde son encerrados por sus guardeses, para dárselos en sacrificio al Leprechaun que pulula por ahí y que les está haciendo la vida imposible. Y este, transcurrida una hora de película en la que no pasa nada, se los va comiendo.
Entonces, como película de terror, el argumento es de lo más soso y frío. La película, en su afán por dar miedo, apuesta por una fotografía lúgubre y oscura, que ocasiona que apenas se vea nada, sin conseguir dar miedo en ninguno de sus frames, más allá de los sustos tramposos de los que la película está plagada. No obstante, a su favor hay que decir que el gore que nos muestra está muy bien elaborado, casi sublime, pero es poco y mal avenido, por otro lado. Lo peor de todo es que es un coñazo absoluto, con estructura del peor “Slasher” sin ser un “Slasher”, en el que te aburres, te aburres y te aburres, hasta que muere alguien, pero es cuando esto ocurre, resulta que te has aburrido igualmente. Un absoluto despropósito.
Ahora vamos a comentarla como película perteneciente a la saga de “Leprechaun”. Lo único que tiene que ver con la parida por Mark Jones, es que el Leprechaun es duende y custodia su oro. Por lo demás, han eliminado todo rasgo humanoide de este y lo han convertido en bestia sin rostro (al final de la reseña pongo la foto. Si, eso es Leprechaun en esta película) que parece salida de cualquier entrega de “El señor de los anillos” (de hecho me recuerda al Gollum de la mala versión animada de “El Hobbit”), que solo gruñe, por supuesto  no habla y podía ser un Leprechaun como podía ser el demonio negro, porque nos da igual. Igual que nos da lo mismo que el luchador que le da vida sea  Dylan “Hornswoogle” Postl, porque ni se le ve… además podía ser un animatronic perfectamente, por su imposible fisonomía, y porque en ningún momento vemos al duende de cuerpo entero. Es más, siempre le vemos de refilón.
No hace falta decir, que la película carece de humor y, por supuesto, de sentido del mismo, porque se están tomando el material tan en serio, que eso es lo que asusta. ¡Ojo! me toca los cojones que sea tan seria una peli de Leprechaun, pero si que le hacía falta un poco de esta actitud a la gran mayoría de películas de terror. Más a las que, como esta, son de corte independiente.
Un despropósito en todos los sentidos, una puta mierda infecta de las más grandes. Además, engañosa… porque si es cierto que te venden la película como una más de la franquicia. El Póster es más deudor de la saga original , que de la película resultante, porque esa garra que sostiene el oro… ni siquiera es parecida a las garras del Leprechaun que aparece en la película, pero si a las del de Warwick Davis. Indignado estoy. No obstante, por completísimo, en cuanto pueda me haré con el DVD. Pero eso ya es enfermedad mía.
En el reparto, desconocidos y desconocidas a los que empezamos a ver en el terror “Videoclubero” (sigamos llamándolo así, aunque su medio natural ahora sea el VOD, es decir “video on demand”, para las televisones digitales) como Stephanie Bennett (“Encuentros paranormales 2”), Andrew Dumbar (“Alien Trespass”), Brendan Fletcher (“Freddy Vs. Jason”, “Ogre”) o Gary Peterman (“Superagente Cody Banks”)… vamos, una panda de matados. Pero no menos que el absoluto inútil de su director, Zach Lipovsky, al que Mark Jones tiene que tenerle una tirria absoluta y que viniendo de hacer efectos especiales en cortometrajes, debuta en el largo con esta mierda, y ya prepara otra que lleva por título “Dead Rising”.
Desde luego, ninguno es para tenerlos en cuenta en lo sucesivo.
Ahí tienen el aspecto de este nuevo Leprechaun. Este no puede rapear.


sábado, 8 de noviembre de 2025

LA RESURRECCIÓN DEL MAL

Hace casi quince años aseguraba con bravuconería que jamás vería esta película. Y aquí me tienen, escribiendo sobre ella. ¡Ay, bocazas!. ¿A causa de qué solté tal sentencia? Pues acababa de pimplarme el título que la precedía, "Algunas veces ellos vuelven", telefilm basado en un relato de Stephen King cuyo éxito generó dos continuaciones directas a los estantes del vídeo-club que, dado el escaso entusiasmo provocado por aquella primera dosis, decidí ignorar. Concretamente, esta segunda juega al papel de remake disfrazado. Carece de conexión narrativa con la previa, pero viene a repetir el mismo esquema argumental salvo puntuales variaciones. Por lo que, si la presencia de King en aquella ya sería algo diluida (considerando que convertía en largometraje un relato corto), aquí directamente pasa a excusa.
Los gamberros del pueblo (el "leitmotiv" de la franquicia) son tan malos que realizan rituales satánicos. Aquello que un chaval es testigo de cómo sacrifican a su hermana de dieciocho recién cumplidas primaveras. Lógicamente ofuscado, acaba con ellos en plena celebración de la efeméride diabólica. Pasan treinta años, ahora el chaval es padre soltero de una hija apunto de cumplir mayoría de edad. Ello provoca que los gamberros regresen de los avernos con intención de usar a la moza para concluir el ritual interrumpido en su día.
Cambiar la tele por el vídeo-club (suspiro...) aporta ciertas ventajas, como poder incluir algo de sangre (muy comedida. De efectos especiales prácticos la cosa anda bien, aunque parapeten muertes tan risibles como la chavala cosida a "cartazos". Los visuales, en cambio, resultan menos convincentes, rozando por momentos un doloroso cutrismo) y unas pocas tetillas bonitas de ver. Pero ahí termina toda diferencia. Como producto noventero de terror de escaso montante, "La resurrección del mal" (traducción porculera de "Sometimes they comeback... again", "Algunas veces ellos vuelven, otra vez"), se deja ver sin mayores aspavientos. Es puro "fast food" de manual, con algunas salidas narrativas ridículas, de esas que parece que te tomen por tonto (como ver al protagonista librarse alegremente y sin mayores dificultades de la cadena que le inmoviliza. O la desesperada búsqueda de un objeto que, al final, resulta estar a la vista, fácilmente localizable...) y un "tic" muy irritante y de su tiempo, las maneras "a lá Freddy Krueger" que gasta el satánico jefe de la pandilla, es decir, "verborreando" hasta el paroxismo cada vez que asesina a alguien a base de pretendidas gracietas (algunas tan lamentablemente inimaginativas como cuando a un manco recién amputado le suelta aquello de "Gracias por echarme una mano").
A este le otorga (sobre)vida Alexis Arquette, perteneciente a la famosa casta y de rostro bastante peculiar. Llegó a dejarse ver en "Pulp Fiction" y luego fue el novio gótico de "La novia de Chucky" (donde, esta vez, él era el sacrificado durante un ritual). Posteriormente cambió de sexo, pero apenas tuvo tiempo de disfrutarlo ya que falleció en 2016.
Se enfrentan a él Michael Gross, eternamente ligado a la "sitcom" "Enredos de familia" y a otra franquicia segundona, "Temblores", y su hija, interpretada por una jovencita y muy bella Hilary Swank años antes de dar el salto a primera división. Les acompañan Patrick Renna, al que reconocía por su oronda figura y feo careto. Creía situarle en alguna película de cierto peso, pero no, se trata del tardío y aburrido slasher "Dark Ride" ("La casa del terror" en las españas). Su físico también le llevó a formar parte del cast de una comedia -igualmente tardía- de "National Lampoon", "Escuela de novatos". Otro rostro bastante familiar es el de Molly Hagan, que "En la resurrección del mal" hace de sheriff.
Igual que "Algunas veces ellos vuelven", y varias de las adaptaciones de Stephen King de esos años, produce -entre otros- el ex-"Amicus" Milton Subotsky. Guioniza Guy Riedel (siendo el único libreto de su filmografía, más centrada en labores de producción) a pachas con el director debutante, Adam Grossman. La experiencia le otorgaría puntos para responsabilizarse dos años después, bajo mandato "productil" de Wes Craven, de "El carnaval de las almas", supuesto remake de aquella cult-movie aburrida de cojones y con la que nunca he conseguido congeniar, "Carnival of Souls". Las malas críticas y, presupongo, escasa recaudación le condenaron a la inopia, salvo cuando co-escribió el guion de, justo, la tercera parte de la saga que nos ocupa, "Sometimes They Come Back... for More" ("Algunas veces ellos vuelven... a por más"), aquí marcianamente titulada "Infierno blanco" y situada esta vez en el inhóspito escenario de una base científica del ártico. No me pregunten sobre ella porque, ciertamente, mis recuerdos son escasos... casi inexistentes.

domingo, 22 de agosto de 2010

MUÑECOS INFERNALES

Producción Mexicana de 1961, bastante seria en su planteamiento, pero con la que inevitablemente te echas unas "risotadillas" viéndola.
Una película de corte esotérico, muy bien documentada (parece ser), con una atmósfera híper-terrorífica (el blanco y negro ayuda lo suyo) y, sin embargo, tan blanca que la puedes poner en un jardín de infancia sin que los críos lloren… hasta que aparezca el primero de los muñecajos…
Unos coleccionistas pasan una serie de avatares para conseguir una extraña estatuilla, así que piden consejo a una experta en temas esotéricos. Esta les dice que, tras sustraer la figura, un natural de la isla donde la consiguieron les lanzó una maldición, por lo que les advierte que, si les han maldecido, lo mas probable es que se cumpla. Y mira tú por donde, un bokor de esa extirpe acabará con todos ellos por medio del vudú. Cada vez que uno muere, su alma pasará al muñeco utilizado para el ritual, quien se encargará de matar al siguiente implicado en el robo esotérico y así sucesivamente.
Pues está graciosa la hijaputa. ¿Se acuerdan en "Muñeco Diabólico", que en algunos planos, muy de pasada, se veía que cuando "Chucky" corría era un niño? Quedaba fatal, ¿verdad?, pues treinta años antes, a estos Mexicanos ya se les ocurrió esa misma técnica, solo que ahora son enanos a los que se les ha colocado una prótesis facial, una careta que da verdadero miedo... y a la vez da risa, porque se ve que los actores solo podían ver a través de uno de los agujeros de la nariz, por lo que se van moviendo despacito, con mucho cuidado para no tropezarse, y eso provoca no pocos momentos hilarantes. Así mismo, gustan de asesinar a sus victimas con una especie de aguja muy gorda y muy larga. Clavan el utensilio, sin energía, casi a cámara lenta… ¡claro! ¡Por lo mismo, porque con esas putas mascaras no ven! Madre mía, que panzada de reír.
Pero si con estos enanos ciegos no teníamos bastante, por ahí anda el bokor, que tiene en sus dominios un zombi, el zombi más chabacano y a la vez más molón que he visto en mi fucking vida. De hecho, es el que aparece en el cartel abajo a la derecha. Y el bokor parece Oscar Jaenada pasado de cocaína. Risas mil.
Esta peli dispone de una cualidad que muy pocas películas tienen. El énfasis con el que los actores sueltan las parrafadas, que es ridículo, cada cual sobreactúa peor, pero la gracia está en que lo que están diciendo es súper interesante. Toda la escena del principio, en la que la protagonista les explica a los coleccionistas el rollo del vudú, de las maldiciones y de los bokor, mola que te cagas, pero claro, como los actores lo sueltan todo de carrerilla y casi sin pestañear, le restamos veracidad a lo que estamos viendo.
De intenciones muy serias y resultados que son un despropósito, "Muñecos Infernales" es una de las pelis de muñecos asesinos más demenciales, y también una de las mejores de zombis haitianos. Ríete tu de "Yo anduve con un zombie".
Y para más exotismo todavía, el director es Benito Alazraki, el mismo del ignoto remake de "Yo hice a Roque III", escrito a pachas con el propio Mariano Ozores.
Que cinematografía mas curiosa la Mexicana.

lunes, 20 de abril de 2015

EL ALTAR

Lo he dicho aquí infinidad de veces, pero lo digo una vez más –y las que hagan falta- para que no se me despisten o, en su defecto, para que los nuevos lectores lo sepan: Hay un tipo de películas que no deberían existir ¿Cuáles son? Aquellas de factura amateur que intentan pasar por productos profesionales. Y a este tipo de película se adscribe esta “El Altar”.
El terror amateur (no el hecho por fans, que ese adolecería de otras cosas menos malas, sino el hecho por aspirantes a cineastas) español está cuajado de estupideces como esta.
Con la proliferación de la tecnología  y de las nuevas cámaras de vídeo de alta definición, uno ya no sabe que diferencia hay, muchas veces, entre un producto mainstream y uno amateur, ya que este tipo de vídeo les confiere a ambos tipos de película el mismo look. Si a eso le añadimos la falta de talento que hay en general, no ya en el cine español, sino en cualquier ámbito en el que se deje la impronta española (que es que hoy en día, decir español es igual a decir retrasado mental), pues acabamos por no diferenciar productos… quiero decir que por norma general, un producto amateur que va de profesional por la vida es malo, pero “Viral” de Lucas Figueroa, con mayor producción y pretensiones más ambiciosas y claramente profesional, es exactamente igual de malo…Sin embargo, si que se diferencian finalmente; Porque que mientras que “Viral” es sencillamente una mala película en todos los aspectos, cosas como este “El Altar” son productos facturados directamente por tontos, estudiantes imbéciles sin referencias cinematográficas que no se enteran de nada, que con una puta cámara de fotos de esas que graban a una calidad de la hostia, y alquilando una steadycam, acaban pariendo mierdas que causan vergüenza ajena. Un apunte: todos estos novatos, por defecto, usan igual sus cámaras: Con los putos desenfoques. El elemento que aparece más cerca de la cámara, nítido, y todo lo de atrás desenfocado. Indiscriminadamente. TODOS, desde el más estúpido estudiante de cine hasta el más deficiente realizador de vídeo clips, cogen sus putas cámaras de fotos y las usan de igual manera. Los resultados de todo esto pasan a estar muy por debajo de la mediocridad. Es  una vergüenza.
Luego a todos estos, les achacas lo mierdoso del resultado final y siempre es la misma cantinela: “Es cutre por la falta de medios”. Mis cojones, es cutre porque tú eres un inútil.
“El Altar” es todo eso, pero ofende menos. Porque ni para ofender sirve la pobrecilla…
Qué actores… Hay un personaje que se hace llamar “El Chucky” que dan ganas de llevárselo a casa. Pobrecillos todos, que de hostias se van a dar en esto del cine, desde el director hasta el más ínfimo de los actorcillos que aparecen en ella.
Esta gente cuenta con cuatro duros que les da el ayuntamiento de su pueblo, más los efectos infográficos y el chroma de alguno que empieza (con resultados muy inferiores a cualquier producción de “The Asylum”, por ejemplo) y se lanzan a rodar, con dos cojones, una peli de terror ambiciosa, con zombies de por medio -¡cómo no!-, y una especie de ¿hombre lobo? torpe, lento (no más que el equipo técnico y artístico) y generado por ordenador. De agarrarse y no menearse, con complejas subtramas que pretenden dotar de humanidad a sus personajes (La prota es repudiada por los amiguitos que van con ella) mal desarrolladas y nada de oficio tras la cámara. Eso si, los desenfoques que no falten, que eso es muy profesional.
Cuenta la historia de un grupo de muchachos que se va a pasar unos días a una casa rural y allí, quizás por culpa del altar que hay en una cueva contigua, se las verán con el bicho este que ya he nombrado y unos zombies (gente del pueblo, cuatro cholillos con peinados modernos y sus madres, ahí, malamente maquillados).
Me gusta el cine amateur, pero el que es consciente de serlo. El de este tipo, que se creen que están haciendo una película de verdad… bueno, bastante tienen ya con lo que tienen.
Lo único bueno que tienen este tipo de bazofias… que son efímeras. Sus directores en cuanto se dan de bruces con la cruda realidad, dejan el cine a un lado y se ponen a currar en lo que les salga. Yo lo celebro.
Para finalizar destacaré las canciones de la banda sonora…  ¡Tela!.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

EL MORADOR DE LAS TINIEBLAS

Prototípica producción "Empire" (es decir, Charles Band) de finales de los 80, justo cuando la mítica compañía comenzaba a derrumbarse (bueno, según he leído fue justo al año siguiente). ¿Tuvo algo que ver eso con el hecho de que "El morador de las tinieblas" (el título original es igual de guapo, "Cellar Dweller") sea... lo que es?... ¡no!, se trata de una característica común a la mayoría de productos de la casa.

Y cuando dices "lo que es", ¿a que te refieres?. Bien, "El morador..." no es una basura total y completa, tiene su gracia, aunque limitada y, probablemente, solo detectable por fans del cine de horror dispuestos a todo con tal de ver monstruos, hachas y sangre, aunque tampoco sea mucha (como yo, mismamente). De hecho, la recordaba peor y estaba tan dispuesto a sufrirla que, tras los agradecidos 70 escasos minutos que dura, pensé: "Coño (ya saben que yo pienso mucho en eso), pues no es tan horrible"... aunque nunca se la recomendaría a mi abuelo (si lo tuviera).

Un dibujante de comics muy E.C. (interpretado fugazmente por Jeffrey Combs) utiliza un libro de magia negra para los guiones de sus tebeos protagonizados por el monstruo de turno. Naturalmente ello hace que este se materialice en carne, hueso y pelo y arrase con todo. Unos años después, una chica muy mona, pero muy sosa, se emperra en retomar la obra del dibujero y, claro, revive a la criatura, que hará estragos en una comunidad de artistas.

Como suele pasar en este tipo de films, el modo en que el proceso creativo de un comic es trasladado a la pantalla resulta del todo absurdo. La chica (ya cuesta creerse que una tipa así, tan "chic" ella, aspire a hacer tebeos) tiene un estilo muy curioso, a ratos parecen los monigotes de un niño de 12 años, y a ratos Wally Wood estaría orgulloso. Además, la muy zángana es capaz de currarse una página entera, con sus viñetas rectas y sus distintas tonalidades de gris, usando un único rotulador, sin lápiz previo. ¡Menudo genio!.
En el lado netamente positivo, tenemos el modo en el que se ríen de los típicos artistas pretenciosos y pedantes. Todo ello se lo debemos al guionista, que no es otro que Don Mancini, el padre de "Chucky" oculto tras un oportuno alias (Kit Du Bois) y que califica a "Cellar Dweller" en entrevistas recientes de "pedazo de mierda". Perdona chato, pero si lo es, en parte es culpa tuya.
El director no es otro que el legendario John Carl Buechler, creador de bichos de látex tan cutres como encantadores (y característicos, ahí están los "Ghoulies" de ejemplo) y eventual director de películas con mala fama, tipo "Troll" o la séptima entrega de "Viernes 13". El reparto también resulta curioso, Jeffrey Combs a un lado, destacan Yvonne de Carlo (la mamá de la familia "Munster") y Brian Robbins (quien tendría más suerte como productor ejecutivo de "Smallville").

Resumiendo, que "El morador de las tinieblas" resulta torpe, tonta y tosca, pero con la actitud correcta, puede ser hasta entretenida.

miércoles, 3 de agosto de 2016

LOS FOTOCROMOS DE "MUÑECO DIABÓLICO"

Pues pensaba que yo que estaría reseñada en el blog, pero se ve que no. Aunque bueno, ¿Qué voy a contar yo de "Muñeco diabólico" a estas alturas? No obstante, todo lo que hayamos podido comentar sobre la franquicia, lo pueden consultar pinchando aqui.
Clásico de Tom Holland que encasillaría al otrora actor de prestigio Brad Dourif como la voz de Chucky y que, en otro orden de cosas, formaría parte de mis películas favoritas de todos los tiempos.
Disfruten de los fotocromos.













jueves, 5 de enero de 2012

SHOCKER, 100.000 VOLTIOS DE TERROR

El éxito de la saga "Pesadilla en Elm Street" desencadenó una oleada de imitaciones cuyo nexo de unión era el usar como reclamo (desde el mismo título) a un monstruo que, a pesar de cometer los más atroces crímenes, en realidad fuera un tipo simpático y ocurrente. El asesino como absoluta estrella del espectáculo. Mirado en la distancia, vemos que son cientos y cientos los films que se subieron al carro, pero así a lo burro, podríamos citar cosas como “Funny Man” (francamente horripilante), la saga de “Leprechaun” (que también guarda similitudes con “Chucky”) y la otra creación del mismo padre, “Rumpelstiltskin”; “Circuitry Man”, “Jack Frost”, “Uncle Sam” o la tardía “Scarecrow”, con varias secuelas en su haber... así como una infinita ralea de infra-producciones con el mundo de los sueños como denominador común, léase “Beyond dream´s door”, “Nightwish”, “Dreamaniac” o la inevitable imitación exótica, “Ranjang Setan”, también conocida como “Satan´s Bed”.
Pero no hay que ir tan lejos para encontrar refritos Kruegerianos. El mismo ex socio de Wes Craven, Sean S. Cunningham, produjo “House 3”, o mejor, “The Horror Show”, como un intento de convertir al asesino encarnado por Brion James en otro anti-héroe adicto a la sangre que se mueve felizmente por un mundo de pesadillas. Es curioso que el argumento de esta tuviera muchísimos puntos en común con la auto-copia oficial de Craven, “Shocker, 100.000 voltios de terror”. Ambas (producidas en 1989) narran la historia de un psycho-killer capturado y llevado a la silla eléctrica, donde en lugar de fenecer, pasará a habitar otra dimensión desde la que hará la vida imposible al tipo que se encargó de capturarlo.
Aunque Craven ya usó anteriormente casi el mismo tono y fondo de “Pesadilla en Elm Street” para “Amiga Mortal”, “Shocker” es la que más se parece a las desventuras de Freddy Krueger. Obviamente, el realizador no podía plagiarse a si mismo de un modo demasiado descarado, así que en lugar de situar a su monstruo de chanante nombre –Horace Pinker- en el mundo de los sueños, le da la capacidad de usar la electricidad como arma y método de transporte, hasta el extremo de poder colarse en el interior de una televisión en una tan ridícula como divertida pelea con el prota. En otro momento de la función, Pinker se introduce en varios cuerpos como quien cambia de zapatillas, destacando especialmente a la angelical niña, transformada de pronto en un rudo matón que cojea y echa lapos.
Ni la presencia de la enemiga jurada de Krueger -Heather Langenkamp- en plan aparición especial, o la de Ted Raimi o incluso la canción de “Megadeth” con la que nos estuvieron dando la chapa vía caja tonta, ayudaron a que “Shocker” funcionara lo suficientemente bien como para dar vida a la criatura más allá de su debut. Y es que, además, Horace Pinker no era nada simpático.

martes, 10 de julio de 2012

EL EXORCISTA III

William Peter Blatty, escritor de la novela en la que se basó “El Exorcista” y que tomo parte activa de la misma, siempre vivió un tanto al rebufo, más que de su creación, de la película que popularizó a Regan y a Pazuzu. O al menos de sus personajes. Por eso, cuando rodó su primera película “The Ninth configuration”, a el se le llenaba la boca diciendo que era una secuela de “El Exorcista”, basándose en un simple personaje secundario que aparecía en ambas películas.
Sin embargo, pasaron muchos años tras el fracaso de “Exorcista II (El Hereje)” y tuvo que pasar algo de hambre para volver a ponerse manos a la obra en nuevas historias sobre los extraños hechos de George Town.
Por eso, y con la mente en una nueva película, escribió una nueva novela, “Legion”, que es la secuela directa de “El Exorcista”.
Tras publicarla, se puso manos a la obra con los directivos de Warner para llevar a cabo la adaptación de la novela al cine, con lo que se retomaría la franquicia rodando este “El Exorcista III”.
Pero en 1990, una secuela de la película más terrorífica de Warner Brothers, no era garantía de nada, así que tras ser el proyecto rechazado por todo aquél director al que se le ofrecia, se decidió que fuera el propio Blatty quien la dirigiera. Y el resultado, obviamente, no superó al de la película de Friedkin, pero si que es muy superior a la película de Boorman. Pero la gracia está, en que “El Exorcista III”, en realidad es una película de psycho-killer…Aunque incluye un exorcismo, para justificar el título, por supuesto.
La película retoma al Padre Dyer y el teniente Kinderman de la primera parte, que son muy amigos y comparten cine y charleta. En una de estas se lamentan de la serie de asesinatos que está cometiendo un tal Géminis. Durante la investigación, detectan que las huellas dactilares del autor de los crímenes, pertenecen al difunto padre Karras… ¿Escalofriante, verdad?.
No está nada mal la cosa. Como una muestra de cine policiaco, funciona, como peli de psycho killer, que incluso en algunos aspectos se adelantó al éxito del año siguiente, “El silencio de los corderos”, también funciona, y como película de terror, funciona menos, pero tiene momentos verdaderamente escalofriantes, como ese maldito Jesucristo de madera que abre los ojos…
Con aíres telefilemescos, la película se deja ver la mar de bien, y deja a la franquicia en un buen lugar, no como las dos mierdas que se rodaron quince años después, y que traen cola en su confección, como fueron “El Exorcista, el comienzo” del inefable Renny Harlin o “El Exorcista, la versión prohibida” de Paul Schrader. En el papel del asesino Géminis, tenemos a un excepcional Brad Dourif, que todavía hacía cositas antes de encasillarse de una vez por todas como “The voice of Chucky”.
Sorprendentemente, es una película muy maja.