Cine fantástico español y genuino de la mano de Amando de Ossorio, con vistas a venderse internacionalmente, con producción de José Frade y protagonizada por Timothy Bottoms (haciendo de un gallego que no da el pego como tal) y secundado por Ray Milland.
Un avión militar erróneamente deja caer al mar una bomba atómica, lo que provoca que una serpiente marina salga a la superficie sin mas motivación que la de comerse unos cuantos humanos y destrozar unos cuantos barcos. El patrón de uno de ellos, testigo de uno de estos destrozos por parte de la víbora, teme que le tomen por loco si lo cuenta, así que busca apoyo en una joven americana que también vio al bicho. Juntos, resolverán el entuerto.
¡Que película más sumamente graciosa! O mejor dicho, que serpiente de mar tan graciosa. Unas veces es una maqueta hueca para que los actores se metan dentro y dar la sensación de que son engullidos, y otras un individuo con una manopla que rodea con su brazo “enmanoplado” la maqueta de un faro. Obviamente, el escaso presupuesto pasa cruenta factura.
No mucho más que decir de "Serpiente de mar" a estas alturas. Un clásico de las películas malas, blanco fácil, una peli entrañable y un monstruo de lo más simpático, a pesar de sus horribles chillidos.
A Ossorio le hacen firmar con el seudónimo de Gregory Greens, a Víctor Israel, que aparece un momento, le cuelgan un Vic Israel, pero… ¿por qué Frade es José Frade en los créditos, y no Joseph Fradd.... o Fraud? Curiosa hasta en sus títulos.
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martes, 11 de enero de 2011
viernes, 4 de marzo de 2011
LA ENDEMONIADA
De todas las copias y plagios surgidos a raíz de "EL Exorcista", me quedo sin lugar a dudas con la aportación de Amando de Ossorio. Primero por ser un director conocedor del género. Eso ya hace que, de entrada, la película me caiga simpática. Y segundo, porque aunque se aprovecha del filón, y directamente recrea sin vergüenza elementos reconocibles en "El Exorcista" (gapos verdes, girar partes del cuerpo que normalmente no pueden hacerlo o arrastrarse de manera desagradable, amen de que a la niña protagonista la interpreta Marian Salgado, la dobladora española de la "Regan" de la película de Friedkin), sí que cuenta con una entidad propia (no mucha), en el sentido de que, al menos, no es Satanás quien se mete dentro del cuerpo de la muchacha, sino una gitana más mala que un dolor. Y la osadía de incluir una historia de desamor entre el cura protagonista (en su juventud) y una jovencita de buena familia, ya dotan a la película de más calidad, al menos argumental, que el otro "exploit" patrio más popular, "Exorcismo".
Tras ser detenida, una vieja gitana que se dedica a hacer ritos Satánicos y sacrificar bebés se suicida tras ser amenazada por el comisario, que le dice que le va a administrar un medicamento que le hará decir toda la verdad acerca del caso en el que está implicada. Tras morir, y dejar a la policía en ascuas, el espíritu de la gitana saldrá de su cuerpo, para, literalmente, irse andando hasta el de una niña e instalarse en ella. Un joven cura, el padre de la cría, un teólogo y la policía, le darán sal al mejunje, mientras la poseída protagoniza episodios terroríficos y desagradables.
Pues sí, la verdad es que es una película altamente entretenida, quizás menos sanguinaria de lo que nos hubiera gustado, pero con los suficientes elementos, risibles o no, como para pasar un rato bueno, que ya es mucho.
Curioso maquillaje que logra poner el mismo rostro de una Kali Hansa adulta, aterrador por un lado e involuntariamente descacharrante por otro, a una Marian Salgado menor. No hay diferencia… las dos actrices tienen la misma faz, supongo que, también, porque buscaron actrices muy parecidas, que una vez maquilladas asemejaran la misma persona.
En el cast tenemos al inevitable Fernando Sancho ("La ley del karate en el oeste", "El pantano de los cuervos", "Y al tercer año resucitó"), que diríase hace el mismo papel en todos los films de terror, el de policía malcarado y “malaleche”. Tenemos a Maria Kosty ("La rebelión de las muertas" y la ya mentada "Exorcismo") y a Julia Saly (La pocha), al igual que Kosty, habitual de Paul Naschy, también en "Exorcismo" o en cosas como "Operación Mantis", "El último kamikaze", "El retorno del hombre lobo y "Madrid al desnudo". Siempre al lado de Naschy, como si fueran un matrimonio.
En definitiva, correcta película, bien rodada, bien de ritmo, quizás más graciosa que terrorífica, pero en suma, muy, muy disfrutable.
Tras ser detenida, una vieja gitana que se dedica a hacer ritos Satánicos y sacrificar bebés se suicida tras ser amenazada por el comisario, que le dice que le va a administrar un medicamento que le hará decir toda la verdad acerca del caso en el que está implicada. Tras morir, y dejar a la policía en ascuas, el espíritu de la gitana saldrá de su cuerpo, para, literalmente, irse andando hasta el de una niña e instalarse en ella. Un joven cura, el padre de la cría, un teólogo y la policía, le darán sal al mejunje, mientras la poseída protagoniza episodios terroríficos y desagradables.
Pues sí, la verdad es que es una película altamente entretenida, quizás menos sanguinaria de lo que nos hubiera gustado, pero con los suficientes elementos, risibles o no, como para pasar un rato bueno, que ya es mucho.
Curioso maquillaje que logra poner el mismo rostro de una Kali Hansa adulta, aterrador por un lado e involuntariamente descacharrante por otro, a una Marian Salgado menor. No hay diferencia… las dos actrices tienen la misma faz, supongo que, también, porque buscaron actrices muy parecidas, que una vez maquilladas asemejaran la misma persona.
En el cast tenemos al inevitable Fernando Sancho ("La ley del karate en el oeste", "El pantano de los cuervos", "Y al tercer año resucitó"), que diríase hace el mismo papel en todos los films de terror, el de policía malcarado y “malaleche”. Tenemos a Maria Kosty ("La rebelión de las muertas" y la ya mentada "Exorcismo") y a Julia Saly (La pocha), al igual que Kosty, habitual de Paul Naschy, también en "Exorcismo" o en cosas como "Operación Mantis", "El último kamikaze", "El retorno del hombre lobo y "Madrid al desnudo". Siempre al lado de Naschy, como si fueran un matrimonio.
En definitiva, correcta película, bien rodada, bien de ritmo, quizás más graciosa que terrorífica, pero en suma, muy, muy disfrutable.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
LA NIEBLA
Cuando era un crío, el cine de terror me atemorizaba tanto como me fascinaba. Decidido a superar mis fobias y me zampé varios títulos míticos alquilados a tutiplen en el añorado video-club de "El Corte Inglés". Parece una tontería, pero aquel fue un momento muy importante para mi que recordaré con cariño el resto de mis días. Entre todas las seleccionadas destacó una, "La Niebla" de John Carpenter. Preparándome psicológicamente para la que me esperaba, le pregunté a mis mayores si era una peli fuerte, a lo que me respondieron: "No, John Carpenter no suele meter mucha sangre". Encantador, ¿verdad?.
Mientras no he olvidado el pavor que me dio "El Exorcista" (otra de las elegidas), el recuerdo de mi reacción ante "La Niebla" es tan difuso como esta misma (y aquí me refiero al fenómeno natural)... pero sería buena, porque acabé incorporándola a mi videoteca personal mediante el sistema de conectar dos magnetoscopios. Sé que me dio miedo, eso sí, y es que si algo tiene este indiscutible clásico es su capacidad de acongojar. Algo que se trasluce perfectamente en sus numerosos carteles publicitarios, desde la siniestra mano asomando por la puerta (ver), pasando por la versión en la que Jamie Lee Curtis intenta evitarlo, hasta la genial ilustración de la edición patria en vhs con el amenazante esqueleto de largas uñas ideal para quitarle el sueño a un chaval como era yo (aquí al lado).
El caso es que hace un par de días volví a verla y pude confirmar la candorosa obra de arte que es, empezando por esa banda sonora arrebatadora responsabilidad del mismo tío John. Las imágenes son preciosas, hipnóticas y misteriosamente bellas. Los momentos de regocijo múltiples, como cuando la niebla, brillante, atraviesa carreteras y tejados o las siluetas de los marineros vengadores a contraluz, llamando educadamente a la puerta de su víctima en plena medianoche.
"La Niebla" es una fascinante historia de fantasmas, clásica pero moderna al mismo tiempo. El anciano que, nada más arrancar el film, atemoriza a los chavales alrededor de la hoguera narrándoles teatralmente la leyenda de "Blake" y los suyos es una auténtica metáfora de lo que somos nosotros, los espectadores, críos dejándonos asustar con gusto por Carpenter, que vendría a ocupar el puesto del vejete.
El mentado "Blake" comandaba una troupe de leprosos de los que el pueblo pesquero de "Antonio Bay" quería deshacerse. Y lo consiguió mediante trampichuelas, afanándose además todas sus riquezas. Han pasado cien años, y los espíritus de aquellos marineros traicionados van a regresar para tomarse la revancha, rodeados de una condensación de vapor casi fosforescente.
"La Niebla" es toda ella un regalo para el aficionado, y para el cinéfago con buen gusto. Sus primeros 24 minutos son de obra maestra, perfectos. Encima con Tom Atkins de protagonista, ¿se puede pedir más?.
Dice Carpenter que él considera a "La Niebla" como una versión de las típicas historias de venganzas del mas allá que llenaban las páginas de los tebeos de la E.C., de los que el cineasta se declara fan. Por otro lado, y a la hora de hablar del origen de la idea, cita cierta experiencia durante una visita a Stonehenge, en la cual se vio rodeado de una niebla espesa y brillante que parecía sobrenatural. Vale, es probable que sea verdad, pero también que oculte la nada descabellada influencia de "El Buque Maldito" de Amando De Ossorio, con la que guarda muchos y sospechosos puntos en común (y recordad que, en los USA y ya en aquella época, las desventuras de los templarios-zombie funcionaban bien). Supongo que nunca lo sabremos a ciencia cierta.
Sea como fuere, estamos ante una absoluta joya del cine y, más importante aún, una película de terror en el sentido más estricto, real y tradicional. Y sí, ya no se hacen cosas como esta... algo que, por si alguien lo dudaba, acabó de evidenciar el horrendo remake estrenado no hace tanto, y olvidado incluso antes.
Mientras no he olvidado el pavor que me dio "El Exorcista" (otra de las elegidas), el recuerdo de mi reacción ante "La Niebla" es tan difuso como esta misma (y aquí me refiero al fenómeno natural)... pero sería buena, porque acabé incorporándola a mi videoteca personal mediante el sistema de conectar dos magnetoscopios. Sé que me dio miedo, eso sí, y es que si algo tiene este indiscutible clásico es su capacidad de acongojar. Algo que se trasluce perfectamente en sus numerosos carteles publicitarios, desde la siniestra mano asomando por la puerta (ver), pasando por la versión en la que Jamie Lee Curtis intenta evitarlo, hasta la genial ilustración de la edición patria en vhs con el amenazante esqueleto de largas uñas ideal para quitarle el sueño a un chaval como era yo (aquí al lado).
El caso es que hace un par de días volví a verla y pude confirmar la candorosa obra de arte que es, empezando por esa banda sonora arrebatadora responsabilidad del mismo tío John. Las imágenes son preciosas, hipnóticas y misteriosamente bellas. Los momentos de regocijo múltiples, como cuando la niebla, brillante, atraviesa carreteras y tejados o las siluetas de los marineros vengadores a contraluz, llamando educadamente a la puerta de su víctima en plena medianoche.
"La Niebla" es una fascinante historia de fantasmas, clásica pero moderna al mismo tiempo. El anciano que, nada más arrancar el film, atemoriza a los chavales alrededor de la hoguera narrándoles teatralmente la leyenda de "Blake" y los suyos es una auténtica metáfora de lo que somos nosotros, los espectadores, críos dejándonos asustar con gusto por Carpenter, que vendría a ocupar el puesto del vejete.
El mentado "Blake" comandaba una troupe de leprosos de los que el pueblo pesquero de "Antonio Bay" quería deshacerse. Y lo consiguió mediante trampichuelas, afanándose además todas sus riquezas. Han pasado cien años, y los espíritus de aquellos marineros traicionados van a regresar para tomarse la revancha, rodeados de una condensación de vapor casi fosforescente.
"La Niebla" es toda ella un regalo para el aficionado, y para el cinéfago con buen gusto. Sus primeros 24 minutos son de obra maestra, perfectos. Encima con Tom Atkins de protagonista, ¿se puede pedir más?.
Dice Carpenter que él considera a "La Niebla" como una versión de las típicas historias de venganzas del mas allá que llenaban las páginas de los tebeos de la E.C., de los que el cineasta se declara fan. Por otro lado, y a la hora de hablar del origen de la idea, cita cierta experiencia durante una visita a Stonehenge, en la cual se vio rodeado de una niebla espesa y brillante que parecía sobrenatural. Vale, es probable que sea verdad, pero también que oculte la nada descabellada influencia de "El Buque Maldito" de Amando De Ossorio, con la que guarda muchos y sospechosos puntos en común (y recordad que, en los USA y ya en aquella época, las desventuras de los templarios-zombie funcionaban bien). Supongo que nunca lo sabremos a ciencia cierta.
Sea como fuere, estamos ante una absoluta joya del cine y, más importante aún, una película de terror en el sentido más estricto, real y tradicional. Y sí, ya no se hacen cosas como esta... algo que, por si alguien lo dudaba, acabó de evidenciar el horrendo remake estrenado no hace tanto, y olvidado incluso antes.
miércoles, 19 de febrero de 2020
AL FILO DEL HACHA, EDICIÓN EN BLU-RAY POR "ARROW VIDEO"
No deja de sorprender ver cómo en el extranjero se rinde pleitesía a producciones nacionales que, aquí, se consideran poco menos que escoria. Les dedican ediciones lujosas, generosas en extras e incluso sorprendentes lavados de cara digitales. Eso en España sería algo totalmente impensable. Los fans y devotos aquí se tienen que conformar con cutre-ediciones piratas en dvd y santas pascuas. Y si todo ello ya es chocante cuando hablamos del cine añejo de Paul Naschy, Jesús Franco o Amando de Ossorio, más se incrementa el efecto sorpresa al tratarse de una película con fecha ochentera y, aún "peor", situada en la segunda mitad de la dorada década, aquella durante la cual el cine fantástico de producción patria era casi inexistente, terreno prácticamente marginal y que nadie quería tocar ni con un palo de diez metros. Un periodo que añoro mucho, sobre todo si lo comparamos a la época actual, saturada de pelis de terror absolutamente aborrecibles, y que van desde la mierdecilla parida con el móvil por un grupo de ilusos aficionados (y que "Dark" programa sin complejos) a una cosa super mainstream de, por decir alguien, Atresmedia. ¡Agh!. En aquel oscuro lapso destacaron, dejando a un lado a Bigas Luna y su "Angustia" de ciertas pretensiones artys, dos pares de packs. El que ofrecieron José Antonio Escrivá/Juan Piquer con "Slugs, muerte viscosa" y "La Grieta" (aunque sea del 90), y el de José Frade/José Ramón Larraz con "Descanse en piezas" y "Al filo del hacha", la homenajeada.
Uno de los audio comentarios que acompañan al film lo firma "The Hysteria Continues", podcast supuestamente especializado en cine slasher (y giallo), que entre unas cuantas cagadillas casi osan afirmar que "Al filo del hacha" nunca se estrenó en cines. Sacro error, y lo digo porque lo sé, ya que fui a verla a los "Waldorf" de Barcelona. Recuerdo perfectamente que ya entonces pensé aquello de: "Como siempre España se apunta tarde a todo, ¡¿un slasher en 1988, cuando el subgénero ha dejado de dar dividendos?". Pues si, amiguitos, pero así es esta tierra de lerdos. En cualquier caso, y para no perder mucho el tiempo, les diré que la peli gira en torno a un misterioso asesino que se va cargando a los habitantes de un pequeño pueblo de la américa profunda y de cómo unos jovenzuelos intentan esclarecer su identidad con ayuda de un ordenador. Esto último se suponía lo más de lo más, un aliciente moderno y anzuelo para la chavalada, ya que es gracias a la máquina que descubrimos quien es el tipo del hacha. No vamos a engañarles ahora, queridos, "Al filo del hacha" es un coñazo de mucho cuidado. Uno de los slashers más aburridos que me he zampado a lo largo de mi vida, donde entre crimen y crimen -más o menos resultón- sufrimos eternas escenas de diálogos para besugos que no aportan nada. No obstante, dejando de lado su inevitable valor antropológico, sí que merecen la pena ser aplaudidos el chanante look del asesino y, por supuesto, el acojonante poster. Fabuloso, moderno y muy atractivo (en perfecta consonancia con el de "Descanse en piezas", también muy guapo).
Pero aquí y ahora la verdad es que mi opinión con respecto a la peli importa un carajo, ya que de lo que se trata es de examinar el blu-ray editado por los aplicados chicos de "Arrow Video", cuyo generoso catálogo viene repleto de títulos de cabecera, todos ellos bendecidos por ediciones confeccionadas con el mejor de los gustos. Además de la escalofriante mejoría de calidad de imagen del negativo gracias a las bondades del 2K (¡¡¿para "Al filo del hacha"?!! Increíble), lo que encontramos en sus adentros son entrevistas de lo más entrañables con sus dos protagonistas masculinos, Barton Faulks (quien, curiosamente, dispone de únicamente otro título más -terminado- en su filmografía y es, nada menos, que "Future Kill") y Page Mosely, y una tercera con el especialista en efectos y maquillajes Colin Arthur. Luego un par de audio comentarios, el citado arriba y otro, más ameno, con Barton Faulks. Para terminar, una galería de imágenes generosa en la que encontraremos carátulas de ediciones en VHS de distintos países y los fotocromos españoles de la película. Es ahí donde entramos nosotros, puesto que, como saben, hace ya un tiempo que los tenemos subidos a este sacrosanto blog. Los chicos de "Arrow Video" llegaron hasta nuestros lares, los vieron y nos mandaron un amable e-mail pidiéndonos si se los cedíamos a mayor calidad, cosa que hicimos encantados. No solo pueden gozarlos en los extras del disco, también van incluidos en el generoso y bello libreto interior, que incorpora un concienzudo e interesantísimo texto de Amanda Reyes sobre las co-producciones entre USA y España y el slasher nacional. Si llegan hasta los "Special Thanks", ahí nos verán, luciendo orgullosos en una generosa cita por parte de la distribuidora.
Tanto placer podría llevarnos a equívoco y comenzar a soltar a los cuatro vientos que "Al filo del hacha" es cojonuda y bla, bla. Pero no somos tan hipócritas. La peli de José Ramón Larraz es la costrilla que es y no mejora ni con las bendiciones de la restauración, pero el blu-ray merece ser visto y tenido por su hermosa presentación, su generoso contenido y su indudable calidad. Al fin y al cabo es un trozo de historia del cine español, uno raro, misterioso y desperado, cosa que justifica también la posesión de esta joyita (y que viene acompañada, obvio es, por la versión en castellano de la interfecta).
¡Thank you Ewan/Arrow Video!
Uno de los audio comentarios que acompañan al film lo firma "The Hysteria Continues", podcast supuestamente especializado en cine slasher (y giallo), que entre unas cuantas cagadillas casi osan afirmar que "Al filo del hacha" nunca se estrenó en cines. Sacro error, y lo digo porque lo sé, ya que fui a verla a los "Waldorf" de Barcelona. Recuerdo perfectamente que ya entonces pensé aquello de: "Como siempre España se apunta tarde a todo, ¡¿un slasher en 1988, cuando el subgénero ha dejado de dar dividendos?". Pues si, amiguitos, pero así es esta tierra de lerdos. En cualquier caso, y para no perder mucho el tiempo, les diré que la peli gira en torno a un misterioso asesino que se va cargando a los habitantes de un pequeño pueblo de la américa profunda y de cómo unos jovenzuelos intentan esclarecer su identidad con ayuda de un ordenador. Esto último se suponía lo más de lo más, un aliciente moderno y anzuelo para la chavalada, ya que es gracias a la máquina que descubrimos quien es el tipo del hacha. No vamos a engañarles ahora, queridos, "Al filo del hacha" es un coñazo de mucho cuidado. Uno de los slashers más aburridos que me he zampado a lo largo de mi vida, donde entre crimen y crimen -más o menos resultón- sufrimos eternas escenas de diálogos para besugos que no aportan nada. No obstante, dejando de lado su inevitable valor antropológico, sí que merecen la pena ser aplaudidos el chanante look del asesino y, por supuesto, el acojonante poster. Fabuloso, moderno y muy atractivo (en perfecta consonancia con el de "Descanse en piezas", también muy guapo).
Pero aquí y ahora la verdad es que mi opinión con respecto a la peli importa un carajo, ya que de lo que se trata es de examinar el blu-ray editado por los aplicados chicos de "Arrow Video", cuyo generoso catálogo viene repleto de títulos de cabecera, todos ellos bendecidos por ediciones confeccionadas con el mejor de los gustos. Además de la escalofriante mejoría de calidad de imagen del negativo gracias a las bondades del 2K (¡¡¿para "Al filo del hacha"?!! Increíble), lo que encontramos en sus adentros son entrevistas de lo más entrañables con sus dos protagonistas masculinos, Barton Faulks (quien, curiosamente, dispone de únicamente otro título más -terminado- en su filmografía y es, nada menos, que "Future Kill") y Page Mosely, y una tercera con el especialista en efectos y maquillajes Colin Arthur. Luego un par de audio comentarios, el citado arriba y otro, más ameno, con Barton Faulks. Para terminar, una galería de imágenes generosa en la que encontraremos carátulas de ediciones en VHS de distintos países y los fotocromos españoles de la película. Es ahí donde entramos nosotros, puesto que, como saben, hace ya un tiempo que los tenemos subidos a este sacrosanto blog. Los chicos de "Arrow Video" llegaron hasta nuestros lares, los vieron y nos mandaron un amable e-mail pidiéndonos si se los cedíamos a mayor calidad, cosa que hicimos encantados. No solo pueden gozarlos en los extras del disco, también van incluidos en el generoso y bello libreto interior, que incorpora un concienzudo e interesantísimo texto de Amanda Reyes sobre las co-producciones entre USA y España y el slasher nacional. Si llegan hasta los "Special Thanks", ahí nos verán, luciendo orgullosos en una generosa cita por parte de la distribuidora.
Tanto placer podría llevarnos a equívoco y comenzar a soltar a los cuatro vientos que "Al filo del hacha" es cojonuda y bla, bla. Pero no somos tan hipócritas. La peli de José Ramón Larraz es la costrilla que es y no mejora ni con las bendiciones de la restauración, pero el blu-ray merece ser visto y tenido por su hermosa presentación, su generoso contenido y su indudable calidad. Al fin y al cabo es un trozo de historia del cine español, uno raro, misterioso y desperado, cosa que justifica también la posesión de esta joyita (y que viene acompañada, obvio es, por la versión en castellano de la interfecta).
¡Thank you Ewan/Arrow Video!
domingo, 8 de agosto de 2010
LA NOCHE DE CINE INCONEXO 5
Sí, lo siento Spawn... ¡¡pero no puedo esperar más a que decidas levantar tu culo del sofá y venirte a uno de nuestros video-encuentros sociales!!, lo de ayer Sábado FUE sin lugar a dudas una nueva sesión de cine inconexo, algo imposible de negar teniendo en cuenta las películas que nos zampamos.Perrerías, ocupaciones creativas y otros menesteres de mejor -pero pesada- catadura fueron los motivos por los que solo éramos tres "seres humanos" situados frente al televisor. El número más escueto de todas las Noches de Cine Inconexo. Estábamos Fiverjofre de "Nekrofilmicos", Goblin de "Criticonos" y un servidor de.... ustedes. ¿Significa ello que hubo menos coña y diversión?, ¡para nada!, el nivel fue muy parecido al habitual, con el añadido de disponer de más espacio vital para gozar de la comodidad y, claro, ese maravilloso aire acondicionado. De hecho, el desmadre fue incluso mayor, ya que directamente a ratos desconectábamos de la película -especialmente mis compañeros- y nos poníamos a parlotear de trivialidades varias.
Pensé que sería todo un detalle por mi parte seleccionar a modo de arranque una peli generosa en carnes femeninas, y del pack de material disponible destacaba por méritos muy propios "La mansión de los muertos vivientes", una de las inevitables odas al "nada" firmada por don Jess Franco con su incomparable no-estilo. Muchas muchísimas tetas de todo calibre (por un lado la apetitosamente rolliza Lina Romay, por otro, una actriz con edad de ser madre... incluso abuela, que daba
un poco de grima), números lésbicos, paseos interminables y... ¡ah si!, de vez en cuando una versión "Toys R´Us" de los templarios de Ossorio jodiendo la marrana. Leeeenta y aburriiiiida a matar, pero ¡eh!, es Jess Franco ¿Qué esperabais?. Mis compañeros, cabrones ellos, se pasaron la sesión cagándose en mi estampa, a pesar del generoso catálogo de chochos... ¡¡putos ingratos!!.La siguiente la sugirió el golfo de Goblin, la in-famosa "Birdemic: Shock & Terror", una peli que ya se ha hecho un nombre como "tan mala que es buena", "una de las peores películas de la historia" y auténtico carrusel de cachondeo y diversión allí donde se proyecta. Hay que puntualizar que la vimos en inglés a pelo, y estoy convencido que de haber entendido más su contenido oral el descojoncio / alucine hubiese sido el doble. Pero la verdad es que incluso muda y sin audio, "Birdemic" no puede ocultar los d/efectos que la han catapultado a la fama. Amigos, menudo pedazo de incompetencia enlatada. Nada está bien hecho en ella, todo
es incapacidad. Incapacidad de mover la cámara, de montar, de sonorizar, de actuar, de dirigir, de lograr convincentes efectos especiales, de dotar de ritmo a la ¿historia?... necesitaría de un libro para detallar todo lo que es un desastre en este producto casero bendecido por la suerte (aunque igual haya sido maldecido, ¿Quién sabe?). En esencia se podría resumir como "una copia de "Los Pájaros" rodada por un retrasado mental". ¿Lo peor del mundo?, no... he visto mucho material igual o aún más mal parido (y todo de habla hispana, por cierto), pero está claro que esta cosita merece un puesto de honor en el top ten de cagadas rancias. De hecho, es TAAAAAAAAAAAAN tremendamente negada que no paramos de debatir si estaba hecha así a posta, como parte de un plan, un montaje, o su inutilidad era honesta. Incluso dedicamos un rato a investigar por la red, pero de nada sirvió, no hallamos una respuesta satisfactoria.Así pues, lo lógico era terminar la velada con algo más normal, de más calidad, y teniendo en cuenta el nivel, ese puesto incluso podía ocuparlo "Monster Dog", producida por Carlos Aured, dirigida por Claudio "Troll 2" Fragasso, con Alice Cooper, Victoria Vera y el tercero de "Martes y 13", ¡toma exotismo!. Perros locos y nada convincentes hombres lobo de goma para un film que, aunque se esfuerza en mantener la dignidad estilística, no deja de ser el típico ladrillo videoclubero.
En el camino se quedaron "La Casa 5" (o "Beyond Darkness", otra obra de arte del Sr.Fragasso) y "La noche del cometa".
Después de ese baño de crueldad (lo de vernos una en versión original fue especialmente duro) lo humano era apagar el televisor y, arrastrando nuestras pupilas, dirigirnos hasta el hogar a reposar. Las neuronas pedían clemencia, y se la dimos... pero que no se acostumbren, que los atracones de cine chungo seguirán. ¿Y los que se lo pierdan?, ¡¡peor para ellos!!.
domingo, 27 de marzo de 2016
LOS FOTOCROMOS DE "SERPIENTE DE MAR"
Hoy recuperamos los fotocromos de una auténtica joya del trash made in España, "Serpiente de mar", la tardía e inexplicable -por el simple hecho de existir- película de monstruos anémicos rodada con el presupuesto que Spielberg gasta en toallitas perfumadas. Amando De Ossorio (oculto según donde tras el alias de ¡¡Gregory Greens!!) dejó de lado a sus afamados templarios y los cambió por un bicharraco de graznidos lastimeros. El pifostio, que además cuenta con un Ray Milland en las últimas (y un León Klimovsky que no le queda lejos), fue despedazado by el menda en las páginas de nuestro "pest seller" y por Víctor himself in da blog.
En cualquier caso, los fotocromos no defraudan (y parecen completos): Incorporan imágenes del monstruo, así como las muecas de Milland y Timothy Bottoms pensando aquello de "¿Pero qué cojones hago yo aquí?" (que es lo que debe pensar el prestamista fotocromil Alex Gardés cada vez que ve su nombre en estas entradas).
En cualquier caso, los fotocromos no defraudan (y parecen completos): Incorporan imágenes del monstruo, así como las muecas de Milland y Timothy Bottoms pensando aquello de "¿Pero qué cojones hago yo aquí?" (que es lo que debe pensar el prestamista fotocromil Alex Gardés cada vez que ve su nombre en estas entradas).
viernes, 13 de junio de 2014
LA RESIDENCIA
“La Residencia” es una de esas películas que vi por primera
vez en un pase televisivo de dos rombos, de los que veía desde la puerta de mi
habitación a hurtadillas a la edad de 8 o 9 años. Y han pasado los suficientes
años como para, por un lado no acordarme de ni uno solo de sus fotogramas y por
otro, decidirme a vencer la pereza que me daba volver a verla.
Y es que su fama de “una de las mejores películas de terror
españolas” era un pesado lastre. Pues ha superado la prueba de los años con
creces. Se trata de una grandísima película de terror española, efectivamente
de las mejores. Y la única pega que puedo ponerle, es que, quizás peca un poco
de ingenua – desde el primer momento nos hacemos una idea de quien puede ser el
asesino- pero esa ingenuidad viene dada por una cuestión de fechas más que por cosa de la realización. Me imagino
el impacto que causaría esta película allá en 1969.
Cuenta la historia de una jovencita la cual es ingresada en
una residencia para señoritas conflictivas regentada por una tirana que siente
un gran desprecio por ellas. La mano derecha de la directora, que atormenta al
resto de las internas, y el hijo adolescente y salido de la misma, cumplen un
gran papel en la historia. Un buen día, alguien comienza a asesinar a algunas
de las chicas. Nadie quedará libre de sospecha.
Y es que la grandeza de la película, más allá de la
historia, que tampoco es que sea algo del otro mundo, radica en todo lo
concerniente al diseño de producción, la ambientación, la atmósfera, el rollo
gótico y el suspense. Amén de la
dirección de Chicho Ibáñez Serrador, perfecta, y que se marcó un par de hitos en la historia del cine español, como
ese primer asesinato con planos superpuestos –y flores empapadas en sangre- a
cámara lenta, que es ya todo un referente, por no hablar del retorcido final al
que, por otro lado, se lanzan guiños al terror clásico y al contemporáneo, más
concretamente a “Frankenstein” y a “Psicosis”.
Lo que pasa es que se rodó en un año complicado, y la tijera
de la censura no deja que disfrutemos de la película en toda su sordidez, pues
quedó fuera de metraje un buen tanto por ciento de escenas sangrientas, y aún
así, la película resulta escabrosilla.
Con una clara retirada a las producciones de la
“Hammer”, desde luego, le da mil patadas
a cualquier obra del “Fanta-terror” español,
quedando Chicho muy por encima de todo lo que hizo Paul Naschy, todo lo
que hizo Eugenio Martín, todo lo que hizo Amando de Ossorio… en definitiva, que
Chicho SI era un gran director. Lástima que luego le echó más horas al “Un,
Dos, Tres” que a cualquier otra cosa, y tras rodar la también cojonuda “¿Quién
puede matar a un niño?” se quedó por el camino un gran director de cine.
Poco más que decir, un clásico, una gran película, una
pionera, un éxito internacional con ediciones en DVD, sin duda, mejores en el
extranjero que en España, y que cuenta en su reparto con las presencias de
Lilly Palmer (“Los niños del Brasil”) Cristina Galbó (“No profanar el sueño de
los muertos”, “El Sexo Ataca”), Teresa Hurtado (“En busca del huevo perdido”),
Víctor Israel y John Moulder- Broewn (“El circo de los Vampiros”)
Muy buena.
domingo, 16 de marzo de 2008
LA NIEBLA (2007)
Los nombres de Stephen King y Frank Darabont, siempre que van juntos, suelen dar resultados cojonudos ("Cadena Perpetua"), resultados potables ("La milla verde") y resultados.... resultados que no recuerdo ("The Woman in the room", el corto que Darabont hizo siendo estudiante y que a España llegó como parte de la antología "Stephen King, Pesadillas Nocturnas"). A estas le sigue "The Mist", que por el título y la trama de base (hay algo maligno oculto en la niebla) hace pensar, inevitablemente, en "La Niebla" de Carpenter y, ¿por qué no?, "El Buque Maldito" de Amando De Ossorio. Aunque toda posible conexión queda ahí, porque en lo que respecta al resto de la historia, nada tienen que ver.
Sin contar el citado corto, esta es la primera vez que Darabont y King se acercan juntos al terreno del terror puro, la marca de fábrica del escritor y puedo decir, satisfecho, que por lo que a mi respecta la empresa ha salido bien parada. De entrada, todo recuerda mucho a las últimas adaptaciones del escritor de Maine (no cuenta "1408", peli esta que, por otro lado, me pareció aburridísima), sobre todo las televisivas, por aquello de juntar a una serie de personajes de lo más comunes en una situación límite, y de cómo estos deben enfrentarse no solo a la amenaza en cuestión, sino también a su propia condición humana. Es otra conexión que, afortunadamente, solo se queda en la superficie... y digo afortunadamente porque, salvo puntuales excepciones ("El aviador nocturno", "It" o "La tormenta del siglo") la mayoría de los productos destinados a la caja tonta con el padre de "Carrie" por medio, dan como resultado pestiños como camiones.
El reparto está a la altura, y lo componen esa clase de actores que nunca destacan en roles principales (salvo Thomas Jane, a quien guardo especial afecto desde que lo vi en "The Punisher"), pero que siempre cumplen a la perfección. Ellos, y un puñado más, se ven obligados a encerrarse en un supermercado con el fin de escapar de las monstruosas entidades que se esconden en la susodicha niebla. Darabont logra momentos muy potentes de tensión y suspense y, aunque la primera aparición de un bicho a mi me ha dejado un tanto frío, las siguientes lo compensan de sobras, en especial la secuencia de las arañas... logradísima.
Otro de los aciertos de "The Mist" reside en el personaje de la beata medio loca, que va logrando reunir acólitos, hasta el punto de que ya no sabes quien es más peligroso, si ellos o los que rondan en el exterior. Por cierto, el mentado personaje se hace realmente odioso, hasta el punto de desearle la muerte y, en caso de que llegue, estar convencido de que será motivo de celebración.
Todo eso, unos efectos especiales muy dignos (¡lástima del primer monstruo!), sobre todo los de maquillaje, unas interpretaciones muy solventes y una trama bien llevada y con ritmo (son tan disfrutables las secuencias de horror, como las de interacción entre personajes), dan como resultado una muy estimable peli de terror hollywoodiense que, sin cebarse en el gore, tampoco escatima en asquerosidades.
Ah... ¡y ojo al tremebundo desenlace!.
Sin contar el citado corto, esta es la primera vez que Darabont y King se acercan juntos al terreno del terror puro, la marca de fábrica del escritor y puedo decir, satisfecho, que por lo que a mi respecta la empresa ha salido bien parada. De entrada, todo recuerda mucho a las últimas adaptaciones del escritor de Maine (no cuenta "1408", peli esta que, por otro lado, me pareció aburridísima), sobre todo las televisivas, por aquello de juntar a una serie de personajes de lo más comunes en una situación límite, y de cómo estos deben enfrentarse no solo a la amenaza en cuestión, sino también a su propia condición humana. Es otra conexión que, afortunadamente, solo se queda en la superficie... y digo afortunadamente porque, salvo puntuales excepciones ("El aviador nocturno", "It" o "La tormenta del siglo") la mayoría de los productos destinados a la caja tonta con el padre de "Carrie" por medio, dan como resultado pestiños como camiones.
El reparto está a la altura, y lo componen esa clase de actores que nunca destacan en roles principales (salvo Thomas Jane, a quien guardo especial afecto desde que lo vi en "The Punisher"), pero que siempre cumplen a la perfección. Ellos, y un puñado más, se ven obligados a encerrarse en un supermercado con el fin de escapar de las monstruosas entidades que se esconden en la susodicha niebla. Darabont logra momentos muy potentes de tensión y suspense y, aunque la primera aparición de un bicho a mi me ha dejado un tanto frío, las siguientes lo compensan de sobras, en especial la secuencia de las arañas... logradísima.
Otro de los aciertos de "The Mist" reside en el personaje de la beata medio loca, que va logrando reunir acólitos, hasta el punto de que ya no sabes quien es más peligroso, si ellos o los que rondan en el exterior. Por cierto, el mentado personaje se hace realmente odioso, hasta el punto de desearle la muerte y, en caso de que llegue, estar convencido de que será motivo de celebración.
Todo eso, unos efectos especiales muy dignos (¡lástima del primer monstruo!), sobre todo los de maquillaje, unas interpretaciones muy solventes y una trama bien llevada y con ritmo (son tan disfrutables las secuencias de horror, como las de interacción entre personajes), dan como resultado una muy estimable peli de terror hollywoodiense que, sin cebarse en el gore, tampoco escatima en asquerosidades.
Ah... ¡y ojo al tremebundo desenlace!.
sábado, 20 de abril de 2024
IT KNOWS YOU´RE ALONE / SCREAM OF THE BLIND DEAD / PARASITE LADY
Ahí van dos confesiones. La primera: Cada vez me cuesta más aguantar una película entera. Supongo que he visto tantísimas, y sigo viendo tantísimas, que me aburro con una facilidad pasmosa. El estar tan bien informado de tropos, clichés y fórmulas, contribuye, no lo duden. Por eso, creo, solo consiguen engancharme aquellas muy bien paridas o, sobre todo, que se salen de mi menú habitual. En cambio, lo que hago mucho más es escuchar música. Sin descanso. Me puedo pasar horas. Resumiendo: mi cinefilia (o cinefagia) vive constantemente amenazada. ¿Qué hacer? Fácil, reunir ambas modalidades en una. Ver películas a la par que consumo música. Bien, bonito, pero... ¿qué clase de producto audiovisual es aquel cuyos diálogos y entendimiento de la trama merezcan ser sacrificados? Pues algo sin mucho valor, obvio, pero también sin mucho bla,bla, ni demasiadas complicaciones y, ya puestos, subtítulos básicos. Es decir, pelis zetosas, roñas amateurs, etc... mandanga actualmente muy fácil de localizar en plataformas, siempre de modo gratuito. Así que a ello me dedico últimamente.
Y, siguiendo con la lógica, ¿¿qué clase de películas me aseguran tales condiciones?? coño, pues las de Chris Alexander, un auténtico especialista en eso del corto alargado. Ya hablé de él hace un tiempo, de su condición de ex-editor de "Fangoria", de como ello le valía para recibir apoyo y ayudas de ciertos personajillos "importantes" del sector, y... bueno, aquí viene la segunda confesión: de lo mal que me cae.
Lo tenía atragantado de antes (no puedo sufrir su cara de pasmao, esa gorrita detestable que lleva siempre y el rollo pedante del que, ocasionalmente, hace gala), pero podía tolerarlo como bicho curioso. Después de cierto affaire -que no comentaré, es cosa mía, aunque contribuyó a convertir el atragantamiento en "algo personal"-, ya no valía ni eso. Detesto a Chris Alexander. Sin su pasado "Fangoriano", pertenecería a los miles y miles de pringados que hacen cacotas con la vídeo-cámara creyéndose "filmmakers" legítimos, lejos de trascender. Pero él se puede permitir el gusto de ir a tomar unas copichuelas con Charles Band, convencerle para que invierta capital en sus peliculillas y, luego, las cuele en los servicios de streaming de "Full Moon". Y Band, claro, acepta. En parte porque anda muy perdido últimamente y está dispuesto a tocar cualquier palo en espera de que alguno suene. Lo máximo que el ex-capitoste de "Empire" ha aportado al "cine" de Alexander son tetillas. Antes las actrices le salían con camisón, marcando pezón, pero poco más. En sus roñas recientes, y de las que hablaré a continuación, se ven ubres. Algunas muy gonitas.
Así pues, tengan en consideración que las siguientes tres películas las consumí con música ajena en los oídos. Algo que podría considerarse trágico pues el juego auditivo se supone tiene mucho peso en las pelis de Alexander, ya que él mismo se encarga de componer y tocar lo que suena en la banda sonora, rollo "Goblin", retro-techno setentero. Pero, dadas las circunstancias, me la trae tremendamente floja. Para el caso, el mentado acompañamiento vino de la mano de "The amazing crowns", "The Onyas", "Teenage Head", "The Oblivians" y "Dirtys". Gracias a todos ellos por hacerme la experiencia más soportable.
Y, siguiendo con la lógica, ¿¿qué clase de películas me aseguran tales condiciones?? coño, pues las de Chris Alexander, un auténtico especialista en eso del corto alargado. Ya hablé de él hace un tiempo, de su condición de ex-editor de "Fangoria", de como ello le valía para recibir apoyo y ayudas de ciertos personajillos "importantes" del sector, y... bueno, aquí viene la segunda confesión: de lo mal que me cae.
Lo tenía atragantado de antes (no puedo sufrir su cara de pasmao, esa gorrita detestable que lleva siempre y el rollo pedante del que, ocasionalmente, hace gala), pero podía tolerarlo como bicho curioso. Después de cierto affaire -que no comentaré, es cosa mía, aunque contribuyó a convertir el atragantamiento en "algo personal"-, ya no valía ni eso. Detesto a Chris Alexander. Sin su pasado "Fangoriano", pertenecería a los miles y miles de pringados que hacen cacotas con la vídeo-cámara creyéndose "filmmakers" legítimos, lejos de trascender. Pero él se puede permitir el gusto de ir a tomar unas copichuelas con Charles Band, convencerle para que invierta capital en sus peliculillas y, luego, las cuele en los servicios de streaming de "Full Moon". Y Band, claro, acepta. En parte porque anda muy perdido últimamente y está dispuesto a tocar cualquier palo en espera de que alguno suene. Lo máximo que el ex-capitoste de "Empire" ha aportado al "cine" de Alexander son tetillas. Antes las actrices le salían con camisón, marcando pezón, pero poco más. En sus roñas recientes, y de las que hablaré a continuación, se ven ubres. Algunas muy gonitas.
Así pues, tengan en consideración que las siguientes tres películas las consumí con música ajena en los oídos. Algo que podría considerarse trágico pues el juego auditivo se supone tiene mucho peso en las pelis de Alexander, ya que él mismo se encarga de componer y tocar lo que suena en la banda sonora, rollo "Goblin", retro-techno setentero. Pero, dadas las circunstancias, me la trae tremendamente floja. Para el caso, el mentado acompañamiento vino de la mano de "The amazing crowns", "The Onyas", "Teenage Head", "The Oblivians" y "Dirtys". Gracias a todos ellos por hacerme la experiencia más soportable.
La primera en caer fue "It knows you´re alone". Una pava de hermosos mondongos encuentra en la orilla de la playa un... errr... ¿cómo definirlo? teléfono muy tocho que antaño usaban los barcos para comunicarse entre ellos (¿arrastrado por el mar a pesar del peso?). Se lo lleva a casa, lo limpia y, claro, una noche suena. Lo coge y escucha sonidos raros, como voces distorsionadas del más allá. Por lo visto hay un fantasma muy cabreado en el lugar y utiliza el parato para darle al pico y, de paso, materializarse con fines bien pérfidos.
Bien, Alexander cumple con la papeleta del buen zineasta digital moderno esclavo de las plataformas. Lo primero es que tu peli ejerza de buen concepto, antes que buena videomovie. Así, remarcas mucho las referencias para que el fan medio se sitúe: Un cartel muy chanin con regusto a los setenta. Unos créditos a base de guiños tan sutiles como recibir un martillazo en la polla (por ahí leemos los nombres de A.M.Frank y Daniel White... como se suele decir ahora: if you know, you know), mucha morralla psicodélica a base de filtros, lesbianismo de chichinabo, toda una ristra de características propias del cine facturado en los 70 y, muy especialmente, el eurotrash que don Alexander hace suyas... pero sin más.... de modo completamente superficial, hueco, vacío. Porquesí. ¿Y el resto? pos una trama lineal como el cordel de un támpax, leeeeeeenta cual tortuga asmática, carente de imaginación o alguna resolución ingeniosa y una escueta duración de escasos 50 minutos que, encima, se hacen eternos. Ya les decía arriba, cortos alargados ad infinitum. Le quitas los paseos interminables y el rellenismo estético, y se queda en unos 10 minutos... igualmente aburridos.
"Scream of the blind dead" era la que me hacía más gracia, básicamente por tratarse de un homenaje a los templarios de Amando de Ossorio. ¿La enésima secuela en formato amateur, como tantas se han hecho -y tan jodidamente mal- estos años? Eso pensaba yo, pero no. En apenas 38 minutos (igualmente eternos) Alexander se vale de cierta iconografía propia de la franquicia hispánica (en este caso reducidas a UN templario) para contar lo de siempre, a la manera de siempre. Una tipa guapa (muy guapa, Stephanie Delorme), impulsada por una voz que la llama del más allá, baja del tren, llega hasta una vieja iglesia, se masturba recordando cómo se folló a su amante lesbi y, entonces, aparece un templario que la persigue.... y persigue.... y persigue.... y persigue.... y persigue.... y persigue.... y persigue.... y persigue.... y persigue.... y persigue.... y persigue.... y persigue... y per... eso. Hasta que la mata. That´s all folks. Incluye cameo de Lone Fleming, por supuesto... solo que, acorde a este cine de tecnología digital, limitado a la voz. Es decir, ni siquiera le pagaron un billete para ir a "rodar" a Canadá, bastó con una llamada por Skype. Evidentemente, toda la publi / promo de "Scream of the blind dead" es dolorosamente engañosa. Y eso aporta algo positivo, el careto que se le va a quedar a todo retardado fan del fantaterror cuando se siente frente a la tele dispuesto a ver esto.
La verdad es que habría dejado la tortura aquí, pero estaba gozando de mi particular banda sonora y no quería cortarla, así pues me busqué otra chrisalexanderdada para acompañar. Una cortita, eso sí. La elegida fue "Parasite Lady" de... no recuerdo bien, 40 y pico minutos.
Una tipa vive metida en un ataúd. Se levanta, se ducha para que le veamos las tetas, sale a la calle, visita una feria muy retro, se liga a otra pava, se la lleva a un motel, le abre el cuello y bebe su sangre. Al día siguiente, lo mimmo. Y así hasta que se enamora de una de sus víctimas, pero la madre superiora de las chupadoras de sangre no permitirá a su pupila tal capricho. En fins. Si el cine de Chris Alexander ya es aburrido y repetitivo, alargado hasta la ofensa, aquí la cosa se torna cruel, ya que de eso va la trama, de ver a doña parásito sumida en idéntica rutina día tras día. Hay que ser joputa. Todo ello pues a lo digital, a lo estéticamente hermoso propio de un vídeo de karaoke, diálogos mínimos, cámaras lentas, filtros hasta aturdir, bla, bla. Sin novedad. Todo aquello que parapeta su verdadera condición de producto hueco, sin alma, sin trama, sin esencia, pero lo suficiente recargado estéticamente -y pomposo- para que el fan medio se flipe, se ciegue, y diga maravillas aluego en las detestables redes sociales habituales. ¡Panda de cretinos!.
Sin embargo reconozco que, en el fondo, es hasta respetable que Chris Alexander se mantenga tan fiel a sus características maneras. Ahora bien, no sé como no se aburre de hacer exactamente siempre lo mismo, de idéntico modo. Me sorprende esa criminal falta de inquietud creativa, ciertamente.
Una tipa vive metida en un ataúd. Se levanta, se ducha para que le veamos las tetas, sale a la calle, visita una feria muy retro, se liga a otra pava, se la lleva a un motel, le abre el cuello y bebe su sangre. Al día siguiente, lo mimmo. Y así hasta que se enamora de una de sus víctimas, pero la madre superiora de las chupadoras de sangre no permitirá a su pupila tal capricho. En fins. Si el cine de Chris Alexander ya es aburrido y repetitivo, alargado hasta la ofensa, aquí la cosa se torna cruel, ya que de eso va la trama, de ver a doña parásito sumida en idéntica rutina día tras día. Hay que ser joputa. Todo ello pues a lo digital, a lo estéticamente hermoso propio de un vídeo de karaoke, diálogos mínimos, cámaras lentas, filtros hasta aturdir, bla, bla. Sin novedad. Todo aquello que parapeta su verdadera condición de producto hueco, sin alma, sin trama, sin esencia, pero lo suficiente recargado estéticamente -y pomposo- para que el fan medio se flipe, se ciegue, y diga maravillas aluego en las detestables redes sociales habituales. ¡Panda de cretinos!.
Sin embargo reconozco que, en el fondo, es hasta respetable que Chris Alexander se mantenga tan fiel a sus características maneras. Ahora bien, no sé como no se aburre de hacer exactamente siempre lo mismo, de idéntico modo. Me sorprende esa criminal falta de inquietud creativa, ciertamente.
Y que a gusto me he quedao, oiga.
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