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viernes, 22 de noviembre de 2019

LEPRECHAUN, EL DUENDE ASESINO

Curiosamente, la franquicia “Leprechaun”, con tantos fans como detractores a lo largo y ancho del mundo, es ya una clásica de los "direct to video".
Tras un par de escarceos en la gran pantalla con las dos primeras partes, “Leprechaun, la noche del duende” y “Leprechaun 2”, y considerando que ambas películas funcionaron mucho mejor en los estantes de los videoclubes que en las salas, se pone de manifiesto que las cómico-sangrientas aventuras del duende asesino son más carne de videoclub que de celuloide, por lo que a partir de esta “Leprechaun, el duende asesino”, que es la que hace tres, todas las películas de la franquicia salen exclusivamente en vídeo. Y hasta el día de hoy. Durante el periplo, al Leprechaun le ha pasado de todo; desde  moverse a sus anchas en guetos negros donde engatusa a propios y extraños con sus dotes de  rapero, hasta convertirse en un monstruo terrorífico que no respeta la estética folclórica del personaje en un "reboot" en 2013 que resultó ser de lo más detestable. Por otro lado, al tratarse de un personaje del folclore irlandés, no tiene derechos de autor, por lo que a la franquicia le salieron títulos apócrifos de calidad ínfima para, en sus últimos movimientos, y ya sin Warwick Davis a la cabeza —actor que diera vida al duende desde la primera hasta la sexta entrega—, protagonizar una pedazo de mierda de remake que sitúa la acción 30 años después de la primera película, retomando personajes y obviando lo acontecido en el resto de entregas.
Y haciendo balance, como fan que soy del personaje, llegó la hora de calibrar cual de todas es la mejor película de Leprechaun. Y sin desdeñar la quinta y sexta, que me parecen divertidísimas, la mejor de todas, la más “leprechauniana” y la más gore, es la tercera, esta “Leprechaun 3” que la "Vidmark" lanzó directa a vídeo en 1995 y se convirtió en la cinta más vendida de ese año.
En España, distribuida en nuestros videoclubes por "BMG", quizás sin conciencia de que existían otras dos películas anteriores —de hecho, “Leprechaun 2” no ha gozado de una edición domestica en España, hasta que hace poco ha sido editada de manera pirata en Blu Ray—, llegó a nuestros videoclubes, omitiendo en la caratula el 3 del título, pasando a llamarse “Leprechaun, el duende asesino”. Y resulta la mejor de la saga, la favorita de Warwick Davis, porque además de disponer de las dosis exactas de humor y horror que requiere el personaje, la película cuenta con la dirección del más ferviente fan y seguidor del personaje, el artesano de la “Ozploitation” Brian Trenchard-Smith, un director de "exploits" de lo más solvente. Y es que Trenchard-Smith es un tío que sabe lo que hace, sabe dirigir. El caso es que en su día realizó títulos míticos de la ultra violencia australiana como puedan ser "El imperiode la muerte” o  “El día de los asesinos” (o la taquillera en nuestro país ¡“Los Bicivoladores”!) pero en los 90 el cine de explotación estaba ya ninguneado, por lo que no trabajaba con la frecuencia que debiera, así que, siendo prácticamente un apestado en Australia, se afincó en los USA y comenzó a hacer películas de apestado para la tele o el videoclub, entre ellas, esta “Leprechaun, el duende asesino”.
La cosa es lo de siempre. A una casa de empeños de Las Vegas llega un vagabundo con el Leprechaun hecho estatua. El dependiente se lo compra por 20 dólares y, al quitarle el medallón del cuello, despierta al Leprechaun. Este se marcha de allí aferrado a su olla de oro, con la mala suerte de que, durante la huida, pierde una monedita, que se queda el de la casa de empeños, por lo que Leprechaun decide recuperarla. En consecuencia, realizará una carnicería por todas Las Vegas mientras una parejita intenta frenarle los pies.
Además de lo anteriormente expuesto, lo que convierte esta entrega en una película muy superior al resto de la saga es que Brian Trenchard-Smith, con un presupuesto de mierda (tan escueto que, siendo un film que al principio se iba a rodar en 3D, hubo que desechar esa posibilidad porque no había pasta suficiente) y con solo 14 días para rodar la película entera, consigue facturar algo muy entretenido y disfrutable.
Trenchard-Smith se encargaría posteriormente de la secuela, “Leprechaun 4: In Space” que trasladaría las fechorías del duende al espacio y es infinitamente inferior a esta de Las Vegas, y ahí pondría fin, por desgracia para él, a su relación con Leprechaun. Sin embargo, en su travesía americana, continuó con su carrera de manera imparable hasta nuestros días, siendo el responsable de cintas como una de las más significativas de la decadencia de Jim Belushi, “Sahara”. Suya es también “Night of the Demons 2” y ha ido compaginando trabajos televisivos con otros "direct to video", siendo lo más marciano que ha hecho en los últimos 10 años una secuela tardía de “Porky’s” titulada “Pimpin’ Pee Wee” y que, con un presupuesto de un millón de dólares, se estrenó un solo día en "Pay per view", y para de contar, porque se concibió única y exclusivamente para conservar los derechos de la franquicia. Y quien mejor que Trenchard-Smith para sacar a flote esa empresa.
Por lo demás, “Leprechaun, el duende asesino”, con todos esos asesinatos, y un Leprechaun rimador que se encuentra en su salsa en un escenario como el de Las Vegas, pues está francamente bien.

miércoles, 1 de octubre de 2014

LEPRECHAUN ORIGINS

Sin duda, y como los asiduos al blog sabrán, uno de mis personajes favoritos ficción es “Leprechaun”. Le llevo tatuado en mi pierna y conozco las películas como si yo mismo las hubiera hecho. Así que llevo tiempo detrás de ver este “Leprechaun Origins”, consciente de que no llegará de ninguna de las maneras a nuestro apreciado país. Se estrenó en cines el 26 de agosto en pases sueltos (últimamente se estila mucho esto, que lastima) para ayer mismo, día 30, salir a la venta en DVD y Blu Ray en los Estates. Pero en Internet ya lleva unas semanas rulando por el ciberespacio una copia en HD perfectamente subtitulada en castellano. Así que la vi antes de ayer (¿Cómo no va a ir mal el cine y la venta de DVDs? Claro que en esta ocasión la excusa es que si no ¿Cómo demonios voy a ver las pelis que me interesan?).
Una vez vista, les remito a una de las frases de una de las reviews americanas, firmada, no precisamente por un amante de la saga, pero si del cine de terror y que define muy bien lo que es este Reboot de “Leprechaun Origins”: “Even the worst of the original Leprechaun films is better than Leprechaun Origins”. Para los más tontos: “Cualquiera de las peores entregas de la saga original de “Leprechaun” es mejor que este “Leprechaun Origins”. Y mira que cualquiera de las originales es mala…
Y es que la WWE estudios, ha cagado fuera del tiesto. La “World Wrestling Entertainment”, como si de “Marvel” se tratara, se mete en esto del cine con el fin de promocionar a algunos de sus luchadores. En esta ocasión se asocia con Lions Gate, y planean sacar un reboot de las películas del duende (recordemos que se basa en el folclore irlandés) pero en plan terror línea dura. Es más, aseguran que nos aterraran con la película. Y como reclamo contratan a un luchador enano que responde al nombre de Dylan “Hornswoogle” Postl, que además, en sus peleas, solía disfrazarse de “Leprechaun”, para encarnar al duende que en su momento dio vida Warwick Davis.
Sería muy estúpido e ignorante por mi parte, esperar de una película de terror que pretende dar miedo, un Leprechaun como el de Davis, con sombrero, zapatero remendón y soltando rimas sin parar. Pero también sería muy estúpido e ignorante si pensara que con un personaje como Leprechaun, tan asociado a una saga, podríamos decir, que de terror cómico, se pueda hacer una buena película de terror. Los de WWE, por lo tanto, deben ser medio patanes.
Y se que soy el primero que no quiere humor dentro de las películas de terror… con excepciones. Estas serían Chucky y Leprechaun. Incluso Leprechaun se presta más al humor que Chucky, porque desde que Mark Jones lo puso en circulación, este ha sido un duende chistoso producto e hijo de los noventa. Y así lo acepté de buen grado desde un principio. Y si veo una peli de Leprechaun, quiero a ESE Leprechaun, al igual que los fans americanos que piensan pizca más o menos lo mismo que yo. Este no es Freddy que al principio daba miedo. Es más un representante de la comedia que del terror. Aunque eso tampoco obsta.
Por otro lado, sería estúpido por mi parte valorar esta película como una más de la saga. Hay que valorarla como película independiente. Entonces pasa, lo que pasa siempre; que como película de Leprechaun no funciona en absoluto, pero como película de terror, sin tener presente la otra saga para nada, es un film del todo incompetente. Es más, si nos olvidamos de que se trata de una película de Leprechaun, nos olvidamos del único aliciente que tiene esta peli y el por qué vamos a verla.
Un grupo de estudiantes se va a Irlanda de vacaciones. Así que alquilan una casa rural para pasarlas, donde son encerrados por sus guardeses, para dárselos en sacrificio al Leprechaun que pulula por ahí y que les está haciendo la vida imposible. Y este, transcurrida una hora de película en la que no pasa nada, se los va comiendo.
Entonces, como película de terror, el argumento es de lo más soso y frío. La película, en su afán por dar miedo, apuesta por una fotografía lúgubre y oscura, que ocasiona que apenas se vea nada, sin conseguir dar miedo en ninguno de sus frames, más allá de los sustos tramposos de los que la película está plagada. No obstante, a su favor hay que decir que el gore que nos muestra está muy bien elaborado, casi sublime, pero es poco y mal avenido, por otro lado. Lo peor de todo es que es un coñazo absoluto, con estructura del peor “Slasher” sin ser un “Slasher”, en el que te aburres, te aburres y te aburres, hasta que muere alguien, pero es cuando esto ocurre, resulta que te has aburrido igualmente. Un absoluto despropósito.
Ahora vamos a comentarla como película perteneciente a la saga de “Leprechaun”. Lo único que tiene que ver con la parida por Mark Jones, es que el Leprechaun es duende y custodia su oro. Por lo demás, han eliminado todo rasgo humanoide de este y lo han convertido en bestia sin rostro (al final de la reseña pongo la foto. Si, eso es Leprechaun en esta película) que parece salida de cualquier entrega de “El señor de los anillos” (de hecho me recuerda al Gollum de la mala versión animada de “El Hobbit”), que solo gruñe, por supuesto  no habla y podía ser un Leprechaun como podía ser el demonio negro, porque nos da igual. Igual que nos da lo mismo que el luchador que le da vida sea  Dylan “Hornswoogle” Postl, porque ni se le ve… además podía ser un animatronic perfectamente, por su imposible fisonomía, y porque en ningún momento vemos al duende de cuerpo entero. Es más, siempre le vemos de refilón.
No hace falta decir, que la película carece de humor y, por supuesto, de sentido del mismo, porque se están tomando el material tan en serio, que eso es lo que asusta. ¡Ojo! me toca los cojones que sea tan seria una peli de Leprechaun, pero si que le hacía falta un poco de esta actitud a la gran mayoría de películas de terror. Más a las que, como esta, son de corte independiente.
Un despropósito en todos los sentidos, una puta mierda infecta de las más grandes. Además, engañosa… porque si es cierto que te venden la película como una más de la franquicia. El Póster es más deudor de la saga original , que de la película resultante, porque esa garra que sostiene el oro… ni siquiera es parecida a las garras del Leprechaun que aparece en la película, pero si a las del de Warwick Davis. Indignado estoy. No obstante, por completísimo, en cuanto pueda me haré con el DVD. Pero eso ya es enfermedad mía.
En el reparto, desconocidos y desconocidas a los que empezamos a ver en el terror “Videoclubero” (sigamos llamándolo así, aunque su medio natural ahora sea el VOD, es decir “video on demand”, para las televisones digitales) como Stephanie Bennett (“Encuentros paranormales 2”), Andrew Dumbar (“Alien Trespass”), Brendan Fletcher (“Freddy Vs. Jason”, “Ogre”) o Gary Peterman (“Superagente Cody Banks”)… vamos, una panda de matados. Pero no menos que el absoluto inútil de su director, Zach Lipovsky, al que Mark Jones tiene que tenerle una tirria absoluta y que viniendo de hacer efectos especiales en cortometrajes, debuta en el largo con esta mierda, y ya prepara otra que lleva por título “Dead Rising”.
Desde luego, ninguno es para tenerlos en cuenta en lo sucesivo.
Ahí tienen el aspecto de este nuevo Leprechaun. Este no puede rapear.


viernes, 13 de febrero de 2015

GNOME ALONE

Después del fracasazo que ha supuesto el “reboot” de la franquicia “Leprechaun Origins”, y tras levantarse diversos proyectos en torno al duende, consecuencia de ese fracaso, llega este “Gnome Alone”, que no es otra cosa que el “Exploitation” mas descarado habido y por haber del concepto e idea del “Leprechaun” original.
Además, como “Leprechaun” es un  personaje mitológico libre de derechos –realmente, Mark Jones no creó nada- este aparece en la película que nos atañe, no interpretado por Warwick Davis, sino que bajo su piel se oculta Travis Eberhard. Otro enano. Sería el desencadenante de la historia y archienemigo del Gnomo protagonista (¿Tal vez con las miras puestas en un “Gnome Alone Vs. Leprechaun”? me aventuraría a decir que si).
Aunque solo lo hace durante el epílogo de la película.
Esta nos traslada al lugar y tiempo de Leprechaun. Este está enamorado de una bruja que le da calabazas. No puede soportarlo, así que busca un hechicero al cual le ofrece la mitad de su oro, si lanza una maldición a la bruja, marcándola como a una res. Una vez maldita, esta convoca a un Gnomo que la proteja durante la maldición, haciendo que esta pase de generación en generación, haciendo que el Gnomo cumpla los deseos  de muerte de la bruja y por ende de sus descendientes. Así, tras este prólogo, salta la acción hasta nuestros días, donde la última bruja le pasa la maldición a una jovencita. Esta, inconsciente de esto, empieza a presenciar como, cuando le desea algo malo a alguien de su entorno, este muere en las circunstancias que ella describe en sus maldiciones. Es decir, que si dice “ojalá te arranquen el rabo y te lo metan en un agujero”, el Gnomo llega y le hace eso mismo a quien ella haya deseado. Una excusa como otra cualquiera para que el bichejo decapite, destripe, viole y, mientras, se eche unos chistes.
Y es que es un puto plagio de Leprechaun en toda regla, al menos en lo que al carácter del enano se refiere, ya que el Gnomo tiene el mismo comportamiento, verborrea y chascarrillos que el duende al que dio vida Warkwic Davis. Solo que este resulta mucho más violento –la película tiene muchísimo gore- y mucho más erótico. No solo presenciamos tetas a tutiplén, sino que el puto Gnomo mete mano a una recauchutada fémina. Gore en exceso y chistes malísimos que salen, entre palabrotas, de la boca del Gnomo, no salvan en absoluto esta oportunista puta mierda. Es mala hasta decir basta. En ella no funciona nada, toma al espectador por tonto, y mientras se va desarrollando la película, en su meridiano nos vuelve a contar, a través de flash backs,  el principio que acabamos de ver. Una patata hervida de deshonestas intenciones y horrorosos resultados.
Pero es que encima, la puñetera película trata de ser transgresora en todos los aspectos, sin conseguirlo ni por un momento.
Dando vida al Gnomo tenemos a Verne Troyer el mítico “Mini-Yo” de la saga de  “Austin Powers”, hablando como un descosido y haciendo gestos obscenos con la lengua toda la película, mientras se carga muy a lo bruto a la mayoría del reparto, compuesto de jovencitos y no tan jóvenes, irrelevantes para citarles y con pocas pelis a sus espaldas.
Lo mismo digo de sus directores, Timothy Woodward y  John Micael Elfers, que tienen mucha televisión a sus espaldas, y tres o cuatro truños para nada reseñables.
No llega a ser tan mala como “Leprechaun Origins”, pero le sigue muy de cerca.

lunes, 30 de mayo de 2011

DAHMER VS. GACY

Desde luego, al responsable de esto, Ford Austin , sentido del humor no le falta. Desde su incipiente sello independiente dedicado a las “Low Budget movies” Angry Baby Monkey Pictures, Austin, un aficionado al cine de sub-géneros, y sobre todo al “Dwarfxplotation”, siendo Weng Weng su principal inspiración, se saca de la manga esta comedia negra, que toma como modelo el FREDDY VS. JASON de Ronny Yu, pero cambiando a tan populares personajes, por populares “serial Killers” homosexuales reales. De hecho, uno de los pósters de esta película, es una replica casi exacta del perteneciente a la película de Yu. Así, tenemos este delirante “crossover” con el carnicero de Milwaukee y el payaso asesino como absolutos protagonistas.
Científicos militares, sin saber muy bien el por qué, experimentan con el adn de los psicópatas mas peligrosos de América con el fin de crear un súper asesino. Pero por lo que sea, la cosa sale mal y tenemos a los clones de John Wayne Gacy y Jeffrey Dhamer, pululando a sus anchas por ahí, dando cuenta de sus victimas de la manera que les hizo famosos.
Por otro lado, tenemos a un luchador de Wrestling, que es una especie de enviado de dios, que tendrá que parar los piés a estos dos psicho- Killers.
A priori, la película parece bastante interesante, pero a la larga, se queda en un chistecillo insípido.
Incluso, la introducción de Ninjas que se enfrentan a los “Serial Killers”, así como todo tipo de chascarrillos (¡una niña entrevistada en la tele por ser una “serial Killer”!), la convierten en una patochada que busca el delirio y lo bizarro de manera expresa, al mas puro estilo del primer Lee Demarbre ( SMASH CUT, HARRY KNUCLES, JESUCRISTO CAZADOR DE VAMPIROS) o de, por poner un ejemplo de aquí, Pedro Temboury ( ELLOS ROBARON LA PICHA DE HITLER, KARATE A MUERTE EN TORREMOLINOS), o sea, una puta mierda.
A eso, hay que añadirle toneladas de insustancial parloteo y un sentido del ritmo completamente amateur, que aburren de pelotas.
Pero no todo es malo en este producto; el gore, artesanal y de la vieja escuela, es, además de generoso, cojonudo. Sangre a borbotones y látex a mansalva durante la mayoría de escenas de acción, llegan, por los pelos, a salvarla de la quema, y hacen que merezca la pena, al menos un visionado. Especial atención merece la primera víctima de Gacy, un vagabundo que minutos antes de ser masacrado, se estaba comiendo una rata viva. Esa escena está tan bien hecha, que revuelve el estomago.
A destacar también, un noticiero que aparece de vez en cuando durante la película, en el que un reportero nos va explicando lo que pasa, mientras que por la parte inferior, vemos unos rótulos que anuncian cosas como que Warwick Davis va a hacer un biopic sobre Weng Weng o que se van a estrenar a la vez FEAST 4, 5 Y 6 y todo tipo de guiños al cine de género mas ínfimo, reproducido a base de noticias falsas.
La película se queda con un final abierto en el que se introduce a la figura de Charles Manson, al que se le reserva una escena final de lo mas sanguinolenta.
Desconozco si formará parte o no de la secuela, pero lo cierto es que para 2013, ya se está anunciando la segunda parte de esta: DAHMER VS GACY 2: IN SPACE, en el espacio, como no podía ser de otro modo.
Ford Austin, que además es actor de todo tipo de producciones, y que aquí además interpreta a Jeffrey Dahmer, dirige largometrajes de bajo presupuesto como churros, a razón de tres o cuatro por año, y logra con las sagas de CEREBRAL PRINT, o con ATTITUDE FOR DESTRUCTION o este DAHMER VS. GACY, sus mayores “éxitos”.

martes, 19 de mayo de 2009

HOWARD, UN NUEVO HÉROE

Cuando reviso una película tan genuinamente ochentera como esta, me planteo mucho si hacer la reseña o no, porque, realmente, se sabe ya todo sobre estas películas. Obviaremos lo de que fue un fracaso estrepitoso, lo de que su productor, George Lucas, reniega de ella, lo de que es la primera superproducción que se realiza de un personaje "Marvel" y pasaremos directamente a lo que opino tras haberla visto recientemente.
Hace unos días, charlaba yo con mi amigo Murphy sobre el estado actual del cine, llegando a la (obvia) conclusión de que, a todas las películas actuales, ya sean buenas o malas, les falta ese rollito tan resultón que tenían las de los ochenta. Es cierto. Ya fuesen malas, o pequeñitas, se disfrutaban más que cualquier cosa 
con gran calidad que se haga ahora. Es esto lo que obliga a decir que algo realmente sosillo como, por ejemplo, "Iron Man", nos parezca cojonudo y tremendamente entretenido. Esto es porque nos conformamos y valoramos una película, precisamente, dentro de la poca calidad de lo que se hace actualmente. ¿Me he explicado?
Bien, pues este medio día, viendo "Howard, un nuevo héroe", me doy cuenta de que el entretenimiento puro y duro murió a mediados de los 90. Ninguna película entretiene ya como entretenían aquellas… Y es que "Howard, un nuevo héroe" mola tanto…
El caso es que, si se estrenase hoy día, sería considerada una gran película, tope rítmica y con unos efectos visuales que, sin tirar de ordenador (porque todavía andaba en pañales), superan con creces todo lo que se hace ahora; aplíquenle eso al guión, a la historia, a los actores e incluso a la banda sonora. Sería un pelotazo de película y los críticos caerían rendidos a sus pies, no como en su momento, que la pusieron a caer de un burro (cosa que en la época tampoco se explicaba, pero era común al hablar de cine comercial y, especialmente, del tipo espectáculo).
Aquel pato que ejercía de taxista en algunos números de "Amazing Spider-man" o "She Hulk" era 
francamente molón. Pero les diré que, aunque cuenta con mi simpatía, para mí el rey absoluto de la función no es el pato, si no ese enorme personaje, aterrador, cómico también y espeluznante que interpreta magistralmente Jeffrey Jones, “el señor de las tinieblas del universo” ¿existe actualmente un villano tan molón? Yo creo que no, y difícilmente habrá otro igual jamás. Recuerdo cuando vi la película por primera vez en el cine siendo un infante, a medida que Jones se iba transformando tenía que retirar la mirada, porque me aterraba lo que veía en la pantalla. Este sí que es un personaje al que rendir culto.
Por otro lado, tenemos a Tim Robbins en estado de gracia en uno de sus primeros papeles, y también está muy bien. A "Howard" lo interpreta Ed Gale (y no Warwick Davis, como había pensado yo durante un tiempo).
El director, Willard Huyck, no se prodigó mucho tras "Howard, un nuevo héroe", mejor dicho, no volvió a dirigir. Quizás medió en ello George Lucas por arruinarle…
Sentencia: Obra maestra absoluta. Si buscásemos la palabra entretenimiento en cualquier enciclopedia, junto a esta debería salir el cartel de 
"Howard, un nuevo héroe".

viernes, 22 de marzo de 2019

SKINNED DEEP

A Gabe Bartalos se le conoce, principalmente, por su prolífica carrera como técnico de efectos especiales y maquillaje. En este apartado, y para ahorrarnos el eterno listado de títulos, podemos destacar la cantera de bichos que pueblan el "Basket Case 2" de Frank Henenlotter. Todos ellos cortesía de Bartalos.
Pero al hombre no le basta con eso. Eventualmente le gusta hacer sus propias películas. "Skinned Deep" fue la primera de las dos que pueblan su currículo como director y guionista. Viéndolas se nota que hay amor invertido en ellas y que quedan bien lejos de ser meros productos de consumo. Son trabajos personales y que gastan un tono bastante extraño, delirante y alocado.
A simple vista "Skinned Deep" (apadrinada en su día por la revista "Fangoria") podría ser la eterna derivación de "La matanza de Texas". De hecho, hay una secuencia que directamente recuerda a su segunda parte, en la que Bartalos trabajó aplicando maquillajes. Una familia de chalados se dedican a la caza y captura de personas que seguidamente mutilan y devoran. Algunas de ellas lograrán zafarse y tomarse la revancha.
El aspecto que marca la diferencia es, primero, una estética barroca y recargada aunque también cruda y feista. Segundo, el estrambótico sentido del humor, en ocasiones tan bufo como surrealista. Si a todo ello le sumamos unas dósis de gore gran guiñolesco y que el film está rodado en unos bonitos 16 mm, surge un nuevo vínculo con otra película, la mejor de toda la filmografía de Peter Jackson: "Mal Gusto".
La mentada familia viene formada por un especie de hombre biomecánico con cortante dentadura de acero, un enano histriónico que lanza platos con mortal precisión (interpretado por "Leprechaun" himself, Warwick Davis. Y sí, Bartalos curró también en algunas películas del malvado duende), una abuela aparentemente angelical, un tipo con un cerebro gigantesco y otro del que no hablaré para no estropear la sorpresa. Sus víctimas son una familia paródicamente yanki y una panda de moteros de la tercera edad, entre los que localizamos al legendario Forrest J. Ackerman. El no menos legendario Captain Sensible, del grupo "The Damned", pone música a una secuencia hilarante protagonizada por el del gran cerebro (y que propició a sus autores problemas con la autoridad).
Tal ensalada da como resultado una película peculiar y bizarra, que podría pecar de intentar artificiosamente ser carne de culto, pero que no por ello es totalmente desdeñable. Tiene sus buenos momentos y sus buenas ideas. Curiosa.

viernes, 30 de abril de 2010

GHOULIES II

Aunque esta sea la favorita de los fans, yo me declaro devoto absoluto de la primera, que era sórdida, original y una genuina película de terror. "Ghoulies II" no deja de ser una vuelta de tuerca al humor de los "Gremlins" y el resto de bichillos. Se ve que es más rentable poner a una serie de seres haciendo gamberradas graciosas, que directamente devorando a los atolondrados humanos. Pero ojo, eso no quiere decir que no la tenga en alta estima, todo lo contrario, es super divertida.
Un hombre roba unos pocos "Ghoulies" a unos satanistas con intención de destruirlos, pero sus planes se truncan y los bichos acaban dentro del camión de “La guarida de Satán”, una atracción de feria donde se acoplan perfectamente y se convierten en las estrellas.
La verdad es que está muy bien y, aun siendo la comicidad de los bichejos mucho más palpable que el horror o el gore, tiene un par de escenas con más carnaza que su predecesora (¿quizás el humor es una carta blanca para mostrar atrocidades 
en ese contexto…?), como, por ejemplo, esa mítica escena en la que tiran un al payaso a un barreño de agua y, cuando sale, lo hace sin un brazo, pues había un "ghoulie" con una cuchilla de afeitar esperándole… pero sin duda, lo mejor de la peli es el "ghoulie" gigante que se come a los pequeños.
Si en el primer film los bichejos eran meros comparsas de los actores, y apenas hacían acto de presencia, en esta secuela son los absolutos protagonistas y los humanos solo víctimas para ellos. Una decisión lógica puesto que las criaturas creadas por John Carl Buechler fueron aquello que más funcionó en la entrega previa. Por eso, es un enigma (porque además tres de los "ghoulies" eran ya claramente reconocibles) que en "Ghoulies IV" desaparezcan en pro de unos enanos con careta. Pero bueno, esa ya tocará. Como "frikada", decirles que uno de los dibujos que decoran la atracción de “La guarida de Satán” es el cartel de
"El regreso de los muertos vivientes". Un guiño maravilloso.
En el reparto William Butler ("Viernes 13 - 7", "La matanza de Texas 3" o la versión Savini de "La noche de los muertos vivientes"),  el veterano Royal Dano ("House II", "Killer Clowns from outer space", "La mitad oscura" o "Locos invasores del espacio") o el enano Phil Fondacaro, habitual de la "Empire", rival de Warwick Davis y estrella en toda "serie b con enano" que se precie (hemos podido verle en "Hard Rock Zombies", "Troll" o "La tierra de los muertos vivientes"). En la dirección de "Ghoulies II" encontramos al veterano -y cabecilla del clan- Albert Band, responsable también de "El perro de Satán" y la infantilada "Prehysteria".
El tema estrella de la banda sonora, “Scream until you like it” está a cargo del grupo heavy "W.A.S.P." Aunque me horroriza su escucha, la caratula del single, "ghoulies" incluidos, me encanta, y por eso la incorporo a la reseña.

viernes, 17 de julio de 2015

LEPRECHAUN'S REVENGE

El primer intento por revitalizar la franquicia de “Leprechaun” no fue el de los berracos de la “WWE” con “Leprechaun Origins”. De hecho, no tengo ni la más remota idea de cuantos “Exploitation”, “Reboots” o remakes no oficiales  a rebufo de la saga que haría famosa Warwick Davis existen, pero me temo que son unos cuantos y, también, que son todos malos de pelotas.  Pero, soy completista del duende, así que… no me queda más remedio que comerme todas, inclusive la tamaña mierda que nos ocupa ahora “Leprechaun´s Revenge” estrenada también con el título de “Red Clover” y en Latinoamérica, directamente, se tituló “Leprechaun 7: Trébol Maldito”. Te cagas.
El argumento, la originalidad, el terror y el gore (de calidad, que no el infografico) brillan por su ausencia: Tras explicarnos una voz en off el rollito típico del Leprechaun que custodia el oro y demás, nos encontramos ante una joven que ha sido víctima de una maldición. Quien encuentre un trébol de cuatro hojas de color rojo y lo arranque de su sitio, será perseguido por el Leprechaun, que de paso, se cepillará a todo aquél que se le ponga a tiro. Una muchacha encuentra un trébol de cuatro hojas rojo y lo coge…. Así que imagínense el resto. De por medio, además de la muchacha y su amigo, un Sheriff y un tirado con pinta de alcohólico, intentaran frenar la ira del Leprechaun en el día de San Patricio.
La variante aquí está en que dotan al personaje de seriedad; no habla, ergo, no cuenta chistes y es implacable a la hora de asesinar a sus víctimas, pero el look es una mierda, pasando del aspecto clásico, y apostando por una especie de hombre verde, larguirucho y alto, que se parece un poco, de aquella manera al “Groot” de “Los Guardianes de la galaxia”.
Por lo demás, soporífero aburrimiento, diálogos insustanciales e interminables, una castaña insufrible, que no la salva  ni la ridiculez general de toda la película, ni la decadencia de Billy Zane, que da pena verlo mal actuar en su rol de estúpido Sheriff modernote, sin uniforme ni estrella y cuyo look con sombrero abombado recuerda mucho al de Pepe, el trompetista vampiro de la película de dibujos animados “Vampiros en la Habana” que vas vestido igual.
Acompaña a Zane en el periplo, el eterno William Devane, secundario en mogollón de telefilmes y visto en películas como “Payback” o “Space Cowboys”.
Dirige esta oportunista T.V. Movie Drew Daywalt, cortometrajista con mogollón de trabajos, director de algún capítulo de series y director de un largometraje ponzoñoso para lucimiento de Sean William Scott cuando estaba de moda. Pero ni un solo trabajo destacable y/o reseñable.
Y la carátula de esta peli, es la más fea que he visto en mi vida.
Una puta mierda.

sábado, 11 de enero de 2020

SAINT BERNARD

Tras sorprender a todos en 2004 con "Skinned Deep", el habitual técnico de efectos especiales y maquillaje Gabe Bartalos lo intenta de nuevo con otra de sus locuras ultra-personales y macro-independientes, "Saint Bernard", fechada en 2013. Dos largometrajes en casi diez años, algo comprensivo si tenemos en cuenta la peculiar naturaleza de sus proyectos, que si en "Skinned Deep" ya cantaba lo suyo, con el caso que nos ocupa se incrementa más todavía. Porque al menos aquella jugaba con elementos propios del cine de terror, y tenía una escasa pero existente trama. En "Saint Bernard" ya no disponemos de esos resortes de seguridad. A pesar de algunos fugaces momentos con monstruos o situaciones horribles, no podemos decir que la peli encaje en el género. Bartalos directamente apuesta por el delirio y el surrealismo más desquiciados y desquiciantes.
La cosa va de un aspirante a director de orquesta que, un día, sufre un ataque de locura incrementado poco después al localizar la cabeza decapitada de un perro San Bernardo y obsesionarse con llevarla allá donde va y protegerla de todos aquellos que pretenden arrebatársela. Con la excusa, vivirá una especie de pesadilla demencial repleta de ilógica y desmelene. Según he leído de boca del mismo señor director, toda esa demencia es pura metáfora. Vamos, que no es un rollo raro porque sí, detrás hay "algo más". El problema es que, uno, toca entenderlo y, dos, toca tener ganas de ello, cosa que no me va nada. No veo pelis para pensar, eso ya lo hago demasiado en mi tiempo libre.
Por lo general, cuando el cine se inmiscuye en el mundo de los sueños comete un error garrafal. O pierde los papeles con exageraciones grandilocuentes o mete material propiamente psicodélico que, al menos yo, no he visto jamás mientras duermo. Lo habitual es vivir situaciones extrañísimas, con alteraciones constantes de los hechos, los lugares y las personas, pero que uno las siente como "normales". Como si fuese lo común y corriente. Una realidad mundana paralela en la que no te preguntas por qué ese tipo con el que hablabas ha cambiado de cara o por qué ahora la pared es de color rojo cuando antes era blanca. Bien, es esa una cualidad que sí vemos en "Saint Bernard", al menos durante buena parte de su metraje. Y lo agradezco. 
Realmente el mérito de esta película reside en cómo ha sido confeccionada. Contaba Bartalos en una entrevista que el mejor momento del día era cuando llegaba a casa y dedicaba un rato a currar en su garaje montando los espectacularmente detallados y meticulosos decorados que luego filmaría para su proyecto. Proyectos estos que va confeccionando gota a gota, de modo totalmente libre. A lo que hay que sumar rodajes de guerrilla en medio de calles atestadas de gente y que, como ocurrió con "Skinned Deep", le han traído algún que otro problema. Sumen a la ecuación la valiente decisión de filmar en 16mm, evitando así la frialdad propia del formato digital y esa excesiva nitidez que incluso incomoda, tan común -por desgracia- en el 95% del cine "indie" moderno, especialmente el de género.
A lo largo de la peli nos cruzamos con los rostros de Warwick Davis (que ya estaba en la primera peli de Bartalos), Bob Zmuda, ex-socio de Andy Kaufman, y a Frank Henenlotter en un cameo fugaz. Junto a estos, una breve actuación "live" de la legendaria banda punk inglesa "The Damned", cuyo bajista/guitarra y co-fundador, Captain Sensible, aportó en su día un tema para el soundtrack de "Skinned Deep". Y ya que la menciono, aclarar que la considero mejor que "Saint Bernard". Cuando veo pelis radicalmente raras y anarrativas, tengo la sensación de que el director actúa de forma creativamente arbitraria -independientemente de que pretenda hablar de cosas profundas-, lo que en mi agenda se traduce en vagancia por su parte, de modo que el regusto que me deja es de haber consumido una chorrada prescindible. En este caso, una muy currada y con muchos aciertos visuales, sí... pero chorrada al fin y al cabo.

martes, 11 de marzo de 2008

RUMPELSTILTSKIN

Mark Jones, el papá de uno de mis asesinos favoritos, el sin par "Leprechaun" (Leprecan para los amigos), intentó repetir el éxito de su pequeña creación cinco años después con otro de los siniestros personajes que pueblan la literatura infantil, "Rumpelstiltskin". Ya sabéis, el enano cabrón y saltarín que secuestra niños y cuya maldición le lleva a convertirse en piedra si repites tres veces su nombre (aunque antes debes conocerlo).
Bueno, vayamos a la película. Mala, peor que el mismísimo diablo. El director deja patente su falta de ideas, pues no solo el bicho es similar a su más famosa creación, sino que hay asesinatos idénticos  e idéntico sentido del humor.
Y si la peli comienza bien, (pero exactamente igual que "Leprechaun 2"), con su preludio en la edad media, presentándonos al personaje y dejándonos clara su vileza. El resto es un calco de las andanzas de nuestro duende favorito ¡un calco!
Una "road movie" en la que 
Rumpelstiltskin se pone unas gafas de sol, aprende a conducir motos y coches y suelta chistes conforme va matando. Lo que pasa es, mientras este método resulta súper simpático en las de "Leprechaun", aquí no funciona... en parte porque no es lo mismo ver a Warwick Davis con su pequeño y deforme físico, que al pollo que interpreta a Rumpelstiltskin.
Al final, resulta que estamos ante una película patética, sin ninguna gracia, con un gore mas que comedido, lenta, aburrida y… yo que se. Santa paciencia la que tuve anoche aguantando estoicamente el visionado, sin darle ni una sola vez al avance rápido.
Eso si, al igual que en las de 
"Leprechaun", el final está abierto, con las miras puestas en hacer continuaciones. Claro, por aquel entonces la saga del duende verde ya llevaba tres entregas, y el iluso del director (y guionista) pensaría que esto iba a dar más de si. Pringao.
Esta claro que no resultó, porque jamás se hizo ni una sola secuela.
Antes de todo esto, Mark Jones produjo un par de episodios de "El coche fantástico", se escribió todos los guiones de la saga de su mas exitosa criatura (si coño, el "Leprechaun"…) y realizó los largos "Nightman", "Quiet Kill" y el año pasado "Triloquist". Vamos, una filmografía de mierda.
Al menos 
"Leprechaun" se estrenó en cines.

viernes, 15 de mayo de 2015

LA PANDILLA BASURA

Ya saben lo que es “La Pandilla Basura”; Una colección de cromos  de la famosa compañía americana “topps”que, por un lado, parodiaba la imagen de las conocidas muñecas repollo y por otro, mostraba en tono cómico una serie de ilustraciones en las que podíamos ver niños en actitud escatológica, ejecutados, decapitados, amputados, deformes, torturados… y todas las aberraciones que se puedan imaginar, todo ello servido con muy mala baba y, según se mire, con una crueldad intolerable. El resultado de esto, es la colección de cromos más popular y vendida de la historia, que se exportó, incluso, en el tercer mundo y esto incluye, obviamente, España. Claro que mientras que en  estados unidos estos cromos se presentaban en forma de tarjetas –la manera habitual de coleccionar cromos en los U.S.A.-  y  la formaban una serie de 16 colecciones sumando 1200 cromos, en España lo hizo de la forma habitual aquí en los ochenta, esto es, cromos adhesivos que se pegaban de mala manera en un álbum con papel de calidad de mierda, con un máximo de 166 cromos. Casi nadie se acuerda, pero en España, además de la colección principal, poco después apareció una segunda colección, con nuevas imágenes, que  con la misma fuerza que triunfó la primera de ellas, fracasó esta segunda.
Hoy el primen álbum, el que todo el mundo tiene (yo guardo ese álbum completo como oro en paño) es una pieza de coleccionista cotizadísima. Debería serlo el segundo.
Esos cromos fueron polémicos a más no poder, siendo prohibidos en mogollón de países, además de las consiguientes quejas por parte de los padres de los críos que los coleccionaban. No era puritanismo, los cromos eran realmente fuertes para los niños, pero nos encantaban.
El caso es que tal éxito, no se podía quedar únicamente en los cromos, así que por un lado, se hizo una serie de televisión completamente light, pero que, censurada en Estados Unidos, sin embargo aquí en el tercer mundo si que se emitió, al menos en los canales autonómicos, y por otro, se estrenó la película que nos atañe. Al tercer mundo llegó en formato vídeo.
“La pandilla basura” está considerada por la prensa especializada (y esto incluye, que ustedes y yo podamos conocer, “Rotten Tomatoes”) como la peor película de la historia, si bien no está ni considerada como tal en las listas menos especializadas de pelis malas tipo “Worst Movies Ever Made”, que dan más palos de ciego.
Por supuesto, como fan que yo era de los cromos, quedé exhausto cuando descubrí, en uno de mis videoclubes habituales, que habían hecho una película basada en los cromos, pero tras ojear la carátula, la cosa tenía tan mala pinta que jamás la alquilé. No captó mi interés.
Casi treinta años después, veo, navegando por Internet, unos fotogramas pertenecientes a la película y  me digo a mí mismo “¡Que coño! Me la bajo y me la veo”.
Y la mayor baza con la que contaban los productores, que es vía libre –en el sentido de que son unos personajes de cromos que no tienen una historia detrás- a la hora de elaborar el argumento. Pero claro, la falta de ideas y de medios, dejaron toda esa creatividad de la que podrían haber hecho gala en la cuneta, elaborando una historia de mierda para el público infantil (se cuenta por ahí, que en un principio iba a ser una película de terror y que la iba a dirigir John Carl Buechler. Ya le pega), que se tradujo en fracaso taquillero y la indiferencia del público, incluso hoy, que tanto se reivindican los productos de los ochenta, por el mero hecho de ser  eso, de los ochenta (Aunque ahora llegan a mis oídos, que ya tampoco mola... puto fandom).
Y la cosa, naturalmente, no es para menos, pero uno está tan acostumbrado ya a la cochambre, que no solo he encontrado la película simpática, sino que incluso me ha hecho gracia. Tiene un par de elementos estrambóticos que me han gustado.
Ahora, la historia, es una puta mierda: Por un lado tenemos a la pandilla basura, un grupo de enanos cabezones y deformes que vomitan , mean, moquean y se tiran pedos, que llegan a la tierra, desde el espacio exterior en su cubo de basura-nave espacial. Pasa el tiempo, y por otro lado, tenemos a un niño que trabaja para un mago que vende antigüedades, donde se encuentra el cubo de basura de los infraseres desde que estos llegaron, y queda advertido el niño explotado de que no toque ese cubo bajo ningún concepto, ya que es similar a la caja de Pandora. Obviamente, un incidente hace que este cubo sea tocado y que se escapen los subnormales.
Este niño de no más de 12 años, es acosado y golpeado por un grupo de “nuevaoleros”, que incluso llegan a intentar asesinarle (La pandilla Basura le salvan, desafortunadamente), pero al chaval no solo parece sudársela, sino que además, se siente atraído por una de las chicas de este grupo, aunque esta le saque como 15 o 16 años. Esta chica además vende ropa popera en una tienda clandestina, y el día que el chaval aparece en su tienda con unas ropas ochenteras que han elaborado la pandilla basura, y las cuales dice que ha confeccionado él, esta decide dedicarse a calentar la polla al crío (incluso, le mete la lengua en la oreja) con el fin de que haga más ropa y poder venderla. El muchacho pone manos a la obra a los deformes y le cosen una serie de ropajes que le valdrán a la chica conseguir un pase de modelos. Mientras, La pandilla basura hace travesuras por ahí (se van al cine, como los Gremlins, o la lían en un bar, como los Gremlins) y los Post Punkis estos, al descubrir que quienes se pegan la currada  con los ropajes son la pandilla basura, avisan a los responsables del hospicio ¡para feos! del condado, para que, como si fueran perros rabiosos, los capturen y los encierren en sus instalaciones. Y claro, habrá que rescatar a los freaks.
Que quieren que les diga, la película es un rato mala, pero a mí, lo de la pederasta calentando al chaval a lo Demi Moore, o lo del hospicio para feos, me parecen dos de las cosas más marcianas que he podido ver en una película. Y me gustan ambas ideas.
En cuanto a los monigotes, los han elegido a conciencia; no han escogido muñecos de aquellos que se arrancan la carne o se cortan los brazos con un cuchillo en los cromos, no, han tirado solo por el lado escatológico, y en la película, este se nos presenta solo en momentos  puntuales para dejar clara la personalidad de cada muñecajo y de forma completamente blanca. Y lo más importante  y detestable de todo: en los cromos, todos los personajes son niños, aquí los han convertido en adultos. Y eso que solo se mean y se tiran pedos. Y conscientes sus perpetradores de que estaban ante un material del todo transgresor y provocador, para que no se diga, al personaje del lagarto (Ali Gator) le han colocado una tarterita en la que lleva ojos, dedos humanos y demás extremidades amputadas, con el fin de darle el toquecito gore, pero se nota tanto que esos órganos que el lagarto nos muestra, pero que no llega a comerse jamás, son de goma espuma, que en ningún momento se crea un efecto desasosegante.
Con una falta de medios más que palpable, y con un guión elaborado por alguien con poquísimas luces (el propio director) la película, además de estúpida, hace aguas por todas partes, con unos gags que no hacen ninguna gracia, unos muñecos feos a más no poder y un deambular general que resulta crispante, pero oigan, me hace gracia el berenjenal… es tan estúpida, tan ñoña, es tan poco fiel al espíritu cruel de los cromos, que automáticamente se convierte en una cosa extraña. Una rara avis, sin fandom que la defienda (es más, solo encuentro detractores e insultos en torno a ella) que, aún viendo que es una mierda, me he comido de principio a fin, sin pestañear y con una sonrisa en los labios.
El reparto lo encabeza, como uno de los monstruitos, como no podía ser de otra manera, el “Warwick Davis de la serie b” o lo que es lo mismo, Phill Fondacaro, que se hace acompañar de más enanos no tan populares, y se una serie de personas (porque llamarlos actores es una osadía) de tamaño real, a los que no les he visto la jeta en mi puta vida, ni me voy a poner ahora a trastear en el IMDB para ver que más cosas han hecho. Dan igual.
En cuanto al director, Rod Amateau, es un productor y director de productos televisivos de más o menos renombre (es el responsable de “Lío en la Universidad”, telefilme “Teenmoviero” al servicio de un Michael J.Fox pre “Regreso al futuro”) cuyo trabajo más destacable para el cine, es este. Claro, que ya no volvió a dirigir cine hasta que murió.
Una película que, efectivamente, se merece el ser considerada la peor de la historia. Si no lo es, está cerca de conseguirlo, y solo por eso, ya se merece una consideración y por si sola, a mí me ha ganado. No necesita del imprescindible “humor involuntario” de las películas malas, por eso no la reivindican los lerdos amantes del cine “Trash”, porque se aburren. Que coño sabrán ellos. A mí me parece toda una curiosidad.