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viernes, 17 de enero de 2014

CUIDADO CON EL BAÑADOR

Telefilm cuyo principal atractivo –para degustadores de televisión de finales de los ochenta- es que cuenta con un nutrido reparto de estrellas televisivas de aquellos años, a saber, William Katt, Nia Peeples (“Fama”), Billy Warlock (“Jóvenes policías”, “los vigilantes de la playa” o “Society” de Brian Yuzna) o Paul Johansson (“Santa Barbara”).
En nuestros video-clubs se vendió como una “Teen Movie” al uso (nada más lejos de la realidad, esto sería un melodrama un tanto amable) con el título de “Cuidado con el bañador”, haciendo un alarde de esa mentalidad “Explotaition” que se marcaba en la edición videográfica aquellos días. Pero cuando un par de años después se pasó por televisión, lo hizo con el título de “Fabricante de estrellas”, más adecuado, pero que tampoco hace justicia al original que es “Swimsuit”, o lo que es lo mismo, traducido, traje de baño.
Cuenta la historia de un comercial, que en su afán por hacer un anuncio para una conocida marca de bañadores, convencerá a la jefa del tinglado para reclutar a los chicos y chicas más guapas de la zona para que hagan de modelo. Sus líos de faldas entre ellos, y mostrado todo de una forma muy blanca, forman el grueso de la película.
No tiene absolutamente nada destacable –ni denunciable- más allá de comprobar in situ lo malísimo actor que es William Katt, y la manía que tiene de hacer, cuando termina las frases, como que tiene la boca con restos de comida y que se los quita con la lengua. Eso, y mover las manos descompasadamente todo el tiempo.
Es un producto tan mediocre, que ni tan siquiera se como es que se ha ganado la reseña.
Quizás sea para dejar constancia de algo que estaba en las estanterías de aquellos recintos que tanto frecuentábamos, y que como comprobarán por la carátula, era de lo más habitual en estos. Por lo demás, nada.
El director, Chris Thomson, es otro currela igualmente mediocre cuyo currículo lo inundan “T.V. Movies” insustanciales y capítulos de teleseries sin la más mínima repercusión ni éxito.

sábado, 30 de marzo de 2013

PIRANHA ´95

A mediados de los 90, los video-cluberos adictos al alquilismo nos encontramos con que las estanterías de nuestros antros del placer favoritos se llenaban de inesperados remakes producidos por el legendario Roger Corman según títulos propios considerados ya clásicos por cualquier aficionado al fantástico con un mínimo de buen gusto. Su destino era, eminentemente, la televisión. Quién nos iba a decir entonces que Rogelio estaba siendo visionario  adelantándose a la fiebre remakeadora que nos asolaría unos cuantos años después. De todos los films re-paridos destacaban dos, al menos en mi agenda, "Piranha" y "Humanoids from the deep". Yo alquilé, vi y me aburrí con ambos, especialmente la nueva versión de "Humanoides..." que resultaba harto inferior a la original. Lo único que en 1995 me llamó de la nueva "Piraña" era su protagonista, el entrañable William Katt, y que los distribuidores españoles habían respetado el título original, lanzándola a nuestro mercado como "Piranha", lo que daba pie a previsible cachondeo.
A diferencia del remake perpetrado por Alexandre Aja hace unos pocos años (que de entrada, abrazé con entusiasmo, aunque la última vez que lo volví a ver me pareció bastante malo), este del que hablamos ahora sí ES un remake. De hecho, resulta casi idéntica a la de Joe Dante, salvo por algunos detallitos tontos más condicionados por la escasez de presupuesto que por otra cosa (como la ausencia de incursión militar en la historia). Y estando Corman metido de por medio, que nadie dude del reciclamiento de imágenes. Una gran parte de los planos de peces asesinos atacando en manada están directamente extraídos de la peli del 78. Es más, incluso hay algún sutil plano submarino del primer "Humanoides del absimo". Así me gusta Roger, ¡fiel a tu espíritu!.
Pues na, recordemos: Unos excursionistas son devorados en una piscina por unas pirañas mutantes. Una investigadora los busca con ayuda de un especie de ermitaño (Katt, interpretando de nuevo a un escritor con crisis de ideas, ya puestos se  podría haber llamado "Roger Cobb" y todos contentos). Se cuelan en unas viejas instalaciones militares y vacían la piscina, soltando a todos los peces asesinos que se encaminan río arriba. Primero para devorar a los críos de un campamento, y luego a los bañistas de un centro vacacional que se inaugura ese mismo día. La parejita hará lo imposible por detener a las criaturas.
Hay una escena que dice mucho no ya de la diferencia existente entre la versión original y esta, también de cómo andaba el género y el cine exploitation en los 90 en relación a épocas precedentes. En la de Joe Dante, los excursionistas que se meten en la piscina mortal son guapetes pero normales, con unos físicos agradables dentro de lo standard, destilando cierta inocencia post-jipi y que se desnudan con naturalidad. En la de 1995 resultan ser absurdamente atractivos, exageradamente caricaturescos y estereotipados, como salidos de una comedia "teen", la chica se desnuda a lo striptease y hace gala de unas tetorras inmensas de silicona y, antes de zambullirse, suelta un par de chistes referenciales para la audiencia más fricosa (menciona el "Attack of the crab monsters" del mismo Corman). En resumen, parecen retrasados mentales. 1978 contra 1995, definitivamente los fans del género nos adentrábamos en terrenos pantanosos y poco satisfactorios.
Como decía, este "Piranha" es esencialmente idéntico al primero, solo que un poco más acartonado y soso. Seco. Telefílmico, vamos. Sin embargo, puesto que lo realmente importante en una película, del tipo que sea, es su historia (que si es buena, o está bien contada, compensa cualquier otra clase de sufrimiento), y en el caso que nos ocupa es básicamente igual a la que ideó John Sayles en su momento, pues el resultado termina siendo soportable y no especialmente ofensivo. Muy "fast food", ver y olvidar. Te quedas igual.
Entre el reparto de actores y de técnicos encontramos curiosidades. Junto a Katt destacan algunos rostros más o menos reconocibles como los de Alexandra Paul (que acabaría ligada a la serie "Los vigilantes de la playa", aunque ya en "Christine" interpretaba a la chica deseada del insti), James Karen (el inolvidable "Frank" de "El regreso de los muertos vivientes") o Leland Orser (no muy famoso por su nombre, pero sí por su rostro, que se volvió reconocible a raíz de su papel en la estupenda "Seven", donde interpretaba al pobre desgraciao que le atan un cuchillo en la minga y le obligan a follarse a una furcia). Sin embargo, el fichaje más llamativo es el de Mila Kunis, la guapa-pero-extremadamente-irritante actriz hoy en pleno ascenso (recientemente la has visto en "Oz, un mundo de fantasía" y en la horripilante "Ted") y que por aquellos tiempos solo era una mocosa dando sus primeros pasos en esto del peliculismo (resulta bastante bizarro reconocer su característico y peculiar rostro de grandes ojos pegado a un cuerpo tan de cría... ¿será CGI?).
En el apartado técnico localizamos a John Carl Buechler encargándose de los bichejos acuáticos (¡lo que aclara por qué tienen un aspecto tan de goma!) y a Jim Wynorski como "domador de pirañas"... en realidad no dice domador, dice algo así como "jinete"... ¿¿es un puñetero chiste privado, tal vez??.
De Scott P. Levy, director, no podemos decir que haya hecho mucho por el séptimo arte. Algun producto más para Corman y el "spoof" auspiciado por la "National Lampoon", "Men in White". Luego se limitó a producir y desde el 2007 que anda desaparecido. Pues vale.

martes, 11 de agosto de 2009

DOS PELIS QUE CASI VEO...

Será el puto verano, será que estoy hasta los cojones de ver mierda, será la regla... no se cual es el motivo de que mis dos últimos intentos de ver películas perfectamente reseñables en este blog hayan resultado decepciones y, en ambos casos, no haya logrado soportar más de 60 minutos de proyección. Sin embargo, me quedé con las ganas de escribir al respecto, y dado que en este blog maravilloso hacemos lo que nos sale de las pelotas, he decidido comentarlas a pesar de que mi percepción de ellas sea parcial. ¿Que no?, pues ahí va.
HOUSE IV- Hay mucha gente por ahí que desconoce que la saga "House" no se termina en la tercera. Hay una más, y es ésta cuarta entrega (como todas las otras, producida por Sean S. Cunningham) que, para mayor escarnio, retoma al prota de la primera, William Katt, interpretando de nuevo a su personaje, el escritor de novelas de terror "Roger Cobb". Sin embargo, es este un aspecto muy absurdo si tenemos en cuenta que 1-Acá "Cobb" tiene una hija (en la primera era un hijo). 2- La casa es diferente y está situada en plena zona desértica. 3-"Roger Cobb" muere a los 15 min de peli. Vamos, que para eso NO hacía falta retomar al actor / personaje, mejor pillas a otro y comienzas de nuevo, porque lo que se suponía una "afectuosa vuelta al original" se convierte en un insulto a este y una forma de evidenciar lo mucho que se ha estropeado la saga (y lo mal que estaba la carrera de Katt, que acabaría peor, en productos de Asylum).
Por lo demás, lo de siempre pero mal... tía acosada por apariciones fantasmales... humor chorra y sin gracia y muuuuuucho aburrimiento. Para olvidar.
ALIENÍGENAS MUTANTES- Convencido estaba de que iba a disfrutar con esta peli de Bill Plympton, pues viendo sus anteriores largometrajes lo pasé razonablemente bien. Pero, como en el caso de "House IV" (de hecho peor, pues de esa no esperaba nada), la decepción fue muy muy gorda. La idea es cojonuda (los animales enviados al espacio en experimentos varios, mutan y vuelven a la tierra para vengarse), pero está totalmente desaprovechada. Todo son chistes zafios de caca, culo, pedo, pis y la verdad es que reír, lo que se dice reír, poca cosa. En general la sensación que obtienes es de que estás viendo una enorme chorrada en la que se confunde surrealismo con.... "hago lo que quiero y será genial porque soy la hostia". Otra para olvidar.

sábado, 11 de junio de 2022

CONDORMAN

No puedo evitar sentir cierto regocijo cada vez que me enfrento al lado más exploitation de la todopoderosa Disney. De cuando intentaba apuntarse a -sacar tajada de- la moda del momento. Procedió así con el "boom" de "La guerra de las galaxias", dando como resultado "El abismo negro". Y lo mismo ocurrió cuando el "Superman" de Richard Donner lo petó. En este caso hablamos de "Condorman", película que, siendo un ilusionado infante, fui a ver al cine con algún familiar. Tan obsesionado estaba, que llegué a crear mi propia mini-explotación en formato tebeo cutre titulada "Halcon Man". O tal vez  intentase plasmar en viñetas aquello que la película, por desgracia, no supo darme. O no quiso. Ni a mi, ni al 99% de los chavales del planeta que la vieron. De ahí, probablemente, el sonado fracaso y posterior ausencia de esa secuela que Disney había planeado. Si lo miramos bien, también "El abismo negro" fue un batacazo gordo. Supongo que la compañía del ratón de voz aflautada no tardaría mucho en entender que lo suyo quedaba lejos del oportunismo cinematográfico (en su vertiente de imagen real, se entiende)
El problema de "Condorman" es que, así a lo lejos, se vende como una de super-héroes. Cosa que queda acrecentada con los fabulosos créditos iniciales, donde una versión genialmente animada del personaje sobrevuela París. Ayudan el tema musical -cortesía de Henry Mancini- a base de coros esputando el nombre del héroe y esas tipografrías tan descaradamente Supermanianas. Pero no. De super-héroes poco. En realidad "Condorman" es una peli de espías. O una parodia amable del género y, muy concretamente, James Bond, incluidos villanos tremendos y carismáticos, escenarios internacionales y toda la retahíla de chucherías high-tech. Claro, así no mola. Salí del cine brutalmente decepcionado.
"Condorman" cuenta la historia de un dibujante de cómics de super-héroes que, de rebote y por culpa de un amigo afiliado a la CIA, termina liado en tejemanejes espiosos. Le motiva el amor hacia una tipa y vivir aventuras para plasmar luego en viñetas. Llegado el momento, adoptará la identidad de su héroe alado y se enfrentará a los malos. Todo ello en un tono de comedia bastante comedida. Escasa en estridencias y exageraciones. Hay violencia, y los esbirros mueren, pero sin recrearse. Al fin y al cabo era la Disney company.
¿Qué quieren que les diga, carayo? Vista hoy, inevitablemente, despierta en mi cierta ternura. Está más o menos maja. Agradable. Tonta. Se puede ver. Pero, engaños aparte, "Condorman" queda muy lejos de ser memorable. Casi casi les aconsejaría que se limitaran a la escena inicial de créditos. Es lo mejor de todo el pitote.
El reparto luce sabroso y colorido. Michael Crawford da vida al dibujante y su vertiente heróica. Había currado junto a nada menos que Barbara Streisand en "Hello, Dolly!" y luego se haría muy popular protagonizando la comedia televisiva "Some Mothers Do 'Ave 'Em" (aquí conocida en la caja tonta catalana como "N'hi ha que neixen estrellats" y que disfruté a partir de su -tardía- emisión en el sagrado año 1985) La gloria le llegaría cuando fue fichado para poner voz y presencia al primer "Fantasma de la ópera" de Andrew Lloyd Webber. Inevitablemente, por apariencia, pelo rizado y tema super-heróico, recuerda al William Katt de "El gran héroe americano". Le acompañan Oliver Reed en plan super-villano. Barbara Carrera en plan chica guapa y misteriosa (irónicamente, dos años después haría un papel parecido en "Nunca digas nunca jamás", el regreso de Sean Connery al personaje que le hizo célebre) Y James Hampton como el amigo gordito y gracioso. Fue el padre hombre-lobo de Michael J. Fox en "Teen Wolf".
"Condorman" se supone basada en una novela titulada "The Game of X", pero de un modo tan asá que, directamente, en los créditos usan la palabra "sugerida". El dire, Charles Jarrott, es uno de esos artesanos incansables que tiene de todo. Para la misma Disney hizo también "El último vuelo del arca de Noé". Y luego un montón más de cosas entre las que, honestamente, no localizo nada que merezca la pena ser mentado.
Como apunte curioso, destacar la aparición de "Condorman" en el reciente corto "Pequeño Gran Buzz", perteneciente a los "Toy Story Cartoons".  Pal caso, da vida a un juguete con el que ningún niño quiere jugar. Cruel, certero, gracioso.

sábado, 7 de junio de 2008

COMEDOR DE HUESOS

La ultima película de Jim Winorsky es este telefilm (con todas las de la ley) en el que, por lo visto, le han escatimado la pasta más que nunca. Pero eso para este hombre no es problema. Si hay que hacer una peli con tres pesetas, pues se hace. Un slasher sobrenatural en el que no hay ni gota de sangre. Nada , cero.
Unos obreros de la construcción, haciendo oídos sordos a la advertencia de que están cavando en un cementerio indio y podría traer sorpresas desagradables, se encuentran unos huesos atravesados por una lanza. Estos se convierten en un esqueleto gigante, que dará cuenta de todo aquél que ose hacer hoyos en aquellas tierras.
Vamos a ver, la peli es mala de pelotas, pero está entretenida. Sobretodo son divertidas todas las apariciones del esqueleto, que tiene una pinta muy cómica, con sus plumas en la cabeza que son huesos también. No hace falta decir que está confeccionado en un CGI que provoca diarrea mental.
Las muertes son una estafa, ya que cuando el esqueleto alcanza a una victima, lejos de arrancarle la cabeza, morderle o simplemente acuchillarle, lo hace desaparecer ¡y se quedan tan panchos! Si lo único que podía tener interés de esta peli eran sus asesinatos, aquí, supongo que por la falta de pasta, directamente se los cargan, con lo que continuamos el visionado preguntándonos por qué. Pero es que se deja ver con agrado, y todos estos puntos en contra, al final son un aliciente.
En definitiva, una peli de terror sin sangre ni terror.
Protagoniza un William Katt que sobrepasa los 50, venido a menos y aceptando cualquier cosa que le ofrezcan.
Por cierto, en esta peli nadie come huesos.

lunes, 13 de febrero de 2023

EL SECRETO DE LA OUIJA

Pequeño clásico de horror mexicano del mítico Rubén Galindo Jr. que gozó de cierta popularidad en su momento porque, llegado a nuestros videoclubs poco después del estreno de “Witchboard” que supuso un moderado éxito, canibalizaba el póster  teatral de esta haciendo pensar a un montón de incautos  que se trataba de la misma película. Nada más lejos, y aunque en cierto modo “El secreto de la ouija” se mira un poquito en el film de Kevin Tenney, en realidad se trata de un expolio en toda regla de las películas de “Pesadilla en Elm Street” con las que guarda mayor parecido —entre otras cosas porque Galindo plagia sin pudor— y que nos presenta a una suerte de villano sobrenatural llamado Virgyl, que según la publicidad de su versión original mexicana titulada “Dimensiones ocultas”, es “más peligroso que Freddy y Jason juntos”.
“El secreto de la ouija” se concibió para ser exportada al mercado internacional, por eso se rodó en inglés, con un par de actores americanos (el resto purito mexicanos) y se optó por hacerla parecer norteamericana, ambientada en California, dando el pego en todo momento salvo por algún cartel que aparece por ahí con su texto en español y por la presencia del galán de telenovelas Roberto Palazuelos que tiene un rol importante en la cinta, y al que por aquí ya teníamos visto de cuando los culebrones se pusieron de moda.
El híbrido entre “Witchboard” y “Pesadilla en Elm Street” cuenta la historia de Michael, un joven rubio y con mullet que cumple 17 años y que, durante la festividad, es obligado por sus amigotes a usar la tabla ouija. Esto desencadena que una fuerza del mal surja pareciendo poseer a Michael, que en sueños intuye las muertes de sus amigos, pronto asesinados en la vida real. Todo parece indicar que el autor de los crímenes es el propio Michael, pero descubriremos que en realidad se trata de una fuerza del mal llamada Virgyl dispuesta a tomar forma corpórea. El final de “El secreto de la ouija” es de todo menos predecible.
Por otro lado cobra fuerza la subtrama de corte romántico con el enamoramiento de Michael y una chica que conoce en su cumple, Alexandra, que al margen de si es poderosamente hortera o si le regala rosas de plástico a la chica, llama la atención porque ella ¡Es uniceja! La actriz, Gabriela Hassel, es muy guapa pero con algo de hipertricosis (la enfermedad de los hombres lobo, es decir, exceso de vello), y nos muestra una única ceja muy poblada, que puede que en cierto modo llegue a tener su morbo, pero que no es normal ver en el cine. Como fuere, celebramos el no uso de la cera depilatoria.
Lo curioso de “El secreto de la ouija”, “Don’t Panic” en su versión anglosajona, es que teniendo todas las papeletas para ser una basura infecta no está demasiado mal, precisamente por el intento de la producción de hacerla parecer una película de mayor presupuesto, entonces, con unos FX artesanales bastante resultones y un funcional entretenimiento, únicamente resulta cutre porque el prota, que acaba de cumplir 17 años y está con las hormonas desatadas, luce durante más de media película un pijama con dinosaurios de colorines que, desde luego, no es acorde con la edad del personaje. Y sí, tiene algún momento para la risa involuntaria pero, a grandes rasgos, es una película que le hace a uno pasar un buen rato y con momentos de terror que, si bien no acaban de funcionar del todo, al menos están dignamente rodados.
El prota, que a veces recuerda a William Katt, es un actor americano llamado Jon Michael Bischof que debutaba para la gran pantalla con esta película, si bien su carrera no llegó a dar más de un par de títulos además de este, todos mexicanos y del circulo de los Galindo. Curiosamente, Bischof es el compositor de las bandas sonoras tanto de esta película como de “Ratas nocturnas”, otro clásico tex-mex o “Ladrones de tumbas”.
En cuanto al director, Rubén Galindo Jr. ya saben, siguió los pasos de papá en cine de celuloide en los 80, se pasó al video home en los 90 y se dedica a la televisión en los locos años 20 del nuevo milenio. Suya es, por supuesto, “Cementerio del terror”.

sábado, 4 de diciembre de 2010

HOUSE, UNA CASA ALUCINANTE

Fred Dekker, hoy día reconocido cineasta "cult", responsable de films tan imprescindibles como "El terror llama a su puerta" o "Una pandilla alucinante" (bueno, este segundo para mi no es tan imprescindible), fue el verdadero gen de "House, una casa alucinante". Suyo era el guión original, que Ethan Wiley retocó como le salio de las bolas, tanto que Dekker quedó relegado a propietario de la "story" y, aún a día de hoy, se queja de lo mucho que se cargaron su concepto inicial. El "House" de Fred Dekker iba a ser mucho más seria, introspectiva y sombría, dando un mayor peso al trauma que el protagonista tiene tras su experiencia en Vietnam. Tanto le jodió, que en una relativamente reciente entrevista hablaba de hacer una nueva versión mucho más fiel al primer guion, en formato Digital y blanco y negro. Ahí es nada.
Pero, dejando a Dekker a un lado, y a pesar de sus berrinches, no cabe duda de que estamos ante uno de esos clásicos menores del fantastique de los años 80. Lo que más sorprendió en su época a críticos y demás mala gente, fue que el equipo principal responsable lo formaran nada menos que Sean S. Cunningham (creador de la saga "Viernes 13", así como director de la primera y producer de "House...") y Steve Miner (director de las número 2 y 3 y del film comentado). Y digo que les sorprendio porque, si en aquellos tiempos las aventuras de Jason Voorhees eran destrozadas en la prensa cinematográfica por sus supuestos excesos de violencia y su supuesta carencia de imaginación, "House, una casa alucinante" se encontraba en el reverso opuesto, no era casi nada sangrienta, hacia gala de una notable imaginación (dentro de lo que cabe) y, para más inri, un final feliz (aún recuerdo una entrevista con Cunningham donde aseguraba que no eran tiempos fáciles y que el público pedía y necesitaba esa clase de desenlaces). El caso es que la cosa funcionó bastante bien en taquilla y el mercenario productor no pudo reprimirse el deseo de parir secuelas. La dos, con el guionista de la primera en funciones de director, era muy mala, mucho más light y juvenil (o infantil?). La tercera resultó ser un cristo, ya que no tenía la más mínima conexión con la peli madre y en USA se la conocía como "The Horror Show" relegando lo de "House 3" al mercado no-yankee y motivado por trifulcas legales. Era un refrito de Freddy Krueger y el "Shocker" de Wes Craven. Y la cuarta, ¿qué puedo decir de la cuarta?, abominable es la única cosa que se me ocurre.
En fin, la cuestión es que "House, una casa alucinante" nos narra las desventuras del novelista de terrores Roger Cobb (interpretado por el pizpireto William Katt, entonces muy popular gracias a "El gran héroe americano") quien, obsesionado con escribir sobre sus experiencias en Vietnam, se instala en el caserón de su difunta tía en el que, tiempo atrás, desapareció su hijo misteriosamente. A lo largo de la estancia los espíritus malignos se manifestarán (todos ellos diseñados con grotescas apariencias, destacando a Ben, que según decía su responsable era puro "estilo E.C. Comics") y Cobb tendrá la oportunidad de recuperar a su retoño. Todo ello plagado de mucho humor, todavía no demasiado estridente pero a un pelo de estarlo (y que fue lo que ayudó a su éxito) y, no se, una estética y un modo de entender el cine muy de su década. Vista hoy sí que ha envejecido un poco, y aunque no creo que se la pueda considerar una maravilla, sigo pensando que es un producto muy simpático.
A destacar la presencia en funciones actoriles de ese habitual de la serie B/Z que fue Richard Moll y el soundtrack de Harry Manfredini (sí, el inventor del "sh, sh, sh, ah, ah, ah" de la franquicia "Viernes 13").
Entrañable.

viernes, 11 de febrero de 2011

FANGORIA´S WEEKEND OF HORRORS 1986

¡¿Qué devoto del cine de horror -como yo, vamos- no daría su alma para visitar una de las célebres "Weekend of Horrors" que la revista "Fangoria" organiza en los USA desde hace años?!. Encontrarte con míticos personajes de la farándula, asistir a sus charlas y presentaciones o adquirir toda clase de cachivaches en los numerosos stands. Ahhhhh (esto es un suspiro), amigos, si existe algo hoy día que todavía despierta en mi sensaciones primarias y alegrías infantiles, eso es el cine de terror. Adórolo, a pesar de decepciones y sinsabores. Y sigo en ello. Por ese motivo si un servidor de ustedes tuviera dinero y no fuese una pobre rata, sería el tiparraco más feliz del planeta revoloteando cual mariposilla por los mentados findes del horror fangorianos. Algo que sospechaba desde hace tiempo, y que se ha visto confirmado durante el visionado de este estupendo video-documental.
Y es que claro, háganse una idea, si visitar un "Weekend..." actualmente ya sería molón, ¡imagínense en 1986!, en plena mitad de la década dorada del horror moderno. Ahí tenemos al actor Clu Gulager, de "El regreso de los muertos vivientes" y "Feast", asegurando que los films del momento, como entonces fueron "Re-Animator" o "Pesadilla en Elm Street", serían los clásicos del futuro. ¡¡Tu si que sabías, Clu!!. Al amigo le acompañan nombres tan ilustres como los de Robert Englund (que jovencito!!), Wes Craven, Tom Savini, Dan O´Bannon, Rick Baker o un Tobe Hooper pre-acabado exultante y que protagoniza uno de los más entrañables momentos del vídeo, la entrega de premios a los cortometrajes de la velada (todos paridos en Super 8 o 16mm). Algunos de ellos pintan muy graciosos, y es del todo sorprendente encontrarse con la versión americana, y ochentera, del realizador underground catalán J.C.Gallardo!. Pero la lista de nombres continúa: la sobrevalorada Elvira (yo no lo trago, oiga!, ni siquiera sus melones me ciegan tanto), Forrest J. Ackerman, John Carl Buechler mostrando un cacho de su entonces nuevísima "Troll", Steve Miner (que dice, claramente, dedicarse al horror por dinero), William "Roger Cobb" Katt, Dick Miller, Walter "Star Trek" Koenig e hijo o una imberbe Jennifer Aspinall dando pie al trailer de "El Vengador Tóxico" (en la que ella se curraba los efectos especiales).
A nivel fílmico también saborearemos secuencias de los dos primeros "Pesadilla en Elm Street", de "House, una casa alucinante" o de "Invasores de Marte" versión Hooper/Cannon. 
Uno de los elementos más gozables del vídeo, es ver a los putos fans rulando entre stands y hablando de sus pelis favoritas. Mítico, sobre todo por las pintas de jevillarro que algunos gastan. En este apartado destaca el concurso de disfraces, donde asoman toda clase de fermosas aberraciones (me hicieron especialmente gracia los tíos disfrazados de "Cazafantasmas") y la subasta a precios muy módicos. Uno de los items vendidos es, nada menos, un poster promocional de "Commando" que ¡¡yo tengo!!.
En fin. ¿Qué más decir?, pues que cuando terminó de poco no se me saltan las lágrimas. Nostalgia pura, caballeros. Y orgullo, también, orgullo de pertenecer a la comunidad de los horrormaníacos. Y a mucha honra!!!.