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lunes, 13 de febrero de 2023

EL SECRETO DE LA OUIJA

Pequeño clásico de horror mexicano del mítico Rubén Galindo Jr. que gozó de cierta popularidad en su momento porque, llegado a nuestros videoclubs poco después del estreno de “Witchboard” que supuso un moderado éxito, canibalizaba el póster  teatral de esta haciendo pensar a un montón de incautos  que se trataba de la misma película. Nada más lejos, y aunque en cierto modo “El secreto de la ouija” se mira un poquito en el film de Kevin Tenney, en realidad se trata de un expolio en toda regla de las películas de “Pesadilla en Elm Street” con las que guarda mayor parecido —entre otras cosas porque Galindo plagia sin pudor— y que nos presenta a una suerte de villano sobrenatural llamado Virgyl, que según la publicidad de su versión original mexicana titulada “Dimensiones ocultas”, es “más peligroso que Freddy y Jason juntos”.
“El secreto de la ouija” se concibió para ser exportada al mercado internacional, por eso se rodó en inglés, con un par de actores americanos (el resto purito mexicanos) y se optó por hacerla parecer norteamericana, ambientada en California, dando el pego en todo momento salvo por algún cartel que aparece por ahí con su texto en español y por la presencia del galán de telenovelas Roberto Palazuelos que tiene un rol importante en la cinta, y al que por aquí ya teníamos visto de cuando los culebrones se pusieron de moda.
El híbrido entre “Witchboard” y “Pesadilla en Elm Street” cuenta la historia de Michael, un joven rubio y con mullet que cumple 17 años y que, durante la festividad, es obligado por sus amigotes a usar la tabla ouija. Esto desencadena que una fuerza del mal surja pareciendo poseer a Michael, que en sueños intuye las muertes de sus amigos, pronto asesinados en la vida real. Todo parece indicar que el autor de los crímenes es el propio Michael, pero descubriremos que en realidad se trata de una fuerza del mal llamada Virgyl dispuesta a tomar forma corpórea. El final de “El secreto de la ouija” es de todo menos predecible.
Por otro lado cobra fuerza la subtrama de corte romántico con el enamoramiento de Michael y una chica que conoce en su cumple, Alexandra, que al margen de si es poderosamente hortera o si le regala rosas de plástico a la chica, llama la atención porque ella ¡Es uniceja! La actriz, Gabriela Hassel, es muy guapa pero con algo de hipertricosis (la enfermedad de los hombres lobo, es decir, exceso de vello), y nos muestra una única ceja muy poblada, que puede que en cierto modo llegue a tener su morbo, pero que no es normal ver en el cine. Como fuere, celebramos el no uso de la cera depilatoria.
Lo curioso de “El secreto de la ouija”, “Don’t Panic” en su versión anglosajona, es que teniendo todas las papeletas para ser una basura infecta no está demasiado mal, precisamente por el intento de la producción de hacerla parecer una película de mayor presupuesto, entonces, con unos FX artesanales bastante resultones y un funcional entretenimiento, únicamente resulta cutre porque el prota, que acaba de cumplir 17 años y está con las hormonas desatadas, luce durante más de media película un pijama con dinosaurios de colorines que, desde luego, no es acorde con la edad del personaje. Y sí, tiene algún momento para la risa involuntaria pero, a grandes rasgos, es una película que le hace a uno pasar un buen rato y con momentos de terror que, si bien no acaban de funcionar del todo, al menos están dignamente rodados.
El prota, que a veces recuerda a William Katt, es un actor americano llamado Jon Michael Bischof que debutaba para la gran pantalla con esta película, si bien su carrera no llegó a dar más de un par de títulos además de este, todos mexicanos y del circulo de los Galindo. Curiosamente, Bischof es el compositor de las bandas sonoras tanto de esta película como de “Ratas nocturnas”, otro clásico tex-mex o “Ladrones de tumbas”.
En cuanto al director, Rubén Galindo Jr. ya saben, siguió los pasos de papá en cine de celuloide en los 80, se pasó al video home en los 90 y se dedica a la televisión en los locos años 20 del nuevo milenio. Suya es, por supuesto, “Cementerio del terror”.

viernes, 18 de marzo de 2011

LADRONES DE TUMBAS

Las películas mexicanas de terror son todas iguales. Y las protagonizan y dirigen siempre los mismos. En esta ocasión la firma Rubén Galindo Jr, la protagoniza Fernando Almada y está estructurada exactamente igual que "Cementerio del terror", tiempos muertos incluidos, con lo cual os podréis hacer una idea de la clase de bazofia a la que me enfrenté ayer noche.
Un hombre es juzgado 
en el medioevo por delitos contra dios y le clavan un hacha en el pecho. En su agonía, jura que el día que le saquen el hacha volverá de la tumba para engendrar al hijo de Satanás (!!). Situados en la actualidad, un grupo de jovencitos se dedica a profanar tumbas con la intención de sustraer el oro, las joyas y demás objetos de valor pertenecientes a los muertos. En una de estas, topan con el cadáver del tío del hacha y no se les ocurre otra cosa que extraérsela, con lo que este resucita, haciendo ya sabéis que, a ya sabéis quienes. Un sheriff (Fernando Almada) irá viendo como se desarrolla la cosa.
Bueno, más de lo de siempre, pero con el triple de aburrimiento. Una cagarruta mexicana que solo se ve compensada por el alto nivel del escaso gore que aparece en pantalla, rudimentario, artesano, con su látex y sus cositas, sus destripamientos y aplastamientos de cabeza, que nos deja con un buen sabor de boca. Sobre todo el look del malo, un sosías de “Skeletor” en plan diabólico, es de lo más efectivo y resultón... que no terrorífico. La película no se presta a la risa y tampoco al escalofrío, a pesar de lo seria y serena que es toda ella.
En cuanto al resto, es como si a Rubén Galindo hijo no le saliera nada más que la misma cosa siempre, y la estirara hasta el final, importándole un bledo el resultado (algo confirmado años después, cuando ya todo un profesional de la televisión, el cineasta hablaba de sus películas con un notable tono de cachondeíto / desprecio). En resumidas cuentas, unos vaivenes de jovencitos y Fernando Almada sufriendo mucho, exactamente igual que en todas las pelis de horror en las que se ve metido.

jueves, 3 de mayo de 2012

WITCHBOARD (JUEGO DIABÓLICO)

El largometraje/desvirgue de Kevin S. Tenney fue en el momento de su estreno –segunda mitad de los 80- lo que se dice un auténtico éxito sorpresa. Aún lo recuerdo, podías ver el cartel pegado a los lados de los autobuses, y cuando acudí al pase en la añorada sala “Continental”, estaba petada de peña, peña que lo pasó muy bien/mal durante la proyección. Además, le joda a quien le joda, gracias a este film muchos supimos de la existencia de la famosa tabla Ouija, con la que incluso yo mimmo llegaría a jugar dando pie a algunas experiencias bien interesantes... y escalofriantes.
La peli narra la historia de un especie de triangulo amoroso. Hay una pava (Tawny Kitaen, que en “Gwendoline” me había puesto farruco, aunque aquí me decepcionó), que está liada con un actor horrible (Todd Allen, sorprendentemente todavía activo), pero a su vez mantiene amistad con un ex novio que aún está que lo flipa por ella (Stephen Nichols, hoy más joven que entonces). Los dos maromos eran superamigos y ahora se odian. Total, en una fiesta el ex inicia a la chica en el vicio de la Ouija. Esta se engancha tanto que comienza a cambiar de carácter. Se supone que mantiene contacto con un niño muerto... cuando en realidad se trata de algo mucho más peligroso y mucho más Brasileño.
La modestia de medios reinante se nota en que Tenney prefiere liarse con los personajes y sus movidas antes que echar mano de cuestiones sobrenaturales. Ello en principio sería genial para hacernos conectar más con los protas y sufrir junto a ellos... el problema es que los tres son lo bastante gilipollas y antipáticos como para que no nos digan absolutamente nada. Aún así, vamos viendo la peli que, sin brillar mucho, sabe mantener el tipo. Hay algunas muertes guapas (la de los tablones caídos del cielo aún funciona muy bien), un poquito de sangre (el hachazo en primerísimo primer plano, muy efectivo), unas buenas dosis de misterio (descubrir que el fantasma no era un niño bueno si no algo mucho más aterrador me sigue pareciendo un giro bien chulo... de chaval realmente me impactó), alguna escena para el recuerdo (la visita al cementerio de noche fue muy celebrada por el público que acudió al pase que yo presencié) y un personaje francamente simpático, la coñera médium de extravagante aspecto (calificada en su día de “punki”, aunque yo la veo más “gothic”) interpretada por Kathleen Wilhoite, la niñata irritante que daba la vara a Charles Bronson en “La ley de Murphy”.
Todo ello hace de “Witchboard” un entretenimiento ligero, sin pretensiones y bastante agradable de ver. No es un peliculón, pero funciona a su manera... más aún si la viste/viviste en su época. A todo esto, y como datos fricosos, mencionar que en la prensa del momento salió una foto promocional que luego no aparecía en la peli, la de una mano surgiendo de la tabla, y que no mucho después fue editada en vídeo “El secreto de la ouija”, producción Mexicana de terror dirigida por Rubén Galindo Jr. (el mismo de “Cementerio del terror”) con una cubierta que imitaba sin vergüenza alguna la del film de Tenney destinada a salas –que no es la aquí expuesta- (la trama algo también, pero menos... su objetivo apuntaba más hacia el fenómeno Freddy).
Total, el éxito de la peliculilla generó varias secuelas y ofreció a Tenney la oportunidad de tener una carrera que, después de títulos más o menos flojeras como “La noche de los demonios”, “El sótano prohibido”, “El pacificador” o “Pinocchio´s Revenge” (un ridículo exploit de “Muñeco Diabólico”), se fue al garete. Intentó recuperarse echando mano de algo que nunca había sido santo de su devoción, el gore desquiciado con -la otra- “Brain Dead”, pero tampoco le sirvió de mucho.
En cuanto a las secuelas, tenemos “Witchboard 2: the devil´s doorway”, del 93, de nuevo con Tenney a los mandos. Por lo visto no quedó demasiado contento con el resultado, así que para “Witchboard 3: The possession”, del 95, se limitó a tareas de guión. Es posible que viera ambas, pero no me acuerdo de nada, así que, o ando errado y no se editaron en España o me aburrí tanto con ellas que mi cerebro ha borrado todo rastro.

sábado, 14 de octubre de 2023

IN SEARCH OF DARKNESS PART 3

No debería ser necesario introducir "In Search of Darkness" a estas alturas. En su momento reseñé las entregas precedentes (la UNO y la DOS). Sin embargo, considerando su escasa memoria y nulo interés, les diré que son una serie de documentales en torno al cine de horror facturado en los años ochenta. Todos a base de duraciones mastodónticas de cuatro horas o más... pero siempre extrañamente entretenidos (si te gusta la materia, claro...). ¿Siempre, siempre?... bueno, justo esta tercera y última dosis es el único cuyas casi seis insanas horas pesan un poco. Solo un poco.
Claro, el elemento ameno funciona o no en base a los títulos retratados. El problema con "In search... 3" es que el material disponible ya no brilla tanto como en las dos anteriores. Lo que queda son las sobras, por así decirlo. Ciertamente, podría molar mucho ver a los culpables de películas oscuras, costrosas y generalmente olvidadas hablar de sus pecados, sin embargo los realizadores del documental hacen la elección en función de las "personalidades" disponibles, y no son muchas. Ni acumulan títulos demasiado lustrosos. A lo mejor uno o, siendo generosos, dos. No más. Caroline Munro o Geretta Geretta (más conocida como "la negra de Demons") serían un ejemplo. ¡Pero no importa! ya que están ahí, que cuenten batallitas incluso de ñordos sin mucho donde rascar, en contraposición a tantos otros que darían más juego. Y es que, encima, a los que hay tampoco le sacan todo el jugo disponible. Mentar "Amityville 2" sin regodearse en su sordidez -así como la escena plagiando "Evil Dead"- o "Transylvania 6-5000" ignorando la paternidad de Rudy DeLuca, chirría. Tanto como muchas de las sandeces y morralla Woke esputada por una ristra de "especialistas" con tufo hipster que es pa matarlos. Afortunadamente, por ahí ronda peña del calibre de Joe Bob Briggs, quien suelta un "speech" final sobre el cine de los ochenta, la descontrolada sobrevaloracion y, muy especialmente, las gilipolleces academicistas de mucho flipao, digno de enmarcar. ¡Chapeau!.
La "elección en función de las personalidades disponibles" antes mentada se amplía también a películas difícilmente clatalogables de terror, como "Relentless", más cercana al thriller policial y sin ser un título especialmente representativo de la década, pero, claro... William Lustig, director, andaba por ahí... y de "Maniac" y "Maniac Cop" habíamos hablado ya en los docus previos.
Al final, los personajes más curiosos y simpáticos de ver y escuchar son Rubén Galindo Jr. (a raíz de "Cementerio del terror", "Ladrones de tumbas" y "El secreto de la Ouija". Siendo hoy un feliz realizador televisivo, el hombre habla de ellas tomándoselas a chufla), Harry Bromley Davenport, Frank Dietz -actor y  ex-socio de John Fasano (lo que significa que repasan de pe a pa su terrible filmografía, incluidas "Zombie Nightmare" y "Al filo del infierno")- y Frank LaLoggia.
Completan el lío los habituales mini-reportajes sobre tendencias (el heavy metal en el horror... ¿otra vez? La llegada de los video-clubs... ¿otra vez?) y personalidades (Dee Wallace, Adrienne Barbeau, Screaming Mad George). Por cierto, en las dosis precedentes eché de menos a Bruce Campbell y John Landis, muy habituales en esta clase de documentos audiovisuales. Bien, olvídense de ellos. Pal caso aquello de "a la tercera va la vencida" no se cumple. Raro, raro.
Tampoco diré que "In Search of Darkness part 3" no merezca la pena. Ni que sea un tocho. Porque se disfruta... solo que menos intensamente. La cuestión es que, con esta, se cierra el círculo. Y me alegra. Más cuando, durante los créditos finales, vamos viendo vídeos de fans de la saga, el terror de los ochenta e, intuyo, inversores del extenso clan de "crowdfounders", soltando sandeces y, sí, la mayoría dan grima.
David A. Weiner, director del trío, acaba de terminar un nuevo documental girando en torno al horror de... los 90. ¡¡Glups!! va a ser toda una hazaña sacar algo potable de ahí.