"The Lurkers" pertenecían a la hornada original del punk inglés del 77. Su sonido veloz, enérgico pero melódico y sus letras sobre amoríos y alienación adolescente les valieron la rápida y fácil etiqueta de "Ramones británicos". Parieron algunos pequeños hits como "Shadow" y "Just thirteen" para, como solía ser habitual, chapando los setenta entrar en una espiral de fracasos y dejarlo.
Llegan los ochenta y el punk inglés muta a un sonido más estridente y agresivo. Hablo del periodo en el que "The Exploited", "GBH" y "Discharge" dominaban el cotarro. Y con ellos, la discográfica que apadrinaba a los dos últimos, "Clay Records", quienes se responsabilizaron de los nuevos trabajos que iban a esputar unos "Lurkers" inesperadamente renacidos. ¿Podrían encajar en el nuevo punk? Pues lo intentaron, fichando a un cantante más joven, listo para poner la pose adecuada en las fotos, y ensuciando levemente el sonido. De todo lo parido, destaca un tema titulado "This Dirty Town", con los muchachos sonando algo más cafres y cochinos. El "problema" es que el 90% restante de canciones se alejan de esa fórmula. ¿Resultado? No vendieron lo suficiente. El "punkismo" ochentero les ignoró y dieron carpetazo, hasta que el grupo alemán "Die Toten Hosen" les invitó a participar en un disco tributo al 77, por lo que tocaba reagruparse. Y aquí entra en el cuadro Arturo Bassick, quien ya había colaborado con la banda en su mejor momento, tocando el bajo, pero de modo tan fugaz que apenas nadie le recuerda. No obstante, esta vez vuelve decidido a plantar raíces y ejercer de cantante, aprovechando que el último fichaje abandonó tras ver aniquiladas sus ansias de fama y gloria.
De esta guisa "The Lurkers", época noventera, parieron algunos de sus mejores trabajos: "Wild times again", "Non-Stop Nitropop" o "Powerjive". Ninguno perfecto, pero todos con dos o tres joyas punk-pop realmente adictivas (especialmente el tercero). El que hace cuatro, "Ripped n' Torn", marca la desaparición del último de los miembros originales, el guitarra Pete Stride. Si lo mirabas fríamente era raro, porque en realidad de los primeros "Lurkers" ya no había ni dios. Recordemos que Arturo Bassick no estuvo en esa formación primigenia, así que uno podía tomarse algo mal que se apropiara de un nombre, una marca, que no era suyo/a. Pero bueno, si el resultado de dicha apropiación sonaba tan bien como -con permiso de "Powerjive"- "Ripped n' Torn" -a pesar de su horrible portada-, se podía perdonar.
El grupo sigue adelante, sacando nuevas trabajos -"26 Years", "Fried Brains"- cada vez más previsibles, desangelados y cumplidores con el sonido que su audiencia perezosa podría esperar de ellos a esas alturas. A tan poco honrosa cualidad, toca añadir otra: Corría por Youtube un vídeo sobre un programa matutino de la televisión británica, "The Big Breakfast", donde se recreaba en tono de guasa un concierto punk. Parte del personal implicado salía disfrazado con crestas falsas y bailando pogo frente a una banda del ramo. No hace falta decir que estos eran los "Lurkers" de Arturo Bassick. La verdad es que verlos ahí, apuntándose a una coña tan miserable y repleta hasta las trancas de esa irritante distorsión propia de los medios convencionales cuando retratan alguna movida minoritaria, alternativa o contracultural, resultaba bastante doloroso. Los comentarios que caían justo debajo no tenían desperdicio: Gritos de desaprobación porque aquellos no eran "los verdaderos Lurkers", lamentos echando de menos al cantante original, palabras como "basura", "mierdosos", "vergüenza ajena", "apestan", etc, etc. Pero sobre todo era Arturo quien más recibía. Le acusaban de "apropiación indebida", le echaban en cara que solo había aparecido en un single durante los años dorados de la banda, tocaba fatal y era un arrogante y/o un idiota (AQUÍ pueden sufrirlo).
¿Y dónde andaban los "Lurkers" originales? os lo diré: Pergeñando la formación de un nuevo grupo. Uno con inevitables ecos de aquel que les diera algo de nombre. Pete Stride, Nigel Moore (bajista) y Manic Esso (batería. Howard Wall, el primer cantante de todos, llevaba décadas retirado) resurgieron con un proyecto bautizado "God's Lonely Men". Y "God's Lonely Men" es una de las canciones más emblemáticas de los "Lurkers", así como el título de su segundo larga duración. Sospechoso. Lo habían planeado bien: Iban a disponer de página web, estarían en redes sociales y procurarían llamar la atención de los medios. Y funcionó. Cuando en las entrevistas les preguntaban por qué no habían recuperado su nombre de guerra original, corrían a aclarar que podrían proceder sin problema, ya que no existía atadura legal alguna, pero no les gustaba lo que Arturo Bassick había hecho hasta entonces y querían evitar cualquier clase de asociación.
Sin embargo, es muy difícil forjarse un nombre y ganarse una audiencia. Te crees que empezando de cero con otra movida los fieles te seguirán. Pues no, no funciona así la cosa. Los fans de "The Lurkers" lo eran de estos, no de "God's Lonely Men". Ni de Pete Stride. La respuesta con sus nuevos trabajos fue escasa, así que el guitarrista se tragó el orgullo y decidió rebautizar a la banda como "Lurkers GLM" (siglas de "God's Lonely Men"), por aquello de marcar la diferencia con respecto a los otros "Lurkers".
Tampoco a "Lurkers GLM" parecía irles muy bien, por lo que dieron el paso definitivo y se relanzaron como "The Lurkers". Tal cual. De esta manera, ahora el universo estaba habitado por dos bandas punk iguales pero distintas. ¿Uh?.
Mientras este culebrón se iba desarrollando, los "Lurkers" de Stride -entonces todavía "GLM"- lanzaron un disco, "The Future's Calling", bastante malillo. Se aleja un poco del típico sonido "lurkeriano", evita caminos trillados y los viejos "hits", algo a valorar, pero su aspecto más flojo es, justamente, el cantante. A falta de nada mejor, es el mismo Stride quien berrea y no, no se le da demasiado bien. Tiene una voz pesada y atonal, como si le invadiera el sopor. Inevitable echar de menos el carisma vocal de Bassick. Conscientes de ello, para sus nuevos singles ficharon a una chavala en plan "cantante invitada", la típica pipiola con su perfecto atuendo punkista y que no se cansa de hacer las prototípicas muecas y gestos que se esperarían de alguien que ha visto muchas fotos de lo ocurrido en la Inglaterra de 1977.
¿Y qué decía y hacía Arturo Bassick? Pues siguió a lo suyo, recorriendo festivalillos punk mierdosos con SUS "Lurkers". Y cuando le preguntaban por el drama en cuestión, lamentaba que las cosas se hubiesen ido tanto de madre, llamaba hippie al bajista original y comentaba que le parecía injusto el trato que le estaban dispensando sus ex-colegas, especialmente Pete Stride, que en los años noventa, y durante una gira, se negó a seguir con la banda cuando les ofrecieron un concierto en España. Bassick le dijo que él pensaba tirar adelante, el otro alegó que no podría sin su guitarra. Pero Arturo hizo oídos sordos. Consideraba que había mantenido la antorcha llameante durante años y que los "nuevos" "Lurkers" deberían valorarlo (entre otras cosas porque, gracias a los royalties, puntualmente les había proporcionado ganancias).
Confesaré que, en un principio, mi plan era retratar a Arturo Bassick como "el malo" de la historieta. Pero informándome sobre el asunto en redes, leí una entrevista con él donde soltaba unas declaraciones que me llegaron al alma. Las voy a reproducir tal cual porque no tienen desperdicio. La pregunta hacía referencia al mismo punk, a lo que significaba seguir en la brecha tantos años, hasta nuestros convulsos días: "Creo que es sólo nostalgia. Podrías sacar nuevos discos y casi nadie los compra. Incluso los últimos álbumes de "Ramones" sólo vendían 15.000 copias en todo el mundo. La gente únicamente quiere oír cosas viejas todo el tiempo. Cuando tocamos en conciertos, la gente se vuelve loca por las canciones que han conocido toda su vida, mientras que las nuevas reciben un educado aplauso. Muchas de las bandas que escribieron sobre política o en contra del gobierno, ¡no han tenido ningún efecto! ¡Todo sigue igual! Y dicen: "Bueno, todavía hay que decirlo". Básicamente están repitiendo lo que escribieron hace cuarenta años, y no ha tenido ningún efecto, porque los bastardos gobiernan el mundo y siempre lo harán, y la guerra nunca se detendrá porque la paz no hace dinero. La guerra hace dinero (risas). Esas bandas tienen seguidores que piensan como ellos, ¡es como una sociedad de mutuo acuerdo! (Risas). La verdadera razón por la que hay tantas de las viejas bandas de punk que todavía están en marcha es porque se ganan la vida, no por ningún idealismo. ¡También es algo que es muy difícil sacar de tu sistema cuando lo has estado haciendo durante tanto tiempo!". Sensacional. ¿Por qué reproduzco estas líneas? Porque en ellas veo honestidad (con unas gotas de desencanto). Y, ciertamente, no estoy seguro que hubiese mucho de eso en el regreso de Pete Stride y el resto de "Lurkers" originales. Tampoco lo afirmo rotundamente porque, a fin de cuentas, apostaron por un sonido "distinto" y evitaban repetir los viejos temas/sonidos. Pero toda la que liaron con el nombre de la banda despierta mis sospechas. Además del feo que le hicieron a su ex-compañero.
Epílogo: Finalmente, Arturo Bassick desmonta sus "Lurkers" más o menos cuando la pandemia. Se asume esto último como motivador, pero yo creo más en el -mostrado- desencanto consecuente de toda la movida narrada. Vamos, que no querría más mierda y dijo, "¡Hasta aquí!", centrándose a partir de entonces en otros proyectos, como su grupo country (música de la que siempre ha sido muy fan) o ejerciendo de bajista junto a los incansables "999".
Por su parte, los "Lurkers" de Pete Stride lo intentan con un nuevo LP, "Sex Crazy", pero la cosa no rula. He tenido la desgracia de escucharlo y es olvidable de principio a fin. Tal vez creyendo que la causa es su nada carismática voz, fichan como vocalista oficial a la punkilla de postal con la que previamente habían colaborado... pero desde hace unos pocos años no se sabe absolutamente nada de ellos, así que podemos pensar lo peor.
Paradójicamente todo esto solo ha servido para una cosa: Que, a día de hoy, ninguna de las dos encarnaciones de "The Lurkers" siga activa. Sí, claro, es fácil hacer el chiste de que, total pa lo que hacían, mejor así (vídeos deprimentes como ESTE lo demuestran). OK... aunque no deja de ser triste que la razón de los respectivos finiquitamientos sea semejante lamentable culebrón de errores y rencores.

















