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sábado, 15 de noviembre de 2025

ROBOCOP 4, POLICÍA DEL FUTURO

Conocemos la irritante manía de los yankis por estirar sus logros hasta hacerlos sangrar. Centrándonos en el cine y, más concretamente, ciertos personajes icónicos, no existe uno más perjudicado por tal práctica que "Robocop". Considerando naturaleza, tono, maneras y esencias de su maravillosa e inmortal película de debut, "Robocop" jamás tendría que haber sufrido los envites de la secuelitis, el merchandising y todo lo demás, incluidos comics, dibujos animados y, como veremos, series televisivas. Estaba hecho para una única ocasión y luego, palacaja. Habría sido una estrategia inteligente.... cualidad esta ausente en las oficinas de Hollywood cuando es el montante el que habla. Y oiga, no pretendo arrebatarle el mérito a sus padres putativos sobre el papel, Ed Neumeier y Michael Miner, pero, visto lo visto, está claro que fue la mano de Paul Verhoeven la que otorgó todo lo bueno, único e irrepetible a "Robocop". Y a las pruebas me remito: El año 1994, Neumeier y Miner recibieron el encargo de convertir a su creación en personaje de caja tonta y a ello se pusieron (partiendo de un libreto originalmente pensado para cine). El resultado es la dolorosa prueba fehaciente de que, sin el holandés loco de por medio, la cosa no funciona igual. Ya, claro, algo totalmente extensible a las secuelas cinematográficas, pero en aquellas el guion, como saben, corrió a cargo del prestigioso Frank Miller y, contrariamente a lo que muchos dicen por ahí, soy de la opinión que el laureado comiqueante lo hizo peor, imposible. Por supuesto, este señala las presiones y exigencias de la producción como culpables de que su labor se viera enturbiada. Pero no me lo trago. El padre de "Batman: el regreso del caballero oscuro" MATÓ a "Robocop" (igual que, equis años después, mató a "The Spirit", causa que tengo pendiente revisar). 
"Robocof, cof 4, policía del futuro", fue lanzada en su día en España por "Manga Films" -bajo el subsello "Strong Video"- como continuación directa de las películas. En realidad se trataba del episodio piloto, titulado "The Future of Law Enforcement" y partido en dos para su emisión en USA. "Manga Films" llegó a editar una "quinta dosis", aunque en aquella ocasión no ocultaba su serialización incorporando, justo, los episodios siguientes al piloto. Al final la serie dio de sí 23 capítulos. Por mucho que he buscado, no he localizado más (había oído rumores que se alcanzaron hasta ocho entregas), tal vez la cosa funcionó peor de lo esperado... quien sabe. Toda información será bien recibida (Actualización: escribe el amigo Javi Pueyo y nos aclara que, cuanto menos, hubo una sexta dosis. Gracias caballero. Seguimos para bingo).
La trama principal gira en torno a un científico loco que crea una especie de entidad cibernética partiendo de cerebros humanos -extraídos en vida y de modo totalmente clandestino- dispuesta a controlar la ciudad. Con ayuda de un malvado ejecutivo de la "OCP" conseguirá acariciar su objetivo, hasta la llegada de "Robocop". Entre medias, dos tramas paralelas. Por un lado las trifulcas familiares del ciber-madero y, por otro, la misma entidad cibernética, que acaba adquiriendo la forma de la persona humana sacrificada para su creación y ayudando al bueno de "Robo".
Muchas de las características reconocibles de la franquicia están ahí: los telediarios con noticias extravagantes. Los anuncios publicitarios no menos delirantes (hay uno muy decente de dibujos animados sobre un superhéroe consumista). Sendos "tics" propios de los films precedentes (la compañera de "Robocop" haciendo globos con su chicle, la cámara subjetiva mientras el robot reposa en el taller, sus intocables directrices...) de los que, sospecho, se mangan algunas escenas. No estoy seguro, ni me apetece hacer la comparación, pero diría que sendas explosiones apestan a reciclaje (una práctica bastante común en estas cosas. De hecho, el título principal, ahí con su tipografía y ese vuelo rasante por el "skyline", es el mismo del "Robocop" original). Y es que, lógicamente, ver al poli de hojalata en acción cuesta mucho dinero, algo de lo que no disponen sus artífices, así que, ya se sabe, la cosa viene muy limitada. Básicamente tenemos escenas de tiros y mamporros al principio, en medio y al final. El resto es imparable verborrea y un "Robo" "de baja" durante un buen puñado de minutos a causa de un intento por destruirle. Era normal verle sufrir desperfectos graves en las películas, pero aquí le sacan partido extra.
Quizás el aspecto más elogiable, y pura consecuencia de la presencia de Neumeier y Miner, sea la misma persona de "Robocop". Diríase que la intención por respetar su primigenia naturaleza era genuina, evitando los momentos ridículos y vergonzantes que Frank Miller incorporó a las secuelas. Aquí "Robo" es tremendamente serio, más trágico que nunca, prácticamente inexpresivo, frío, austero y habla poco. Cuando no lleva el casco, lo rodean de penumbra (tal vez para disimular el maquillaje, pero funciona de esa otra manera). Todo ello me pareció maravilloso. Aplaudible. Pero nada más... el resto no podría ir más en contra de lo que mostraban las películas (y aquí incluyo las tres), y siendo este "Robocop 4" un producto "cajatontil" de los noventa, se pueden imaginar a qué me refiero: la violencia no solo escasea, es que el mismo robopoli evita sesgar vidas, deteniendo a los villanos sin hacerles más daño que algún moratón. Y utiliza su icónica pistola lo menos posible. Tampoco el humor negro y la mala uva que Paul Verhoeven inyectó en su clásico asoman por ningún lado. Cuando acá se tira de comedia, es bufa, simplona y cargante (especialmente respecto a los personajes del científico loco y su socio, cuya cruel maldad tendría que haber sido justamente castigada con una muerte dolorosa) Y, como en "Robocop 3", que no falte el crío repelente, rematado por un final ñoño de cojones.
No soy tan tonto como parezco, y cuando me puse a ver esto lo hice sabiendo a qué me exponía, esperando lo peor. Por ello, tal vez, la primera mitad todavía entró más o menos bien. Pero cuando "Robocop" desaparece de escena, la cosa comienza a ponerse realmente pesadita. Pasa un poco como con el "Superman" de Christopher Reeve. Molaba tanto verle con el bonito atuendo, que importaba poco la calidad del material envolvente... hasta que su presencia pasaba a cero y comenzaban a doler los glúteos. Además, al robopoli siguen acompañándole las notas de su esplendoroso himno machacón (o una reconocible variación del mismo). Otro ingrediente que funciona.
El desconocido Richard Eden se encarga de sustituir las mandíbulas de Peter Weller y Robert Burke (aunque el doblador español es el mismo, detalle a agradecer). Claro, tampoco es que el pobre hombre aporte mucho, de ahí que su carrera posterior continuara por derroteros parecidos, todo series y telefilms.
Muerta la compañera de "Robo" en las películas, le buscan una nueva, interpretada por Yvette Nipar (ni papa). Y el resto del reparto, pues lo mismo. No repite ningún personaje de la gran pantalla, todos son sustituidos por actores y actorcillos. Destaca Cliff De Young sobreactuado como científico loco (al no palmar cuando debía, saldría en dos capítulos más).
Paul Lynch, director, arrancó su carrera con bastante buena mano responsabilizándose de dos slashers con cierta solera, especialmente el primero de ellos, "Prom Night". El otro fue "Humongous". También se implicó en la confección de la antología "Manía". Pero, salvo estos títulos, la mayor parte de su filmografía la compone mucha morralla televisiva. Eso sí, el hombre ha currado a destajo, nadie lo pone en duda.
Por si les interesa saberlo, este "Robocop" televisivo no pasó de una primera temporada gracias a las bajas audiencias y peores críticas. Otros directores interesantes implicados en la refriega fueron Mario Azzopardi y Timothy Bond. Sin embargo, y porque los yankis no aprenden, en 2001 lo intentaron de nuevo. "Robocop: Prime Directives" tenía la loable intención de retomar las maneras duras y violentas del film original, pero tampoco creo yo que colara mucho porque, en fin, ¿sabían ustedes de su existencia?. Para la ocasión se contó con otro matao oculto bajo el disfraz. Luego vendría un decepcionante remake y el continuo anuncio -¿amenaza?- de que, el día menos pensado, tendremos al madero cibernético de nuevo en nuestras pantallas, grandes, pequeñas, medianas o minúsculas.



El amigo Enorm nos manda las restantes caratulas. Gracias compañero.


miércoles, 20 de septiembre de 2023

ROBOCOP SAGA

"ROBOCOP 1": La primera película Americana del holandés Paul Verhoven es un absoluto clásico de la ciencia ficción - acción, del que, la verdad sea dicha, se me ocurren bastantes pocas cosas sobre las que escribir salvo las recurrentes: que sentó precedentes, que le salieron copias de múltiples nacionalidades, que le preceden dos secuelas, unos dibujos animados y una infame serie de televisión...
Y se podrían decir montones de cosas buenas sobre esta peli y sobre Verhoeven. A mí me encanta, pero tengo que ponerme un poco tiquis miquis. No siempre hay que decir las virtudes de las pelis clásicas que nos marcaron ¿no?. Vamos a obviar lo que supuso "Robocop" para un tipo que hoy sobrepasa la treintena; A mi juicio, el tiempo se ha portado francamente mal con ella. La última vez que la vi, será como hace diez años, la disfruté a tope. Sin embargo, ayer (y pueden echarle la culpa a la edad, la mentalidad o a lo que quieran) la encontré un pelín floja. Sigo pensando que los F/X, culpa de Rob Bottin, son increíbles, que las dosis de violencia y sangre no son nada desdeñables... pero la encontré sosa. Y me preocupé (¡¡¡por todos los santos, me he aburrido viendo "Robocop"!!!),pero es que en una película ambientada en el Detroit del futuro, me cargaron sobremanera los cardados y pintas ochenteras que vemos en la discoteca y la socarronería que desprenden unos gags que están de más, en una película que pide a gritos un buen montón de seriedad. Y me cargó un ritmo pausado y caduco, con el que antaño vibré. Sin embargo, me resisto a echarle la culpa a la peli. Es que estoy mayor y ya el gusto me ha cambiado. Puede ser. No quiero cebarme más. Dentro de unos años la veré de nuevo y a ver qué opino entonces.
"ROBOCOP 2": Si el primer "Robocop" fue la primera película americana de Paul Verhoeven, la que ahora nos ocupa sería la última película hasta la fecha de Irvin Kershner, director muy respetado por los fans de "Star Wars", precisamente por ser responsable de "El imperio contraataca", aunque si yo me he de quedar con alguna de sus pelis, me quedo con el Bond no oficial "Nunca digas nunca jamás", que tiene doble merito si tenemos en cuenta que huyo como de la peste de todo aquel producto con el sello 007.
A "Robocop 2", que entra ya en la categoría de "películas noventeras", el tiempo no le ha hecho ningún daño... mas bien la ha eliminado de la faz de la tierra. ¡Que película más ridícula! Quizás Frank Miller, que se le ocurrió la historia y la guionizó, sea el culpable de este desmadre cómico.
Pero ahora una cosa buena: Cójanla, traspasen todo ello a las páginas de un comic y, en ese caso, creo yo que la cosa funcionaría. Pero se trata de una peli, así que... de una muy mala, además. Como muy bien opina Naxo, "Robocop 2" intenta nutrirse de los méritos de la primera entrega, sin éxito, para multiplicarlos por dos y cebarnos. El humor en esta, con todos esos chistes y horrorosos robots aspirantes a ser el nuevo Robo-poli, son terribles. La película incluye infinidad de chistes (ese "Robocop" reparado que acaba siendo un lastre por culpa de las nuevas directrices que le han programado, siendo educado y dando discursos moralistas a los niños, es de vergüenza ajena) pero, al final, la propia película acaba siendo un chiste en sí misma. ¡Y que viva el nuke!.
Sobre todo, tengan presente que, aunque me esté cebando (una excusa para no hablar siempre de lo maravillosos que son todos estos productos), que sepan que le tengo gran cariño y que si alguna de las pelis que se estrenan actualmente fuesen la mitad de flojas que "Robocop 2", ya se estarían facturando obras maestras. Además, el "Murphy" sufridor y animatrónico de Rob Bottin sigue siendo una obra maestra.
"ROBOCOP 3": No hay director con filmografía más escueta y simpática que la de Fred Dekker: El terror llama a su puerta", "Una pandilla alucinante" y este "Robocop 3" que nos ocupa.
Recuerdo que, cuando se estrenó, pasó sin pena ni gloria, e incluso yo mismo pensaba que el tema estaba ya un poquillo desfasado. Aún así, fui a verla. Y revisada hoy, es la menos perjudicada por el paso del tiempo. Con ello no quiero decir que no le hay hecho daño, si no que en menor cantidad. También porque es relativamente buena. En estos días he estado "echando pestes" de las otras dos en el sentido de que en una película futurista la gente llevara pintas ochenteras. Bien, pues esto sí que tiene delito: En una de 1993, ¡siguen explotando las pintas ochenteras de sus precedentes! de hecho, hay una banda de punks con enormes crestas rosadas, más propio de aquella época que de los noventa, lo que no ha dejado de parecerme curioso.
Manías a parte, el tercer Robopoli es una película mucho más pequeñita que sus antecesoras, en el que desaparece la violencia, la sangre y los chistes y se convierte más en un materia para todos los públicos.
Peter Weller abandona la franquicia y en su lugar nos cuelan un Robert Burke, muy bien maqueado para que se parezca a Weller, por lo que el resultado no es cantoso. Repite Nancy Allen, al menos en la primera mitad de la historia, y se introduce a Rip Torn. Frank Miller sigue en las tareas de guionista.
Es la que mejor se deja ver (actualmente) y consciente de que no puede llegar a ser como sus antecesoras, nos quita un montón de cosas, pero a cambio nos da un "Robocop" desmontable, que puede insertarse lanzallamas en el brazo y que, gracias a un propulsor, puede volar. Entretenidilla, sin más.

lunes, 14 de noviembre de 2011

300

Mucha gente no casa con Zack Snyder (Sucker Punch tiene mucho que ver) pero a mi me robo el corazón con su magnifica opera prima, El Amanecer de los Muertos, el muy ladrón. De acuerdo, aquello era un remake, después adapto la obra de Frank Miller de la que hablaremos ahora, seguido volvió a adaptar un comic en este caso obra de Alan Moore, Watchmen, luego la de los Búhos (que no he visto) pero debía ser infantil/juvenil, y sino ando muy equivocado, también una adaptación de unos cuentos. Esto nos llevo a Suker Punch, lo único de momento original 100% y que por lo que se ve es un pastiche de cuidado. ¿Es entonces Snyder el rey de la adaptación? Ahora anda con la nueva de Superman. Puede que si que lo sea, pero sinceramente, mientras haga cosas de calidad, me da igual que sea original o no, y es que el director venido de la publicidad, tiene otros talentos, a primera vista todos estéticos, pero también técnicos. Vamos allá.

300 cuenta la historia de los Espartanos que fueron al paso de las Termopilas y así impidieron el avance del ejercito Persa que pretendía arrasar Grecia. Y ya. Pues con una historia tan simple, y todo gracias a la obra de Miller de la cual tenemos planos calcados, Snyder nos tiene casi dos horas pegados a la butaca. Mete algún cambio respecto a la obra impresa, dándole más importancia a la reina por ejemplo, pero todo en pos de hacer la película más atractiva y con algo más de contenido. Nada chirría, salvo que el mensaje de la película te llegue a ofender. Muchos vieron un alegato militarista, haciendo juicios paralelos con la situación de los USA con sus múltiples frentes abiertos. Yo la veo como una historia de defensa del territorio, mas que de ataque, pero allá cada cual con lo que crea haber entendido. El sacrificio, el honor, y la gloria solo están destinadas a los valientes, y si, es un mensaje militar, pero joder que bonito esta contado.

Vamos con la estética. Muchos creerán que no tiene merito ya que Moore ya lo hizo antes, pero dar con el punto exacto no es sencillo. Tuvo que hacerse con cromas y generando los fondos por ordenador, lo que referencialmente para la cámara debe de ser un jodido quebradero de cabeza, o al menos eso pienso yo, que nunca he grabado con cromas, así que os habla un profano. Para la acción se hace un uso, algunos dirán abuso, de la cámara lenta que si bien no es nuevo, Snyder usa con una maestría que muchos quisieran. No solo es cámara lenta normal, esta tiene distintas velocidades en la misma escena, algo simple ya que se hace en montaje, pero que volviendo a lo de los cromas, debe de ser otro grano en el culo del cámara, ya que los zooms y encuadres son en todo momento perfectos. Solo se me ocurren que todos estos efectos también se hicieron en montaje, pero no son posibles sin una perdida de calidad de imagen, y esta no se ve peor en ningún momento, así que si, la cámara tuvo que hacer esos movimientos. No digo que todo sea labor del director, puede que el ordenador indicara donde y cuando tenia que estar la cámara para que el encuadre fuera el que Snyder quería, y aunque fuese así, me seguiría pareciendo que su labor fue impecable. En definitiva, puede que a Snyder se le achaque no tener historias originales (y para una que tiene....) y que sea solo estética, pero mientras siga contando las cosas igual de bonitas y con un mínimo de fondo, a mi ya me vale.

Película para el niño y la niña, el disfrutara con la acción, ella con los cuerpos esculpidos en acero para barcos. Y al loro con la banda sonora, que se sale, con orquesta para la mayor parte del filme y guitarras eléctricas en ciertas escenas de lucha.

martes, 2 de abril de 2013

THE VINDICATOR

Probablemente el único mérito del que puede presumir "The Vindicator" es haberse adelantado un año a "Robocop" (aunque con estas cosas nunca se sabe). Si no me creen, atentos a la sinopsis siguiente: Un científico, guapo y a punto de ser padre de familia, es asesinado en un accidente provocado por sus superiores con el fin de usar el cadáver para experimentar. Se trata de convertirlo en relleno de un traje futurista diseñado para viajar a Marte a base de conectar su cerebro a una serie de electrodos de modo que pueda ser tele-dirigido  Pero en un descuido, el hombre se activa antes de que puedan enchufarle un control remoto y huye. Poco a poco va recordando y recuperando la personalidad, así que decide vengarse de quienes le han puteado.
Pues sí, no se puede negar que existe un notable parecido entre los argumentos de esta producción Canadiense del 1986 y el clásico de Verhoeven -del 87-, pero las diferencias son casi mayores. "The Vindicator" vendría a ser "Robocop" dirigida por Fred Olen Ray, es decir, sin imaginación, sin gracejo, sin inteligencia, bastante torpe, cutre, ridícula y planificada a la hora de la siesta. De hecho, hay unos cuantos medios a disposición de los responsables, algo que denotan ciertas secuencias de explosiones y tal, pero no saben sacarle ningún partido. Puede que lo más doloroso sean los momentos de humor voluntario, pocos pero chirriantes. Y luego, pues un puñado de incongruencias absurdas, como el modo en que el "Vindicator" entra en contacto con su mujer (a través del sintetizador) y lo fácil que le resulta a ella convencerse de que se trata de él, aunque lo que haga sea hablarle a un teclado. O que este se tome tan bien su condición, lo que le permite incluso bromear con un chaval repelente que le pregunta si es un extraterrestre y, por tanto, conoce a "E.T.", cosa a la que responde afirmativamente. También hay sitio para la risa involuntaria, como esos moteros que ven al cyborg por la calle, perdido, y le califican de "chuleta"... ¡¿"chuleta"?!, ¡por dios!, hacía años que no oía esa palabreja. Una vez le acorralan, uno comenta que "Parece un super-héroe salido de un tebeo". Claro, ustedes dirán, pues sí, podría ser el primo lejano de "Iron Man", o incluso de "ROM". Pero no, ¿con quien le encuentra parecido el motero tonto?, ¡¡¡con "El increíble Hulk"!!! (ahora bien, ¿es solo cosa del doblaje o será igual en versión original?).
Volviendo a las coincidencias entre "Vindicator" y "Robocop", hay una secuencia concreta en la que el héroe, ya robotizado, atraviesa con el puño una superficie dura para agarrar al tipo que se esconde tras ella. Curiosamente, esto mismo es lo que hace "Robocop" en su peli homónima cuando sale a la caza de un empleado frustrado y armado. ¿Plagio?. Claro que ese mismo "efecto" aparecía previamente en el famoso "Batman Dark Knight" de Frank Miller, del que, se decía, los artífices de "Robocop" habían tomado buena nota. Si tenemos en cuenta que el tebeo es del mismo año que "The Vindicator", llegamos a la conclusión de que.... ¿¿de qué??... ¿"The Vindicator" copió de Miller, o fue este el que copió la peli Canadiense, fue "Robocop" la que copió del comic que previamente había copiado "The Vindicator", o al revés??... ¡ARGH!.
Finalmente el mayor acierto de "The Vindicator" consiste en que para el enfrentamiento final, el mega-malo de la peli se enfunda en otro traje futurista idéntico, por aquello de estar a la altura de su contrincante. Ello debería haber desencadenado una batalla titánica de proporciones apocalípticas... pero no, la cosa queda bastante deslucida y poco emocionante, es decir, a la altura del tono general.... que incluye aquí la desencantada y nada emotiva historia de amor imposible. Por lo demás, pues menos violencia de lo que sería deseable (la única muerte algo truculenta es la del mismo protagonista) y, en fin, bastante poca cosa más. No es que "The Vindicator" peque de mega-truño, pero enfrentarse a ella es como sacar un "Phoskito" de la bolsa, llevarlo a tu salivosa boca con todo el deseo y al morderlo descubrir la total ausencia de azúcar. Se puede comer, sí, pero no es lo mismo.
En el reparto hay algún rostro de esos que te suenan de ver aquí y allí (como el del gordito Maury Chaykin), pero el único realmente reconocible es el de la pechugona Pam Grier en el rol de la super-cazadora encargada de encontrar al cyborg (de hecho, responde al nombre de "Hunter"). Tras las cámaras localizamos al productor canadiense Pierre David, de lustroso currículum (piquen en su nombre para saber más, no me apetece soltar aquí y ahora el rollete). El resultón aspecto del "Vindicator" se lo debemos a Stan Winston, que supongo fue contratado tras su labor en "Terminator" (como aquella, aquí también hay un falso busto totalmente animatrónico del héroe). El director, Jean-Claude Lord, solo tiene otro título más o menos reconocible en su filmografía, "Angustia en el hospital central".
En la época, a "The Vindicator" se le dio bastante bombo. Sobre todo en la prensa especializada franchute que, por entonces, era la que más devoraba. Sin embargo, y como a estas alturas ya es todo un clásico, mi sexto sentido me decía que tenía que ser un tochete, así que nunca la alquilé, a pesar de haberla tenido entre las manos innumerables ocasiones. Y... bueno, ya saben lo que sigue, ¿no?, ¡cuanta razón tenía y cuán sabiamente obré en aquellos tiempos!.

jueves, 24 de diciembre de 2009

LOS SUPERHÉROES DE LOS CÓMICS DESENMASCARADOS

Maravilloso documental producido para el "Canal Historia". El más completo e interesante de cuantos se han producido sobre cómics de superhéroes. Le mete un interesantísimo repaso a todos y cada uno de los más importantes, desde "Superman" hasta los "Watchmen", pasando por "Spider-man", "Lobezno", "Linterna verde" y "Flecha verde".
Los menos puestos descubrimos que los dos primeros superhéroes "Marvel" fueron "Namor" y "La antorcha Humana" y vemos las distintas etapas por las que han pasado los "comics books", desde los años 30 hasta la actualidad, haciendo especial hincapié en los años 40, donde los principales argumentos consistían en enfrentar a nuestros héroes favoritos contra nazis o japoneses.
Cuenta las subidas y bajadas de la industria comiquera, así como el por qué un ejemplar de los años 50 es de un valor exagerado en la actualidad y los de los años 80 o 90, no cuestan nada.
Ascenso de la novela gráfica, caída de según que personajes etc, etc...
Todo ello a base de entrevistas a gente tan influyente como Jim Steranko (considerado la primera estrella mainstream de los cómics, que se hizo famoso por su serie de "Nick Furia" y sus colorines totalmente setenteros), Kevin Smith, Will Eisner, Frank Miller, Joe Quesada, el inevitable Stan Lee....
La única pega que le pongo es que se centra demasiado en personajes como "Superman" o "Batman" y solo comenta de pasada otros tan importantes como "Hulk", "Spider-man" o "Lobezno". Un claro favoritismo por parte de sus artífices hacia el universo "D.C."
Dirige Steve Kroopnick, un experto en documentales y "making ofs".
No perdérselo.

viernes, 10 de junio de 2022

BOLERO

Cuando la Cannon, de puro resultona, consiguió que una potente major como Metro Goldwin Mayer se hiciera cargo de la distribución en cines de su catálogo en ciernes, era de esperar que, tarde o temprano,  Menahem Golan y Yoran Globus la cagasen por el camino. Y es que los entrañables israelíes ponían sobre la mesa los cojones y las excentricidades por encima de la razón. Ahora, tampoco perdamos de vista el matrimonio formado por John Derek y Bo Derek cuyo modus operandi no era otro que el exhibicionismo y el retraso mental —no hay que olvidarse de que Bo Derek es a día de hoy un icono del cine, pero lo es por guapa, no por talentosa—, atributos estos con los que se rodaron cuatro películas que vistas hoy, sin duda resultan obras maestras del descerebre. Cualquiera diría que estaban dirigidas por un orangután en celo y protagonizadas por tres kilos de ternera. “Bolero” es el máximo exponente de todo esto que digo y el motivo por el que Frank Yablans de Metro Goldwin Mayer rescindió su importante contrato de distribución con Cannon, al querer mantener el nombre de su compañía bien alejado de esta caterva de deficientes mentales con ínfulas artísticas.
“Bolero” en sí misma es un despropósito. Se trata de un drama de aventuras de corte erótico, con los ojos puestos en los clásicos de los 70 (“Emmanuelle” y demás) que, ambientado en los años 20, cuenta una historia que realmente importa un pijo; Una mujer adinerada, víctima de la más pura represión en su educación, se despendola al graduarse y emprenderá, junto a una amiga y su chófer, un viaje por el mundo con el fin de encontrar al maromo que habrá de desvirgarla, siendo los principales aspirantes un jeque árabe —que la embadurna en miel y, teniéndola cachonda perdida, se queda dormido antes de penetrarla—, y un torero andaluz con muchas propiedades que se la folla al amanecer e incluso llega a enamorarla, sin embargo cuando mejor van las cosas, le coge un toro y le deja impedido de cintura para abajo, lo que hará plantearse a nuestra protagonista si merece la pena estar con un hombre que no puede darle placer. En lo sucesivo, intentará seducirle montando a caballo en pelotas para ver si así se le endereza la cosa al hombre. Mientras, el jeque árabe intentará secuestrarla y llevársela consigo con el fin de penetrarla, pero no lo conseguirá porque el chófer de nuestra protagonista es más bruto que un arado y detiene con sus manos desnudas el avión donde el jeque pretende llevarse a nuestra amiga. ¿Suena bien, eh? Pues vista es todavía mejor.
Se trata de una de las películas más ridículas de la historia, con los diálogos más estúpidos escritos por mano humana, pero además de todo eso, y de su ostentosa pompa, el contenido erótico roza el porno soft. La mera excusa de la existencia de la película, además, es eso, mostrar el palmito de Bo Derek y poder verla hacer el amor con galanes latinos buscados ex profeso para que hagan juego con la diva. Quizás a día de hoy esas secuencias resulten más horteras que pornográficas, pero en 1984 quizás si eran motivo de algarabía.
El caso es que durante la concepción de la cinta, Menahem Golan no paraba de sugerir tanto al director John Derek, como a su esposa, que rodaran escenas eróticas más explícitas, cosa esta a la que los Derek se negaron porque, ir más lejos de lo que habían rodado era ya entrar en terrenos de porno hardcore, por lo que se negaron a meter más folleteo a una película que ya era todo el rato eso. Como fuere, antes de su exhibición en cines, se le preparó un pase de prueba de la película a Frank Yablans que al verla quedó horrorizado, no solo por el alto contenido erótico, sino por la gilipollez que en sí era. Además, la junta de censores otorgaría a la película una “X” como una catedral, lo que reduciría la exhibición de esta a cines porno. Yablans sugirió así a Golan que cortara material erótico para poder exhibirla en cines normales, cosa a la que este se negó y, en consecuencia, Metro Goldwin Mayer se negó a distribuir la película.
Menahem Golan no se amilanó con la decisión de Yablans y la solución que tomó fue estrenarla él mismo bajo distribución de la  propia Cannon, como ya había hecho antes del acuerdo con metro, y para que no le encasquetasen una X, decidió estrenarla sin calificación alguna. Haciendo esto, incumplía partes de las cláusulas del contrato de distribución con Metro, por lo que Yablans se acogió a eso para rescindir su contrato y, ya de paso, quitarse a esta puta gente de encima. Cannon siguió después operando por su cuenta y riesgo.
“Bolero”, que tuvo una campaña de promoción brutal para ser una película sin calificar, a duras penas consiguió recuperar sus costes, siendo un fracaso total y absoluto no solo de público, sino también de crítica, consiguiendo en su carrera nueve nominaciones a los premios razzie de los cuales se llevó seis. Asimismo, a día de hoy es una película de absoluto culto, como pueden serlo todas las ejecutadas por los Derek.
El caso es que, estúpida y vergonzante como es, está un rato entretenida precisamente por estúpida y vergonzante, y resulta imposible no descoyuntarse de la risa en escenas como la del jeque árabe lamiendo el cuerpo embadurnado de miel de Bo Derek, que más que provocar excitación provoca asco, o cuando el personaje del pobre George Kennedy intenta parar una avioneta que va a despegar con sus propias manos. Lo cierto es que cada cinco minutos viene algo, ya sea una escena risible, ya sea un dialogo subnormal, que convierten “Bolero” en una cinta altamente disfrutable. Y los pajilleros que no sean excesivamente tontos, obtendrán el doble de disfrute, si es que son capaces de centrarse un poquito en la película y tener las manos quietas.
Otro de los disparates es contar con la presencia de Olivia d’Abo, que se despelota cada dos por tres teniendo en el momento del rodaje ¡¡13 años de edad!!
Como parte de la película se desarrolla en España, el reparto tiene una gran presencia española, así que, junto a Bo Derek y el anteriormente mentado George Kennedy, tenemos a una jovencita Ana Obregón que se buscaba la vida en los USA como buenamente podía —y que participó en una serie de películas, durante su carrera como actriz, a mi juicio estupendas— y a la que también se le concede una escena erótica, así como tenemos pequeños papeles para Mirta Miller, que se encargará de meterse en la cama con el bueno de Kennedy o la perra Mary, esa perrita deliciosa que salía en todas las películas españolas de la época y que dio vida al perro Superman en las películas de Parchís.
En un principio el papel de Ángel, el galán andaluz, estaba previsto que lo interpretara Fabio Testi, pero tenía una especie de afección cutánea muy visible que era difícil de camuflar con el maquillaje, por lo que pronto fue sustituido por Andrea Occhipinti, galán italiano que tiene cierta retirada a Hugh Jackman y al que hemos podido ver en cosas tan populares como “El destripador de Nueva York” o “Cuchillos en la oscuridad”.
John Derek, después del fracaso, rodaría alguna película más al servicio de su esposa, quizás más descerebrada incluso que esta, pero de eso ya hablaremos en otra ocasión, porque pienso verme toda la filmografía de este matrimonio que permaneció unido, no obstante, hasta el fallecimiento de él en 1998.
“Bolero” es una película que en su momento era “muy de padres”, porque estaba destinada mayormente al público adulto. Bien; recuerdo a la perfección a mis señores padres viniendo del cine y echando pestes de la película tras verla. A mí, me encanta.

lunes, 9 de julio de 2018

EL IN... MORAL

Curiosamente, algunas de las películas mas perdidas e ilocalizables del cine español (en el sentido de que no existen más que una o dos copias en 35 mm. sin que hubiera tras el estreno de las mismas vida comercial en formato domestico y/o pases televisivos) son las películas de la primera etapa de los hermanos Calatrava, más concretamente, “El último proceso en París” o  la que nos ocupa, esta “El In…moral”. Prácticamente, es inviable el poder verlas, pero el hacerse con una copia es potencialmente imposible. Incluso, corre el peligro de que algunas de estas copias se hayan perdido para siempre, lo que imposibilitaría el hecho de poder echarlas un vistazo. Y es una autentica pena.
Sin embargo, en estas lides, puedo considerarme un hombre con suerte (o no), porque yo he tenido el placer de visionar una copia de “El In… moral”. Y dirán ustedes, si tan ilocalizable está, ¿cómo es que tú las has visto? bien, alguien a quién llamaremos “una buena amiga”, con acceso a una sala concreta de cine y a ciertas copias de películas en 35 mm. consideró que el trabajo de divulgación del cine cómico español que yo vengo haciendo desde hace años en este, nuestro querido blog, o en el podcast “Los Aristócratas” es encomiable, por lo que cuando se enteró de mi interés por visionar estas películas ignotas, ni corta ni perezosa, me organizó un pase privado ¡para mí solo! en una sala de cine de Madrid, de una de las dos o tres únicas copias que quedan en el mundo de “El In…moral”. Así que la he visto en una copia de 35 un tanto churretosa y en un cine. Todo un privilegio del que no muchos pueden presumir. Eso sí, esta “buena amiga”, me hizo prometer que no revelaría la fuente de la cual proviene esta cinta. Pero si me dio derecho a reseñarla —de hecho, se me hizo el pase para que yo haga la reseña posteriormente— siendo yo, probablemente, una de las cinco o seis únicas personas que han tenido oportunidad de verla tras su paso por la cartelera, dónde la vieron, no obstante, cerca de 350.000 espectadores.
Se trata de una de las dos películas que los Calatrava hicieron a las ordenes del actor especializado en aparecer en spaghetti westerns José Canalejas —la otra es “El último proceso en París” y que sirvieron para el lucimiento de estos dos cómicos que pese a tener el beneplácito del público, no se pueda decir que sean unos genios del humor. Quizás en su época, con la ingenuidad general si que resultaran efectivos, pero presenciar sus chascarrillos a día de hoy resulta de lo más bochornoso.
La película, que de puro raro empieza estupendamente para luego perder todo el fuelle —y el surrealismo del que hace gala— antes de llegar a la media hora, cuenta como los hermanos Calatrava, que se interpretan a sí mismos, están empezando a despuntar en el mundo de las salas de fiestas, por lo que cada noche, al acabar sus actuaciones, se van por ahí a divertirse con las señoritas. Paco Calatrava se queja de que su hermano Manolo se lleva a todas las tías buenas, mientras que él ha de conformarse con los cayos. Lo curioso de estos quince minutos iniciales, es que Paco Calatrava, como se interpreta a sí mismo, prescinde de la voz de tonto por la que es popular y escuchamos su voz tal cual era en la época, sin estridencias ni interpretación de ningún tipo, cosa esta que me ha llamado poderosamente la atención porque, casi, ni le conocía la voz.
El caso es que, en una de sus juergas, atropellan con el coche a una anciana. La llevan al hospital y esta necesita transfusiones de sangre, por lo que en un acto de buena voluntad, Paco, se ofrece a donar la suya. La cosa se vuelve totalmente majareta en el momento en el que al hacer la transfusión, esta, se vuelve joven tras recibir la sangre de Paco, por lo que se llega a la conclusión de que la sangre de Paco hace rejuvenecer a las personas (¡).
A partir de aquí, no solo Paco retomará su voz de mongoloide que le ha acompañado toda la vida, sino que, además, todas las ancianas quieren su sangre (motivo este que Paco aprovechará para tirárselas), y distintas organizaciones mafiosas querrán dar con el paradero del humorista para hacerse de oro con su sangre. La cosa alcanza cotas de locura inimaginables cuando el mismísimo Conde Drácula —¡un tío flacucho al que le han puesto colmillos usando papel Albal!— se acerca al hospital dónde está Paco con el fin de chuparle la sangre y rejuvenecer. A partir de ahí, la cosa se vuelve un ir y venir de personajes, en una película en la que se abren tres o cuatro subtramas que nunca llegan a cerrarse. Algunas, incluso, se plantean pero no llegan a desarrollarse.
Se trata de una película que tras los 10 primeros minutos, se vuelve absolutamente insoportable, hasta el punto de que si no fuera por las circunstancias especiales en las que la he visto, dudo mucho que hubiera llegado a completar su visionado. Una incompetencia artística y técnica difícil de digerir, e incluso de ser disfrutada como obra trash. Un cutrismo que, si bien no alcanza  los niveles de la película que ellos dirigieron, “Macarras Conexión”, si que hace mella en la retina del espectador que resopla y resopla porque no ve la hora de que ese tostonazo llegue a su fín.
En definitiva; me ha encantado verla en un cine para mí solo, las circunstancias en las que la he visto y la experiencia en general, pero lo cierto es que si jamás hubiera visto esta película, no habría pasado absolutamente nada. Ahora, eso sí, me alegro de haberla visto y aquí reseñado.
“El In… moral” hace parecer a las películas Calatravescas de Manuel Esteba obras maestras del cine Español. Ahí lo dejo.
Junto a los Calatrava, en un alarde de ortodoxia actoral, tenemos a Mirta Miller, Loreta Tovar, Rafaela Aparicio, Frank Braña, Manolo Zarzo o Mir Ferry.
He aquí el único testimonio de todo Internet. Gracias, mi “buena amiga”.